Repudiables mentiras.


Por Arthur González.

Se sabe que el tema migratorio cubano es manipulado por Estados Unidos con fines subversivos desde hace 60 años. Ese interés dio pie a la creación de la Ley de Ajuste Cubano, como justificación de que los cubanos “huyen del comunismo”.

“periodista independiente”

Por ese motivo se mantiene inamovible con un tratamiento que solo reciben los nacidos en Cuba, aunque al llegar a Estados Unidos estuvieran residiendo en algún país del llamado “mundo libre”.

El presidente Barack Obama antes de terminar su mandato, colegió con Donald Trump la eliminación de la política conocida como “pies secos-pies-mojados”, establecida por Bill Clinton en 1995. No obstante, como la Ley de Ajuste continua vigente, los cubanos que llegan a la frontera yanqui y solicitan asilo por huir de los comunistas, tienen derecho a un día de Corte para exponerle al juez sus argumentos.

Un ejemplo de cómo manipulan ese tema contra la Revolución cubana, es el caso del recién otorgamiento de asilo a Serafín Morán Santiago, autocalificado como “periodista independiente”, persona desconocida en Cuba, sin título universitario, ni currículo profesional alguno.

Ese asalariado, que dependía de las instrucciones y dinero recibidos desde Miami, en mayo de 2017 fue llevado a los tribunales cubanos acusado de “simulación de delito”, pues una de las orientaciones que reciben aquellos que dependen del dinero yanqui, es precisamente remitir denuncias falsas sobre hechos inventados, como parte de la guerra mediática organizada contra la Revolución desde 1959.

Esas noticias son las que divulgan las televisoras y agencias de prensa de Miami en sus campañas anticubanas, pero la vida se encarga de desmentirlas.

Morán Santiago llegó a la frontera yanqui desde México el 13 de abril 2018, donde solicitó asilo político bajo el argumento de ser un “perseguido político”, y si regresaba a Cuba podría ser “atacado o asesinado”, por su “trabajo” como periodista “independiente”.

A finales del pasado agosto, un juez de inmigración del estado de Texas, le negó la fianza por no encontrar argumentos sólidos, pero lo remitió a una audiencia de asilo, celebrada este mes de octubre, la cual falló a su favor después de que la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), al servicio de los yanquis, le ofreciera asistencia legal gratuita, algo que no hace con los miles de latinoamericanos que huyen de la muerte a manos de bandas del crimen organizado, del hambre y la miseria en que los tienen sumidos el sistema capitalista.

Morán también recibió apoyo de la organización Fundamedios, la que dice “velar por la libertad de prensa en Estados Unidos” y a la vez sostiene relaciones de trabajo con la bloguera y editora de 14yMedio, Yoani Sánchez, reclutada en 2004 por el agente de la CIA Carlos Alberto Montaner, terrorista y prófugo de la justicia cubana por colocar bombas en centros comerciales de La Habana.

Ahora Moran es un refugiado político y el gobierno de Estados Unidos deberá sufragarle un paquete de gastos básicos de por vida, con el dinero de los contribuyentes.

Prueba de que no es perseguido por ninguna autoridad cubana fue su viaje libre hacia Guyana, país que no exige visado a los cubanos, porque México ni Estados Unidos no le concederían una visa, ni lo aceptarían dentro del amplio programa de visas de refugiados políticos, que otorga el Departamento de Estados a los cubanos.

Para comprobar la guerra mediática de desinformación contra Cuba, basta citar los argumentos de RSF, al acusar a la Isla de ser “una de las naciones más peligrosas para ejercer el periodismo”, calificándola como “la peor en cuanto a libertad de prensa” en el continente americano.

Desfachatez sin límites, porque en Cuba no hay un solo periodista muerto o desaparecido después de 1959, incluidos esos que no poseen título ni trabajan en medios de prensa reconocidos oficialmente, a diferencia de México, donde la vida de un periodista peligra las 24 horas del día y acumula en los últimos 6 años la alarmante cifra de cerca de 2 mil hechos, entre agresiones y asesinatos contra los profesionales de la prensa.

