Los neos disidentes desmemoriados.


Por Arthur González.

En los últimos tiempos, especialmente posterior a la partida de Fidel Castro, se escuchan voces de algunos neos disidentes olvidadizos, opuestos a muchas medidas que hoy asume Cuba, como fórmula para cambiar todo lo que debe ser cambiado, con vistas a actualizar el proceso socialista y mantener la unidad y resistencia frente al incremento de las medidas adoptadas por Estados Unidos, en su guerra económica de casi 60 años contra el pueblo cubano.

Cierto es que hay situaciones subjetivas e incluso objetivas, que están directamente relacionadas con decisiones que pueden ejecutarse y no son resultado de esa guerra económica, pero lo que llama la atención es que esos que ahora afirman disentir, fueron fieles adeptos al socialismo cubano cuando restricciones y medidas afectaban al ciudadano común y nunca levantaron sus voces para discutirlas.

Entonces, ¿por qué ahora que la apertura de la sociedad es bien diferente, se las dan de “justicieros inconformes” y escriben en blogs y otros sitios de internet sus criterios, que llegan a faltarle el respeto al actual presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, al compararlo con George W. Bush?

¿Será que sueñan con un cambio de régimen y desean congraciarse con los vecinos del Norte, o es para no perder sus visas múltiples para viajar ese país? Todo es posible.

Esos “justicieros inconformes” parece que no recuerdan los cambios constantes realizados en Cuba desde 1992.

No es ocioso recordárselos, pues antes de esa fecha asumían una actitud militante en defensa de la patria, sin jamás mostrar inconformidad cuando gozaban de altas posiciones dentro del sistema.

Para refrescarles la memoria, basta señalar que en 1993 se despenalizó la tenencia de divisas por parte de los cubanos, algo que constituía un delito. Ese mismo año se fijó el marco legal para el ejercicio del trabajo privado y se crearon las Unidades Básicas de Producción Cooperativa en la agricultura, UBPC, transfiriéndoseles el pleno usufructo de las tierras de las granjas estatales y la totalidad de los medios para su explotación.

En 1994 se restructuró la Administración Central del Estado y se suprimieron 15 Ministerios e Instituciones, reduciéndose el aparato administrativo del Estado.

Ese mismo año se estableció el nuevo sistema tributario de carácter integral y se permitió la apertura de los mercados agropecuarios, con precios de oferta y demanda, donde los suministradores son los propietarios individuales de tierras, asociaciones cooperativas privadas, Unidades Básicas de Producción Cooperativa y las granjas estatales.

Otro de los cambios de ese año fue la autorización de los mercados de artículos industriales y artesanales, con precios de oferta y demanda.

1995 marcó el inicio de la apertura de centros privados para la elaboración y expendio de alimentos y bebidas.

En el mes de septiembre del 95 se aprobó la nueva Ley de Inversión Extranjera, la cual, por primera vez desde 1959, permitió hasta el 100 % del capital extranjero, modificándose el Decreto Ley 50 que solo permitía hasta el 49%.

El propio Fidel Castro, en su discurso del 3 de marzo de 1995, en el Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, afirmó:

“Son circunstancias nuevas. Se crean desigualdades inevitablemente y se crean privilegios, algunos con grandes ingresos y otros con menos ingreso, resulta inevitable. Tiene que aumentar el número de trabajadores por cuenta propia, las posibilidades para el trabajo por cuenta propia y el desarrollo de producciones artesanales, de producción en menos escala…”

“Tenemos que analizar bien las perspectivas del desarrollo de la pequeña y mediana empresa, el papel del Estado y su participación en todo eso…”

Posterior al 2006 se adoptaron otros cambios, como fue el permitir que los ciudadanos cubanos residentes en el país, pudieran alojarse en todos los hoteles, rentar autos y motos en las agencias especializadas, tener líneas propias para el uso de la telefonía celular, se eliminó el histórico permiso de salida del país establecido por el gobierno de Fulgencio Batista, el 10 de junio de 1954, en conformidad con las disposiciones de la Ley-Decreto No. 1563.

Igualmente, dejó de exigirse la carta de invitación para visitar otros países y se extendió el permiso de salida temporal hasta los 24 meses, incluidos los menores de edad, sin tener que pagar las prórrogas mensuales en los consultados cubanos.

