Dónde quedaron la libertad de prensa y los Derechos Humanos.


Por Arthur González

 

¿Alguien pudiera imaginar lo que sucedería si las actuales protestas masivas en Ecuador fuesen en Venezuela?

De inmediato la OEA, el TIAR, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el Parlamento Europeo y por su puesto la Casa Blanca, condenarían al presidente Nicolás Maduro por la represión contra el pueblo, y la invasión militar con las tropas yanquis, colombianas y brasileñas, ya estarían bombardeando a Venezuela para invadirla y restablecer la seguridad ciudadana y los Derechos Humanos.

Sin embargo, después de 10 días de manifestaciones populares en Ecuador en contra de las medidas neoliberales, tomadas por el presidente Lenin Moreno, declarar toque de queda y aprobar la brutal y salvaje represión contra los miles de ciudadanos que protestan pacíficamente, ninguno de los organismos antes mencionados, lo ha condenado por sus actos.

El lenguaje empleado por las cadenas internacionales de TV y de prensa, es muy diferente al usado cuando un mínimo grupo de opositores venezolanos, realizaba actos vandálicos y terroristas en su intento por desestabilizar el orden interno, con la intensión de destituir al presidente constitucional Nicolás Maduro.

Durante el fallido golpe de Estado presidido por Juan El Títere Guaidó, auto proclamado presidente con el apoyo de la Casa Blanca y la CIA, las noticias publicadas por la prensa al servicio de los yanquis eran muy diferentes a las que ocurren en Ecuador, a pesar de las mil 70 personas detenidas desde el 3 de octubre hasta el 10 de octubre de 2019, los más de 554 heridos, 5 muertos y otros tantos desaparecidos, por estar opuestos al decreto 883 firmado por Lenin Moreno y que afecta económicamente a todos los ecuatorianos.

Las protestas están encabezadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador y la brutalidad demostrada por las Fuerzas Armadas contra la población, no tienen paralelo con la actitud de las venezolanas, cuando se enfrentaron a los grupos terroristas en las llamadas Guarimbas, que llegaron a quemar vivos a simpatizantes de Nicolás Maduro.

Las noticias transmitidas por los medios al servicio de las clases poderosas, no respetan la libertad de prensa, manipulan la verdad y acusan a los que protestan de ser culpables de la situación existente. Las fotos publicadas muestras a los indignados en las calles y evitan plasmar las fuerzas represivas, que más que policías parecen hombres de la Guerra de las Galaxias, por los cascos, escudos, protectores de piernas y las porras que portan.

Son informaciones tergiversadas para satanizar al pueblo, afirmando que son los protestantes los que lanzan gases lacrimógenos, cuando son las fuerzas represivas quienes disponen de ellos y los emplean contra la población civil.

En ese sentido el Nuevo Herald de Miami publicaba:

“Manifestantes y uniformados chocaron entre sí. Las imágenes mostraban a hombres cojeando, cubriéndose las cabezas y las bocas para protegerse de los gases y levantando los brazos en alto para fracturar piedras contra el piso y lanzarlas a la policía”.

“Los indígenas de Ecuador protestan desde el lunes en ese sector, donde la confrontación dejó un saldo de personas con problemas de asfixia, contusiones y heridas de diversa magnitud que recibieron atención por parte de personal de asistencia médica de las universidades y de la Cruz Roja”.

“El gobierno ha señalado que se han registrado más de 900 detenidos y que muchos ya fueron liberados”.  Manifestantes arrojan gases lacrimógenos a la policía cerca del Palacio Legislativo de Ecuador en Quito”.

De los periodistas que reportan para sus medios y han sido heridos por las balas de goma lanzadas por los operativos policiales, ni una sola palabra de condena. Bien distinta es la redacción que hacen para acusar con mentiras a Cuba, al publicar ese mismo libelo de Miami noticias falsas como la siguiente:

“En medio de una nueva oleada represiva contra periodistas independientes, artistas, opositores y defensores de los Derechos Humanos en Cuba, la Unión Europea dialogó en Bruselas con representantes de la sociedad civil cubana”.

O las informaciones divulgadas contra la Revolución Bolivariana de Venezuela, durante el fracaso golpe de Estado hace unos meses, en la que dieron un tono totalmente diferente al utilizado ahora para relatar los hechos de Ecuador, como esta:

“Al menos cuatro personas han fallecido, más de 200 resultaron heridas y 205 han sido detenidas, durante la represión estatal de diversas protestas que han tenido lugar en toda Venezuela desde el 30 de abril, ha confirmado Amnistía Internacional”.

“Las fuerzas de seguridad bajo el mando de Nicolás Maduro y los grupos de civiles armados que lo apoyan, insisten en reprimir las protestas de las personas que demandan una salida a la grave crisis política y de Derechos Humanos que aqueja al país desde hace varios años”, dijo Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional. 

“Los crímenes de derecho internacional que están cometiendo engrosarán el ya largo expediente ante la justicia internacional. Maduro debe poner fin a su política de represión de inmediato”. Amnistía Internacional ha estado documentando las graves violaciones a los Derechos Humanos y crímenes de derecho internacional que están sucediendo en Venezuela desde el agravamiento de la crisis en enero de 2019. La organización ha documentado ejecuciones extrajudiciales, uso ilegitimo de la fuerza letal, detenciones arbitrarias masivas y malos tratos contra personas que manifiestan su opinión en contra del gobierno de Maduro”.

Nada parecido está autorizado a publicar para describir la actual situación de represión que viven los ecuatorianos, la llamada “libertad de prensa” no lo permite, porque el presidente Moreno es un lacayo de los yanquis.

El sacrosanto Parlamento Europeo que tanta “preocupación” muestra por los Derechos Humanos en Cuba y Venezuela, se ha quedado mudo, y espera las instrucciones de Washington; pero cuando el golpe de Estado made in USA en Caracas, se pronunciaron de inmediato y en su declaración oficial condenaron “la violencia y la impunidad” en Venezuela, llamaron al diálogo y el respeto de los Derechos Humanos y solicitaron que una comisión parlamentaria adhoc de verificación, visitara el país.

En resolución lamentaron las “muertes y los actos violentos”, recordaron que “velar por la seguridad y los derechos y la libertad de expresión de todos sus ciudadanos, no importa cuál sea su ideología, es tarea del Gobierno nacional”. Exigieron la liberación de los detenidos durante las manifestaciones y el respeto de la labor periodística, texto aprobado por 463 votos a favor, 45 en contra y 37 abstenciones.

La Alta Representante de la Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, presionó para la búsqueda del diálogo y el respeto de las libertades civiles y los Derechos Humanos, pero ahora con la situación dramática que vive el pueblo ecuatoriano no se pronuncia, a pesar de que son cientos de miles los que protestan y no un puñado financiado por la CIA, como sucedió en Caracas.

