El verdadero eje del mal.


Por Arthur González.

Manipulando la realidad del mundo en que vivimos, Estados Unidos y sus más allegados aliados, acusan a Cuba, Venezuela y Nicaragua de ser integrantes del eje del mal en América, cuando el verdadero y único eje maléfico y terrorista lo encabezan ellos.

¿Quién diseñó y ejecutó la Operación Cóndor en Latinoamérica, responsable del asesinato, desaparición y tortura de todos los que no respaldaban las políticas hegemónicas yanquis?

¿Quién llevó a cabo los golpes militares más sangrientos del siglo XX, para imponer a títeres que respondieran fielmente a los intereses de Estados Unidos?

La CIA y otras agencias de inteligencia del imperio yanqui. Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay pusieron las mayores cifras de muertos y desaparecidos y Estados Unidos nunca ha pagado por esos crímenes.

¿Quién ha impulsado las guerras sangrientas en el mundo desde el siglo XX hasta la actualidad? Estados Unidos.

Vivos están en el recuerdo las atrocidades cometidas contra el valeroso pueblo de Vietnam, donde eran quemados vivos por el lanzamiento de bombas de Napalm, aldeas enteras de campesinos, además de sufrir el riego de productos químicos como el agente naranja, que aún mantienen las secuelas en los vietnamitas.

¿Quién invadió Afganistán e Irak bajo falsos pretextos, asesinando y saqueando riquezas arqueológicas de alto valor para la humanidad y apoderándose de sus recursos naturales? Estados Unidos.

¿Quién organizó la invasión a Libia y el asesinato del presidente Gadafi, con el único fin robarse sus ricos depósitos de petróleo? Estados Unidos con el apoyo de sus más cercanos aliados europeos.

¿Quién diseña y finanza las acciones subversivas y terroristas contra Cuba, Venezuela y Nicaragua para derrocar a gobiernos electos democráticamente? Estados Unidos que con toda desfachatez aprueba anualmente cientos de millones de dólares para alcanzar sus propósitos imperiales y dominar la región como si América Latina fuera de su propiedad.

La lista es infinita, pero lo peor son las nuevas armas que han probado contra Venezuela, en lo que puede ser el preludio de la próxima guerra, con el empleo de la cibernética como actor fundamental.

Los recientes ataques contra la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar de Guri, en Venezuela, definen abiertamente la nueva característica que tendrán las próximas acciones de guerra que ejecute Estados Unidos, demostrando que son el único eje del mal del planeta.

Esos ataques cibernéticos al sistema eléctrico venezolano, puso en evidencia la falta de humanidad de los yanquis, que con tal de incrementar las penurias del pueblo para que se lance a las calles a rechazar al presidente Nicolás Maduro, dejó sin servicio eléctrico a hospitales, laboratorios de sangre, centros de producción alimentaria, bancos, escuelas y demás centros de servicios, sin importarle que pudieran morir cientos de personas.

Evidentemente sus especialistas cibernéticos se han concentrado para hackear los softwares de los principales centros de generación de electricidad, agua y las comunicaciones de todo tipo, incluidas la radio, televisión y prensa, con el propósito de paralizar todo un país, sin necesidad de destruir totalmente sus infraestructuras, aviso que hay que tomar en cuenta para evitar dichos ataques.

No por gusto el presidente Barack Obama aprobó sin miramientos la apertura de Internet en Cuba, dado que eso la conecta con el mundo a través de ellos, algo que apoyó Donald Trump durante sus discursos de campaña electoral en 2016, al afirmar:

Reclamamos una plataforma aérea para las transmisiones de Radio y TV Martí, y la promoción del acceso a Internet como herramienta tecnológica para fortalecer el movimiento pro democracia en Cuba.”

No hay que oponerse al empleo de Internet en la Isla, es solo estar consciente del riesgo que eso conlleva en las actuales y futuras circunstancias del país, para preparar a los miles de expertos cubanos en seguridad informática y evitar ser víctima de ataques similares como los acontecidos en Venezuela, pues Cuba al estar sometida a una criminal y creciente guerra económica, comercial y financiera, sufriría graves daños, no solucionables en corto tiempo.

Un artículo divulgado por la revista Forbes, alerta que los ataques cibernéticos como los ejecutados contra el sistema eléctrico en Venezuela, sería la nueva táctica ejecutada contra países donde se desea acelerar los conflictos internos y forzar un cambio de gobierno, al provocar graves daños a las infraestructuras y servicios críticos de la sociedad.

Esta nueva modalidad del terrorismo de estado empleado por Estados Unidos, demuestra fehacientemente quien es el verdadero miembro del llamado eje del mal, ese que no le importan ni los derechos humanos y menos aún la vida de las personas, con tal de alcanzar sus objetivos de destruir aquellos gobiernos que no se le subordinan y luchan por mantener su independencia y soberanía.

