Pueblos del mundo conozcan al imperialismo yanqui.


Por Arthur González.

Estados Unidos se autoproclama paladín de los derechos humanos del mundo, pero realmente es el máximo violador y solo con su dinero y poderío militar logran silenciar sus crimines, compran y chantajean a funcionarios y gobernantes de otros países, y muchos periodistas se arrodillan antes sus amenazas; ejemplos sobran.

El más reciente hecho que pone en evidencia la anterior aseveración, lo realizó el Senador Marco Rubio, quien en compañía del Representante Mario Díaz-Balart, ambos miembros de la mafia terrorista asesina de Miami, visitaron la ciudad de Cúcuta, en Colombia, zona fronteriza con Venezuela por donde pretenden ingresar la supuesta ayuda humanitaria, que enmascara la invasión militar con la que planifican acabar con la Revolución Bolivariana venezolana.

Desde el 2014 Estados Unidos incrementó la guerra económica, comercial y financiera contra el Gobierno de Nicolás Maduro, con la finalidad de que las penurias que esa acción ilegal causa en el pueblo venezolano, le resten apoyo popular y provocar masivas revueltas que serían respaldadas por las fuerzas militares de Colombia, como punta de lanza de una invasión con tropas yanquis.

El pueblo venezolano alfabetizado y preparado culturalmente por la Revolución iniciada por el presidente Hugo Chávez, no se ha dejado engañar por campañas de noticias falsas generadas por la CIA, a través de los mecanismos creados para esos fines, unido a las acciones ejecutadas por la USIA y la NED que, desde la embajada yanqui en Caracas, inciden en grupos de estudiantes universitarios, asociaciones de empresarios, organizaciones religiosas y la prensa.

Gracias al conocimiento adquirido por la población trabajadora y los sectores más humildes de Venezuela, Estados Unidos no ha podido manipular a su antojo a las masas, de ahí que la Revolución bolivariana haya ganado mayoritariamente en 20 de los 23 procesos electorales celebrados en ese país, algo que exaspera a la Casa Blanca al no poder derrocar el socialismo bolivariano.

La desprestigiada y divida oposición tampoco alcanzó las metas impuestas desde Washington de sumar seguidores, y al estar integrada mayoritariamente por personas de la burguesía, no representa los intereses de la clase trabajadora, campesina y las etnias indígenas, los que saben perfectamente a donde irán a parar los beneficios que les da el proceso revolucionario iniciado por Chávez.

Por esas razones los yanquis ven como única solución el empleo de la fuerza militar para imponer sus intereses, algo en lo que tienen vasta experiencia, demostrada con sus guerras fratricidas en Yugoslavia, Serbia, Afganistán, Irak, y Libia.

Para no dejar dudas de cómo es realmente el imperialismo yanqui, el Senador Marco Rubio, junto al Representante Mario Díaz-Balart, llegaron a Colombia para ultimar detalles de la provocación militar en el puente que divide ese país con Venezuela, prevista para el próximo 23 de febrero 2019, para apuntalar el golpe de Estado organizado con Juan el Títere Guaidó hace dos semanas, pues no ha tenido el menor respaldo del pueblo, aunque lamentablemente sí de otros países y de la Unión Europea, debido a las fuertes presiones políticas y amenazas de represión económica anunciadas por el propio Presidente Donald Trump.

Para tener más clara la proyección de amenazas imperiales, hay que tener presente lo declarado por Marco Rubio, cuando dijo ante la prensa colombiana y extranjera: “Los militares venezolanos que impidan la entrada de la ayuda humanitaria, pasarán el resto de su vida huyendo”.

Esa es la democracia yanqui que imponen al mundo desde el siglo XIX, mediante el uso de las armas que tantos crímenes ha causado en este mundo.

¿Pensará ese Senador mafioso que los militares venezolanos dispuestos a dar la vida por la soberanía de su patria, se atemorizarán ante sus amenazas?

¡Que poco conocen a los pueblos que se niegan a ser esclavos de los yanquis!

No aprenden las lecciones que los cubanos y cubanas les dan a diario desde 1959, enfrentados a cientos de actos terroristas organizados por la CIA, vencedores de la invasión mercenaria derrocada en solo 67 horas, resistiendo la guerra económica más larga y despiadada del mundo, unido a cruzadas comunicacionales para deformar la realidad de la Revolución encabezada por Fidel Castro, líder que no pudieron asesinar a pesar de los casi 600 planes generados desde Estados Unidos.

¿De cuál justicia internacional habla Marco Rubio, quien califica la defensa de la patria como un crimen internacional?

Según afirmó: “negar la comida y negar la medicina a civiles es un crimen internacional y se pasarán el resto de su vida escondiéndose”.

¿Y la guerra económica, comercial y financiera que desarrolla el gobierno que él representa, contra Cuba y Venezuela no es un crimen de lesa humanidad?

El mundo condena anualmente el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, impuesto oficialmente en 1962 por el Presidente John F. Kennedy, pero sus responsables esperan por ser juzgados en un tribunal internacional, como el que juzgó y sancionó a los nazis alemanes.

