El reto de Rosa María Payá Acevedo


Por Arthur González

Rosa María Paya Acevedo, hija del contrarrevolucionario Oswaldo Paya Sardiñas, al conocer un reportaje de la TV cubana donde desenmascaran su accionar financiado por Estados Unidos contra el gobierno de la Isla, escribió un twitter:

“reto al gobierno cubano a que me conceda cinco minutos del noticiero estelar para exponer mis consideraciones”.

Realmente cinco minutos no le servirían para explicarle a los cubanos, de que argumentos se valió para ser beneficiada por el cónsul estadounidense en la Habana, con un visado del programa de refugiados políticos para ella, su madre y dos hermanos, a pesar de que ninguno era miembro de los grupos denominados “disidentes”.

Se conoce que los yanquis se lo otorgaron si a cambio iniciaba una campaña propagandística para acusar al gobierno de Cuba, de ser responsable de la muerte de su padre, algo que no pudo probar ante a los tribunales de España, quedando totalmente desacreditada.

El único responsable del suceso, condenado por homicidio y reconocido por el gobierno de España, es Ángel Carromero miembro de la juventud del Partido Popular Español, enviado a la Isla por Esperanza Aguirre para repartir dinero entre los contrarrevolucionarios cubanos. Carromero estaba privado de su licencia de conducción española, por tener múltiples multas por exceso de velocidad, algo divulgado en las páginas oficiales de España.

En cinco minutos en la TV, Rosa María no conseguirá argumentar cómo si los yanquis le otorgaron ese tipo de visado solo para perseguidos políticos, ella entra y sale de Cuba sin ser molestada por sus autoridades.

Tampoco podrá decir en tan breve espacio de tiempo, las razones por las que pudo culminar una carrera universitaria bajo el sistema educacional gratuito facilitado por el comunismo cubano, sin padecer represiones, al igual que sus dos hermanos.

Menos aún tendría tiempo para dilucidar porque no participó en ninguna actividad opositora estando vivo su padre, ni las razones por las cuales él siendo un “disidente”, siempre trabajó para el régimen comunista, a pesar de ser fuertemente criticado y rechazado por el resto de los “opositores” asalariados de Estados Unidos.

Sería muy poco el lapso de tiempo para que Rosa María hablase de como disfrutaba anualmente de vacaciones en costosas instalaciones turísticas en Varadero, el mejor balneario cubano, junto a sus padres y hermanos, si realmente con el salario que percibía su padre en el Ministerio de Salud Pública cubano, no era suficiente para tales gastos.

En cinco minutos, Rosa María Payá no pudiera dilucidar de dónde salen los cientos de miles de dólares para costear sus viajes a Europa y países de Latinoamérica, entre ellos los boletos de avión, hoteles, comidas y transporte para sus desplazamientos internos, o los de su madre Ofelia Acevedo para sus visitas turísticas por París, Madrid y otras ciudades europeas.

Tan breve tiempo resultarán insuficientes para argumentar quién le sufraga la renta de la oficina que posee en Miami, el salario de sus empleados allá y en Cuba, como el de su “representante” en el Centro Loyola ubicado en la iglesia del Sagrado Corazón, en la Habana.

Menos aún para responderle al “disidente” Guillermo-El Coco-Fariñas, quien la acusa de mentirosa por las supuestas firmas que dice haber recolectado para solicitar nuevas leyes en Cuba, país en el que no reside, pues vive en Estados Unidos disfrutando de las ventajas económicas de ser una “perseguida política”

 

 

 

De qué manera podría exponer en cinco minutos, cómo llegó a estrechar relaciones con el senador Marco Rubio, quien la llevó a sesiones del Congreso, y a otros Representantes, entre ellos Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, o quiénes le facilitaron ser recibida por el expresidente español José María Aznar, el de Chile, y por algunos funcionarios del Parlamento europeo, cuando ella no representa ninguna fuerza política, ni tiene aval para ese tipo de tratamiento, a no ser por las presiones de las embajadas de Estados Unidos, entiéndase oficiales de la CIA bajo el ropaje diplomático.

