La verdad sobre la Crisis de los Misiles


Por Arthur González.

En Estados Unidos cuentan la historia de la llamada Crisis de los Misiles de octubre de 1962, como les conviene, pero siempre ocultando la verdad de que mucho antes de ese suceso, J.F. Kennedy planteaba invadir a Cuba, como represalia por la derrota sufrida en las playas de Bahía de Cochinos.

La Casa Blanca siempre responsabilizó a Cuba de haber permitido la presencia de los misiles nucleares soviéticos, pero no reconoce que Kennedy creó un Grupo Especial Ampliado en su Consejo de Seguridad Nacional en noviembre de 1961, para desarrollar un Programa, bajo la dirección del Fiscal General, Robert Kennedy, y ejecutar acciones que justificaran una invasión a la isla con el ejército estadounidense.

Cuba al conocer por fuentes amigas de esos planes, aceptó la presencia de los misiles como persuasión, con el propósito de evitar la invasión que gestaba el gobierno yanqui.

Los documentos oficiales desclasificados permiten analizar en detalles los objetivos de Kennedy, apreciándose que, en noviembre de 1961, muchos meses antes de arribar a Cuba los mencionados misiles, ya este había ordenado la confección del plan para la invasión.

El 18 de enero de 1962 el General de Brigada Edward G. Lansdale, Jefe de operaciones de la Operación Mongoose, entregó a las más altas autoridades del gobierno de Estados Unidos y al Grupo Especial Ampliado del Consejo de Seguridad Nacional, el primer Proyecto de 32 tareas preparatorias de la Operación Mongoose (Mangosta).

Ese Proyecto contenía acciones políticas, diplomáticas, económicas, psicológicas, propagandísticas, de espionaje, militares, más la ejecución de actos terroristas.

Todo estaba diseñado para provocar una rebelión del pueblo cubano, lo que establecería las premisas para la intervención militar directa de las fuerzas armadas de Estados Unidos y de sus aliados en América Latina.

Por tanto, es falso que la ocupación militar de Cuba se planificara después de la presencia de los misiles soviéticos.

El 15 de octubre de 1962, casi un año después de iniciado el plan Mongoose, fue que aviones espías de Estados Unidos fotografiaron las 36 posiciones de lanzamiento de misiles nucleares soviéticos SS-4 (R-12) y SS-5 (R-14), ubicadas cerca de la Sierra del Esperón y Guanajay, Los Palacios y San Cristóbal, provincia de Pinar del Río y en Remedios, Encrucijada y Cifuentes, en la entonces provincia de Las Villas.

Esas construcciones se iniciaron en el verano de 1962. Cuba tenía derecho a defenderse ante una nueva invasión.

El 22 de octubre el presidente John F. Kennedy anunció oficialmente la presencia de los misiles en Cuba, a la vez que ordenó la preparación de la invasión a la Isla.

Hoy se conoce que el General Maxwell D. Taylor, presidente del Estado Mayor Conjunto, envió el 27 de octubre 1962, un memorando al presidente Kennedy y al secretario de Defensa, Robert McNamara, proponiendo ejecutar golpes aéreos y la invasión, un día antes de que Moscú anunciara la retirada de sus misiles.

El citado memorando desclasificado por la NSA, contenía la Proclama No. 1 del Gobierno Militar, en la cual “se aconsejaba a todos los cubanos a obedecer de inmediato y sin cuestionamientos todas las promulgaciones y órdenes del gobierno militar, advirtiendo que la resistencia a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos sería eliminada por la fuerza, y los responsables de quebrantamientos graves tratados con severidad”.

Y añadía:

Una vez que el régimen agresivo de Castro haya sido completamente destruido y que Estados Unidos instale un nuevo gobierno receptivo a las necesidades del pueblo de Cuba, las fuerzas armadas de los Estados Unidos se retirarán y la tradicional amistad entre Estados Unidos y el gobierno de Cuba estará una vez más asegurada”.

Sin embargo, de lo que no se divulga en Estados Unidos es del documento que remitió el 13 de marzo de 1962, el Jefe de la Junta de Jefes del Estado Mayor y Jefe de Operaciones del plan Mongoose, General de Brigada Lyman L. Lemnitzer, al Secretario de Defensa, donde se enumeran un conjunto de acciones que podían realizarse, con el fin de justificar la intervención militar de los Estados Unidos en Cuba.

En su propuesta el General Lemnitzer expone:

[…] “Tal plan permitirá la evaluación de proyectos individuales en el contexto de acciones relacionadas entre sí y diseñadas con el objetivo de lograr una justificación adecuada para una intervención militar de EE.UU. a Cuba”. 

Para no dejar dudas de cómo trabaja el gobierno de Estados Unidos en su política anticubana, el memorando finaliza diciendo:

“El Departamento de Estado también se encuentra preparan­do determinadas acciones capaces de justificar una intervención en Cuba”.

