Lanzan oleadas de mentiras contra Cuba.

Por Arthur González.

Siguiendo las tácticas ejecutadas en las elecciones de Estados Unidos, denunciadas con elevada profesionalidad en el documental Great Hack, diseñan y lanzan mentiras contra Cuba con el propósito de demonizar a la Revolución, haciéndole creer a los incautos que existe una represión contra los “opositores”, dígase agentes pagados por Washington.

No es nada novedoso. Desde el mismo año 1959 especialistas en guerra psicológica de la CIA, conforman campañas mediáticas contra Cuba, que van, desde transformar a asesinos y torturadores en santos varones, hasta operaciones subversivas como la cruel y repudiable Peter Pan, mediante la cual sacaron a 14 mil 48 niños de la Isla sin acompañantes, bajo la mentira de que la Revolución les quitaría la patria potestad a los padres, para enviar a sus hijos a Rusia donde serían convertidos en carne enlatada.

En esa misma línea de trabajo han inventado represiones que nadie ve, golpizas indemostrables y detenciones denominada “arbitrarias”, cuando los asalariados que financia Washington, desarrollan actos provocativos.

Por eso aspiran a conformar matrices de opinión contra Cuba, especialmente en Estados Unidos, donde sus ciudadanos tienen prohibido visitar la mayor de las Antillas, para que no comprueben las mentiras con las que han crecido varias generaciones de estadounidenses. Muchos de ellos así lo verificaron cuando Barack Obama, se ilusionó con la idea de “empoderar” a los cubanos, y acabar con el socialismo desde adentro, permitiendo los viajes a Cuba, pero solo bajo licencias aprobadas por el Departamento de Estado.

En estos días se intensifica la cruzada propagandística, de la cual se hace eco la ultraderechista asociación International Pen, con sede en Londres, la que agrupa a escritores de posiciones conservadoras y anti izquierdas, que, siguiendo la táctica made in USA, denunció una inventada represión contra escritores y periodistas, de los etiquetados “independientes” del gobierno cubano, pero totalmente dependientes del dinero y orientaciones yanquis.

Esta cruzada va dirigida a presionar a la Unión Europea, quien establecerá nuevas conversaciones con La Habana el 8 de septiembre 2019, situación que no aprueba Washington en su escalada para ahogar económicamente a Cuba.

De ahí las falsas acusaciones de las “represiones contra los disidentes”, como si la historia de las fantasmales organizaciones contrarrevolucionarias no se conociese por el pueblo cubano y muchas personas en el mundo.

¿Por qué Pen International no ejecuta acusaciones contra México y otros países latinoamericanos, donde los asesinatos de verdaderos periodistas de reconocidos medios de prensa, son el pan de cada día?

En Cuba no hay un solo periodista desaparecido, ni asesinado. Los que se denominan periodistas “independientes”, en verdad dependen del financiamiento que anualmente entrega Estados Unidos, en su vieja lucha por derrocar a la Revolución socialista que tanto odian.

Son públicos los presupuestos destinados a las acciones subversivas contra Cuba, pudiéndose comprobar que desde enero 2017 la administración de Donald Trump, gastó 22 millones 92 mil 43 dólares en diferentes proyectos contrarrevolucionarios, prueba de que ningún “opositor” es independiente de las órdenes y programas diseñados en Washington, aunque con sus falsas operaciones intenten crear esa idea en los lectores.

Esa suma es parte del dinero que le asignan a la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y al Departamento de Estado, sin contar el destinado a la USAID y la CIA para tales acciones.

Se afirma que 14 millones 386 mil 98 dólares fueron concedidos a 42 organizaciones que ejecutan supuestos proyectos para “promover la democracia” en Cuba, aunque experiencias anteriores dicen del desvío de cuantiosos recursos en beneficios personales, comprobado en auditorías oficiales.

Entre las organizaciones que se benefician con parte de esos millones, están, además de la NED, la Fundación de la Familia Bacardí, que recibió 288 mil 283 dólares y la empresa Comunicaciones Canyon, con 273 mil 580 dólares, más otros 159 mil 263 dólares para fondos dirigidos a programas de la llamada “sociedad civil”, que no fueron revelados.

La repartición es amplia, comprobándose las razones para tanta gritería y acusaciones a Cuba, de “reprimir y asediar” a los contrarrevolucionarios, pues sobra dinero para tales maniobras, al igual que se hace durante los procesos eleccionarios yanquis, donde se sufragan medios de prensa para convencer a los electores, muchas veces con mentiras.

La NED informó oficialmente que en 2018 gastó 4 millones 643 mil 525 dólares en “subvenciones” para Cuba, lo que significó un incremento del 22% en comparación con los 3 millones 814 mil 328 dólares en 2017.

El dinero corre para tratar de subvertir a los cubanos, por eso son los 27 mil 640 dólares asignados para “Promover la libertad de prensa en Cuba”; los 220 mil para la Asociación Diario de Cuba, a fin de conformar un medio de comunicación “independiente”; los 132 mil 730 dólares para el “Instituto cubano por la libertad de expresión y prensa”; 91 mil 500 dólares para la “Campaña Global por la Libertad de Expresión”; 71 mil 934 dólares para promover el acceso a la información en Cuba; 72 mil 324 para fomentar el pensamiento y la escritura independiente en Cuba, así como 60 mil dólares para la Libertad de información en la Isla.

