Los “disidentes” no cuentan ni contarán en Cuba


Por Arthur González.

Los asalariados fabricados por Estados Unidos y acuñados propagandísticamente como “disidentes” nunca han tenido reconocimiento interno en Cuba y menos en el exterior, a pesar de las presiones de los yanquis por hacerlos visibles entre sus aliados.

La historia se ha encargado de exponer cómo los ideólogos de la CIA, a través de la USAID, NED y otras organizaciones creadas para esconder las manos de las agencias de inteligencia estadounidenses, construyen “oposición” en aquellos países que adoptan posiciones no toleradas por la Casa Blanca.

El Programa Democracia, confeccionado bajo la administración de Ronald Reagan, unido a la Comisión de Santa Fe, idearon a inicios de la década de los años 80 del pasado siglo, fórmulas para minar los países de Europa del Este desde adentro, reclutar altos funcionarios que provocaron muchos de los errores del sistema, unido a los propios que cometieron los dirigentes de los partidos comunistas. Un ejemplo contundente fue Polonia, con la organización contrarrevolucionaria Sindicato de Solidaridad.

Pero Cuba no es Polonia y su proceso revolucionario nació del pueblo, ante los desmanes de los regímenes capitalistas impuestos por los yanquis.

Siguiendo el viejo patrón, durante la visita de estado de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, el imperio yanqui y sus secuaces, se remordían el hígado por la presencia de ella en La Habana, donde ignoró a quienes no representan al pueblo cubano.

Por esa razón, el próximo presidente chileno, Sebastián Piñera, redobló sus críticas contra el gobierno cubano, algo que agradó mucho a la embajada de Estados Unidos en Santiago y al Departamento de Estado, donde ven con agrado sus posiciones, a pesar de no ser las del pueblo chileno.

Durante su breve estancia en La Habana para la cumbre de la CELAC, Piñera se reunió con varios de los asalariados de Estados Unidos, esos que son financiados con parte de los 20 millones de dólares que anualmente aprueba la Casa Blanca, para decir que existe una “disidencia” interna, aunque la realidad es que no crece ni en número ni en calidad, y carecen de respaldo popular.

Siguiendo las mismas ordenes de quien les paga, Berta Soler de las exiguas “Damas” de Blanco, le envió una carta a la mandataria chilena, aunque se desconoce quien la pudo redactar al carecer ella del nivel cultural necesario.

En la misma se lamenta de que la presidenta Bachelet no la recibiera, pero parece que Berta Soler se olvidó que a ella ni los tres Papas ni senadores de Estados Unidos, la han atendido en sus viajes a Cuba, porque todos conocen que ni pintan ni dan color en la política de la Isla, solo son una creación más de Estados Unidos para sus campañas mediáticas contra la Revolución.

La señora Bachelet si sabe lo que es una verdadera represión contra el pueblo y no las detenciones momentáneas que se ve obligada a ejecutar la policía cubana, ante las provocaciones que realizan las jornaleras de Berta.

El ex jefe de la misión diplomática yanqui en La Habana, Jonathan Farrar, quien las conoció bien de cerca, sacó sus conclusiones y las envió secretamente al Departamento de Estado y a la CIA, en las cuales afirmó:

“Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición… no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano […] Las encuestas informales que hemos hecho muestran que los disidentes o sus agendas, son prácticamente desconocidas […] Dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores […] La búsqueda de recursos es su principal preocupación…”

Allá Piñera que perdió tiempo y prestigio en revolcarse en ese estercolero, algo que con mucha inteligencia y dignidad no imitó la señora Bachelet, al seguir las enseñanzas de José Martí, quien expresó:

“Honor y corazón se truecan fácilmente por dinero”

 

 

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¿Qué esconde Estados Unidos detrás de Internet en Cuba?


Por Arthur González.

Recientemente el sitio anticubano financiado por la Casa Blanca, Martí Noticias, entrevistaba a dos jóvenes de la isla quienes declararon: “las limitaciones del acceso de los cubanos a Internet no son económicas, sino realmente políticas y es el gobierno cubano quien no les da libre acceso”.

Añade la información que esos jóvenes aseguraban: “hay muchos sitios que ahora mismo están bloqueados, porque el gobierno no deja que los cubanos accedan. Internet para el gobierno es un mal que tienen que permitir porque la presión es muy grande, el mundo tiene Internet y Cuba sigue en un atraso”.

Pero la noticia no habla de que para Cuba si hay limitaciones impuestas por las leyes de Estados Unidos y se comprueba cuando se intenta entrar en muchos sitios, en los que aparece un cartel diciendo: “no se puede acceder desde Cuba por la ley del embargo”.

