Nueva operación de la CIA contra Irán


Por Arthur González.

El mundo observa a diario como Estados Unidos manipula a su antojo el Consejo de Seguridad de la ONU, cuando desean condenar a gobiernos que no se le arrodillan, ni cumplen con sus órdenes. Ahora toca nuevamente el turno a la República de Irán.

Es notaria la animadversión de la Casa Blanca contra el gobierno iraní por no someterse a sus dictados, como hacia el Sha Mohammad Reza Pahlaví, quien gobernó bajo los hilos conductores de Washington desde que fuera impuesto tras el golpe de Estado contra el primer ministro Mohammad Mosaddeq, organizado en 1953 por la CIA, con apoyo del MI-6 británico, en la Operación Ajax.

Desde el 28 de diciembre de 2017 y en los primeros días de 2018, se produjeron manifestaciones en Irán contra el gobierno electo legítimamente por el pueblo, sufragadas con dinero de Estados Unidos. Es la misma receta que emplearon el 19.08.1953, cuando la CIA gastó millones de dólares en el reclutamiento de personas que se manifestasen en las calles y otras acciones, dirigidas a derrocar a Mosaddeq.

Como parte del plan diseñado por especialistas en acciones encubiertas de la CIA, estaba concebida la medida de convocar al Consejero de Seguridad de las Naciones Unidas, una vez que fueran divulgadas las manifestaciones por la prensa internacional, con el fin de crear una falsa imagen de desestabilización en el país. Una vez más Washington se inmiscuyen en los asuntos internos de otros países y en este caso con el marcado interés de incrementarle sanciones para estrangular su economía.

Rusia declaró que los manifestantes iraníes no amenazan la paz y la seguridad internacional, por lo que esa situación no debería de ser tratada en el Consejo de Seguridad, pero el presidente Donald Trump, afirmó que las protestas iraníes “le preocupan y, pero esa razón su Gobierno estaba siguiendo de cerca la situación”.

Doble moral de Estados Unidos para esconder sus verdaderos objetivos, pues en otros países de América Latina se producen manifestaciones muy superiores a las de Irán, reprimidas salvajemente por gobiernos aliados de la Casa Blanca y esta hace silencio cómplice.

Ejemplos convincentes son las protestas masivas en Argentina y Honduras, las que parecen no importarles al presidente yanqui, a pesar de los muertos y heridos, que deja la represión policial contra el pueblo, en franca violación de los derechos humanos.

Los trabajadores argentinos iniciaron el 2018 con la continuación de sus protestas contra el presidente neoliberal Mauricio Macri, el cual tiene el respaldo total de Estados Unidos, expuesto durante la visita del presidente Barack Obama.

La Asociación de Trabajadores del Estado de Argentina, confirmó que el 05.01.18 tendrá lugar un paro nacional de 24 horas, contra los despidos que se han registrado y multiplicado desde hace más de dos años, en el sector público.

A Trump no le preocupa el despido de 15 mil trabajadores argentinos, solo en el primer año del gobierno de Macri, ni el de los mil 200 trabajadores de empresas estatales, entre las que se cuentan las de Fabricaciones Militares, Televisión Digital, Radio Nacional y el Senasa, o el cierre de periódicos con recortan la libertad de prensa.

A diferencia de las manifestaciones financiadas por la CIA en Irán, las de Argentina son espontaneas contra las medidas del gobierno, que afectan a la clase obrera. Esas protestas populares se efectúan desde inicio del 2017 y Estados Unidos jamás ha llevado el tema a las Naciones Unidas, a pesar de que decenas de organizaciones sociales, gremiales y sindicales permanecieron todo el año 2017 exigiendo el respeto de sus derechos laborales.

Tal parece que Trump no lee las noticias que, si deben preocuparle, pues el 13.03.17 los trabajadores argentinos de la educación, ejecutaron un paro general y una masiva movilización callejera, seguida de otro paro nacional de 24 horas, llevado a cabo el 06.04.17, por trabajadores de las escuelas, bancos y el transporte público.