Cuba es atacada desde hace 60 años por Estados Unidos con acciones de todo tipo, desde el terrorismo, el bandidismo, la guerra biológica causante de muertes y enfermedades en personas, animales y su fauna, los planes de asesinato a sus principales dirigentes reconocidos por la CIA durante la investigación ejecutada por la Comisión Church, organizada en el Senado yanqui, pero jamás las organizaciones judiciales internacionales han sentado en el banco de los acusados a sus responsables.

Estados Unidos protege en su territorio a connotados autores de actos terroristas contra Cuba, otorgándoles el estatus de refugiados políticos, como hizo con Carlos Alberto Montaner y Armando Valladares, quienes colocaron bombas en centros comerciales de La Habana por órdenes de la CIA; Luis Posada Carriles autor de la voladura de un avión civil cubano donde murieron 73 inocentes, y de las explosiones en varios hoteles de la Isla; Orlando Bosch Ávila, ejecutor de las bombas que explotaron en embajadas, consulados y oficinas comerciales cubanas en el exterior y entidades estadounidenses que tenían alguna relación contractual con Cuba.

Quien no tiene sentimientos patrios no sabe lo que es ofrendar la vida por defender su bandera, su libertad e independencia, y eso es lo que le sobra a los incorruptibles militares y jefes venezolanos, que no temen a las amenazas imperiales de aquellos que no tienen moral para condenar a otros.

Por eso en sus versos aseguró José Martí:

“Quien a su patria defender ansía / ni sangre ni en obstáculos repara /del tirano desprecia la soberbia y en su pecho se estrella la amenaza”.

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Prepara Estados Unidos pretextos para acusar a Cuba.


Por Arthur González.

Resulta evidente que Estados Unidos pretende dar un zarpazo contra Venezuela y seguir su curso hacia Cuba, con la trasnochada ilusión de que podrá matar dos pájaros de un tiro.

La primera etapa de su plan es lograr la división del pueblo cubano, para lo cual fabrican campañas a fin de que una masa importante de la sociedad vote No, en el próximo referendo para aprobar la nueva Constitución de la República.

Para ello orientan a sus lacayos a crear noticias falsas, trabajar en montajes de videos a través de teléfonos móviles y grabar determinadas provocaciones en la vía pública con voces de sus actores, gritando consignas contrarrevolucionarias, como su fuese en el lugar de los hechos.

Pretenden utilizar algunos artículos de la Constitución, como el que define el matrimonio, para enfrentar a los religiosos y otros sectores de la sociedad, con vistas a que no voten a favor de la Carta Magna, estimulando criterios negativos para arrastrarlos al voto contrario, lo que les permitiría hacer campañas de que la Revolución pierde apoyo popular.

En ese sentido, algunos artistas que gozan del reconocimiento popular y viajan con frecuencia a Miami, han reiterado criterios contra el proceso de votación, algo que no se puede desvincular de las acciones que en Miami desarrollan connotados elementos anticubanos, con similares intensiones.

La segunda etapa es la construcción de pretextos para fortalecer las sanciones contra Cuba, incluida la amenaza efectuada por Estados Unidos de estudiar la posibilidad de volver a incorporarla en la lista de países patrocinadores del terrorismo y aplicar el capítulo III de la execrable ley Helms-Burton, para atemorizar a los inversionistas extranjeros como fórmula para afectar las finanzas cubanas.

Otras acciones planificadas en el presente plan de acciones encubiertas, están vinculadas a las inventadas violaciones de los derechos humanos que desde Miami y Washington insisten en divulgar, mediante campañas de prensa diseñadas contra la Revolución.

En este aspecto, les orientan a sus asalariados internos ejecutar actos provocativos en calles y plazas de la Isla, para que, al ser detenidos por las autoridades del orden, acusen al gobierno de reprimir la libertad de expresión, igual que hacen en aquellos países con gobernantes que no son de su agrado, actitud muy diferente a la sumida contra sus aliados europeos y latinoamericanos, cuando reprimen salvajemente a los trabajadores que reclaman mejores condiciones de vida.

Lo más relevante han sido las actividades ejecutadas por la organización contrarrevolucionaria Unión Patriótica de Cuba, UNPACU, dirigida por José Daniel Ferrer en la provincia de Santiago de Cuba, personaje que recibe mensualmente miles de dólares para cumplir con las tareas que le asignan en sus frecuentes viajes a Estados Unidos, donde se reúne con representantes y senadores de la mafia terrorista asesina anticubana.

José Daniel Ferrer, como fiel servidor de los yanquis, inició recientemente actos callejeros para incitar al voto por el NO, en el próximo referendo del 24 de febrero, siendo detenido junto a una docena de servidores por sus acciones.

Tal como estaba previsto, desde Miami comenzaron las campañas comunicacionales condenando la actuación policial y sobredimensionando el hecho, a pesar de que la policía cubana no emplea armas largas, no usa escudos, cascos, chalecos antibalas ni gases lacrimógenos y chorros de agua fría, como sucede en Francia contra los llamados Chalecos Amarillos.

Para mayor dramatismo, el propio senador Marco Rubio, principal apoyo de la mafia terrorista anticubana, declaró que “habrá más sanciones contra Cuba”, haciendo referencia a la detención de algunos elementos contrarrevolucionarios pertenecientes a la UNPACU.

