Pueblos del mundo conozcan al imperialismo yanqui.


Por Arthur González.

Estados Unidos se autoproclama paladín de los derechos humanos del mundo, pero realmente es el máximo violador y solo con su dinero y poderío militar logran silenciar sus crimines, compran y chantajean a funcionarios y gobernantes de otros países, y muchos periodistas se arrodillan antes sus amenazas; ejemplos sobran.

El más reciente hecho que pone en evidencia la anterior aseveración, lo realizó el Senador Marco Rubio, quien en compañía del Representante Mario Díaz-Balart, ambos miembros de la mafia terrorista asesina de Miami, visitaron la ciudad de Cúcuta, en Colombia, zona fronteriza con Venezuela por donde pretenden ingresar la supuesta ayuda humanitaria, que enmascara la invasión militar con la que planifican acabar con la Revolución Bolivariana venezolana.

Desde el 2014 Estados Unidos incrementó la guerra económica, comercial y financiera contra el Gobierno de Nicolás Maduro, con la finalidad de que las penurias que esa acción ilegal causa en el pueblo venezolano, le resten apoyo popular y provocar masivas revueltas que serían respaldadas por las fuerzas militares de Colombia, como punta de lanza de una invasión con tropas yanquis.

El pueblo venezolano alfabetizado y preparado culturalmente por la Revolución iniciada por el presidente Hugo Chávez, no se ha dejado engañar por campañas de noticias falsas generadas por la CIA, a través de los mecanismos creados para esos fines, unido a las acciones ejecutadas por la USIA y la NED que, desde la embajada yanqui en Caracas, inciden en grupos de estudiantes universitarios, asociaciones de empresarios, organizaciones religiosas y la prensa.

Gracias al conocimiento adquirido por la población trabajadora y los sectores más humildes de Venezuela, Estados Unidos no ha podido manipular a su antojo a las masas, de ahí que la Revolución bolivariana haya ganado mayoritariamente en 20 de los 23 procesos electorales celebrados en ese país, algo que exaspera a la Casa Blanca al no poder derrocar el socialismo bolivariano.

La desprestigiada y divida oposición tampoco alcanzó las metas impuestas desde Washington de sumar seguidores, y al estar integrada mayoritariamente por personas de la burguesía, no representa los intereses de la clase trabajadora, campesina y las etnias indígenas, los que saben perfectamente a donde irán a parar los beneficios que les da el proceso revolucionario iniciado por Chávez.

Por esas razones los yanquis ven como única solución el empleo de la fuerza militar para imponer sus intereses, algo en lo que tienen vasta experiencia, demostrada con sus guerras fratricidas en Yugoslavia, Serbia, Afganistán, Irak, y Libia.

Para no dejar dudas de cómo es realmente el imperialismo yanqui, el Senador Marco Rubio, junto al Representante Mario Díaz-Balart, llegaron a Colombia para ultimar detalles de la provocación militar en el puente que divide ese país con Venezuela, prevista para el próximo 23 de febrero 2019, para apuntalar el golpe de Estado organizado con Juan el Títere Guaidó hace dos semanas, pues no ha tenido el menor respaldo del pueblo, aunque lamentablemente sí de otros países y de la Unión Europea, debido a las fuertes presiones políticas y amenazas de represión económica anunciadas por el propio Presidente Donald Trump.

Para tener más clara la proyección de amenazas imperiales, hay que tener presente lo declarado por Marco Rubio, cuando dijo ante la prensa colombiana y extranjera: “Los militares venezolanos que impidan la entrada de la ayuda humanitaria, pasarán el resto de su vida huyendo”.

Esa es la democracia yanqui que imponen al mundo desde el siglo XIX, mediante el uso de las armas que tantos crímenes ha causado en este mundo.

¿Pensará ese Senador mafioso que los militares venezolanos dispuestos a dar la vida por la soberanía de su patria, se atemorizarán ante sus amenazas?

¡Que poco conocen a los pueblos que se niegan a ser esclavos de los yanquis!

No aprenden las lecciones que los cubanos y cubanas les dan a diario desde 1959, enfrentados a cientos de actos terroristas organizados por la CIA, vencedores de la invasión mercenaria derrocada en solo 67 horas, resistiendo la guerra económica más larga y despiadada del mundo, unido a cruzadas comunicacionales para deformar la realidad de la Revolución encabezada por Fidel Castro, líder que no pudieron asesinar a pesar de los casi 600 planes generados desde Estados Unidos.

¿De cuál justicia internacional habla Marco Rubio, quien califica la defensa de la patria como un crimen internacional?

Según afirmó: “negar la comida y negar la medicina a civiles es un crimen internacional y se pasarán el resto de su vida escondiéndose”.

¿Y la guerra económica, comercial y financiera que desarrolla el gobierno que él representa, contra Cuba y Venezuela no es un crimen de lesa humanidad?

El mundo condena anualmente el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, impuesto oficialmente en 1962 por el Presidente John F. Kennedy, pero sus responsables esperan por ser juzgados en un tribunal internacional, como el que juzgó y sancionó a los nazis alemanes.

