Presos a los que nadie escucha.


Por Arthur González.

El odio de los Estados Unidos contra la Revolución cubana es tal, que fabrican mentiras con el fin de hacerle creer al mundo que la Isla es un infierno peor que el descrito por Dantes, por eso rompieron relaciones diplomáticas el 3 de enero de 1961, prohíben los viajes a Cuba de sus ciudadanos, presionaron a los integrantes de la OEA a romper relaciones con Cuba, y crearon estaciones de radio y TV para transmitir noticias falsas.

A pesar de los millones de dólares empleados en esas cruzadas, sumada la construcción de una “oposición” que nunca alcanza el apoyo popular; los planes de actos terroristas para hundir la economía; los intentos de asesinato a sus líderes principales; la guerra económica, comercial, financiera y biológica; unidas a la guerra subversiva que ejecutan con el empleo de organizaciones como la NED,USAID y otras pantallas de la CIA, la Revolución se mantiene firme desde hace 60 años, apoyada por la mayoría de los cubanos y por millones de personas en América Latina, Europa, África, Asia y Oceanía, como prueba de que tantas personas no pueden estar equivocadas.

La construcción de calumnias está presente en cada acción de los yanquis, ordenándole a sus lacayos darle seguimiento a las acusaciones que emanan de la CIA y el Departamento de Estado, como sucedió con la cercana detención de su más amado servidor, José Daniel Ferrer, delincuente con amplia hoja de violaciones de las leyes cubanas y no precisamente políticas.

En medio de una brutal represión en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, los yanquis desataron una defensa mediática a ultranza por la detención de su asalariado cubano, entre las que se destacan las de Dita Charanzová, Vicepresidenta del Parlamento Europeo encargada de América Latina; el Gobierno de Suecia; Erik Jennische, director del Programa para América Latina del grupo Defensores de los Derechos Civiles; el eurodiputado Hermann Tertsch, representante del partido español VOX y el director de toda esa campaña, Mike Pompeo, Secretario de Estado.

Sin embargo, ninguno de los defensores del delincuente cubano dice una sola palabra respecto a las violaciones de los derechos humanos que padecen a diario los presos que cumplen sus condenas en la cárcel de Rikers Island, calificada como la prisión de los horrores de New York.

Ese centro de reclusión inaugurado en 1932, como centro de detención temporal, para quienes esperaban juicio o para cumplir cortas condenas. Con capacidad para 14 mil presos, ha llegado a tener más de 20 mil reclusos, el 90% de raza negra o de origen latino, donde las palizas propinadas por los guardias, las peleas entre reclusos y abusos, son cotidianos sin que nadie denuncie las violaciones a los Derechos Humanos que allí acontecen.

Frecuentemente ocurren peleas entre bandas organizadas, pero los guardias no actuaban hasta que los presos están a punto de matarse o quedan mal heridos, algo común en el sistema penal en Estados Unidos, reflejado en múltiples filmes, sin que nadie reclame y acuse al gobierno yanqui por tantos abusos y la masividad de presos en esos almacenes de seres humanos.

Rikers Island está considerara como una de las cárceles más peligrosas del mundo, pero nadie se interesa en saber lo que sucede tras los muros de ese centro aislado, que brutaliza al ser humano.

¿Dónde están los defensores de los Derechos Humanos que no proponen resoluciones para condenar a Estados Unidos, por esos miles de presos sin un trato justo que los reeduque para su posterior inserción en la vida pública?

¿Por qué no califican a Estados Unidos como una dictadura que condena sin pruebas a personas inocentes?

La Vice Presidenta del Parlamento Europeo debería investigar lo que realmente sucede en ese y cientos de prisiones yanquis, si es que realmente es una defensora de los Derechos Humanos y no una cumplidora más de las órdenes de los yanquis, como todo hace indicar.

¿No le preocupan al Reino de Suecia y a su Cancileer, las violaciones que comete Estados Unidos con sus detenidos, las palizas brutales que los guardias le propinan a los reclusos, ni las semanas en que mantienen a los presos en celdas de castigo, sin tomar sol o bañarse?

Lo que sucede en la cárcel de Rikers Island, no es propaganda comunista, lo reconoció el diario The New York Times, en   julio del 2014, al publicar el resultado de una investigación que detallaba 129 casos de presos, muchos de ellos con trastornos mentales, que sufrieron lesiones graves durante discusiones con los guardias, en 11 meses del año 2013. Muchos de los heridos requirieron atención médica fuera del recinto, por carecer la prisión del material necesario para tratarlos.

Esa situación fue avalada posteriormente por Preet Bharara, fiscal del distrito sur de Nueva York, en un informe que afirma: “la verificación de la cultura de la violencia profundamente instalada entre los funcionarios de Rikers Island, radica en el trato que dan a los internos más jóvenes”.

Ninguno de los funcionarios implicados en esos hechos fue investigado, procesado o sancionado, ni existen declaraciones del Departamento de Estado o las organizaciones de Derechos Humanos, esas que ahora acusan a Cuba por la detención del asalariado José Daniel Ferrer y se preocupan por sus familiares, como hace la actual Encargada de Negocios de Estados Unidos en La Habana, o la misma Vicepresidenta del Parlamento Europeo, quien envió un mensaje a las familias de Ferrer, Roilán Zárraga, Fernando González Vaillant y José Chaveco, ratificándole todo el respaldo y la solidaridad del Parlamento Europeo.

