Los verdaderos intransigentes.


Por Arthur González.

 

Es usual escuchar que Cuba y su gente lo politizan todo, pero la vida explica las razones.

Desde el propio año 1959 Estados Unidos se encargó con sus políticas hostiles al proceso revolucionario, de convertirlo todo en intransigencia ideológica, iniciando una guerra en ese sentido que se mantiene e intensifica cada día.

Hay quienes olvidaron esa etapa o no la conocieron, pero basta recordar que fueron los yanquis quienes calificaron a los esbirros y asesinos del dictador Fulgencio Batista, como “refugiados políticos” y a todos los que arribaban a territorio de Estados Unidos, decían que “huían del comunismo”, situación que persiste respaldada por la conocida Ley de Ajuste Cubano, construida especialmente para politizar la emigración proveniente de la Isla.

La guerra económica, comercial, financiera y biología que ejecutan desde hace 60, persigue el fin de hacer fracasar el sistema socialista, a la par que desarrollan campañas psicologicas, haciéndole creer al mundo que el socialismo es incapaz de satisfacer las necesidades del pueblo y que solo el capitalismo es quien lo logra, como si las personas fuesen ignorantes que no ven lo que acontece a diario en países con economías capitalistas, donde crece la pobreza sin tener un sistema socialista.

Los propios tanques pensantes del Council on Foreign Relations de Estados Unidos, dicen:

“La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Por eso, toda la estrategia de ellos se encamina a evitar el desarrollo normal y exitoso de la economía socialista cubana, lo que ha conllevado a una emigración permanente de ciudadanos que buscan elevar su nivel de vida, pues en su país no lo pueden obtener, no porque el socialismo sea un fracaso por sus errores, como quieren hacerle creer a las masas, sino, en la mayor parte, por sus acciones de guerra económica y financieras.

A su vez, las acciones de la CIA se encargan de hacer lo suyo, mediante operaciones de Acciones Encubiertas, el reclutamiento de agentes secretos ubicados en sectores claves de la economía y la política de Cuba, para obtener información e impedir que los planes se incumplan adecuadamente, como hacían los 27 supuestos colaboradores secretos que tenía la CIA y fueron descifrados en 1987, quienes relataron por la TV todas sus actividades, los requerimientos informativos y orientaciones para sabotear la economía y los servicios de la Revolución socialista.

Las más recientes sanciones impuestas a Cuba son otro ejemplo de los propósitos de ahogar la economía, pero insistiendo en estimular la propiedad privada, como fórmula mágica para el desarrollo, pues desmontar el socialismo desde adentro es el sueño que aspiran a materializar.

Nadie olvide lo que afirma la CIA en sus análisis sobre Cuba, cuando aseguran:

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre….  estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

¿Quién en verdad lo politiza todo?

Prueba de que son los mismos yanquis quienes sostienen una politización ideológica intransigente, es la nueva regulación sobre aquellas personas que desean visitar los Estados Unidos, a quienes el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) los obliga a entregar información de sus cuentas en las redes sociales y los nombres de los usuarios en los últimos cinco años.

Con el resultado de esa recopilación de información los órganos de Seguridad de Estados Unidos, determinará si un individuo representa un “riesgo” para la aplicación de la ley o la Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Nadie escapará al escrutinio del DHS, al incluir los sitios de Facebook, Instagram, Reddit, Ask.fm, Weibo, Myspace, YouTube y LinkedIn.

El verdadero propósito es no admitir la entrada de personas que tengan una forma de pensar diferente a la de los yanquis, violando los derechos de libertad de pensamiento, expresión, religiosos y otros, contradiciéndose con las campañas que hacen a diario para acusar a Cuba y a otros gobiernos no aceptables para Estados Unidos.

Para darle un viso legal a esa ideologización extremista y fanática, aprobaron en el 2017 una orden ejecutiva que implementa niveles similares de investigación y recopilación de información, requeridas para ingresar a territorio de Estados Unidos y los beneficios de inmigración recogidos en nueve programas, entre ellos los servicios de Ciudadanía e Inmigración, solicitudes de naturalización y asilo, además de tres formularios de Aduanas y Protección Fronteriza, para exenciones de visas, actualizaciones de visas y el Sistema Electrónico para Autorización de documentos de Viaje.

Lo obsesión yanqui por perseguir a quienes no piensen como ellos, llega a tal punto que los Servicios de Ciudadanía e Inmigración, pretenden contar con una base legal que les posibilite abrir cuentas con falsa identidad en las redes sociales, para obtener información de aquellos usuarios que manifiesten posiciones diferentes a las que desea Estados Unidos.

Es tan frenética la intransigencia político ideológica yanqui, que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, en su reciente medida sobre el recorte de las remesas familiares que se envían a Cuba, volvió a reiterar la prohibición de enviarle dinero desde Estados Unidos, a los familiares de personas que ocupen altos puestos en el Gobierno y el Partido Comunista, pero añadió ahora el veto para los familiares cercanos, incluidos hijos, padres, abuelos, primos y tíos, al mejor estilo empleado por el presidente George W. Bush.

