En Miami los terroristas son santos, no asesinos


Por Arthur González.

De acuerdo con el concepto de terrorismo, recogido en el Título 22 del Código de Estados Unidos, Sección 2656f(d), es:

“La violencia premeditada y con motivos políticos, perpetrada contra objetivos civiles por grupos sub nacionales o agentes clandestinos, generalmente con la intención de influenciar a un público determinado”.

La definición de las Naciones Unidas sobre el terrorismo dice:

Cualquier acto criminal dirigido contra un estado y encaminado a, o calculado, para crear un estado de terror en las mentes de personas particulares, de un grupo de personas o del público en general”.

Sin embargo, para los mafiosos anticubanos radicados en Miami, bajo la protección del gobierno de Estados Unidos, los cubanos organizados, entrenados y financiados por la CIA desde 1959, para derrocar a la triunfante Revolución cubana, son “combatientes por la libertad”, a pesar de los asesinatos de civiles inocentes, la colocación de artefactos explosivos en centros comerciales, escuelas y cines, el bombardeo a centros industriales y otras acciones similares.

Las bandas de alzados introducidas en 1960 en el macizo montañoso del Escambray, ubicado en la central provincia cubana de las Villas, es el vivo ejemplo del doble racero con que Estados Unidos califica a los terroristas.

Los integrantes de aquellas bandas de alzados fueron los que torturaron y asesinaron el 5 de enero de 1961 al maestro voluntario de 18 años, Conrado Benítez y al campesino Heliodoro Rodríguez, por el simple hecho de alfabetizar en las comunidades rurales.

Similares actos cometieron el 26 de noviembre de 1961, contra el joven alfabetizador de solo 16 años Manuel Ascunce y al campesino Pedro Lantigua. Ambos fueron ahorcados y torturados salvajemente antes de morir.

Los alzados tenían como objetivo sembrar el terror entre los campesinos para que no apoyaran los planes de la Revolución.

De acuerdo con documento del Departamento de Estado, Volumen X, Cuba 1961-63:

“…las operaciones serán planeadas y ejecutadas en apoyo a fuerzas guerrilleras existentes o que pueden emerger en las elevaciones de Cuba, utilizando tanto operaciones marítimas como aéreas, para el suministro de armas y medios, y para la infiltración y ex filtración del personal…”

Para el Nuevo Herald de Miami esos asesinos a sueldo del gobierno yanqui son “héroes de la libertad”.

Cientos fueron los asesinados en el Escambray, como el terrible caso de la familia Romero, de la finca San José de Altamira, cuando un grupo de alzados sacaron de su casa a todos sus integrantes, a culatazos y bayonetazos, entre ellos a Paula Romero, de 14 años, su hermana Teodora y a su madre Vicenta, a José Pio Romero, su hermana Ana Romero y un sobrino. Todos fueron asesinados.

Cientos son los testimonios de las víctimas causadas por esos “luchadores por la libertad”, que hoy viven plácidamente en Miami sin ser molestados por el FBI, a pesar del pasado terrorista al servicio de Estados Unidos.

Un documento confeccionado por el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar en el centro de operaciones de la Fuerza de Tarea de la CIA, en la denominada “Operación Cubana”, señala sin pudor:

“Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña” […]

Esas operaciones lograron un éxito considerable. Las embarcaciones que prestaban servicio de Miami a Cuba entregaron más de 40 toneladas de armas, explosivos y equipos militares e infiltraron y sacaron a un gran número de personal” […] Algunas de las armas entregadas se utilizaron para pertrechar parcialmente a 400 guerrilleros que operaron durante un tiempo considerable en el Escambray, (zona montañosa) de la provincia Las Villas. La mayoría de los sabotajes perpetrados en La Habana y otros lugares se realizaron con materiales suministrados de esta manera” […] Sigue leyendo

Venezuela una historia repetida


 

Por Arthur González

 En la época de Internet y la digitalización resulta muy difícil engañar a los pueblos, porque hoy todos tienen acceso a documentos e informaciones que antes fueron secretas.

