Yoani Sánchez, propaganda anticubana financiada por Estados Unidos.


Arthur González.

A pesar de los cientos de miles de dólares que gasta Estados Unidos en su fallido intento de fabricar una oposición joven, con Yoani Sánchez Cordero no obtuvieron resultados, al no poder atraer a la juventud cubana a su proyecto contrarrevolucionario.

Reclutada en Madrid en el 2004 por Carlos Alberto Montaner, agente CIA y prófugo de la justicia cubana por terrorismo, Yoani aceptó el plan de repatriarse a Cuba e iniciar en 2007 su trabajo con el Blog “Generación Y”.

Con el propósito de construirle una imagen de líder juvenil, le otorgaron importantes premios de periodismo, con la bonificación de cientos de miles de euros, convirtiéndola en tres años, en una persona acaudalada.

Los yanquis utilizaron a las revistas TIME y PEOPLE, para que la seleccionaran, a solo un año de salir su Blog, como una de las 100 personas “más influyentes” del mundo, y entre las 25 “más relevantes” de América Latina, respectivamente, algo insólito para quien no tiene historia.

A pesar del fracaso con la “estrella naciente”, la emplean para deformar la realidad cubana con informaciones falsas y análisis ausentes de elementos verídicos; siendo invitada en julio 2019 por la Universidad Complutense de Madrid, al Congreso Anual de Estudios en Comunicación Social, cuando en La Habana se debate la conformación del gobierno electrónico, se amplían las capacidades de acceso a Internet, e incluso se autoriza el uso de dispositivos en las viviendas para conformar redes inalámbricas de datos de alta velocidad.

Dicho evento, tuvo como temas “La Comunicación, Tecnologías y Dignidad humana”, con delegados de 82 países del mundo, razones para que llevaran a Yoani a difamar sobre Cuba.

En sus declaraciones aseguró que “confía en que el tiempo y los vientos de globalización ganen la batalla en Internet, a favor de la información veraz e independiente contra el castrismo”, repitiendo ideas expresadas por el senador Marco Rubio, durante un evento celebrado en 2012 en la Fundación Heritage con Google Idea, donde afirmó:

El sistema totalitario cubano podría derrumbarse si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, porque Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

El guion entregado en la embajada de Estados Unidos, contempla la misma línea seguida para acusar a la Revolución cubana, reiterada por Donald Trump, durante su campaña presidencial en 2016, al declarar:

Reclamamos la promoción del acceso a Internet, como herramienta tecnológica para fortalecer el movimiento pro-democracia en Cuba.”

Esa fue la motivación que siguió el presidente Barack Obama, cuando autorizó el acceso de Cuba a Google, argumentando:

Podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso. Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano. […] y brindarles nuevas fuentes de información…”

En sus aseveraciones, Yoani Sánchez mintió y se contradijo, al no tener elementos para sustentar las mentiras. Ejemplo fue cuando dijo: “El gobierno de Díaz-Canel está suponiendo pasos atrás para recuperar un control que el oficialismo había perdido”.

¿En qué momento la Revolución perdió el control del país?

Ella misma se contradice al responderle a la agencia EFE, de sí Internet no es una pequeña parcela de libertad en Cuba:

Internet es un fenómeno que va muy deprisa en la sociedad cubana, a pesar de que es todavía unos de los países menos conectados del mundo”.

En sus dimes y diretes Yoani vuelve a contradecirse sobre la “falta de libertad” en Cuba, al asegurar que: “en diciembre 2018, el oficialismo se atrevió a abrir el acceso de los teléfonos móviles a Internet, y esto se ha notado en que el activismo social de muchos tipos ha crecido muchísimo, incluso las críticas al régimen se hacen sentir en las redes, aunque esa libertad todavía no llega en la misma medida a la realidad de la calle, pues todo intento es profundamente reprimido”.

En similar lenguaje de Cantinflas, excelente actor mexicano, Yoani se desmiente nuevamente, al poner como ejemplo del libre empleo de las redes sociales, la convocatoria para la marcha LGTBI del 11 de mayo en La Habana, organizada desde Internet.

¿Hay o no libertad para el uso de las redes en Cuba? Por supuesto que la realidad demuestra que existe libertad, sin la represión que ella plantea.

Otro de sus cantinfleos lo expuso cuando durante su intervención en el evento, al decir que “el presidente Miguel Díaz-Canel promovió que ministros y altos funcionarios estuvieran presentes en las redes sociales”, porque según ella:

“Eso deja en evidencia su incapacidad para dialogar (…) porque se comportan de una manera tan agresiva a veces, tan intolerante, tan militante, que Internet también está sirviendo para dejar a la vista pública de todo el mundo ese discurso de la prepotencia ideológica y política”.

Así califica un paso importante que pocos países han dado, al brindarle al pueblo la capacidad de que sus ministros interactúen con todos.

¿Qué opinará ella sobre lo que hace Trump, cuando ofende, agrede y sanciona a otros países mediante sus alocados tuitees?