El 14.06.17 hubo huelga general, donde cientos de miles de trabajadores estatales, médicos y del sistema judicial, protestaron para exigir un aumento salarial y la pronta activación de la ley de Emergencia Social. El 18.12.17 se produjo otra paralización nacional contra la reforma previsional, la que propone una rebaja en los haberes de jubilados y sectores más vulnerables de la sociedad del país sur americano.

Tampoco al mandatario yanqui le mueven a preocupación los sucesos en Honduras, donde se violan nuevamente los derechos del pueblo, al pisotear su voluntad expresada en las recientes elecciones del 26.11.17 y el fraude escandaloso para mantener en el poder a un presidente que si se somete a Estados Unidos.

Ante eso, ni Estados Unidos, la Unión Europea ni la OEA han decretado sanciones, como le hacen a Venezuela.

Las protestas en toda Honduras son constantes y fuertemente reprimidas por el ejército, que llena las calles de tanques de guerra para dispararle al pueblo, causando decenas de muertos, cientos de detenidos, desaparecidos y miles de heridos, de los que la prensa internacional poco habla.

Las llamadas Guarimbas venezolanas, organizadas y sufragadas por Estados Unidos, fueron permanentemente divulgadas por la prensa internacional, desinformando a los usuarios del mundo sobre la verdad de lo que sucedía.

Parece que esos muertos y heridos no son seres humanos que merecen respeto y apoyo de los organismos internacionales.

En Honduras las fuerzas policiales asesinan a mansalva, e incluso prohíben la asistencia médica de los heridos. Sin embargo, para ellos no hay solidaridad de organizaciones que se suman a las campañas mediáticas contra Cuba, Venezuela e Irán.

Esa es la democracia que desea imponerle Estados Unidos al mundo, algo que los pueblos ya no admiten, porque como dijera José Martí:

“Siempre es poderosa la voluntad de un pueblo que lucha por su independencia”.

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Rosa María Payá preocupada por las elecciones en Cuba


 

Por Arthur González

Rosa María Payá Acevedo, la misma que se presta para hacer dinero a costa de la muerte de su padre por órdenes de Washington, ahora dice estar “preocupada” por el proceso electoral en Cuba y su futuro político, fue recibida el 15.12.2017 por Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), quien carece de moral para hablar respecto a la Revolución cubana.

Según la “perseguida política”, al frente de la minúscula agrupación bautizada como Cuba Decide, creada con dinero de la mafia terrorista anticubana de Miami, el “reciente proceso electoral en la isla fue un fraude perpetrado por el régimen”.

Sangrando por la victoria del pueblo cubano que no se deja engañar por campañas calumniosas financiadas por la CIA, Rosa María volvió a demostrar que en Cuba no tiene respaldo, incluso ni de los viejos asalariados de los yanquis, que saben que ella solo busca reconocimiento y dinero para poder sobrevivir en Miami, a donde llegó con una visa de refugiada política, a pesar de mantener su residencia en la Habana.

Lo caricaturesco del asunto es que fue acogida por Almagro, mientras en Honduras el fraude electoral ha sido el suceso que demuestra la desvergüenza del sistema capitalista, apoyado por Estados Unidos.

Robo de boletas, actas duplicadas, cambio de los resultados de las urnas y otras acciones más, pusieron en evidencia como los yanquis hace cualquier tipo de acto para evitar la voluntad popular, siempre que esta se encamine contra los intereses de mantener a hombre de derecha en el poder, que siga al pie de la letra los dictados de la Casa Blanca.

Silencio total hace Rosa María sobre la violenta represión que sufre el pueblo hondureño, solo por reclamar que se respeten los verdaderos resultados de las elecciones, donde las victimas mortales a manos de la policía ya suman más de una decena y cientos son los heridos, detenidos y desaparecidos.

En Cuba, cuando alguno de los asalariados de Estados Unidos es detenido por actos contra el orden público y se trasladan a una estación de la Policía, las campañas de las agencias de prensa extranjera contra la Revolución no se hacen esperar, aunque ninguno es torturado, desaparecido y menos asesinado.

Sin embargo, ante los terribles sucesos que vive hoy Honduras, el silencio es general, en complicidad con esos que se declaran campeones de los derechos humanos.