El trabajo no estatal se amplió considerablemente, como la renta de casas particulares y habitaciones a extranjeros y nacionales, unido a otras medidas.

En Cuba nadie tiene que suicidarse, ni callarse, cuando tiene un criterio diferente, para comprobarlo solo hay que caminar y no andar en autos. Con subirse a un ómnibus o visitar un mercado es suficiente para escuchar variedad de opiniones, unas con objetividad y otras con ausencia de conocimientos u olvidos históricos.

Los que callaron antes y ahora se lanzan a dar criterios en las redes sociales demuestran doble moral, pues nunca tuvieron valor de exponerlo en las reuniones administrativas o en las del Partido Comunista.

Cuba tiene una larga historia de valentía y moral, por eso soporta las agresiones más crueles de la historia moderna.

Para aquellos que se escudan en las redes sociales, deben repasar un poco de la historia, pues para llegar hasta hoy, el pueblo ha luchado en múltiples terrenos.

La guerra económica impuesta no es un pretexto para ocultar errores verdaderos, pero es cierta y creciente. No por gusto se mantiene inamovible y Barack Obama, supuestamente el más osado presidente de Estados Unidos, estableció las relaciones diplomáticas, pero no aflojó uno solo de los nudos que aprietan a Cuba, como son la Ley Torricelli, la Helms-Burton, la Ley del Embargo y la del Comercio con el Enemigo.

Por el contrario, estableció nuevas y peores medidas de persecución financiera contra los bancos extranjeros que se atrevieron a ejecutar transacciones, imponiendo record en ese sentido al multar al banco francés PNB Paribas, con 10 mil millones de dólares.

Ante el acoso de los yanquis, Fidel Castro le decía en 1961 a los intelectuales:

Esto significa que, dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada.  Contra la Revolución nada, porque la Revolución tiene también sus derechos; y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir.  Y frente al derecho de la Revolución de ser y de existir, nadie, por cuanto la Revolución comprende los intereses del pueblo, por cuanto la Revolución significa los intereses de la nación entera, nadie puede alegar con razón un derecho contra ella”.

El hombre piensa como vive, de ahí los cambios de ideas, porque quien disfruta hoy de ciertos privilegios no se proyecta igual que cuando vivía otro entorno.

José Martí no se equivocó cuando dijo:

“Cuando no se piensa claro, no se habla claro”.

 

 

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Motivos de Cuba para crear la Seguridad del Estado.


Por Arthur González.

Para quienes forman parte del ejército de asalariados de Estados Unidos para su guerra subversiva contra Cuba, escribir y hablar mal de la Seguridad del Estado, es parte de las indicaciones recibidas para demonizar a la Revolución socialista, esa que tanto odian los yanquis.

En Madrid, recientemente, uno de esos que viven haciendo campañas contra Cuba, presentó una seudo antología sobre el trabajo de la Seguridad del Estado, con el fin de satanizar su combate contra las acciones de la CIA, pero obvió contar los planes de esa Agencia para derrocar la naciente Revolución, incluso los de asesinato a Fidel Castro, algo que, por si solo, califica como crimen de lesa humanidad y por lo que jamás han sido enjuiciados Presidentes de Estados Unidos, Directores de la CIA y oficiales, que los diseñaron y ejecutaron.

En un intento baldío por desprestigiar el trabajo de la Seguridad, pretenden burlarse de los oficiales que protegen la estabilidad de toda una nación contra las acciones de la CIA, hechos que no mencionan.

Sin embargo, arremeten contra el museo que exhibe las operaciones ejecutadas por Estados Unidos contra Cuba desde el mismo año 1959, que van desde el espionaje y la guerra biológica, hasta las de carácter subversivo, entre ellas la cruel y despiadada Operación Peter Pan, que logró influenciar sobre las familias cubanas para que enviaran sin acompañantes a 14 mil 48 menores de edad, bajo el supuesto de que el Gobierno revolucionario les quitaría la Patria Potestad a los padres, engaño que contó con el apoyo de la Iglesia Católica, más dos mujeres agentes de la CIA radicadas en La Habana.

Si de contar historias se trata, esa antología debería reflejar que, en diciembre de 1958 el Presidente D. Eisenhower y el Director de la CIA, expresaron ante el Consejo de Seguridad Nacional: “hay que evitar la victoria de Fidel Castro”, y ante la imposibilidad de lograrlo, en abril de 1959 elaboraron el primer plan contra la naciente Revolución.