Cada acción diseñada contra la Revolución es discutida y consensuada entre los Departamentos que tienen responsabilidad en la política contra Cuba, como lo es la actual historia inventada de los “ataques acústicos” y la decisión premeditada, no precipitada, de retirar a sus diplomáticos de La Habana.

Hay que estudiar la historia de las relaciones entre ambos países para poder entender que, Estados Unidos jamás aceptará un proceso revolucionario en su traspatio, porque como afirmó el 23 de diciembre de 1958, el entonces director de la CIA: “debemos evitar la victoria de Fidel Castro”.

El principal objetivo de Estados Unidos es y será: “Provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos”, como expresa el 1er Plan de acciones encubiertas, aprobado por el presidente Dwight Eisenhower, del 17 de marzo de 1960.

Esa es la historia contada por sus propios documentos y como dijo José Martí:

“Nada hay más justo que dejar en punto de verdad las cosas de la historia”.

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La historieta de los inventados “ataques” acústicos se esclarece


Por Arthur González.

Estados Unidos creador de la guerra sicológica, no hace nada sin que detrás se oculte un objetivo y así lo hace contra Cuba con los “ataques acústicos” que no cesan de divulgarse por su prensa oficialista.

Pasadas algunas semanas el panorama se ve mucho más claro y evidencia que el verdadero propósito es dañar la entrada a Cuba de visitantes extranjeros de Estados Unidos, y todo parece indicar que Canadá será su próximo objetivo, el mayor emisor de turistas.

En 1953, el diccionario de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, define la Guerra Sicológica como:

 “La acción emprendida por parte de una nación o de varias naciones, de propaganda y otros medios de información contra grupos enemigos, neutrales o amigos de la población, para influir en sus concepciones, sentimientos, opiniones y conductas, de manera que apoyen la política y los objetivos de la acción y grupos de las naciones que sirven a la guerra sicológica”.

En la actualidad, la guerra sicológica es una estrategia global para desestabilizar gobiernos no afines a los Estados Unidos, donde se pretende cambiar su sistema político, económico y social.

Emplean las nuevas tecnologías de la informática para trasladar informaciones falsas o distorsionadas, desinformar y difamar, con el fin de confundir, sembrar dudas y crear matrices de opinión a fines con los intereses estadounidenses.

Prueba de que los propósitos de Estados Unidos es cortar la entrada de visitantes y afectar la economía cubana, fueron las alertas del presidente Donald Trump, de que Cuba es responsable de los “ataques acústicos” y para limitar el flujo de visitantes, diariamente publican nuevos casos de supuestos afectados por los ruidos.

Con vistas a lograrlo, Washington emitió restricciones de alojamiento en los hoteles Nacional y Capri; reciente divulgaron que “un visitante norteamericano regresó afectado por los ruidos”, todo sin la menor prueba legal, ni la definición de qué equipo los produce, dónde se instala, quiénes lo operan y que características técnicas posee que nadie lo ve, ni siquiera los oficiales del FBI y la CIA acreditados dentro de su embajada en La Habana.

Para incrementar el miedo entre los estadounidenses y especialmente en el tema de los altos gastos de salud que tendrían que pagar si son “atacados” por el ruido misterioso, la AP, acaba de publicar una fantástica historia de un yanqui que dice llamarse Chris Allen, residente de Carolina del Sur, quien asegura que en abril del 2014 se hospedó dos noches en el Hotel Capri, pero decidió marcharse porque sintió en su cuerpo un inexplicable entumecimiento y hormigueo.

Míster Allen declaró a la AP que viajó a Cuba a través de México para pasar vacaciones, violando las leyes del “embargo”, pero de eso la AP no escribió una letra, ni el Departamento de Estado ni la OFAC lo han citado para multarlo, como establecen sus leyes.

Sin embargo, garabatean páginas para describir los miles de dólares que tuvo que pagar en exámenes médicos para supuestos tratamientos médicos, algo que, si puede causar pánico entre los estadounidenses, por ser el único país del llamado primer mundo que no posee un servicio de salud público sin costos para sus ciudadanos.

Para crear terror entre sus lectores, la AP asegura que “pasados seis meses Allen continuó con sus síntomas y fue examinado por seis neurólogos” sin más detalles, y añaden que “este es uno de tres docenas de viajeros estadounidenses que han contactado a la agencia, alarmados por la posibilidad de haber sido víctimas de estos extraños y sigilosos ataques en Cuba”.

Al constatar que sus mentiras no frenan la afluencia de turistas a Cuba, y ante la próxima temporada alta, continúan con su guerra sicológica con relatos infantiles.

El más reciente se trata de la historia de uno de los más de 100 presos que tienen los yanquis en su ilegal cárcel en la base naval en Guantánamo.

