Razones para desmontar la política de Obama hacia Cuba


Por Arthur González

El 17.12.2014, cuando el presidente Barack Obama dio a conocer el restablecimiento de relaciones con La Habana, expuso con claridad y precisión:

“Décadas de aislamiento a Cuba por parte de los Estados Unidos, no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática… A pesar de que esa política se basó en la mejor de las intenciones, su efecto ha sido prácticamente nulo”.

Ese cambio de estrategia fue negociado secretamente entre altos funcionarios de su Consejo de Seguridad Nacional.

Los objetivos trazados por Estados Unidos se mantuvieron, lo único que decidieron utilizar otro camino para intentar el empoderamiento de la sociedad cubana desde adentro.

No era la primera ocasión que Washington esperaba flexionar su política hacia Cuba, pero siempre se interpusieron los miembros de la ultra derecha y la mafia terrorista anticubana, que no aceptan el reconocimiento del gobierno revolucionario.

El 02.05.1967, Henry Owen, presidente del Comité de Planificación Política del Departamento de Estado, aseguraba:

“Después de seis años vale preguntarse si esta política será la mejor para hacer avanzar nuestros intereses nacionales, bajo las condiciones que puedan prevalecer en el futuro… La revisión de nuestra política podría concluir que no se requiere un cambio fundamental, pero se podrían explorar varias estrategias alternativas… aplicar una presión considerablemente creciente sobre el régimen y estudiar las posibilidades y riesgos en la búsqueda de cierto acomodo”.

Hubo oponentes al diseño del nuevo programa que señalaron:

“No es el momento más propicio, ya que las dificultades económicas de Cuba y las señales del creciente descontento, indican que las penurias tienen un efecto real y es mejor mantener las presiones a fin de lograr el derrumbe del socialismo”.

El 1995 el presidente William Clinton, inició el conocido programa Pueblo a Pueblo, permitiendo viajes a la Isla con la finalidad de trasladar ideas y valores estadounidenses a los cubanos, algo que no fructificó y los que salieron con ideas en defensa de la eliminación del Bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, fueron los que supuestamente debían ejercer influencia entre la población, por tanto, el mencionado programa se cortó.

Lo mismo sucedió con los cruceros de estudiantes, quienes tenían la misión de influir sobre los jóvenes universitarios cubanos, algo que tampoco fructificó, al final retornaban a su país palpando una realidad muy diferente a la que le describían antes de su llegada a La Habana. Eso también fue prohibido al no alcanzar los éxitos esperados.

Después de casi tres años de la nueva estrategia de Obama, los cientos de miles de visitantes que según él llegarían a Cuba para: “apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso, empoderar al pueblo cubano, brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada y fortalecer a la sociedad civil independiente”, no pudieron rebajar el apoyo mayoritario de los cubanos a su Revolución.

Esos viajeros conocieron una sociedad diferente a la de ellos, plagada de limitaciones a causa del Bloqueo, pero con alegría contagiosa y espíritu emprendedor, que supo aprovechar la afluencia de norteamericanos para alojarlos en miles de habitaciones acondicionadas en las casas de renta a lo largo del país, acogerlos con afecto en restaurantes privados, atendidos por jóvenes con un elevado nivel académico, buena apariencia, conocimiento de su idioma y una cultura general envidiable, además de mostrarles las ciudades en antiguos autos de las décadas de los años 40 y 50, como si estuvieran montados en la máquina del tiempo.

Estados Unidos no obtuvo los resultados planificados, y viajar a Cuba se estaba convirtiendo en el sueño americano que destrozaba el mito de una isla comunista “violadora de los derechos humanos”, algo que ningún visitante constató, y eso no estaba acorde con el plan de influencia diseñado.

Las presiones de la ultra derecha y la mafia terrorista no se hicieron esperar; el 16.06.2017 Donald Trump, anunciaba en Miami el retroceso de la política de Obama y para eso sus ideólogos inventaron la falsa historieta de los ataques acústicos y las imaginarias enfermedades de sus diplomáticos, lo que dio pie, como primera medida, al cierre del consulado de Estados Unidos en La Habana y reducir al mínimo sus funcionarios, y paralelamente expulsar a diplomáticos cubanos de Washington.

