Marco Rubio y sus mentiras.


Por Arthur González.

A quién querrá engañar el senador Marco Rubio al asegurar en su cuenta Twitter:

“Cuba es libre de comerciar con cualquier país. El embargo estadounidense no es un bloqueo internacional, como tergiversa intencionalmente la Cancillería cubana al asegurar que el embargo es un bloqueo y lo usa como excusa de su modelo económico fallido”.

La ignorancia es atrevida, pues solo con leer algunos de los documentos escritos por la CIA y el Departamento de Estado, el mencionado Senador se daría cuenta de sus falacias.

El conocido Proyecto Cuba, aprobado por el presidente John F. Kennedy el 18 d enero de 1962, afirma claramente:

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país”.

Ni embargo ni bloqueo aparecen en dicho documento.

En ese mismo Proyecto se expresa:

“El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio”.

Entre las 13 tareas diseñadas para afectar la economía cubana, hay varias que afirman:

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de los planes para ganar la cooperación de los aliados de la OTAN (bilateralmente o en el foro de la OTAN, como sea más apropiado) El objetivo es convencer a esas naciones a dar los pasos para aislar a Cuba de Occidente.  

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de las acciones adoptadas con Japón, quien tiene un comercio comparativamente importante con Cuba, las cuales son similares a las seguidas con las naciones de la OTAN”.

Cuba nunca ha dejado de acusar a Estados Unidos por esa criminal política que pretende matar de hambre y enfermedades al pueblo, algo que la propia CIA reconoce en sus documentos desclasificados, que al parecer olvidó el Senador.

El 12 de diciembre de 1963, un extenso memorando de la CIA, ya desclasificado, afirma sobre la situación interna de Cuba:

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre […] estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

En fechas más recientes, las multas impuestas a los bancos internacionales demuestran que aquellos que se atrevan a ejecutar alguna transacción financiera con Cuba, por compras o pagos a compañías extranjeras, pueden correr la misma suerte que el Banco francés PNB Paribas, sancionado, bajo la administración Obama, a pagar 10 mil millones de dólares, al igual que el Banco francés Société Générale S.A. quien pagó a Estados Unidos una multa ascendente a mil millones 340 mil dólares.

El Banco canadiense Toronto Dominion (TD), fue multado por Estados Unidos en 955 mil 750 dólares, por violar las regulaciones del bloqueo a Cuba. El grupo bancario italiano UniCredit pagó mil 300 millones de dólares como sanción por violar las leyes del bloqueo económico; al igual que Banco francés Credit Agricole que fue multado en 787,3 millones de dólares por similares motivos.

Estos ejemplos son solamente a la banca internacional, pero a la lista se suman las presiones y sanciones a entidades comerciales que procuran establecer negociaciones libres con Cuba.

No por gusto anualmente la Asamblea General de la ONU, vota en contra del Bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra la Isla, con excepción de los yanquis y su aliado incondicional, Israel.

Las embajadas estadounidenses en el mundo espían a las empresas extranjeras que ejecutan negocios con alguna cubana, a las que amenazan y presionan para que no le vendan nada a Cuba, ejemplos sobran, e incluso cuando no pueden impedirlo la CIA se ha ocupado de sabotear los productos, con el propósito de evitar el desarrollo económico cubano.

Especialistas del Council on Foreign Relations, CFR, de Estados Unidos, publicaron en 1999 propuestas para modificar la política hacia Cuba y en sus objetivos plantean sin tapujos:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana, y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Marco Rubio podrá engañar a sus votantes en Miami, pero los cubanos saben perfectamente como la política yanqui pretende asfixiar la economía de Cuba.

Solo bajo la administración de Barack Obama, Estados Unidos sancionó a decenas de entidades europeas por establecer negociaciones con La Habana, las que pagaron al gobierno yanqui un acumulado de 14 mil 404 millones 358 mil 605 dólares, persecución implacable que el Senador omite.

La obsesión enfermiza es tal que, hasta empresas artesanales cubanas para la fabricación de abanicos femeninos, están contempladas entre las sancionadas.

Los barcos extranjeros que toquen puertos cubanos, se ven obligados a esperar 6 meses para entrar en puertos estadounidenses, algo insólito en el comercio internacional.

Por tanto, Marco Rubio continuará negándolo, pero la guerra económica que se le hace al pueblo de Cuba desde hace 60 años, mantiene vigentes las recomendaciones hechas por el subsecretario de Estado yanqui en 1960, cuando escribió:

Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba; negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Después de 12 administraciones yanquis obcecadas por ver caer a la Revolución, valdría la pena que se convencieran que con Cuba no han podido, no pueden ni podrán, porque millones de cubanos no desean volver al pasado con una Enmienda Platt, que permitía la intervención militar de Estados Unidos y hacer lo que desearan en la Isla.