Si lo sucedió en Honduras hubiese ocurrido en Cuba o Venezuela, las tropas del Comando Sur estuvieran acuarteladas para invadirlas, el Consejo de Seguridad de la ONU convocado para sancionarlas fuertemente y la OEA condenaría la acción; pero como el fraude electoral hondureño fue financiado desde la embajada yanqui en Tegucigalpa, nadie dice ni media palabra, no se trasmiten imágenes de los policías golpeando salvajemente al pueblo, ni a los carros blindados lanzando potentes chorros de aguas contra los manifestantes.

Si algo saben los cubanos es que no se puede regresar al pasado, aquel donde los procesos electorales eran puros carnavales, en que los candidatos a concejales, alcaldes y gobernadores se robaban las urnas y engañaban al pueblo con promesas que jamás cumplían.

A esa “democracia” que no le interesó eliminar el analfabetismo, la discriminación racial, de género y de nivel social, que solo servía a los grandes intereses económicos de Estados Unidos, los cubanos no regresarán nunca, porque saben perfectamente lo que volverían a padecer.

Ante las grandes violaciones de los derechos humanos contra el pueblo de Honduras, Rosa María hace total silencio, pues a ella solo le interesa ganar dinero atacando a Cuba y el verdadero fraude electoral hondureño no está en el guion que le entregan en Miami; así de sencillo.

Sabio fue José Martí cuando sentenció:

“Con los ejemplos sucede que es más fácil censurarlos, que seguirlos”

Estados Unidos expertos en fabricar opositores


Arthur González.

Al triunfar la Revolución cubana el 1ro de enero de 1959, en contra de las aspiraciones del gobierno de los Estados Unidos, que en 1958 preparaba una tercera fuerza que lograra opacar el liderazgo de Fidel Castro, la Casa Blanca inició la fabricación de “opositores” que pudieran derrocar a la naciente Cuba libre y soberana.

El 28 de enero de 1959 crearon en Miami la primera organización opositora, La Rosa Blanca, integrada por ex miembros de la tiranía de Fulgencio Batista, refugiados en Estados Unidos.

Meses más tarde el sub Secretario de Estado para el hemisferio occidental, Lester D. Mallory, redactó un memorando en el que afirmaba:

“… No existe una oposición política efectiva en Cuba…”

A partir de ese reconocimiento, la CIA se dio a la tarea de construirla, lo que se pone de manifiesto en su primer plan de acciones encubiertas, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo de 1960, donde se expresa como una de las tareas a lograr:

Crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro…”

Para Estados Unidos es una obsesión construir “disidentes y opositores”, donde existen gobiernos que no son de su agrado, siendo la CIA la encargada de ejecutarlo.

La historia así lo demuestra y los ejemplos son Guatemala, Irán, Cuba, Chile, Nicaragua, Polonia, el Tíbet y Venezuela.

Desde el ascenso de Hugo Chávez Frías, Estados Unidos desató una cruenta guerra para tratar de derrocarlo.

Desde la embajada yanqui en Caracas, oficiales de la CIA bajo cargos diplomáticos, organizan, instruyen y financian a los llamados “opositores” contra la Revolución Bolivariana, con el empleo de métodos y planes idénticos a los aplicados contra Cuba.

No en vano la CIA creó hace 10 años, un Director de Misión para Cuba y Venezuela, para el análisis de información, organización y dirección de acciones de inteligencia contra ambos países.

El escenario venezolano es diferente al cubano porque la mayoría de la burguesía nacional y los partidos políticos no se marcharon hacia Miami, permanecen dentro del país, permitiéndole organizarlos para llevar a cabo acciones políticas y subversivas diseñadas por sus ideólogos.

Costosas campañas de prensa fomentadas internamente y en el exterior, persiguen el propósito de satanizar el proceso venezolano, manipulando la realidad a su antojo.

Cansados de fracasos, elevaron la varilla y llegaron a organizar un golpe militar, incluido el secuestro del presidente Chávez, algo que violó los más elementales derechos constituciones, la carta de la OEA, de la ONU y los tan manipulados Derechos Humanos, situación vergonzosamente respaldada por varios países al servicio del imperio, entre ellos España.

