Estados Unidos en la etapa fascista.


Por Arthur González.

Sin duda alguna, el gobierno de los Estados Unidos ha llegado a la fase superior del imperialismo, el fascismo despiadado que no respeta ningún derecho y menos la soberanía de los otros estados. Así lo confirman los hechos acontecidos durante el presente año 2019.

El presidente Donald Trump desde su llegada a la Casa Blanca, demostró ausencia de ética y valores, que unido a su falta de experiencia política lo hacen un dirigente que toma decisiones a caprichos, a partir de su distorsionada personalidad, sin importarle reglas establecidas para las relaciones internacionales.

Sus desmanes se han puesto en evidencia en el maltrato y ofensas al personal y funcionarios de su gabinete, por lo que muchos renuncian en demostración de rechazo al gobernante.

Trump seleccionó a funcionarios con las más altas posiciones de derecha, de ahí las decisiones que aprueba contra los países y gobiernos que no aceptan sus órdenes imperiales.

Hoy Estados Unidos está fuera de casi todos los tratados internacionales firmados por administraciones anteriores, desata políticas contra quienes se oponen a sus ideas, propicia golpes militares en el mundo, declaró una guerra comercial con China, Rusia y las más recientes con aliados como Francia, Brasil y Argentina, situación que certifica el carácter fascista de su pensamiento.

La obsesión que tiene contra Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia lo llevan a tomar medidas de guerra económica, comercial y financiera jamás vistas con anterioridad, superando ampliamente a los presidentes que le precedieron.

La designación de Mike Pompeo, ex director de la CIA, como Secretario de Estado, derribó la división virtual que existía entre las acciones de política exterior y las de inteligencia, como son la guerra sucia, los planes de asesinato a dirigentes que no son del agrado yanqui, el terrorismo de Estado, las campañas de guerra psicológica y el diseño y financiamiento de golpes militares, al mejor estilo de los ejecutados en la década de los años 60 y 70 del siglo XX.

El neo fascismo yanqui incrementa el racismo, brutales represiones contra los pueblos, si el menor respeto por los derechos humanos, civiles, religiosos, de género y pensamiento, algo que recuerda la actuación del ejército alemán y las SS de Adolfo Hitler, de quien Trump copia hasta algunos gestos y formas de gobernar.

En ese sentido, es tal la guerra psicológica, las campañas de mentiras fabricadas contra todo el que no se le arrodille, que lo conducen al chantaje, la extorsión y la persecución política más despiadada que se pueda imaginar.

Hoy la NED y la USAID, de conjunto con el Departamento de Estado y la CIA, obtienen presupuestos desorbitantes para erosionar a aquellos gobiernos no aceptables para Estados Unidos, que superan ampliamente aquellos dedicados a programas sociales del pueblo norteamericano.

Los planes yanquis para derrocar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, son violatorios de toda razón política, de la Carta de las Naciones Unidas, los Derechos Humanos y de la lógica sensata, sin que nadie en el mundo se le oponga, ni siquiera la Unión Europea, que dobla las rodillas antes sus locuras.

Pompeo sigue al pie de la letra los caprichos de Trump, llegando a confesar sin el más minino pudor, que la CIA prepara a sus funcionarios para mentir, lo que demuestra las razones de tantas falsedades construidas para dañar la imagen de gobernantes no aceptables para los yanquis.

Lo inaudito de esta etapa fascista de Estados Unidos es que, con toda desfachatez y prepotencia imperial, el Secretario de Estado declaró el 2 de diciembre 2019, que “Washington ayudará a los gobiernos legítimos de América Latina para evitar que las protestas, que se desarrollan en diversos países, se conviertan en sublevaciones”.

Fascistas del siglo XXI que apoyan las salvajes y criminales represiones que acometen los gobiernos de Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, contra los pueblos obstinados de tanta desigualdad, pobreza, exorbitantes costos de la educación, salud, vivienda y transporte, en contraste con los bajos salarios, las exiguas pensiones y recortes en seguridad social, mientras los ricos se llenan sus bolsillos explotando sin piedad.

Para que nadie se llame a engaños del verdadero rostro del neofascismo yanqui, Pompeo, sin ningún temor, justificó que su país pueda participar en los esfuerzos represivos contra las pacíficas protestas populares en América Latina, asegurando con la mayor desfachatez que “Estados Unidos representa el mayor ejemplo de democracia en la historia del mundo”.

¿Pensará el señor que los pueblos no conocen quien reparte dinero para la subversión contra los gobiernos no aceptables para la Casa Blanca?

Con visitar las páginas oficiales de la NED y la USAID se puede comprobar los millones de dólares que destina anualmente Estados Unidos, para derrocar a los gobiernos de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, entre otros no aceptables para ellos.

En su continuado discurso para demonizar a Cuba y Venezuela, y justificar las repudiables guerra económica, comercial y financiera que aplican para ahogar a sus pueblos, expresó que “ambos países están detrás de quienes incitan a la violencia y disturbios en estos territorios”, ocultando que precisamente es Estados Unidos quien financia los golpes militares, la propaganda subversiva, los llamados opositores e incluso los actos provocativos y acciones terroristas, con el objetivo de destruir ambos procesos revolucionarios que tanto odian los yanquis.

En la locura enfermiza que corroe a la administración Trump, Pompeo señaló que “La Habana y Caracas quieren secuestrar las protestas y  tratan de convertir las democracias aliadas de Washington en dictaduras”, y en su desvarío mediático acusó igualmente a Rusia de “ser una influencia maligna en América Latina”.

