Mafia terrorista pide a Donald Trump ahogar a Cuba.


Por Arthur González.

Un grupo de mafiosos y terroristas anticubanos asentados en Miami, envió recientemente una carta al presidente Donald Trump, solicitándole nuevas medidas para ahogar a Cuba.

Entre los firmantes de la misiva aparece, Carlos Alberto Montaner, terrorista al servicio de la CIA 9 y prófugo de la justicia cubana, sancionado por colocar bombas en escuelas, cines y centros comerciales habaneros, y el también terrorista Armando Valladares, condenado por similar delito y policía de la tiranía de Fulgencio Batista, identificado como torturador por sus víctimas.

Esos criminales que ahora pasan como escritores y poetas, le piden a Trump que ejecute nuevas medidas para “culminar de una vez con la política implementada por la Administración Obama hacia Cuba, olvidándose que ese Presidente mantuvo y fortaleció la guerra económica y financiera, siendo quien más y mayores multas impuso a la banca extranjera.

Obama aprobó 20 millones de usd anuales para las acciones subversivas, presupuesto oficial que Trump eliminó formalmente.

La primera medida propuesta por la mafia terrorista es “condicionar la transición política en Cuba, solamente después de que se realicen elecciones, consideradas por la mafia anticubana como libres, y supervisadas internacionalmente, el restablecimiento de las libertades básicas y la liberación de los presos políticos”.

Otras de sus peticiones es la “solución y el pago por el nuevo gobierno cubano, de las reclamaciones de aquellas propiedades estadounidenses nacionalizadas por la Revolución”, algo con lo que Cuba siempre ha estado de acuerdo en negociar, teniendo en cuenta el pago que Estados Unidos deberá hacer por los daños causados por ejecutar planes de terrorismo de estado, comprobado en sus documentos oficiales.

La reinclusión de Cuba en la lista de países que patrocinan el terrorismo aparece entre las solicitudes, evidenciando su desconocimiento, porque Obama solo hizo un cambio cosmético, colocándola en la lista de “países observados”. Ese traslado de patrocinador a país observado, mantiene las mismas sanciones hacia la Revolución, y como declararon funcionarios del Departamento de Estado, el cambio es más bien psicológico, pues la guerra económica y otras sanciones mantienen su vigencia total.

En cuanto a los recortes de visados de los intercambios culturales, los mafiosos no conocen por qué se les facilita. Sería conveniente que leyeran las recomendaciones del Council Foreign Relation, para que comprendieran los reales intereses que se esconden detrás de esa decisión de Obama, las cuales intentan preparar la deseada “transición hacia el capitalismo”, al aseverar:

“Las visitas a Estados Unidos de artistas cubanos tienen como propósito ejercer influencia política sobre los mismos, permitirles actuar en lugares donde siempre han soñado hacerlo y sobre todo pagarles altas sumas de dinero con el cual regresarían a Cuba. Esto sería a su vez un estímulo para que también otros artistas se interesaran en actuar en los Estados Unidos y situaría al que los que regresen en una posición económica por encima de los otros artistas y del pueblo cubano en general, lo que paulatinamente los convertiría en personas con intereses y visión diferente. Esto es muy importante para los planes de Transición”.

Su petición de cerrar la embajada solo perjudicaría a la CIA, que tendrá que reducir su personal y buscar otras vías para su labor de espionaje humano y técnico, algo que no conviene a sus planes de influenciar a los jóvenes y funcionarios cubanos para lograr el derrocamiento de la Revolución.

La trasnochada mafia terrorista acostumbrada a los fracasos, sueña con retrotraer a Cuba al pasado, e imponer nuevamente la desigualdad social, racial, de género, las torturas, asesinatos y las desapariciones, de todo aquel que se opusiera a la dictadura batistiana, como hacían los órganos represivos como el BRAC, el SIM y la policía.

Para la actual formulación se agruparon en una organización creada en Miami y que recibe financiamiento del gobierno yanqui, denominada Inspire America Foundation, integrada por una junta de 25 miembros, entre ellos Tomás Regalado, ex alcalde de Miami y actual director de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB), e encargada de las transmisiones de Radio y TV Martí, que jamás se han visto ni escuchado en la isla, pero siguen recibiendo fondos millonarios para engordar sus bolsillos.

Al final los firmantes de la carta afirman que “Estados Unidos no puede aceptar ningún estado enemigo en sus fronteras, mine activamente los intereses nacionales en el mundo, exportando espías y criminales a las ciudades estadounidenses, y protegiendo terroristas”, evidenciando una pérdida total de memoria.

Los que exportan espías por doquier son los Estados Unidos, algo s notable y reconocido con su monitoreo de los correos electrónicos y conversaciones, oficiales y personales, de jefes de estados, altos funcionarios, científicos y todos los que la CIA y la NSA decidan espiar.

En el caso cubano, esos que quieren disfrazarse de ovejas deben recordar las redes que la CIA organizó desde 1959 para intentar derrocar al gobierno de Castro.

¿No recuerdan que en marzo de 1961 la CIA reclutó como espía al Comandante de la Revolución, Rolando Cubelas, y además de solicitarle informaciones, le entregaron medios para asesinar a Fidel Castro?

