Cuba la Isla herida


Por Arthur González.

Rabia e impotencia se unen al dolor por las más recientes víctimas del terrorismo en Barcelona, España, porque los que se esconden detrás de un supuesto móvil político son vulgares asesinos, para los que la vida de un ser humano no cuenta.

No les importa que las bombas, las balas y otras formas empleadas para matar, carezcan de nombres para truncar vidas inocentes.

Los cubanos se solidarizan con el pueblo español y otros que en los últimos tiempos han sufrido las consecuencias de acciones terroristas, porque saben lo que es perder a sus seres queridos, ver sus fábricas, centros comerciales, cines, teatros, escuelas, sembrados y hasta sus crías de animales destinados a la alimentación del pueblo, destruidos a causa de la crueldad de personas carentes de sentimientos humanos.

Cuba sufrió su primer golpe terrorista el 11 de octubre de 1959, cuando aviones procedentes de Estados Unidos, bombardearon centrales azucareros en las provincias de Pinar del Rio y Camagüey, con el propósito de sabotear su principal industria.

El 21 de octubre del mismo año, otra aeronave procedente de Estados Unidos tiroteó varias calles de La Habana, matando a dos transeúntes e hiriendo a 45 personas. El autor fue Pedro Luis Díaz Lanz, exiliado en Miami, quien reconoció ante FBI, ser el autor del incidente. Nunca fue sancionado.

El 4 de marzo de 1960, explotaba en el puerto de La Habana, la primera bomba colocada subrepticiamente en el buque francés La Coubre, por manos asesinas pagadas por la CIA. Treinta minutos más tarde, mientras cientos de personas auxiliaban a los heridos, estallaba la segunda con mucho más poder, causando la muerte de 101 trabajadores y de humildes ciudadanos, un número indeterminado de desaparecidos y más de 200 heridos.

Han pasado 57 años del acto de terrorismo más amargo de la historia de Cuba y aun los documentos no han sido desclasificados.

13 de abril de 1961, una petaca incendiaria suministrada por la CIA, provocó un fuego en el centro comercial más lujoso de La Habana, En el hecho terrorista murió quemada viva, la dependiente Fe del Valle. Otros centros similares fueron incendiados como el Ten Cent, de la cadena F.W. Woolworth. Co., La Época, cines, teatros y escuelas, dejando su estela de muertos y heridos.

Uno de aquellos autores es Carlos Alberto Montaner, quien vive libre y sin ser juzgado por terrorista.

Ante tales hechos no hubo solidaridad con Cuba, ni condenas a la CIA, como se observa hoy cuando suceden actos similares en Europa.

Un informe elaborado por el inspector general de la CIA, Lyman Kirkpatirck, publicado en el Miami Herald el 1ro de marzo de 1998, afirma:

“…En febrero de 1961 se realizaron 6 exitosas operaciones anfibias, llevando armas y explosivos, así como dos exitosos lanzamientos en paracaídas, también en marzo…”

Otros despachos desclasificados aseguran que la CIA introdujo ilegalmente, 75 toneladas de explosivos y armamentos, mediante 30 misiones aéreas, más 46,5 toneladas en 33 misiones de infiltración por vía marítima, para abastecer a grupos terroristas.

Un memorando elaborado por el Coronel Jack Hawkins, Jefe de la sección de personal paramilitar en el Centro de Operaciones de la fuerza de tarea de la CIA, en la denominada Operación Cubana, señala sin pudor:

“…Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña […] Esas operaciones lograron un éxito considerable. Las embarcaciones que prestaban servicio de Miami a Cuba entregaron más de 40 toneladas de armas, explosivos y equipos militares e infiltraron y sacaron a un gran número de personal…”

Nada escapó al terrorismo ejecutado contra Cuba, embajadas, consulados y oficinas comerciales radicas en Canadá, Portugal España, Argentina, New York, fueron blanco de explosiones, donde murieron y fueron heridos muchos funcionarios cubanos.

Tampoco hubo solidaridad de gobiernos aliados a Estados Unidos; el pueblo cubano lloró solo a sus víctimas.

El 6 de octubre de 1976 un avión de la aerolínea Cubana de Avión, procedente de Barbado con 73 pasajeros, estalló en pleno vuelo. No hubo sobrevivientes. Uno de los autores del tenebroso crimen es Luis Posada Carriles.

En septiembre de 1997, varias bombas estallaron en cadena en cinco hoteles de la capital cubana. En esos hechos murió un turista italiano y muchas personas resultaron heridas.

Posada Carriles dirigió toda la operación y hoy vive feliz en Miami sin ser molestado por el FBI.