Basado en la doctrina hitleriana de repetir una mentira para convertirla en una verdad, acusó a Nicolás Maduro de “negarse a honrar el deseo democrático del pueblo venezolano y su presidente interino legítimo, Juan Guaidó”, idea que causa risas pues el mundo sabe que el Títere fue fabricado por los yanquis, no ha podido obtener respaldo del pueblo, ni tan siquiera de los partidos de la oposición, siendo acusado de corrupto por embolsillarse el dinero de la supuesta “ayuda humanitaria”, durante el fallido Cucutazo, teatro montado meses atrás en la ciudad de colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela.

En su imparable guerra psicológica dijo que “miles de agentes de inteligencia cubanos son el soporte vital de régimen de Maduro y por eso hemos echado atrás algunos de los acercamientos con Cuba, aplicándole nuevas sanciones”.

Pompeo elogió sínicamente la expulsión de médicos cubanos de países como Brasil, Ecuador y Bolivia, acciones que persiguen cortar la entrada de dividas a Cuba, como parte del recrudecimiento de su repudiable guerra económica, que en 60 años no han podido doblegar la resistencia y unidad de los cubanos.

Sin máscaras ni afeites, los neo fascistas declaran al mundo que asesinar, masacrar y apresar arbitrariamente a los pueblos, es parte de su política en Latinoamérica, para evitar que los ciudadanos reclamen una vida más digna y humana de la que les ofrece el neo liberalismo impulsado por los yanquis, sistema que solo conlleva a la pobreza, desigualdad, al alto consumo de drogas y a la prostitución infantil, como formas de sobre vivir en ese sistema inhumano, donde las personas solo valen por lo que tienen en sus bolsillo.

Hoy los latinoamericanos no son los mismos de 30 años atrás y si en aquellos años se lanzaron a las calles sin temor a ser asesinados, torturados y desaparecidos, como hicieron los yanquis durante la Operación Cóndor, las nuevas generaciones no podrán ser acalladas, aunque retornen las mismas tácticas imperiales, porque como afirmó José Martí:

“Vencer es el secreto único del bienestar de los pueblos y la garantía de su libertad”

 

 

 

 

La Historia les pasará factura, no lo duden.


Por Arthur González.

osé Daniel Ferrer (izquierda) y Manuel Cuesta Morua, con Dita Charanzová

José Daniel Ferrer (izquierda) y Manuel Cuesta Morua, con Dita Charanzová

El 28 de noviembre 2019, dejaron sus nombres grabados para la historia 382 europarlamentarios, como prueba de sumisión total a Estados Unidos, al dar su voto a favor de una resolución contra Cuba redactada con palabras y conceptos idénticos a los que enarbolan los yanquis, en su añeja y fracasada política que en 60 años no ha podido destruir a la Revolución.

La actual cruzada mediática orquestada desde Washington, persigue el objetivo de romper el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación entre la Unión Europea y Cuba, aplicado provisionalmente desde el 1 de noviembre de 2017, después del rotundo fracaso de la Posición Común suscrita en 1997, que pretendía ahogar la economía de la Isla.

A pesar de eso, Cuba salió victoriosa pero ahora los yanquis buscan desesperadamente otras fórmulas para arreciar su despiadada guerra económica, comercial y financiera que dura ya 60 años y para lograrlo utilizan la presión política, el chantaje económico y cuantos métodos sucios existen. De ahí las acciones ejecutadas por el Parlamento Europeo, encabezada por una sus piezas, la Vicepresidenta del Parlamento Europeo encargada de América Latina, Dita Charanzová, quien presentó la resolución injerencista contra el gobierno cubano.

El pretexto actual es la detención del asalariado de Estados Unidos, José Daniel Ferrer, fabricado y financiado para ejecutar actos provocativos y violentos contra la Revolución cubana, explicados por él ante las cámaras de la TV de Miami y en múltiples entrevistas con la prensa extranjera.

Es público y notorio que Ferrer recibe un financiamiento constante desde Estados Unidos y también entrenamiento en métodos subversivos durante sus frecuentes visitas a Miami, algo que no permiten yanquis contra su país.

Los 382 europarlamentarios deberían explicarles a sus hijos como se dejaron presionar por diplomáticos yanquis, para que dieran su voto a favor de una espuria resolución cargada de mentiras, fabricadas por la CIA y el Departamento de Estado.

Según la resolución de marras, José Daniel Ferrer fue detenido “arbitrariamente”, ocultando que fue denunciado por ciudadanos que sufrieron víctimas de secuestro y brutales golpizas propinadas por Ferrer y dos de sus secuaces.

Prueba de que es un peón de Estados Unidos para sus acciones hostiles contra la Revolución, son las continuas visitas que le hace la Encargada de Negocios yanqui a su vivienda, en la oriental provincia de Santiago de Cuba, lo que constituye una total violación de la Convención de Viena 1961, por su injerencia en los asuntos internos cubanos.

La vinculación de Ferrer con la repudiable Fundación Nacional Cubano Americana, engendro creado por la CIA para sus acciones subversivas e incluso terroristas contra Cuba, prueban los intereses que tiene Estados Unidos con ese asalariado.

El teatro mediático construido sobre su detención, las falsas torturas, su inventada huelga de hambre y la falta de comunicación con sus familiares, fueron desbaratados con las imágenes expuesta por la TV cubana el 27 de noviembre 2019, donde además se comprueba que Ferrer posee una personalidad con notables complejidades, violento, egocéntrico y emplea mecanismos mafiosos en su conducta cotidiana, a fin de imponerse por la fuerza y la amenaza.

Ante esas imágenes, los 382 eurodiputados tendrán que aclarar a quienes los eligieron, cómo fueron capaces de aprobar una resolución preñada de mentiras, a favor de un delincuente.

La manipulación del inconsciente colectivo es cotidiana en la actuación del gobierno norteamericano, algo que se pone de manifiesto por estos días en que el presidente Donald Trump, es investigado por emplear métodos de chantaje sobre el presidente de Ucrania.