El asesor de Seguridad Nacional, el anciano maléfico John Bolton, afirmó en septiembre de 2018 durante una conferencia de prensa:

“Es muy importante el ciberespacio para la disuasión geopolítica y militar de los adversarios de Estados Unidos y con ese fin autorizamos operaciones cibernéticas ofensivas […] para demostrar que el costo de su participación en operaciones contra nosotros es más alto de lo que quieren soportar”.

Así piensan y actúan los yanquis, en los que jamás se puede confiar porque carecen de ética y respeto para el resto de los seres humanos.

Visionario fue José Martí cuando en noviembre de 1884 expresó:

“De Estados Unidos no espero nada, más que males”.

 

 

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Vieja historia de fracasos.


Por Arthur González.

La derrota de la invasión mercenaria a Cuba por Bahía de Cochinos en abril de 1961, la asumió el Presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, a pesar de que su actor principal fue el Director de la CIA Allen Dulles, quien le aseguró al Presidente Dwight Eisenhower y al propio Kennedy, que el pueblo cubano esperaba con ansiedad que Estados Unidos “los salvara del Castrismo”.

El resultado de esa invasión fue catastrófico y los “valientes” brigadistas, se rindieron a las fuerzas cubanas que defendieron con los dientes su independencia y soberanía, en solo 67 horas. Parece que con los años aquellos “valientes” olvidaron sus lágrimas y las frases que no dejaban de repetir ante los milicianos: “nos engañaron” y “solo somos cocineros”.

Por la desinformación de la CIA al Presidente JFK, fue sustituido el viejo zorro Allen Dulles, quien dirigía la tenebrosa Agencia de Inteligencia desde 1953. Junto con él se fueron el jefe de planes especiales y otros altos funcionarios.

58 años después, el mismo 17 de abril, pero de 2019, el anciano John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, anunció las nuevas sanciones que impondrá su gobierno a los viajes de sus ciudadanos a Cuba y los nuevos límites a las remesas que reciben los cubanos de sus familiares y amigos en Estados Unidos.

Esas crueles medidas de lesa humanidad, las informó ante los mercenarios que fueron derrocados en las arenas de Playa Girón, situación que avizora para tales medidas, la misma suerte que tuvieron los auto proclamados “luchadores por la libertad”, cuando llorando se rindieron ante las fuerzas revolucionarias cubanas.

Las sanciones que reflejan el desespero de los imperialistas por acabar con la Revolución socialista, ante 60 años de permanentes fracasos. Esas mismas acciones las ejecutó George W. Bush en 2004 y no tuvieron el más mínimo éxito, a pesar de que Cuba perdió más del 85 % de su comercio exterior ante la caída del socialismo en Europa.

Como toda familia unida, el pueblo cubano ante la crisis provocada por los yanquis, resiste y busca soluciones creativas para continuar adelante, a pesar de las penurias que causan la guerra económica y financiera, actitud que los norteamericanos no comprenden pues ellos ante una guerra como la impuesta contra Cuba y Venezuela, se lanzarían a las calles porque no pueden vivir con limitaciones comerciales y de consumo.

Para hacer valer su prepotencia imperial ante el mundo, el Departamento del Tesoro también suspenderá la autorización emitida por Obama, para que compañías y bancos cubanos realicen transacciones en terceros países y que indirectamente se ejecutan a través del sistema bancario estadounidense.

Si eso se llama democracia, permitir el libre pensamiento, respetar los derechos humanos y la igualdad entre las personas, nos quedamos con el socialismo cubano que no intenta atropellar a otros, por el contrario, ayuda a los desposeídos a leer, escribir y contar, brinda salud y cultura, aspectos que no soportan los yanquis porque ellos solo llevan muerte y destrucción al mundo con sus guerras de rapiñas.

Una prueba palpable de que Estados Unidos era el dueño y dictador omnipotente de la economía cubana antes de 1959, son las entidades contempladas en las listas negras publicadas recientemente, donde prohíben a los estadounidenses comprar hasta un sencillo refresco de cola hecho en Cuba.

En dicho listado aparecen centros comerciales, hoteles, restaurantes, fábricas, bancos, aseguradoras, empresas de servicios, minas, tierras agrícolas, centrales azucareros, escuelas, hospitales, playas, marinas, puertos, aeropuertos, edificios de apartamentos, clubs nocturnos y otros centros recreativos, rones y cervezas.

El recrudecimiento de las sanciones contra el pueblo cubano afecta a empresas europeas, asiáticas y latinoamericanas, por lo cual la Unión Europea, con España a la cabeza, y Canadá, aseguran que no reconocerán las sentencias que puedan dictarse en tribunales de Estados Unidos, contra intereses europeos o canadienses en Cuba, a partir de la decisión de reactivar totalmente la execrable Ley Helms-Burton, que permite acusar ante las cortes federales yanquis a las empresas extranjeras que operan en la Isla.