Esos presos, trasladados a dicha base después de la ocupación militar de Estados Unidos a Afganistán, no tienen derecho a juicio, ni a visitas de sus familiares y amigos, los mantienen confinados en celdas de castigo, donde son torturados y sometidos a tratos inhumanos, por lo que el Departamento de Estado tuvo que declarar ante la Comisión de las Naciones Unidas encargada del tema.

Para incrementar su campaña contra Cuba, el libelo El Nuevo Herald, publicó un artículo firmado por Henry Chirinos, donde relata que “un prisionero dijo haber percibido ruidos extraños en su celda en Guantánamo, con  síntomas muy parecidos a los denunciados por los diplomáticos estadounidenses que fueron víctimas de presuntos “ataques acústicos” en La Habana”.

Parece que El Nuevo Herald olvidó las huelgas de hambre que sistemáticamente hacen los prisioneros en la base naval yanqui, por el maltrato de que son víctimas y la ilegalidad del confinamiento que padecen.

La realidad es que Ramzi bin al Shibh, internado en la base yanqui desde 2006, ha denunciado sentir vibraciones en su cama dentro de la celda que ocupa.

Sobre el hecho, el fiscal Clay Trivett declaró que ningún empleado estadounidense de la base naval, válida las denuncias de Bin al Shib, y aunque el detenido se queja reiteradamente sobre los ruidos, seis o siete guardias de la cárcel estudiaron la situación y solo ese detenido es quien se queja, por lo que se muestran escépticos ante tal denuncia.

Como la acusación afecta a las autoridades yanquis, el fiscal Clay Trivett concluyó: “según lo que sabemos, no está ocurriendo, es algo que sólo está en la mente de una persona”.

En el caso de La Habana la reacción no es similar, porque la campaña política es amplificar los “ataques” y causar temor en los turistas; así de sencillo.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“Mientras más de cerca toco las cosas políticas, más repugnancia me inspiran”.

Obsesionado Donald Trump en abandonar acuerdos


Por Arthur González.

En evidentes señales de sus peculiares características psicológicas, el presidente Donald Trump manifiesta una marcada obsesión por asumir lo que algunos analistas han calificado como “doctrina del abandono”, es decir, deshacer y cortar todos los pactos multilaterales firmados por Estados Unidos.

 

A esa obsesión enfermiza se une otra y es la relativa a tratar de borrar de la historia del país, todo lo que logró su antecesor, Barack Obama, lo que pudiera incluir un sentimiento racista.

El hecho más reciente de este accionar fue el anunció de que Estados Unidos abandonará el 31.12.2017, la UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en apoyo a Israel, quien no aceptó el reconocimiento de Palestina como un estado independiente.

El mundo sabe de los crímenes que a diario comete Israel contra el pueblo palestino, en un holocausto peor al que los nazis cometieron contra el pueblo judío y que dura muchos más años, gracias a las presiones de Estados Unidos en la ONU, para que las sanciones a Israel no sean efectivas.

Desde que Trump tomó posesión de su cargo, canceló tratados y abandonó  organizaciones internacionales, entre ellos:  el Tratado Transpacífico, (TTP), pacto comercial con 11 naciones de la cuenca del Pacífico; el acuerdo de París sobre el cambio climático, apoyado por 195 países; el  Tratado de libre comercio con México y Canadá, (TLCAN), todo eso unido a sus críticas a la OTAN, la ONU y otros convenios como el Tratado nuclear con Irán, (JCPOA); el comercial con Corea del Sur, el de reducción del arsenal nuclear con Rusia.

La obsesión de Trump por romper los lazos multilaterales se ha convertido en la base de su política exterior.

A lo interno también lanza sus dardos contra el ACA y DACA, a lo que se suma su persistencia, cuasi enfermiza, para derogar el Obamacare en materia de salud, para lo cual acaba de informar que dejará de pagar miles de millones de dólares en subsidios a las aseguradoras de salud, fuerte golpe al funcionamiento del mencionado seguro médico para personas de bajos ingresos.

Respecto a la salida de Estados Unidos de la UNESCO, es cierto que no es la primera oportunidad que rompen lanzas a favor de Israel. En 1974, Washington le retiró sus contribuciones financieras debido al reconocimiento de la UNESCO, a la Organización para Liberación Palestina y sus condenas al estado de Israel.

El 31.12. 1984 el presidente Ronald Reagan, retiró a EE.UU. al considerar que “el organismo estaba politizado y que era hostil hacia las instituciones básicas de una sociedad libre, especialmente contra el libre mercado y la libertad de prensa”. Regresaron en el 2003.

Como si fuese una historia cotidiana, en octubre de 2012, la UNESCO aprobó la adhesión de Palestina como miembro con plenos derechos, con lo que EE.UU. estuvo en desacuerdo y le volvió suspender sus contribuciones financieras.

En octubre de 2016, los yanquis condenaron otra resolución contra Israel, en solidaridad con ese país.

La historia se encarga de exponer la verdad sobre las represalias de los opresores cuando la UNESCO asume posiciones democráticas; tales son los casos de Sudáfrica en 1956, cuando acusó a dicha organización de “interferir en sus problemas raciales”, retirándose como miembro pleno.

