Los yanquis perdieron la memoria


Por Arthur González.

Al conocer los resultados del operativo policial que capturó a los ex policías terroristas venezolanos al servicio de la CIA, la prensa de Estados Unidos y de sus aliados, tergiversa la información para volver a satanizar al presidente Nicolás Maduro y confundir a la opinión pública.

Estados Unidos, padre y madre del terrorismo internacional creador de la tenebrosa Operación Cóndor, donde los asesinatos y las torturas eran el pan de cada día en Latinoamérica, unido al golpe militar diseñado contra el presidente constitucional Salvador Allende, ahora se oponen a la captura del grupo que robó un helicóptero militar y sustrajo armas de combates para bombardear instituciones gubernamentales venezolanas.

Si ese mismo hecho hubiese ocurrido en Estados Unidos la historia sería contada de otra forma.

Quienes invadieron Irak, bajo la mentira de que poseían armas químicas que no existían y asesinaron a ciudadanos civiles, lo mismo que en Afganistán y Libia, ahora acusan al gobierno venezolano por haber realizado una operación militar para capturar a la pandilla terrorista.

Para confundir y tergiversar la verdad, califican de “asesinato” la muerte del terrorista Oscar Pérez, por considerarlo un “opositor” a sus órdenes. Sin embargo, el asesinato de Muammar el Gadafi, presidente de Libia, fue bien visto por la Casa Blanca, porque ese era el verdadero objetivo con su invasión injustificada en ese país árabe, donde provocaron el caos y la violencia interna.

Estados Unidos es responsable del desorden de la sociedad venezolana, con sus planes subversivos para destruir la revolución bolivariana, la cual no aceptaron desde queHugo Chávez, ganó las primeras elecciones convirtiéndose en un blanco a eliminar.

La guerra económica y psicológica que llevan a cabo contra Venezuela, solo es comparada con la que ejecutan contra Cuba por similares motivos.

El golpe militar efectuado contra Chávez, fue organizado y financiado por Estados Unidos, incluido su secuestro, lo mismo que llevaron a cabo en Honduras contra el presidente Manuel Celaya, trasladándolo hacia México en ropa de dormir, hecho sin precedentes en la historia.

Esas acciones tuvieron el apoyo total de gobiernos europeos y algunos latinoamericanos, que callaron ante actos criminales que pisotearon la llamada “democracia”.

La acción comando de Venezuela para capturar a los terroristas encabezados por Oscar Pérez, es legítima y no es diferente a la organizada por las fuerzas militares yanquis para capturar a Osama Bin Laden, quien según dijeron, fue muerto en el asalto, a pesar de no estar armado, como si lo estaba el grupo venezolano que respondió con alto poder de fuego contra las tropas del ejército constitucional de Venezuela.

¿A quién pretenden engañar los yanquis cuando su hoja de crímenes es amplia e inigualable?

¿Se olvidaron de sus crímenes en Viet Nam, donde lanzaron toneladas de napalm para asesinar a campesinos, mujeres y niños?

Oscar Pérez no es un héroe como quieren hacerle creer a la opinión pública, es un terrorista, pagado con dinero de Estados Unidos, que lanzó bombas contra civiles inocentes en Caracas, lo que pudo constarle la vida a cientos de personas.

El mundo conoce el historial de Estados Unidos y no se le puede engañar fácilmente.

Para esos que salieron a defender al terrorista, como Miguel Otero, editor del diario venezolano El Nacional, exiliado actualmente en España, debería condenar a Estados Unidos por acoger y proteger a Luis Posada Carriles, asesino de 73 pasajeros inocentes que viajaban en el avión de Cubana de Aviación, explotado en pleno vuelo y prófugo de la justicia de Venezuela, del cual no dice ni media palabra.

La campaña que hacen contra Maduro, demuestra de lo que son capaces los yanquis cuando surgen dirigentes políticos que no se someten a sus órdenes, algo que no arman contra el presidente de Brasil acusado de corrupción, o los de Argentina y Honduras, porque son fieles subordinados de su política imperial.

A la Corte Penal Internacional tienen que llevar a George W. Bush, por haber aprobado el derrumbe de las Torres Gemelas en New York, para justificar la invasión contra Afganistán y a Barack Obama, por la orden de invadir Libia y el linchamiento del presidente Gadafi, más la ejecución extrajudicial de Bin Laden, cuyo cuerpo no fue mostrado, ni entregado a sus familiares para darle sepultura.

El Departamento de Estado dio instrucciones a su subordinado Luis Almagro, de la OEA y otros países latinoamericanos miembros del Grupo de Lima, para que se sumen a la condena de Venezuela, algo que no hicieron contra los actos terroristas de la derecha, cuando quemaron vivos a seguidores de Maduro, incendiaron instituciones estatales y centros universitarios.

Por presiones del Departamento de Estado yanqui, 12 países latinoamericanos del Grupo de Lima, condenaron al gobierno venezolano y se dice que podrían solicitar a la Corte Penal Internacional, iniciar una investigación contra Maduro, en la próxima reunión de cancilleres el 23.01.2018 en Chile, para  analizar a Venezuela.

