¿Por qué Cuba es tema de campaña electoral en la Florida?


Por Arthur González.

Cada vez que se aproximan las elecciones en la Florida, es difícil que alguno de los candidatos a cargos disponibles, no aborde en sus discursos el tema cubano, a pesar de ser un país independiente y no una colonia yanqui, como lo fue 60 años atrás.

Así se manifestó en estos días el representante Ron DeSantis, candidato republicano a gobernador de la Florida, quien prometió arreciar las medidas contra Cuba, ante un auditorio compuesto mayoritariamente por votantes de origen cubano, muchos de ellos testaferros y torturadores del dictador Fulgencio Batista, o ex miembros de la vieja burguesía que abandonó la Isla, con la trasnochada ilusión de que Estados Unidos impidiera la consolidación del triunfo revolucionario alcanzado en 1959.

DeSantis, ganó el 68 por ciento de los votos en las recientes elecciones primarias republicanas en Miami-Dade, y ahora compite contra su oponente demócrata, el progresista de raza negra, Andrew Gillum.

Para hacer más ridículo su discurso, aunque atractivo para los asistentes, afirmó: “Soy el único candidato capitalista para gobernador de Florida. El socialismo sería un desastre para la Florida. No podemos permitir que las políticas socialistas ganen en esta tierra libre”.

Buscando aplausos y votos, DeSantis auguró que si ganaba las elecciones iba a pedirle al gobierno de Estados Unidos que acusara formalmente a Raúl Castro, como responsable del derribo de las avionetas de la organización contrarrevolucionaria Hermanos al Rescate, dirigida por un terrorista nacido en Cuba, que, en franca y premeditada provocación, violaban sistemáticamente el espacio aéreo habanero, situación que Estados Unidos nunca permitiría sobre su territorio.

Este candidato tiene el respaldo de los mafiosos terroristas anticubanos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Marco Rubio, todos vinculados a las políticas opuestas a la normalización de relaciones con Cuba.

Lo extraño del asunto es que DeSantis no habló de lo que haría como gobernador para eliminar la pobreza, la desigualdad, ni los crímenes violentos que continuamente se producen en la Florida, unido al alto consumo de drogas y la prostitución, que afectan a la población de esa ciudad.

En su discurso, pasó por alto lo expuesto en el informe de Philip Alston, Relator Especial de la Organización de Naciones Unidas, sobre la pobreza extrema y derechos humanos, donde afirma que: “En Estados Unidos hay más de 40 millones de personas en situación de pobreza, de los cuales 18,5 millones viven bajo el umbral de la pobreza extrema, víctimas de las condiciones de exclusión, inequidad y baja movilidad social que imperan en ese país”.

Tampoco mencionó que solo en el año 2013, las tasas de mortalidad infantil en EE.UU. fueron las más altas en el mundo desarrollado; donde los estadounidenses tienen la esperanza de vida más corta y se enferman mucho más que en otros países desarrollados, debido a su pésimo sistema de salud, que lo cobra todo.

Por el contrario, la Cuba socialista disfruta de una de las mejores tasas de mortalidad infantil, con solo 4.2 por cada mil nacidos vivos, de 60 que dejaron los “exiliados” en 1960.

Hoy la esperanza de vida de los cubanos es 78,4 años, gracias a la elevada calidad del sistema de salud pública socialista, que les ofrece cobertura universal y asistencia gratuita a todos, situación reconocida por la Organización Mundial de la Salud.

El aspirante a gobernador, antes de atacar a Cuba con sus palabrerías engañosas, debería conocer que Estados Unidos ocupa el puesto 35, de 37, en términos de pobreza y desigualdad; al tener la tasa Gini más alta de todos los países occidentales, esa que mide la desigualdad mundial.

Por supuesto, que tal panorama de desgracias solo afecta a la población pobre, visiblemente fraccionada por décadas de políticas de discriminación social y étnica, exclusión y por la dominación cultural de las altas esferas conservadoras.

Ron DeSantis, como candidato republicano a gobernador de la Florida, debería conocer la denominación efectuada por la revista Forbes, cuando seleccionó a Miami como la “Ciudad Más Miserable del País”, seguida por Detroit y Flint, en Michigan, y West Palm Beach, en la Florida. En el 2014, el sitio Wallethub.com definió a Miami como la segunda peor ciudad para criar a un hijo, detrás de Detroit.

En caso de ganar las elecciones, deberá tener en cuenta la cantidad de terroristas cubanos que residen en la Florida, especialmente en Miami, los que tienen a su haber números crímenes por haber pertenecido a organizaciones como Comandos L y Omega 7, hechos reconocido por sus participantes y que constan en los archivos del FBI, aunque nunca han sido juzgados por ellos.