Según documentos desclasificados, durante la primera visita de Castro a New York, la CIA envió al oficial Gerry Droller, bajo el seudónimo de Frank Bender, a contactarlo en el Hotel Staler Hilton.

Ese oficial pretendió ser el “compañero que lo iba a atender”, y según contó el yanqui en su informe, Fidel aceptó la sugerencia de mantener un canal secreto de comunicación, algo que no se efectuó porque a pesar de la insistencia de oficiales destacados en la embajada de La Habana, Castro nunca respondió a sus llamadas.

Quienes pretende deformar la realidad y ocultar los motivos para crear la Seguridad del Estado como una defensa de la Isla, no mencionan que en diciembre de 1959 el Jefe de la División de planes especiales de la CIA para el Hemisferio Occidental, envió un plan a su director, Allen Dulles, proponiendo sin el menor sonrojo:

“Debe dársele una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que se hallan cercanos a Fidel, como su hermano Raúl y su compañero Che Guevara, tienen el mismo magnetismo sobre las masas. Muchas personas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría la caída del gobierno actual”.

Eso basta para comprender por qué nació la Seguridad Cubana.

Quienes pretenden desprestigiar a Cuba, olvidaron los actos de terrorismo de Estado perpetrados por agentes de la CIA desde marzo de 1960, con la voladura del buque francés La Coubre en el puerto habanero; los incendios en los centros comerciales, escuelas, cines, teatros e industrias cubanas, para dañar la economía y sembrar el terror entre la población.

Tampoco mencionan en su “antología”, el plan aprobado por el Presidente J.F. Kennedy, el 8 de junio de 1963 preparado por la CIA para el Grupo permanente del Consejo Nacional de Seguridad, titulado: “Política encubierta y programa integrado de acciones propuestas hacia Cuba”.

Dicho plan es totalmente de acciones terroristas, el que por sí solo califica para que sus diseñadores fuesen juzgados y sancionados por los crímenes causados.

En el mismo se plantean acciones de recolección encubierta de inteligencia, tanto sobre requerimientos estratégicos de EE.UU., como de sus necesidades operativas; acciones de propagada para estimular sabotajes; estimulación a la desafección en los centros de poder militar y otros; unidas a varias acciones para dañar la economía cubana sobre una base creciente.

Para esos que ahora se burlan del “compañero que los atendió”, es importante que lean lo que afirma la CIA en dicho programa y las razones para que exista ese “compañero”, pues sin el menor sonrojo el plan señala:

Habrá fracasos con la consecuente pérdida de vida y acusaciones contra EE.UU. que resultarán en críticas en casa y afuera. Ninguna de esas consecuencias esperadas deberá hacernos cambiar nuestro curso si el programa expuesto puede esperarse tenga éxito”.

Esas historias y muchas más, dieron pie a la apertura del Museo de la Seguridad del Estado, transformado hoy en Memorial de la Denuncia, lugar que conserva la resistencia de un pueblo que ha sufrido las más crueles acciones de la CIA, entre ellas la voladura en pleno vuelo de un avión civil, donde perecieron 73 inocentes, cuyos autores residieron en Miami hasta su fallecimiento, con estatus de refugiados políticos.

Las generaciones de cubanos, actuales y futuras, deben conocer quienes provocaron la muerte y destrucción en su patria, cuánto dinero han recibido y aun reciben por sus actos subversivos, cómo se fabrican los “disidentes” y las campañas mediáticas que mienten premeditadamente, además de la participación de oficiales de la CIA encubiertos como diplomáticos, comerciantes, periodistas extranjeros y turistas, con el propósito de espiar e intentar subvertir el orden interno de Cuba.

Aunque les duela, la verdad no se puede ocultar, porque la historia está plasmada en cientos de miles de documentos desclasificados y publicados por el propio Gobierno de Estados Unidos, razones más que suficientes para disponer de oficiales profesionales, capaces de descubrir y cortar a tiempo las acciones diseñadas por la CIA contra el pueblo cubano, pues como dijo José Martí:

“Lo único verdadero es lo que la razón demuestra como tal”.