Lo que acontecen hoy en Venezuela es la misma historia que vivió Cuba en 1961. Las razones, ambos países acogieron el socialismo como línea para ejecutar proyectos a favor de las masas de obreros y campesinos, como la alfabetización, la salud pública, la cultura y el deporte, para el bienestar de todos.

Para nadie es un secreto que Estados Unidos no admite gobiernos con ideas socialistas y aquellos que las asuman deben pagar un alto precio por su desafío. Así sucedió con Cuba y los documentos de la CIA lo demuestran, situación que es una reproducción de los hechos que se producen en Venezuela.

Un memorando de fecha 22.11.1961, elaborado por John A. McCone, nuevo director de la CIA, afirma que dos días antes el Presidente J.F. Kennedy, lo citó a una reunión en la Casa Blanca, donde participaron el fiscal Robert Kennedy, el General de Brigada Edward G. Lansdale, jefe de la Operación Mangosta, y el Consejero asistente especial del Presidente, Richard Goodwin.

Allí el Presidente Kennedy informó un nuevo plan de acción contra Cuba a cargo del General Lansdale, con procedimientos similares al que se somete hoy al gobierno venezolano.

Aquel plan contemplaba acciones encubiertas, de propaganda en todas las formas imaginables que dieran como resultado deserciones dentro de Cuba, para desacreditar al gobierno revolucionario, unido a actividades políticas con el apoyo de países integrantes de la OEA.

El 18 de enero 1962 el General Lansdale envió al Presidente un informe donde expone las acciones para derrocar a Castro, estimulando una insurrección interna en la Isla, la cual debería recibir un respaldo clave por parte de países latinoamericanos, unido a operaciones sicológicas.

Según ese memorando, “el momento clímax de la insurrección provendrá de la ira popular ante una acción del gobierno, (causada por un incidente), o ante la violenta deserción de un importante cuadro dentro del régimen, o ambas. El movimiento popular capitalizará ese momento iniciando una insurrecciona abierta […] Estados Unidos, posiblemente en unión de otras naciones del hemisferio occidental, brindará entonces abiertamente su apoyo […] Este apoyo incluirá, necesariamente, la fuerza militar”.

El 19 de enero 1962 el gobierno de Estados Unidos circuló una propuesta para que los países miembros de la OEA ordenaran sanciones automáticas contra Cuba, si esta no interrumpía en un plazo de sesenta días, sus nexos con los países comunistas.

El resultado ya se conoce. En la reunión de cancilleres de la OEA efectuada del 22 al 31 de enero, Cuba fue expulsada por el voto de catorce de los veintiún miembros.

Documentos oficiales del Gobierno yanqui expresan textualmente:

[…] “La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto…”

Desde hace semanas la oposición venezolana, dirigida y financiada por Estados Unidos, con la complicidad del secretario general de la OEA y un grupo de países aliados de Washington, ejecutan acciones casi idénticas a las aplicadas contra Cuba hace medio siglo.

Es la misma historia contra otro gobierno no aceptable para la Casa Blanca, y buscan un incidente que dé pie para la intervención militar, ya que por las vías electorales no pudieron derrocar a Nicolás Maduro.

Las campañas mediáticas reproducen la añeja Operación Mockingbird, desarrollada en los primeros años de la década de los años 50 del siglo XX, por parte de Frank Wisner, de la Dirección de Planes de la propia Agencia, en la cual la CIA reclutó a un numeroso grupo de reconocidos periodistas de importantes órganos de prensa, para crear matrices de opinión favorables a sus planes subversivos mediante la conformación de amplias campañas de prensa, elemento corroborado por el ex oficial CIA Philip Agee, como una de las prioridades de las estaciones de la CIA ubicadas en terceros países, con el objetivo de potenciar o soslayar la cobertura de informaciones de su interés.

