Proyecto Varela, la historia de un fracaso


Por Arthur González

En 1998 el asalariado de Estados Unidos Oswaldo Payá Sardiñas, quien encabezó el controvertido Movimiento Cristiano de Liberación, escaso en membresía y no bien visto por otros grupos contrarrevolucionarios fomentados por Estados Unidos, presentó un proyecto de ley titulado Proyecto Varela.

Dicho engendro producido en territorio norteamericano, pretendía alcanzar reformas políticas en la isla, especialmente en el tema electoral.

La promoción no le faltó en los principales medios occidentales e incluso el ex presidente James Carter en su visita a La Habana, le dio apoyo, al pronunciar su discurso en el Aula Magna de la Universidad de la Habana, transmitido en vivo por la Tv cubana.

Ninguna de las maniobras diseñadas por los especialistas yanquis dio resultado; la causa fundamental fue la falta total del apoyo de los 11 millones de cubanos que respalda a la Revolución y los beneficios sociales que esta le proporciona al pueblo, a pesar de que el esquema de guerra económica impuesta por Estados Unidos desde 1962, busca precisamente cortar ese apoyo a partir de las limitaciones económicas.

Transcurridos 19 años de ese fiasco total, Rosa María Paya Acevedo, hija del fallecido Payá Sardiñas, recibió instrucciones en Miami de desempolvar el viejo guion del Proyecto Varela, con el sueño de aprovechar el próximo proceso electoral cubano donde el actual presidente Raúl Castro Ruz, dejará su cargo.

Rosa María reside en Miami como “refugiada política”, aunque visita periódicamente La Habana, donde jamás ha confrontado represiones ni peligros para su vida, incluso conserva la casa familiar en el barrio del Cerro.

En la capital de la mafia terrorista anticubana,  políticos como Marco Rubio, pretenden encaminar la política hacia la isla por los mismos senderos de 58 años de fracaso, arrastrando al presidente Donald Trump a tomar partido por la línea política de la hostilidad y el enfrentamiento, que lejos de perjudicar beneficia a la Revolución, al mostrar la verdadera esencia que siempre caracterizó las agresiones estadounidenses contra el pueblo de Cuba.

Rosa María, ausente de trayectoria como “opositora” en vida de su padre, falta de carisma como líder y quien tras la muerte de su padre negoció visa de “refugiada política” con diplomáticos de la misión de Estados Unidos en La Habana, al prever que ella, su madre y dos hermanos quedarían sin el dinero que mensualmente recibía Payá Sardiñas.

Como moneda de cambio, se comprometió a desarrollar una campaña contra Cuba, culpando a sus autoridades de ser responsables de la muerte de su padre, la cual ocurrió en un accidente automovilístico cuando viajaba por todo el país repartiendo dinero para acciones subversivas, enviado por Esperanza Aguirre del Partido Popular Español.

El auto era conducido por el español Ángel Carromero, juzgado en Cuba delante del embajador de España y el Cónsul General, los que declararon que “el juicio fue transparente y justo y Carromero el culpable por conducir a exceso de velocidad”, situación ratificada por los tribunales españoles.

Estados Unidos ante la ausencia de líderes contrarrevolucionarios jóvenes, apuesta por Rosa María para trasmitir el mensaje de la supuesta existencia de una “oposición” entre la juventud cubana, pero comete un gravísimo error al ser ella residente permanente en Miami y no en Cuba, carecer de prestigio por negociar con la muerte del papá y mantener relaciones amorosas con Orlando Pardo Lazo, cubano que eyaculó encima de la bandera cubana y lo divulgo por Internet.

No obstante, sufragan sus costosos viajes a congresos internacionales, entrevistas con altos dirigentes políticos extranjeros y es asidua visitante a los senadores Marco Rubio y Bob Menéndez, acusado por corrupto, y los representantes Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, ambos hijos de testaferros del dictador Fulgencio Batista, prueba de que es una figura fabricada a la carrera para sus campañas contra Cuba.

Desde Estados Unidos creó un supuesto movimiento denominado Cuba Decide, para crear la ilusión de que hay una oposición política en la isla, pero otra vez la falta de quórum y apoyo del pueblo cubano la condenan al fracaso.

El descalabro de la política yanqui contra Cuba está precisamente en no aceptar que el pueblo decidió caminar por un rumbo diferente en 1959 y que ni guerra económica, ni mediática han logrado remover las bases populares de apoyo a la Revolución.

