La CIA una historia repetida


Por Arthur González.

Todo indica que las nuevas generaciones de oficiales de la CIA no tienen suficiente experiencia para diseñar planes contra países que tienen gobiernos no aceptables para Estados Unidos. En esto se incluye su ex director Mike Pompeo.

Esa insuficiencia profesional se constata en el duplicado de planes ejecutados hace medio siglo contra Cuba y aplicados hoy a Venezuela.  Un ejemplo que no deja dudas fue la reciente Asamblea de la OEA, donde repitieron la historia ejecutada contra Cuba en 1964, cuando la CIA y el Departamento de Estado presionaron a gobiernos latinoamericanos para expulsarla de esa organización.

Quienes no lo crean solo tiene que leer la Operación Mangosta, presentada al Grupo Especial Ampliado del Consejo de Seguridad Nacional en enero de 1962, por el General de Brigada Edward G. Lansdale, jefe de las operaciones.

En reunión presidida por el Fiscal General, Robert Kennedy, hizo un llamado para no fracasar en el cumplimiento de esas tareas y aseguró:

“La solución del problema cubano tiene en este momento una alta prioridad del gobierno de Estados Unidos, todo lo demás es secundario. No se escatimarán tiempo, dinero, esfuerzos o recursos humanos, porque el Presidente de Estados Unidos me indicó que el último capítulo sobre Cuba todavía no se ha escrito y por lo tanto hay que hacerlo y así se hará”.

Evidentemente desempolvaron aquella Operación y la aplican hoy a Venezuela con el mismo objetivo de:

“…ejecutar una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Otras de aquellas tareas reproducidas ahora contra Venezuela decían:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1964, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio…”

“La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA. La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

Sin dudas trajeron aquel pasado al 2018.

Entre los puntos del Plan Magosta reproducidos contra Venezuela están:

-Guerra económica.

En este aspecto Mangosta exponía:

“Es la clave principal de nuestro Proyecto de acción política, bajo la dirección del Departamento de Estado. El mismo está estableciendo las acciones económicas futuras, incluso los planes para un embargo al comercio cubano, al resultado de la venidera reunión de la OEA. Mientras tanto, el Departamento de Estado ha creado un grupo de acción económica…”

Elementos mayores de la población. 

“El Departamento de Estado y la CIA continúan explorando sus capacidades para montar operaciones especiales dentro de Cuba, centradas sobre elementos activos de la población, específicamente operaciones a través de la Iglesia católica para llegar a las mujeres y sus familiares, así como mediante contactos laborales para alcanzar a los trabajadores. Otros elementos alistados incluyen las agrupaciones de jóvenes y profesionales. Consideración especial se le dará a esto por medio de los contactos operacionales latinoamericanos. Esto es vital para el éxito de nuestros núcleos de acción política cuando la CIA los pueda poner en su lugar”.

-Perspectivas.

“Después de un estudio, la CIA ha concluido que su papel real será la de crear la ilusión de un movimiento popular que gana apoyo exterior y ayudar a establecer un clima que permitirá actos provocativos en apoyo a un cambio hacia una acción abierta, al aumentar su capacidad operacional”.

-Política.

“El Departamento de Estado insistirá, a través de las embajadas estadounidenses en América Latina en la reunión de la OEA, con el fin de explotar todas las oportunidades de ganar la simpatía local para el pueblo cubano e incrementar la hostilidad hacia el régimen comunista en Cuba…”

– Psicológicas.  

“La USIA propondrá el 15 de febrero un plan para llevar a cabo la explotación de acciones altamente psicológicas en el Proyecto, encaminadas a despertar la simpatía mundial en favor del pueblo cubano (al igual que un David) que combate al régimen comunista (como Goliat) y que tendría como objetivo estimular a los cubanos en la Isla para que se unan a la causa”.

No cabe la menor duda, es el mismo programa subversivo, solo cambiaron el país, algo demostrado en esta Asamblea de mayo 2018, entre otras por la virulenta intervención del canciller chileno Roberto Ampuero.