Por esos motivos alertaba José Martí:

“…impedir a tiempo con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Receta made in USA para cambios políticos en Latinoamérica.


Por Arthur González.

En los últimos años, los ideólogos yanquis ejecutan una receta para provocar cambios políticos en aquellos países con gobiernos de izquierda, llegados al poder mediante elecciones populares.

Brasil vivió campañas de prensa con noticias falsas para conformar una matriz de opinión negativa contra la presidenta Dilma Rousseff, unido al reclutamiento y compra de diputados y jueces para sacarla de la presidencia sin una sola prueba legal. La receta funcionó y por eso pudo ascender el verdadero corrupto, pero fiel servidor de los Estados Unidos, Michel Temer, quien logró rápidamente iniciar el desmontaje de los beneficios sociales para el pueblo que, desde la presidencia de Luis Ignacio Lula, se habían instaurado.

La receta contempla también la persecución judicial a través de jueces sobornado y presionados, con el propósito de evitar que candidatos de izquierda alcancen la presidencia, como hicieron con Lula, acusado por la prensa de derecha al servicio de la embajada yanqui, sin una sola prueba para ser condenado y encarcelado.

Argentina siguió el mismo camino de las cruzadas propagandísticas contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, su actual acoso político y posible enjuiciamiento, impedirán su elección como presidenta de un país, en que su sucesor, Mauricio Macri, fiel agente de la CIA, lo convirtió en uno de los más empobrecidos de América Latina.

Informes oficiales afirman que la inflación allí aumentó en marzo un 4,7 por ciento respecto a febrero 2019, y hoy acumula un incremento del 11,8 por ciento en el primer trimestre del año, algo que elevó a 5,7 por ciento los precios en los últimos doce meses, uno de los más altos del mundo, arrojando a cientos de miles de personas a las calles al quedar sin trabajo y no poder pagar sus viviendas; de ahí que la pobreza en Argentina subió al 32 por ciento y el desempleo al 9,1, al cierre del 2018, gracias a la política neoliberal impuesta por el hombre de Washington en Buenos Aires.

En Ecuador, el solapado agente CIA, Lenin Moreno, siguió al pie de la letra las orientaciones impartidas por los oficiales que le dirigían para obtener información sobre los planes del Presidente Rafael Correa, sus relaciones con UNASUR, el ALBA, la CELAC y demás organismos y mecanismos de integración creados para enfrentar las políticas imperialistas en la región, con el fin de sacar de la pobreza a millones de personas.

Moreno es el ejemplo vivo del daño que causa un político reclutado por la CIA, no solo en su país sino en la región, donde arremetió contra su vicepresidente Jorge Glas, hasta encarcelarlo sin pruebas, para frustrar su posible carrera a la presidencia de Ecuador.

Igual acción pretendió ejecutar contra Correa, al que le fabricaron una acusación para encarcelarlo y anularlo políticamente, idéntica receta aplicada contra Lula y Cristina.

Para descabezar a la izquierda ecuatoriana el agente Lenin Moreno la emprendió contra el ex canciller Ricardo Patiño, poniéndose de manifiesto que dentro de la reunión del Movimiento Revolución Ciudadana al que pertenece, existen otros agentes de la CIA, pues la acusación que le hacen es por haber propuesto unirse para hacer propuestas públicas, durante una reunión del pasado año 2018.

Con vistas a evitar su captura, Patiño se vio obligado a salir del país solo horas antes de ejecutarse la orden de su apresamiento.

Sin embargo, Cuba es acusada y sancionada por detener, momentáneamente a los asalariados de Washington que reciben instrucciones de hacer provocaciones en la vida pública, a pesar de que las autoridades no los acusan ante los tribunales por tales delitos.

Moreno en cuanto asumió la presidencia se quitó el disfraz de izquierdista e inició el desmontaje de todo lo construido por el gobierno de Correa, sustituyéndolo por modelos neoliberales. Antes, preparó el camino judicial para perseguir a todos los revolucionarios, al reformar la estructura judicial para lo cual cambió fiscales, jueces e integrantes del Tribunal Constitucional.

Dejando en claro su adicción a la Casa Blanca, aceptó que Estados Unidos abriera oficinas militares en Ecuador bajo fachada, como las que tuvieron en gobiernos anteriores al de Correa, en que la CIA llegó a instalar escuchas secretas en ese país para espiar a funcionarios, sindicatos, partidos políticos y movimientos populares.

