Los pobres que no se mencionan.


Por Arthur González.

Mucho se escribe y divulga de la pobreza en el tercer mundo y si es para desprestigiar a gobiernos no aceptables para Estados Unidos es peor. Para difamar a Cuba y a Venezuela han creado páginas completas, con el único fin de que nadie se atreva a imitar sus acciones en favor del pueblo.

Las imágenes de ambos países que parecen en la prensa, incluida la digital, son solo ruinas y caos, incluso premian fotografías y videos musicales en los que artistas famosos toman con escenarios edificios en ruinas, como si eso fuera toda una ciudad o el país.

Sin embargo, en la vieja y culta Europa, o el poderoso y opulento Estados Unidos, hay barrios pobres y destruidos a los que las autoridades gubernamentales no les brindan apoyo, pero de eso no se habla, y millones de personas desconocen de su existencia. Allí no se filman videos, ni se publican fotos para revistas de moda y tampoco son visitados por artistas famosos.

A pocos kilómetros del centro de París, la llamada Ciudad Luz, vitrina de la moda, el lujo y exuberancia, existen suburbios donde la igualdad y la solidaridad, esa que tanto habla Francia, no existe. Son barrios que muchos residentes le llaman “La frontera entre dos mundos” o “Los barrios olvidados”.

Bobigny, es uno de esos municipios de París donde impera la pobreza y la marginalidad, porque el gobierno no se preocupa por cambiar la realidad que tanto reclaman los conocidos Chalecos Amarillos.

Otro es el llamado 93, departamento situado al norte de París, donde residen los franceses más pobres y desfavorecidos por el sistema capitalista que dice preocuparse de los “derechos humanos” del mundo.

Ese departamento, a solo minutos del centro de la zona más glamurosa de París, muestra la verdadera segregación racial y pobreza que sufren sus habitantes, los que no tienen empleos fijos, ni recursos para tomar un transporte público, porque solo con escribir en una planilla de solicitud de empleo la dirección de dicho lugar, no son aceptados.

La zona de Clichy Sous Bois, es otra muestra de la pobreza y ausencia de oportunidades en París, de la que nunca se publica en la prensa occidental, a pesar de que en el 2005 fue el eje central de fuertes protestas y revueltas que llamaron la atención de Europa.

Allí las condiciones de vida son sumamente difíciles, edificios de 10 plantas con elevadores rotos, problemas con el agua, paredes con falta de repello y suciedad por doquier. Todo eso en una nación que nunca ha sufrido una guerra económica, comercial y financiera, como la que padecen Cuba y Venezuela.

Actualmente 116 millones de personas en la Unión Europea viven en la pobreza, una cuarta parte de su población vive amenazada por la pobreza y corren grave riesgo de exclusión social.

En Europa subsisten trabajadores que, aunque tienen empleo, su salario no les alcanza para terminar el mes, pero la propaganda no los señala como hacen contra Cuba que su sistema garantiza la educación y salud gratuita, a todos los niveles, además de una canasta alimenticia básica a precios subsidiados por el Estado y que, aunque no es mucho, ya quisieran numerosos trabajadores del mundo poder contar con algo similar, que ayuda a la alimentación de la familia.

La Unión Europea, esa que tanto se “preocupa” por la situación de los derechos humanos en Cuba y Venezuela, posee casi el 10% de su población en riesgo de exclusión social, motivo que dio origen a la creación de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza, con el objetivo de combatir los bajos salarios, contratos de trabajo inestables, dificultades para acceder a una vivienda decorosa y el permanente aumento de precios en los alimentos, los altos costos de la atención médica, medicamentos y el pago de la energía eléctrica.

En Francia, el 13,1% de la población corre riesgo de exclusión social por falta de ingresos suficientes para acceder a los servicios básicos.  Alemania el 15,1%; España el 19,6%; Italia el 18,7%; y el Reino Unido el 18,8%.

La prensa yanqui no se refiere a estos fenómenos, al contrario de la matriz de opinión que pretenden sembrar contra Cuba y Venezuela, culpando al sistema económico socialista de los problemas que hoy enfrentan, omitiendo que la guerra económica, comercial y financiera a la que están sometidas, es la mayor responsable de las penurias.

Hoy en el mundo se dice que viven 1000 millones de personas en la pobreza extrema, cifra muy conservadora cuando se constata la realidad de muchos países que la ocultan oficialmente.

No se hacen campañas de prensa por los millones de personas que residen en naciones con economía capitalista y en la llamada “democracia representativa”, que no pueden pagar las facturas mensuales, nunca disfrutan de al menos una semana de vacaciones al año, no tienen suficiente dinero para una comida decente cada dos días, ni logran comprarse un teléfono móvil, un televisor, una lavadora, o simplemente pagar la calefacción, a pesar del frio.

