Aprueban presupuesto para fabricar la “democracia” en Cuba.


Por Arthur González.

El Congreso de Estados Unidos acaba de aprobar un millonario presupuesto destinado a fabricar la “democracia” en Cuba y Venezuela, con el cual pagarán a sus asalariados y las campañas de prensa, a fin de hacerle creer al mundo que en esos países hay opositores “independientes” y se “violan” los derechos humanos.

De no existir ese dinero los llamados disidentes no existirían, ni la prensa hablara tantas falsedades sobre ambos países, pues todo se formula desde Estados Unidos para tergiversar la realidad, viejo estilo yanqui cuando quieren construir supuestas “víctimas y violaciones”, en gobiernos que ellos no aceptan.

Para los que aun tengan dudas, basta con leer las noticias publicadas en la prensa yanqui para conocer que el senador Marco Rubio, presidente del Subcomité para el Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, logró hacer lobby para la aprobación de 20 millones para promover la “democracia” en Venezuela y 15 millones para Cuba.

A pesar de que el Departamento de Estado había solicitado al Congreso solo 9 millones para Venezuela y 10 millones para programas relacionados con Cuba, los integrantes de la mafia terrorista anticubana, Rubio y Mario Díaz-Balart, presionaron a sus colegas para elevar el dinero destinado a subvertir a esos países, quienes aprobaron la nueva Ley del presupuesto del año fiscal 2018-19, insistiendo en malgastar el dinero de los contribuyentes para ejecutar esos planes subversivos.

Además de esos fondos, en el caso cubano se aprobaron adicionalmente 29 millones para la Oficina de Transmisiones a Cuba, destinados a Radio y TV Martí, a pesar que jamás su señal se ha podido escuchar ni ver en la isla.

Nicaragua, país donde Estados Unidos insiste en derrocar al presidente Daniel Ortega, también fue “favorecido” con 5 millones para “promover” la democracia y apoyar, entiéndase fabricar, la sociedad civil.

Este presupuesto se sumaría al aprobado para la USAID y la NED, organizaciones que ejecutan acciones subversivas que anteriormente desarrollaba la CIA. En el caso de Cuba se observa como sus proyectos va dirigidos a construir mercenarios “luchadores” por los derechos humanos, la “democracia”, el arte “independiente”, medios de prensa para apoyar sus campañas mediáticas, la conformación de líderes juveniles, y otros similares.

Ejemplo palpable de cómo el dinero fabrica la mal llamada “democracia”, son algunos de los siguientes programas de la NED:

  • Abogando por un Marco de Derechos Humanos para Cuba, con 85 mil usd.
  • Construyendo ciudadanía democrática en Cuba, con 55,241 usd.
  • Libertad de expresión del artista independiente cubano, con 95 mil usd.
  • Promoviendo el cine independiente en Cuba, con 55 mil usd.
  • Promoviendo la libertad de prensa en Cuba, con 23,470 usd.
  • Diario de Cuba, con 220 mil usd.
  • CubaNet News, Inc., con 225 mil usd.
  • Apoyando el periodismo independiente en Cuba, con 109,833 usd.
  • Instituto Prensa y Sociedad, con 60 mil usd.
  • Apoyo a sindicatos independientes, educación cívica y empresa libre en Cuba, con 230 mil usd.
  • Educar a los activistas juveniles cubanos sobre la democracia y las habilidades de liderazgo, con 99,993 usd.
  • Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con125 mil usd.
  • Promover la participación ciudadana en la responsabilidad local, con 118,865 usd.
  • Promoviendo Informes Comunitarios en Cuba, con 140 mil usd.
  • Promover ideas democráticas y participación ciudadana, con 67,980 usd.
  • Promover la libertad religiosa y construir puentes dentro de la sociedad civil, con 66,700 usd.

Con tanto dinero en juego los yanquis inventan disidentes, líderes y matrices de opinión contra Cuba y el resto de países latinoamericanos que tienen gobiernos que no son de su agrado, haciéndole creer a aquellos que desconocen sus planes, que sus asalariados son “luchadores por la libertad”, cuando realmente sus servidores solo cumplen las instrucciones al pie de la letra, unido a las campañas desinformativas elaboradas por especialistas de la CIA.

