Donald Trump y Mike Pompeo repiten la historia de fracasos.

 Por Arthur González.

 

 

 

 

 

 

Resulta evidente que ni el presidente de Estados Unidos ni su actual secretario de Estado, repasan la historia de su actuación contra Cuba en los últimos 60 años, pues de hacerlo se percatarían que está llena de fracasos. Por ignorancia, insisten en una política que lejos de crear descontento en el pueblo cubano y culpar a la Revolución de sus penurias, incrementan el rechazo hacia Estados Unidos y sus actos imperiales para apoderarse de la Isla.

Martí expuso con su habitual brillantez: “La historia no es cera que se moldea en manos caprichosas”, por eso es importante recordarles a ambos funcionarios yanquis, que lo que ahora hacen contra Cuba y Venezuela, ya lo hicieron en 1960 el presidente Dwight Eisenhower y el director de la CIA, Allen Dulles, sin obtener ningún resultado.

Cuando en abril del 2019 Trump comenzó a imponer sanciones a embarcaciones relacionadas al transporte de petróleo hacia Cuba y a las agencias aseguradoras, para ahogar la economía cubana, no hizo más que copiar los planes de Eisenhower y Dulles, quienes en 1959 tomaron la decisión de hacer lo mismo.

¿No conocerán Trump y Pompeo que la primera medida contra la Revolución fue anular los créditos comerciales para las importaciones cubanas? Con aquella acción pretendían impedir los nuevos programas de desarrollo económico y social, pero nada de eso cambió el rumbo del proceso cubano.

¿Se olvidaron que el 6 de julio de 1960 Estados Unidos suspendió la cuota azucarera que compraban a Cuba, y además cortaron los envíos de petróleo y la negativa de procesar en sus refinerías el crudo procedente de la URSS?

Aquellos actos de la naciente guerra económica, no impidieron el desarrollo que comenzaba a experimentar la Isla.

En esos primeros años del triunfo, las acciones se incrementaron y Washington decidió eliminar todas las exportaciones de sus productos a Cuba, incluidas las piezas de repuesto para una industria totalmente dependiente de Estados Unidos, con el fin de arrodillar al nuevo gobierno, pero tampoco obtuvieron nada.

Importantes documentos desclasificados prueban las malsanas intenciones que perseguía el gobierno yanqui, como es el memorando del 27 de junio de 1960, que versa sobre la reunión efectuada para analizar “Cuestiones relacionadas con el programa de presiones económicas contra Castro”.

Dicha reunión estuvo presidida por el secretario de Estado, con la participación de varios de sus sub secretarios, el secretario de Defensa, el sub secretario de Agricultura, dos representantes de la Casa Blanca y por la CIA el sub director General Charles P. Cabell y el Coronel J.C King, Jefe de la División del Hemisferio Occidental.

La lista de temas a debatir fue presentada por el representante de la Casa Blanca, Gordon Gray, el cual afirmó que el presidente autorizó el 17 de marzo de ese 1960, el programa de Acciones Encubiertas (presentado por la CIA), para el establecimiento de presiones contra Castro.

Al preguntarle el secretario de Estado al General Cabell, de cómo estaban las cosas por Cuba, el sub secretario de la CIA respondió:

“Por ahora no parece que el gobierno de Castro este bajo ninguna presión económica grave y de hecho es necesario imponer presiones económicas concertadas”.

Con total cinismo añadió el Coronel J. King:

“Cada vez hay más temor en la población cubana de que los Estados Unidos realicen una acción como la aquí propuesta, pero se sentirá aliviada, y se puede proporcionar un importante apoyo moral y material a la creciente oposición interna en Cuba”.

Pensamiento idéntico al de Mike Pompeo, quien afirma que las sanciones a Cuba van en apoyo del pueblo, evidencia de que la actual estrategia yanqui es copia de lo que hicieron desde 1960.

En aquella reunión se lanzó la propuesta de aplicarle a Cuba la Ley de Comercio con el Enemigo, para congelar todo el comercio entre Cuba y Estados Unidos, lo que hicieron unos meses después y aún mantienen.

El secretario de Estado expuso que: “mientras más rápido se apliquen las sanciones mejor será”, y añadió:

“Los cubanos tienen problemas en este momento con su situación petrolera y nosotros no debemos demorar el seguimiento a eso”.

Posterior a la derrota aplastante sufrida con su invasión por Bahía de Cochinos, en abril de 1960, el presidente J.F. Kennedy organizó dentro del Consejo de Seguridad, un Grupo Especial Ampliado para aprobar nuevas acciones que dieran al traste con la Revolución cubana.

Fue así como nació la Operación Magosta el 18 de febrero de 1962, en la cual se aprobaron medidas diplomáticas para condenar a Cuba y aislarla del resto del Hemisferio, otras acciones para el sabotaje a los buques de petróleo hacia la Isla y la contaminación del petróleo, aceites y lubricantes por parte de la CIA.

La guerra económica tiene en esa Operación un papel protagónico con 13 medidas, entre ellas presiones a México y Canadá para cortar el comercio con la Isla; aplicar el Acta de Producción para la Defensa de 1950, prohibiendo el empleo de buques estadounidenses en el comercio con Cuba; la inclusión en las medidas a los buques arrendados por Cuba y de los países socialistas, los que serían hostigados negándoles la entrada en los puertos estadounidenses; influir en las corporaciones estadounidenses con subsidiarias fuera del país, para que se sumaran al espíritu de las sanciones económicas.