La tan “preocupada” Europa que sirve a Estados Unidos de ente evaluador de los Derechos Humanos para conformar imágenes mediáticas, no alzó su voz de condena a esa acción, a pesar de que se emplearon los mismos métodos de la tenebrosa Operación Cóndor, ejecutada en la década de los años 70 del siglo XX.

El pueblo se encargó de revertir el macabro golpe, pero el gobierno yanqui no conforme con ello, continuó su accionar subversivo entrenando a cabecillas opositores como Leopoldo López, enviándolo a tomar un curso con Lech Walesa, en el instituto que lleva su nombre en Polonia, junto a mercenarios cubanos como Berta Soler, Yoani Sánchez Cordero, Antonio Enrique González-Rodiles y Eliecer Ávila.

Para que nadie se llame a engaños, la prensa yanqui divulgó recientemente la información de que el Departamento de Estado paga casi 1 millón de dólares a expertos para que trabajen con la oposición en Venezuela, dinero que sale del contribuyente, en vez de emplearlo en mejorar la asistencia médica para las personas de bajos ingresos.

Ahora no podrán decir que la oposición en Venezuela es libre y espontánea, porque ya se sabe que la Oficina de Operaciones de Conflictos y Estabilización del Departamento de Estado, entregó, el pasado mes de septiembre, 900 mil dólares al Atlantic Council, para promover la resolución “no violenta” de conflictos en Venezuela, siguiendo la teoría de Gene Sharp.

Por esa razón refuerzan la guerra económica para que el pueblo se revele contra Maduro, a la vez que siguen orientando a los opositores a negarse a dialogar y llegar a un entendimiento racional que traiga paz a ese pueblo.

Paralelamente, continua la guerra mediática que intenta responsabilizar al gobierno bolivariano de la actual situación interna, cuando el único culpable es el gobierno estadounidense, y la prueba evidente fueron las declaraciones de Jason Marczak, director del Centro Latinoamericano Adrienne Arsht, del Atlantic Council, quien confirmó haber recibido los fondos para trabajar con sus “amigos” dentro de Venezuela, incluso llevar a Washington a algunos elementos de esa contrarrevolución para recibir entrenamiento.

Agregó Marczak, que la misión que tienen es proporcionar a la oposición y a otros miembros de la sociedad civil, herramientas necesarias para trabajar de forma más cohesionada, como una coalición unida, para organizar conversaciones, recopilar datos y hacer análisis, espionaje a manos llenas.

La CIA es experta en emplear organizaciones “no gubernamentales”, constituidas para canalizar su dinero de forma enmascarada y encubrir a sus oficiales, con el objetivo de trabajar en los países que no siguen la línea política dictada por la Casa Blanca.

Ante esa injerencia yanqui, la OEA, la Unión Europea y el Parlamento europeo hacen silencio. No hay una sola declaración de ellos para condenar a Estados Unidos por su guerra permanente contra el pueblo venezolano, lo que demuestra la doble moral que poseen ante tales violaciones de los derechos humanos, en una nación que lucha por ser independiente y soberana.

Tales actos subversivos son los que obligan a los países que sufren esas agresiones, a hacer patentes las ideas de José Martí cuando aseveró:

“Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas.Es la hora del recuento y la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

 

 

 

 

 

Soñar no cuesta nada


Por Arthur González

Dice un viejo refrán español que “Soñar no cuesta nada”, y es lo que le pasa a Rosa María Payá Acevedo, refugiada política en Estados Unidos pero residente en Cuba, quien negoció ese status migratorio con las autoridades yanquis, a cambio de hacer propaganda con la muerte de su propio padre, algo que deja a las claras la ausencia de valores éticos y morales.

Para seguir las órdenes que le imparten en Miami, ahora ha convocado a un nuevo reality show, siempre empleando el nombre de su difunto padre, sin el menor pudor, que intenta atraer a jóvenes cubanos residentes en la Isla, a los que ni pagándole altas sumas de dinero ha podido captar para sus fracasados proyectos.

