Rosa María Payá llama a la desobediencia civil


Por Arthur González.

Desesperados los mafiosos anticubanos al no ver resultados de sus asalariados y comprobar el apoyo mayoritario de los cubanos a la Revolución, ha obligado a la “refugiada política” Rosa María Payá Acevedo, a mostrar las verdaderas intenciones que persiguen los terroristas y asesinos guarecidos en Miami, al hacer un llamado a la rebelión del pueblo contra el Gobierno.

Ese fue y es el viejo sueño de Estados Unidos, desde que ordenó a la CIA confeccionar los primeros planes contra la triunfante Revolución popular, para lo cual entrenaron y financiaron al llamado exilio cubano, primero conformaron la brigada mercenaria que lanzaron a la muerte por las arenas de las playas de Bahía de Cochinos en 1961 y unos meses después volvieron por la misma ruta del fracaso, al aprobar el presidente J. F. Kennedy, el conocido Plan Mongoose.

Precisamente ese Plan estableció armónicamente la guerra económica contra Cuba, con el propósito de lograr la sublevación del pueblo contra el gobierno encabezado por Fidel Castro, al privarlo de los suministros necesarios para satisfacer las necesidades del país.

Poco después volvieron a diseñar otros planes de terrorismo de estado contra toda la economía, pero ninguno de ellos, a pesar de la sangre que se derramó y los miles de muertos y heridos en la población cubana, lograron la tan deseada sublevación.

Pretendiendo ganar adeptos entre los jóvenes cubanos, utilizan a Rosa María para intentar una vez más conformar una oposición a la Revolución, ahora con la creación de un engendro “dirigido” por ella, que nació ya fracasado, pues nunca ha podido aglutinar a la juventud que tiene un alto nivel político y los conocimientos suficientes para no dejarse engañar por una persona que le vendió sus sentimientos a Estados Unidos, a cambio de un visado para residir en ese país.

El proyecto Cuba Decide no tiene apoyo ni de la contrarrevolución financiada por Miami, sus integrantes la tildan de farsante y de copiar el Proyecto Varela, conformado por Estados Unidos para su padre Oswaldo Payá Sardiñas, el cual también fue un rotundo fiasco, criticado por los viejos asalariados por haber entregado al Gobierno cubano los nombres y direcciones de un grupo de cubanos supuestamente opositores al régimen.

Apoyada por la prensa miamense, Rosa María vocifera desde sus “refugio” en la Florida que:

“La sociedad civil cubana, dentro o fuera de la isla, tiene que movilizarse para conseguir la salida del régimen el año próximo y la manera de salir de ese régimen, por supuesto que tiene que ver con lo que pase dentro de la isla. Es en primer lugar una responsabilidad de todos los cubanos, dentro y fuera del país, y con esto tiene mucho que ver la no violencia y la movilización ciudadana”.

Se contradice porque no tiene solidez en sus ideas. Por una parte, llama a la desobediencia civil y por la otra asegura la no violencia, risible pensamiento, porque para arrebatarle el poder a los cubanos hay que luchar y muy duro, como sucedió en Bahía de Cochinos, y al final el pueblo unido defendió los derechos alcanzados.

Los yanquis están convencidos que esa contrarrevolución solo se mueve por el dinero fácil que les llega de Estados Unidos, de ahí que el jefe de la misión diplomática en la Habana, enviara sus consideraciones al Departamento de Estado y a la CIA, donde aseguró:

Muchos grupos de oposición son dominados por individuos con encumbrados egos que no trabajan bien en equipo… no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano”. “Es preciso que busquemos en otra parte, incluso dentro del propio gobierno, para identificar a los más probables sucesores del régimen de Castro”.

La contrarrevolución no ha logrado nada en 59 años y menos lo hará una muchacha sin principios éticos y morales, que cambió su duelo ante la muerte del padre a manos del español Ángel Carromero, por un visado de “refugiada política”, status que se desmorona con sus constantes visitas a La Habana, sin ser molestada por las autoridades.