Los cubanos no olvidan los cientos de actos terroristas ejecutados por la CIA, incluida la guerra biológica que tantos muertos ha causado, como fueron los 101 fallecidos en la explosión del buque francés La Coubre, en marzo de 1960, los 73 pasajeros muertos como resultado de las bombas colocadas en un avión cubano en 1976 y menos aún los 158 cubanos que perdieron la vida en 1981, debido a la introducción por la CIA del Dengue Hemorrágico, epidemia que aun afecta a la población.

Las falsas acusaciones de Rosa María sobre inventadas represiones a sus seguidores en Cuba, son replicadas en las redes sociales, hechos que nadie ve, ni comprueba, pero son ampliamente divulgadas para construir situaciones virtuales, por las que en su momento ella tendrá que aclarar ante los tribunales cubanos por ser constitutivas de delito, algo también condenable en los Estados Unidos.

A pesar de las campañas mediáticas, el proceso electoral cubano se completará como siempre, los contrarrevolucionarios que pretendan auto proponerse como delegados de base en el Poder Popular, no tendrán respaldo alguno, primero porque ningún trabaja, son asalariados de Estados Unidos y en segundo lugar porque quien apoya a una potencia extranjera para mantener la guerra económica contra el pueblo sabe que jamás tendrá un solo voto.

La historia se repite unas veces como tragedia y otras como comedia, pero el Proyecto Varela II, irá a parar al mismo basurero.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“¡Los flojos, respeten: los grandes adelante!”

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Quien carezca de principios éticos y morales no podrá dirigir a los cubanos.


Por Arthur González

Esos que se apodan “disidentes” y luchan entre ellos por alcanzar posiciones, con la ilusión de dirigir a los cubanos en el futuro cercano, jamás podrán aspirar a lograr un liderazgo en Cuba.

Los diplomáticos yanquis en La Habana que tuvieron el especial “privilegio” de conocerlos, escucharlos y verlos actuar, informaron al Departamento de Estado y a la CIA que:

“…Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición, no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano es improbable que desempeñen algún papel significativo en cualquier gobierno que asuma después de los Castro…vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie… su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno…más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores…”

A pesar de esos criterios del personal diplomático que los conoció bien, en Washington algunos políticos continúan apostando por ellos y asignan presupuestos millonarios para alimentar a los que desde Miami llevan 58 años viviendo del fracasado cuento de “derrocar al régimen de Castro”.

Desesperados por encontrar figuras jóvenes entre la llamada “oposición”, crearon cursos en centros de Estados Unidos para la preparación de líderes. La primera acción fue en el 2009 con el lanzamiento de becas para jóvenes entre 16 y 18 años de edad.

Le siguieron otras como las otorgadas en el 2015 por la organización World Learning Inc., con sede en Washington, para un “Programa de Liderazgo de Verano”, y en el 2017 la convocatoria de la organización Líderes Sociales, con el propósito de promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana.

Ante tantos fracasos, apareció Rosa María Paya Acevedo, hija de Oswaldo Payá Sardiñas, muerto en un accidente automovilístico por la imprudencia del español Ángel Carromero, secretario general de Nuevas Generaciones del Partido Popular español, enviado a Cuba a repartirle dinero a la “disidencia” interna, cuando conducía a exceso de velocidad el auto en el que viajaban.

Carromero era un consuetudinario violador del código del tránsito en España, debido a su gusto por la velocidad, por lo cual le fue retirada su licencia de conducción.

Por el homicidio de Paya y su compañero Harold Cepero, fue juzgado y condenado a cuatro años de prisión por homicidio imprudente, ante la presencia del Embajador y el Cónsul General de España en Cuba, quienes reconocieron la limpieza del juicio y la veracidad de las pruebas presentadas, lo que fue ratificado por los periodistas extranjeros asistentes al acto jurídico.

La ausencia de ética de Rosa María y su madre Ofelia Acevedo, es tal que les vendieron a los yanquis sus principios y el amor familiar, a cambio de iniciar una campaña difamatoria contra el gobierno de Cuba, acusándolo de ser responsable de la muerte de ambos asalariados.

Como pago, recibieron un visado para Estados Unidos de “refugiadas políticas”, para ellas y dos hijos varones de Payá Sardiñas. Al arribar a Miami sus declaraciones fueron amplificadas por la prensa, con el respaldo de la mafia terrorista anticubana y en especial del Senador Marco Rubio.

A tal nivel cayeron ambas que se fotografían con el homicida español, lo besan y abrazan como un héroe, sin el menor escrúpulo, a sabiendas que es el único responsable de la pérdida del esposo y padre.

