Estados unidos utiliza sus peones contra Venezuela.


Por Arthur González.

Como si fuera una vuelta atrás en el tiempo, Estados Unidos aplica contra Venezuela las mismas políticas ejecutadas contra la Revolución cubana, en los primeros años del 60 del pasado siglo. Actualmente, al no encontrar la forma de derrotar al presidente Nicolás Maduro, dirigen a un grupo de países para intentar cercarlo.

Hace solo días, el actual canciller chileno, Roberto Ampuero, siguiendo los dictados de Washington, hizo declaraciones en las que calificó la situación en Venezuela como una “tragedia”, algo que forma parte de la campaña mediática creada para deformar la realidad y satanizar a Maduro.

Ese personaje, quien fuera militante comunista y se pasó de la noche a la mañana a la ultraderecha, tal y como hizo el secretario general de la OEA, Luis Almagro, intenta lograr consenso para que los países latinoamericanos rompan relaciones con Venezuela, copiando las acciones desarrolladas en 1962 contra Cuba, cuando Estados Unidos presionó fuertemente para que los integrantes de la OEA, rompieran relaciones y la expulsaran de esa organización regional, dirigida totalmente por el Departamento de Estado yanqui.

Al releer documentos del gobierno de Estados Unidos de esa época, ya desclasificados, se puede apreciar lo que le hicieron a Cuba, al afirmar:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; . Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano (similar a la de EE.UU. para Rusia, de 1919-20), como un medio para lograr la simpatía del pueblo cubano, sin tener que reconocer al gobierno comunista. La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

El resultado obtenido fue el que Estados Unidos diseñó, excepto México que decidió no romper relaciones con la Isla, en un aparente acto de rebeldía contra el imperio yanqui.

Tristemente, hace algunos años documentos desclasificados permitieron conocer que, en verdad, todo fue un acto de sumisión del presidente mexicano Adolfo López Mateo, quien decidió colaborar en secreto con el gobierno de los Estados Unidos.

Contra Venezuela despliegan campañas de prensa muy negativas, idénticas a las fabricadas contra Cuba; estimulan la emigración, igual lo que hacen contra la Revolución cubana cuando aceptaron a asesinos, torturadores y ladrones del gobierno del dictador Fulgencio Batista, otorgándoles estatus de “refugiados políticos”, además de estimular las salidas ilegales que obligaron al presidente Lyndon Johnson, a firmar la llamada Ley de Ajuste Cubano en 1966.

Los actos callejeros, acciones terroristas y la creación de la oposición contrarrevolucionaria, también la copiaron de los planes anticubanos, pero ahora Estados Unidos cuenta, además de la CIA, con las organizaciones USAID y NED, encargadas de desarrollar programas subversivos más sofisticados, respaldados con presupuestos millonarios que aprueba el Congreso yanqui.

Al no poder derrocar en las urnas a Maduro y demás dirigentes que alcanzaron posiciones en la mayoría de los estados del país, ni consolidar una oposición respaldada por el pueblo venezolano, y ante la posibilidad casi segura de una nueva victoria electoral en el próximo año, cocinan una conjura para intentar nuevamente sacar del poder a ese presidente, elegido democráticamente.

Cuando surgen dirigentes políticos que no son del agrado de Washington, de inmediato germinan campañas de prensa y acciones de todo tipo para destituirlo. Ejemplos sobran en América Latina y los casos más recientes son los de Honduras, Paraguay y Brasil.

¿Por qué no se hizo lo mismo contra el golpe militar en Honduras, cuando sacaron al presidente de su residencia en ropa de dormir y lo trasladaron a la fuerza a México?

Estados Unidos organizó, financió y apoyó ese acto antidemocrático y violador de los derechos humanos. Congresistas yanquis de origen cubano viajaron a Tegucigalpa para respaldar a los golpistas.

En Paraguay suavizaron la acción con un golpe generado en el Congreso y aceptaron gustosamente su resultado.

A ningún país donde se violan constantemente los derechos humanos, como México, Guatemala, Honduras, Argentina y Chile, se le aplican medidas de guerra económica y financiera como hacen contra Cuba y Venezuela, con el objetivo de que el pueblo se canse de la carencia de productos de primera necesidad, pierda fe en el futuro de su proceso revolucionario, y caiga finalmente en brazos de los yanquis.

Contra Venezuela se ha sumado la Unión Europea, evidentemente presionada por su aliado más fuerte, Estados Unidos, ayudando a mantener parte de la guerra económica y financiera impuesta por los yanquis.

