¿Qué se esconde detrás de Rosa María Paya?


Por Arthur González.

Desde que Rosa María Paya Acevedo, hija del contrarrevolucionario Oswaldo Paya Sardiñas, contactó con “diplomáticos” yanquis en La Habana, para aquellos buscadores de líderes juveniles cubanos de la CIA, fue como encontrar la combinación de una caja fuerte rellena de dólares, pues notoria es la ausencia de jóvenes que acepten trabajar para organizaciones creadas por los norteamericanos, en su intento por socavar a la Revolución socialista.

De inmediato, los “diplomáticos” informaron a Washington la aceptación de Rosa María de comenzar una campaña contra el gobierno cubano, responsabilizándolo con la muerte de su padre, a cambio de obtener una visa de refugiados políticos para ella, sus dos hermanos y la madre.

Al llegar a Miami fue recibida por Senadores y Congresistas de la mafia anticubana, quienes, junto a especialistas de la CIA en subversión política, la instruyeron en cómo actuar, qué decir y los países que visitaría para iniciar la fabricada cruzada acusatoria contra Cuba.

Al igual que hicieron con Yoani Sánchez, Rosa María fue recibida por miembros del Parlamento Europeo, ex presidentes y senadores latinoamericanos, pero al llegar a España para acusar a Cuba fue remitida a las Cortes de Justicia, donde se ventilaban esos temas.

Ahí mismo se acabó la farsa montada por los yanquis, pues el fallo fue en su contra, ante ausencia de pruebas legales para desmentir al tribunal cubano que juzgó al verdadero responsable del accidente automovilístico, en el cual resultaron muertos su padre y otro contrarrevolucionario que lo acompañaba repartiendo el dinero enviado por Esperanza Aguirre, del Partido Popular, para ejecutar acciones provocativas contra la Revolución.

No obstante, ese revés, los yanquis carentes de líderes jóvenes se aferran a Rosa María para intentar demostrar que sí existen, aunque ella es residente en Estados Unidos y carece de historial contrarrevolucionario en la Isla.

Ese es el motivo por el cual siguen promoviéndola con apoyo de los medios de prensa a su servicio y ejemplo de ello fue el reconocimiento a nombre del condado de Miami-Dade, de Florida, otorgado el 18.06.2019 por el Comisionado de Miami, Esteban Bovo, quien la considera “defensora de la libertad, la democracia y los derechos humanos universales, ser la voz para las personas de Cuba que buscan la libertad y que son oprimidas diariamente bajo el régimen de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel”.

La maquinaria yanqui está en función de propagandizar que es “una líder” contra el gobierno cubano, muestra del desespero que tienen por conformar una oposición entre los jóvenes de la Isla.

El pasado 13 de junio 2019, Rosa María recibió en Ginebra el Premio Morris Abram de Derechos Humanos, la más alta distinción de derechos humanos de Naciones Unidas Watch.

Se sabe que los yanquis son famosos en construir estrellas al mejor estilo de Hollywood, así lo hicieron con Yoani Sánchez, a quien la revista TIME declaró entre las 100 personas más influyentes del mundo, a solo un año de iniciar el blog Generación Y, construido por la CIAAl año siguiente, la revista People la seleccionó entre las 25 personas más prestigiosas de Latinoamérica, algo totalmente fabricado para darla a conocer en el mundo, proyecto que tampoco impactó entre los jóvenes cubanos.

Todos los planes de la CIA, por seducir adeptos en ese sector de la sociedad cubana, han fracasado a pesar de los millonarios presupuestos destinados para tales fines.

Ni el atractivo programa de becas para estudiar en universidades norteamericanas, lanzado en el 2009, ni los que le siguieron en 2015 y 2017, ni siquiera el más reciente en 2019, obtuvieron resultados.

La autorización del presidente Barack Obama, para que Google pudiera estar presente en la Isla, y ejercer influir en los jóvenes cubanos, no dio los frutos soñados, acción que según declaró el propio senador Marco Rubio en 2012, durante un evento de Google Idea, en la Heritage Foundation:

“El objetivo es derrumbar el sistema totalitario cubano, si todos en Cuba tienen libre acceso a Internet, porque seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Esa pretensión data de 1996, cuando la Rand Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, preparó un estudio para el Departamento de Defensa, donde afirma:

“Es nuestro interés ayudar a la apertura y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente, mediante el empleo del enlace de Cuba a Internet, utilizándola para transmitir noticias y análisis balanceados, promover su uso por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

En resumen, hoy solo les queda manipular la imagen de una joven sin aval alguno, ni reconocimiento en Cuba por la gran masa de jóvenes, ni siquiera entre los elementos contrarrevolucionarios, quienes la califican de oportunista y usurpadora de las actividades de su padre.