Ante esa realidad que golpea a los cubanos, ¿cómo despojarse del tema político ideológico ante cada medida que se adopte en Cuba, si los mismos yanquis obligan a esa forma de pensamiento?

Por conocerlos desde adentro, expuso José Martí:

“Los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que se apartan más de los Estados Unidos”

 

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Peligrosa politiquería migratoria yanqui hacia Cuba.


Por Arthur González.

La manipulada politiquería migratoria de Estados Unidos hacia Cuba, podría estar dando un paso peligroso de estimulación a la emigración ilegal, pero esta vez en aviones comerciales.

El pasado 16 de agosto 2019 un avión comercial de la aerolínea Swift, procedente del aeropuerto internacional José Martí de La Habana, arribó al aeropuerto internacional de Miami con un polizón en el compartimiento de carga. El mismo fue identificado por las autoridades del lugar como Yunier García Duarte, cubano de 27 años; hecho inaceptable por las leyes internacionales vigentes.

García Duarte trabajaba en el propio aeropuerto de La Habana, en la empresa ECASA, encargada de dar servicios en esas instalaciones, y no posee antecedentes penales, ni civiles ni políticos. Sin embargo, por ser Miami la capital de la mafia terrorista anticubana, de inmediato el hecho se politizó peligrosamente.

Los abogados que se ofrecieron a ayudarlo para solicitar un “asilo político”, la han orientado que declare ante el juez de migración que tiene un “miedo insuperable” de ser “torturado”, si es deportado a Cuba.

Desde que en 1995 el presidente Bill Clinton, propuso reajustar la manipulada Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1967, todo cubano que es interceptado en el mar es devuelto a Cuba, lo cual fue aprobado por ambos países, con el compromiso de la parte de cubana de no tomar medidas de represalia contra los devueltos.

Fue así como nació la política de pies secos-pies mojados que solo permitía a los cubanos que tocaran tierra firme en Estados Unidos, acogerse a la Ley de Ajuste, solicitar de inmediato permiso de trabajo y su residencia permanente a los 366 días de residir en ese país, los que no llegan a territorio yanqui son devueltos a la Isla.

Ninguno de los miles de devueltos desde esa fecha ha tenido problemas legales, ni sufrieron cárcel o torturas. Entonces, ¿en qué se basa el polizón Yunier García, para hacerle creer al juez su miedo insuperable?

En enero de 2017, antes de entregar el sillón de la Casa Blanca a Donald Trump, el presidente Barack Obama canceló la política “pies- mojados/pies-secos”, cortando totalmente el favorecimiento migratorio a los cubanos, pues la realidad demostró que no “huían del comunismo”, como afirma la manipulada Ley de Ajuste Cubano, sino que buscaban una forma de vida mejor, ante las limitaciones económicas que padecen en la Isla, sometida a una cruel guerra económica, comercial y financiera por Estados Unidos desde 1959.

En los últimos meses del presente año 2019, se incrementó la llegada de cubanos a Estados Unidos por vía marítima y según datos oficiales de las autoridades de ese país, durante el actual año fiscal iniciado el primero de octubre 2018, han sido capturados en el mar 438 cubanos, en medios rústicos, cuando intentaban llegar ilegalmente a territorio estadounidense. Según la Guardia Costera yanqui, el pasado año fiscal la cifra fue de 384 cubanos.

Si ahora por politiquería la Oficina de Asilo del Departamento de Justicia, accede a otorgarle asilo como “refugiado político” a Yunier García, se abrirá una brecha muy peligrosa que serviría de estímulo a que otros cubanos intenten arribar a ese país de la misma forma, algo que además de violar las leyes internacionales, pudiera afectar la seguridad de la navegación aérea.

Yunier García Duarte no ocupaba cargos relevantes en Cuba, no posee información secreta, ni es miembro de ningún ministerio o empresa importante, ni tampoco militar, como para demostrar un miedo insuperable si es regresado a La Habana.

El actual presidente Donald Trump ha establecido un combate a toda costa contra los inmigrantes ilegales, incluidos los cubanos que han visto desaparecer algunos beneficios que les otorgaba la Ley de Ajuste.

Hace pocos días, Trump emitió un nuevo decreto presidencial, donde restringe al mínimo el otorgamiento de permisos de trabajo a los migrantes cubanos, igualándolos al resto de los ciudadanos de otros países que llegan a los Estados Unidos, mientras esperan por la solución de su “asilo político” y recibir el Parole que les otorga la opción de permanecer de forma legal en ese país.

El comunicado emitido por el Departamento de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), alerta que los cubanos que sean admitidos en el territorio estadounidense con petición de asilo, no serán automáticamente beneficiados con la opción del derecho a empleo, situación que va desbaratando poco a poco la Ley de Ajuste y la torcida afirmación de que “huyen del comunismo”.