Los asesinatos de periodistas informados por estadísticas oficiales a nivel mundial, nunca han señalado a Cuba. Los crímenes contra la prensa en América Latina se concentran en México, seguido de Brasil, Honduras, Bolivia, Colombia, Argentina, Ecuador y Haití.

Otro ejemplo de las falsedades que respaldan los jueces que otorgan el asilo político a esos cubanos, es aceptar el argumento de que “su vida peligra” si regresan a Cuba, al no tomar en cuenta que el Departamento de Estado no les concede ese tipo de visas, ni que connotados contrarrevolucionarios con apoyo financiero y moral de Estados Unidos y del Parlamento Europeo, salen y regresan a Cuba sin ser molestados por ninguna autoridad y siguen su vida normal, con miles de dólares para ejecutar acciones provocativas contra la Revolución.

Entre esos casos están Berta Soler, Guillermo Fariñas, José Daniel Ferrer, Manuel Cuesta Morua, Dagoberto Valdés y algunos más, que han hecho de la contrarrevolución un jugoso negocio, permitiéndoles vivir sin tener que sudar.

El doble racero de Estados Unidos con el tema migratorio es vergonzoso, pues mientras a cubanos como Serafín Morán, los protegen con esa categoría, en los últimos cuatro meses Donald Trump separó de forma inhumana a más de 6 mil familias migrantes latinoamericanas, como parte de su política de tolerancia cero.

Razón tenía José Martí para afirmar:

“Hay algo que daña mucho el ejercicio del derecho y es la hipocresía del derecho”.

 

 

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Los que se cambiaron de chaqueta en Miami.


Por Arthur González.

Ser opositor al socialismo cubano es un negocio jugoso en Miami, algo que ha transformado en millonarios a no pocos.

Recientemente un artículo publicado en el libelo Nuevo Herald, expone a uno de esos personajillos que se cambiaron de casaca, para hacer de su “oposición” a la Revolución cubana un jugoso medio de vida, su nombre: Juan Antonio Blanco Gil, quien desde hace unos años funge como director de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, en Miami.

Hijo de Elena Gil, miembro del Partido Socialista Popular antes de 1959, trabajadora de la Cuban Telephon Company, y estrecha colaboradora de Fidel Castro, Juan Antonio Blanco anunció recientemente su campaña para denunciar y deportar a antiguos “represores” de la Cuba socialista, quienes posteriormente decidieron emigrar a los Estados Unidos.

Según el artículo, ese académico devenido en connotado contrarrevolucionario, cuando residía en La Habana perteneció a las Brigadas de Respuesta Rápida y antes de convertirse en “defensor” de los derechos humanos, tuvo una larga carrera dentro del gobierno socialista, primero como diplomático y después como funcionario del Departamento América, del Comité Central del Partido Comunista, dirigido por Manuel Piñero.

Al dejar ese cargo, y en su carrera hacia el dinero fácil, creó la Fundación Félix Varela, para promover una “sociedad civil” en Cuba, de acuerdo a los parámetros yanquis.

El pasado junio 2018, Blanco denunció a dos ex policías fidelistas, que ahora viven en Estados Unidos, con el objetivo de que esos supuestos “represores” fueran deportados hacia Cuba, por las autoridades migratorias.

Juan Antonio también se acogió a la Ley de Ajuste Cubano en 1997, convirtiéndose en “defensor de los derechos humanos y director de Cooperación Internacional de la organización Human Rights Internet”, lo que le permite contar con un jugoso salario.

Posteriormente, logró la plaza de subdirector visitante del Instituto de Investigaciones Cubanas (CRI) de la Universidad Internacional de la Florida y más tarde fue nombrado director ejecutivo del Centro de Iniciativas para América Latina y el Caribe en el Miami Dade College.