Cuba trabaja por informatizar su sociedad, para ello tiene que erogar altas sumas de dinero en tecnología, situación que no es tan fácil como muchos creen. Los servicios no son gratuitos ni el equipamiento necesario lo regalan a las puertas de las iglesias. Las inversiones que se requieren debe ejecutarse por etapas y contar con el aseguramiento financiero y técnico, sin olvidar la seguridad de las redes.

Existen intereses ocultos del gobierno estadounidense y sus servicios de inteligencia, que no menciona la prensa yanqui ni conocen los jóvenes cubanos, sobre sus propósitos con Internet en la isla. No por gusto uno de los pocos acuerdos que realmente materializó Barack Obama, fue el permiso a empresas de internet, como Google, de permitirles el enlace con la empresa estatal telefónica cubana.

Para quienes no estén claro de qué pretende lograr el vecino del Norte, basta explicar que en 1996 la Rand Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, preparó un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las telecomunicaciones cubanas, redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos.

Dicho trabajo expone el interés de: “ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente” y entre sus objetivos priorizados están:

“Alentar el enlace de Cuba a Internet, utilizar Internet para transmitir noticias y análisis balanceados, promover el uso de Internet por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

En marzo de 2005, Roger Noriega, entonces subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, afirmó en una audiencia congresional:

“Estados Unidos flexibilizó los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad, a grupos de la sociedad civil en Cuba”.

Entre los años 2004 y 2006, la USAID repartió cerca de 35 millones dólares para proyectos subversivos contra Cuba, muchos de ellos vinculados directamente a la informática y las comunicaciones.

Durante la Asamblea de la USAID con diferentes ONG, celebrada en Washington en mayo 2008, se discutió la necesidad de distribuir 45,7 millones de dólares asignados por el presidente George W. Bush, para la subversión contra Cuba, exponiéndose elementos del nuevo plan para desestabilizar el orden interno.

El director de la USAID para América Latina, José Cárdenas, expuso “la necesidad de introducir en la Isla celulares, equipos modernos de comunicación, computación y software, con el empleo de emisarios no estadounidenses”, siendo respaldado por el jefe del Buró de Industria y Seguridad del Departamento de Estado, Anthony Christino.

La aprobación de tales medidas inició una carrera desenfrenada para atraer a la juventud cubana hacia sus proyectos subversivos a través de Internet, con el propósito de promover desórdenes sociales al estilo de las llamadas “Revoluciones de Colores”

En evento celebrado en 2012 por la Fundación Heritage de Estados Unidos y Googles Ideas, se elaboró un informe para el gobierno norteamericano, que recomendó la creación de una red WIFI remota para posibilitar el acceso a Internet de los cubanos.

El Senador Marco Rubio, participante en el mismo, afirmó:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse, si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, pues Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Inmediatamente la USAID inició el diseño de un software para Cuba, nombrado Zunzuneo, en el cual se conformó un Twitter para enviar mensajes a los jóvenes a través de las redes sociales, con la pretensión de exhortarlos a movilizarse contra el gobierno.

La USAID financió el envío de jóvenes latinoamericanos procedentes de Perú, Costa Rica y Venezuela, bajo fachada de turistas y de pertenecer a ONG, con la finalidad de identificar y preparar a jóvenes cubanos como futuros líderes comunitarios y activistas políticos, e incentivar expresiones públicas contra el gobierno que posibilitaran revueltas populares para alcanzar cambios políticos en Cuba, al estilo del Medio Oriente.

Entregaron gratuitamente, teléfonos celulares, memorias USB, laptops, discos externos y dinero, para su acceso a la recepción y envío de los twists.

Zunzuneo funcionó bajo el Programa de Intercambio Latinoamericano (PILA).

El 13 de junio del 2013 el Departamento de Estado anunció propuestas de proyectos para promover la “democracia y los derechos humanos” en Cuba, uno de ellos con el uso de herramientas digitales “para ser utilizadas de forma selectiva y segura por la población civil cubana, junto con otra iniciativa para el fomento de igualdad y defensa de las redes sociales de los cubanos de raza negra”.

El portavoz de la Casa Blanca, Jim Carney, reconoció que Zunzuneo, era un programa coordinado por la USAID y añadió:

“El Congreso financia programas para la democracia en Cuba, con el interés de ayudar a empoderar a los cubanos a fin de que puedan acceder a más información y para fortalecer a la sociedad”.

Información publicada en el 2014 por el diario The New York Times, el Departamento de Estado proporcionó 2,8 millones de dólares a un equipo de hackers y activistas comunitarios especialistas en programación de software, para desarrollar un sistema de redes que permitiera a personas afines a los intereses de Washington, comunicarse por Internet sin interferencias de sus gobiernos.