Mauricio Macri, Sebastián Piñera, Jair Bolsonaro e Iván Duque, encabezan la lista de presidentes plegados a los dictados yanquis contra la república Bolivariana de Venezuela y su presidente constitucional Nicolás Maduro, a los que rápidamente se sumó Lenin Moreno para recibir al títere Juan Guaidó, fabricado por Estados Unidos.

Todos aplican las políticas neoliberales que desea el FMI, incrementando los niveles desigualdad y pobreza en sus países.

Duque persigue con saña criminal a los líderes sociales sin ser sancionado ni acusado por los yanquis, la Organización de Estados Americanos, OEA, y la Unión Europea.

Parte de esa receta yanquis son las condenas de la OEA, donde el también agente CIA, Luis Almagro, cumple disciplinadamente las órdenes de los oficiales que lo dirigen, por eso el apoyo total que le ofrecen la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

La historia recoge las recetas made in USA que actualmente cambian los antiguos golpes militares por el reclutamiento de políticos, para que con una conducta supuestamente de izquierda, con promesas a favor de pueblo contra la corrupción y acusaciones falsas hacia presidentes con posiciones anti yanqui, logren ascender al poder con el voto popular de las masas manipuladas por las campañas mediáticas, atestadas de noticias falsas en las redes sociales.

Por personajes como esos definió José Martí:

“Ocultos están largo tiempo la traición y el engaño, más una vez sospechados, tienen para ser descubiertos rapidez asombrosa”.

 

 

Democracia yanqui al estilo de las cañoneras.


Por Arthur González.

A la par que Washington exige a otros, democracia, elecciones libres, múlti partidismo y libertad de pensamiento, ellos lo ignoran cuando existen gobiernos que luchan por mantener su soberanía nacional. Por esa razón, pisotean el resultado de las elecciones populares, la libre expresión y aquellos partidos que no responden a sus intereses hegemónicos, algo que se pone en evidencias en Venezuela.

Después de Cuba, el país que más agresiones recibe es precisamente Venezuela, a quien le aplican las mismas recetas políticas, la despiadada guerra económica, comercial y financiera, intentos de asesinato a sus líderes, una guerra mediática descomunal, unido a las presiones de todo tipo que ejercen los yanquis contra países del mundo para que se le unan a su guerra contra Nicolás Maduro.

Lo triste del asunto es ver como gobiernos supuestamente soberanos, son obligados mediante el chantaje abierto y total, a que obedezcan al imperio estadounidense, violando todas las normas legales.

La propia Unión Europea y en especial Federica Mogherini, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, se adhirieron a Estados Unidos en sus agresiones contra Venezuela, aceptando la guerra económica y mediática, en contraposición con la actitud asumida en el caso de Cuba, donde son firmes en su oposición al bloqueo comercial, económico y financiero impuesto por los yanquis desde hace 60 años.

La más reciente operación subversiva de Estados Unidos contra Caracas, es el auto nombramiento del diputado Juan Guaidó como presidente de Venezuela, selección que hizo la CIA desde su embajada, en un intento desesperado por sustituir a Maduro, algo que no han podido hacer en todos estos años, a pesar de las medidas económicas aplicadas que persiguen dar la imagen de que su gobierno es el responsable de desabastecimiento alimentario.

Estados Unidos ha retomado su política de las cañoneras que tanto empleó en el siglo XX en todo el mundo, en especial en América Latina, la que consideran su patio, y el ahora pretendido golpe de estado en contra del Presidente constitucional Nicolás Maduro, es más que evidente.

En esa operación de la CIA con el apoyo del Departamento de Estado, está previsto que la OEA declare su respaldo al títere Guaidó, y de ahí a la convocatoria del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca no hay más que un paso, con el propósito de darle un carácter legal a la intervención militar contra el pueblo venezolano, lo que convertiría a la región en un peligroso volcán de consecuencias imprevisibles, porque los pueblos se levantarían contra esa ocupación militar yanqui y la sangre correría de ambos lados.

El presidente Donald Trump rodeado de halcones que solo desean la guerra, puede tomar la decisión equivocada y aprobar una invasión contra Venezuela a un precio muy alto políticamente para él, en momentos que pasa por una fuerte crisis, debido a la falta de dinero para pagarle a miles de empleados federales, a lo que se suman las acusaciones que le persiguen desde su toma de posesión.

Esta operación subversiva contra Venezuela, es un intento desesperado de la CIA ante la frustración de no contar con una oposición unida, sin prestigio y con falta de apoyo popular en el pueblo.

El mundo puede constatar la doble moral de los Estados Unidos, que a la vez que exigen elecciones libres y democráticas, no respetan el resultado de las urnas, debido a que el elegido es un presidente socialista que nunca aceptarán.