Para dar respuesta a cada interrogante sobre su actuación, se necesitan muchos programas de televisión, si es que alguno tuviera la audiencia suficiente para no malgastar dinero en alguien sin atractivos para el pueblo cubano, buen conocedor de cuáles son los asalariados de Estados Unidos vinculados estrechamente a la mafia terrorista radicada en Miami.

Realmente el verdadero reto sería para la propia Rosa María, al no contar con argumentos valederos para sus burdas campañas de propaganda contra la Revolución. Su salud y nivel escolar se lo debe por entero a ese régimen comunista que ahora critica, como una forma de vida para disfrutar del favor y de los dólares que le pagan los yanquis.

Triste el papel escogido por Rosa María como oficio, pues se sabe que Roma paga a los traidores, pero los desprecia, y al pasar de los años terminará como otros que dejaron su tierra soñando en ver derrocada la Revolución, lograda con el esfuerzo y sacrificio del pueblo.

No se equivocó José Martí cuando afirmó:

“…es ley que en el hueco del árbol en que se posa el águila anide la serpiente”.

Mafia terrorista de Miami pretende presionar a Donald Trump


Por Arthur González.

Tras 58 años de continuos fracasos, a pesar de los millones que han recibido de todas las administraciones yanquis, lo único que ha logrado la mafia terrorista anticubana de Miami es enriquecerse, a costa de mentiras y promesas jamás cumplidas.

Ejemplo de cómo esos “exiliados” cubanos se convirtieron en poderosos hombres de negocios, fue Jorge Mas Canosa, apodado El Chairman, nombrado por Ronald Reagan como presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana.

Son muchos y notables los nombres de algunos que, como Carlos Alberto Montaner, fue transmutado de terrorista prófugo de la justicia cubana por detonar bombas en centros comerciales, en politólogo, escritor y periodista. Otros lograron llegar a la cúspide política a cambio de favores y el pago de campañas electorales, entre ellos Ileana Ros, Lincoln y Mario Díaz-Balart.

A finales de la administración Obama, esa mafia recibió un tiro de gracia que marcó su fin en el protagonismo político hacia Cuba, al reconocer la propia Casa Blanca que:

Décadas de aislamiento de Cuba no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática. Restringió nuestra capacidad para influenciar el curso de los acontecimientos en el hemisferio occidental e Imposibilitó el uso de toda una gama de medidas que Estados Unidos puede utilizar para promover un cambio positivo en Cuba.

La propia candidata presidencial Hillary Clinton afirmó:

“No podemos mantener por más tiempo una política que no ha fructificado. Tenemos que aprovechar el momento. […] estábamos ayudando al régimen…en vez de promover la apertura positiva a la influencia externa, en la misma forma que lo hicimos de forma tan efectiva con el antiguo bloque Soviético…”

En los estertores de su muerte, la mafia anticubana intenta negociar con el presidente Donald Trump, para que eche atrás algunas de las decisiones ejecutadas por Barack Obama.

Siendo más realista, el heredero de la FNCA, Jorge Mas Santos, reconoció que “los cambios que haría Trump serán más bien cosméticos”.

Sin embargo, Ileana Ros, involucrada en casi todas las acciones subversivas contra Cuba, declaró:

“El presidente nos hizo esa promesa (que revertiría algunas medidas de la anterior Administración) y él es un hombre de palabra, y yo tengo fe que va a cumplir, y ojalá que sea pronto”.

Esas aseveraciones causan risa, pues si algo ha realizado bien Trump, es no cumplir con sus promesas. Sigue leyendo

Ileana Ros-Lehtinen se quedó con las ganas…


Por Arthur González.

Ileana Ros Adato, más conocida por el apellido del esposo Dexter Lehtinen, acaba de anunciar su próximo retiro como representante por la Florida ante el Congreso de los Estados Unidos, el venidero año 2018 cuando concluya su mandado del período legislativo.

Ella hizo carrera política al vincularse estrechamente a los sectores terroristas anticubanos, especialmente a la llamada Fundación Nacional Cubano Americana, de la cual recibió siempre un fuerte apoyo financiero para potenciar su posición, con el objetivo de deformar la política exterior de Estados Unidos con respecto a Cuba e impedir un mejoramiento de las relaciones entre los dos países.