Mediante esa red probada con éxito en el 2011 en Túnez, estimularon las revueltas populares causantes del derrocamiento del presidente Zine Al-Abidin Ben Ali. La red inalámbrica establecida no estaba conectada a Internet, pero cubría grandes áreas donde residen unas 14 mil personas.

El criterio de periodistas de The New York Times, fue que “el programa ejecutado en Túnez era un ensayo para desplegarlo en zonas disputadas, similares a las que financió la USAID para los programas de la Oficina de Iniciativa para la Transición (OTI), adscripta al Buró de Democracia, Conflictos y Ayuda Humanitaria de la USAID para Cuba”.

Matt Herrick, portavoz de la USAID, reconoció a The New York Times, que esa agencia entregó a la New America Foundation, una subvención por tres años ascendente a 4,3 millones para hacer la plataforma disponible en Cuba. El software diseñado fue denominado Commotion, y consiste en una amplia conexión inalámbrica WIFI.

Ese software fue diseñado para relacionar varios enrutadores WIFI en una red ilegal, sin autorización ni pago a los servicios a empresas de telecomunicaciones cubanas.

Con similar intención, el 2009 fue enviado a la Isla el estadounidense Alan Gross, contratado por la USAID para la instalación ilegal de medios de comunicación de alta tecnología en Cuba, que permitieran la transmisión y recepción satelital a través de redes WIFI, las que paralelamente intentaron conformar con el apoyo de otro norteamericano, que introdujo antenas para conexiones WIFI enmascaradas como tablas de surf, entregadas a un joven cubano ingeniero en telecomunicaciones en la vía blanca, cerca de Santa Cruz del Norte, según denuncia de la TV cubana.

La Guerra Cibernética contra Cuba contó con la aprobación del presidente Barack Obama, quien al informar la apertura de embajadas en los dos países expresó:

“…podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano […] nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor. […] nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

El 14.08.2015 el secretario de estado John Kerry decía en la Habana:

“Por ahora el Presidente ha tomado pasos para reducir las restricciones sobre las remesas, exportaciones e importaciones para ayudar a los cubanos emprendedores en el ámbito de las telecomunicaciones, viajes de familias, pero queremos hacer más aún.  La meta de todos estos cambios es la de ayudar a los cubanos a conectarse con el mundo y mejorar sus vidas”.

Con estos planes, para nada amigables, Cuba tiene todo el derecho de protegerse y el mundo debe conocer la verdad sobre lo que esconden los yanquis detrás del uso de Internet.

Cuba mantiene su interés en informatizar su sociedad y ampliar los servicios de acuerdo a las posibilidades técnicas y financieras, pero no puede pecar de ingenua e ignorante, ante planes que persiguen manipular a su sociedad y derrocar el sistema socialista.

Previsor fue José Martí cuando afirmó:

“La ignorancia es la garantía de los extravíos políticos”.

Se desvanece proyecto anticubano “#Otro 18”.


Por Arthur González.

Estados Unidos vuelve a malgastar cientos de miles de dólares en proyectos contra Cuba, y el más reciente fue la creación del llamado “#Otro 18”, con la tonta ilusión de sabotear el proceso eleccionario que se lleva a cabo en la Isla, con miras a las próximas elecciones de febrero del 2018, donde el actual presidente de los Consejos de Estado y Ministros, General de Ejército, Raúl Castro Ruz, dejará su cargo, dándole paso al relevo generacional.

Ante el nuevo escenario que se presenta en Cuba, el gobierno yanqui y sus servicios de inteligencia, se frotaron las manos con la idea de aprovechar dichas elecciones para promover a sus asalariados, sin tomar en consideración la falta de prestigio y ausencia de liderazgo, de quienes solo se mueven por el afán del dinero.

Para lograr sus objetivos, en Estados Unido se dieron a la tarea en agosto del 2015, de conformar la llamada “Mesa de Unidad de Acción Democrática (MUAD)” con la pretensión de impulsar un supuesto movimiento ciudadano para encaminar una “transición democrática” en Cuba y para ello cometieron el grave error de apoyarse en el asalariado Manuel Cuesta Morúa, quien jamás ha logrado unir a una docena de personas, por carecer de prestigio y liderazgo.

Inicialmente otros grupúsculos financiados por los yanquis, como la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), encabezada por José Daniel Ferrer, el Frente Anti totalitario Unido, por Guillermo Fariñas, y la plataforma #CubaDecide, conformada por la mafia terrorista anticubana de Miami, con Rosa María Payá, se sumaron al proyecto, pero rápidamente la división se produjo al percatarse que el dinero iba solamente a los bolsillos de Cuesta Morua y sus amantes.