Cuba tiene el record histórico de resistir la guerra económica, comercial, financiera y biológica más larga de la historia humana, por parte del país que ahora le reclama derechos humanos.

¿No sabrán los europarlamentarios de los asesinatos, torturas, detenciones arbitrarias y desapariciones que ejecuta Estados Unidos en sus intervenciones durante sus guerras injustificadas?

¿Por qué acusan a Cuba por la detención, bajo todos los preceptos legales, de Ferrer y no sancionan a Ecuador, Bolivia, Chile y Colombia, por las salvajes arremetidas contras cientos de miles de ciudadanos que piden mejoras de vida, sin ser financiados por gobierno alguno?

¿Un detenido, asalariado de los yanquis, será más importante que los miles que hoy sufren la represión en Chile, heridos por balas de goma y ciegos de por vida en plena juventud?  Ellos si se merecen una resolución que le exija al presidente chileno el cese de la represión contra millones, que solo piden ser escuchados.

Qué opinan los 382 eurodiputados que votaron contra Cuba, del golpe militar gestado por la CIA en Bolivia, para derrocar a un presidente electo constitucionalmente, solo por tener ideas de izquierda no aceptadas por Washington.

¿Y para la detención arbitraria, mezquina y mañosa contra Luis Ignacio Lula en Brasil, no hay voluntad de proponer una declaración condenatoria?

El parlamento europeo jamás propuso, ni aprobó, una resolución exigiéndole al gobierno de los Estados Unidos, que pusiera en libertad al preso más antiguo del continente, el independentista puertorriqueño Óscar López Rivera, quien sufrió 34 años en cárceles norteamericanas, de ellos 13 años en celdas de aislamiento sin derecho a nada, solo hablar de independencia y libertad para su patria, Puerto Rico, algo muy diferente a lo que hace José Daniel Ferrer.

Ferrer conoce perfectamente que su detención responde a la acusación legal formulada en su contra. No fue secuestrado en medio de la noche, la policía lo buscó en su vivienda y salió públicamente sin golpizas ni malos tratos, como muestran las evidencias televisadas.

En la cárcel sí sostiene contactos con su esposa e hijos, quienes le suministran alimentos y otros productos. Si estuviese tan aislado no hubiese podido enviar una carta “clandestina” a la familia, como quieren hacerle creer a los incautos.

Al igual que cualquier detenido, debe cumplir los plazos del proceso de instrucción policial, algo común en el mundo, muy diferente a los chilenos, ecuatorianos, colombianos y bolivianos que permanecen detenidos sin estar acusados legalmente, sus familiares desconocen sus paraderos y por tanto no se pueden comunicar con ellos.

En Cuba no se lanzan gases lacrimógenos, potentes chorros de agua fría y menos se disparan balas de goma o granadas con efectos de luz y sonido para dispersar manifestaciones, el pueblo cubano apoya mayoritariamente al socialismo y sabe perfectamente que las penurias económicas son causadas por Estados Unidos.

La resolución del Parlamento Europeo está cargada de las mismas mentiras que históricamente Estados Unidos fabrica para demonizar a la Revolución cubana, incluso repite frases para desacreditar a Cuba expresadas por el presidente Barack Obama en diciembre de 2014, cuando al anunciar el restablecimiento de relaciones diplomáticas dijo:

“Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche. Continuaremos apoyando a la sociedad civil allí”.

Las mentiras son la base de la política exterior de Estados Unidos, algo bien conocido, incluso recientemente Mike Pompeo, ex director de la CIA y actual Secretario de Estado, reconoció como en la Agencia de Inteligencia se enseña a mentir para alcanzar objetivos.

Cuba paga ese precio para mantener su independencia y soberanía, frente a los Estados Unidos que siempre soñaron apoderarse de ella, pero en 60 años la verdad siempre ha salido a flote.

La contrarrevolución fue creada por Estados Unidos desde los primeros meses de 1959 y así consta en el plan de la CIA del 17 de marzo de 1960, que afirma:

“El primer requisito es crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro, que se declare públicamente como tal…”

Pero al nacer sobre intereses financieros carentes de ideología, los mismos diplomáticos yanquis en La Habana, informan en cables secretos:

Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes tengan mucho impacto en los cubanos de a pie… más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores…”

Por tanto, resulta importante guardar bien el nombre de los 382 europarlamentarios que se dejaron presionar por los yanquis, porque más temprano que tarde la historia les pasará factura, pues como afirmó José Martí:

“La vil mentira es la forma fatal del pudor”

 

Una vez más Cuba desbarata campañas en su contra.


Por Arthur González.

Los yanquis, especialistas en fabricar mentiras para engañar al mundo, vuelven a quedar en ridículo con sus historietas inventadas, con la intención de satanizar a la Revolución cubana. Esta vez el actor seleccionado es el contrarrevolucionario José Daniel Ferrer, Frankenstein hecho a la medida de sus intereses, pero el tiro nuevamente les salió por la culata.

¿Se olvidaron los actuales jefes y oficiales de la CIA del ridículo que hicieron sus antecesores hace ya varias décadas, cuando convirtieron por obra y gracia, al terrorista Armando Valladares en un “destacado” inválido?

Aquel terrorista que hicieron “poeta” a la carrera, cumplía sanción penal por actos terroristas contra el pueblo cubano, y de un día para otro, siguiendo orientaciones enviadas desde Estados Unidos, se postró en una silla de ruedas porque “perdió” la fuerza en sus piernas. A partir de ese momento desataron una gran campaña contra Cuba, por los supuestos malos tratos sufridos en la prisión.

En esos años la prensa internacional no dejaba de acusar a la Revolución, e incluso muchos líderes mundiales pedían su liberación, como resultado de las falacias creadas por los yanquis. La primera dama francesa, Madame Mitterrand intervino en el asunto y solicitó que se le permitiera viajar a París, petición que le fue concedida.