Al no tener otra alternativa, se aferran a Rosa María Payá Acevedo y continúan pregonando las falsas acusaciones contra el gobierno de Cuba, responsabilizándolo por la muerte de Oswaldo Payá Sardinas, quien dirigió el exiguo grupúsculo respaldado por la Iglesia Católica cubana, Movimiento Cristiano Liberación, algo totalmente carente de pruebas legales.

En su infértil pataleteo, remitieron una carta a Michelle Bachelet, Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, solicitándole   investigar la muerte de Oswaldo Payá y Harold Cepero, pues afirman que “no está aclarada”.

Más de lo mismo para que el tema no se olvide y seguir acusando a Cuba; vieja táctica empleada por la CIA desde 1959 que nunca ha tenido resultados, porque tal y como afirmó José Martí:

“Quien sobre su fama duerme, se despierta desnudo”.

 

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Rosa María Payá Acevedo, ¿nueva vocera de la Casa Blanca?


Por Arthur González.

Como si fuese la actual vocera de la Casa Blanca, Rosa María Payá, la neo estrella de la mafia terrorista anticubana, concedió el pasado 1ro de junio 2019 una entrevista al programa La Tarde, de la cadena colombiana NTN24, donde descartó que “Cuba pueda implicarse en la búsqueda de una solución a la actual crisis venezolana”.

Quien no tiene antecedentes de analista política, pero sí caracterizarse por repetir el guion que le escriben en Miami, Rosa María consideró absurda la propuesta formulada por el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, al vicepresidente norteamericano Mike Pence, de involucrar a La Habana en el proceso para la democracia en Venezuela.

Siguiendo las acciones del gobierno yanqui contra el primer ministro Justin Trudeau, la Payá afirmó a la cadena colombiana, considerar ilógico que el presidente de una democracia tan respetable como Canadá, se atreviera a proponer un argumento de que el régimen castrista, que lleva en el poder 60 años, pueda tener alguna influencia positiva en la democracia en Venezuela, sobre todo cuando se trata de un país altamente infiltrado por el régimen cubano.

En ese orden añadió:

“No tiene sentido darle ese papel a Cuba, cuando se dedicó a difundir el fracasado modelo del socialismo del siglo XXI en varios países de Latinoamérica, a través de una enorme red de injerencia y del denominado Foro de Sao Paulo, que agrupa a los movimientos sociales y de izquierda del continente”.

Sobre Cuba, señaló:

“Estamos a las puertas de una crisis humanitaria. Los cubanos no tienen ya que comer… El pueblo ha estado pasando hambre y necesidades por 60 años y por períodos ha estado enfermándose por hambre”.

Por supuesto, ella repite como una marioneta, lo mismo que afirman Mike Pompeo y Donald Trump, pues esa es la línea establecida para fortalecer la matriz de opinión contra Cuba, pero no mencionó al verdadero responsable, el cruel bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto por los yanquis desde hace medio siglo.

Esto confirma que la mafia terrorista anticubana de Miami y especialmente su mentor, el senador Marco Rubio, la quieren convertir en “figura política”, a pesar de no contar en su currículo con antecedentes de “opositora” dentro de Cuba.

Hija del contrarrevolucionario Oswaldo Paya Sardiñas, cabecilla de un grupúsculo vinculado a la Iglesia Católica cubana, jamás estuvo involucrada en las actividades de su padre, de ahí que pudiera graduarse en la Universidad de la Habana como licenciada en Geografía, donde participaba en actividades de apoyo a la Revolución, al igual que el resto de sus compañeros de curso.

Al morir su padre en un accidente automovilístico provocado por el conductor del vehículo, el español Ángel Carromero, líder de las juventudes del Partido Popular español, mientras repartían dinero para acciones provocativas contra el gobierno cubano, Rosa María avizoró el corte de dinero que recibía su progenitor desde Estados Unidos, por tanto pactó con “diplomáticos” estadounidenses acreditados en La Habana, de acusar a Cuba del accidente, a cambio de ser favorecida con una visa del programa de “refugiados políticos” del Departamento de Estado, la que obtuvo de inmediato.

A su llegada a Miami junto a su madre y dos hermanos, fue recibida por los congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, quienes, después de valorar sus potencialidades, la presentaron al Senador Marco Rubio, iniciando así una acelerada carrera contrarrevolucionaria, con el propósito de hacerle creer al mundo que la juventud de Cuba no acepta el socialismo.

Por ese motivo, fue enviada a varios países de Europa, incluida una comparecencia ante el Parlamento Europeo, y a otras capitales de América Latina, donde fue recibida por presidentes y ex presidentes, situación imposible de realizar sin órdenes de los yanquis.