Cuesta está contratado por la Fundación Nacional para la Democracia (NED), para desarrollar proyectos subversivos en Cuba, para lo cual firmó un documento que establece que la mencionada Fundación, pantalla de la CIA, le paga 14 mil 400 dólares por sus actividades contrarrevolucionarias. La USAID también ha financiado la preparación de los supuestos candidatos que se presentarían a las elecciones, y así como los viajes al exterior para asistir a eventos preparados por la NED.

Entre las acciones llevadas a cabo, estuvo su participación en conferencia brindada por la venezolana María Corina Machado, opositora venezolana, con vistas a brindarle apoyo.

Las promesas realizadas por Morua a la NED, de que tenía más de 170 candidatos independientes, fue falsa y nunca brindó nombres ni provincias, solo se limitó a argumentar que eran “hostigados y amenazados” por la policía, algo risible por no existir personas a quien reprimir.

Entre las mentiras trasladadas a sus financistas yanquis, estuvo la de que “una docena de sus candidatos serían vencedores seguros en las elecciones”, lo que se convirtió en sal y agua, pues ni existieron, ni tuvieron quienes los propusieran en las reuniones de los barrios cubanos, demostrándose como engañó a sus patrocinadores que se creyeron sus historias y por las que recibió, fácilmente, cientos de miles de dólares.

Ese pícaro cubano en estos tres últimos años ha viajado al exterior en 31 oportunidades, con todos los gastos sufragados por instituciones de Estados Unidos.  Entre los países visitados están Colombia, Argentina, Costa Rica, Perú, Guatemala, Honduras, República Checa, Puerto Rico y Estados Unidos. Durante el proceso de elección de candidatos se fue a Praga, para una “reunión”.

Muchos viajes y dinero, pero sin resultados.

Ante tanto aprovechamiento en beneficio propio, en julio del 2016, la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) de José Daniel Ferrer y el Frente Anti totalitario Unido (FANTU) de Guillermo Coco Fariñas, decidieron separarse de Cuesta Morua y de su inventado proyecto.

Para demostrar la ausencia de apoyo a esa farsa, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con sede en Madrid, también ha decidido suspender su participación en la coalición “hasta tanto no se abra un debate plural en sus filas”, situación que debe ser analizada por los funcionarios de la NED que le dieron credibilidad y apoyo financiero, haciendo el ridículo una vez más.

Fariñas argumentó su separación afirmando que, en su opinión, “los supuestos miembros de la MUAD son de mucho renombre mediático, pero con unos pocos miembros en sus filas, a veces de una sola persona, y actúan solamente hacia el exterior de Cuba”, y añadió:

“Cuesta Morua utiliza métodos para comprar y comprometer voluntades, así como votos de opositores, que consisten en facilitar viajes al exterior”.

Duras palabras que retratan una realidad que los yanquis no quieren reconocer, y es la causa histórica de tantos fiascos, con esos llamados “opositores cubanos”.

En ese sentido, se conoce que varias de las amantes de Morua, entre ellas Lisbetys Darías y Lilianne Ruiz, pudieron viajar a los Estados Unidos, porque este les solicitó a los funcionarios yanquis las visas, ante una presunta preparación; lo mismo que ejecutó por Boris Stuart Morua, quienes no regresaron a Cuba.

Ninguno de los proyectos que presentó ante la NED, el Instituto Nacional Demócrata y el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, se materializaron, siempre con la manida justificación de “la represión del gobierno cubanos”.

En el 2017, se sumaron a la separación de la MUAD, llamada “Plataforma de Derechos Humanos”, integrada por cinco organizaciones contrarrevolucionarias: la Coordinadora Nacional de Presos y Ex presos Políticos, la Asociación Pro Arte Libre, el Proyecto Derechos del Pueblo, la Red Juvenil y la Coordinadora Obrera Cubana.

En un texto realizado, todas acusaron a Cuesta Morúa de: “inflexibilidad y soberbia, ambicioso y con excesos de nepotismo”.

Los yanquis no aprenden de sus fracasos porque la soberbia y el odio a la Revolución, no les permite analizar ni ver la realidad.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal”

Estados Unidos nunca respeta la Convención de Viena


Por Arthur González.

Como fórmula de bajo costo para justificar los inexistentes ataques acústicos que inventaron contra La Habana, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, argumentó que “Cuba no cumple con lo dispuesto en la Convención de Viena de 1961”, aseveración que indigna, pues sí algún país no respeta dicha Convención es precisamente  el que representa.

 Para refrescarle a Rex W. Tillerson su mala memoria, es importante mencionar las permanentes violaciones de Estados Unidos en ese Convenio en cuanto a Cuba, tales como:

Artículo 3-e. Fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas ente el Estado Acreditante y el receptor.

