Bloqueo contra Cuba, ver para creer.


Por Arthur González.

Para quienes aseguran que los problemas de la economía cubana no tienen vinculación con el criminal bloqueo que imponen los yanquis desde hace 60 años, deben leer las nuevas sanciones aplicadas recientemente por la actual administración del presidente Donald Trump, para convencerse que sí afecta y mucho.

No por gusto esa guerra económica, comercial y financiera la mantienen inamovible, a pesar de la condena de todas las naciones representadas en la ONU, haciendo caso omiso de los reclamos mundiales, pues el objetivo que persiguen los yanquis es lograr el desencanto y el desaliento del pueblo, a partir de las penurias causadas por esa política en más de medio siglo.

Para no dejar dudas de lo que trata de alcanzar Estados Unidos con esa cruel y despiadada política al más puro estilo nazi, el pasado 19 de noviembre de 2018, se conoció la multa impuesta por el gobierno de Trump al tercer banco más grande de Francia, el banco Société Générale S.A., ascendente a mil millones 340 mil dólares por sus relaciones con la banca de Cuba, demostrando que, como imperio mundial, le aplica medidas extraterritoriales a quienes no acaten sus órdenes.

Dicha sanción fue resultado de un proceso jurídico abierto por la parte estadounidense contra la entidad francesa, acusándola de violar las sanciones que Estados Unidos tiene establecidas.

Una parte de ese monto será cobrado por el Departamento de Estado. Además, el banco Société Générale S.A., tiene que pagarle 420 millones de dólares al Departamento de Servicios Financieros de Nueva York; 717 millones al Departamento de Justicia; 81,3 millones a la Reserva Federal; 163 millones a la Fiscalía Distrital de Manhattan y otros 54 millones al Departamento del Tesoro.

Como medida adicional impuesta por el tribunal yanqui, la Société Générale está obliga a despedir a todos los empleados que hubiesen estado involucrados en las operaciones, con el compromiso de no volverlos contratar jamás.

No satisfechos con esa felonía imperialista, Estados Unidos exige que se le muestren los programas implementados por la Société Générale, para impedir el restablecimiento de relaciones financieras con Cuba.

Aquellos que sueñan que, con cambios internos solamente, la economía cubana puede prosperar, ahora tienen la palabra de cómo hacer para pagar las compras que Cuba ejecuta, el pago de otras obligaciones y recibir el dinero por sus ventas.

Cualquier país del tercer mundo como Cuba, sin muchos recursos naturales y dependiente de su comercio exterior, hubiera claudicado ante la bota imperial de los yanquis, pero los cubanos, con su dignidad y moral, no renuncian al sistema que escogieron y resisten estoicamente cada nueva sanción de Estados Unidos, el que se enfurece aún más ante la valentía del pueblo de la mayor isla de las Antillas.

El presidente Barack Obama, es uno de los que más penalidades impuso a la banca internacional por sus relaciones contractuales con Cuba. Basta señalar que, del 2009 a enero de 2017, el monto acumulado por esas multas ascendió a la cifra de 14 mil 404 millones 358 mil 605 dólares.

No satisfechos con eso, insisten en estrangular aún más la entrada de dinero fresco a Cuba, intentando cortar el turismo internacional y de aquellos estadounidenses que viajan con alguna de las licencias establecidas por el Departamento de Estado, pues desde 1961 tienen prohibido visitar la Isla como turistas.

Para ello fabricaron los “ataques acústicos” a sus diplomáticos en La Habana, y la historieta que saben puede atemorizar más a los viajeros: las falsas enfermedades que dicen padecer. Toda esa mentira premeditada es una sanción adicional a la guerra económica.

Además de esto, el Departamento de Estado publicó el 14 de noviembre 2018, otro extenso listado con 26 entidades y sub-entidades cubanas restringidas para los estadounidenses, que se suman a las publicadas el pasado año.

Las nuevas entidades y sub entidades prohibidas, son fundamentalmente hoteles ubicados en importantes sitios turísticos cubanos, como La Habana, Varadero y los cayos al norte de la provincia de Villa Clara.