Recodemos que, a su llegada a Miami junto a su madre y dos hermanos, Rosa María fue conducida ante los principales miembros de la mafia terrorista anticubana, entre ellos Ileana Ros-Lehtinen, hija de un testaferro del dictador Fulgencio Batista y madrina de terroristas connotados como Orlando Bosch, Guillermo Novo Sampol y Luis Posada Carriles.

También fue presentada a Mario Díaz-Balart, hijo de quien fuera uno de los ministros más cercanos a Batista e igualmente defensor de los terroristas residentes en Florida, y para no dejar dudas del papel que tenía que jugar a cambio de su visado de “refugiada política” entregado por el Departamento de Estado, Rosa María le fue presentada al senador Marco Rubio, furibundo anticubano y asesor del presidente Donald Trump para su actual política hacia la Isla.

¿Quién puede acceder con tanta facilidad a esos congresistas si no va a cumplir tareas específicas contra la Revolución cubana?

Hasta los más tontos se percatan que no se llega a un Senador en Estados Unidos, ni por suerte ni por ser joven con cara agraciada.

Conociéndose como actúan esos personajes es muy simple entender que ahora la convocatoria lanzada por Rosa María para una segunda edición el inventado premio con el nombre de su padre, es parte de la fracasa estrategia de engatusar a la juventud cubana, algo destinado al mismo fracaso que la edición anterior y todas las tareas que le han encargado a la huerfanita, que de su padre solo se acuerda para manipularlo, algo bien demostrado en sus giras por Europa y América Latina, donde la actividad turística y las diversiones marcan su conducta, muy alejadas del pesar y la tristeza.

Supuestamente el “Premio” es para reconocer a los activistas democráticos que han mostrado un claro compromiso con la defensa de los derechos humanos en Latinoamérica, debido a que una de las medidas que diseñó la mafia anticubana en Miami fue la creación de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (RedLat), y situar a Rosa María al frente del engendro, con el fin de otorgarle alguna imagen que la respalde internacionalmente.

El mayor error de cálculo de los anticubanos fue entregarle el “premio” el pasado año al Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, personaje que se sabe de sobra que es un fiel cumplidor de los dictados de Washington contra Venezuela y que no fue capaz de aglutinar a los países integrantes de la OEA para condenar a Caracas, algo que pone en tela de juicio de los jóvenes su moral y principios.

La tal RedLat, no ha condenado la muerte de Berta Cáceres, luchadora de los derechos humanos asesinada vilmente, ni tampoco se pronunció contra la detención, secuestro y asesinato del líder argentino Santiago Maldonado.

Entonces vale preguntarse: ¿Qué derechos humanos son los que defiende esa supuesta Red latinoamericana que no enfrenta ninguna de las verdaderas violaciones de los derechos humanos, condenados por decenas de miles de personas en este continente?

Es más que evidente la burda manipulación política dibujada por Estados Unidos contra Cuba, algo que perdura por 59 años sin lograr un solo resultado, pero que ha enriquecido a un manojo de mafiosos en La Florida.

Rosa María acusa al gobierno cubano del fallecimiento de su papá, pero cuando fue enviada a España para buscar apoyo de ese gobierno, el propio ministro de Exteriores y Cooperación la remitió a los tribunales para que los jueces decidieran si ella tenía razones para tal acusación, y se fue como perro con el rabo entre las patas, porque la decisión fue tajante, no tenía una sola prueba que culpara a las autoridades de la Isla. Su apelación ante el tribunal supremo obtuvo similar respuesta.

El único culpable del fallecimiento de Payá Sardiñas y su compañero Harold Cepero, fue el español Ángel Carromero, enviado a Cuba por Esperanza Aguirre, a repartir dinero a la contrarrevolución asalariada para sus actos provocativos.

Carromero conducía a exceso de velocidad, algo usual en él y por lo que le fue suspendida su licencia de conducción en España.

Una prueba de la manipulación de dicho “premio” es la lista de invitados al acto en La Habana, ciudad que supuestamente abandonó Rosa María por peligrar su vida y la de su familia y la que visita constantemente, lo que debía ser una preocupación del Departamento de Estado, pues están sosteniendo financieramente a una “refugiada política”, la cual no demuestra en la práctica dicha condición.