Lo contrario se ve ahora con lo sucedido en Francia, donde las revueltas callejeras han sido más grandes y violentas que las pagadas por la CIA en Venezuela. Sin embargo, no hay declaraciones del Departamento de Estado yanqui contra el presidente francés, ni campañas mediáticas exigiendo su destitución. El Parlamento Europeo no respalda ni premia a los líderes obreros que se exponen a las balas y gases lacrimógenos de los órganos represivos franceses.

El canciller chileno tampoco ha condenado la represión de la policía francesa, ni propone medidas sancionadoras, porque desde Washington no se lo han ordenado.

Emmanuel Macron no tiene apoyo en Francia, dirige con un 19 % de aceptación, muy diferente al respaldo que obtuvo Maduro en las elecciones, pero contra Macron no existen sanciones, al final es un político neoliberal que no toma medidas a favor del pueblo.

Exacto fue José Martí cuando escribió:

“La vergüenza se ha de poner de moda y fuera de moda la desvergüenza”.

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Donald Trump, un presidente sin memoria.


Por Arthur González.

 

Mientras Donald Trump bramaba a diestra y siniestra durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en New York, en Washington se celebra la sexta reunión de la Comisión Bilateral entre Cuba y EE.UU., en la cual la parte cubana reiteraba su disposición a sostener un diálogo respetuoso para avanzar en temas afines que puedan lograr una normalización entre ambas naciones.

Después del discurso del presidente Trump en Miami el pasado 16 de junio, no se podía esperar que cambiara su lenguaje agresivo hacia Cuba, porque es parte del compromiso con la mafia terrorista de Miami.

No fue un asombro  escuchar sus falacias contra el gobierno de la isla, pero si llamó la atención la mala memoria histórica de sus asesores que le emborronaron las cuartillas que leyó.

Trump, calificó de “corrupto” y “desestabilizador” al gobierno cubano, y reiteró que no levantará el “embargo económico” hasta que se produzcan reformas fundamentales. Nada nuevo, corroboró la vieja y fracasada política sostenida por once administraciones.

Olvidó que el Proyecto Cuba, aprobado por el presidente J.F.K. en 1962, dice textualmente: “debe aplicarse una Guerra Económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país”, entiéndase del pueblo cubano.

Esos planes del gobierno yanqui afirman que el objetivo perseguido desde su primer plan de marzo de 1960, dice: provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que sea más aceptable para Estados Unidos”.

Esas son las reformas que durante 58 años han tratado de alcanzar, y mientras no exista un gobierno lacayo no habrá mejoría en las relaciones bilaterales.

Trump calificó de “corrupto” al gobierno revolucionario, pero sin elementos probatorios. Sin embargo, él tiene a varios funcionarios acusados de corruptos como el caso del senador por New Jersey, Bob Menéndez, y sobre eso no dice una palabra.

Un aspecto del que parece no conocer su significado es el de la soberanía de las naciones, aunque desvergonzadamente dijo que” es el principal pilar del sistema mundial”.

Estados Unidos ha sido históricamente el país que no respeta la soberanía de otros estados. Sigue leyendo

Los verdaderos planes de Estados Unidos contra Venezuela


Por Arthur González

Nadie se llame a engaño, desde que triunfó Hugo Rafael Chávez Frías, mediante el voto popular, Estados Unidos inició planes desestabilizadores contra su gobierno, por tener ideas socialistas que beneficiaban a su pueblo.

Se conoce de los cientos de millones de dólares gastados por el Departamento de Estado con el propósito de derrocarlo, el trabajo de subversión ejecutado por la USAID en las universidades para fabricar un movimiento estudiantil contrario a Chávez, a pesar que todas las medidas aprobadas iban encaminadas a disminuir la pobreza que durante años sembró el capitalismo en Venezuela.

Las Misiones fomentadas por el chavismo a favor de los desposeídos no han sido vistas con buenos ojos en Washington, considerándolas un mal ejemplo para otros países de la región, y al igual que hicieron contra Cuba, se dieron a la tarea, con la CIA y otras agencias de inteligencia yanqui, de diseñar planes de acción encubierta para derrocar a Chávez, en total similitud con que los llevados a cabo contra Fidel Castro.

Mientras Carlos Andrés Pérez robaba a las dos manos y les reía las gracias a los yanquis, el Departamento de Estado y la OEA callaban en plena complicidad con sus desmanes, por eso al final fue a refugiarse en Miami sin ser sometido a un juicio por sus actos delictivos.

Cuando la embajada estadounidense organizó el golpe de estado, con el secuestro del Presidente constitucional incluido, la OEA no se pronunció y mucho menos habló de aplicar la Carta Democrática, todo lo contempló en silencio cómplice y con el aplauso del gobierno español encabezado por el agente José María Aznar.