Cuba es atacada desde hace 60 años por Estados Unidos con acciones de todo tipo, desde el terrorismo, el bandidismo, la guerra biológica causante de muertes y enfermedades en personas, animales y su fauna, los planes de asesinato a sus principales dirigentes reconocidos por la CIA durante la investigación ejecutada por la Comisión Church, organizada en el Senado yanqui, pero jamás las organizaciones judiciales internacionales han sentado en el banco de los acusados a sus responsables.

Estados Unidos protege en su territorio a connotados autores de actos terroristas contra Cuba, otorgándoles el estatus de refugiados políticos, como hizo con Carlos Alberto Montaner y Armando Valladares, quienes colocaron bombas en centros comerciales de La Habana por órdenes de la CIA; Luis Posada Carriles autor de la voladura de un avión civil cubano donde murieron 73 inocentes, y de las explosiones en varios hoteles de la Isla; Orlando Bosch Ávila, ejecutor de las bombas que explotaron en embajadas, consulados y oficinas comerciales cubanas en el exterior y entidades estadounidenses que tenían alguna relación contractual con Cuba.

Quien no tiene sentimientos patrios no sabe lo que es ofrendar la vida por defender su bandera, su libertad e independencia, y eso es lo que le sobra a los incorruptibles militares y jefes venezolanos, que no temen a las amenazas imperiales de aquellos que no tienen moral para condenar a otros.

Por eso en sus versos aseguró José Martí:

“Quien a su patria defender ansía / ni sangre ni en obstáculos repara /del tirano desprecia la soberbia y en su pecho se estrella la amenaza”.

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Prepara Estados Unidos pretextos para acusar a Cuba.


Por Arthur González.

Resulta evidente que Estados Unidos pretende dar un zarpazo contra Venezuela y seguir su curso hacia Cuba, con la trasnochada ilusión de que podrá matar dos pájaros de un tiro.

La primera etapa de su plan es lograr la división del pueblo cubano, para lo cual fabrican campañas a fin de que una masa importante de la sociedad vote No, en el próximo referendo para aprobar la nueva Constitución de la República.

Para ello orientan a sus lacayos a crear noticias falsas, trabajar en montajes de videos a través de teléfonos móviles y grabar determinadas provocaciones en la vía pública con voces de sus actores, gritando consignas contrarrevolucionarias, como su fuese en el lugar de los hechos.

Pretenden utilizar algunos artículos de la Constitución, como el que define el matrimonio, para enfrentar a los religiosos y otros sectores de la sociedad, con vistas a que no voten a favor de la Carta Magna, estimulando criterios negativos para arrastrarlos al voto contrario, lo que les permitiría hacer campañas de que la Revolución pierde apoyo popular.

En ese sentido, algunos artistas que gozan del reconocimiento popular y viajan con frecuencia a Miami, han reiterado criterios contra el proceso de votación, algo que no se puede desvincular de las acciones que en Miami desarrollan connotados elementos anticubanos, con similares intensiones.

La segunda etapa es la construcción de pretextos para fortalecer las sanciones contra Cuba, incluida la amenaza efectuada por Estados Unidos de estudiar la posibilidad de volver a incorporarla en la lista de países patrocinadores del terrorismo y aplicar el capítulo III de la execrable ley Helms-Burton, para atemorizar a los inversionistas extranjeros como fórmula para afectar las finanzas cubanas.

Otras acciones planificadas en el presente plan de acciones encubiertas, están vinculadas a las inventadas violaciones de los derechos humanos que desde Miami y Washington insisten en divulgar, mediante campañas de prensa diseñadas contra la Revolución.

En este aspecto, les orientan a sus asalariados internos ejecutar actos provocativos en calles y plazas de la Isla, para que, al ser detenidos por las autoridades del orden, acusen al gobierno de reprimir la libertad de expresión, igual que hacen en aquellos países con gobernantes que no son de su agrado, actitud muy diferente a la sumida contra sus aliados europeos y latinoamericanos, cuando reprimen salvajemente a los trabajadores que reclaman mejores condiciones de vida.

Lo más relevante han sido las actividades ejecutadas por la organización contrarrevolucionaria Unión Patriótica de Cuba, UNPACU, dirigida por José Daniel Ferrer en la provincia de Santiago de Cuba, personaje que recibe mensualmente miles de dólares para cumplir con las tareas que le asignan en sus frecuentes viajes a Estados Unidos, donde se reúne con representantes y senadores de la mafia terrorista asesina anticubana.

José Daniel Ferrer, como fiel servidor de los yanquis, inició recientemente actos callejeros para incitar al voto por el NO, en el próximo referendo del 24 de febrero, siendo detenido junto a una docena de servidores por sus acciones.

Tal como estaba previsto, desde Miami comenzaron las campañas comunicacionales condenando la actuación policial y sobredimensionando el hecho, a pesar de que la policía cubana no emplea armas largas, no usa escudos, cascos, chalecos antibalas ni gases lacrimógenos y chorros de agua fría, como sucede en Francia contra los llamados Chalecos Amarillos.

Para mayor dramatismo, el propio senador Marco Rubio, principal apoyo de la mafia terrorista anticubana, declaró que “habrá más sanciones contra Cuba”, haciendo referencia a la detención de algunos elementos contrarrevolucionarios pertenecientes a la UNPACU.