Ampuero tiene un pasado algo oscuro. En medio del golpe militar diseñado por la CIA para derrocar a Salvador Allende, logró salir de Chile en diciembre de 1973 hacia la República Democrática Alemana, no como exiliado político sino como becario en la Universidad de Leipzig.

En 1977 viaja a La Habana por su matrimonio con una hija del embajador cubano y trabaja en el MINREX como profesor de alemán. Estudió en la Universidad de La Habana e ingresa a la Unión de Jóvenes Comunistas. En 1979 regresa a Berlín, vinculándose a chilenos comunistas, incorporándose con ellos durante un año a la Escuela Juvenil Superior Wilhelm Pieck, para estudiar marxismo leninismo.

En 1983 cruza la frontera hacia Alemania Occidental, y a pesar de su pasado comunista, obtiene la plaza de corresponsal para la agencia IPS, y de editor de Desarrollo y Cooperación de la Fundación Alemana para la Cooperación Internacional, así como moderador de la revista Europa Semanal de DW-TV para América Latina. En 1993 retorna a Chile.

El único cambio en el escenario de esta Asamblea de la OEA es que México no repitió su papel de aparente rebeldía, como hizo cuando Cuba fue expulsada.

Documentos desclasificados revelan que fue un pacto secreto con los yanquis, a quienes convenía tener una embajada latinoamericana en La Habana, y México aceptó gustosamente.

Por eso José Martí afirmó:

“Recuerdos hay que queman la memoria”

 

 

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Donald Trump, el continuador


Por Arthur González.

Cuando se mira hacia atrás en el tiempo, se puede constatar que Donald Trump es un continuador coherente de la política exterior de los Estados Unidos, aunque su personalidad acentúa aún más el carácter imperialista, ante la falta del edulcorante que otros presidentes han empleado.

La década de los años 80 del pasado siglo, marcó un nuevo rumbo del imperio yanqui hacia América Latina y desempolvó la llamada Doctrina Monroe, lo que se constata en los postulados del Programa Santa Fe, puesto en marcha bajo la administración de Ronald Reagan. En dicho texto se afirma:

“Históricamente la política de Estados Unidos hacia América Latina nunca ha estado separada de la distribución global de poder. […] América Latina, tanto como Europa Occidental y Japón, es parte de la base de poder de Estados Unidos. No podemos permitir que se desmorone ninguna base de poder de Norteamérica…”

Lo que sucede hoy en la región es exactamente lo que ese Programa diseñó y ejecutó.

Respecto a Cuba, fue tácita la proyección del trabajo para destruir el proceso revolucionario, al exponer que:

“Estados Unidos ya no puede aceptar el estatus de Cuba […] El precio que La Habana debe pagar por sus actividades no debe ser un precio bajo… Los primeros pasos deben ser francamente punitivos. Los diplomáticos cubanos deben irse de Washington… Hay que cortar los dólares de los turistas norteamericanos… Debe quedarle absolutamente claro al gobierno cubano, que si siguen como en el pasado se tomaran otras medidas apropiadas.”

Trump y sus asesores retomaron ese camino, a pesar de que el presidente Barack Obama comprendió que no les había permitido obtener los resultados esperados y de ahí el viraje en su política hacia la isla, trasladando una imagen diferente con el acercamiento diplomático, pero dejó intactas todas las medidas aprobadas por sus antecesores para impedir el desarrollo del país, entre ellas la guerra económica, el financiamiento y apoyo a la subversión interna, la Radio y TV Martí, las Leyes Torricelli, Helms-Burton y Ajuste Cubano, las campañas de prensa para satanizar el socialismo, unido a una feroz persecución financiera hacia la banca extranjera, como nunca antes.