Por escoger Cuba un camino diferente al trazado por Washington, su pueblo ha tenido que pagar con miles de actos terroristas organizados y financiados por la CIA, bajo las órdenes directas de la Casa Blanca.

Un plan desclasificado hace contar que el 8 de junio de 1963, el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos le aprobó a la CIA, la “Política encubierta y programa integrado de acciones propuestas hacia Cuba”, para llevar a cabo actos terroristas contra la economía de la Isla.

Revelando toda su perversidad y ausencia de principios humanos, dicho plan expresa:

Habrá fracasos con la consecuente pérdida de vida y acusaciones contra EE.UU. que resultarán en críticas en casa y afuera. Ninguna de esas consecuencias esperadas deberá hacernos cambiar nuestro curso si el programa expuesto puede esperarse tenga éxito”.

Cuba es una isla herida por el terrorismo y a pesar de que faltó la condena de Europa y de otros países del mundo, tuvo la solidaridad de los pueblos, esos que no se equivocan; por eso se levanta cada día con una sonrisa amplia para recibir a quienes desean comprobar la realidad de un país sobreviviente de tanto odio yanqui.

No por gusto afirmó José Martí:

“Ni laurel ni corona necesita quien respira valor”.

 

 

 

 

 

Nadie está más vigilado en La Habana que los diplomáticos estadounidenses.


Por Arthur González.

Así calificó Michael Weissenstein, corresponsal de Associated Press (AP) en La Habana, la situación de los diplomáticos de Estados Unidos acreditados en Cuba, durante reciente entrevista concedida a la Radio Pública Nacional de Estados Unidos, pero no mencionó las razones.

Weissenstein debería ser ante todo honesto y reconocer las causas de tal situación, porque nada es por falta de motivos, aunque él personalmente quizás no los conozca debido a la manipulación mediática que existe en Estados Unidos.

Primeramente, debe saber que, en diciembre de 1958, durante la reunión del Consejo de Seguridad Nacional, el director de la CIA, Allen Dulles, afirmó que había que evitar la victoria de Fidel Castro, algo que ejemplifica la no aceptación del líder cubano para Estados Unidos.

El 14 de abril de 1959, Daniel M. Braddock, Ministro Consejero en la embajada yanqui, y James A. Noel, Jefe de la Estación Local de la CIA, elaboraron un plan bajo el título “Crecimiento del comunismo en Cuba”, donde proponen un conjunto de medidas contra los funcionarios del gobierno cubano que simpatizaban con la Revolución. El 11 de diciembre de 1959 se confecciona un memorando para el Director de la CIA, con varias medidas para destruir el proceso revolucionario cubano, entre ellas una que dice:

“Debe dársele una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que se hallan cercanos a Fidel, como por ejemplo su hermano Raúl y su compañero Che Guevara tienen el mismo carisma sobre las masas. Muchas personas bien informadas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del gobierno actual”.

Sin lugar a dudas, esas posiciones debieron ser más que suficientes para que Cuba estableciera un control de las acciones de los “diplomáticos” yanquis, pues no existen antecedentes de otro país que haya estado sometido a un asedio tan brutal de la CIA para acabar con su sistema político.

Desde 1959 hasta la ruptura de relaciones en enero de 1961, la estación de la CIA en La Habana, reclutó a cientos de contrarrevolucionarios, y organizó las principales organizaciones contrarrevolucionarias dentro del país.

A la par que buscaban información, oficiales de la CIA bajo el ropaje diplomático, repartían petacas incendiarias para la ejecución de actos terroristas, entre ellos el incendio de centros comerciales, cines, teatros, fábricas y escuelas.

A finales del 1959, cuando preparaban un asesinato a Fidel Castro, e intentaban unificar organizaciones contrarrevolucionarias para otras acciones y crear condiciones para una invasión a Cuba, fueron detenidos in fraganti en una vivienda de La Habana, los oficiales CIA, Robert Van Horn, quien ocupaba la plaza de Agregado de Aviación Auxiliar de la embajada yanqui, Erickson S. Nichols, también con manto diplomático, y la agente CIA la n/a Geraldine Shamman, junto a varios nacionales. Les fueron ocupadas armas y otros materiales para la acción planificada.

El 18 de enero de 1960 se crea la primera estructura de la CIA para enfrentar a la Revolución, la Rama WH-4 insertada en la División del Hemisferio Occidental del Directorio de Planes.  Según documentos desclasificados, contaba con una plantilla de 40 oficiales, de ellos 20 actuaban desde la embajada en La Habana, 2 desde el consulado en Santiago de Cuba y el resto radicado en Washington DC.

En mayo de 1960 arribó a La Habana el oficial CIA Melvin Beck, simulando ser funcionario en tránsito del Departamento de Estado para trabajos internos en la embajada, pero su misión real era la de instalar de forma clandestina varios micrófonos en el pent house del entonces Hotel Rosita, en Miramar.