 

Lo que la CIA no pudo lograr en Cuba


Por Arthur González.

El 1ro de enero del 2018 se cumplen 59 años de la victoria de Fidel Castro sobre el poderoso y bien armado ejército del tirano Fulgencio Batista, apadrinado totalmente por Estados Unidos, a pesar de haber llegado al poder mediante un golpe de Estados militar que pisoteó la llamada “democracia representativa” que tanto proclama Washington cuando le conviene.

La CIA no aceptaba la idea del triunfo de Castro pues sabía que, de alcanzar el poder en Cuba, no se sometería a los dictados de la Casa Blanca como todos sus antecesores desde 1902, porque no era el mismo “perro con diferente collar”, como suelen decir los cubanos, algo que esbozó con fuerza en su propia defensa durante el juicio por el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, en el año 1953.

Por esas razones, el 23 de diciembre de 1958 durante la reunión del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el entonces director de la CIA, Allen Dulles, afirmaba:

“Es necesario evitar la victoria de Castro…”

Ante la inminente huida de Batista, al conocer que el ejército rebelde dominaba ya Santa Clara, capital de la provincia de las Villas, a solo 279 kilómetros de La Habana, el presidente de Estados Unidos Dwight Eisenhower, convocó urgentemente a los jefes de más alto nivel de su gobierno, el mismo 31 de diciembre de 1958 a las 3 y 40 de la tarde.

Al intervenir el director de la CIA volvió a expresar:

“Una victoria de Fidel Castro no está entre los mejores intereses para los Estados Unidos”.

El propio Eisenhower acotaba:

“Los comunistas y otros radicales extremistas parece que han penetrado el movimiento de Castro… si Castro asume el poder, ellos probablemente participarán en el gobierno”.

Los yanquis sabían que el programa del Moncada iba encaminado a favorecer al pueblo y eso para ellos era comunismo, porque eliminaría las diferencias sociales, la discriminación racial y de género, alfabetizaría a los que nunca pudieron ir a una escuela y tenía la intención de repartirle las tierras a los campesinos, así como llevarle los servicios de salud a todos por igual.

Pero a pesar del apoyo a Batista con armas modernas, aviones, preparación al ejército en sus academias y el flujo financiero de sus inversionistas, los yanquis no pudieron impedir el triunfo de Fidel, quien contaba con el apoyo de la inmensa mayoría de los cubanos.

Ante el fracaso de sus esfuerzos por obstaculizar la victoria, la CIA comienza, desde el mismo año 1959, a ejecutar sus planes de acciones encubiertas, aprobando el primer programa en el mes de abril, el cual buscaba llevar a cabo una influencia subversiva y el reclutamiento de personas en los sectores priorizados de la sociedad cubana.

Para no perder más tiempo, el 11 de diciembre, a solo 11 meses de la llegada de Fidel al poder, J.C. King, Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, le propuso a Allen Dulles, un plan donde su última medida expresa textualmente:

Debe dársele una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que se hallan cercanos a Fidel, como por ejemplo su hermano Raúl y su compañero Che Guevara tienen el mismo carisma sobre las masas. Muchas personas bien informadas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del gobierno actual”.

Operaciones encubiertas de diversos tipos han sido ejecutadas contra Cuba, actos de terrorismo de Estado, invasiones mercenarias, creación de redes de agente de la CIA y la fabricación de “disidentes”, unido a una guerra económica, comercial, financiera y mediática como nunca ante se llevó a cabo contra otro país en este mundo, pero nada les ha dado resultado.

Fidel Castro murió en su cama a los 90 años, con el mismo carisma y apoyo de su pueblo y de millones de personas en el mundo, la Revolución sigue su camino sorteando las dificultades impuestas por la guerra económica y los cubanos resisten unidos, algo inimaginable para los políticos yanquis acostumbrados a los golpes militares.

El próximo 1ro de enero se cumplirán los primeros 59 años del triunfo de Fidel Castro, y los Estados Unidos tendrán que seguir mordiendo el polvo de la derrota y malgastando ciento de miles de millones en su fracasado intento de destruir a la Revolución, sin querer comprender que con los cubanos nunca podrán, porque como expresó José Martí:

“Quien ama a la libertad, previsora y enérgica, ama a la Revolución”

 

 

 

Nuevas operaciones de guerra psicológica contra Cuba


Por Arthur González.