¿Olvidaron que, en 1960 la CIA envió a un equipo de sus mejores especialistas para instalar clandestinamente micrófonos en la agencia de prensa china SINJUA, descubierto por la Seguridad del Estado de Cuba?

¿Y que dicen los mafiosos de Miami de la contundente denuncia de Cuba efectuada en 1987 al trabajo de la CIA, con 27 supuestos agentes de ellos, que en realidad trabajaban para la Seguridad Cubana, desenmascarando a 22 oficiales que en la Sección de Intereses en La Habana laboraban como “diplomáticos”?

¿Y los otros 55 oficiales CIA acreditados como funcionarios en tránsito, que se dedicaban a depositar modernas plantas de transmisión satelital y otras a corta distancia, para enviar y recibir las orientaciones de Langley?

El primer exportador de espías del mundo es Estados Unidos, unos como diplomáticos y otros como comerciantes, empresarios o inocentes turistas, que viajan por el mundo reclutando personas para obtener informaciones e influenciar en las decisiones gubernamentales.

Cuba ha sido y sigue siendo víctima de la política agresiva de Estados Unidos, quien nunca aceptó un gobierno que no se sometiera a sus órdenes, por eso su amargura y odio, pero los cubanos resisten estoicamente con unidad, para no regresar nunca al pasado oprobioso impuesto en 1902 por la Casa Blanca, pues como aseguró José Martí:

“Una vez gozada la libertad, no se puede ya vivir sin ella”

 

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The Cuban Revolution as It Is.


Por Arthur González.

Diversos artículos circulan sobre la reciente publicación del libro “The World as It Is” (El mundo tal como es), escrito por Ben Rhodes, asesor de seguridad del ex presidente Barack Obama y uno de los negociadores para el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba.

Dicho proceso se mantuvo en secreto, para que la mafia terrorista de Miami no se opusiese al cambio de estrategia que Obama estaba dispuesto a ejecutar, con el propósito de desmontar el socialismo cubano desde adentro, lo cual había dado buenos resultado para Estados Unidos en el siglo XX, reconocido por Hillary Clinton durante su campaña presidencial.

En sus memorias sobre ese hecho trascendental, culminado con el anunció al unísono el 17 de diciembre del 2014 por Barack Obama y el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Ben Rhodes, afirma: “Cuba nunca cumplió con algunas de las promesas que se discutieron en ese proceso”.

Según él, las reformas que Estados Unidos deseaba obtener de la parte cubana, estaban relacionadas con “ciertas reformas económicas y políticas, incluso la apertura de negocios de Estados Unidos en la Isla”, situación que afirma “quedaron congeladas posterior al discurso del presidente Obama en La Habana, transmitido al mundo por la TV”.

Al respecto asevera en su libro que ellos “estaban conscientes que de trasmitir ese discurso en vivo y sin censura por la TV, el tiro podría salirles por la culata”, o sea todas las promesas podían incumplirse.

En ese discurso, Obama dejó establecido que aspiraba a lograr, el eufemístico tránsito pacífico de Cuba hacia el capitalismo, sistema dejado atrás en 1959, por no resolver los acuciantes problemas económicos, sociales y políticos que padeció la República desde 1902, que solo sirvió para enriquecer a unos cuantos y a los inversionistas yanquis que se apoderaron de gran parte del país, situación denunciada por Fidel Castro, durante su defensa en el juicio por el asalto al cuartel Moncada.

Uno de los puntos que más repudio causó entre los cubanos, fue el llamado de Obama a “olvidar la historia”, lo que significaba borrar de un plumazo todo el daño causado por la política de terrorismo de Estado ejecutada por Estados Unidos y el sufrimiento del pueblo con la aplicación de la guerra económica diseñada por la CIA y aprobada por la Casa Blanca.

Lo que omite Rhodes en sus memorias es que, en ese proceso de negociaciones, Estados Unidos no aceptó eliminar la guerra económica, el financiamiento a la subversión contra Cuba, su apoyo a la contrarrevolución interna creada y dirigida por ellos, la Radio y TV Martí, las leyes Torricelli, Helms-Burton, de Ajuste Cubano, y menos devolver la base naval, enclavada en la bahía de Guantánamo.

Sin embargo, su estrategia era la misma de otros Presidentes que negociaron secretamente con la Revolución. Prueba de eso consta en el análisis que realizó el Consejo de Seguridad en 1977, respecto a una revisión de la política yanqui hacia Cuba, donde se expuso que Estados Unidos tenía razones de peso para avanzar hacia la normalización de sus relaciones con La Habana.

Las conclusiones a las que arribaron fueron:

“La normalización serviría a los intereses de Estados Unidos a largo plazo; reduciría la dependencia de Cuba hacia los países socialistas; ofrecería incentivos a los cubanos para que cesaran su intervención en otros países; podría mejorar la situación de los derechos humanos en la Isla, según los parámetros yanquis; se avanzaría en el trato para obtener una compensación por la nacionalización de sus propiedades; se abrirían oportunidades comerciales en el mercado cubano; Washington mejoraría su imagen en Latinoamérica y sobre todo reestablecerían la presencia estadounidense, especialmente de la CIA.