El propio Barack Obama decidió congelar el aporte financiero de EE.UU. a la UNESCO, que representa el 22 % del total que recibe, en respuesta a la entrada de Palestina como miembro pleno. Desde esa fecha, la Casa Blanca acumula una deuda de más de 500 millones de dólares con la UNESCO.

Las presiones y manipulación política de Estados Unidos por defender a su aliado Israel, están por encima de los propósitos de la UNESCO, que es una institución cultural y educativa de Naciones Unidas, lo que prueba la verdadera naturaleza de los yanquis, a lo que en estos momentos se le unen las características sociopáticas de su presidente, con su narcisismo maligno.

Para rematar la obsesión de Trump contra los acuerdos internacionales, hay que tomar en cuenta las afirmaciones del destacado sico-historiador Robert Jay Lifton, quien recientemente afirmó: “La mente de Donald Trump está estacionada en la realidad solipsista, lo que significa que un individuo sólo es capaz de abrazar una realidad que tiene que ver con él mismo y la percepción y protección de su propio ser”.

Algo que no se puede dejar de mencionar en los acuerdos deshechos por Trump, es la relación diplomática establecida con Cuba por Obama, debido a que:

Décadas de aislamiento de Cuba por parte de EE.UU. no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática… No podemos seguir haciendo lo mismo y esperar obtener un resultado diferente… es mejor fomentar y respaldar las reformas que imponer políticas…”

“Debemos poner fin a nuestro enfoque obsoleto y promover de manera más eficaz la implantación de cambios en Cuba, dentro de un marco acorde con el apoyo de EE.UU. al pueblo cubano y en
consonancia con los intereses de seguridad nacional de EE.UU.”

En su realidad solipsista, Trump inventó los supuestos ataques acústicos, para justificar retrotraer la estrategia diseñada hacia La Habana, por la administración Obama.

Habrá que esperar para saber cuál será su próxima decisión, la que alejará más a Estados Unidos del resto de las naciones y podrá en evidencia el verdadero rostro del supuesto paladín de los derechos humanos, dirigido hoy por un perturbado mental que peligrosamente tiene su dedo en el disparador nuclear y ojalá que no le permitan accionarlo.

Por esas actitudes expresó José Martí:

“Los peligros no se han de ver cuando se les tiene encima, sino cuando se les puede evitar”.

 

 

 

 

Damas de Blanco apoyan represión contra los catalanes


Por Arthur González

No hay dudas, el grupo mal llamado “Damas” de Blanco, creado y financiado por Estados Unidos con el fin de ejecutar acciones provocativas contra la Revolución cubana, están siempre contra la voluntad de los pueblos.

Así se puso de manifiesto el pasado 7 de octubre 2017, cuando una representación de ese grupúsculo contrarrevolucionario se unió en Madrid a una manifestación de los partidos de derecha y de otros que se oponen a la decisión soberana de los catalanes de separarse del reino de España.

El pueblo de Cataluña votó libremente por la independencia, a pesar de la brutal represión policial ordenada por Mariano Rajoy, que dejó unas 800 personas heridas por los porrazos recibidos, sumado a las balas de goma que disparó la brigada especial de la policía.

Esas mujeres que acusan al gobierno cubano de “reprimirlas”, debieron haber participado en las manifestaciones de Cataluña para que conocieran lo que es realmente una represión, no de las que ellas se quejan cuando mujeres policías las levantan del suelo y las tienen que cargar hacia los autos patrulleros, por obstaculizar el tránsito en las calles. Jamás han recibido un balazo o los bastonazos que rompen cabezas y huesos, como sucede en España.

Dónde están los que acusan a Cuba de represión, entre ellos el inventado Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con sede en Madrid, que no salió en defensa del pueblo catalán.

Como representante de las denominadas “Damas” en la manifestación madrileña, estaba la santiaguera Denia Fernández Rey, de visita en España y que fuera recibida en el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, por Antonio Pérez Hernández, director para  Iberoamérica, y en el Congreso de los Diputados por Teófilo de Luis Rodríguez, con quien habló sobre el nuevo acuerdo entre la UE y La Habana que será votado en la Cámara española el próximo 18 de octubre, al que se opone la contrarrevolución asalariada, como parte de las orientaciones impartidas por Estados Unidos para aislar a Cuba.

Nadie sabe quién sufragó los gastos de ese viaje, porque ella no trabaja y vive del dinero que paga Estados Unidos por hacer campañas anticubanas.

Las que supuestamente luchan por la libertad de expresión y pensamiento, ahora se manifiestan contra la decisión soberana del pueblo catalán.

Significativo es el silencio del expresidente de EE.UU. Barack Obama, pues en el caso de Cuba todas sus campañas estaban dirigidas a hacerle creer al mundo que la Revolución reprimía a los opositores, lo que reiteró el 17.12.2014, cuando anunció el restablecimiento de relaciones con La Habana.

