La verdadera Miami detrás de la fachada.


Por Arthur González.

No son pocos los que desde Miami critican y acusa a la Revolución cubana por el nivel de vida de los ancianos, obviando lo que realmente sucede a diario con los que residen en esa ciudad, en situaciones muy diferentes a las de Cuba.

Es cierto que en la Isla se vive con muchas limitaciones materiales, pero desde el Norte no mencionan las crueles y despiadadas medidas de la guerra económica, comercial y financiera que se incrementan cada día contra Cuba, con el único fin que el pueblo se desencante de su Revolución, algo no logrado.

A pesar de la escasez en la vida cotidiana del cubano, los servicios de salud, educación, cultura, seguridad ciudadana, deporte y la solidaridad ciudadana, mantienen la meta de atender ante todo al ser humano, sin más miramiento.

Sin embargo, en Miami y en otros estados no ocurre lo mismo.

Para tener acceso a los servicios médicos en los Estados Unidos, hay que tener un seguro que cuesta mensualmente cientos de dólares, de acuerdo al respaldo que cubre cada seguro médico, situación que no pueden asumir millones de residentes en ese país, por carecer de recursos económicos.

En días pasados el reaccionario diario Nuevo Herald, publicó una crónica del sufrimiento de una anciana de 94, nacida en Cuba, al no contar con dinero para seguir viviendo en su apartamento, ubicado en Hialeah.

Esa señora sufrió un derrame cerebral y reside sola, a pesar de tener hijos, nietos y bisnietos. Su apartamento es prácticamente una pocilga y no tiene los recursos monetarios para su reparación, aunque en todas las ferreterías venden los materiales, ya que Estados Unidos no está sometido a una guerra económica total como Cuba.

El derrame cerebral le paralizó el lado derecho del cuerpo, dejándola condenada a una silla de ruedas, porque ella no pudo asistir a un policlínico a recibir la fisioterapia indicada en esos casos, ante la falta de dinero.

En la Cuba comunista son miles las personas que han sufrido un accidente cerebro vascular, pero al ser gratuitos los servicios médicos, se recuperan en un alto por ciento de los casos, gracias a la existencia de los llamados Médicos de la Familia y Policlínicos que poseen departamentos para la fisioterapia, con especialistas calificados y el equipamiento necesario para tratamientos de magneto terapia, laser y otros ejercicios, que ayudan a la recuperación de los pacientes.

La anciana residente en Miami también perdió la audición y no tiene el dinero que cuesta la consulta y el aparato para poder escuchar mejor, pero en la Cuba que tanto atacan, los equipos para la audición son gratuitos, a pesar de que hay que comprarlos en Europa a un alto costo.

Ante la desgracia de esa señora, The Miami Herald y el Nuevo Herald, lanzaron una campaña desde sus páginas, solicitando donaciones para ayudarla, lo que también hacen por centenares de personas sin dinero ni amparo familiar, acción que desapareció de los diarios cubanos desde enero de 1959, tras el triunfo de la Revolución que tanto odian los yanquis.

A pesar de que el apartamento donde reside la anciana es de su propiedad desde hace 20 años, al quedar viuda y sin dinero tuvo que pedir un préstamo revertido, en el que la vivienda funciona como un colateral para pagar sus gastos, pero consumió todo el dinero del préstamo y no tiene más para vivir.

En la Cuba bloqueada hay multiplex problemas de vivienda, pero nadie vive en los portales de las tiendas o escalinatas de las iglesias, como era común hasta 1958. Existen programas de atención a los ancianos que residen sin familiares, muchos a causa de la emigración de estos hacia los Estados Unidos, donde se les ofrece alimentación, medicinas, servicios de podología, barbería y peluquería y otros, como el disponible en la Habana Vieja inaugurado en un antiguo convento.

La anciana en cuestión llegó a Miami en 1962, “huyéndole al comunismo” y ahora el capitalismo no se acuerda de ella, dejándola a merced de las pocas donaciones que pudiera recibir para solventar sus necesidades por algunas semanas, mientras en la Isla, con múltiples necesidades materiales, tendría atención médica garantizada y el apoyo solidario de sus vecinos, situación que jamás encontrará en el país de la “libertad y los derechos humanos”, porque como dijo José Martí:

¡Qué culpa tan grande es la de no amar, y mimar, a nuestros ancianos!

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¿Por qué Cuba es tema de campaña electoral en la Florida?


Por Arthur González.

Cada vez que se aproximan las elecciones en la Florida, es difícil que alguno de los candidatos a cargos disponibles, no aborde en sus discursos el tema cubano, a pesar de ser un país independiente y no una colonia yanqui, como lo fue 60 años atrás.

Así se manifestó en estos días el representante Ron DeSantis, candidato republicano a gobernador de la Florida, quien prometió arreciar las medidas contra Cuba, ante un auditorio compuesto mayoritariamente por votantes de origen cubano, muchos de ellos testaferros y torturadores del dictador Fulgencio Batista, o ex miembros de la vieja burguesía que abandonó la Isla, con la trasnochada ilusión de que Estados Unidos impidiera la consolidación del triunfo revolucionario alcanzado en 1959.