Lo mismo sucedió cuando el golpe de estado en Honduras, igualmente con el secuestro del Presidente Manuel Celaya, electo democráticamente, algo inaudito que no fue condenado por la OEA, pero sí apoyado plenamente desde Washington por los congresistas mafiosos de origen cubano, Ileana Ros-Lehtinen y los hermanos Díaz–Balart.

Ahora que el gobierno venezolano toma medidas para impedir los planes que desarrolla la oposición financiada y orientada por Estados Unidos, el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, habla de “ruptura de las normas democráticas y constitucionales que dañan en gran medida las instituciones democráticas de Venezuela y niegan al pueblo venezolano el derecho de moldear el futuro”
Pero la historia no miente y los planes que diseñaron y ejecutaron contra la Revolución cubana, están desclasificados y demuestran que están siendo aplicados casi idénticamente contra el gobierno de Nicolás Maduro.

En 1961 el presidente J.F. Kennedy organizó un Grupo Especial Ampliado dentro del Consejo de Seguridad Nacional, para crear las condiciones necesarias que justificaran una invasión a Cuba por parte del ejército norteamericano. Al frente del mismo fue designado el General de Brigada Edward Lansdale.

Si se analiza con detenimiento que pretendía alcanzar Estados Unidos con ese plan, podremos entender mejor lo que le aplican a Venezuela y comprobar la similitud de sus objetivos y tareas.

El nombre de aquel plan fue Proyecto Cuba y su objetivo era el mismo que hoy desean para Venezuela. Planteaba en detalles cómo acabar con el Gobierno revolucionario que quería el pueblo cubano, pero había que introducir acciones para restarle apoyo y finalmente el rechazo total de las masas.
Entre las ideas diseñadas estaban:

“El objetivo de EE.UU. es ayudar a los cubanos a derrocar al régimen comunista en Cuba, e instaurar un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”.

“Concepto de la Operación: Básicamente, la Operación está dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. Esta sublevación derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”.

“La sublevación necesita un movimiento de acción política fuertemente motivado y arraigado en Cuba, capaz de generar la rebelión, de dirigirla hacia el objetivo perseguido y de aprovecharse de su momento clímax”.

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

“El clímax del levantamiento saldrá de la reacción airada del pueblo ante un hecho gubernamental (producido por un incidente), o de un resquebrajamiento en la dirección política del régimen o de ambos incluso”. (Desencadenar esto debe constituir un objetivo primordial del proyecto) Sigue leyendo

La CIA repite sus acciones con la OEA


Por Arthur González

Quizás la impotencia ante tantos fracasos, sea el motivo por el cual la CIA ha retomado nuevamente a la OEA para intentar condenar a Venezuela, a pesar de ser una vieja y fracasada fórmula.

El actual secretario general, Luis Almagro, es la pieza sacrificada en este nuevo escenario para apuñalar a Venezuela, y no se puede dudar que posiblemente sea uno de los viejos agentes reclutados por la Agencia Central años atrás, porque de ser un hombre progresista con ideas izquierdistas, ahora sale rompiendo lanzas a favor de los intereses de Washington, pisoteando su pasado.

El 23.03.2017 catorce países integrantes de la OEA, siguiendo presiones de las embajadas estadounidenses en sus respectivas capitales, se unieron para exigirle a Venezuela que libere sus “presos políticos” y precise un calendario para celebrar elecciones, algo realmente injerencista que contradice la propia carta de dicha organización.

Se prestaron para difundir la declaración conjunta nada menos que México y Brasil. El primero sin moral alguna dada la cantidad de asesinatos, desaparecidos, corrupción política y enriquecimiento de sus más altos funcionarios, y el segundo embarrado hasta el tope por el golpe de estado ejecutado contra la presidenta Dilma Rousseff, elegida en elecciones democráticas.

El resto son países que responden a los dictados y presiones de Estados Unidos, como Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay, algo que hace recordar lo sucedido contra Cuba en 1962.

En declaraciones a periodistas de su país, el canciller mexicano Luis Videgaray, dejó expuestas las indicciones impartidas por el Departamento de Estado yanqui, cuando aseguró: “La región no puede permanecer indiferente”.

Es mucha la falta de principios cuando la propia OEA ha contemplado las agresiones a Venezuela por parte de Estados Unidos, incluida la guerra económica, sin hacer nada.

No olvidar que el 25.03. 2015, el Departamento de Estado divulgó a través de la subsecretaria Roberta Jacobson, que el Presidente Obama había solicitado al Congreso, 2 mil millones de dólares para Latinoamérica y de esa suma 53,5 millones se destinarán a la “Iniciativa Regional de Seguridad” (CBSI) y una buena parte sería empleada en programas de promoción de “la libertad de prensa y los derechos humanos” en Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua.