Desde hace meses se perciben nuevas Operaciones de guerra psicológica contra Cuba, muy similares a las ejecutadas por la CIA a inicios de 1959, con el propósito de crear la ilusión de que la Isla vive una catástrofe en derechos humanos para obligar al presidente Donald Trump, a regresar a la vieja y fracasada política de enfrentamiento que no pudo en 58 años derrotar el proceso socialista. aguila-3

El concepto estadounidense expresa:

“Es el empleo planificado de la propaganda y de la acción psicológica orientadas a direccionar conductas, en la búsqueda de objetivos de control social, político o militar, sin recurrir al uso de la armas”.

Contra la Revolución cubana se han tejido incontables mentiras por parte del gobierno de Estados Unidos, desde el mismo instante en que Fidel Castro asumió las riendas de la nación.

Documentos desclasificados permiten conocer hoy como fueron diseñadas operaciones dirigidas a la destrucción de la imagen popular de Fidel Castro, como parte de la guerra psicológica, según consta en el Programa de acción encubierta dirigido a debilitar al régimen de Castro, de fecha 19.05.1961, publicado por el Departamento de Estado en el volumen X del Foreign Relations, 1961-63, paginas 554-560.

Repitiendo la misma táctica, quienes acceden hoy a diferentes noticias divulgadas en la prensa y en sitios de Internet, pueden pensar que en Cuba la violencia y la represión por solo pensar diferente, es algo cotidiano, cuando en realidad los tres millones de visitantes que arriban anualmente a la Isla comprueban que es todo lo contrario, incluso el presidente Obama y su familia lo verificaron in situ.

Siguiendo la estrategia hitleriana de que una mentira repetida llega a convertirse en verdad, divulgan informaciones falsas con una virulencia que no se constataba desde hacía algunos años.

Pruebas de esa línea de acción son un grupo de provocaciones como la efectuada con el empleo de Kimberley Motley, abogada estadounidense en derechos humanos, enviada a La Habana a finales de diciembre, y el “Premio” otorgado a Luis Almagro, secretario general de la OEA y a la ex ministra chilena de educación, Mariana Aylwin, con la participación de la asalariada Rosa María Payá, a la cual le asignaron la tarea de conformar el show y la reiteración de la supuesta responsabilidad del Gobierno de Cuba en la muerte de su padre, Oswaldo Paya Sardiñas.

A pesar del desmoronamiento de esa historia, la cual no le fue aceptada por la justicia de España, ni contó el apoyo del Gobierno de ese país, ahora vuelve nuevamente a revivir la mentira que nunca ha podido demostrar, pues el verdadero responsable del homicidio es el representante de las juventudes del Partido Popular de España, Ángel Carromero, por conducir a exceso de velocidad por las carreteras cubanas repartiendo dinero a elementos contrarrevolucionarios.

Una de las organizaciones al servicio de las operaciones de la CIA es Amnistía Internacional, la cual en su informe anual 2016 afirma que “en Cuba persiste la retórica de Guerra Fría y los activistas políticos y los defensores y defensoras de los derechos humanos son tachados públicamente de mercenarios anticubanos, contrarrevolucionarios y subversivos”.

Evidentemente esa organización no tomó en cuenta los informes del jefe de la Misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, donde califica y describe a los supuestos “disidentes”, como buscadores de dinero para disfrutar la vida sin trabajar, que no tienen ningún programa político alternativo, no son conocidos, ni tienen apoyo popular.

Públicamente la Casa Blanca asigna 20 millones de dólares anuales para el sustento de los planes subversivos contra Cuba, y con una parte de ese dinero se le paga el salario a cada “disidente”, como son las llamadas “Damas” de Blanco, las que no realizan sus provocaciones sin no se les entregan los dólares acordados, situación visualizada en el sitio You Tube. Sigue leyendo

Fidel Castro, el indomable


Por Arthur González

El 25 de noviembre 2016 el mundo conoció la noticia de que el presidente de Cuba, Fidel Castro Ruz, había muerto, algo que conmovió a millones de personas en todos los cinco continentes.