En sus desvaríos Yoani afirmó que “no se puede ejercer el periodismo en Cuba sin recibir un castigo por eso”; cuando ella mantiene un Blog y un periódico digital, creado desde Estados Unidos, sin ser reprimida, al igual que hacen otros que reciben financiamientos y equipos para similar actuación.

Vuelve a contradecirse al señalar:

“Gracias a la tecnología y los dispositivos electrónicos se ha logrado que crezca y se desarrolle un ecosistema de medios independientes en la Isla. Los tiempos están invitando a la globalización, a un mayor flujo de información, a ciudadanos cada vez más conectados; y el castrismo va a tener que lidiar con una ciudadanía mucho más activa, totalmente contraria al modelo político y social impuesto”.

Entonces ¿se puede o no hacer periodismo por Internet en Cuba?

Lo que nunca mencionó Yoani, fue la guerra económica impuesta hace 60 años por Estados Unidos, que le impide a Cuba el acceso pleno a Internet, situación denunciada ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en Ginebra.

A pesar de eso, la Revolución da pasos de avances en el proceso de informatización de la sociedad cubana, e impulsa el uso de las tecnologías informáticas para el bienestar de la población.

Cuba no se cansará de denunciar el uso ilegal y encubierto que personas como ella, al servicio de una potencia extranjera, hacen para subvertir el orden interno y ejecutar actos terroristas a través de los sistemas informáticos.

Por eso expuso José Martí:

“El lacayo se alquila al señor de más lujo y poder”.

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¿Qué se esconde detrás de Rosa María Paya?


Por Arthur González.

Desde que Rosa María Paya Acevedo, hija del contrarrevolucionario Oswaldo Paya Sardiñas, contactó con “diplomáticos” yanquis en La Habana, para aquellos buscadores de líderes juveniles cubanos de la CIA, fue como encontrar la combinación de una caja fuerte rellena de dólares, pues notoria es la ausencia de jóvenes que acepten trabajar para organizaciones creadas por los norteamericanos, en su intento por socavar a la Revolución socialista.

De inmediato, los “diplomáticos” informaron a Washington la aceptación de Rosa María de comenzar una campaña contra el gobierno cubano, responsabilizándolo con la muerte de su padre, a cambio de obtener una visa de refugiados políticos para ella, sus dos hermanos y la madre.

Al llegar a Miami fue recibida por Senadores y Congresistas de la mafia anticubana, quienes, junto a especialistas de la CIA en subversión política, la instruyeron en cómo actuar, qué decir y los países que visitaría para iniciar la fabricada cruzada acusatoria contra Cuba.

Al igual que hicieron con Yoani Sánchez, Rosa María fue recibida por miembros del Parlamento Europeo, ex presidentes y senadores latinoamericanos, pero al llegar a España para acusar a Cuba fue remitida a las Cortes de Justicia, donde se ventilaban esos temas.

Ahí mismo se acabó la farsa montada por los yanquis, pues el fallo fue en su contra, ante ausencia de pruebas legales para desmentir al tribunal cubano que juzgó al verdadero responsable del accidente automovilístico, en el cual resultaron muertos su padre y otro contrarrevolucionario que lo acompañaba repartiendo el dinero enviado por Esperanza Aguirre, del Partido Popular, para ejecutar acciones provocativas contra la Revolución.

No obstante, ese revés, los yanquis carentes de líderes jóvenes se aferran a Rosa María para intentar demostrar que sí existen, aunque ella es residente en Estados Unidos y carece de historial contrarrevolucionario en la Isla.

Ese es el motivo por el cual siguen promoviéndola con apoyo de los medios de prensa a su servicio y ejemplo de ello fue el reconocimiento a nombre del condado de Miami-Dade, de Florida, otorgado el 18.06.2019 por el Comisionado de Miami, Esteban Bovo, quien la considera “defensora de la libertad, la democracia y los derechos humanos universales, ser la voz para las personas de Cuba que buscan la libertad y que son oprimidas diariamente bajo el régimen de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel”.

La maquinaria yanqui está en función de propagandizar que es “una líder” contra el gobierno cubano, muestra del desespero que tienen por conformar una oposición entre los jóvenes de la Isla.

El pasado 13 de junio 2019, Rosa María recibió en Ginebra el Premio Morris Abram de Derechos Humanos, la más alta distinción de derechos humanos de Naciones Unidas Watch.

Se sabe que los yanquis son famosos en construir estrellas al mejor estilo de Hollywood, así lo hicieron con Yoani Sánchez, a quien la revista TIME declaró entre las 100 personas más influyentes del mundo, a solo un año de iniciar el blog Generación Y, construido por la CIAAl año siguiente, la revista People la seleccionó entre las 25 personas más prestigiosas de Latinoamérica, algo totalmente fabricado para darla a conocer en el mundo, proyecto que tampoco impactó entre los jóvenes cubanos.

Todos los planes de la CIA, por seducir adeptos en ese sector de la sociedad cubana, han fracasado a pesar de los millonarios presupuestos destinados para tales fines.

Ni el atractivo programa de becas para estudiar en universidades norteamericanas, lanzado en el 2009, ni los que le siguieron en 2015 y 2017, ni siquiera el más reciente en 2019, obtuvieron resultados.