Contra Venezuela los yanquis aplican todos los métodos conocidos, desde golpe de estado y secuestro del presidente Hugo Chávez en el 2002, imposición de un presidente nombrado desde Washington, conocido como “Pedro el Breve” por las pocas horas que duró a pesar del respaldo de países como España, actos vandálicos y terroristas contra instituciones estatales, industrias y centros de educación, barricadas en las calles, saqueo de comercios y el asesinato de personas en plena vía pública, algo que no recibió el rechazo de la Unión Europea, ni de la OEA.

Tantos fracasos y pérdida de sumas multimillonarias de dólares mal gastados, en una oposición dividida y seguramente penetrada por los órganos de seguridad venezolanos, dan como resultados la actual operación de querer nombrar de dedo, a un presidente que no ha sido electo democráticamente, ni tiene el respaldo del Tribunal Supremo de Justicia, el que declaró nulo los actos del títere Juan Guaidó, algo que también ratificó la Sala Constitucional del máximo organismo de Justicia de Venezuela.

Una prueba contundente de que todo es parte de una operación subversiva de la CIA coordinada con varios factores, fue la inmediata publicación de Wikipedia en español, dedicada al títere de los yanquis Juan Guaidó, algo sin antecedentes en otros golpes de estado acontecidos en años recientes, en África y Medio Oriente.

Los países que de ipso facto dieron su respaldo al títere, fueron los aliados de Estados Unidos, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Ecuador, Costa Rica, Canadá, Paraguay y por supuesto el incitador del golpe, Estados Unidos, situación que pudiera facilitar que el Consejo Permanente de la OEA apruebe una solicitud de invasión, bajo el pretexto yanquis de capturar al presidente Maduro, como esgrimieron para invadir a Panamá en 1989 y apresar al presidente Manuel Antonio Noriega.

La posición asumida por Canadá, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk y de Federica Mogherini, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, demuestra como ante las presiones imperiales de los yanquis, bajan la cabeza y algunas ropas, para servirle rápidamente al amo, sin miramientos, ni principios de soberanía e independencia.

Vergüenza sentirán dentro de algunos años cuando se desclasifiquen los documentos de esta operación de inteligencia, y los nombres de todos los funcionarios que se prestaron para esa conjura yanqui, salgan a luz pública y sientan el despreció del mundo por la actitud servil tomada contra un pueblo valeroso, que asume con mucha dignidad su destino de ser libre e independiente.

Sabio fue José Martí cuando escribió:

“La verdad quedará dicha, porque reposa en el fondo de los actos humanos, como la felicidad en el fondo de la muerte”.

 

Sin careta ni antifaz Washington dirige la oposición contra Venezuela.


 

Por Arthur González.

Desde el ascenso de Hugo Chávez al poder, Estados Unidos inició sus acciones para derrocarlo al no acepta un gobierno más con tendencias socialistas en América Latina, región considerada desde el siglo XIX como su patio particular. La historia recoge decenas de golpes militares organizados desde Washington, invasiones y planes desestabilizadores diseñados y ejecutados por la CIA, contra países latinoamericanos que no eran de su agrado.

Apantallada detrás de la USAID y la NED, la CIA financia, instruye y abastece a la llamada oposición venezolana, como hacen contra Cuba, Bolivia, Brasil, Ecuador, Argentina y todos los países que asumen políticas nacionalistas en favor de sus pueblos, algo que Estados Unidos no tolera.

Contra la Revolución bolivariana de Venezuela intentaron los mismos planes aplicados en Cuba, excepto la invasión mercenaria, que aún no descartan con el apoyo de Colombia y ahora con Brasil. El golpe militar ejecutado contra el presidente chileno Salvador Allende, también fue puesto en práctica en Venezuela, apresando al presidente constitucional Hugo Chávez, sin respetar instituciones legales y el voto popular que lo eligió por amplia mayoría.

Cuando los yanquis desean alcanzar sus objetivos pisotean leyes, democracia y elecciones libres; sin mirar Asamblea Nacional, las voces del pueblo, los derechos humanos y menos el parecer de los partidos políticos establecidos. Como si fuera un buldócer de alto poder, arrasan con todos los que se opongan a sus intereses, a partir de sus principios imperialistas de “la sacrosanta seguridad nacional” de Estados Unidos.

Ahora, cuando el presidente Nicolás Maduro asumirá por mandato popular otro período presidencial, los yanquis se cocinan el hígado porque no pudieron desilusionar al pueblo y hacerle creer que las penurias económicas que atraviesa Venezuela, son culpa de la Revolución bolivariana, y no de las permanentes acciones de guerra económica, comercial y financiera que desde Washington le aplican a ese pueblo.