Empero, Rosa María no hizo mención a la grave situación que vive Colombia, donde asesinan semanalmente a líderes sociales y la pobreza crece por día. Tampoco tocó el tema de las violaciones de los derechos humanos en Honduras, país que enfrenta una dramática crisis económica por privatizar todos los sectores productivos y de servicios, algo que incrementa notablemente la desigualdad, así como la salvaje represión que ejecutan las fuerzas policiales, contra los participantes de los sectores de la salud y la educación, opuestos a la privatización de esas ramas vitales para el pueblo, donde los estudiantes han recibido embestidas brutales por la policía.

Esas gravísimas violaciones a los derechos humanos no son condenadas por quien se auto proclama “defensora” de tales derechos.

Menos aún criticó a su “amigo” chileno, el presidente Sebastián Piñera, quien ordenó en días pasados la criminal represión ejecutada por los carabineros, contra profesores y estudiantes de Historia, quienes protestaban pacíficamente por la nueva medida tomada por el Consejo Nacional de Educación (CNED), de eliminar de la asignatura de Historia, de los planes de estudio obligatorios de 3° y 4°, de todos los liceos del país.

Sin piedad alguna, cerca de 200 carabineros atacaron a estudiantes y profesores con bombas lacrimógenas, algo que nunca se ha visto en esa Cuba que Rosa María y sus patrocinadores acusan de “violar” los derechos humanos.

De la situación que enfrentan los brasileños, a partir de la presidencia del pro yanqui Jair Bolsonaro, tampoco habló nada, a pesar de las medidas neoliberales que está imponiéndole al pueblo, país considerado actualmente con mayor nivel de desigualdad de distribución de ingresos en América Latina.

Similar silencio hizo la neo estrella de Miami, respecto a lo que sufre en estos momentos el pueblo del Perú, donde las fuerzas policiales arremetieron con bestialidad contra los ciudadanos de Lima y un grupo de transportistas, quienes se protestan contra el cobro exagerado de peajes en las casetas de Rutas de Lima y Lamsac, exigiendo la nulidad de los contratos de concesión a las empresas.

Esa es la fórmula empleada por los yanquis para deformar la realidad contra aquellos que se niegan a subordinárseles, pero como dijera José Martí:

“La verdad continua incólume su marcha por la tierra”.

 

Cuando la muerte se convierte en un negocio.


Por Arthur González.

Después de la muerte del contrarrevolucionario Oswaldo Payá Sardiñas, (22 de julio 2012 en la provincia cubana de Granma), uno de los tantos asalariados que Estados Unidos financia para sus actos subversivos contra la Revolución cubana, su hija Rosa María Payá Acevedo y su madre, iniciaron una jugosa carrera para no perder los miles de dólares que recibía Oswaldo desde Estados Unidos y Europa, por sus acciones dentro del exiguo grupo Movimiento Cristiano Liberación (MCL), vinculado a la Iglesia Católica Cubana.

Fue así como Rosa María y su madre, Ofelia Acevedo, iniciaron la campaña difamatoria contra el Gobierno de Cuba, responsabilizándolo con la muerte del contrarrevolucionario, quien viajaba junto a otro compinche en un auto rentado por el español Ángel Carromero, miembro del Partido Popular español, para repartir miles de euros a otros elementos que actúan contra la Revolución.

Carromero fue enviado por la líder del Partido Popular de España, Esperanza Aguirre, situación que omite Rosa María en sus mentiras sobre el accidente de tránsito de su padre y tampoco reclama nada sobre el otro asalariado que lo acompañaba, porque sus familiares no se han prestado para tal farsa.

Revolviendo el asunto para continuar atacando a la Revolución cubana y ver si obtiene alguno dinero, ahora Carlos Payá Sardiñas, hermano de Oswaldo residente en España, pretende presionar a , para que interceda ante Cuba y permitan una “investigación” sobre la muerte “no aclarada” de Oswaldo Payá.

Triste papel de la familia del difunto que tratan de sacarle más lascas monetarias a la muerte del pariente.

En España se conocen perfectamente las causas del accidente, porque el Embajador y el Cónsul general, desde el inicio, tuvieron informaciones sobre el proceso investigativo y estaban presentes en el juicio celebrado en Bayamo, junto a la prensa extranjera, del cual declararon que fue justo, transparente y profesional.

Rosa María y su madre, acordaron con diplomáticos yanquis en La Habana, hacer campañas contra Cuba, si a cambio se les otorgaba una visa del programa de refugiados políticos que otorga el Departamento de Estado, para ellas y los otros dos hijos de Oswaldo Payá, lo que fue cumplido y en menos de dos meses los 5 arribaron a Miami como “perseguidos políticos”, con todos los beneficios materiales que tal categoría ofrece.