En aquella oportunidad el Consejo dio luz verde al proceso, con la estrategia del “paso a paso”, comenzando por negociar acuerdos sobre fronteras marítimas y la pesca, intercambios culturales, la reunificación familiar y otros similares.

Un principio acordado fue el de no ceder en la eliminación de la guerra económica y mantenerla como un arma para negociar en el futuro.

Obama tenía un escenario con elementos diferentes, entre ellos Allan Gross, enviado a Cuba para ejecutar acciones de subversión, bajo el manto de las Organizaciones No Gubernamentales, como la USAID, nueva mascara de la CIA para no dejar sus huellas.

Gross llevaba años en prisión, es judío y las presiones para su liberación se hacían insostenibles, similares a las que tenía para liberar a los tres cubanos que fueron sancionados de forma manipulada por las presiones de la mafia cubana de Miami, y los antecedentes de canjes que obraban con 10 espías ruso, unos años antes.

A eso se unía la situación desfavorable con América Latina y la pérdida del hegemonismo yanqui en la región, algo que Estados Unidos requería a toda costa.

Obama presionó todo el tiempo, con la ilusión de que los cubanos se dejarían engañar por su simpatía e inteligencia. Se reunió con los trabajadores no estatales, vendiéndoles supuestas bondades del capitalismo y aseguró en sus discursos:

“…continuaremos abordando los temas relacionados con la democracia y los derechos humanos en Cuba […] podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso… Nuestras políticas en materia de viajes y remesas están ayudando a los cubanos, al brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente…Estas medidas servirán para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba…Nuestros esfuerzos se enfocan en promocionar la independencia de los cubanos para que no tengan que depender del estado cubano”.

A la vez, fue el presidente que más sanciones impuso a la banca internacional, entre ellas la multa de 10 mil millones de dólares al banco francés PNB Paribas, situación que impide los negocios e inversiones extranjeras en Cuba.

Paralelamente y como trampa azucarada, aprobó algunas medias que aparentaban flexibilizar el bloqueo económico, algo que la Secretaria de Comercio, Penny Pritzker, se encargó de esclarecer cuando aseguró en su twitter:

Las provisiones aprobadas están diseñadas para apoyar al sector privado emergente en Cuba y colocarnos más cerca de alcanzar las metas históricas de política exterior del presidente Obama y fortalecer la sociedad civil cubana”.

Estados Unidos persiste en destruir el socialismo, no acepta ideas políticas diferentes a las que le impone al mundo, pero volvieron a errar porque Cuba no vende la soberanía ni su independencia, basado en los principios redactados por José Martí en el Partido Revolucionario Cubano, cuando afirmó:

“El Partido Revolucionario Cubano se constituye para lograr, con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la Isla de Cuba…”

 

 

La CIA intensifica sus planes contra Cuba.


Por Arthur González.

Como en los años 60 del pasado siglo XX, la CIA retoma sus planes contra la Revolución cubana, algunos copiados de aquellos que nunca tuvieron resultados.

Con el nuevo presidente Miguel Díaz-Canel, al frente de los Consejos de Estado y de Ministros, la CIA y el actual mandatario de Estados Unidos, intensifican sus acciones anticubanas, echándole mano a cuanto fantoche aparezca en el camino y se preste a cumplir sus órdenes.

Como arma fundamental mantienen la guerra económica, con la ilusión de que el pueblo se lance a las calles y exija cambios.

Una de las medidas a las que más empeño ponen, son los falsos ataques acústicos y consecuencias en salud hacia sus diplomáticos en La Habana, algo que no pueden demostrar, pero mantienen el tema en cartelera para ahuyentar los turistas y afectar la economía cubana. Para que nadie olvide el asunto, ahora repiten el libreto en China, a riesgo del costo político que eso pudiera conllevarles.

Sobre eso, recientemente Tomás Regalado, periodista y político, de origen cubano radicado en Estados Unidos, declaró en el Interamerican Institute for Democracy (IID):

“Actualmente existen oportunidades coyunturales para debilitar a los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua”.

Tras las sanciones y alertas de viaje a Cuba emitidas desde los EE.UU., lo único que está dando renta en Cuba, son los cruceros, porque los turistas que quieren ir a Cuba no quieren ir a los hoteles por temor a ser penalizados por el Departamento del Tesoro. De modo que la gente se queda en los cruceros. Algunas sanciones están dando resultados”.

El IID se dedica al estudio de la política exterior de los EE.UU. hacia las denominadas “dictaduras” del continente, y es dirigido por Carlos Alberto Montaner, terrorista cubano.

Unido al recrudecimiento de su guerra económica y mediática contra Cuba, la CIA intensifica otras medidas para estructurar una “oposición” interna entre los jóvenes y artistas.

Entre los asalariados que más financian actualmente está Rosa María Payá, devenida en “refugiada política” en Miami, por ser la única figura joven que pueden mostrar ante el mundo como “disidente” cubana, a pesar de no residir en la Isla, nunca fue miembro de grupitos contrarrevolucionarios, estudió en la Universidad de La Habana y no es aceptada por elementos “disidentes” de larga data al servicio de los yanquis.