Las provocaciones callejeras en Venezuela no son obra de la casualidad, se conoce de los cientos de miles de dólares que las sostienen y las directivas emanadas de la embajada de Estados Unidos en Caracas, a lo que se suma la preparación recibida por algunos cabecillas de la oposición en sus visitas al Instituto Lech Walesa en Polonia.

El objetivo es provocar con sus protestas terroristas una fuerte represión gubernamental, para dar pie a la intervención militar de los países de la OEA, lo mismo que intentaron contra Cuba en 1962.

¿Por qué la OEA no toma similares medidas contra México ante los cientos de personas asesinadas y enterradas en fosas comunes, o por las decenas de periodistas aniquilados a mansalva?

Si en Venezuela sucediera algo semejante hace rato que los Estados Unidos hubieran enviado a sus marines a invadirla, pero México no tiene un gobierno con posiciones socialistas, la corrupción carcome el país, las bandas de narcotraficantes en coordinación con las mafias estadounidenses, matan diariamente a decenas de mexicanos ante la mirada cómplice de Estados Unidos, sin que la Casa Blanca proponga sanciones ni organice y financie una oposición.

Dentro de unos años el mundo conocerá los planes que hoy la CIA ejecuta contra el pueblo venezolano, tal y como los cubanos han podido acceder a las acciones encubiertas, incluidos los planes para asesinar a Fidel Castro, por parte de esos que dicen defender la democracia y la libertad.

Son muchos los hechos que apuntan contra Estados Unidos.

Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador y Nicaragua son ejemplos bien definidos de lo que son capaces de hacer esos que se auto proclaman “paladines de los derechos humanos”.

En momentos como estos hay que tener presente a José Martí, cuando nos decía:

“¡Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!

Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andas en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

 

Insiste la CIA en cambiar el sistema político en Cuba


Por Arthur González 

Sin darse por vencida, a pesar de 58 años de fracaso en sus planes y operaciones encubiertas para derrocar la Revolución cubana, con intentos de asesinatos incluidos, la Agencia Central de Inteligencia, CIA, pretende fomentar un plebiscito para cambiar el sistema eleccionario cubano, en su viejo anhelo por imponer nuevamente el sistema capitalista.

Para lograrlo ahora emplean a Rosa María Paya Acevedo, hija de Oswaldo Payá Sardiñas, personaje que jamás contó con respaldo popular, ni tampoco de los demás grupos “disidentes” fabricados por la CIA en la Isla.

Rosa María Payá emigró a los Estados Unidos con un visado de “refugiada política”, sin ser perseguida por ninguna autoridad policial, ni haber participado nunca en algún grupúsculo contrarrevolucionario; prueba de ello es que pudo estudiar y graduarse en la Universidad de la Habana, lo mismo que sus dos hermanos, sin dificultad; ahora regresa a Cuba periódicamente con plena libertad de movimientos.

Ante la carencia de contrarrevolucionarios jóvenes, la CIA aspira a que ella pueda ser la imagen pública de una añorada oposición juvenil, para ganar simpatía entre funcionarios extranjeros, pues en la Isla no tiene seguidores, ni siquiera el respaldo de los históricos “disidentes”, que por el contrario la acusan de farsante y mentirosa, como la califica Guillermo Fariñas.

Sin tener en cuenta los gastos de cientos de miles de dólares en que incurren, Rosa María fue enviada nuevamente a una gira por varios países en busca de apoyo internacional, como si los problemas de una nación pudieran resolver en el extranjero.