La CIA presumía que en dicho hotel serían ubicadas las oficinas de la embajada soviética en Cuba.

Para esa acción contra los soviéticos, Beck contó con el apoyo de Robert D Wiecha, uno de los oficiales de la CIA más activos en la actividad de espionaje y subversión contra Cuba, con fachada de diplomático en la embajada y con el trabajo del Agregado Naval Auxiliar, Phillip H. Klepak.

Ese trabajo fue relatado en detalles por el propio Beck en su libro “Contendientes Secretos”.

Siguiendo sus actividades de espionaje en Cuba, el 14 de agosto de 1960 arribó a La Habana el oficial CIA, Robert L. Neet, acreditándose como funcionario consular en tránsito, pero su verdadera misión consistió en la instalación secreta de micrófonos en la Agencia de Prensa china, SINJUA.

El oficial Robert D. Wiecha volvió a brindarle apoyo a su compañero, ocupándose de la observación clandestina de la Agencia de Prensa china, obteniendo informaciones que posteriormente facilitaron la instalación de la técnica secreta.

Participaron en esa operación Carolin O. Stacy, secretaria del área administrativa de la embajada y Marjorie A. Lennox, también secretaria, las que alquilaron dos apartamentos en el mismo edificio para cubrir a los oficiales CIA.

Los técnicos CIA fueron sorprendidos por la Seguridad cubana en plena faena. Quienes tenían inmunidad diplomática abandonaron la isla, los que viajaron con visa turística fueron juzgados y sancionados por tribunales cubanos.

El 3 de enero de 1961, al romper Estados Unidos relaciones diplomáticas con Cuba, la CIA perdió su poderosa estación en La Habana, pero recibieron apoyo de otros servicios de inteligencia que disponían de oficiales en las embajadas occidentales. Sigue leyendo

Sigue la rima contra Cuba, ahora con los masones


Por Arthur González.

Tal parece un juego creíble solo para estúpidos lo que desde hace semanas ejecutan desde Estados Unidos, en su vieja y fracasada política anticubana.

Como si los millones de visitantes a la Isla fuera sordos y ciegos, el Departamento de Estado evidentemente lleva a cabo su política hacia Cuba con funcionarios principiantes, sin experiencia, ni conocimientos de la historia de sus fracasos contra la Revolución cubana durante 58 años, para hacerle creer al mundo que en Cuba se violan los derechos humanos y entre ellos el de la religión.

Vaya tontería en la época de internet y las redes sociales, donde nada es oculto ni tergiversado, pues los videos y grabaciones transitan por rápidas autopistas sin censura, por eso no cuaja, ni afuera y menos dentro de la Isla, esa gastada estrategia de mentiras.

En sus gastos de millones de dólares, apuestan ahora a las organizaciones fraternales como la masonería, para volver con el mismo cuento de las últimas semanas, donde intentan involucrar a su vieja aliada, la Iglesia Católica, y a las organizaciones protestantes.

Para tratar de arrastrar a la masonería cubana a su estrategia contra la Revolución, la logia denominada “Comandante Osvaldo Ramírez García”, ubicada en Miami, Florida, lanzó una convocatoria, solo para los masones residentes en Cuba, para un evento a celebrarse en la capital de la mafia terrorista.

El anzuelo para que participen son los mil dólares usd que recibirá como premio quien gane el primer lugar, el cual tendrá que remitir las respuestas a siete preguntas, contenidas en un cuestionario subversivo.

Las preguntas van dirigidas a estimular una posición de la masonería contra el gobierno cubano, ante inventadas violaciones que siguen la misma línea de acusaciones, que desde hace casi 60 años desarrolla el Gobierno de Estados Unidos en su guerra mediática contra la Revolución.

Para que no queden dudas de la manipulación que conlleva el cuestionario, lo reproducimos para que cada cual se percate de lo que persiguen los enemigos de Cuba.

