EE.UU. acusa a Cuba de violar los derechos humanos, pero ignora lo que realmente sucede en otros países


Por Arthur González.

La guerra mediática diseñada por Estados Unidos contra Cuba desde 1959, intenta satanizar a la Revolución por el simple hecho de no haberse subordinado a los intereses políticos y económicos yanquis.

Por esa razón, el mismo año del triunfo del ejército rebelde encabezado por Fidel Castro, desarrollaron una feroz campaña sobre los juicios y las condenas a pena de muerte de los asesinos y torturadores del gobierno del dictador Fulgencio Batista, contra quien jamás se publicaron noticias por los cientos de muertos que aparecían a diario en calles y carreteras cubanas, por el simple hecho de estar contra el gobierno que tomó el poder mediante un golpe de estado militar.

Durante 58 años han continuado con sus acusaciones a Cuba por supuestas violaciones de los derechos humanos, a pesar de ser uno de los países que más hace por los seres humanos, al brindarle atención médica totalmente gratuita, lo que redunda en los altos indicies de longevidad y las bajas tasas de mortalidad infantil en el primer año de vida.

A esto se unen la educación plena sin costo alguno, el derecho a  la cultura, la seguridad de cada ciudadano, la práctica deportiva, la igualdad de la mujer con el hombre, las leyes de protección sobre la maternidad, los derechos de todos sin importar el color de la piel, el sexo, la preferencia sexual, las creencias religiosas y la procedencia social.

Estados Unidos no considera esos derechos humanos pues ellos cumplen poco con tales parámetros y politizan a su antojo el tema.

Sin embargo, países como México, Honduras o Guatemala, por citar algunos ejemplos, tienen altos índices de torturas, asesinatos, desaparecidos y secuestrados, y no son acusados por Estados Unidos, solo por tener un sistema político al gusto de la Casa Blanca.

México jamás ha sido incluido en listas facturadas en Estados Unidos, como violador total de los derechos humanos más elementales. Allí se puede asesinar, desaparecer o secuestrar a miles de personas que los yanquis ni se molestan en llamar la atención de lo que sufre la ciudadanía. Para esos hechos no hay campañas que reclamen apoyo internacional ni el Parlamento Europeo otorga premios a las organizaciones populares que luchan contra esos males.

Solo en los últimos 5 años, 10 mil mujeres mexicanas han sido asesinadas y la prensa oficialista yanqui ni lo menciona, algo que no se comporta igual con Cuba, pues si detiene a una de las llamadas “damas” de blanco, pagadas con dinero de Estados Unidos para ejecutar provocaciones en la vía publica, todas las agencias de prensa y hasta el Departamento de Estado, forman una alharaca sin justificación alguna.

La violencia contra las mexicanas no es considerada como violaciones de los derechos humanos, ni Washington se preocupa por esos casos, a pesar de que cada día son asesinadas entre 6 y 7 mujeres, sin contar los casos de hombres donde las cifras son muy elevadas.

De enero de 2012 a junio de 2016 fueron asesinadas en forma violenta en todo México, 9 mil 581 mujeres, pero sólo 1 mil 887 de esos crímenes, el 19 %, fueron tipificados como feminicidios.

Informes oficiales aseguran que 7 mil 694 mujeres fueron asesinadas a balazos, descuartizadas, violadas, asfixiadas o golpeadas hasta morir, pero esos hechos tampoco tienen repercusión en Estados Unidos, España o en el propio Parlamento Europeo.

En Cuba jamás suceden hechos similares, pero la guerra mediática es permanente, con el fin de hacerle creer al mundo que es el país más terrible en materia de derechos humanos.

Los países del llamado triángulo norte de Centroamérica (Honduras, El Salvador y Guatemala), son calificados por la organización Small Arms Survey, entre los 12 países más peligrosos del mundo, pero ninguno está sancionado por Estados Unidos por violar los derechos a la vida, especialmente de sus mujeres.

El presidente Enrique Peña Nieto es recibido en la Casa Blanca y en el Palacio Real de Madrid, sin que se le hagan reclamos al cese de la violencia contra las mujeres y las violaciones a los derechos humanos, entre ellos los asesinatos a periodistas, a pesar de que solo en los últimos cuatro años se contabiliza la alarmante cifra de 6 mil 235 secuestros de personas, sin un accionar efectivo de los órganos policiales muchas veces implicados en esos casos, debido al alto índice de corrupción existente en todas las esferas gubernamentales.