Para mayor muestra de la psicosis que le causa la Revolución cubana a Washington, han incluido ridículamente algunas boutiques y centros comerciales, que, hasta para el menor entendido, es sabido que no pueden afectar en nada la seguridad nacional estadounidense y todo forma parte de esa política que pretende asfixiar al pueblo cubano, el más se afectado, algo que los yanquis conocen y aspiran a que algún día se lance a las calles para protestar de las escaseces que padecen.

Magos son los dirigentes de Cuba para sortear tantas sanciones y garantizar el sistema de salud gratuito, la educación, la cultura, el deporte, la industria biotecnológica y otras fábricas importantes para la vida de la nación, así como la agricultura, que también es atacada por plagas y enfermedades introducidas por la CIA para afectar sus producciones, y aun así garantiza la canasta básica que se le entrega a toda la población a precios subsidiados.

Sin esta guerra económica la situación cubana sería muy distinta a la de hoy, por eso especialistas del Foreign on Council Relations de Estados Unidos, aseguraron en 1999:

La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Esa es la razón por la cual el presidente Obama, a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas, no hizo nada para desmontar el Bloqueo, aunque contaba con determinadas facultades para hacerlo más flexible.

No obstante, tanta guerra económica, Cuba sigue su camino no exento de dificultades, pero libre y soberana sin el amo yanqui que la ocupó militarmente en tres ocasiones antes del triunfo revolucionario de 1959, porque como dijera José Martí:

“Somos libres, porque no podemos ser esclavos”

“ Y una vez gozada la libertad no se puede vivir sin ella”

 

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Bolsonaro, con el garrote y la zanahoria.


Por Arthur González.

El recién electo presidente de Brasil, capitán Jair Bolsonaro, para parecerse aún más a su ídolo Donald Trump, tomó en una mano el garrote y en el otra una zanahoria, como si el mundo no supiera el nefasto resultado de esa vieja política yanqui.

El garrote es para usarlo contra su propio pueblo, ese que se dejó arrastrar por las noticias tergiversadas y campañas sucias para elegirlo como jefe de estado. En breve empezarán a comprender el grave error cometido, como lo hacen hoy los argentinos con el suyo.

La primera medida con el garrote es la línea política contra los médicos cubanos del programa de la OPS “Mais Médicos”, y en alianza con el senador yanqui Marco Rubio, miembro activo de la mafia terrorista anticubana, pretendió presionar al gobierno de Cuba con exigencias inaceptables que lesionan la dignidad de los cubanos.

Ante su anuncio, el Ministerio de Salud de Cuba tomó la decorosa decisión de dar por terminada la tarea de dicha misión, retirando de inmediato al personal de la Salud, algo que afectará a la población más pobre de Brasil, sobre todo en las zonas selváticas y alejadas de las grandes ciudades, a donde los médicos brasileños se niegan a prestar sus servicios.

Para eso le servirá el garrote, para dejar sin asistencia a millones de personas, algo que no le preocupa.

A la vez la zanahoria es para engatusar a los médicos cubanos, ofreciéndoles “asilo” con la intensión de afectar a Cuba con el robo de sus profesionales, pero ojo, es un engaño lo que propone pues aquellos que acepten no regresar a su patria, no podrán seguir trabajando como médicos, al no reconocérsele su título cubano y tendrán que pagar más de mil usd para acceder a dos exámenes en idioma portugués, uno teórico y otro práctico.

Mientras no aprueben, tendrán que buscar otros trabajos, pagar alquiler y alimentación, por tanto, no es cosa de coser y cantar.

Muchos médicos cubanos escuchando cantos de sirenas bajo el programa del Parole, creado por el Departamento de Estado para robarse a los cubanos que cumplen misión en el exterior, jamás han podido revalidar su título de médico y menos el de especialista, aunque tengan muchos años de experiencia y sus diplomas que los acreditan.

