Cuba la Isla herida


Por Arthur González.

Rabia e impotencia se unen al dolor por las más recientes víctimas del terrorismo en Barcelona, España, porque los que se esconden detrás de un supuesto móvil político son vulgares asesinos, para los que la vida de un ser humano no cuenta.

No les importa que las bombas, las balas y otras formas empleadas para matar, carezcan de nombres para truncar vidas inocentes.

Los cubanos se solidarizan con el pueblo español y otros que en los últimos tiempos han sufrido las consecuencias de acciones terroristas, porque saben lo que es perder a sus seres queridos, ver sus fábricas, centros comerciales, cines, teatros, escuelas, sembrados y hasta sus crías de animales destinados a la alimentación del pueblo, destruidos a causa de la crueldad de personas carentes de sentimientos humanos.

Cuba sufrió su primer golpe terrorista el 11 de octubre de 1959, cuando aviones procedentes de Estados Unidos, bombardearon centrales azucareros en las provincias de Pinar del Rio y Camagüey, con el propósito de sabotear su principal industria.

El 21 de octubre del mismo año, otra aeronave procedente de Estados Unidos tiroteó varias calles de La Habana, matando a dos transeúntes e hiriendo a 45 personas. El autor fue Pedro Luis Díaz Lanz, exiliado en Miami, quien reconoció ante FBI, ser el autor del incidente. Nunca fue sancionado.

El 4 de marzo de 1960, explotaba en el puerto de La Habana, la primera bomba colocada subrepticiamente en el buque francés La Coubre, por manos asesinas pagadas por la CIA. Treinta minutos más tarde, mientras cientos de personas auxiliaban a los heridos, estallaba la segunda con mucho más poder, causando la muerte de 101 trabajadores y de humildes ciudadanos, un número indeterminado de desaparecidos y más de 200 heridos.

Han pasado 57 años del acto de terrorismo más amargo de la historia de Cuba y aun los documentos no han sido desclasificados.

13 de abril de 1961, una petaca incendiaria suministrada por la CIA, provocó un fuego en el centro comercial más lujoso de La Habana, En el hecho terrorista murió quemada viva, la dependiente Fe del Valle. Otros centros similares fueron incendiados como el Ten Cent, de la cadena F.W. Woolworth. Co., La Época, cines, teatros y escuelas, dejando su estela de muertos y heridos.

Uno de aquellos autores es Carlos Alberto Montaner, quien vive libre y sin ser juzgado por terrorista.

Ante tales hechos no hubo solidaridad con Cuba, ni condenas a la CIA, como se observa hoy cuando suceden actos similares en Europa.

Un informe elaborado por el inspector general de la CIA, Lyman Kirkpatirck, publicado en el Miami Herald el 1ro de marzo de 1998, afirma:

“…En febrero de 1961 se realizaron 6 exitosas operaciones anfibias, llevando armas y explosivos, así como dos exitosos lanzamientos en paracaídas, también en marzo…”

Otros despachos desclasificados aseguran que la CIA introdujo ilegalmente, 75 toneladas de explosivos y armamentos, mediante 30 misiones aéreas, más 46,5 toneladas en 33 misiones de infiltración por vía marítima, para abastecer a grupos terroristas.

Un memorando elaborado por el Coronel Jack Hawkins, Jefe de la sección de personal paramilitar en el Centro de Operaciones de la fuerza de tarea de la CIA, en la denominada Operación Cubana, señala sin pudor:

“…Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña […] Esas operaciones lograron un éxito considerable. Las embarcaciones que prestaban servicio de Miami a Cuba entregaron más de 40 toneladas de armas, explosivos y equipos militares e infiltraron y sacaron a un gran número de personal…”

Nada escapó al terrorismo ejecutado contra Cuba, embajadas, consulados y oficinas comerciales radicas en Canadá, Portugal España, Argentina, New York, fueron blanco de explosiones, donde murieron y fueron heridos muchos funcionarios cubanos.

Tampoco hubo solidaridad de gobiernos aliados a Estados Unidos; el pueblo cubano lloró solo a sus víctimas.

El 6 de octubre de 1976 un avión de la aerolínea Cubana de Avión, procedente de Barbado con 73 pasajeros, estalló en pleno vuelo. No hubo sobrevivientes. Uno de los autores del tenebroso crimen es Luis Posada Carriles.