En aquella ocasión expresó ante la prensa:

“…No me hago ilusiones con respecto a los continuos obstáculos a la libertad que aún enfrenta el ciudadano cubano común. Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche. Continuaremos apoyando a la sociedad civil allí”.

Es el “democrático” gobierno español que dicta lecciones a Cuba sobre derechos humanos, y ahora acosa, arresta y golpea salvajemente a sus ciudadanos solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche.

Ni Washington, otros gobiernos europeos, ni el Parlamento europeo, condenan las inhumanas golpizas a pacíficos manifestantes.  Es como si esos 800 heridos y miles de arrestados no fueran personas con derecho a ejercer su derecho universal a expresarse libremente en las urnas.

¿Será que solo varias docenas de cubanos pagados por Estados Unidos, son los únicos que reciben apoyo mediático de los yanquis a pesar de que nunca han derramado una gota de sangre?

¿Qué expresará el gobierno de España en sus próximas reuniones bilaterales con la parte cubana sobre los derechos humanos?

Volverán a exponer su “preocupación” por ese tema y exigirle a Cuba “altos estándares en materia de Derechos Humanos, entre ellos el libre acceso a los medios de comunicación”, como afirmó la europarlamentaria española Elena Valenciano, el pasado 30.05.2017 en los debates parlamentarios sobre Cuba, cuando expresó:

“…la mayoría de los grupos quieren ver cambios en Cuba, una transformación del sistema político cubano y, sobre todo, ver una mejora de los cubanos, porque no todos quieren seguir el mismo camino”.

¿Con qué moral la asalariada Denia Fernández Rey, va a decirles a los españoles que integran el Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria, que en Cuba las reprimen y violan sus derechos, cuando todas las Damas de Blanco están regordetas, viven tranquilamente sin necesidad de trabajar, sus hijos asisten gratuitamente a las escuelas cubanas y reciben atención médica sin costo alguno, a pesar de que ellas trabajan para una potencia extranjera?

Los españoles tienen que sudar mucho para ganarse el pan de cada día y costear la educación y salud de sus hijos, porque el gobierno de Rajoy redujo los presupuestos en esas esferas, penurias que desconocen las mal llamadas Damas de Blanco.

58 años haciendo lo mismo parece que no bastan para aprender que los cubanos escogieron soberanamente el camino que desean, arreglado y corriendo errores sin que nadie desde otros países le impongan doctrinas que afecten su independencia.

Por eso José Martí afirmó:

“En los pueblos dueños de sí mismos, el derecho ha de ser popular”.

Advierten reconocidos siquiatras y sicólogos que es un error tratar a Donald Trump como si fuera normal


El corresponsal del periódico La Jornada, David Brooks, publicó un interesante artículo el pasado viernes 29 de septiembre de 2017, donde asegura:

Más de 20 reconocidos expertos publicaron el libro The dangerous case of Donald Trump, en el cual cumplen con su deber de advertir sobre el peligro que el estado de salud del Presidente, representa para el país y el mundo. Aclaran los autores del texto que no buscan un diagnóstico pleno del gobernante, sino que sólo evalúan su peligrosidad, con una mezcla tóxica.

Donald Trump padece una condición mental que lo vuelve un peligro claro y presente para el país y el mundo, advierten unos 27 reconocidos expertos en salud mental en un nuevo libro que será publicado la próxima semana en Estados Unidos.

Trump está mentalmente enfermo de manera peligrosa, afirman siquiatras, sicólogos y expertos en salud mental en The dangerous case of Donald Trump (El peligroso caso de Donald Trump). Argumentan que, justo por el peligro que representa para Estados Unidos y el mundo, en este caso no aplican las normas y reglas de gremios de su profesión, como la Asociación Americana de Siquiatría, que prohíben el diagnóstico público de figuras públicas que no están directamente bajo el cuidado de un profesional de salud mental.

Afirman, que el principio del deber de advertir impera en este caso, donde el peligro a otros que representa un individuo con problemas de salud mental debe ser anunciado para cumplir con la guía de la conducta profesional, la “responsabilidad por la vida humana y el bienestar”.

Colectivamente advertimos que, a cualquiera tan mentalmente inestable como Trump, simplemente no se le debería confiar los poderes de vida y muerte de la presidencia, escriben en el prólogo del libro la doctora Banda X. Lee, de la Escuela de Medicina de la Universidad Yale, y Judith Herman, de la Escuela de Medicina de Harvard. Ambas insisten en que están evaluando la peligrosidad de Trump y no buscando hacer un diagnóstico pleno del individuo.

Los autores del texto ofrecen toda una gama de etiquetas sicológicas para describir el estado mental de Trump, varios de ellos se centran en el concepto de narcisismo maligno (concepto desarrollado por el sicólogo humanista Erich Fromm, para evaluar a Hitler y sus seguidores).