Quien se quedó fuera del pastel es precisamente Carlos Payá, el hermano de Oswaldo porque la sobrina le robó el protagonismo y es la que se auto proclama seguidora del padre, cuando en vida de este ella jamás participó en ninguna actividad contra la Revolución, estudiando en la Universidad de la Habana sin dificultades.

Desde su llegada a Estados Unidos, Rosa María fue recibida por el Senador Marco Rubio y los Congresistas Ileana Ross-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, prueba del plan diseñado contra Cuba.

Uno de los primeros actos orientados por la mafia terrorista anticubana de Miami, fue enviar a Rosa María a España con la intensión de involucrar a su Gobierno en la cruzada mediática, pero el Canciller y el Presidente no cayeron en la trampa, remitiéndola para las Cortes de justicia donde debía presentar las “pruebas” de que el Gobierno de Cuba era el responsable del accidente.

El fiasco fue cuando ante la ausencia de pruebas legales las Cortes denegaron su acusación. No obstante, Rosa María sigue con la alharaca orientada por sus jefes yanquis.

¿Por qué la “refulgente” contrarrevolucionaria y su tío no mencionan que Carromero conducía a exceso de velocidad y solo semanas antes en España le habían retirado su licencia de conducción por las continuas multas por similar violación?

No es un secreto que las principales causas de los accidentes en las carreteras cubanas son producto de la violación de los derechos de vía, el no prestar la debida atención al conducir, el exceso de velocidad, los desperfectos técnicos y la conducción bajo los efectos del alcohol. Según cifras oficiales de la Comisión Nacional de Seguridad Vial de Cuba, en 2018 se registró un accidente de tránsito cada 47 minutos y en ese año ocurrieron 10 mil 070 siniestros que dejaron un saldo de 683 muertos y 7 mil 730 personas lesionadas, ninguno provocado por las autoridades cubanas.

Podrán seguir recitando el guion confeccionado por los yanquis, pero la verdad se impone y por eso nadie les cree, pues todos están conscientes de que han hecho de la muerte de Oswaldo Payá un jugoso negocio, por eso aseguró José Martí:

“Honor y corazón se truecan por dinero”.

 

¿A quién pretende engañar la embajada yanqui en La Habana?


Por Arthur González.

Haciendo gala de una total ignorancia de la historia, e incluso de los informes que sus antecesores enviaron a la CIA y al Departamento de Estado, la actual Encargada de Negocios de la embajada de Estados Unidos en Cuba, Mara Tekach, hizo recientemente declaraciones a uno de los medios alternativos creados por su país para desinformar sobre a realidad de la Isla, en las cuales elogió a la vetusta contrarrevolucionaria Martha Beatriz Roque Cabello, protagonista de una de las mayores burlas con su falsa huelga de hambre, conocida entre el pueblo cubano, como la Huelga del Aguacate.

En total desinformación, la diplomática demostró que antes de arribar a La Habana no se tomó el trabajo de leerse los documentos redactados sobre la contrarrevolución, creada, financiada y abastecida por su gobierno y de sus permanentes fracasos, ni visionó los documentales divulgados por la TV cubana, donde Martha Beatriz aparece gastando cientos de dólares en compras personales, del dinero que le enviaban para supuestas reuniones conspirativas, así como las expresiones despectivas que empleaba  esta, hacia uno de los jefes de la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos.

Respecto a Berta Soler, autoproclamada presidenta de la ya diluidas “Damas” de Blanco, es más que evidente que la diplomática no la ha observado en plena faena, ofendiendo y maltratando de palabras a sus subordinadas, donde hace gala de su actitud grosera, ausente de educación formal y cultura, ni tampoco conoce del aprovechamiento personal que hace del dinero recibido de la Fundación Nacional Cubano Americana, con el que adquirió primeramente un apartamento en el reparto Alamar y posteriormente una residencia de tres niveles en la zona de Lawton.

De Yoani Sánchez Cordero, reclutada en Madrid por el terrorista y agente de la CIA, Carlos Alberto Montaner, prófugo de una prisión cubana cuando cumplía sanción por colocar una petada incendiaria en el centro comercial Flogar, en los primeros años de la década de 1960, se conoce que en Estados Unidos elaboraron un programa especial para transformarla de emigrada en España, a famosa y multipremiada bloguera, lo que sirvió para engañar al mundo de que los jóvenes cubanos estaban contra la Revolución.

La señora Tekach, demuestra un desconocimiento total de lo que ha hecho la contrarrevolución asalariada de su gobierno y la falta de apoyo popular que posee en Cuba.