Moral en paños menores la que muestran quienes cumplen instrucciones de Washington, mientras desoyen a las verdaderas víctimas de un sistema que destruye a sus detenidos, sin importarles su vida y reeducación.

Lo que les duele es que Cuba no se doblega ante las injurias de los yanquis y sus lacayos, porque como bien expuso José Martí:

“La dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena”.

 

 

 

 

La conducta irracional de Estados Unidos


Por Arthur González.

Si alguien con un coeficiente de inteligencia medio analiza la actitud de los Estados Unidos contra Venezuela y Cuba, llega rápidamente a la conclusión que la misma responde a una conducta totalmente irracional y violatoria de los más elementales derechos del hombre.

Prepotente, criminal y cargada de mucha crueldad son las constantes medidas aplicadas contra millones de seres humanos, para matarlos por hambre y enfermedades, unido a la estimulación de un enfrentamiento entre conciudadanos, como resultado de las medidas subversivas que ejecutan.

Para que no queden dudas de ese actuar sínico y malvado, basta volver a recordar las propuestas hechas en 1960 por el entonces subsecretario de Estado yanqui, Lester Mallory, cuando señaló:

“…enajenar el apoyo interno a la Revolución cubana a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

59 años después, ese mismo propósito lo expuso el enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, ante Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, el pasado mes de Julio 2019, según reportó el sitio en internet Con el Mazo Dando, y José Sant Roz, profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes, en el sitio Aporrea.org.

De acuerdo con esa información, Elliott Abrams, en su intervención preguntó a los congresistas yanquis:

Señores representantes ¿Imagínense por un segundo que dejáramos gobernar a los chavistas sin ponerles trabas, sin hacerles la guerra, permitiéndoles hacer sus proyectos sociales, sin tomar en cuenta nuestras empresas y socios, cuando nuestros valores han sido los suyos por casi dos siglos?”

¿Pueden imaginarse lo que representa construir tres millones de viviendas sin la participación de la empresa privada? ¿Cuál sería el destino de nuestro modelo si no intervenimos allí en los proyectos de salud o educación, en la formación de sus militares y en la adquisición de los elementos para su defensa?”

“Nosotros, que somos los campeones de la democracia en el mundo, siempre hemos probado que el socialismo ha sido un fracaso en todos los lugares en donde ha tratado de imponerse, por lo tanto, no podemos permitir que en Venezuela eso sea la excepción”.

¿Entonces, señores Representantes, vamos a permitir que en Venezuela sea exitoso el socialismo? ¿Pueden ustedes creer lo que eso provocaría en toda la región de América Latina?”

“Por lo tanto, el que no esté con nosotros debe pasar por las más dolorosas privaciones, las más terribles inseguridades, las más penosas necesidades de todo aquello que durante tanto tiempo disfrutó, teniéndonos por aliado, y por el sostén de sus costumbres, de sus hábitos y entretenimientos más preciados”.

Esa doctrina imperialista es la que rige la política yanqui, contra todos los que pretendan mantener su soberanía e independencia nacional y en consecuencia serán las medidas de castigo que deben soportar.

Los yanquis son coherentes en sus propósitos, de ahí que en 1999 los especialistas del Council on Foreign Relations, al hacer un conjunto de propuestas de políticas para derrocar el socialismo en Cuba, afirmaran:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Por esa razón mantienen la guerra económica, comercial, financiera y biológica contra Cuba, aplicándole a Venezuela la misma receta para ahogarlas económicamente, culpar al socialismo de ser incapaz de satisfacer sus necesidades, con el fin de crear el caos y la confusión entre los ciudadanos.

Su blanco principal es la juventud, a la que tratan de desmoralizar, corromper y pervertir, mediante programas subversivos desarrollados por la CIA y ejecutados a través de la USAID y la NED, para lo cual disponen de presupuestos multimillonarios.

Con el empleo de esos principios ideológicos, el ex director de la CIA, Allen W. Dulles, en 1953 planteó con su acostumbrada soberbia imperial:

El objetivo final de nuestra estrategia, es derrotar en el terreno de las ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”.

Nada ha cambiado desde entonces, sus acciones son cada día más despiadadas, con el fin de imponerse por la fuerza contra todos los que aspiren a tener una patria libre e independiente.

Los ingenuos e incrédulos, pagarán un precio demasiado elevado, por eso cada día hay que tener presente lo que propuso José Martí, al afirmar:

“Es la hora del recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 ¡Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!

 

Contra Cuba todo, hay que ahogarla económicamente.


Por Arthur González.

Estrangular económicamente a la Revolución cubana ha sido y es el propósito de Estados Unidos, al no permitir que un país tan cercano decidiera, soberamente, cortar de raíz la subordinación a ellos.