Esa es la razón que mueve a Pen International para afirmar que “la represión se cierne sobre periodistas independientes y blogueros”, que como se conoce, algunos fueron formados a la carrera en locales de la misión diplomática yanqui en La Habana.

Para deformar la realidad de Cuba hay mucho dinero y después afirman con desfachatez que son “independientes”.

En su pretensión de presionar a la Unión Europea durante la celebración del Consejo Conjunto con Cuba, el 8 de septiembre 2019 en La Habana, dos de los grupúsculos contrarrevolucionarios mejor pagados por los yanquis, (UNPACU y Rosa María Payá), incitan a una provocación callejera ese mismo día, “para que la Alta Representante de la Unión Europea, Federica Mogherini, tenga que pronunciarse en contra de Cuba”, aunque nunca han logrado una manifestación callejera por ausencia de apoyo popular.

La verdadera causa de toda esa algarabía, es la mortificación de Estados Unidos por la firma del Acuerdo de Diálogo Político, Cooperación y Comercio (PDCA), entre la Unión Europea y Cuba, pues este abre la posibilidad a la inversión extranjera en la Isla, situación que Washington intenta impedir con todos sus medios, para apretar aún más la soga en el cuello de la economía cubana, siguiendo el viejo principio de “debilitar la vida económica, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del  gobierno”.

Ilusos los servidores de los yanquis que no aprenden que el pueblo cubano no se dejará arrebatar su Revolución, porque como dijo José Martí:

“La justicia, la igualdad del mérito, el trato respetuoso del hombre, la igualdad plena del derecho, eso es la Revolución”.

Manipulan a los lectores con noticias falsas contra Cuba.


Por Arthur González.

Estados Unidos tiene una estrategia bien definida contra países que no son de su agrado, entre ellos Cuba que es víctima de una guerra total, incluida la mediática, con el objetivo de satanizar a su gobierno revolucionario.

Desde el mismo año 1959, cuando triunfó la Revolución popular encabezada por Fidel Castro, los yanquis iniciaron campañas de prensa contra el proceso cubano, al no ser del agrado de Washington, tal y como aseguraron en 1958 durante la reunión del Consejo de Seguridad, el director de la CIA y el presidente Dwight Eisenhower: “Es necesario evitar la victoria de Castro”.

El empleo de la tergiversación y mentiras falsas que hoy se mantienen contra Cuba, y otros países como Venezuela e Irán, está protegido por la Directiva de Seguridad Nacional de Estados Unidos, conocida como NSC10/2 de junio de 1948.

En dicha directiva se expresa: “Estados Unidos denomina operaciones encubiertas, a las acciones de propaganda negra, guerra económica, sabotaje y subversión, contra aquellos estados considerados hostiles”.

Basado en ese principio han acusado a Cuba a través de la fabricación de noticias falsas, entre ellas una de alta crueldad como fue la llamada Operación Peter Pan, en la cual la CIA hizo circular un falso proyecto de ley que aprobaría el gobierno revolucionario, donde se establecía la pérdida de la patria potestad de los padres sobre sus hijos, los que sería enviados a la URSS para convertirlos en carne y envasarlos en latas, lavarles el cerebro y otras atrocidades que fueron apoyadas por la Iglesia Católica cubana y de Estados Unidos.

Engañando a los padres y embuidos por la propaganda negra diseñada por especialistas de la CIA, sacaron de la Isla a 14 mil 48 niños y entregados a la Iglesia Católica estadounidense, sin acompañantes, para desplegar la noticia por el mundo que se iban huyendo de su patria.

La mentira más reciente para dañar a Cuba y justificar nuevas sanciones, fue publicada el 20 de mayo 2019, por el libelo El Nuevo Herald y replicado por otras agencias al servicio de los yanquis, referente a la detección de un cargamento de drogas en un contenedor que arribó al Puerto de Cristóbal, provincia de Colón, proveniente de Cuba con destino final Estambul, Turquía, con una escala antes en el puerto de Rotterdam, Holanda.

La noticia añade que Unidades del Servicio Nacional Aeronaval de Panamá, descubrieron mil 517 paquetes de cocaína en supuestos sacos de carbón vegetal, distribuidos en más de 40 maletines.

A partir del hecho, comenzaron las acusaciones contra Cuba y para hacerlas más creíbles y confundir a la opinión pública aseveran que “no es la primera vez que un barco proveniente de Cuba con material ilícito es descubierto en Panamá”.

Entre líneas y después de acusar con sus infamias, el artículo señala que “las autoridades panameñas no descartan que personal, o trabajadores del mismo puerto panameño, estén involucrados en el trasiego de la sustancia, o hayan contaminado el contenedor”.

Para sembrar la duda en los lectores, de forma mal intencionada ponen como ejemplo que “en marzo del 2015, autoridades de Colombia inmovilizaron el barco chino Da Dan Xia, que viajaba con destino a Cuba y transportaba ilegalmente “100 toneladas de pólvora, 2.6 millones de fulminantes, 99 núcleos de proyectil y alrededor de 3,000 casquillos de referencia para la construcción de cañones de artillería”.