Ante esa realidad, que aplasta a cientos de millones de personas, los grupos de derechos humanos que están siempre a la caza de Venezuela y Cuba, callan.

Cuba, que muestra niveles superiores de salud, educación, integración social, racial, de género, brinda atención diferenciada a las personas de la tercera edad y a niños, especialmente a los discapacitados y los que carecen de amparo familiar, es condenada permanentemente mediante cruzadas mediáticas financiadas por Estados Unidos, que pretenden distorsionar su realidad.

Una prueba de ella es la desprestigiada Comisión Interamericana de Derechos Humanos financiada por Estados Unidos, que jamás ha denunciado los crímenes contra los líderes sociales en Latinoamérica, los asesinatos a los periodistas en México, las desapariciones y asesinatos en Honduras, Guatemala y el propio México, ni el desamparo de los desposeídos.

Ante esto, los pueblos del mundo denuncian la pobreza que sufren a causa de políticas neoliberales y apoyan a Cuba y Venezuela, porque como expresó José Martí:

“La verdad no es más que una”

 

 

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Por qué presionan a la Unión Europea por sus relaciones con Cuba.


Por Arthur González.

Cada vez que la Unión Europea avanza de forma positiva hacia Cuba, a los yanquis se les inflama el hígado al ver como su política es desoída.

La llamada Posición Común, que lograron imponerle a los europeos en 1996 cuando tenían al frente de España a su más fiel lacayo, José María Aznar, fracasó y no pudieron ahogar económicamente a Cuba como soñaron.

Después de 20 años la Unión Europea tuvo que reconocerlo y acercarse a La Habana nuevamente para establecer programas de cooperación, como tienen con países de Latinoamérica donde la vida no vale nada, un periodista es asesinado cada 48 horas, líderes comunitarios, sindicalistas con posiciones de izquierda y hasta políticos son vilmente masacrados, sin que ninguna de las organizaciones de derechos humanos creadas contra Cuba, condenen y propongan sanciones contra sus gobiernos.

Colombia, Honduras, México, Brasil, Guatemala, Chile y otros más, son vivos ejemplos y la Unión Europea siempre ha mantenido relaciones, como si la vida en esos países fuese una panacea, a pesar de las huelgas y protestas callejeras reprimidas brutalmente por las fuerzas policiales, situación que no sucede en Cuba.

Sin embargo, el llamado Observatorio Cubano, con sede en Madrid y financiado con parte de los millones que anualmente aprueba el gobierno de Estados Unidos para el accionar subversivo contra Cuba, acusa constantemente a La Habana de “violar” los derechos humanos, exigiéndole a la Unión Europea que sostenga una postura más exigente con la Isla.

¿Cuándo ese Observatorio extraterritorial reclamará a la Unión Europea una actitud fuerte y condenatoria contra Francia por violar sistemáticamente los derechos de ese pueblo?

Desde hace meses cada semana se constatan las protestas populares en varias ciudades francesas, de los llamados chalecos amarillos, las que son salvajemente reprimidas por la policía, lanzándole gases lacrimógenos, chorros de agua fría, bastonazos a diestra y siniestra que dejan decenas de heridos, unido a las detenciones arbitrarias, pero nada de eso es criticado y menos aún sancionado.

Sin embargo, cuando en Cuba se detiene alguno de los asalariados de los yanquis por ejecutar actos provocativos orientados por sus patrones, de inmediato se forma la alharaca de aquellos que desde Miami y Madrid viven del cuento de ser “luchadores por los derechos humanos”.

Por suerte con la llegada de Internet, Facebook, Instagram y Twitter, las mentiras se esfuman al observar las imágenes que los mismos “opositores” colocan en la red, pues la supuesta represión no se ve por ninguna parte, las detenciones que hace la policía no tiene la violencia y brutalidad de las de otros países “democráticos” y “libres”.

La policía cubana no se disfraza con cascos, chalecos antibalas, escudos y cuando artefacto existe para reprimir. No hay en Cuba fuerzas antimotines, ni carros para atacar con potentes chorros de agua, ni gases y menos aún armas largas.

Las fotos de las detenciones son una muestra contundente de la diferencia entre el actuar de las fuerzas del orden interno cubano y las de otros países del mundo.

La misma Marcha Gay le demostró al mundo como fueron las detenciones de los provocadores, orientados días antes dentro de la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana. Ante la resistencia ostensible, fueron cargados en brazos, ni arrastrados y menos golpeados con bastones como se observa a diario en el mundo, y a pesar de las campañas mediáticas, muchos de los que actuaron fueron los mismos constructores del lujoso hotel Paseo Prado, que se levanta al inicio de esa popular avenida habanera.