Pero cuál no sería su vergüenza al ver bajar del avión a Valladares caminando y elegantemente vestido con traje a la medida. Ahí culminó la farsa, pues, antes de viajar, las autoridades cubanas le mostraron al detenido varios videos de él, haciendo ejercicios en su celda que demostraban su teatro.

¿Quién no recuerda los videos expuestos en la Tv cubana sobre Martha Beatriz Roque? En muchos de ellos se comprobó cómo mentía deliberadamente, con una fingida huelga de hambre en “protesta” contra la Revolución. Aquella falsa huelga se desboronó cuando la televisión mostró como recibía alimentos a través de una ventana, que encargaba comprar a un vecino. La “moribunda” de inmediato cambió de maquillaje y sin el menor pudor continuó sus visitas a la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana para recibir nuevas instrucciones. El show quedó grabado en el pueblo como la Huelga del Aguacate.

La historia de tales patrañas engañosas es infinita, pero ahora tocó el turno a José Daniel Ferrer, en momentos que la administración de Donald Trump recrudece sus acciones de guerra económica, comercial y financiera, con el viejo sueño de ahogar al pueblo cubano y que este, cansado de sus penurias, culpe al sistema socialista y lo deponga.

Ferrer fue detenido por delitos comunes, al secuestrar y golpear salvajemente a un coterráneo, asistido por dos de sus secuaces. Producto de la golpiza la víctima tuvo que ser ingresada por sus múltiples lesiones.

Al ver como su única pieza se les escapa, Estados Unidos conformó rápidamente una cruzada mediática, para lo cual coaccionaron, presionaron, pagaron y orientaron a editores de importantes medios, al igual que hicieron hace años en la Operación Mockingbird,  a diplomáticos, parlamentarios europeos, dirigentes de partidos políticos, a su agente especial en la OEA, Luis Almagro, a ministros como la canciller del Reino de Suecia, quienes sin elementos probatorios, echaron a rodar el guion entregado por los yanquis acusando a Cuba.

Entre las imputaciones están la tortura, la negación de alimentos, la ausencia de asistencia médica y el entorpecimiento de las visitas familiares que las autoridades cubanas llevan a cabo contra el detenido, toda esa avalancha de acusaciones en medio de los miles de detenidos en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, el golpe militar contra el presidente Evo Morales, la brutal y despiadada represión ejecutada por Sebastián Piñera en Chile, la que no ha recibido una sola condena por Estados Unidos, la OEA, la Unión Europea ni de Suecia.

Organizaciones conformadas en el exterior para atacar a Cuba, recibieron de inmediato las órdenes del Departamento de Estado y de oficiales CIA, enmascarados como diplomáticos en las embajadas yanquis, entre las que destacan Prisoners Defenders y Observatorio Cubano para los Derechos Humanos, ambas con sede en España, Amnistía Internacional, partidos de derecha entre ellos el español VOX, se sumaron al reclamo de Estados Unidos.

El objetivo que persiguen con esta ola de denuncias contra Cuba es claro y conciso, demostrar que se “violan” de forma sistemática los Derechos Humanos y por tanto anular el Acuerdo de Cooperación entre la Unión Europea y la Isla, con lo cual pretenden cercar mucho más la guerra económica, comercial y financiera que no ha podido derrocar a la Revolución en 60 años.

Ese fin lo confesó Dita Charanzová, Vicepresidenta del Parlamento Europeo encargada de América Latina, cabeza visible de las acusaciones contra Cuba en ese órgano y evidente pieza al servicio de Estados Unidos, de amplias relaciones con oficiales CIA bajo ropaje de diplomáticos yanquis.

En sus declaraciones a varios medios de prensa que juegan en esa cruzada mediática, afirmó sin ambages:

“El Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación firmado con Cuba en 2016, tiene una cláusula democrática para suspender el acuerdo en casos de violaciones de Derechos Humanos, como último recurso, y deberán usar su Acuerdo con Cuba no solo como puente de diálogo, sino también como instrumento de presión”.

Para lograr su propósito de condenar a la Isla por las inventadas violaciones de Derechos Humanos, Dita Charanzová presentó al pleno del Parlamento Europeo, una propuesta para debatir el caso de José Daniel Ferrer y la situación de los Derechos Humanos en Cuba, con el fin de aprobar una declaración enérgica que dé pie a exigir de inmediato la anulación del Acuerdo de Cooperación, algo que explicó a la revista Periodista Digital América:

 “Espero que tengamos un texto fuerte que no solo pida la liberación de José Daniel Ferrer y los otros presos políticos, sino que también subraye la importancia del Acuerdo Político y de Cooperación entre la UE y Cuba, y que tomemos en serio los compromisos hechos en ese acuerdo”.

La estrategia se veía venir desde hace varias semanas por las declaraciones del Secretario de Estado, Mike Pompeo y dos de sus subsecretarios, quienes han estado anunciando con satisfacción las nuevas sanciones económicas, comerciales y financieras tomadas por el presidente Trump contra Cuba.

Pero lo que olvidan los enemigos de la Revolución es que en 60 años no han podido demostrar una sola desaparición forzosa, un asesinato, torturas ni represión, mientras el mundo observa impávido como países aliados de Estados Unidos, con fuertes lazos políticos y económicos con la Unión Europea, asesinan a mansalva a decenas de personas, reprimen con una brutalidad inhumana, detienen a pacíficos ciudadanos que reclaman una vida mejor y ejecutan golpes militares, sin que la “preocupada” Vicepresidenta del Parlamento Europeo encargada de América Latina, proponga una sola condena.