Tal como hicieron contra Cuba en febrero de 1962 durante la reunión de la OEA, donde el Departamento de Estado yanqui presionó a todos los gobiernos de la región, organizaron al Grupo de Lima para acusar a Venezuela y negarle reconocimiento al nuevo gobierno encabezado por el presidente Maduro, ya que en la OEA con el agente CIA Luis Almagro, no pudieron lograrlo.

Al pueblo venezolano le han aplicado todas las fórmulas posibles, desde el golpe suave ideado por Gene Sharp, que tan excelentes resultados les dio contra Polonia en la década de los 80 del siglo XX; el reclutamiento de altos funcionarios del gobierno, el ejército e instituciones jurídicas; cruzadas de prensa para deformar la realidad; el apoyo total de la alta jerarquía católica; la burguesía nacional; estimulación a la emigración; el acaparamiento de productos alimenticios para provocar escasez; la corrupción administrativa a todos los niveles y otras recetas más, pero el pueblo sigue mayoritariamente dándole apoyo a su Revolución que, como nunca antes, se ocupa de las clases más pobres del país.

Venezuela estuvo gobernada desde el siglo XX por dirigentes corruptos que se enriquecieron robándose las riquezas del país, pero ninguno recibió una acusación o medida coercitiva por tales hechos, debido a que todos se plegaron a las órdenes yanquis y entregaron los recursos naturales y gran parte de la economía nacional a los norteamericanos.

Cuando Chávez inició los programas sociales para darle salud gratuita al pueblo, educación, cultura, deportes, viviendas e igualdad para las mujeres, Estados Unidos puso en práctica su maquinaria de inteligencia y subversión para destruirlo, pensando que eliminándolo físicamente el proceso revolucionario acabaría, lo mismo que pensaron erróneamente con Cuba.

Los yanquis no creen en ideología y todo lo calculan en base a su política interna, obviando la experiencia de sus permanentes fracasos con la Revolución cubana.

Ante el nuevo ciclo presidencial de Nicolás Maduro, el lacayo Grupo de Lima, que agrupa a varios países del hemisferio, por instrucciones del Departamento de Estado, declaró nuevamente la “ilegitimidad” del nuevo período presidencial e instó a Maduro a entregarle el poder a la Asamblea Nacional, como si el voto popular, que es en definitiva la voz del pueblo, no contara.

Ni intentos de golpe militar, planes de asesinato, guerra económica, comercial y financiera, ni campañas cargadas de mentiras, podrán derrocar a esa Revolución porque es verdadera, democrática y le ha dado un ejemplo al mundo de que pueden gobernar, porque es el pueblo quien lo decidió, en las casi dos decenas de veces que acudió a votar libre y soberanamente por su proceso.

Vergüenza debería darle a la Unión Europea por respaldar a Estados Unidos en su guerra contra Venezuela, manteniendo un doble racero porque expresan abiertamente que el Bloqueo contra Cuba debe cesar y a la vez acusan al gobierno venezolano, se unen a las sanciones yanquis e incitan a no reconocer los comicios en los que se impuso el presidente Nicolás Maduro, por considerar que dichas elecciones no fueron “libres ni justas”.

¿Por qué no dijeron lo mismo de las elecciones de Estados Unidos donde Donald Trump no ganó el voto popular? ¿O las de Brasil en las cuales el capitán Bolsonaro utilizó las redes sociales para divulgar noticias falsas y manipular la opinión popular?

¿Que han declarado respecto a las patrañas diseñadas en Washington contra la presidente Dilma Rousseff y el presidente Luis Ignacio Lula?

Hay mucha desvergüenza y doble moral en ese mundo mal llamado “libre y democrático”, permitiéndole a Israel que asesine diariamente a decenas de palestinos, quien se resiste a cumplir con las resoluciones de la ONU, siempre con el respaldo de Estados Unidos.

El pueblo venezolano decidió su destino y hay que respetarlo, dejar de intervenir en sus asuntos internos y que pueda prosperar soberanamente sin guerras económicas, comerciales, financieras y mediáticas. De ahí su lucha constante para mantener la independencia de su patria, porque como aseguró José Martí:

“La lucha racional y sincera por una patria decorosa y libre, redime a los hombres honrados de esa creciente amargura”.

 

 

La CIA pretende perpetuar a Luis Almagro en la OEA.


Por Arthur González.

Mientras en Estados Unidos fabrican campañas de descredito contra Nicolás Maduro y Evo Morales, por reelegirse como presidentes de Venezuela y Bolivia, ahora pretenden hacer lo mismo con el agente secreto de la CIA, Luis Almagro, actual Secretario General de la OEA y punta de lanza de los yanquis en sus intentos por cercar políticamente a Venezuela, e incluso con la pretensión de apoyar una invasión militar.