Entre las acciones para subvertir el orden interno, Obama dio su visto bueno al empleo de Internet con fines subversivos, con la creación del twitter Zunzuneo y el wifi Conmotion para crear redes inalámbricas sin necesidad de Internet, ensayado con efectividad en Túnez; el envío a Cuba del “contratista” Allan Gross para estructurar redes que transmitieran información a través de Internet, con la introducción del potente equipo de comunicaciones Bgan, unido al abastecimiento ilegal de varias antenas parabólicas camufladas como tablas de surf, para la formación de redes por el sistema Wifi, que evidentemente trasmitirían hacia el lugar donde se instalara el Bgan.

En sus azucarados mensajes al pueblo cubano, Obama no dejó de recalcar sus propósitos de desmontar el socialismo y al igual que pretende ejecutar hoy Trump, su punto de mira fue la llamada sociedad civil y los jóvenes cubanos, por eso expresó:

Podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso […] Los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos…Insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro”.        

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano […] Nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

“Nuestras políticas en materia de viajes y remesas están ayudando a los cubanos, al brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente. Estas medidas servirán para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba”.

En los últimos años, las acciones yanquis contra gobiernos con ideas socialistas han dado como resultado el retorno a políticas neoliberales, apoyadas con millones de dólares para desplegar compañas mediáticas contra líderes revolucionarios, movilizar a la derecha y financiar actos provocativos para desestabilizar la economía y el orden interno en países como Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

De ahí que Estados Unidos cumpla al pie de la letra el diseño del Programa de Santa Fe, el que sin el menor sonrojo señaló:

“América Latina es vital para Estados Unidos, la proyección del poder mundial de Estados Unidos siempre ha descansado en un Caribe cooperativo y en una América Latina que ha brindado apoyo”.

Ese es el motivo del odio visceral hacia Cuba y Venezuela, porque sus programas sociales cortaron el monopolio imperialista y ha repartido las riquezas entre los desposeídos, algo que los yanquis no perdonan y por tanto “el precio que La Habana debe pagar no debe ser un precio bajo”.

Una vez más se equivocan, los pueblos latinoamericanos y caribeños han crecido y no se dejan confundir por palabras engañosas y como concluyó José Martí:

“Con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia”

“Es la hora del recuento y de la marca unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

 

Cuba y los retos para mantener el socialismo


Por Arthur González.

El 2018 se presenta como un año complejo para Cuba, tanto económica como políticamente.

Por una parte, se fortalece la guerra económica, comercial y financiera impuesta desde hace 58 años por Estados Unidos, con el objetivo de hacerle creer al pueblo que el sistema socialista es ineficiente e incapaz de satisfacer sus necesidades; por la otra, se avecina un cambio de la generación histórica de la Revolución, dándole paso a actores más jóvenes.

Cuando en 1962 la CIA diseñó esa guerra económica, pretendía que el pueblo cansado de las penurias se alzara contra el gobierno; por tales razones no la eliminan, a pesar de la votación favorable en la Asamblea General de Naciones Unidas contra ese criminal bloqueo.

Barack Obama, con su abierta política subversiva tampoco la eliminó, las frágiles medidas que aprobó fueron encaminadas al sector del trabajo no estatal; a pesar de sus anuncios nunca el Estado cubano pudo hacer transacciones financieras con el empleo del dólar, y fue el presidente que más multas impuso a los bancos que osaron aceptar alguna operación hacia o desde Cuba.

Lo mismo hacen contra Venezuela, con la pretensión de ahogar su economía y que su efecto repercuta en la cubana, algo que ya se siente en la isla.

Pero el mayor reto que hoy afronta Cuba es, entre otros problemas, la corrupción que cual enfermedad infecciosa afecta a la sociedad en general, algo reconocido por los máximos dirigentes de la Revolución y aprovechado por los yanquis en sus planes y operaciones para desmontar el socialismo.

La experiencia obtenida por Estados Unidos en su accionar contra el socialismo en Europa del Este, está presente en el actual diseño estratégico contra Cuba y otros países con gobiernos no aceptables para Washington, situación que nunca debe menospreciarse.