La Unión Europea y Canadá declararon que la aplicación extraterritorial de medidas unilaterales contra Cuba son contrarias al Derecho internacional y trabajarán unidos para proteger los intereses de sus empresas y compañías, según expresaron Federica Mogherini, Alta Representante de Política Exterior de la UE, la Comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, la Ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland y la Ministra portavoz del Gobierno español, Isabel Celaá.

Todos recalcan que, si Estados Unidos sanciona a sus compañías, llevaran el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), como pretendieron hacer en 1996, cuando el Presidente Bill Clinton aprobó la mencionada Ley, bajo las presiones políticas de la mafia terrorista anticubana de Miami, situación que lo obligó a posponer cada 6 meses la aplicación del Título III.

La suerte está echada y el mundo seguirá condenando la actitud imperialista de Estados Unidos. La actual controversia de Trump con Europa puede traerle graves consecuencias y restar apoyo a otros proyectos yanquis que le descontará protagonismo en este mundo, del que se creen dueños y señores. Veremos si con ese fracaso la actual directora de la CIA también es defenestrada.

Los cubanos pasarán momentos difíciles, pero los unirá aún más el rechazo y odio a los yanquis, para impedir que nuevamente se apoderen de la Antilla Mayor, como deseaba desde 1823 el ex Presidente Thomas Jefferson, cuando reiteró:

“Yo confieso, con toda sinceridad, que siempre consideré a Cuba como la adición más interesante que pudiera hacerse a nuestro sistema de estados”.

Lo mismo pensaba el entonces Secretario de Estado, John Quincy Adams:

“Por su ubicación geográfica, Cuba y Puerto Rico constituyen apéndices naturales de Estados Unidos”.

Siempre tenemos que recordar la advertencia de José Martí, cuando nos dijo:

“Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

Estados Unidos y su viejo afán de destruir a la Revolución cubana.


Por Arthur González.

Mucho antes de que Fidel Castro entrara triunfante en Santiago de Cuba en enero de 1959, ya el Gobierno yanqui y la CIA, planteaban: “Hay evitar la victoria de Castro”.

Así consta en el acta de la última reunión del Consejo de Seguridad de Estados Unidos, celebrada el 23 de diciembre de 1958, presidida por el entonces Presidente D. Eisenhower y Allen Dulles, director de la CIA. Aun Cuba no les había confiscado ninguna propiedad a los norteamericanos, ni declarado su carácter socialista.

Desde el propio año 59 del siglo XX, Estados Unidos ha hecho lo imposible por derrocar a Castro y revertir el sistema socialista sin éxitos, a pesar de los planes de terrorismo de estado, la invasión mercenaria preparada por la CIA, intentos de asesinato, espionaje, guerra biológica, campañas mediáticas para deformar la realidad de Cuba, unido a la guerra económica, comercial y financiera más larga de la humanidad.

Aunque el Presidente Barack Obama pasará a la historia como el que mayores multas impuso a la banca internacional por hacer transacciones con Cuba, por un monto de casi 15 mil millones de dólares en 8 años, Donald Trump no se queda atrás, y en días pasados impuso una multa a la empresa británica de prospección petrolífera Acteon, ascendente a 213 mil 866 dólares, supuestamente por violar el bloqueo yanqui contra la Isla, demostrando el carácter extraterritorial de esa criminal guerra económica que intenta matar por hambre y enfermedades al pueblo cubano.

La supuesta violación cometida consistió en ejecutar un análisis de diseño de ingeniería para proyectos de perforación de pozos petroleros en aguas territoriales cubanas y enviar a varios ingenieros para impartir seminarios, algo que los yanquis impiden a toda costa.

Para seguir apretando las tuercas e intentar ahogar la economía de Cuba, Estados Unidos activará las disposiciones recogidas dentro del polémico Título III de la Ley Helms-Burton, situación que permitirá las reclamaciones de los bienes confiscados por la Revolución a las empresas yanquis, lo que desbordará el trabajo de los tribunales estadounidenses y cuyo objetivo es asustar a los inversionistas extranjeros para que se marchen de Cuba, o no realicen nuevos proyectos que darían oxígeno a la economía isleña.

El miércoles 17 de abril 2019, el anciano asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, John Bolton, anunciará en Miami ante la fracasada mafia terrorista anticubana, las nuevas sanciones que tomará el Gobierno de Trump contra Cuba, Venezuela y Venezuela, en busca del apoyo de ese sector mafioso para la reelección del actual Presidente.

La fecha escogida coincide con el inicio de la derrotada invasión mercenaria a Cuba por Bahía de Cochinos, en solo 67 horas.