Sin embargo, después de predisponer a quienes leyeron la noticia con las fanfarrias anticubanas, diluyen la información de que:

En el 2016, Panamá incautó un cargamento de 401 paquetes de cocaína provenientes de la Isla. La droga se encontraba dentro de un contenedor, camuflada entre tanques con melaza de caña y tenía como destino Bélgica, explicó en aquella ocasión el Ministerio de Seguridad Pública panameño. La droga fue incautada como parte de un operativo denominado “Caña Brava” por agentes de la zona policial de Colón, de servicio en la Dirección de Inteligencia Policial. En aquel momento las investigaciones demostraron que la droga fue introducida en Panamá”.

Por tanto, Cuba no fue responsable del hecho, pero la forma en que se relata la información persigue el propósito de confundir e introducir subliminalmente la culpabilidad de Cuba.

Sumándose a las campañas de condena a Cuba, sospechosamente el agente CIA, Luis Almagro, Secretario General de la OEA, a través de su cuenta en Twitter, felicitó a las autoridades panameñas por el descubrimiento de la droga “proveniente de Cuba”, y añadió: “Es hora de acabar los vínculos del narcotráfico con las dictaduras, mientras sus pueblos viven oprimidos y en la miseria estas actividades crecen”.

Con estos elementos, podemos versionar que estamos ante el preludio de nuevas sanciones contra Cuba, como pudiera ser incluirla nuevamente a la lista de países patrocinadores del terrorismo, en vez de mantenerla en la lista de países observados, en la que el presidente Barack Obama la colocó, aunque las sanciones para ambos listados son similares.

La campaña mediática está en desarrollo y ahora las informaciones van dirigidas a señalar que, a dos días del descubrimiento de la droga en Panamá, “el Gobierno cubano sigue sin ofrecer una versión oficial, ni sin reaccionar sobre el descubrimiento”.

Llama la atención que la noticia de marras es lanzada durante la visita a La Habana del canciller turco, para estrechar relaciones con el gobierno de la Isla, algo que no es del agrado de los yanquis que intentar cércala aún más, con el fin de derrocar el sistema socialista.

Cuba mantiene relaciones de cooperación con Estados Unidos para combatir el tráfico de drogas, especialmente la que es bombardeada en el mar y recala en las costas de la Isla.

Razón tenía José Martí cuando apuntó:

“Levantarse sobre intrigas, es levantarse sobre serpientes”.

 

 

 

 


Fake News contra Cuba, vieja historia de un fracaso.

Por Arthur González.

¿Quién no recuerda las mentiras construidas en Washington contra Cuba desde el mismo año 1959?

Para desacreditar el proceso revolucionario cubano los yanquis inventaron todas las mentiras posibles, como parte de la guerra psicológica conformada con el objetivo de debilitar el apoyo popular a Fidel Castro. Sin embargo, ni con los inventos más fantasiosos pudieron lograron.

Una de las más crueles mentiras fue la supuesta Ley de pérdida de la Patria Potestad que la CIA circuló en Cuba, como inició de la despiadada Operación Peter Pan, confabulada con la Iglesia Católica, provocando que padres incautos, influidos por las permanentes campañas anticomunistas, enviaran a sus hijos menores de edad para Estados Unidos sin acompañantes, mentira conocida poco después cuando ya se habían separado de sus pequeños.

Jamás la CIA ni la Iglesia Católica han pedido perdón por esa crueldad que separó durante años, a 14 mil 48 niños de sus padres.

Al cumplirse el 60 aniversario del triunfo revolucionario cubano, miembros de la mafia terrorista y asesina radicada en Miami, que no aceptan el mejoramiento de las relaciones entre Washington y La Habana, presionan al presidente Donald Trump para echar por tierra las tibias y edulcoradas medidas adoptadas por Obama, que buscaban los mismos objetivos de destruir a la Revolución, pero con métodos diferentes.

Trump retomó las técnicas del garrote, obstaculizando los viajes de norteamericanos a Cuba, bajo las licencias que otorga el Departamento de Estado aprobadas por Obama, y aunque perseguían el traslado de los valores yanquis, dejaban cierto dinero en Cuba por alojamiento y alimentación, algo que la CIA siempre ha tratado de impedir, porque considera que a los Castros hay que ahogarlos económicamente.

Para continuar esa línea de acciones contra Cuba y ante las presiones internas y mundiales contra la criminal guerra económica, comercial y financiera más larga de la historia de la humanidad, desde Miami intentan fabricar una matriz de opinión para dar la imagen de que la comunidad cubana radica en ese país, está de acuerdo con el bloqueo económico a la Isla, algo que se sabe es incierto y la prueba está en los miles de cubanos que visitan anualmente la tierra donde nacieron, cifra que aumenta por años.

Los cubanos y sus descendientes saben perfectamente las penurias que sufre su pueblo por la criminal guerra económica, esa que como dijo en 1960 el entonces sub secretario de Estado Lester Mallory, busca enajenar el apoyo interno a la Revolución a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Pero para fabricar una matriz de opinión que justifique el mantenimiento e introducción de nuevas medidas de bloqueo económico, se lanzan a divulgar los resultados de una manipulada encuesta realizada, nada menos que por la ultraderechista Universidad Internacional de la Florida, vinculada a programas contra la Revolución cubana y a la mafia terrorista y asesina de Miami.