Acto seguido José Daniel hizo declaraciones a los medios de Miami, para anunciar una inventada huelga de hambre, al estilo de las que hacia Martha Beatriz Roque Cabello, donde ingerían aguacate, calabazas, caldo de pollo, plátanos y otros vegetales, a la par que se hacía retratar simulando su próxima muerte, lo que fue denunciado en la TV cubana viéndose obligada cesar su show mediático.

El actual plan yanqui está en proceso, por eso el llamado “Observatorio Cubano de Derechos Humanos” (OCDH), con sede en Madrid, se sumó a la condena hecha por Marco Rubio, acusando a Cuba de “reprimir” a los lacayos yanquis, quienes reciben altas sumas de dólares por llevar a cabo sus espectáculos, algo gastado por su reiteración en los últimos 60 años y que Cuba denuncia con argumentos contundentes.

La prueba de que la provocación es parte de un plan de acciones encubiertas diseñado por Estados Unidos, fueron las declaraciones de la ex oficial de la CIA, Kimberly Breier, actual subsecretaria para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado, condenando las detenciones de los contrarrevolucionarios y expresó su apoyo a los pedidos de cambio del sistema socialista en Cuba, prueba de la injerencia de su Gobierno en los asuntos internos de la Isla, ya que anhelan recuperar el poder perdido desde 1959.

En este nuevo plan la embajada yanqui en la Habana tiene tareas asignadas, de ahí sus declaraciones de condena a las detenciones de los contrarrevolucionarios de la UNPACU, por cumplir instrucciones generadas en Washington. Para los diplomáticos yanquis “Cuba hostiga a los cubanos que hacen demandas pacíficas de un cambio hacia la democracia, porque el verdadero motivo del referendo constitucional no es propiciar una reforma sino garantizar la permanencia en el poder”.

La operación contra el referendo que tanto les duele, está en marcha y otra de sus provocaciones fue la ejecutada por la escritora cubana Katherine Bisquet Rodríguez, ganadora de una mención en poesía del premio Calendario 2019, quien se presentó en la actividad oficial de la Asociación de Jóvenes Artistas cubanos, con un letrero impreso en su camiseta que decía “Yo Voto NO”, el que dio a conocer cuando se quitó la blusa que llevaba puesta, prueba de su premeditación.

La desesperación de los yanquis se manifiesta diariamente, pero Cuba acumula una amplia experiencia en el combate a esos actos, iniciados en los años 60 del siglo XX con noticias falsas, como fue la Operación Peter Pan, unidas a las acciones terroristas donde incendiaron centros comerciales, cines, teatros, escuelas y centros industriales, mataron e hirieron a cientos de personas inocentes, sin poder derrocar a la Revolución.

Los cubanos están preparados para la lucha con los yanquis en cualquier escenario, porque como dijera José Martí:

“Es poderosa la voluntad de un pueblo que lucha por su independencia”

 

La actual estrategia yanqui contra Cuba.


Por Arthur González

Desesperados por lograr la destrucción de la Revolución socialista cubana y ebrios con el retroceso de la izquierda latinoamericana, Estados Unidos pretende que el pueblo de Cuba vote No, en el próximo referendo al que será sometida la nueva Constitución, el 24 de febrero 2019, como parte de su reciente estrategia anticubana.

Para ese propósito inundan las redes sociales con noticias falsas, confeccionan videos con montajes y utilizan a cuanto lacayo se preste para darles su apoyo a cambio de un visado para viajar a Miami, como hizo Rosa María Payá.

Como si el pueblo cubano no conociera quienes son los imperialistas, los cientos de actos terroristas ejecutados contra Cuba, la guerra biológica causante de la muerte por enfermedades de decenas de personas, unido a la afectación contra la flora y la fauna, en su intento por matar de hambre a todo un país, ahora insisten en sus campañas mediáticas soñando en destruir el sistema político cubano.

Dentro de esa estrategia, la CIA le encargó a Luis Almagro, Secretario General de la OEA, convocar una conferencia titulada “La nueva Constitución Cubana y la Carta Democrática Interamericana”, con el interés de deformar la realidad de la Isla y acusarla ante la comunidad internacional de ser una “dictadura”, algo que en 60 años no les ha dado resultado, ni dentro ni fuera de Cuba.

Ante tantos fracasos y el gasto de cientos de miles de millones de dólares empleados contra la Revolución desde 1959, Estados Unidos pretende descalificar la democracia verdadera con la que se confeccionó la nueva Carta Magna, pues su proyecto fue analizado y discutido por los vecinos de cada barrio y en los centros de estudio y de trabajo, situación que no tiene precedentes en este mundo.

Como resultado, el nuevo texto incorporó el 60 % de las propuestas hechas por el pueblo, y así será sometido a referendo popular.

¿Pudieran los Estados Unidos y sus principales aliados hacer un proceso democrático similar, para escuchar los criterios de sus ciudadanos?

¿Por qué el campeón de la “democracia” y los “derechos humanos” no propone una nueva constitución que recoja los actuales derechos y deberes de los ciudadanos y atempere a los tiempos su arcaica Constitución que data de 1787?

¿Con un texto constitucional de más de tres siglos pueden los yanquis criticar a Cuba que proyecta normativas legales acordes a la situación del mundo moderno?