Entre esos terroristas están Armando Valladares, detenido en Cuba por hacer estallar bombas en varios centros comerciales de la Habana y Carlos Alberto Montaner, detenido in fraganti cuando colocó una petaca explosiva en una tienda por departamentos, que hirió a una madre y a sus dos hijos. Fue juzgado y condenado, pero se fugó del centro penitenciario y buscó asilo en la embajada de Brasil.

Además, se pasean libremente por las calles de Miami otros como Ramón Saúl Sánchez, miembro de la organización terrorista Omega 7, autor confeso de varios actos terroristas contra Cuba, ahora compinche de Rosa María Paya, que incita a acciones de desobediencia en Cuba, sin que las autoridades yanquis tomen medidas por esos actos violatorios de las leyes internacionales.

Muchas son las cosas que deben preocuparle al aspirante a gobernador para poner orden en la Florida, antes de hacer declaraciones injerencistas y falsas contra Cuba, para ser aceptado por esbirros, torturadores y terroristas manchados de sangre inocente de ciudadanos cubanos.

Por conocerlos a cabalidad, expresó José Martí:

“Las elecciones en los Estados Unidos están por lo común en manos de la gente de tabernas”

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Miami donde se ganan millones por hablar mal de Cuba.


Por Arthur González.

¿Cuantos millones de dólares ha gastado el gobierno de Estados Unidos desde 1959, en fabricar campañas contra la Revolución cubana? La cifra es astronómica, y lo peor es que no logran los resultados añorados.

A pesar de llevar 60 años de fracasos, es negocio muy jugoso con el que muchos se salpican. Algunos amasan cuantiosas fortunas y otros hacen carreras políticas jamás soñadas por honestos ciudadanos norteamericanos.

Todos los meses del año esos mafiosos terroristas crean nuevas fórmulas para ganar más dinero del que aportan los contribuyentes, sin sospechar que sus impuestos engordan a decenas de norteamericanos de origen cubano, que viven del cuento de “acabar con el gobierno socialista”.

El invento más reciente lo dio a conocer el mafioso Tomás Regalado, ex alcalde de Miami y actual director de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), íntimo amigo de los capos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, Bob Menéndez y Marco Rubio.

Regalado, como buen marrullero, sabe cómo apoderarse del dinero y por esa razón inventó la mentira de que Radio Martí se “escucharía en toda Cuba”, a partir del pasado 13 de agosto, pero la vida demostró su engaño pues tampoco se escuchó.

Para desviar la atención de aquellos que pudieran reclamarle por el gasto innecesario de los 20 millones de dólares que el Congreso aprobó este año, para las emisoras fantasmas Radio y TV Martí que jamás se han escuchado ni visto por el pueblo cubano, de conjunto con la organización Freedon House, lanzó la noticia del próximo establecimiento de una línea telefónica para denunciar inventadas “violaciones” de derechos humanos en Cuba.

¿Por qué en vez de seguir perdiendo tiempo y engañando al mundo con sus mentiras, no abre una línea telefónica para denunciar las violaciones de los derechos humanos que Estados Unidos ejecuta contra Cuba?

Entre las primeras denuncias de esas violaciones, estará el daño causado al pueblo por la criminal guerra económica total, impuesta por Estados Unidos desde 1962, que persigue el fin de lograr el desencanto y el desaliento del pueblo, además de querer matar por hambre y enfermedades a 11 millones de seres humanos.

Otra de las denuncias será la despiadada guerra biológica desplegada por el gobierno de Estados Unidos contra el pueblo de Cuba.

Un memorando del Estado Mayor Conjunto (JCS), del 30 de octubre 1964 dirigido al secretario de Defensa, desclasificado y archivado en la Biblioteca LBJ en Austin, Texas, recoge el diseñó para la destrucción de la economía cubana, mediante la introducción por vía aérea, de un parásito contra la caña de azúcar llamado Bunga, que destruye todos los sembrados de esa gramínea.

La diseminación en la Isla de la fiebre aftosa, altamente infecciosa en el ganado caprino, porcino y ovino, con el objetivo de cortar los suministros de carne, leche y huevos al pueblo de Cuba, es una violación de los derechos humanos de Estados Unidos, a la que se suman la introducción de la fiebre porcina africana, la tristeza del cítrico, el moho azul de tabaco, la roya de la caña, el trip palmis y el dengue hemorrágico, por solo citar algunas de las enfermedades diseminadas en la Isla.

Otras violaciones fueron los intentos de asesinar a Fidel Castro y los hechos terroristas contra la economía, estos últimos recogidos en documento preparado en junio del 1963 por la Agencia Central de Inteligencia y aprobado por el Grupo Permanente del Consejo Nacional de Seguridad, que refleja su política encubierta con una amplia gama de actos terroristas.

