Continua la guerra biológica contra Cuba.


Por Arthur González.

En la vida todo tiene sus causas y también sus responsables, y así pasa con las enfermedades que ha sufrido la Isla de Cuba en los últimos 60 años, tanto las personas como su flora y fauna.

El propósito de Estados Unidos es uno solo, afectar la economía cubana para después achacarle a la Revolución socialista de los problemas, mediante campañas de prensa fabricadas.

Por estos días, medios estatales de información en Cuba anunciaron la aparición de un nuevo serotipo de dengue hemorrágico, identificado como Den 1, asegurando que es sumamente peligroso y por lo general termina provocando la muerte de las personas infestadas.

¿Casualidad? Para nada, evidentemente su intención es obligar al gobierno a destinar dinero no planificado para enfrentar la epidemia, en momentos en que Estados Unidos arrecia su guerra económica contra la Isla, con la marcada ilusión de derrocar el sistema y que el pueblo se lance a las calles, tal y como hicieron en Europa Oriental durante la puesta en marcha del Programa Democracia, aprobado por Ronald Reagan, para destruir el socialismo.

Aquel Programa, diseñado por ideólogos del partido republicano, aprovechó los errores cometidos por la dirigencia de los partidos socialista europeos, unido al reclutamiento de altos funcionarios que coadyuvaron a su ejecutoria, la conformación de grupos contrarrevolucionarios, una fuerte estrategia de subversión política-ideológica sobre la juventud, sumadas a las deficiencias no corregidas a tiempo por el Partido y los gobiernos estatales.

En medio de la crisis económica que hoy atraviesa Cuba, con un pobre crecimiento del PIB, nuevas medidas de guerras económica y financieras, campañas mentirosas de inventadas enfermedades a los diplomáticos yanquis con el único propósito de afectar el turismo, por ser el renglón más importante de su economía, surge un nuevo serotipo de dengue que, sin dudas será enfrentado con éxito, pero a un alto costo económico.

El dengue no era conocido en Cuba. La primera epidemia del dengue se detectó en 1977 y según estudios realizados el Dr. Charles Heri Calisher, miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la población de la Isla tenía anticuerpos del serotipo 02 de la enfermedad.

La primera vez que se detecta el dengue hemorrágico en Cuba fue en 1981. En pocas semanas costó la vida de 158 ciudadanos, de ellos 101 fueron niños. El total de infestados ascendió a 344 mil 203 personas. Los gastos para enfrentarla fueron millonarios y el dengue quedó endémico en el país.

Aquellos primeros casos se detectaron simultáneamente en tres localidades de la Isla, distantes entre sí a más de 300 km. En la región de America Latina no había sido reportada, por lo cual existieron elementos suficientes para señalar al autor intelectual y material de esa acción criminal, Estados Unidos.

La verdad salió a flote en 1984, durante el juicio que le celebraba en New York a Eduardo Arocena, agente de la CIA, por asesinar al diplomático cubano Félix García, destacado en la misión ante la ONU.

Sin pudor alguno Arocena declaró: “La misión del grupo encabezado por mí, era obtener ciertos gérmenes patógenos e introducirlos en Cuba”.

Dicha confesión consta en el acta asentada en la página 2189, expediente 2 FBI-NY 185-1009, pero el fiscal no ordenó investigarla.

William W. Turner, ex agente de la Oficina Federal de Investigaciones, FBI, y el periodista Warren Hinckle, aseguraron en un libro publicado: “Estados Unidos utilizó la guerra biológica en Cuba durante la administración del presidente Richard Nixon, y la CIA comprometió a Estados Unidos en una guerra secreta no declarada e ilegal contra Cuba, durante más de 20 años”.

Investigaciones desarrolladas confirmaron que aquella forma inicial de dengue hemorrágico, se correspondía a la cepa “Nueva Guinea 1924” (serotipo 02), única en el mundo en ese momento, con lo cual se demostraba que constituía una cepa elaborada en laboratorios.

La revista norteamericana Covert Action, en su edición del 6 de agosto de 1982 afirma: “la epidemia de dengue hemorrágico que azotó a Cuba en 1981, pudo haber sido una operación secreta de la CIA”.

En los últimos años, científicos norteamericanos mantienen interés por conocer la reacción al dengue en los diferentes grupos étnicos de la población cubana e incluso obtener muestras de sangre, algo sospechoso porque en los laboratorios de su país nació dicha enfermedad, transmitida por el mosquito Aedes Aegyiptis.