Dicha encuesta afirma que la mayoría de los cubanos residentes en Miami “están de acuerdo” en seguir apoyando el bloqueo económico a Cuba, algo que se contradice con encuestas anteriores ejecutadas durante la administración Obama, donde respaldaban el restablecimiento de relaciones diplomáticas, el levantamiento de la prohibición de visitas familiares y el envío continuo de remesas, restringidas a una cada tres años por el entonces presidente George W. Bush.

Se conoce que los resultados de ese tipo de encuestas se manejan políticamente, siempre que se pretende crear corrientes de opinión para imponer determinadas estrategias.

Si en realidad los cubanos residentes en la Florida estuvieran a favor del bloqueo económico, no viajarían a Cuba, ni ayudaran económicamente a sus familiares. Lo mismo harían los cientos de miles de estadounidenses que visitan el archipiélago cubano cada año, cifras que también aumentan.

Allá los tontos que se dejen engañar con las adulteradas cifras que expuso la mencionada encuesta de la reaccionaria Universidad Internacional de la Florida, institución que abrió sus aulas a programas diseñados por la Fundación Nacional Cubano Americana para los hijos y otros familiares de la contrarrevolución cubana, fabricada, entrenada y financiada por Estados Unidos, y a ciertos elementos residentes en Cuba pagados por Washington para deformar la realidad interna del país que los vio nacer, a pesar de haberles dado gratuitamente los conocimientos educacionales que hoy poseen.

Otro argumento que pone en evidencia la mentira de la encuesta de marras, fue la derrota aplastante sufrida en Miami por la candidata republicana María Elvira Salazar, aspirante a ocupar el escaño que dejó vacante la miembro de la mafia terrorista asesina, Ileana Ros-Lehtinen.

María Elvira, ultra reaccionaria de ocupación periodista, que basó su campaña en defender la política que ejecuta el presidente Trump de revertir el acercamiento a Cuba, pero fue derrotada precisamente por esa razón, al igual que Carlos Luis Curbelo, otro de los políticos de ascendencia cubana, que también apuntala a la mafia terrorista y asesina.

Si en verdad los cubanos apoyaran las políticas anticubanas, como el bloqueo económico, comercial y financiero, hubiesen votado por María Elvira y Curbelo, no por sus rivales del partido demócrata.

Lo cierto es que anualmente 189 países representados en las Naciones Unidas, votan en contra de ese inhumano bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba, incluidos los países miembros de la OTAN y otros considerados aliados estratégicos de Estados Unidos, prueba de que tantas personas no pueden estar equivocadas y que son los yanquis quienes reciben el rechazo mundial por su obstinado anhelo de destruir a un pueblo que decidió hace 60 años, ser independiente, soberano y sin un amo imperial que le imponga la conducta que debe asumir.

Sabiduría la de José Martí al afirmar:

“Cuando se aduce un argumento, no se demuestra que es malo porque lo sea quien lo presenta, sino porque en él no hay razón”.

Estados Unidos culpable de las migraciones ilegales.


Por Arthur González

Desde el pasado siglo XX los movimientos migratorios en el mundo crecen vertiginosamente, provocado por guerras y desigualdades económicas. En la última década la situación se volvió incontrolable y el verdadero responsable es Estados Unidos, con sus planes desestabilizadores y operaciones encubiertas contra países que tienen gobernantes no aceptables para ellos.

¿Quién provocó las salidas ilegales de Cuba hacia Estados Unidos?

El propio gobierno estadounidense que aceptó desde enero de 1959, la entrada a su territorio de los prófugos de la justicia cubana, asesinos, torturadores y ladrones que sirvieron al dictador Fulgencio Batista, a los cuales otorgó la categoría de “refugiados políticos”, a pesar de sus crímenes y otros delitos comunes cometidos.

Por su fuera poco, la CIA de conjunto con la Iglesia Católica cubana, organizaron en 1960 la abominable Operación Peter Pan, sacando del país sin acompañantes a 14 mil 48 niñas y niños menores de 16 años, no otorgándole visas a sus padres, quienes no tuvieron otra alternativa que lanzarse al mar para llegar a la Florida, donde eran recibidos como héroes.

Para darle legalidad al fenómeno, en 1966 el presidente Lyndon B. Johnson aprobó la Ley de Ajuste Cubano, aún vigente, que admite a todo cubano que llegue a suelo estadounidense y solicite asilo por “huir del comunismo”.

En los últimos cinco años, países latinoamericanos se vieron envueltos por movimientos migratorios ilegales, de miles de cubanos que trataban de llegar a Estados Unidos en busca de mejorías económicas.

Washington mantiene una guerra económica, financiera y mediática total contra Cuba, con el propósito de provocar revueltas populares que pongan fin al sistema socialista, pero los cubanos en vez de eso, buscan la forma de arribar a la frontera norteamericana, convirtiéndose esa guerra económica en un bumerán para los propios yanquis.

A Venezuela le aplicaron la misma receta y el resultado obtenido es similar, porque la emigración hacia los Estados Unidos desborda sus posibilidades de asimilarlos, teniendo que adoptar medidas de deportación, al no existir Ley de Ajuste Venezolano.