En el 2016 la Fundación Nacional Cubano Americana, lo contrató para el cargo de director ejecutivo de la Fundación de Derechos Humanos de Cuba, con el fin de “apoyar y empoderar” a la llamada sociedad civil cubana, para alcanzar la soñada transición hacia el capitalismo.

Desde ese cargo propició que 15 jóvenes cubanos fueran como becarios a estudiar en el Miami Dade College”, mediante un programa diseñado para formar futuros “líderes” comunitarios en Cuba.

Entre esos becarios estaban la hija y el hijo de Berta Soler, la sobrina de Guillermo Fariñas, la sobrina de Ángel Moya, esposo de Berta, Danilo Maldonado, alias El Sexto, y otros parientes de esos asalariados de los norteamericanos. Algunos se acogieron a la Ley de Ajuste y no retornaron a la Isla, violando el compromiso asumido antes de viajar. Otros fueron expulsados por bajo índice académico y conductas impropias.

El programa fue un fracaso total y suspendido ante la pérdida de dinero mal empleado, pues por cada joven cobraron 16 mil dólares, negocio redondo para aquellos que se hacen millonarios a costa de la Revolución cubana.

Coautor del libro “El asesinato de la reputación”, Juan Antonio ha iniciado una lucha para denunciar lo que él denomina “represores del gobierno cubano” que ahora viven en el sur de la Florida, pero no menciona a los asesinos, torturadores, terroristas y ladrones cubanos, que sirvieron al régimen del dictador Fulgencio Batista y posteriormente a la CIA en su guerra sucia contra Cuba y otros países latinoamericanos, como fue la Operación Cóndor, con los cuales convive en ese mismo estado.

Queriéndose congraciar con la mafia terrorista anticubana, no se atreve a denunciar a los esbirros que sumieron en sangre y dolor a Cuba, contra los cuales luchó su madre hasta la muerte.

A Juan Antonio Blanco Gil, las cosas no parecen salirle como las ideó para ganar más dinero, pues su pasado comunista, pleno de vínculos con el gobierno de Castro, lo hacen calificar para lo que él mismo diseñó contra sus coterráneos, poniendo ahora al escrutinio público sus antecedentes.

Nada que Roma paga a los traidores, pero al final los repudia y como dijo José Martí:

“A la ignominia la traición es guía”

 

 

Los “disidentes” no cuentan ni contarán en Cuba


Por Arthur González.

Los asalariados fabricados por Estados Unidos y acuñados propagandísticamente como “disidentes” nunca han tenido reconocimiento interno en Cuba y menos en el exterior, a pesar de las presiones de los yanquis por hacerlos visibles entre sus aliados.

La historia se ha encargado de exponer cómo los ideólogos de la CIA, a través de la USAID, NED y otras organizaciones creadas para esconder las manos de las agencias de inteligencia estadounidenses, construyen “oposición” en aquellos países que adoptan posiciones no toleradas por la Casa Blanca.

El Programa Democracia, confeccionado bajo la administración de Ronald Reagan, unido a la Comisión de Santa Fe, idearon a inicios de la década de los años 80 del pasado siglo, fórmulas para minar los países de Europa del Este desde adentro, reclutar altos funcionarios que provocaron muchos de los errores del sistema, unido a los propios que cometieron los dirigentes de los partidos comunistas. Un ejemplo contundente fue Polonia, con la organización contrarrevolucionaria Sindicato de Solidaridad.

Pero Cuba no es Polonia y su proceso revolucionario nació del pueblo, ante los desmanes de los regímenes capitalistas impuestos por los yanquis.

Siguiendo el viejo patrón, durante la visita de estado de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, el imperio yanqui y sus secuaces, se remordían el hígado por la presencia de ella en La Habana, donde ignoró a quienes no representan al pueblo cubano.

Por esa razón, el próximo presidente chileno, Sebastián Piñera, redobló sus críticas contra el gobierno cubano, algo que agradó mucho a la embajada de Estados Unidos en Santiago y al Departamento de Estado, donde ven con agrado sus posiciones, a pesar de no ser las del pueblo chileno.