Así mismo, fueron aprobadas otras acciones como que la CIA provocara el fracaso de las cosechas de alimentos en Cuba; convencer a las naciones miembros de la OTAN, a dar los pasos para aislar a Cuba de Occidente; presionar a Japón para que hiciera lo mismo, y medidas ideadas por la CIA para lograr la interrupción del suministro del níquel cubano a la Unión Soviética.

Pasados 60 años los yanquis insisten en continuar con una estrategia que nunca les ha dado resultados, pero con su acostumbrada prepotencia, no cambian para no reconocer tantos fracasos, de ahí que el actual secretario de Estado Mike Pompeo, expresara hace pocos días:

“Estamos haciendo todo lo posible para negar al régimen venezolano los recursos y las capacidades para continuar imponiendo la tiranía al pueblo venezolano y tratando de apoyar el movimiento democrático venezolano junto con todos nuestros aliados en la región”.

“Estados Unidos también ha llevado a cabo una campaña de máxima presión en contra del gobierno de Cuba, por el apoyo que los funcionarios estadounidenses creen que las autoridades cubanas están ofreciéndole a Maduro, mediante servicios de inteligencia y seguridad”.

“Nuestra misión es hacer lo mejor posible y no lesionar al pueblo cubano; de hecho, es todo lo contrario, crear un espacio donde exista una oportunidad para la democracia y la libertad”.

Como dice el viejo proverbio, “Perro huevero, aunque el quemen el hocico”, siguen desgastándose e incrementando el repudio popular, algo que no pueden cambiar porque los cubanos aprendieron a leer, escribir y analizar las situaciones que los afectan, convencidos de quien es el máximo responsable de sus escaseces.

Por eso afirmó José Martí:

“La culpa no es excusada ni por el mismo que de ella se aprovecha”

 

 

 

 

Más mentiras de Rosa María Payá.


Por Arthur González.

Tal parece que Rosa María Payá Acevedo intenta competir con el actual presidente de Estados Unidos, para ver quién de los dos dice más mentiras.

De acuerdo con lo publicado por el diario The Washington Post, Donald Trump desde que asumió la presidencia ha dicho 16 mil 241 mentiras, algo que Rosa María pretende igualar, pues en su reciente visita a Bolivia, para entrevistarse con la presidenta golpista, Jeanine Áñez, expelió una sarta de mentiras como si las personas fueran estúpidas, olvidándose, “la sabionda de pacotillas”, que más rápido se detecta a un mentiroso que a un cojo.

En esa visita la susodicha aseguró a una periodista cubana que “ella vive en Cuba y salió de la Isla hacia dos semanas”.

Falso, ella salió de Cuba hace años con una visa del programa de refugiados políticos, otorgada por diplomáticos yaquis en La Habana, como un canje para que ella y su madre, Ofelia Acevedo, comenzaran una campaña de que su padre, Oswaldo Payá Sardiñas, murió en el accidente automovilístico “provocado por las autoridades cubanas” y no por conducir el español Ángel Carromero, a exceso de velocidad.

Rosa María es residente permanente en Miami junto a su madre y dos hermanos, donde acumulan una ayuda económica del gobierno de Estados Unidos, de por vida, por ser refugiados.

Sin embargo, también tiene residencia en La Habana donde posee una vivienda propiedad de su padre y, al acogerse a la nueva regulación migratoria cubana, puede estar hasta 24 meses fuera del país, sin perder derechos en la Isla.

Ella aseguró que “el gobierno cubano reprime”, pero entra y sale de La Habana sin nuca haber sido detenida ni sancionada, a pesar de trabajar para Estados Unidos y hacer campañas contra el gobierno cubano, tal y como le exigen los políticos de Miami quienes sufragan sus viajes por el mundo para desprestigiar a su país.

Otra de sus falacias fue cuando le dijo a la periodista: “pregúntale al pueblo de Cuba lo que quiere, como es no tener que pedir permisos para viajar”.

Y si los cubanos tienen que pedir permiso para viajar, ¿Cómo ella sale tanto del país? ¿A quién le pide a permiso para sus viajes?

Los cubanos no tienen que solicitar permiso para visitar otros países, pero sí tienen que sufrir la humillación en los consulados extranjeros, cuando intentan obtener un visado, entre ellos para viajar a los Estados Unidos, donde tienen que pagar previamente 136 dólares, y un 80 % de los solicitantes son denegados.

¿Por qué no le pide al presidente Trump que vuelva a abrir el consulado en La Habana y evitar de esa forma que aquellos cubanos que deseen visitar a sus familiares o emigrar a Estados Unidos por el programa de reunificación familiar, tengan que viajar a un tercer país a solicitar la visa, con un incremento de gastos en pasajes, hospedaje, traslados en taxis y regreso a la Habana, desde donde deben pagar otro pasaje a Miami?

La Oficina de Asuntos Consulares del Departamento de Estado afirma que, en 2019, más de 20 mil solicitudes del Programa de Reunificación de familias cubanas, se encuentran estancadas tras la escalada de las tensiones diplomáticas. De eso no dijo una sola palabra, no está en el guion que le han dado los mafiosos de Miami.

En su cadena de mentiras dijo: “la última vez que salí de Cuba fue para asistir a la Cumbre de las Américas y solo llevo dos semanas fuera del país”.

¿Pensará que vivimos en la era de las cavernas donde Internet no existía? Cualquiera persona en el mundo puede comprobar que reside en Miami, asiste a foros internacionales, reuniones con la mafia terrorista anticubana y tiene más horas de vuelo que una azafata de América Air Line.

Si realmente vive en La Habana, ¿de dónde proviene el financiamiento para sus viajes a Europa y a Latinoamérica, si ella no trabaja? Por supuesto que de una parte de los 30 millones de dólares aprobados por la Casa Blanca para las acciones subversivas contra Cuba.