Esto también afecta a otros países centroamericanos que se ven en graves problemas por las entradas masivas de venezolanos, que desestabiliza sus economías y sistemas de seguridad interna.

Otro tanto sucede en la actualidad con Nicaragua. Desde hace algunos años Estados Unidos intenta derrocar al gobierno de Daniel Ortega, asignándole a la USAID y a la NED, millonarios presupuestos para preparar a la contrarrevolución interna, lo que hacen también contra Cuba y Venezuela.

Esa contrarrevolución nicaragüense ejecutó recientemente planes terroristas diseñados por la CIA, dirigidos desde la embajada yanqui en Managua, con el fin de crear el caos interno.

Ante tantos hechos terroristas, incluido los asesinatos a personas simpatizantes de Ortega, la desestabilización interna y el temor de una escalada mayor de violencia, miles de ciudadanos se encaminan hacia la frontera de Costa Rica, conformando una situación bien compleja para esa nación centroamericana que no fabricó ni estimuló a la contrarrevolución nica.

Estados Unidos, padre de la desestabilización interna en esos países, observa desde lejos pero no recibe a ninguno de los nicaragüenses que salen de su país.

El gran consumo interno de drogas en Norteamérica, estimula la producción de cocaína y marihuana en países latinoamericanos, por lo que cada día surgen más carteles dedicados al tráfico de drogas hacia EE.UU.

México como país fronterizo con Estados Unidos es quien más sufre las consecuencias nefastas. Los asesinatos son por decenas diariamente, la violencia contra la población campesina es cotidiana y la miseria prolífera sin límites.

Esa es la causa fundamental de la emigración ilegal hacia el Norte, donde la guardia fronteriza yanqui los matan como animales, y ahora por decisión del presidente Donald Trump, les quitan a sus hijos enviándolos a centros de detención mientras esperan la deportación.

Está sucediendo algo similar en Europa, posterior a la guerra iniciada injustificadamente por Estados Unidos en Afganistán, con el verdadero propósito de acercarse a la frontera con Rusia e Irán, apoderarse de sus recursos naturales y cambiar el mapa mundial.

Lo mismo sucedió después de la guerra criminal contra Yugoeslavia, Irak, Libia, Yemen y Siria, dando como resultado una desestabilización total en la región, a la que se suman las revueltas en países africanos, después que Estados Unidos con el apoyo de Israel, fabricó un ejército mercenario para combatir en Siria.

Esas oleadas de emigrantes ilegales no llegan a las costas de Estados Unidos, sino a la de países europeos que se ven obligados a la asimilación de cientos de miles de personas, creándose el desorden interno, además de los cientos de ahogados en el mar.

Sin embargo, las campañas mediáticas construidas por la prensa oficialista de muchos países, no señalan al verdadero responsable de los conflictos bélicos en el mundo y acusan a los que son víctimas de los planes de acción encubierta, brindando una imagen tergiversada de la realidad.

Miles de personas huyen de la violencia construida por los yanquis, que diseñan, financian y abastecen a los grupos terroristas disfrazados de “opositores”.

Lo que sucede en los países afectados no es más que la aplicación de la mal llamada “lucha no violenta”, ideada por el viejo agente CIA, Gene Sharp, con sus cinco etapas.

1ra. Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, denuncias de corrupción, promoción de intrigas y divulgación de falsos rumores.

2da. Desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno en el poder.

3ra. Centrar la lucha por “reivindicaciones políticas y sociales”, manipular los colectivos para que emprendan manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones estatales.

4ta. Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”.

5ta. Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

No son coincidencias, sino un programa subversivo que al final origina la emigración ilegal de los que no quieren morir, ni pasar hambre en sus países.

Esos planes imperiales resultan muy peligrosos y Estados Unidos debería tener presente que con los pueblos no se puede jugar, porque como el elefante, nunca olvidan.

Por eso señaló José Martí:

“Con el elefante no hay que jugar, porque cuando se le enoja la dignidad, sacude la trompa como un azote y de un latigazo echa por tierra al hombre más fuerte”.

 

 

Conferencia de Obispos Católicos de Cuba apoya campañas contra Nicaragua.


Por Arthur González.

Sumándose a las campañas mediáticas contra el gobierno sandinista de Nicaragua, generadas por los ideólogos de los Servicios de Inteligencia de Estados Unidos, Juan de Dios Hernández Ruiz, Obispo Auxiliar de La Habana y Secretario General de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, COCC, envió una carta al Cardenal Leopoldo Brenes, Presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, donde toma partido en contra las autoridades de ese país centroamericano.

En su misiva Monseñor Juan de Dios Hernández, afirma que “hemos visto con profunda tristeza y horror, las imágenes de la barbarie ocurrida el pasado domingo en la Basílica de San Sebastián en Diriamba. Estos hechos de violencia y profanación, de crímenes y abusos de poder, resultan verdaderamente denigrantes y, por ello, experimentamos el lógico sentido de fraternidad pastoral ante el momento que afrontan”.