DeSantis, ganó el 68 por ciento de los votos en las recientes elecciones primarias republicanas en Miami-Dade, y ahora compite contra su oponente demócrata, el progresista de raza negra, Andrew Gillum.

Para hacer más ridículo su discurso, aunque atractivo para los asistentes, afirmó: “Soy el único candidato capitalista para gobernador de Florida. El socialismo sería un desastre para la Florida. No podemos permitir que las políticas socialistas ganen en esta tierra libre”.

Buscando aplausos y votos, DeSantis auguró que si ganaba las elecciones iba a pedirle al gobierno de Estados Unidos que acusara formalmente a Raúl Castro, como responsable del derribo de las avionetas de la organización contrarrevolucionaria Hermanos al Rescate, dirigida por un terrorista nacido en Cuba, que, en franca y premeditada provocación, violaban sistemáticamente el espacio aéreo habanero, situación que Estados Unidos nunca permitiría sobre su territorio.

Este candidato tiene el respaldo de los mafiosos terroristas anticubanos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Marco Rubio, todos vinculados a las políticas opuestas a la normalización de relaciones con Cuba.

Lo extraño del asunto es que DeSantis no habló de lo que haría como gobernador para eliminar la pobreza, la desigualdad, ni los crímenes violentos que continuamente se producen en la Florida, unido al alto consumo de drogas y la prostitución, que afectan a la población de esa ciudad.

En su discurso, pasó por alto lo expuesto en el informe de Philip Alston, Relator Especial de la Organización de Naciones Unidas, sobre la pobreza extrema y derechos humanos, donde afirma que: “En Estados Unidos hay más de 40 millones de personas en situación de pobreza, de los cuales 18,5 millones viven bajo el umbral de la pobreza extrema, víctimas de las condiciones de exclusión, inequidad y baja movilidad social que imperan en ese país”.

Tampoco mencionó que solo en el año 2013, las tasas de mortalidad infantil en EE.UU. fueron las más altas en el mundo desarrollado; donde los estadounidenses tienen la esperanza de vida más corta y se enferman mucho más que en otros países desarrollados, debido a su pésimo sistema de salud, que lo cobra todo.

Por el contrario, la Cuba socialista disfruta de una de las mejores tasas de mortalidad infantil, con solo 4.2 por cada mil nacidos vivos, de 60 que dejaron los “exiliados” en 1960.

Hoy la esperanza de vida de los cubanos es 78,4 años, gracias a la elevada calidad del sistema de salud pública socialista, que les ofrece cobertura universal y asistencia gratuita a todos, situación reconocida por la Organización Mundial de la Salud.

El aspirante a gobernador, antes de atacar a Cuba con sus palabrerías engañosas, debería conocer que Estados Unidos ocupa el puesto 35, de 37, en términos de pobreza y desigualdad; al tener la tasa Gini más alta de todos los países occidentales, esa que mide la desigualdad mundial.

Por supuesto, que tal panorama de desgracias solo afecta a la población pobre, visiblemente fraccionada por décadas de políticas de discriminación social y étnica, exclusión y por la dominación cultural de las altas esferas conservadoras.

Ron DeSantis, como candidato republicano a gobernador de la Florida, debería conocer la denominación efectuada por la revista Forbes, cuando seleccionó a Miami como la “Ciudad Más Miserable del País”, seguida por Detroit y Flint, en Michigan, y West Palm Beach, en la Florida. En el 2014, el sitio Wallethub.com definió a Miami como la segunda peor ciudad para criar a un hijo, detrás de Detroit.

En caso de ganar las elecciones, deberá tener en cuenta la cantidad de terroristas cubanos que residen en la Florida, especialmente en Miami, los que tienen a su haber números crímenes por haber pertenecido a organizaciones como Comandos L y Omega 7, hechos reconocido por sus participantes y que constan en los archivos del FBI, aunque nunca han sido juzgados por ellos.

Entre esos terroristas están Armando Valladares, detenido en Cuba por hacer estallar bombas en varios centros comerciales de la Habana y Carlos Alberto Montaner, detenido in fraganti cuando colocó una petaca explosiva en una tienda por departamentos, que hirió a una madre y a sus dos hijos. Fue juzgado y condenado, pero se fugó del centro penitenciario y buscó asilo en la embajada de Brasil.

Además, se pasean libremente por las calles de Miami otros como Ramón Saúl Sánchez, miembro de la organización terrorista Omega 7, autor confeso de varios actos terroristas contra Cuba, ahora compinche de Rosa María Paya, que incita a acciones de desobediencia en Cuba, sin que las autoridades yanquis tomen medidas por esos actos violatorios de las leyes internacionales.

Muchas son las cosas que deben preocuparle al aspirante a gobernador para poner orden en la Florida, antes de hacer declaraciones injerencistas y falsas contra Cuba, para ser aceptado por esbirros, torturadores y terroristas manchados de sangre inocente de ciudadanos cubanos.

Por conocerlos a cabalidad, expresó José Martí:

“Las elecciones en los Estados Unidos están por lo común en manos de la gente de tabernas”