La autorización del presidente Barack Obama, para que Google pudiera estar presente en la Isla, y ejercer influir en los jóvenes cubanos, no dio los frutos soñados, acción que según declaró el propio senador Marco Rubio en 2012, durante un evento de Google Idea, en la Heritage Foundation:

“El objetivo es derrumbar el sistema totalitario cubano, si todos en Cuba tienen libre acceso a Internet, porque seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Esa pretensión data de 1996, cuando la Rand Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, preparó un estudio para el Departamento de Defensa, donde afirma:

“Es nuestro interés ayudar a la apertura y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente, mediante el empleo del enlace de Cuba a Internet, utilizándola para transmitir noticias y análisis balanceados, promover su uso por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

En resumen, hoy solo les queda manipular la imagen de una joven sin aval alguno, ni reconocimiento en Cuba por la gran masa de jóvenes, ni siquiera entre los elementos contrarrevolucionarios, quienes la califican de oportunista y usurpadora de las actividades de su padre.

Al no tener otra alternativa, se aferran a Rosa María Payá Acevedo y continúan pregonando las falsas acusaciones contra el gobierno de Cuba, responsabilizándolo por la muerte de Oswaldo Payá Sardinas, quien dirigió el exiguo grupúsculo respaldado por la Iglesia Católica cubana, Movimiento Cristiano Liberación, algo totalmente carente de pruebas legales.

En su infértil pataleteo, remitieron una carta a Michelle Bachelet, Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, solicitándole   investigar la muerte de Oswaldo Payá y Harold Cepero, pues afirman que “no está aclarada”.

Más de lo mismo para que el tema no se olvide y seguir acusando a Cuba; vieja táctica empleada por la CIA desde 1959 que nunca ha tenido resultados, porque tal y como afirmó José Martí:

“Quien sobre su fama duerme, se despierta desnudo”.

 

Olvidadizos de mala entraña.


Por Arthur González.

El acto terrorista ocurrido hace unos días en Colombia y la supuesta autoría del ELN, dando pie a la reclamación del presidente Iván Duque de que Cuba entregue a los miembros de la delegación que negocia la paz, es algo realmente extraño.

No es difícil versionar que el trágico suceso sirve para acusar a Cuba de ser un “reducto de terroristas”, teniendo en cuenta las declaraciones del presidente Duque, unidas a las de su vecino brasileño el capitán Jair Bolsonaro, las estrechas relaciones de ambos con el secretario de Estado yanqui, Mike Pompeo y la estrategia que teje Washington contra la izquierda latinoamericana,

Tal situación abre la posibilidad al presidente Uribista de apresar y hasta condenar a muerte a los líderes del ELN, enterrando la posibilidad de un acuerdo de paz y la conversión del grupo guerrillero en un partido político.

No por gusto ya comenzó la campaña desde Miami y algunos de sus principales asalariados en La Habana, de que Cuba “es santuario de prófugos de la justicia”, queriendo transformar la verdad histórica.

Esos “disidentes” creados por la CIA y mantenidos con su dinero, pretenden acusar a Cuba olvidándose de que fue Estados Unidos quien, desde el 1ro de enero de 1959, acogió y otorgó categoría de refugiados políticos, a los asesinos, torturadores y ladrones al servicio del dictador Fulgencio Batista, algo que continúan haciendo sin el menor sonrojo.

¿No recuerdan esos que ahora escriben contra su país, quien fue Conrado Carratalá Ugalde, ex jefe del Departamento de la Dirección de la Policía batistiana, criminal de guerra y prófugo de la justicia cubana, como lo son Luis Alberto del Rio Chaviano, General de Brigada del ejército batistiano, Orlando Piedra Negueruela, Mariano Faget Díaz y Rafael M. A. Gutiérrez Martínez, todos prófugos de la justicia cubana por delitos cometidos durante la tiranía de Fulgencio Batista, en la Causa No. 321/57 y la Causa No. 321/57, a quienes los yanquis se negaron a extraditar?

Similar negativa mantuvo la justicia de Estados Unidos sobre José Franco Mira, ex miembro del Buró de Investigaciones del régimen de Batista y asesino de los revolucionarios Sergio González “El Curita” y de Efraín Alfonso Liriano, sancionado a 30 años de prisión en la Causa 833/61; Pilar Danilo García y García, jefe de la Policía del tirano Batista, autor de varios asesinatos, pero a pesar de eso fue aceptado como refugiado en Miami.

La lista es bien extensa y la integran otros asesinos como Julio Stelio Laurent Rodríguez, oficial del Servicio de Inteligencia Naval de la tiranía batistiana, asesino del Capitán Jorge Agostini. Laurent fue reclamado a Estados Unidos en notas diplomáticas del día 9 y 20 de enero de 1959, por ser autor de numerosos y gravísimos delitos comunes, con causas pendiente en los tribunales cubanos. La respuesta fue retenerlo en el centro migratorio Mc Allen, en Texas, junto al múlti asesino Rolando Masferrer Rojas, pero ambos recibieron refugio en ese país.

Para mayor desvergüenza, Masferrer arribo a territorio yanqui con una maleta que contenía 17 millones de dólares robados al Estado cubano y jamás fueron devueltos.