En septiembre de 1997, varias bombas estallaron en cadena en cinco hoteles de la capital cubana. En esos hechos murió un turista italiano y muchas personas resultaron heridas.

Posada Carriles dirigió toda la operación y hoy vive feliz en Miami sin ser molestado por el FBI.

Por escoger Cuba un camino diferente al trazado por Washington, su pueblo ha tenido que pagar con miles de actos terroristas organizados y financiados por la CIA, bajo las órdenes directas de la Casa Blanca.

Un plan desclasificado hace contar que el 8 de junio de 1963, el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos le aprobó a la CIA, la “Política encubierta y programa integrado de acciones propuestas hacia Cuba”, para llevar a cabo actos terroristas contra la economía de la Isla.

Revelando toda su perversidad y ausencia de principios humanos, dicho plan expresa:

Habrá fracasos con la consecuente pérdida de vida y acusaciones contra EE.UU. que resultarán en críticas en casa y afuera. Ninguna de esas consecuencias esperadas deberá hacernos cambiar nuestro curso si el programa expuesto puede esperarse tenga éxito”.

Cuba es una isla herida por el terrorismo y a pesar de que faltó la condena de Europa y de otros países del mundo, tuvo la solidaridad de los pueblos, esos que no se equivocan; por eso se levanta cada día con una sonrisa amplia para recibir a quienes desean comprobar la realidad de un país sobreviviente de tanto odio yanqui.

No por gusto afirmó José Martí:

“Ni laurel ni corona necesita quien respira valor”.

 

 

 

 

 

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¿Estados Unidos a favor o en contra del terrorismo?


Por Arthur González.

Después del 11.09.2011 Estados Unidos declaró una cruzada total contra el terrorismo, pero con un marcado doble racero, pues en ese mismo momento el gobierno daba resguardo a varios terroristas de origen cubano, como Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, ambos participantes en la explosión de un avión civil de Cubana de Aviación en octubre de 1976, donde murieron 73 personas inocentes.

Hasta el 11 de septiembre del 2011, ese avión cubano era la único destruido por terroristas en todo el hemisferio occidental y sus autores reconocieron estar patrocinados por Jorge Mas Canosa, José Pepe Hernández y Feliciano Foyo, principales directivos de la Fundación Nacional Cubano Americana, creada por el presidente Ronald Reagan, en su aberrada política anticubana.

Para no dejar dudas de la vinculación de Estados Unidos con el terrorismo contra la Revolución cubana, el propio Posada Carriles, aseguró a los periodistas de The New York Times, Ana Louise y Larry Rohter, el 12 y 13 de julio de 1998:

“…La CIA nos enseñó de todo, nos enseñó los explosivos, como hay que matar, colocar bombas, y nos entrenaron en actos de sabotaje…”

“…Los oficiales de la Inteligencia se hicieron de la vista gorda cuando yo ejecutaba una serie de explosiones en los hoteles habaneros en 1997…”

Dijo además que el oficial del FBI Jorge Kiszinski, encargado de investigar las actividades terroristas ejecutadas por los cubanos radicados en Estados Unidos, era “muy buen amigo suyo”.

Para Estados Unidos esas acciones no son terroristas y los muertos estaban en el momento y lugar equivocado.

En su supuesta guerra contra el terrorismo, fabricaron y financian a mercenarios contra Siria, ya que por la vía política y con sus Operaciones Encubiertas no han logrado sacar del poder al presidente Bashar Al Asad.

A partir de que Rusia tomó participación en la lucha contra el ejército mercenario, ese que siembra la muerte y el terror entre la población civil siria, roba su petróleo e impide la entrada de la ayuda internacional, Estados Unidos intenta aparentar que también lucha por erradicarlos, cuando la realidad demuestra lo contrario.

Los políticos que rechazan al actual presidente Donald Trump, ahora lo acusan de ofrecerle información secreta a Rusia, en el encuentro sostenido con el canciller Serguei Lavrov, en días pasados.

La supuesta información “secreta” resulta risible, pero la fuente inicial se asegura que fue la inteligencia de Israel, la cual informó a los servicios de inteligencia norteamericanos que el mercenario grupo yihadista Estado Islámico (EI), emplea laptop para desarrollar actos terroristas contra aviones comerciales.