A darle clases de democracia a otros, pero no a los cubanos que sí saben lo que quieren, de dónde vienen y hacia dónde quieren llevar a su patria.

Los yanquis mantienen el derecho a poseer armas que tantos muertos provocan anualmente, debido a que está recogido en un precepto de hace más de 300 años, cuando prevalecía la ley del Oeste robándole tierras a los nativos.

En el espectáculo del 12 de febrero 2019 contra Cuba, Christopher Hernández, “asesor” del agente CIA Luis Almagro, se encargó de hacer un discurso a nombre de su jefe, quien al parecer no tuvo el valor de asistir para no embarrarse más de fango.

Mintiendo como le ordenaron sus jefes de la CIA, Hernández afirmó que: “la reforma constitucional que será votada en plebiscito el próximo 24 de febrero, nace lisiada de origen porque no nace del pueblo, nace del partido comunista. La iniciativa no es una decisión soberana de la ciudadanía y no está escrita ni acordada por representantes del pueblo libremente elegido”.

Tales falsedades las podía decir cuando solo existía la prensa escrita y era fácil comprar a periodistas y editores, como hizo la CIA bajo la Operación Mockingbird, pero en la era de internet las personas obtienen información de la cantidad de debates públicos se celebraron en Cuba para analizar y proponer eliminaciones, adiciones y/o modificaciones al proyecto constitucional, algo que desmorona las declaraciones del “asesor” de Almagro.

Lo que no pueden soportar los yanquis es la democracia revolucionaria cubana, que no exenta de dificultades y de ser perfeccionada, sí toma en cuenta las opiniones del pueblo, lo que jamás han podido realizar los ciudadanos estadounidenses, porque su gobierno no escucha sus demandas para alcanzar niveles que garanticen gratuitamente la asistencia médica, la seguridad de sus hijos en las escuelas, debido a los constantes tiroteos por la posesión anárquica de armas de fuego, la discriminación racial y de género que padecen, y otras problemáticas más.

Según dijo el “asesor” de Almagro: “la OEA tiene competencias para convocar una conferencia para examinar la nueva Constitución cubana y lo justifica invocando la Carta Democrática Interamericana del organismo, instrumento jurídico aprobado en 2001 y que busca fortalecer la democracia”.

¿Dónde estaba la OEA cuando le dieron el golpe de estado al presidente Hugo Chávez y su secuestro por los militares pagados por la CIA?

¿Estaba disuelta la OEA cuando desde Estados Unidos se organizó y llevó a efecto el golpe militar contra el presidente constitucional de Honduras, Manuel Celaya, incluido su secuestro y traslado en ropa de dormir hasta México?

Inmorales y lacayos al servicio de Washington son los directivos de la OEA que siempre ejecutan las órdenes de la Casa Blanca, algo que se comprueba en el Proyecto Cuba de enero 1962, elaborado bajo la directiva del presidente J.F. Kennedy, aprobada el 30 de noviembre de 1961, en la cual se plasman tareas a cumplir por los Departamentos de Estado, la CIA, de Defensa y la USIA.

Dicho Proyecto tuvo como propósito:

“Provocar una rebelión del pueblo cubano para derrocar a la Revolución, a partir de una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, unido a las operaciones psicológicas que acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen”.

Para eso: “el Departamento de Estado se encargó de presionar a los países integrantes de la OEA, para que aprobaran en febrero 1962, una resolución condenando a Cuba, la que fue respaldada por demostraciones públicas en América Latina generadas por la CIA y con campañas psicológicas asistidas por la USIA”, según consta en dicho documento.

Esta receta la aplican hoy contra Venezuela y Nicaragua.

Ante personas como estos servidores de los yanquis dijo José Martí:

“Los que no quieren saber son de la raza mala”

Teo Babún, el secuestro de una idea.


Por Arthur González.

En 1977 durante una visita de Fidel Castro a Jamaica, expresó: “Hay que trabajar juntos para que cuando la idea política triunfe, la idea religiosa no esté apartada, no aparezca como enemiga de los cambios. No existen contradicciones entre los propósitos de la religión y los propósitos del socialismo”.

En el 2017 dicha reflexión fue ratificada por Raúl Castro Ruz, al afirmar:

La unidad entre la doctrina y el pensamiento revolucionario con relación a la fe y a los creyentes, tiene su raíz en los fundamentos mismos de la nación cubana”.

Tales conceptos de la unidad revolucionaria desde el inicio de las luchas revolucionarias cubana, los yanquis pretenden trastocarlos, como una forma de dividir la sociedad, especialmente a los creyentes, con el propósito de lograr su deseada Transición al capitalismo, sistema que nunca resolvió los acuciantes problemas que afectaban a los trabajadores y campesinos cubanos.

Para alcanzar sus objetivos, los ideólogos de los servicios de inteligencia estadounidenses utilizan a cuando lacayo se preste para sus fines y uno de ellos es el cubano refugiado en Estados Unidos, Teófilo Babún, conocido por Teo, y su organización ECHO Cuba.

Babún procede de una familia de la burguesía de la zona oriental de Cuba, que antes del triunfo de la Revolución poseía varios negocios de venta de madera, una fábrica de cemento, grandes extensiones de tierra y una naviera, pero al huir de la Isla el dictador Fulgencio Batista, toda su familia siguió el mismo rumbo, refugiándose en Miami en 1959.