A otros con ese cuento de la “democracia y la sociedad civil”, porque en verdad son terroristas que provocan muerte y destrucción, como se observa en Venezuela y Nicaragua; pero en Cuba no podrán repetir esa tenebrosa historia, porque su pueblo tiene preparación y conocimientos de lo que hacen realmente los yanquis, y leen sus documentos desclasificados, donde se plasma sin sonrojo la verdad.

No por gusto José Martí aseguró:

Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas.

 

 

 

 

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Planifica mafia terrorista de Miami sabotear Cumbre de las Américas


Por Arthur González.

Integrantes de la mafia terrorista anticubana a en Miami, pretenden sabotear la Cumbre de las Américas en Lima. Para lograrlo preparan a un grupo de residentes en Estados Unidos, como si fueran representantes de la sociedad civil cubana, encabezada por Rosa María Payá, la cual tiene estatus de “refugiada política”, como cientos de esbirros de la dictadura de Fulgencio Batista, que huyeron de la justicia.

El libro The Corporation, recientemente publicado, relata acciones terroristas de los “refugiados políticos” ex miembros de la tiranía batistiana, lo que prueba quienes son en verdad esos cubanos que residen en Miami y se auto titulan representantes de la sociedad cubana, sin que ninguno participe del acontecer cotidiano de Cuba.

Rosa María, negoció su visa de “refugiada política” a cambio de participar en campañas diseñadas por Estados Unidos contra la Revolución cubana, donde acusan a sus autoridades de la muerte de su padre. Sin embargo, ella entra y sale de la Isla sin tener problemas, a pesar de organizar provocaciones.

Nombrada por los yanquis como presidenta de la Red latinoamericana de jóvenes, pretende participar en Lima como parte de la sociedad civil de Cuba, hecho que solo busca provocar a la delegación de la verdadera sociedad civil cubana que construye su país, a pesar de la guerra económica impuesta por Estados Unidos hace medio siglo.

La primera acción ejecutada el 28 de marzo del 2018, fue una misiva enviada desde Miami al Secretario General de la OEA, Luis Almagro, a nombre de la organización “coalición opositora al régimen castrista”, integrada por elementos terroristas “refugiados políticos” en EE.UU., trasladándole su “preocupación” por la invitación al presidente Raúl Castro, a la Cumbre.

Esos “refugiados políticos” dicen que representan a más de “65 organizaciones de dentro y fuera de Cuba”, algo vergonzoso porque en 59 años no han logrado nuclear al pueblo cubano en torno a esos que la CIA creó y financia para actuar contra la Revolución, la mayoría con antecedentes de terrorismo.

Informes de la embajada yanqui en la Habana, desmienten la existencia de tales organizaciones, como afirmó el jefe de esa Misión en un cable secreto, conocido por WikiLeaks, donde afirma:

“Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes tengan mucho impacto en los cubanos de a pie. […] Las encuestas informales que hemos hecho, muestran que las personalidades disidentes o sus agendas, son prácticamente desconocidas”.

Como bien afirma el representante yanqui, nadie en Cuba conoce esas “organizaciones” y por tanto no pueden auto definirse como delegados de la sociedad civil cubana.

Lo más reciente la campaña diseñada contra Cuba es la acusación de la fabricada “Red latinoamericana de jóvenes”, de que los órganos de la inteligencia cubana asistirán a la Cumbre de las Américas diciendo que son de la sociedad civil, algo para reírse.

Rosa María sabe que la delegación cubana, genuina representante de su sociedad, no le permitirá ninguna provocación ni asumir posiciones a nombre de Cuba, porque todos conocen que ella responde al dinero que le facilitan miembros de la mafia terrorista, como Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Marco Rubio, quienes la dirigen con el fin de construirle una imagen de representante de la juventud cubana.