Si se leen los planes de la CIA y el Gobierno de Estados Unidos contra la Revolución cubana, se perciben similares medidas; al parecer la creatividad de la Agencia Central se perdió por los constantes cambios de jefes y oficiales, viéndose obligados a desempolvar antiguos papeles, a pesar de que todas aquellas medidas fracasaron, pues transcurridos casi 60 años Cuba sigue en pie de lucha.

Un simple vistazo a la Operación Mangosta, aprobada el 18 de enero de 1962 por el presidente John F. Kennedy, se constata que una de las medidas planteadas contra Cuba fue precisamente el empleo de la OEA.

La medida dice textualmente:

Acciones diplomáticas                                

Situación: El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; .

Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano (similar a la de EE.UU. para Rusia, de 1919-20), como un medio para lograr la simpatía del pueblo cubano, sin tener que reconocer al Gobierno comunista.

La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA.

La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista.

El 19.01.1962 Estados Unidos circuló una propuesta para que los países de la OEA ordenaran sanciones automáticas contra Cuba, si esta no rompía sus relaciones con la URSS. Sigue leyendo

La desvergüenza de la OEA


Por Arthur González.

Afirman que la historia se repite unas veces como tragedia y otras como comedia, algo que se comprueba en estos instantes en Washington, en la sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos, OEA, para tratar la situación que confronta la República Bolivariana de Venezuela.

OEA
Desde el triunfo del presidente Hugo Rafael Chávez Frías, Estados Unidos se opuso a que el proceso socialista venezolano tuviera éxito, debido al “peligro” que su ejemplo representa para la región.

Las alianzas que se fueron creando en la zona preocuparon sobremanera a los especialistas de la CIA y del Departamento de Estado, y son conocidas las acciones ejecutadas en apoyo a la oposición venezolana, financiando las campañas de prensa, la conformación de grupos políticos entre los jóvenes de las clases pudientes y repitiendo la fórmula de guerra económica y psicológica diseñada contra Cuba, desde el mismo año 1959.

Esa guerra económica recrudecida hoy para provocar el resentimiento del pueblo contra los dirigentes venezolanos, es copia exacta del Plan Mangosta, aprobado el 18.01.1962 por el presidente J.F. Kennedy, para derrocar a la Revolución encabezada por Fidel Castro Ruz.

Ante la impotencia de no poder destituir al actual presidente de Venezuela elegido por el voto popular, Estados Unidos aplica programas de acciones encubiertas similares a los ejecutados contra Cuba.

Sabotajes a la economía venezolana, revueltas sufragadas con presupuestos millonarios del Departamento de Estado, reclutamiento de líderes estudiantiles en las universidades y entre viejos políticos, son fórmulas gastadas empleadas también contra Cuba.

Pero la más reciente de las medidas es la reunión extraordinaria de la OEA, en la cual presentaron a través de México una declaración para que sea ese organismo, denominado como Ministerio de Colonias, quien decida el futuro de Venezuela sin descartar una intervención militar. Sigue leyendo

Excelente lección


Por Arthur González.

Los acontecimientos políticos que están sucediendo en Argentina y Venezuela, posterior al triunfo electoral de la derecha, es la mejor y más completa lección para los pueblos de América Latina.clases

Sin dejar pasar un solo minuto, los ganadores, por mandato popular, van desmantelando todo el andamiaje legal que se conformó durante años para favorecer a los desposeídos, a la clase obrera y campesina, y a los estudiantes.

Los planes y Programas de Acción Encubierta ejecutados por las agencias de inteligencia estadounidense, principalmente la CIA, unidas a las acciones del Departamento de Estado, fueron desgastando al pueblo a través de la escasez de productos de primera necesidad, como resultado de la Guerra Económica, especialmente en Venezuela, sumada a las campañas psicológicas para crear el resentimiento de la gente contra el Gobierno.

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La guerra de la CIA contra Venezuela


Por Arthur González.

Para aquellos convencidcasa blancaos de la democracia y los derechos humanos que Estados Unidos pregona a los cuatro vientos, deben saber que eso es pura propaganda, pues en la práctica son los menos democráticos cuando se trata de ahogar pensamientos diferentes a los que ellos imponen.

Así se materializó en Venezuela después que Hugo Rafael Chávez Frías, resultó electo por el voto popular y se enfrentó ideológicamente a las doctrinas dictadas por la Casa Blanca.

No importaron 18 elecciones totalmente transparente, en las que el pueblo lo eligió como su Comandante; para Estados Unidos eso no bastaba y por tanto había que hacerle lo mismo que a Fidel Castro, cuando venció a las fuerzas batistianas, apoyadas y abastecidas por el Departamento de Estado y el Pentágono: una guerra económica total para evitar que el modelo socialista fuera un “mal ejemplo” para América Latina.

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