Sin embargo, no menciona que la violencia y los crímenes son generados por los llamados opositores al gobierno, entrenados y financiados desde la embajada yanqui en Managua, mediante programas de la NED y la USAID, para intentar derrocar al gobierno sandinista, de acuerdo con programas publicados por esas agencias norteamericanas en sus sitios oficiales en Internet.

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba no se pronuncia respecto a los asesinatos de jóvenes y policías a manos de los que se dicen “opositores”, quienes queman instituciones oficiales, cierran calles y avenidas para impedir el paso de ambulancias con heridos, lo que ha provocado decenas de muertos.

Tampoco condenan la quema y destrucción de autos, comercios e incluso de instalaciones gubernamentales y ornamentos en las avenidas, una de las cuales mató a un periodista.

Mucha es la hipocresía solidaria, pues Jesús no apoya el crimen, los asesinatos ni la violencia entre hermanos, estimulada con dinero de Estados Unidos con el único interés de destruir el sistema revolucionario sandinista, al igual que ejecutan contra Venezuela e hicieron contra la Revolución cubana en los años 60, donde la iglesia católica de Cuba también se puso de parte de los terroristas y agentes de la CIA.

No es casual que ahora la COCC ofrezca su apoyo “solidario” a quienes no impiden la violencia en Nicaragua y se parcialicen con los “opositores”. El pueblo cubano no olvida que en templos católicos se guardaron armas enviadas desde Estados Unidos y se resguardó a asesinos, como el secuestrador de un avión de Cubana de Aviación después de asesinar al piloto, solicitando para él, asilo canónico.

¿Por qué no se solidarizaron con Nicaragua cuando el dictador Anastasio Somoza exterminaba a diestra y siniestra en ese país centroamericano, o cuando Estados Unidos armaba a la contrarrevolución para matar a campesinos que simpatizaban con la Revolución Sandinista, durante la llamada Irán-contra?

La historia es una sola y no se borra tan fácilmente, la Operación Peter Pan, generada por la CIA, contó con el apoyo de la iglesia católica cubana, acción criminal que separó a padres e hijos por años, al seguir las campañas generadas por la CIA de que el gobierno revolucionario cubano les quitaría la patria potestad a los padres.

Por esa mentira, cientos de padres enviaron a sus hijos menores sin acompañantes para Miami, en total 14 mil 048 niños que fueron distribuidos por todo el país en centros religiosos, casas de familias y orfanatos, donde muchos sufrieron maltratos psíquicos y físicos, incluida la violación.

En vez de hacer el papel del buen samaritano, la COCC debió condenar desde un inicio la violencia generada en Nicaragua y ponerse al lado del pueblo, ese que el pasado mes de noviembre acudió democráticamente a las urnas para elegir al presidente Daniel Ortega, con un margen mayoritario.

El dolor de los nicaragüenses lo provocan las acciones violentas llevadas a cabo por los que dicen amar la libertad y la democracia y no por las autoridades que nunca iniciaron tales acciones.

Para hablar de “anhelos de verdad, justicia y apego a la legalidad constitucional, que conduzcan a alcanzar una paz estable y verdadera”, lo primero que debe hacer la COCC, es exhortar a los opositores financiados por los yanquis, a que cesen sus actos vandálicos y dejen de quemar, destruir y asesinar a sus hermanos, por el solo hecho de apoyar el sandinismo, ese movimiento que acabó con los crímenes y desmanes del gobierno de Somoza, el que siempre contó con el apoyo de Washington a pesar de ser un dictador.

Por actitudes similares expresó José Martí:

“Hay pocas cosas que en el mundo sean tan odiadas como los hipócritas”.

 

 

 

 

 

 

Motivos de Cuba para crear la Seguridad del Estado.


Por Arthur González.

Para quienes forman parte del ejército de asalariados de Estados Unidos para su guerra subversiva contra Cuba, escribir y hablar mal de la Seguridad del Estado, es parte de las indicaciones recibidas para demonizar a la Revolución socialista, esa que tanto odian los yanquis.

En Madrid, recientemente, uno de esos que viven haciendo campañas contra Cuba, presentó una seudo antología sobre el trabajo de la Seguridad del Estado, con el fin de satanizar su combate contra las acciones de la CIA, pero obvió contar los planes de esa Agencia para derrocar la naciente Revolución, incluso los de asesinato a Fidel Castro, algo que, por si solo, califica como crimen de lesa humanidad y por lo que jamás han sido enjuiciados Presidentes de Estados Unidos, Directores de la CIA y oficiales, que los diseñaron y ejecutaron.

En un intento baldío por desprestigiar el trabajo de la Seguridad, pretenden burlarse de los oficiales que protegen la estabilidad de toda una nación contra las acciones de la CIA, hechos que no mencionan.

Sin embargo, arremeten contra el museo que exhibe las operaciones ejecutadas por Estados Unidos contra Cuba desde el mismo año 1959, que van desde el espionaje y la guerra biológica, hasta las de carácter subversivo, entre ellas la cruel y despiadada Operación Peter Pan, que logró influenciar sobre las familias cubanas para que enviaran sin acompañantes a 14 mil 48 menores de edad, bajo el supuesto de que el Gobierno revolucionario les quitaría la Patria Potestad a los padres, engaño que contó con el apoyo de la Iglesia Católica, más dos mujeres agentes de la CIA radicadas en La Habana.