Creemos que Trump es el hombre más peligroso en el mundo, escribe en el sicólogo Philip Zimbardo, profesor emérito de la Universidad de Stanford, uno de los autores que contribuyen al libro editado por la doctora Lee.

Lance Dodes, profesor retirado de siquiatría en Harvard, escribe que las características sociopáticas de Trump son innegables y crean un peligro profundo para la democracia y seguridad de Estados Unidos, y pronostica que sólo empeorará con el curso del tiempo.

El doctor James Gilligan, argumenta que el punto principal para los expertos en esta evaluación, no es si el Presidente padece de una enfermedad mental, sino evaluar si representa un peligro para otros, y ese análisis se puede hacer sin examinar al individuo, sólo por analizar su comportamiento público.

Más aún, algunos argumentan que un presidente puede sufrir una enfermedad mental y no ser peligroso; algunos citan un famoso estudio de los 37 presidentes estadunidenses hasta el año 1974, que concluyó que 50 por ciento de ellos tenía problemas mentales. Pero afirman que en el caso de Trump, sus múltiples problemas mentales están combinados en lo que uno llamó una mezcla tóxica altamente peligrosa.

Gilligan, profesor de siquiatría en la Universidad de Nueva York y experto en violencia, argumenta que no advertir al público que Trump es extremadamente peligroso, de hecho, y por mucho el presidente más peligroso de nuestras vidas, sería no cumplir con el deber profesional de advertir a las víctimas potenciales, cuando identificamos señales y síntomas que indican que alguien es peligroso a la salud pública.

Agrega que, al guardar silencio, “apoyamos pasivamente y cometemos el error peligroso y naif de tratarlo como si fuera un presidente ‘normal’ o un líder político ‘normal’. No lo es, y es nuestro deber decirlo”, escribió el reconocido experto en estudios sobre la violencia y asesor del Tribunal Internacional de Justicia y la Organización Mundial de la Salud, entre otras.

Robert Jay Lifton, sico-historiador famoso por sus estudios sobre la mentalidad de doctores nazis y las condiciones en conflictos como Vietnam, profesor emérito de la Universidad de Columbia y otro de los colaboradores del libro, comentó en entrevista con Bill Moyers, que: “el presidente estadunidense tiene un poder particular. Esto hace que Trump sea el hombre más peligroso del mundo, tanto porque tiene su dedo en el gatillo nuclear como porque su mente está estacionada en la realidad solipsista. Las dos cosas son una combinación espantosa”.

Añadió: “la realidad solipsista, es donde el individuo sólo es capaz de abrazar una realidad que tiene que ver con él mismo y la percepción y protección de su propio ser. Y que un presidente esté tan enredado en esta realidad solpsista aislada no podría ser más peligroso para el país y para el mundo”.

A la vez, Lifton también advierte –en su introducción a este libro– de la normalidad maligna, donde algo destructivo y peligroso es presentado como algo normal, y que en el caso de esta presidencia se tiene que hacer todo para evitar eso, al confrontar lo maligno y darlo a conocer.

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Estados Unidos nunca respeta la Convención de Viena


Por Arthur González.

Como fórmula de bajo costo para justificar los inexistentes ataques acústicos que inventaron contra La Habana, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, argumentó que “Cuba no cumple con lo dispuesto en la Convención de Viena de 1961”, aseveración que indigna, pues sí algún país no respeta dicha Convención es precisamente  el que representa.

 Para refrescarle a Rex W. Tillerson su mala memoria, es importante mencionar las permanentes violaciones de Estados Unidos en ese Convenio en cuanto a Cuba, tales como:

Artículo 3-e. Fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas ente el Estado Acreditante y el receptor.

Estados Unidos ni fomenta ni permite que organizaciones privadas y No Gubernamentales lo hagan, por el contrario, mantiene su guerra económica contra Cuba desde hace más de medio siglo y sanciona a quien se atreva a violar sus decisiones.

Artículo 27-4. Los bultos que constituyan la valija diplomática solo podrán contener documentos diplomáticos u objetos de uso oficial.

El gobierno de los Estados Unidos ha dado un uso indebido a las valijas diplomáticas durante años en sus envíos a la misión en La Habana y al parecer como el actual Secretario de Estado no es diplomático de carrera, sino a la carrera por venir del mundo empresarial, desconoce que la USAID entre 1996 y 2006 aprobó un millonario presupuesto para subvertir el orden constitucional cubano.

Amparado en ese presupuesto y empleando la valija diplomática enviada a la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, introdujo de forma ilegal 385 mil libras de medicinas, alimentos, ropa, folletos, libros y otros impresos que difamaban del proceso revolucionario, para que los contrarrevolucionarios financiados por ellos, los repartieran entre los llamados “disidentes”.

Además, enviaron en esas valijas diplomáticas más de 23 mil radios de onda corta y larga, con el fin de que se escucharan las transmisiones ilegales de la mal llamada Radio Martí y 287 mil 931 libros contrarrevolucionarios, según informes oficiales.