Esas acciones fueron dirigidas a sabotear la producción y entrega de la energía eléctrica; el daño o pérdida de la producción e instalaciones de almacenamiento del petróleo, aceites y lubricantes; vandalismo en las vías férreas, en materiales rodantes de las carreteras y la destrucción de puentes principales; fábricas procesadoras y su producción, entre ellos el complejo niquelífero de Nicaro, plantas de cemento, destilerías y otras industrias asociadas al abastecimiento de alimentos, ropas y casas.

¿Qué van a decir Regalado y Freedon House, sobre la acogida en Miami de terroristas, asesinos, torturadores y ladrones que se pasean por sus calles sin ser molestados por el FBI?

Carlos Alberto Montaner es uno de ellos, a pesar de haber sido detenido después de colocar una petaca explosiva en un centro comercial habanero, donde resultaron heridos una madre y sus dos hijos menores. Por ese hecho terrorista fue juzgado y sancionado, fugándose del centro penitenciario, logrando asilo en la embajada de Brasil.

Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, vivieron en Miami hasta su muerte natural sin ser molestados por el FBI, siendo autores de decenas de actos terroristas contra embajadas cubanas, oficinas comerciales en el exterior, hoteles, restaurantes y de la explosión en pleno vuelo del avión civil cubano en 1976 donde murieron 73 inocentes.

En el mundo desarrollado existen más de 76,5 millones de niños afectados por la pobreza, incluidos estadounidenses, según el informe del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), pero ninguno es cubano.

Las sanciones impuestas a la banca internacional por hacer alguna transacción financiera con Cuba, es una flagrante violación de los derechos humanos, porque busca impedir la compra de alimentos, medicinas, materias primas, equipos médicos y artículos de consumo general.

Regalado no es capaz de abrir una línea telefónica para denunciar las violaciones de los derechos humanos de los miles de latinos que son separados de sus hijos en la frontera con México, por orden del presidente Donald Trump; los abusos sexuales cometidos por cientos de sacerdotes norteamericanos contra menores de edad; los estadounidenses que viven en alarmantes niveles de pobreza; los veteranos y mutilados de las guerras imperialistas contra Afganistán, Irak, Libia y Siria, que no son atendidos adecuadamente por la falta de un sistema de salud humano en Estados Unidos.

Antes de seguir haciendo negocios con las campañas mediáticas contra Cuba, Regalado y Freedon House deberían trabajar por el bien de los estadunidenses, evitar y denunciar las verdaderas violaciones a los derechos humanos que comete a diario el gobierno yanqui.

En Cuba existe el derecho a una vida saludable, culta y digna, ejemplo para muchos países, incluido Estados Unidos, a pesar de que se autocalifican como “paladines” de los derechos humanos.

No por gusto José Martí aseveró:

“Los negocios tienen sus rufianes”

 

 

Aprueban presupuesto para fabricar la “democracia” en Cuba.


Por Arthur González.

El Congreso de Estados Unidos acaba de aprobar un millonario presupuesto destinado a fabricar la “democracia” en Cuba y Venezuela, con el cual pagarán a sus asalariados y las campañas de prensa, a fin de hacerle creer al mundo que en esos países hay opositores “independientes” y se “violan” los derechos humanos.

De no existir ese dinero los llamados disidentes no existirían, ni la prensa hablara tantas falsedades sobre ambos países, pues todo se formula desde Estados Unidos para tergiversar la realidad, viejo estilo yanqui cuando quieren construir supuestas “víctimas y violaciones”, en gobiernos que ellos no aceptan.

Para los que aun tengan dudas, basta con leer las noticias publicadas en la prensa yanqui para conocer que el senador Marco Rubio, presidente del Subcomité para el Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, logró hacer lobby para la aprobación de 20 millones para promover la “democracia” en Venezuela y 15 millones para Cuba.

A pesar de que el Departamento de Estado había solicitado al Congreso solo 9 millones para Venezuela y 10 millones para programas relacionados con Cuba, los integrantes de la mafia terrorista anticubana, Rubio y Mario Díaz-Balart, presionaron a sus colegas para elevar el dinero destinado a subvertir a esos países, quienes aprobaron la nueva Ley del presupuesto del año fiscal 2018-19, insistiendo en malgastar el dinero de los contribuyentes para ejecutar esos planes subversivos.

Además de esos fondos, en el caso cubano se aprobaron adicionalmente 29 millones para la Oficina de Transmisiones a Cuba, destinados a Radio y TV Martí, a pesar que jamás su señal se ha podido escuchar ni ver en la isla.

Nicaragua, país donde Estados Unidos insiste en derrocar al presidente Daniel Ortega, también fue “favorecido” con 5 millones para “promover” la democracia y apoyar, entiéndase fabricar, la sociedad civil.

Este presupuesto se sumaría al aprobado para la USAID y la NED, organizaciones que ejecutan acciones subversivas que anteriormente desarrollaba la CIA. En el caso de Cuba se observa como sus proyectos va dirigidos a construir mercenarios “luchadores” por los derechos humanos, la “democracia”, el arte “independiente”, medios de prensa para apoyar sus campañas mediáticas, la conformación de líderes juveniles, y otros similares.