Por instrucciones recibidas en Miami, presentaron una acusación formal ante las cortes españolas, la que fue declarada sin lugar por falta de pruebas, al igual que la apelación.  Tampoco el gobierno de Mariano Rajoy aceptó la versión fabricada en Estados Unidos, y no se dejó arrastrar al show mediático, corroborando las declaraciones de sus funcionarios diplomáticos que presenciaron el juicio en Cuba.

Pasados cinco años y queriendo darle un protagonismo inexistente a la joven Rosa María, con la quimérica pretensión de presentarla como una futura líder para los cubanos, costearon nuevamente su viaje a La Habana para conformar otra provocación en el aniversario de la muerte de Payá.

Para darle más sazón al tema, los senadores Dick Durbin, Bill Nelson, Jeff Merkley, Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz, estos tres últimos de origen cubano, presentaron en el Senado una resolución en honor al legado de Payá, e instaron a que se aclarasen las circunstancias del suceso, con el objetivo de mantener el tema Cuba en discusión y evitar las propuestas de leyes para eliminar la prohibición de viajes a la Isla.

Rosa María siendo supuestamente una perseguida política, visita la Habana de forma permanente, sin confrontar dificultades para sus movimientos e incluso no ha sido encausada por las acusaciones falsas que reitera contra el Gobierno cubano, al responsabilizarlo de la muerte del padre, tal y como hizo recientemente en un comunicado, donde afirmó: “el accidente fue un atentado provocado por oficiales del régimen castrista”.

La “refugiada política” sabe perfectamente que está cometiendo un delito, tipificado en el código penal cubano, como denuncia o acusación falsa, sancionado con privación de libertad de tres a ocho años, algo que, de las autoridades proceder, le daría el pretexto anhelado para proclamarse como perseguida política.

Cuba tiene vasta experiencia en ese tipo de ardides yanquis, por tanto, Rosa María seguirá desgastándose con acusaciones que nunca podrá probar y con el denigrante papel de ganar dinero a costa de la muerte del padre.

En consecuencia, las aspiraciones que tienen de convertirla en una futura líder están condenadas al repudio del pueblo cubano y seguirá el mismo destino que sus tantos antecesores, pues como aseguran los diplomáticos norteamericanos en La Habana: “su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno”.

Ante actitudes similares afirmó José Martí:

“Debe ser penoso inspirar desprecio a los hombres.”

El reto de Rosa María Payá Acevedo


Por Arthur González

Rosa María Paya Acevedo, hija del contrarrevolucionario Oswaldo Paya Sardiñas, al conocer un reportaje de la TV cubana donde desenmascaran su accionar financiado por Estados Unidos contra el gobierno de la Isla, escribió un twitter:

“reto al gobierno cubano a que me conceda cinco minutos del noticiero estelar para exponer mis consideraciones”.

Realmente cinco minutos no le servirían para explicarle a los cubanos, de que argumentos se valió para ser beneficiada por el cónsul estadounidense en la Habana, con un visado del programa de refugiados políticos para ella, su madre y dos hermanos, a pesar de que ninguno era miembro de los grupos denominados “disidentes”.

Se conoce que los yanquis se lo otorgaron si a cambio iniciaba una campaña propagandística para acusar al gobierno de Cuba, de ser responsable de la muerte de su padre, algo que no pudo probar ante a los tribunales de España, quedando totalmente desacreditada.

El único responsable del suceso, condenado por homicidio y reconocido por el gobierno de España, es Ángel Carromero miembro de la juventud del Partido Popular Español, enviado a la Isla por Esperanza Aguirre para repartir dinero entre los contrarrevolucionarios cubanos. Carromero estaba privado de su licencia de conducción española, por tener múltiples multas por exceso de velocidad, algo divulgado en las páginas oficiales de España.

En cinco minutos en la TV, Rosa María no conseguirá argumentar cómo si los yanquis le otorgaron ese tipo de visado solo para perseguidos políticos, ella entra y sale de Cuba sin ser molestada por sus autoridades.

Tampoco podrá decir en tan breve espacio de tiempo, las razones por las que pudo culminar una carrera universitaria bajo el sistema educacional gratuito facilitado por el comunismo cubano, sin padecer represiones, al igual que sus dos hermanos.

Menos aún tendría tiempo para dilucidar porque no participó en ninguna actividad opositora estando vivo su padre, ni las razones por las cuales él siendo un “disidente”, siempre trabajó para el régimen comunista, a pesar de ser fuertemente criticado y rechazado por el resto de los “opositores” asalariados de Estados Unidos.