La mafia terrorista de Miami, implicada totalmente en asesinatos y actos terroristas, demostrado en documentos oficiales del gobierno yanqui, aspira a ver cambios de sistema en Cuba, en las próximas elecciones de febrero del 2018, algo que realmente causa más risa y lastima, por ser un grupo de viejos testaferros del dictador Fulgencio Batista, que van dejando el mundo terrenal sin poder celebrar su anhelado triunfo.

Si Rosa María quiere comprobar el verdadero apoyo de la juventud cubana su Revolución, puede reservar un pasaje a La Habana para intentar alguna provocación, que, sin lugar a dudas, recibirá la respuesta popular que merece, pues como dijo José Martí:

“Hay distintas maneras de responder a las gentes: para algo hizo la naturaleza los pies diferentes a las manos”.

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Lo que hace el dinero


Por Arthur González.

Las noticias que se publican en Miami ya no sorprenden a nadie, todas están estrechamente relacionadas con campañas diseñadas contra Cuba, por aquellas personas que se autodenominan exiliadas y conforman la tenebrosa mafia terrorista, puesta una vez más en tela de juicio en los últimos documentos desclasificados del magnicidio del presidente J.F. Kennedy, donde se comprueba fehacientemente que son asesinos y terroristas pagados por la CIA.

Por eso es que cuando el Nuevo Herald publicó recientemente las declaraciones de Ofelia Acevedo, viuda del contrarrevolucionario Oswaldo Paya Sardiñas, no es otra cosa que la misma línea seguida por esa mafia anticubana, aunque en el caso de ella y de su hija Rosa María Payá, tiene al mismo tiempo elementos de ausencia de principios morales, al tratarse de la manipulación del homicidio del esposo, con el propósito de buscar dinero fácil.

Hace cinco años que Esperanza Aguirre, alta dirigente del Partido Popular Español, envió a Cuba al entonces líder de las juventudes de ese partido, Ángel Carromero, a repartir miles de euros a la contrarrevolución interna en la Isla, a fin de llevar a cabo provocaciones contra el Gobierno, algo que prueba el carácter mercenario de los “opositores” y la total injerencia en los asuntos internos cubanos.

Carromero, probado amante de la velocidad, conducía un auto rentado donde sus pasajeros eran Oswaldo Payá y Harold Cepero, responsabilizados con indicar los receptores de esos euros.

Cuando se dirigían a la provincia de Granma en la zona oriental, a una velocidad muy superior a la permitida, el auto se salió de la vía estrechándose contra un árbol, muriendo solamente los dos “opositores”.

En el juicio celebrado contra Carromero por homicidio, la fiscalía expuso todas las pruebas y experimentos de instrucción practicados, con alto nivel profesional. Estaban presentes el Embajador y el Cónsul general de España en Cuba, quienes reconocieron la transparencia del proceso, en el cual Carromero declaró su culpabilidad por la muerte de ambos “opositores”.

Ofelia Acevedo ni sus hijos quisieron presenciar el juicio, donde resultó sancionado el único culpable, quien poco tiempo después fue entregado al Embajador, hasta su salida hacia España donde cumpliría su sanción, bajo un acuerdo suscrito entre ambas naciones.

Durante la estancia del homicida en la residencia del Embajador no negó su culpabilidad en el hecho, ni cambió su versión emitida ante el tribunal, donde también estaba presente la prensa extranjera.

Ofelia y su hija Rosa María, al percatarse que la entrada de dinero que recibía mensualmente Payá Sardiñas, se cortaba con su deceso, de inmediato comenzaron a declarar que la vida de ellas “corría peligro” en Cuba, estableciendo contacto con oficiales CIA, que bajo fachada de diplomáticos trabajaban en la misión yanqui en La Habana.

En el encuentro, ambas aceptaron desarrollar una amplia campaña de denuncias falsas contra la Revolución, a cambio de recibir, en tiempo record, un visado como “perseguidas políticas”.

Una vez en Miami, los miembros de la mafia anticubana las recibieron e impartieron las encomiendas que a partir de ese instante tenían que cumplir.

Ambas fueron enviadas a Europa, donde sin el menor escrúpulo se retrataron sonrientes con Carromero, único responsable de la muerte de Payá, se pasearon por París, Bruselas, Luxemburgo, España y otros países, sin el menor sentimiento de pesar ante la reciente pérdida del ser querido.