El escándalo armado entre los detractores del presidente Trump, dicen que eso envía un mensaje inquietante a los aliados de Estados Unidos, ya que Israel pidió que no se compartiera, ni siquiera con otros países aliados, para no exponer a la fuente.

Lo contradictorio del asunto es que quienes han divulgado abiertamente la información son los propios políticos de Estados Unidos, al hacerle llegar a la prensa el contenido de dicha conversación y no los rusos que tienen una vasta experiencia en materia de inteligencia.

Si Estados Unidos quiere realmente combatir el terrorismo del grupo mercenario yihadista, no es sancionable que el propio Presidente haya compartido con Rusia la información, personalmente y con su Canciller, porque precisamente son los rusos quienes más éxito tienen en ese combate.

El fabricado escándalo por los congresistas yanquis, persigue otros aspectos como el de impugnar la capacidad política de Trump y no la lucha contra el terrorismo.

Esa es la doble moral que caracteriza históricamente la política de Estados Unidos; por eso José Martí que los conoció bien por dentro, expresó:

“…sin soberbia se puede afirmar que ni actividad, ni espíritu de invención, ni artes de comercio, ni campos para la mente, ni ideas originales, ni amor a la libertad siquiera, ni capacidad para entenderla, tenemos que aprender de los Estados Unidos”.

La ignorancia de Helen Aguirre Ferré, asesora de Donald Trump


Por Arthur González.

Es conocida la falta de preparación en  historia y geografía de muchos funcionarios del Gobierno de Estados Unidos. Un ejemplo lo evidenció recientemente Helen Aguirre Ferré, “asesora” del presidente Donald Trump.

De ascendencia nicaragüense, la “asesora” expuso en entrevista a la agencia de noticias EFE, la “insatisfacción del Presidente Trump con los acuerdos firmados por la administración Obama, entre EE.UU. y Cuba”.

Demostrando  total ignorancia en temas cubanos, la señora Aguirre afirmó: Cuba mantiene a fugitivos de la justicia estadounidense, tiene que entregar a esas personas y hablar también sobre la importancia de elecciones libres, y liberar a los presos políticos”.

¿Habrá pensado bien lo que iba a declarar antes de hacer tales afirmaciones?  Evidentemente no.

En primer lugar, quien mantiene a cientos de fugitivos de la justicia cubana en suelo estadounidense desde hace 58 años, es precisamente su Gobierno, quien acogió a asesinos, ladrones y violadores de los derechos humanos que lograron asilo en Estados Unidos desde el 1ro de enero de 1959.

Si la “asesora” Aguirre Ferré desea comprobarlo, debe solicitar a los archivos del Departamento de Estado, las notas diplomáticas enviadas por el Gobierno cubano el año 1959, reclamando la extradición de connotados asesinos bajo las órdenes del tirano Fulgencio Batista, a partir del Tratado de Extradición vigente entre Cuba y los Estados Unidos.

Su país no devolvió uno solo y todos recibieron la categoría de “refugiados”.

Entre los muchos asesinos están:

Jesús Blanco Hernández. Ex Comandante de la marina de guerra batistiana. En enero de 1959 estaba retenido en el Centro migratorio, Mc Allen, en Texas.

Conrado Carratalá Ugalde. Ex jefe del Departamento de la Dirección de la policía batistiana. Criminal de guerra en la causa No. 3 de 1959.

José Ramón Conte Hernández. Asesino del estudiante y obrero, Antonio Díaz Santana. Prófugo de la Causa no. 448 de 1959, sancionado a 30 años de prisión.

Luis Alberto del Rio Chaviano. General de Brigada del ejército batistiano. Asesino de varios revolucionarios.

Sotero Delgado Méndez. Uno de los autores del asesinato del Dr. Pelayo Cuervo Navarro. Cuba solicitó su extradición en nota diplomática. Juzgado en la Causa No. 321/57, tribunal de Marianao, por el delito de asesinato. El Suplicatorio y Testimonio de Lugares correspondientes e instrucciones, fueron remitidos en mayo 27 de 1959.