La lista de plagas y enfermedades contra la flora y la fauna cubana es bien amplia, con marcadas evidencias de su introducción desde el exterior, con el único propósito de afectar la economía cubana.

Algunos ejemplos que ponen de manifiesto esas acciones criminales son:

  • El Carbón de la caña de azúcar, identificado en 1977.
  • La Roya de la caña, en 1978.
  • La enfermedad Seudodermatosis Nodular Bovina, cuyo agente causal es el virus de SNB. Afectó inicialmente a añojas y novillas. Dicha enfermedad es endémica de África, su agente etiológico se aisló en Italia y Estados Unidos, quien nunca la declaró oficialmente que trabajaba con el virus en su laboratorio de enfermedades exóticas en Plum Island, en fecha coincidente con la epidemia de dengue hemorrágico en Cuba.

Esta enfermedad afectó la producción de leche y se trataron 2 mil 895 focos y 226 mil 181 vacunos enfermos, con un elevado costo financiero.

·     Fiebre Porcina Africana. Detectada en 1979. Se comprobó la aparición de dos cepas diferentes del virus introducido. Una variante modificada en el laboratorio y otra con una gran virulencia. Datos oficiales de la época afirman que fueron sacrificados 297 mil 137 cerdos, con una pérdida de 9 millones 359 mil 414 pesos, unido al desabastecimiento alimentario de la población.

·     Conjuntivitis Hemorrágica. Apareció en 1981.Informes de la Oficina Sanitaria Panamericana aseguran que tal epidemia no tenía antecedentes en el hemisferio occidental y fue diagnosticada a solo 4 meses de la aparición del dengue hemorrágico en la Isla.

·        Sigatoka Negra. Encontrada en 1990, es el principal problema fitosanitario del cultivo del plátano a escala internacional, pero no se había reportado antes en Cuba.

·        Minador de los Cítricos y la Tristeza del Cítrico. Detectadas en 1993 y 1995 respectivamente. Originaria del Sur de Asia se ha extendió desde inicios de siglo hacia África y Australia. Hasta mediados de 1993 estuvo ausente en las plantaciones citrícolas de América. Provocaron grandes pérdidas económicas.

·        Broca del café. Apareció en 1995 y no tiene antecedentes en Cuba. Provocó cuantiosas pérdidas en la cosecha y la errogación de millones de pesos en su combate. La produce un insecto que no puede volar más de dos metros, lo que afirma su introducción desde el exterior.

Decenas son los hechos sufridos por el pueblo cubano, ejecutados por los yanquis, todos para intentar entorpecer el desarrollo de la economía socialista y hacerla ver como un fracaso, mientras Estados Unidos se ufana de ser “paladín de los derechos humanos”.

No por gusto José Martí expresó:

“De esa tierra no espero más que males”

 

 

¿Por qué Cuba es tema de campaña electoral en la Florida?


Por Arthur González.

Cada vez que se aproximan las elecciones en la Florida, es difícil que alguno de los candidatos a cargos disponibles, no aborde en sus discursos el tema cubano, a pesar de ser un país independiente y no una colonia yanqui, como lo fue 60 años atrás.

Así se manifestó en estos días el representante Ron DeSantis, candidato republicano a gobernador de la Florida, quien prometió arreciar las medidas contra Cuba, ante un auditorio compuesto mayoritariamente por votantes de origen cubano, muchos de ellos testaferros y torturadores del dictador Fulgencio Batista, o ex miembros de la vieja burguesía que abandonó la Isla, con la trasnochada ilusión de que Estados Unidos impidiera la consolidación del triunfo revolucionario alcanzado en 1959.

DeSantis, ganó el 68 por ciento de los votos en las recientes elecciones primarias republicanas en Miami-Dade, y ahora compite contra su oponente demócrata, el progresista de raza negra, Andrew Gillum.

Para hacer más ridículo su discurso, aunque atractivo para los asistentes, afirmó: “Soy el único candidato capitalista para gobernador de Florida. El socialismo sería un desastre para la Florida. No podemos permitir que las políticas socialistas ganen en esta tierra libre”.