Los costos de viajes, hoteles, alimentación y trasporte en esos países fueron sufragados por Estados Unidos.

En España tuvieron la sorpresa de que el Canciller no aceptó recibirlas y las remitió a los tribunales para que formularan su acusación contra el Gobierno cubano.

Para su sorpresa, el resultado de dicha denuncia no fue como esperaban, pues los letrados expresaron que carecían de pruebas legales y mantuvieron como responsable al ciudadano español Ángel Carromero. La apelación a la instancia superior tuvo idéntica respuesta.

Solo los integrantes de la mafia terrorista anticubana de Miami, autora de cientos de planes de asesinato a líderes cubanos e incontables actos terroristas, donde la sangre de cubanos inocentes ha sido derramada por más de medio siglo, como consta en los documentos desclasificados de la CIA, las apoyan e instan a que continúen con el libreto fabricado por especialistas en guerra psicológica.

Recientemente Ofelia y Rosa María viajaron a La Habana para ejecutar actos provocativos, los que seguramente tendrían el apoyo de ciertas agencias de prensa extranjeras, que se prestan para las cruzadas de mentiras contra la Revolución.

Las autoridades cubanas con amplia experiencia en ese tipo de actos durante 58 años, decidieron negarle la entrada a Ofelia y le platearon que regresara a Miami, donde continúa condenándose con criminales y terroristas de origen cubano.

Rosa María, no obstante tener un visado de refugiada política con residencia en Estados Unidos y derecho a la ciudadanía en los próximos meses, mantiene su residencia en La Habana, lo que demuestra la falsedad de la historieta de que su vida “corre peligro” en la isla comunista.

No hay mejor verdad que la de un día tras otro y la vida demuestra que Ofelia y Rosa María les vendieron su alma a los terroristas de la CIA, a cambio del salario mensual que ambas reciben por llevar a cabo el guion escrito.

Para toda persona que haya perdido un familiar tan cercano, causa repudio la actitud de esas mujeres que no manifiestan el más mínimo sentir por la muerte del esposo y padre, demostrando que solo el dinero las mueve y andan por el mundo carentes de valores primordiales para cualquier persona, independientemente de la ideología que defiendan.

Juicioso fue José Martí cuando sentenció:

“Si el sentimiento pudiera obrar sin que la infamia lo infestara, el mundo sería feliz”

Soñar no cuesta nada


Por Arthur González

Dice un viejo refrán español que “Soñar no cuesta nada”, y es lo que le pasa a Rosa María Payá Acevedo, refugiada política en Estados Unidos pero residente en Cuba, quien negoció ese status migratorio con las autoridades yanquis, a cambio de hacer propaganda con la muerte de su propio padre, algo que deja a las claras la ausencia de valores éticos y morales.

Para seguir las órdenes que le imparten en Miami, ahora ha convocado a un nuevo reality show, siempre empleando el nombre de su difunto padre, sin el menor pudor, que intenta atraer a jóvenes cubanos residentes en la Isla, a los que ni pagándole altas sumas de dinero ha podido captar para sus fracasados proyectos.

Recodemos que, a su llegada a Miami junto a su madre y dos hermanos, Rosa María fue conducida ante los principales miembros de la mafia terrorista anticubana, entre ellos Ileana Ros-Lehtinen, hija de un testaferro del dictador Fulgencio Batista y madrina de terroristas connotados como Orlando Bosch, Guillermo Novo Sampol y Luis Posada Carriles.

También fue presentada a Mario Díaz-Balart, hijo de quien fuera uno de los ministros más cercanos a Batista e igualmente defensor de los terroristas residentes en Florida, y para no dejar dudas del papel que tenía que jugar a cambio de su visado de “refugiada política” entregado por el Departamento de Estado, Rosa María le fue presentada al senador Marco Rubio, furibundo anticubano y asesor del presidente Donald Trump para su actual política hacia la Isla.

¿Quién puede acceder con tanta facilidad a esos congresistas si no va a cumplir tareas específicas contra la Revolución cubana?

Hasta los más tontos se percatan que no se llega a un Senador en Estados Unidos, ni por suerte ni por ser joven con cara agraciada.