Por esa razón se diseñó contra Cuba la guerra económica, esa que persigue todas las entradas de dinero fresco, su comercio con terceros, la inversión extranjera, el uso del dólar estadounidense y las transacciones bancarias.

Como esas medidas no han podido derrocar el socialismo en la Mayor de las Antillas, en un arrebato de histerismo del actual mandatario yanqui y sus más cercanos colaboradores, John Bolton, Elliott Abram y Mike Pompeo, se lanzaron contra la entrada de turistas para cerrar esa fuente de dinero, que además permite constatar una realidad bien diferente a la que cuentan en Estados Unidos.

Para lograrlo, redujeron el alcance de las licencias que posibilitaban viajar a Cuba y cortaron de raíz la entrada de cruceros, y además con la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, permitieron que esas compañías sean acusadas de utilizar un muelle en La Habana, exigiéndoles compensaciones millonarias.

A renglón seguido arremeten contra otra de las entradas de dinero al país, la exportación de los servicios médicos, iniciando una cruzada mediática para presionar a los países que mantienen relaciones contractuales con La Habana, a fin de que cierren sus negocios y de esa forma cortarle los ingresos monetarios.

El primero en reaccionar a favor de los yanquis fue el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, acusando a los profesionales cubanos de incapaces y otra sarta de falsedades, unido a la estimulación al abandono de la misión para desgajarle médicos a Cuba.

Seguidamente comenzó la campaña de que el estado cubano “trafica” con sus médicos, dando lugar a que el Departamento de Estado incluyera a Cuba en su espuria lista de país que trafica con personas, todo eso para crear condiciones para nuevas sanciones, al ver que el socialismo se mantiene apoyado por la mayoría del pueblo, que resiste estoicamente las limitaciones que impone la criminal guerra económica desde hace 60 años.

En una muestra de su desfachatez e impunidad, Estados Unidos declaró públicamente que ofrece hasta tres millones de dólares a organizaciones que busquen información e investiguen a las misiones médicas cubanas en el exterior, dinero que pagarán de los fondos destinados a la CIA, utilizando como fachada pública a la USAID.

El argumento para ese espionaje legalizado, es obtener información sobre inventadas violaciones de los derechos humanos del personal de salud cubano, durante su labor en el extranjero, ocultando que esos médicos y enfermeros cubanos son los únicos que salvan vidas en los lugares más intricados del planeta, a donde los médicos nativos no acuden, y menos los yanquis que tienen a la medicina como un mercado inalcanzable para los pobres.

La convocatoria para esa acción pretende que grupos con experiencia en Cuba o en países similares puedan desarrollar herramientas para tal actividad, e incluso sin exigirle a grupos dentro de la Isla, revelar que el Gobierno norteamericano financia ese trabajo.

El objetivo real de Washington no son las inventadas violaciones a los derechos humanos, sino impedir la entrada de dinero fresco, como afirman sus declaraciones oficiales, al decir:

“El régimen cubano explota a sus profesionales médicos, maestros y otros trabajadores, usándolos para comprar apoyo financiero y político internacional y mantener a flote su ajustada economía, mientras se embolsa la mayoría de los salarios”.

La irritación de los yanquis es la cifra que oficialmente informan las autoridades cubanas, cuando aseguran:

“Las misiones médicas cubanas, que constituyen la principal fuente de ingresos para la isla, comenzaron a desplegarse en los primeros años de la Revolución liderada por Fidel Castro en 1959. En la actualidad tienen a más de 50 mil médicos y paramédicos en más de 60 países de todo el mundo, y en la mayoría de los casos trabajan en zonas desfavorecidas y apartadas. En 2018, las misiones aportaron casi 6 mil 400 millones de dólares a la isla, donde la formación universitaria es gratuita”.

Esto es un ejemplo del por qué José Martí afirmaba:

“En silencio ha tenido que ser, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas”.

El libro, “Los Escudos Invisibles, un Martí desconocido”, del historiador cubano Raúl Rodríguez, permite ahondar en el pensamiento del Apóstol, cuando al preparar la guerra de 1895 alertaba:

“En Revolución los métodos han de ser callados, y los fines, públicos”. “Me he estado callado evitando toda publicidad, puesto que la actividad esta vez consistía en no tenerla”. “Ocultar nuestro contento, acabar callados, que no haya la menor razón, ni en nuestros rostros, para que se crea que no estamos tan adelantados como estamos”. “No me faltarán la cautela, la desconfianza extrema y necesaria…”

Mientras Cuba padezca una persecución implacable por parte de Estados Unidos y sus agencias de espionaje, está obligada a seguir esos principios martianos.

El seguimiento que hace la CIA sobre los ingresos e inversiones de Cuba, requieren de una sólida estrategia del silencio para evitar sanciones.

No hay razones para exponer a diario la cantidad de la entrada de turistas a la Isla, ni los ingresos obtenidos como expone la ONEI, que son rastreados permanentemente por los enemigos de Cuba, y despues se reflejan en algunos de sus informes:

“En el 2017 la ONEI reportó que Cuba había exportado servicios por valor de 11 mil 379 millones de dólares. Obviamente, esa cifra no corresponde única y exclusivamente a la exportación de servicios médicos.” […] “aún es cuestionable la estadística reciente de 6 mil 400 millones aportados por la medicina cubana desde el exterior”.