El caso del polizón pretende revivir ese politizado criterio, a la vez que el abogado Wilfredo Allen y la miembro de su equipo de trabajo, la abogada Lorena Duarte, intentan ganar en imagen y nuevos clientes, si el Oficina de Asilo del Departamento de Justicia fallara a favor del polizón, a pesar de las nefastas consecuencias que eso tendría para la seguridad de los vuelos comerciales que salen desde aeropuertos cubanos.

Son las autoridades estadounidenses las que estimulan la emigración ilegal cubana, no cumplen con la entrega de no menos de 20 mil visas anuales establecidas en el acuerdo migratorio vigente y cierran su Consulado en La Habana, obligando a los cubanos a viajar a otros países para presentar sus solicitudes de visas.

Después que no se quejen, y como aseguró José Martí:

“Puesto que tenemos razón, no puede existir nada contrario a ella”.

 

 

 

 

 

 

Centroamericanos, emigrantes de quinta categoría para EE.UU.


Por Arthur González.

Para el presidente de Estados Unidos, los emigrantes latinoamericanos que integran la caravana que pretende ingresar en ese país, son de quinta categoría, e incluso los ha calificado como “delincuentes” que pretenden invadirlo.

Ese mar de gente sencilla busca asilo en el supuesto paraíso terrenal, escapando de la miseria, el desempleo, la falta de asistencia médica, de una educación adecuada para sus hijos y la violencia que desborda la imaginación humana por las muertes, los desaparecidos y los cientos de fosas comunes, donde en cada uno de sus países de origen, bandas armadas lanzan a los asesinados.

Todos provienen de países donde impera el sistema capitalista, la “democracia” representativa, los llamados derechos civiles, la “libre expresión”, de prensa, de reunión y todos los considerados como verdaderos derechos humanos, por Estados Unidos y Europa.

Ninguno es cubano y precisamente por esa razón, en Estados Unidos son rechazados porque “no huyen” del comunismo, sino del capitalismo salvaje, como lo calificara el Santo Padre, Juan Pablo II.

Varias oleadas de emigrantes cubanos han arribado a las costas de Estados Unidos, de forma ilegal, desde el 1ro de enero de 1959, y todos fueron aceptados como “refugiados políticos”, incluidos los asesinos, torturadores y ladrones del gobierno del dictador Fulgencio Batista, ninguno fue devuelto a las autoridades cubanas, a pesar de las reclamaciones oficiales por los delitos comunes cometidos.

Otros que arribaron años después, mediante el robo de aeronaves y barcos, tampoco fueron devueltos ni sancionados por los órganos de justicia yanqui, aunque hubieran asesinado a personas inocentes para arrebatarles los medios de transporte; tampoco consideraron tales actos como delitos de piratería.

Contrario al primer Memorando de Entendimiento sobre el tema migratorio, firmado el 6 de noviembre de 1965 entre el gobierno de Estados Unidos y el de Cuba, a través de la embajada de Suiza, donde se acordó abrir un puente aéreo por el aeropuerto internacional de Varadero, para la salida de entre 3 mil y 4 mil cubanos al mes, el entonces presidente Lyndon B. Johnson, rubricaba el 2 de noviembre de 1966 la Ley Pública 89-732, conocida como “Cuban Adjustment Act”, o “Ley de Ajuste Cubano”, mediante la cual son aceptados ipso facto en Estados Unidos, los cubanos que soliciten asilo, solo con decir las palabras mágicas: “huyo del comunismo”.

Las oleadas de emigrantes procedentes de Cuba han sido numerosas y estimuladas por los medios de propaganda creados para satanizar a la Revolución socialista.

Así se recuerda la ejecutada en 1965 por el puerto de Camarioca, muy cerca de la playa de Varadero; la del puerto del Mariel en 1980, después que programas radiales transmitidos desde Washington por la conocida Voz de las Américas, incitaban al pueblo a introducirse en embajadas de países extranjeros en La Habana.

Más tarde, en el año 1994, repitieron la misma estrategia con la ilusión de que la Revolución cubana seguiría igual suerte que los países de Europa del Este y la URSS, pero ante eso, la decisión del gobierno cubano fue permitir las salidas ilegales y Bill Clinton, presidente en esa fecha, tuvo que aceptar un nuevo acuerdo migratorio, e incluso ejecutó el primer reajuste de la Ley de Ajuste Cubano, implantando la conocida política de pies secos-pies mojados, con el fin de impedir que todos los emigrantes arribaran a Estados Unidos. Desde 1995, los capturados en el mar por los Guarda Costas yanquis, son devueltos a Cuba.