Si de contar historias se trata, esa antología debería reflejar que, en diciembre de 1958 el Presidente D. Eisenhower y el Director de la CIA, expresaron ante el Consejo de Seguridad Nacional: “hay que evitar la victoria de Fidel Castro”, y ante la imposibilidad de lograrlo, en abril de 1959 elaboraron el primer plan contra la naciente Revolución.

Según documentos desclasificados, durante la primera visita de Castro a New York, la CIA envió al oficial Gerry Droller, bajo el seudónimo de Frank Bender, a contactarlo en el Hotel Staler Hilton.

Ese oficial pretendió ser el “compañero que lo iba a atender”, y según contó el yanqui en su informe, Fidel aceptó la sugerencia de mantener un canal secreto de comunicación, algo que no se efectuó porque a pesar de la insistencia de oficiales destacados en la embajada de La Habana, Castro nunca respondió a sus llamadas.

Quienes pretende deformar la realidad y ocultar los motivos para crear la Seguridad del Estado como una defensa de la Isla, no mencionan que en diciembre de 1959 el Jefe de la División de planes especiales de la CIA para el Hemisferio Occidental, envió un plan a su director, Allen Dulles, proponiendo sin el menor sonrojo:

“Debe dársele una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que se hallan cercanos a Fidel, como su hermano Raúl y su compañero Che Guevara, tienen el mismo magnetismo sobre las masas. Muchas personas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría la caída del gobierno actual”.

Eso basta para comprender por qué nació la Seguridad Cubana.

Quienes pretenden desprestigiar a Cuba, olvidaron los actos de terrorismo de Estado perpetrados por agentes de la CIA desde marzo de 1960, con la voladura del buque francés La Coubre en el puerto habanero; los incendios en los centros comerciales, escuelas, cines, teatros e industrias cubanas, para dañar la economía y sembrar el terror entre la población.

Tampoco mencionan en su “antología”, el plan aprobado por el Presidente J.F. Kennedy, el 8 de junio de 1963 preparado por la CIA para el Grupo permanente del Consejo Nacional de Seguridad, titulado: “Política encubierta y programa integrado de acciones propuestas hacia Cuba”.

Dicho plan es totalmente de acciones terroristas, el que por sí solo califica para que sus diseñadores fuesen juzgados y sancionados por los crímenes causados.

En el mismo se plantean acciones de recolección encubierta de inteligencia, tanto sobre requerimientos estratégicos de EE.UU., como de sus necesidades operativas; acciones de propagada para estimular sabotajes; estimulación a la desafección en los centros de poder militar y otros; unidas a varias acciones para dañar la economía cubana sobre una base creciente.

Para esos que ahora se burlan del “compañero que los atendió”, es importante que lean lo que afirma la CIA en dicho programa y las razones para que exista ese “compañero”, pues sin el menor sonrojo el plan señala:

Habrá fracasos con la consecuente pérdida de vida y acusaciones contra EE.UU. que resultarán en críticas en casa y afuera. Ninguna de esas consecuencias esperadas deberá hacernos cambiar nuestro curso si el programa expuesto puede esperarse tenga éxito”.

Esas historias y muchas más, dieron pie a la apertura del Museo de la Seguridad del Estado, transformado hoy en Memorial de la Denuncia, lugar que conserva la resistencia de un pueblo que ha sufrido las más crueles acciones de la CIA, entre ellas la voladura en pleno vuelo de un avión civil, donde perecieron 73 inocentes, cuyos autores residieron en Miami hasta su fallecimiento, con estatus de refugiados políticos.

Las generaciones de cubanos, actuales y futuras, deben conocer quienes provocaron la muerte y destrucción en su patria, cuánto dinero han recibido y aun reciben por sus actos subversivos, cómo se fabrican los “disidentes” y las campañas mediáticas que mienten premeditadamente, además de la participación de oficiales de la CIA encubiertos como diplomáticos, comerciantes, periodistas extranjeros y turistas, con el propósito de espiar e intentar subvertir el orden interno de Cuba.

Aunque les duela, la verdad no se puede ocultar, porque la historia está plasmada en cientos de miles de documentos desclasificados y publicados por el propio Gobierno de Estados Unidos, razones más que suficientes para disponer de oficiales profesionales, capaces de descubrir y cortar a tiempo las acciones diseñadas por la CIA contra el pueblo cubano, pues como dijo José Martí:

“Lo único verdadero es lo que la razón demuestra como tal”.

 

La emigración, vieja arma subversiva de Estados Unidos


Por Arthur González.

Utilizada primeramente contra la Europa socialista, la emigración es empleada como arma subversiva para hacerle creer al mundo que la gente huye del comunismo, retomándola con más fuerza al triunfar la Revolución cubana en 1959.

En su obsesión por difamar a Cuba, Estados Unidos aceptó en su territorio a los asesinos, torturadores, ladrones y testaferros del dictador Fulgencio Batista, a pesar de reclamos oficiales de los tribunales cubanos, debido a las causas pendientes que tenían aquellos que salieron ilegalmente de la isla y entraron en aquel país de igual manera.