Buscando aplausos y votos, DeSantis auguró que si ganaba las elecciones iba a pedirle al gobierno de Estados Unidos que acusara formalmente a Raúl Castro, como responsable del derribo de las avionetas de la organización contrarrevolucionaria Hermanos al Rescate, dirigida por un terrorista nacido en Cuba, que, en franca y premeditada provocación, violaban sistemáticamente el espacio aéreo habanero, situación que Estados Unidos nunca permitiría sobre su territorio.

Este candidato tiene el respaldo de los mafiosos terroristas anticubanos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Marco Rubio, todos vinculados a las políticas opuestas a la normalización de relaciones con Cuba.

Lo extraño del asunto es que DeSantis no habló de lo que haría como gobernador para eliminar la pobreza, la desigualdad, ni los crímenes violentos que continuamente se producen en la Florida, unido al alto consumo de drogas y la prostitución, que afectan a la población de esa ciudad.

En su discurso, pasó por alto lo expuesto en el informe de Philip Alston, Relator Especial de la Organización de Naciones Unidas, sobre la pobreza extrema y derechos humanos, donde afirma que: “En Estados Unidos hay más de 40 millones de personas en situación de pobreza, de los cuales 18,5 millones viven bajo el umbral de la pobreza extrema, víctimas de las condiciones de exclusión, inequidad y baja movilidad social que imperan en ese país”.

Tampoco mencionó que solo en el año 2013, las tasas de mortalidad infantil en EE.UU. fueron las más altas en el mundo desarrollado; donde los estadounidenses tienen la esperanza de vida más corta y se enferman mucho más que en otros países desarrollados, debido a su pésimo sistema de salud, que lo cobra todo.

Por el contrario, la Cuba socialista disfruta de una de las mejores tasas de mortalidad infantil, con solo 4.2 por cada mil nacidos vivos, de 60 que dejaron los “exiliados” en 1960.

Hoy la esperanza de vida de los cubanos es 78,4 años, gracias a la elevada calidad del sistema de salud pública socialista, que les ofrece cobertura universal y asistencia gratuita a todos, situación reconocida por la Organización Mundial de la Salud.

El aspirante a gobernador, antes de atacar a Cuba con sus palabrerías engañosas, debería conocer que Estados Unidos ocupa el puesto 35, de 37, en términos de pobreza y desigualdad; al tener la tasa Gini más alta de todos los países occidentales, esa que mide la desigualdad mundial.

Por supuesto, que tal panorama de desgracias solo afecta a la población pobre, visiblemente fraccionada por décadas de políticas de discriminación social y étnica, exclusión y por la dominación cultural de las altas esferas conservadoras.

Ron DeSantis, como candidato republicano a gobernador de la Florida, debería conocer la denominación efectuada por la revista Forbes, cuando seleccionó a Miami como la “Ciudad Más Miserable del País”, seguida por Detroit y Flint, en Michigan, y West Palm Beach, en la Florida. En el 2014, el sitio Wallethub.com definió a Miami como la segunda peor ciudad para criar a un hijo, detrás de Detroit.

En caso de ganar las elecciones, deberá tener en cuenta la cantidad de terroristas cubanos que residen en la Florida, especialmente en Miami, los que tienen a su haber números crímenes por haber pertenecido a organizaciones como Comandos L y Omega 7, hechos reconocido por sus participantes y que constan en los archivos del FBI, aunque nunca han sido juzgados por ellos.

Entre esos terroristas están Armando Valladares, detenido en Cuba por hacer estallar bombas en varios centros comerciales de la Habana y Carlos Alberto Montaner, detenido in fraganti cuando colocó una petaca explosiva en una tienda por departamentos, que hirió a una madre y a sus dos hijos. Fue juzgado y condenado, pero se fugó del centro penitenciario y buscó asilo en la embajada de Brasil.

Además, se pasean libremente por las calles de Miami otros como Ramón Saúl Sánchez, miembro de la organización terrorista Omega 7, autor confeso de varios actos terroristas contra Cuba, ahora compinche de Rosa María Paya, que incita a acciones de desobediencia en Cuba, sin que las autoridades yanquis tomen medidas por esos actos violatorios de las leyes internacionales.

Muchas son las cosas que deben preocuparle al aspirante a gobernador para poner orden en la Florida, antes de hacer declaraciones injerencistas y falsas contra Cuba, para ser aceptado por esbirros, torturadores y terroristas manchados de sangre inocente de ciudadanos cubanos.