Después de semanas de permanentes campañas mediáticas para amedrentar a los posibles viajeros a la Isla, se anunciaron otras medidas sancionadoras a una amplia gama de entidades cubanas, que cortan las aspiraciones del empresariado norteamericano de invertir en Cuba y a los viajeros de consumir una simple bebida refrescante de cola, piña o limón, si son hechos en fábricas cubanas.

Ante la impotencia de no acariciar los resultados soñados, la mafia terrorista anticubana presionó a todo el que podía asumir una postura a su favor, para volver a cerrar el acceso de visitantes estadounidenses, con vistas a impedir que Cuba ingrese dinero por esa vía, lo que contribuye a mejorar económicamente al país.

Esto fue confirmado el 11.11.2017 por Carlos Díaz-Rosillo, estadounidense descendiente de cubanos, con mayor rango en la Casa Blanca y asesor del presidente Donald Trump para su política hacia Cuba, quien en entrevista a la prensa expresó:

“El motivo del viraje de la política de Estadios Unidos hacia Cuba, establecida por el gobierno de Obama, es que el actual presidente expresó que no estaba de acuerdo con la misma, porque esas negociaciones no dieron resultados adecuados, porque ni el pueblo norteamericano ni el cubano se han beneficiado, solo el gobierno de La Habana”.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“Los necios creen que debajo de su plastrón se esconde la llave del mundo…y niegan con sincera imbecilidad todo lo que en ellos no sea, sobre todo si les desagarra su plastrón.”

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Medidas premeditadas, no precipitadas


Por Arthur González.

Para quienes no se percataron que la historieta de los inventados ataques acústicos y las falsas enfermedades, era el inicio de una escalada para recrudecer la guerra económica contra Cuba, las nuevas medidas adoptadas por la Casa Blanca el 08.11.2017, lo prueban con creces.

Cuando se estudia y analiza la historia de los Estados Unidos en los dos últimos siglos, se ven a las claras los múltiples pretextos que aplicaron contra países que después fueron víctimas de sus agresiones, y Cuba es un vivo ejemplo de esa política sucia y rapaz.

La pobre justificación creada por especialistas en guerra psicológica de los falsos ataques, abrió el camino a una serie de medias que aún están por finalizar. Empezaron en mayo 2017 con la expulsión de dos diplomáticos cubanos de Washington, algo que se mantuvo en silencio, pero que permitieron establecer las condiciones para propagar sus mentiras y preparar a la opinión pública interna y externa.

La bomba explotó meses después cuando Trump aprobó la expulsión de 15 diplomáticos cubanos más, según se dijo, para mantener la paridad en relación a los diplomáticos yanquis que Estados Unidos decidió retornar de su misión en La Habana, dejando inoperante las dos embajadas, retrotrayendo la situación a 1976 cuando no existían las entonces Sección de Intereses.

Tal decisión fue ejecutada para satisfacer las exigencias de la mafia terrorista anticubana en el Congreso, encabezada ahora por el senador Marco Rubio, a quien Trump desea complacer como moneda de cambio para su defensa ante el Comité senatorial que lo investiga, por sus relaciones con Rusia.

La nueva política anticubana fue anunciada por el propio Presidente el 16.06.2017 en Miami, lo demás ha sucedido de forma constante y sin pausas, con el único fin de ahogar económicamente a la Revolución, viejo anhelo desde que el sub secretario de Estado, Lester Mallory, lo propuso en su histórico memorando del 06.03.1960, al afirmar:

“Debe utilizarse protamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de los cubanos; negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Las actuales medias pretenden exactamente lo mismo y de ahí que se reinicie la brutal persecución contra los estadounidenses que se atrevan a violarla, estrategia que Barack Obama cambió, al reconocer que en 58 no se alcanzaron los resultados esperados, introduciendo otra más sutil y peligrosa que encandiló a no pocos, con el restablecimiento de relaciones diplomáticas, apertura de la embajada y la ampliación de licencias de viajes a Cuba.