  1. ¿La Gran Logia de Cuba ha manifestado alguna vez al gobierno cubano su preocupación por el uso de la prostitución, el abuso infantil para promover el turismo en la Isla, la proliferación del alcoholismo, drogadicción, la evidente corrupción y uso de los recursos de la nación por parte de los más altos niveles de la élite gobernante y en todos los estamentos de la sociedad cubana?
  2. ¿Por qué razón la Gran Logia de Cuba no se ha pronunciado en contra de la violación de los Derechos Humanos, represión física y los actos de repudios ejercidos en contra de los que se oponen al sistema comunista cubano?
  3.  ¿Los masones cubanos cumplen los compromisos adquiridos en los juramentos que presta en los grados que posee?
  4. ¿Pueden ser masones los miembros del PCC, MININT y las FAR, acorde a lo establecido en nuestra doctrina y leyes? ¿Considera Ud. posible que estas personas puedan guardar los secretos y juramentos prestados en Logia?
  5. ¿Considera Ud. posible que los ciudadanos cubanos puedan desarrollar plenamente sus actividades económicas, sociales y políticas que garantizan los principios de libertad, igualdad y fraternidad?
  6. ¿Por qué razón la Gran Logia de Cuba le niega la entrada a los masones cubanos exiliados a las tenidas que efectúan sus logias, a sabiendas de su regularidad de origen?
  7. ¿Considera Ud. que la Gran Logia de Cuba es una asociación fraternal soberana y libre de la injerencia en sus asuntos internos de los órganos del régimen cubano? ¿Cree Ud. que la Gran Logia de Cuba cumple con los requisitos que la masonería Universal establece para ser considerada una Potencia regular?

Ante tantas tonterías, no queda otro sentimiento que la pena por esos señores de la tercera edad que aun sueñan con regresar a Cuba sin socialismo, como si los cubanos quisieran volver al pasado que no les resolvió el hambre, el desempleo, la discriminación de género y de razas, las diferencias entre ricos y pobres, y campo y ciudades, la falta de asistencia médica para todos y el derecho a ser cultos como única forma de ser libres.

Antes de 1959 ninguna logia en Miami organizó concursos para ver cómo se luchaba contra el dictador y asesino Fulgencio Batista, porque los masones cubanos si tuvieron una fuerte participación en la insurrección contra el tirano, ese que tuvo todo el apoyo político, económico y militar del gobierno de Estados Unidos, a pesar de sus crímenes contra el pueblo.

No por gusto José Martí, un pundonoroso masón, sentenció:

“Caerá lo podrido, y perdurará y cuidará lo virtuoso, para eso somos bastantes”.

 

 

 

Hechos que hablan por sí solos


Por Arthur González

Algunas señales indicaban que estaba gestándose nuevamente una conjura contra Cuba con el empleo de la iglesia, mediante provocaciones del sacerdote católico José Conrado Rodríguez Alegre, de larga data de vínculos con la mafia terrorista de Miami, entre ellas la misa ofrecida fuera de todo contexto religioso en la vivienda de Berta Soler, de las “Damas” de Blanco y días después la reunión con otros “disidentes”, para lo cual viajó desde Trinidad 347 kilómetros.

A esas acciones sumó el sacerdote Castor Álvarez, que oficia en la provincia de Camagüey, ubicada a 553 kilómetros de la Habana.

Siguiendo las huellas dejadas en sus provocaciones diseñadas desde Estados Unidos, surge otro hecho que llama la atención y es la posición asumida por el Obispo de la provincia de Cienfuegos, Domingo Oropesa, quien de forma inusual remitió una carta al Arzobispo de La Habana, para interceder por un contrarrevolucionario en proceso jurídico por violaciones de las leyes cubanas.

Para no dejar imprecisiones de que tal estrategia está en marcha, en días recientes el Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, presentó el informe que confecciona el Buró de Democracia, Derechos humanos y Asuntos Laborales de su Departamento, sobre la libertad religiosa en el mundo, correspondiente al 2016.

Los amos de la tierra asumen el derecho de decidir donde se actúa bien o mal, como si tuvieran moral para ser los jueces del planeta.

En ese informe afirman que “el Gobierno y el Partido Comunista de Cuba, supervisan a los grupos religiosos a través de la Oficina de Asuntos Religiosos en el Ministerio de Justicia y controlan la mayoría de los aspectos de la vida religiosa en la isla”.

En total injerencia en los asuntos de Cuba, Estados Unidos a través de su embajada en la Habana sostuvo reuniones con funcionarios de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido, para “discutir el proceso de inscripción de nuevas organizaciones religiosas e investigar sobre los derechos de los grupos no registrados a practicar su religión”.

Por supuesto, ese interés está dado en que Estados Unidos es donde se engendran esos nuevos grupos religiosos, que tienen un corte bien diferente al de religiones protestantes tradicionales presentes en la sociedad cubana.

No fue por gusto la “preocupación” de los funcionarios del Departamento de Estado en esas nuevas denominaciones, casi todas portadoras de valores no acordes con las tradiciones del pueblo cubano, que inculcan principios enajenantes. En los propios Estados Unidos confrontan serios problemas.