Fue miembro de la organización terrorista Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) responsable de numerosos actos de terrorismo contra Cuba y otros países latinoamericanos.

En 1971 los Babún facilitaron la embarcación Acuario para el ataque terrorista al poblado costero de Boca de Samá ejecutada por la organización contrarrevolucionaria Alpha 66 que dejó un saldo de dos muertos y secuelas imborrables en cuatro heridos graves, entre ellos una niña que perdió uno de sus pies.

En 1994 Teo Babún recibió instrucciones de la CIA y funda la organización contrarrevolucionaria con fachada religiosa ECHO Cuba (Evangelical Christian Humanitarian Outreach for Cuba), para la realización de actos subversivos contra el proceso revolucionario cubano, mediante envió de propaganda impresa y actividades provocativas públicas.

Documentos oficiales del Departamento de Estado norteamericano reconocen que “ECHO Cuba tiene sustancia experiencia en programas de la USAID y combatiendo el totalitario régimen de Fidel Castro.

Para lograrlo, ese engendro subversivo estableció relaciones con numerosas congregaciones cristianas de Estados Unidos, contando con financiamiento de la CIA encubierto en programas establecidos por la USAID, de la que recibió una asignación de 1,033,582.00 dólares. En 2010 firmó un contrato por 320,000 dólares, según revelaciones del sitio Cubamoneyproject. En el mismo espacio se ha publicado que ECHO Cuba anunció en marzo de 2010 que ofrecía concesiones por 75,000 dólares para “promover la libertad religiosa en Cuba”.

Babún también recibe financiamiento de la NED, National Endownment for Democracy, organización fundada por el Partido Republicano en 1983, que según declaraciones en 1991 de Allen Weinstein, historiador y su primer presidente: “Mucho de lo que hoy hacemos, lo hacía ya hace 25 años la CIA de manera encubierta”.

Se conoce que la NED, a través de los proyectos Acercamiento Humanitario Evangélico Cristiano a Cuba y Abogando por la libertad de religión en Cuba, le asignó en 2014 la suma de 60,074 dólares. En 2015 entregó 70,000 dólares y 100,000 dólares más en 2016, para promover eventos y materiales sobre la “libertad de religión” y “la democracia” en Cuba.

Teo Babún continua hoy llevando a cabo actividades subversivas en la Isla, a través de algunas denominaciones religiosas protestantes, y promueve los proyectos “Muralla y 1ra Frontera”, que complementan las proyecciones del presidente Donald Trump, expresadas el 16 de junio del 2017 en Miami, donde anunció el perfeccionamiento de la política subversiva contra Cuba y ratificó cómo algunas denominaciones religiosas protestantes cubanas son manipuladas por ellos para alcanzar la ansiada Transición en la isla.

Para conseguir sus propósitos, y bajo las órdenes de la CIA, Babún sostiene reuniones en Miami con religiosos cubanos, brindándoles ayuda humanitaria con el dinero que recibe de los Servicios de Inteligencia, quienes persiguen sembrar la división en las diferentes denominaciones cristianas en Cuba y oponerlas al gobierno revolucionario.

Lo que no tiene en cuenta la CIA y su servidor Teo Babún es que los cubanos conocen y defienden su historia, y por eso saben que la nueva Constitución de la República recoge como nunca antes todos sus derechos, de ahí que la inmensa mayoría del pueblo votará a favor de ella, a pesar de las campañas comunicacionales cargadas de mentiras que pretenden imponer los yanquis.

Ante situaciones similares dijo José Martí:

“Para amar a Cristo es necesario arrancarlos de las manos torpes de sus hijos”.

 

La invasión militar contra Venezuela presente en la lista yanqui.


Por Arthur González.

Después de décadas de intentar los yanquis el derrocamiento de la Revolución Bolivariana de Venezuela, están en un callejón sin salidas y solo ven como solución la intervención militar disfrazada de “ayuda humanitaria”, al estilo de lo que hicieron contra Libia.

Sin tomar en cuenta las malas experiencias sufridas con la Revolución socialista cubana, Estados Unidos sigue obstinado en sacar del poder, a todo costo, al presidente constitucional Nicolás Maduro, algo que dice mucho de la ausencia de democracia y tolerancia a la diversidad de pensamiento, que tiene el país que se adjudica el papel de sensor mundial para esos aspectos y los manipulados derechos humanos que ellos violan a diario.

Ni la guerra económica y financiera, ni la estrategia del golpe suave con sus 5 etapas diseñadas por Gene Sharp, les dieron resultado a los ideólogos de la CIA. Cientos de millones de dólares emplea Estados Unidos para comprar conciencias, fabricar a la oposición y mantenerla de forma permanente, además de ejecutar acciones de guerra psicológica para deformar la realidad venezolana mediante noticias falsas. Pero ni así alcanzan sus objetivos.

El sufrimiento por las limitaciones materiales al que someten al pueblo para que culpe a Maduro de sus penurias, no les funciona, pues todos saben que la persecución financiera y las amenazas yanquis contra quienes vendan o compren a Venezuela son las verdaderas responsables de la guerra económica y financiera, que también le hacen a Cuba desde 1960.