Así de simple son las diferencias en el tratamiento a Cuba, como castigo por haber decidido mantener su soberanía nacional e independencia de los Estados Unidos y por esos motivos en los planes de acción encubierta, aprobados por los presidentes Eisenhower y Kennedy en 1960 y 1962 se afirma:

“El objetivo de estos programas es provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos”.

Esa es la doble moral de quien se adjudica el derecho de juzgar y sancionar a los que no se sometan a sus dictados, pero el pueblo cubano no acepta volver al pasado oprobioso en que vivió por 58 años y resiste estoicamente esos embates, porque como dijo José Martí:

“La libertad cuesta cara y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”.

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Estados Unidos se hunde en el lodo


Por Arthur González

No hay que ser erudito para percatarse de cuanto se hunden los Estados Unidos en su afán por satanizar gobiernos que no son de su agrado; así ocurre con Cuba desde hace medio siglo.

Sus documentos desclasificados prueban que la mentira y la tergiversación están presente en cada acción ejecutada para intentar desacreditar a la Revolución cubana, algo que repiten con la República Bolivariana de Venezuela.

Si revisamos la historia comprobamos como el 02.01.1961, el entonces canciller cubano Raúl Roa, acusaba ante el Consejo de Seguridad de la ONU al gobierno de los EE.UU. de preparar una invasión a Cuba. Sin embargo, presionado por Washington el Consejo de Seguridad rechazaba el 05.01.1961 la denuncia cubana, sin someterla a votación.

A la vez que Estados Unidos negaba formalmente la existencia de tales planes, el 17 de abril del mismo año el Gobierno estadounidense lanzaba la invasión con el empleo de la brigada mercenaria nombrada 2506, siendo derrocada en 62 horas por el pueblo cubano.

Así está preñada de hechos los últimos 58 años, pero a pesar de sus fracasos no cesan de ejecutar las mismas acciones, con tal de destruir el socialismo cubano que tanto odian.

El escenario de hoy es otro, pero los que reciben un pago de Estados Unidos para ejecutar planes contra el pueblo cubano, continúan actuado de la misma forma.

el-sexto-4Ahora el turno le ha tocado a Danilo Maldonado, elemento adicto a la cocaína al que han califican como “artista grafitero”, cuya única obra consiste en escribir sobre muros de la ciudad la palabra El sexto, sin más trabajo que mostrar, pero lo utilizan para la ejecución de actividades propagandística contra Cuba.

Al igual que hicieron antes con un ex policía de la tiranía de Fulgencio Batista, el terrorista Armando Valladares, a quien en su afán por crear una imagen distorsionada de Cuba llegaron a nombrarlo representante de Estados Unidos ante la extinta Comisión de Derechos Humanos de la ONU, a sabiendas que era un mentiroso y había engañado a personalidades mundiales haciéndose pasar invalido y poeta; ahora le financian viajes a Maldonado a Miami, Washington y Ginebra, para hablar falsedades de su propio país, como si en la era de Internet y Facebook la gente no conociera la realidad de ese personajillo, sus antecedente y la verdadera situación cubana.

En esa línea de actuación, los integrantes de la mafia terrorista anticubana que ocupan asientos en el Congreso estadounidense, el pasado 16.02.2017 llevaron a Maldonado ante el Subcomité del Senado sobre el Hemisferio Occidental, dedicado a la Democracia, Derechos Humanos, Crimen internacional y asuntos de la Mujer, en Estados Unidos, con el objetivo de que este solicitara “solidaridad con la causa de la democracia en Cuba”.

Para los entendidos, con solo observar la forma de mirar y actuar del asalariado más reciente de los yanquis, pueden percatarse que su mirada no es la de una persona equilibrada psíquicamente, quien por demás no tiene currículo laboral ni académico y menos artístico, algo que descalifica a cualquiera para ser presentado ante altos funcionarios de un país.

Su show mediático estuvo diseñado por miembros de la mafia anticubana como el senador Marco Rubio y apoyado por Bob Menéndez, acusado el pasado año de hechos de corrupción; ambos con ancestros cubanos que sienten un odio feroz por Cuba.

Tener que acudir a un elemento como el mencionado Danilo Maldonado, demuestra la ausencia de personas de reputación profesional dentro de Cuba que apoyen los planes contra la Revolución, lo cual en vez de perjudicar al pueblo cubano lo enaltece, pues en cada marcha celebrada en Plazas y Avenidas de la Isla son millones de personas las que prueban el apoyo que le brindan al proceso revolucionario.