Conociéndose como actúan esos personajes es muy simple entender que ahora la convocatoria lanzada por Rosa María para una segunda edición el inventado premio con el nombre de su padre, es parte de la fracasa estrategia de engatusar a la juventud cubana, algo destinado al mismo fracaso que la edición anterior y todas las tareas que le han encargado a la huerfanita, que de su padre solo se acuerda para manipularlo, algo bien demostrado en sus giras por Europa y América Latina, donde la actividad turística y las diversiones marcan su conducta, muy alejadas del pesar y la tristeza.

Supuestamente el “Premio” es para reconocer a los activistas democráticos que han mostrado un claro compromiso con la defensa de los derechos humanos en Latinoamérica, debido a que una de las medidas que diseñó la mafia anticubana en Miami fue la creación de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (RedLat), y situar a Rosa María al frente del engendro, con el fin de otorgarle alguna imagen que la respalde internacionalmente.

El mayor error de cálculo de los anticubanos fue entregarle el “premio” el pasado año al Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, personaje que se sabe de sobra que es un fiel cumplidor de los dictados de Washington contra Venezuela y que no fue capaz de aglutinar a los países integrantes de la OEA para condenar a Caracas, algo que pone en tela de juicio de los jóvenes su moral y principios.

La tal RedLat, no ha condenado la muerte de Berta Cáceres, luchadora de los derechos humanos asesinada vilmente, ni tampoco se pronunció contra la detención, secuestro y asesinato del líder argentino Santiago Maldonado.

Entonces vale preguntarse: ¿Qué derechos humanos son los que defiende esa supuesta Red latinoamericana que no enfrenta ninguna de las verdaderas violaciones de los derechos humanos, condenados por decenas de miles de personas en este continente?

Es más que evidente la burda manipulación política dibujada por Estados Unidos contra Cuba, algo que perdura por 59 años sin lograr un solo resultado, pero que ha enriquecido a un manojo de mafiosos en La Florida.

Rosa María acusa al gobierno cubano del fallecimiento de su papá, pero cuando fue enviada a España para buscar apoyo de ese gobierno, el propio ministro de Exteriores y Cooperación la remitió a los tribunales para que los jueces decidieran si ella tenía razones para tal acusación, y se fue como perro con el rabo entre las patas, porque la decisión fue tajante, no tenía una sola prueba que culpara a las autoridades de la Isla. Su apelación ante el tribunal supremo obtuvo similar respuesta.

El único culpable del fallecimiento de Payá Sardiñas y su compañero Harold Cepero, fue el español Ángel Carromero, enviado a Cuba por Esperanza Aguirre, a repartir dinero a la contrarrevolución asalariada para sus actos provocativos.

Carromero conducía a exceso de velocidad, algo usual en él y por lo que le fue suspendida su licencia de conducción en España.

Una prueba de la manipulación de dicho “premio” es la lista de invitados al acto en La Habana, ciudad que supuestamente abandonó Rosa María por peligrar su vida y la de su familia y la que visita constantemente, lo que debía ser una preocupación del Departamento de Estado, pues están sosteniendo financieramente a una “refugiada política”, la cual no demuestra en la práctica dicha condición.

Esperemos por los nombres de los próximos candidatos al Premio Oswaldo Payá, pero de antemano se puede adelantar que no serán los verdaderos luchadores por los derechos humanos en Latinoamérica y si algunos de los que han quemado y asesinado a personas inocentes en Venezuela, considerados “luchadores por la libertad”.

Triste papel la de esta huérfana que vendió su alma y sentimientos, a cambio de dinero y una residencia en Estados Unidos, país que asesina, reprime y viola sistemáticamente los Derechos Humanos de los desposeídos del mundo.

Ante personas con similares actitudes dijo José Martí:

“Desconfíese de los que comercian sin miedo con las cosas santas”

Lo que acaba de descubrir Rosa María Paya


Por Arthur González.

Los asalariados de Washington, esos que reciben instrucciones que los obligan a recitar guiones escritos para tergiversar la realidad cubana, llegan a creerse las mismas mentiras que divulgan contra la Revolución.

Una de esas es Rosa María Paya Acevedo, “refugiada política” residente en Miami, convertida en vedette de la noche a la mañana por obra y gracia de los que diseñan las campañas para difamar a Cuba.