Solo pocos logran el sueño de ejercer fuera de Cuba, mientras los más tuvieron que cursar especialidades como enfermería o laboratoristas, e incluso hasta trabajar en servicios gastronómicos y otros similares para sostenerse.

Según declaraciones del capitán Bolsonaro: “Es inhumano dejar esos profesionales alejados de sus familiares. Muchas mujeres están aquí mientras que sus hijos menores no pueden salir de Cuba”.

Pura demagogia, pues ahora es él quien le propone a los que se nieguen a regresar a su tierra, que dejen atrás a su familia, porque para podérsele llevar tendrán que cubrir altos gastos en boletos de avión, rentar una vivienda y avituallarla, además de comenzar el proceso de reclamación ante las autoridades migratorias de Brasil, asunto que no es nada simple, porque solo la obtención del visado resulta un embrollo a veces de años, situación que todos los cubanos conocen.

Los cubanos tienen algo de lo que evidentemente carece el nuevo presidente y es la dignidad, la que no se compra con miles de dólares y es precisamente eso lo que no soportan los yanquis, al no haber podido poner de rodillas a la inmensa mayoría del pueblo de Cuba.

Vamos a ver si el “muy preocupado humanitario” capitán Bolsonaro por el poco salario que recibían los médicos cubanos, le paga a los que se asilen en Brasil un salario decente para que puedan subsistir allá, hasta que algún día puedan revalidad su título en prefecto idioma portugués, y que ese sueldo les alcance para rentar un departamento, alimentarse, pagar la electricidad, el transporte, ropa y además acumular dinero para costear el traslado de su núcleo familiar de Cuba a Brasil.

Lo demás será la historia contada algún día por aquellos que se lancen en esa aventura y también por sus familiares en Cuba, quienes quedarán a la espera de poder reunirse en el tiempo más breve posible.

Evidentemente al presidente y sus asesores de la ultraderecha, le salió el tiro por la culata, pues no calcularon que Cuba retiraría a sus profesionales de la salud, antes de que los humillaran expulsándolos de Brasil, por eso ahora dicen que “la suspensión del programa fue anunciada de forma unilateral por la dictadura cubana, sin tener en cuenta los daños que puede provocar entre la población pobre brasileña”, como si a él le interesara esa parte de su sociedad.

Ante esta realidad, el nuevo presidente tendrá que enfrentarse a muchos ciudadanos que votaron por él, con la esperanza de una mejoría en sus niveles de vida, los que desgraciadamente se sentirán traicionados por alguien que, como Donald Trump, solo mira hacia el bando de los ricos.

Uno de los asalariados que los yanquis mantienen en La Habana, corrió presto a señalar: “Retirarse de Mais Médicos es un acto de soberbia”. Ignorante y carente de principios, porque como afirmó José Martí:

“Al honrado se le llama orgulloso y la dignidad es tenida por soberbia”.

Cuba, la obsesión de Estados Unidos.


Por Arthur González.

Cualquier persona en este mundo puede comprender que Estados Unidos siente un odio mordaz contra Cuba, solo porque desde el 1ro de enero de 1959 no se quiso someterse más a sus dictados, como hicieron los gobiernos de turno desde 1902 hasta 1958, algo que los yanquis jamás le perdonarán al pueblo cubano.

Nadie en su sano juicio aceptaría que un país extranjero le quisiese poner una bota sobre el cuello y eso hicieron los cubanos, pero el costo que han tenido que pagar por desafiar al imperialismo yanqui es cada día más alto.

Sin embargo, con dignidad e hidalguía Cuba acepta el desafío y resiste estoicamente sin rendirse, algo que pone aún más furiosos a los yanquis que no comprenden como pueden los cubanos soportar tantas sanciones de forma continuada, seguir alegres con su música contagiosa y firmes en mantener su independencia nacional.

Una prueba más de la locura imperial son las más recientes sanciones anunciadas el 14 de noviembre del 2018, por el Departamento de Estado, porque nadie con una adecuada salud mental, puede entender que una pequeña tienda de venta de abanicos o de muñecos, pueda hacerle daño a la seguridad de los Estados Unidos.