Al hablar de Rosa María Payá Acevedo, la diplomática pone de manifiesto las instrucciones que recibe del Departamento de Estado, pues solo con ojear algunas informaciones archivadas en la misión diplomática, bastaría para conocer que, en vida de su padre, Oswaldo Payá Sardiñas, dirigente de un grupúsculo contrarrevolucionario vinculado a la Iglesia Católica, Rosa María estudiaba tranquilamente en la Universidad de la Habana, junto a sus dos hermanos, y jamás se vinculó a ninguna actividad contra la Revolución, graduándose de Licenciada en Geografía sin dificultades.

Por tanto, la diplomática debe darse cuenta que ninguna de ellas es líder de causa noble, por el contrario, todas buscan el dinero fácil que Estados Unidos les suministra.

Quienes, si participan cotidianamente en causas nobles y justas son las obreras, campesinas, artistas, educadoras, deportistas, científicas, académicas y diplomáticas cubanas, que se debaten para salir adelante con sus familiares de las dificultades y limitaciones materiales provocadas por la guerra económica, comercial y financiera que desde hace 60 años impone Estados Unidos, con el único propósito de matar de hambre y enfermedades a todo un pueblo, para lograr la desesperación y el derrocamiento del gobierno revolucionario.

La Encargada de Negocios yanqui en Cuba, debería estudiar en detalles el cable secreto que elaboró su colega del Departamento de Estado, Jonathan Farrar, el 15 de abril de 2009, titulado: Los EE.UU. y el papel de la oposición en Cuba, en el cual afirmó tajantemente:

“[…] Muchos grupos de oposición son dominados por individuos con egos encumbrados que no trabajan bien en equipo […] Osvaldo Payá…no ha hecho acciones importantes en meses. […] Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición… no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano. […] Disidentes de larga data como Martha Beatriz, cuentan con 60 años y más; tienen poco contacto con los cubanos más jóvenes y cuando logran sacar un mensaje, este no es de interés para ese segmento social. […] Los disidentes son poco conocidos en Cuba fuera del círculo de los diplomáticos extranjeros y la prensa internacional”.

Esa es la verdad que debería comentar la diplomática yanqui, pues las asalariadas nunca se han sacrificado por nada, debido a que reciben dinero suficiente desde Estados Unidos, viajan por el mundo con los gastos pagados y regresan a Cuba cargadas de productos, que en la mayoría de las ocasiones revenden para ganar más dinero.

Por eso no tienen respaldo popular y solo cuentan con el repudio de todo un pueblo.

Ante acciones como estas, José Martí aseveró:

“La ignorancia es la garantía de los extravíos políticos”.

Dolor que obsesiona a los yanquis


Por Arthur González.

La rotunda votación del pueblo cubano por el Sí, en el referendo para aprobar la nueva Constitución de Cuba, fue en la práctica un apoyo mayoritario al socialismo.

Ese resultado es una dolorosa realidad para Estados Unidos y la oposición que crearon y financian anualmente con más de 20 millones de usd, por eso ahora declaran que “fue un fraude” y no la reconocerán.

Sin embargo, de haber ganado el No, entonces si la reconocerían, a pesar de celebrarse con idénticos mecanismos y patrón electoral, porque así son los yanquis, como bebes malcriados que les dan ataques de llanto cuando no tienen el juguete que desean.

Sus campañas para trastocar la realidad de los países que tienen gobiernos no aceptables para Estados Unidos, son cada vez más globales y puede observarse tanto en Latinoamérica, como en Europa, Asia y África, e incluso dentro de su propio territorio.

Ante la aplastante derrota en el referendo constitucional en Cuba, hacen declaraciones arrogantes negándose a reconocer que la mayoría absoluta de los cubanos y cubanas aprueba y respalda su Revolución.

El comunicado oficial de Washington expresa su amargura por esa realidad, pero persisten en calificarlo de forma negativa, al decir:

El 24 de febrero, el régimen comunista cubano celebró lo que llamó un referéndum nacional sobre las revisiones a su Constitución. Nadie debe dejarse engañar por este ejercicio, que logra poco más que perpetuar el pretexto de la dictadura de partido único del régimen. Todo el proceso ha estado marcado por un teatro político cuidadosamente gestionado y la represión del debate público”.

Como les mortifica que, a pesar del dinero empleado en propaganda en las redes sociales, prensa, radio, televisión y en sufragar las pírricas provocaciones de sus asalariados, el pueblo no les hizo caso y votó por el futuro que desean para la Isla, sin sometimiento a Estados Unidos.

Entre los que lloran de rabia por la derrota están Rosa María Payá y su padrino el senador Marco Rubio, quienes comprueban una vez más que sus cruzadas comunicacionales no son aceptadas en Cuba.