Ejemplo palpable de cómo el dinero fabrica la mal llamada “democracia”, son algunos de los siguientes programas de la NED:

  • Abogando por un Marco de Derechos Humanos para Cuba, con 85 mil usd.
  • Construyendo ciudadanía democrática en Cuba, con 55,241 usd.
  • Libertad de expresión del artista independiente cubano, con 95 mil usd.
  • Promoviendo el cine independiente en Cuba, con 55 mil usd.
  • Promoviendo la libertad de prensa en Cuba, con 23,470 usd.
  • Diario de Cuba, con 220 mil usd.
  • CubaNet News, Inc., con 225 mil usd.
  • Apoyando el periodismo independiente en Cuba, con 109,833 usd.
  • Instituto Prensa y Sociedad, con 60 mil usd.
  • Apoyo a sindicatos independientes, educación cívica y empresa libre en Cuba, con 230 mil usd.
  • Educar a los activistas juveniles cubanos sobre la democracia y las habilidades de liderazgo, con 99,993 usd.
  • Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con125 mil usd.
  • Promover la participación ciudadana en la responsabilidad local, con 118,865 usd.
  • Promoviendo Informes Comunitarios en Cuba, con 140 mil usd.
  • Promover ideas democráticas y participación ciudadana, con 67,980 usd.
  • Promover la libertad religiosa y construir puentes dentro de la sociedad civil, con 66,700 usd.

Con tanto dinero en juego los yanquis inventan disidentes, líderes y matrices de opinión contra Cuba y el resto de países latinoamericanos que tienen gobiernos que no son de su agrado, haciéndole creer a aquellos que desconocen sus planes, que sus asalariados son “luchadores por la libertad”, cuando realmente sus servidores solo cumplen las instrucciones al pie de la letra, unido a las campañas desinformativas elaboradas por especialistas de la CIA.

A otros con ese cuento de la “democracia y la sociedad civil”, porque en verdad son terroristas que provocan muerte y destrucción, como se observa en Venezuela y Nicaragua; pero en Cuba no podrán repetir esa tenebrosa historia, porque su pueblo tiene preparación y conocimientos de lo que hacen realmente los yanquis, y leen sus documentos desclasificados, donde se plasma sin sonrojo la verdad.

No por gusto José Martí aseguró:

Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas.

 

 

 

 

Planifica mafia terrorista de Miami sabotear Cumbre de las Américas


Por Arthur González.

Integrantes de la mafia terrorista anticubana a en Miami, pretenden sabotear la Cumbre de las Américas en Lima. Para lograrlo preparan a un grupo de residentes en Estados Unidos, como si fueran representantes de la sociedad civil cubana, encabezada por Rosa María Payá, la cual tiene estatus de “refugiada política”, como cientos de esbirros de la dictadura de Fulgencio Batista, que huyeron de la justicia.

El libro The Corporation, recientemente publicado, relata acciones terroristas de los “refugiados políticos” ex miembros de la tiranía batistiana, lo que prueba quienes son en verdad esos cubanos que residen en Miami y se auto titulan representantes de la sociedad cubana, sin que ninguno participe del acontecer cotidiano de Cuba.

Rosa María, negoció su visa de “refugiada política” a cambio de participar en campañas diseñadas por Estados Unidos contra la Revolución cubana, donde acusan a sus autoridades de la muerte de su padre. Sin embargo, ella entra y sale de la Isla sin tener problemas, a pesar de organizar provocaciones.

Nombrada por los yanquis como presidenta de la Red latinoamericana de jóvenes, pretende participar en Lima como parte de la sociedad civil de Cuba, hecho que solo busca provocar a la delegación de la verdadera sociedad civil cubana que construye su país, a pesar de la guerra económica impuesta por Estados Unidos hace medio siglo.

La primera acción ejecutada el 28 de marzo del 2018, fue una misiva enviada desde Miami al Secretario General de la OEA, Luis Almagro, a nombre de la organización “coalición opositora al régimen castrista”, integrada por elementos terroristas “refugiados políticos” en EE.UU., trasladándole su “preocupación” por la invitación al presidente Raúl Castro, a la Cumbre.

Esos “refugiados políticos” dicen que representan a más de “65 organizaciones de dentro y fuera de Cuba”, algo vergonzoso porque en 59 años no han logrado nuclear al pueblo cubano en torno a esos que la CIA creó y financia para actuar contra la Revolución, la mayoría con antecedentes de terrorismo.

Informes de la embajada yanqui en la Habana, desmienten la existencia de tales organizaciones, como afirmó el jefe de esa Misión en un cable secreto, conocido por WikiLeaks, donde afirma:

“Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes tengan mucho impacto en los cubanos de a pie. […] Las encuestas informales que hemos hecho, muestran que las personalidades disidentes o sus agendas, son prácticamente desconocidas”.