Ese cambio no hubiese sido negativo si realmente procurara respetar la soberanía de Cuba, y aceptar el sistema socialista, algo que Obama no pretendió, porque como el mismo afirmó, era para:

  • Promover de manera más eficaz la implantación de cambios en Cuba, dentro de un marco acorde con el apoyo de EE.UU. al pueblo cubano y en consonancia con los intereses de seguridad nacional de EE.UU.
  • Mejorar las condiciones en materia de derechos humanos y la implementación de reformas democráticas en Cuba.
  • Las políticas en materia de viajes y remesas para ayudar a los cubanos a brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente.
  • Para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba.
  • Continuar financiando la programación de la democracia, para proporcionar asistencia humanitaria, derechos humanos, libertades fundamentales, y apoyar la libre circulación de información, en lugares en donde el gobierno cubano la tiene restringida y censurada.
  • Continuar implementando programas de EE.UU. enfocados en promover el cambio positivo en Cuba, y fomentar reformas en su compromiso de alto nivel con los funcionarios cubanos.

A la vez, mantuvo el Bloqueo, la subversión, y se negó a conversar sobre la devolución de la Base Naval.

Tampoco debe olvidarse lo que expresó Obama al darle apertura a su embajada en La Habana:

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor”.

La mafia terrorista anticubana al percatarse que la estrategia iba al fracaso total y la Revolución salía victoriosa, la emprendieron para retomar la vieja política que en 55 años solo malgastó cientos de miles de millones, pero afecta la economía del pueblo, con la finalidad de que este culpe al sistema socialista y no a la guerra económica de Estados Unidos.

Lo que procuran esos mafiosos que dan su apoyo a asesinos y terroristas, es ahogar la economía cubana y así lo expresó Marco Rubio, apoyado por Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, al declarar:

“Desafortunadamente, los burócratas del Departamento de Estado que se oponen a la política del Presidente Trump hacia Cuba, y se negaron a implementarlo íntegramente cuando omitieron de la lista de entidades y sub entidades cubanas restringidas, que están controladas o actúan en nombre de las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia o la Seguridad del Estado de Cuba”.

Ya es hora de que Cuba presente una denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, contra el genocidio que significa la guerra económica contra su pueblo, felonía condenada por el mundo desde hace 26 años en la Asamblea General.

Más le valdría a Trump, juzgar a los terroristas cubanos que viven plácidamente en Miami apoyados por esos mismos congresistas, que intentar infructuosamente el derrumbe del socialismo en Cuba.

Si algo aprendieron los cubanos en este medio siglo, es a comprender perfectamente quien es el responsable de sus principales problemas y por esa razón mantienen mayoritariamente su apoyo a la Revolución y fortalecen cada día su anti imperialismo, siguiendo a su apóstol José Martí cuando exclamó:

“Unámonos cubanos, en esta otra fe: con todos y para todos”

 

 

Se desvanece proyecto anticubano “#Otro 18”.


Por Arthur González.

Estados Unidos vuelve a malgastar cientos de miles de dólares en proyectos contra Cuba, y el más reciente fue la creación del llamado “#Otro 18”, con la tonta ilusión de sabotear el proceso eleccionario que se lleva a cabo en la Isla, con miras a las próximas elecciones de febrero del 2018, donde el actual presidente de los Consejos de Estado y Ministros, General de Ejército, Raúl Castro Ruz, dejará su cargo, dándole paso al relevo generacional.

Ante el nuevo escenario que se presenta en Cuba, el gobierno yanqui y sus servicios de inteligencia, se frotaron las manos con la idea de aprovechar dichas elecciones para promover a sus asalariados, sin tomar en consideración la falta de prestigio y ausencia de liderazgo, de quienes solo se mueven por el afán del dinero.

Para lograr sus objetivos, en Estados Unido se dieron a la tarea en agosto del 2015, de conformar la llamada “Mesa de Unidad de Acción Democrática (MUAD)” con la pretensión de impulsar un supuesto movimiento ciudadano para encaminar una “transición democrática” en Cuba y para ello cometieron el grave error de apoyarse en el asalariado Manuel Cuesta Morúa, quien jamás ha logrado unir a una docena de personas, por carecer de prestigio y liderazgo.