Los yanquis en su obsesión por destruir a la Revolución cubana han ejecutado miles de acciones, que solo mentes enfermas pueden diseñar. Ninguna les ha dado resultado en 60 años, pero son tan estúpidos y prepotentes que no perciben que cada sanción, para hacerla la vida más difícil al pueblo, incrementa el rechazo mundial a su política imperial.

El nuevo listado dado a conocer es una prueba de cómo pretenden ahogar la economía socialista, para luego con sus campañas de prensa, hacerle creer al pueblo cubano y al mundo que el sistema es un fracaso.

Estas medidas reiteradas en los últimos 60, son un ejemplo de la falta de humanismo que tienen los gobernantes de Estados Unidos, al actuar con la misma saña y odio con el que quiso matar al pueblo de Cuba, el General español Valeriano Weyler, uno de los precursores de los campos de concentración en el mundo.

Las actuales sanciones están dirigidas al sector del turismo, con el sueño de afectar el ingreso financiero en ese importante sector de la economía cubana, siguiendo con su guerra económica, comercial y financiera, a pesar del rechazo y condena mundial.

Por eso fue el invento de los falsos ruidos y las fabricadas enfermedades que divulgan, que tienen como único fin ahuyentar a los norteamericanos de la Isla e impedir que conocieran la verdad y no dejaran ingresos a la economía cubana, porque el diseño que llevó a cabo Barack Obama, para trasladar edulcoradamente sus valores y símbolos, no dio los resultados esperados.

Ninguna de esas medidas hará cambiar el curso que decidió tomar el pueblo cubano en enero de 1959, para ser independientes y soberanos.

Estados Unidos ya no puede engañar a nadie con sus políticas mentirosas, porque sus documentos oficiales los acusan, tal y como afirma un extenso memorando desclasificado de la CIA sobre la situación interna de Cuba, que afirma:

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre […] Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

Cada vez más los yanquis demuestran cuáles son sus derechos humanos, sus valores éticos y morales, teniendo como única respuesta la unidad de los cubanos para resistir y seguir venciéndolos, porque como afirmó José Martí:

“Venceremos porque tenemos de nuestro lado la justicia”

 

Nuevo administrador asistente de la USAID es de ascendencia cubana.


Por Arthur González.

El presidente Donald Trump designó el 6 de noviembre 2018, a John Barsa para el cargo de Administrador Asistente de la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID), organización destinada a subvertir el orden interno en países que tienen gobiernos no aceptables para la Casa Blanca, amén de otras tareas de inteligencia camufladas tras el velo de “ayuda humanitaria” y “promoción de valores democráticos” al estilo yanqui.

Hasta el momento dicho abogado ocupaba la plaza de Subsecretario Adjunto Principal de la oficina de Alianza y Compromiso del Departamento de Seguridad Nacional, (DHS OPE), y tiene como antecedentes haber trabajado en temas de política exterior y de Seguridad Nacional, con el ex representante al congreso, Lincoln Díaz-Balart, hijo de un ministro del dictador Fulgencio Batista.

Barsa, nacido en Estados Unidos, tiene ancestros cubanos, algo que pudo influir en su nombramiento a partir del compromiso de Trump con la mafia terrorista anticubana de Miami, pues antes había seleccionado varios estadounidenses con padres o abuelos cubanos, como son los casos de Carlos Trujillo, representante ante la OEA, Mauricio Claver-Carone, en el Consejo Nacional de Seguridad, Alex Acosta, secretario de Trabajo; Yleem D.S. Poblete, secretaria de Estado Adjunta para Control de Armas, Verificación y Cumplimiento, y Mercedes (Mercy) Viana-Schlapp, consejera principal del Presidente para comunicaciones estratégicas.

Es evidente que rodearse de ese grupo le permite a Trump recrudecer sus medidas de guerra económica, comercial y financiera contra Cuba, con la ilusión de que el pueblo se desencante del sistema socialista y se lance a las calles en protestas al estilo del Medio Oriente y las de Venezuela, de ahí su interés en fomentar Internet en la Isla para poder enviar mensajes nocivos, especialmente a los jóvenes.