Como bien afirma el representante yanqui, nadie en Cuba conoce esas “organizaciones” y por tanto no pueden auto definirse como delegados de la sociedad civil cubana.

Lo más reciente la campaña diseñada contra Cuba es la acusación de la fabricada “Red latinoamericana de jóvenes”, de que los órganos de la inteligencia cubana asistirán a la Cumbre de las Américas diciendo que son de la sociedad civil, algo para reírse.

Rosa María sabe que la delegación cubana, genuina representante de su sociedad, no le permitirá ninguna provocación ni asumir posiciones a nombre de Cuba, porque todos conocen que ella responde al dinero que le facilitan miembros de la mafia terrorista, como Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Marco Rubio, quienes la dirigen con el fin de construirle una imagen de representante de la juventud cubana.

Cuba no es victimaria, sino víctima de permanentes agresiones de Estados Unidos, historia bien conocida en Latinoamérica, que va desde la voladura del buque francés La Coubre en 1960, la fracasada invasión por Bahía de Cochinos, los incendios en centros comerciales, industrias, cines y teatros, bombas en embajadas cubanas en el exterior, guerra biológica para enfermar y matar, entre ellas la meningoencefalitis y el dengue hemorrágico, hasta la explosión en pleno vuelo de un avión civil cubano donde murieron 73 personas y su autor se pasea por las calles de Miami, por las mismas avenidas que transita ahora Rosa María, sin acusarlo de asesino.

Antes de conformar un espectáculo provocativo en Lima, ella y su “Red”, deberían exigirle al gobierno de Estados Unidos cesar la guerra económica diseñada para liquidar de hambre a los cubanos; pedirle a la Casa Blanca que detenga su persecución a la banca internacional por hacer transacciones con Cuba y que permita a los jóvenes estadounidenses visitar la Isla libremente, sin ser sancionados.

Quienes realmente son agentes del imperialismo son ellos, que reciben financiamiento y órdenes de oficiales de la CIA y otros supuestos “especialistas” del Departamento de Estados, para acudir a esa Cumbre a formar el caos y el enfrentamiento con la delegación oficial cubana.

Los yanquis se enferman al escuchar la voz fuerte y soberana de Cuba, esa que nunca han podido acallar a pesar de las cruzadas mediáticas plagadas de calumnias y que el tiempo se encarga de desmentir.

Los cubanos son gente de paz y amistad demostrado con su presencia en muchos países latinoamericanos, donde sus médicos, enfermeras, artistas, maestros y entrenadores deportivos, brindan sus conocimientos para salvar vidas y el alma de millones de personas que agradecen la ayuda humanitaria de un pueblo que no da lo que le sobra, sino que comparte lo que tiene.

Rosa María y otros secuaces de Miami, saben perfectamente que Cuba y sus amigos latinoamericanos no permitirá ofensas, irrespetos o provocaciones, y siguiendo el ejemplo de sus atletas en los Juegos Deportivos Centroamericanos en Jamaica en 1962, responderá adecuadamente ante cada acción, porque a la Patria hay que defenderla en cualquier escenario.

Por ese motivo afirmó José Martí:

“Cuando se sirve bien a la Patria, se tienen en todas partes muchos amigos”.

Filmará Hollywood accionar terrorista de la mafia anticubana en Miami.


Por Arthur González.

La verdad siempre se abre camino, aunque demore, y ahora Hollywood aceptó llevar a la gran pantalla la historia de una parte de las acciones terroristas ejecutadas por la mafia terrorista anticubana de Miami, que tanto el pueblo cubano ha denunciado.

La totalidad de las denuncias de esas acciones terroristas contra Cuba, tendrán que esperar para que Hollywood se decida a contarlas, pues muchos de sus ejecutores aún viven plácidamente en Estados Unidos, apoyados por Congresistas renombrados como Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, Bob Menéndez, Marco Rubio, Ted Cruz y otros más.

El filme basado en el reciente libro titulado The Corporation, intenta relatar los hechos acontecidos durante 30 años, ejecutados por mafiosos cubanos, todos con estatus de “refugiados políticos” otorgado por las autoridades estadounidenses, aunque en el libro son catalogados como “aventuras reales”, evitando llamarlos actos terroristas para no buscarse conflictos con los máximos responsables de esos planes.

Esa mafia fue formada, entrenada y financiada por la CIA para actuar en Cuba contra la Revolución, muchos de sus miembros formaron parte de la Brigada mercenaria que invadió la Isla en 1961 y después de ser liberados por el Gobierno cubano regresaron a Estados Unidos, entrenándose para actos terroristas, donde la lucha por el dinero y el poder político trajo como consecuencia una guerra entre ellos.