Hay que convencerse que la búsqueda sobre los ingresos obtenidos por Cuba es total y global, su fin es uno solo: cortarle todas las entradas para que la economía agonice.

Un ejemplo es otra información publicada recientemente donde se afirma:

“Una investigación de la Universidad de Pensilvania concluye que el gobierno cubano recibió 11 mil millones de dólares en 2015 por exportar el trabajo de 37 mil médicos cubanos a 77 países, la mayor parte en Centroamérica, Brasil y Venezuela”.

Obligada está Cuba a cumplir con las alertas de José Martí, cuando escribió:

“Es licito callar, cuando del silencio se sale más útil y mejor”.

Informe de Bachelet sobre Venezuela al gusto de los yanquis.


Por Arthur González.

Ni sorpresas ni casualidades, todo estaba preconcebido por los yanquis desde que Nicolás Maduro aceptó el desafío de invitar a la alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet.

El propósito era justificar las sanciones contra el gobierno constitucional y mantener las campañas de mentiras para que Europa continúe sus posiciones a favor del títere Juan Guaidó.

En los años 80 del siglo XX, a Cuba le hicieron algo similar y después que la Comisión de las Naciones Unidas visitó la Isla, el informe fue igualmente manipulado a favor de los dictados de Washington.

Si los yanquis dieron su visto bueno para que la chilena ocupara ese alto cargo en la ONU, era porque todo estaba arreglado para que ella bailara al compás del tamboril de Washington, de ahí que el informe de su visita sea una copia de lo que desean quienes mandan en este mundo.

Dicho informe no podía contener otra cosa que las mismas acusaciones que se generan en el Departamento de Estado y la Casa Blanca, tales como que:

“Maduro debe adoptar medidas urgentes para detener y remediar las graves vulneraciones de los derechos básicos del pueblo; que en los últimos 10 años en Venezuela “el gobierno ha puesto en marcha una estrategia orientada a neutralizar, reprimir y criminalizar a la oposición política”; “un conjunto de leyes, políticas y prácticas aprobadas han reducido el ámbito democrático y desmontado el sistema de control institucional sobre el poder ejecutivo”.

Siguiendo al pie de la letra las inventadas acusaciones que hace el gobierno de Estados Unidos, la Sra. Bachelet afirma en su informe que:

“Tanto a las fuerzas civiles como las militares, se les atribuye la responsabilidad de detenciones arbitrarias, malos tratos y torturas a críticos del Gobierno”, y señala sin pruebas documentales que: “existen 66 muertes de opositores durante las protestas realizadas de enero a mayo de 2019, de las cuales 52 son atribuibles a los colectivos de grupos armados civiles progubernamentales”.

Como dato de interés se señala que las informaciones se basaron en “558 entrevistas con víctimas y testigos en Venezuela y otros ocho países, así como en otras fuentes, y abarca el período entre enero de 2018 y mayo de 2019”; sin embargo, no se tomaron en cuenta las declaraciones de las víctimas y familiares de los muertos y heridos durante las revueltas ejecutadas por la oposición, con financiamiento de organizaciones de Estados Unidos.

De las acciones de guerra económica, comercial y financiera que ejecuta Estados Unidos para ahogar a Venezuela y la repercusión directa en la salud y bienestar del pueblo, ni una condena, solo se menciona: “la profunda crisis económica ha privado a la población de los medios necesarios para satisfacer sus derechos en materia de alimentación y salud”, sin apuntar claramente quien es el verdadero responsable.

Del robo de 2,562,455 millones de usd de que es víctima Venezuela, por las sanciones yanquis para afectar su capacidad financiera e impedir adquirir alimentos, medicinas y artículos de consumo, más piezas de repuesto para la industria, nada, como si esas acciones punitivas no fueran la causa verdadera de las penurias que sufren hoy los venezolanos.

El informe se hace eco de las campañas de mentiras fabricadas por Estados Unidos, como que “el gobierno viola los derechos humanos de forma sostenida, método adoptado para tratar de someter a los disidentes”, y miente al afirmar que:

Aunque la economía de Venezuela estaba en crisis mucho antes de que se les impusieran sanciones, las últimas sanciones económicas vinculadas a la exportación de petróleo están agravando la crisis, y el Estado incumple su obligación de garantizar los derechos a la alimentación y la atención sanitaria”.

Solo con revisar la lista de sanciones económicas impuestas a Venezuela por Estados Unidos y sus fechas, puede derrumbarse ese señalamiento, pues antes de las penalidades yanquis en Venezuela no existía crisis de abastecimiento, todo comenzó a partir de querer satanizar a la Revolución para culparla de los males, idéntica estrategia a la aplicada contra Cuba, que según los documentos de la CIA lo que se pretende: “es aplicar una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país”.

La Bachelet sabe perfectamente que su informe no dice la verdad, pues no reconoce ni uno solo de los planes y misiones sociales estructuradas por la Revolución Bolivariana para ayudar a las capas más pobres de la población, algo que jamás hicieron los gobiernos anteriores y a los que nunca Estados Unidos impuso sanciones, porque todos se plegaron a sus órdenes, siendo dueños de parte de los recursos naturales que tanto ambicionan.