Inicialmente otros grupúsculos financiados por los yanquis, como la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), encabezada por José Daniel Ferrer, el Frente Anti totalitario Unido, por Guillermo Fariñas, y la plataforma #CubaDecide, conformada por la mafia terrorista anticubana de Miami, con Rosa María Payá, se sumaron al proyecto, pero rápidamente la división se produjo al percatarse que el dinero iba solamente a los bolsillos de Cuesta Morua y sus amantes.

Cuesta está contratado por la Fundación Nacional para la Democracia (NED), para desarrollar proyectos subversivos en Cuba, para lo cual firmó un documento que establece que la mencionada Fundación, pantalla de la CIA, le paga 14 mil 400 dólares por sus actividades contrarrevolucionarias. La USAID también ha financiado la preparación de los supuestos candidatos que se presentarían a las elecciones, y así como los viajes al exterior para asistir a eventos preparados por la NED.

Entre las acciones llevadas a cabo, estuvo su participación en conferencia brindada por la venezolana María Corina Machado, opositora venezolana, con vistas a brindarle apoyo.

Las promesas realizadas por Morua a la NED, de que tenía más de 170 candidatos independientes, fue falsa y nunca brindó nombres ni provincias, solo se limitó a argumentar que eran “hostigados y amenazados” por la policía, algo risible por no existir personas a quien reprimir.

Entre las mentiras trasladadas a sus financistas yanquis, estuvo la de que “una docena de sus candidatos serían vencedores seguros en las elecciones”, lo que se convirtió en sal y agua, pues ni existieron, ni tuvieron quienes los propusieran en las reuniones de los barrios cubanos, demostrándose como engañó a sus patrocinadores que se creyeron sus historias y por las que recibió, fácilmente, cientos de miles de dólares.

Ese pícaro cubano en estos tres últimos años ha viajado al exterior en 31 oportunidades, con todos los gastos sufragados por instituciones de Estados Unidos.  Entre los países visitados están Colombia, Argentina, Costa Rica, Perú, Guatemala, Honduras, República Checa, Puerto Rico y Estados Unidos. Durante el proceso de elección de candidatos se fue a Praga, para una “reunión”.

Muchos viajes y dinero, pero sin resultados.

Ante tanto aprovechamiento en beneficio propio, en julio del 2016, la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) de José Daniel Ferrer y el Frente Anti totalitario Unido (FANTU) de Guillermo Coco Fariñas, decidieron separarse de Cuesta Morua y de su inventado proyecto.

Para demostrar la ausencia de apoyo a esa farsa, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con sede en Madrid, también ha decidido suspender su participación en la coalición “hasta tanto no se abra un debate plural en sus filas”, situación que debe ser analizada por los funcionarios de la NED que le dieron credibilidad y apoyo financiero, haciendo el ridículo una vez más.

Fariñas argumentó su separación afirmando que, en su opinión, “los supuestos miembros de la MUAD son de mucho renombre mediático, pero con unos pocos miembros en sus filas, a veces de una sola persona, y actúan solamente hacia el exterior de Cuba”, y añadió:

“Cuesta Morua utiliza métodos para comprar y comprometer voluntades, así como votos de opositores, que consisten en facilitar viajes al exterior”.

Duras palabras que retratan una realidad que los yanquis no quieren reconocer, y es la causa histórica de tantos fiascos, con esos llamados “opositores cubanos”.

En ese sentido, se conoce que varias de las amantes de Morua, entre ellas Lisbetys Darías y Lilianne Ruiz, pudieron viajar a los Estados Unidos, porque este les solicitó a los funcionarios yanquis las visas, ante una presunta preparación; lo mismo que ejecutó por Boris Stuart Morua, quienes no regresaron a Cuba.

Ninguno de los proyectos que presentó ante la NED, el Instituto Nacional Demócrata y el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, se materializaron, siempre con la manida justificación de “la represión del gobierno cubanos”.

En el 2017, se sumaron a la separación de la MUAD, llamada “Plataforma de Derechos Humanos”, integrada por cinco organizaciones contrarrevolucionarias: la Coordinadora Nacional de Presos y Ex presos Políticos, la Asociación Pro Arte Libre, el Proyecto Derechos del Pueblo, la Red Juvenil y la Coordinadora Obrera Cubana.