El gobierno estadounidense no se oculta para ejecutar acciones en Cuba que pretenden desmontar el sistema socialista y desmovilizar al pueblo. Por ese motivo, el embajador Itinerante para la Libertad Religiosa Internacional y el Representante Especial para la Religión y Asuntos Globales, viajaron a la Isla y se reunieron con líderes de los grupos religiosos católicos, protestantes y minoritarios, para hablar sobre el ambiente de libertad religiosa en el país.

No satisfechos con la libertad que Cuba les ofreció como prueba de buena voluntad, el propio informe del Departamento de Estado afirma que su embajada en La Habana “permaneció en estrecho contacto con grupos religiosos, incluyendo la facilitación de intercambios entre delegaciones visitantes y los grupos religiosos en el país”.

A pesar de ello, en sus declaraciones públicas el gobierno de Estados Unidos exigió al gobierno cubano que “respete las libertades fundamentales de sus ciudadanos, incluida la libertad de religión”.

Todas las acusaciones efectuadas contra Cuba, provienen de organizaciones radicadas en Estados Unidos que no representan a la comunidad religiosa cubana, sino que son engendros con líneas políticas camufladas en los nuevos movimientos religiosos, poseedores de un fuerte financiamiento para su accionar cotidiano, algo que llama poderosamente la atención.

Entre esos que acusan a Cuba está la “ONG” Christian Solidarity Worldwide (CSW), que el pasado mes de enero informó que “de 2014 a 2015 hubo un aumento en las amenazas gubernamentales de cerrar iglesias. La mayoría relacionadas con amenazas de clausurar iglesias pertenecientes a las congregaciones de las Asambleas de Dios”.

Lo que no dijo es que eran iglesias ilegales con construcciones sin los permisos establecidos, algo que Estados Unidos tampoco se permite.

Otro caso divulgado en sus campañas anticubanas fue el de un supuesto investigador de la organización caritativa Open Doors, quien aseguró que “los cristianos cubanos fueron acosados y sujetos a estricta vigilancia y discriminación, incluyendo el encarcelamiento ocasional de sus líderes”.

Una idea clara de cómo está estructurada la cruzada mediática, se observa en la reseña divulgada por The Morning Star News, agencia de noticias cristiana, respecto a la sentencia de arresto domiciliario por un año, al pastor Juan Carlos Núñez por perturbar la paz ciudadana.

Dicho pastor empleaba para sus sermones dominicales, potentes altavoces que causaban daño auditivo en el vecindario debido al insoportable ruido, haciéndole la vida imposible a los ciudadanos de los alrededores y oponiéndose a bajar el volumen, por lo que fue acusado por toda la vecindad.

¿En qué país se le permite a una iglesia o individuo hacer semejante ruido?  Esa es la muestra de la manipulación contra Cuba.

El informe de Rex Tillerson, reconoce que:

No se reportaron acciones significativas de la sociedad que afectaran la libertad religiosa, los grupos religiosos informaron que sus líderes continuaron viajando al extranjero para participar en intercambios de dos vías entre las comunidades religiosas locales y las de otros países. La mayoría de los grupos religiosos continuó reportando mejoras en su capacidad para atraer nuevos miembros sin interferencia del gobierno y una reducción en la interferencia gubernamental en la realización de sus servicios”.

No obstante, Estados Unidos insiste en sus declaraciones públicas en que Cuba tiene que respetar las libertades fundamentales de sus ciudadanos, incluida la libertad de religión.

58 años no le han servido de lección a los vecinos del Norte, pero Cuba sigue su camino con la unidad de su pueblo, creyente en su independencia, porque como dijo José Martí:

“Hay que creer en lo que uno pinta”

Los responsables de tantas muertes acusan a Cuba de afectar a sus diplomáticos en La Habana.


Por Arthur González.

Sin dudas la Casa Blanca en sus campañas mediáticas contra los países que tienen gobiernos no aceptables para ellos, inventan cualquier situación, ahora le tocó a Cuba con un supuesto ataque con armas acústicas contra sus diplomáticos en La Habana. Según las noticias divulgadas por sus agencias noticiosas, la exposición a ese tipo de armas el pasado año 2016, habría “afectado la audición” de algunos de sus funcionarios diplomáticos.

Hay que tener muy poca vergüenza para hacer ese tipo de acusación contra Cuba, país víctima de cientos de ataques mortales por parte de Estados Unidos.

¿Se les habrá olvidado a los funcionarios del Departamento de Estado, que fue Estados Unidos quien intentó asesinar al presidente Fidel Castro cientos de veces y ante la denuncia no les quedó otro remedio que conformar una comisión senatorial, conocida como Comisión Church, la cual reconoció casi una decena de intentos de asesinato, por el solo hecho de que Fidel tenía una línea de pensamiento diferente a la de ellos? Eso es un delito grave y jamás la ONU los condenó.