La Televisión cubana mostró el 27 de noviembre 2019, la verdad sobre José Daniel Ferrer, imágenes de cómo se auto golpea, su buen estado físico, las visitas a la prisión de su esposa e hijos y otros familiares, realidades que no podrán ocultar los yanquis, quienes una vez más quedaron en ridículo, al igual que sucedió con el falso inválido y la moribunda consumidora de aguacates.

Los yanquis no deben olvidarse de lo que afirmó José Martí:

“Talento, tenemos en Cuba más que guásimas. Lo que importa es uncir la inteligencia, con bravura continua y silenciosa”.

Washington debe sacar conclusiones de lo cuesta calumniar a Cuba.


Por Arthur González.

Desde que el asalariado de Estados Unidos, José Daniel Ferrer fue arrestado, al ser acusado por varios ciudadanos que sufrieron golpizas propinadas por él y por dos de sus secuaces, las campañas mediáticas para atacar a Cuba no han cesado, prueba de que realmente Ferrer es uno de sus peones en la Isla.

El Departamento de Estado, la OEA, el Parlamento Europeo y Amnistía Internacional, se lanzaron a calumniar a las autoridades cubanas de “arrestarlo arbitrariamente”, desconociendo la salvaje agresión que este delincuente propinó a sus víctimas, ahora trasmutado en “disidente” por obra y gracia de los yanquis.

Una demostración de cómo manipulan las informaciones contra la Revolución cubana, es la cruzada a favor de un solo detenido, mientras callan sobre los miles de detenidos arbitrariamente en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, porque esos sí son realmente opositores a los regímenes neoliberales que cuentan con el visto bueno de los yanquis.

Estados Unidos, la OEA y la Unión Europea, no han condenado el golpe militar fraguado por la CIA contra el presidente Evo Morales, situación que recuerda a los ejecutados durante el pasado siglo XX en Latinoamérica, organizado desde el Norte contra gobiernos que no eran del agrado de Washington.

Evidentemente los yanquis no quieren aceptar la realidad y por eso levantan calumnias, algo que deberían tener presente los miembros del Parlamento Europeo que siguen sus instrucciones, por constituir delitos sancionado por leyes.

Recientemente el diario español El País, publicó una noticia en la que relata la condena emitida por un tribual de Granada, sobre un ex Concejal del partido Izquierda Unidas, quien calumnió e insultó a un agente de la Guardia Civil y ahora tendrá que pagar nada menos que 5 mil euros.

Esa suma se compone de 3 mil 500 euros de indemnización al calumniado, más mil 440 euros de multa a razón de ocho euros al día durante seis meses, más los costos judiciales, que en ese caso se valoran aproximadamente en 3 mil euros. El total, sin incluir el costo de publicar la sentencia en un diario local, alcanzan los 8 mil euros.

Entre las varias calumnias estaban la de cometer abusos de autoridad y maltrato a la gente en el cuartel.

La investigación ejecutada por las autoridades determinó que todo era inventado, algo similar a las acusaciones que realizan varios de los asalariados de Estados Unidos y hasta la Encargada de Negocios yanqui en La Habana, quien viaja a Santiago de Cuba para entrevistarse e instruir a José Daniel y otros “disidentes”, a los que entrega altas sumas de dinero, en total violación de la Convención de Viena de 1961 para las relaciones diplomáticas.

Cuba tendrá que aplicar lo establecido en el código penal vigente y sancionar a los asalariados de Estados Unidos, para que sepan que no son impunes y tienen que respetar las leyes como cualquier ciudadano del mundo.

Cotidianamente los contrarrevolucionarios delinquen al ejecutar acusaciones falsas, a sabiendas que faltan a la verdad, además de difamar públicamente a las instituciones de la República y a las organizaciones políticas, de masa y sociales del país.

Convencidos de que los hechos que divulgan son falsos, solo con el interés de desacreditar a las autoridades, comenten el delito de calumnia; así como el de difamación, al imputar conductas y hechos que dañan la reputación de los agentes del orden, con el propósito de predisponer a la opinión pública contra ellos.

Los asalariados siguen las instrucciones de su amo, prueba de ello fueron las declaraciones del ex director de la CIA y actual secretario de Estado, Mike Pompeo, quien dijo el pasado 23 de noviembre 2019:

“El régimen ha lanzado acusaciones infundadas contra Mara Tekach, Encargada de Negocios en La Habana, en un intento por desviar la atención internacional del aberrante trato que recibe el pueblo cubano, en particular la actual detención del opositor José Daniel Ferrer. “Nuestro único deseo es que otros ciudadanos cubanos, incluidos los más de 100 presos políticos que se encuentran actualmente encarcelados por el régimen cubano y los cientos de otros disidentes que padecen la persecución oficial, puedan gozar de ese mismo derecho de libertad de expresión y de la posibilidad de criticar a su propio Gobierno en Cuba, como deberían poder hacerlo si Cuba cumpliera sus compromisos internacionales en materia de derechos humanos.”

Acusaciones falsas y calumnias para desacreditar a la Revolución, frustrados por los 60 años de fracasos, al no poder derrocar el socialismo que tanto odio les causa debido a las ventajas sociales que le da al pueblo, algo que sus políticas neoliberales no hacen y traen como resultados las protestas de cientos de miles de personas en Europa y América Latina, las que reprimen brutalmente al mejor estilo de los nazis.

Es la mentira repetida hasta hacer creer que es una verdad, porque en Cuba no existen esos llamados “presos políticos”, como quieren sembrar en la mente de ciudadanos de otros países y nadie es perseguido por hablar lo que piensa. Prueba de ellos son las constantes mentiras que divulgan los “opositores” en las redes sociales, los criterios que emiten libremente muchos ciudadanos en ómnibus, establecimientos comerciales y otros lugares, sin tener problemas con la policía.