Las cifras oficiales de la masa migratoria cubana de 1994, afirman que llegaron a las costas yanquis en balsas rusticas 32 mil 36 cubanos. Todos recibieron la categoría migratoria de “refugiados políticos”

Insistiendo en sus deseos de provocar la caída del socialismo cubano, Estados Unidos fortalece la guerra económica, comercial y financiera, con el propósito de que el pueblo se canse ante las limitaciones materiales.

Por ese motivo y ante el rumor de que el presidente Barack Obama eliminaría la política de pies secos-pies mojados, desde el 1ro de octubre de 2014 al 30 de septiembre de 2015 se produjo el éxodo masivo más numeroso desde Cuba, cuando 43 mil 159 cubanos arribaron a Estados Unidos por los pasos fronterizos con México, según cifras oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP).

Aquella masa de emigrantes salió de Cuba legalmente hacia países de Sur y Centroamérica, ante la negativa de Estados Unidos de otorgarles visas. Sin embargo, fueron admitidos inmediatamente al llegar a los puestos fronterizos, como parte de la propaganda fabricada de que “huyen del comunismo”.

La caravana de cubanos ocasionó serios problemas en los países que fueron cruzando, desde Ecuador hasta México, pero para Estados Unidos esa no era una invasión, ni envió al ejército para impedir su entrada como hacen ahora con los latinoamericanos.

Por supuesto, todos los cubanos tienen una elevada preparación académica, porque en su país comunista la educación es gratuita hasta la universidad y también gozan de excelente salud, debido a que el sistema comunista cubano les garantiza la vacunación gratuita contra 13 enfermedades, como es igualmente la atención médica basada en la prevención de enfermedades curables.

Esas diferencias hacen que Trump no acepte a los emigrantes centroamericanos y los considere “delincuentes e invasores”, sin tomar en cuenta que solo escapan del terror capitalista que impera en sus países de origen, del que los yanquis son totalmente responsables con su política neoliberal, aunque su mano de obra sea de ayuda a la economía de Norteamérica, porque realizan trabajos en la agricultura y los servicios, esos que los propios estadounidenses se niegan a ejecutar.

La posición asumida por Trump, trae a la mente las palabras de José Martí cuando señaló en 1896:

“Los Estados Unidos que está, hechos de inmigrantes, buscan ya activamente el modo de poner coto a la inmigración excesiva o perniciosa”.

 

Repudiables mentiras.


Por Arthur González.

Se sabe que el tema migratorio cubano es manipulado por Estados Unidos con fines subversivos desde hace 60 años. Ese interés dio pie a la creación de la Ley de Ajuste Cubano, como justificación de que los cubanos “huyen del comunismo”.

“periodista independiente”

Por ese motivo se mantiene inamovible con un tratamiento que solo reciben los nacidos en Cuba, aunque al llegar a Estados Unidos estuvieran residiendo en algún país del llamado “mundo libre”.

El presidente Barack Obama antes de terminar su mandato, colegió con Donald Trump la eliminación de la política conocida como “pies secos-pies-mojados”, establecida por Bill Clinton en 1995. No obstante, como la Ley de Ajuste continua vigente, los cubanos que llegan a la frontera yanqui y solicitan asilo por huir de los comunistas, tienen derecho a un día de Corte para exponerle al juez sus argumentos.

Un ejemplo de cómo manipulan ese tema contra la Revolución cubana, es el caso del recién otorgamiento de asilo a Serafín Morán Santiago, autocalificado como “periodista independiente”, persona desconocida en Cuba, sin título universitario, ni currículo profesional alguno.

Ese asalariado, que dependía de las instrucciones y dinero recibidos desde Miami, en mayo de 2017 fue llevado a los tribunales cubanos acusado de “simulación de delito”, pues una de las orientaciones que reciben aquellos que dependen del dinero yanqui, es precisamente remitir denuncias falsas sobre hechos inventados, como parte de la guerra mediática organizada contra la Revolución desde 1959.

Esas noticias son las que divulgan las televisoras y agencias de prensa de Miami en sus campañas anticubanas, pero la vida se encarga de desmentirlas.

Morán Santiago llegó a la frontera yanqui desde México el 13 de abril 2018, donde solicitó asilo político bajo el argumento de ser un “perseguido político”, y si regresaba a Cuba podría ser “atacado o asesinado”, por su “trabajo” como periodista “independiente”.

A finales del pasado agosto, un juez de inmigración del estado de Texas, le negó la fianza por no encontrar argumentos sólidos, pero lo remitió a una audiencia de asilo, celebrada este mes de octubre, la cual falló a su favor después de que la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), al servicio de los yanquis, le ofreciera asistencia legal gratuita, algo que no hace con los miles de latinoamericanos que huyen de la muerte a manos de bandas del crimen organizado, del hambre y la miseria en que los tienen sumidos el sistema capitalista.

Morán también recibió apoyo de la organización Fundamedios, la que dice “velar por la libertad de prensa en Estados Unidos” y a la vez sostiene relaciones de trabajo con la bloguera y editora de 14yMedio, Yoani Sánchez, reclutada en 2004 por el agente de la CIA Carlos Alberto Montaner, terrorista y prófugo de la justicia cubana por colocar bombas en centros comerciales de La Habana.