Almagro fue elegido en 2015 después que el Departamento de Estado presionara a los dos candidatos, el ex vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein y el jurista peruano Diego García-Sayán, para que retiraran sus respectivas candidaturas, recibiendo el voto de los 33 países miembros de la OEA, al contar con la imagen de un hombre de izquierda, hasta ese momento Canciller nombrado por el entonces presidente del Uruguay, José Mujica.

Como brazo derecho de los yanquis, Almagro se quitó el disfraz de hombre con ideas de izquierda, pues su misión a partir de ese instante fue la de condenar a Venezuela y a su presidente constitucional Nicolás Maduro, con vistas a respaldar todas las acciones de Washington por sacarlo del poder.

Evidentemente las instrucciones que recibía de la CIA y el Departamento de Estado, eran la de lograr que la Asamblea General de la OEA aprobara la condena a Venezuela, para lo cual en 2016 invocó la Carta Democrática Interamericana, al considerar que el orden democrático en ese país caribeño había sufrido alteraciones graves, pero no obtuvo el consenso necesario porque no todos los países se sumaron a esa componenda made in USA.

La actitud servil de Almagro se hace evidente en cada sesión de trabajo de la OEA, posición respaldada por el Canciller chileno, Roberto Ampuero, quien tiene una trayectoria política similar a la del uruguayo, porque de militante comunista refugiado en Cuba, casado con la hija de un viejo dirigente del partido, saltó de la noche a la mañana a la posición de derecha pro yanqui, a pesar de que durante décadas los atacó y condenó.

Para su deseada reelección, Almagro declaró recientemente que cuenta con el respaldo de varios países, principalmente de Chile y Colombia, ambos con gobiernos subordinados a la política de Estados Unidos.

Los yanquis requieren en la OEA de un hombre que responda totalmente a sus intereses geopolíticos en Latinoamérica, y ningún candidato será mejor que ese hombre reclutado por la CIA en 1979 para cumplir misión diplomática en Irán, país que presidió años más tarde el importante Movimiento de Países No Alineados, MNOAL, organización de máxima prioridad política para el trabajo de las agencias de inteligencia estadounidense.

Tal es así que cuando Luis Almagro asumió en 2015 su cargo como Secretario General, declaró oficialmente que no buscaría la reelección, e incluso en abril 2018 publicó un video donde afirma: la reelección no es un derecho humano, e impedir la reelección no limita los derechos de los candidatos o los votantes”, debido a que Estados Unido está opuesto a la reelección de Evo Morales y de Nicolás Maduro, líderes que no son del agrado de la Casa Blanca y por eso ejecuta numerosos planes encubiertos para derrocarlos.

El ascenso a la presidencia de Brasil del capitán Jair Bolsonaro, junto a los de Argentina, Chile y Colombia, constituyen pilares de apoyo a la decisión anunciada por el hombre de la CIA en la OEA, pero la llegada de Manuel López Obrador a la presidencia de México, cambia el panorama latinoamericano, el que, unido a Venezuela, Bolivia y los países del Caribe, le harán más difícil el camino al Departamento de Estado yanqui para imponer sus políticas imperiales en la región.

Ahora la disyuntiva de Estados Unidos está en que hacer contra Maduro antes de las próximas elecciones, algo bien difícil de planificar con una oposición política desprestigiada, sin apoyo popular, dividida y carente de liderazgo, porque a pesar de la incrementada persecución financiera, la guerra económica y comercial que aplica Estados Unidos y sus aliados europeos, Venezuela sigue en pie de lucha apoyando a su presidente y la obra de la Revolución chavista.

En su intento para atacar también a Cuba antes del 10 de diciembre, día de los derechos humanos, Almagro convocó, a toda carrera, una reunión para atacar a la Revolución en un arranque de impotencia, pues llevan 60 años sin poder derrocarla, ni mermar el apoyo mayoritario del pueblo.

Vergüenza debería darle a Estados Unidos que ha malgastado miles de millones de dólares en acciones encubiertas, planes de terrorismo de estado, invasión mercenaria, cientos de planes para asesinar a su principal líder, guerra económica, financiera y biológica, subversión política, unido a la estimulación de una emigración masiva, sin alcanzar su objetivo.

La fabricada “oposición”, según sus propios documentos desclasificados, “no tiene respaldo alguno, carece de programas políticos para sustituir la obra revolucionaria, buscan la forma de obtener muchos dólares para satisfacer sus ambiciones personales y la mayoría de sus escasos miembros responden a la Seguridad del Estado cubano”.