En un texto realizado, todas acusaron a Cuesta Morúa de: “inflexibilidad y soberbia, ambicioso y con excesos de nepotismo”.

Los yanquis no aprenden de sus fracasos porque la soberbia y el odio a la Revolución, no les permite analizar ni ver la realidad.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal”

Rosa María Payá llama a la desobediencia civil


Por Arthur González.

Desesperados los mafiosos anticubanos al no ver resultados de sus asalariados y comprobar el apoyo mayoritario de los cubanos a la Revolución, ha obligado a la “refugiada política” Rosa María Payá Acevedo, a mostrar las verdaderas intenciones que persiguen los terroristas y asesinos guarecidos en Miami, al hacer un llamado a la rebelión del pueblo contra el Gobierno.

Ese fue y es el viejo sueño de Estados Unidos, desde que ordenó a la CIA confeccionar los primeros planes contra la triunfante Revolución popular, para lo cual entrenaron y financiaron al llamado exilio cubano, primero conformaron la brigada mercenaria que lanzaron a la muerte por las arenas de las playas de Bahía de Cochinos en 1961 y unos meses después volvieron por la misma ruta del fracaso, al aprobar el presidente J. F. Kennedy, el conocido Plan Mongoose.

Precisamente ese Plan estableció armónicamente la guerra económica contra Cuba, con el propósito de lograr la sublevación del pueblo contra el gobierno encabezado por Fidel Castro, al privarlo de los suministros necesarios para satisfacer las necesidades del país.

Poco después volvieron a diseñar otros planes de terrorismo de estado contra toda la economía, pero ninguno de ellos, a pesar de la sangre que se derramó y los miles de muertos y heridos en la población cubana, lograron la tan deseada sublevación.

Pretendiendo ganar adeptos entre los jóvenes cubanos, utilizan a Rosa María para intentar una vez más conformar una oposición a la Revolución, ahora con la creación de un engendro “dirigido” por ella, que nació ya fracasado, pues nunca ha podido aglutinar a la juventud que tiene un alto nivel político y los conocimientos suficientes para no dejarse engañar por una persona que le vendió sus sentimientos a Estados Unidos, a cambio de un visado para residir en ese país.

El proyecto Cuba Decide no tiene apoyo ni de la contrarrevolución financiada por Miami, sus integrantes la tildan de farsante y de copiar el Proyecto Varela, conformado por Estados Unidos para su padre Oswaldo Payá Sardiñas, el cual también fue un rotundo fiasco, criticado por los viejos asalariados por haber entregado al Gobierno cubano los nombres y direcciones de un grupo de cubanos supuestamente opositores al régimen.

Apoyada por la prensa miamense, Rosa María vocifera desde sus “refugio” en la Florida que:

“La sociedad civil cubana, dentro o fuera de la isla, tiene que movilizarse para conseguir la salida del régimen el año próximo y la manera de salir de ese régimen, por supuesto que tiene que ver con lo que pase dentro de la isla. Es en primer lugar una responsabilidad de todos los cubanos, dentro y fuera del país, y con esto tiene mucho que ver la no violencia y la movilización ciudadana”.

Se contradice porque no tiene solidez en sus ideas. Por una parte, llama a la desobediencia civil y por la otra asegura la no violencia, risible pensamiento, porque para arrebatarle el poder a los cubanos hay que luchar y muy duro, como sucedió en Bahía de Cochinos, y al final el pueblo unido defendió los derechos alcanzados.

Los yanquis están convencidos que esa contrarrevolución solo se mueve por el dinero fácil que les llega de Estados Unidos, de ahí que el jefe de la misión diplomática en la Habana, enviara sus consideraciones al Departamento de Estado y a la CIA, donde aseguró:

Muchos grupos de oposición son dominados por individuos con encumbrados egos que no trabajan bien en equipo… no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano”. “Es preciso que busquemos en otra parte, incluso dentro del propio gobierno, para identificar a los más probables sucesores del régimen de Castro”.