Hombre de inteligefidel-castro-2ncia extraordinaria, tenaz, líder natural capaz de movilizar a las masas como ningún otro, valiente y decidido a llevar a cabo sus proyectos sociales, con una envidiable capacidad de interpretar los fenómenos presentes y futuros, unido a su amplia cultura, supo desafiar la muerte desde 1953 cuando inició su lucha por lograr la independencia de su patria de los Estados Unidos, algo que Washington nunca le perdonó.

Fidel le dio una dimensión internacional a la pequeña Cuba, que pasó de ser una isla desconocida a ser el centro de atención de cientos de millones de personas, por su desafío a la mayor potencia militar y económica de la tierra.

En octubre de 1962 durante los sucesos de la llamada Crisis de los Misiles, exhibió sus cualidades como dirigente y estratega, aspectos que posibilitaron que el ejemplo de la Revolución cubana fuese inspiración para muchos países, que hasta ese momento eran colonias de potencias europeas, iniciaran sus procesos de independencia.

El mundo fue diferente después del triunfo de la Revolución que él encabezó, de ahí que los Estados Unidos planificaran tenebrosos planes para asesinarlo, sin lograr ni siquiera herirlo.

Pero la verdadera hostilidad de Washington contra Fidel no empezó en 1959 como muchos creen, los documentos desclasificados afirman que fue mucho antes.

Durante la última reunión del Consejo de Seguridad de Estados Unidos, celebrada el 23 de diciembre de 1958, el entonces director de la CIA expresó sin pudor:

“debemos evitar la victoria de Castro…” , y el presidente Dwight Eisenhower agregó:

“tengo la esperanza de lograr una tercera fuerza que crezca en fortaleza e influencia, si se organiza alrededor de un hombre capaz, pertrechado con financiamiento y armamentos”.

Aún no había sido derrocado Fulgencio Batista, sanguinario dictador apadrinado por los yanquis, y ya planificaban escamotearle el triunfo a Fidel.

Esa es la verdad histórica que no cuenta Estados Unidos. Sigue leyendo

Asesinatos que no se olvidan


Por Arthur González

El 26 de noviembre de 1961, integrantes de las bandas de contrarrevolucionarios alzados en las montañas del Escambray, al servicio de Estados Unidos, asesinaron al maestro alfabetizador Manuel Ascunce Domenech y al campesino Pedro Lantigua que lo albergó en su casa.

Unos meses antes la Revolución victoriosa se empeñó en erradicar el analfabetismo en toda Cuba, especialmente en las zonas campesinas, para lo cual se incorporaron de forma voluntaria cientos de miles de jóvenes para enseñar a leer y a escribir. manuel-ascunce-y-pedro-lantigua

Manuel Ascunce apenas tenía 16 años y los “luchadores por la libertad”, organizados, entrenados y abastecidos por la CIA, sembraban el terror en esas zonas, con el fin de impedir los planes de la Revolución.

De madrugada llegaron a la casa del campesino y llamaron a su puerta; al ver al joven alfabetizador lo calificaron de maestro comunista, suficiente para ser asesinado cruelmente.

Ambos fueron ahorcados en un árbol, pero antes golpeados y torturados brutalmente.

Al ser encontrados, Manuel Ascunce tenía un profundo surco en su cuello, fracturado el cartílago laríngeo, sus órganos genitales golpeados y catorce heridas punzantes de diferentes grados de profundidad.

Lantigua con el rostro golpeado fuertemente, arañado su cuerpo por haber sido arrastrado varios metros con golpes visibles por diferentes partes del abdomen y un surco equitómico en su cuello.

Ellos no fueron los únicos asesinados, hubo cientos en todas las montañas de las provincias centrales de la Isla, muchos eran niños y adolescentes como parte de la política de terror que pretendieron sembrar.

La CIA los abastecía a diario por vía aérea para amedrentar al campesinado que apoyaba a la Revolución.

Esos asesinatos no podrán ser olvidados, a pesar de que Estados Unidos pretenda trastocar la historia, como se puede conocer ahora en cientos de sus planes desclasificados.

Las cruzadas mediáticas diseñadas por la CIA contra Cuba para lesionar la imagen del líder de la Revolución Fidel Castro, son muchas y sostenidas en el tiempo, de ahí que miles de personas en los Estados Unidos y otras partes del mundo se hayan formado una opinión distinta de la realidad.