Ejemplo del país donde se encuentra el mayor santuario de asesinos, terroristas y ladrones, son los casos de Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, asesinos a sueldo de la CIA, autores de múltiples actos terroristas en América Latina, e incluso dentro de los propios Estados Unidos, razón por la que el FBI consideraba oficialmente a Bosch como un hombre peligroso e inadmisible en esa nación.

Otros de los terroristas que colocaron bombas en Cuba, es Carlos Alberto Montaner, sancionado y detenido en La Habana, que se fugó de la cárcel y hoy reside entre Madrid y Miami, y fue el reclutador de Yoani Sánchez Cordero para el proyecto de la CIA que ella desarrolla.

En Miami también encontró refugio Inocente Orlando Montano, Coronel salvadoreño reclamado por las cortes españolas por asesinar a varios sacerdotes Jesuitas.

Qué decir de Gaspar Jiménez, asesino del diplomático cubano Dartagnan Díaz, cómplice de Posada Carriles, condenado en Panamá por terrorista, quien se refugió en Miami bajo la protección del FBI, o Guillermo Novo Sampoll, terrorista residente en Miami a pesar de ser cómplice en el asesinado al ex canciller chileno Orlando Letelier, su secretaria y el chofer; así como Roberto Guillermo Bravo, ex militar argentino responsable de la masacre de Trelew, donde murieron 16 jóvenes, y Patricia Poleo, cómplice del asesinato del fiscal venezolano Danilo Anderson, refugiada igualmente en Estados Unidos con la suma de 7 millones de usd robados de su país.

En Cuba residen como asilados políticos revolucionarios del mundo, que no son considerados como disidentes por Estados Unidos, algo manipulado a su antojo para calificarles como “terroristas” por tener ideas diferentes y haber luchado contra la discriminación racial, la exclusión social y por alcanzar una vida mejor para sus pueblos.

Esa historia no se puede borrar de un plumazo y a la vez pretender señalar a Cuba como parte de campañas de mentiras fabricadas, situación a lo que los cubanos están acostumbrados, precisamente en este año que se cumplen 60 años de la conocida Operación Verdad, enfrentada por el propio Fidel Castro ante más de 300 periodistas extranjeros, al querer Estados Unidos defender a los asesinos del régimen de Batista que eran sometidos a juicios públicos y sancionados por sus miles de crímenes.

Tiempo al tiempo que en la tierra nada se puede ocultar y más temprano que tarde la verdad saldrá a la luz, pues como afirmó José Martí:

“La deshonestidad y el atrevimiento inmoderado, si bien deslumbran con sus primeros arranques, no pueden crear una prosperidad segura”.

 

 

 

Cuba, la obsesión eterna


Por Arthur González

Desde antes del triunfo de la Revolución cubana, ya los políticos de Estados Unidos estaban preocupados ante la inminente caída de la dictadura de Fulgencio Batista, apoyada y sostenida con financiamiento, inversiones, entrega de armamentos, asesoramiento en el combate contra el comunismo y enseñanza de métodos de tortura, más el entrenamiento militar a su ejército en las principales academias yanquis.

Al asumir el poder Fidel Castro, Estados Unidos entró en pánico, porque nacía un estado que se declaraba independiente, a solo 90 millas de sus costas, algo insólito para quienes siempre habían campeado a su gusto en Cuba y en toda América Latina.

Por esas razones, desde el mismo año 1959 la CIA inició sus planes para tratar de asesinar a Castro, fabricar una “oposición” y desplegar todo su arsenal en guerra psicológica y acciones subversivas, ninguna con éxito, a pesar de los cientos de miles de millones empleados para lograr sus propósitos.

Prueba de esa obcecación fueron las palabras dedicadas por el Presidente Donald Trump, en su primer discurso a la nación el pasado 30 de enero 2018, donde solo hizo mención a Cuba y Venezuela, ignorando al resto de países, a pesar de los graves problemas que sufre la región entre asesinatos impunes, corrupción gubernamental, elecciones fraudulentas, desempleo, miseria y crisis económica.

Entre las actividades que desarrollan para intentar sostener una matriz de opinión contra Cuba, financian hasta proyectos artísticos como el que ejecuta la artista plástica Tania Bruguera, residente desde hace años en New York, aunque viaja a La Habana para realizar provocaciones diseñadas y costeadas por la mafia terrorista anticubana de Miami.

Su más reciente acción, con la pretensión de deformar la realidad cubana, es la instalación plástica que presentará el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el próximo 3 de febrero 2018, nombrada Untitled (Havana, 2000), en la cual pretende exponer las supuestas “contradicciones de la vida en Cuba durante la etapa revolucionaria”.

Esa obra la expuso en La Habana durante la VII Bienal de La Habana en el año 2000, pero fue retirada por la participación de hombres totalmente desnudos, algo inusual en la isla, ante un público de todas las edades, incluidos niñas y niños.