¿Cómo justifica que sea recibida por la presidenta golpista de Bolivia, el Parlamento Europeo, por el nuevo presidente de Uruguay, o en la OEA, cuando según afirma, es una cubana residente en La Habana y no tiene trabajo? Entonces, ¿por qué merece ese tratamiento?

Si los cubanos llevan 60 años sin derechos, ¿cómo ella y sus dos hermanos estudiaron en la Universidad de La Habana, a pesar de ser hijos de un contrarrevolucionario financiado por Estados Unidos?

Si no hay derechos, ¿cómo se explica que ella pudiera presentar una carta en la Asamblea Nacional de Cuba, donde solicitaba cambios en la Carta Magna?

Entre otras mentiras aprendidas en su libreto expresó: “consúltenle a los cubanos que quieren, si un cambio de sistema y tener pluripartidismo”.

Tal parece que Rosa María no conoció del referendo popular efectuado en 2019, donde la gran mayoría de los cubanos aprobaron la nueva Constitución de la República, algo que no sucede en Estados Unidos que tiene una desde el siglo XIX, ni en otros países del mundo donde la Ley de Leyes permanece inamovible y si se cambia no se le consulta al pueblo.

También en su gastada letanía afirmó: “los cubanos deben tener la capacidad de que nadie hable por ellos”, pero ella misma se contradice, porque en Miami le crearon una organización contrarrevolucionaria denominada Cuba Decide, obviando que quienes realmente deciden en Cuba son precisamente los cubanos que trabajan, estudian y resisten la guerra económica, comercial y financiera más larga de la historia, impuesta por Estados Unidos con el propósito de matar por hambre y enfermedades a once millones de cubanos, que decidieron luchar por mantener la soberanía alcanzada, para no convertirse en títeres de los yanquis como ella.

Rosa María sigue las mismas instrucciones emitidas por la CIA y la Agencia de Información de Estados Unidos, USIA, en su programa de 1960, dirigido a preparar a la opinión pública y gubernamental de America Latina, para apoyar a Estados Unidos en sus acciones contra Cuba.

A engañar a otros con sus cuentos, que ni convencen ni pueden empañar la realidad de Cuba, esa que tanto escozor causa a los gobernantes de Estados Unidos, desde que en 1958 comprendieron que el ejército rebelde, encabezado por Fidel Castro, tenía la victoria asegurada.

Ella, como quienes le antecedieron, van directo al basurero de la historia, pues como aseguró José Martí:

“Nada falso es duradero ni útil”

 

La pesadilla que no deja dormir a Donald Trump.


Por Arthur González.

Los indomables pueblos de Cuba y Venezuela se han convertido en la pesadilla que no deja dormir al presidente de los Estados Unidos y toda su caterva de políticos que viven del dinero que les aporta la guerra ideológica contra ambos países.

Cuba rebelde por naturaleza y más aún después de 1959, es castigada con una guerra económica, comercial, financiera y biológica para intentar doblegarla, sin lograrlo.

Desde la llegada a la Casa Blanca, Trump abrazó la vieja y fracasa política anticubana esgrimida por la mafia terrorista de Miami, a los que se sumaron venezolanos refugiados en la Florida, a la espera de ver caer la Revolución Bolivariana, que al igual que Cuba resiste los embates de guerras similares.

Al no obtener los resultados prometidos por sus asesores y políticos anticubanos, Trump aprueba medidas disparatas y sanciones inhumanas con el deseo de matar por hambre y enfermedades a los dos pueblos, esos que le quitan el sueño.

Contra Venezuela emplean desde los golpes militares, el secuestro del presidente Hugo Chávez, la formación de una contrarrevolución interna financiada y entrenada por especialistas en temas subversivos de la USAID y la NED, hasta el desarrollo de las etapas concebidas por el ideólogo Gene Sharp, en su guerra de baja intensidad, pretendiendo repetir en América Latina los triunfos alcanzados en las llamadas “Revoluciones de colores” y la “Primavera Árabe”.

Ante tantos reveses decidieron aplicar más sanciones económicas y financieras, bajo el manido pretexto de que “Cuba es quien sostiene al gobierno venezolano” y este a su vez, “mantiene la estabilidad económica de la Isla por el petróleo que intercambia por servicios de Salud”.

Mentiras disparatadas salen a diario de la mente enferma del presidente yanqui, una de esas 16 mil 241 que ha dicho desde que ocupó la Sala Oval, según afirma el diario The Washington Post.

Si ese diario asegura que Trump dice 14 mentiras, exageraciones o declaraciones engañosas diariamente, ¿por qué dar como cierto que Cuba posee un ejército de oficiales de inteligencia en Venezuela, o que redes de Hezbollah apoyadas por Irán, accionan en territorio venezolano, como alegó el secretario de Estado, Mike Pompeo, el pasado 20 de enero en Colombia?

Todo es parte del mismo plan para satanizar a dos países que no aceptan arrodillarse ante Washington y, ahora acuden al terror para justificar ante la opinión pública mundial nuevas sanciones.

En su desesperación, Pompeo convocó al Títere Juan Guaidó, a Colombia, para explicarle los próximos planes, ante el rotundo fracaso desde que se auto proclamó presidente en una calle de Caracas y más recientemente cuando varias facciones de la oposición decidieron dejarlo sin el cargo de presidente de la Asamblea Nacional en desacato, algo que rompió con los planes trazados por Estados Unidos.