Estados Unidos ni fomenta ni permite que organizaciones privadas y No Gubernamentales lo hagan, por el contrario, mantiene su guerra económica contra Cuba desde hace más de medio siglo y sanciona a quien se atreva a violar sus decisiones.

Artículo 27-4. Los bultos que constituyan la valija diplomática solo podrán contener documentos diplomáticos u objetos de uso oficial.

El gobierno de los Estados Unidos ha dado un uso indebido a las valijas diplomáticas durante años en sus envíos a la misión en La Habana y al parecer como el actual Secretario de Estado no es diplomático de carrera, sino a la carrera por venir del mundo empresarial, desconoce que la USAID entre 1996 y 2006 aprobó un millonario presupuesto para subvertir el orden constitucional cubano.

Amparado en ese presupuesto y empleando la valija diplomática enviada a la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, introdujo de forma ilegal 385 mil libras de medicinas, alimentos, ropa, folletos, libros y otros impresos que difamaban del proceso revolucionario, para que los contrarrevolucionarios financiados por ellos, los repartieran entre los llamados “disidentes”.

Además, enviaron en esas valijas diplomáticas más de 23 mil radios de onda corta y larga, con el fin de que se escucharan las transmisiones ilegales de la mal llamada Radio Martí y 287 mil 931 libros contrarrevolucionarios, según informes oficiales.

En esas mismas valijas diplomáticas enviaron a La Habana el cartel lumínico colocado en la fachada de edificio, para provocar al pueblo cubano, algo insólito y que jamás hubiesen permitido que se instalara en la Sección de Intereses de Cuba en Washington.

Memorandos oficiales aseguran que el volumen anual de envíos a su Sección de Intereses, entre el 2000 y el 2005, alcanzó  las 70,5 toneladas, de las cuales el 70 % fueron destinadas a la contrarrevolución interna.

Mucha sangre fría demostró Cuba para no expulsar a todos los diplomáticos yanquis y cerrar dicho antro de subversión.

Artículo 41-1. Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de ellos deberá respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor y está obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado.

Estados Unidos interpretó dicho artículo al revés. Desde 1977 cuando abrieron su Sección de Intereses, no ha hecho otra cosa que inmiscuirse en los asuntos internos de Cuba con fines subversivos, desde el reclutamiento de cubanos y su abastecimiento de inteligencia en el territorio nacional, hechos denunciados públicamente en 1987, hasta organizar, instruir y abastecer a los elementos contrarrevolucionarios creados y financiados por ellos.

Es usual que diplomáticos estadounidenses y oficiales de la CIA con fachada de diplomáticos, participen en actividades contra la Revolución, en viviendas de elementos financiados con parte de los 20 millones que asigna anualmente el Departamento de Estado para tales propósitos.

Artículo 41-3. Los locales de la misión no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones de la misión tal como están enunciadas en la presente Convención, y en otras normas del derecho internacional general o en los acuerdos particulares entre los Estados.

Si algún artículo viola Estados Unidos consuetudinariamente, es precisamente este.

Basta recordar las clases, reuniones, seminarios y otras actividades que diplomáticos yanquis celebran es sus residencias y en el llamado Eagle Bar, muchas de ellas publicadas en Internet, como los cursos para formar periodistas dependientes de sus orientaciones y sueldo.

No satisfechos con ese local, hace décadas inauguraron tres centros ilegales para la formación de “disidentes”, bautizados con los nombres de Eleonor, Franklin y Benjamín, los que para mayor violación poseen antenas satelitales sin contratos con empresas de telecomunicaciones cubanas, a la vista de los transeúntes.

¿Tendría paciencia el Departamento para soportar similares violaciones en la misión diplomática cubana? Muy difícil de imaginar.

Desparpajo máximo del flamante Secretario de Estado designado por el presidente Donald Trump, al argumentar supuestas violaciones por parte de Cuba de la maltraída Convención de Viena.

No hay país en el mundo que haya tolerado tantas provocaciones de Estados Unidos.

Todo es parte de un plan acordado entre Trump y Marco Rubio, representante de la mafia anticubana de Miami, con el objetivo de cerrar más el cerco sobre Cuba.

No hay precipitación en sus actos, sino premeditación, y la decisión de expulsar a los diplomáticos cubanos, paralizar la entrega de visas de todo tipo y alertar a los ciudadanos estadounidenses de no viajar a Cuba por seguridad y evitar daños a la salud, son las primeras de una escalada que pretende justificar las venideras, entre ellas romper relaciones nuevamente.