Cuba no es victimaria, sino víctima de permanentes agresiones de Estados Unidos, historia bien conocida en Latinoamérica, que va desde la voladura del buque francés La Coubre en 1960, la fracasada invasión por Bahía de Cochinos, los incendios en centros comerciales, industrias, cines y teatros, bombas en embajadas cubanas en el exterior, guerra biológica para enfermar y matar, entre ellas la meningoencefalitis y el dengue hemorrágico, hasta la explosión en pleno vuelo de un avión civil cubano donde murieron 73 personas y su autor se pasea por las calles de Miami, por las mismas avenidas que transita ahora Rosa María, sin acusarlo de asesino.

Antes de conformar un espectáculo provocativo en Lima, ella y su “Red”, deberían exigirle al gobierno de Estados Unidos cesar la guerra económica diseñada para liquidar de hambre a los cubanos; pedirle a la Casa Blanca que detenga su persecución a la banca internacional por hacer transacciones con Cuba y que permita a los jóvenes estadounidenses visitar la Isla libremente, sin ser sancionados.

Quienes realmente son agentes del imperialismo son ellos, que reciben financiamiento y órdenes de oficiales de la CIA y otros supuestos “especialistas” del Departamento de Estados, para acudir a esa Cumbre a formar el caos y el enfrentamiento con la delegación oficial cubana.

Los yanquis se enferman al escuchar la voz fuerte y soberana de Cuba, esa que nunca han podido acallar a pesar de las cruzadas mediáticas plagadas de calumnias y que el tiempo se encarga de desmentir.

Los cubanos son gente de paz y amistad demostrado con su presencia en muchos países latinoamericanos, donde sus médicos, enfermeras, artistas, maestros y entrenadores deportivos, brindan sus conocimientos para salvar vidas y el alma de millones de personas que agradecen la ayuda humanitaria de un pueblo que no da lo que le sobra, sino que comparte lo que tiene.

Rosa María y otros secuaces de Miami, saben perfectamente que Cuba y sus amigos latinoamericanos no permitirá ofensas, irrespetos o provocaciones, y siguiendo el ejemplo de sus atletas en los Juegos Deportivos Centroamericanos en Jamaica en 1962, responderá adecuadamente ante cada acción, porque a la Patria hay que defenderla en cualquier escenario.

Por ese motivo afirmó José Martí:

“Cuando se sirve bien a la Patria, se tienen en todas partes muchos amigos”.

Filmará Hollywood accionar terrorista de la mafia anticubana en Miami.


Por Arthur González.

La verdad siempre se abre camino, aunque demore, y ahora Hollywood aceptó llevar a la gran pantalla la historia de una parte de las acciones terroristas ejecutadas por la mafia terrorista anticubana de Miami, que tanto el pueblo cubano ha denunciado.

La totalidad de las denuncias de esas acciones terroristas contra Cuba, tendrán que esperar para que Hollywood se decida a contarlas, pues muchos de sus ejecutores aún viven plácidamente en Estados Unidos, apoyados por Congresistas renombrados como Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, Bob Menéndez, Marco Rubio, Ted Cruz y otros más.

El filme basado en el reciente libro titulado The Corporation, intenta relatar los hechos acontecidos durante 30 años, ejecutados por mafiosos cubanos, todos con estatus de “refugiados políticos” otorgado por las autoridades estadounidenses, aunque en el libro son catalogados como “aventuras reales”, evitando llamarlos actos terroristas para no buscarse conflictos con los máximos responsables de esos planes.

Esa mafia fue formada, entrenada y financiada por la CIA para actuar en Cuba contra la Revolución, muchos de sus miembros formaron parte de la Brigada mercenaria que invadió la Isla en 1961 y después de ser liberados por el Gobierno cubano regresaron a Estados Unidos, entrenándose para actos terroristas, donde la lucha por el dinero y el poder político trajo como consecuencia una guerra entre ellos.

The Corporation, relata parte de la vida de un solo grupo de esos “refugiados políticos” cubanos, dirigido por José Miguel Battle, mercenario de la invasión por Bahía de Cochinos, devenido en capo del juego ilegal y las drogas, desde Miami hasta New York, algo que todavía se materializa en el bajo mundo de esos anticubanos, muchos de los cuales amasan poderosas fortunas con la que apoyan a políticos de origen cubano y estadounidense, para que se opongan a la mejoría de relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

José Miguel Battle, es uno de los cientos de esbirros del dictador Fulgencio Batista, que lograron escapar de la justicia revolucionaria y encontraron apoyo y refugio seguro de las autoridades yanquis, las que se negaron a cumplir con el acuerdo de extradición firmado con Cuba y vigente hasta 1961, a pesar del reclamo oficial que las autoridades cubanas hicieron durante años.