Consternado por la falta de apoyo popular que tiene Guaidó, unido a la división de la oposición interna, Pompeo y los especialistas de CIA, ya no saben qué más hacer para derrocar a Nicolás Maduro, por eso convocaron el 20 de enero 2020, la reunión en Bogotá con varios ministros de la región, ordenándole al presidente Iván Duque crear las condiciones, donde conformarán la mentira de que “Venezuela ha recibido de redes del grupo terrorista Hezbollah”.

Prueba del desconcierto que tienen los yanquis ante la resistencia de Maduro y, por tanto, pretenden crear las bases para una posible intervención militar con apoyo de la OEA, algo idéntico a lo diseñado contra Cuba en 1962.

Ante la cruda realidad que vive Colombia, donde el gobierno de Duque asesinó en el 2010 a 120 líderes sociales de comunidades campesinas, a los que se suman otros 20 en la primera quince del presente enero 2020, Pompeo no dice una sola palabra para condenarlo, a pesar de ser una realidad constatada por Naciones Unidas.

La ONU asegura que los asesinatos de defensores de los derechos humanos en Colombia, aumentaron en casi un 50 por ciento en comparación con 2018, pero ese tema no es de interés de Washington porque Duque es uno de sus lacayos más fieles y no un rebelde como Maduro o el gobierno cubano.

La desfachatez de los yanquis llega a tal punto, que obligaron al español Josep Borrell, de la Unión Europea, a recibir el día 22 de enero, al Títere Guaidó como presidente “legitimo” de Venezuela, algo que también hicieron con su aliado incondicional del Reino Unido, el primer ministro británico Boris Johnson y el ministro de Exteriores, Dominic Raab, quienes lo recibieron el 21 de enero, bajo la promesa de un tratado de comercio, una vez que abandonen la Unión Europea el próximo 31 de enero.

El chantaje mafioso y las amenazas son las bases de la política exterior de Estados Unidos y es así como países poderosos y con una aparente política independiente, se ven presionados por los yanquis, no quedándoles otra oposición que incluir al Títere como orador, de última hora, en el Foro Económico Mundial de Davos.

Después se autodefinen “democráticos y libres”, cuando no son más que una caterva de subordinados a las exigencias yanquis, ante el temor de ser sancionados con nuevos aranceles a sus exportaciones.

Independientes y soberanos son Cuba y Venezuela que tienen el coraje de decirle las verdades a la cara y la valiente resistencia ante las constantes sanciones que les imponen los yanquis.

Por eso no soporten la luz que emanan ambos pueblos, que encandilan los ojos de esa serpiente venenosa que son los Estados Unidos, país que, sí es una amenaza en este hemisferio al tener decenas de bases militares dispuestas a invadir y asesinar a civiles inocentes, como han consumado durante todo el siglo XX.

Ni Cuba, Venezuela o Nicaragua invaden a otros países, no imponen guerras económicas, comerciales y financieras a nadie, ni financian grupos contra gobiernos elegidos en América Latina, a diferencia de los Estados Unidos que no respetan la dignidad y los derechos de los pueblos, y solo trabajan por destruir multilateralismo en el mundo.

Los yanquis, mediante sus organizaciones USAID y la NED pantallas de la CIA, reparten millones de dólares anuales para desestabilizar países que tienen gobiernos no aceptables para ellos, tal y como hacen contra Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Argentina y en otros más, según programas publicados en los sitios oficiales de ambas organizaciones, y afirmado recientemente por Elliott Abrams, agente especial yanqui para desestabilizar a Venezuela.

Si algún gobierno del mundo osa ejecutar acciones similares para ayudar a los desposeídos en Estados Unidos y los de origen latino y africano, la invasión no demoraría un mes y sería barrido de la tierra, algo que solo pueden hacer los yanquis creídos que son enviados de Dios.

El gobierno de Nicolás Maduro ha demostrado madurez política, sabiduría e inteligencia para afrontar las provocaciones del Títere Guaidó y no caer en trampas perfiladas por los yanquis.

La vida se ha encargado de desmoronar la imagen de cartón creada desde Washington, exponiendo al ridículo a los 50 países que bajo presiones lo reconocieron hace un año, enfangándose en el lodo made in USA, mientras Cuba y Venezuela despliegan sus banderas soberanas con mayoritario apoyo popular.

Sabio José Martí al afirmar:

“Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres”

La ignorancia de un Youtuber.


Por Arthur González.

El libelo El Nuevo Herald de Miami, publicó el 20 de enero 2020, un artículo sobre una visita a La Habana del youtuber estadounidense Zach Morris y su amigo Tim Cunningham, quienes durante su estancia filmaron un mercado de productos alimenticios.

Ambos se sorprendieron del desabastecimiento existente en ese momento, y comentan los pocos productos alimenticios que encontraron durante su visita, la cual publicaron en You Tube, mientras el joven Morris dice: “fue una experiencia loca, y tener que ver todos los pasillos vacíos fue algo impresionante”.

Paralelamente su amigo Tim Cunningham, en tono de burla comentaba: “Es chévere conocer la cultura, pero no es uno de los supermercados más amplios [abastecidos] que he visto en mi vida”.

En el video se observan largos estantes vacíos o rellenos con paquetes de lentejas, garbanzos, arroz para sushi, sardinas, rones, aceite y latas de leche.

El Nuevo Herald, en su conocido veneno agregó, “Cuba vive una crisis crónica de abastecimiento provocada por la ineficiencia del gobierno que rige la mayoría de los establecimientos comerciales”.

Sin embargo, ese diario, Zach Morris ni su amigo Tim Cunningham, hacen mención a la guerra económica, comercial y financiera que Estados Unidos le impone a Cuba desde hace 60 años, la más larga y cruel en toda la historia mundial, con la intención de matar de hambre y enfermedades a todo un pueblo, solo por haber decidido ser soberanos e independientes y no someterse servilmente a los dictados de Estados Unidos.