De los yanquis nada bueno se puede esperar, la política establecida por el presidente Obama, de un acercamiento para “promover la apertura positiva a la influencia externa en la misma forma que lo hicimos de forma tan efectiva con el antiguo bloque Soviético y en otros lugares”, como expresó Hillary Clinton, no fue del agrado de la mafia, porque Cuba mostraba lo alcanzado a pesar de la guerra económica y arruinaba sus campañas de falacias.

Si los cubanos vivieron 56 años sin relaciones, otras cifras igual de años no causarán más penurias, al final la solidaridad mundial será mayor y como dijera José Martí:

“Las luchas cansan menos cuando las corona la victoria”

 

¿Cuba es el peor lugar del mundo?


Por Arthur González.

Más de medio siglo resistiendo actos terroristas organizados por Estados Unidos, unido a invasiones mercenarias, creación y financiamiento de una contrarrevolución interna, la guerra biológica, junto a complejas campañas de propaganda para desvirtuar la verdad, no han valido para destruir el proceso revolucionario de Cuba, ese que ellos tanto odian.

Cuba marcha desde hace 58 años por una senda diferente a la impuesta por Washington, decisión soberana de los cubanos que provocó la rabia de los que siempre desearon apoderarse de la mayor de las Antillas.

Para que los ciudadanos norteamericanos no comprueben como son engañados, la Casa Blanca les prohíbe viajar libremente a la Isla, a pesar de ser una violación de su Constitución.

Siguiendo los patrones de la guerra mediática, Estados Unidos insiste en difamar a Cuba, repitiendo historias fabricadas que no resisten el más mínimo análisis, como es el tema de las llamadas “detenciones arbitrarias”.

¿dónde estan las golpizas?

Lo que no dicen, es que Estados Unidos desde hace 58 años sufraga una contrarrevolución para intentar derrocar el socialismo, a la cual entrenan, orientan y le entregan medios para provocar desórdenes en la vía pública, actos que la policía estadounidense no permite y reprime con brutalidad.

Toda la maquinaria de prensa yanqui está dirigida a divulgar falacias y hacerle creer a sus ciudadanos que Cuba es el peor lugar mundo.

No hay país que permita alteraciones del orden público y las ejecutadas en Cuba por sus asalariados, buscan pretextos para llevar a cabos sus cruzadas mediáticas.

Las denominadas “detenciones arbitrarias”, son los trasladados a las estaciones de la policía de los comisores de los desórdenes, para levantar las actas, y terminado ese proceso legal son dejados en libertad.

Lo que no dicen es que ninguno es apaleado, ni se le rocía gases lacrimógenos, como sucede en otros países con los trabajadores que protestan ante los despidos, reclaman mejores servicios de salud y educación, o la igualdad de salarios de mujeres y hombres.

En Cuba los policías no portan armas largas, ni escudos, cascos, chalecos antibalas, ni se emplea carros con chorros de agua, como sucede en las represiones en Europa o de América Latina.

Siguiendo la línea trazada por Estados Unidos, la mercenaria Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, dirigida por Elizardo Sánchez, mensualmente envía hacia Estados Unidos un informe de supuestas “detenciones arbitrarias”, por lo cual recibe su pago en dólares.

El fin es conformar una falsa matriz de opinión contra el gobierno cubano, y asegurar que ocupa el primer lugar en toda Iberoamérica en arrestos de ese tipo.

Como rebaño de ovejas, un grupo de organizaciones creadas por Estados Unidos para tales fines, se suman a esas campañas. Sin embargo, gobiernos con una larga lista de verdaderas violaciones a los derechos humanos como México, no son sometidos a similares denuncias, a pesar que comenten hechos  jamás vistos en la Cuba socialista.

¿Por qué motivos las mismas organizaciones que se suman al coro dirigido por los yanquis contra Cuba, no denuncian los 150 mil asesinados por la violencia en México y los más de 33 mil detenidos-desaparecidos, incluidos los 43 normalistas de Ayotzinapa?

¿Dónde están los reclamos de justicia y esclarecimiento del asesinato de activistas de derechos humanos, como el caso de la hondureña Berta Cáceres?

Berta jamás recibió un solo dólar de la NED, la USAID, Cuba Freedom Foundation, Freedom House, la Organización Demócrata Cristiana de América, el Observatorio de los Derechos Humanos, o de la Fundación Konrad Adenauer, las cuales financian los proyectos anticubanos.

Ninguna de esas organizaciones diseñadas para acusar a la Revolución cubana, dice una sola palabra de la violencia policía que existe en Estados Unidos contra los negros, los latinos y otras migraciones de Asia y el Medio Oriente.