Tales falacias ponzoñosas las expresó el presidente Barack Obama en su discurso del 17 de diciembre 2014, cuando mintió al afirmar:

“…No me hago ilusiones con respecto a los continuos obstáculos a la libertad que aún enfrenta el ciudadano cubano común. Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche. Continuaremos apoyando a la sociedad civil allí”.

Al informar la apertura de su embajada en La Habana, expresó claramente:

“…Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano” … “Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la Isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor” … “Estados Unidos no dudará en protestar cuando vean que en Cuba se actúa de forma contradictoria con sus valores y sobre sus conceptos de libertad de expresión, asociación y el acceso a la información”.

Nada ha cambiado porque su injerencia en Cuba no está sometida a un partido u otro, es intrínseca a sus políticas hegemónicas en el mundo, por eso como afirmó el General Antonio Maceo, “no nos entendemos”.

Ante las mentiras y falsedades a Cuba no le temblará la mano para actuar de acuerdo a sus leyes, porque como aseveró José Martí:

“No se ha de permitir el embellecimiento del delito, porque es como convidar a cometerlo”

 

 

 

 

El presidente y su laberinto.


Por Arthur González.

Para el más inexperto psiquiatra, la conducta del presidente de Estados Unidos se puede diagnosticar como una locura clásica, descrita en manuales de medicina, como señalaron destacados psiquiatras norteamericanos en su libro sobre Donald Trump.

Hace 200 años se designó como locura “determinado comportamiento que rechaza las normas sociales establecidas”, comportamiento habitual del susodicho personaje, debido a la frecuente pérdida de control que manifiesta cuando se incomoda, el trato hacia su esposa y en particular a la prensa.

​En la esfera política es donde más síntomas presenta, con una conducta que se desplaza fuera de lo racional, sin tomar en cuenta las consecuencias de sus actos, los que son objetivamente absurdos e inútiles.

Ejemplos de esa conducta está reflejada en sus decisiones de abandonar importantes acuerdos internacionales, afirmar que el cambio climático no es real, la retirada de la UNESCO, del Consejo de Derechos Humanos y del acuerdo nuclear con Irán, aprobado por sus principales aliados europeos.

Sus delirios y alucinaciones sobre Cuba y Venezuela, más el déficit que posee en el área afectiva, principalmente con su esposa y el pequeño hijo de ambos, marcan clínicamente su padecimiento, afectando seriamente su personalidad.

A esa sintomatología se le unen su actitud psíquica, caracterizada por el egocentrismo y narcisismo, sus ideas delirantes, acompañadas con trastornos de la percepción, algo que se puede comprobar en la obsesión fija que tiene con destruir a Cuba y a Venezuela, afirmar que el personal de la salud cubana son militares disfrazados de médicos y su idea inamovible de pretender ahogar económicamente a la Revolución, a través de múltiples sanciones económicas.

Tales medidas son precisamente las que con más fuerza comprueban su enfermedad psíquica, pues al leerlas cualquier persona racional percibe que no existen antecedentes en la historia mundial, de un país que haya ideado tantas medidas de ensañamiento contra otro estado, solo porque no se arrodille ante los pies del más fuerte y, en su caso, proyecta pérdida del contacto con la realidad.

Es indiscutible su delirio erotomaníaco (trastorno o inclinación de manera exagerada del amor y el deseo sexual) puesto en evidencia en las decenas de denuncias de mujeres que fueron acosadas y prostitutas alquiladas para satisfacer su trastorno.

La megalomanía (delirio de grandeza relacionado con algún aspecto personal, pensamientos e ideas extremadamente exageradas e irreales acerca de sus capacidades personales), es intrínseca a su conducta cotidiana y conforma un cuadro clínico que requiere de tratamiento para evitarle males mayores a Estados Unidos.

Los logros de Cuba en salud, educación, cultura, ciencia y tecnología, deportes, seguridad social, igualdad de género y raza, alcanzados a solo 90 millas de sus costas, unido a la resistencia de su pueblo ante 60 años de una despiadada guerra, económica, comercial, financiera y biológica, incrementadas con acciones terroristas, más el fracaso de los planes de asesinato a su líder Fidel Castro, exacerban la frustración de sus delirios de grandeza.

Esa es la razón de su arremetida con tantas sanciones irracionales contra un país que posee dignidad y principios de soberanía, los cuales alteran el desequilibrio mental del presidente de los Estados Unidos.

Basta leer las más recientes sanciones para confirmar lo antes expuesto:

17 de abril de 2019 en Miami, informa el implemento total de la ley Helms-Burton, la restricción de los viajes y las remesas familiares enviadas a Cuba, recortando estas a solo mil dólares cada tres meses. También prohibió los donativos que los estadounidenses enviaban a amigos y organizaciones en Cuba.

La prohibición de remesas a altos funcionarios del gobierno y del Partido Comunista, la amplió a sus familiares cercanos, incluidos hijos, padres, abuelos, primos y tíos, muestra de sus desequilibrios psíquicos. Sigue leyendo

Las campañas de la CIA contra Cuba, ya no engañan a nadie.


Por Arthur González.

Durante 60 años, funcionarios de la CIA y del Departamento de Estado, han elaborado miles de argumentos falsos para acusar a Cuba de cuantos males existen en este mundo y satanizar a la Revolución cubana, algo que en las décadas de los años 60 y 70 del siglo XX tuvo cierto efecto, por el aislamiento que impusieron a la Isla mediante sus planes macabros, pero hoy todo es diferente.

La apertura de Cuba al mundo y del mundo a Cuba, como pidió el Papa Juan Pablo II durante su visita en 1998, unido al acceso a Internet, permiten conocer en tiempo real lo que sucede dentro y fuera del país, por tanto, las mentiras o Fake News se esclarecen rápidamente.