Después de la visita a Venezuela de la Alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, emitió un informe desbalanceado que repitió las mismas acusaciones falsas de la Casa Blanca y sus lacayos; omitió la obra social ejecutada por la Revolución, y los daños causados al pueblo de la guerra económica, comercial y financiera que lleva a cabo el imperio norteamericano.

Coincidiendo con el texto de la resolución del Parlamento Europeo, condenó “la represión y violencia, el uso de las detenciones arbitrarias, la tortura y los asesinatos extrajudiciales” y por supuesto, señaló “la responsabilidad directa de Nicolás Maduro, así como de las Fuerzas Armadas y del servicio de Inteligencia” en el uso indiscriminado de la violencia para reprimir el proceso de transición democrática y el restablecimiento del Estado de Derecho en el país y exigido el cese inmediato de las violaciones de Derechos Humanos.

El informe de Bachelet afirma, sin pruebas, la cifra 7 mil ejecuciones extrajudiciales en operaciones de seguridad en Venezuela, en los últimos 18 meses, y que se emplea el recurso a la tortura por parte de los aparatos de Seguridad e Inteligencia del régimen, así como la persecución política a la oposición.

Esperemos que el Parlamento Europeo asuma una fuerte condena a Lenin Moreno, porque en Ecuador la represión es real y no inventada como hacen contra Venezuela, se viola los más elementales Derechos Humanos contra todo un pueblo, que reclama la destitución del presidente por su entrega al Fondo Monetario Internacional.

¿Solicitaran los parlamentarios europeos la imposición de sanciones contra las autoridades responsables de violaciones de los Derechos Humanos y la represión, la congelación de sus activos y prohibirles los visados a la Unión Europea y a sus familiares más cercanos, como pidieron para Venezuela?

Mucha demagogia existe en ese Parlamento, en la OEA, el Grupo de Lima y en el Departamento de Estado yanqui, porque cuando se trata de sancionar las verdaderas represiones y violaciones a los Derechos Humanos de sus aliados, la cosa es bien diferente, lo que demuestra la falsedad de sus preocupaciones.

Por eso José Martí afirmó:

“Hay pocas cosas que en el mundo sean tan odiadas como los hipócritas”

Anuncios

Prensa pro yanqui, eje de nueva campaña.


Por Arthur González.

Especialistas de Estados Unidos en temas de guerra psicológica, seleccionan temas para sus campañas contra la Revolución cubana, con el fin de conformar matrices de opinión que intentan sembrar en los lectores. Ahora tocó el turno a la llamada “prensa independiente”, pero financiada y fabricada por oficiales de la CIA.

Ese tipo de guerra se conoce también como guerra política, para ganar las mentes y los corazones, con el ánimo planeado de evocar una reacción psicológica en otras personas, siempre dirigido a influir en el sistema de valores, destruir la moral, lacerar la credibilidad del sistema, manipular las emociones, el razonamiento y el comportamiento del público.

Estados Unidos emplea la guerra psicológica como una política habitual para agredir a los gobiernos que no se someten a sus órdenes, con el propósito de minar la opinión pública y dañar la valoración del pueblo sobre sus gobernantes.

Al igual que hicieron los nazis, los Estados Unidos emplean sus poderosos medios de comunicación para repetir, manipuladamente, temáticas de su interés contra sus adversarios, con el objetivo de influir en la actitud de las masas, sobre las que ejecutan sus operaciones psicológicas para ponerlas a su favor.

Es por eso que actualmente retoman la falsa afirmación de que Cuba “reprime” a la mal llamada prensa independiente y para ello se valen de organizaciones creadas para acusar a quienes consideran sus enemigos, como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que jamás ha denunciado la situación de la prensa estadounidense, esa que no puede publicar nada que afecte al sistema yanqui. A esta cruzada anticubana se sumó también el Senador Marco Rubio.

La algarabía preparada contra la Revolución se hizo visible en el show mediático diseñado durante el desarrollo de la Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa, celebrada recientemente en Miami, capital de la mafia terrorista anticubana que da refugio a terroristas, asesinos a sueldo, ladrones y a cuanto deshecho de la sociedad existe.

Esa misma SIP jamás condenó la presencia en Miami del asesino Orlando Bosch, ni de Luis Posada Carriles, autores de la voladura en pleno vuelo de un avión civil de Cubana de Aviación, donde murieron 73 civiles inocentes, más otros crímenes entre ellos la colocación de bombas en oficinas y consulados cubanos en el exterior; planes para asesinar a Fidel Castro y artefactos explosivos detonados en varios hoteles en La Habana, con saldo de muertos y heridos, e incluso bombas en oficinas dentro del territorio de Estados Unidos, por lo que el FBI los consideraba personas peligrosas, aunque nunca los enjuició por contar con el apoyo de congresistas de origen cubano.

La matriz que pretenden sembrar en los lectores es que en Cuba “se reprime” a los seudo periodistas construidos por Washington y que dependen del salario que mensualmente reciben, junto a las líneas de mensajes que deben publicar en sitios de Internet.

Al no tener pruebas de esa supuesta represión, alegan que el gobierno “amenaza a los periodistas con enjuiciarlos”, pero ninguno ha sido encarcelado por su permanente presencia en las redes sociales con acusaciones falsas, calumnias y difamaciones, a pesar de que esas acciones tipifican como delitos en el código penal de Cuba y de muchos países del mundo, incluidos los Estados Unidos.

Ni uno solo de esos asalariados ha sido asesinado o desaparecido, como sucede en países de la región que jamás han sido acusados por los yanquis y sus organizaciones satélites.

Un ejemplo de la libertad que gozan en la Isla es Yoani Sánchez, convertida en periodista por el terrorista y prófugo de la justicia cubana, Carlos Alberto Montaner, agente de la CIA que colocaba explosivos en centros comerciales de La Habana.

Montaner la reclutó cuando era una emigrada en España y buscaba trabajo, imponiéndole como condición de regresar a Cuba y accionar desde adentro en la captación de jóvenes, para convertirlos en contrarrevolucionarios.

A pesar de sus calumnias y tergiversaciones de la realidad cubana, Yoani nunca ha sido detenida ni condenada por colaborar con una potencia extranjera. La táctica seguida con ella fue hacerla una “estrella” del periodismo y en solo tres años recibió los más altos galardones internacionales, como el premio Ortega Gacet, Cepos, Jaime Brunet, Príncipe Claus, María Moors Cabet, además se ser nombrada por el diario español El País, su corresponsal en Cuba.