La táctica enemiga es reforzar la matriz de opinión de que en Cuba “aumentan las detenciones arbitrarias y actos represivos”, para continuar sus acusaciones falsas, algo que los millones de visitantes extranjeros que arriban anualmente a la Isla comprueban, regresando a sus países con el criterio de que Cuba es un lugar alegre y seguro para pasar unas excelentes vacaciones.

Las actuales presiones a la Unión Europea contra La Habana, están dadas en que próximamente se iniciará una nueva legislatura en la Unión Europea y los yanquis pretenden que el tema de los Derechos Humanos sea tratado para condenar a Cuba, Venezuela y Nicaragua, por ser los países que resisten las acciones de guerra económica, comercial y financiera de Estados Unidos, en su intento por estrangular sus economías, a fin de que sus ciudadanos se lancen a las calles a protestar.

Esa vieja aspiración no la han logrado en Cuba en 60 años, y en Venezuela y Nicaragua, el verdadero pueblo se mantiene al lado de sus máximos dirigentes, resistiendo los embates imperiales que han provocado más unidad en torno a sus procesos revolucionarios.

Por esas razones es importante recordar lo que sabiamente alertaba José Martí:

“Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas como almohada”

Venezuela en la mirilla de los yanquis.


Por Arthur González.

Al igual que una piedra dentro de un zapato, el gobierno de Hugo Chávez y posteriormente el de Nicolás Maduro, no dejan dormir tranquilos a los yanquis que ven como una pesadilla que sus planes de acción encubierta, acciones de subversión política y las presiones internacionales, no pueden doblegar al pueblo venezolano que continúa dándole apoyo a su Revolución Bolivariana.

Las costosas campañas mediáticas para satanizar la figura de Maduro, no arrojan resultados internamente, a pesar de la amplificación de los medios oficialistas que responden a los intereses de Estados Unidos.

Ni la criminal guerra económica y financiera puede cambiar la opinión de millones de venezolanas y venezolanos que hoy pueden leer, escribir, tener una vivienda, un trabajo bien remunerado, asistencia gratuita y ser reconocidos mundialmente por el valor de enfrentarse a las políticas autoritarias y expansionistas de Estados Unidos.

Como el remake de un filme ejecutado durante 60 años contra la Revolución cubana, la CIA y otras agencias subordinadas, ejecutan planes para desestabilizar el orden interno en Venezuela, cientos de actos terroristas, estimulación a la emigración legal e ilegal, unido a los intentos de asesinar al presidente Nicolás Maduro, pero todos se caminan hacia el fracaso al no tener apoyo del pueblo.

La OEA, al igual que hizo contra Cuba, se ha puesto al servicio de las órdenes de la Casa Blanca, en una historia ya conocida por ser el ministerio de colonia de los yanquis, al jugar el vergonzoso papel de subordinación incondicional a su amo imperial.

En puro desespero, Washington no sabe qué hacer para sacar a Maduro del poder y acaba de protagonizar el tercer intento de magnicidio durante la más reciente parada militar, hecho no condenado por los organismos internacionales y la Unión Europea que “tanta preocupación” muestran por los derechos humanos.

Chile, México, Colombia, Estados Unidos, junto a la alta jerarquía católica venezolana, están implicados en el intento de asesinar al Presidente Maduro y a decenas de altos funcionarios, demostrando hasta dónde son capaces por lograr sus propósitos.

Para tirar una cortina de silencio ante las contundentes pruebas legales presentadas por Venezuela; Perú, Argentina, Chile, Colombia y Paraguay, pretenden acusar a Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional, mediante una carta que debe haberse redactado en el Departamento de Estados yanqui, en la que denunciarán al presidente venezolano Nicolás Maduro ante la fiscalía de la Corte Penal Internacional “por violación de los derechos humanos de manera sistemática y específicamente por crímenes de lesa humanidad”.

Si no fuese por lo delicado del tema darían ganas de reír, pues ninguno de esos países movió un dedo para condenar a Estados Unidos por su despiadada guerra económica y financiera, que pretende matar por hambre y enfermedades a los venezolanos y además sembrar el desencanto y el desaliento, con el fin de restarle apoyo a la Revolución Bolivariana.

Una de las más recientes acciones de la prensa oficialista yanqui, fue contra la invitación que recibiera el Presidente venezolano a un almuerzo en el restaurante de un famoso chef internacional, y como si hubiese sido en el mismísimo infierno, desataron inmediatamente una suerte de persecución por el hecho de ingerir la carne ofrecida por el dueño del lugar.

Sin embargo, nunca condenan al extravagante presidente Donald Trump por residir en un lujoso apartamento ubicado en Manhattan, copiando el diseño del palacio francés de Versalles, con puertas de oro e incrustaciones de brillantes, mientras en Estados Unidos viven 47 millones de personas por debajo del índice de pobreza, según datos oficiales.