Rosa María en poco tiempo ha recibido un apoyo total de la CIA y políticos como Marco Rubio e Ileana Ros-Lehtinen, fue enviada a múltiples países europeos y latinoamericanos, incluso bajo solicitudes del Departamento de Estado es recibida por políticos y miembros del Parlamento Europeo.

Esa “refugiada política” hecha a la medida de las necesidades yanquis, sustituyó a Yoani Sánchez, quien en el 2004 fue reclutada por Carlos Alberto Montaner, siendo igualmente paseada por el mundo, y sin éxitos pasó al olvido.

En los actuales planes de la CIA, Rosa María fue dirigida a participar en el evento Teen Vogue Summit, organizado por la revista Vogue, el pasado 1ro de junio en New York, donde expuso el proyecto Cuba Decide, pero sin resultados que mostrar.

Teen Vogue Summit tuvo este año una agenda para intercambiar sobre temas del control de armas, la reforma migratoria y el cambio climático.

Rosa María, igualmente fue llevada recientemente a una reunión con el embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo, miembro del Partido Republicano y fuertes relaciones con Marco Rubio. En dicho encuentro la “refugiada” solicitó que la OEA prestara atención a lo que ella denomina “crisis democrática” que vive la Isla, matriz de opinión que la CIA está conformando, para crear condiciones a futuras acciones internas con sus asalariados y para lo cual aspira a emplear los twists y los SMS, tal y como hacen hoy en Venezuela y Nicaragua.

El encuentro con el embajador yanqui estuvo auspiciado por la organización anticubana Freedom House, financiada por la CIA, tras la NED y el Departamento de Estado, donde Payá Acevedo se presentó como “presidenta de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia”, cargo que le asignaron para darle representatividad y justificar su presencia en actividades de la región, solicitándole a los miembros de la OEA que, además de tomar medidas contra Venezuela, lo hagan igualmente hacia Cuba para “poner fin a la represión y la falta de libertades”.

Siguiendo ese libreto, Rosa María expresó “la necesidad de recuperar un sistema democrático e instó a la OEA y sus estados miembros, a no reconocer como representantes del pueblo cubano a los miembros de la Asamblea Nacional, ni a Miguel Díaz-Canel, por no haber sido elegidos bajo un sistema con garantías democráticas”.

Trujillo, en su posterior intervención ante la Asamblea de la OEA, expuso: “los países de las Américas tienen que aceptar que Cuba es la madre de todo mal, referente al debilitamiento de la democracia en el continente y las violaciones de derechos humanos”.

Otra línea de trabajo de la CIA es sobre el sector artístico-intelectual, donde la artista plástica Tania Bruguera, tiene la cara visible en busca de captar adeptos para sus planes.

En ese sentido, lo más reciente es su oferta de financiamiento a cineastas cubanos, para “promover la diversidad de voces en el audiovisual independiente cubano, impulsar a directores, productores y guionistas noveles de comunidades poco representadas, a contar sus historias”.

Afirmó que le dará prioridad a “proyectos con temas sociales acuciantes en la Cuba de hoy y del futuro, que sostengan los principios de no discriminación por orientación sexual, identidad de género, color de la piel, forma de pensar, estatus socioeconómico y procedencia geográfica”.

Como financista del proyecto aparece el Instituto Internacional de Artivismo Hanna Arendt (INSTAR), engendro creado para sustentar esa estrategia subversiva como “un espacio de alfabetización cívica en la Isla, resultado de la acción pública #YoTambienExijo”.

Tampoco habrá resultados favorables para la CIA, porque los cubanos empuñarán siempre su espada victoriosa, porque como afirmó José Martí:

“Lengua, tenemos todos; pero espada pocos”

 

¿Por qué Google obtuvo licencia para entrar en Cuba?


Por Arthur González.

Nunca antes el gobierno de Estados Unidos permitió la entrada de Internet a Cuba, ni el empleo de los cables submarinos que pasan cerca de sus costas u otras facilidades. Muchos sitios en Internet están prohibidos para la Isla por la guerra económica que dura ya 59 años. Sin embargo, Barack Obama le aprobó una licencia a Google para entrar en Cuba. ¿Qué razones estuvieron presentes en tal decisión?

¿Ayudar a que los cubanos pudieran acceder a más informaciones científicas, técnicas y otras para mejorar la economía cubana?

Definitivamente no. Aún permanecen restricciones de acceso en muchas de esas áreas, el objetivo real es poder llegar con sus informaciones distorsionadas, sus símbolos y sus valores a la juventud cubana, para como afirmó el propio Obama:

“…podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso”. “Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano. […] y brindarles nuevas fuentes de información…”

Por supuesto que Cuba tiene que aprovechar esa apertura por pequeña que sea, para salir al mundo y darle a conocer su verdad, para destruir las campañas mediáticas que desbordan la red de redes con mentiras, sobre falsas violaciones de los derechos de los cubanos, exponer sus logros, alcanzados con esfuerzo y sacrificio, a pesar de los daños causados por la política criminal de Estados Unidos.