La contrarrevolución no ha logrado nada en 59 años y menos lo hará una muchacha sin principios éticos y morales, que cambió su duelo ante la muerte del padre a manos del español Ángel Carromero, por un visado de “refugiada política”, status que se desmorona con sus constantes visitas a La Habana, sin ser molestada por las autoridades.

La mafia terrorista de Miami, implicada totalmente en asesinatos y actos terroristas, demostrado en documentos oficiales del gobierno yanqui, aspira a ver cambios de sistema en Cuba, en las próximas elecciones de febrero del 2018, algo que realmente causa más risa y lastima, por ser un grupo de viejos testaferros del dictador Fulgencio Batista, que van dejando el mundo terrenal sin poder celebrar su anhelado triunfo.

Si Rosa María quiere comprobar el verdadero apoyo de la juventud cubana su Revolución, puede reservar un pasaje a La Habana para intentar alguna provocación, que, sin lugar a dudas, recibirá la respuesta popular que merece, pues como dijo José Martí:

“Hay distintas maneras de responder a las gentes: para algo hizo la naturaleza los pies diferentes a las manos”.

CIA contradice a la embajadora de Estados Unidos en ONU


Por Arthur González

Al parecer no hay una buena coordinación entre el Departamento de Estado y la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, pues la actual embajadora ante la ONU, Nikki Haley, en su intervención del 01.11.2017 para defender su voto en contra del proyecto de resolución cubano contra el Bloqueo Económico, Comercial y Financiero, impuesto por su país hace 56 años, afirmo:

“Cuba ha usado el embargo de Estados Unidos como un objeto brillante para distraer al mundo de sus propios fracasos”.

Sin embargo, la CIA expresa en sus documentos oficiales todo lo contrario, algo que al parecer a embajadora no conoce, obligándola a hacer el ridículo ante el mundo.

De acuerdo con lo expresado por la CIA:

“El principal objetivo de los programas encubiertos de los Estados Unidos contra Castro, es completar el aislamiento económico… Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica.”

Así mismo, afirma la CIA:

Existen aún muchas posibilidades para fortalecer el cerco económico en torno a Castro y pudieran imponerse sanciones más severas por parte de Estados Unidos, contra los países que comercian con Cuba o envían productos por vía marítima.”

“Los cursos de acción… aumentarían los problemas para Castro y, por tanto, apresurar su caída”

Si esos alegatos de la CIA son un “objeto brillante” usado por Cuba para “para distraer al mundo de sus fracasos”, tendrá la embajadora Haley que discutirlo con sus superiores para que no la manden más a servir de hazmerreír ante el mundo.

¿Será ciega y sorda la señora que no ve ni escucha que todos los países representados en la Asamblea General de las Naciones Unidas se expresan a favor de Cuba?

Si realmente la embajadora quiere hablar directamente con el pueblo cubano, puede hacerlo, para que escuche como sufren muchas penurias a causa de la política yanqui, pero a pesar de ello, los cubanos se mantienen firmes y unidos sin el “desencanto y el desaliento” que pretende lograr Estados Unidos con su guerra económica despiadada, que es una total violación de los derechos humanos de 11 millones de cubanas y cubanos.

Cuando se analiza con detenimiento la intervención de Estados Unidos, causa lástima, porque esa embajadora es una persona inteligente, con preparación académica, al igual que la embajadora alterna que la secundó en la réplica, y ambas al finalizar sus intervenciones, no pueden sentirse cómodas con las miradas de desprecio que sintieron al caminar por los pasillos de esa importante sala.

De todas formas, la victoria de Cuba fue aplastante, porque como recordó el canciller Bruno Rodríguez, lo expresado por José Martí:

“Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”

 

 

 

La vergüenza de no conocer la historia


Por Arthur González.

Medio día del 1ro de noviembre de 2017, día memorable para el pueblo cubano, al obtener un total apoyo del mundo contra el criminal bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto por Estados Unidos desde hace casi 60 años. Record en la era moderna de resistencia de una pequeña isla en el Caribe, contra la potencia imperialista más poderosa del planeta tierra.