Sería muy poco el lapso de tiempo para que Rosa María hablase de como disfrutaba anualmente de vacaciones en costosas instalaciones turísticas en Varadero, el mejor balneario cubano, junto a sus padres y hermanos, si realmente con el salario que percibía su padre en el Ministerio de Salud Pública cubano, no era suficiente para tales gastos.

En cinco minutos, Rosa María Payá no pudiera dilucidar de dónde salen los cientos de miles de dólares para costear sus viajes a Europa y países de Latinoamérica, entre ellos los boletos de avión, hoteles, comidas y transporte para sus desplazamientos internos, o los de su madre Ofelia Acevedo para sus visitas turísticas por París, Madrid y otras ciudades europeas.

Tan breve tiempo resultarán insuficientes para argumentar quién le sufraga la renta de la oficina que posee en Miami, el salario de sus empleados allá y en Cuba, como el de su “representante” en el Centro Loyola ubicado en la iglesia del Sagrado Corazón, en la Habana.

Menos aún para responderle al “disidente” Guillermo-El Coco-Fariñas, quien la acusa de mentirosa por las supuestas firmas que dice haber recolectado para solicitar nuevas leyes en Cuba, país en el que no reside, pues vive en Estados Unidos disfrutando de las ventajas económicas de ser una “perseguida política”

 

 

 

De qué manera podría exponer en cinco minutos, cómo llegó a estrechar relaciones con el senador Marco Rubio, quien la llevó a sesiones del Congreso, y a otros Representantes, entre ellos Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, o quiénes le facilitaron ser recibida por el expresidente español José María Aznar, el de Chile, y por algunos funcionarios del Parlamento europeo, cuando ella no representa ninguna fuerza política, ni tiene aval para ese tipo de tratamiento, a no ser por las presiones de las embajadas de Estados Unidos, entiéndase oficiales de la CIA bajo el ropaje diplomático.

Para dar respuesta a cada interrogante sobre su actuación, se necesitan muchos programas de televisión, si es que alguno tuviera la audiencia suficiente para no malgastar dinero en alguien sin atractivos para el pueblo cubano, buen conocedor de cuáles son los asalariados de Estados Unidos vinculados estrechamente a la mafia terrorista radicada en Miami.

Realmente el verdadero reto sería para la propia Rosa María, al no contar con argumentos valederos para sus burdas campañas de propaganda contra la Revolución. Su salud y nivel escolar se lo debe por entero a ese régimen comunista que ahora critica, como una forma de vida para disfrutar del favor y de los dólares que le pagan los yanquis.

Triste el papel escogido por Rosa María como oficio, pues se sabe que Roma paga a los traidores, pero los desprecia, y al pasar de los años terminará como otros que dejaron su tierra soñando en ver derrocada la Revolución, lograda con el esfuerzo y sacrificio del pueblo.

No se equivocó José Martí cuando afirmó:

“…es ley que en el hueco del árbol en que se posa el águila anide la serpiente”.

Nuevas operaciones de guerra psicológica contra Cuba


Por Arthur González.

Desde hace meses se perciben nuevas Operaciones de guerra psicológica contra Cuba, muy similares a las ejecutadas por la CIA a inicios de 1959, con el propósito de crear la ilusión de que la Isla vive una catástrofe en derechos humanos para obligar al presidente Donald Trump, a regresar a la vieja y fracasada política de enfrentamiento que no pudo en 58 años derrotar el proceso socialista. aguila-3

El concepto estadounidense expresa:

“Es el empleo planificado de la propaganda y de la acción psicológica orientadas a direccionar conductas, en la búsqueda de objetivos de control social, político o militar, sin recurrir al uso de la armas”.

Contra la Revolución cubana se han tejido incontables mentiras por parte del gobierno de Estados Unidos, desde el mismo instante en que Fidel Castro asumió las riendas de la nación.

Documentos desclasificados permiten conocer hoy como fueron diseñadas operaciones dirigidas a la destrucción de la imagen popular de Fidel Castro, como parte de la guerra psicológica, según consta en el Programa de acción encubierta dirigido a debilitar al régimen de Castro, de fecha 19.05.1961, publicado por el Departamento de Estado en el volumen X del Foreign Relations, 1961-63, paginas 554-560.

Repitiendo la misma táctica, quienes acceden hoy a diferentes noticias divulgadas en la prensa y en sitios de Internet, pueden pensar que en Cuba la violencia y la represión por solo pensar diferente, es algo cotidiano, cuando en realidad los tres millones de visitantes que arriban anualmente a la Isla comprueban que es todo lo contrario, incluso el presidente Obama y su familia lo verificaron in situ.