Cuba no es perfecta pero su sistema socialista garantiza un servicio de salud totalmente gratuito para todos, incluidos los llamados “disidentes”, los cuales son atendidos por médicos especialistas, sin tener en cuenta su servicio a una potencia extranjera que intenta acabar con la obra de la Revolución.

Así mismo, es reconocida por la UNESCO por la excelente labor en el área de la educación que brinda de forma gratuita a todos los niveles, algo muy diferente a lo que exhiben países desarrollados, incluso Estados Unidos.

Tampoco esas organizaciones peleles del gobierno yanqui, rechazan la criminal y despiadada guerra económica que pretende matar por hambre y enfermedades al pueblo cubano, incluso los integrantes de la llamada “disidencia”, la defienden y piden a la Casa Blanca que la mantenga.

En la llamada era de Internet, no se puede engañar a mucha gente y las cruzadas mediáticas contra la Revolución cubana, construidas por las agencias especializadas yanquis, están desclasificadas y publicadas; por tanto, se sabe que son falsedades para confundir a los incautos.

Para comprobar cómo actúa Estados Unidos, basta leer un documento fechado el 04.05.1961, titulado “Cuba y el comunismo en el hemisferio”, publicado por el Departamento de Estado, en el Volumen X, Cuba 1961-1962, páginas 459-475, en el cual consta un conjunto de recomendaciones, siendo la numeral C. “Guerra Psicológica y de Propaganda”, el que dice textualmente:

“Tenemos que desarrollar una firme línea de propaganda contra Cuba y el comunismo, y proporcionar medios efectivos para expandir esta línea de acción”.

El anexo IV describe la explicación general, sugiriendo varios temas de propaganda, como la recomendación de una emisora radial de 24 horas diarias solo para Cuba.

Expresa además que:

“La decisión clave es la de comprometerse en actividades propagandísticas a gran escala y haciendo uso de los medios de propaganda, como la radio, la Liga de Partidos Democráticos, el Consejo Revolucionario Cubano, (asentado en Miami), todo lo que deberá ser sufragado con el presupuesto de la Agencia de Información de Estados Unidos (USIA) y la CIA”.

A pesar de todos sus planes subversivos Cuba sigue libre y como expresara José Martí:

“…el aire de la libertad tiene una enorme virtud que mata a las serpientes”.

Gobernador de Florida exige liberación del contrarrevolucionario venezolano Leopoldo López


Por Arthur González

Demostrando la doble moral yanqui, Rick Scott, Gobernador de La Florida, participó el 08.05.2017 en una actividad celebrada en Miami, capital de la mafia terrorista anticubana y de la contrarrevolución venezolana, para solicitarle al Gobierno de Venezuela que libere a Leopoldo López, condenado a 13 años de cárcel por incitar a la violencia durante las protestas antigubernamentales de febrero de 2014,  las que provocaron la muerte de varios ciudadanos, decenas de heridos y la destrucción de instituciones educaciones, militares y edificios gubernamentales.

López es uno de los agentes de Estados Unidos en Venezuela, orientado y entrenado para crear disturbios callejeros en el Instituto Lech Walesa, junto a varios contrarrevolucionarios cubanos, con la finalidad de aplicar las teorías del viejo colaborador de la CIA Gene Sharp.

Sharp, en abril del 2003, organizó un viaje de 9 días por toda Venezuela, junto a otros miembros del para “restaurar la democracia”, reuniéndose con Leopoldo López y otros opositores, a fin de establecer las acciones a ejecutar contra el entonces Presidente, Hugo Chávez Frías.

Para no dejar dudas de cómo se fueron aplicando las teorías del agente CIA, basta recordar las 5 etapas de su diseño subversivo contra países que tienen gobiernos no aceptables para Estados Unidos, las que se pusieron en práctica en Venezuela después de su recorrido por ese país.

1ra. Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.

2da. Desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno en el poder.

3ra. Lucha activa por “reivindicaciones políticas y sociales”, y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.

4ta. Operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”.

5ta. Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, preparar el terreno para una intervención militar, a la vez que se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

Causa admiración que el Gobernador Rick Scott, se sume a la exigencia de libertad de un ciudadano que ha ejecutado actos terroristas que jamás permitiría llevar a cabo en su Estado y menos en los Estados Unidos.

Sin embargo, ese Gobernador nunca se ha pronunciado a favor de que el gobierno mexicano realice una profunda investigación por el caso de los 43 normalistas desaparecidos en septiembre de 2014 en Ayotzinapa, en el estado de Guerrero, sin que hasta la fecha se conozca de su paradero.

Tampoco Scott ha levantado su voz para solidarizarse con los abusos que comete el alcalde de Jolalpa, del estado de Puebla, donde sus habitantes permanecen por 69 días acampados frente al edificio del Congreso, exigiendo su destitución, a pesar de que en La Florida residen millones de mexicanos.