Para los yanquis el arma más empleada contra la Revolución es la guerra económica, comercial, financiera y biológica, en su desesperado deseo de ahogar a los cubanos, sumada a las campañas mediáticas para sembrar el criterio de que el socialismo es culpable de sus penurias.

Donald Trump, complaciendo peticiones del senador Marco Rubio, en representación de la mafia terrorista de Miami, sueña con ser el presidente que destruya la Revolución socialista y para eso impone nuevas sanciones contra todos los que comercian con Cuba, inviertan en su desarrollo, realicen transacciones bancarias y cualquier exportación cubana que permita obtener dinero para mejorar su economía.

Por eso es violenta la guerra mediática emprendida por Estados Unidos contra las misiones médicas cubanas en el mundo, llegando a ofrecer hasta tres millones de dólares, a organizaciones que busquen información e investiguen a las misiones médicas cubanas en el exterior, dinero que pagarán de los fondos destinados a la CIA, bajo fachada pública de la USAID.

El motivo real de esa persecución, es que la colaboración médica cubana representa hoy la principal fuente de ingresos, porque los más de 50 mil médicos y paramédicos que laboran en casi 60 países del mundo, aportaron en 2018 unos 6 mil 400 millones de dólares.

Por esa razón, la batalla desarrollada va precisamente a cortar dicha entrada de dinero, con el propósito de arreciar la guerra económica contra Cuba.

El 26 de julio 2019, Mike Pompeo, ex director de la CIA y actual secretario de Estado, expresó:

Estados Unidos sancionará a los funcionarios cubanos que explotan y coaccionan a los médicos cubanos, desplegados en más de 65 países en las llamadas misiones internacionalistas. El régimen cubano explota a sus profesionales médicos, maestros y otros trabajadores, usándolos para comprar apoyo financiero y político internacional y mantener a flote su ajustada economía, mientras se embolsa la mayoría de los salarios”.

Evidentemente, Donald Trump y su camarilla neo nazi, integrada por Mike Pompeo, Elliott Abram y Marco Rubio, se han propuesto cortar toda entrada de divisas a Cuba y para eso el 6 de septiembre 2019 el Departamento del Tesoro, modificó el Reglamento de Control de Activos de Cuba, a fin de imponer nuevas sanciones a la Isla, argumentando que: “las nuevas sanciones incluyen medidas para evitar que Cuba tenga acceso a divisas”.

Las misiones de colaboración médica cubana las pretenden acabar a todo costo, iniciando tal propósito con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien, al tomar posición del cargo y siguiendo instrucciones de Washington, inició sus ataques al personal de la salud de Cuba y en su reciente intervención ante la Asamblea General de la ONU, declaró: “el trabajo de los médicos cubanos era de esclavos y el sistema socialista es un peligro”.

La cruzada es total, por eso Carlos Trujillo, embajador yanqui ante la Organización de los Estados Americanos, dijo:

“Otros países continúan con estas misiones, y las historias que escuchamos hoy no deberían continuar. Estados Unidos tiene el deber de detener esa situación”.

Por su parte, Carrie Filipetti, sub secretaria del Departamento de Estado para el Hemisferio Occidental, declaró:

“Cuba tiene misiones médicas en 66 países y Estados Unidos busca identificarlas, conocer el tipo de contrato que tienen y alertar a las autoridades de esos países de que pueden estar en medio de un caso de tráfico humano”.

Lo que ocurre hoy con las misiones de colaboración médica cubana en Ecuador y Bolivia, es parte del plan diseñado por la CIA y el Departamento de Estado, que pretende cerrar toda entrada de dinero a Cuba y para ello fabrican mentiras que ya nadie cree, pues los millones de pacientes receptores de la atención médica de Cuba, agradecen eternamente la sanación de sus enfermedades, con un trato humano muy diferente al de otros profesionales que ven en la medicina una fuente de dinero.

Las mentiras construidas son tan burdas que pretenden acusar a los médicos, enfermeras y técnicos de la salud de ser la “tapadera a las operaciones encubiertas en América Latina”, falacia iniciada en Venezuela y ahora repiten en Bolivia, para justificar las orientaciones yanquis de cerrar esas misiones y con ello cortarle a Cuba la entrada de divisas.

El engaño de los yanquis se desvanece, pues sus propios documentos desclasificados se encargan de denunciar sus planes y operaciones encubiertas, como el memorando elaborado por el subdirector de la Agencia de Información de estados Unidos (USIA), Donald Wilson, fechado el 20 de julio 1962 y dirigido al General Edward Lansdale, jefe de operaciones de la Operación Mangosta, donde afirma:

Nuestros objetivos en este período fueron utilizar todos los medios para movilizar a la opinión pública en América Latina, centrada en la dominación comunista de Castro sobre el pueblo cubano, demostrando la incapacidad de satisfacer las aspiraciones del pueblo…”

Un día antes, el 19 de julio, Robert Hurwitch, funcionario de Asuntos Cubanos del Buró de Asuntos Internacionales del Departamento de Estado, informaba al General Lansdale:

“El Departamento preside un Comité de Guerra Psicológica en un nivel de trabajo interagencias…que coordina las actividades de propaganda de las agencias involucradas, determina los temas y asigna responsabilidades operativas. Entre los temas principales están:

Los fracasos y promesas traicionadas por el régimen de Castro, la supresión de los derechos humanos, el deterioro económico y la injusticia social, los intentos subversivos cubanos en otras partes del Hemisferio” […]

“En lo económico, un Comité interagencias conformado por representantes de los Departamentos de Estado, Comercio, Tesoro y la CIA, explora las posibilidades de acciones económicas contra Cuba […] Si la posición de la moneda convertible en Cuba continúa deteriorándose…podemos observar una decadencia continuada del comercio entre Cuba y el mundo libre, reduciendo así sus oportunidades […]

Los planes de la CIA y el Departamento de Estado no cambian, a pesar de 60 años de fracasos, y ya no engañan a nadie. Se resisten a comprender que los principios del pueblo cubano de mantener su independencia y soberanía nacional, continúan intactos, porque como aseveró José Martí:

Una vez gozada la libertad, ya no se puede vivir sin ella”

Sigue provocando la encargada de negocios de la Embajada yanqui en La Habana.