¿Cuándo un gobierno venezolano envió médicos a las zonas selváticas, y a los barrios marginales y pobres de ese país?

¿Cuándo un gobierno venezolano antes del presidente Hugo Chávez, se preocupó por enseñar a leer y a escribir a los pobres, brindarles la oportunidad de estudiar en las universidades, practicar deportes y hacer de la cultura una necesidad de enriquecer el espíritu de los desposeídos y hacerle casas decentes?

De los hechos de intento de asesinato al Presidente Maduro, los golpes de Estado cocinados por la CIA, las manifestaciones violentas en las calles ejecutadas por los opositores, el incendio a locales estatales, universidades y los millones de dólares suministrados por la USAID, la NED y el Departamento de Estado para los actos subversivos que pretenden destruir a la Revolución, no se mencionan en el informe. 

Elementos que demuestran la manipulación del texto, cumpliendo indicaciones de Estados Unidos, se pueden señalar que:

  • El 82% de las entrevistas referidas en el informe, fueron realizadas a personas radicadas fuera de Venezuela.
  • Se expone que el gobierno venezolano reconoció la “crisis humanitaria”, cuando se le explicó claramente que el impacto negativo en la situación venezolana es producto de la guerra económica y financiera que desarrolla Estados Unidos.
  • Omite que el 75% del presupuesto de la nación, es destinado por el gobierno para el área social venezolana, información que le presentó el Ministro de Educación Aristóbulo Isturiz, a Bachelet.
  • Miente deliberadamente la Comisión cuando expresa en su informe que: “el Estado no ha demostrado usar todos los recursos a su disposición para asegurar el derecho a la alimentación”, a pesar de que recibieron información sobre las medidas aplicadas por el gobierno para garantizar el derecho a la alimentación del pueblo, a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), y en el área de salud.

La Sra. Bachelet se encargó de asegurar que en su informe no apareciera una condena a Estados Unidos por su guerra económica, comercial y financiera contra Venezuela, ni le exige su levantamiento inmediato por constituir una violación de los derechos humanos de todo el pueblo.

Tampoco rechaza el llamado a la intervención militar extranjera que hace a diario la oposición, especialmente el auto proclamado presidente, Juan El títere Guaidó, hecho que viola los derechos de la mayoría de los venezolanos que eligieron en las urnas a Nicolás Maduro.

Para no dejar dudas de que el informe fue elaborado según las directivas yanquis, el títere Guaidó, lo celebró y apuntó que el mismo “recoge ampliamente el sufrimiento de los venezolanos. Es un logro, producto del sacrificio y trabajo de muchas ONG, de víctimas, familiares, dirigentes y diputados que han hecho todo para visibilizar los abusos de un régimen corrupto y asesino”.

La pretensión de Estados Unidos con ese documento es validar sus acusaciones contra el presidente Maduro y continuar aislando a Venezuela, con el propósito de que el pueblo se lance a las calles a culparlo por sus penurias; por eso Guaidó al conocerlo declaró a la prensa:

“Celebró que en estos momentos esa versión recorra el mundo y por eso he recibido llamadas de presidentes y líderes que se han escandalizado al leerlo”.

Los pueblos rechazarán esas mentiras porque como afirmó José Martí:

“Contra la verdad, nada dura”

Teo Babún, el secuestro de una idea.


Por Arthur González.

En 1977 durante una visita de Fidel Castro a Jamaica, expresó: “Hay que trabajar juntos para que cuando la idea política triunfe, la idea religiosa no esté apartada, no aparezca como enemiga de los cambios. No existen contradicciones entre los propósitos de la religión y los propósitos del socialismo”.

En el 2017 dicha reflexión fue ratificada por Raúl Castro Ruz, al afirmar:

La unidad entre la doctrina y el pensamiento revolucionario con relación a la fe y a los creyentes, tiene su raíz en los fundamentos mismos de la nación cubana”.

Tales conceptos de la unidad revolucionaria desde el inicio de las luchas revolucionarias cubana, los yanquis pretenden trastocarlos, como una forma de dividir la sociedad, especialmente a los creyentes, con el propósito de lograr su deseada Transición al capitalismo, sistema que nunca resolvió los acuciantes problemas que afectaban a los trabajadores y campesinos cubanos.

Para alcanzar sus objetivos, los ideólogos de los servicios de inteligencia estadounidenses utilizan a cuando lacayo se preste para sus fines y uno de ellos es el cubano refugiado en Estados Unidos, Teófilo Babún, conocido por Teo, y su organización ECHO Cuba.

Babún procede de una familia de la burguesía de la zona oriental de Cuba, que antes del triunfo de la Revolución poseía varios negocios de venta de madera, una fábrica de cemento, grandes extensiones de tierra y una naviera, pero al huir de la Isla el dictador Fulgencio Batista, toda su familia siguió el mismo rumbo, refugiándose en Miami en 1959.