Ante un hecho irrebatible vuelven con sus slogan gastados y arcaicos de que “el referendo constitucional es un fraude que solo confirma la ilegitimidad del Gobierno de Raúl Castro y Díaz-Canel”, y con el mismo estribillo que les aplicaron a las elecciones venezolanas de mayo 2018, repiten el gastado cacareo de que “la Constitución es ilegítima y al igual que su Asamblea Nacional y el actual gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel”, iniciando la campaña de que la comunidad internacional no reconozca ese proceso y Gobierno cubano.

Para esos dos amargados es demasiado tarde, pues Cuba es reconocida por la totalidad de los países de las Naciones Unidas, del Movimiento de los países no alineados, el Caricom, la Celac, la Cepal, la Unesco, y todos los organismos de  Naciones Unidas.

Las presiones que hizo Estados Unidos en 1962, a los países de América Latina para que rompieran relaciones con la naciente Revolución cubana, se desmoronó una década después y Cuba comenzó a ser reconocida y toda la América, que poco a poco volvió a restablecer relaciones diplomáticas, comerciales, culturales y deportivas con la Isla que soporta la guerra económica, comercial y financiera más larga de la historia humana.

La amargura de los yanquis es que, a pesar de los planes de terrorismo de Estado aplicados contra Cuba, invasiones mercenarias, cientos de Operaciones de subversión política y los planes de Acciones Encubiertas de la CIA, no han podido ni podrá doblegar la voluntad de su pueblo de mantener su independencia, soberanía y libertad de escoger el sistema que desean sus habitantes.

Sufran desde Washington y Miami aquellos que sueñan con ver caer el socialismo en Cuba, los colaboradores del dictador Fulgencio Batista, que aún sobreviven la victoria de 1959 y los mercenarios que se le suman por los cientos de miles de dólares que reciben para disfrazarse de “opositores”, porque a solo 90 millas del imperio yanqui hay un valeroso pueblo que resiste escasez, limitaciones materiales y financieras, como resultado de la guerra impuesta para que los cubanos culpen al socialismo.

Los cubanos conocen bien su historia, no olvidan las tres ocupaciones del ejército norteamericano, la execrable Enmienda Platt, que se apoderó de parte del archipiélago, la actuación de los marines yanquis en sus andanzas por prostíbulos y bares de la época neocolonial, ni aquel que se subió a la estatua del apóstol José Martí en la Habana, para orinarse en su cabeza.

Menos aún borraron de sus mentes que fueron los oficiales yanquis quienes asesoraron al tirano Batista, en la creación del tenebroso Buró de Represiones a las Actividades Comunistas, BRAC, organización responsable del asesinato y tortura de miles de cubanas y cubanos solo por tener ideas diferentes, ni de que fueron los militares yanquis  quienes instruían a oficiales y soldados de la tiranía de Batista, para asesinar y bombardear a los campesinos por apoyar al ejército rebelde encabezado por Fidel Castro.

Por esa y muchas otras razones, el pueblo votó por el Sí a su nueva Constitución, para entre todos construir un mundo más justo que permita vivir en paz y mejor.

Estados Unidos no podrá torcerles el brazo a los cubanos con su guerra económica, porque hacia el pasado oprobioso nadie quiere volver, y en vez de desgastarse en falsas campañas, deberían imitar a Cuba e iniciar un proceso consultivo con sus habitantes para establecer una nueva Constitución, adecuada a la época actual y no continuar con un instrumento legal tan arcaico, vigente desde 1789, lo que debería darles vergüenza de ser el único país del mundo que rige sus leyes por un documento casi prehistórico.

La primera decisión tomada por la Revolución fue alfabetizar a todos los que, en el capitalismo impuesto por Estados Unidos, nunca pudieron asistir a una escuela, y seguidamente enseñó al pueblo a analizar.

Así fue como que cada ciudadano pudo estudiar libremente el proyecto de la Constitución, expresar sus criterios, proponer, eliminar, enmendar y aclararse para tener una Carta Magna que recogiera el sentir de todos, situación que no se ve en otros países, algo que los yanquis no mencionan.

Por esas razones afirmó José Martí:

“No puede votar sobre la Constitución quien no sepa leer en ella”.

La actual estrategia yanqui contra Cuba.


Por Arthur González

Desesperados por lograr la destrucción de la Revolución socialista cubana y ebrios con el retroceso de la izquierda latinoamericana, Estados Unidos pretende que el pueblo de Cuba vote No, en el próximo referendo al que será sometida la nueva Constitución, el 24 de febrero 2019, como parte de su reciente estrategia anticubana.

Para ese propósito inundan las redes sociales con noticias falsas, confeccionan videos con montajes y utilizan a cuanto lacayo se preste para darles su apoyo a cambio de un visado para viajar a Miami, como hizo Rosa María Payá.