La fórmula parece ser una copia de lo que han ejecutado contra Ucrania, Siria, Irán y Venezuela, pretendiendo asentar una matriz de opinión para que varios gobiernos aliados de Estados Unidos, le den respaldo a un seudo movimiento opositor que solo tiene nombre y dirigente radicada en Miami, como es Cuba Decide, construido especialmente para darle reconocimiento internacional a Rosa María como opositora, así como el cargo como presidenta de la Red Latinoamericana por la Democracia

La primera escala del tour internacional es Chile, donde fue recibida por el expresidente Sebastián Piñera, con posiciones totalmente coincidente con Estados Unidos, quien, siguiendo indicaciones de la embajada yanqui en Santiago, reiteró su apoyo al plan de la iniciativa CIA que pretende aprovechar el anunciado fin de la presidencia de Raúl Castro, el 24 de febrero del 2018,  para que se realice un plebiscito vinculante que pregunte a los cubanos si están de acuerdo con realizar elecciones libres.

El plan está más que claro, la nueva línea de trabajo de la CIA es deformar la realidad cubana con apoyo de sus aliados externos, para crear la imagen de que los cubanos no tienen derechos políticos, algo que declaró abiertamente el presidente Barack Obama en diciembre del 2014, cuando aseguró:

“los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos […] insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro”

Se engañan ellos mismos al no querer aceptar la realidad, porque los cubanos no aceptarán ser más dependientes de los dictados de la Casa Blanca, perder su soberanía y el derecho a decidir el camino que desean sin imposiciones norteamericanas, como sucedió hasta 1958.

Esos que cacarean de que Cuba debe tener pluripartidismo, son los mismo que no admiten que exista un partido comunista, pues en la diversidad de partidos políticos que poseen en su llamada “democracia”, todos tienen el mismo objetivo: reforzar el sistema capitalista, y quien intente oponerse a ese diseño sabe que será sometido a una guerra total, como sucedió en Brasil, Argentina, Venezuela, y los intentos de desestabilización en Bolivia y Ecuador.

No es fácil engañar a los cubanos, incluidos a los jóvenes, pues estos conocen perfectamente los planes de acción encubierta de la CIA, que por décadas intentaron destruir a la Revolución hecha por el pueblo para eliminar el sistema capitalista que no resolvió el hambre, el analfabetismo, la discriminación racial y de género, la desigualdad social, el desempleo y la ausencia de un sistema de salud gratuito para todos, no obstante contar con más de 20 partidos políticos durante medio siglo.

El pueblo estadounidense debería estar mejor informado de los gastos en que incurre su gobierno, en sufragar los viajes por el mundo de esa seudo “refugiada política” y los cientos de miles de dólares que emplean en los de otros “disidentes” cubanos, que como se sabe no han obtenido el más mínimo resultado en casi 60 años y al final la mitad de ellos se han declarado agentes de la Seguridad Cubana, organismo que sin dudas es el que más resultados acumula.

Ante tanta maldad de los Estados Unidos no queda otra cosa que recordar a José Martí cuando aseguró:

“…de esa tierra no espero nada más que males”.

 

La CIA repite sus acciones con la OEA


Por Arthur González

Quizás la impotencia ante tantos fracasos, sea el motivo por el cual la CIA ha retomado nuevamente a la OEA para intentar condenar a Venezuela, a pesar de ser una vieja y fracasada fórmula.

El actual secretario general, Luis Almagro, es la pieza sacrificada en este nuevo escenario para apuñalar a Venezuela, y no se puede dudar que posiblemente sea uno de los viejos agentes reclutados por la Agencia Central años atrás, porque de ser un hombre progresista con ideas izquierdistas, ahora sale rompiendo lanzas a favor de los intereses de Washington, pisoteando su pasado.

El 23.03.2017 catorce países integrantes de la OEA, siguiendo presiones de las embajadas estadounidenses en sus respectivas capitales, se unieron para exigirle a Venezuela que libere sus “presos políticos” y precise un calendario para celebrar elecciones, algo realmente injerencista que contradice la propia carta de dicha organización.

Se prestaron para difundir la declaración conjunta nada menos que México y Brasil. El primero sin moral alguna dada la cantidad de asesinatos, desaparecidos, corrupción política y enriquecimiento de sus más altos funcionarios, y el segundo embarrado hasta el tope por el golpe de estado ejecutado contra la presidenta Dilma Rousseff, elegida en elecciones democráticas.