El FBI ni las cortes de justicia investigaron a esa pléyade de maleantes que posteriormente conformaron la mafia terrorista anticubana, haciendo estallar bombas y asesinar a personas en sus guerras intestinas por el control de las drogas, el juego y la prostitución.

Estados Unidos aún protege a terroristas connotados que poseen una amplia hoja de crímenes, muchos de ellos al servicio de la CIA contra Cuba, pero lo peor es que son los propios ciudadanos norteamericanos quienes los mantienen con parte de sus impuestos.

Ahora la historia se repite con los venezolanos, siendo utilizados por Washington para sus campañas mediáticas contra el gobierno de Nicolás Maduro, haciéndole creer a los americanos que los quienes arriban a Miami son “perseguidos políticos”, tal y como hacen con los cubanos, situación que agravará la crisis económica de algunos estados, especialmente la Florida.

Para demostrar como repiten la historia, basta señalar que oficialmente el Gobierno de Trump, inició conversaciones con varios países latinoamericanos aliados, para acoger en Estados Unidos a más refugiados venezolanos, a pesar de que contradice su política de no permitir más emigrantes.

Informaciones a tribuidas a un alto funcionario del gobierno estadounidense, aseguran que esas conversaciones “informales” forman parte de la estrategia para enfrentar a los cientos de miles de venezolanos que “huyen” y que amenazan con desestabilizar a los socios de EE.UU. en América Latina y el Caribe.

Ese es el resultado de la política anti chavista de la Casa Blanca y que ahora los países de la región como Colombia, Ecuador y Brasil, no pueden aceptar, pues ya presentan suficientes problemas internos para asimilar a miles de venezolanos.

Solo Colombia absorbió a más de 600 mil venezolanos y según la Organización Internacional para los Refugiados, existen 1,5 millones de venezolanos desplazados, distribuidos por más de 15 países en América Latina y el Caribe.

La causa fundamental de esa emigración es la situación económica, provocada por la cruel y despiadada guerra que inició Estados Unidos contra Venezuela, para evitar que la Revolución Bolivariana pueda satisfacer las necesidades de sus ciudadanos y que estos culpen al sistema de sus problemas, lo mismo que hacen desde hace 59 años contra Cuba.

Cuando Estados Unidos con sus operaciones encubiertas, inició la estimulación de la emigración cubana, la administración de Dwight Eisenhower, inauguró en diciembre de 1960 el Centro de Emergencia de Refugiados cubanos en Miami, calificando con la categoría de “refugiados”, a todos los que arribaban a los Estados Unidos, a pesar de carecer de fundamento legal.

Documentos desclasificados confirman como la CIA utilizó a esos “refugiados”, para sus actividades subversivas, incluida la fracasada invasión mercenaria por Bahía de Cochinos en abril de 1961.

La CIA conformó la triste Operación Peter Pan, y por ella sacó de Cuba sin acompañantes, a 14 mil 48 niños, algo despiadado al separarlos de sus padres por muchos años.

Ante el incremento de “refugiados cubanos”, en 1961 el presidente John F. Kennedy, aprobó el Programa de Refugiados Cubanos (Cuban Refugee Program), para facilitar la integración en EE.UU. a todos los que “huían” del régimen de Castro, y ayudarlos a su adaptación en tierra extraña.

En 1961 el presupuesto inicial del Programa fue de 4 millones de dólares y en 1962 ascendió a 38 millones de dólares, hasta alcanzar en 1972 la cifra de 144 millones de dólares.  Dicho programa duró 15 años y le costó al gobierno estadounidense y a los contribuyentes, la cifra de 727 millones de dólares.

Aun hoy los que reciben la clasificación de “refugiados políticos” bajo la vigente Ley de Ajuste Cubano de 1966, reciben una ayuda financiera por solo decir que son “perseguidos por el comunismo”, como el caso de Rosa María Payá y su familia.

A pesar de la situación económica que tiene Estados Unidos en la actualidad, aprueba millonarios fondos para subsidiar a los venezolanos emigrados, monto que alcanza hoy la suma de 16 millones.

Al incrementar la guerra económica, comercial y financiera contra Venezuela, unida las sanciones a sus funcionarios, cada día son más los venezolanos que viajan en busca de una vida más holgada – algo que no todos encuentran – creándole un serio y difícil problema a la economía norteamericana y de otros países de la región.

Ninguno de esos emigrantes clasifica para que la Organización Internacional para los Refugiados de la ONU y la Organización Internacional para la Migraciones, les otorguen ayuda monetaria.

La situación que sufren hoy millones de venezolanos es provocada por Estados Unidos con su guerra económica y la manipulación mediática, con la esperanza de derrocar al gobierno de Maduro y reinstalar un gobierno al servicio de sus órdenes con una economía neoliberal, para eliminar todos los programas sociales que benefician al pueblo, algo que en casi 60 años no han podido hacer con Cuba.

Los yanquis no aprenden las lecciones, su prepotencia los mata y arrastran a sus aliados en tales acciones, que al final solo perjudican a los pueblos, incluido el estadounidense.

Sabio fue José Martí cuando afirmó:

“Los necios creen que debajo de su plastrón se esconde la llave del mundo…y niegan con sincera imbecilidad…todo lo que en ellos nos sea, sobre todo si se les desarregla su plastrón”.