Tantas han sido sus mentiras que ella no sabía que la guerra económica impuesta por la Casa Blanca en 1962, afectaba al pueblo cubano, pues los libretos que debe aprenderse aseguran que las penurias que sufren los cubanos, son causadas por el sistema socialista “que es un fracaso”.

Ignorantes los que se lo crean, pues con solo leer uno de los documentos desclasificados y publicados de la CIA, comprobarán que es todo lo contrario.

Dice la Agencia de Inteligencia sobre el particular:

“[…] El principal objetivo de los programas encubiertos de los Estados Unidos contra Cuba, es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba con respecto a América Latina y al mundo libre…Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica”.

A finales del pasado mes de julio, Rosa María, la nueva “estrella” fabricada por los ideólogos yanquis especialistas en subversión, descubrió que el sitio Cuba Decide, creado para copiar el fracasado Proyecto Varela, no se podía visitar en internet desde Cuba, porque simplemente está bloqueado, pero no por el gobierno comunista, sino por los Estados Unidos, ya que su plataforma emplea Project Shield.

Ahí mismo salieron en su defensa algunos medios oficialistas para presionar el gobierno de Estados Unidos, porque ellos no sabían cuántas limitaciones sufren los cubanos a causa de esa guerra económica, que va desde las medicinas, equipamiento médico para salvar vidas, hasta materias primas para producir artículos en beneficio de 11 millones de personas, no de los gobernantes.

Entre las que salió en esa cruzada a favor de la Payá, fue una de las columnistas del Wall Street Journal, quien acusó a Google de “colaborar con el gobierno cubano y mostrarse totalmente desinteresada en la lucha cubana por la libertad de expresión”.

La respuesta no se hizo esperar y Google respondió a través de un mensaje transmitido al libelo de Miami, el Nuevo Herald, donde le informan la verdad de quien es el responsable de bloquear Internet para los cubanos, afirmando:

“…de acuerdo con la ley de los Estados Unidos, algunos servicios no están disponibles en ciertos países, incluida Cuba”.

Sobre ese particular y para que el mundo conozca la verdad del bloqueo, Andrea Faville, vocera de Google, explicó que Project Shield utiliza la tecnología de App Engine y esa es una de las plataformas que no están abiertas para los cubanos de la isla.

Sin embargo, el propio emporio yanqui de la cibernética firmó, el pasado 2016, un acuerdo con la empresa cubana de telecomunicaciones ETECSA, donde le impuso una cláusula sobre libertad de información, en la cual obliga a la parte cubana a “no censurar sus servidores en Cuba”, mientras Google si lo hace, o sea: has lo que yo digo, pero no lo que yo hago.

Ahora Rosa María y el resto de los asalariados que tanta libertad le reclaman al gobierno cubano, saben que donde se corta la libertad es en Estados Unidos, donde se impide el desarrollo de Cuba a toda costa y costo.

De eso no han hecho una campaña mediática para luchar por la eliminación del Bloqueo, o ¿seguirán pidiéndole al presidente Donald Trump que lo mantenga?

Si es así como desean que el pueblo elija a sus candidatos a las próximas elecciones, están fracasados, porque en Cuba todos saben leer y escribir; por tanto, no valen los engaños, y como afirmó José Martí:

“Las verdades reales son los hechos”

 

 

Quien carezca de principios éticos y morales no podrá dirigir a los cubanos.


Por Arthur González

Esos que se apodan “disidentes” y luchan entre ellos por alcanzar posiciones, con la ilusión de dirigir a los cubanos en el futuro cercano, jamás podrán aspirar a lograr un liderazgo en Cuba.

Los diplomáticos yanquis en La Habana que tuvieron el especial “privilegio” de conocerlos, escucharlos y verlos actuar, informaron al Departamento de Estado y a la CIA que:

“…Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición, no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano es improbable que desempeñen algún papel significativo en cualquier gobierno que asuma después de los Castro…vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie… su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno…más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores…”

A pesar de esos criterios del personal diplomático que los conoció bien, en Washington algunos políticos continúan apostando por ellos y asignan presupuestos millonarios para alimentar a los que desde Miami llevan 58 años viviendo del fracasado cuento de “derrocar al régimen de Castro”.