El resto son países que responden a los dictados y presiones de Estados Unidos, como Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay, algo que hace recordar lo sucedido contra Cuba en 1962.

En declaraciones a periodistas de su país, el canciller mexicano Luis Videgaray, dejó expuestas las indicciones impartidas por el Departamento de Estado yanqui, cuando aseguró: “La región no puede permanecer indiferente”.

Es mucha la falta de principios cuando la propia OEA ha contemplado las agresiones a Venezuela por parte de Estados Unidos, incluida la guerra económica, sin hacer nada.

No olvidar que el 25.03. 2015, el Departamento de Estado divulgó a través de la subsecretaria Roberta Jacobson, que el Presidente Obama había solicitado al Congreso, 2 mil millones de dólares para Latinoamérica y de esa suma 53,5 millones se destinarán a la “Iniciativa Regional de Seguridad” (CBSI) y una buena parte sería empleada en programas de promoción de “la libertad de prensa y los derechos humanos” en Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua.

Si se leen los planes de la CIA y el Gobierno de Estados Unidos contra la Revolución cubana, se perciben similares medidas; al parecer la creatividad de la Agencia Central se perdió por los constantes cambios de jefes y oficiales, viéndose obligados a desempolvar antiguos papeles, a pesar de que todas aquellas medidas fracasaron, pues transcurridos casi 60 años Cuba sigue en pie de lucha.

Un simple vistazo a la Operación Mangosta, aprobada el 18 de enero de 1962 por el presidente John F. Kennedy, se constata que una de las medidas planteadas contra Cuba fue precisamente el empleo de la OEA.

La medida dice textualmente:

Acciones diplomáticas                                

Situación: El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; .

Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano (similar a la de EE.UU. para Rusia, de 1919-20), como un medio para lograr la simpatía del pueblo cubano, sin tener que reconocer al Gobierno comunista.

La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA.

La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista.

El 19.01.1962 Estados Unidos circuló una propuesta para que los países de la OEA ordenaran sanciones automáticas contra Cuba, si esta no rompía sus relaciones con la URSS. Sigue leyendo

Estados Unidos padre del terrorismo


Por Arthur González.

Con su habitual doble moral, el Gobierno de los Estados Unidos se declara hoy como “primer combatiente contra el terrorismo”, algo totalmente falso por ser ellos quienes lo practican a diario sin la menor piedad.

Después de 1959 el pueblo cubano ha sido víctima permanente de los actos terroristas ejecutados por la CIA, con la plena aprobación del Consejo Nacional de Seguridad. La primera acción de ese tipo sucedió exactamente el 4 de marzo de 1960.

Ese fatídico día, a las tres y quince minutos de la tarde, cientos de obreros portuarios y miembros del ejército revolucionario descargaban cajas de granadas para fusiles FAL, de fabricación belga, del buque francés La Coubre, compradas por Cuba a pesar de las fuertes presiones de las autoridades de Estados Unidos para que nadie el suministrara armas y municiones a la triunfante Revolución cubana.la-coubre-3

Sin el menor concepto de humanidad, la CIA diseñó el maléfico plan terrorista con el objetivo de impedir que el pueblo cubano dispusiera de las armas y municiones necesarias, para repeler la invasión que ya se organizaba en Miami, con el fin de destruir a la Revolución.

Durante la travesía del buque, agentes pagados por la CIA lograron colocar dos explosivos que harían estallar la carga, con una diferencia de treinta minutos, según calcularon para hacer más terrible la carnicería humana que provocaron.

Las dos explosiones conmovieron parte de la ciudad de La Habana, debido al poder expansivo de las 44 toneladas de granadas y las 31 de municiones, ocasionándole la muerte a 101 seres humanos, entre ellos seis marinos franceses, un número indeterminado de desaparecidos por la fragmentación de sus cuerpos y 200 heridos graves.