Todos, con falta total de decoro, hacen un silencio cómplice sobre el vergonzoso fraude electoral ocurrido en Honduras, y la salvaje represión contra su pueblo que protesta masivamente en las calles.

Del asesinato de Danilo Maldonado en Argentina, el grupo de Lima cerró ojos y oídos para ni ver ni escuchar, la organización Human Rights Watch no ha condenado al gobierno de Macri, ni existen cruzadas de prensa en su contra por los abusos que comete a diario.

Por eso los pueblos se radicalizan cada día y no aceptan imposiciones desde Estados Unidos, país que se aleja de losciudadanos cada vez más, incluidas las expresiones de su presidente, que llamó “países de mierda” a varios latinos y africanos, algo que al parecer Miguel Otero no se dio por enterado, tal y como le sucedió con las represiones policiales contra pacíficos manifestantes en Barcelona.

La democracia sigue enferma entre esos que solo escuchan la voz de su amo, Estados Unidos, y no la de los ciudadanos honestos.

Por esas causas José Martí aseguró:

“Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres”

 

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Rosa María Payá, de cristiana a hereje


Por Arthur González.

Alejada totalmente de los principios de la fe cristiana, Rosa María Payá Acevedo, peca cotidianamente al mentir y llamar a la violencia interna en Cuba, siguiendo los dictados de quienes le pagan.

Ante los fracasos sufridos acordó con algunos diplomáticos estadounidenses acreditados en La Habana, iniciar una campaña para responsabilizar al gobierno cubano de la muerte de su padre, a cambio de un visado del programa de refugiados políticos, para ella, su madre y dos hermanos.

Se sabe que la CIA se repite en sus planes y operaciones encubiertas, pues en Cuba desde el mismo triunfo de 1959, inició el incendio de centros comerciales, escuelas, industrias, cines y teatros, hundimiento de buques, unido a planes de asesinatos, y otras formas de terrorismo causantes de muertos y de heridos.

Oswaldo Paya Sardiñas, murió en accidente automovilístico producto del exceso de velocidad en que viajaba en un auto conducido por el español Ángel Carromero de la juventud del Partido Popular de España, enviado a repartir dinero para acciones contra el Estado cubano.

Ante la frustración de no haber tenido resultados en el proceso eleccionario celebrado en Cuba el pasado año 2017, Rosa María, retoma sus exhortaciones a la violencia civil, con el sueño de frustrar las venideras elecciones cubanas a celebrarse en abril del 2018, donde se elegirá un nuevo Consejo de Estado, sin la presidencia de Raúl Castro.

Estados Unidos está obsesionado con la destrucción de la Revolución, algo que nunca logró a pesar de los más de 600 planes de asesinato a Fidel Castro, hechos monstruosos para eliminar físicamente a un hombre, solo por no estar de acuerdo con sus ideas políticas.

Utilizan Rosa María en sus cruzadas contra Cuba y para mentir ante algunas agencias de prensa extranjeras inventando acciones, que nunca se materializan, con la pretensión de trasladar una imagen sobre una fabricada oposición joven dentro del país.

En sus más recientes declaraciones al diario español Zeta, la “refugiada política” Rosa María Payá, calificó de fraude las próximas elecciones cubanas, intentando imponer el patrón de que “la disidencia en la Isla ha trabajado muy duro en los últimos tiempos para lograr un proceso electoral legítimo, plural, que es la única vía para lograr un gobierno cubano que esté validado internacionalmente”, algo que dista de las opiniones de la propia embajada yanqui en La Habana.

Si se releen algunos de los cables secretos remitidos al Departamento de Estado y a la CIA, por quien dirigió por años la misión de Estados Unidos, se encuentran criterios opuestos a esa aseveración de Rosa María, y en uno de ellos se afirma claramente:

“…vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie […] tienen poco contacto con los cubanos más jóvenes y cuando logran sacar un mensaje, este no es de interés para ese segmento social… la búsqueda de recursos es su principal preocupación…”

Esa es la verdad respecto a la fabricada “oposición” en Cuba y nadie se atrevería a decir que es propaganda comunista, porque son las conclusiones de un alto diplomático que sostenía contactos permanentes con esa exigua masa de buscavidas, que solo se sostiene gracias a los millonarios presupuestos que aprueba la Casa Blanca.

Siguiendo instrucción del senador Marco Rubio, Rosa María intenta desprestigiar a Cuba y a Venezuela con la gastada estratagema de la represión; sin embargo, nunca se pronunció contra los actos criminales de la extrema derecha venezolana y menos aún por el fraude electoral en Honduras, ni de la salvaje represión policial que se constata por los reportajes televisivos, algo que jamás se ha producido en Cuba.

¿Por qué no se pronuncia contra el golpe de estado que sufrió Venezuela, incluido el secuestro del presidente Hugo Chávez, electo democráticamente por su pueblo?