Siguiendo la estrategia hitleriana de que una mentira repetida llega a convertirse en verdad, divulgan informaciones falsas con una virulencia que no se constataba desde hacía algunos años.

Pruebas de esa línea de acción son un grupo de provocaciones como la efectuada con el empleo de Kimberley Motley, abogada estadounidense en derechos humanos, enviada a La Habana a finales de diciembre, y el “Premio” otorgado a Luis Almagro, secretario general de la OEA y a la ex ministra chilena de educación, Mariana Aylwin, con la participación de la asalariada Rosa María Payá, a la cual le asignaron la tarea de conformar el show y la reiteración de la supuesta responsabilidad del Gobierno de Cuba en la muerte de su padre, Oswaldo Paya Sardiñas.

A pesar del desmoronamiento de esa historia, la cual no le fue aceptada por la justicia de España, ni contó el apoyo del Gobierno de ese país, ahora vuelve nuevamente a revivir la mentira que nunca ha podido demostrar, pues el verdadero responsable del homicidio es el representante de las juventudes del Partido Popular de España, Ángel Carromero, por conducir a exceso de velocidad por las carreteras cubanas repartiendo dinero a elementos contrarrevolucionarios.

Una de las organizaciones al servicio de las operaciones de la CIA es Amnistía Internacional, la cual en su informe anual 2016 afirma que “en Cuba persiste la retórica de Guerra Fría y los activistas políticos y los defensores y defensoras de los derechos humanos son tachados públicamente de mercenarios anticubanos, contrarrevolucionarios y subversivos”.

Evidentemente esa organización no tomó en cuenta los informes del jefe de la Misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, donde califica y describe a los supuestos “disidentes”, como buscadores de dinero para disfrutar la vida sin trabajar, que no tienen ningún programa político alternativo, no son conocidos, ni tienen apoyo popular.

Públicamente la Casa Blanca asigna 20 millones de dólares anuales para el sustento de los planes subversivos contra Cuba, y con una parte de ese dinero se le paga el salario a cada “disidente”, como son las llamadas “Damas” de Blanco, las que no realizan sus provocaciones sin no se les entregan los dólares acordados, situación visualizada en el sitio You Tube. Sigue leyendo

Comprobada dirección de EE. UU en provocación contra Cuba


Por Arthur González.

Para lo que no creyeron que Estados Unidos era el diseñador de la más reciente patraña provocativa contra Cuba, ahora podrán reconocer que las denuncias eran bien fundadas.

El miércoles 22.02.2017 Rosa María Payá Acevedo, supuesta “perseguida política” de la Seguridad cubana, quien engañó a los diplomáticos de la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, y logró que le aprobaran un visado como refugiada política para ella, sus dos hermanos y su madre, llevó a cabo su parte en el espectáculo encomendado, pero sin la participación de Luis Almagro, secretario general de la OEA, como habían ideado los mafiosos de Miami.rosa-maria-y-la-mafia

Los participantes en la teatral provocación fueron solamente diplomáticos de Estados Unidos, Suecia y de la República Checa, quienes además de controlar la conducta de la adiestra contrarrevolucionaria, comprobaron que de perseguida política solo tiene una visa mal otorgada por el Departamento de Estados, que desde hace muchos años hace un uso inadecuado de ese programa en Cuba.

Es conocido que las personas que reciben una visa de refugiados políticos para ingresar a Estados Unidos, tienen suficientes beneficios económicos como son seguro médico, una pensión monetaria mensual, facilidades de vivienda y de trabajo, todo con dinero de presupuestos federales provenientes de los impuestos pagados por los ciudadanos estadounidenses.

El espectáculo se realizó en la sala de su vivienda ubicada en el municipio Cerro, la cual no ha perdido a pesar de haber viajado con esa visa hacia los Estados Unidos, pero bajo la nueva ley migratoria cubana puede viajar y permanecer hasta 24 meses fuera de Cuba, sin ser considerada una emigrada.

Acogida a esa nueva legislación y como prueba de su mentira de ser una perseguida política, Rosa María retorna a Cuba varias veces en el año, siempre para llevar a cabo actividades contra la Revolución, con el fin de ser reprimida algún día, algo que hasta la fecha no ha sucedido.

La provocación se efectuó sin ninguna intervención de la policía y en todo momento se percibió su frustración al no haber podido contar con la presencia del ex presidente mexicano Felipe Calderón y la ex ministra chilena Mariana Aylwin, como estaba previsto para el show mediático.