Como si el pueblo cubano no conociera quienes son los imperialistas, los cientos de actos terroristas ejecutados contra Cuba, la guerra biológica causante de la muerte por enfermedades de decenas de personas, unido a la afectación contra la flora y la fauna, en su intento por matar de hambre a todo un país, ahora insisten en sus campañas mediáticas soñando en destruir el sistema político cubano.

Dentro de esa estrategia, la CIA le encargó a Luis Almagro, Secretario General de la OEA, convocar una conferencia titulada “La nueva Constitución Cubana y la Carta Democrática Interamericana”, con el interés de deformar la realidad de la Isla y acusarla ante la comunidad internacional de ser una “dictadura”, algo que en 60 años no les ha dado resultado, ni dentro ni fuera de Cuba.

Ante tantos fracasos y el gasto de cientos de miles de millones de dólares empleados contra la Revolución desde 1959, Estados Unidos pretende descalificar la democracia verdadera con la que se confeccionó la nueva Carta Magna, pues su proyecto fue analizado y discutido por los vecinos de cada barrio y en los centros de estudio y de trabajo, situación que no tiene precedentes en este mundo.

Como resultado, el nuevo texto incorporó el 60 % de las propuestas hechas por el pueblo, y así será sometido a referendo popular.

¿Pudieran los Estados Unidos y sus principales aliados hacer un proceso democrático similar, para escuchar los criterios de sus ciudadanos?

¿Por qué el campeón de la “democracia” y los “derechos humanos” no propone una nueva constitución que recoja los actuales derechos y deberes de los ciudadanos y atempere a los tiempos su arcaica Constitución que data de 1787?

¿Con un texto constitucional de más de tres siglos pueden los yanquis criticar a Cuba que proyecta normativas legales acordes a la situación del mundo moderno?

A darle clases de democracia a otros, pero no a los cubanos que sí saben lo que quieren, de dónde vienen y hacia dónde quieren llevar a su patria.

Los yanquis mantienen el derecho a poseer armas que tantos muertos provocan anualmente, debido a que está recogido en un precepto de hace más de 300 años, cuando prevalecía la ley del Oeste robándole tierras a los nativos.

En el espectáculo del 12 de febrero 2019 contra Cuba, Christopher Hernández, “asesor” del agente CIA Luis Almagro, se encargó de hacer un discurso a nombre de su jefe, quien al parecer no tuvo el valor de asistir para no embarrarse más de fango.

Mintiendo como le ordenaron sus jefes de la CIA, Hernández afirmó que: “la reforma constitucional que será votada en plebiscito el próximo 24 de febrero, nace lisiada de origen porque no nace del pueblo, nace del partido comunista. La iniciativa no es una decisión soberana de la ciudadanía y no está escrita ni acordada por representantes del pueblo libremente elegido”.

Tales falsedades las podía decir cuando solo existía la prensa escrita y era fácil comprar a periodistas y editores, como hizo la CIA bajo la Operación Mockingbird, pero en la era de internet las personas obtienen información de la cantidad de debates públicos se celebraron en Cuba para analizar y proponer eliminaciones, adiciones y/o modificaciones al proyecto constitucional, algo que desmorona las declaraciones del “asesor” de Almagro.

Lo que no pueden soportar los yanquis es la democracia revolucionaria cubana, que no exenta de dificultades y de ser perfeccionada, sí toma en cuenta las opiniones del pueblo, lo que jamás han podido realizar los ciudadanos estadounidenses, porque su gobierno no escucha sus demandas para alcanzar niveles que garanticen gratuitamente la asistencia médica, la seguridad de sus hijos en las escuelas, debido a los constantes tiroteos por la posesión anárquica de armas de fuego, la discriminación racial y de género que padecen, y otras problemáticas más.

Según dijo el “asesor” de Almagro: “la OEA tiene competencias para convocar una conferencia para examinar la nueva Constitución cubana y lo justifica invocando la Carta Democrática Interamericana del organismo, instrumento jurídico aprobado en 2001 y que busca fortalecer la democracia”.

¿Dónde estaba la OEA cuando le dieron el golpe de estado al presidente Hugo Chávez y su secuestro por los militares pagados por la CIA?

¿Estaba disuelta la OEA cuando desde Estados Unidos se organizó y llevó a efecto el golpe militar contra el presidente constitucional de Honduras, Manuel Celaya, incluido su secuestro y traslado en ropa de dormir hasta México?

Inmorales y lacayos al servicio de Washington son los directivos de la OEA que siempre ejecutan las órdenes de la Casa Blanca, algo que se comprueba en el Proyecto Cuba de enero 1962, elaborado bajo la directiva del presidente J.F. Kennedy, aprobada el 30 de noviembre de 1961, en la cual se plasman tareas a cumplir por los Departamentos de Estado, la CIA, de Defensa y la USIA.