Para hablar de democracia Rosa María tiene mucho que aprender, antes de cacarear las consignas que le dictan en los Estados Unidos.

En sus declaraciones al diario español, afirma que en Cuba las elecciones son fraudulentas y que los ciudadanos nunca han podido elegir a sus gobernantes, si esto es cierto, ¿cómo se explica que ella estuviera apostando por proponer candidatos, para ser elegidos como representantes municipales del Poder Popular? ¿Son o no son elecciones populares y democráticas?

Dijo, además:

“CubaDecide propone la desobediencia civil y la lucha no violenta para forzar a ese régimen a algo que no quieren hacer, que es someterse a la voluntad soberana de la ciudadanía”.

A otro con ese cuento, porque el mundo conoce perfectamente la teoría diseñada por Gene Sharp, especialista de la CIA en la “lucha no violenta”, aplicada en varios países, donde se plantean cinco etapas para derrocarlos:

1ra. Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.

2da. Desarrollar intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos, acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el gobierno.

3ra. Lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales, manipulación de los colectivos para que emprendan manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones oficiales.

4ta. Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de ingobernabilidad.

5ta. Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

Rosa María y sus jefes continúan equivocándose y por eso no logran atraer al pueblo cubano, el que bien conoce que el gobierno del dictador Fulgencio Batista, pisoteó la constitución de 1940 con el visto bueno de Washington, al apoderarse del poder mediante un golpe militar, denunciado por Fidel Castro Ruz, quien en 1959 llevó al pueblo a su verdadera independencia.

Cuba decidió su destino desde entonces y no habrá quien vuelva a imponer el dominio imperialista sobre un pueblo que aprendió a leer, escribir y se cultivó como nunca antes, pues como dijo José Martí:

“La madre del decoro, la savia de la libertad, el mantenimiento de la República y el remedio de sus vicios, es, sobre todo lo demás, la propagación de la cultura”

 

El invento de los ataques no es contra personas sino contra la economía cubana


Por Arthur González.

El reality show montado por el senador Marco Rubio, el 08.01.18 durante la audiencia del Comité de inteligencia del Senado yanqui, demostró una vez más que el gobierno de los Estados Unidos se deja arrastrar por el resentimiento y frustración personal, de algunos senadores de padres cubanos que no aceptan que la Revolución cubana se mantenga incólume, a pesar de tantos planes y operaciones encubiertas para destruirla.

Ese sentimiento de amargura también está presente en congresistas que sí nacieron en Cuba y sus padres fueron testaferros del dictador Fulgencio Batista, quienes lograron una carrera política jugando con los sentimientos de aquellos que salieron de la isla huyendo de la justicia, para no responder por sus crímenes, y por otros emigrados que abandonaron sus propiedades y bienestar, con el sueño de regresar en no más de 6 meses, y a pesar de los 59 años de espera, siguen con la esperanza  de ver caer el socialismo antes de su último suspiro.

Detrás de esa operación de los inventados “ataques” y sus secuelas, solo hay un propósito, incrementar la guerra económica contra Cuba, ahuyentando a turistas y otros visitantes a la isla, pues es sabido que desde que se ampliaron a 12 las licencias de viaje, la afluencia de estadounidenses se incrementó a niveles no vistos en 58 años, algo que dejó buenos dividendos para el gobierno y al nuevo mercado de trabajadores no estatales, siendo estos últimos a los que el presidente Barack Obama pretendió potenciar, como una fuerza que se podría convertir en el impulso para desmontar el socialismo, según afirmó reiteradamente.

La directora general de Estados Unidos de la cancillería cubana, Josefina Vidal Ferreiro, fue exacta en su encuentro con la prensa el pasado 09.01.18, al asegurar:

Meses de investigaciones exhaustivas han demostrado que no ha existido ataque alguno”.

Por tanto, si no hubo ataques tampoco hay secuelas de salud y todo forma parte del mismo esquema diseñado para atemorizar a los ciudadanos que deseen viajar a Cuba.

Solo pueden existir enfermedades cuando hay algo que las provoca y sin eso, no es real que los diplomáticos yanquis y algunos canadienses, estén padeciendo de síntomas en su salud producto de algo inexistente.

Es increíble como Estados Unidos manipula la opinión pública y a sus propios ciudadanos con tales engaños, ahora esa operación encubierta les va a costar cientos de miles de dólares, por la indemnización que tendrán que pagarle a todos los funcionarios diplomáticos y sus familiares que digan sentir síntomas muy difíciles de probar y, por supuesto,  serán los contribuyentes norteamericanos y canadienses los que desembolsen el dinero para esos pagos.

Triste el papel de la cancillería canadiense que se dejó presionar por su vecino y sumarse a la misma operación anticubana, la cual persigue afectar al primer emisor de turistas a Cuba, de ahí que estén creando estados de opinión al afirmar que “hay niños enfermos”, algo que los yanquis no han declarado entre los familiares de sus diplomáticos.