Es la oportunidad de contarle al mundo los actos terroristas que ejecuta el gobierno yanqui, la guerra biológica para afectar al pueblo y la persecución a todos los bancos extranjeros y empresas que pretenden establecer negocios con Cuba.

Para no pecar de ingenuos, los cubanos deben estar conscientes de qué se esconde detrás de esa licencia de Obama y por qué Donald Trump la mantiene, a pesar de haber tomado medidas para desmontar muchos aspectos de la política de su antecesor, incluso la Directiva Presidencial, esa que pretendía matar al pueblo con miel, en vez de a latigazos.

Durante su campaña presidencial, Donald Trump asumió el lenguaje reaccionario y ultraconservador plasmado en la Plataforma del Partido Republicano, la cual expone entre otras direcciones las siguientes:

“La apertura hacia Cuba de la actual administración Obama, fue un vergonzoso acomodo a las demandas de los tiranos. Solo fortalecerán a esa dictadura militar. […] Reclamamos una plataforma aérea para las transmisiones de Radio y TV Martí, y la promoción del acceso a Internet como herramienta tecnológica para fortalecer el movimiento pro democracia en Cuba.”

Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump cumplió con todo lo prometido en su campaña por la presidencia, pero no cambió en nada la licencia otorgada a Google para Cuba, incluso en días recientes permitió que el presidente ejecutivo de la misma, Eric Emerson Schmidt, viajara a La Habana en compañía del senador republicano Jeff Flake. ¿Por qué? Los antecedentes hablan.

En 1996 la RAND Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, elaboró un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las comunicaciones cubanas, las redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos”.

Ese trabajo expone la necesidad de ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente, para lo cual afirma:

“Es necesario alentar el enlace de Cuba a Internet, utilizarla para transmitir noticias y análisis balanceados, promover su uso por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

Insistiendo en esa dirección, en marzo del 2005 el ultra conservador Roger Noriega, Subsecretario de Estado para el hemisferio occidental, declaró en una audiencia congresional:

“Estados Unidos ha flexibilizado los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad a grupos de la sociedad civil”.

Durante un evento efectuado en 2012 en la Fundación Heritage, de conjunto con Google Ideas, se elaboró un informe recomendándole al gobierno de Estados Unidos, crear una red WIFI remota para posibilitar el acceso de los cubanos a Internet.

En ese conclave estaba presente el senador republicano Marco Rubio, quien expresó:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, porque Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

El Departamento de Estado anunció el 13 de junio de 2013, la propuesta de proyectos para promover la democracia y los derechos humanos en Cuba, entre esos el uso de herramientas digitales para ser empleadas, de forma selectiva y segura, por la población civil, junto a otros programas para el fomento de la igualdad y defensa de las redes sociales de los negros cubanos.

Programas creados para la subversión en Cuba como Zunzuneo y Conmotion, este último diseñado por Open Technology Institute at The New América Foundation, fueron denunciados oportunamente.

Bienvenido el acceso pleno a Internet, porque los cubanos tienen la suficiente preparación para saber diferenciar lo útil de lo subversivo, pero ante un enemigo que no cesa de agredir durante más de medio siglo, siempre habrá que estar alertas y como dijo José Martí:

“Hacer en cada momento, lo que en cada momento sea necesario”

¿Hacia dónde mira la OEA?


Por Arthur González.

Todo indica que Luis Almagro, Secretario General de la OEA, solo mira hacia Venezuela cumpliendo órdenes de la Casa Blanca, con el propósito de mantener la matriz de opinión fabricada contra Nicolás Maduro, al que no admiten como Presidente por no acatar dictados de los yanquis y luchar por la soberanía nacional.

Esa actitud del líder venezolano le ha costado soportar la guerra económica y financiera impuesta por Estados Unidos, en intento desesperado por conseguir que el pueblo lo rechace, algo que hasta la fecha no han logrado pues los venezolanos ya saben leer y escribir, gracias a los programas sociales llevados a cabo por la Revolución Bolivariana.

Lo más reciente de Almagro es la acusación que pretende hacerle a Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional, a partir de un informe que, por órdenes suyas, elaboró un grupito de supuestos expertos, que ahora dicen tener “fundamentos suficientes” para concluir que, en Venezuela las autoridades cometieron crímenes de lesa humanidad. De los muertos causados por la oposición financiada y entrenada por la embajada de Estados Unidos en Caracas, no se habla.

Para dicho informe se prestó Santiago Cantón, quien fuera secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y con vistas a incrementar las campañas de prensa diseñadas por expertos de la CIA, este ofreció una conferencia de prensa en Washington, donde expresó:

“Las fuerzas de Seguridad del Estado venezolanas llevaron a cabo 131 ejecuciones extrajudiciales y conocimos de 8 mil homicidios, 12 mil personas detenidas arbitrariamente en los últimos dos años, y de ellas, 289 alegaron torturas y 192 casos violencia sexual contra hombres y mujeres, por descargas eléctricas en sus genitales”.