El plan de la USAID para Cuba nació en 1995 durante la administración del presidente Bill Clinton y desde entonces ha desembolsado más de 350 millones para acciones de subversión política y estimulación a las provocaciones de los llamados “disidentes”, fabricados, entrenados y financiados por Estados Unidos, con parte de los 20 millones de usd que anualmente aprueba públicamente la Casa Blanca.

La pantalla de la USAID en sus planes contra la Revolución cubana, es promover la “libertad, la democracia y los derechos humanos”, slogan que encubre el verdadero fin que es derrocar al gobierno socialista que nunca soportaron.

No se puede olvidar lo que afirmó en diciembre de 1958, Allen Dulles, director de la CIA, durante la reunión del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos:

“Tenemos que evitar la victoria de Fidel Castro”.

El ejército rebelde derrotó en enero de 1959, al tirano Fulgencio Batista, quien llegó al poder mediante un golpe militar apadrinado por Estados Unidos, a pesar de violar los valores constitucionales, los derechos humanos y todas las libertades individuales, pero nunca fue condenado por Washington, al contrario, el dieron todo el apoyo político, militar y financiero para que se mantuviera en el poder.

Veremos qué destino tomarán ahora los millones de dólares que se aprueban para acabar con la Revolución cubana, porque los antecedentes aseguran que son muchos los personajes que se salpican con tanto dinero.

Recordemos el caso denunciado en octubre de 2011, por el sitio web Cuba Money, cuando la USAID regaló 3,4 millones de dólares a la llamada Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, cuyo presidente era Antonio Tony Costa, empresario de plantas ornamentales en Miami.

Dicho empresario gastó cientos de miles de dólares en viajes al exterior, entre ellos uno para acompañar a Jorge Mas Canosa, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana, a Angola para apoyar las tropas mercenarias de la UNITA.

En 2006 una auditoría de General Accountability Office, sobre las actividades de la USAID contra Cuba, comprobó el desvío de altas sumas de los fondos para compra de ropas y otros artículos suntuosos, en beneficio personal de los llamados “luchadores por la libertad de Cuba”, asentados en Miami.

Entre las compras estaban: abrigos de cachemir, chocolates Godiva, juegos de Nintendo y Play Stations marca Sony, los que supuestamente eran destinados a los “disidentes” en Cuba.

Situación similar fue detectada por la auditoria respecto a la ONG Center for a Free Cuba, con sede en Washington, subsidiada por la USAID, comprobándose que su jefe principal Frank Calzón, desvió medio millón de dólares a su favor personal.

Son muchos los que llevan 59 años viviendo del negocio contra Cuba, entre otros el llamado Directorio Democrático Cubano, que, según denuncias públicas en 2008, solo dedicó el 4% del presupuesto millonario asignado a labores por “la libertad de Cuba”, el resto lo gastaron en viajes, “salarios” para oficinas en Europa, América Latina y otros programas en el exterior, que nunca han tenido resultados para dañar a la Revolución socialista.

Por esas razones, Jonathan Farrar, jefe de la entonces Sección de Intereses en La Habana, redactó un cable secreto el 15 de abril del 2009, donde entre otros detalles afirma:

“Los disidentes cubanos están más preocupados en tener mayores oportunidades para viajar libremente y vivir de manera confortable […] más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores claves […] la búsqueda de recursos es su principal preocupación, la segunda más importante parece ser limitar o marginar las actividades de sus antiguos aliados de manera de reservarse el poder y el acceso a los escasos recursos”.

El tema del desvío de fondos es reiterativo, porque la llamada “disidencia” es construida, carece de bases ideológicas y no consta con apoyo popular en Cuba, pero a la Casa Blanca no le interesa continuar malgastando recursos millonarios que pudieran emplearse en beneficio de los propios estadounidenses.

Barack Obama fue quien más dinero destinó para subvertir a la Revolución, con160 millones de dólares durante sus dos mandatos.