Fue miembro de la organización terrorista Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) responsable de numerosos actos de terrorismo contra Cuba y otros países latinoamericanos.

En 1971 los Babún facilitaron la embarcación Acuario para el ataque terrorista al poblado costero de Boca de Samá ejecutada por la organización contrarrevolucionaria Alpha 66 que dejó un saldo de dos muertos y secuelas imborrables en cuatro heridos graves, entre ellos una niña que perdió uno de sus pies.

En 1994 Teo Babún recibió instrucciones de la CIA y funda la organización contrarrevolucionaria con fachada religiosa ECHO Cuba (Evangelical Christian Humanitarian Outreach for Cuba), para la realización de actos subversivos contra el proceso revolucionario cubano, mediante envió de propaganda impresa y actividades provocativas públicas.

Documentos oficiales del Departamento de Estado norteamericano reconocen que “ECHO Cuba tiene sustancia experiencia en programas de la USAID y combatiendo el totalitario régimen de Fidel Castro.

Para lograrlo, ese engendro subversivo estableció relaciones con numerosas congregaciones cristianas de Estados Unidos, contando con financiamiento de la CIA encubierto en programas establecidos por la USAID, de la que recibió una asignación de 1,033,582.00 dólares. En 2010 firmó un contrato por 320,000 dólares, según revelaciones del sitio Cubamoneyproject. En el mismo espacio se ha publicado que ECHO Cuba anunció en marzo de 2010 que ofrecía concesiones por 75,000 dólares para “promover la libertad religiosa en Cuba”.

Babún también recibe financiamiento de la NED, National Endownment for Democracy, organización fundada por el Partido Republicano en 1983, que según declaraciones en 1991 de Allen Weinstein, historiador y su primer presidente: “Mucho de lo que hoy hacemos, lo hacía ya hace 25 años la CIA de manera encubierta”.

Se conoce que la NED, a través de los proyectos Acercamiento Humanitario Evangélico Cristiano a Cuba y Abogando por la libertad de religión en Cuba, le asignó en 2014 la suma de 60,074 dólares. En 2015 entregó 70,000 dólares y 100,000 dólares más en 2016, para promover eventos y materiales sobre la “libertad de religión” y “la democracia” en Cuba.

Teo Babún continua hoy llevando a cabo actividades subversivas en la Isla, a través de algunas denominaciones religiosas protestantes, y promueve los proyectos “Muralla y 1ra Frontera”, que complementan las proyecciones del presidente Donald Trump, expresadas el 16 de junio del 2017 en Miami, donde anunció el perfeccionamiento de la política subversiva contra Cuba y ratificó cómo algunas denominaciones religiosas protestantes cubanas son manipuladas por ellos para alcanzar la ansiada Transición en la isla.

Para conseguir sus propósitos, y bajo las órdenes de la CIA, Babún sostiene reuniones en Miami con religiosos cubanos, brindándoles ayuda humanitaria con el dinero que recibe de los Servicios de Inteligencia, quienes persiguen sembrar la división en las diferentes denominaciones cristianas en Cuba y oponerlas al gobierno revolucionario.

Lo que no tiene en cuenta la CIA y su servidor Teo Babún es que los cubanos conocen y defienden su historia, y por eso saben que la nueva Constitución de la República recoge como nunca antes todos sus derechos, de ahí que la inmensa mayoría del pueblo votará a favor de ella, a pesar de las campañas comunicacionales cargadas de mentiras que pretenden imponer los yanquis.

Ante situaciones similares dijo José Martí:

“Para amar a Cristo es necesario arrancarlos de las manos torpes de sus hijos”.

 

Bolivia en la mirilla de Estados Unidos.


Por Arthur González.

Estados Unidos en su interés por eliminar todos los gobiernos de izquierda en América Latina, cierra fila con sus agencias de inteligencia y algunas ONG, que son pantalla de la CIA, para llevar a cabo sus programas subversivos y desestabilizar a los países que no son de su agrado. En esos casos están Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Cuba, que continúa resistiendo las acciones más añejas de la región.

En Venezuela y Nicaragua los yanquis emplean los métodos de Gene Sharp, ideólogo de la “Lucha No Violenta”, los que dieron buenos resultados en Polonia y otros países de Europa socialista, desarrollando sus cinco etapas para desestabilizar el orden interno.

Ahora toca el turno nuevamente a Bolivia, instigando y repartiendo mucho dinero para ejecutar actos callejeros en protestas contra el presidente Evo Morales, algo que ya hicieron en años recientes sin obtener los resultados deseados.

Ante la decisión del Tribunal Constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia, de aceptar la candidatura de Evo Morales para las elecciones presidenciales de 2019, el Departamento de Estado expresó “su profunda preocupación” por la decisión de dicho Tribunal y declaró oficialmente que “para Estados Unidos no es aceptable la decisión de declarar inaplicables las disposiciones de la Constitución del país, que prohíbe a los funcionarios electos cumplir más de dos mandatos consecutivos, incluido el presidente”.