Ahora Moran es un refugiado político y el gobierno de Estados Unidos deberá sufragarle un paquete de gastos básicos de por vida, con el dinero de los contribuyentes.

Prueba de que no es perseguido por ninguna autoridad cubana fue su viaje libre hacia Guyana, país que no exige visado a los cubanos, porque México ni Estados Unidos no le concederían una visa, ni lo aceptarían dentro del amplio programa de visas de refugiados políticos, que otorga el Departamento de Estados a los cubanos.

Para comprobar la guerra mediática de desinformación contra Cuba, basta citar los argumentos de RSF, al acusar a la Isla de ser “una de las naciones más peligrosas para ejercer el periodismo”, calificándola como “la peor en cuanto a libertad de prensa” en el continente americano.

Desfachatez sin límites, porque en Cuba no hay un solo periodista muerto o desaparecido después de 1959, incluidos esos que no poseen título ni trabajan en medios de prensa reconocidos oficialmente, a diferencia de México, donde la vida de un periodista peligra las 24 horas del día y acumula en los últimos 6 años la alarmante cifra de cerca de 2 mil hechos, entre agresiones y asesinatos contra los profesionales de la prensa.

Los asesinatos de periodistas informados por estadísticas oficiales a nivel mundial, nunca han señalado a Cuba. Los crímenes contra la prensa en América Latina se concentran en México, seguido de Brasil, Honduras, Bolivia, Colombia, Argentina, Ecuador y Haití.

Otro ejemplo de las falsedades que respaldan los jueces que otorgan el asilo político a esos cubanos, es aceptar el argumento de que “su vida peligra” si regresan a Cuba, al no tomar en cuenta que el Departamento de Estado no les concede ese tipo de visas, ni que connotados contrarrevolucionarios con apoyo financiero y moral de Estados Unidos y del Parlamento Europeo, salen y regresan a Cuba sin ser molestados por ninguna autoridad y siguen su vida normal, con miles de dólares para ejecutar acciones provocativas contra la Revolución.

Entre esos casos están Berta Soler, Guillermo Fariñas, José Daniel Ferrer, Manuel Cuesta Morua, Dagoberto Valdés y algunos más, que han hecho de la contrarrevolución un jugoso negocio, permitiéndoles vivir sin tener que sudar.

El doble racero de Estados Unidos con el tema migratorio es vergonzoso, pues mientras a cubanos como Serafín Morán, los protegen con esa categoría, en los últimos cuatro meses Donald Trump separó de forma inhumana a más de 6 mil familias migrantes latinoamericanas, como parte de su política de tolerancia cero.

Razón tenía José Martí para afirmar:

“Hay algo que daña mucho el ejercicio del derecho y es la hipocresía del derecho”.

 

 

Estados Unidos culpable de las migraciones ilegales.


Por Arthur González

Desde el pasado siglo XX los movimientos migratorios en el mundo crecen vertiginosamente, provocado por guerras y desigualdades económicas. En la última década la situación se volvió incontrolable y el verdadero responsable es Estados Unidos, con sus planes desestabilizadores y operaciones encubiertas contra países que tienen gobernantes no aceptables para ellos.

¿Quién provocó las salidas ilegales de Cuba hacia Estados Unidos?

El propio gobierno estadounidense que aceptó desde enero de 1959, la entrada a su territorio de los prófugos de la justicia cubana, asesinos, torturadores y ladrones que sirvieron al dictador Fulgencio Batista, a los cuales otorgó la categoría de “refugiados políticos”, a pesar de sus crímenes y otros delitos comunes cometidos.

Por su fuera poco, la CIA de conjunto con la Iglesia Católica cubana, organizaron en 1960 la abominable Operación Peter Pan, sacando del país sin acompañantes a 14 mil 48 niñas y niños menores de 16 años, no otorgándole visas a sus padres, quienes no tuvieron otra alternativa que lanzarse al mar para llegar a la Florida, donde eran recibidos como héroes.

Para darle legalidad al fenómeno, en 1966 el presidente Lyndon B. Johnson aprobó la Ley de Ajuste Cubano, aún vigente, que admite a todo cubano que llegue a suelo estadounidense y solicite asilo por “huir del comunismo”.

En los últimos cinco años, países latinoamericanos se vieron envueltos por movimientos migratorios ilegales, de miles de cubanos que trataban de llegar a Estados Unidos en busca de mejorías económicas.

Washington mantiene una guerra económica, financiera y mediática total contra Cuba, con el propósito de provocar revueltas populares que pongan fin al sistema socialista, pero los cubanos en vez de eso, buscan la forma de arribar a la frontera norteamericana, convirtiéndose esa guerra económica en un bumerán para los propios yanquis.