Visionario fue José Martí cuando dijo:

“No debe perderse el tiempo en intentar lo que hay fundamentos sobrados para creer que no ha de lograrse”.

 

 

 

 

Donald Trump pierde la compostura ante periodista de CNN.


Por Arthur González.

El propio presidente de los Estados Unidos de América, se ha encargado de demostrarle al mundo que, en su país, no hay libertad de prensa, expresión, ni de pensamiento, al arremeter contra los periodistas de forma prepotente y grosera, cuando le hacen preguntas que no quiere responder.

El más reciente evento se produjo en la propia Casa Blanca en el momento que el reportero de la cadena CNN, Jim Acosta, le preguntaba a Donald Trump, por qué él decía que la caravana de migrantes procedentes de Centroamérica, que se dirige hacia Estados Unidos, los iba a “invadir”.

Con la cara muy contrariada, el presidente dio una respuesta evasiva y al insistir el periodista en su pregunta, Trump le dijo abruptamente que su turno se había terminado, exigiéndole que se sentara.

Al querer Acosta reiterar su interés en obtener una respuesta del Presidente, este en actitud desafiante le lanzó palabras ofensivas, momento en que una mujer joven que, hacia funciones de asistente de sala, se levantó de inmediato y le fue arriba al reportero de la CNN quitándole el micrófono, pero a pesar de eso Acosta continuó preguntando.

Trump, sumamente irritado por las interrogantes del citado periodista respecto al posible vínculo de Rusia con los resultados de las elecciones presidenciales de 2016, volvió a ofender al corresponsal y evidentemente como represalia ordenó que un oficial del servicio de seguridad de la Casa Blanca le retirara las credenciales que le permitían asistir a las ruedas de prensa

Está más que probado que el actual mandatario no acepta a la prensa, ni desea que se publiquen informaciones con las que él no está de acuerdo, acusando a los medios de publicar “noticias falsas y atacarlo personalmente”.

Nadie en el establishment ha acusado al sistema norteamericano por el acoso a la prensa y limitar la libertad de expresión, como tampoco dicen una solo palabra los autocalificados “periodistas independientes” cubanos, financiados con parte de los 20 millones de usd aprobados anualmente para la subversión contra Cuba; silencio al que tan bien se suma la Sociedad Interamericana de Prensa, que, siguiendo orientaciones de los yanquis gastan miles de dólares en campañas acusatorias contra la Revolución socialista.

Después hay que soportarle al Departamento de Estado que pretenda atacar a Cuba de “violar los derechos humanos y la libertad de prensa”.

Por eso se quedaron nuevamente solos en las 8 votaciones en la reciente Asamblea General de la ONU, sobre las fabricadas enmiendas que quisieron adosar a la resolución presentada por el Canciller cubano, contra el criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, hace casi 60 años.

Moral en paños menores es lo que exhibe Estados Unidos en su política de derechos humanos y libertades civiles, por eso sería conveniente que Trump tuviera presente a José Martí cuando señaló:

“Solo la moralidad de los individuos conserva el esplendor de las naciones”

La CIA emplea sitios Webs para comunicarse con sus agentes.


Por Arthur González.

Para quienes piensan ingenuamente que Internet y las redes sociales son inofensivas, ahora tendrán nuevos elementos de como la CIA las emplea para obtener información de los usuarios, sus características personales, gustos, preferencias y círculos de amigos.

Pero la búsqueda de información es solo una parte de la utilidad que dan los servicios de inteligencia de Estados Unidos a la red de redes. Recientemente el sitio Yahoo News, publicó la información de que la contrainteligencia de Irán (en 2011) y posteriormente la de China, habían desmantelados las redes de agentes secretos de la CIA que operaban en esos países. (The New York Times informó por primera vez en mayo de 2017, sobre la eliminación de las fuentes de la CIA en China).