Entre las más recientes sanciones a Cuba y Venezuela, están las impuestas a compañías y buques petroleros que facilitan el traslado de crudo venezolano a Cuba, con vistas a aumentar la presión contra el pueblo que resiste unido frente a las medidas del imperialismo yanqui.

Se presume que el anciano Bolton anuncie la reincorporación de Cuba a la lista de los países que patrocinan el terrorismo, la disminución de los gastos admitidos a los viajeros estadounidenses que visitan la Isla, sanciones a los cónsules cubanos en el mundo, restringir nuevamente el envío de remesas a Cuba y la exigencia de que las compañías estadounidenses con negocios en Cuba, paguen directamente a sus trabajadores.

Ya George W. Bush usó este tipo de medidas en el año 2004 y solo obtuvo más rechazo de los cubanos en las dos orillas, pero la Revolución siguió con el apoyo mayoritario del pueblo, fiascos que los yanquis no estudian.

Estados Unidos incluyó el pasado 2 de abril 2019 a Cuba en el informe anual de la Estrategia Internacional de Control de Narcóticos (INCSR), que relaciona cerca de 60 naciones consideradas como “importantes destinos” para el lavado de dinero, algo ridículo y contradictorio por la permanente persecución financiera de que es víctima Cuba, por parte de los mismos Estados Unidos que persigue cualquier transacción monetaria, lo que hace imposible depósitos y movimientos financieros hacia y desde la Isla.

Demostrando su falta de seriedad y elementos probatorios para esta nueva acusación, el informe publicado por INCSR indica además que: “El Gobierno cubano se encuentra cooperando en la lucha contra el narcotráfico y que actualmente se están llevando a cabo conversaciones entre La Habana y Washington sobre el control de sustancias ilegales”, basado en el Acuerdo de Cooperación Operativa Contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, firmado en 2016 por los dos gobiernos.

Con esas medidas ejecutadas por Estados Unidos contra la economía cubana, resulta muy difícil avanzar, algo que al parecer ignoran los sabiondos economistas que escriben en varias publicaciones independientes de la Isla y proponen cambios neoliberales en la economía de Cuba, culpando de todos los males al sistema socialista, sin reparar que los mismos tanques pensantes yanquis integrantes del Council on Foreign Relations, afirman:

La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Tampoco hacen caso a lo que dice la CIA en uno de sus memorandos desclasificados:

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre[…] Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

Bolton y los demás añejos consejeros de Trump, irán a parar al mismo basurero de la historia que sus antecesores de las 11 administraciones yanquis, esas que no alcanzaron a ver el derrumbe del socialismo cubano y tuvieron que tragarse todos sus planes sin alcanzar sus idílicos objetivos.

No por gusto aseguró José Martí:

“Los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que más se apartan de los Estados Unidos”.

 

Cuando la muerte se convierte en un negocio.


Por Arthur González.

Después de la muerte del contrarrevolucionario Oswaldo Payá Sardiñas, (22 de julio 2012 en la provincia cubana de Granma), uno de los tantos asalariados que Estados Unidos financia para sus actos subversivos contra la Revolución cubana, su hija Rosa María Payá Acevedo y su madre, iniciaron una jugosa carrera para no perder los miles de dólares que recibía Oswaldo desde Estados Unidos y Europa, por sus acciones dentro del exiguo grupo Movimiento Cristiano Liberación (MCL), vinculado a la Iglesia Católica Cubana.

Fue así como Rosa María y su madre, Ofelia Acevedo, iniciaron la campaña difamatoria contra el Gobierno de Cuba, responsabilizándolo con la muerte del contrarrevolucionario, quien viajaba junto a otro compinche en un auto rentado por el español Ángel Carromero, miembro del Partido Popular español, para repartir miles de euros a otros elementos que actúan contra la Revolución.

Carromero fue enviado por la líder del Partido Popular de España, Esperanza Aguirre, situación que omite Rosa María en sus mentiras sobre el accidente de tránsito de su padre y tampoco reclama nada sobre el otro asalariado que lo acompañaba, porque sus familiares no se han prestado para tal farsa.

Revolviendo el asunto para continuar atacando a la Revolución cubana y ver si obtiene alguno dinero, ahora Carlos Payá Sardiñas, hermano de Oswaldo residente en España, pretende presionar a , para que interceda ante Cuba y permitan una “investigación” sobre la muerte “no aclarada” de Oswaldo Payá.

Triste papel de la familia del difunto que tratan de sacarle más lascas monetarias a la muerte del pariente.

En España se conocen perfectamente las causas del accidente, porque el Embajador y el Cónsul general, desde el inicio, tuvieron informaciones sobre el proceso investigativo y estaban presentes en el juicio celebrado en Bayamo, junto a la prensa extranjera, del cual declararon que fue justo, transparente y profesional.