Tendrán los yanquis tan mala memoria para no recordar la epidemia de meningoencefalitis introducida en Cuba en 1964, causante de la muerte de decenas de niños y la del dengue hemorrágico en 1981, que solo en ese año provocó la muerte de 158 personas, de ellas 101 niños e infectó a 344 mil 203.

Los que poseen laboratorios especiales para la producción de armas letales son precisamente los Estados Unidos y es público que de tales centros salen numerosas epidemias que infestan a pueblos inocentes.

En 1986 un informe elaborado para el Congreso de Estados Unidos, aseguró que el Gobierno de ese país logró conformar agentes biológicos, entre ellos virus modificados, toxinas naturales y agentes alterados mediante la ingeniería genética, para cambiar su carácter inmunológico e impedir el tratamiento por medio de todas las vacunas existentes en la actualidad.

Un año después, el Departamento de Defensa admitió que continuaba la ejecución de investigaciones en 127 institutos y universidades de toda la nación, para el desarrollo de agentes biológicos, a pesar de la prohibición establecida en tratados internacionales firmados por Estados Unidos. El centro principal de toda esa actividad se encuentra .

Cuba siempre ha sido respetuosa de los tratados y convenciones internacionales sobre la protección de las misiones diplomáticas acreditadas en la isla. Quienes no la respetan son los Estados Unidos que utilizan los locales de su misión diplomática, para realizar actos de espionaje electrónico y con fuentes humanas, así como la preparación e instigación de la contrarrevolución interna para ejecutar actos provocativos contra el gobierno cubano.

El mundo debe saber que los Estados Unidos son los responsables de introducir enfermedades contra otros países y no es Cuba la que provoca enfermedades a seres humanos.

Ejemplo de esos actos criminales fue la contaminación en 1931, de cientos de ciudadanos puertorriqueños con células cancerígenas, cuando Cornelius Rhoads, realizaba ciertos experimentos médicos patrocinados por el Instituto Rockefeller, quien además formó parte de la Comisión de Energía Atómica de EE.UU.

¿Ya no recuerdan en la Casa Blanca que, en el año 1951, Estados Unidos utilizó plumas de aves infectadas con Ántrax para enfermar a la población de Corea del Norte y que posteriormente también inoculó la fiebre amarilla en ese país?

Y qué dicen los puritanos funcionarios del Departamento de Estados, respecto a lo ejecutado en 1966 por el Pentágono cuando diseminó a través las rejas de ventilación del metro de Nueva York, varias bolsas con la bacteria Bacillus subtilis, exponiendo a más de un millón de personas.

Otro acto semejante ocurrió en 1990 en Los Ángeles, California, cuando especialistas en guerra biológica aplicaron de forma experimental, la vacuna del sarampión a bebes negros y latinos para observar su reacción ante esa enfermedad.

Hace solo 6 años, en el 2011, el ex presidente de Guatemala, Álvaro Colom, denunció que Estados Unidos inoculó enfermedades venéreas a 696 guatemaltecos durante 1946 y 1948. Ante el escándalo que esa acción provocó, el gobierno de Estados Unidos solo pidió disculpas, pero no indemnizó a nadie ni fue condenado por los organismos encargados de velar por el respeto a los derechos humanos.

Es evidente que los funcionarios yanquis han perdido la audición, porque no escuchan los reclamos del mundo para que eliminen la despiadada guerra económica, comercial y financiera que pretende matar por hambre y enfermedades a 11 millones de cubanos.

Aun no se conoce qué tenebrosos planes se ocultan tras la falsa acusación contra Cuba, respecto ante el supuesto ataque acústico contra sus diplomáticos, pero lo que sí está más que definido es que son los propios Estados Unidos quienes tienen una larga historia de crímenes en el mundo en esa materia.

Tampoco es descartable que se trate de una auto provocación para actuar contra la Revolución; la explosión del acorazado Maine en 1898 para justificar su intervención en la guerra contra España, está muy presente en el pueblo cubano que conoce de lo que son capaces, como lo fue la guerra contra Iraq acusándolos de poseer armas químicas que nunca existieron.

Podrán fabricar historias de todo tipo, pero los cubanos nunca se rendirán ante ellos, porque como dijera José Martí:

“Alzar la frente es mucho más hermoso que bajarla”

 

 

Retoma la Iglesia Católica cubana su actuar contra la Revolución


Por Arthur González.

Con el paso a jubilación del cardenal Jaime Ortega Alamino, se percibe un retomar de la Iglesia Católica cubana a sus históricas posiciones en contra de la Revolución, algo que desde Miami los testaferros del dictador Fulgencio Batista pedían a gritos, con su frustrado sueño de 58 años, de reimplantar el sistema capitalista que tantas penurias dejó en el pueblo de la isla.