En la sesión de la Asamblea General de la ONU para debatir y votar a favor del proyecto de resolución presentado por Cuba contra ese Bloqueo, la nota más vergonzosa la dio Nikki Haley, embajadora de los Estados Unidos, al demostrar su total ignorancia de la historia, culpabilidad del sistema de su país que le oculta a sus ciudadanos la verdad, cuando esta no les favorece.

Entre las barbaridades que dijo la embajadora, está su afirmación de que los problemas económicos de Cuba son por su sistema y no a causa del Bloqueo y que, si los Estados Unidos lo eliminaran, todo seguiría igual porque el gobierno revolucionario es el único responsable.

Es triste ver a una persona de ese nivel hablar sin el menor conocimiento de los propios documentos del país que representa.

Para alfabetizar históricamente a esa señora basta con citar algunos conceptos de planes de Estados Unidos, que no les enseñan a los funcionarios del Departamento de Estado, ni a los ciudadanos comunes.

  • Memorando de J.C. King, Jefe de la División del Hemisferio Occidental, para el director de la CIA. 11 de diciembre de 1959.

Los objetivos de Estados Unidos.

El derrocamiento de Castro en el término de un año y su reemplazo por una Junta que sea del agrado de los Estados Unidos, la cual convocará a elecciones seis meses después de su llegada al poder.

Alentar a grupos opositores a favor de Estados Unidos… para establecer por la fuerza un área controlada desde Cuba.

Como cierre de dicho memorando propone:

Se le debe dar una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que se hallan cercanos a Fidel, como por ejemplo su hermano Raúl y su compañero Che Guevara, tienen el mismo carisma sobre las masas. Muchas personas bien informadas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del gobierno actual.

  • Memorando del el Subsecretario de Estado para Asuntos Iberoamericanos de los EE.UU. Lester D. Mallory. 6 de abril de 1960.

El único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno.

  • Programa de acción encubierta contra el régimen de Castro. 17 de marzo de 1960.

Objetivo:  El propósito del programa aquí expuesto es provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos.

El primer requisito es crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada al régimen de Castro, que se declare públicamente como tal…

  • Proyecto Cuba, Operación Mangosta. 18 de enero de 1962.

Objetivo: El objetivo de EE.UU. es ayudar a los cubanos a derrocar al régimen comunista en Cuba e instaurar un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz.

La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos.

  • Memorando del Jefe de la Junta de Jefes del Estado Mayor, General L.L. Lemnitzer, dirigido al Secretario de Defensa. 13 de marzo de 1962.

Contiene 9 medidas con sus anexos, que sirvieran como pretexto para justificar la intervención militar de los Estados Unidos en Cuba.

La lista es bien amplia y si la embajadora de los Estados Unidos las estudiara, se daría cuenta del ridículo que hizo hoy ante el mundo.

El resultado, otra derrota aplastante para Estados Unidos, algo que su prepotencia no les permite comprender.

Visionario fue José Martí cuando aseguró:

“Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas”

 

 

 

De lo que son capaces los yanquis


Por Arthur González.

Una vez más la vida demuestra de lo que son capaces los yanquis con tal de lograr un objetivo y así se puso de manifiesto con la más reciente campaña de los inventados “ataques acústicos” contra sus diplomáticos en La Habana.

La información divulgada por las autoridades cubanas respecto al resultados de sus investigaciones practicadas, evidencian la profesionalidad de los  especialistas, al poner en marcha todo su potencial científico con el propósito de emplazar la patraña de la Casa Blanca, que pretende, con su historieta de terror y misterio, cortar la entrada de turistas a la Isla, arrastrando al Departamento de Estado de Canadá para que declarará similar situación sobre sus diplomáticos, actitud lamentable que los hace parecer serviles discípulos de Estados Unidos.

El proceso de la investigación ejecutado por Cuba, concluyó que resulta imposible que existieran tales ataques, incluso la grabación del supuesto ruido entregada por oficiales del FBI, es del sonido que hacen los grillos para atraer a las hembras en celo, algo ridículo que expone la falta de rigor técnico de los que diseñaron la historieta contra Cuba.