Nunca se escuchó la voz del Gobernador floridano en solidaridad con la veintena de desaparecidos en los últimos meses, en la localidad de Potrero Nuevo, Atoyac, estado de Veracruz, por solo citar algunos ejemplos que ilustran la manipulación de la situación en Venezuela, cuando no es ni parecida a la que sufre el pueblo mexicano y para el cual no hay apoyo de los Estados Unidos y muchos menos pronunciamientos del secretario general de la OEA, Luis Almagro.

No hay lugar a dudas, lo que se teje contra Venezuela no tiene justificación alguna y los cientos de millones de dólares que distribuyen la CIA, la NED y la USAID para derrocar a la revolución bolivariana, pasara a la historia como una página más de crímenes cometidos por Estados Unidos, algo que los pueblos latinoamericanos no olvidarán, como no se olvida la penetración estadounidense en Texas en 1820 y su anexión definitiva en 1845, robándole a México una parte importante de su territorio, rico en petróleo y en 1853 a Baja California.

Razón tenía José Martí cuando aseguró:

“Jamás hubo en América, asunto que requiera más sensatez, ni obligue a más vigilancia, ni pida examen más claro y minuciosos, que el convite de los Estados Unidos…”

 

 

 

 

 

 

 

Becas de Estados Unidos a cubanos, una trampa mal intencionada


Por Arthur González.

Por estos días la prensa cubana denuncia las becas creadas en abril del 2015 por la organización World Learning Inc., con sede en Washington, basadas en un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano” para que jóvenes cubanos de 16 a 18 años estudien durante cuatro semanas en Estados Unidos.

Ese programa de estudios cuenta con el financiamiento de la USAID, que como se conoce le sirve de pantalla a la CIA, como tantas Organizaciones y Fundaciones que le han facilitado su nombre para encubrir los planes subversivos ejecutados durante la llamada Guerra Fría, de acuerdo a documentos desclasificados.

El programa de becas paruniversidadesa los estudiantes cubanos, persigue el fin de fabricarlos como líderes para su deseada transición hacia el capitalismo, pero no es novedoso y ha sido una de las direcciones de la política de Estados Unidos por cambiarle la mente a los jóvenes cubanos.

En el 2003 conformaron la organización Raíces de Esperanza; fenómeno subversivo diseñado en Estados Unidos con la misión de fomentar en Cuba la “auto realización de jóvenes de 15 a 35 años, apoyarlos para que lograran el desarrollo de una sociedad pluralista y democrática que respete los derechos humanos, a través de iniciativas académicas y culturales en toda la Isla”.

Para alcanzar esa misión, los especialistas en temas de subversión y guerra psicológica de la CIA, organizaron grupos en diferentes universidades estadounidenses, enfocados en el desarrollo juvenil como impulsores de una sociedad cubana capitalista que desmonte, desde adentro y de forma suave, el sistema socialista.

El método ideado fue el de animar una red de universitarios que patrocinara conferencias y movilizara a otros jóvenes para iniciar el contacto con los cubanos.

Uno de los que sumaron a ese plan fue el presidente español José María Aznar, quien impartió conferencias a los universitarios estadounidenses para prepararlos en cómo debían actuar con sus homólogos de Cuba.

En el 2003 efectuaron una conferencia en la Universidad de Harvard, en el 2005 en la de Georgetown y en el 2006 en la de Prince.

Además, le asignaron un presupuesto para realizar llamadas telefónicas a los cubanos, e incluso regalaron decenas de teléfonos móviles a universitarios en Cuba, con el propósito de hablarles directamente de sus intereses, pues en el conocido Plan para la Transición o Plan Bush, se afirma:

“Llegar a la juventud cubana representa una de las oportunidades más significativas para precipitar el fin del régimen. Esta generación tiene el vínculo más débil con la Revolución, su apatía y descontento son endémicos”.

Como tantos planes de la CIA este también fue un fracaso y el dinero malgastado.

No resignados a sus derrotas, en el año 2009 emprendieron otro proyecto dado a conocer a través de su Sección de Intereses en La Habana, consistente en un programa de becas para cursar seminarios sobre liderazgo en Estados Unidos.

Lo dividieron en dos tipos de cursos: uno con duración de cinco semanas para menores de 25 años que estudiaran entre el primer y tercer año de una carrera universitaria, con trayectoria de liderazgo en actividades educacionales o comunitarias, y el otro para cubanos con nivel preuniversitario vencido o técnico medio superior, que mostraran experiencia laboral relevante y un suficiente dominio del idioma inglés. Sigue leyendo