Ortega Alamino fue duramente acusado de complicidad con el gobierno y quienes lo hicieron olvidaron sus posiciones hostiles que dieron paso a varias pastorales pro yanquis, pues deseaban un enfrentamiento político que el Vaticano no aprobó, buscando una forma más hábil de actuar para alcanzar sus objetivos estratégicos.

Con la asunción del nuevo Arzobispo de La Habana, Juan de la Caridad García, hay cierto y cauteloso cambio en la línea seguida por su antecesor y muestra de ello fue el encuentro que sostuviera con algunas integrantes del grupúsculo “Damas” de Blanco, lo que fue interpretado como una señal de apoyo a la contrarrevolución asalariada de Estados Unidos.

El 16.07.2017 dos sacerdotes católicos, José Conrado Rodríguez Alegre y Castor Álvarez, acudieron a la vivienda de Berta Soler, donde oficiaron una misa ante una docena de contrarrevolucionarios, y la imagen publicada habla por sí sola de la calaña de los integrantes de los llamados “disidentes”.

De Conrado Rodríguez Alegre se conocen los antecedentes provocativos pagados por la mafia terrorista de Miami y sus frecuentes visitas a la capital de la mafia, lo que trajo como consecuencia que la jerarquía católica decidiera enviarlo a España por algunos años y después fuera trasladado de Santiago de Cuba para Cienfuegos para evitar males mayores, porque sus acciones transitan en la frontera del delito.

Orientado por esos que desean una confrontación de la Revolución con la Iglesia, José Conrado se entromete en los asuntos internos de la política del país, con actitudes provocativas como la mostrada en la propia misa, cuyo video se puede visionar en las redes sociales, en el cual estimula a los contrarrevolucionarios a seguir su enfrentamiento al gobierno, no decaer en sus propósitos, algo no acorde con la actitud de un religioso en una misa.

En demostración del desafío a las autoridades eclesiásticas y gubernamentales, ambos sacerdotes volvieron a reunirse el pasado sábado 5 de agosto con dirigentes contrarrevolucionarios, en la residencia del Antonio Enrique González-Rodiles, encontrándose presente Berta Soler, Ailer González, Ángel Moya, Claudio Fuentes y Raúl Borges, los que conforman el variopinto exponente de la mal trecha “oposición” cubana.

Esa reunión conspirativa forma parte del esfuerzo que hacen los yanquis por sacar del ostracismo y la inactividad a la contrarrevolución interna, la que pierde cada día más adeptos debido a su motivación por saltar a la emigración, después de acumular avales suficientes para clasificar a un visado como “refugiados políticos”, dentro del amplio y priorizado programa diseñado por el Departamento de Estados solo para Cuba.

Los propios participantes en dicha reunión divulgaron que el propósito era “intercambiar visiones sobre la situación actual y el papel que dentro de esta coyuntura deben jugar la Iglesia y la oposición en Cuba, la importancia del servicio en los temas sociales de la Iglesia católica cubana y del apoyo y solidaridad que necesita la oposición, llegando al acuerdo de ampliar y sostener de forma regular este tipo de intercambios”.

¿Qué buscan los dos sacerdotes con esa posición abiertamente violatoria de las normas de la Iglesia y de las leyes cubanas?

Evidente intentan convertirse en víctimas si fuera reprimidos, situación que serviría para amplificar las campañas anticubanas sufragadas por la Casa Blanca.

Esos conspiradores de 7ma categoría parecen olvidar que la Revolución jamás se dejó provocar por las múltiples acciones contrarrevolucionarias de algunos sacerdotes desde el mismo triunfo de 1959, a pesar de que usaron los templos para guarecer asesinos que intentaron secuestrar aviones civiles, guardar armas de fuego y reuniones totalmente conspirativas de decenas de agentes reclutados por la CIA.

Ante esos delitos, nunca fue cerrada un templo u orden religiosa, Cuba soportó que sacerdotes llevaran a cabo junto con la CIA, la despiadada e inhumana Operación Peter Pan, que separó de sus padres a 14 mil niños cubanos, enviados solos a Estados Unidos y recibidos por sacerdotes que los distribuyeron por orfanatos y casas de familias, donde muchos fueron abusados sexualmente.

En los últimos 20 años la relaciones Iglesia Católica- Estado cubano mejoraron notablemente, demostrado por la visita de tres Papas, algo único para Cuba a pesar de ser un país socialista, se construyó un nuevo seminario para la formación de sacerdotes, se repararon decenas de templos, se toleran varios centros de preparación docente, a pesar de que la educación es totalmente estatal, y muchos otros aspectos que hablan de una armonía positiva.