Orlando Piedra Negueruela, Mariano Faget Díaz y Rafael M. A. Gutiérrez Martínez, prófugos de la justicia cubana por asesinatos y torturas, cometidos durante la tiranía. Juzgados en la Causa No. 321/57.  Obtuvieron refugio a pesar de la solicitud de extradición oficial enviada por las autoridades cubanas el 23 de marzo de 1959.

Armentino Feria Pérez. Miembro de los llamados “Tigres de Masferrer”, célebre por sus asesinatos. Fue reclamado a través de notas diplomáticas del 12 de enero y el 20 de enero de 1959, de acuerdo con el Tratado de Extradición vigente.

José Franco Mira. Ex miembro del Buró de Investigaciones del régimen de Batista y asesino de los revolucionarios Sergio González “El Curita” y de Efraín Alfonso Liriano. Sancionado a 30 años de prisión en la Causa 833/61.

Pilar Danilo García y García.  General de Brigada, jefe de la policía del tirano; autor de varios asesinatos. Huyó de Cuba en enero de 1959 y fue aceptado como refugiado en EE. UU.

Irenaldo Remigio García Báez. Teniente coronel, ex jefe del Servicio de Inteligencia Militar de Batista, e hijo del General de Brigada Pilar García.  A pesar de sus crímenes, fue acogido como refugiado.

Nicolás Hernández Méndez. Prófugo de la justicia cubana. Miembro de la banda represiva al mando de Rolando Masferrer. Asesinó al joven Mario Cardet Pérez y otros revolucionarios. Huyó de Cuba en enero de 1959.

Julio Stelio Laurent Rodríguez. Oficial del Servicio de Inteligencia Naval de la tiranía batistiana. Asesino del capitán Jorge Agostini. Reclamado a Estados Unidos en notas diplomáticas del día 9 y 20 de enero de 1959, por ser autor de gravísimos delitos comunes, con causas pendientes en tribunales cubanos. Estuvo retenido en el Centro Migratorio, Mc Allen, en Texas, junto a Rolando Masferrer Rojas y ambos recibieron refugio.

Lutgardo Martín Pérez Molina. Teniente Coronel de la policía batistiana, prófugo de la justicia cubana, obtuvo refugio a pesar de ser reclamado por los tribunales cubanos por múltiples delitos comunes.

Rolando Masferrer Rojas. Gánster profesional y agente del FBI; asesinó a decenas de personas durante la tiranía de Batista. Cuba solicitó su extradición, pero EE.UU. le concedió el refugio. Arribó a ese país con una maleta con 17 millones de dólares robados al Estado cubano.

A esos debe sumarle al asesino Luis Posada Carriles, autor de la voladura en pleno vuelo del avión cubano en 1976, donde fallecieron 76 pasajeros y los explosivos colocados en varios hoteles de La Habana, donde murió un turista italiano.

Los norteamericanos a los que Cuba otorgó asilo, son disidentes políticos, miembros de organizaciones opositoras al sistema capitalista, perseguidas por el FBI. Sigue leyendo

Las prioridades de Donald Trump hacia Cuba


Por Arthur González.

Fuertes dolores de cabeza tendrán el nuevo presidente de Estados Unidos y su equipo de trabajo en cuanto a las prioridades de su política hacia Cuba, anunciadas recientemente por su portavoz, Jason Miller, en una conferencia de prensa.

pobrezaDe acuerdo con sus declaraciones, las supuestas prioridades de Donald Trump, cuando tome su asiento en la Sala Oval, serán “los presos políticos, los fugitivos de la justicia norteamericana, la libertad política, religiosa y los derechos humanos en la Isla”, lo que puede convertirse un bumerang para el nuevo Presidente, al tener los Estados Unidos el techo de un fino cristal en esos temas.

Las veleidades de Trump, lo han hecho hablar sobre Cuba de forma irracional, demostrando que no conoce de su historia, de los constantes fracasos de la política yanqui en casi 60 años, además de proyectar una imagen inconsistente cuando afirmó durante las primarias, “que apoyaba la apertura hacia La Habana” y semanas después prometerle a la mafia terrorista de origen cubano de Miami  que “revocaré las medidas ejecutivas aprobadas por Barack Obama si el gobierno de los Castro no restaura las libertades”.