Desesperados por encontrar figuras jóvenes entre la llamada “oposición”, crearon cursos en centros de Estados Unidos para la preparación de líderes. La primera acción fue en el 2009 con el lanzamiento de becas para jóvenes entre 16 y 18 años de edad.

Le siguieron otras como las otorgadas en el 2015 por la organización World Learning Inc., con sede en Washington, para un “Programa de Liderazgo de Verano”, y en el 2017 la convocatoria de la organización Líderes Sociales, con el propósito de promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana.

Ante tantos fracasos, apareció Rosa María Paya Acevedo, hija de Oswaldo Payá Sardiñas, muerto en un accidente automovilístico por la imprudencia del español Ángel Carromero, secretario general de Nuevas Generaciones del Partido Popular español, enviado a Cuba a repartirle dinero a la “disidencia” interna, cuando conducía a exceso de velocidad el auto en el que viajaban.

Carromero era un consuetudinario violador del código del tránsito en España, debido a su gusto por la velocidad, por lo cual le fue retirada su licencia de conducción.

Por el homicidio de Paya y su compañero Harold Cepero, fue juzgado y condenado a cuatro años de prisión por homicidio imprudente, ante la presencia del Embajador y el Cónsul General de España en Cuba, quienes reconocieron la limpieza del juicio y la veracidad de las pruebas presentadas, lo que fue ratificado por los periodistas extranjeros asistentes al acto jurídico.

La ausencia de ética de Rosa María y su madre Ofelia Acevedo, es tal que les vendieron a los yanquis sus principios y el amor familiar, a cambio de iniciar una campaña difamatoria contra el gobierno de Cuba, acusándolo de ser responsable de la muerte de ambos asalariados.

Como pago, recibieron un visado para Estados Unidos de “refugiadas políticas”, para ellas y dos hijos varones de Payá Sardiñas. Al arribar a Miami sus declaraciones fueron amplificadas por la prensa, con el respaldo de la mafia terrorista anticubana y en especial del Senador Marco Rubio.

A tal nivel cayeron ambas que se fotografían con el homicida español, lo besan y abrazan como un héroe, sin el menor escrúpulo, a sabiendas que es el único responsable de la pérdida del esposo y padre.

Por instrucciones recibidas en Miami, presentaron una acusación formal ante las cortes españolas, la que fue declarada sin lugar por falta de pruebas, al igual que la apelación.  Tampoco el gobierno de Mariano Rajoy aceptó la versión fabricada en Estados Unidos, y no se dejó arrastrar al show mediático, corroborando las declaraciones de sus funcionarios diplomáticos que presenciaron el juicio en Cuba.

Pasados cinco años y queriendo darle un protagonismo inexistente a la joven Rosa María, con la quimérica pretensión de presentarla como una futura líder para los cubanos, costearon nuevamente su viaje a La Habana para conformar otra provocación en el aniversario de la muerte de Payá.

Para darle más sazón al tema, los senadores Dick Durbin, Bill Nelson, Jeff Merkley, Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz, estos tres últimos de origen cubano, presentaron en el Senado una resolución en honor al legado de Payá, e instaron a que se aclarasen las circunstancias del suceso, con el objetivo de mantener el tema Cuba en discusión y evitar las propuestas de leyes para eliminar la prohibición de viajes a la Isla.

Rosa María siendo supuestamente una perseguida política, visita la Habana de forma permanente, sin confrontar dificultades para sus movimientos e incluso no ha sido encausada por las acusaciones falsas que reitera contra el Gobierno cubano, al responsabilizarlo de la muerte del padre, tal y como hizo recientemente en un comunicado, donde afirmó: “el accidente fue un atentado provocado por oficiales del régimen castrista”.

La “refugiada política” sabe perfectamente que está cometiendo un delito, tipificado en el código penal cubano, como denuncia o acusación falsa, sancionado con privación de libertad de tres a ocho años, algo que, de las autoridades proceder, le daría el pretexto anhelado para proclamarse como perseguida política.

Cuba tiene vasta experiencia en ese tipo de ardides yanquis, por tanto, Rosa María seguirá desgastándose con acusaciones que nunca podrá probar y con el denigrante papel de ganar dinero a costa de la muerte del padre.