Tal parece que el ex funcionario de la CIDH estuvo repasando las torturas aplicadas por el ejército de Estados Unidos contra el valiente pueblo vietnamita y las ejecutadas en cárceles de Irak durante la invasión, justificada con mentiras de supuestas armas químicas que jamás se encontraron.

El mundo sabe cómo Estados Unidos construye mentiras para justificar su política imperial, crea héroes o enemigos al mejor estilo de Hollywood, sin remordimientos posteriores.

Sin embargo, en países donde existen asesinatos en masa, el ejército, asesina, tortura y desaparece a personas inocentes, no son condenados por Almagro, ni organiza investigaciones especiales. Calla cumpliendo instrucciones de quienes le pagan y sostienen en el cargo para que diga y haga lo que desean la Casa Blanca y la CIA.

Esas denuncias contra Maduro son parte del espectáculo, porque la OEA como institución no tiene capacidad para enviar un caso a la Corte Penal Internacional y tampoco ha logrado que alguno de los países miembros, que, si tienen derecho de hacerlo, den ese paso, al saber todos que tales historias son construidas por los yanquis en su desesperación por derrocar al presidente constitucional venezolano.

Almagro ni el Departamento de Estado, denuncian a México por los asesinatos que diariamente se comenten y aumentan ante la proximidad de las elecciones, situación que sí constituye un crimen de lesa humanidad.

Desde que se inició la actual campaña electoral, se reportan más de 100 políticos asesinados y la OEA no los condena, ni Estados Unidos o la Unión Europea le imponen sanciones similares a las de Venezuela.

A partir del 8 de septiembre 2017 hasta el 26 de mayo 2018, en México han sido asesinados once candidatos, lo que indica el nivel de violencia e impunidad existente, más 313 agresiones en contra de políticos, para un promedio de tres por día y 44 atentados contra la vida de familiares de algún candidato o servidor público, para un total de 46 parientes asesinados, sin que Almagro condene tales crímenes.

De acuerdo con una investigación elaborada por la empresa Etellekt Consultores, hasta la fecha se contabilizan 102 políticos asesinados en México, (incluidos los de pre campañas) y entre las víctimas mortales se encuentran 28 precandidatos, 17 ex alcaldes, 13 regidores y 12 presidentes municipales en funciones. Otros 112 reciben amenazas de muerte si no desisten en su empeño de postularse.

Esa situación no sucedió en el proceso electoral venezolano, donde la oposición no tuvo un solo asesinado o amenazado de muerte.

De los asesinatos en México, el estudio afirma el que el 67% de los casos fueron ejecutados por Comandos, y el 16% de las víctimas presentaron huellas de tortura y violencia extrema, hechos que Almagro tampoco ve ni denuncia, una prueba más de la confabulación política para desprestigiar a Nicolás Maduro.

La corrupción en México, tampoco es reprobada por la OEA o Estados Unidos, a pesar de que estudios realizados aseguran que, por cada peso mexicano destinado a los partidos políticos, se gastan 15 de manera ilegal, evidencia de la podredumbre del sistema electoral mexicano, y como fabrican el fraude.

Asimismo, se comprobó que los partidos políticos gastan de manera encubierta, 15 veces más de lo permitido en la ley para las campañas electorales, avivándose el temor de repetir el fraude en las venideras elecciones contra Manuel López Obrador, según la investigación efectuada por las organizaciones civiles Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, y la consultora Integralia.

Otra investigación elaborada por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, que reúne a 60 organizaciones sociales y civiles, señala que hasta el 23 de mayo, se documentaron al menos 151 reportes ciudadanos de compra de votos, provenientes de 25 estados del país, pero Luis Almagro ni la Unión Europea se dan por enterados de la grave situación que se avecina en México.

No por gusto José Martí exclamó:

“Hay pocas cosas en el mundo que sean tan odiadas como los hipócritas”.

Sueños de los terroristas de Miami


Por Arthur González

Esos que se dicen defensores de los derechos humanos en Cuba y tiene a su haber cientos de muertos por sus actos terroristas contra el pueblo, ahora trasnochados y con el saco repleto de 59 años de fracasos, llaman a la desobediencia y la rebeldía nacional, para aplicar la misma receta de Venezuela y Nicaragua.

La mafia terrorista de Miami no acaba de comprender que la Revolución cubana es auténtica, popular y con raíces mambisas anti imperialistas.

Millones de dólares malgastados por Estados Unidos durante más de medio siglo, no han podido derrocar lo que el pueblo cubano ha construido y defiende, consciente que de eso depende su independencia y soberanía.

El 30 de mayo 2018 en una demostración de subordinación a los que han asesinado y ejecutado cientos de actos terroristas contra Cuba, algunos de los “disidentes” fabricados por la CIA, como Antonio Enrique González-Rodiles, se reunieron en Miami con varios terroristas entre ellos Ángel de Fana, participante en un plan de asesinato al presidente cubano, Fidel Castro, cuando asistía a la Cumbre Iberoamericana en Isla Margarita, Venezuela.

El objetivo de dicho encuentro fue firmar un panfleto en el cual acordaron “unir” a los grupúsculos contrarrevolucionarios que aún quedan en la Isla, con aquellos radicados en Estados Unidos, según dicen, para liberar a Cuba de la dictadura de Castro, algo idílico que nunca han logrado.