Ninguno de sus planes y operaciones encubiertas de la CIA ha podido obtener los fines perseguidos, por tanto, tuvieron que recurrir a lo que saben hacer muy bien, los golpes de estado como ejecutaron en casi todos los países latinoamericanos durante el siglo XX e incluso en el XXI, entre ellos los llevados a cabo contra la propia Venezuela en 2002, Honduras y Paraguay.

Los pueblos no olvidan las invasiones consumadas por Estados Unidos contra la República Dominicana en 1903, 1909, 1916 y 1965; ni la de Panamá en 1904, 1908, 1912, 1918,1925 y 1989; o las de Guatemala y el Salvador en 1906, repetidas en Guatemala en 1954 y 1966.

Tampoco dejan a un lado las de Cuba en 1906, 1912, 1917, más la derrotada invasión mercenaria por bahía de Cochinos en 1961.

Honduras las sufrió en 1907, 1911, 1912, 1919, 1924.  Nicaragua en 1909, 1926 y en Haití en 1914, 1994 y 2004.

La historia de golpes de estado propiciados por Washington es bien amplia, entre ellos el ejecutado en Cuba por Fulgencio Batista en 1934 y 1952; en Nicaragua en 1936 contra el presidente Juan Bautista Sacasa; el de Panamá en 1941 contra el presidente Arnulfo Arias y el de Bolivia contra el gobierno de Gualberto Villarroel en 1946.

En 1947 lo realizaron contra el presidente constitucional José María Velasco Ibarra de Ecuador y a ese le siguieron los de Perú y Colombia en 1948

Ahí está la historia de la invasión a México y el robo de parte de su territorio rico en petróleo; el ocurrido en Paraguay en 1954 contra Federico Chávez y ese mismo año en Brasil contra Getulio Vargas.

Imposible borrar de la memoria el golpe militar en Argentina contra Juan Domingo Perón en 1955 y en 1966 contra Arturo Illia.

Brasil también recibió su cuota de golpes yanquis cuando en 1964 el presidente Joao Goulart fue derrocado con el apoyo financiero y logístico de Estados Unidos

El golpe militar contra el presidente chileno Salvador Allende, cubrió de sangre, una vez más, a la CIA y a los Departamentos de Estado y Defensa estadounidenses, bajo el proyecto Fulbert para las operaciones encubiertas que desestabilizaron al gobierno de la Unidad Popular, copia del que promueven hoy contra Maduro.

Con esos antecedentes ahora Estados Unidos tiene proyectada la invasión militar a Venezuela, con la complicidad lacayuna de Colombia y Brasil, además del grupo de Lima y del agente de la CIA, Luis Almagro, colocado por ellos al frente de la OEA, para lo cual buscan el conceso de la Unión Europea, la que se pliega vergonzosamente ante las presiones yanquis.

Esa variante imperialista fue afirmada por el presidente Donald Trump, durante una entrevista con CBS News en días pasados, al declarar que: “la intervención militar en Venezuela es una opción para resolver la situación que en estos momentos enfrenta la nación latinoamericana”.

Pero Trump olvida que el escenario venezolano de hoy es muy diferente y su pueblo está convencido que la única forma de mantener la independencia y la soberanía nacional es resistir, e incluso defender hasta la muerte sus riquezas naturales que tanto ambiciona Estados Unidos, porque los elementos de la oposición les prometen entregárselas sin miramientos.

Los ignominioso de este caso es que la Unión Europea y Canadá no tengan presente los antecedentes históricos y den su apoyo al país que más violaciones comente contra el derecho internacional y los derechos humanos, pero cargarán con la responsabilidad de mancharse las manos de sangre junto al imperio más criminal y bestial de la era moderna.

No por gusto sentenció José Martí:

“El que se conforma con una situación de villanía es su cómplice”.

Divide y vencerás, pero con Cuba no han podido lograrlo.


Por Arthur González.

Hace pocos días los Obispos Católicos cubanos lanzaron sus consideraciones respecto a la nueva Constitución de la República de Cuba, que será sometida a un referendo popular el 24 de febrero 2019. En sus palabras se puede sentir la intensión política de dividir a la población e incluso influir sutilmente para que voten por el No, algo que pretenden los yanquis en todas sus campañas comunicacionales.

No es de extrañar esa actitud para quienes han demostrado su posición política desde 1959, pues la Iglesia Católica cubana a diferencia de la latinoamericana, no tuvo mucha presencia en los campos y montañas de la Isla, concentrándose en las ciudades principales en apoyo a la burguesía nacional y las clases políticas dominantes, a pesar de los desmanes y crímenes que cometían con los que pensaran de forma diferente y desearan un cambio que mejorara las condiciones precarias en que vivían los cubanos.

En Cuba y en Estados Unidos están presentes las huellas psicológicas de la tenebrosa Operación Peter Pan, la que, apoyada en noticias falsas generadas por la CIA, contó con la participación protagónica de la Iglesia Católica cubana y norteamericana, mediante la cual fueron separados de sus padres 14 mil 48 menores de edad, ante el temor inducido de que la Revolución les quitara la patria potestad, tal y como fue divulgado falsamente para sembrar el terror entre los padres cubanos.