Sus reuniones constantes con diplomáticos yanquis en La Habana se divulgan en el sitio oficial y a pesar de eso no es molestada por las autoridades.

Para fortalecer el trabajo que tiene que ejecutar en la Isla, los yanquis le crearon el periódico digital 14yMedio, sin ser reprimida.

Los inventos de la represión no los pueden demostrar porque no existen, pero la SIP y Marco Rubio no señalan al presidente Donald Trump, por sus constantes acusaciones a los periodistas y la prensa de su país, calificando a los reporteros como “enemigos del pueblo”, expulsándolos de la Casa Blanca, e impidiendo el acceso a las conferencias de prensa a aquellos representantes de los medios que le critican por sus mentiras y despotismo sin par.

¿Dónde están las acusaciones de Marco Rubio contra Milos Zeman, presidente de la República Checa, cuando en octubre de 2017 se presentó en una conferencia de prensa con un fusil de asalto AKM, falso, en el que se leía: “para los periodistas”; o su posición contra Robert Fico, quien fuera primer ministro de Eslovaquia hasta marzo de 2018, quien llamó a los periodistas: “sucias prostitutas anti-eslovacas, idiotas y hienas”?

Nada semejante sucede en la Cuba socialista que tanto odian.

Que decir de México, país en el que el periodismo es una de las profesiones más peligrosas y los reporteros asesinados en plena calle con total impunidad.  Allí la vida no vale nada, algo que los asalariados de Estados Unidos en Cuba no tienen ni idea de lo que es una verdadera represión mortal.

Esta operación de guerra psicológica contra la Revolución, se produce en la antesala de la presentación de Cuba del informe contra el criminal Bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto desde hace 60 años por Estados Unidos contra el pueblo cubano, en un intento desesperado por empañar una obra que sacó del hambre, el analfabetismo, la desigualdad y la discriminación a millones de cubanos.

Estados Unidos impone a los cubanos restricciones de acceso a determinados sitios en Internet, sanciona a empresas que trabajan en la red por relacionarse con Cuba, y prohíbe el acceso a las tecnologías para la navegación plena, algo que la SIP no tiene escrito en el guion que le entrega Washington para sus ataques a la Revolución.

Las autoridades cubanas dan pleno acceso al pueblo para la navegación en Internet, incluido Facebook, twitter y otros sitios, pero es Estados Unidos quien limita y sanciona a los cubanos que escriben a favor del proceso revolucionario, cerrándole sus cuentas para que la verdad no sea conocida, limitando la plena libertad de prensa, quienes sienten la persecución que les hacen los administradores de esos sitios por las informaciones que publican, situación que tampoco señalan los funcionarios de la SIP.

Yoani Sánchez viaja constantemente al exterior sin ser importunada, el asalariado José Daniel Ferrer, mencionado como “víctima del régimen” cubano por el senador Rubio, es un ejemplo de todo lo contrario, es asiduo visitante a Miami y con el dinero que recibe de sus patronos, ha adquirido nuevas viviendas, se ha casado varias veces y lleva una vida plena de placeres, según relatan sus propios seguidores.

Las informaciones falsas las inventaron en Estados Unidos, no en Cuba o Venezuela y son precisamente para engañar a la opinión pública, tal y como ejecuta el presidente Donald Trump.

Gracias al acceso logrado por millones de cubanos a las redes sociales, se percatan de las mentiras que escriben los “periodistas independientes”, esos que la embajada yanqui en La Habana formó a la carrera en cursos emergentes.

Cuando informan de la supuesta “represión policial” en Cuba y adjuntan las fotos, hasta los más tontos del mundo observan a los agentes del orden sin armas largas, escudos, cascos, chalecos anti balas, y la ausencia de gases lacrimógenos y carros lanzando chorros de agua, como sucede en otros países donde se reprime salvajemente a los que se oponen a las políticas neoliberales, entre ellos Francia, Chile, Argentina, Estados Unidos y por estos días Ecuador.

En Cuba no hay cabida para la mentira y la contrarrevolución pro yanqui, quienes la visitan constatan la libertad de movimientos y de expresión de sus ciudadanos, la seguridad existente y la ausencia de la represión que mencionan los asalariados de Washington, pues desde 1959 se acabaron la tortura, los desaparecidos y asesinados por la policía y los chorros de agua para reprimir a los estudiantes.

La prensa cubana, como dijo José Martí:

“Es el examen y la censura, nunca el odio ni la ira que no dejan espacio a la libre emisión de las ideas”.

Organizaciones contra Cuba se tragan su propio veneno.


Por Arthur González.

Las organizaciones creadas y/o financiadas por Estados Unidos en su guerra no convencional contra la Revolución cubana, se han tenido que tragar su veneno al ver como la Unión Europea fortalece sus relaciones con Cuba, después del fracaso de la llamada Posición Común, aplicada en 1996 a propuestas del lacayo de Miami, el ex presidente español José María Aznar, como parte de las acciones que impusieron los yanquis para estrangular económicamente a Cuba.

La resistencia y unidad del pueblo cubano entorno a su Revolución, demostró con creces la manipulación mediática con la que pretendían fabricar una falsa imagen de violaciones de los derechos humanos en la Isla, algo que el gobierno estadounidense intenta manejar para justificar sus actos criminales contra el pueblo cubano, como son las guerras económica, comercial, financiera y biológica, las presiones y el chantaje político contra otros gobiernos que tienen relaciones con Cuba y los actos de terrorismo ejecutados por la CIA, incluidos los planes de asesinato a Fidel Castro, en violación total de los derechos humanos.

Al no poder destruir el sistema socialista en Cuba y constatar el avance de la Revolución, el bloque europeo reconoció tácitamente el fracaso de su Posición Común y en 2016 firmó con La Habana el primer pacto bilateral que entró en vigor provisionalmente en noviembre de 2017, hecho que provocó los chillidos de quienes se oponen a que Cuba se iguale al resto de los países latinoamericanos, donde las violaciones de los derechos humanos son cotidianas.

A pesar de las calumnias de la prensa extranjera, sufragadas con parte de los 20 millones de dólares que aprueba anualmente la Casa Blanca para la subversión contra Cuba, en la Isla no hay un solo desaparecido, ni periodistas asesinados, ni fosas comunes con cadáveres no identificados, ni sacerdotes acribillados a balazos y otros crímenes, como que suceden a diario en otros lugares del mundo.

En Cuba los derechos de los seres humanos se materializan en el derecho a la vida, la educación y la medicina gratuita para todos, sin importar creencias o posiciones ideológicas, razas, preferencias sexuales o limitaciones físicas. A eso se suman el derecho a la práctica sana del deporte, la cultura, la maternidad sustentable con licencias pagadas a las madres por 12 meses, el derecho a que sus familiares, dígase esposo, padres, abuelos o suegros, asuman el cuidado del bebé con una pensión monetaria por un año, algo impensable en países desarrollados.