La edad de la mayoría de los residentes en Miami les hizo perder la memoria de sus constantes fracasos, desde la aplastante derrota de la brigada mercenaria en Playa Girón, hasta los planes terroristas ejecutados durante los últimos 60 años.

El propio Gonzales-Rodiles es una prueba del fracaso yanqui, pues su mal diseñado proyecto del 2007 denominado Estado de Sats, se quedó por el camino sin penas ni glorias, a pesar del apoyo de la CIA.

Embriagados por lo que observan en la televisión, sobre las revueltas callejeras en Venezuela y Nicaragua, financiadas por la CIA a través de la NED y la USAID, piensan que en Cuba pueden aplicar similares fórmulas, olvidándose que los cubanos no permitirán jamás nada que perturbe su seguridad ciudadana.

Esos que creen realmente que son “disidentes”, pero dirigidos, entrenados y financiados por la CIA, desconocen al pueblo de Cuba y aunque pudieran existir inconformidades por la situación económica resultante de la Guerra Económica y también por errores cometidos, olvidan que, ante un hecho contrarrevolucionario, de inmediato el pueblo se une para repudiarlo.

Los ideólogos del presidente Donald Trump, retomaron añejos criterios de la CIA, cuando el 02.05.1967 se opusieron a un cambio de política hacia Cuba, asegurando:

“[…] “las medidas de rechazo económico y aislamiento político a través de las acciones de la OEA, contribuyen a crearle dificultades a Castro, pero no han sacudido su control sobre el poder” […]

“Después de seis años vale preguntarse si esta política será la mejor para hacer avanzar nuestros intereses nacionales, bajo las condiciones que puedan prevalecer en el futuro”.

Al igual que piensan hoy los funcionarios de la actual administración, en aquellos años hubo rechazo al cambio, bajo los argumentos siguientes:

“No es el momento más propicio para cambiar nuestra política hacia Cuba, ya que las dificultades económicas de Cuba y las señales del creciente descontento, indican que las penurias tienen un efecto real y es mejor mantener las presiones a fin de lograr el derrumbe del socialismo”.

Ni el desmembramiento del socialismo en Europa que conllevó al llamado Periodo Especial en Cuba, ni el reforzamiento de la Guerra Económica con la persecución financiera ejecutada por Barack Obama, con sus multas de 10 mil millones de dólares contra los bancos extranjeros que se atrevieron a negociar con La Habana, campañas mediáticas de supuestas violaciones de los derechos humanos, actos terroristas contra varios hoteles y restaurantes, ni la Posición Común de la Unión Europea, mermaron el apoyo popular a la Revolución.

Si Antonio-Enrique González-Rodiles considera que la situación en Cuba es “cada día más asfixiante y el país se desmorona a pedazos”, puede volver a residir en Miami, donde vivió hasta el 2002 cuando la CIA lo reclutó para llevar a cabo el proyecto Estado de Sats, obligándolo a regresar a La Habana y renunciar a su estatus migratorio de residente permanente en el exterior.

En Cuba no hay retroceso al sistema escogido por el pueblo, ni regreso al sistema imperante hasta 1958, cuando Fulgencio Batista asesinaba a todo el que se le opusiera, torturando a diestra y siniestra con el visto bueno de los yanquis.

González-Rodiles ha marcado su camino al unirse a terroristas, como Ángel de Fana y Armando Valladares, quienes cumplieron sanción en Cuba por sus acciones terroristas, por lo que siempre tendrá el desprecio de los cubanos.

Ese intento de la CIA por realizar provocaciones callejeras en Cuba con sus asalariados Berta Soler, Guillermo Fariñas, Jorge Luis García “Antúnez” y el drogadicto Gorki Ávila, no tiene futuro, porque:

  • Desconocer al nuevo Presidente.
  • Apoyar la aplicación de sanciones políticas, económicas y judiciales contra Cuba, sus funcionarios y otros vinculados a ellos.
  • Condenar la violación de los derechos humanos y exigir la liberación de los presos contrarrevolucionarios y que se les permita ejecutar provocaciones callejeras.
  • Exigir el derrocamiento del sistema socialista y el paso al capitalismo.
  • Llamar a la desobediencia y realizar actos callejeros en contra del gobierno.
  • Solicitar apoyo y reconocimiento de otros países a los grupos contrarrevolucionarios.

Son parte de la receta diseñada por el ideólogo Gene Sharp, pero esas nunca serán aplicables en Cuba, porque como aseguró José Martí:

“Una vez gozada la libertad, no se puede vivir sin ella”.

 

Miami donde la seguridad ciudadana es incierta.


Miami donde la seguridad ciudadana es incierta

Por Arthur González.

En el año 2017 el presidente Donald Trump declaró que Cuba no es un lugar seguro para ser visitada por los norteamericanos, a partir de la fabricación de falsos ataques acústicos a algunos de sus diplomáticos acreditados en La Habana, especialmente a los oficiales de la CIA que trabajaban bajo la fachada diplomática.