El pueblo estadounidense no conoce la verdad de las acciones acometidas por los gobiernos desde Dwight Eisenhower hasta Donald Trump, como también ignoran los actos terroristas ejecutados por la CIA para hundir la economía cubana y los planes de asesinato a los líderes especialmente contra Fidel Castro, hechos por los que deberían estar presos ideólogos y presidentes que los aprobaron.

Sería importante que el youtuber que tiene tantos seguidores, más de 845 mil suscriptores en su canal, expusiera textualmente el memorando elaborado en abril de 1960 por el entonces sub secretario de Estado, Lester Mallory, donde afirma:

[…] “el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Solo así él y sus seguidores entenderían las razones del desabastecimiento palpado en los mercados habaneros, o el principio establecido en la Operación Mangosta, aprobada por el presidente J.F. Kennedy en febrero de 1962, donde se expresa:

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen…”

Para que Morris y su amigo Tim Cunningham, entendieran la verdad que ocultan los que en su país trazan las políticas anticubanas, deben saber que durante la administración del presidente Barack Obama, la guerra financiera contra Cuba fue brutal, para evitar el desarrollo económico y comercial de la Revolución, mediante continuas sanciones a la banca internacional.

Solamente entre los años 2009 y 2016 Estados Unidos impuso 52 multas a importantes bancos europeos y canadienses, ascendentes a 14 mil 404 millones 358 mil 605 dólares, con el propósito de amedrentar a quienes aceptan transacciones de pagos a y desde Cuba, lo que impide adquirir alimentos, medicinas, bienes útiles y cobrar por las ventas que realiza la Isla.

A eso, súmensele la descabezada persecución desatada por la actual administración de Donald Trump, contra los bancos, las navieras extranjeras y las empresas de seguro que sustentan el transporte de petróleo y gas licuado hacia la Isla, unido al acoso a las agencias de viaje, líneas aéreas y cadenas hoteleras que trabajan con el mercado turístico cubano, más la campaña contra la colaboración médica cubana, a fin de evitar el ingreso de dinero.

La prensa yanqui no le informa a su pueblo como Trump, el secretario de Estado y del departamento del Tesoro, declaran abiertamente que las medidas impuestas son únicamente para aislar financieramente al régimen cubano y cortar toda entrada de divisas a Cuba, algo criminal que Estados Unidos no permitiría que les hicieran a ellos ni un solo día.

Los cubanos unidos resisten esa guerra, sin dar un paso atrás, algo que enferma de rabia a quienes ya no saben que otras sanciones imponerles a los once millones de cubanos.

Lo que el youtuber no filmó fueron las escuelas cubanas repletas de niños de todas las razas, juntos como buenos amigos, con zapatos, medias blancas y uniformes limpios, a pesar de las limitaciones económicas; ni los hospitales, policlínicas y consultorios médicos donde se atiende al pueblo sin cobrarle un centavo, algo que en Estados Unidos no sucede por ser la medicina un negocio.

Tampoco hicieron mención a la ausencia de personas durmiendo en las calles y parques por falta de una vivienda o dinero para pagarla, ni policías armados con escudos, cascos y armas largas rociando gas pimienta a diestra y siniestra, ni hablaron de la seguridad que ambos tuvieron en la Isla para caminar las calles en horas de la madrugada, después de salir de los bares que seguramente visitaron en la ciudad, situación bien diferente a la de otros países donde los mercados tienen los estantes llenos de mercancías, pero no todos tienen dinero para adquirirlos.

Triste es que ambos jóvenes demostraran tanta inmadurez en su historia mal contada, quedando reflejada su ignorancia sobre la valentía y resistencia del pueblo cubano contra las políticas criminales de Estados Unidos.

No por gusto dijo José Martí:

“La ignorancia es la garantía de los extravíos políticos”.

Cuba tiene esclavos que curan enfermedades y salvan vidas.


Por Arthur González.

Todo hace indicar que Cuba tiene poderes nunca vistos, pues ahora tiene esclavos por el mundo que previenen enfermedades, las curan y salvan vidas con su solidaridad humana.

Esos nuevos “esclavos”, clasificados así por altos funcionarios de la administración yanqui, son los cientos de miles de médicos, enfermeros y personal técnico de la salud cubanos, que trabajan en lugares donde galenos de otros países “democráticos”, no aceptan ir ni de visita, porque para esos la medicina es solo un negocio donde ganan mucho dinero, algo bien distinto a Cuba, donde es un sacerdocio para salvar vidas, especialmente a personas de escasos recursos económicos.

Por ese motivo, Estados Unidos que, a pesar de ser la primera economía mundial posee millones de ciudadanos sin acceso a la salud por carecer de dinero para adquirir un seguro médico, ha desatado una cacería de brujas contra las misiones médicas internacionales de Cuba, porque sabe que es la entrada fundamental de divisas para el país, con las que se sostiene el sistema de Salud totalmente gratuito para todo el pueblo.

El sistema de Salud cubano es un ejemplo para el mundo y principalmente para los países subdesarrollados, con un médico y una enfermera en consultorios construidos en cada barrio, citadino o rural. Hoy todos los niños de la Isla nacen en un hospital y las embarazadas con bajo peso o anemia, son ingresadas en casa especiales para ellas, donde se les da seguimiento hasta el parto. De ahí la baja tasa de mortalidad infantil al nivel de países desarrollados.

La cruzada anticubana fabricada por algunos de los miembros de la mafia terrorista anticubana radicada en Estados Unidos, intenta hacerle creer a muchos que Cuba explota a sus médicos colaboradores y no les paga el salario por el cual el estado firma contratos con los países donde trabajan.