Aun hoy a 67 años de esa vil acción terrorista, los documentos que prueban la participación de Estados Unidos están sin desclasificar, fuertemente resguardados en las vigiladas bóvedas de la Agencia Central de Inteligencia. Bajo el mismo régimen de secretividad se encuentran las investigaciones de la empresa francesa de seguro, algo que dice a las claras la responsabilidad de los que idearon ese crimen.

Para que no queden dudas, el inspector general de la CIA, Lyman Kirkpatrick, declaró sin sonrojo:

“El proyecto de derrocar a Castro se había convertido en una importante actividad de la Agencia, con la más alta aprobación política”.

La afirmación fue publicada el 2 de marzo de 1998 en el diario El Nuevo Herald.

Un documento desclasificado, preparado por la Agencia Central de Inteligencia para el Grupo permanente del Consejo Nacional de Seguridad, con fecha 8 de junio de 1963, refleja la verdadera naturaleza terrorista de los Estados Unidos, en su intento por destruir a la Revolución cubana.

Solo su título confirma lo antes expuesto: “Política encubierta y programa integrado de acciones propuestas hacia Cuba”.

En su introducción plantea entre otras cuestiones las siguientes:

“Dentro del contexto de las presunciones políticas y los estímulos de la situación en Cuba, la CIA presenta un programa consistente en los cursos de acción interdependientes, entre las que se destacan”:

  • Acciones de propagada para estimular sabotajes simples de bajo riesgo y otras formas de resistencia pasiva y activa.                    
  • Acciones negativas económicas sobre una base creciente.
  • Sabotaje general y hostigamiento.

“Solamente después que los efectos de la represalia económica y de las acciones de sabotaje, se sientan profundamente en la población y en los grupos de élite, puede esperarse convertir la desafección, en las fuerzas armadas y otros centros de poder del régimen, en revueltas activas contra el séquito Castro-comunista”.
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Persiste Estados Unidos en formar opositores a la Revolución


Por Arthur González

Haciéndose los sordos ante las denuncias de Cuba y como si fueran los emperadores del mundo, los Estados Unidos persisten en impartir clases de liderazgo a jóvenes cubanos residentes en la Isla, con el propósito de desmontar el socialismo desde adentro.

Para lograrlo lanzaron una nueva convocatoria para diez becas mediante la organización Líderes Sociales, plateando sin ambages que el interés perseguido es “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”.

¿Cómo reaccionarían las autoridades estadounidenses si Cuba decidiera organizar becas para que jóvenes de ese país cursaran estudios para lograr democratizar esa sociedad de tanta desigualdad, organizarlos con el fin de luchar contra la discriminación racial y de género que existe en Estados Unidos?

Seguramente que las amenazas de recrudecer las sanciones estarían entre las medidas a tomar, e incluso hasta podría ventilarse en el Consejo de Seguridad como un caso de exportación de la Revolución.

Según sitios de noticias anticubanos, los requisitos para optar por una de las diez becas son: ante todo ser ciudadano cubano residente en Cuba, tener entre 20 y 35 años de edad y experiencia de trabajo en una organización de la sociedad civil, entiéndase de la contrarrevolución, o en iniciativas que buscan mejorar las comunidades.

La convocatoria se lanzó el 11 de enero y el cierre de las solicitudes es el 9 de marzo de 2017.

Los especialistas en temas subversivos de golpes suaves, siguiendo las teorías del experto Gene Sharp, ponen todo su empeño para aprovechar el cambio generacional en Cuba, con la ilusión de trasladar sus experiencias en el antiguo campo socialista europeo para desmontar el socialismo cubano.

Para eso no toman en cuenta que antes de existir socialismo en la Isla, existió un sistema capitalista que no ofreció al pueblo oportunidades, y que solo con la Revolución se erradicó el analfabetismo, las desigualdades, el desempleo y el llamado tiempo muerto en los campos.