The Corporation, relata parte de la vida de un solo grupo de esos “refugiados políticos” cubanos, dirigido por José Miguel Battle, mercenario de la invasión por Bahía de Cochinos, devenido en capo del juego ilegal y las drogas, desde Miami hasta New York, algo que todavía se materializa en el bajo mundo de esos anticubanos, muchos de los cuales amasan poderosas fortunas con la que apoyan a políticos de origen cubano y estadounidense, para que se opongan a la mejoría de relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

José Miguel Battle, es uno de los cientos de esbirros del dictador Fulgencio Batista, que lograron escapar de la justicia revolucionaria y encontraron apoyo y refugio seguro de las autoridades yanquis, las que se negaron a cumplir con el acuerdo de extradición firmado con Cuba y vigente hasta 1961, a pesar del reclamo oficial que las autoridades cubanas hicieron durante años.

Asesinos, torturadores y ex miembros de los órganos represivos del dictador Batista, como Battle, conforman esa mafia descrita a medias en el libro, porque otros como Rafael Díaz-Balart, ex ministro del interior, también refugiado en Miami; Rolando Masferrer, asesino jefe de un órgano paramilitar conocido como Los tigres; el Coronel Esteban Ventura, asesino de cientos de jóvenes; Conrado Carratalá Ugalde, ex jefe del Departamento de la Dirección de la policía batistiana; Luis Alberto del Rio Chaviano, General de Brigada del ejército batistiano; los Coroneles Orlando Piedra Negueruela, Mariano Faget Díaz y Rafael M. A. Gutiérrez Martínez; Pilar Danilo García y García, General de Brigada jefe de la policía del tirano; Teniente Coronel Irenaldo Remigio García Báez ex jefe del Servicio de Inteligencia Militar de Batista, entre otros, no son mencionados en dicho libro a pesar del volumen de crímenes que acumulan.

El texto tampoco narra la Operación Cóndor, ejecutada por la CIA en América Latina, donde muchos de esos mafiosos cubanos se encargaron de asesinar y torturar a miles de jóvenes; ni los actos terroristas que sufrió el pueblo cubano a manos de agentes de la CIA, como Carlos Alberto Montaner, detenido y sancionado por colocar una petaca incendiaria en un centro comercial en La Habana, fugado de la cárcel y refugiado hoy en Estados Unidos.

Igualmente, omiten mencionar al asesino múltiple Luis Posada Carriles, “refugiado político” en Miami a pesar de ser el autor confeso de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo, donde murieron 73 inocentes.

Los actos terroristas planificados y ejecutados por decenas de organizaciones contrarrevolucionarias financiadas por la CIA, como los Comandos L, Alfa 66 y Omega 7, necesitan de una serie con muchas temporadas, para que el mundo conozca la verdad del por qué Cuba lleva 60 años denunciándolos.

Miles son los muertos y asesinados por esos mafiosos, entre ellos diplomáticos cubanos, la detonación de bombas en embajadas, consulados y oficinas comerciales de Cuba en el exterior, buques dinamitados, la introducción de gérmenes patógenos para enfermar a personas, animales y la flora de la Isla, y muchos crímenes más. 

The Corporation es una mínima parte la historia de esa mafia anticubana, toda con estatus de “refugiados políticos”, gracias a la manipulación subversiva de la política migratoria de Estados Unidos contra Cuba, encabezada por la Ley de Ajuste Cubano.

Los relatos de enfrentamientos a tiros a plena luz del día en las calles de La Pequeña Habana y los golpes exitosos celebrados con fiestas donde regalaban bolsas de cocaína, son casi juegos de niños comparado con las tenebrosas acciones de esa mafia, como fue la colocación de una bomba bajo el asiento del ex canciller chileno Orlando Letelier en Washington, donde murieron despedazados él, su esposa y el chofer.

Sus autores, entre ellos Guillermo Novo Sampol, viven tranquilamente en Miami como “refugiados políticos”, gracias a las gestiones realizadas por la congresista Ileana Ros-Lehtinen.

El libro, aunque no abarca todas las acciones terroristas, es una muestra de quienes son esos asesinos a los que Estados Unidos acogió como” refugiados”, ocultándole la verdad a sus ciudadanos que con parte de sus impuestos han mantenido a esa crápula que conforma parte del mal llamado “exilio cubano”.

Por eso recordamos a José Martí cuando expresó:

“Se sonríe ante la aparición de la verdad”.

 

 

 

Marco Rubio defensor del dinero, no de los seres humanos.


Por Arthur González.

El senador Marco Rubio, ese que tanto dice defender los derechos humanos, siempre que su discurso le brinde posibilidades de escalar políticamente entre los integrantes de la mafia terrorista anticubana, demuestra en cada uno de sus actos cotidianos que para él lo único importante es ganar mucho dinero.