Ante la carencia de verdaderos artistas que se presten a acusar a su patria con mentiras creadas y pagadas desde Miami, los integrantes de la mafia anticubana, usando fondos federales, le sufragan un viaje a Maldonado para que asista a la Novena Cumbre Anual para los Derechos Humanos y la Democracia, a celebrarse  del 20 al 21 febrero de 2017 en Ginebra.
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Viejas mentiras contra Cuba


Por Arthur González

Si en Cuba hubiese un gobierno neoliberal, bajo los principios del capitalismo, Amnistía Internacional, otras organizaciones similares  y ni la misma Elena Larrinaga, miembro del Parlamento europeo y presidenta del fabricado Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), llevarían a cabo las campañas difamatorias contra la Revolución, porque el meollo del tema -que no reconocen- es que no aceptan el socialismo.

Ninguna de esas instituciones ha podido demostrar que en Cuba desaparecen personas como en México, Honduras, Salvador o Guatemala, ni se asesinan a periodistas y menos aún se producen golpizas brutales con el empleo de gases lacrimógenos contra los trabajadores, como si sucede en esos países y hasta en la propia España, donde reside desde que emigró de Cuba la europarlamentaria Larrinaga.elena-larrinaga

En Cuba el pueblo no sale a las calles a exigir trabajo, mejoras en la salud o la educación, como sucede a diario en muchos países del mundo. Sin embargo, la contienda diseñada para engañar sobre falsas represiones e inventadas detenciones arbitrarias, se mantiene en titulares de periódicos y sitios digitales.

Así ha sucedido con el caso del asalariado de Miami, Danilo Maldonado, auto apodado “El Sexto”, seudo artista que no puede mostrar obra alguna, ni jamás ha realizado una exposición personal o colectiva, pero por sumarse a los elementos financiados por Washington en sus ataques contra la Revolución, le han construido una imagen publicitaria debido a su acción de pintar en la piel de un puerco, frases ofensivas contra el Presidente Raúl Castro, y sus burlas contra el líder Fidel Castro, mientras el pueblo le rendía tributo por su muerte.

Realmente causa lástima ver a personas educadas e inteligentes, vinculadas a elementos que, de ser ciudadanos de otro país, jamás los dejarían acercársele por carecer de educación y prestigio, pero al ser “opositores” cubanos financiados por Estados Unidos, hasta posan para fotos, sin tomar en consideración los antecedentes penales o del consumo de cocaína.

Para hablar de derechos humanos la europarlamentaria debería saber que, en Cuba desde 1959, se les dieron derechos a todos los cubanos por igual, sin distinción de raza o posición económica, siendo una de las causas por la cual su familia salió del país.

Elena parece haber perdido la memoria, unido al odio personal que le nublan el entendimiento, pero vale la pena recordarle que Cuba es el único país de Latinoamérica que cuenta con el 99 % de su pueblo alfabetizado, donde el acceso a la educación es totalmente gratuito hasta la universidad y eso es derecho humano básico que pocos tienen en el mundo.

Es el lugar donde los servicios de Salud no se pagan, incluidos los trasplantes de riñón, corazón-pulmón o hígado, algo que los españoles no disfrutan, y eso si es un derecho humano.

La señora Larrinaga debe tener presente que, en la Cuba de 1958, donde su familia poseía negocios textiles, existía una tiranía apoyada por Estados Unidos que asesinaba a todo el que tuviera ideas libertarias; se torturaban a diario cientos de jóvenes para que declararan sus actividades revolucionarias o denunciaran a sus compañeros y eso si eran violaciones a los derechos humanos, algo que ella y sus aliados nunca mencionan.

En los campos de Cuba, los campesinos vivían en bohíos hechos con tablas y hojas de palma, pisos de tierra, sin luz eléctrica, ni servicios de salud, educación, cultura, deporte, y ausentes de un acre de tierra para cultivarla. Ese panorama cambió gracias al socialismo que ella odia.

Pudiera Elena Larrinaga y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, exponer qué derechos civiles tenía el pueblo cubano durante la tiranía del dictador Fulgencio Batista, quien llegó al poder mediante un golpe de estado militar y auto ascendido de sargento a General. Sigue leyendo

Estados Unidos, paladín de los derechos humanos


Por Arthur González

Sin que ninguna corte judicial o comisión de las Naciones Unidas así los haya calificado, el secretario de Estado, John Kerry, declaró el 14.08.2015 en La Habana, durante la reapertura de su embajada que:

“…Estados Unidos siempre será campeón y paladín de principios democráticos y reformas…”

Esa auto denominación forma parte intrínseca de la cruzada mediática que ellos mismo crearon, creyéndose que el resto de mundo, que los sufre y conoce, son simples estúpidos que no saben leer, escribir y observar como violan a diario los más elementales derechos de millones de seres humanos, incluidos los de sus propios ciudadanos.

derechos-humanos-5Son públicas y notorias las diferencias sociales en Estados Unidos, donde solo los ricos y poderosos pueden aspirar a obtener un cargo en el Congreso, o ser elegido Presidente. Todos saben lo que cuestan esas campañas politiqueras en las que resultan elegidos, no los que se interesan por mejorar a su pueblo con programas sociales, sino aquellos que se desprestigian ante la prensa ofendiéndose y acusándose mutuamente.