Si las presiones de Estados Unidos son tan fuertes que la iglesia acepta correr el riesgo de perder lo avanzado, se sabrá en los próximos meses.

Los que desean retomar la hostilidad contrarrevolucionaria de la Iglesia Católica, deberían conocer que esos llamados “opositores” no son respaldados por el pueblo, pues conoce perfectamente que trabajan siguiendo instrucciones del amo que les paga, carecen de ética, moral, prestigio y sin carisma alguno, y como aseguró el jefe de la misión diplomática estadounidense en La Habana:

“No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores”.

Allá ellos con su condena, pero sería mucho más inteligente corregir la táctica para no perder lo avanzado en la estrategia.

No por gusto José Martí sentenció:

“La obra de amor ha hallado siempre muchos enemigos”

 

Cubanos-Americanos, una aclaración necesaria


Por Arthur González.

Desde que el 6 de julio de 1981 el gobierno de Estados Unidos creó la Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA, como parte de su estrategia esbozada en el Programa Democracia, para eliminar el sistema comunista mundial y trasladar la imagen de que los problemas con la Revolución cubana eran solo entre cubanos, el término cubano-americano se repite por doquier desconociendo muchas personas el error legal que eso constituye.

De acuerdo con la actual Constitución de la República de Cuba, incluso normado por su antecesora de 1940, ningún ciudadano cubano por nacimiento o naturalización, puede ostentar otra ciudadanía posterior, por tanto, no se puede ser cubano y estadounidense a la vez.

Todo cubano nacido en Cuba, aunque resida en otro país, es cubano y para viajar a su país de origen se le exige ingresar al territorio nacional con un pasaporte cubano, hecho que pone de manifiesto el gravísimo error de conceptuar a los emigrados en Estados Unidos como cubanos-americanos, calificativo implantado por el mal llamado exilio cubano que ha adoptado la ciudadanía de ese país.

Por la Constitución de Cuba, en teoría, se pierde la ciudadanía cubana cuando se adquiere otra, según lo recogido en su artículo 32, precepto trasladado del artículo 15 de la Constitución de 1940, pero los legisladores cubanos que redactaron en 1976 la nueva Ley Fundamental de la República, no tomaron en cuenta la necesidad de establecer un procedimiento a seguir para la pérdida de la ciudanía en los casos en que se obtuviera otra posteriormente.

Resultado, que no se puede ejecutar lo ordenado en la Ley en los múltiples temas de ciudadanía, por carecerse del reglamento necesario, inclusive para confeccionar un pasaporte a los hijos de cubanos nacidos en el exterior, a quienes se le demanda como requisito el avecindamiento en Cuba, tal y como se reflejaba en la Constitución de 1940, algo fuera de contexto pues el término avecindarse actualmente es obtener un carnet de identidad y los residentes permanentes en el exterior no lo necesitan.

Esa omisión legal hace que todos los nacidos en Cuba y residan en otro país, se mantengan con su ciudadanía cubana, de ahí el error de llamarlos cubanos-americanos, cuando lo correcto es denominarlos cubanos residentes en Estados Unidos, o del lugar donde radiquen.

Otro error impuesto por la terminología usada por los yanquis, y repetida en Cuba a todos los niveles, es llamar cubanos-americanos a los estadounidenses de padres o abuelos cubanos, cuando lo correcto es decirle solo estadounidenses, porque esos no son cubanos, como es el caso de algunos políticos de Estados Unidos, entre ellos el senador Marco Rubio.

No hay porque copiar términos que no se adecuan a la situación real cubana, hacerlo es dejar que Miami imponga lo que desea a su conveniencia, incluso cuando de leyes y regulaciones se trata.

A ningún cubano residente en otro lugar se le llama cubano-español, cubano-italiano, o cubano ruso, son simplemente cubanos, ¿por qué entonces permitir que aquellos que crearon la llamada FNCA apliquen esas recetas?

Muy claro y sin ingenuidades hay que andar para enfrentar a los que pretenden cambiar conceptos vitales para Cuba, pues no se pueden olvidar los criterios vertidos hace décadas por quien dirigió la CIA durante 8 años, cuando expresó:

Gracias a su diversificado sistema propagandístico, Estados Unidos debe imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo […] Debemos lograr que los agredidos nos reciban con los brazos abiertos, porque estamos hablando de Ciencia, de una Ciencia para ganar en un nuevo escenario, la mente de los hombres.[…] El objetivo final de la estrategia a escala planetaria, es derrotar en el terreno de las ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”.

Valga la aclaración para los que desconocen de términos legales y sus implicaciones.

Exacto fue el apóstol José Martí cuando expresó:

“En inmigración como en medicina, es necesario prever”.