A Venezuela le aplicaron la misma receta y el resultado obtenido es similar, porque la emigración hacia los Estados Unidos desborda sus posibilidades de asimilarlos, teniendo que adoptar medidas de deportación, al no existir Ley de Ajuste Venezolano.

Esto también afecta a otros países centroamericanos que se ven en graves problemas por las entradas masivas de venezolanos, que desestabiliza sus economías y sistemas de seguridad interna.

Otro tanto sucede en la actualidad con Nicaragua. Desde hace algunos años Estados Unidos intenta derrocar al gobierno de Daniel Ortega, asignándole a la USAID y a la NED, millonarios presupuestos para preparar a la contrarrevolución interna, lo que hacen también contra Cuba y Venezuela.

Esa contrarrevolución nicaragüense ejecutó recientemente planes terroristas diseñados por la CIA, dirigidos desde la embajada yanqui en Managua, con el fin de crear el caos interno.

Ante tantos hechos terroristas, incluido los asesinatos a personas simpatizantes de Ortega, la desestabilización interna y el temor de una escalada mayor de violencia, miles de ciudadanos se encaminan hacia la frontera de Costa Rica, conformando una situación bien compleja para esa nación centroamericana que no fabricó ni estimuló a la contrarrevolución nica.

Estados Unidos, padre de la desestabilización interna en esos países, observa desde lejos pero no recibe a ninguno de los nicaragüenses que salen de su país.

El gran consumo interno de drogas en Norteamérica, estimula la producción de cocaína y marihuana en países latinoamericanos, por lo que cada día surgen más carteles dedicados al tráfico de drogas hacia EE.UU.

México como país fronterizo con Estados Unidos es quien más sufre las consecuencias nefastas. Los asesinatos son por decenas diariamente, la violencia contra la población campesina es cotidiana y la miseria prolífera sin límites.

Esa es la causa fundamental de la emigración ilegal hacia el Norte, donde la guardia fronteriza yanqui los matan como animales, y ahora por decisión del presidente Donald Trump, les quitan a sus hijos enviándolos a centros de detención mientras esperan la deportación.

Está sucediendo algo similar en Europa, posterior a la guerra iniciada injustificadamente por Estados Unidos en Afganistán, con el verdadero propósito de acercarse a la frontera con Rusia e Irán, apoderarse de sus recursos naturales y cambiar el mapa mundial.

Lo mismo sucedió después de la guerra criminal contra Yugoeslavia, Irak, Libia, Yemen y Siria, dando como resultado una desestabilización total en la región, a la que se suman las revueltas en países africanos, después que Estados Unidos con el apoyo de Israel, fabricó un ejército mercenario para combatir en Siria.

Esas oleadas de emigrantes ilegales no llegan a las costas de Estados Unidos, sino a la de países europeos que se ven obligados a la asimilación de cientos de miles de personas, creándose el desorden interno, además de los cientos de ahogados en el mar.

Sin embargo, las campañas mediáticas construidas por la prensa oficialista de muchos países, no señalan al verdadero responsable de los conflictos bélicos en el mundo y acusan a los que son víctimas de los planes de acción encubierta, brindando una imagen tergiversada de la realidad.

Miles de personas huyen de la violencia construida por los yanquis, que diseñan, financian y abastecen a los grupos terroristas disfrazados de “opositores”.

Lo que sucede en los países afectados no es más que la aplicación de la mal llamada “lucha no violenta”, ideada por el viejo agente CIA, Gene Sharp, con sus cinco etapas.

1ra. Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, denuncias de corrupción, promoción de intrigas y divulgación de falsos rumores.

2da. Desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno en el poder.

3ra. Centrar la lucha por “reivindicaciones políticas y sociales”, manipular los colectivos para que emprendan manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones estatales.

4ta. Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”.

5ta. Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

No son coincidencias, sino un programa subversivo que al final origina la emigración ilegal de los que no quieren morir, ni pasar hambre en sus países.

Esos planes imperiales resultan muy peligrosos y Estados Unidos debería tener presente que con los pueblos no se puede jugar, porque como el elefante, nunca olvidan.

Por eso señaló José Martí:

“Con el elefante no hay que jugar, porque cuando se le enoja la dignidad, sacude la trompa como un azote y de un latigazo echa por tierra al hombre más fuerte”.

 

 

La emigración, vieja arma subversiva de Estados Unidos


Por Arthur González.

Utilizada primeramente contra la Europa socialista, la emigración es empleada como arma subversiva para hacerle creer al mundo que la gente huye del comunismo, retomándola con más fuerza al triunfar la Revolución cubana en 1959.

En su obsesión por difamar a Cuba, Estados Unidos aceptó en su territorio a los asesinos, torturadores, ladrones y testaferros del dictador Fulgencio Batista, a pesar de reclamos oficiales de los tribunales cubanos, debido a las causas pendientes que tenían aquellos que salieron ilegalmente de la isla y entraron en aquel país de igual manera.