Sin embargo, los yanquis ocultan que parte de ese dinero se destina a la compra de equipos de alta tecnología y medicamentos que ellos impiden su adquisición, al sancionar a las empresas fabricantes y a los bancos que tiene que ejecutar las transacciones bancarias de esas ventas, imponiéndoles multas de miles de millones de dólares para imposibilitar su adquisición, hecho que, sí es un delito de lesa humanidad, por atentar contra la vida de todo un país.

La mentira fabricada por Estados Unidos solo persigue impedir la entrada de divisas a Cuba, algo expuesto por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, con total desfachatez, al afirmar:

“Mi Departamento está negando el acceso de Cuba a las divisas”.

Para no dejar dudas de la cacería anticubana, el secretario de Estado Mike Pompeo explicó:

Cuba es una prioridad de política exterior para la administración Trump”

“Todas estas acciones están diseñadas para evitar que los dólares llenen los bolsillos de los militares cubanos”

“El Departamento de Estado sancionó a los jefes de las misiones médicas del gobierno cubano en el extranjero. La nueva ronda de sanciones está dirigida específicamente a cortar el dinero que llega al gobierno, porque el programa de exportación de servicios médicos reportó al gobierno cubano más de $6,000 millones en 2018”.

A los yanquis no les importa que cientos de miles de latinoamericanos y africanos se queden sin la atención médica que brindan los colaboradores cubanos, pues esos pobres sin recursos financieros no pueden pagar las costosas operaciones y tratamientos que de forma gratuita ejecuta el personal cubano.

¿Son realmente humanos quienes cortan la asistencia cubana?

Claramente que no, a ellos solo le interesa estrangular la economía de la Isla para que renuncie al sistema socialista y caiga en brazos de los yanquis, como siempre soñaron con la teoría de la Fruta Madura, enarbolada en abril de 1823 por John Quincy Adams, cuando ocupaba el mismo cargo que Mike Pompeo.

Dos años después fue electo presidente de los Estados Unidos y persistió en su empeño, análogo al expuesto en 1820 por su antecesor Thomas Jefferson, a John C. Calhoun, en ese entonces su secretario de la guerra: “Debemos, a la primera oportunidad, apoderarnos de Cuba”.

Las presiones sobre los gobiernos que tienen firmado contratos con el ministerio de Salud cubano son brutales, y los efectos se comprueban en las declaraciones que rápidamente hizo el brasileño Jair Bolsonaro, seguidas por el traidor Lenin Moreno en Ecuador y los militares golpistas en Bolivia.

El pasado 12 de enero 2020, el propio Pompeo escribió en su cuenta de Twitter:

“Instamos a los países anfitriones de las llamadas misiones médicas cubanas, a que pongan fin a los acuerdos contractuales con el régimen de Castro, que facilitan los abusos contra los derechos humanos de los profesionales de la Isla que participan en tales programas”.

Para justificar su criminal accionar compran a quienes se prestan para acusar a Cuba, con tal de ganarse unos miles de dólares, como es el caso de las relatoras especiales de la Organización de Naciones Unidas, sobre las formas contemporáneas de la esclavitud, incluidas sus causas y consecuencias, Urmila Bhoola y María Grazia Giammarinaro, respecto a la trata de personas, especialmente mujeres y niños.

Ambas se prestaron para dirigirle una carta al gobierno cubano, donde lo acusan de “someter a los médicos a condiciones de trabajo forzoso”, dándole un plazo de 60 días para responder a sus preocupaciones, como si Cuba fuera una colonia más de los yanquis.

La alharaca también la armaron con la organización Cuban Prisoners Defenders, financiada con dinero del gobierno estadounidense a través de la USAID y la NED, bajo el mismo guion confeccionado por especialistas en guerra psicológica.

Con total desfachatez las mencionadas relatoras de la ONU, declaran que “el derecho a la privacidad estaría limitado por el control y seguimiento efectuado a los médicos cubanos, incluyendo la comunicación y las relaciones sostenidas con personas nacionales y extranjeras durante las misiones de internacionalización”, olvidándose que son los Estados Unidos quienes espían y controlan las comunicaciones mundiales, incluidas las de presidentes y ministros, mediante las comunicaciones telefónicas, correos electrónicos y el uso de cuentas de Facebook y Twitter, hecho denunciado públicamente desde hace años.

Ya no se sabe que historieta de terror van a diseñar contra Cuba, a pesar de que en 60 años de mentiras no logran dañar la labor de la Revolución, que tiene una larga historia de conducta humanitaria y apoyo a los desposeídos y pobres de la tierra.

El Senador Marco Rubio y Mike Pompeo, pasarán a la historia como rufianes fracasados en su intento por derrocar a la Revolución cubana, esa fruta que no cayó, porque como afirmó José Martí:

“La libertad cuesta muy cara y es necesario a resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio.”

Cuba de Isla pequeña y bloqueada pasa a ser potencia de Inteligencia.


Por Arthur González.

Los yanquis ya no saben que más inventar para acusar a Cuba y ahora de pequeña, pobre y bloqueada económica y financieramente, la han convertido con sus campañas mediáticas en una potencia en materia de Inteligencia, al mismo nivel de Rusia, el Reino Unido, China, y los propios Estados Unidos, según declaraciones de Elliott Abrams, enviado especial para Venezuela.