Por conocerlos a cabalidad, expresó José Martí:

“Las elecciones en los Estados Unidos están por lo común en manos de la gente de tabernas”

Mercenario de las letras


Por Arthur González

Cada vez que se publican libros y artículos contra Cuba en el llamado “mundo libre”, recordamos la desclasificada operación de la CIA Mockingbird, la cual inició sus acciones en la década de los años 50 del siglo XX, bajo el mando de Frank Wisner, de la dirección de Planes de la propia Agencia.

Esa operación consistió en el reclutamiento de un grupo de periodistas de importantes órganos de prensa, con el fin de difundir informaciones manipuladas para crear matrices de opinión favorables a los planes de la CIA.

Para ese trabajo de Guerra Sicológica, divulgaron noticias falsas y tergiversadas sobre la Revolución cubana, con el propósito de lograr su aislamiento internacional, mientras callaron los crímenes de la dictadura de Fulgencio Batista.

En esa misma línea de mentiras y tergiversaciones circula un libro titulado Cuba sin Fidel, de Julio Patán, mexicano periodista cultural, escritor y conductor de programas de noticias Foro TV y en el Canal 22.

Dicho libro, cargado de falsedades, describe una Cuba al gusto de la mafia terrorista anticubana de Miami, pero lejana a la realidad, donde pretende ocultar las verdades de la Revolución de Fidel Castro.

Ni una palabra para condenar la guerra económica, comercial y financiera impuesta por el imperio del Norte, que busca matar por hambre y enfermedades al pueblo por el solo hecho de haber escogido su propio destino.

El escritor no sabe o no quiere saber, lo que en 1960 escribió el entonces sub Secretario de Estado yanqui, Lester Mallory, cuando en memorando a su jefe afirmó:

“…El único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Por supuesto que los efectos de 58 años de esa guerra se sienten y palpan en la isla, pero lo que no menciona el mexicano, nacido en 1968 cuando los estudiantes de su país eran masacrados en la plaza de las tres culturas de Ciudad México, es la resistencia de los cubanos a esa cruel y despiadada guerra y el apoyo mayoritario a los logros del proceso revolucionario.

Desconocedor total de Cuba, intenta desprestigiar una obra que no tiene parangón en el hemisferio occidental, solo describe la Habana despintada y apuntalada de edificios de más de 100 años en la parte más vieja de la ciudad. Sin embargo, no menciona que todos los niños asisten diariamente a las escuelas con uniformes, zapatos y medias blancas, sin que sus padres tengan que pagar un solo centavo, algo inimaginable para millones de mexicanos.

La Habana tiene derrumbes por su antigüedad y falta de mantenimientos constructivos, pero los moradores de esos edificios no quedan a la buena de Dios, son atendidos por las autoridades de forma inmediata, trasladados a centros donde reciben albergue, alimentación y atención médica sin costo, situación que no sucede en México ni en Estados Unidos, donde los damnificados por los últimos huracanas aún esperan la ayuda gubernamental como sucede en la colonia de Puerto Rico.

El conductor de la TV mexicana en su libro Cuba sin Fidel, no hace alusión a la seguridad ciudadana que le permitió caminar las calles habaneras sin temor a ser asaltado, como sucede en México, país que posee record mundial de periodistas asesinados, según la Sociedad Internacional de Prensa (SIP), con 12 muertos en 2017.

Su mala fe es tan alta que trata de crear una atmosfera de represión en la sociedad cubana, al afirmar que aquellas personas que rentan sus viviendas “se ven obligados a tomar los datos del pasaporte e informar a las autoridades migratorias”.

¿Ignorancia? Todos los hoteles del mundo tienen que informar a las autoridades de sus huéspedes, por eso se llenan formularios que incluye el número de pasaporte, algo que protege al extranjero de sucederle algún percance, al conocerse su lugar de estancia.

¿Por qué no plasmó en su libro que no vio en La Habana niños limpiando cristales de autos, haciendo de payasitos en medio de las avenidas, vendiendo baratijas, descalzos o inhalando pegamento para drogarse y calmar el hambre, como sucede en México?

Algunas páginas las dedica a la “larguísima nómina de represaliados”, ¿Dónde vio esa represión? En Cuba la policía no usa cascos, escudos, chalecos antibalas, ni armas largas como la mexicana, no hay carros lanzando chorros de agua, ni balas de goma o gases lacrimógenos.

Ausencia de ética profesional para quien se dice hombre del periodismo.