El FBI ni las cortes de justicia investigaron a esa pléyade de maleantes que posteriormente conformaron la mafia terrorista anticubana, haciendo estallar bombas y asesinar a personas en sus guerras intestinas por el control de las drogas, el juego y la prostitución.

Estados Unidos aún protege a terroristas connotados que poseen una amplia hoja de crímenes, muchos de ellos al servicio de la CIA contra Cuba, pero lo peor es que son los propios ciudadanos norteamericanos quienes los mantienen con parte de sus impuestos.

Ahora la historia se repite con los venezolanos, siendo utilizados por Washington para sus campañas mediáticas contra el gobierno de Nicolás Maduro, haciéndole creer a los americanos que los quienes arriban a Miami son “perseguidos políticos”, tal y como hacen con los cubanos, situación que agravará la crisis económica de algunos estados, especialmente la Florida.

Para demostrar como repiten la historia, basta señalar que oficialmente el Gobierno de Trump, inició conversaciones con varios países latinoamericanos aliados, para acoger en Estados Unidos a más refugiados venezolanos, a pesar de que contradice su política de no permitir más emigrantes.

Informaciones a tribuidas a un alto funcionario del gobierno estadounidense, aseguran que esas conversaciones “informales” forman parte de la estrategia para enfrentar a los cientos de miles de venezolanos que “huyen” y que amenazan con desestabilizar a los socios de EE.UU. en América Latina y el Caribe.

Ese es el resultado de la política anti chavista de la Casa Blanca y que ahora los países de la región como Colombia, Ecuador y Brasil, no pueden aceptar, pues ya presentan suficientes problemas internos para asimilar a miles de venezolanos.

Solo Colombia absorbió a más de 600 mil venezolanos y según la Organización Internacional para los Refugiados, existen 1,5 millones de venezolanos desplazados, distribuidos por más de 15 países en América Latina y el Caribe.

La causa fundamental de esa emigración es la situación económica, provocada por la cruel y despiadada guerra que inició Estados Unidos contra Venezuela, para evitar que la Revolución Bolivariana pueda satisfacer las necesidades de sus ciudadanos y que estos culpen al sistema de sus problemas, lo mismo que hacen desde hace 59 años contra Cuba.

Cuando Estados Unidos con sus operaciones encubiertas, inició la estimulación de la emigración cubana, la administración de Dwight Eisenhower, inauguró en diciembre de 1960 el Centro de Emergencia de Refugiados cubanos en Miami, calificando con la categoría de “refugiados”, a todos los que arribaban a los Estados Unidos, a pesar de carecer de fundamento legal.

Documentos desclasificados confirman como la CIA utilizó a esos “refugiados”, para sus actividades subversivas, incluida la fracasada invasión mercenaria por Bahía de Cochinos en abril de 1961.

La CIA conformó la triste Operación Peter Pan, y por ella sacó de Cuba sin acompañantes, a 14 mil 48 niños, algo despiadado al separarlos de sus padres por muchos años.

Ante el incremento de “refugiados cubanos”, en 1961 el presidente John F. Kennedy, aprobó el Programa de Refugiados Cubanos (Cuban Refugee Program), para facilitar la integración en EE.UU. a todos los que “huían” del régimen de Castro, y ayudarlos a su adaptación en tierra extraña.

En 1961 el presupuesto inicial del Programa fue de 4 millones de dólares y en 1962 ascendió a 38 millones de dólares, hasta alcanzar en 1972 la cifra de 144 millones de dólares.  Dicho programa duró 15 años y le costó al gobierno estadounidense y a los contribuyentes, la cifra de 727 millones de dólares.

Aun hoy los que reciben la clasificación de “refugiados políticos” bajo la vigente Ley de Ajuste Cubano de 1966, reciben una ayuda financiera por solo decir que son “perseguidos por el comunismo”, como el caso de Rosa María Payá y su familia.

A pesar de la situación económica que tiene Estados Unidos en la actualidad, aprueba millonarios fondos para subsidiar a los venezolanos emigrados, monto que alcanza hoy la suma de 16 millones.

Al incrementar la guerra económica, comercial y financiera contra Venezuela, unida las sanciones a sus funcionarios, cada día son más los venezolanos que viajan en busca de una vida más holgada – algo que no todos encuentran – creándole un serio y difícil problema a la economía norteamericana y de otros países de la región.

Ninguno de esos emigrantes clasifica para que la Organización Internacional para los Refugiados de la ONU y la Organización Internacional para la Migraciones, les otorguen ayuda monetaria.

La situación que sufren hoy millones de venezolanos es provocada por Estados Unidos con su guerra económica y la manipulación mediática, con la esperanza de derrocar al gobierno de Maduro y reinstalar un gobierno al servicio de sus órdenes con una economía neoliberal, para eliminar todos los programas sociales que benefician al pueblo, algo que en casi 60 años no han podido hacer con Cuba.