Su intención es una sola, afectar más la economía de la Isla ahuyentando a los turistas, una medida más de su guerra económica que pretende matar por hambre y enfermedades al pueblo, y que este ante la sostenida situación se lance a las calles para exigir la caída del gobierno.

La realidad demuestra todo lo contrario. En cualquier ciudad cubana se puede andar sus calles a cualquier hora del día y la noche, sin riesgo de ser asesinado, violado o asaltado, como sucede cotidianamente en Miami, pero para esa ciudad no hay recomendaciones de no ser visitada por turistas.

Los diplomáticos estadounidenses presentes en Cuba desde 1977, lo saben perfectamente y declaran que es un país donde tienen plena seguridad para ellos y sus familias, incluso para los oficiales CIA que ejecutan acciones de espionaje y de subversión política.

Sin embargo, en Miami, ciudad del estado de Florida, estudios oficiales realizados por instituciones de prestigio académico como el Miami-Dade College, reportan que el ritmo general de inseguridad ciudadana es alarmante, ante la elevada tasa de homicidios, la cual supera hasta en cuatro veces las de todo Estados Unidos, duplicadas en los menores de 18 años, considerado por dicha institución como una “epidemia de homicidios juveniles”.

Solo ese dato, no reportado jamás en Cuba, sirve de base para que Trump advierta a nacionales y extranjeros, del peligro que representa una estancia en Miami, algo que no hace para no perjudicar su economía.

El informe del Miami Dade College fue avalado por el comisionado Frank Carollo, donde se expone que desde el 2007 Miami presenta, como promedio, una tasa anual de 16 homicidios por cada 100 mil habitantes y el promedio anual de jóvenes muertos oscila entre un 6,0 y un 8,3, por similar número de personas.

Esas cifras avalan que Miami posee el doble de la tasa de homicidios a nivel nacional, duplicando las del condado Miami-Dade, y triplica las de todo el estado de Florida, algo que sustenta una alerta del Presidente Trump, para no ser visitada por turistas.

Según estudiosos en el tema, las razones de tan alta criminalidad radican en la desigualdad económica y educativa de sus residentes.

Otro informe de la organización Goals NOT Guns, expuso que solo entre los años 1999 y 2005 se incrementaron los homicidios con armas de fuego, sin contar los hechos recientes acontecidos en el 2018, que provocaron protestas masivas de estudiantes y acusaciones a políticos, entre ellos al senador Marco Rubio, por recibir altas sumas de dinero de la Asociación Nacional del Rifle para sus campañas electorales.

Asesinatos, asalto sexual, asalto agravado, robo con fuerza en viviendas habitadas, hurto y robos de autos, son los hechos delictivos presentes cotidianamente en Miami.

Ante esa grave situación, las autoridades ven peligrar la afluencia de turistas nacionales y extranjeros, y tratan de divulgar reportes asegurando que la criminalidad ha bajado, pero al leer diariamente la prensa de la ciudad y escuchar las noticas reportadas por los canales de la TV local, la realidad es que el crimen persiste y la seguridad ciudadana está en peligro.

Un estudio presentado el año 2016 en la página Web de finanzas WalletHub, explica que Miami es una de las seis peores ciudades para asentarse en Estados Unidos.

Los datos fueron recolectados de la Oficina del Censo de EE.UU., la Oficina de Estadísticas Laborales, el Centro Nacional para las Estadísticas Educacionales, la Agencia de Protección del Medio Ambiente, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y el FBI, entre otras fuentes.

Para ese informe, se investigaron las 150 ciudades más pobladas de Estados Unidos, examinándose 36 parámetros, incluidos la calidad de las escuelas públicas, el índice de criminalidad, el costo de vida, el índice de divorcios y otros como diversión para la familia, salud y seguridad, educación y cuidado infantil, asequibilidad, y ambiente socio-económico. Este último elemento resultó el peor para Miami, ubicándola en el puesto 144 de todo el país.

El estudio de WalletHub, arrojó que Miami es una de las 30 ciudades más peligrosas del país, situada en el puesto 121 de 150 y ocupó el lugar 145 de 150 ciudades, por todos los parámetros analizados, mientras Hialeah fue peor al situarse en el puesto 147 de 150.

Hialeah posee un 23,1 % de familias que viven bajo el nivel de pobreza, apenas dos puntos menos que Miami.

Estos elementos son suficientemente válidos para aprobar una alerta de Seguridad, recomendando no viajar a Miami, como la que injustamente firmaron para Cuba en su manipulación mediática contra la Revolución y que cambiaron, después de la retirada de sus diplomáticos de La Habana, por la de reconsiderar un viaje a la Isla.

La realidad cubana, su seguridad y tranquilidad son comprobadas por los cuatro millones de visitantes que anualmente pasan algunos días en la Isla, e incluso el presidente Barack Obama y su familia disfrutaron de una estancia placentera, sin el andamiaje de seguridad que emplean en otros países.

Cuba abre sus puertas a todos los visitantes, con hospitalidad y cortesía, algo que en Miami no ocurre por temor a un asalto.

La vida sigue su curso y la verdad se abre paso, y como dijera José Martí:

“En la arena de la vida luchan encarnizadamente el bien y el mal”