Según la noticia, la CIA utiliza varios sitios Webs para comunicarse con sus espías, pero fueron descubiertos y apresados en Irán y China, quedando los jefes y oficiales de la CIA en ridículo nuevamente, pues ya en 1987 la seguridad cubana logró engañarlos, sembrándoles 30 agentes que se dejaron reclutar por los yanquis, para trabajar contra Cuba.

Aquella denuncia cubana resultó en un gran escándalo, al ser expuestos en la TV local decenas de oficiales CIA cuando depositaban medios de comunicación satelital y otros similares, para que sus agentes se comunicaran con el centro principal en Langley, Virginia.

Las informaciones falsas que recibió la CIA de aquellos aparentes agentes, contaminaron sus bases de datos, causándole un daño considerable.

Según afirmó el oficial CIA, Ronald Kessler, en su libro “Incide The CIA”, páginas 44-45:

Uno de los problemas más graves que enfrenta la CIA es la posibilidad de que sus agentes sean dobles agentes, o sea que trabajen para el otro bando. Esto sucedió en Cuba donde la mayoría de los agentes reclutados por la CIA en los primeros años de la década del 60 eran agentes plantados que recibían instrucciones del Jefe Superior cubano Fidel Castro.”

Ahora, al ponerse en evidencia el empleo de Internet para establecer las comunicaciones con sus agentes secretos, la CIA tendrá que analizar bien si regresa a los métodos tradicionales de las marcas y señales, o si mantendrán idealizando las nuevas tecnologías para sus enlaces secretos.

Fuentes de la propia CIA declararon que dicho sistema a través de los sitios Web, “no fue diseñado para realizar la comunicación a largo plazo y para resistir los esfuerzos elaborados de contrainteligencia”.

Según se dio a conocer en Yahoo News, en 2008 John Reidy, un contratista de defensa cuyo trabajo consistía en identificar, contactar y gestionar fuentes humanas para la Agencia, alertó a la CIA sobre “un fallo masivo de la inteligencia”, pero entonces no prestaron atención a sus informaciones. La respuesta de la Agencia ante esas advertencias fue despedir a Reidy, acusándolo de tener conflictos de intereses, porque él tenía un negocio privado paralelo.

Algunos ex funcionarios declararon que posiblemente las consecuencias de esa detección fueran de alcance mundial, pues al parecer la CIA emplea el mismo método en otros países, lo que pone en peligro a muchas fuentes secretas de la CIA, que pudieran estar empleando alguna versión de dicho sistema, basado en sitios Webs.

Irvin McCullough, analista de Seguridad Nacional, le dijo a Yahoo News que: “este es uno de los fallos más catastróficos de inteligencia desde el 11 de septiembre, pero la CIA había castigado a la persona que sacó el problema a la luz”.

Respecto al fiasco que tuvieron en Cuba en 1987, el ex oficial de fachada profunda, Ishmael Jones, explicó como la CIA enfocó la historia de los agentes dobles cubanos, caracterizando los hechos como una muestra de su mala profesionalidad.

El volumen de información falsa introducida por estos agentes en las bases de datos de la CIA fue tan amplio, que no pudo ser extraída y una buena parte de ella aun prevalecía cuando Jones fue instruido al respecto.

 

El conflicto ahora está en lo que se decidirá para el futuro inmediato por parte de la Dirección de Ciencia y Tecnología de la CIA, responsable del sistema de comunicaciones seguras, y tendrán que convencer que el sistema que propongan en lo adelante sea seguro e inexpugnable, algo bien difícil de aseverar en un terreno tan abarcador y complejo como es el de las comunicaciones secretas.

Mientras tanto, los que opinan que la red de redes es algo inofensivo, ya saben que no todo lo que brilla es oro y que los yanquis la crearon para ser de gran utilidad, pero dejaron puertas traseras para beneficio de su comunidad de inteligencia.

Ante esto, recordemos a José Martí cuando dijo:

“No hay espía tan útil como el que descorazona al enemigo”

 

Jair Bolsonaro, preocúpese por su pueblo no por los ajenos.