Mucho se difama a la Revolución para satanizarla e impedir que su ejemplo se propague, pero la verdad se impone porque a pesar de las mentiras fabricadas por los yanquis, en Cuba se respira un aire de seguridad, protección al ser humano y respeto por la vida que no existe en muchos lugares del mundo, incluidos los Estados Unidos donde la medicina es un negocio que no respeta los derechos humanos.

Los cubanos tienen derecho a proponer los candidatos a las asambleas del Poder Popular, sin que estos soliciten dinero para campañas electorales como sucede en estados llamados “democráticos”.

Cubanas y cubanos cobran similares salarios por ocupar idénticos puesto laborales, todos tienen derecho a ingresar en los sindicatos y realizar los planteamientos que deseen y no como dicen los yanquis que en Cuba no hay sindicatos “libres”.

Lo que no pueden los cubanos y cubanas es conspirar contra el Estado por orientaciones financiadas por los yanquis, para crear desórdenes, algo que la embajada de Estados Unidos en La Habana instruye permanentemente.

Esos grupúsculos contrarrevolucionarios creados por Estados Unidos y sus agencias de inteligencia, que no tienen respaldo de la sociedad cubana, son los que quieren ser escuchados por la Unión Europea en sus reuniones con el gobierno cubano, impulsados por sus amos para que algunos ignorantes se crean que en la Isla existe una “oposición”, algo que los propios diplomáticos yanquis niegan en sus informes secretos.

Basta recordar el cable confidencial No. 09HAVANA221, ID: 02438, del 15 de abril del 2015, confeccionado por el Jefe de la Sección de Intereses de Washington en La Habana y enviado al Departamento de Estado y a la CIA, donde afirma:

“Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie. Las encuestas informales que hemos hecho entre solicitantes de visas y refugiados muestran que las personalidades disidentes o sus agendas son prácticamente desconocidas” […] “Están más preocupados por tener mayores oportunidades para viajar libremente y vivir de manera confortable”.

Es por eso que los altos funcionarios de la Unión Europea no se reúnen con esos grupúsculos, porque ni representan al pueblo cubano, ni tienen futuro dentro de la sociedad de la Isla.

Organizaciones de “derechos humanos” construidas para atacar a países que tienen gobiernos no aceptables para Estados Unidos, como Civil Rights Defenders y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, organizado en España, dan gritos porque no se escuchan los “reclamos” de un puñado de elementos, que solo de verlos cualquiera se percata la baja calaña que poseen.

Sin embargo, no condenan la guerra económica que aspira a matar por hambre y enfermedades a todo un país.

No por gusto los diplomáticos de Estados Unidos en La Habana en secreto plantean a sus jefes:

“No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores”. […] Es preciso que busquemos en otra parte, incluso dentro del propio gobierno, para identificar a los más probables sucesores del régimen de Castro”.  

Si los que les pagan tienen esos criterios, ¿por qué los funcionarios de la Unión Europea, van a perder su tiempo en escuchar mentiras de personas sufragadas por Estados Unidos, que carecen de prestigio y autoridad, a diferencia de un gobierno establecido y reconocido por cientos de países del Mundo?

Cuba es un país con altos niveles académicos, la educación es obligatoria hasta 9no grado y el pueblo está totalmente informado de los sucesos más relevantes, por tanto, es falso de que no tengan acceso a la información pues son millones los que poseen las vías para leer lo que pasa en este mundo, donde los yanquis invaden a otros países sin razón, o los asesinatos que se producen por el libre acceso a las armas que tienen los estadounidenses, el encarcelamiento de niños por ser inmigrantes, la represión contra los negros en muchas ciudades norteamericanas, los más de 40 millones de estadounidenses que viven en la pobreza y los millones que no cuentan con seguro médico.

Cualquier cubano tiene derecho a expresar sus criterios en las asambleas a nivel de barrio, acudir a la fiscalía para realizar denuncias y exponer sus quejas en oficinas de atención a la ciudadanía, e incluso escribir a la prensa oficial para encontrar una respuesta a sus inquietudes.

Pero eso no es lo que desean los yanquis, pretenden conformar grupos contrarrevolucionarios y convertirlos en partidos políticos como hicieron en Polonia, para destruir el socialismo.

Mejor que se preocupen ellos por resolver los acuciantes problemas de corrupción y violaciones de los derechos de sus ciudadanos, intentar ponerle freno al actual presidente, que hace y deshace a sus anchas, recluye a los inmigrantes en cárceles como animales, separa a padres de sus hijos, sin el menor respeto a los derechos de los niños, algo que ninguna de las organizaciones que se “preocupan” por los derechos humanos de Cuba, condenan.

60 años de argumentaciones falsas contra la Revolución no han logrado destruir el apoyo internacional, porque los pueblos saben diferenciar la mentira de la verdad, y como expresó José Martí:

“La retórica sueña a careta de cómico en la oratoria funeraria”.

 

Estados Unidos y su política estancada contra Cuba.


Por Arthur González.

La enfermiza obsesión de los yanquis por destruir a la Revolución cubana, los ha empantanado en su política hacia Cuba. Ninguna iniciativa novedosa para cambiar su loca carrera de cercarla económicamente, aparece en el escenario estadounidense, ni siquiera bajo la administración de Barack Obama, a pesar del cambio de táctica que introdujo con el restablecimiento de relaciones diplomáticas.

El desarrollo de programas subversivos para debilitar la ideología socialista se mantiene desde hace 60 años, junto a sus permanentes fracasos de fabricar una “oposición”, financiada, instruida y abastecida con cientos de millones de dólares, que al final enriquecen a la mafia terrorista anticubana de Miami y sostienen a una escuálida disidencia interna, que lejos de aumentar decrece y se fragmenta, ante las pugnas por obtener la mejor parte del dinero.

Las cruzadas mediáticas contra la Revolución no cesan de inventar falacias, con el sueño de hacerle creer al mundo que Cuba es un infierno y el socialismo un fracaso económico, cuando la realidad es bien conocida, la criminal guerra económica, comercial, financiera y biológica que impone Estados Unidos hace más de medio siglo, son las únicas responsables de las penurias.

La actual administración republicana de Donald Trump, repite fielmente la actuación de sus antecesores, tanto republicanos como demócratas, ya que fue bajo la presidencia del demócrata J.F. Kennedy, que se le dio cuerpo legal a la guerra económica, se impuso el Acta de Comercio con el Enemigo, y denominaron “refugiados políticos” a los que arribaban a territorio yanqui, incluidos los asesinos, torturadores y ladrones del gobierno del dictador Fulgencio Batista.