Asesinos, torturadores y ex miembros de los órganos represivos del dictador Batista, como Battle, conforman esa mafia descrita a medias en el libro, porque otros como Rafael Díaz-Balart, ex ministro del interior, también refugiado en Miami; Rolando Masferrer, asesino jefe de un órgano paramilitar conocido como Los tigres; el Coronel Esteban Ventura, asesino de cientos de jóvenes; Conrado Carratalá Ugalde, ex jefe del Departamento de la Dirección de la policía batistiana; Luis Alberto del Rio Chaviano, General de Brigada del ejército batistiano; los Coroneles Orlando Piedra Negueruela, Mariano Faget Díaz y Rafael M. A. Gutiérrez Martínez; Pilar Danilo García y García, General de Brigada jefe de la policía del tirano; Teniente Coronel Irenaldo Remigio García Báez ex jefe del Servicio de Inteligencia Militar de Batista, entre otros, no son mencionados en dicho libro a pesar del volumen de crímenes que acumulan.

El texto tampoco narra la Operación Cóndor, ejecutada por la CIA en América Latina, donde muchos de esos mafiosos cubanos se encargaron de asesinar y torturar a miles de jóvenes; ni los actos terroristas que sufrió el pueblo cubano a manos de agentes de la CIA, como Carlos Alberto Montaner, detenido y sancionado por colocar una petaca incendiaria en un centro comercial en La Habana, fugado de la cárcel y refugiado hoy en Estados Unidos.

Igualmente, omiten mencionar al asesino múltiple Luis Posada Carriles, “refugiado político” en Miami a pesar de ser el autor confeso de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo, donde murieron 73 inocentes.

Los actos terroristas planificados y ejecutados por decenas de organizaciones contrarrevolucionarias financiadas por la CIA, como los Comandos L, Alfa 66 y Omega 7, necesitan de una serie con muchas temporadas, para que el mundo conozca la verdad del por qué Cuba lleva 60 años denunciándolos.

Miles son los muertos y asesinados por esos mafiosos, entre ellos diplomáticos cubanos, la detonación de bombas en embajadas, consulados y oficinas comerciales de Cuba en el exterior, buques dinamitados, la introducción de gérmenes patógenos para enfermar a personas, animales y la flora de la Isla, y muchos crímenes más. 

The Corporation es una mínima parte la historia de esa mafia anticubana, toda con estatus de “refugiados políticos”, gracias a la manipulación subversiva de la política migratoria de Estados Unidos contra Cuba, encabezada por la Ley de Ajuste Cubano.

Los relatos de enfrentamientos a tiros a plena luz del día en las calles de La Pequeña Habana y los golpes exitosos celebrados con fiestas donde regalaban bolsas de cocaína, son casi juegos de niños comparado con las tenebrosas acciones de esa mafia, como fue la colocación de una bomba bajo el asiento del ex canciller chileno Orlando Letelier en Washington, donde murieron despedazados él, su esposa y el chofer.

Sus autores, entre ellos Guillermo Novo Sampol, viven tranquilamente en Miami como “refugiados políticos”, gracias a las gestiones realizadas por la congresista Ileana Ros-Lehtinen.

El libro, aunque no abarca todas las acciones terroristas, es una muestra de quienes son esos asesinos a los que Estados Unidos acogió como” refugiados”, ocultándole la verdad a sus ciudadanos que con parte de sus impuestos han mantenido a esa crápula que conforma parte del mal llamado “exilio cubano”.

Por eso recordamos a José Martí cuando expresó:

“Se sonríe ante la aparición de la verdad”.

 

 

 

Marco Rubio defensor del dinero, no de los seres humanos.


Por Arthur González.

El senador Marco Rubio, ese que tanto dice defender los derechos humanos, siempre que su discurso le brinde posibilidades de escalar políticamente entre los integrantes de la mafia terrorista anticubana, demuestra en cada uno de sus actos cotidianos que para él lo único importante es ganar mucho dinero.