Esperemos por los nombres de los próximos candidatos al Premio Oswaldo Payá, pero de antemano se puede adelantar que no serán los verdaderos luchadores por los derechos humanos en Latinoamérica y si algunos de los que han quemado y asesinado a personas inocentes en Venezuela, considerados “luchadores por la libertad”.

Triste papel la de esta huérfana que vendió su alma y sentimientos, a cambio de dinero y una residencia en Estados Unidos, país que asesina, reprime y viola sistemáticamente los Derechos Humanos de los desposeídos del mundo.

Ante personas con similares actitudes dijo José Martí:

“Desconfíese de los que comercian sin miedo con las cosas santas”

Se abre paso la verdad sobre Cuba


Por Arthur González.

No hay nada mejor que un día tras otro para esperar, con mucha paciencia, el descorrer de cortinas donde se oculta la verdad. Uno de los mejores ejemplos es la historia de Cuba.

Documentos elaborados por el Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos, la CIA y el Departamento de Estados, se desclasifican cada año y en ellos se palpa la verdad de planes y operaciones encubiertas ejecutadas de forma permanente para intentar destruir la Revolución socialista, e incluso para asesinar a Fidel Castro Ruz.

Estados Unidos se autoproclama “campeón y paladín de principios democráticos, derechos humanos y reformas en el mundo”, pero en la práctica es el mayor violador de todos los derechos conocidos, desde los humanos, la democracia, el libre pensamiento, la salud, la igualdad social y de géneros, hasta el derecho a la vida.

La prueba es que ellos planifican asesinar cuando no soportan que alguien ostente una ideología diferente, no se someta a sus dictados y exprese con valentía sus ideas, como han hecho contra decenas de líderes en el mundo que les molestan, por movilizar las masas hacia otra posición ideológica.

Para dar fe de esas acciones criminales, el diario miamense Nuevo Herald, publicó recientemente un artículo que desempolva las acciones cometidas por dos delincuentes que cumplen sanción por tráfico de drogas y lavado de dinero, los cuales también participaron en planes para asesinar a Castro, pero por dicho delito no fueron condenados.

De acuerdo con el mencionado trabajo periodístico, Willie Falcón y Sal Magluta, contrabandistas de drogas que colaboraron con uno de los carteles colombianos, en la década de los años 90 del pasado siglo XX, emplearon cientos de miles de dólares de sus ganancias para que terroristas cubanos radicados en Miami llevaran a cabos planes de asesinar a Fidel Castro, propósitos, que asegura el Nuevo Herald, conocían funcionarios de la policía miamense.

Falcón nació en Cuba y junto a Magluta apoyó financieramente a terroristas cubanos de Miami, para la compra de armas, otros insumos y actividades ilegales contra otra la Isla, que incluían planes de asesinato, lo que fue apoyado por la CIA, según informes escritos y testimonios de personas que estuvieron familiarizadas con el caso.

Jamás el gobierno de Estados Unidos impidió dichos planes, por el contrario, los permitió y estimuló, a pesar de que Cuba denunció constantemente tales actividades y publicadas durante años en Granma, diario oficial del Partido Comunista.

La manipulación mediática contra la Revolución cubana, califica a los terroristas como “grupos anticastristas en el exilio”, a pesar que sus tareas y actos son similares a los ejecutados por grupos terroristas islámicos, y muchos de ellos son prófugos de la justicia cubana por actividades terroristas al servicio de la CIA.

Hoy camina libremente por las calles de Miami el asesino y agente CIA, Luis Posada Carriles, autor de la voladura de un avión civil cubano que en 1976 causó la muerte de 73 personas, así como de bombas colocadas en varios hoteles de La Habana, donde resultó muerto un turista italiano.

Si alguien hubiera ejecutado un crimen similar contra un avión de Estados Unidos, estuviera ejecutado en la silla eléctrica, pero como fue contra Cuba, Posada es “un luchador por la libertad”.