Con la apertura en 1977 de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, bajo el gobierno del demócrata James Carter, se inició una nueva etapa donde el espionaje y la subversión política primaron, en vez de fortalecer las relaciones diplomáticas, culturales, y comerciales.

Aprovechando la presencia de decenas de “diplomáticos” yanquis en la Isla, abastecieron con equipos de comunicaciones de alta tecnología y dinero a sus agentes, además de crear centros ilegales para preparar a la contrarrevolución interna.

Mediante el empleo de su valija diplomática, introdujeron literatura subversiva, radios para la escucha de la emisora anticubana, alimentos, ropas y medicinas para atraer a la “disidencia”, e incluso el cartel lumínico que colocaron en los ventanales del edificio de la misión diplomática, todo en violación flagrante de la Convención de Viena de 1961 que norma las relaciones diplomáticas, entre ellas el uso de los locales de la Misión, las valijas diplomáticas y la no injerencia en los asuntos internos del Estado acreditante, entre otras cuestiones.

Hoy los yanquis acometen las mismas violaciones con actitudes provocativas y desafiantes hacia las autoridades cubanas. Sin embargo, expulsan a diplomáticos cubanos aduciendo falsamente actos que “afectan” su seguridad nacional, como si los que ellos ejecutan en territorio cubano, no fuesen en verdad los que atentan contra la estabilidad del estado cubano.

Dando un vistazo a la historia y a las declaraciones de Fidel Castro, ante los actos provocativos de diplomáticos yanquis, se puede palpar que la política de Estados Unidos hacia Cuba, se mantiene estancada en un laberinto sin salida.

El 25 de abril 2003, durante su presencia televisiva en el programa Mesa Redonda, decía Fidel Castro que Otto Reich, nombrado provisionalmente como Secretario Asistente de Estado para el Hemisferio Occidental, trazó pautas de la política del Departamento de Estado contra Cuba, entre ellas acusaciones de que Cuba preparaba una guerra electrónica contra las comunicaciones de Estados Unidos y otras denuncias falsas semejantes, que jamás existieron.

Y agregaba Fidel:

“Entre mentiras disparatadas de este tipo, la acusación más pérfida: Cuba desarrolla un programa de investigación para producir armas biológicas. Todas las acusaciones fueron desmentidas y ridiculizadas”.

En los momentos actuales la mentira reiterada son los “ataques acústicos” que “afectaron” solo a ciertos diplomáticos estadounidenses, a lo que se sumó Canadá con similar invención.

Ni ataques ni enfermos, lo que buscan es alejar de la Isla a los turistas extranjeros, por ser una de las fuentes de entrada de dinero al país y la guerra económica hay que arreciarla, como dijo el actual Secretario del Tesoro: “Se trabaja para cortar todas las entradas de dinero a Cuba”.

En esa propia intervención, el Presidente Fidel Castro denunciaba las acciones provocativas desarrolladas por el entonces jefe de la Sección de Intereses, James Cason, en sus reuniones con elementos contrarrevolucionarios y el abastecimiento de propaganda anticubana que entregaba durante sus visitas a otras provincias de la Isla, en su residencia y locales de la Misión diplomática en La Habana.

Explicaba Fidel:

Entre los días 19 y 25 de enero del 2003 James Cason y Ricardo Zúñiga, durante seis días realizaron un recorrido por las provincias de Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, solicitado para realizar visitas privadas, dedicándose al abastecimiento material de los grupúsculos contrarrevolucionarios, en función de potenciar y unificar a la llamada “oposición” y establecer contactos con el medio religioso”.

En el 2019 se observa como la actual Encargada de Negocios de Washington, Mara Tekach, tampoco cesa de inmiscuirse en los asuntos internos cubanos,  reuniéndose con elementos contrarrevolucionarios, prepararlos para las provocaciones y estimulándolos a continuar por ese camino.

En ese sentido, en reunión efectuada dentro de la sede diplomática con los organizadores de la Marcha Gay, los preparó para fomentar desórdenes públicos que sería apoyados por campañas de prensa, como en efecto sucedió.

Igualmente, durante una supuesta visita de familiarización a la provincia de Guantánamo, se entrevistó con elementos contrarrevolucionarios y posteriormente publicó en la página oficial en Facebook de la Embajada:

“Las medidas legales aplicadas al opositor reflejan la crueldad e injusticia del gobierno cubano, el que continúa violando los derechos humanos y libertades de sus ciudadanos”.

Mara Tekach, en su accionar provocativo y desafiante, el 13 de septiembre 2019 lanzó una convocatoria haciendo un llamado a todos los jóvenes emprendedores cubanos, para participar en la llamada Iniciativa de Jóvenes Líderes de América, con el viejo anhelo de fabricar líderes contrarrevolucionarios dentro de Cuba, empeño que iniciaron en 2009.

Ante aquellas actitudes asumidas por Cason, semejantes a las que realiza hoy la Encargada de Negocios yanquis, expresó Fidel Castro:

Cuba se tomará toda la calma necesaria para decidir la conducta a seguir con este extraño funcionario. Tal vez los numerosos miembros de la Inteligencia norteamericana que trabajan en esa Oficina de Intereses, le expliquen que Cuba puede prescindir tranquilamente de tal Oficina, incubadora de contrarrevolucionarios y puesto de mando de las acciones subversivas más groseras contra nuestro país. Los funcionarios suizos que los representaron largo tiempo, realizaron durante años un excelente trabajo y no hacían labores de espionaje ni organizaban la subversión. Si eso es realmente lo que desean, provocar con tan insolentes declaraciones, es mejor que tengan la vergüenza y el valor de decirlo”. 

El 26 de julio de 2005, Fidel le explicaba al pueblo cubano:

“…Los meses que precedieron al 52 aniversario del inicio de nuestra lucha armada por la definitiva independencia de Cuba, se caracterizaron por una especial agresividad por parte de la administración Bush contra Cuba.  La extrema derecha nazi-fascista que se apoderó de la dirección del imperio, no ha cesado de rumiar su odio impotente contra nuestra Patria”.

“W. Bush y su camarilla no han cesado un instante de adoptar medidas crueles y llenas de odio a lo largo de más de cuatro años para desestabilizar, golpear y tratar de barrer de la faz de la Tierra la independencia de Cuba y el derecho de su pueblo a un sistema político y económico verdaderamente humano y justo”. 