Acto seguido José Daniel hizo declaraciones a los medios de Miami, para anunciar una inventada huelga de hambre, al estilo de las que hacia Martha Beatriz Roque Cabello, donde ingerían aguacate, calabazas, caldo de pollo, plátanos y otros vegetales, a la par que se hacía retratar simulando su próxima muerte, lo que fue denunciado en la TV cubana viéndose obligada cesar su show mediático.

El actual plan yanqui está en proceso, por eso el llamado “Observatorio Cubano de Derechos Humanos” (OCDH), con sede en Madrid, se sumó a la condena hecha por Marco Rubio, acusando a Cuba de “reprimir” a los lacayos yanquis, quienes reciben altas sumas de dólares por llevar a cabo sus espectáculos, algo gastado por su reiteración en los últimos 60 años y que Cuba denuncia con argumentos contundentes.

La prueba de que la provocación es parte de un plan de acciones encubiertas diseñado por Estados Unidos, fueron las declaraciones de la ex oficial de la CIA, Kimberly Breier, actual subsecretaria para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado, condenando las detenciones de los contrarrevolucionarios y expresó su apoyo a los pedidos de cambio del sistema socialista en Cuba, prueba de la injerencia de su Gobierno en los asuntos internos de la Isla, ya que anhelan recuperar el poder perdido desde 1959.

En este nuevo plan la embajada yanqui en la Habana tiene tareas asignadas, de ahí sus declaraciones de condena a las detenciones de los contrarrevolucionarios de la UNPACU, por cumplir instrucciones generadas en Washington. Para los diplomáticos yanquis “Cuba hostiga a los cubanos que hacen demandas pacíficas de un cambio hacia la democracia, porque el verdadero motivo del referendo constitucional no es propiciar una reforma sino garantizar la permanencia en el poder”.

La operación contra el referendo que tanto les duele, está en marcha y otra de sus provocaciones fue la ejecutada por la escritora cubana Katherine Bisquet Rodríguez, ganadora de una mención en poesía del premio Calendario 2019, quien se presentó en la actividad oficial de la Asociación de Jóvenes Artistas cubanos, con un letrero impreso en su camiseta que decía “Yo Voto NO”, el que dio a conocer cuando se quitó la blusa que llevaba puesta, prueba de su premeditación.

La desesperación de los yanquis se manifiesta diariamente, pero Cuba acumula una amplia experiencia en el combate a esos actos, iniciados en los años 60 del siglo XX con noticias falsas, como fue la Operación Peter Pan, unidas a las acciones terroristas donde incendiaron centros comerciales, cines, teatros, escuelas y centros industriales, mataron e hirieron a cientos de personas inocentes, sin poder derrocar a la Revolución.

Los cubanos están preparados para la lucha con los yanquis en cualquier escenario, porque como dijera José Martí:

“Es poderosa la voluntad de un pueblo que lucha por su independencia”

 

La actual estrategia yanqui contra Cuba.


Por Arthur González

Desesperados por lograr la destrucción de la Revolución socialista cubana y ebrios con el retroceso de la izquierda latinoamericana, Estados Unidos pretende que el pueblo de Cuba vote No, en el próximo referendo al que será sometida la nueva Constitución, el 24 de febrero 2019, como parte de su reciente estrategia anticubana.

Para ese propósito inundan las redes sociales con noticias falsas, confeccionan videos con montajes y utilizan a cuanto lacayo se preste para darles su apoyo a cambio de un visado para viajar a Miami, como hizo Rosa María Payá.

Como si el pueblo cubano no conociera quienes son los imperialistas, los cientos de actos terroristas ejecutados contra Cuba, la guerra biológica causante de la muerte por enfermedades de decenas de personas, unido a la afectación contra la flora y la fauna, en su intento por matar de hambre a todo un país, ahora insisten en sus campañas mediáticas soñando en destruir el sistema político cubano.

Dentro de esa estrategia, la CIA le encargó a Luis Almagro, Secretario General de la OEA, convocar una conferencia titulada “La nueva Constitución Cubana y la Carta Democrática Interamericana”, con el interés de deformar la realidad de la Isla y acusarla ante la comunidad internacional de ser una “dictadura”, algo que en 60 años no les ha dado resultado, ni dentro ni fuera de Cuba.

Ante tantos fracasos y el gasto de cientos de miles de millones de dólares empleados contra la Revolución desde 1959, Estados Unidos pretende descalificar la democracia verdadera con la que se confeccionó la nueva Carta Magna, pues su proyecto fue analizado y discutido por los vecinos de cada barrio y en los centros de estudio y de trabajo, situación que no tiene precedentes en este mundo.

Como resultado, el nuevo texto incorporó el 60 % de las propuestas hechas por el pueblo, y así será sometido a referendo popular.

¿Pudieran los Estados Unidos y sus principales aliados hacer un proceso democrático similar, para escuchar los criterios de sus ciudadanos?

¿Por qué el campeón de la “democracia” y los “derechos humanos” no propone una nueva constitución que recoja los actuales derechos y deberes de los ciudadanos y atempere a los tiempos su arcaica Constitución que data de 1787?

¿Con un texto constitucional de más de tres siglos pueden los yanquis criticar a Cuba que proyecta normativas legales acordes a la situación del mundo moderno?

A darle clases de democracia a otros, pero no a los cubanos que sí saben lo que quieren, de dónde vienen y hacia dónde quieren llevar a su patria.