Según declaraciones de su autora en New York:

“Cuba atraviesa por un momento de mucha confusión, el gobierno está cometiendo errores que afectan a varios grupos poblacionales y la gente tiene menos miedo porque empieza a tener acceso a una información que no es generada por los canales oficiales. Muchos cubanos ya han visto otros mundos y algunos tienen cierta independencia económica que podría traducirse en independencia ideológica”.

Es importante recordar que Tania Brugueras nunca tuvo obstáculos para su trabajo como artista, fue formada en la universidad de las artes de La Habana, era miembro de la Unión de Escritores y Artistas, hija de un destacado diplomático y gozó de todas las oportunidades materiales.

Añas atrás, logró radicarse en Estados Unidos para ampliar sus estudios, pero dio un brusco giro ideológico al parecer por falta de suficientes recursos económicos, al decaer el interés de sus obras en el mercado, y necesitar de propaganda para alcanzar mayores ventas, por lo que aceptó vincularse a elementos sufragados por los servicios de inteligencia yanqui, como Yoani Sánchez Cordero y más tarde con Rosa María Payá Acevedo.

Con ambas realizó actos provocativos en sus visitas a Cuba, sin poder movilizar a otros artistas ni a la población.

Tania jamás ha ejecutado una acción plástica en México, Honduras, Guatemala, Argentina o Brasil, para denunciar el asesinato de periodistas, los miles de desaparecidos, el desempleo, la corrupción administrativa, el hambre de los desposeídos, las muertes por falta de asistencia médica, el analfabetismo y muchos de los males que afectan a esos países, y no existentes en Cuba.

Es cierto que los cubanos pueden viajar al exterior con más facilidad y tener la posibilidad de conocer realidades que nunca han visto en su país, y aquellos que logran una visa para ingresar a los Estados Unidos, pueden ver a diario asesinatos, brutales agresiones entre los ciudadanos, cómo la policía mata a tiros a haitianos y latinos, tiroteos en escuelas debido a la adquisición libre de armas de fuego, asaltos a mano armada en centros comerciales y joyerías,  secuestro y asesinato de mujeres y niños, los efectos nocivos de las drogas y otros delitos que no ven en su patria.

Si realmente esta artista estuviera preocupada por la situación de las personas, debería dedicarle una instalación a Estados Unidos, donde, según reconoció el propio presidente Trump, hay más de 43 millones de personas que viven en la pobreza, y 1 de cada 5 ciudadanos no tiene trabajo.

Mucha hipocresía persiste entre los asalariados que le venden su alma a la mafia anticubana, esa que tiene las manos manchadas de sangre y que no ha podido destruir una Revolución auténtica ganada por su pueblo, pues como afirmó José Martí:

“Hay pocas cosas que en el mundo sean tan odiadas como los hipócritas”.

 

Estados Unidos expertos en fabricar opositores


Arthur González.

Al triunfar la Revolución cubana el 1ro de enero de 1959, en contra de las aspiraciones del gobierno de los Estados Unidos, que en 1958 preparaba una tercera fuerza que lograra opacar el liderazgo de Fidel Castro, la Casa Blanca inició la fabricación de “opositores” que pudieran derrocar a la naciente Cuba libre y soberana.

El 28 de enero de 1959 crearon en Miami la primera organización opositora, La Rosa Blanca, integrada por ex miembros de la tiranía de Fulgencio Batista, refugiados en Estados Unidos.

Meses más tarde el sub Secretario de Estado para el hemisferio occidental, Lester D. Mallory, redactó un memorando en el que afirmaba:

“… No existe una oposición política efectiva en Cuba…”

A partir de ese reconocimiento, la CIA se dio a la tarea de construirla, lo que se pone de manifiesto en su primer plan de acciones encubiertas, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo de 1960, donde se expresa como una de las tareas a lograr:

Crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro…”

Para Estados Unidos es una obsesión construir “disidentes y opositores”, donde existen gobiernos que no son de su agrado, siendo la CIA la encargada de ejecutarlo.

La historia así lo demuestra y los ejemplos son Guatemala, Irán, Cuba, Chile, Nicaragua, Polonia, el Tíbet y Venezuela.

Desde el ascenso de Hugo Chávez Frías, Estados Unidos desató una cruenta guerra para tratar de derrocarlo.

Desde la embajada yanqui en Caracas, oficiales de la CIA bajo cargos diplomáticos, organizan, instruyen y financian a los llamados “opositores” contra la Revolución Bolivariana, con el empleo de métodos y planes idénticos a los aplicados contra Cuba.

No en vano la CIA creó hace 10 años, un Director de Misión para Cuba y Venezuela, para el análisis de información, organización y dirección de acciones de inteligencia contra ambos países.

El escenario venezolano es diferente al cubano porque la mayoría de la burguesía nacional y los partidos políticos no se marcharon hacia Miami, permanecen dentro del país, permitiéndole organizarlos para llevar a cabo acciones políticas y subversivas diseñadas por sus ideólogos.

Costosas campañas de prensa fomentadas internamente y en el exterior, persiguen el propósito de satanizar el proceso venezolano, manipulando la realidad a su antojo.

Cansados de fracasos, elevaron la varilla y llegaron a organizar un golpe militar, incluido el secuestro del presidente Chávez, algo que violó los más elementales derechos constituciones, la carta de la OEA, de la ONU y los tan manipulados Derechos Humanos, situación vergonzosamente respaldada por varios países al servicio del imperio, entre ellos España.