Dicho Proyecto tuvo como propósito:

“Provocar una rebelión del pueblo cubano para derrocar a la Revolución, a partir de una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, unido a las operaciones psicológicas que acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen”.

Para eso: “el Departamento de Estado se encargó de presionar a los países integrantes de la OEA, para que aprobaran en febrero 1962, una resolución condenando a Cuba, la que fue respaldada por demostraciones públicas en América Latina generadas por la CIA y con campañas psicológicas asistidas por la USIA”, según consta en dicho documento.

Esta receta la aplican hoy contra Venezuela y Nicaragua.

Ante personas como estos servidores de los yanquis dijo José Martí:

“Los que no quieren saber son de la raza mala”

Rosa María Payá la que vendió su alma a los yanquis.


Por Arthur González.

Mucho se habla en la prensa de derecha sobre Rosa María Paya Acevedo, hija de uno de los asalariados de Estados Unidos en Cuba, que murió en un accidente de tránsito cuando viajaba en un auto conducido a exceso de velocidad por el español Ángel Carromero, repartiendo dinero del Partido Popular Español a la contrarrevolución fabricada por los yanquis, acción que prueba fehacientemente la injerencia en los asuntos internos cubanos y la incitación a desórdenes públicos.

Al ver cortada la entrada de dinero proveniente de Estados Unidos debido a muerte del padre, Rosa María y su madre Ofelia Acevedo, aceptaron apoyar la campaña diseñada por los yanquis, de acusar a las autoridades cubanas del accidente y a cambio recibirían un visado del programa de refugiados políticos para todo el núcleo familiar, de los que asigna el Departamento de Estado.

La mentira construida sobre el hecho se destruyó al ser enviadas a España para presionar a su gobierno, con el fin de que apoyaran la versión made in USA, pues las cortes judiciales españolas no aceptaron la acusación contra Cuba, al validar el juicio celebrado en la Isla y reafirmar que Carromero era el verdadero responsable del homicidio.

No obstante, Rosa María y su madre tuvieron que seguir con el guion por el que recibieron los beneficios de residir en Estados Unidos y han continuado con la mal trecha historia, pero la vida se encarga de poner el punto sobre la i, demostrando que todo es parte del complot anticubano, pues sus gastos van a la cuenta del Departamento de Estado, quien paga las facturas de sus visitas a países europeos y latinoamericanos, donde es recibida por dirigentes subordinados a la política yanqui, entre ellos José María Aznar del Partido Popular, condecorado en Miami por haber impuesto la Posición Común Europea contra Cuba, en 1997.

La evidencia de que Rosa María vendió sus sentimientos por dinero, fue su presencia el pasado 20 de enero de 2019 en la Convención del Partido Popular español, celebrada en Madrid.

Ella fue enviada nuevamente por el Departamento de Estado, dirigido actualmente por el ex director de la CIA, para hablar mal de Cuba, como si ella fuese un personaje de la política internacional, algo que no es, ni tiene avales para ello.

Durante su intervención en el conclave afirmó en la Isla, durante los sesenta años de la Revolución, hay una marcada “falta de libertades”, algo que se contradice con su residencia legal en La Habana, adonde entra y sale sin la menor dificultad, a pesar de las provocaciones que hace en cada viaje, estatus que refuta su condición de “perseguida política” en Cuba.

Como muestra de agradecimiento a uno de sus padrinos, tuvo palabras de elogio para el ex mandatario José María Aznar, y quizás hasta compartió alguna cena con el asesino de su padre, Ángel Carromero, porque si de algo carece Rosa María es precisamente de escrúpulos.

Lastimoso su discurso en el cual no se escuchó un solo reclamó para los derechos de españoles, franceses, africanos, palestinos y los millones de latinoamericanos que son víctimas del sistema capitalista y tienen que lanzarse a las calles a protestar por mejoras salariales, la salud pública, la educación, la rebaja de altísimos impuestos y el reclamo de jubilados por el aumento de sus pensiones, recibiendo una salvaje represión con porrazos, potentes chorros de agua fría, gases lacrimógenos y arrestos arbitrarios, solo por exigir una vida mejor, algo que no sucede en la Cuba socialista.

Esos ciudadanos si requieren de una solidaridad globalizada para evitar el incremento de la pobreza, que según los organismos de la Naciones Unidas aumenta por años, matando niños que pudieran tener una mejor existencia sin el capitalismo salvaje que los oprime sin piedad.

De quien vendió su alma por el dinero de los yanquis no se puede esperar más que odio, al ver saludable a la Revolución que lleva 60 años resistiendo agresiones. Al final la vida le pasara factura como a hace con personas de similar calaña, porque como afirmó José Martí:

“El odio mira como a un criminal a la cordura”