Los yanquis mantienen el derecho a poseer armas que tantos muertos provocan anualmente, debido a que está recogido en un precepto de hace más de 300 años, cuando prevalecía la ley del Oeste robándole tierras a los nativos.

En el espectáculo del 12 de febrero 2019 contra Cuba, Christopher Hernández, “asesor” del agente CIA Luis Almagro, se encargó de hacer un discurso a nombre de su jefe, quien al parecer no tuvo el valor de asistir para no embarrarse más de fango.

Mintiendo como le ordenaron sus jefes de la CIA, Hernández afirmó que: “la reforma constitucional que será votada en plebiscito el próximo 24 de febrero, nace lisiada de origen porque no nace del pueblo, nace del partido comunista. La iniciativa no es una decisión soberana de la ciudadanía y no está escrita ni acordada por representantes del pueblo libremente elegido”.

Tales falsedades las podía decir cuando solo existía la prensa escrita y era fácil comprar a periodistas y editores, como hizo la CIA bajo la Operación Mockingbird, pero en la era de internet las personas obtienen información de la cantidad de debates públicos se celebraron en Cuba para analizar y proponer eliminaciones, adiciones y/o modificaciones al proyecto constitucional, algo que desmorona las declaraciones del “asesor” de Almagro.

Lo que no pueden soportar los yanquis es la democracia revolucionaria cubana, que no exenta de dificultades y de ser perfeccionada, sí toma en cuenta las opiniones del pueblo, lo que jamás han podido realizar los ciudadanos estadounidenses, porque su gobierno no escucha sus demandas para alcanzar niveles que garanticen gratuitamente la asistencia médica, la seguridad de sus hijos en las escuelas, debido a los constantes tiroteos por la posesión anárquica de armas de fuego, la discriminación racial y de género que padecen, y otras problemáticas más.

Según dijo el “asesor” de Almagro: “la OEA tiene competencias para convocar una conferencia para examinar la nueva Constitución cubana y lo justifica invocando la Carta Democrática Interamericana del organismo, instrumento jurídico aprobado en 2001 y que busca fortalecer la democracia”.

¿Dónde estaba la OEA cuando le dieron el golpe de estado al presidente Hugo Chávez y su secuestro por los militares pagados por la CIA?

¿Estaba disuelta la OEA cuando desde Estados Unidos se organizó y llevó a efecto el golpe militar contra el presidente constitucional de Honduras, Manuel Celaya, incluido su secuestro y traslado en ropa de dormir hasta México?

Inmorales y lacayos al servicio de Washington son los directivos de la OEA que siempre ejecutan las órdenes de la Casa Blanca, algo que se comprueba en el Proyecto Cuba de enero 1962, elaborado bajo la directiva del presidente J.F. Kennedy, aprobada el 30 de noviembre de 1961, en la cual se plasman tareas a cumplir por los Departamentos de Estado, la CIA, de Defensa y la USIA.

Dicho Proyecto tuvo como propósito:

“Provocar una rebelión del pueblo cubano para derrocar a la Revolución, a partir de una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, unido a las operaciones psicológicas que acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen”.

Para eso: “el Departamento de Estado se encargó de presionar a los países integrantes de la OEA, para que aprobaran en febrero 1962, una resolución condenando a Cuba, la que fue respaldada por demostraciones públicas en América Latina generadas por la CIA y con campañas psicológicas asistidas por la USIA”, según consta en dicho documento.

Esta receta la aplican hoy contra Venezuela y Nicaragua.

Ante personas como estos servidores de los yanquis dijo José Martí:

“Los que no quieren saber son de la raza mala”

Teo Babún, el secuestro de una idea.


Por Arthur González.

En 1977 durante una visita de Fidel Castro a Jamaica, expresó: “Hay que trabajar juntos para que cuando la idea política triunfe, la idea religiosa no esté apartada, no aparezca como enemiga de los cambios. No existen contradicciones entre los propósitos de la religión y los propósitos del socialismo”.

En el 2017 dicha reflexión fue ratificada por Raúl Castro Ruz, al afirmar:

La unidad entre la doctrina y el pensamiento revolucionario con relación a la fe y a los creyentes, tiene su raíz en los fundamentos mismos de la nación cubana”.

Tales conceptos de la unidad revolucionaria desde el inicio de las luchas revolucionarias cubana, los yanquis pretenden trastocarlos, como una forma de dividir la sociedad, especialmente a los creyentes, con el propósito de lograr su deseada Transición al capitalismo, sistema que nunca resolvió los acuciantes problemas que afectaban a los trabajadores y campesinos cubanos.

Para alcanzar sus objetivos, los ideólogos de los servicios de inteligencia estadounidenses utilizan a cuando lacayo se preste para sus fines y uno de ellos es el cubano refugiado en Estados Unidos, Teófilo Babún, conocido por Teo, y su organización ECHO Cuba.

Babún procede de una familia de la burguesía de la zona oriental de Cuba, que antes del triunfo de la Revolución poseía varios negocios de venta de madera, una fábrica de cemento, grandes extensiones de tierra y una naviera, pero al huir de la Isla el dictador Fulgencio Batista, toda su familia siguió el mismo rumbo, refugiándose en Miami en 1959.

Fue miembro de la organización terrorista Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) responsable de numerosos actos de terrorismo contra Cuba y otros países latinoamericanos.