Al finalizar su vida política, la señora Ros-Lehtinen deja una estela de acciones a favor de asesinos terroristas, entre ellos los hermanos Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, pero se quedará con los deseos de ver derrocada la Revolución cubana, y como hicieron varios presidentes estadounidenses, se retira sin lograr retrotraer a Cuba al pasado de la dictadura de Fulgencio Batista, de la cual su padre, Enrique Emilio Ros Pérez, fue fiel testaferro.

Algunos medios de prensa de Miami la han calificado como una “servidora pública ejemplar”, sin embargo, no hablan de sus vínculos con asesinos terroristas, con las manos manchadas de sangre inocente de cubanos y latinoamericanos.

Quienes la califica de “ejemplar” deben informar a los lectores la verdadera historia de la representante Ileana Ros, cuando en 1989 junto al congresista Connie Mack, inició una campaña para lograr la liberación del asesino terrorista Orlando Bosch Ávila, considerado por el FBI como un terrorista peligroso e inadmisible en los Estados Unidos

Bosch participó activamente en actos terroristas en América Latina y en los propios Estados Unidos y fue uno de los autores en 1976 de la voladura en pleno vuelo de un avión civil cubano, donde murieron 73 personas inocentes. Se escapó de una cárcel en Caracas, Venezuela, e ingresó ilegalmente a Miami, por lo que fue apresado.

Mediante sus vínculos con Jeb Bush, negoció personalmente con el entonces presidente y ex director de la CIA, George Bush, la liberación de Bosch Ávila.

Como pago a esa gestión, Ileana logró financiamiento y apoyo político de la mafia anticubana para alcanzar su asiento en el Congreso en ese mismo año 1989, cuando el propio presidente Bush la apoyó públicamente en un discurso.

Los diarios de Miami también omiten que Ileana Ros-Lehtinen intercedió ante el presidente Ronald Reagan, para conseguir la liberación de otros dos asesinos terroristas: Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, lográndola después de pedírsela al propio Presidente.

Esos hermanos, miembros de la Fundación Nacional Cubano Americana, y guarda espaldas de Jorge Mas Canosa, estaban detenidos por el asesinato en una calle de Washington, del ex canciller chileno Orlando Letelier, su secretaria y el chofer, al colocarle una bomba en el auto.

Ambos eran miembros de agrupaciones terroristas creadas por el terrorista Orlando Bosch Ávila.

La hoja de servicios de la señora Ros es amplia en apoyo a los terroristas, pues igualmente se encargó en 1992 de solicitarle al Presidente de los Estados Unidos, que el Departamento de Defensa le donara, o vendiera a bajo precio, tres avionetas Cessna a la organización anticubana Hermanos Al Rescate, dirigida por otro terrorista nombrado José Basulto. Sigue leyendo

Los agentes en Cuba de los congresistas de origen cubano


Por Arthur González.

Para aquellos que aun creían que en Cuba existen “disidentes”, las declaraciones y acciones de los congresistas norteamericanos de origen cubano, prueban que en realidad son agentes pagados por la mafia terrorista batistiana.

En días recientes Ileana-Ros Lehtinen, hija de uno de los testaferros del asesino Fulgencio Batista, en sus acostumbradas declaraciones a la prensa anticubana en Estados Unidos, inventaba una vez más “represiones y golpizas”, supuestamente causadas por el Gobierno cubano, en las que ya nadie cree, ni ven los millones de turistas que visitan anualmente la Isla.

El sujeto de su actual escuálida campaña es Eduardo Cardet, supuesto representante del inexistente Movimiento Cristiano Liberación (MCL) en Cuba, organización que ningún cubano conoce y además carece de membresía.

Ese fabricado representante es un residente en la oriental provincia de Holguín, quien el pasado año 2016 estuvo en los Estados Unidos recibiendo preparación para orquestar actos provocativos, recomendado por Rosa María Payá Acevedo, “refugiada política” radicada en Miami, pero con residencia legal en La Habana.