Así lo ha estado haciendo desde que perdió su batalla por alcanzar la nominación para ser candidato a presidente de Estados Unidos, por el partido republicano, específicamente en sus cruzadas para que Donald Trump endurezca la guerra económica y financiera contra Cuba, país donde nacieron sus padres, emigrados en los Estados Unidos antes de triunfar la Revolución.

El más reciente destape de su ausencia de sentimientos por el bienestar de los seres humanos, fue su respaldo a la Asociación Nacional del Rifle, organización que le aportó 3 millones de dólares con el propósito de que se oponga a cualquier propuesta de ley, que controle o limite la venta de armas.

Por su puesto, él no es el único que acepta esos aportes financieros para que las ventas de armas continúen sin límites, a pesar de las matanzas ocurridas en Estados Unidos, debido a la libertad de adquirir un arma, incluidas las de alto poder de fuego.

A la lista de los “muy preocupados” por los derechos humanos en Cuba – pero no por la muerte de cientos de jóvenes estadounidenses inocentes – y que aceptan “contribuciones” de la Asociación para sus campañas políticas, están otros mafiosos anticubanos como el senador Carlos Curbelo, quien recibió 75 mil 475 usd; Ted Cruz, 75 mil 450 usd; Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, cada uno 32 mil 002 usd, destacándose el ultra derechista con la suma más alta de todos, 7 millones 740 mil 521 usd.

Ante el suceso ocurrido en una escuela de Parkland, condado Broward, de la Florida, en la primera quincena de febrero 2018, Marco Rubio, integrante de esa mafia anticubana, declaró públicamente que “las restricciones de armas no habrían impedido el tiroteo en la Marjory Stoneman Douglas High School”.

Sin armas no se producen esos actos criminales, algo como que “sin perro no hay rabia”, pero si él se atreve a oponerse a la venta liberada de armas, no le entrará el dinero que tanto ayuda a sus campañas electorales. Primero el negocio y los seres humanos después, si es que hay tiempo para ocuparse de ellos.

Las nuevas épocas y las jóvenes generaciones exigen cambios en la Constitución de Estados Unidos para actualizarla al siglo XXI. La Casa Blanca reclama que, países con gobiernos no aceptables para ellos, deben cambiar su ley fundamental, pero cuando se trata de la norteamericana no es necesario y la mantienen, porque una actualización afectaría sus intereses políticos y monetarios.

Marco Rubio enfrenta una oleada de rechazo en la Florida por sus posiciones derechistas, algo que sin dudas le restará votantes en las venideras elecciones y peor será cuando cientos de miles de jóvenes alcancen la mayoría de edad y por tanto su derecho a ejercer el voto, unido al de padres que desean un futuro seguro para sus hijos.

Hoy en Estados Unidos un rifle de asalto militar, con alto poder de fuego como el AR-15, cuesta solamente 130 usd, mucho menos que un TV o un refrigerador, posibilitando su adquisición por cualquier persona, aunque esta tenga desórdenes mentales, causa de los lamentables hechos ocurridos en varios centros escolares en los últimos cinco años.

El país que posee el más alto consumo de drogas del mundo y el mayor número de jóvenes traumatizados por participar en guerras imperialistas, sin comprender por qué los envían a matar a personas inocentes, no debería permitir la compra masiva de armas de fuego, algo que no sucede en otro lugar del planeta.

El riesgo de que, una persona bajo los efectos de los estupefacientes, por traumas de la guerra o por ser hijos de padres con estos padecimientos, pueda cometer actos criminales como el perpetrado por Nikolas Cruz, de solo 19 años de edad, es evidente.

Basta citar que, desde el 1 de enero al 19 de febrero de 2018, han ocurrido 7 mil 142 incidentes violentos con armas de fuego, dejando un saldo de 1 mil 977 muertos que pudieron evitarse, si en Estados Unidos existiera, como con el resto del mundo, una limitación para las ventas de armas de fuego.

Esos son los que reclaman a otros el cumplimento de los derechos humanos, sin atender los derechos de los seres humanos de su propio país.