“Resoluciones grotescas fueron aplicadas para endurecer el bloqueo y asfixiar la economía del país…Se multiplicaron las calumnias; se calificaba a Cuba de país terrorista; se inventaban descabelladas mentiras sobre la fabricación de armas biológicas, planes de guerra electrónica con el propósito de interferir las comunicaciones del gobierno de Estados Unidos y otras por el estilo, con el objetivo de buscar pretextos para una agresión genocida contra nuestro pueblo”.

“La administración Bush encarna el más repugnante y siniestro odio contra un pueblo digno y heroico que no se doblega, ni puede ser intimidado por las amenazas y las agresiones del poderoso imperio”.

El presidente Donald Trump, repite agresiones y errores de sus antecesores, sin lograr un solo triunfo contra el pueblo cubano que defiende una Revolución autentica, y jamás permitirá regresar a un pasado lleno de desigualdades, discriminación y sin los beneficios sociales que pretenden destruir con sus guerras económica, comercial y financiera, porque como aseguró José Martí:

“La Revolución en Cuba es el aire que se respira. Nada puede vencerla”.

 

Dignidad y vergüenza contra mentiras.


Por Arthur González.

Estados Unidos en su impotencia ante la resistencia de la Revolución cubana, a la que no ha podido derrocar en 60 años, inventa nuevas variantes sin resultados.

Arreciar la cruel guerra económica, comercial y financiera no le sirve de nada, porque los cubanos saben que la culpa de sus carencias es de Washington, en estrecha alianza con la mafia terrorista de Miami, por tanto, lo que logran es incrementar el odio a las políticas imperiales que sueñan con apoderarse de la Isla.

En un intento desesperado acuden nuevamente al engaño y la mentira, atacando la asistencia médica cubana en el mundo, tema muy difícil de manipular en muchos países del mundo, donde la medicina de Cuba salva miles de vidas, ante la carencia de médicos y/o los costosos programas de salud que hacen inaccesible la atención sanitaria de las capas más pobres, especialmente en zonas intricadas de la selva y el campo.

Para ejecutar esa campaña, han chantajeado a un grupo de médicos cubanos que abandonaron las misiones internacionalistas y actualmente están sin trabajo, ni reconocidos como médicos, quienes movidos por los cantos de sirena, de que podrían ganar cientos de miles de dólares en Estados Unidos, se acogieron al programa Cuban Medical Professionals Parole, aprobado por el Departamento de Estado en el 2006 contra las colaboraciones cubanas, y al final todo era falsedad, porque los yanquis no reconocen sus títulos.

Ahora, con la esperanza de que Washington les permita revalidar sus certificados de estudios, esos galenos, que cambiaron vergüenza por un sueño de dinero cuando abandonaron las misiones médicas en Venezuela, Brasil y Bolivia, se prestan para hacer declaraciones falsas contra su país, que los formó sin costo alguno y les dio conocimientos que hoy pretenden legalizar en Estados Unidos.

Para ejecutar el guion entregado por el Departamento de Estado, tuvieron que escenificar un mini show, sin percatarse del triste papel ordenado y que el mundo no cree, porque conocen de cerca la solidaridad de los médicos cubanos, esos que lo dan todo por humanidad y no por dinero, formados para brindar amor y salvar vidas, no para ser mercenarios de la salud.

En el libreto entregado tuvieron que decir:

“Me cansé de la esclavitud”; “Éramos víctimas de acoso, intimidación y prácticas laborales abusivas, sometidos por el gobierno de La Habana”; “Nos controlaban y obligaban a falsear las estadísticas”; “Trabajamos bajo un régimen militar y viajamos a las misiones obligados no voluntarios”; El gobierno cubano se queda con el 80 % del dinero que los países pagan por nuestro trabajo”.

La mentira salta a la vista cuando se analiza en detalles el historial de los declarantes.

Un caso elocuente de la manipulación fue el de la Dra. Tatiana Carballo, quien viajó a Belice en su primera misión porque así lo quiso. Después de retornar a Cuba, planteó su deseo de ir a Venezuela donde permaneció 7 años, y al culminar aceptó otra misión en Brasil, donde trabajó unos años más.

¿Puede alguna persona con un alto nivel profesional ir a otro país obligada y mantenerse tanto tiempo a pesar de regresar a Cuba de vacaciones? Por supuesto que nadie se lo puede creer. Si se sentía como esclava no tenía que solicitar más misiones en el exterior.

La verdad es que se acogió al conocido programa Cuban Medical Professionals Parole, pero ahora la realidad la golpeó porque en Estados Unidos no es médico, al no reconocerle sus estudios en Cuba y lo único que le queda por hacer es mentir, con la vaga esperanza de que quizás el pago sea alguna oportunidad de trabajar como médico.

Quienes se lanzaron a una fuente sin agua, hacen lo indecible por salir de la crisis económica en la que se encuentran, unido a la frustración profesional.

Los prepotentes funcionarios yanquis lo dejaron bien esclarecido, como afirmó ante la prensa la aspirante a bombera y actual sub Secretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, Carrie Filipetti:

“No hay programas específicos para ayudar a que los galenos cubanos puedan ejercer como médicos en Estados Unidos, solo estamos tratando de llamar la atención sobre esta situación”.  

Una de las atascadas en Estados Unidos, sin trabajo ni esperanzas de tener la vida soñada llena de riquezas materiales, es la Dra. Ramona Matos, quien abandonó la misión en Bolivia, donde trabajó como médico desde 2008.

Sus declaraciones son deplorables y denotan un deterioro moral absoluto, al renegar de su propia labor como profesional de la salud, contradiciendo las opiniones de sus pacientes del pueblo San Agustín, en la Amazonía boliviana, donde aseguran la excelente atención de los galenos cubanos, de quienes recibieron ayuda médica por primera vez en sus vidas.

Triste el papel endosado al Dr. Fidel Cruz, otro de los médicos cubanos que esperan ser recompensados por el gobierno yanqui por sus falsas declaraciones, al igual que hizo la Dra. Rusela Rivero.

Todos movidos por la misma esperanza de recibir algún beneficio del imperio, sin darse cuenta que los utilizan sin nada a cambio, como mismo les sucedió antes con los encantos del Cuban Medical Professionals Parole.

Con ellos se cumple el viejo proverbio que asegura que “el único animal que tropieza con la misma piedra es el hombre”.

Los resultados de las misiones médicas cubanas son tangibles, los ciudadanos que reciben amor y salud, lo agradecen eternamente, algo reconocido por la Organización Mundial de la Salud, organismo de alto prestigio que sabe perfectamente del trabajo sacrificado, casi evangélico, de médicos, enfermeras, laboratoristas y técnicos cubanos en sus misiones internacionalistas, lo que nunca han hecho galenos de países altamente desarrollados, porque no reciben altos salarios, ni las condiciones de lujo que tienen en las clínicas y hospitales de sus países de origen.