Durante su breve estancia en La Habana para la cumbre de la CELAC, Piñera se reunió con varios de los asalariados de Estados Unidos, esos que son financiados con parte de los 20 millones de dólares que anualmente aprueba la Casa Blanca, para decir que existe una “disidencia” interna, aunque la realidad es que no crece ni en número ni en calidad, y carecen de respaldo popular.

Siguiendo las mismas ordenes de quien les paga, Berta Soler de las exiguas “Damas” de Blanco, le envió una carta a la mandataria chilena, aunque se desconoce quien la pudo redactar al carecer ella del nivel cultural necesario.

En la misma se lamenta de que la presidenta Bachelet no la recibiera, pero parece que Berta Soler se olvidó que a ella ni los tres Papas ni senadores de Estados Unidos, la han atendido en sus viajes a Cuba, porque todos conocen que ni pintan ni dan color en la política de la Isla, solo son una creación más de Estados Unidos para sus campañas mediáticas contra la Revolución.

La señora Bachelet si sabe lo que es una verdadera represión contra el pueblo y no las detenciones momentáneas que se ve obligada a ejecutar la policía cubana, ante las provocaciones que realizan las jornaleras de Berta.

El ex jefe de la misión diplomática yanqui en La Habana, Jonathan Farrar, quien las conoció bien de cerca, sacó sus conclusiones y las envió secretamente al Departamento de Estado y a la CIA, en las cuales afirmó:

“Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición… no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano […] Las encuestas informales que hemos hecho muestran que los disidentes o sus agendas, son prácticamente desconocidas […] Dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores […] La búsqueda de recursos es su principal preocupación…”

Allá Piñera que perdió tiempo y prestigio en revolcarse en ese estercolero, algo que con mucha inteligencia y dignidad no imitó la señora Bachelet, al seguir las enseñanzas de José Martí, quien expresó:

“Honor y corazón se truecan fácilmente por dinero”

 

 

Estados Unidos expertos en fabricar opositores


Arthur González.

Al triunfar la Revolución cubana el 1ro de enero de 1959, en contra de las aspiraciones del gobierno de los Estados Unidos, que en 1958 preparaba una tercera fuerza que lograra opacar el liderazgo de Fidel Castro, la Casa Blanca inició la fabricación de “opositores” que pudieran derrocar a la naciente Cuba libre y soberana.

El 28 de enero de 1959 crearon en Miami la primera organización opositora, La Rosa Blanca, integrada por ex miembros de la tiranía de Fulgencio Batista, refugiados en Estados Unidos.

Meses más tarde el sub Secretario de Estado para el hemisferio occidental, Lester D. Mallory, redactó un memorando en el que afirmaba:

“… No existe una oposición política efectiva en Cuba…”

A partir de ese reconocimiento, la CIA se dio a la tarea de construirla, lo que se pone de manifiesto en su primer plan de acciones encubiertas, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo de 1960, donde se expresa como una de las tareas a lograr:

Crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro…”

Para Estados Unidos es una obsesión construir “disidentes y opositores”, donde existen gobiernos que no son de su agrado, siendo la CIA la encargada de ejecutarlo.

La historia así lo demuestra y los ejemplos son Guatemala, Irán, Cuba, Chile, Nicaragua, Polonia, el Tíbet y Venezuela.

Desde el ascenso de Hugo Chávez Frías, Estados Unidos desató una cruenta guerra para tratar de derrocarlo.

Desde la embajada yanqui en Caracas, oficiales de la CIA bajo cargos diplomáticos, organizan, instruyen y financian a los llamados “opositores” contra la Revolución Bolivariana, con el empleo de métodos y planes idénticos a los aplicados contra Cuba.

No en vano la CIA creó hace 10 años, un Director de Misión para Cuba y Venezuela, para el análisis de información, organización y dirección de acciones de inteligencia contra ambos países.