Una de las invitadas a ese show mediático es Martha Beatriz Roque Cabello, quien los ha engañado reiteradamente con eventos que nunca se celebraron, pero le permitieron embolsillarse miles de dólares y hacer falsas huelgas de hambre que pusieron en ridículo a diplomáticos yanquis, periodistas de agencias internacionales de prensa, e incluso a otros “disidentes” que fueron en su apoyo.

Triste papel el jugado por Luis Almagro, quien pasará a la historia como uno de los peleles más sumisos a Estados Unidos, lo que hace tener presente a José Martí cuando expresó:

“Los hombres que se dejan marcar como los caballos y los toros, van por el mundo ostentando su hierro”.

 

Estados unidos utiliza sus peones contra Venezuela.


Por Arthur González.

Como si fuera una vuelta atrás en el tiempo, Estados Unidos aplica contra Venezuela las mismas políticas ejecutadas contra la Revolución cubana, en los primeros años del 60 del pasado siglo. Actualmente, al no encontrar la forma de derrotar al presidente Nicolás Maduro, dirigen a un grupo de países para intentar cercarlo.

Hace solo días, el actual canciller chileno, Roberto Ampuero, siguiendo los dictados de Washington, hizo declaraciones en las que calificó la situación en Venezuela como una “tragedia”, algo que forma parte de la campaña mediática creada para deformar la realidad y satanizar a Maduro.

Ese personaje, quien fuera militante comunista y se pasó de la noche a la mañana a la ultraderecha, tal y como hizo el secretario general de la OEA, Luis Almagro, intenta lograr consenso para que los países latinoamericanos rompan relaciones con Venezuela, copiando las acciones desarrolladas en 1962 contra Cuba, cuando Estados Unidos presionó fuertemente para que los integrantes de la OEA, rompieran relaciones y la expulsaran de esa organización regional, dirigida totalmente por el Departamento de Estado yanqui.

Al releer documentos del gobierno de Estados Unidos de esa época, ya desclasificados, se puede apreciar lo que le hicieron a Cuba, al afirmar:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; . Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano (similar a la de EE.UU. para Rusia, de 1919-20), como un medio para lograr la simpatía del pueblo cubano, sin tener que reconocer al gobierno comunista. La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

El resultado obtenido fue el que Estados Unidos diseñó, excepto México que decidió no romper relaciones con la Isla, en un aparente acto de rebeldía contra el imperio yanqui.

Tristemente, hace algunos años documentos desclasificados permitieron conocer que, en verdad, todo fue un acto de sumisión del presidente mexicano Adolfo López Mateo, quien decidió colaborar en secreto con el gobierno de los Estados Unidos.

Contra Venezuela despliegan campañas de prensa muy negativas, idénticas a las fabricadas contra Cuba; estimulan la emigración, igual lo que hacen contra la Revolución cubana cuando aceptaron a asesinos, torturadores y ladrones del gobierno del dictador Fulgencio Batista, otorgándoles estatus de “refugiados políticos”, además de estimular las salidas ilegales que obligaron al presidente Lyndon Johnson, a firmar la llamada Ley de Ajuste Cubano en 1966.

Los actos callejeros, acciones terroristas y la creación de la oposición contrarrevolucionaria, también la copiaron de los planes anticubanos, pero ahora Estados Unidos cuenta, además de la CIA, con las organizaciones USAID y NED, encargadas de desarrollar programas subversivos más sofisticados, respaldados con presupuestos millonarios que aprueba el Congreso yanqui.

Al no poder derrocar en las urnas a Maduro y demás dirigentes que alcanzaron posiciones en la mayoría de los estados del país, ni consolidar una oposición respaldada por el pueblo venezolano, y ante la posibilidad casi segura de una nueva victoria electoral en el próximo año, cocinan una conjura para intentar nuevamente sacar del poder a ese presidente, elegido democráticamente.

Cuando surgen dirigentes políticos que no son del agrado de Washington, de inmediato germinan campañas de prensa y acciones de todo tipo para destituirlo. Ejemplos sobran en América Latina y los casos más recientes son los de Honduras, Paraguay y Brasil.

¿Por qué no se hizo lo mismo contra el golpe militar en Honduras, cuando sacaron al presidente de su residencia en ropa de dormir y lo trasladaron a la fuerza a México?

Estados Unidos organizó, financió y apoyó ese acto antidemocrático y violador de los derechos humanos. Congresistas yanquis de origen cubano viajaron a Tegucigalpa para respaldar a los golpistas.

En Paraguay suavizaron la acción con un golpe generado en el Congreso y aceptaron gustosamente su resultado.