En esas mismas valijas diplomáticas enviaron a La Habana el cartel lumínico colocado en la fachada de edificio, para provocar al pueblo cubano, algo insólito y que jamás hubiesen permitido que se instalara en la Sección de Intereses de Cuba en Washington.

Memorandos oficiales aseguran que el volumen anual de envíos a su Sección de Intereses, entre el 2000 y el 2005, alcanzó  las 70,5 toneladas, de las cuales el 70 % fueron destinadas a la contrarrevolución interna.

Mucha sangre fría demostró Cuba para no expulsar a todos los diplomáticos yanquis y cerrar dicho antro de subversión.

Artículo 41-1. Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de ellos deberá respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor y está obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado.

Estados Unidos interpretó dicho artículo al revés. Desde 1977 cuando abrieron su Sección de Intereses, no ha hecho otra cosa que inmiscuirse en los asuntos internos de Cuba con fines subversivos, desde el reclutamiento de cubanos y su abastecimiento de inteligencia en el territorio nacional, hechos denunciados públicamente en 1987, hasta organizar, instruir y abastecer a los elementos contrarrevolucionarios creados y financiados por ellos.

Es usual que diplomáticos estadounidenses y oficiales de la CIA con fachada de diplomáticos, participen en actividades contra la Revolución, en viviendas de elementos financiados con parte de los 20 millones que asigna anualmente el Departamento de Estado para tales propósitos.

Artículo 41-3. Los locales de la misión no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones de la misión tal como están enunciadas en la presente Convención, y en otras normas del derecho internacional general o en los acuerdos particulares entre los Estados.

Si algún artículo viola Estados Unidos consuetudinariamente, es precisamente este.

Basta recordar las clases, reuniones, seminarios y otras actividades que diplomáticos yanquis celebran es sus residencias y en el llamado Eagle Bar, muchas de ellas publicadas en Internet, como los cursos para formar periodistas dependientes de sus orientaciones y sueldo.

No satisfechos con ese local, hace décadas inauguraron tres centros ilegales para la formación de “disidentes”, bautizados con los nombres de Eleonor, Franklin y Benjamín, los que para mayor violación poseen antenas satelitales sin contratos con empresas de telecomunicaciones cubanas, a la vista de los transeúntes.

¿Tendría paciencia el Departamento para soportar similares violaciones en la misión diplomática cubana? Muy difícil de imaginar.

Desparpajo máximo del flamante Secretario de Estado designado por el presidente Donald Trump, al argumentar supuestas violaciones por parte de Cuba de la maltraída Convención de Viena.

No hay país en el mundo que haya tolerado tantas provocaciones de Estados Unidos.

Todo es parte de un plan acordado entre Trump y Marco Rubio, representante de la mafia anticubana de Miami, con el objetivo de cerrar más el cerco sobre Cuba.

No hay precipitación en sus actos, sino premeditación, y la decisión de expulsar a los diplomáticos cubanos, paralizar la entrega de visas de todo tipo y alertar a los ciudadanos estadounidenses de no viajar a Cuba por seguridad y evitar daños a la salud, son las primeras de una escalada que pretende justificar las venideras, entre ellas romper relaciones nuevamente.

De los yanquis nada bueno se puede esperar, la política establecida por el presidente Obama, de un acercamiento para “promover la apertura positiva a la influencia externa en la misma forma que lo hicimos de forma tan efectiva con el antiguo bloque Soviético y en otros lugares”, como expresó Hillary Clinton, no fue del agrado de la mafia, porque Cuba mostraba lo alcanzado a pesar de la guerra económica y arruinaba sus campañas de falacias.

Si los cubanos vivieron 56 años sin relaciones, otras cifras igual de años no causarán más penurias, al final la solidaridad mundial será mayor y como dijera José Martí:

“Las luchas cansan menos cuando las corona la victoria”

 

Lecciones de democracia a la española


Por Arthur González.

Lo que el mundo observó el pasado 1ro de octubre del 2017 en Cataluña, fue la mejor lección de “democracia” al estilo de la derecha, a pesar de que se la pasan criticando a Cuba por tener un gobierno soberano y anti imperialista.

Funcionarios del gobierno de Mariano Rajoy, acusan a la Revolución de “violar” los derechos humanos y “reprimir” a los asalariados de Washington. Sin embargo, acaban de acometer una brutal represión contra el pueblo catalán, tan solo por querer ejercer su derecho al voto.

Allá no hubo “detenciones arbitrarias”, como le imputan a Cuba cuando se conduce a los “disidentes” que, siguiendo orientaciones de los yanquis, se acuestan en medio de las calles para crear desordenes públicos y hacerse las víctimas del régimen cuando los cargan para despejar la vía publica.