En medio de ese proceso el presidente Donald Trump, autorizó la desclasificación de algunos documentos de la investigación referente al magnicidio de J.F. Kennedy, en los que sale a la luz que la CIA presentó en 1962 una propuesta para bombardear zonas de Miami y de Washington, para culpar a la Revolución cubana y que esto sirviera de pretexto para invadir a Cuba con el ejército norteamericano.

Si los yanquis fueron capaces de proponer el bombardeo de su propio territorio y causar la muerte de sus ciudadanos, ¿cómo no darse cuenta que la novelita de misterio referente a inventados ataques acústicos es falsa?

Para ponerle la tapa al frasco, y en prueba de que las pretensiones yanquis son dañar la entrada de turistas a Cuba y reforzar la guerra económica, los miembros de la mafia terrorista anticubana con escaños en el Congreso de los Estados Unidos, solicitaron una investigación a la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés), para que aclare cómo el Departamento de Estado respondió a los inventados ataques acústicos, que dicen “afectaron” a 24 diplomáticos estadounidenses y cinco canadienses Cuba.

Los que realizaron tal petición son los mafiosos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, Carlos Curbelo y Albio Sires. Sin embargo, estos no han exigido que el FBI y el Departamento de Justicia, ejecutar acciones urgentes contra Luis Posada Carriles y otros cubanos residentes de la Florida, mencionados en los documentos desclasificados recientemente, en los que se patentiza que son asesinos a sueldo con un amplio historial de terrorismo, que sí afecta gravemente la seguridad de Estados Unidos.

Esos congresistas, unidos al Senador Marco Rubio, son los que presionan al presidente Trump para que retome la fracasada política de hostilidad contra la Revolución, incapaz de obtener en 59 años los éxitos planificados, pero que han constado cientos de miles de millones de dólares a los contribuyentes, pues como reconoció la Casa Blanca el 17.12.2014:

“Décadas de aislamiento a Cuba por parte de EE.UU., no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática”.

Si de pesquisa se trata, el propio Buro Federal de Investigaciones debería investigar a esos congresistas por darle su apoyo político e influenciar en los presidentes Ronald Reagan y George Bush, padre e hijo, para proteger a asesinos y terroristas, entre ellos Orlando Bosch, declarado por el propio FBI como muy peligroso e inadmisible en Estados Unidos.

Ileana Ros-Lehtinen, con sus peticiones logró que fuese aceptado y declarado “refugiado político”, lo mismo que hizo posteriormente con Posada Carriles, coautor de la voladura de un avión civil cubano y de la colocación de bombas en varios hoteles de La Habana, y los hermanos Novo Sampol, protagonistas del asesinato del canciller chileno, Orlando Letelier, su chofer y secretaria norteamericana.

Un elemento más que demuestra que es el turismo a Cuba el blanco a atacar con esa historieta mal fabricada, fue el proyecto aprobado en la Cámara de Representantes, patrocinado por Albio Sires, donde exige a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) una evaluación de cada uno de los 10 aeropuertos que tiene Cuba y presentar todos los acuerdos y memorandos firmados con extranjeros.

El pasado 26.10.2017 el senador Marco Rubio, reintrodujo en el Senado un proyecto de Ley similar al presentado sin éxito el pasado año, destinado a “impulsar la seguridad de los aeropuertos de Cuba”, bajo el pretexto de que “el régimen de Castro sigue siendo una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos”.

La historia no miente y cada vez que se desclasifica un documento de la CIA, el mundo comprueba que Cuba ha sido y es una víctima de políticas enfermizas, diseñadas para asesinar a sus principales líderes y dañar su economía con los métodos más inverosímiles jamás vistos en la era moderna.

La Revolución cubana a pesar de esos tenebrosos planes se mantiene incólume, luchando por sostener sus logros en materia de educación, cultura, seguridad social y salud, como no han alcanzado ni siguiera los Estados Unidos, que aun en pleno siglo XXI posee más de 16 millones ciudadanos analfabetos, mucho más que otros países desarrollados, situación que no le preocupa a ninguno de los congresistas integrantes de la mafia anticubana.

Ante estas acciones yanquis, recordamos las palabras de José Martí cuando aseveró:

“De la podredumbre misma sale la luz”