Por Arthur González.

Mara Tekach, encargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Cuba, no cesa de cumplir al pie de la letra las orientaciones que recibe del Departamento de Estado, consistentes en mantener una permanente provocación contra el Gobierno cubano, lo que ya se hace inadmisible.

El 12 de noviembre dicha diplomática visitó la ciudad de Santiago de Cuba, con el pretexto de rendir homenaje a los cubanos y estadounidenses caídos en 1898 en la guerra contra España, que según ella “conquistaron juntos la libertad de Cuba”, ocultando que los Estados Unidos ingresaron en la guerra después de hacer estallar el buque de guerra Maine, enviado a la Habana para fabricar el pretexto y poder participar en la contienda, e impedir que los cubanos alcanzaran su liberación del yugo colonial español.

Tampoco mencionó que las tropas estadounidenses prohibieron a las cubanas ingresar en la ciudad de Santiago de Cuba, una vez rendido el ejército español, ni dijo que los yanquis ocuparon el territorio nacional a la fuerza desde 1898 hasta 1902, y solo se retiraron después de imponerle a la naciente constitución cubana, un apéndice conocido como Enmienda Platt, aprobada por el Senado de Estados Unidos, dándole prerrogativas de invadir militarmente a la Isla cada vez que lo entendieran.

Otras de las medidas contempladas en dicha Enmienda constitucional, fue la cesión de Cuba a Estados Unidos de tres bases carboneras, una de ella dio origen a la actual Base Naval en Guantánamo a pesar del repudio popular cubano, entre otras acciones que limitaron la libertad política y económica de la naciente república.

Este fue el pretexto utilizado por la diplomática yanqui para llevar a cabo sus verdaderos planes en la provincia oriental, que eran poderse reunir con elementos contrarrevolucionarios financiados por Estados Unidos, con el fin de estimularlos a realizar actos provocativos contra el Gobierno cubano, sabiendo que el Rey de España tiene previsto visitar Santiago de Cuba, para que se lleve la impresión de que en Cuba se “reprime” a los llamados “opositores” que Estados Unidos fabrica y orienta.

Mara Tekach legalizó su accionar injerencista en las redes sociales, a fin de que el mundo y sus jefes conozcan como actúa en la Isla, al publicar en su cuenta de Twitter:

“En nuestra ruta a #SantiagodeCuba, nos reunimos con activistas, líderes religiosos, y muchas personas que están luchando por la #LibertadParaCuba y conocimos sobre sus desafíos y sacrificios”.

De igual forma, dio continuidad a la campaña fabricada por la CIA y el Departamento de Estado, sobre la inventada “represión” contra los “opositores”, algo que nadie que visita a la Isla ve, ni la reaccionaria jerarquía católica afirma, como tampoco lo ratifican las decenas de agencias de prensa internacionales acreditadas en Cuba, muy distinto a las verdaderas represiones que ejecutan los gobernantes de Chile, Ecuador, Argentina y recientemente los militares bolivianos, a las órdenes de los yanquis, sin recibir una sola condena.

Esta cruzada mediática es la misma que se puso en marcha en 1959 y reforzada en 1961 cuando el presidente J. F. Kennedy aprobó la Operación Mangosta, en la que se expone:

“El Departamento de Estado preside el grupo de Operaciones Psicológicas Interagencias que se reúne semanalmente; la Agencia de Información Nacional (USIA) distribuye cualquier información del Gobierno y genera información “gris” no oficial (5 millones de historietas y miles de libros en idioma español sobre Cuba y distribuidos en América Latina). La CIA aprueba la información conveniente para los canales “grises” y psicológicos encubiertos (la radio, la mensajería hacia Cuba y la distribución dentro de Cuba)”

La información “gris” consiste en elaborar una noticia verdadera y dos falsas para hacerlas creíbles.

El pasado mes de septiembre 2019 fueron expulsados dos diplomáticos cubanos acreditados en la misión de la ONU, y Mike Pompeo, secretario de Estado y ex director de la CIA, a través de un comunicado oficial señaló: “la decisión fue tomada debido a que los dos representantes de la Isla, intentaron realizar operaciones de influencia contra Estados Unidos y abusar de sus privilegios de residencia”.

En ese marco, la vocera del Departamento de Estado, Morgan Ortagus, confirmó en su cuenta de Twitter que “el cuerpo diplomático cubano ante la ONU deberá permanecer solamente en Manhattan, Nueva York, en donde se localiza la sede del organismo”.

Al respecto el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, afirmó: “Cuba responderá de manera apropiada y oportuna y reiteró que estas decisiones de Washington son acciones injustificadas e ilegítimas sobre la base de calumniar a los diplomáticos cubanos y a su misión ante la ONU”.

Consideró que: “el Departamento de Estado establece un precedente peligroso para las relaciones diplomáticas y el derecho internacional y que con ello busca provocar una escalada diplomática que lleve a la ruptura de relaciones bilaterales y al cierre de las respectivas embajadas”, las que fueron reabiertas en 2015 durante la Administración de Barack Obama.

Las acciones de la encargada de negocios demuestran la prepotencia yanqui y quizás se piense que es intocable, pero tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe.

Ella y sus jefes deben leer a Martí para comprender que:

“Debe hacerse en cada momento, lo que en cada momento es necesario”