La tan “preocupada” Europa que sirve a Estados Unidos de ente evaluador de los Derechos Humanos para conformar imágenes mediáticas, no alzó su voz de condena a esa acción, a pesar de que se emplearon los mismos métodos de la tenebrosa Operación Cóndor, ejecutada en la década de los años 70 del siglo XX.

El pueblo se encargó de revertir el macabro golpe, pero el gobierno yanqui no conforme con ello, continuó su accionar subversivo entrenando a cabecillas opositores como Leopoldo López, enviándolo a tomar un curso con Lech Walesa, en el instituto que lleva su nombre en Polonia, junto a mercenarios cubanos como Berta Soler, Yoani Sánchez Cordero, Antonio Enrique González-Rodiles y Eliecer Ávila.

Para que nadie se llame a engaños, la prensa yanqui divulgó recientemente la información de que el Departamento de Estado paga casi 1 millón de dólares a expertos para que trabajen con la oposición en Venezuela, dinero que sale del contribuyente, en vez de emplearlo en mejorar la asistencia médica para las personas de bajos ingresos.

Ahora no podrán decir que la oposición en Venezuela es libre y espontánea, porque ya se sabe que la Oficina de Operaciones de Conflictos y Estabilización del Departamento de Estado, entregó, el pasado mes de septiembre, 900 mil dólares al Atlantic Council, para promover la resolución “no violenta” de conflictos en Venezuela, siguiendo la teoría de Gene Sharp.

Por esa razón refuerzan la guerra económica para que el pueblo se revele contra Maduro, a la vez que siguen orientando a los opositores a negarse a dialogar y llegar a un entendimiento racional que traiga paz a ese pueblo.

Paralelamente, continua la guerra mediática que intenta responsabilizar al gobierno bolivariano de la actual situación interna, cuando el único culpable es el gobierno estadounidense, y la prueba evidente fueron las declaraciones de Jason Marczak, director del Centro Latinoamericano Adrienne Arsht, del Atlantic Council, quien confirmó haber recibido los fondos para trabajar con sus “amigos” dentro de Venezuela, incluso llevar a Washington a algunos elementos de esa contrarrevolución para recibir entrenamiento.

Agregó Marczak, que la misión que tienen es proporcionar a la oposición y a otros miembros de la sociedad civil, herramientas necesarias para trabajar de forma más cohesionada, como una coalición unida, para organizar conversaciones, recopilar datos y hacer análisis, espionaje a manos llenas.

La CIA es experta en emplear organizaciones “no gubernamentales”, constituidas para canalizar su dinero de forma enmascarada y encubrir a sus oficiales, con el objetivo de trabajar en los países que no siguen la línea política dictada por la Casa Blanca.

Ante esa injerencia yanqui, la OEA, la Unión Europea y el Parlamento europeo hacen silencio. No hay una sola declaración de ellos para condenar a Estados Unidos por su guerra permanente contra el pueblo venezolano, lo que demuestra la doble moral que poseen ante tales violaciones de los derechos humanos, en una nación que lucha por ser independiente y soberana.

Tales actos subversivos son los que obligan a los países que sufren esas agresiones, a hacer patentes las ideas de José Martí cuando aseveró:

“Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas.Es la hora del recuento y la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

 

 

 

 

 

Lo que deben saber los “disidentes” cubanos.


Por Arthur González.

Esos que han calificado desde Estados Unidos como “disidentes”, que según documentos oficiales desclasificados fueron creados y financiados por la CIA ante la ausencia de opositores a la Revolución, deben conocer algunas cosas elementales del por qué ellos no tienen futuro en Cuba, ni el pueblo votaría por ninguno en las elecciones venideras.

El huracán Irma se ensañó con las islas del Caribe y entre ella Cuba, la que prácticamente arrasó, pero solo un sistema social como el escogido por el pueblo cubano, pudo impedir que un millón 700 mil personas murieran por las inundaciones y derrumbes de sus casas, al evacuarlas con antelación para centros y lugares seguros con alimentación y servicios médicos sin costo alguno.

Esa organización ejemplar de la defensa civil cubana jamás la tuvo Cuba antes de 1959 y de la que países poderosos como Estados Unidos tienen mucho que aprender.

Los “disidentes” que proyectan cambios en la Isla no pudieran asumir ninguna medida semejante, ellos no disponen de programas políticos para el pueblo, solo buscan dinero y viajes para vivir sin trabajar, algo que había informado el jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en la Habana, cuando aseguró en un cable confidencial:

“No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores […] su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno”.

El pueblo cubano tiene una alta preparación académica y cultura política suficiente para comprender lo que busca esa mal llamada “oposición” al servicio de una potencia extranjera, que no es capaz de enfrentar las consecuencias de un huracán como Harvey, que destrozó a Texas y aun pasará mucho tiempo para que puedan recuperarse, porque dicho sistema no se preocupa de los ciudadanos comunes.