Para el Señor de los Millones no hay críticas, a pesar del derroche de dinero que hace en lujosas mansiones, campos de golf y costosas ropas y calzado de marcas internaciones para su esposa, unido a los altísimos gastos en viajes y seguridad personal a costa del presupuesto oficial, cada vez que desea trasladarse a su “choza” en la Florida, mientras el ciudadano estadounidense promedio no le alcanza el salario para cubrir el pago de los alquileres, el seguro médico y la educación de sus hijos.

Así es la guerra psicológica desarrollada contra aquellos mandatarios que no se someten a la voluntad de los yanquis. Dilma, Lula, Correa y Cristina Fernández son vivos ejemplos.

Por eso siempre tenemos que recordar a José Martí cuando dijo:

“Hay pocas cosas que en el mundo sean tan odiadas como los hipócritas”.

“Disidente” cubana con mal de Alzheimer.


Por Arthur González.

Todo apunta a que la vetusta “disidente” cubana, Martha Beatriz Roque Cabello, está aquejada de Alzheimer, enfermedad que le hace olvidar sus históricas mentiras y engaños a sus patrocinadores yanquis.

Como si nadie conociera su embustes y show mediáticos ejecutados durante años, ahora intenta recuperar el protagonismo perdido, al enviar una carta a las embajadas de países de la Unión Europea acreditadas en La Habana, en la que expresa sus desvaríos acerca del proyecto de la Constitución de Cuba, que actualmente analiza y discute el pueblo cubano, en un proceso democrático sin igual en el mundo.

Al no poder acusar al Gobierno de ser antidemocrático, expone que la “política del Gobierno cubano sigue sin estar alineada a los acuerdos internacionales de los que es signatario. Lo que implica que no habrá una mejoría, a partir de la Ley, de las condiciones de vida y los derechos sociales del cubano”.

De la guerra económica, comercial y financiera impuesta por Estados Unidos, para matar de hambre al pueblo, no dice una sola palabra. Sin embargo, ataca a la Unión Europea por firmar el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con Cuba, pues según ella, “no ha servido para establecer un futuro esperanzador para las nuevas generaciones” y le reprocha ese reconocimiento al Gobierno cubano porque “el proceso de ayuda a la democracia que se suponía se abriera a partir del mismo, con este proyecto de Ley Fundamental muestra su tendencia a la frustración”. 

Más de lo mismo para quien ha engañado a los yanquis desde 1989 cuando se hizo “disidente”, al comenzar el llamado “período especial” en Cuba, debido al derrumbe del socialismo europeo y perderse el 85 % del comercio exterior.

Martha al igual que otros, vieron en la carrera de “opositores” una forma fácil y rápida de obtener miles de dólares. 

¿Habrá olvidado que en el 2002 ejecutó un supuesto “ayuno”, para llamar la atención de la prensa extrajera y que las fotos de aquella “dieta” fueron posteriormente divulgadas?

El “ayuno” consistió en almuerzos con pavo con salsa de champiñones, jugos de frutas naturales y yogurt pro biótico, entre otras exquisiteces.

Así engañó a los diplomáticos norteamericanos que la visitaron en su casa para comprobar su estado de salud.

Nadie puede explicar cómo esa “opositora”, todavía tiene ganas de hacer cartas a otros gobiernos, con la acumulación de mentiras que posee.

¿No recordará que el 20 de mayo del 2005, inventó un supuesto Congreso, para el cual recibió miles de dólares desde Miami y que la TV cubana divulgó imágenes en vivo de ella, haciendo numerosas compras para su uso personal?

Pero el más espectacular de sus reality show, sin dudas la “Huelga del Aguacate”, donde la TV cubana volvió a demostrar sus mentiras, al proyectar imágenes de un vecino pasándole frutas y vegetales por una ventana, para sostener su “huelga de hambre”.

Una diplomática norteamericana que acudió a darle apoyo, y quizás despedirse de ella ante la posibilidad de su muerte, hizo el ridículo al comprobar que fue engañada por la tramposa “disidente”. Lo mismo le sucedió a la bloguera Yoani Sánchez, quien visitó a la actriz en su “lecho de muerte”.

Martha Beatriz ha ideado todo tipo de actos para llamar la atención y conseguir un nuevo apoyo financiero de los yanquis, pero fue demasiado lejos en sus farsas y perdió la credibilidad de sus padrinos.

Intentando no ser olvidada ha hecho de todo, desde oponerse a la política de Barack Obama, apoyar la guerra económica, no aceptar la libertad de viajes de estadounidenses a Cuba, exponer su desacuerdo a los acuerdos firmados por la Unión Europea con Cuba, hasta inventar supuestas golpizas de sus vecinos. Pero nada le ha dado resultados.