Fidel Castro lo analizaba con toda objetividad el 17 de noviembre del 2005 en el Aula Magna de la Universidad de la Habana, cuando explicaba a los estudiantes los complejos problemas que enfrentaba el mundo y Cuba, al reflexionar las causas del derrumbe del socialismo, preguntándoles:

“¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedirlo los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? ¿Creen ustedes que este proceso revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse?”

Al referirse al tema de la corrupción reflexionaba con entera franqueza:

“¿Cuántas formas de robo hay en este país?

¿Puede ser o no irreversible un proceso revolucionario? ¿Cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario? Cuando los que fueron los primeros, los veteranos, se vayan desapareciendo y dando lugar a nuevas generaciones de líderes, ¿Qué hacer y cómo hacerlo? Si nosotros hemos sido, al fin y al cabo, testigos de muchos errores, y ni cuenta nos dimos”.

Más adelante sentenciaba:

“Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”.

La CIA no está ajena a esta situación y dada su experiencia trabaja por aprovechar cada brecha; no en balde su ex director Allen Dulles, al explicar la estrategia contra la URSS en la 2da mitad del siglo XX, afirmaba:

“Pronto llegará el día en que tendremos que funcionar con conceptos directos de poder […] Sembrando el caos en la Unión Soviética, sin que sea percibido, sustituiremos sus valores por otros falsos y les obligaremos a creer en ellos”. […] En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas como innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado”.

Con la llegada a la Casa Blanca del presidente Ronald Reagan, sus ideólogos retomaron esa línea de acción, naciendo el denominado Programa Democracia, dado a conocer el 09.06.1982 en su discurso ante el Parlamento Británico.

En aquella intervención Reagan explicó:

Entre todos tenemos que emprender acciones para una campaña por la democracia, nutrir la estructura de la democracia, el sistema de la prensa libre, sindicatos, partidos políticos, universidades, todo lo que permita a los pueblos escoger su propio camino. […] No seamos tímidos por más tiempo, vayamos con nuestro poderío y ofrezcamos esperanza. Digámosle al mundo que una nueva era es factible”.

El propósito era transformarlo todo en las sociedades socialistas desde adentro, desencajar el orden interno, fabricar y estimular una contrarrevolución con la fachada de la defensa de los derechos humanos y corromper a todo el que pudieran, con el fin de imponer el sistema capitalista.

En ese sentido, Caspar Weinberger, su ministro de Defensa, confesó:

“Adoptamos una estrategia abarcadora que incluía la guerra económica…una campaña silenciosa, trabajando a través de nuestros aliados y utilizando otras medidas…” 

La Revolución cubana tiene que tomar fuertes e inmediatas medidas para sanear la compleja situación que tiene hoy la economía, lastrada por hechos de corrupción y robo en esferas importantes como el combustible, los alimentos y los medicamentos, entre otras, porque el malestar se generaliza en la población y es un factor que los yanquis aprovechan para sus campañas subversivas.

No por gusto Obama expresaba el 17.12.2014:

“Continuaremos abordando los temas relacionados con la democracia y los derechos humanos en Cuba […] podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso…Continuamos pensando que los trabajadores cubanos deben tener la libertad de crear sus sindicatos, así como los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos … insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro”.        

El socialismo se construye sobre bases morales y éticas socialistas y si estas se debilitan puede suceder lo que alertaba Fidel.

Ante estos retos el combate es de todos y solo así se alcanzará la victoria, pues como dijo José Martí:

“Vence el que insiste”

 

 

Estados Unidos a un paso de cerrar su embajada en Cuba


Por Arthur González.

El más reciente anuncio del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), de Estados Unidos, dado a conocer el 22.12.17, de que “suspenderá temporalmente, pero de inmediato, las operaciones en su oficina de La Habana, Cuba, ante la reducción del personal de su embajada”, era de esperar, pues desde que el gobierno de Donald Trump inició la operación mediática de los falsos ataques acústicos y las inventadas enfermedades que sufrieron sus diplomáticos, se vislumbraba que el final apunta al cierre total de su embajada.