En 1971 los Babún facilitaron la embarcación Acuario para el ataque terrorista al poblado costero de Boca de Samá ejecutada por la organización contrarrevolucionaria Alpha 66 que dejó un saldo de dos muertos y secuelas imborrables en cuatro heridos graves, entre ellos una niña que perdió uno de sus pies.

En 1994 Teo Babún recibió instrucciones de la CIA y funda la organización contrarrevolucionaria con fachada religiosa ECHO Cuba (Evangelical Christian Humanitarian Outreach for Cuba), para la realización de actos subversivos contra el proceso revolucionario cubano, mediante envió de propaganda impresa y actividades provocativas públicas.

Documentos oficiales del Departamento de Estado norteamericano reconocen que “ECHO Cuba tiene sustancia experiencia en programas de la USAID y combatiendo el totalitario régimen de Fidel Castro.

Para lograrlo, ese engendro subversivo estableció relaciones con numerosas congregaciones cristianas de Estados Unidos, contando con financiamiento de la CIA encubierto en programas establecidos por la USAID, de la que recibió una asignación de 1,033,582.00 dólares. En 2010 firmó un contrato por 320,000 dólares, según revelaciones del sitio Cubamoneyproject. En el mismo espacio se ha publicado que ECHO Cuba anunció en marzo de 2010 que ofrecía concesiones por 75,000 dólares para “promover la libertad religiosa en Cuba”.

Babún también recibe financiamiento de la NED, National Endownment for Democracy, organización fundada por el Partido Republicano en 1983, que según declaraciones en 1991 de Allen Weinstein, historiador y su primer presidente: “Mucho de lo que hoy hacemos, lo hacía ya hace 25 años la CIA de manera encubierta”.

Se conoce que la NED, a través de los proyectos Acercamiento Humanitario Evangélico Cristiano a Cuba y Abogando por la libertad de religión en Cuba, le asignó en 2014 la suma de 60,074 dólares. En 2015 entregó 70,000 dólares y 100,000 dólares más en 2016, para promover eventos y materiales sobre la “libertad de religión” y “la democracia” en Cuba.

Teo Babún continua hoy llevando a cabo actividades subversivas en la Isla, a través de algunas denominaciones religiosas protestantes, y promueve los proyectos “Muralla y 1ra Frontera”, que complementan las proyecciones del presidente Donald Trump, expresadas el 16 de junio del 2017 en Miami, donde anunció el perfeccionamiento de la política subversiva contra Cuba y ratificó cómo algunas denominaciones religiosas protestantes cubanas son manipuladas por ellos para alcanzar la ansiada Transición en la isla.

Para conseguir sus propósitos, y bajo las órdenes de la CIA, Babún sostiene reuniones en Miami con religiosos cubanos, brindándoles ayuda humanitaria con el dinero que recibe de los Servicios de Inteligencia, quienes persiguen sembrar la división en las diferentes denominaciones cristianas en Cuba y oponerlas al gobierno revolucionario.

Lo que no tiene en cuenta la CIA y su servidor Teo Babún es que los cubanos conocen y defienden su historia, y por eso saben que la nueva Constitución de la República recoge como nunca antes todos sus derechos, de ahí que la inmensa mayoría del pueblo votará a favor de ella, a pesar de las campañas comunicacionales cargadas de mentiras que pretenden imponer los yanquis.

Ante situaciones similares dijo José Martí:

“Para amar a Cristo es necesario arrancarlos de las manos torpes de sus hijos”.

 

La agresión yanqui contra Venezuela, una lección para el mundo.


Por Arthur González.

Aquellos “inocentes” que aún creen en la llamada democracia representativa tan divulgada por los yanquis, ahora podrán comprobar que no existe, y el mejor ejemplo es la agresión de Estado Unidos contra el gobierno venezolano, elegido democráticamente el pasado 2018, ante la supervisión internacional que calificó dicho proceso como limpio y correcto.

En esas elecciones, incluso pospuestas ante el reclamo de la oposición que finalmente no participó en el proceso por órdenes de Washington, se demostró que Nicolás Maduro tiene el apoyo mayoritario de su pueblo, algo que el imperialismo yanqui no tolera.

Ante tantos planes subversivos fracasados, su impotencia se multiplica y como alternativa fabricaron al títere Juan Guaidó, desconocido para el pueblo, quien aceptó prestarse para seguir a las indicaciones de la CIA.

¿Se puede hablar de democracia y participación popular en la auto proclamación como presidente del títere Guaidó?

Por supuesto que no, es un acto de rebeldía según el código penal de todos los países del mundo, incluidos los Estados Unidos.

Lastimosamente la Unión Europea y Canadá aceptaron las presiones de la Casa Blanca, demostrando un doble racero en su política exterior, y que ante los llamados del presidente Donald Trump cierran filas a su favor, a pesar de ese puede marcar un antecedente muy peligroso para el futuro de la región.

Lo que está sucediendo contra el pueblo venezolano es piratería moderna, al apoderarse de los fondos monetarios de Venezuela, negarse bancos europeos al traspaso de su oro y congelarle cuentas bancarias para entregárselas a la oposición, hecho sin antecedentes y que Europa ahora acepta en total sumisión.