A Julio Patán le faltó escribir que Cuba, pequeña y bloqueada por el imperio más poderoso de la edad moderna, gracias a Fidel Castro es admirada y reconocida por las Naciones Unidas debido a su labor humanitaria en materia de salud.

407 mil profesionales y técnicos de la salud cubana brindan asistencia en 164 países y en 50 años han atendido a un millón 688 personas en las zonas más recónditas del planeta, algo que no hacen los yanquis ni los europeos, además de operar a 12 millones de pacientes, acción reconocida por la Organización Mundial de la Salud.

En su visión “devastadora” de Cuba, ocultó que gracias a la Revolución existe un desarrollo científico, donde especialistas nacidos y formados después de 1959 crearon las vacunas contra la Hepatitis B; la Meningoencefalitis; Haemophilus Influenza tipo B; Pentavalente contra varias enfermedades contagiosas; anticuerpos monoclonales contra el cáncer;  Heberprot-P, único medicamento contra las úlceras del pie diabético; vacuna contra el cáncer de pulmón; Melagenina contra el vitíligo y muchas más.

Si eso es decadencia de un país, que revise el suyo para que vea la miseria por doquier; los asesinatos y desaparecidos, como los 43 estudiantes de Ayotzinapa; carteles de las drogas matando a su antojo y una corrupción generalizada que pudre esa sociedad, situación que no se atreve a denunciar a profundidad por temor a ser la próxima víctima.

Si la intención es afectar el turismo como desea Estados Unidos está fracasado.   En el 2017 Cuba recibió a cuatro millones 700 mil turistas que aprecian sus bellezas y problemas, su cultura y altos niveles de instrucción, verdad que Washington pretende ocultar con periodistas que se prestan para sus campañas mediáticas.

Razón tenía José Martí cuando expresó:

“En la tierra hay más ratas que águilas”

La verdad sobre los derechos humanos en Cuba


Por Arthur González.

Desde inicios de la administración del presidente demócrata James Carter, la manipulación mediática del tema de los derechos humanos se amplificó de forma extraordinaria, como fórmula para acusar a la Revolución cubana.

Cuba abrió sus puertas a una comisión de Naciones Unidas, la que comprobó “in situ” los avances en todos los sectores de la sociedad, aplastando las mentiras elaboradas por los especialistas de guerra psicológica.

A pesar de eso la campaña aun continua para conformar la matriz de opinión negativa a través de la prensa internacional, controlada por Estados Unidos y sus aliados europeos. derechos humanos

Algo que la prensa extranjera no dice, es que existen cerca de 60 instrumentos internacionales relativos a los Derechos Humanos y ellos Cuba ha ratificado 43, mientras Estados unidos sólo ha ratificado 18 de dichos documentos.

Cuba culminó en mayo del 2013 el segundo examen en el Consejo de Derechos Humano de la ONU, donde de forma generalizada se reconoció el desempeño y los logros en la esfera de los derechos económicos, sociales y culturales, y a la cooperación solidaria que la Isla ofrece desinteresadamente a numerosos países del mundo.

La agresividad yanqui contra la Revolución se ha arreciado en los últimos meses, obviando los avances reales que, en esa materia, ocultando las flagrantes violaciones que ellos cometen de forma consuetudinaria.

Una de las violaciones de Estados Unidos versa sobre el derecho a la privacidad y a la libertad de expresión, pensamiento, asociación y reunión, demostrado en el programa de escuchas electrónicas de la Agencia de Seguridad Nacional, amparado por la Sección 215 de la “Ley Patriota” de 2001, aprobada por George W. Bush.

En 2008, el Senado estadounidense legitimó la práctica de escuchas telefónicas, al implementar “Ley de Escuchas Telefónicas” que actualizó en la “Ley de Supervisión de Datos de Inteligencia sobre Extranjeros”, de 1978. Sigue leyendo

El ejemplo de Cuba


Arthur González

cubanos-ebola3Mientras las grandes potencias occidentales encabezadas por Estados Unidos, gastan diariamente millones de dólares en mantener guerras para satisfacer sus ansias incontenidas de ganar nuevos territorios con importantes recursos naturales y provocar la desestabilización en aquellos países que poseen gobiernos no aceptables para ellos, una pequeña isla del Mar de las Antillas llamada Cuba, ofrece un ejemplo singular de solidaridad humana. Sigue leyendo