Desde que comenzaron a publicar reiteradamente la historieta, eran evidentes que sus mentiras tenían como finalidad afectar el turismo internacional, crear conflictos internos en la isla ante el recrudecimiento de la guerra económica y posteriormente romper las frágiles relaciones establecidas por Obama, esas que formaron parte de un acápite del diseño de su política para destruir el socialismo desde adentro, expresado notoriamente en todos sus discursos, a partir del 17.12.14.

La primera medida tomada por el Departamento de Estado en 2017, fue la expulsión de dos diplomáticos y meses después de otros 16 funcionarios diplomáticos de la misión cubana en Washington, seguida de la decisión de Estados Unidos de retirar igual cantidad de sus funcionarios acreditados en la Habana, principalmente del consulado y de la oficina económica, lo que dejaba ver a las claras que todo estaba premeditado y formaba parte de una operación estratégica para dañar la economía cubana, ante el fracaso de la política subversiva que sutilmente trazó Obama hacia Cuba.

El actual paso de trasladar las actividades consulares hacia la embajada de Estados Unidos en México, es una prueba de que pretenden desmantelar las funciones de ellos en la Habana, para llegar a la conclusión de que es más lógico cerrarla totalmente para no malgastar dinero.

La decisión tomada apunta al interés de provocar tensiones internas en la isla, a partir de la angustia de los que han decidido emigrar para reunirse con sus familiares e incitar las salidas ilegales, al estilo de las acontecidas en 1994, conocidas como el “maleconazo”, en momentos en que Cuba lleva a cabo un proceso de cambio generacional en su gobierno.

Nuevamente errores de cálculo de los estrategas yanquis que al parecer no sacan lecciones de la historia.

Los cubanos pueden resistir 58 años de guerra económica, acciones terroristas, redes de la CIA para el espionaje, planes para asesinar a sus líderes, guerra biológica para introducir plagas y enfermedades, fabricación de una contrarrevolución asalariada sin filosofía propia ni convicciones políticas, estimulación a la emigración ilegal, unido a su permanente estrategia de subversión ideológica, porque construyeron una Revolución verdadera, no impuesta por los tanques soviéticos.

Para las nuevas generaciones de cubanos la mejor lección que reciben es precisamente el regreso de Estados Unidos a su vieja política de agresiones, solo así conocerán quien es el imperialismo yanqui y no el espejismo que dejó en 8 años el presidente Obama con un diseño inteligente, sutil y engañoso que nubló la mente de aquellos que se creyeron que con los yanquis se puede jugar limpio.

Quienes repasan la historia de Cuba de los últimos 120 años, se percatan de las trampas y traiciones de la política estadounidense, no solo con la mayor de las Antillas, sino con toda la América Latina, a la que han invadido, robado parte de sus tierras, impuesto bases militares, ejecutado golpes de Estado, asesinatos de gobernantes que no se arrodillan, y guerras económicas para ahogarlos, obligándolos a aceptar las condiciones que imponen, sin respetar soberanía ni derechos humanos.

Las cubanas y cubanos están preparados para las contingencias, porque todos han vivido y nacido bajo las acciones de los yanquis; su estoica resistencia y unidad nacional les permite salir victoriosos, algo que no perdonan los señores imperialistas que no comprenden como lo hacen sin sublevarse contra la Revolución, anhelado sueño yanqui de verla caer como el Muro de Berlín.

Los yanquis no entienden que la única receta que utilizan los cubanos es la unión de todos, a pesar de diferencias de criterios, religión y otras que no son antagónicas y que les ha permitido vencer las dificultades impuestas, porque como nos legó José Martí, apóstol de la independencia:

“Vencer, en el arte difícil de unirse, es el secretó único del bienestar de los pueblos y la garantía única de su libertad”.

Lo que acaba de descubrir Rosa María Paya


Por Arthur González.