En primera línea también estuvieron algunos miembros de la prensa extranjera, esos que reciben órdenes de sus casas matrices para conformar la guerra mediática contra Cuba; sin embargo no interpelaron a los diplomáticos norteamericanos, suecos y checos sobre las razones para estar en una actividad contra la Revolución, en clara violación de las normas establecidas en el artículo 41-1 de la Convención de Viena de 1961, que define que las misiones diplomáticas están obligadas a no inmiscuirse en los asuntos internos del Estado receptor.

Hechos como ese han sido protagonizados en el pasado por asalariados de Miami, como fueron los llamados “ayunos” y “huelgas de hambre” convocados por Martha Beatriz Roque Cabello, Vladimiro Roca, René Gómez Manzano, Félix Bonne, Raúl Rivero, Elizardo Sánchez Santa Cruz Pacheco, Yndamiro Restano, Lázaro Cabrera Puente, María Elena Cruz Varela, Ricardo Bofill, Tania Díaz Castro y otros más.

Esos que vivieron y aún viven de los dólares que envía Miami para sostener una imagen de “disidencia” interna, también conformaron en su época decenas de comisiones, centros, partidos, comités, consejos, confederaciones y muchos títulos más, para justificar los cientos de miles de dólares enviados desde Estados Unidos, y a la vez poder disfrutar de la buena vida en Cuba, tal y como hizo Oswaldo Payá, quien pudo vacacionar anualmente en la playa de Varadero.

Al parecer en el Departamento de Estado y en la CIA, falta la memoria histórica de sus fracasos en conformar una oposición interna a la Revolución, y el personal especializado en contabilidad que pueda calcular los costos y las pérdidas de cientos de millones de dólares en supuestos proyectos que nunca tuvieron éxito.

Rosa María camina por un sendero muy trillado, por donde transitaron antes decenas de supuestos opositores, muchos de ellos agentes de la Seguridad del Estado que denunciaron las instrucciones y preparación que recibieron por “diplomáticos” norteamericanos.

Este hecho puede darle al presidente Donald Trump una clara idea de cómo durante más de medio siglo, los funcionarios del Departamento de Estado han manipulado los visados de refugiados políticos, con un alto costo para los fondos federales y quizás se decida a cortar de una vez ese relajo, tal y como hizo su antecesor Barack Obama con la política de pies secos-pies mojados.

Si Trump solicitara datos al Departamento de Estados sobre la cantidad de visas otorgadas en el programa para Cuba de refugiados políticos, se sorprenderá al constatar que en los últimos 20 años han aprobado más de 70 mil visas de ese tipo, sin que en realidad ninguno de los beneficiados clasificara para ello, de acuerdo al concepto establecido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidos para los Refugiados.

Algo que prueba la falsedad de esa condición es que la casi totalidad de ellos visita la Isla de forma regular, sin que ninguno haya sido apresado ni reprimido, entre ellos la “refugiada política” de Estados Unidos, Rosa María Paya Acevedo.

Por esas miserias humanas recordamos siempre a José Martí cuando dijo:

“Anchas tumbas construyen con sus propias manos las maldades”.

Cuba es víctima no victimaria


Por Arthur González

La guerra psicológica conformada por Estados Unidos contra la Revolución cubana desde 1959, intenta fabricar la imagen de que es Cuba la violadora de todos los derechos habidos y por haber, cuando en realidad el proceso socialista es quien más ha hecho por el bienestar de su pueblo, quien siempre sufrió los embates y desigualdades económicas, sociales, raciales y de género durante las décadas de capitalismo.

Siguiendo es vieja y fracasada política, la mafia terrorista anticubana de Miami no acepta que la Casa Blanca haya reconocido sus fracasos e iniciara una nueva estrategia para liquidar el socialismo, aunque para lograrlo restableciera las relaciones diplomáticas y permitiera que más estadounidenses viajaran a Cuba, como embajadores de sus valores y símbolos, al decir de Barack Obama.

Para presionar al nuevo presidente, Donald Trump, los mafiosos diseñaron otra de sus payasadas consistente en entregarle en La Habana un “premio” a Luis Almagro, secretario de la OEA, organismo al que Cuba no pertenece, y para darle más picante al guiso convocaron a la exministra de Educación de Chile Mariana Aylwin y al ex presidente de México Felipe Calderón, creyéndose que los cubanos iban a permitir que en su casa se conformara ese show mediático.mariana-aylwinfelipe-calderon

Al conocer ambos personajes que no se les permitiría entrar a la Isla, de inmediato formaron la gran alharaca, como vulgares repetidores de lo que les indicaron hacer desde Washington y Miami.