Cuando en Cuba antes de 1959 la patria no era para todos, ni con todos y menos aún por el bien de todos, ni el gobierno de Estados Unidos ni la Iglesia Católica cubana lo exigían.

Las fastuosas iglesias construidas en las ciudades con el aporte de las clases explotadoras del país, contrastaban con los humildes bohíos donde mal vivían los campesinos, unido a la discriminación económica, racial y de género, el analfabetismo, la miseria, la ausencia de escuelas en los campos y de una medicina que sirviera a todos y para el bien de todos.

Solo posible gracias a la Revolución socialista cubana se dignificó al ser humano como nunca antes.

En plena cruzada mediática generada por el gobierno yanqui y la CIA contra todo lo que huela a izquierda, vuelve la Iglesia Católica a sumarse a las críticas de una nueva Constitución que fue analizada por cada ciudadano, sin reconocer que no existe en el mundo un proceso de consultas ciudadanas similar al realizado en Cuba, haciendo de su confección una verdadera democracia que garantiza el ejercicio pleno de los derechos y deberes de cada ciudadano, sin discriminación alguna y con respeto a su dignidad.

Los obispos cubanos al igual que el gobierno de Estados Unidos, les molesta que en el texto constitucional se reconozca que “solo en el socialismo el ser humano alcanza su dignidad plena”, ¿pero acaso ellos podrán decir lo mismo del sistema capitalista?

¿No conocen esos obispos lo que sucede en África y América Latina, donde los seres humanos mueren de enfermedades curables por falta de asistencia médica y el analfabetismo es el pan nuestro de cada día?

¿Sabrán esos representantes de la iglesia que en Estados Unidos existen 45 millones de personas en la pobreza, muchos carecen de un techo donde dormir y casi el doble no posee seguro médico? ¿Será eso digno para los seres humanos?

Si desean saber por qué eso se afirma en Cuba, solo pueden ver las noticias del sufrimiento que tienen hoy los argentinos, franceses o españoles. Sin embargo, los cubanos a pesar de ser el único país del mundo que resiste una guerra económica total desde hace 60 años, con el objetivo expresado por el propio gobierno yanqui “…debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

“¿Ese proceder del imperio es digno para los obispos cubanos?

Por solo recordarles lo que evidentemente no desean ver, basta con exponerle la persecución financiera durante la administración de Barack Obama (2009-2016), quien multó por una suma de 14 mil 397 millones 416 mil 827 dólares a diferentes entidades bancarias, entre ellas el PNB Paribas de Francia, el mayor banco francés, a 10 mil millones de dólares.

Ser un estado socialista no excluye el ejercicio efectivo del derecho a la pluralidad de pensamiento acerca del hombre y del ordenamiento de la sociedad, como ellos afirman. Una prueba son sus pastorales del siglo pasado con proyecciones contra la Revolución, las revistas que bajo su manto se imprimen y reparte como fue Vitral, del obispado de Pinar del Río, dirigida para un laico que responde a los intereses de Estados Unidos y otras del mismo corte.

Elementos fabricados, entrenados y financiados por los yanquis para ejecutar actos provocativos en la Isla, disfrutan de libertad y reciben los mismos beneficios que el estado garantiza a todos los ciudadanos.

Oswaldo Payá Sardiñas, al frente de un grupúsculo contrarrevolucionario al amparo de la religión católica, puso su nombre como autor del llamado Proyecto Varela redactado en Miami, fue hasta su muerte trabajador del Ministerio de Salud Pública cubano y sus tres hijos acudieron a la universidad de La Habana sin limitaciones, porque el estado socialista sí garantiza derechos y deberes a cada ciudadano sin discriminación alguna y respetando su dignidad, como es reconocido por el Derecho Internacional.

El tema del matrimonio, los obispos lo toman como subterfugio para buscar la división, por la controversia generada en las discusiones públicas del proyecto constitucional, pero no hablan del celibato obligatorio impuesto por la Iglesia, incluso contra el precepto de Cristo cuando dijo “Uníos y multiplicaos”, lo que ha traído como consecuencia el alto número de homosexuales entre los sacerdotes y los escándalos por los abusos contra niños en las escuelas religiosas.

El celibato para sacerdotes y mojas católicos sí es una forma de exclusión para la realización plena del ser humano, situación que las demás iglesias cristianas no comparten y por eso no tienen casos de abusos sexuales contra menores.

La Cuba socialista no cerró un solo templo religioso ni tampoco órdenes católicas, siempre ha permitido la libertad de practicar las religiones libremente y cada creyente puede vivir conforme a su fe y de expresarla públicamente, teniendo por límite el respeto al otro, como se demuestra diariamente en las actividades que hacen las diferentes religiones existentes en la Isla, incluso la formación de nuevos sacerdotes y pastores en sus propios centros de estudio.

Los cubanos saben perfectamente lo que defienden con la aprobación de su nueva Constitución, que no es otra cosa que su soberanía, independencia y libertad para no caer jamás en las garras de los yanquis y tener que soportar otro apéndice constitucional como fue la deshonrosa Enmienda Platt, jamás rechazada por los Obispos Católicos Cubanos.

Por esas razones afirmó José Martí:

“Yo no quiero ver nunca a mi patria víctima de capataces”

 

 

 

Sale a flote la verdad sobre el golpe de estado en Venezuela.