Los asalariados de Washington, esos que reciben instrucciones que los obligan a recitar guiones escritos para tergiversar la realidad cubana, llegan a creerse las mismas mentiras que divulgan contra la Revolución.

Una de esas es Rosa María Paya Acevedo, “refugiada política” residente en Miami, convertida en vedette de la noche a la mañana por obra y gracia de los que diseñan las campañas para difamar a Cuba.

Tantas han sido sus mentiras que ella no sabía que la guerra económica impuesta por la Casa Blanca en 1962, afectaba al pueblo cubano, pues los libretos que debe aprenderse aseguran que las penurias que sufren los cubanos, son causadas por el sistema socialista “que es un fracaso”.

Ignorantes los que se lo crean, pues con solo leer uno de los documentos desclasificados y publicados de la CIA, comprobarán que es todo lo contrario.

Dice la Agencia de Inteligencia sobre el particular:

“[…] El principal objetivo de los programas encubiertos de los Estados Unidos contra Cuba, es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba con respecto a América Latina y al mundo libre…Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica”.

A finales del pasado mes de julio, Rosa María, la nueva “estrella” fabricada por los ideólogos yanquis especialistas en subversión, descubrió que el sitio Cuba Decide, creado para copiar el fracasado Proyecto Varela, no se podía visitar en internet desde Cuba, porque simplemente está bloqueado, pero no por el gobierno comunista, sino por los Estados Unidos, ya que su plataforma emplea Project Shield.

Ahí mismo salieron en su defensa algunos medios oficialistas para presionar el gobierno de Estados Unidos, porque ellos no sabían cuántas limitaciones sufren los cubanos a causa de esa guerra económica, que va desde las medicinas, equipamiento médico para salvar vidas, hasta materias primas para producir artículos en beneficio de 11 millones de personas, no de los gobernantes.

Entre las que salió en esa cruzada a favor de la Payá, fue una de las columnistas del Wall Street Journal, quien acusó a Google de “colaborar con el gobierno cubano y mostrarse totalmente desinteresada en la lucha cubana por la libertad de expresión”.

La respuesta no se hizo esperar y Google respondió a través de un mensaje transmitido al libelo de Miami, el Nuevo Herald, donde le informan la verdad de quien es el responsable de bloquear Internet para los cubanos, afirmando:

“…de acuerdo con la ley de los Estados Unidos, algunos servicios no están disponibles en ciertos países, incluida Cuba”.

Sobre ese particular y para que el mundo conozca la verdad del bloqueo, Andrea Faville, vocera de Google, explicó que Project Shield utiliza la tecnología de App Engine y esa es una de las plataformas que no están abiertas para los cubanos de la isla.

Sin embargo, el propio emporio yanqui de la cibernética firmó, el pasado 2016, un acuerdo con la empresa cubana de telecomunicaciones ETECSA, donde le impuso una cláusula sobre libertad de información, en la cual obliga a la parte cubana a “no censurar sus servidores en Cuba”, mientras Google si lo hace, o sea: has lo que yo digo, pero no lo que yo hago.

Ahora Rosa María y el resto de los asalariados que tanta libertad le reclaman al gobierno cubano, saben que donde se corta la libertad es en Estados Unidos, donde se impide el desarrollo de Cuba a toda costa y costo.

De eso no han hecho una campaña mediática para luchar por la eliminación del Bloqueo, o ¿seguirán pidiéndole al presidente Donald Trump que lo mantenga?

Si es así como desean que el pueblo elija a sus candidatos a las próximas elecciones, están fracasados, porque en Cuba todos saben leer y escribir; por tanto, no valen los engaños, y como afirmó José Martí:

“Las verdades reales son los hechos”

 

 

Espejismo de mejoras en la nueva directiva de Obama


Por Arthur González.

Nadie dude de la habilidad política del Gobierno de Estados Unidos y su amplia experiencia en manipular a la opinión pública, un vivo ejemplo son sus campañas electorales y para reafirmarlo, la Casa Blanca informó el 14 de octubre del 2016 la Directiva Presidencial de Políticas PPD-43, sobre la  obama-firmando

Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba.