En Cuba no suceden hechos semejantes porque lo primero son los ciudadanos y en especial los niños que crecen saludables y felices, a pesar de la criminal guerra económica impuesta desde hace más de medio siglo, por los que se dicen “paladines de los derechos humanos”.

Por esa razón dijo José Martí:

“En ese pueblo revuelto, suntuoso y enorme, la vida no es más que la conquista de la fortuna, esa es la enfermedad de su grandeza… los que imiten a ese pueblo, cuídense de no caer en ella.”

De lo que son capaces los yanquis


Por Arthur González.

Una vez más la vida demuestra de lo que son capaces los yanquis con tal de lograr un objetivo y así se puso de manifiesto con la más reciente campaña de los inventados “ataques acústicos” contra sus diplomáticos en La Habana.

La información divulgada por las autoridades cubanas respecto al resultados de sus investigaciones practicadas, evidencian la profesionalidad de los  especialistas, al poner en marcha todo su potencial científico con el propósito de emplazar la patraña de la Casa Blanca, que pretende, con su historieta de terror y misterio, cortar la entrada de turistas a la Isla, arrastrando al Departamento de Estado de Canadá para que declarará similar situación sobre sus diplomáticos, actitud lamentable que los hace parecer serviles discípulos de Estados Unidos.

El proceso de la investigación ejecutado por Cuba, concluyó que resulta imposible que existieran tales ataques, incluso la grabación del supuesto ruido entregada por oficiales del FBI, es del sonido que hacen los grillos para atraer a las hembras en celo, algo ridículo que expone la falta de rigor técnico de los que diseñaron la historieta contra Cuba.

En medio de ese proceso el presidente Donald Trump, autorizó la desclasificación de algunos documentos de la investigación referente al magnicidio de J.F. Kennedy, en los que sale a la luz que la CIA presentó en 1962 una propuesta para bombardear zonas de Miami y de Washington, para culpar a la Revolución cubana y que esto sirviera de pretexto para invadir a Cuba con el ejército norteamericano.

Si los yanquis fueron capaces de proponer el bombardeo de su propio territorio y causar la muerte de sus ciudadanos, ¿cómo no darse cuenta que la novelita de misterio referente a inventados ataques acústicos es falsa?

Para ponerle la tapa al frasco, y en prueba de que las pretensiones yanquis son dañar la entrada de turistas a Cuba y reforzar la guerra económica, los miembros de la mafia terrorista anticubana con escaños en el Congreso de los Estados Unidos, solicitaron una investigación a la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés), para que aclare cómo el Departamento de Estado respondió a los inventados ataques acústicos, que dicen “afectaron” a 24 diplomáticos estadounidenses y cinco canadienses Cuba.

Los que realizaron tal petición son los mafiosos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, Carlos Curbelo y Albio Sires. Sin embargo, estos no han exigido que el FBI y el Departamento de Justicia, ejecutar acciones urgentes contra Luis Posada Carriles y otros cubanos residentes de la Florida, mencionados en los documentos desclasificados recientemente, en los que se patentiza que son asesinos a sueldo con un amplio historial de terrorismo, que sí afecta gravemente la seguridad de Estados Unidos.

Esos congresistas, unidos al Senador Marco Rubio, son los que presionan al presidente Trump para que retome la fracasada política de hostilidad contra la Revolución, incapaz de obtener en 59 años los éxitos planificados, pero que han constado cientos de miles de millones de dólares a los contribuyentes, pues como reconoció la Casa Blanca el 17.12.2014:

“Décadas de aislamiento a Cuba por parte de EE.UU., no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática”.

Si de pesquisa se trata, el propio Buro Federal de Investigaciones debería investigar a esos congresistas por darle su apoyo político e influenciar en los presidentes Ronald Reagan y George Bush, padre e hijo, para proteger a asesinos y terroristas, entre ellos Orlando Bosch, declarado por el propio FBI como muy peligroso e inadmisible en Estados Unidos.