El escenario venezolano es diferente al cubano porque la mayoría de la burguesía nacional y los partidos políticos no se marcharon hacia Miami, permanecen dentro del país, permitiéndole organizarlos para llevar a cabo acciones políticas y subversivas diseñadas por sus ideólogos.

Costosas campañas de prensa fomentadas internamente y en el exterior, persiguen el propósito de satanizar el proceso venezolano, manipulando la realidad a su antojo.

Cansados de fracasos, elevaron la varilla y llegaron a organizar un golpe militar, incluido el secuestro del presidente Chávez, algo que violó los más elementales derechos constituciones, la carta de la OEA, de la ONU y los tan manipulados Derechos Humanos, situación vergonzosamente respaldada por varios países al servicio del imperio, entre ellos España.

La tan “preocupada” Europa que sirve a Estados Unidos de ente evaluador de los Derechos Humanos para conformar imágenes mediáticas, no alzó su voz de condena a esa acción, a pesar de que se emplearon los mismos métodos de la tenebrosa Operación Cóndor, ejecutada en la década de los años 70 del siglo XX.

El pueblo se encargó de revertir el macabro golpe, pero el gobierno yanqui no conforme con ello, continuó su accionar subversivo entrenando a cabecillas opositores como Leopoldo López, enviándolo a tomar un curso con Lech Walesa, en el instituto que lleva su nombre en Polonia, junto a mercenarios cubanos como Berta Soler, Yoani Sánchez Cordero, Antonio Enrique González-Rodiles y Eliecer Ávila.

Para que nadie se llame a engaños, la prensa yanqui divulgó recientemente la información de que el Departamento de Estado paga casi 1 millón de dólares a expertos para que trabajen con la oposición en Venezuela, dinero que sale del contribuyente, en vez de emplearlo en mejorar la asistencia médica para las personas de bajos ingresos.

Ahora no podrán decir que la oposición en Venezuela es libre y espontánea, porque ya se sabe que la Oficina de Operaciones de Conflictos y Estabilización del Departamento de Estado, entregó, el pasado mes de septiembre, 900 mil dólares al Atlantic Council, para promover la resolución “no violenta” de conflictos en Venezuela, siguiendo la teoría de Gene Sharp.

Por esa razón refuerzan la guerra económica para que el pueblo se revele contra Maduro, a la vez que siguen orientando a los opositores a negarse a dialogar y llegar a un entendimiento racional que traiga paz a ese pueblo.

Paralelamente, continua la guerra mediática que intenta responsabilizar al gobierno bolivariano de la actual situación interna, cuando el único culpable es el gobierno estadounidense, y la prueba evidente fueron las declaraciones de Jason Marczak, director del Centro Latinoamericano Adrienne Arsht, del Atlantic Council, quien confirmó haber recibido los fondos para trabajar con sus “amigos” dentro de Venezuela, incluso llevar a Washington a algunos elementos de esa contrarrevolución para recibir entrenamiento.

Agregó Marczak, que la misión que tienen es proporcionar a la oposición y a otros miembros de la sociedad civil, herramientas necesarias para trabajar de forma más cohesionada, como una coalición unida, para organizar conversaciones, recopilar datos y hacer análisis, espionaje a manos llenas.

La CIA es experta en emplear organizaciones “no gubernamentales”, constituidas para canalizar su dinero de forma enmascarada y encubrir a sus oficiales, con el objetivo de trabajar en los países que no siguen la línea política dictada por la Casa Blanca.

Ante esa injerencia yanqui, la OEA, la Unión Europea y el Parlamento europeo hacen silencio. No hay una sola declaración de ellos para condenar a Estados Unidos por su guerra permanente contra el pueblo venezolano, lo que demuestra la doble moral que poseen ante tales violaciones de los derechos humanos, en una nación que lucha por ser independiente y soberana.