Los yanquis no aprenden las lecciones, su prepotencia los mata y arrastran a sus aliados en tales acciones, que al final solo perjudican a los pueblos, incluido el estadounidense.

Sabio fue José Martí cuando afirmó:

“Los necios creen que debajo de su plastrón se esconde la llave del mundo…y niegan con sincera imbecilidad…todo lo que en ellos nos sea, sobre todo si se les desarregla su plastrón”.

Donald Trump, el continuador


Por Arthur González.

Cuando se mira hacia atrás en el tiempo, se puede constatar que Donald Trump es un continuador coherente de la política exterior de los Estados Unidos, aunque su personalidad acentúa aún más el carácter imperialista, ante la falta del edulcorante que otros presidentes han empleado.

La década de los años 80 del pasado siglo, marcó un nuevo rumbo del imperio yanqui hacia América Latina y desempolvó la llamada Doctrina Monroe, lo que se constata en los postulados del Programa Santa Fe, puesto en marcha bajo la administración de Ronald Reagan. En dicho texto se afirma:

“Históricamente la política de Estados Unidos hacia América Latina nunca ha estado separada de la distribución global de poder. […] América Latina, tanto como Europa Occidental y Japón, es parte de la base de poder de Estados Unidos. No podemos permitir que se desmorone ninguna base de poder de Norteamérica…”

Lo que sucede hoy en la región es exactamente lo que ese Programa diseñó y ejecutó.

Respecto a Cuba, fue tácita la proyección del trabajo para destruir el proceso revolucionario, al exponer que:

“Estados Unidos ya no puede aceptar el estatus de Cuba […] El precio que La Habana debe pagar por sus actividades no debe ser un precio bajo… Los primeros pasos deben ser francamente punitivos. Los diplomáticos cubanos deben irse de Washington… Hay que cortar los dólares de los turistas norteamericanos… Debe quedarle absolutamente claro al gobierno cubano, que si siguen como en el pasado se tomaran otras medidas apropiadas.”

Trump y sus asesores retomaron ese camino, a pesar de que el presidente Barack Obama comprendió que no les había permitido obtener los resultados esperados y de ahí el viraje en su política hacia la isla, trasladando una imagen diferente con el acercamiento diplomático, pero dejó intactas todas las medidas aprobadas por sus antecesores para impedir el desarrollo del país, entre ellas la guerra económica, el financiamiento y apoyo a la subversión interna, la Radio y TV Martí, las Leyes Torricelli, Helms-Burton y Ajuste Cubano, las campañas de prensa para satanizar el socialismo, unido a una feroz persecución financiera hacia la banca extranjera, como nunca antes.

Entre las acciones para subvertir el orden interno, Obama dio su visto bueno al empleo de Internet con fines subversivos, con la creación del twitter Zunzuneo y el wifi Conmotion para crear redes inalámbricas sin necesidad de Internet, ensayado con efectividad en Túnez; el envío a Cuba del “contratista” Allan Gross para estructurar redes que transmitieran información a través de Internet, con la introducción del potente equipo de comunicaciones Bgan, unido al abastecimiento ilegal de varias antenas parabólicas camufladas como tablas de surf, para la formación de redes por el sistema Wifi, que evidentemente trasmitirían hacia el lugar donde se instalara el Bgan.

En sus azucarados mensajes al pueblo cubano, Obama no dejó de recalcar sus propósitos de desmontar el socialismo y al igual que pretende ejecutar hoy Trump, su punto de mira fue la llamada sociedad civil y los jóvenes cubanos, por eso expresó:

Podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso […] Los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos…Insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro”.        

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano […] Nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

“Nuestras políticas en materia de viajes y remesas están ayudando a los cubanos, al brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente. Estas medidas servirán para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba”.

En los últimos años, las acciones yanquis contra gobiernos con ideas socialistas han dado como resultado el retorno a políticas neoliberales, apoyadas con millones de dólares para desplegar compañas mediáticas contra líderes revolucionarios, movilizar a la derecha y financiar actos provocativos para desestabilizar la economía y el orden interno en países como Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

De ahí que Estados Unidos cumpla al pie de la letra el diseño del Programa de Santa Fe, el que sin el menor sonrojo señaló:

“América Latina es vital para Estados Unidos, la proyección del poder mundial de Estados Unidos siempre ha descansado en un Caribe cooperativo y en una América Latina que ha brindado apoyo”.

Ese es el motivo del odio visceral hacia Cuba y Venezuela, porque sus programas sociales cortaron el monopolio imperialista y ha repartido las riquezas entre los desposeídos, algo que los yanquis no perdonan y por tanto “el precio que La Habana debe pagar no debe ser un precio bajo”.

Una vez más se equivocan, los pueblos latinoamericanos y caribeños han crecido y no se dejan confundir por palabras engañosas y como concluyó José Martí:

“Con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia”

“Es la hora del recuento y de la marca unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.