Sin embargo, en los propios Estados Unidos la prensa acusa al presidente Trump de loco e irresponsable, lo que se evidenció con el cierre del gobierno federal al no interesarle el bienestar de los ciudadanos de su país, como afirmó recientemente Maribel Hastings, asesora ejecutiva de America’s Voice.

Si para los norteamericanos la decisión de Trump de ese cierre gubernamental es descabellada, por haber castigado a casi un millón de familias sin poder cobrar sus salarios durante 35 días, sin importarle las penurias que esas personas pasarían, ¿por qué no se solidarizan con el pueblo venezolano y el cubano que están sometidos a una cruel y despiadada guerra económica y financiera desde hace muchos años?

A Trump y a la mayoría de su Gabinete no les interesa lo que sufren sus conciudadanos y menos los cubanos y venezolanos, porque el interés por apoderarse de las riquezas de otros países es mucho más importante que la vida de millones de seres humanos.

La operación para construir al títere Juan Guaidó, contó con el visto bueno de Donald Trump y su asesor en política contra Cuba y Venezuela, el senador Marco Rubio, integrante de la mafia terrorista asesina de Miami, algo que el propio títere confirmó al asegurar que dialogó con el mandatario estadounidense, sobre la crisis del país, quien le aseguró que contara con todo su apoyo.

Ya salen a luz pública los pasos que dio la CIA y funcionarios del Departamento de Estado para preparar al títere durante sus visitas a Washington y a Colombia, país que visitó subrepticiamente para recibir los últimos consejos y acordar la fecha en que se auto proclamaría presidente.

No por gusto el primer mandatario en reconocer al títere fue su jefe Donald Trump, de ahí le siguieron los demás que ya estaban advertidos por funcionarios del Departamento de Estados.

Lo que sucede en Venezuela hoy no es una simple payasada, es una operación que cuenta con varias etapas, las cuales irán subiendo de tono y de complejidad en la medida que el pueblo continúe su respaldo al presidente constitucional Nicolás Maduro.

La segunda etapa se produjo en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Estados Unidos intentó legitimizar la operación subversiva, pero ahí no obtuvo los resultados que deseaba.

La siguiente fue apretar aún más la tuerca sobre la economía venezolana, al secuestrar el dinero de las ventas de petróleo y pretender adjudicárselo al títere Guaidó para que compre a sus seguidores e intente sobornar algunos militares.

A esa se unió la farsa del títere yanqui de nombrar embajadores en los países latinoamericanos que le apoyaron, siguiendo instrucciones del Departamento de Estado, especialmente algunos integrantes del Grupo de Lima, en Washington y en el consulado de Miami. El objetivo es cortarle a Venezuela sus lazos con Latinoamérica y legitimar el golpe de estado.

Si ninguna de esas medidas remueve al presidente Maduro, todos los esfuerzos se concentrarán en el ejército, en busca de un nuevo Augusto Pinochet que se pliegue a los dictados de la CIA, para repetir el vergonzoso golpe contra el presidente chileno , donde el mundo observaría el derramamiento de sangre en todas las calles venezolanas.

De producirse ese escenario, tendría la gran diferencia que mucha de la sangre será de los yanquis y sus secuaces, porque ese pueblo que alcanzó a leer y a escribir, tener la salud gratuita, cultura, viviendas, trabajo y la dignidad de ser libres y soberanos, no se dejará arrebatar el poder que les dio Hugo Rafael Chávez Frías, cuando fue elegido presidente por mandato popular.

La Unión Europea, los lacayos latinoamericanos y los actuales dirigente de Estados Unidos, llevarán sobre su espalda la traición y la conjura, y los pueblos exigirán justicia, más temprano que tarde, por tantas felonías en nombre de una “democracia” ensangrentada.

No son los mismos tiempos en que los yanquis quitaban y ponían presidentes y juntas militares, como hicieron en Argentina, Brasil, Colombia, Paraguay, Uruguay, Perú, Bolivia, Guatemala, Salvador, Honduras, Haití, República Dominicana y Cuba, en el pasado siglo XX.

Hoy venezolanos y venezolanas defienden con los dientes su independencia, porque como expresara José Martí:

“Los hombres, subidos ya a la libertad entera, no han de bajar hasta una de sus gradas”.

¿Por qué EE.UU. y la UE no apoyaron a Carles Puigdemont y si a Juan Guaidó?


Por Arthur González.

¿Qué país en este mundo acepta que un individuo se auto proclame presidente de un Estado, sin haber sido elegido democráticamente por el voto popular y la reafirmación del tribunal supremo?

La respuesta es solo una: ninguno.

Pero en Venezuela, espina trabada en la garganta de los Estados Unidos, ha sucedido en días pasados, mediante la farsa diseñada por los yanquis con el desvergonzado apoyo de la Unión Europea, la misma que no respaldó al líder del pueblo de Cataluña, Carles Puigdemont, quien sí fue abalado por el voto popular.

¿Con qué moral los europeos van a respaldar al títere de Juan Guaidó, fabricado por las manos de la CIA y el Departamento de Estado, orientado a la carrera en los locales de la propia misión diplomática yanqui, como parte del plan diseñado para darle un golpe de Estado al presidente constitucional Nicolás Maduro?