Por Arthur González.

 

Al igual que el mundo conoció la mentira fabricada por Estados Unidos respecto a la existencia de armas químicas en Irak, pretexto para justificar su agresión imperialista con el único propósito de apoderarse de su petróleo, ahora ocurre lo mismo con el golpe de Estado que pretenden darle al presidente constitucional Nicolás Maduro, electo por la mayoría de su pueblo.

Posterior al 23 de enero 2019, fecha en que Juan el Títere Guaidó, se auto proclamó presidente de Venezuela, el mundo ha ido conociendo la verdad del execrable hecho, a pesar de la manipulación comunicacional desplegada por Estados Unidos.

Ya se sabe que el Títere Guaidó viajó a Colombia y de allí a los Estados Unidos, donde recibió las instrucción y seguridad de que sería respaldado en su acción ilegal, a fin de calmarle los miedos ante el temor de ser juzgado por rebelión y sublevación, como hará España con los catalanes que proclamaron su independencia.

En Washington el Títere fue recibido por el asesor de seguridad John Bolton, uno de los ideólogos de ese acto desesperado ante tantos fracasos para sacar a Maduro del poder. Ese viejo halcón participó directamente en el diseño de la mentira contra Irak, cuando servía a la administración de George W. Bush.

También le dieron instrucciones Mike Pompeo, Secretario de Estado y se comenta que el director de la CIA le dio su respaldo para que Guaidó dejara a un lado el desasosiego que lo abrumaba.

Igualmente, salió a luz pública el conocimiento previo del presidente de España Pedro Sánchez, porque “casualmente” el día 22 de enero, su secretario de Estado de Cooperación y para toda Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia, se encontraba de visita en Washington y entre las personas con las que se reunió estaba la Subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, Kimberly Breier, vieja oficial de la CIA y otros funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional.

La Subsecretaria Breier confesó a la prensa europea que Estados Unidos había “alentado”, entiéndase presionado, a todos los gobiernos europeos para que respaldaran a Juan el Títere Guaidó, como presidente interino, para no dejar dudas de que Estados Unidos es quien dirige toda la operación subversiva al mejor estilo de los años 60 del siglo XX.

El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación español, Josep Borrell, admitió que el Departamento de Estado le avisó del golpe antes de este llevarse a cabo y lo han presionado fuertemente para que España y el resto de los países de la Unión Europea, reconozcan al Títere, y no acepten la conformación de un grupo para el diálogo con Maduro, ratificado por el vicepresidente Mike Pence, quien aseguró que “este no es el momento para el diálogo en Venezuela, sino para la acción”.

Todo encaja y hoy se conoce que el mismo día 23 de enero 2019, el ministro Borrell estaba reunido en Madrid con su homólogo de Portugal, Augusto Santos Silva, analizando los pormenores del llamado grupo de contacto internacional para Venezuela, acordado por la Unión Europea el mes de octubre 2018, de conjunto con algunos países latinoamericanos.

En medio de dicha reunión Duke Buchan III, embajador yanqui en Madrid, informó a Borrell que la fecha del golpe de estado era ese mismo día y Estados Unidos lo reconocería de inmediato, reafirmado por Mike Pence mediante un artículo que publicó el diario The Wall Street Journal el propio 23.

La operación estaba en marcha y todos los detalles aprobados anticipadamente se desarrollaban sin dificultades, incluidas las presiones a la UE y a otros aliados como Canadá y Australia.

Todo indica que España recibió el encargo de explicarle personalmente al canciller de Portugal, dada las relaciones de estos estados con Venezuela, al ser los dos países europeos con mayores intereses allí, pues del millón de ciudadanos de Europa residentes en Venezuela, cerca de 500 mil son españoles y portugueses.

La sumisión de España a Estados Unidos en el tema venezolano tiene sus antecedentes en el 2002, cuando fue el primer país que reconoció al golpista Pedro “El breve”, impuesto por los yanquis.

La fecha seleccionada por Washington para el golpe estuvo relacionada con la celebración en Suiza del Foro de Davos, porque así podían presionar mejor a los presidentes allí presentes.

Informaciones desde España afirman que el criterio de la cancillería española era diferente al del presidente Sánchez, quien al parecer no deseaba quedarse al margen de postura asumida por otros gobiernos europeos, unido a las presiones del Partido Popular y Ciudadanos, ambos seguidores de los yanquis.

Inicialmente el Ministerio de Exteriores no deseaba sumarse al apoyo del golpe, al sentar un precedente que rompía la doctrina Estrada, la cual afirma que “lo que se reconoce diplomáticamente es el Estado, no el Gobierno de turno” y es la primera vez en la historia que se reconoce a un presidente que no controla el funcionamiento del aparato estatal y rompe con quién ostenta el poder de facto como resultado de elecciones populares, aunque se cuestione su legalidad.

La Unión Europea demostró que en política exterior son los Estados Unidos quien la dirige, pisoteando la soberanía de los pueblos.

La intervención militar será el próximo paso que darán los yanquis de no poder consolidar el golpe, como expuso Trump en entrevista con la CBS News.

No se equivocó José Martí cuando afirmó:

“…impedir a tiempo con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.