No hay dudas, esas “denuncias” fueron estructuradas por el gobierno de Estados Unidos en su deseo de desprestigiar a Cuba y sobre todo para afectar la entrada de dinero que se recibe por el trabajo de sus médicos, objetivo central de su guerra económica.

En ese sentido, John Barsa, administrador adjunto de USAID, presente en dicha conferencia, agradeció la “valentía” de los médicos cubanos por ofrecer sus testimonios, e hizo un llamado a divulgarlos y para eso expresó:

“Hacemos un llamado a los periodistas independientes cubanos, a la prensa en general y a activistas de la sociedad civil, a traer a la luz estos testimonios sobre la explotación de los médicos cubanos, una práctica de tráfico humano”. “Dejemos que el mundo sepa acerca de estos crímenes”.

A Estados Unidos no le importan los derechos humanos, ni que los pobres se queden sin la atención médica que ofrecen los profesionales cubanos, su fin es cerrar la entrada de divisas que obtiene la Isla, las cuales son empleada para invertir en el sistema de salud interno, comprar equipamiento costosos de alta tecnología para los hospitales, policlínicas y laboratorios, y darle continuidad al sistema de salud gratuito que reciben todos los cubanos, sin distinción de ideología, credo, raza, sexo y posición social.

Ese objetivo lo dejó explicito Carlos Trujillo, embajador yanqui ante la Organización de los Estados Americanos, al expresar:

“Otros países continúan con estas misiones, y las historias que escuchamos aquí hoy no deberían continuar. Estados Unidos tiene el deber de detener esta situación”.

La persecución de los yanquis es impecable, por eso Carrie Filipetti afirmó:

“Cuba tiene misiones médicas en 66 países y Estados Unidos busca identificarlas, conocer el tipo de contrato que tienen y alertar a las autoridades de esos países de que pueden estar en medio de un caso de tráfico humano”.

No en balde, su más fiel lacayo en el continente, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante su ridícula intervención ante la Asamblea General de la ONU, declaró que el trabajo de los médicos cubanos era de “esclavos” y el sistema socialista es un “peligro”.

Ninguna de esas falacias podrá empañar la solidaridad y el sacrificio de los médicos de Cuba, porque como afirmó José Martí:

“El sacrificio es un placer sublime y penetrante, y el desinterés, la ley del genio y de la vida”

 

El Gen cubano de la resistencia.


Por Arthur González.

La ignorancia es atrevida, de ahí que la política yanqui contra Cuba sea tan obstinada y cruel, en su fracasado intento por doblegar a su pueblo.

El cubano es, genéticamente hablando, un producto nuevo resultante de la mezcla española, africana, china y con algo de árabe, fruto del cruce de la población que fue habitando la Isla después de la conquista de España en 1492.

La tozudez española, la resistencia y fortaleza africana, la paciencia y perseverancia china, unidas a la rebeldía árabe, son elementos presentes en la característica de los cubanos, permitiéndoles enfrentarse a retos incalculables para mantener su independencia y soberanía.

Esa mezcla inteligente y fuerte fue capaz de enfrentarse al yugo español, luchar por la libertad y vencer en batallas desiguales contra un ejército bien armado, alimentado y preparado en academias militares.

Los cubanos emplearon la carga al machete que aterrorizó a los españoles, al ver como un ejército conformado por esclavos y criollos, nacidos de los primeros cruces de españoles y africanos, se lanzaban sobre las tropas ibéricas sin temor a las balas.

Los esclavos traídos desde África, fueron seleccionados entre los hombres y mujeres más fuertes para trabajar en los campos sembrados de caña de azúcar, quienes soportaron salvajes torturas y los azotes del látigo español, demostrando su rebeldía al sublevarse ante los maltratos de sus amos, sin miedo y con un fervor inclaudicable para vivir en libertad.

La tristemente célebre reconcentración, ejecutada por el general español Valeriano Weyler, fue un antecedente de los campos de concentración nazis, pero no pudo doblegar a los campesinos cubanos, ni impedir que apoyaran al ejército libertador, a pesar de que en ella murieron cientos de miles por hambre y enfermedades, algo que los gobernantes de Estados Unidos no logran entender.

En la seudo república, ningún cubano quedó callado ante los desmanes, el robo y los crímenes de los gobiernos de turno que cumplieron servilmente las órdenes de Washington. Las luchas estudiantiles y obreras marcaron para siempre la historia del país y finalmente, con la lucha en las montañas de la Sierra Maestra en cabezada por Fidel Castro, alcanzó la verdadera independencia del dominio yanqui.

Eso es precisamente lo que sembró el odio irracional de los gobernantes estadounidenses, esos que vieron, incluso antes del triunfo de 1959, que con la Revolución no habría más sometimiento a sus designios, iniciando así las primeras acciones de guerra económica, subversión política, terrorismo de estado y espionaje, para intentar derrocar el nuevo sistema que se fortalecía, en lo que fue su más preciada neo colonia, a solo 90 millas de sus costas.

Los yanquis no comprenden la resistencia estoica del pueblo cubano, por su falta de conocimientos de la historia de un pequeño archipiélago en medio del mar Caribe, que los desafía a diario y resiste las guerras económica, comercial, financiera y biológica que el aplican para vencerla, sin éxito.

El actual presidente Donald Trump, asume la personalidad de los emperadores romanos, y por eso sanciona, amenaza, y condena a los que no se arrodillen ante él. Desprecia las leyes internacionales, ofende a presidentes, se apropia del dinero y bienes de otras naciones, al sentirse dueño del mundo.

Lo triste del asunto es que países desarrollados, con sólidas economías y liderazgo mundial, acepten sumisamente sus demandas, a pesar de ser acciones que violan la Carta de la ONU, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y cuanta legislación existe en materia de comercio internacional.

El 24 de septiembre de 2019 Trump, en otro arranque de ira e impotencia, por ver como Cuba sigue su ritmo de vida a pesar del incremento de la guerra económica, comercial y financiera, tomó la decisión de apretar aún más las medidas para cercar al pueblo cubano, con el deseo de matarlo por hambre, al sancionar a cuatro compañías navieras más, de las que transportan crudo venezolano a Cuba.

De esas navieras tres están registradas en Panamá y la cuarta en Chipre, prohibiéndoles el comercio con Cuba y Venezuela, además de congelarle los activos que pudieran tener en territorio estadounidense.

Los gobiernos de Panamá y Chipre no se han pronunciado en defensa de esas compañías y es casi seguro que no lo hagan por las fuertes amenazas de Estados Unidos y el chantaje de eliminar los subsidios y sancionarlos fuertemente.