Aparentemente el Presidente de Estados Unidos flexibilizó algunos aspectos de la guerra económica que mantienen contra el pueblo cubano desde hace casi 60 años, pero en la práctica nada ha cambiado.

Todo indica que ese anuncio es parte de un rejuego publicitario para evitar la condena de la Asamblea General de Naciones Unidas, cuando en las semanas venideras Cuba vuelva a presentar su informe contra el bloqueo económico, comercial y financiero, que sufre desde 1962 por parte del Gobierno de los Estados Unidos, diseñado con el propósito de que la Revolución no pueda satisfacer las necesidades del pueblo y que este rechace el sistema socialista.

Así está recogido en los documentos desclasificados de la CIA, donde se puede leer:

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen…”

Los resultados de esta criminal acción fueron analizados por especialistas del Council on Foreign Relations, cuando en 1999 propusieron a la Casa Blanca una nueva política para alcanzar la deseada Transición hacia el capitalismo en Cuba, al señalar sin tapujos:

“La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

La Directiva PPD-43 tiene matices para hacerla más dulce y cargada de “buenas intenciones”, pero cuando se analiza en detalles surge la verdad.

Una de sus mentiras aparece cuando se afirma:

“…no estamos tratando de imponer un cambio de régimen en Cuba, estamos promocionando valores…pero corresponde al pueblo cubano tomar sus propias decisiones sobre su futuro…”

Hipocresía al por mayor, porque en todos sus documentos oficiales e incluso en el Comunicado de la Casa Blanca del 17.12.2014 se afirma:

“Hoy, el Presidente anunció medidas adicionales para poner fin a nuestro enfoque obsoleto y promover de manera más eficaz la implantación de cambios en Cuba, dentro de un marco acorde con el apoyo de EE.UU. al pueblo cubano y en consonancia con los intereses de seguridad nacional de EE.UU.”

Estados Unidos desea desmontar el socialismo a toda costa y costo, lo que no ha dejado de hacer ni un minuto en los últimos 60 años, e incluso la candidata presidencial Hillary Clinton, lo afirmó en Miami en agosto 2015 al asegurar:

[…] “Si alguien piensa que podemos fiarnos de ese Gobierno, es que no ha aprendido la lección de la historia. […] pude comprender que nuestra política de aislar a Cuba estaba fortaleciendo las garras de Castro en el poder, en vez de debilitarlas, lo cual perjudicaba nuestros esfuerzos para restablecer el liderazgo de Estados Unidos en todo el hemisferio…”
[…] estábamos ayudando al régimen para que mantuviera a Cuba como una sociedad cerrada y controlada, en vez de promover la apertura positiva a la influencia externa en la misma forma que lo hicimos de forma tan efectiva con el antiguo bloque Soviético y en otros lugares…”

Las nuevas “flexibilizaciones” pretenden seguir tratando de fomentar una sociedad civil que responda a sus intereses políticos, para que paulatinamente lleguen a desmontar el socialismo desde adentro, con hicieron bajo el Programa Democracia, aprobado por Ronald Reagan contra Europa del Este. Sigue leyendo

Sueños de los frutados


Por Arthur González.

Muchos de los que abandonaron Cuba en los primeros años de la década de los 60 del siglo XX, influenciados por campañas diseñadas por la CIA o ante propuestas de trabajo desde Estados Unidos, siguen con el viejo sueño de ver derrocado el socialismo cubano.

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Entusiasmados en exceso por la visita del presidente Barack Obama a la Isla, la actualización del modelo económico efectuado por el gobierno cubano y la ampliación del trabajo no estatal, ven idílicos cambios políticos en el futuro.

Algunos llegan al delirio como la escritora y periodista de origen cubano, Uva de Aragón, que en su desvarío ve a Cuba “con un modelo parecido al de México con el PRI, o al de Polonia después de la caída del muro de Berlín”.

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