Trump se ha rodeándose de funcionarios de origen cubano ligados a esa mafia terrorista, que pasados 60 años aun añoran retornar a un pasado oprobioso como el que vivió el pueblo cubano bajo la dictadura de Fulgencio Batista, cuyos abuelos y padres participaron en muchos de sus crímenes y desmanes, como es el caso de los hermanos Díaz-Balart.

En tono amenazante y pasado de moda, debido a su probada inefectividad para derrocar a la Revolución cubana, Reince Priebus, futuro jefe del gabinete del Presidente, aseguró:

“Trump aguardará por algunos movimientos del Gobierno cubano en cuanto a las libertades, para entonces decidir cómo será su relación con la Isla y, de no haberlos, revertirá el acercamiento entre ambas naciones iniciado en diciembre de 2014”.

Pésimo comienzo en el tema cubano para un inexperto Presidente, quien antes de hablar debería estudiarse los escandalosos fracasos de la política de agresiones hacia Cuba, llevadas a cabo por 11 administraciones que le precedieron, y sacar conclusiones que ni la guerra económica sostenida desde 1959, ni los planes de terrorismo de estado, las múltiples operaciones de guerra psicológica y mucho menos la invasión de la brigada mercenaria 2506, pudieron destruir un auténtico proceso revolucionario. Sigue leyendo

Fórmula para ganar relevancia en Miami


Por Arthur González.

Quienes deseen ganarse un espacio en Miami, capital de la mafia terrorista anticubana, lo primero que debe hacer es ofrecer declaraciones a la prensa especializada y hablar mal de la Revolución cubana, como fórmula para ser aceptado por sus “capos”, aunque hasta ese momento hayan compartido felizmente su vida con el régimen socialista.

Eso es lo que hjuan-carlos-cremataa hecho recientemente el director de cine Juan Carlos Cremata, con la finalidad de ganar algún protagonismo que le posibilite obtener trabajo en un terreno ya cubierto por destacadas figuras de la farándula latinoamericana, especialmente la cubana.

En consonancia con esa receta para ser aceptado, Cremata intenta ofrecer una imagen de “víctima perseguida y acosada”, algo difícil de demostrar debido a su larga lista de obras cinematográficas que posee bajo la protección del sistema socialista que ahora reniega y sobre todo de su líder Fidel Castro, quien personalmente se ocupó de evitar que una enfermedad oportunista le quitara la vida.

Cremata gozó en La Habana de facilidades creativas inigualables para desarrollar su talento artístico sin el menor obstáculo, a pesar de tener algunos puntos no aceptados fácilmente por el machismo latinoamericano, presente también en la Isla.

Pero después de algunas visitas a la Florida y codearse con ciertas personas, aterrizó en La Habana con ideas bien diferentes a las plasmadas en los filmes que dirigió, donde sus posiciones ideológicas no vislumbraban una ruptura con el socialismo.

La proyección más evidente de ese cambio repentino fue la obra de teatro El Rey se Muere, que dirigió en julio del 2015 con el grupo El Ingenio, una versión de la obra del escritor de origen rumano Eugène Ionesco, en la cual le deseaba la muerte a Fidel Castro, ese presidente que ordenó ingresarlo en un hospital parisino cuando visitaba el festival de Cannes, donde enfermó gravemente al carecer de defensas suficientes para enfrentar una complicación pulmonar.

Durante aquella peligrosa enfermedad, el hombre al que Cremata le deseó la muerte en su obra teatral, le envió de inmediato a su madre a París y a uno de sus hermanos, quien se encontraba laborando en Buenos Aires, Argentina, con la encomienda de apoyarlo emocionalmente para que venciera la adversidad de la enfermedad.

No satisfecho con esos gestos, Castro ordenó al entonces ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, a visitarlo en el hospital francés y hablar con la dirección médica para que hicieran todo lo posible para evitar una complicación que pusiera en peligro la vida del cineasta cubano. La factura por su tratamiento y los billetes de avión la sufragó el gobierno de Cuba.

Todo eso fue borrado de la mente de Cremata y para congraciarse con la mafia anticubana de Miami, llevó a cabo la puesta de la obra de marras. Sigue leyendo

Encomiendan triste papel a The Washington Post


Por Arthur González.