Tales actos subversivos son los que obligan a los países que sufren esas agresiones, a hacer patentes las ideas de José Martí cuando aseveró:

“Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas.Es la hora del recuento y la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

 

 

 

 

 

Buscavidas en Miami llenan sus bolsillos hablando mal de Cuba


Por Arthur González.

El sainete está presente en cada acto realizado en Miami, especialmente si es para ganar dinero fácil, donde el tema de la Cuba revolucionaria es el gancho para atrapar a los incautos

58 años haciendo lo mismo y aún hay quienes caen en las trapas de pícaros que se enriquecen a costa de aquellos que se dejan embaucar por imágenes fabricadas contra la Revolución, esa que desplazó del poder a Fulgencio Batista y sus testaferros, convirtiéndolos por arte de magia en “refugiados políticos” en Estados Unidos.

Una de las más recientes fórmulas para embolsillarse unos cuentos dólares, fue el evento celebrado en la galería Cuban Art Club de Miami, el pasado 15.04.2017, mediante una inventada expo-venta de “Artistas Pro Derechos Humanos”, encabezados por el “talentoso” grafitero Danilo Maldonado Machado, que su única obra es escribir en paredes y muros la palabra El Sexto.

Para no dejar lugar a dudas de cómo se buscan los dólares, dicho evento fue organizado por la llamada Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, presidida por Juan Antonio Blanco Gil, habilidoso personajillo que se educó con toda la opulencia en Cuba por ser hijo de una histórica militante comunista, Elena Gil, seguidora del político ortodoxo, Eduardo Chivas y amiga personal de Fidel Castro.

Fue tal la influencia de su madre que Juan Antonio llegó a ser representante diplomático de la Revolución cubana por años, hasta que murió su progenitora y decidió pasarse a las filas de aquellos que atacó durante décadas, para continuar su buena vida en otros lares.

La recaudación que se obtenga de las ventas de las obras irá directamente a la susodicha Fundación, la misma que recibió una suma millonaria en el 2014 por tratar de impartirle clases  de liderazgo en el Miami Dade College, a jóvenes cubanos de la Isla, entre ellos Maldonado, la hija de Berta Soler, de las Damas de Blanco, la sobrina de su esposo, la sobrina de Guillermo Fariñas y otros hijos y parientes de la “disidencia” cubana, que terminó con expulsiones, deserciones y desenfrenadas fiestas nocturnas; pero el dinero fue a parar a la caja de Juan Antonio Blanco.

Sin embargo, esos “preocupados” por los derechos humanos en Cuba no hablan de lo que sucede a su alrededor, en una zona tan cercana a Miami Dade como Liberty City, donde la miseria y los niños sin recursos para asistir al médico y cursar estudios superiores, es una constante. De esos nadie se acuerda, al fin y al cabo, no sirven para buscarse el dinero fácil.

Tampoco la llamada Fundación no le interesa lo que acontece en los Centros de Detención de Inmigrantes, en los cuales el mal trato está presente cada día. Un ejemplo es la reciente muerte el 14.04.2017, del mexicano Sergio Alonso López, de 55 años, por una hemorragia interna, posiblemente producto de los golpes recibidos, aunque las autoridades del Centro aluden que padecía de cirrosis hepática, pero es evidente que no tuvo asistencia profesional oportuna.

Es la sexta muerte en un Centro de ese tipo en menos de un año y nadie dice que se violan los derechos humanos.

Alonso estaba recluido en el Centro de detención para inmigrantes ubicado en California, por haber ingresado en los Estados Unidos en tres ocasiones y al no ser cubano no tuvo la oportunidad de ser aceptado, pues la Ley de Ajuste es solo para los cubanos que “huyen del comunismo” y no para quienes huyen de la miseria y la muerte por hambre. Sigue leyendo

Los “disidentes” frustrados


Por Arthur González

Triste papel el de aquellos que le vendieron su alma al diablo y al final se han quedado sin barco ni espigón donde amarrarlo.