Estas acciones demuestran una vez más que para Estados Unidos los sentimientos humanos no cuentan, cuando se trata de alcanzar un objetivo. La historia está cargada de ejemplos y uno de ellos fue la voladura en 1898 del buque de guerra Maine, en la bahía de La Habana, para justificar su intromisión en la guerra que España ya tenía perdida ante el ejército de los rebeldes cubanos.

Cuba tiene que insistir en su denuncia internacional de la estratagema de la cual es víctima, la que pretende seguir lacerando su economía para que el pueblo se lance a las calles cansado de tantos años de penurias, tal y como establecieron en la archiconocida Operación Magosta, la que sin el menor ápice de dignidad expresa:

“La operación está dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. Esta sublevación derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz.”

“La acción política será apoyada por una guerra económica, que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen…”

Todos los días hay que releer la historia de las agresiones ejecutadas desde 1959 por Estados Unidos contra Cuba, donde se encuentran siempre las respuestas acertadas para las que llevan a cabo en la actualidad.; cuando no se hace se pueden cometer errores y dejarnos arrastrar por los propósitos que persiguen los yanquis.

Ante estos hechos recordamos a José Martí cuando afirmó:

“Las causas reales destruyen las hipótesis”

 

 

Los “disidentes” no cuentan ni contarán en Cuba


Por Arthur González.

Los asalariados fabricados por Estados Unidos y acuñados propagandísticamente como “disidentes” nunca han tenido reconocimiento interno en Cuba y menos en el exterior, a pesar de las presiones de los yanquis por hacerlos visibles entre sus aliados.

La historia se ha encargado de exponer cómo los ideólogos de la CIA, a través de la USAID, NED y otras organizaciones creadas para esconder las manos de las agencias de inteligencia estadounidenses, construyen “oposición” en aquellos países que adoptan posiciones no toleradas por la Casa Blanca.

El Programa Democracia, confeccionado bajo la administración de Ronald Reagan, unido a la Comisión de Santa Fe, idearon a inicios de la década de los años 80 del pasado siglo, fórmulas para minar los países de Europa del Este desde adentro, reclutar altos funcionarios que provocaron muchos de los errores del sistema, unido a los propios que cometieron los dirigentes de los partidos comunistas. Un ejemplo contundente fue Polonia, con la organización contrarrevolucionaria Sindicato de Solidaridad.

Pero Cuba no es Polonia y su proceso revolucionario nació del pueblo, ante los desmanes de los regímenes capitalistas impuestos por los yanquis.

Siguiendo el viejo patrón, durante la visita de estado de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, el imperio yanqui y sus secuaces, se remordían el hígado por la presencia de ella en La Habana, donde ignoró a quienes no representan al pueblo cubano.

Por esa razón, el próximo presidente chileno, Sebastián Piñera, redobló sus críticas contra el gobierno cubano, algo que agradó mucho a la embajada de Estados Unidos en Santiago y al Departamento de Estado, donde ven con agrado sus posiciones, a pesar de no ser las del pueblo chileno.

Durante su breve estancia en La Habana para la cumbre de la CELAC, Piñera se reunió con varios de los asalariados de Estados Unidos, esos que son financiados con parte de los 20 millones de dólares que anualmente aprueba la Casa Blanca, para decir que existe una “disidencia” interna, aunque la realidad es que no crece ni en número ni en calidad, y carecen de respaldo popular.

Siguiendo las mismas ordenes de quien les paga, Berta Soler de las exiguas “Damas” de Blanco, le envió una carta a la mandataria chilena, aunque se desconoce quien la pudo redactar al carecer ella del nivel cultural necesario.

En la misma se lamenta de que la presidenta Bachelet no la recibiera, pero parece que Berta Soler se olvidó que a ella ni los tres Papas ni senadores de Estados Unidos, la han atendido en sus viajes a Cuba, porque todos conocen que ni pintan ni dan color en la política de la Isla, solo son una creación más de Estados Unidos para sus campañas mediáticas contra la Revolución.

La señora Bachelet si sabe lo que es una verdadera represión contra el pueblo y no las detenciones momentáneas que se ve obligada a ejecutar la policía cubana, ante las provocaciones que realizan las jornaleras de Berta.

El ex jefe de la misión diplomática yanqui en La Habana, Jonathan Farrar, quien las conoció bien de cerca, sacó sus conclusiones y las envió secretamente al Departamento de Estado y a la CIA, en las cuales afirmó:

“Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición… no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano […] Las encuestas informales que hemos hecho muestran que los disidentes o sus agendas, son prácticamente desconocidas […] Dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores […] La búsqueda de recursos es su principal preocupación…”

Allá Piñera que perdió tiempo y prestigio en revolcarse en ese estercolero, algo que con mucha inteligencia y dignidad no imitó la señora Bachelet, al seguir las enseñanzas de José Martí, quien expresó:

“Honor y corazón se truecan fácilmente por dinero”

 

 

Como cambian las cosas para Cuba


Por Arthur González

Cuba era condenada porque exigía a sus ciudadanos un permiso de salida y una carta de invitación, para realizar un viaje a otro país por interés personal.