El padre de Rosa María, Oswaldo Payá Sardiñas, fue el inventor del Movimiento Cristiano Liberación, el cual nunca tuvo ni siquiera el respaldo de otros grupúsculos contrarrevolucionarios financiados por Estados Unidos; después de su muerte ella ha intentado infructuosamente revivir algo que jamás fue reconocido en la Isla, con vistas a recaudar dinero para seguir viviendo sin necesidad de trabajar.

La prueba indiscutible de que Cardet es un agente de la mafia anticubana ha sido precisamente la defensa que hacen la congresista Ros-Lehtinen y el Senador Marco Rubio, (“padrino” de Rosa María), acusando a Cuba de su detención y sanción jurídica, novelando una supuesta “golpiza salvaje”, algo que nunca han recibido sus asalariados en la mayor de las Antillas.

Otro de los que reciben apoyo financiero de esos mafiosos, es Fernando Maura Barandiarán, diputado español del grupo parlamentario del partido Ciudadanos, quien recibió orientaciones desde Miami para presionar a la Mesa del Congreso de los Diputados, con el fin de que el Gobierno de España haga declaraciones en apoyo del agente de la mafia anticubana.

El objetivo que persiguen lo expresó la propia congresista en sus declaraciones y es que el actual presidente Donald Trump, revise y elimine las medidas tomadas por Barack Obama, incluidos el rompimiento de relaciones diplomáticas y la restricción de viajes a Cuba, algo que no fue bien visto por los mafiosos anticubanos pues la presencia de tantos estadounidenses en la isla les permite comprobar todas sus falsedades.

Los mafiosos ya no saben que inventar  para llamar la atención del presidente Trump, pero este tiene ahora demasiados problemas para dedicarse a escuchar las barrabasadas de esos congresistas, quienes no lo apoyaron durante su campaña electoral, además de que el Presidente posee informaciones fidedignas que dichas acusaciones son totalmente falsas.

Si la congresista Ros-Lehtinen, Amnistía Internacional y el susodicho diputado español, tienen tanta “preocupación” por los derechos humanos, deberían gritar por la situación que sufre el pueblo de México, con constantes asesinatos, desapariciones, más la represión que sufren los periodistas, pues ya suman centenares los que han perdido la vida por publicar informaciones en contra de los políticos corruptos.

Ante la muerte de la periodista mexicana Miroslava Brehac, del Diario La Jornada, asesinada a tiros el 23 de marzo 2017 en el estado de Chihuahua, no hay una sola palabra de condena, ni de apoyo a sus familiares y al propio gremio, expuesto constantemente a perder la vida en uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, siendo la tercera periodista asesinada en este mes.

De esa realidad no hablan los congresistas de origen cubano en el Congreso de Estados Unidos, cuando son indiscutibles violaciones de los derechos humanos.

Tampoco hicieron declaraciones ni reclamos al Gobierno del Presidente Pérez Nieto, por las fosas clandestinas encontradas en la comunidad de Arbolillo, municipio Alvarado del estado de Veracruz, donde se confirman hasta la fecha 249 restos humanos en125 fosas clandestinas, muchos de ellos maniatados.

Por supuesto, para los integrantes de la mafia anticubana resulta muy difícil condenar esos asesinatos en México, porque el gobierno del dictador Fulgencio Batista que tanto defienden, hacia lo mismo en Cuba hasta 1958, habiendo ultimado vilmente a no menos de 20 mil cubanos, desde que en 1952 con el apoyo de la Casa Blanca dio el golpe de estado para apoderarse del poder.

Casi 60 años bastan para comprender que con la mentira no se alcanzan victorias y por esa razón José Martí calificó a individuos similares de la forma siguiente:

“Ladrones del altar son esos comerciantes de opinión…”

Lección para los cubanos, si en Cuba se produce una “transición”.


Por Arthur González.

Los que pregonan a los cuatro vientos que Cuba necesita una “transición pacífica hacia la democracia”, deben saber el futuro que les espera, pues todos los beneficios obtenidos después de 1959 serán eliminados de inmediato.

Así sucedió en los países de Europa del Este, donde profesionales altamente calificados se vieron sin empleo de un día para otro, teniendo que desempeñar trabajos de limpieza, de carteros y vender de alimentos ligeros en plena calle.