Rosa María Payá Acevedo asalariada de Estados Unidos, a quien utilizan ahora para intentar renacer de las cenizas el fracasado Proyecto Varela, diseñado por especialistas en subversión de la CIA y el Departamento de Estado para su padre, Oswaldo Payá Sardiñas, debería saber lo que informó a su gobierno, el mismo jefe de la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

Crudo pero exacto fue el experimentado diplomático Jonathan Farrar, cuando informó al Departamento de Estado, a la CIA y al Consejo de Seguridad Nacional, entre otros, sus criterios sobre Payá Sardiñas, siendo estos los siguientes:

El Diálogo Nacional, de Osvaldo Payá, ha recogido algunos disidentes dispersos, pero no ha hecho acciones importantes en meses […] En realidad, muchos de los líderes del movimiento disidente son relativamente viejos. Disidentes de larga data como Osvaldo Payá andan por los 50 y 60 años; tienen poco contacto con los cubanos más jóvenes y cuando logran sacar un mensaje, este no es de interés para ese segmento social”.

Estos elementos no son propaganda de un comunista, sino del representante del gobierno de Estados Unidos en Cuba, quien sostenía un sistemático trabajo con los asalariados de Washington.

Por esas razones, quienes pretenden cambiar el sistema socialista tienen que darse cuenta que, mientras el poderoso huracán Irma destrozaba a su paso cuanto bien material se encontraba, en el Instituto de Cardiología Infantil de La Habana, se operaba gratuitamente un niño a corazón abierto, para subsanarle un problema genético en una de las válvulas de su pequeño corazón.

El equipo conformado por médicos, especialistas y enfermeras, trabajaron todo el tiempo en condiciones muy difíciles, pero la intervención quirúrgica fue un éxito, y ese personal calificado es el mismo que no acepta los encantos que les ofrece el programa Cuban Medical Professional Parole, diseñado desde septiembre del 2006 por el Departamento de Estado yanqui para que deserten y abandonen sus pacientes en Cuba.

Hay que ver la diferencia de sistemas cuando se palpa el triste destino que llevaron los ancianos residentes en viviendas públicas en Miami, tras el paso del huracán Irma, quienes no han tenido otra alternativa que dormir en plena calle sin recursos ni apoyo del gobierno, ese mismo que trabaja afanosamente por lograr “cambios” en la Isla, con el apoyo de sus asalariados “disidentes”, como las Damas de Blanco, Yoani Sánchez, Antonio Enrique González-Rodiles, Eliecer Ávila y Rosa María Payá.

Nadie sabe dónde podrán pasar los días esos ancianos que sus viviendas quedaron inhabitables, porque el sistema yanqui no mira al ser humano sino a sus bolsillos.

Mucha propaganda se divulga sobre los destrozos causados en Cuba, pero no dicen que el poderoso huracán Irma ha dejado a los pobres de la Florida en la ruina, ni se menciona nada respecto a los daños sufridos por los pobladores de Liberty City en Miami, barrio conformado por negros, latinos y caribeños de escasos recursos, donde perdieron lo poco que tenían.

No sería ocioso que Rosa María Payá y sus tutores de la mafia terrorista anticubana, se dieran una vuelta por ese lugar para que vean los sufrimientos de esos norteamericanos que el sistema capitalista los tiene olvidados, al igual que los 3,3 millones de personas viven en la pobreza en Florida, según informes oficiales de la Oficina del Censo de Estados Unidos, al afirmar que “los pobres son casi un 16% de los 20,6 millones de habitantes del estado”.

Para esos 3,3 millones de pobres Disney World no existe, ni las grandes tiendas y hoteles, donde solo los ricos disfrutan, mientras el Secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, solicita aviones oficiales para ver el eclipse solar o trasladarse a Europa en luna de miel, siendo el costo del vuelo de 25 mil dólares por hora, algo de lo que no habla la prensa oficialista yanqui.

No por gusto José Martí afirmó:

“Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”

¿ Qué ha logrado la “disidencia” en Cuba?


Por Arthur González

Cuando se analiza fríamente qué ha logrado en 58 años la contrarrevolución interna cubana, bautizada como “disidencia”, no cabe otra respuesta: absolutamente nada.

Creada por la CIA, según sus documentos, la llamada “disidencia” solo ha logrado embolsillarse mucho dinero, visas para emigrar como “refugiados políticos” y desde enero del 2014 viajar por Europa, América Latina y Norteamérica con el dinero que pagan los contribuyentes de Estados Unidos, pero de derrocar el socialismo cubano o movilizar fuerzas populares para enfrentarse a la Revolución, ni asomo.

Si algún historiador estudiara los cientos de organizaciones construidas por los yanquis, pudiera darse cuenta que todas han estado penetradas por la efectiva Seguridad cubana, algo que cada cierto tiempo se comprueba con las denuncias realizadas a través de la TV cubana, ridiculizando a los poderosos Estados Unidos que se dejan engañar por los revolucionarios cubanos.

Durante los años 60 fueron cientos las organizaciones creadas por la CIA para ejecutar actos terroristas, especialmente contra la economía, más los cientos de planes para asesinar a Fidel Castro, todos sin éxitos.