Por Arthur González

El recién electo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, para congraciarse con la Casa Blanca y la mafia terrorista de Miami, expresó que “no tiene sentido mantener los nexos diplomáticos con Cuba, ya que esta pisotea abiertamente los derechos humanos”, igualmente atacó el programa “Mais médicos”, que contempla a unos 8 mil profesionales cubanos de la Salud, que prestan su ayuda en zonas remotas de Brasil donde los médicos brasileños se niegan a trabajar.

Presidente, en vez de preocuparse por Cuba, intente resolver la insalubridad de los barrios pobres en Brasil y por las condiciones semi salvajes en que subsisten las tribus aborígenes, sin atención médica, escasas escuelas, ausencia de cultura y deporte, y deje de atacar a Cuba con los mismos argumentos esgrimidos por la mafia terrorista de Miami, cuestionando el contrato establecido para el pago de ese personal de la Salud cubana.

Si usted estuviera realmente preocupado por el pueblo cubano, debería condenar la criminal guerra económica, comercial y financiera impuesta y sostenida por Estados Unidos desde hace 60 años, que pretende matar por hambre y enfermedades a niños, ancianos, mujeres y hombres que trabajan por salir adelante de forma soberana, sin el tutelaje yanqui.

¿Por qué no trabaja para convencer a sus médicos y enfermeras a que vayan a las zonas más intrincadas de la Amazonía brasileña, a prevenir y curar de enfermedades a cientos de miles de personas que hasta la llegada de los médicos cubanos no sabían lo que era un galeno?

Antes de atacar a la Revolución y a las misiones médicas cubanas, tiene que buscarle solución al hambre, analfabetismo, incultura, la violencia callejera, el consumo de drogas, la tierra para cientos de miles de familias que no tienen donde cultivar para ganarse el pan, y la prostitución, esa que arrastra a miles de mujeres, casi niñas, para ganarse unos dólares con que mantener a sus familiares, incluidos los hijos que paren muchas adolecentes por carecer de políticas estatales de educación sexual y del conocimiento de los anticonceptivos.

Las campañas contra Cuba que ahora pretende abrazar, no pueden empañar la magnífica labor humanitaria que realiza el personal de la Salud de Cuba.

Antes de querer tergiversar la realidad de los profesionales cubanos, debería sentir vergüenza por las madres y padres que ven a diario morir a sus hijos de enfermedades curables, por la ausencia de médicos en las selvas y campos de Brasil, o por la falta de dinero suficiente para pagar operaciones que cuestan un capital, que los pobres campesinos y obreros no poseen.

Bolsonaro, usted puede suspender de inmediato el contrato con Cuba para el programa “Mais Médicos”, pero no encontrará sustitutos entre los médicos de Brasil, aunque le ofrezca el doble de lo que cobran los cubanos, pues a los suyos les falta lo que a los cubanos le sobra: la humanidad, la solidaridad humana con el enfermo, la ética profesional y el deseo de salvar vidas, sin tomar la profesión médica como una forma de enriquecimiento, sino de ayudar desinteresadamente al prójimo.

Las relaciones diplomáticas tambien las puede romper si lo desea, pero nunca podrá romper los lazos de cariño y agradecimiento del pueblo brasileño por los cientos vidas salvadas por los médicos cubanos, o los nacimientos de miles de niños recibidos gracias a la pericia de esos galenos y enfermeras que ahora usted pretende retirar de su país.

Hágalo cuando desee señor Presidente y trate de dormir sin remordimiento en su conciencia, por haber privado de asistencia médica a cientos de miles de ciudadanos de su país, a los que ese personal de Cuba rescató muchas veces de los brazos de la muerte.

Después vaya a su iglesia y confiese sus pecados, porque, sin lugar a dudas, dejar sin ayuda médica a los más desposeídos es un hecho que Dios, en el que usted afirma creer, no lo perdonará jamás y, por tanto, tendrá que rendirle cuentas el día de su juicio final.

Sabio fue José Martí cuando dijo:

“Atienda a lo justo en tiempo el que no quiera que lo justo lo devore”.