Ahora en un nuevo arranque de odio a todo lo que recuerde al socialismo, la actual primera ministra de Polonia, la conservadora Beata Szydlo, acaba de aprobar un proyecto de ley que, de aprobarse, despediría a todos los empleados del Ministerio de Relaciones Exteriores contratados antes de que el sistema socialista se extinguiera en 1989.

Dando pruebas de lo que hacen los anticomunistas que proclaman “democracia”, “pluralidad de pensamiento” y “derechos humanos”, la actual gobernante polaca estableció, como una prioridad necesaria, eliminar de todos los altos puestos de trabajo en el Estado a aquellas personas cuyos estudios académicos se desarrollaron bajo el comunismo, como si la preparación profesional y experiencia acumulada no sirviera para nada, solo haber sido formados en el socialismo.

Así actúan los “demócratas” para atemorizar a la población y que les sirva de escarmiento a los que vivieron bajo el sistema socialista que permitió el crecimiento económico de Europa Oriental y altos niveles de vida, preparación profesional y una seguridad social muy superior a la que se enfrentan hoy.

No por gusto Estados Unidos se empeña en llevar a Polonia a los principales contrarrevolucionarios cubanos, con el propósito de que ganen en experiencia en el “Instituto Lech Walesa”, al recibir las conferencias que imparte el propio Walesa, quien trabajó bajo las órdenes y el financiamiento de los yanquis dentro del conocido Proyecto Democracia, impuesto por la administración de Ronald Reagan.

Entre los que han visitado dicho Instituto figuran Yoani Sánchez Cordero, Antonio Enrique González-Rodiles, Eliecer Ávila, Elizardo Sánchez-Santa Cruz, Berta Soler y otros de los calificados como “disidentes”, incluido el antichavista Leopoldo López, hoy detenido por aplicar las recetas del polaco con actividades callejeras que costaron varias vidas de ciudadanos venezolanos.

Quienes sueñan que Cuba caerá en brazos de Estados Unidos se equivocan una vez más, la historia está preñada de hechos históricos como el protagonizado por el General Antonio Maceo, durante la viril protesta en los Mangos de Baraguá, contra aquellos que capitularon ante la Metrópoli española, algo que la vida se encargó de demostrar el alto costo de aceptarla, sin alcanzar la independencia y la abolición de la esclavitud.

Si los cubanos de hoy quieren saber lo que les esperaría ante otra capitulación deshonrosa, solo deben leer con detenimiento la execrable Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática cubanas” (Ley libertad 1996), conocida como Ley Helms-Burton, patrocinada por la mafia terrorista de Miami, encabezada por Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, hijos de testaferros del dictador Fulgencio Batista, a la que sumaron Robert Bob Menéndez, Dan Burton, Jesse Helms y Robert G. Torricelli, entre otros.

En dicha Ley, aprobada para encadenar al pueblo cubano, se expresa sin el menor pudor el fortalecimiento de las sanciones internacionales contra Cuba, país que deberá pagar un alto precio por haber escogido soberanamente un camino sin el yugo de los Estados Unidos, dejando claramente el sentimiento de que para levantar la despiadada Guerra Económica impuesta por Washington desde 1962, la Isla deberá renunciar a ser libre e independiente.

Una vez derrocada la Revolución, la Guerra Económica continuaría hasta tanto el “Funcionario de Coordinación”, léase un procónsul yanqui, nombrado por el Presidente de los Estados Unidos, le informe que “en Cuba existe un gobierno plenamente democrático”, al estilo y forma que ellos desean; sean devueltas todas las propiedades nacionalizadas; se haya disuelto el actual Departamento de Seguridad del Estado del Ministerio del Interior de Cuba; incluidos los Comités de Defensa de la Revolución.

A eso debe sumársele la aceptación de múltiples partidos políticos, ninguno de ideología socialista y el compromiso de organizar elecciones “libres y justas” para un nuevo gobierno.

Precisamente, su error de casi 60 años es soñar que los cubanos olvidarán la historia de las tres intervenciones yanquis y los desmanes cometidos por los gobernantes corruptos y asesinos, bendecidos por La Casa Blanca.