En Cataluña, Rajoy ordenó reprimir sin piedad a un pueblo pacífico que solo hacia filas en los colegios electorales. La represión fue salvaje y criminal, dejando a miles de heridos, solo porque desde Madrid consideraron que Cataluña no tiene derecho a su independencia.

¿Se olvidó Rajoy que España apoyó el desmembramiento de Yugoslavia y posteriormente el de la URSS?

Esas divisiones sin eran de la conveniencia de Estados Unidos y de la OTAN, había que debilitar a los países socialistas a todo costo para que no fueran un adversario con fuerza.

¿Dónde está el presidente del Parlamento Europeo, ese que apoyaba con vehemencia al megalómano cubano Guillermo Fariñas, a quien entregaron el manipulado premio Sajarov para hacerlo un “héroe”?  Ahora hace silencio cómplice y no defiende los derechos del pueblo catalán contra el inhumano accionar de la policía española.

¿Se habrá quedado muda Elena Valenciano, eurodiputada y dirigente del Partido Socialista Obrero Español, PSOE, esa que el pasado 30.05.2017, durante su intervención en los debates del Parlamento Europeo, expresó:

“Es necesario exigirle a Cuba altos estándares en materia de Derechos Humanos, entre ellos el libre acceso a los medios de comunicación, porque la mayoría de los grupos “disidentes” quieren ver cambios en Cuba. Es evidente, quieren ver una transformación del sistema político cubano y, sobre todo, ver una mejora de los cubanos, con un estándar común a todos”.

¿Por qué no apoya a Cataluña para que todos tengan la libertad de escoger el camino que la mayoría desee, sin represión por solo ejercer su derecho al voto? Ahora es el momento de alzar su voz para que los catalanes no sean agredidos por la policía al servicio de Rajoy y no del pueblo, para eso es miembro del Partido Socialista Obrero Español.

¿Estarán escondidos bajo la cama los eurodiputados Luis De Grandes e Ignacio Salafranca, que no acusan a Rajoy de violar los derechos humanos como hacen constantemente contra Cuba?

Y qué decir del engendro creado con dinero de la mafia terrorista anticubana de Miami, el “Observatorio Cubano de Derechos Humanos”, OCDH, radicado en Madrid, cuya obstinación enfermiza es satanizar a la Revolución cubana y acusarla de “violar de los derechos humanos”. ¿No saldrán a defender al pueblo catalán al que se le violan todos sus derechos ciudadanos?

Es la mejor ocasión para que el nuevo presidente de la Junta Directiva del OCDH, el economista cubano residente en España, Elías Amor Bravo, demuestre que realmente lucha por los derechos humanos.

Lo mismo debería hacer la presidenta saliente, Elena Larrinaga, nacida en Cuba y nacionalizada española, esa que tanto veneno destila contra la isla y se exhibe con los asalariados de Miami, para ejecutar campañas contra la Revolución.

Todos callan pues están de acuerdo con las acciones acometidas por la policía, porque cuando hay que cerrar filas para no perder el poder, todo lo que se haga vale, aunque tengan que morir personas inocentes o salir mal heridas. Los que pretendan exigir independencia tienen que recibir una lección de golpes y sangre, para que no lo intenten nuevamente.

El17.12.2014 con total desfachatez el presidente Barack Obama, afirmó en su discurso por el restablecimiento de relaciones diplomáticas con La Habana:

“…No me hago ilusiones con respecto a los continuos obstáculos a la libertad que aún enfrenta el ciudadano cubano común. Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche […] Continuamos pensando que… los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos”.

Estados Unidos no le dice a España lo que esputan sobre la Revolución cubana, por eso Rajoy fue a Washington a consultarse con Donald Trump.

En Cuba el pueblo tiene el derecho a postular y elegir a sus delegados al Poder Popular, en Cataluña se apalea y arresta por solo querer ejercer ese derecho universal.

El sistema capitalista ataca sin piedad a todos los que pretendan levantar su voz para realizar cambios de régimen, eso no se permite ni tolera, por eso son las inhumanas represiones que ejecutan sus fuerzas antimotines, pero ante esas no hay campañas propagandísticas, ni hay condenas en organismos internacionales. Para los reprimidos no hay premios internacionales.

Cuando gobiernos corruptos y represivos desaparecen a jóvenes, obreros y campesinos que luchan por mejoras sociales, no hay resoluciones del parlamento europeo y menos aún posiciones comunes, como hicieron contra la Revolución cubana, esa que no se somete a los dictados de Washington, ni tiene un gobierno aceptable para ellos.

No hay una sola declaración del Departamento de Estado yanqui a favor del joven argentino Santiago Maldonado. Para los mapuches que luchan por el respeto a sus derechos no hay premios.

España ha dado la mejor lección de “democracia”, esa que los cubanos no desean, porque de libertad y derechos no tiene ni puntos ni comas.

Es conveniente que Cataluña recuerde lo que expresó José Martí:

“Los derechos se toman, no se piden, se arrancan, no se mendigan”.