De acuerdo con criterios vertidos durante una entrevista, el pasado 9 de enero 2020, a la cadena Telemundo, para el señor Abrams todo el ejército venezolano es vigilado por “espías cubanos”, igualando a los Servicios de Inteligencia de la Isla con la labor que realiza la CIA en Colombia, Brasil, Bolivia, Ecuador, Chile y muchos países más, donde tienen penetradas a sus fuerzas armadas, situación puesta en evidencias en Bolivia, con el diseño elaborado para darle un golpe militar a Evo Morales, el apoyo al ejército de Sebastián Piñera, de Lenin Moreno, Iván Duque y Jair Bolsonaro.

Para el enviado especial yanqui, el gobierno de Nicolás Maduro se mantiene no por el apoyo mayoritario de los venezolanos, sino por los oficiales de la Inteligencia cubana, lo que demuestra el por qué fracasan en sus planes subversivos, al no reconocer el arrastre que tiene la Revolución Bolivariana en ese pueblo, debido a los beneficios que recibe el pueblo, algo que jamás hicieron los gobiernos antecesores a Hugo Chávez.

La ceguera política es tan elevada que ahora arremeten contra una parte de la oposición venezolana, financiada por años por Estados Unidos, por rechazar al Títere Juan Guaidó al frente de la Asamblea Nacional en desacato, porque este no ha hecho nada por el país y solo se dedica a disfrutar de los cientos de millones de dólares que Washington le roba a Venezuela.

Por haber desafiado las órdenes yanquis de continuar apoyando al Títere y “obstaculizar” su reelección como jefe de la Asamblea Nacional, Elliott adelantó las sanciones a los nuevos líderes opositores de la Asamblea, confirmado el 13 de enero por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, como si fuesen los amos del mundo que multan y sancionan a todos aquellos que se les rebelan.

Hace un año que Juan El Títere Guaidó, se auto nombró presidente de Venezuela y por las presiones de Washington fue reconocido por 50 países como presidente interino, incluida la Unión Europea, mancha que quedará recogida en la historia para vergüenza de los que se sometieron a los dictados yanquis.

Sin embargo, El Títere carece de apoyo popular y no ha hecho nada para mejorar la situación que sufren los venezolanos, a causa de la guerra económica desplegada por Estados Unidos, idéntica a la que le aplican a Cuba hace 60 años.

Obcecados con el tema cubano, Abrams achaca a “los miles de agentes de Inteligencia de Castro”, la fidelidad del ejército venezolano hacia el presidente Maduro y la Revolución Bolivariana, y en su desvarío afirmó que “esos oficiales de la inteligencia de Cuba tienen vigilados y amedrentados a los oficiales venezolanos, limitando su comportamiento”.

Además, dijo que: “los altos mandos militares están asustados porque saben que los están espiando y constantemente muestran miedo de hablar, miedo de hacer llamadas telefónicas y de enviar correos electrónicos”.

Lo que sucede realmente es que Elliott sabe que esa es la actuación de la CIA en América Latina, donde sus oficiales radicados en la embajada de Estados Unidos, controlan todas las llamadas telefónicas, las plantas de radios de los autos, los correos electrónicos, Facebook y Twitter, como denunció el ex analista de la CIA, Edward Snowden, y se comprobó en los cables secretos que envían desde sus misiones diplomáticas, expuesto al mundo en el sitio WikiLeaks.

Lo que está comprobado es el respaldo político y financiero de Estados Unidos a su Títere Guaidó, quien conversa a diario con sus jefes, validado por el propio Elliott Abrams al reconocerle al periodista de Telemundo que:

“Estuve en contacto con él, creo que el lunes 6 de enero 2020, para hablar sobre lo ocurrido el domingo. Y, luego, estuve en contacto con él para felicitarle después de que fuera elegido (como presidente de la AN) por cien diputados. Así que tenemos un contacto razonablemente frecuente”.

Entonces, ¿quién es el que verdaderamente está vigilado y controlado? 

A buen entendedor pocas palabras, por eso el pueblo venezolano no respalda a Guaidó y sí a Nicolás Maduro, porque para todos está bien claro que el primero es un monigote al servicio del imperio yanqui.

Por esa razón, Elliott y sus jefes deberían conocer lo que al respecto expresó José Martí:

“Se aborrece a los viles y se ama con las todas entrañas, a los hombres pudorosos y bravos”

¿Podrá Donald Trump entrar en el reino de Dios?


Por Arthur González.

Cuando el actual presidente de Estados Unidos abandone este mundo, no será aceptado en el reino del Señor por ser un pecador consuetudinario que incumple con los 10 mandamientos, y comete a diario los 7 pecados capitales. Por tanto, irá al infierno directo y sin escalas.

Su accionar contra el pueblo de Cuba, con la malsana pretensión de matarlo por hambre y enfermedades, a partir de incrementar la guerra económica, comercial y financiera iniciada por J.F. Kennedy, y sostenida por todos sus antecesores, es una prueba de sus pecados, unido a sus actos impuros, mentir de formar permanente para lograr sus objetivos hegemónicos, robar, tener deseos viciados y codiciar los bienes de otros países.

Por eso, el día del juicio final pagará por sus crímenes, porque como en cualquier restaurante, nadie se va sin pagar.

La conducta de Trump es totalmente pecadora, en él se unen la lujuria, la avaricia, la gula, la pereza, la ira, la envidia y la soberbia, algo puesto de manifiesto en las sanciones que desde 2017 impone al pueblo de Cuba, solo por no someterse a sus órdenes y mantener a todo costo, su independencia y soberanía.

De forma reiterada expresa que Estados Unidos se ha propuesto cortar toda entrada de divisas y de petróleo a la Isla para ahogar a los cubanos, so pretexto de ser “contra el gobierno”, pero realmente son los niños, las mujeres, ancianos y hombres quienes padecen los resultados de su criminal guerra económica.