Rosa María y su madre, acordaron con diplomáticos yanquis en La Habana, hacer campañas contra Cuba, si a cambio se les otorgaba una visa del programa de refugiados políticos que otorga el Departamento de Estado, para ellas y los otros dos hijos de Oswaldo Payá, lo que fue cumplido y en menos de dos meses los 5 arribaron a Miami como “perseguidos políticos”, con todos los beneficios materiales que tal categoría ofrece.

Quien se quedó fuera del pastel es precisamente Carlos Payá, el hermano de Oswaldo porque la sobrina le robó el protagonismo y es la que se auto proclama seguidora del padre, cuando en vida de este ella jamás participó en ninguna actividad contra la Revolución, estudiando en la Universidad de la Habana sin dificultades.

Desde su llegada a Estados Unidos, Rosa María fue recibida por el Senador Marco Rubio y los Congresistas Ileana Ross-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, prueba del plan diseñado contra Cuba.

Uno de los primeros actos orientados por la mafia terrorista anticubana de Miami, fue enviar a Rosa María a España con la intensión de involucrar a su Gobierno en la cruzada mediática, pero el Canciller y el Presidente no cayeron en la trampa, remitiéndola para las Cortes de justicia donde debía presentar las “pruebas” de que el Gobierno de Cuba era el responsable del accidente.

El fiasco fue cuando ante la ausencia de pruebas legales las Cortes denegaron su acusación. No obstante, Rosa María sigue con la alharaca orientada por sus jefes yanquis.

¿Por qué la “refulgente” contrarrevolucionaria y su tío no mencionan que Carromero conducía a exceso de velocidad y solo semanas antes en España le habían retirado su licencia de conducción por las continuas multas por similar violación?

No es un secreto que las principales causas de los accidentes en las carreteras cubanas son producto de la violación de los derechos de vía, el no prestar la debida atención al conducir, el exceso de velocidad, los desperfectos técnicos y la conducción bajo los efectos del alcohol. Según cifras oficiales de la Comisión Nacional de Seguridad Vial de Cuba, en 2018 se registró un accidente de tránsito cada 47 minutos y en ese año ocurrieron 10 mil 070 siniestros que dejaron un saldo de 683 muertos y 7 mil 730 personas lesionadas, ninguno provocado por las autoridades cubanas.

Podrán seguir recitando el guion confeccionado por los yanquis, pero la verdad se impone y por eso nadie les cree, pues todos están conscientes de que han hecho de la muerte de Oswaldo Payá un jugoso negocio, por eso aseguró José Martí:

“Honor y corazón se truecan por dinero”.

 

Washington mueve sus peones contra Cuba y Venezuela.


Por Arthur González.

Los yanquis desesperados ante la resistencia de los pueblos de Venezuela y Cuba, orienta a sus peones a fin de deformar la realidad y conformar matrices de opinión contra ambos procesos revolucionarios.

Un escenario donde salieron a relucir sus asalariados fue la Subcomisión de Derechos Humanos de la Eurocámara, reunida en la capital belga el pasado 3 de abril de 2019, donde una de las más viejas marionetas de la Estación local de la CIA en dicho conclave, la cubana nacionalizada española, Elena Larrinaga, proclamada representante del grupúsculo contrarrevolucionario Damas de Blanco en la península ibérica, expuso que “la situación en Cuba sigue igual, pese a la aprobación de la nueva Constitución”, la que calificó como una “operación de lavado de cara del régimen”.

Ese mismo concepto lo manejan contra Cuba, el senador yanqui Marco Rubio, miembro de la mafia terrorista anticubana, el ex director de la CIA y actual secretario de Estado, Mike Pompeo, y Elliott Abrams y John Bolton, prueba de las órdenes que recibe la asalariada nacida en La Habana.

Sus posiciones son bien conocidas en ese medio, entre ellas el apoyo que brinda a mercenarios como Guillermo Fariñas, Berta Soler y otros más, fabricados y pagados por Estados Unidos para sus campañas contra Cuba.

Las instrucciones que recibe Elena Larrinaga son precisas: entorpecer todo diálogo de la Unión Europea con la Habana y dificultar la colaboración económica.

Para intentarlo, ella propuso “no darle recursos al Gobierno cubano, porque no cree en los valores de la democracia”, por supuesto al estilo de los imperialistas, pues para ellos democracia es no tener programas sociales para el pueblo, abandonar a su suerte a los que carecen de recursos económicos para pagar seguros médicos, dejar sin viviendas a los que no pueden liquidar sus hipotecas, discriminar a las mujeres y a los negros, permitir la compra de armas de alto poder de fuego que causan la muerte de cientos de jóvenes en las escuelas, no enfrentar el consumo de drogas, estimular una industria pornográfica, incluso con niños y otras más que en Cuba socialista no existen.