Ileana Ros-Lehtinen, con sus peticiones logró que fuese aceptado y declarado “refugiado político”, lo mismo que hizo posteriormente con Posada Carriles, coautor de la voladura de un avión civil cubano y de la colocación de bombas en varios hoteles de La Habana, y los hermanos Novo Sampol, protagonistas del asesinato del canciller chileno, Orlando Letelier, su chofer y secretaria norteamericana.

Un elemento más que demuestra que es el turismo a Cuba el blanco a atacar con esa historieta mal fabricada, fue el proyecto aprobado en la Cámara de Representantes, patrocinado por Albio Sires, donde exige a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) una evaluación de cada uno de los 10 aeropuertos que tiene Cuba y presentar todos los acuerdos y memorandos firmados con extranjeros.

El pasado 26.10.2017 el senador Marco Rubio, reintrodujo en el Senado un proyecto de Ley similar al presentado sin éxito el pasado año, destinado a “impulsar la seguridad de los aeropuertos de Cuba”, bajo el pretexto de que “el régimen de Castro sigue siendo una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos”.

La historia no miente y cada vez que se desclasifica un documento de la CIA, el mundo comprueba que Cuba ha sido y es una víctima de políticas enfermizas, diseñadas para asesinar a sus principales líderes y dañar su economía con los métodos más inverosímiles jamás vistos en la era moderna.

La Revolución cubana a pesar de esos tenebrosos planes se mantiene incólume, luchando por sostener sus logros en materia de educación, cultura, seguridad social y salud, como no han alcanzado ni siguiera los Estados Unidos, que aun en pleno siglo XXI posee más de 16 millones ciudadanos analfabetos, mucho más que otros países desarrollados, situación que no le preocupa a ninguno de los congresistas integrantes de la mafia anticubana.

Ante estas acciones yanquis, recordamos las palabras de José Martí cuando aseveró:

“De la podredumbre misma sale la luz”

Mafia terrorista de Miami pretende presionar a Donald Trump


Por Arthur González.

Tras 58 años de continuos fracasos, a pesar de los millones que han recibido de todas las administraciones yanquis, lo único que ha logrado la mafia terrorista anticubana de Miami es enriquecerse, a costa de mentiras y promesas jamás cumplidas.

Ejemplo de cómo esos “exiliados” cubanos se convirtieron en poderosos hombres de negocios, fue Jorge Mas Canosa, apodado El Chairman, nombrado por Ronald Reagan como presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana.

Son muchos y notables los nombres de algunos que, como Carlos Alberto Montaner, fue transmutado de terrorista prófugo de la justicia cubana por detonar bombas en centros comerciales, en politólogo, escritor y periodista. Otros lograron llegar a la cúspide política a cambio de favores y el pago de campañas electorales, entre ellos Ileana Ros, Lincoln y Mario Díaz-Balart.

A finales de la administración Obama, esa mafia recibió un tiro de gracia que marcó su fin en el protagonismo político hacia Cuba, al reconocer la propia Casa Blanca que:

Décadas de aislamiento de Cuba no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática. Restringió nuestra capacidad para influenciar el curso de los acontecimientos en el hemisferio occidental e Imposibilitó el uso de toda una gama de medidas que Estados Unidos puede utilizar para promover un cambio positivo en Cuba.

La propia candidata presidencial Hillary Clinton afirmó:

“No podemos mantener por más tiempo una política que no ha fructificado. Tenemos que aprovechar el momento. […] estábamos ayudando al régimen…en vez de promover la apertura positiva a la influencia externa, en la misma forma que lo hicimos de forma tan efectiva con el antiguo bloque Soviético…”

En los estertores de su muerte, la mafia anticubana intenta negociar con el presidente Donald Trump, para que eche atrás algunas de las decisiones ejecutadas por Barack Obama.

Siendo más realista, el heredero de la FNCA, Jorge Mas Santos, reconoció que “los cambios que haría Trump serán más bien cosméticos”.

Sin embargo, Ileana Ros, involucrada en casi todas las acciones subversivas contra Cuba, declaró:

“El presidente nos hizo esa promesa (que revertiría algunas medidas de la anterior Administración) y él es un hombre de palabra, y yo tengo fe que va a cumplir, y ojalá que sea pronto”.