Ahora más vieja y con evidentes fallos mentales, busca dinero desesperadamente, pero su cuarto de hora se acabó.

Aquellos años en que disfrutaba de fama y aplausos del Gobierno estadounidense y de los jefes de la entonces Sección de Intereses, cuando integró el llamado “Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna” y firmó el documento “La Patria es de Todos”, muy aplaudido en el Congreso por Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, se terminaron.

Ya no es invitada a recepciones, cocteles y cenas en residencias diplomáticas, perdió todo el esplendor que como “disidente” vivió con los yanquis, y con ello también los cientos de miles de dólares que recibía anualmente, porque como afirmó José Martí:

“Las agonías de la fortuna intrigante son de más náuseas y de fin más cruento”

 

 

La ira del imperio contra Venezuela


Por Arthur González

Se sabía que los yanquis aguardaban los resultados de las elecciones en Venezuela para ejecutar sus represalias diseñadas de antemano, y ante la rotunda victoria de Nicolás Maduro, la ira yanqui se desató.

Ellos no asimilan que la escasez de productos, resultado de su guerra económica, no cambie la forma de pensar de millones de venezolanos. Es el mismo error que comenten con Cuba, porque su terquedad y prepotencia les impide aprender la lección.

Imposible entender como gobiernos que se dicen soberanos, acepten órdenes de la Casa Blanca para seguirles en el no reconocimiento de la realidad venezolana.

Tal parece que el mundo ha regresado a la época medieval, donde los emperadores y reyes ordenaban a diestra y siniestra, y quienes las incumplían eran enviados a la horca.

Cómo a la Unión Europea, que mientras declara que el bloqueo a Cuba debe terminar, a la vez aplaudan la guerra económica que Estados Unidos ejecuta contra Venezuela.

Las represalias anunciadas son despiadadas y reflejan la ausencia de respeto a la democracia y la voluntad del pueblo expresada en las urnas.

Al leerlas se percibe irracionalidad, dirigidas a ahogar la economía, con el sueño de que el pueblo se lance a las calles, sin reconocer que cada acción incrementa el rechazo hacia los yanquis y los responsabiliza con las penurias, porque los venezolanos saben leer, escribir y sacar sus propias conclusiones.

Entre las sanciones están:

Prohibir la venta de deuda y de activos del estado venezolano, como si Estados Unidos fuera el dueño del país.

Prohibirle a los ciudadanos estadounidenses, comprar cualquier tipo de obligación adeudada al gobierno de Venezuela, incluidas las cuentas a pagar, o cualquier otro instrumento convertido en garantía de préstamo.

El propio emperador presidente declaró que las nuevas sanciones buscan “evitar que el régimen de Maduro realice ventas, porque el dinero de esos activos pertenece al pueblo venezolano” y añadió que la prohibición “debería aumentar la presión sobre el régimen de Maduro, limitando su capacidad de obtener liquidez a través de instrumentos emitidos por el gobierno venezolano, la estatal PDVSA y el banco central”.

Ahora se “preocupan” por el pueblo, a la vez que diseñan acciones para matarlos de hambre. Cuando el país era saqueado por empresas yanquis, y los presidentes anteriores, como el corrupto Carlos Andrés Pérez, saqueaban las riquezas del país, nunca hubo sanciones.

Algo similar hicieron con Cuba, mientras Fulgencio Batista asumía el poder mediante un golpe militar, violaba el sistema “democrático” y asesinaba, nunca fue acusado de violar los derechos humanos.

A tales acciones que violan el derecho internacional, arrastraron a varios países de Grupo de Lima, conformado por los más influyentes países de América Latina.

Obligados por el Departamento de Estado, presidentes latinoamericanos se sumaron a las sanciones diseñadas por miembros del Consejo de Seguridad Nacional, entre los que se destacan México, Argentina, Chile, Canadá y Australia, quienes afirmaron que desconocerán los resultados de las elecciones venezolanas.

México, maestro de maestros en temas de robo de elecciones, corrupción generalizada, violación de derechos humanos, asesinato a periodistas, secuestro de personas y eliminación de gobernadores y candidatos presidenciales, declaró no reconocer la legitimidad del proceso electoral en Venezuela, “por no cumplir con los estándares internacionales de un proceso libre, democrático, justo y transparente”, y llamó a su embajadora para consultas

Chile y Argentina también reducirán como protesta, el nivel de sus relaciones diplomáticas con Venezuela y unidos a Canadá, aceptaron adoptar medidas financieras para bloquear operaciones con fondos, tildados de “corrupción, de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo”, algo risible que solo evidencia su servilismo al imperio yanqui.