Por esa causa hay que insistir en dar a conocer los contenidos de aquellos planes que ejecutó la CIA desde el mismo año 1959, con la intensión de cambiar la opinión internacional sobre la naciente Revolución y lograr su repudio por las masas que no tenían acceso a la verdad.

Un memorando fechado el 8 de mayo de 1961, elaborado por el Asistente Especial del presidente J.F. Kennedy, dirigido al Sub comité de Acción Política de la fuerza de tarea cubana, publicado en el Volumen X 1961-62, pp. 490-492, del Foreign Relations de EE.UU., afirma:

“Nuestra misión es redefinir el conflicto en Cuba, de modo que haga cambiar la opinión pública no solo en este hemisferio, sino también en Europa, África y Asia”.

En respuesta a esa proposición, la CIA elaboró el 19 de mayo del 61, un “Plan de Acción Encubierta (Volumen X, pp. 554-560), para debilitar el régimen de Castro”, el cual contempla entre sus múltiples tareas, una encaminada a: “ejecutar operaciones dirigidas a la destrucción de la imagen popular de Fidel Castro”.

Para alcanzar su objetivo, planificaron y ejecutaron operaciones para: “destruir la imagen de Castro, como un verdadero revolucionario interesado en el bienestar de su pueblo, sustituyéndola por la de un cruel dictador que, bajo las falsas banderas de las reformas revolucionarias, ha privado a su pueblo de las libertades básicas y ha convertido a su país en un satélite soviético”.

Hoy ante el fallecimiento de Fidel Castro, protagonista de la gesta revolucionaria cubana, el nuevo presidente de los Estados Unidos lo calificaba de “asesino que había fusilado a personas inocentes”, algo que forma parte de aquellos viejos planes para destruir su imagen. Sigue leyendo

Asesinar no es un delito para los “disidentes” cubanos


Por Arthur González.

Recientemente medios financiados por Estados Unidos para sus cruzadas anticubanas, divulgaban un artículo escrito por Tania Catalina Díaz Castro, quien integró en 1988 el Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, dirigido en ese entonces por Ricardo Bofill Pagés, en el cual alaba las acciones cometidas por la agente de la CIA, María Leopoldina Grau Alsina, conocida como Polita.

ciaEn su escrito Tania Catalina proyecta la verdadera conciencia de quienes se auto titulan “disidentes”, cuando en realidad muchos son terroristas y ejecutaron actos por los que en Estados Unidos aun estuvieran encarcelados, pues la casi totalidad de los hoy presos en la cárcel en la base naval yanqui en Guantánamo, no han realizado ni un octavo de las actividades ejecutadas por los contrarrevolucionarios a las órdenes de la CIA.

Según la versión edulcorada que expone dicho artículo, “la Seguridad del Estado cubana, le solicitó a su tío, el expresidente de la República Ramón Grau San Martín, medio millón de dólares por liberarla”, cuando fue detenida por los delitos cometidos contra el pueblo cubano.
Fantasía risible de Díaz Castro, porque no existen antecedentes entre los cientos de presos por actividades contra la Revolución.

Pero lo que denota la esencia de esos “opositores” al servicio de Estados Unidos”, es el reconocimiento de que en realidad son terroristas, a partir de las historias de crímenes y delitos comunes cometidos, que en nada tienen que ver con ideas políticas.

Publicaciones de la época, aseguran que Polita Grau fue reclutada por la Agencia Central de Inteligencia en 1960, dedicándose a diversas actividades, desde la recolección y envío de informaciones requeridas, hasta la ejecución de planes de asesinato, hechos que en cualquier país del mundo se sancionan fuertemente.

Con total cinismo Polita le reconoció al periodista cubano Luis Báez, su participación en planes de la CIA, incluido el haber recibido unas pastillas, con un potente veneno, para asesinar a Fidel Castro, situación que prueba contundentemente su trabajo como terrorista, cuando integraba una organización contrarrevolucionaria, de las tantas que fabricó la CIA para derrocar a la Revolución.

Su hermano Ramón, Mongo, Grau, también fue reclutado por la CIA, sancionado y condenado a prisión por espionaje al servicio de Estados Unidos.

Informaciones publicadas, afirman que ambos transmitían el resultado de las órdenes recibidas de la CIA, a través de un diplomático belga, a quien le habían entregado un equipo especial para transmitir de forma codificada, guardado en su embajada. Sigue leyendo