El 18.09.2016 The Washington Post publicaba un nuevo artículo contra Cuba con el siguiente titular: “Las relaciones Cuba-EE.UU. recuerdan al arreglo de Washington con el régimen de Batista”; realmente apena observar hasta donde ha caído ese prestigioso diario estadounidense, al dejarse arrastrar por la mafia anticubana, esa que apoya y protege a connotados asesinos.

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Vice presidente Richard Nixon celebra con Bastista en La Habana

 

Hace pocos días se conmemoró el 40 aniversario del acto terrorista más cruel y sangriento que haya sufrido la aviación civil cubana y la del hemisferio occidental, perpetrado por cubanos al servicio de la CIA como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, los cuales han vivido plácidamente en Miami bajo la protección de congresistas mafiosos como Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart; sobre ese horrendo crimen donde murieron 73 civiles inocentes,The Washington Post no hizo una reseña para condenarlo.

Sin embargo, bien diferente es la posición que asume para atacar y ofender al pueblo cubano, al comparar las actuales relaciones entre Estados Unidos y Cuba, con los arreglos que la Casa Blanca llevó a cabo con el tirano Fulgencio Batista, quien asumió el poder de la Isla en 1952 mediante un golpe de estado bajo la sombrilla protectora de Washington.

The Washington Post miente una vez más al asegurar que son los militares cubanos los que se benefician de los actuales negocios estadounidenses en la Isla, y no el pueblo.

Ante todo, The Washington Post debería informarse de que la guerra económica establecida por Estados Unidos contra el pueblo cubano hace casi 60 años, es quien impide que los cubanos puedan tener una mejor vida, algo reflejado así en numerosos documentos de la CIA hoy desclasificados.

El presidente Barack Obama adoptó algunas medidas que pudieran interpretarse como una “flexibilización” de esa guerra económica, que Estados Unidos insiste en denominarla embargo, a pesar que la CIA la llama claramente como guerra económica.

Nada más lejos de la verdad son esas flexibilizaciones del comercio, publicadas el 26 de enero del 2016, al menos así lo afirmó la Secretaria de Comercio, Penny Pritzker, en su cuenta Twitter, cuando dijo:

“Las provisiones firmadas por Obama están diseñadas para apoyar al sector privado emergente en Cuba y colocarnos más cerca de alcanzar las metas históricas de política exterior del presidente Obama, y fortalecer la sociedad civil cubana”.

Al respecto, el secretario del Tesoro, Jack Lew, aseguró:

“Estas medidas, al igual que las que se han ido tomando durante el último año, envían un claro mensaje al mundo: Estados Unidos se ha comprometido a potenciar y permitir avances económicos para el pueblo cubano y continuaremos tomando las medidas necesarias para ayudar al pueblo cubano a alcanzar la libertad política y económica que merece”.

El propósito de las flexibilizaciones es fortalecer a los trabajadores privados y no al Gobierno, a pesar de ser este quien asume los gastos de los servicios de salud y educación totalmente gratuitos para todos los cubanos, sin distinción de credos, razas, orientación sexual, o ideologías políticas.

El mencionado diario citó como ejemplo el supuesto negocio con las visas para los estadounidenses que viajan a la Isla, al costo de 50 dólares, algo que causa risa porque no son las organizaciones militares las encargadas de ese asunto, sino el consulado cubano que, al tener solo una representación en Washington, tiene que hacer convenios con agencias de viaje para la tramitación de las visas en otros estados de la unión.

Pero The Washington Post, al manipular y desinformar a sus lectores, no menciona que el consulado de Estados Unidos en la Habana cobra 160 dólares a cada cubano que solicita una visa, la obtenga o no, y si saben sumar, pueden calcular lo que recauda la Misión diplomática estadounidense en Cuba, al aprobar anualmente no menos de 20 mil visas y denegar una suma muy similar.

Por tanto, la cantidad de dólares que obtiene Washington por concepto de las visas que pagan los cubanos que desean visitar a sus familiares, es muy superior a la calculada por el diario norteamericano por parte de Cuba, y con ese monto de dinero Estados Unidos puede costear ampliamente los múltiples programas para subvertir el orden interno cubano, en vez de emplearlo en mejoras sociales.