Vergüenza debería darles al acorralar a un país hermano, por el solo hecho de no someterse a las órdenes de la Casa Blanca, como ellos hacen.

A pesar de las humillaciones que les hace Trump a los mexicanos, expulsándoles de Estados Unidos, llamándolos animales e imponerles el pago por la construcción de un muro entre ambos países,  el gobierno mexicano emitió una alerta al sector financiero y bancario, “sobre el riesgo en el que podrían incurrir si realizan operaciones con el gobierno de Venezuela, cuando no cuenten con el aval de la Asamblea Nacional, incluyendo convenios de pagos y créditos recíprocos por operaciones de comercio exterior, incluidos bienes militares y de seguridad”.

Para demostrar aún más su sumisión, México reducirá al mínimo las actividades culturales y de cooperación bilateral, incluida la militar, y suspenden hasta nuevo aviso las visitas de alto nivel a Venezuela.

Argentina, cumplió al pie de la letra las indicaciones de Washington, y declaró que, ante la falta de legitimidad del proceso electoral venezolano, desconocerá los resultados de las elecciones. El colmo de la manipulación fueron sus argumentos de que, “no existió observación internacional para que pueda ser aceptado como libre, justo, independiente y democrático, pues se excluyó la participación de actores políticos”.

Al parecer para ellos los opositores que se presentaron al proceso electoral, como Henri Falcón, no son suficientes. La orientación de los yanquis era no asistir y mantener alto el abstencionismo, con el objetivo de no darle legitimidad. Maduro obtuvo el 68 % de los votos y su más cercano rival, el ex gobernador Falcón, solo alcanzó el 21,2%.

A partir de la Revolución chavista, Venezuela tiene 58 médicos por cada mil habitantes, en vez de 18 como era antes de 1998. Un millón y medio de analfabetos aprendieron a leer y a escribir, y en el 2005 la UNESCO declaró a Venezuela territorio libre de ese mal.

Hoy más de dos millones de ciudadanos poseen una vivienda entregada por el gobierno, algo impensable para los pobres, esos que de ser el 55,6 % de la población, ahora se redujeron al 10,7 %.

Esta situación es la que Estados Unidos no perdona, por considerarla un mal ejemplo, algo que no puede repetirse.

No en vano José Martí expresó:

“Con los ejemplos sucede que es más fácil censurarlos que seguirlos”

Hasta dónde soportarán los pueblos


Por Arthur González.

Igual que hizo España durante la conquista de América, cuando liquidó en nombre de Dios a los mayas, aztecas, olmecas, incas, siboneyes y tainos, Estados Unidos arrasa hoy con todos los que se opongan a sus dictados, apoyados por sus aliados europeos y algunos latinoamericanos que aplauden sus crímenes.

Para apoderarse de las riquezas de otros países, Estados Unidos miente, fabrica situaciones y maneja a su antojo la información que se publica en los medios oficialistas que sirven a sus intereses hegemónicos, con el propósito de crear matrices de opinión que faciliten su accionar criminal.

Asesinar, mutilar y destruir ciudades enteras son el resultado de invasiones imperiales y bombardeos indiscriminados sin ser sancionados por el manipulado Consejo de Seguridad de la ONU, ni por la “muy preocupada” por los derechos humanos Unión Europea, que solo aplica castigos a aquellos países con los que Washington no mantiene buenas relaciones.

El ejemplo más reciente de esa política imperialista es Siria, país que intentan ocupar desde hace una década por no someterse a los dictados de la Casa Blanca y al no poderlo lograr conformaron y apertrecharon a un ejército mercenario que destruye y asesina ante los ojos del mundo, sin que sean sancionados por los organismos internacionales, los mismos que castigan a Venezuela por darle a su pueblo la salud, educación y cultural que nunca tuvieron.

En días pasados, ante la aplastante derrota de ese ejército mercenario en la ciudad de Guta Oriental, por parte de las fuerzas gubernamentales sirias con el apoyo de Rusia, Estados Unidos inventó otro ataque con armas químicas en la ciudad de Duma, y sin soporte legal alguno, lanzó un ataque con misiles sobre zonas de Damasco, para evitar que los investigadores internacionales comprobaran la mentira.

El emperador Donald Trump siguiendo las sugerencias de sus asesores militares, aprobó dicha acción, que tuvo el respaldo del Reino Unido y Francia, en total violación de los derechos humanos de todo un pueblo.

Ese acto vandálico y realmente terrorista, no fue repudiado por la Unión Europea, ni por la mayoría de los países que integran el Consejo de Seguridad de la ONU, los que no aprobaron la resolución presentada por Rusia, la cual consideraba que “el ataque representa una violación del derecho internacional y de la Carta de Naciones Unidas”, y pedía a las tres naciones evitar en el futuro el uso de la fuerza contra Siria, texto totalmente ajustado a la realidad.