Así lo ha estado haciendo desde que perdió su batalla por alcanzar la nominación para ser candidato a presidente de Estados Unidos, por el partido republicano, específicamente en sus cruzadas para que Donald Trump endurezca la guerra económica y financiera contra Cuba, país donde nacieron sus padres, emigrados en los Estados Unidos antes de triunfar la Revolución.

El más reciente destape de su ausencia de sentimientos por el bienestar de los seres humanos, fue su respaldo a la Asociación Nacional del Rifle, organización que le aportó 3 millones de dólares con el propósito de que se oponga a cualquier propuesta de ley, que controle o limite la venta de armas.

Por su puesto, él no es el único que acepta esos aportes financieros para que las ventas de armas continúen sin límites, a pesar de las matanzas ocurridas en Estados Unidos, debido a la libertad de adquirir un arma, incluidas las de alto poder de fuego.

A la lista de los “muy preocupados” por los derechos humanos en Cuba – pero no por la muerte de cientos de jóvenes estadounidenses inocentes – y que aceptan “contribuciones” de la Asociación para sus campañas políticas, están otros mafiosos anticubanos como el senador Carlos Curbelo, quien recibió 75 mil 475 usd; Ted Cruz, 75 mil 450 usd; Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, cada uno 32 mil 002 usd, destacándose el ultra derechista con la suma más alta de todos, 7 millones 740 mil 521 usd.

Ante el suceso ocurrido en una escuela de Parkland, condado Broward, de la Florida, en la primera quincena de febrero 2018, Marco Rubio, integrante de esa mafia anticubana, declaró públicamente que “las restricciones de armas no habrían impedido el tiroteo en la Marjory Stoneman Douglas High School”.

Sin armas no se producen esos actos criminales, algo como que “sin perro no hay rabia”, pero si él se atreve a oponerse a la venta liberada de armas, no le entrará el dinero que tanto ayuda a sus campañas electorales. Primero el negocio y los seres humanos después, si es que hay tiempo para ocuparse de ellos.

Las nuevas épocas y las jóvenes generaciones exigen cambios en la Constitución de Estados Unidos para actualizarla al siglo XXI. La Casa Blanca reclama que, países con gobiernos no aceptables para ellos, deben cambiar su ley fundamental, pero cuando se trata de la norteamericana no es necesario y la mantienen, porque una actualización afectaría sus intereses políticos y monetarios.

Marco Rubio enfrenta una oleada de rechazo en la Florida por sus posiciones derechistas, algo que sin dudas le restará votantes en las venideras elecciones y peor será cuando cientos de miles de jóvenes alcancen la mayoría de edad y por tanto su derecho a ejercer el voto, unido al de padres que desean un futuro seguro para sus hijos.

Hoy en Estados Unidos un rifle de asalto militar, con alto poder de fuego como el AR-15, cuesta solamente 130 usd, mucho menos que un TV o un refrigerador, posibilitando su adquisición por cualquier persona, aunque esta tenga desórdenes mentales, causa de los lamentables hechos ocurridos en varios centros escolares en los últimos cinco años.

El país que posee el más alto consumo de drogas del mundo y el mayor número de jóvenes traumatizados por participar en guerras imperialistas, sin comprender por qué los envían a matar a personas inocentes, no debería permitir la compra masiva de armas de fuego, algo que no sucede en otro lugar del planeta.

El riesgo de que, una persona bajo los efectos de los estupefacientes, por traumas de la guerra o por ser hijos de padres con estos padecimientos, pueda cometer actos criminales como el perpetrado por Nikolas Cruz, de solo 19 años de edad, es evidente.

Basta citar que, desde el 1 de enero al 19 de febrero de 2018, han ocurrido 7 mil 142 incidentes violentos con armas de fuego, dejando un saldo de 1 mil 977 muertos que pudieron evitarse, si en Estados Unidos existiera, como con el resto del mundo, una limitación para las ventas de armas de fuego.

Esos son los que reclaman a otros el cumplimento de los derechos humanos, sin atender los derechos de los seres humanos de su propio país.

En Cuba no suceden hechos semejantes porque lo primero son los ciudadanos y en especial los niños que crecen saludables y felices, a pesar de la criminal guerra económica impuesta desde hace más de medio siglo, por los que se dicen “paladines de los derechos humanos”.

Por esa razón dijo José Martí:

“En ese pueblo revuelto, suntuoso y enorme, la vida no es más que la conquista de la fortuna, esa es la enfermedad de su grandeza… los que imiten a ese pueblo, cuídense de no caer en ella.”

De lo que son capaces los yanquis


Por Arthur González.

Una vez más la vida demuestra de lo que son capaces los yanquis con tal de lograr un objetivo y así se puso de manifiesto con la más reciente campaña de los inventados “ataques acústicos” contra sus diplomáticos en La Habana.