Nuevos cambios introducidos en 2013 en su ley de migración y reajustes en su política de viajes, eliminaron tales requisitos y entonces se pudo ver a las claras que ambos no eran la verdadera causa que impedía a cubanas y cubanos disfrutar de una estancia en el exterior, sino la dificultad para obtener un visado en alguna embajada.

Cualquier ciudadano del llamado “mundo libre” que desee ir como turista a otro, solo debe contactar con una agencia de viaje que le organiza su recorrido, incluidas las visas y boletos de avión. Para esos no hay exigencias que si les exigen a los cubanos y hace un penoso martirio lo que pudiera ser un deleite.

Desde 1966 Estados Unidos aprobó la llamada Ley de Ajuste Cubano, la cual permite que cualquier cubano residente en la Isla que llegue al territorio yanqui, solicitar asilo político con solo decir a las autoridades migratorias que “huye del comunismo”, algo que politiza ilegítimamente el movimiento migratorio.

Esa fue la solución que encontró la administración de Lyndon B. Johnson, para legalizar el estatus migratorio de los que llegaban ilegalmente a las fronteras estadounidenses, principalmente esbirros del dictador Fulgencio Batista y sus seguidores, los atemorizados por las campañas mediáticas contra la Revolución y aquellos padres que se dejaron engañar con la falsa Ley sobre la pérdida de la patria potestad, circulada por agentes de la CIA, y enviaron solos a sus hijos a los Estados Unidos, como parte de la tenebrosa Operación Peter Pan.

La Ley de Ajuste, aún vigente, privilegia solo a cubanos y de ahí el temor de varios países en facilitarles visas, pero lo que, si resulta indignante y hasta humillante, son los requerimientos que muchas embajadas solicitan solo a los cubanos para entregarles un visado, entre ellos mostrar una cuenta bancaria, violando el secreto bancario y la privacidad personal, escrituras de sus propiedades y hasta reservaciones en hoteles.

¿A que ciudadano francés, turco, austriaco, australiano o argentino, se les exigen esos requisitos para visarle su pasaporte?

Muchos de los cónsules que hacen esas solicitudes a los cubanos no tienen ni casa propia, ni cuentas de ahorro, al igual que sus compatriotas que visitan a Cuba.

De eso la prensa de Estados Unidos no hace campañas, ni sus aliados denuncian como se les limita la libertad a los cubanos para viajar. Sin embargo, cuando los llamados “disidentes”, fabricados y sufragados por Estados Unidos, viajan a México, Colombia, Chile, España y a los propios Estados Unidos, nadie les pide nada de lo que le obligan a mostrar a los cubanos que pretenden visitar familiares o amigos. Sobre ese proceder discriminatorio nada se habla.

A partir de las medidas adoptadas por el presidente Donald Trump en octubre de 2017, de no emitir más visas en la Habana para visitas temporales, contraer matrimonio con ciudadanos norteamericanos, o de reunificación familiar, los cubanos están obligado a viajar a México y a Colombia para asistir a las entrevistas que se le programan en los consulados de Estados Unidos, con el fin de evaluar si se les entrega o no el visado.

Por supuesto que, para obtener el codiciado visado de ambos países, los cubanos tienen que mostrarles a los funcionarios consulares su estado de cuenta bancaria y las escrituras de sus propiedades, y solo después de evaluar cada caso el cónsul accede o no a visarlo, lo que resulta un tratamiento denigrante en un mundo que incrementa los movimientos migratorios y el turismo.

Para demostrar el injusto trato que reciben los cubanos, que no es criticado por las organizaciones de Derechos Humanos que antes cuestionaban a Cuba, basta con conocer lo que Colombia ha impuesto a su consulado en Miami, donde sus funcionarios declaran que “el consulado de Colombia en Miami no tiene obligación de otorgarle visa a los cubanos que quieren reunirse con sus familias en Bogotá y para obtener la visa hay un proceso con requisitos que deben ser respetados”.

Desde que el Departamento de Estado anunció que procesaría las visas de inmigrantes para cubanos en su embajada en Bogotá, y las de no inmigrantes en México, la afluencia de cubanos solicitando visas a Colombia es masiva, tanto en La Habana como en Miami, pues los familiares residentes en la Florida desean asistirlos económica y técnicamente antes de las entrevistas en el consulado yanqui.

Lograr una cita en los consulados de México y Colombia en la Habana es una verdadera odisea, sin la certeza de obtener el permiso de internamiento, algo que aprovechan los especuladores para sacarle dinero a los interesados.

Antes del 2013 las acusaciones eran contra Cuba y fue común las denuncias sobre su política migratoria. Ahora que ya esas trabas desaparecieron y hasta los “disidentes” viajan constantemente a recibir entrenamiento en otros países, o para participar en eventos donde se condena a la Revolución, no hay una sola acusación contra aquellos países latinoamericanos, Estados Unidos, Canadá y de la Unión europea, por sus prácticas discriminatorias y violadoras de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU.