En los 70, con la apertura de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, la CIA tuvo la oportunidad de reinstalar su Estación Local, dedicándose al abastecimiento material de dos docenas de sus agentes reclutados en el exterior y dirigidos a la obtención de información para reforzar la guerra económica contra Cuba, en su afán por ver depuesto el socialismo.

Al arribar a los 80 y con la puesta en vigor del Proyecto Democracia, aprobado por Ronald Reagan en 1981 para acabar con el socialismo en Europa, fabricaron contra Cuba la mal llamada Fundación Nacional Cubano Americana, situando al frente a un viejo agente CIA con la esperanza de disfrutar el derrumbe de la Revolución, pero tampoco alcanzaron sus deseos.

Por el contrario, Cuba puso en ridículo a la CIA al denunciar en 1987 la ineficiencia de sus jefes y oficiales que se dejaron engañar por la Seguridad del Estado, presentando a 27 agente cubanos que se burlaban del detector de mentiras y entregaban a las autoridades de la isla, sofisticadas plantas de transmisión satelital, cientos de miles de pesos y otros medios facilitados para su labor de espionaje, contaminando con informaciones falsas las bases de datos de la poderosa Agencia Central de Inteligencia.

Esa década y la de los 90, fueron proliferas en el fomento de organizaciones y partidos contrarrevolucionarios, financiados y entrenados en los locales de la misión diplomática yanqui, con la ilusión de ver caer el socialismo cubano, a la vez que iniciaban las campañas sobre supuestas violaciones de los derechos humanos.

Grupúsculos como la Asociación de Periodistas Independientes, Pro Arte Libre, Partido Pro derechos Humanos de Cuba, Partido Unidad Nacional Democrática, Plantados hasta la Libertad y Democracia, Sendero Verde, Movimiento Cristiano de Liberación, Coordinadora de Derechos Humanos, Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Coordinadora Obrera Cubana, Corriente Socialista Democrática Cubana, Criterio Alternativo, Foro Feminista Aliadas Democráticas, Corriente Cívica Cubaba, Movimiento de Madres Cubanas por la Solidaridad, Movimiento Armonía, Tercera Opción y una decena más, obtuvieron financiamientos millonarios sin resultados.

En el 2003 Cuba descorría la cortina y daba a conocer otra docena de sus agentes que penetraban esos grupúsculos, repitiendo el escándalo de 1987 al informarle al pueblo y al mundo las mentiras y planes de Estados Unidos contra la Revolución.

Sin sacar experiencias de tantos fracasos, Estados Unidos volvía por el mismo camino de derrotas sin variaciones. Es así como intentaron construir una nueva contrarrevolución más joven y sin vínculos con los añejos “disidentes”, muchos de ellos vinculados a la Seguridad cubana.

Entre la nueva promoción de “disidentes” que necesitaban para el nuevo siglo XXI, aparece la figura de Yoani Sánchez Cordero, reclutada en España por el agente CIA y terrorista, Carlos Alberto Montaner, cuando se encontraba como emigrada en ese país.

De inmediato la envían a Cuba, donde rompe sus documentos y solicita su repatriación. Dos años más tarde, en 2007, ve la luz el blog “Generación Y” con un amplio ancho de banda, colmándola de premios internacionales para hacerla una figura pública, además le diseñaron el periódico digital “14yMedio”, con el espejismo de arrastrar a los jóvenes cubanos a conformar una oposición política.

De nada sirvieron sus viajes, conferencias en el exterior, contactos en diferentes embajadas europeas en La Habana, pues la proyectada “revolución underground” que soñaban con el uso de las memorias flash, no se ve por ninguna parte.

Similares diseños le fabricaron a Antonio Enrique González-Rodiles, con el proyecto “Estado de Sats”. Lo trajeron del exterior donde residía de forma permanente, con la esperanza de agrupar intelectuales y académicos, y sin resultados terminó apoyando a las Damas de Blanco en sus caminatas dominicales y cacareando en Miami.

Sin un análisis serio ante tantos fracasos, soñaron con formar una oposición violenta en la zona oriental, apostando a José Daniel Ferrer, después de liberado por sus actividades contrarrevolucionarias. Mensualmente le envían cientos de miles de dólares para la sostener la fabricada Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), pero tampoco sirvió para nada. Viajes a Miami y adquisición de bienes personales, cambiaron su nivel de vida e intereses personales.

La aplicación de la estrategia política puesta en práctica por el presidente Barack Obama en 2014, para prosperar una transición pacífica desde adentro, ha tenido un final similar.

Los cubanos aprovechan las oportunidades de obtener ganancias, prosperar en sus pequeños negocios, le explican a los estadounidenses las verdades del país y los daños causados por la guerra económica, quienes regresan a Norteamérica con otra idea de Cuba, impactados favorablemente por la seguridad y tranquilidad ciudadana, sin visualizar la tan fanfarroneada represión de la que dicen padecer esos que saben vivir del cuento y de los millones de dólares aprobados por la Casa Blanca.

La historia no se equivoca y como dijo José Martí:

“No debe perderse el tiempo en intentar lo que hay fundamentos sobrados para creer que no ha de lograrse”