La información divulgada por las autoridades cubanas respecto al resultados de sus investigaciones practicadas, evidencian la profesionalidad de los  especialistas, al poner en marcha todo su potencial científico con el propósito de emplazar la patraña de la Casa Blanca, que pretende, con su historieta de terror y misterio, cortar la entrada de turistas a la Isla, arrastrando al Departamento de Estado de Canadá para que declarará similar situación sobre sus diplomáticos, actitud lamentable que los hace parecer serviles discípulos de Estados Unidos.

El proceso de la investigación ejecutado por Cuba, concluyó que resulta imposible que existieran tales ataques, incluso la grabación del supuesto ruido entregada por oficiales del FBI, es del sonido que hacen los grillos para atraer a las hembras en celo, algo ridículo que expone la falta de rigor técnico de los que diseñaron la historieta contra Cuba.

En medio de ese proceso el presidente Donald Trump, autorizó la desclasificación de algunos documentos de la investigación referente al magnicidio de J.F. Kennedy, en los que sale a la luz que la CIA presentó en 1962 una propuesta para bombardear zonas de Miami y de Washington, para culpar a la Revolución cubana y que esto sirviera de pretexto para invadir a Cuba con el ejército norteamericano.

Si los yanquis fueron capaces de proponer el bombardeo de su propio territorio y causar la muerte de sus ciudadanos, ¿cómo no darse cuenta que la novelita de misterio referente a inventados ataques acústicos es falsa?

Para ponerle la tapa al frasco, y en prueba de que las pretensiones yanquis son dañar la entrada de turistas a Cuba y reforzar la guerra económica, los miembros de la mafia terrorista anticubana con escaños en el Congreso de los Estados Unidos, solicitaron una investigación a la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés), para que aclare cómo el Departamento de Estado respondió a los inventados ataques acústicos, que dicen “afectaron” a 24 diplomáticos estadounidenses y cinco canadienses Cuba.

Los que realizaron tal petición son los mafiosos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, Carlos Curbelo y Albio Sires. Sin embargo, estos no han exigido que el FBI y el Departamento de Justicia, ejecutar acciones urgentes contra Luis Posada Carriles y otros cubanos residentes de la Florida, mencionados en los documentos desclasificados recientemente, en los que se patentiza que son asesinos a sueldo con un amplio historial de terrorismo, que sí afecta gravemente la seguridad de Estados Unidos.

Esos congresistas, unidos al Senador Marco Rubio, son los que presionan al presidente Trump para que retome la fracasada política de hostilidad contra la Revolución, incapaz de obtener en 59 años los éxitos planificados, pero que han constado cientos de miles de millones de dólares a los contribuyentes, pues como reconoció la Casa Blanca el 17.12.2014:

“Décadas de aislamiento a Cuba por parte de EE.UU., no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática”.

Si de pesquisa se trata, el propio Buro Federal de Investigaciones debería investigar a esos congresistas por darle su apoyo político e influenciar en los presidentes Ronald Reagan y George Bush, padre e hijo, para proteger a asesinos y terroristas, entre ellos Orlando Bosch, declarado por el propio FBI como muy peligroso e inadmisible en Estados Unidos.

Ileana Ros-Lehtinen, con sus peticiones logró que fuese aceptado y declarado “refugiado político”, lo mismo que hizo posteriormente con Posada Carriles, coautor de la voladura de un avión civil cubano y de la colocación de bombas en varios hoteles de La Habana, y los hermanos Novo Sampol, protagonistas del asesinato del canciller chileno, Orlando Letelier, su chofer y secretaria norteamericana.

Un elemento más que demuestra que es el turismo a Cuba el blanco a atacar con esa historieta mal fabricada, fue el proyecto aprobado en la Cámara de Representantes, patrocinado por Albio Sires, donde exige a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) una evaluación de cada uno de los 10 aeropuertos que tiene Cuba y presentar todos los acuerdos y memorandos firmados con extranjeros.

El pasado 26.10.2017 el senador Marco Rubio, reintrodujo en el Senado un proyecto de Ley similar al presentado sin éxito el pasado año, destinado a “impulsar la seguridad de los aeropuertos de Cuba”, bajo el pretexto de que “el régimen de Castro sigue siendo una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos”.

La historia no miente y cada vez que se desclasifica un documento de la CIA, el mundo comprueba que Cuba ha sido y es una víctima de políticas enfermizas, diseñadas para asesinar a sus principales líderes y dañar su economía con los métodos más inverosímiles jamás vistos en la era moderna.

La Revolución cubana a pesar de esos tenebrosos planes se mantiene incólume, luchando por sostener sus logros en materia de educación, cultura, seguridad social y salud, como no han alcanzado ni siguiera los Estados Unidos, que aun en pleno siglo XXI posee más de 16 millones ciudadanos analfabetos, mucho más que otros países desarrollados, situación que no le preocupa a ninguno de los congresistas integrantes de la mafia anticubana.

Ante estas acciones yanquis, recordamos las palabras de José Martí cuando aseveró:

“De la podredumbre misma sale la luz”