En su injerencia en los asuntos internos de los países con gobiernos no bien vistos por Washington, la representante Ileana Ros-Lehtinen, expuso hace unos meses, “la necesidad de que las naciones envíen un mensaje claro a Bolivia sobre el afán de Morales de perpetuarse en el poder y añadió que “el pueblo de Bolivia necesita nuestra ayuda”, haciendo un llamado “a prestar atención a lo que está sucediendo”.

Esas posiciones yanquis están motivadas por el peso geopolítico que tiene el presidente Evo Morales en la región, y también por el interés de Estados Unidos de acceder a materiales estratégicos bolivianos para su “seguridad nacional”.

Como parte de la campaña contra Evo Morales, el ex presidente de Bolivia, Jorge “Tuto” Quiroga, pretende solicitar a la Comisión de Derechos Humanos de la OEA que solicite oficialmente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que decida si las reelecciones indefinidas pueden considerarse un “derecho humano”, todo con el único fin de invalidar la reelección del actual mandatario que tanto ha hecho por el pueblo boliviano, elevando el nivel económico del país, que ya alcanza uno de los PIB más altos de la región.

Estados Unidos ejecuta diferentes maniobras para lograr desestabilizar a Bolivia y para ello se empleó a fondo con la USAID, desde 2006 hasta 2009.

No se puede olvidar que, en marzo del 2004, la USAID abrió en Bolivia la Oficina de Iniciativa para la Transición (OTI), la que tenía por objetivo “ayudar” a reducir las tensiones en zonas de conflicto social y apoyar a la preparación de las elecciones.

La USAID, como pantalla de la CIA, contrató a la empresa yanqui, Casals & Associates, Inc. (C&A) para operar en Bolivia los más de 13,3 millones de dólares, distribuidos en 379 organizaciones, partidos políticos y proyectos.

Esa misma empresa estadunidense realiza idénticas actividades subversivas a las que realizó la DAI en Venezuela, porque la CIA se repite constantemente en sus planes. Es sabido que la DAI y Casals & Associates, tienen fuertes vínculos con el Departamento de Defensa, el Departamento de Energía, Broadcasting Board of Governance, la Voz de América, la Oficina para Transmisiones a Cuba, el Departamento de Seguridad Interior, el Departamento de Estado, y otros más.

La USAID-OTI jugó un fuerte papel de influencia sobre la Asamblea Constituyente boliviana, para lograr el separatismo de las regiones ricas en recursos naturales, como Santa Cruz y Cochabamba, siguiendo instrucciones de Washington que buscaba quebrantar el gobierno de Evo Morales, penetrar e infiltrar las comunidades indígenas, sembrar el modelo capitalista, e influir sobre los medios de comunicación promoviendo la propaganda pro yanqui y anti socialista.

Ante eso, Evo decidió expulsar a la USAID de Bolivia, cortándole los tentáculos que trataban desestabilizar el orden constitución del país.

Otra de las agencias que trabajan para la CIA en la región, es la National Endowment for Democracy (NED) Fundación Nacional para la Democracia, creada bajo la administración de Ronald Reagan para ejecutar planes que antes hacia la CIA.

La USAID y la NED son reservorio de presupuestos millonarios del gobierno de Estados Unidos, para llevar a cabo operaciones y planes subversivos contra los gobiernos que desean derrocar.

Durante las elecciones de 2009 Estados Unidos ejecutó una campaña mediática para sembrar la desconfianza del pueblo contra Evo, divulgando mentiras para empañar su imagen. A pesar de eso ganó sin dificultades.

En estos días vuelven a surgir algunas manifestaciones callejeras contra la reelección del presidente Evo Morales, apoyadas por la cruzada propagandística generada por la NED y Human Rights Watch.

Los argumentos son los mismos que difunden en Cuba, Venezuela y Nicaragua, sobre una inventada impunidad de delitos violentos y violaciones de derechos humanos.

Según Human Rights Watch, “el gobierno del presidente Evo Morales ha generado un clima hostil para los defensores de derechos humanos, que menoscaba sus posibilidades de trabajar de manera independiente”.

Durante el período 2013-2018, la Casa Blanca destinó un total de 70 millones 349 mil 728 dólares para la “asistencia económica” a Bolivia, mediante siete programas, llamando la atención el de “gobernanza” para el que asignaron más de 68 millones de dólares, siendo el único programa que han llevado a cabo sin interrupciones.

Está comprobada la injerencia yanqui en los asuntos internos de Bolivia, y sus deseos de invadirla con ideas, sin descartar la vía militar, como hacen en Venezuela y Nicaragua, con la marcada intensión de derrocar a sus dirigentes, porque no son aceptados por Estados Unidos, dada sus posiciones soberanas e independientes que manifiestan a favor de sus pueblos.

No se equivocó José Martí cuando aseguró:

“Es más fácil invadir a un país que tiende los brazos, que un país que vuelve la espalda”.

 

Estados unidos utiliza sus peones contra Venezuela.


Por Arthur González.

Como si fuera una vuelta atrás en el tiempo, Estados Unidos aplica contra Venezuela las mismas políticas ejecutadas contra la Revolución cubana, en los primeros años del 60 del pasado siglo. Actualmente, al no encontrar la forma de derrotar al presidente Nicolás Maduro, dirigen a un grupo de países para intentar cercarlo.