¿Con qué derecho Estados Unidos puede asumir semejante actitud contra el mundo? ¿Por qué países soberanos aceptan semejantes acciones de piratería internacional?

Las campañas de mentiras y tergiversaciones lanzadas por Washington, generadas por especialista en sus agencias de inteligencia, entre ellas la CIA, la USIA y otras especializadas en guerra psicológica, se encargan de conformar imágenes falsas sobre Cuba y Venezuela, para confundir y buscar rechazo a sus revoluciones.

Ejemplo son las declaraciones de Steven T. Mnuchin, secretario del Tesoro, quien expresó:

“Estados Unidos sigue tomando fuertes medidas contra el ilegítimo ex régimen de Maduro y a los actores extranjeros malignos que le apoyan. Los benefactores cubanos de Maduro suministran al régimen un salvavidas que sostiene el represivo aparato de inteligencia y seguridad”.

Fracasan porque desconocen la fortaleza y resistencia del pueblo cubano y el venezolano, que son capaces de dar la vida antes de caer de rodillas ante el imperio yanqui, porque como dijo José Martí:

“La libertad cuesta muy cara y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”.

 

 

 

 

Estados Unidos del Soft Power al Sharp Power.


Por Arthur González.

La actual política que desarrolla Estados Unidos hacia Cuba, pasó bruscamente del Soft Power -Poder Suave o Inteligente-, aplicado por el presidente Barack Obama, al Sharp Power –Poder Agudo o Penetrante-, que lleva a cabo el actual presidente Donald Trump.

Esas clasificaciones de poder descritas por ideólogos yanquis, entre los que se encuentran algunos vinculados a la National Endowment Foundation, NED, está la definida por Joseph Nye, quien expuso claramente:

“El Poder Inteligente es la capacidad de combinar el Poder Duro y el Blando, para alcanzar una estrategia exitosa”, concepto que se hizo popular entre los miembros de la Administración Clinton y la de Obama.

El Poder Blando o Inteligente está definido como: “la capacidad de dominar por el ejemplo, la atracción cultural y la difusión de los valores propios”, y aunque este concepto surgió según los yanquis, en China y Rusia, en realidad es la propia estrategia hegemonista empleada por los Estados Unidos, en sus relaciones internacionales de dominación mundial.

Recordemos las declaraciones de Obama al anunciar las relaciones con Cuba, donde explicó en detalles sus propósitos con una inteligencia muy sutil:

“Continuaremos abordando los temas relacionados con la democracia y los derechos humanos en Cuba […] podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso”.“Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche. Continuaremos apoyando a la sociedad civil allí”. “Con nuestra embajada podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la Isla…incluida la sociedad civil, y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor…Nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

Ideólogos de esa línea de acción, como Joseph Nye, consideran que: “La seducción siempre es más efectiva que la coerción, y muchos valores como la democracia, los derechos humanos y las oportunidades individuales son profundamente seductores. El poder blando es simplemente una forma de poder, una forma de obtener los resultados deseados”.

Pero la política “blanda” de Obama, estuvo combinada con el Poder Duro, pues no permitió el uso del dólar, mantuvo la Radio y Tv Martí, financió aún más a la contrarrevolución y todo el sistema de subversión política, persiguió encarnizadamente a la banca internacional por sus relaciones financieras con Cuba, no levantó la prohibición del turismo estadounidense, prorrogó cada año la Ley de Comercio con el Enemigo, mantuvo la prohibición de otorgar créditos a las compras cubanas de alimentos y se negó a discutir el tema de la Base Naval en Guantánamo, entre otras medidas que estaban a su alcance.

Con la llegada de Donald Trump, el Soft Power fue cambiado por el Sharp Power, asesorado por halcones que no aceptaban el abrazo dado por Obama, aunque fuese para clavar el puñal por la espalda. Trump desea destruir a la Revolución por la vía rápida y sueña que, junto a Venezuela y Nicaragua, erradicar de raíz el socialismo que tanto odia.

Ese Sharp Power (Poder Duro, Poder Punzante o Afilado), emplea los medios militares y económicos como fórmula para influir en la actuación y en los intereses de otros Estados. Su receta de dominio político es agresiva y basada en la coerción, al considerar que tiene efectos inmediatos, especialmente contra países de menor capacidad económica y militar, o cuando parte de su comercio depende de los Estados Unidos.

Precisamente el gobierno de Trump se sustenta en esos principios y observamos como emplea las promesas de ayudas económicas como chantaje, a la par que usa la diplomacia coercitiva, la amenaza de intervención militar y/o la implementación de sanciones económicas, como armas políticas para que los demás cumplan sus órdenes y deseos.

A lo anterior se suman las herramientas cibernéticas y campañas mediáticas, con el fin manipular e influir en la opinión pública, basado en el espionaje que hacen las grandes corporaciones como Google, Facebook y otras que entregan los datos de sus usuarios, preferencias y amistades, permitiéndole posteriormente ejercer influencias políticas y emitir noticias falsas para confundir.

Todas las acciones ejecutadas por Trump están enmarcadas en el Sharp Power, principalmente contra aquellos países que no aceptan arrodillarse ante sus exigencias, pero hasta la fecha no ha obtenido los resultados ambicionados.Cuba, Venezuela y Nicaragua resisten sus embates con el apoyo mayoritario de sus pueblos.

El rechazo mundial a la Guerra Económica, Comercial y Financiera, impuesta a Cuba desde hace 60 años y recrudecida hasta la saciedad, es total, a lo que suman las maniobras coercitivas para derrocar a Nicolás Maduro y a Daniel Ortega.

Corea del Norte no cede ante las presiones yanquis y responde a sus amenazas sin descartar el diálogo. Irán desafía las intimidaciones de Trump y demuestra confianza en su poderío militar y económico, sin aceptar chantajes.  China y Rusia actúan con firmeza e inteligencia ante las sanciones comerciales, tomando contramedidas importantes.

La guerra en Afganistán continua, no pueden doblegar a su pueblo y los gastos que ocasiona mantener a cientos de miles de soldados norteamericanos, crecen y afectan la economía estadounidense, lo mismo sucede en Irak, donde la inestabilidad establecida por una guerra injustificada no se logra detener.

Al final Trump no obtiene los resultados ambicionados, pero pone al mundo en peligro de una nueva guerra de dimensiones incalculables y los ideólogos de esas políticas fascistas se enriquecen, mientras los pueblos rechazan cada día más a los Estados Unidos, quienes no han ganado ninguna guerra.Cuba junto a Venezuela y Nicaragua, continúan sin miedo trabajando por mejorar a sus pueblos, porque como afirmó José Martí:

“Es de vencidos la ira, y de la fuerza verdadera, el reposo y la serenidad”.