Es evidente que los mandatarios de la Unión Europea recibieron indicaciones de la Casa Blanca, para darle apoyo a la farsa política contra Caracas en clara pérdida de su soberanía y de la memoria, pues hace menos de un año en Cataluña se celebraron elecciones y solo por haber declarado su deseo de ser independientes de España, Carles Puigdemont y los demás líderes de ese proceso fueron acusados de rebelión.

Ahora la canciller Ángela Merkel se humilla ante el presidente Donald Trump, aceptando el ridículo papel de acusar a Nicolás Maduro, y reconocer al títere impuesto por los yanquis, en el infantil e ilegal golpe de Estado, cuando ella misma aprobó la detención de Puigdemont, bajo sentencia del tribunal de primera instancia de Neumünster, que decidió mantener en prisión provisional al expresidente del gobierno autónomo de Cataluña, mientras se esperaba el trámite de entregarlo a España.

Recordemos que el líder independentista catalán se vio obligado a viajar a Bélgica, debido a que el gobierno de Madrid quería juzgarlo por los delitos de sedición, rebelión y malversación de fondos públicos, después de su participación en el proceso de independencia de Cataluña que había sido prohibido por las autoridades; de ahí que le solicitaran al gobierno de Berlín su detención cuando viajaba desde Finlandia hacia Bélgica.

La Unión Europea adopta una posición a favor de Washington en sus planes de reconocer al títere Juan Guaidó, cuando no hizo lo mismo con el catalán, lo que demuestra la manipulación política que ejerce Estados Unidos sobre sus aliados y subordinados latinoamericanos, al fracasar durante décadas en sus planes contra la Revolución bolivariana de Venezuela.

El mundo de hoy está gobernado por Estados Unidos, quien dispone del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para doblarle el brazo a los que se oponen a sus órdenes.

¿Cómo es posible que la Unión Europea con tantos problemas que enfrenta Francia, no adopte resoluciones de condena contra por las salvajes represiones que ordena contra los partidarios del movimiento Chalecos Amarillos?

El tratamiento opuesto que asume Estados Unidos y sus aliados europeos en el caso de Venezuela, es prueba de que no existen democracia ni respeto a los derechos humanos.

¿Con qué derecho legal Juan Guaidó decidió auto proclamarse presidente de Venezuela y ser respaldado por el gobierno de Estados Unidos?

¿Aceptarían los parlamentarios europeos, Federica Mogherini, alta representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea y el propio Donald Tusk, actual presidente del Consejo Europeo, que uno de los líderes del movimiento Chalecos Amarillos, se auto proclame presidente de Francia bajo el Arco de Triunfo, aplaudido por miles de sus seguidores?

De inmediato sería detenido y acusado de sedición y rebeldía como le hicieron al catalán Puigdemont, sancionándolo a decenas de años de prisión, algo que Estados Unidos no aceptaría si Maduro decide detener y acusar al títere Juan Guaidó. Para respaldarlo, despegarían rápidamente al Comando Sur para invadir a Venezuela, como han hecho con otros países de America Latina.

La Unión Europea parece olvidar que en el 2017 el expresidente catalán fue acusado de los delitos de rebelión y sedición, con la posibilidad de cumplir hasta 30 años de cárcel, después de que el Parlamento catalán declarara la independencia el 27 de octubre 2017.  Además de Puigdemont, otros 14 imputados fueron obligados a depositar en un plazo de tres días, una fianza de 6,2 millones de euros para responder a posibles responsabilidades civiles.

Eso es lo que le corresponde ahora al títere venezolano, pero a diferencia del catalán cuenta con el respaldo yanqui y europeo que lo defienden como si fuese inocente, quien solo cumple con las órdenes recibidas de sus amos de Estados Unidos.

Washington busca un pretexto para invadir a Venezuela, porque todas las fórmulas empleadas han fracasado y a pesar de la despiadada guerra económica, comercial y financiera impuesta, unido a las campañas mediáticas para satanizar la imagen del presidente Maduro, la mayoría del pueblo le sigue dando su apoyo incondicional, porque saben quién es el único responsable de las penurias que sufren.

El mundo observa con asombro como los gobiernos de España, Francia, Alemania, Reino Unido, Portugal y Holanda, se toman el derecho de imponerle ocho días de plazo a Nicolás Maduro, para que convoque nuevas elecciones en Venezuela y, si no lo hace, lo amenazan con reconocer al títere fabricado por los yanquis, Juan Guaidó, cuando nunca respaldaron al líder Puigdemont, quien ganó en elecciones libres celebradas en Cataluña.

Los pueblos del mundo tienen que asumir el papel que les corresponde, prepararse políticamente y mantener la unidad, porque de lo contrario serán convertidos en esclavos y pisoteados a su antojo por el emperador Donald Trump.

Razón tenía José Martí cuando sentenció:

“La educación es el único medio de salvarse de la esclavitud”.

 

 

 

Democracia yanqui al estilo de las cañoneras.


Por Arthur González.

A la par que Washington exige a otros, democracia, elecciones libres, múlti partidismo y libertad de pensamiento, ellos lo ignoran cuando existen gobiernos que luchan por mantener su soberanía nacional. Por esa razón, pisotean el resultado de las elecciones populares, la libre expresión y aquellos partidos que no responden a sus intereses hegemónicos, algo que se pone en evidencias en Venezuela.