The Washington Post debería darse a respetar un poco más y no publicar artículos que le restan cada día más credibilidad, sabiéndose que Batista fue apadrinado por la Casa Blanca desde el primer día que tomó el poder en Cuba mediante el golpe de estado, pisoteando la democracia representativa que tanto defienden los yanquis.

A pesar de eso Washington reconoció, apoyó su gobierno hasta diciembre de 1958 y aplaudió sus robos, actos de corrupción y el asesinato de no menos de 20 mil cubanos, solo por tener pensamientos diferentes. batista-times

Parece que el diario washingtoniano desconoce que Batista solo logró alcanzar estudios de nivel primario y de taquigrafía, tuvo un origen sumamente humilde, de padre no reconocido y madre que trabajaba como doméstica para mantenerlo a él y sus hermanos.

No obstante, en 1958 bajo la mirada y apoyo de Estados Unidos, solamente a seis años de tomar el poder, ya amasaba una fortuna multimillonaria, entre ellas la propiedad de 9 centrales azucareros, un banco, 3 aerolíneas, una fábrica de papel, varias editoriales, una planta productora de gas, 2 moteles, varias emisoras de radio, una de televisión, una fábrica de materiales de la construcción, una naviera, numerosos inmuebles urbanos y rurales, colonias de caña de azúcar y decenas de empresas conjuntas con capital estadounidense.

Evidentemente al diario The Washington Post no le interesa divulgar la verdadera historia de la mafia anticubana, hija de testaferros del tirano con un odio irracional hacia la Revolución por haberle devuelto al pueblo cubano lo que siempre le perteneció, sentimiento que también asume ese periódico contra Cuba; pero como sabiamente expresara José Martí:

“No hay medida mejor de la superioridad de un adversario que la cólera de sus enemigos”.

Preocupado Parlamento Europeo ante posible hackeo a su página Web


Por Arthur González.

María Andrés Marín, responsable de la Oficina de Información del Parlamento Europeo en España, declaró el 14.09.2016 que “han abierto una investigación informática a fin de confirmar si realmente su página Web fue duplicada y usada para divulgar una falsa noticia sobre el “disidente” cubano Guillermo “Coco” Fariñas”, asalariado de Estados Unidos.

En sus comentarios la Sra. Andrés Marín aseguró que de comprobarse se tomarán acciones legales contra los culpables.

La supuesta información que sospechosamente divulgaron las agencias de noticias anticubanas de Miami antes que ninguna otra, explicaba que el Parlamento Europeo había aprobado una enmienda en total respaldo al “opositor” Fariñas e incluso nombrándole asesor para los Derechos Humanos.

Según las noticias, esa supuesta decisión hizo que el conocido como el “faquir cubano”, depusiera de inmediato su abstinencia total de alimentos y agua iniciada 54 días antes, algo muy difícil de creer porque está probado que un ser humano no resiste más allá de 15 días en tal situación.

¿Por qué esa ejecutiva no asumió similar posición al conocer que la CIA y la NSA, espían a todos los usuarios de Internet, incluidos los Jefes de Estado?

A su vez, Paloma Díaz, también funcionaria de la Oficina de Información del Parlamento Europeo en España, dijo que lo primero que harán será localizar dónde está ubicado el falso blog, en qué país está alojado su servidor y evaluarán que hacer contra él o los que lo ejecutaron. farinas-y-posada-jpg

Muy diferente ha sido la posición del Parlamento Europeo al comprobar el que “disidente” Fariñas, mantiene una estrecha amistad con el terrorista Luis Posada Carriles, reconocido como tal por el FBI y quien fuera agente de la CIA. Posada es uno de los autores de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo, de las bombas colocadas en cuatro hoteles de la Habana donde murió un turista de Italia.

Se conoce bien que Guillermo Fariñas ha realizado 25 huelgas de hambre desde 1995, cuando comenzó a usarlas para llamar la atención y obtener a cambio fama como “opositor” y mucho dinero, como fueron los miles de euros cuando el propio Parlamento el entregó en el 2010 del Premio Sajarov, al llevar a cabo una acción teatral de huelga de “hambre y sed” por más de 130 días, algo para la ciencia imposible de creer. Sigue leyendo