Ahora nadie se acuerda de la libertad de viajar, de movimiento ni el respeto a la vida privada, las normas impuestas por esos países no violan nada, al final ellos responden a un modelo capitalista que, a su decir, es el “paladín de los derechos humanos”.

Mientras, las familias cubanas no tienen derecho a reunirse, festejar juntos y pasar buenos momentos unidos. Así son los que imponen las normas que rigen hoy el mundo.

Exacto fue José Martí cuando sentenció:

“Algo que daña mucho el ejercicio de un derecho, es la hipocresía del derecho”

¿Qué esconde Estados Unidos detrás de Internet en Cuba?


Por Arthur González.

Recientemente el sitio anticubano financiado por la Casa Blanca, Martí Noticias, entrevistaba a dos jóvenes de la isla quienes declararon: “las limitaciones del acceso de los cubanos a Internet no son económicas, sino realmente políticas y es el gobierno cubano quien no les da libre acceso”.

Añade la información que esos jóvenes aseguraban: “hay muchos sitios que ahora mismo están bloqueados, porque el gobierno no deja que los cubanos accedan. Internet para el gobierno es un mal que tienen que permitir porque la presión es muy grande, el mundo tiene Internet y Cuba sigue en un atraso”.

Pero la noticia no habla de que para Cuba si hay limitaciones impuestas por las leyes de Estados Unidos y se comprueba cuando se intenta entrar en muchos sitios, en los que aparece un cartel diciendo: “no se puede acceder desde Cuba por la ley del embargo”.

Cuba trabaja por informatizar su sociedad, para ello tiene que erogar altas sumas de dinero en tecnología, situación que no es tan fácil como muchos creen. Los servicios no son gratuitos ni el equipamiento necesario lo regalan a las puertas de las iglesias. Las inversiones que se requieren debe ejecutarse por etapas y contar con el aseguramiento financiero y técnico, sin olvidar la seguridad de las redes.

Existen intereses ocultos del gobierno estadounidense y sus servicios de inteligencia, que no menciona la prensa yanqui ni conocen los jóvenes cubanos, sobre sus propósitos con Internet en la isla. No por gusto uno de los pocos acuerdos que realmente materializó Barack Obama, fue el permiso a empresas de internet, como Google, de permitirles el enlace con la empresa estatal telefónica cubana.

Para quienes no estén claro de qué pretende lograr el vecino del Norte, basta explicar que en 1996 la Rand Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, preparó un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las telecomunicaciones cubanas, redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos.

Dicho trabajo expone el interés de: “ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente” y entre sus objetivos priorizados están:

“Alentar el enlace de Cuba a Internet, utilizar Internet para transmitir noticias y análisis balanceados, promover el uso de Internet por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

En marzo de 2005, Roger Noriega, entonces subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, afirmó en una audiencia congresional:

“Estados Unidos flexibilizó los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad, a grupos de la sociedad civil en Cuba”.

Entre los años 2004 y 2006, la USAID repartió cerca de 35 millones dólares para proyectos subversivos contra Cuba, muchos de ellos vinculados directamente a la informática y las comunicaciones.

Durante la Asamblea de la USAID con diferentes ONG, celebrada en Washington en mayo 2008, se discutió la necesidad de distribuir 45,7 millones de dólares asignados por el presidente George W. Bush, para la subversión contra Cuba, exponiéndose elementos del nuevo plan para desestabilizar el orden interno.

El director de la USAID para América Latina, José Cárdenas, expuso “la necesidad de introducir en la Isla celulares, equipos modernos de comunicación, computación y software, con el empleo de emisarios no estadounidenses”, siendo respaldado por el jefe del Buró de Industria y Seguridad del Departamento de Estado, Anthony Christino.

La aprobación de tales medidas inició una carrera desenfrenada para atraer a la juventud cubana hacia sus proyectos subversivos a través de Internet, con el propósito de promover desórdenes sociales al estilo de las llamadas “Revoluciones de Colores”

En evento celebrado en 2012 por la Fundación Heritage de Estados Unidos y Googles Ideas, se elaboró un informe para el gobierno norteamericano, que recomendó la creación de una red WIFI remota para posibilitar el acceso a Internet de los cubanos.

El Senador Marco Rubio, participante en el mismo, afirmó:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse, si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, pues Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Inmediatamente la USAID inició el diseño de un software para Cuba, nombrado Zunzuneo, en el cual se conformó un Twitter para enviar mensajes a los jóvenes a través de las redes sociales, con la pretensión de exhortarlos a movilizarse contra el gobierno.

La USAID financió el envío de jóvenes latinoamericanos procedentes de Perú, Costa Rica y Venezuela, bajo fachada de turistas y de pertenecer a ONG, con la finalidad de identificar y preparar a jóvenes cubanos como futuros líderes comunitarios y activistas políticos, e incentivar expresiones públicas contra el gobierno que posibilitaran revueltas populares para alcanzar cambios políticos en Cuba, al estilo del Medio Oriente.