Ahora todos tienen las mismas oportunidades de estudiar gratuitamente hasta la Universidad; tener un sistema de salud como no tienen los propios Estados Unidos, donde la mortalidad infantil pasó del 60 por mil nacidos en 1958 a un 4,3 en 2016; un acceso total a la cultura; a la seguridad social y ser tratados como seres humanos, algo por lo que cubanas y cubanos lucharon para alcanzarlo.

Estados Unidos mantiene intacta su guerra económica contra Cuba para lograr la insatisfacción de las necesidades del pueblo, y mediante sus campañas de guerra psicológica, hacerle creer que el socialismo es incapaz de satisfacerlas, algo reconocido por la CIA en un informe desclasificado en 1998 que se encuentra en la biblioteca JFK, caja # NLK  47-104.

En dicho documento la CIA afirma:

[…] Las medidas de aislamiento económico, político y psicológico de Cuba con respecto a América Latina y al mundo libre, y la construcción de un sistema de defensa contra la subversión Castro-Comunista, han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica […]

Esos planes subversivos no se los exponen a los jóvenes cubanos para que conozcan la crueldad con la que han sido tratados sus abuelos y padres desde hace casi 60 años, a lo que se suman las plagas y enfermedades que introdujeron en la Isla para matar de hambre y enfermedades al pueblo.

Al parecer 58 años de fracasos no son suficientes para seguir malgastando el dinero de los contribuyentes en viajes y cursos que al final tampoco tendrán los resultados esperados.

Sabio fue José Martí cuando sentenció:

“Los necios desdeñan la riqueza pública”.

 

 

 

Fidel Castro, el indomable


Por Arthur González

El 25 de noviembre 2016 el mundo conoció la noticia de que el presidente de Cuba, Fidel Castro Ruz, había muerto, algo que conmovió a millones de personas en todos los cinco continentes.

Hombre de inteligefidel-castro-2ncia extraordinaria, tenaz, líder natural capaz de movilizar a las masas como ningún otro, valiente y decidido a llevar a cabo sus proyectos sociales, con una envidiable capacidad de interpretar los fenómenos presentes y futuros, unido a su amplia cultura, supo desafiar la muerte desde 1953 cuando inició su lucha por lograr la independencia de su patria de los Estados Unidos, algo que Washington nunca le perdonó.

Fidel le dio una dimensión internacional a la pequeña Cuba, que pasó de ser una isla desconocida a ser el centro de atención de cientos de millones de personas, por su desafío a la mayor potencia militar y económica de la tierra.

En octubre de 1962 durante los sucesos de la llamada Crisis de los Misiles, exhibió sus cualidades como dirigente y estratega, aspectos que posibilitaron que el ejemplo de la Revolución cubana fuese inspiración para muchos países, que hasta ese momento eran colonias de potencias europeas, iniciaran sus procesos de independencia.

El mundo fue diferente después del triunfo de la Revolución que él encabezó, de ahí que los Estados Unidos planificaran tenebrosos planes para asesinarlo, sin lograr ni siquiera herirlo.

Pero la verdadera hostilidad de Washington contra Fidel no empezó en 1959 como muchos creen, los documentos desclasificados afirman que fue mucho antes.

Durante la última reunión del Consejo de Seguridad de Estados Unidos, celebrada el 23 de diciembre de 1958, el entonces director de la CIA expresó sin pudor:

“debemos evitar la victoria de Castro…” , y el presidente Dwight Eisenhower agregó:

“tengo la esperanza de lograr una tercera fuerza que crezca en fortaleza e influencia, si se organiza alrededor de un hombre capaz, pertrechado con financiamiento y armamentos”.

Aún no había sido derrocado Fulgencio Batista, sanguinario dictador apadrinado por los yanquis, y ya planificaban escamotearle el triunfo a Fidel.

Esa es la verdad histórica que no cuenta Estados Unidos. Sigue leyendo