Así le sucede a Antonio González-Rodiles, quien pasó de un fugaz estrellato a un olvidado acompañante de las “Damas” de Blanco, presididas por la inculta y corrupta Berta Soler.

González-Rodiles quien recibió buena educación en su seno familiar y posteriormente en escuelas cubanas, fue a residir a México con su esposa mexicana rodeado de un ambiente de clase media, pero su ambición por el dinero lo hizo caer en manos de oficiales de los servicios de inteligencia estadounidenses, quienes le vendieron un proyecto subversivo que no pudo llevar a cabo.

Creyéndose que lograría ser un líder de la “opinión” interna, regresó a La Habana dejando atrás a hijos y esposa mexicanos, para iniciar el frustrado proyecto Estado de Sats, el cual no tuvo la menor incidencia en la sociedad cubana, por lo que terminó caminando los domingos por una avenida de la capital cubana, rodeado de mujeres de baja catadura moral que dicen ser “opositoras”, a cambio de cobrar 25 pesos cubanos enviados desde Estados Unidos.

En el actual panorama político de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, González Rodiles confesó a la prensa de Miami “sentirse frustrado ante la supuesta indolencia de la administración del presidente Barack Obama, y el total desconocimiento que ha hecho la actual, encabezada por el presidente Donald Trump”.

Tanto Rodiles como los demás servidores de los yanquis, entre ellos los integrantes de la mafia terrorista anticubana de Miami, pretenden presionar al Presidente Trump a cambiar la dirección política hacia la Habana, para lo cual llevan meses desarrollando una cruzada mediática sobre el inventado “aumento de la represión” en la Isla, algo que no comprueban los cientos de miles de norteamericanos que la visitan.

Lo primero que descalifica esa ficticia represión, es la constante presencia de los principales contrarrevolucionarios en los Estados Unidos, disfrutando gracias al dinero de los contribuyentes norteamericanos, los que sin saberlo pagan con sus impuestos viajes, hoteles, alimentación y salarios de los “disidentes” cubanos.

Tanto González-Rodiles como José Daniel Ferrer, Berta Soler, Guillermo Fariñas y otros más, son presentados ante los medios de prensa norteamericanos vistiendo costosos trajes comprados con el presupuesto que asigna anualmente la Casa Blanca, pues en Cuba no los usan.

A pesar de pasearlos por Miami, otras ciudades estadounidenses, e incluso en Europa para participar en Foros internacionales con el fin de desprestigiar la obra de la Revolución cubana, no han logrado que la actual administración se pronuncie contra Cuba.

En primer lugar, porque no es prioridad en la actual política de los Estados Unidos; segundo, los integrantes de la mafia anticubana en el Congreso no apoyaron la elección de Trump y tercero, porque los problemas que confronta el nuevo Presidente son tantos que no puede darse el lujo de perder tiempo en esos “disidentes” que dan más pérdida que beneficios. Sigue leyendo

Lección para los cubanos, si en Cuba se produce una “transición”.


Por Arthur González.

Los que pregonan a los cuatro vientos que Cuba necesita una “transición pacífica hacia la democracia”, deben saber el futuro que les espera, pues todos los beneficios obtenidos después de 1959 serán eliminados de inmediato.

Así sucedió en los países de Europa del Este, donde profesionales altamente calificados se vieron sin empleo de un día para otro, teniendo que desempeñar trabajos de limpieza, de carteros y vender de alimentos ligeros en plena calle.

Ahora en un nuevo arranque de odio a todo lo que recuerde al socialismo, la actual primera ministra de Polonia, la conservadora Beata Szydlo, acaba de aprobar un proyecto de ley que, de aprobarse, despediría a todos los empleados del Ministerio de Relaciones Exteriores contratados antes de que el sistema socialista se extinguiera en 1989.

Dando pruebas de lo que hacen los anticomunistas que proclaman “democracia”, “pluralidad de pensamiento” y “derechos humanos”, la actual gobernante polaca estableció, como una prioridad necesaria, eliminar de todos los altos puestos de trabajo en el Estado a aquellas personas cuyos estudios académicos se desarrollaron bajo el comunismo, como si la preparación profesional y experiencia acumulada no sirviera para nada, solo haber sido formados en el socialismo.