Entregaron gratuitamente, teléfonos celulares, memorias USB, laptops, discos externos y dinero, para su acceso a la recepción y envío de los twists.

Zunzuneo funcionó bajo el Programa de Intercambio Latinoamericano (PILA).

El 13 de junio del 2013 el Departamento de Estado anunció propuestas de proyectos para promover la “democracia y los derechos humanos” en Cuba, uno de ellos con el uso de herramientas digitales “para ser utilizadas de forma selectiva y segura por la población civil cubana, junto con otra iniciativa para el fomento de igualdad y defensa de las redes sociales de los cubanos de raza negra”.

El portavoz de la Casa Blanca, Jim Carney, reconoció que Zunzuneo, era un programa coordinado por la USAID y añadió:

“El Congreso financia programas para la democracia en Cuba, con el interés de ayudar a empoderar a los cubanos a fin de que puedan acceder a más información y para fortalecer a la sociedad”.

Información publicada en el 2014 por el diario The New York Times, el Departamento de Estado proporcionó 2,8 millones de dólares a un equipo de hackers y activistas comunitarios especialistas en programación de software, para desarrollar un sistema de redes que permitiera a personas afines a los intereses de Washington, comunicarse por Internet sin interferencias de sus gobiernos.

Mediante esa red probada con éxito en el 2011 en Túnez, estimularon las revueltas populares causantes del derrocamiento del presidente Zine Al-Abidin Ben Ali. La red inalámbrica establecida no estaba conectada a Internet, pero cubría grandes áreas donde residen unas 14 mil personas.

El criterio de periodistas de The New York Times, fue que “el programa ejecutado en Túnez era un ensayo para desplegarlo en zonas disputadas, similares a las que financió la USAID para los programas de la Oficina de Iniciativa para la Transición (OTI), adscripta al Buró de Democracia, Conflictos y Ayuda Humanitaria de la USAID para Cuba”.

Matt Herrick, portavoz de la USAID, reconoció a The New York Times, que esa agencia entregó a la New America Foundation, una subvención por tres años ascendente a 4,3 millones para hacer la plataforma disponible en Cuba. El software diseñado fue denominado Commotion, y consiste en una amplia conexión inalámbrica WIFI.

Ese software fue diseñado para relacionar varios enrutadores WIFI en una red ilegal, sin autorización ni pago a los servicios a empresas de telecomunicaciones cubanas.

Con similar intención, el 2009 fue enviado a la Isla el estadounidense Alan Gross, contratado por la USAID para la instalación ilegal de medios de comunicación de alta tecnología en Cuba, que permitieran la transmisión y recepción satelital a través de redes WIFI, las que paralelamente intentaron conformar con el apoyo de otro norteamericano, que introdujo antenas para conexiones WIFI enmascaradas como tablas de surf, entregadas a un joven cubano ingeniero en telecomunicaciones en la vía blanca, cerca de Santa Cruz del Norte, según denuncia de la TV cubana.

La Guerra Cibernética contra Cuba contó con la aprobación del presidente Barack Obama, quien al informar la apertura de embajadas en los dos países expresó:

“…podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano […] nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor. […] nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

El 14.08.2015 el secretario de estado John Kerry decía en la Habana:

“Por ahora el Presidente ha tomado pasos para reducir las restricciones sobre las remesas, exportaciones e importaciones para ayudar a los cubanos emprendedores en el ámbito de las telecomunicaciones, viajes de familias, pero queremos hacer más aún.  La meta de todos estos cambios es la de ayudar a los cubanos a conectarse con el mundo y mejorar sus vidas”.

Con estos planes, para nada amigables, Cuba tiene todo el derecho de protegerse y el mundo debe conocer la verdad sobre lo que esconden los yanquis detrás del uso de Internet.

Cuba mantiene su interés en informatizar su sociedad y ampliar los servicios de acuerdo a las posibilidades técnicas y financieras, pero no puede pecar de ingenua e ignorante, ante planes que persiguen manipular a su sociedad y derrocar el sistema socialista.

Previsor fue José Martí cuando afirmó:

“La ignorancia es la garantía de los extravíos políticos”.

Nueva operación de la CIA contra Irán


Por Arthur González.

El mundo observa a diario como Estados Unidos manipula a su antojo el Consejo de Seguridad de la ONU, cuando desean condenar a gobiernos que no se le arrodillan, ni cumplen con sus órdenes. Ahora toca nuevamente el turno a la República de Irán.

Es notaria la animadversión de la Casa Blanca contra el gobierno iraní por no someterse a sus dictados, como hacia el Sha Mohammad Reza Pahlaví, quien gobernó bajo los hilos conductores de Washington desde que fuera impuesto tras el golpe de Estado contra el primer ministro Mohammad Mosaddeq, organizado en 1953 por la CIA, con apoyo del MI-6 británico, en la Operación Ajax.