Cuba escogió su propio destino y no habrá vuelta atrás. Los cambios internos son y serán dentro del sistema escogido libremente para hacer lo más adecuado a las necesidades y aspiraciones del pueblo, quien resiste unido la obcecada política agresiva de Estados Unidos, preñada de miles de actos terroristas, el espionaje y la subversión política., porque como aseguró José Martí:

“La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella o decidirse a comprarla por su precio”.

 

 

 

 

 

 

 

De perseguida política a turista en La Habana


Por Arthur González.

De “perseguida política” a turista en La Habana, así de simple ha sido la transformación de Rosa María Payá Acevedo, hija del “disidente” Oswaldo Payá Sardiñas, fallecido por culpa del español Ángel Carromero, al conducir a exceso de velocidad y condenado por homicidio.rosa-maria-e-ileana

Al morir Payá y perder la familia el financiamiento que por años recibían desde Miami, Rosa María y su madre Ofelia Acevedo, les hicieron el cuento a los diplomáticos estadounidenses acreditados en Cuba, “que la policía pretendía asesinarlas”, algo que solo los que no conocen la historia pueden creer.

Fue así como ambas intercambiaron un visado de refugiados políticos para ellas dos y otros dos hijos del finado, y el pago sería desarrollar una campaña acusando al gobierno cubano del deceso del “disidente”.

Por supuesto que ni siquiera en los tribunales españoles creyeron esa historia, debido a la ausencia de pruebas y al reconocimiento del gobierno de España de la culpabilidad de Carromero.

No obstante, desde su arribo a los Estados Unidos Rosa María fue acogida por miembros de la mafia terrorista anticubana, como Ileana Ros-Lehtinen y Marco Rubio, quien de inmediato se convirtió en su protector, pero pronto se acabó el cuento de que era perseguida política, pues regresó a la isla a los pocos meses para no perder su residencia, lo que demuestra su gran mentira, ya que en ningún momento confrontó peligros, ni represalias.

En Miami conformó una organización contra la Revolución, como medio para obtener parte de los fondos que la Casa Blanca aprueba anualmente y que ascienden a 20 millones de dólares, y ahora anunció otra visita al país donde según ella afirmaba, “peligra su vida”.

La prensa pagada para la conformación de noticias falsas contra Cuba, anunció que el 18 de enero 2017 Rosa María regresaba nuevamente a La Habana, nada menos que para estar con sus amigos, los que, de acuerdo con la cruzada mediática concebida en Miami, “están siendo encarcelados, golpeados o amenazados, y temen por sus vidas”.

¡Vaya temor! el de esos que viven a costa del dinero que aporta Estados Unidos, viajan por Europa y Miami sin problema alguno y no trabajan desde que encontraron, como ella, una fórmula para obtener dinero fácil sin preocupaciones.

Resulta evidente que ante las medidas de ajuste económico que anuncia el nuevo presidente Donald Trump, la contrarrevolución cubana fabricada por la CIA, según documentos desclasificados, tiene temor de quedarse sin el amplio financiamiento con el que viven cómodamente desde hace 58 años, razones para incrementar el anejo cuento de los “arrestos y golpizas” que nadie ve en las calles cubanas.

Ahora Rosa María disfruta, como una turista más, de almuerzos y cenas en restaurantes privados de La Habana, gracias a ser mantenida por Estados Unidos dada su condición de “refugiada política”, lo que le permite tener el dinero suficiente para compartir con sus amistades si ser molestada por nadie.

Un verdadero perseguido político de cualquier país sabe que, regresar al lugar de donde un día salió para salvar su vida, es ser hombre muerto, algo bien distinto a lo que ocurre con la “perseguida política” Rosa María Payá Acevedo.

Al darse cuenta de que el tiempo se le acaba, la “refugiada” reportó a través de un video en vivo en la red social Facebook, que han sido seguidas durante tres días por tres autos durante un recorrido por La Habana, algo muy difícil de tragar con la escasez de combustible que los mismos sitios de Miami difunden a diario.