Para satanizar a la Revolución, que en 61 años no han podido doblegar, vuelven a mentir con el invento de las “detenciones arbitrarias”, situación que no pueden comprobar ni siquiera con videos caseros, ni declaraciones de las iglesias, de los representantes de agencias de prensa extranjera, ni tampoco de los diplomáticos acreditados en La Habana.

En días recientes uno de los engendros fabricados y financiados por Washington para sus campañas anticubanas, el llamado “Observatorio Cubano de Derechos Humanos”, con sede oficial en Madrid, España, y un financiamiento anual de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), de más de 125 mil dólares, sumado a otras cifras que reciben de la USAID, divulgó la falsa noticia de que en el 2019 hubo “3 mil 157 detenciones en Cuba”, algo que causa risa porque nadie las vio ni comprobó fílmicamente, a diferencia de lo que ocurre en Ecuador, Bolivia, Chile, Colombia e incluso en Estados Unidos, que a pesar de los videos mostrando las brutales golpizas, las detenciones y la persecución implacable contra el pueblo, no condenan a esos gobiernos por ser lacayos de los yanquis.

Para que nadie se deje engañar de quien está detrás de las campañas del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, para infestar a la opinión pública mundial, basta recordar que la NED inició sus funciones a principios de 1984, como una Organización “No Gubernamental”, cuya misión es “asistir al desarrollo de las instituciones, procedimientos y valores democráticos en otros países, a través del apoyo financiero de proyectos dirigidos a expandir la libertad económica y política en estos.”

Falso argumento desmentido por Allen Weinstein, historiador y su primer presidente, quien declaró públicamente en 1991: “Mucho de lo que hoy hacemos, ya lo hacía la CIA hace 25 años de manera encubierta”.

A Cuba pretenden demonizarla con campañas de prensa pagadas por Estados Unidos, mientras a los gobiernos que sí detienen y asesinan a líderes sociales para que no puedan ser una fuerza opositora real, como suceden en Colombia donde tropas paramilitares, solo en los 10 días primeros del 2020, asesinaron a 13 líderes sociales y defensores de derechos humanos, unidos al caso de un excombatiente de las FARC-EP.

El tema más relevante de violaciones de los derechos humanos y que no es sancionado ni criticado por Estados Unidos, ni por las organizaciones que atacan a Cuba, es el de Chile, donde se reportan mil 800 detenidos desde que se iniciaron las protestas populares, divulgadas por las redes sociales y televisoras no gubernamentales chilenas, en las que el mundo pudo comprobarlas; no como en el caso cubano que afirman detenciones inventadas para desprestigiar al sistema socialista.

Además de esas detenciones, se reportan denuncias de apresamientos irregulares por los carabineros, confirmándose el secuestro de un joven, obligado a subir a un vehículo sin placas, método ejecutado durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Para esas acciones no hay cruzadas mediáticas, ni Observatorio de los Derechos Humanos financiados por Estados Unidos.

Los yanquis que se auto proclaman “campeones de los derechos humanos”, silencian las violaciones en sus cárceles, como fue recientemente denunciado por más de 30 hombres y mujeres quienes presentaron este mes de enero 2020, una demanda colectiva ante el Tribunal Superior del Condado de Merrimack, Nuevo Hampshire, por abusos físicos, sexuales y emocionales en un centro de detención de menores en ese estado norteamericano, durante las últimas tres décadas.

Sobre tal demanda la prensa yanqui hace silencio total, para que no se conozca que dos ex asesores violaban de forma reiterada a un adolescente en el Centro de Desarrollo Juvenil en Manchester, a finales de la década de 1990, donde otras 35 personas afirman haber sufrido abusos entre 1982 y 2014, cuando tenían entre 11 y 17 años, siendo los funcionarios agresores hombres y también mujeres.

Contra Cuba si hay cruzadas mediáticas permanentes desde 1959 cuando triunfó una Revolución, que no estaba dispuesta a seguir de rodillas ante el gobierno yanqui.

¿Por qué no se acusa al presidente de Chile por sus violaciones de los derechos humanos y la actuación criminal de los carabineros disparándole al pueblo, por lo que cientos los chilenos han perdido un ojo por las balas de goma disparadas con esa intención?

¿Sucede algo parecido en Cuba para que le fabriquen esas falsas detenciones?

Todos los contrarrevolucionarios pagados con parte de los 20 millones de dólares anuales que destina la Casa Blanca para el accionar subversivo contra la Revolución cubana, gozan de excelente salud y reciben la misma atención médica gratuita que la población que apoya el sistema socialista.

Estados Unidos y sus aliados podrán acusar lo que quieran, pero la realidad se impone, pues los cabecillas contrarrevolucionarios cubanos que reciben un salario mensual procedente de los Estados Unidos, viven tranquilamente, viajan al exterior para recibir preparación impartida por especialistas en temas subversivos, sin que ninguno sea detenido o sancionado por ser agentes de una potencia extranjera.

Si alguno de ellos, como el caso de José Daniel Ferrer, comete un delito común, entonces es juzgado y sancionado, tal y como establece el código penal vigente, sin importar los reclamos de quienes le pagan y dirigen desde los Estados Unidos.

Los cubanos tienen limpia la conciencia porque actúan con transparencia y humanidad. Allá Trump con su condena que tendrá que rendir cuentas por tantos muertos, heridos y hambrientos en sus guerras fratricidas contra pueblos inocentes, unido al robo de los recursos naturales de los países invadidos y las mentiras que dice cotidianamente, porque como aseguró José Martí:

“La culpa no es excusada ni por el mismo que de ella se aprovecha”