Hace solo días, el actual canciller chileno, Roberto Ampuero, siguiendo los dictados de Washington, hizo declaraciones en las que calificó la situación en Venezuela como una “tragedia”, algo que forma parte de la campaña mediática creada para deformar la realidad y satanizar a Maduro.

Ese personaje, quien fuera militante comunista y se pasó de la noche a la mañana a la ultraderecha, tal y como hizo el secretario general de la OEA, Luis Almagro, intenta lograr consenso para que los países latinoamericanos rompan relaciones con Venezuela, copiando las acciones desarrolladas en 1962 contra Cuba, cuando Estados Unidos presionó fuertemente para que los integrantes de la OEA, rompieran relaciones y la expulsaran de esa organización regional, dirigida totalmente por el Departamento de Estado yanqui.

Al releer documentos del gobierno de Estados Unidos de esa época, ya desclasificados, se puede apreciar lo que le hicieron a Cuba, al afirmar:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; . Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano (similar a la de EE.UU. para Rusia, de 1919-20), como un medio para lograr la simpatía del pueblo cubano, sin tener que reconocer al gobierno comunista. La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

El resultado obtenido fue el que Estados Unidos diseñó, excepto México que decidió no romper relaciones con la Isla, en un aparente acto de rebeldía contra el imperio yanqui.

Tristemente, hace algunos años documentos desclasificados permitieron conocer que, en verdad, todo fue un acto de sumisión del presidente mexicano Adolfo López Mateo, quien decidió colaborar en secreto con el gobierno de los Estados Unidos.

Contra Venezuela despliegan campañas de prensa muy negativas, idénticas a las fabricadas contra Cuba; estimulan la emigración, igual lo que hacen contra la Revolución cubana cuando aceptaron a asesinos, torturadores y ladrones del gobierno del dictador Fulgencio Batista, otorgándoles estatus de “refugiados políticos”, además de estimular las salidas ilegales que obligaron al presidente Lyndon Johnson, a firmar la llamada Ley de Ajuste Cubano en 1966.

Los actos callejeros, acciones terroristas y la creación de la oposición contrarrevolucionaria, también la copiaron de los planes anticubanos, pero ahora Estados Unidos cuenta, además de la CIA, con las organizaciones USAID y NED, encargadas de desarrollar programas subversivos más sofisticados, respaldados con presupuestos millonarios que aprueba el Congreso yanqui.

Al no poder derrocar en las urnas a Maduro y demás dirigentes que alcanzaron posiciones en la mayoría de los estados del país, ni consolidar una oposición respaldada por el pueblo venezolano, y ante la posibilidad casi segura de una nueva victoria electoral en el próximo año, cocinan una conjura para intentar nuevamente sacar del poder a ese presidente, elegido democráticamente.

Cuando surgen dirigentes políticos que no son del agrado de Washington, de inmediato germinan campañas de prensa y acciones de todo tipo para destituirlo. Ejemplos sobran en América Latina y los casos más recientes son los de Honduras, Paraguay y Brasil.

¿Por qué no se hizo lo mismo contra el golpe militar en Honduras, cuando sacaron al presidente de su residencia en ropa de dormir y lo trasladaron a la fuerza a México?

Estados Unidos organizó, financió y apoyó ese acto antidemocrático y violador de los derechos humanos. Congresistas yanquis de origen cubano viajaron a Tegucigalpa para respaldar a los golpistas.

En Paraguay suavizaron la acción con un golpe generado en el Congreso y aceptaron gustosamente su resultado.

A ningún país donde se violan constantemente los derechos humanos, como México, Guatemala, Honduras, Argentina y Chile, se le aplican medidas de guerra económica y financiera como hacen contra Cuba y Venezuela, con el objetivo de que el pueblo se canse de la carencia de productos de primera necesidad, pierda fe en el futuro de su proceso revolucionario, y caiga finalmente en brazos de los yanquis.

Contra Venezuela se ha sumado la Unión Europea, evidentemente presionada por su aliado más fuerte, Estados Unidos, ayudando a mantener parte de la guerra económica y financiera impuesta por los yanquis.

Lo contrario se ve ahora con lo sucedido en Francia, donde las revueltas callejeras han sido más grandes y violentas que las pagadas por la CIA en Venezuela. Sin embargo, no hay declaraciones del Departamento de Estado yanqui contra el presidente francés, ni campañas mediáticas exigiendo su destitución. El Parlamento Europeo no respalda ni premia a los líderes obreros que se exponen a las balas y gases lacrimógenos de los órganos represivos franceses.

El canciller chileno tampoco ha condenado la represión de la policía francesa, ni propone medidas sancionadoras, porque desde Washington no se lo han ordenado.

Emmanuel Macron no tiene apoyo en Francia, dirige con un 19 % de aceptación, muy diferente al respaldo que obtuvo Maduro en las elecciones, pero contra Macron no existen sanciones, al final es un político neoliberal que no toma medidas a favor del pueblo.

Exacto fue José Martí cuando escribió:

“La vergüenza se ha de poner de moda y fuera de moda la desvergüenza”.