Así actúan los “demócratas” para atemorizar a la población y que les sirva de escarmiento a los que vivieron bajo el sistema socialista que permitió el crecimiento económico de Europa Oriental y altos niveles de vida, preparación profesional y una seguridad social muy superior a la que se enfrentan hoy.

No por gusto Estados Unidos se empeña en llevar a Polonia a los principales contrarrevolucionarios cubanos, con el propósito de que ganen en experiencia en el “Instituto Lech Walesa”, al recibir las conferencias que imparte el propio Walesa, quien trabajó bajo las órdenes y el financiamiento de los yanquis dentro del conocido Proyecto Democracia, impuesto por la administración de Ronald Reagan.

Entre los que han visitado dicho Instituto figuran Yoani Sánchez Cordero, Antonio Enrique González-Rodiles, Eliecer Ávila, Elizardo Sánchez-Santa Cruz, Berta Soler y otros de los calificados como “disidentes”, incluido el antichavista Leopoldo López, hoy detenido por aplicar las recetas del polaco con actividades callejeras que costaron varias vidas de ciudadanos venezolanos.

Quienes sueñan que Cuba caerá en brazos de Estados Unidos se equivocan una vez más, la historia está preñada de hechos históricos como el protagonizado por el General Antonio Maceo, durante la viril protesta en los Mangos de Baraguá, contra aquellos que capitularon ante la Metrópoli española, algo que la vida se encargó de demostrar el alto costo de aceptarla, sin alcanzar la independencia y la abolición de la esclavitud.

Si los cubanos de hoy quieren saber lo que les esperaría ante otra capitulación deshonrosa, solo deben leer con detenimiento la execrable Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática cubanas” (Ley libertad 1996), conocida como Ley Helms-Burton, patrocinada por la mafia terrorista de Miami, encabezada por Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, hijos de testaferros del dictador Fulgencio Batista, a la que sumaron Robert Bob Menéndez, Dan Burton, Jesse Helms y Robert G. Torricelli, entre otros.

En dicha Ley, aprobada para encadenar al pueblo cubano, se expresa sin el menor pudor el fortalecimiento de las sanciones internacionales contra Cuba, país que deberá pagar un alto precio por haber escogido soberanamente un camino sin el yugo de los Estados Unidos, dejando claramente el sentimiento de que para levantar la despiadada Guerra Económica impuesta por Washington desde 1962, la Isla deberá renunciar a ser libre e independiente.

Una vez derrocada la Revolución, la Guerra Económica continuaría hasta tanto el “Funcionario de Coordinación”, léase un procónsul yanqui, nombrado por el Presidente de los Estados Unidos, le informe que “en Cuba existe un gobierno plenamente democrático”, al estilo y forma que ellos desean; sean devueltas todas las propiedades nacionalizadas; se haya disuelto el actual Departamento de Seguridad del Estado del Ministerio del Interior de Cuba; incluidos los Comités de Defensa de la Revolución.

A eso debe sumársele la aceptación de múltiples partidos políticos, ninguno de ideología socialista y el compromiso de organizar elecciones “libres y justas” para un nuevo gobierno.

Precisamente, su error de casi 60 años es soñar que los cubanos olvidarán la historia de las tres intervenciones yanquis y los desmanes cometidos por los gobernantes corruptos y asesinos, bendecidos por La Casa Blanca.

Cuba escogió su propio destino y no habrá vuelta atrás. Los cambios internos son y serán dentro del sistema escogido libremente para hacer lo más adecuado a las necesidades y aspiraciones del pueblo, quien resiste unido la obcecada política agresiva de Estados Unidos, preñada de miles de actos terroristas, el espionaje y la subversión política., porque como aseguró José Martí:

“La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella o decidirse a comprarla por su precio”.