Desde el 28 de diciembre de 2017 y en los primeros días de 2018, se produjeron manifestaciones en Irán contra el gobierno electo legítimamente por el pueblo, sufragadas con dinero de Estados Unidos. Es la misma receta que emplearon el 19.08.1953, cuando la CIA gastó millones de dólares en el reclutamiento de personas que se manifestasen en las calles y otras acciones, dirigidas a derrocar a Mosaddeq.

Como parte del plan diseñado por especialistas en acciones encubiertas de la CIA, estaba concebida la medida de convocar al Consejero de Seguridad de las Naciones Unidas, una vez que fueran divulgadas las manifestaciones por la prensa internacional, con el fin de crear una falsa imagen de desestabilización en el país. Una vez más Washington se inmiscuyen en los asuntos internos de otros países y en este caso con el marcado interés de incrementarle sanciones para estrangular su economía.

Rusia declaró que los manifestantes iraníes no amenazan la paz y la seguridad internacional, por lo que esa situación no debería de ser tratada en el Consejo de Seguridad, pero el presidente Donald Trump, afirmó que las protestas iraníes “le preocupan y, pero esa razón su Gobierno estaba siguiendo de cerca la situación”.

Doble moral de Estados Unidos para esconder sus verdaderos objetivos, pues en otros países de América Latina se producen manifestaciones muy superiores a las de Irán, reprimidas salvajemente por gobiernos aliados de la Casa Blanca y esta hace silencio cómplice.

Ejemplos convincentes son las protestas masivas en Argentina y Honduras, las que parecen no importarles al presidente yanqui, a pesar de los muertos y heridos, que deja la represión policial contra el pueblo, en franca violación de los derechos humanos.

Los trabajadores argentinos iniciaron el 2018 con la continuación de sus protestas contra el presidente neoliberal Mauricio Macri, el cual tiene el respaldo total de Estados Unidos, expuesto durante la visita del presidente Barack Obama.

La Asociación de Trabajadores del Estado de Argentina, confirmó que el 05.01.18 tendrá lugar un paro nacional de 24 horas, contra los despidos que se han registrado y multiplicado desde hace más de dos años, en el sector público.

A Trump no le preocupa el despido de 15 mil trabajadores argentinos, solo en el primer año del gobierno de Macri, ni el de los mil 200 trabajadores de empresas estatales, entre las que se cuentan las de Fabricaciones Militares, Televisión Digital, Radio Nacional y el Senasa, o el cierre de periódicos con recortan la libertad de prensa.

A diferencia de las manifestaciones financiadas por la CIA en Irán, las de Argentina son espontaneas contra las medidas del gobierno, que afectan a la clase obrera. Esas protestas populares se efectúan desde inicio del 2017 y Estados Unidos jamás ha llevado el tema a las Naciones Unidas, a pesar de que decenas de organizaciones sociales, gremiales y sindicales permanecieron todo el año 2017 exigiendo el respeto de sus derechos laborales.

Tal parece que Trump no lee las noticias que, si deben preocuparle, pues el 13.03.17 los trabajadores argentinos de la educación, ejecutaron un paro general y una masiva movilización callejera, seguida de otro paro nacional de 24 horas, llevado a cabo el 06.04.17, por trabajadores de las escuelas, bancos y el transporte público.

El 14.06.17 hubo huelga general, donde cientos de miles de trabajadores estatales, médicos y del sistema judicial, protestaron para exigir un aumento salarial y la pronta activación de la ley de Emergencia Social. El 18.12.17 se produjo otra paralización nacional contra la reforma previsional, la que propone una rebaja en los haberes de jubilados y sectores más vulnerables de la sociedad del país sur americano.

Tampoco al mandatario yanqui le mueven a preocupación los sucesos en Honduras, donde se violan nuevamente los derechos del pueblo, al pisotear su voluntad expresada en las recientes elecciones del 26.11.17 y el fraude escandaloso para mantener en el poder a un presidente que si se somete a Estados Unidos.

Ante eso, ni Estados Unidos, la Unión Europea ni la OEA han decretado sanciones, como le hacen a Venezuela.

Las protestas en toda Honduras son constantes y fuertemente reprimidas por el ejército, que llena las calles de tanques de guerra para dispararle al pueblo, causando decenas de muertos, cientos de detenidos, desaparecidos y miles de heridos, de los que la prensa internacional poco habla.

Las llamadas Guarimbas venezolanas, organizadas y sufragadas por Estados Unidos, fueron permanentemente divulgadas por la prensa internacional, desinformando a los usuarios del mundo sobre la verdad de lo que sucedía.

Parece que esos muertos y heridos no son seres humanos que merecen respeto y apoyo de los organismos internacionales.

En Honduras las fuerzas policiales asesinan a mansalva, e incluso prohíben la asistencia médica de los heridos. Sin embargo, para ellos no hay solidaridad de organizaciones que se suman a las campañas mediáticas contra Cuba, Venezuela e Irán.

Esa es la democracia que desea imponerle Estados Unidos al mundo, algo que los pueblos ya no admiten, porque como dijera José Martí:

“Siempre es poderosa la voluntad de un pueblo que lucha por su independencia”.