Para esos “paladines” de los principios democráticos no resulta una prioridad la salud y la educación de su pueblo y por eso millones de estadounidenses carecen de seguros médicos para poder recibir una atención humana ante una urgencia, operación importante para la vida, o simplemente para recibir vacunas que previenen enfermedades transmisibles.

La discriminación de género es sufrida por cientos de millones de mujeres que no pueden percibir salarios iguales al de los hombres, al ser consideradas seres humanos inferiores.

El arraigado racismo en la sociedad de los “campeones” de los derechos humanos, desde 1825 en que el entonces presidente John Quincy Adams adquiriera una porción de tierra en África, denominándola República de Liberia, hacia donde deportó a miles de negros por considerar que no tenían derecho a ser ciudadanos de Estados Unidos, se mantiene inalterable.

Prueba de eso son los constantes asesinatos de negros a manos de policías blanco, por solo sospechar que “podían atacarlos”, sin que sean condenados por tales actos criminales.

Bien forjada está la discriminación racial en ese país que, mediante sus poderosas campañas de prensa, han logrado renombrar a los negros como afronorteamericanos o afrodescendientes, quitándole el derecho natural de llamarlos simplemente norteamericanos, como se califica al resto de los estadounidenses, sean descendientes de irlandeses, italianos, alemanes, chinos, franceses o de cualquier otro país.

Martín Luther King luchó siempre por el derecho de los negros y jamás utilizó el calificativo excluyente de afronorteamericanos, el cual han divulgado tanto que es hoy un término muy utilizado, sin percatarse que contiene en sí una fuerte carga discriminatoria.

Todas las personas tienen el mismo derecho a ser considerados ciudadanos plenos del país donde nacieron ellos, sus abuelos y padres, tengan la piel de cualquier color. Sigue leyendo

Insisten en Miami darle lecciones a Cuba


Por Arthur González

Medio siglo no es suficiente para darse cuenta de la realidad, pues los autodenominados “exiliados” cubanos continúan con su arcaica y gasta retórica de “luchar por una Cuba Libre”.

Parece que la vejez de muchos de los miembros del mal llamado “exilio” les impide discernir lo que es realmente un exiliado y el concepto de libertad. miami

Los que abandonaron su país en 1959, lo hicieron huyéndole a la justicia que les pedía cuenta por los crímenes cometidos durante la sangrienta tiranía de Fulgencio Batista, hechos de los cuales esos “exiliados” no protestaban ni reclamaban el cumplimiento de los derechos humanos, cuando la sangre de los cubanos si corría calles abajo por todas las ciudades.

Tampoco pedían transiciones en Cuba ante el robo a manos llenas que cotidianamente cometía Batista. Ante eso callaban y se salpicaban con lo que podían alcanzar de tantos negocios turbios ejecutados por la mafia ítalo-norteamericana.

Jamás esos “exiliados” en Miami, protestaron por los abusos de la guardia rural que quemaba casas de campesinos, ni por los niños pidiendo limosnas en las ciudades, o por los que no tenían dinero con que pagar una cama en un hospital, ni enviar a sus hijos a una escuela para no engrosar el ejército de analfabetos que encontró la Revolución tras su triunfo.

Ese “exilio” que se enriqueció con el dinero recaudado para “liberar” a Cuba otorgado por la CIA y el Gobierno estadounidense, ahora se las dan de excelentes emprendedores, pero olvidan que el capital inicial no fue del sudor, como muchos quieren aparentar.

Solo basta con leerse los recientes documentos publicados por la CIA, para comprobar lo que en ese “exilio” ha hecho. Ahí está el caso de uno de los cinco hombres que se introdujeron secretamente en la sede del Comité Nacional Demócrata en 1972, dando lugar al escándalo del Caso Watergate.