Entre otros argumentos sin base alguna, la discípula de los yanquis acusó a Cuba de “haber detenido a 150 jóvenes detenidos que pretendían ingresar ilegalmente en la ilegal Base Naval de Estados Unidos en la provincia de Guantánamo”, según ella, por querer “escapar” de la Isla, acusación ridícula y desconocedora de las leyes internacionales que obligan a Cuba a no permitir la entrada ilegal en ese enclave militar.

El Gobierno cubano tiene que cuidar celosamente su frontera con esa Base yanqui, porque el 13 de marzo 1962 el entonces jefe de la Junta de jefes del Estado Mayor del ejército de Estados Unidos, General L. L. Lemnitzer, propuso al Secretario de Defensa un plan para justificar una invasión a Cuba con las tropas de su país y derrocar a la Revolución.

Entre las medidas de aquel plan estaba: “Organizar una serie de incidentes relacionados con la Base Naval en Guantánamo, de forma tal que diera la apariencia de haber sido realizados por fuerzas cubanas”.

Sin embargo, Larrinaga no hace la menor denuncia de los crímenes que ejecuta Estados Unidos en su frontera con México, entre ellos separar por la fuerza a los padres de sus hijos menores, el encarcelamiento de centenares de centroamericanos que buscan trabajo y huyen de la violencia y el hambre en sus países, por cierto, ninguno con sistema socialista.

Menos aún acusa al Gobierno español y al marroquí, por los abusos y la represión en la frontera con Melilla y Ceuta, donde miles de africanos abandonan sus países capitalistas y son apresados y salvajemente reprimidos.

Siguiendo la línea actual de Washington de arreciar la guerra económica contra el pueblo cubano, Elena Larrinaga, cuestionó fuertemente a las empresas extranjeras que trabajan en Cuba, con los mismos argumentos que emplea Marco Rubio y otros mafiosos de Miami, de que no trabajan por “empoderar al pueblo cubano”.

Para no dejar dudas de la misión que le encomendaron a la activista de la CIA, arremetió contra Venezuela siguiendo la misma cartilla que fabricaron los yanquis, de que “Cuba ha invadido a ese país por su propia supervivencia, ya que la inteligencia cubana controla la seguridad venezolana”.

Otra de las fichas de la CIA en la Subcomisión de Derechos Humanos de la Eurocámara, puestas al descubierto por la desesperación de lograr una condena a Cuba, es la eurodiputada liberal “independiente”, Teresa Giménez Barbat, quien reprodujo el mismo libreto que le entregaron a Larrinaga, apuntando que “Cuba continúa estando como estaba y en la Isla sigue habiendo un problema con el derecho a reunión y la libertad de expresión”.

También arremetió contra la izquierda española y al partido socialista por “tratar de silencia la intervención cubana en Venezuela” y recalcó que ofrece su apoyo al ya desfallecido grupúsculo Damas de Blanco.

Siguiendo el destape de los “amigos” de la embajada yanqui, habló el eurodiputado “socialista” portugués Francisco Assis, quien atacó a Cuba, calificando a su gobierno como “una dictadura”, condenando la inventada “falta de libertad y la miseria”, pero no denunció la guerra económica, comercial y financiera, impuesta por Estados Unidos para matar de hambre a los cubanos.

El diputado portugués debería leer un poco de la historia de Cuba, a fin de no hablar tantas sandeces. Bastaría con estudiarse un memorando de la CIA, ya desclasificado, donde se afirma:

“La actual política de los Estados Unidos respecto a Cuba tiene por objetivo aislarla del hemisferio occidental y del resto del mundo libre, y ejercer la mayor presión posible…para evitar la consolidación y estabilización del régimen Castro-Comunista. […] El programa de Acciones Encubiertas de la CIA ha sido diseñado para apoyar otras medidas gubernamentales, con el fin de incrementar e intensificar las presiones contra Castro […] Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

Estos momentos son interesantes porque se revelan los colaboradores de la CIA y las orientaciones que reciben, quedando en evidencia sus fines, mientras Cuba continua su camino soberana e independiente.

Ante marionetas que estas José Martí expresó:

“La dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena”.

 

¿A quién pretende engañar la embajada yanqui en La Habana?


Por Arthur González.

Haciendo gala de una total ignorancia de la historia, e incluso de los informes que sus antecesores enviaron a la CIA y al Departamento de Estado, la actual Encargada de Negocios de la embajada de Estados Unidos en Cuba, Mara Tekach, hizo recientemente declaraciones a uno de los medios alternativos creados por su país para desinformar sobre a realidad de la Isla, en las cuales elogió a la vetusta contrarrevolucionaria Martha Beatriz Roque Cabello, protagonista de una de las mayores burlas con su falsa huelga de hambre, conocida entre el pueblo cubano, como la Huelga del Aguacate.