El documento expresaba la grave preocupación por la agresión contra la soberanía territorial de Siria e instaba a la comunidad internacional, a permitir los trabajos de un equipo de expertos. Sólo lo apoyaron Rusia, Bolivia y China; se abstuvieron Perú, Kazajistán, Etiopía y Guinea Ecuatorial; mientras Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Suecia, Costa de Marfil, Kuwait, Holanda y Polonia votaron en contra.

Algo similar ya observó el mundo cuando se empecinaron en dividir a Yugoslavia y más tarde contra Serbia, seguido de la guerra contra Afganistán, Irak y Libia, lo que da una idea de hasta donde son capaces los yanquis por apoderarse del mundo y cual conquistadores, roban los recursos naturales de esos países dejándole algunas migajas a sus aliados.

¿De qué derechos humanos hablan los imperialistas yanquis que no respetan la vida de la humanidad?

¿Podrán dormir con la conciencia limpia, Donald Trump, Emmanuel Macron y Theresa May, al aprobar esos bombardeos contra ciudadanos inocentes?

¿Creerán en Dios esos mandatarios, que no respetan los mandamientos que dicen no mentir y no matar?

¿Cómo mirarán la cara a sus hijos los ministros de Asuntos Exteriores de la UE, al justificar ese acto de guerra sin prueba alguna, respecto al inventado ataque químico sin ser verificado por ningún experto internacional?

El mundo sabe que el único problema que tienen los yanquis con Siria, es no tolerar al presidente Bashar al Assad, elegido democráticamente por su pueblo y no se somete a Washington.

¿Qué tiene que hacer Estados Unidos en esa zona del mundo tan distante a la de ellos? ¿Quién les ha dado el cargo de velador del globo terráqueo para que decidan quienes son buenos y malos?

Mucha desvergüenza existe hoy en el mundo, pues mucho más criminal es el gobierno de Israel que masacra a inocentes palestinos, le roba su territorio, les impide el libre movimiento, limita sus prácticas religiosas y los encierra en una franja de tierra a la que le van construyendo asentamientos judíos, sin que Estados Unidos y la Unión Europea les impongan guerras económicas y financieras, ni sancionen a los funcionarios estatales.

Esos crímenes que, si son de lesa humanidad, no son sometidos a campañas mediáticas semejantes a las que fabrican contra Venezuela, la Unión Europea no rompe relaciones con el estado de Israel, ni adopta una posición común como le hicieron a Cuba durante 20 años y ni tampoco les niega visa sus dirigentes.

La actitud de Israel contra Palestina es permanente y mucho más dañina que el supuesto ataque químico del que acusan a Siria, pero Estados Unidos, Francia y el Reino Unido no acometen bombardeos contra sus cuerpos represivos.

Este es el mundo en que vivimos, lleno de pueblos con desigualdades, niños trabajando, mujeres prostituidas, capos de las drogas enriqueciéndose a costa de jóvenes, millones de analfabetos, campesinos sin tierras, desempleados y personas discriminadas por el color de la piel, sus credos y posición económica, pero ni el Consejo de Seguridad, la Unión Europea ni las organizaciones de Derechos Humanos, sancionan a su único responsable, ¡el capitalismo salvaje!

Por eso José Martí afirmaba:

“En la formación de los pueblos se empieza por la guerra, se continua con la tiranía, se siembra con la revolución y se afianza con la paz”

 

Nueva operación de la CIA contra Irán


Por Arthur González.

El mundo observa a diario como Estados Unidos manipula a su antojo el Consejo de Seguridad de la ONU, cuando desean condenar a gobiernos que no se le arrodillan, ni cumplen con sus órdenes. Ahora toca nuevamente el turno a la República de Irán.

Es notaria la animadversión de la Casa Blanca contra el gobierno iraní por no someterse a sus dictados, como hacia el Sha Mohammad Reza Pahlaví, quien gobernó bajo los hilos conductores de Washington desde que fuera impuesto tras el golpe de Estado contra el primer ministro Mohammad Mosaddeq, organizado en 1953 por la CIA, con apoyo del MI-6 británico, en la Operación Ajax.

Desde el 28 de diciembre de 2017 y en los primeros días de 2018, se produjeron manifestaciones en Irán contra el gobierno electo legítimamente por el pueblo, sufragadas con dinero de Estados Unidos. Es la misma receta que emplearon el 19.08.1953, cuando la CIA gastó millones de dólares en el reclutamiento de personas que se manifestasen en las calles y otras acciones, dirigidas a derrocar a Mosaddeq.