En sus más reciente desclasificaciones, la CIA reconoce que ese cubano Eugenio Martínez, alias “musculito”, estaba a sueldo de la Agencia y calificado como un ferviente miembro del “exilio” anticastrista, participante en 1961 de la derrotada invasión por Bahía de Cochinos.

La propia CIA afirma que “musculito” secretamente le proporcionaba información sobre sus compatriotas “exiliados” en Miami. Sigue leyendo

Muere un cubano en España por represión policial


Por Arthur González

El pasado 5 de mayo del 2016 un cubano de solo 30 años de edad murió a causa de la represión de la policía española, después de que se negara a ser desalojado de su vivienda, pero de eso la prensa derechista no dice ni una letra.images

La información fue conocida a través de la agencia italiana ANSA, pero las publicaciones contrarrevolucionarias como Diario de Cuba, Martí Noticias y el libelo “14ymedio”, creado por la CIA para Yoani Sánchez Cordero, ese hecho pasó sin una sola nota de protesta.

Se plantea que el joven cubano fue desahuciado a la fuerza por los policías españoles en Asturias y por supuesto se resistió al abuso de que son objetos aquellas personas que no tienen suficientes ingresos para asumir los altos costos de la vida en España, desde que comenzó la crisis económica que los empobrece ese sistema capitalista deshumanizado.

España que no está sometida a una económica socialista, posee dos millones 540 mil 763 niños y niñas residiendo en hogares con ingresos por debajo del umbral de pobreza, además de 1 millón 307 mil 868 que viven (o mal viven) en núcleos de pobreza severa.

Ese capitalismo salvaje que EE.UU. sueña con reinstaurar en Cuba mediante la “transición”, tiene hoy a cerca de 2 millones 800 mil niños españoles, es decir uno de cada tres, en riesgo de pobreza, según los últimos datos publicados por Eurostat.

La golpiza que debió recibir el cubano a manos de la policía asturiana debió ser brutal, como acostumbran a hacerle a los que protestas por la forma de vida al que somete el sistema político y económico capitalista, donde el ser humano y sus derechos no cuentan.

En Cuba jamás los “disidentes” pagados por Washington para ejecutar acciones provocativas en la vía pública, como las mal llamadas Damas de Blanco, han recibido una golpiza brutal como las que brinda la policía de los países europeos contra los trabajadores, estudiantes y profesionales que salen a las calles a reclamar un empleo o una vivienda.

Cuba está sometida a una cruel guerra económica para evitar el que estado socialista satisfaga sus necesidades y a la par fortalecen las campañas mediáticas para culpar a la economía socialista por ser deficiente.

La misma fórmula le aplican hoy a Venezuela, con el fin de que la población repudie el sistema socialista que se ocupa, como ningún otro, de las necesidades del pueblo.

Las violaciones de los derechos humanos en el capitalismo son permanentes, pero para esos no hay operaciones mediáticas y la prensa controlada por los monopolios de la información calla en complicidad con los gobiernos.

Esperemos que casos como estos reciban una correcta respuesta de la justicia, pues seguramente el Partido Popular inventará una enfermedad desconocida en el joven cubano para no reconocer el crimen cometido por los sicarios del régimen “democrático” español.

Por eso dijo José Martí:

“Mientras más de cerca toco las cosas  políticas, más repugnancia me inspiran”.

The Washington Post acusa a Cuba


Por Arthur González.

Lo que ha soportado y aun soporta Cuba es para inscribirlo con letras de oro en la historia de la humanidad.

washington postLa más reciente acusación la realizó el diario The Washington Post en un editorial publicado el domingo 24.04.2016, donde invita a los estadounidenses que viajen a la Isla a levantar su voz para defender “la democracia, una y otra vez”.

Antes de triunfar la Revolución ya el Gobierno de Estados Unidos se esforzaba por evitar que su líder, Fidel Castro Ruz, lograra derrotar al dictador Fulgencio Batista, apadrinado por ellos desde que asumió el poder en 1952 mediante un golpe militar.

Planes de terrorismo de Estado, ponen de manifiesto los crímenes cometidos contra el pueblo cubano; una invasión mercenaria igualmente sufragada por el Gobierno estadounidense; presiones políticas para lograr el aislamiento de la naciente Revolución y su expulsión de la OEA; acciones de guerra biológica donde introdujeron plagas y enfermedades contra la flora, la fauna y los seres humanos, como fue la primera epidemia de Meningoencefalitis a inicios de la década de 1960 y en los años 80 el Dengue Hemorrágico, que durante su primera aparición en la Isla en 1981, dejó un saldo de 158 muertos, de ellos 101 fueron niños. Sigue leyendo