Después de Cuba, el país que más agresiones recibe es precisamente Venezuela, a quien le aplican las mismas recetas políticas, la despiadada guerra económica, comercial y financiera, intentos de asesinato a sus líderes, una guerra mediática descomunal, unido a las presiones de todo tipo que ejercen los yanquis contra países del mundo para que se le unan a su guerra contra Nicolás Maduro.

Lo triste del asunto es ver como gobiernos supuestamente soberanos, son obligados mediante el chantaje abierto y total, a que obedezcan al imperio estadounidense, violando todas las normas legales.

La propia Unión Europea y en especial Federica Mogherini, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, se adhirieron a Estados Unidos en sus agresiones contra Venezuela, aceptando la guerra económica y mediática, en contraposición con la actitud asumida en el caso de Cuba, donde son firmes en su oposición al bloqueo comercial, económico y financiero impuesto por los yanquis desde hace 60 años.

La más reciente operación subversiva de Estados Unidos contra Caracas, es el auto nombramiento del diputado Juan Guaidó como presidente de Venezuela, selección que hizo la CIA desde su embajada, en un intento desesperado por sustituir a Maduro, algo que no han podido hacer en todos estos años, a pesar de las medidas económicas aplicadas que persiguen dar la imagen de que su gobierno es el responsable de desabastecimiento alimentario.

Estados Unidos ha retomado su política de las cañoneras que tanto empleó en el siglo XX en todo el mundo, en especial en América Latina, la que consideran su patio, y el ahora pretendido golpe de estado en contra del Presidente constitucional Nicolás Maduro, es más que evidente.

En esa operación de la CIA con el apoyo del Departamento de Estado, está previsto que la OEA declare su respaldo al títere Guaidó, y de ahí a la convocatoria del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca no hay más que un paso, con el propósito de darle un carácter legal a la intervención militar contra el pueblo venezolano, lo que convertiría a la región en un peligroso volcán de consecuencias imprevisibles, porque los pueblos se levantarían contra esa ocupación militar yanqui y la sangre correría de ambos lados.

El presidente Donald Trump rodeado de halcones que solo desean la guerra, puede tomar la decisión equivocada y aprobar una invasión contra Venezuela a un precio muy alto políticamente para él, en momentos que pasa por una fuerte crisis, debido a la falta de dinero para pagarle a miles de empleados federales, a lo que se suman las acusaciones que le persiguen desde su toma de posesión.

Esta operación subversiva contra Venezuela, es un intento desesperado de la CIA ante la frustración de no contar con una oposición unida, sin prestigio y con falta de apoyo popular en el pueblo.

El mundo puede constatar la doble moral de los Estados Unidos, que a la vez que exigen elecciones libres y democráticas, no respetan el resultado de las urnas, debido a que el elegido es un presidente socialista que nunca aceptarán.

Contra Venezuela los yanquis aplican todos los métodos conocidos, desde golpe de estado y secuestro del presidente Hugo Chávez en el 2002, imposición de un presidente nombrado desde Washington, conocido como “Pedro el Breve” por las pocas horas que duró a pesar del respaldo de países como España, actos vandálicos y terroristas contra instituciones estatales, industrias y centros de educación, barricadas en las calles, saqueo de comercios y el asesinato de personas en plena vía pública, algo que no recibió el rechazo de la Unión Europea, ni de la OEA.

Tantos fracasos y pérdida de sumas multimillonarias de dólares mal gastados, en una oposición dividida y seguramente penetrada por los órganos de seguridad venezolanos, dan como resultados la actual operación de querer nombrar de dedo, a un presidente que no ha sido electo democráticamente, ni tiene el respaldo del Tribunal Supremo de Justicia, el que declaró nulo los actos del títere Juan Guaidó, algo que también ratificó la Sala Constitucional del máximo organismo de Justicia de Venezuela.

Una prueba contundente de que todo es parte de una operación subversiva de la CIA coordinada con varios factores, fue la inmediata publicación de Wikipedia en español, dedicada al títere de los yanquis Juan Guaidó, algo sin antecedentes en otros golpes de estado acontecidos en años recientes, en África y Medio Oriente.

Los países que de ipso facto dieron su respaldo al títere, fueron los aliados de Estados Unidos, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Ecuador, Costa Rica, Canadá, Paraguay y por supuesto el incitador del golpe, Estados Unidos, situación que pudiera facilitar que el Consejo Permanente de la OEA apruebe una solicitud de invasión, bajo el pretexto yanquis de capturar al presidente Maduro, como esgrimieron para invadir a Panamá en 1989 y apresar al presidente Manuel Antonio Noriega.

La posición asumida por Canadá, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk y de Federica Mogherini, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, demuestra como ante las presiones imperiales de los yanquis, bajan la cabeza y algunas ropas, para servirle rápidamente al amo, sin miramientos, ni principios de soberanía e independencia.

Vergüenza sentirán dentro de algunos años cuando se desclasifiquen los documentos de esta operación de inteligencia, y los nombres de todos los funcionarios que se prestaron para esa conjura yanqui, salgan a luz pública y sientan el despreció del mundo por la actitud servil tomada contra un pueblo valeroso, que asume con mucha dignidad su destino de ser libre e independiente.

Sabio fue José Martí cuando escribió:

“La verdad quedará dicha, porque reposa en el fondo de los actos humanos, como la felicidad en el fondo de la muerte”.