Como parte del plan diseñado por especialistas en acciones encubiertas de la CIA, estaba concebida la medida de convocar al Consejero de Seguridad de las Naciones Unidas, una vez que fueran divulgadas las manifestaciones por la prensa internacional, con el fin de crear una falsa imagen de desestabilización en el país. Una vez más Washington se inmiscuyen en los asuntos internos de otros países y en este caso con el marcado interés de incrementarle sanciones para estrangular su economía.

Rusia declaró que los manifestantes iraníes no amenazan la paz y la seguridad internacional, por lo que esa situación no debería de ser tratada en el Consejo de Seguridad, pero el presidente Donald Trump, afirmó que las protestas iraníes “le preocupan y, pero esa razón su Gobierno estaba siguiendo de cerca la situación”.

Doble moral de Estados Unidos para esconder sus verdaderos objetivos, pues en otros países de América Latina se producen manifestaciones muy superiores a las de Irán, reprimidas salvajemente por gobiernos aliados de la Casa Blanca y esta hace silencio cómplice.

Ejemplos convincentes son las protestas masivas en Argentina y Honduras, las que parecen no importarles al presidente yanqui, a pesar de los muertos y heridos, que deja la represión policial contra el pueblo, en franca violación de los derechos humanos.

Los trabajadores argentinos iniciaron el 2018 con la continuación de sus protestas contra el presidente neoliberal Mauricio Macri, el cual tiene el respaldo total de Estados Unidos, expuesto durante la visita del presidente Barack Obama.

La Asociación de Trabajadores del Estado de Argentina, confirmó que el 05.01.18 tendrá lugar un paro nacional de 24 horas, contra los despidos que se han registrado y multiplicado desde hace más de dos años, en el sector público.

A Trump no le preocupa el despido de 15 mil trabajadores argentinos, solo en el primer año del gobierno de Macri, ni el de los mil 200 trabajadores de empresas estatales, entre las que se cuentan las de Fabricaciones Militares, Televisión Digital, Radio Nacional y el Senasa, o el cierre de periódicos con recortan la libertad de prensa.

A diferencia de las manifestaciones financiadas por la CIA en Irán, las de Argentina son espontaneas contra las medidas del gobierno, que afectan a la clase obrera. Esas protestas populares se efectúan desde inicio del 2017 y Estados Unidos jamás ha llevado el tema a las Naciones Unidas, a pesar de que decenas de organizaciones sociales, gremiales y sindicales permanecieron todo el año 2017 exigiendo el respeto de sus derechos laborales.

Tal parece que Trump no lee las noticias que, si deben preocuparle, pues el 13.03.17 los trabajadores argentinos de la educación, ejecutaron un paro general y una masiva movilización callejera, seguida de otro paro nacional de 24 horas, llevado a cabo el 06.04.17, por trabajadores de las escuelas, bancos y el transporte público.

El 14.06.17 hubo huelga general, donde cientos de miles de trabajadores estatales, médicos y del sistema judicial, protestaron para exigir un aumento salarial y la pronta activación de la ley de Emergencia Social. El 18.12.17 se produjo otra paralización nacional contra la reforma previsional, la que propone una rebaja en los haberes de jubilados y sectores más vulnerables de la sociedad del país sur americano.

Tampoco al mandatario yanqui le mueven a preocupación los sucesos en Honduras, donde se violan nuevamente los derechos del pueblo, al pisotear su voluntad expresada en las recientes elecciones del 26.11.17 y el fraude escandaloso para mantener en el poder a un presidente que si se somete a Estados Unidos.

Ante eso, ni Estados Unidos, la Unión Europea ni la OEA han decretado sanciones, como le hacen a Venezuela.

Las protestas en toda Honduras son constantes y fuertemente reprimidas por el ejército, que llena las calles de tanques de guerra para dispararle al pueblo, causando decenas de muertos, cientos de detenidos, desaparecidos y miles de heridos, de los que la prensa internacional poco habla.

Las llamadas Guarimbas venezolanas, organizadas y sufragadas por Estados Unidos, fueron permanentemente divulgadas por la prensa internacional, desinformando a los usuarios del mundo sobre la verdad de lo que sucedía.

Parece que esos muertos y heridos no son seres humanos que merecen respeto y apoyo de los organismos internacionales.

En Honduras las fuerzas policiales asesinan a mansalva, e incluso prohíben la asistencia médica de los heridos. Sin embargo, para ellos no hay solidaridad de organizaciones que se suman a las campañas mediáticas contra Cuba, Venezuela e Irán.

Esa es la democracia que desea imponerle Estados Unidos al mundo, algo que los pueblos ya no admiten, porque como dijera José Martí:

“Siempre es poderosa la voluntad de un pueblo que lucha por su independencia”.