Según declaró la señora Aylwin: “así son las dictaduras”, sin reconocer que planeaba viajar con un visado de turismo que no le permite realizar otras actividades que no sean de placer y recreo, lo mismo que exige su país, pero con la diferencia que para visitar a Cuba no hay que acudir a un consulado, llenar largos cuestionarios y esperar varias semanas por una respuesta, como sucede con aquellos que desean visitar Chile.

Sería beneficioso que la ex ministra solicitara información a su Ministerio de Asuntos Exteriores, para que conociera lo que dicen las visas de turismo chilenas respecto a la prohibición de ejecutar actividades políticas, incluso contra terceros países.

¿Entonces con que moral le reclama a Cuba que no tome medidas para defenderse de los planes de Estados Unidos para intentar desestabilizar el orden interno?

A darle clases de democracia a los que maltratan a los chilenos y después que mire hacia otros lugares.

Otro tanto debe conocer el expresidente de México Felipe Calderón, quien ni siquiera se ha pronunciado por defender a sus ciudadanos expulsados por Estados Unidos, sin tener piedad al separar a padres de sus hijos menores.

México es el imperio de la violencia ciudadana, la corrupción y las violaciones más plenas de los derechos humanos. ¿eso no lo conoce quien tuvo la responsabilidad de dirigir los destinos de esa hermana nación?

De acuerdo con cifras oficiales divulgadas, el presente 2017 es el año con el inicio de mayor violencia registrada en la historia de México, con mil 938 homicidios solo en el mes de enero.

Los datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública expresan que “en 25 de las 32 entidades hubo un incremento de asesinatos solo en enero, lo que significa cerca del 80 por ciento del país”.

El sr. Calderón antes de prestarse a una burda provocación en Cuba a favor de la política diseñada por la mafia de Miami, debería preocuparse y ocuparse por lo que les sucede a sus conciudadanos, algo que jamás se ha registrado en la mayor de las Antillas después de 1959.

Quizás detrás de los altos muros de su mansión mexicana, el expresidente no conozca que el número de homicidios dolosos registrados en enero 2017 representa la tercera cifra mensual de asesinatos más alta desde que el actual mandatario Enrique Peña Nieto, asumió la presidencia.

Solo durante los meses de agosto y septiembre del 2016, se conoció el mayor número de asesinatos en México, con mil 950 y mil 982 casos respectivamente, pero el promedio en enero 2017 fue de 62 homicidio diarios, con 69 víctimas y entre dos y tres asesinatos cada hora del día.

En cuanto a las declaraciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) mexicana, donde “lamenta la decisión del Gobierno de Cuba de no autorizar la visita a La Habana del expresidente Felipe Calderón”, antes de solidarizarse con una acción de pura injerencia en los asuntos internos cubanos, debería recordar como ellos deniegan a diario la entrada a su país de decenas de ciudadanos cubanos, y las múltiples exigencias que les solicitan, incluida la presentación de cuentas bancaria, algo que Cuba no practica.

Vaya el sr. Calderón a resolver los gravísimos asuntos internos de su patria y deje en paz al pueblo cubano que sufre y resiste estoicamente la guerra económica más larga y criminal de la historia de la humanidad, algo que al parecer no les interesa ni a él ni a la ex ministra chilena.

A los cubanos les asiste todo el derecho de impedir las provocaciones fomentadas desde el exterior, con el malsano propósito de fabricar campañas tendenciosas contra su Revolución, esa que Estados Unidos intenta derrocar a toda costa y costo, incluyendo los intentos de asesinar a su líder histórico Fidel Castro, unido a los múltiples actos terroristas plasmados en programas de Acción Encubierta de la CIA, hoy desclasificados y publicados.

No por gusto José Martí aseveró:

“El lacayo muda de amo, y se alquila al señor de más lujo y poder”.

 

Organizan provocación con participación del secretario general de la Organización de Estados Americanos


Por Arthur González

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            Luis Almagro

En un arranque de desespero la mafia terrorista anticubana de Miami organiza un show provocativo contra Cuba, para ello seleccionaron como protagonista principal a Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), y como figurante a la asalariada Rosa María Payá Acevedo, quien salió de la Isla con una visa de refugiada política por el inventado “peligro para su vida”.