En consecuencia, las aspiraciones que tienen de convertirla en una futura líder están condenadas al repudio del pueblo cubano y seguirá el mismo destino que sus tantos antecesores, pues como aseguran los diplomáticos norteamericanos en La Habana: “su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno”.

Ante actitudes similares afirmó José Martí:

“Debe ser penoso inspirar desprecio a los hombres.”

Insiste la CIA en cambiar el sistema político en Cuba


Por Arthur González 

Sin darse por vencida, a pesar de 58 años de fracaso en sus planes y operaciones encubiertas para derrocar la Revolución cubana, con intentos de asesinatos incluidos, la Agencia Central de Inteligencia, CIA, pretende fomentar un plebiscito para cambiar el sistema eleccionario cubano, en su viejo anhelo por imponer nuevamente el sistema capitalista.

Para lograrlo ahora emplean a Rosa María Paya Acevedo, hija de Oswaldo Payá Sardiñas, personaje que jamás contó con respaldo popular, ni tampoco de los demás grupos “disidentes” fabricados por la CIA en la Isla.

Rosa María Payá emigró a los Estados Unidos con un visado de “refugiada política”, sin ser perseguida por ninguna autoridad policial, ni haber participado nunca en algún grupúsculo contrarrevolucionario; prueba de ello es que pudo estudiar y graduarse en la Universidad de la Habana, lo mismo que sus dos hermanos, sin dificultad; ahora regresa a Cuba periódicamente con plena libertad de movimientos.

Ante la carencia de contrarrevolucionarios jóvenes, la CIA aspira a que ella pueda ser la imagen pública de una añorada oposición juvenil, para ganar simpatía entre funcionarios extranjeros, pues en la Isla no tiene seguidores, ni siquiera el respaldo de los históricos “disidentes”, que por el contrario la acusan de farsante y mentirosa, como la califica Guillermo Fariñas.

Sin tener en cuenta los gastos de cientos de miles de dólares en que incurren, Rosa María fue enviada nuevamente a una gira por varios países en busca de apoyo internacional, como si los problemas de una nación pudieran resolver en el extranjero.

La fórmula parece ser una copia de lo que han ejecutado contra Ucrania, Siria, Irán y Venezuela, pretendiendo asentar una matriz de opinión para que varios gobiernos aliados de Estados Unidos, le den respaldo a un seudo movimiento opositor que solo tiene nombre y dirigente radicada en Miami, como es Cuba Decide, construido especialmente para darle reconocimiento internacional a Rosa María como opositora, así como el cargo como presidenta de la Red Latinoamericana por la Democracia

La primera escala del tour internacional es Chile, donde fue recibida por el expresidente Sebastián Piñera, con posiciones totalmente coincidente con Estados Unidos, quien, siguiendo indicaciones de la embajada yanqui en Santiago, reiteró su apoyo al plan de la iniciativa CIA que pretende aprovechar el anunciado fin de la presidencia de Raúl Castro, el 24 de febrero del 2018,  para que se realice un plebiscito vinculante que pregunte a los cubanos si están de acuerdo con realizar elecciones libres.

El plan está más que claro, la nueva línea de trabajo de la CIA es deformar la realidad cubana con apoyo de sus aliados externos, para crear la imagen de que los cubanos no tienen derechos políticos, algo que declaró abiertamente el presidente Barack Obama en diciembre del 2014, cuando aseguró:

“los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos […] insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro”

Se engañan ellos mismos al no querer aceptar la realidad, porque los cubanos no aceptarán ser más dependientes de los dictados de la Casa Blanca, perder su soberanía y el derecho a decidir el camino que desean sin imposiciones norteamericanas, como sucedió hasta 1958.

Esos que cacarean de que Cuba debe tener pluripartidismo, son los mismo que no admiten que exista un partido comunista, pues en la diversidad de partidos políticos que poseen en su llamada “democracia”, todos tienen el mismo objetivo: reforzar el sistema capitalista, y quien intente oponerse a ese diseño sabe que será sometido a una guerra total, como sucedió en Brasil, Argentina, Venezuela, y los intentos de desestabilización en Bolivia y Ecuador.