La suerte está echada y por mucho que quieran hacerle creer a los nuevos funcionarios de la Casa Blanca de esas historias de horror y misterio, la vida se encargará de demostrar quien dice la verdad, y todo apunta a que los presupuestos millonarios que les permite vivir del cuento a los llamados “disidentes”, están en el pico del aura, tomando en consideración que los actuales dirigentes de Estados Unidos proceden del mundo de los negocios y no del gremio de los políticos tradiciones comprometidos con viejas e infectivas políticas contra Cuba.

Precisamente ante hechos como este José Martí afirmó:

“Nada falso es duradero ni útil”

Senador Marco Rubio se opone a Ley de Ajuste Cubano


Por Arthur González

El senador republicano Marco Rubio, miembro de la mafia terrorista anticubana radicada en Miami, se declaró opuesto a los beneficios que otorga la Ley de Ajuste Cubano, los que consideró como “abusos en el sistema de beneficios a los refugiados cubanos”, de acuerdo a sus declaraciones el pasado 05.01.2017 a la prensa miamense.marco-rubio

¿Dónde estaba todos estos años el Senador que solo ahora se ha venido a dar cuenta de la farsa, desde que en 1966 la mencionada Ley fuera aprobada?

Desde sus inicios dicha Ley, que otorga beneficios extraordinarios solo a los cubanos, se diseñó con la malsana intensión de tergiversar la realidad de la Revolución cubana, como parte de la guerra psicológica creada por especialistas de la CIA para fomentar matrices de opinión en su contra, lo mismo que siguen haciendo con las campañas mediáticas sobre supuestas detenciones arbitrarias y la “represión” a los llamados “disidentes”.

El primer paso en esa dirección se llevó a cabo en enero de 1959 cuando le dieron refugio a los asesinos y ladrones del régimen de Fulgencio Batista, que huyeron de la justicia cubana con bolsas repletas de millones de dólares y les permitieron quedarse a residir en territorio de Estados Unidos, a pesar de las reclamaciones oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

Precisamente para ayudarlos, el Presidente Dwight Eisenhower inauguró en diciembre de 1960 el Centro de emergencia de Refugiados cubanos en Miami, dando inicio a la categoría de “refugiados” para aquellos que arribaban a los Estados Unidos, sin fundamento legal para eso.

De acuerdo con documentos desclasificados, la CIA utilizó a los llamados “exiliados” para actividades subversivas, estableciendo bases de entrenamiento militar para la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos en abril de 1961.

Posteriormente, en 1961, el presidente John F. Kennedy, aprobó el Programa de Refugiados Cubanos (Cuban Refugee Program), destinado a facilitar la integración de los “exiliados”, con el supuesto objetivo de “ayudar a toda persona que huía del régimen y situarla en las mejores condiciones para adaptarse y disponer de un mejor nivel de vida”, además de comprometerlas con el Gobierno yanqui en sus acciones agresivas contra la Revolución.

A partir de esos beneficios ratificados y ampliados por el presidente Lyndon Johnson, el 2 de noviembre de 1966, con la firma de la Ley Pública 89-732, conocida como “Cuban Adjustment Act”, o “Ley de Ajuste Cubano”, cientos los prófugos de la justica revolucionaria lograron ajustar su estatus migratorio en Estados Unidos, a sabiendas de sus autoridades que tenían decenas de crímenes y delitos comunes en su aval como esbirros de la tiranía batistiana, o por acciones terroristas cometidas al servicio de la CIA.

Ahora medio siglo después, el senador Rubio se viene a percatar que ninguno de los cubanos que arriban a Estados Unidos, procedentes de Cuba o de cualquier país del mundo, no es un perseguido político y solo buscan favorecerse económicamente de una política fabricada para intentar lesionar la imagen y credibilidad de la Revolución, algo que nunca lograron y menos en estos momentos con la entrada a la Isla de 4 millones de visitantes anuales que pueden comprobar tales falsedades.

Como un boomerang, el engendro de Ley se les ha venido encima en momentos en que la crisis económica golpea severamente a Estados Unidos y en especial al estado de Florida, verdadero motivo por el cual Marco Rubio pretende revocar parcialmente lo estipulado en el marco legal, pero al presentar su proyecto a discusión del Congreso no le quedará más remedio que reconocer los vicios de derecho que contiene la Ley de marras. Sigue leyendo