En total desinformación, la diplomática demostró que antes de arribar a La Habana no se tomó el trabajo de leerse los documentos redactados sobre la contrarrevolución, creada, financiada y abastecida por su gobierno y de sus permanentes fracasos, ni visionó los documentales divulgados por la TV cubana, donde Martha Beatriz aparece gastando cientos de dólares en compras personales, del dinero que le enviaban para supuestas reuniones conspirativas, así como las expresiones despectivas que empleaba  esta, hacia uno de los jefes de la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos.

Respecto a Berta Soler, autoproclamada presidenta de la ya diluidas “Damas” de Blanco, es más que evidente que la diplomática no la ha observado en plena faena, ofendiendo y maltratando de palabras a sus subordinadas, donde hace gala de su actitud grosera, ausente de educación formal y cultura, ni tampoco conoce del aprovechamiento personal que hace del dinero recibido de la Fundación Nacional Cubano Americana, con el que adquirió primeramente un apartamento en el reparto Alamar y posteriormente una residencia de tres niveles en la zona de Lawton.

De Yoani Sánchez Cordero, reclutada en Madrid por el terrorista y agente de la CIA, Carlos Alberto Montaner, prófugo de una prisión cubana cuando cumplía sanción por colocar una petada incendiaria en el centro comercial Flogar, en los primeros años de la década de 1960, se conoce que en Estados Unidos elaboraron un programa especial para transformarla de emigrada en España, a famosa y multipremiada bloguera, lo que sirvió para engañar al mundo de que los jóvenes cubanos estaban contra la Revolución.

La señora Tekach, demuestra un desconocimiento total de lo que ha hecho la contrarrevolución asalariada de su gobierno y la falta de apoyo popular que posee en Cuba.

Al hablar de Rosa María Payá Acevedo, la diplomática pone de manifiesto las instrucciones que recibe del Departamento de Estado, pues solo con ojear algunas informaciones archivadas en la misión diplomática, bastaría para conocer que, en vida de su padre, Oswaldo Payá Sardiñas, dirigente de un grupúsculo contrarrevolucionario vinculado a la Iglesia Católica, Rosa María estudiaba tranquilamente en la Universidad de la Habana, junto a sus dos hermanos, y jamás se vinculó a ninguna actividad contra la Revolución, graduándose de Licenciada en Geografía sin dificultades.

Por tanto, la diplomática debe darse cuenta que ninguna de ellas es líder de causa noble, por el contrario, todas buscan el dinero fácil que Estados Unidos les suministra.

Quienes, si participan cotidianamente en causas nobles y justas son las obreras, campesinas, artistas, educadoras, deportistas, científicas, académicas y diplomáticas cubanas, que se debaten para salir adelante con sus familiares de las dificultades y limitaciones materiales provocadas por la guerra económica, comercial y financiera que desde hace 60 años impone Estados Unidos, con el único propósito de matar de hambre y enfermedades a todo un pueblo, para lograr la desesperación y el derrocamiento del gobierno revolucionario.

La Encargada de Negocios yanqui en Cuba, debería estudiar en detalles el cable secreto que elaboró su colega del Departamento de Estado, Jonathan Farrar, el 15 de abril de 2009, titulado: Los EE.UU. y el papel de la oposición en Cuba, en el cual afirmó tajantemente:

“[…] Muchos grupos de oposición son dominados por individuos con egos encumbrados que no trabajan bien en equipo […] Osvaldo Payá…no ha hecho acciones importantes en meses. […] Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición… no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano. […] Disidentes de larga data como Martha Beatriz, cuentan con 60 años y más; tienen poco contacto con los cubanos más jóvenes y cuando logran sacar un mensaje, este no es de interés para ese segmento social. […] Los disidentes son poco conocidos en Cuba fuera del círculo de los diplomáticos extranjeros y la prensa internacional”.

Esa es la verdad que debería comentar la diplomática yanqui, pues las asalariadas nunca se han sacrificado por nada, debido a que reciben dinero suficiente desde Estados Unidos, viajan por el mundo con los gastos pagados y regresan a Cuba cargadas de productos, que en la mayoría de las ocasiones revenden para ganar más dinero.

Por eso no tienen respaldo popular y solo cuentan con el repudio de todo un pueblo.

Ante acciones como estas, José Martí aseveró:

“La ignorancia es la garantía de los extravíos políticos”.

Retoma Estados Unidos la guerra fría para intimidar al mundo.


Por Arthur González.

Increíble pero cierto, Estados Unidos ha retomado con más fuerza sus conceptos de guerra fría, para intimidar a los países que no se le subordinan, especialmente contra Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Otros países reciben iguales sanciones económicas y amenazas, pues para Donald Trump y sus halcones, no puede existir nadie en el mundo que se contraponga a sus dictados.