Esas aseveraciones causan risa, pues si algo ha realizado bien Trump, es no cumplir con sus promesas. Sigue leyendo

Esbirros del dictador Batista premian a “disidentes” cubanos


Por Arthur González.

Aquellos que sumieron al pueblo cubano en luto y dolor, al asesinar y torturar a quienes se oponían a la dictadura sangrienta del tirano Fulgencio Batista, ahora sus hijos condecoran y premian a los llamados “disidentes” cubanos.

Así sucedió en días recientes en Miami, capital de la mafia terrorista anticubana, cuando otorgaron el premio del Instituto La Rosa Blanca, a sus asalariados Jorge Luis García Pérez, conocido por Antúnez, y a Felicia Guillén Amador, hermana de uno de los participantes en las bandas ubicadas en las montañas del Escambray, zona central de Cuba, entrenados y abastecidos por la CIA para sembrar el terror y la muerte entre los campesinos y maestros alfabetizadores.

El acto se llevó a cabo en la Univielana-diaz-balartersidad Internacional de la Florida, respaldada financieramente por la organización de corte terrorista Fundación Nacional Cubano Americana, donde estuvo presente la más rancia representación de los grupos contrarrevolucionarios, muchos de ellos hijos de asesinos y torturadores del gobierno batistiano, así como otros vinculados a acciones terroristas ejecutadas contra el pueblo cubano durante los últimos 58 años.

La Rosa Blanca fue la primera organización contrarrevolucionaria conformada en Miami el 28 de enero de 1959, con apoyo de la CIA, dirigida por el ex ministro de Batista, Rafael Díaz-Balart, quien abandonó la Isla semanas antes que el propio dictador, y padre de los congresistas Mario y Lincoln.

Para tener una idea exacta de lo que significa dicho premio, basta señalar los integrantes de La Rosa Blanca, todos con estrechas relaciones con el tirano Fulgencio Batista Zaldívar.

Su secretario general era Rafael Díaz-Balart y lo acompañaron el ex Coronel Merob Sosa, criminal de guerra por sus acciones genocidas cometidas contra campesinos de la Sierra Maestra durante la lucha insurreccional; Luis del Pozo Jiménez, hijo del ex alcalde de la Habana; Roberto Martín-Pérez Rodríguez, hijo de uno de los más sangrientos personajes de la dictadura, todos participantes también en la conspiración desarrollada por el dictador dominicano Leónidas Trujillo, para invadir a Cuba en agosto de 1959 con el asesoramiento del gobierno estadounidense.

En esa conspiración estuvieron presentes el ex general batistiano Eleuterio Pedraza, los ex coroneles Esteban Ventura Novo, Conrado Carratalá Ugalde, Corzo Izaguirre y Ángel Sánchez Mosquera, con largos expedientes de asesinatos y torturas durante su participación en los órganos represivos de Batista.

Presentes en la entrega del premio estaban otros miembros de la mafia anticubana, como la congresista Ileana Ros-Lehtinen, hija de Enrique Ros, testaferro de Batista y el Representante Carlos Curbelo; además de Silvia Iriondo y Orlando Gutiérrez, ambos con largas hojas de acciones subversivas contra Cuba.

No podían faltar al festín otros cubanos asalariados de Washington que se auto proclaman “disidentes”, entre ellos Danilo Maldonado, apodado “El Sexto”, por ser la única frase que conforma su “amplia obra artística”, Antonio González-Rodiles y María Elena Alpízar, “Dama” de Blanco que disfruta de su salario en Miami.

En el show intervino como maestra de ceremonia Ana Carbonell, señalada como “estratega del partido republicano”, quien definió el objetivo del Instituto La Rosa Blanca, y según afirmó pretende “profundizar, estudiar y reflexionar sobre las ideas del doctor Rafael Díaz Balart, las que fueron el resultado de toda una vida de estudios y pensamientos sobre su patria”.

Para quienes desconocen lo que le esperaría a una Cuba sin Revolución, de vuelta al pasado oprobioso que obligó al pueblo a luchar por su libertad, es necesario saber lo que allí expresó el ex congresista Lincoln Díaz-Balart, sobre el pensamiento de su padre expuesto en un libro: Sigue leyendo