A ningún país donde se violan constantemente los derechos humanos, como México, Guatemala, Honduras, Argentina y Chile, se le aplican medidas de guerra económica y financiera como hacen contra Cuba y Venezuela, con el objetivo de que el pueblo se canse de la carencia de productos de primera necesidad, pierda fe en el futuro de su proceso revolucionario, y caiga finalmente en brazos de los yanquis.

Contra Venezuela se ha sumado la Unión Europea, evidentemente presionada por su aliado más fuerte, Estados Unidos, ayudando a mantener parte de la guerra económica y financiera impuesta por los yanquis.

Lo contrario se ve ahora con lo sucedido en Francia, donde las revueltas callejeras han sido más grandes y violentas que las pagadas por la CIA en Venezuela. Sin embargo, no hay declaraciones del Departamento de Estado yanqui contra el presidente francés, ni campañas mediáticas exigiendo su destitución. El Parlamento Europeo no respalda ni premia a los líderes obreros que se exponen a las balas y gases lacrimógenos de los órganos represivos franceses.

El canciller chileno tampoco ha condenado la represión de la policía francesa, ni propone medidas sancionadoras, porque desde Washington no se lo han ordenado.

Emmanuel Macron no tiene apoyo en Francia, dirige con un 19 % de aceptación, muy diferente al respaldo que obtuvo Maduro en las elecciones, pero contra Macron no existen sanciones, al final es un político neoliberal que no toma medidas a favor del pueblo.

Exacto fue José Martí cuando escribió:

“La vergüenza se ha de poner de moda y fuera de moda la desvergüenza”.

Luis Almagro, el agente secreto de la CIA.


Por Arthur González.

Quienes gustan de la literatura policiaca y de obras escritas por ex oficiales de la CIA y del Mossad, pueden llegar rápidamente a la conclusión de que Luis Leonardo Almagro Lemes, actual secretario general de la OEA, es en realidad un agente secreto reclutado y dirigido por la CIA desde hace varias décadas, contra países e intereses de su prioridad.

Nacido en 1ro de junio de 1963, en Cerro Chato, departamento de Paysandú, zona rural de la República del Uruguay, Almagro demostró desde joven sus ambiciones por alcanzar niveles económicos y políticos que le permitieran una vida llena de comodidades, de ahí su ahínco por prepararse para algún día dar el anhelado salto.

Con su meta muy presente, se graduó de abogado en 1987, lo que le permitió entrar en el mundo de la diplomacia a través de un curso de formación en el Instituto Artigas del Servicio Exterior (IASE).

Quizás sin pretenderlo, fue focalizado por la estación local de la CIA en Montevideo, donde posiblemente lo caracterizaron e iniciaron un trabajo paulatino de reclutamiento.

Ese paso trascendental en su vida, le permitió iniciar sus sueños de dinero y poder, pues evidentemente la CIA apreció sus cualidades potenciales.

Todo hace pensar que, por interés de la CIA, Luis Almagro, fue designado en 1988 como representante del Ministerio de Relaciones Exteriores ante la Comisión Nacional de Uruguay para la UNESCO, sin tener concluidos sus estudios diplomáticos.

En una carrera meteórica, que sin un sólido apoyo no es posible alcanzar, al siguiente año, 1989, es nombrado como Jefe del nuevo Comité de Cooperación Internacional de la Junta Nacional de Prevención del Tráfico Ilícito y Uso Abusivo de Drogas, organismo que tiene estrecha vinculación, tanto oficial como encubierta, con agencias norteamericanas, como la DEA, la que se sabe tiene serios conflictos con la CIA.

Inesperadamente en 1990 es cambiado de puesto de trabajo y retorna al Ministerio de Relaciones Exteriores, donde obviamente por influencias de la CIA, es designado como diplomático en la República de Irán.

En Teherán, se celebraría en noviembre de 1991 la Conferencia Ministerial del Movimiento de los No Alineados, reunión de interés prioritario para Estados Unidos, a fin de sabotear la unidad de los países integrantes de ese poderoso movimiento que presidió Cuba durante 4 años.

Washington no tenía embajada en Irán desde 1979, cuando la misma fue asaltada por estudiantes iraníes seguidores de la revolución islamista, donde cincuenta y dos diplomáticos yanquis habían sido tomados como rehenes durante 444 días.

La pérdida del Sha Reza Pahlavi, hombre fuerte de la CIA, fue una de sus mayores derrotas, y no podían dejar pasar la oportunidad de introducir, por algo más de un lustro, a un confiable agente secreto en esa ciudad, el que tendría acceso a documentos e informaciones de la mencionada Cumbre Ministerial del MNOAL, del gobierno y los líderes iraníes.

Meses después lo promueven a 1er secretario y Encargado de Negocios de la embajada, ampliando sus posibilidades. Sigue leyendo