Ante las derrotas continuadas en su intento de derrocar a la Revolución cubana y al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el recurso más empleado por los yanquis son las medidas de guerra económica y financiera, con el viejo sueño de que el pueblo se canse de las penurias, añeja táctica diseñada por la CIA en 1962 contra Cuba, en su archiconocido Plan Mangosta, el cual expone textualmente:

La operación está dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. Esta sublevación derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz. La sublevación necesita un movimiento de acción política fuertemente motivado y arraigado en Cuba, capaz de generar la rebelión, de dirigirla hacia el objetivo perseguido y de aprovecharse de su momento clímax. La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Ese diseño, sostenido por 60 años contra Cuba, no les ha dado resultados, a pesar del incremento de sus sanciones en los últimos años, pero azuzados por los miembros de la mafia terrorista anticubana de Miami, Donald Trump y sus ancianos halcones, John Bolton y Elliott Abrams, creen que ese método desgastado y malogrado, ahora pudiera darles éxitos.

Desde hace décadas el mundo apoya a Cuba cuando presenta el documento en la ONU, Poner fin al Bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, sin embargo, actualmente la Unión Europea observa en silencio cómplice la embestida yanqui contra Venezuela, mediante el empleo de las nuevas tecnologías para sabotear su sistema eléctrico, porque al final “las aves de igual plumaje vuelan en el mismo bando”.

¿Cómo es posible que los europeos, auto proclamados quijotes de los derechos humanos, pueden aliarse al imperialismo yanqui en su intento por matar de hambre y enfermedades a pueblos enteros?

La guerra económica es criminal y constituye una violación total de los derechos humanos, pero el Parlamento Europeo en vez de condenar a Estados Unidos, lo apoyan.

Las más recientes sanciones informadas por el gobierno de Estados Unidos, contra Venezuela y Cuba, son un ejemplo elocuente de lo que pretende el imperio, pero la Unión Europea calla y no hace ni una sola resolución de condena ante ese crimen de lesa humanidad, por el contrario, apoyan a los yanquis en sus acciones violatorias del derecho internacional, entre ellas la auto proclamación de Juan El títere Guaidó, como presidente sin elecciones democráticas, algo que ningún estado europeo aceptaría.

Hoy Francia y España confronta graves crisis internas, pero respaldan a los yanquis en sus mezquinas patrañas contra Venezuela, lo que quedará en la historia como un execrable ejemplo de la pérdida de soberanía de los europeos frente a las órdenes y presiones de los Estados Unidos.

Los pueblos del mundo saben que las sanciones de Washington contra Venezuela son inhumanas y violan el derecho internacional, porque nadie tiene derecho de privar de sus recursos naturales, activos financieros, ocupar sedes diplomáticas y cortar el comercio exterior de otros estados, solo porque el gobierno en el poder no es del agrado de la Casa Blanca.

Los yanquis no acaban de entender que tales sanciones profusamente divulgadas, siembran más odio en los pueblos contra sus políticas hegemónicas y dan como resultado la unidad para resistir las carencias y buscar soluciones inteligentes, tal y como hacen los cubanos desde hace 60 años.

Desesperados ante la resistencia del pueblo y el apoyo total de las fuerzas armadas en Cuba y Venezuela, Estados Unidos insiste en desplegar planes de terrorismo de Estado, incendiando industrias, fábricas, centros comerciales y de procesamiento de alimentos, introducen gérmenes patógenos contra las personas, la flora y la fauna, para causar más daños, enfermedades y muertes.

Hoy Estados Unidos retoma la misma política que ejecutó Adolfo Hitler en Europa, pero ahora los campos de concentración son países enteros sometidos a la escasez de alimentos, cortes de electricidad provocados desde el exterior que afectan el suministro de agua, abastecimiento de combustible, e incluso el normal funcionamiento de hospitales y policlínicas.

Estados Unidos ante la frustración de sus acciones contra Venezuela y el ridículo reconocimiento de El Títere Guaidó, recurre a la amenaza militar de conjunto con la OTAN y anunció que abordaría en la reunión ministerial de esa organización militar, el tema de la presencia de “tropas rusas” en Venezuela, preocupación insostenible, dado que solo son dos aviones y una docena de asesores, como parte de un acuerdo público entre Rusia y Venezuela.

Todo forma parte de una operación mediática sin sustento, ya que Estados Unidos posee alrededor de Venezuela docena de bases militares, con cientos de miles de soldados y armamentos de guerra dispuestos para invadir ese país suramericano.

Si esos son los derechos humanos, la democracia y la libertad que defienden los yanquis y la vieja Europa, mejor que baje Dios y lo compruebe, para que conozca la ausencia de sentimientos que poseen.

Por eso recuerden a José Martí cuando afirmó:

“¡Póstrense de hinojos en la tierra, tiemblen de remordimientos y giman de pavor, todos los que en aquel tremendo día ayudaron a matar!