Desde que arribó a Estados Unidos Rosa María recibió la protección del senador Marco Rubio y los congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, quienes le han sufragado viajes a Europa y América Latina en intentos fallidos de acusar al Gobierno cubano de la muerte de su padre, el también asalariado Oswaldo Payá Sardiñas.

Como prueba de sus mentiras Rosa María Payá regresa a La Habana sistemáticamente, evidenciando que no es perseguida política y mucho menos reprimida por las autoridades.

Ahora, demostrando total impaciencia por presentarle cuanto antes pruebas a Donald Trump, para que elimine todas las medidas tomadas hacia Cuba por Barack Obama, pretenden ejecutar una gran provocación con la entrega del inventado Premio Oswaldo Payá, Libertad y Vida, el próximo 22 de febrero 2017, con la colaboración propagandística de algunas agencias de prensa extrajeras.

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             Rosa María y Jose María Aznar

Según argumentó la asalariada de Miami, al secretario de la OEA le fue conferido ese “merito” debido a la supuesta actuación destacada en “defensa de la democracia, su coherente proceder ante las coyunturas políticas y sociales que atraviesan algunos de los países en crisis y regresión democrática en Latinoamérica”, lo que prueba fehacientemente la complicidad de Almagro con Estados Unidos en su política contra los gobiernos de izquierda de la región.

Ese Premio lo inventó la propia Rosa María con el apoyo de la mafia anticubana para crear la provocación dentro de Cuba, pues ella es residente en Estados Unidos bajo la categoría de refugiada política y el mismo Almagro radica en Washington, por lo que el viaje a la Habana es parte del espectáculo que desean montar para desafiar al Gobierno revolucionario.

Oswaldo Payá murió en un accidente de tránsito mientras repartía dinero a otros contrarrevolucionarios, enviado por Esperanza Aguirre del Partido Popular Español, al conducir a exceso de velocidad Ángel Carromero, dirigente de las juventudes del Partido Popular de España, por lo que fue sancionado por homicidio, sanción ratificada por las Cortes de España, donde denegaron las denuncias sin pruebas que pretendió presentar su viuda Ofelia Acevedo y la propia Rosa María, siguiendo las instrucciones de la mafia anticubana.

Rosa María Payá Acevedo, supuesta perseguida política en la Isla, llegó a La Habana el miércoles 15 de febrero 2017 para preparar el show mediático, pues Cuba no pertenece a la OEA debido a la maniobra política preparada por la CIA en 1962, según consta en el documento Proyecto Cuba, conocido como  desclasificado y publicado por el Departamento de Estado en el Volumen X del Foreign Relations USA, 1961-1963, páginas 691-695.

De acuerdo con lo expuesto en dicho documento, “se espera obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para una resolución de la OEA en su reunión del 22.01.1962, que condene a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio”.

Y se afirma sin rodeos:

La reunión de la OEA será apoyado por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por la Agencia de Información de Estados Unidos, USIA”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes, similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

En esta nueva conjura participan Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Woodrow Wilson International Center for Scholars, la cual declaró a la prensa: “una visita de Almagro a Cuba sería sin precedentes, no solo por la presencia institucional de la OEA en Cuba a través de su Secretario General, sino también por recibir un premio que honra a un disidente cubano”.

Por su parte Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, afirmó a la AP: “si La Habana impidiera el ingreso de Almagro a su territorio generaría una reacción muy fuerte en Washington y otras capitales del continente, especialmente cuando el gobierno de Raúl Castro busca abrirse al mundo con reformas económicas y normalizando relaciones diplomáticas con Estados Unidos”.

“La visita encajaría con la postura que Almagro ha asumido sobre los derechos humanos en Venezuela. Él quiere proyectar esa imagen y mostrar su compromiso con los derechos humanos en Cuba y Venezuela”.

No hay secretos de lo que se prepara contra Cuba, evidenciándose que pretenden ofrecer pretextos a Trump para demostrar sus falsas acusaciones.

La joven asalariada de Miami y los que se sumaron al proyecto de provocación, parecen desconocer la historia de Cuba y cómo su pueblo ha sabido resistir y vencer todos los planes de la CIA que en 58 años no han logrado ver sus sueños hechos realidad.

Habrá que observar con qué tipo de visa ingresa Almagro y otros que se sumen al show, pues como turistas saben que no pueden hacer otras actividades, exponiéndose a violar las leyes cubanas, similares a las de otros países de la región.

Ante estas acciones recordamos a José Martí cuando dijo:

“…la prudencia puede refrenar, pero el fuego no sabe morir”