No es fácil engañar a los cubanos, incluidos a los jóvenes, pues estos conocen perfectamente los planes de acción encubierta de la CIA, que por décadas intentaron destruir a la Revolución hecha por el pueblo para eliminar el sistema capitalista que no resolvió el hambre, el analfabetismo, la discriminación racial y de género, la desigualdad social, el desempleo y la ausencia de un sistema de salud gratuito para todos, no obstante contar con más de 20 partidos políticos durante medio siglo.

El pueblo estadounidense debería estar mejor informado de los gastos en que incurre su gobierno, en sufragar los viajes por el mundo de esa seudo “refugiada política” y los cientos de miles de dólares que emplean en los de otros “disidentes” cubanos, que como se sabe no han obtenido el más mínimo resultado en casi 60 años y al final la mitad de ellos se han declarado agentes de la Seguridad Cubana, organismo que sin dudas es el que más resultados acumula.

Ante tanta maldad de los Estados Unidos no queda otra cosa que recordar a José Martí cuando aseguró:

“…de esa tierra no espero nada más que males”.

 

Los “disidentes” frustrados


Por Arthur González

Triste papel el de aquellos que le vendieron su alma al diablo y al final se han quedado sin barco ni espigón donde amarrarlo.

Así le sucede a Antonio González-Rodiles, quien pasó de un fugaz estrellato a un olvidado acompañante de las “Damas” de Blanco, presididas por la inculta y corrupta Berta Soler.

González-Rodiles quien recibió buena educación en su seno familiar y posteriormente en escuelas cubanas, fue a residir a México con su esposa mexicana rodeado de un ambiente de clase media, pero su ambición por el dinero lo hizo caer en manos de oficiales de los servicios de inteligencia estadounidenses, quienes le vendieron un proyecto subversivo que no pudo llevar a cabo.

Creyéndose que lograría ser un líder de la “opinión” interna, regresó a La Habana dejando atrás a hijos y esposa mexicanos, para iniciar el frustrado proyecto Estado de Sats, el cual no tuvo la menor incidencia en la sociedad cubana, por lo que terminó caminando los domingos por una avenida de la capital cubana, rodeado de mujeres de baja catadura moral que dicen ser “opositoras”, a cambio de cobrar 25 pesos cubanos enviados desde Estados Unidos.

En el actual panorama político de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, González Rodiles confesó a la prensa de Miami “sentirse frustrado ante la supuesta indolencia de la administración del presidente Barack Obama, y el total desconocimiento que ha hecho la actual, encabezada por el presidente Donald Trump”.

Tanto Rodiles como los demás servidores de los yanquis, entre ellos los integrantes de la mafia terrorista anticubana de Miami, pretenden presionar al Presidente Trump a cambiar la dirección política hacia la Habana, para lo cual llevan meses desarrollando una cruzada mediática sobre el inventado “aumento de la represión” en la Isla, algo que no comprueban los cientos de miles de norteamericanos que la visitan.

Lo primero que descalifica esa ficticia represión, es la constante presencia de los principales contrarrevolucionarios en los Estados Unidos, disfrutando gracias al dinero de los contribuyentes norteamericanos, los que sin saberlo pagan con sus impuestos viajes, hoteles, alimentación y salarios de los “disidentes” cubanos.

Tanto González-Rodiles como José Daniel Ferrer, Berta Soler, Guillermo Fariñas y otros más, son presentados ante los medios de prensa norteamericanos vistiendo costosos trajes comprados con el presupuesto que asigna anualmente la Casa Blanca, pues en Cuba no los usan.

A pesar de pasearlos por Miami, otras ciudades estadounidenses, e incluso en Europa para participar en Foros internacionales con el fin de desprestigiar la obra de la Revolución cubana, no han logrado que la actual administración se pronuncie contra Cuba.

En primer lugar, porque no es prioridad en la actual política de los Estados Unidos; segundo, los integrantes de la mafia anticubana en el Congreso no apoyaron la elección de Trump y tercero, porque los problemas que confronta el nuevo Presidente son tantos que no puede darse el lujo de perder tiempo en esos “disidentes” que dan más pérdida que beneficios. Sigue leyendo