Eso es lo que el presidente Donald Trump debe conocer y ser consecuente con sus palabras de condena al terrorismo, pero, por el contrario, se reunió en Miami, el pasado 16.06.2017, con varios de esos terroristas que tienen sus manos manchadas de sangre de personas inocentes y ahora les concede las peticiones de cerrar aún más el cerco económico contra el pueblo de Isla, con la esperanza de que se culpe al sistema socialista de las penurias.

Viejos documentos de 1967 y 1968, reflejan situaciones similares, cuando existían presiones en el Gobierno yanqui para un cambio de política hacia la mayor de las Antillas.

En uno de ellos de Henry D. Owen, presidente del Comité de Planificación Política del Departamento de Estado, remitido el 02.05.1967 al Secretario de Estado, Dean Rusk, donde aseguraba:

“Las medidas de rechazo económico y aislamiento político a través de las acciones de la OEA, contribuyen a crearle dificultades a Castro, pero no han sacudido su control sobre el poder” […] Después de seis años, vale preguntarse si esta política será la mejor para hacer avanzar nuestros intereses nacionales, bajo las condiciones que puedan prevalecer en el futuro. La revisión de nuestra política podría concluir en que [···] no se requiere un cambio fundamental, pero se podrían explorar varias estrategias alternativas… aplicar una presión considerablemente creciente sobre el régimen de Castro y estudiar las posibilidades y riesgos en la búsqueda de cierto acomodo”.

Hubo oponentes a ese Programa que señalaron:

“No es el momento más propicio, ya que las dificultades económicas de Cuba y las señales del creciente descontento, indican que las penurias tienen un efecto real y es mejor mantener las presiones a fin de lograr el derrumbe del socialismo”.

Evidentemente Trump y sus asesores retoman ese criterio después de la devastación del huracán Irma, conociendo que las limitaciones de recursos se harán visibles en la población y sueñan con una sustitución de sistema desde adentro, teniendo en cuenta el cambio generacional que se avecina.

Eso generó la inventada historieta de los supuestos ataques acústicos, para justificar un grupo de otras acciones que implementarán en las próximas semanas, todas dirigidas a ocasionar mayores carencias de recursos financieros a Cuba, con la idea de incentivar protestas populares, para lo cual orientan a sus asalariados en la Isla.

Algún día conoceremos quien la inventó y otros detalles, pero una vez más tropezarán con la misma piedra, cuales burros obcecados con el socialismo cubano.

Por esas razones alertaba José Martí:

“Por este mundo hay que andar con la espada en una mano y el bálsamo en la otra; que desconfiar es muy necesario”.

 

 

Venezuela una historia repetida


Por Arthur González

Los métodos subversivos empleados hoy contra Venezuela por la CIA y el Departamento de Estado, son los mismos que utilizaron contra la Revolución cubana en 1960 y a pesar de sus fracasos insisten en  repetirlos, con la esperanza que les den resultados 58 años después.

Miles de millones de dólares son repartidos entre los partidos de la oposición venezolana, ilusionados en tener éxitos en sus propósitos de derrumbar la Revolución Bolivariana, unido a la teoría subversiva de Gene Sharp, más los consejos que le diera el polaco Lech Walesa a Leopoldo López, durante la visita que hiciera hace tres años al Instituto Walesa en Varsovia, junto a algunos asalariados cubanos.

Ninguna de esas viejas recetas ha triunfado y el pueblo venezolano sigue apoyando su proceso social, a pesar de las penurias causadas por la guerra económica implantada por Estados Unidos, copiando la misma receta aplicada contra el pueblo cubano.

Al revisar los lineamientos que estableció la CIA y el Departamento de Estado contra la Revolución cubana, se aprecia total coincidencia de acciones y objetivos, tal es el caso de lo propuesto por el entonces Sub Secretario de Estado para el hemisferio occidental, en abril de 1960, en el cual expresó:

“…el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Eso mismo hacen contra Venezuela en los últimos años con similar interés, sin lograr que el pueblo se subleve contra el presidente Nicolás Maduro.

Al releer los documentos de la Operación Mongoose, aprobada por el presidente J.F. Kennedy en enero de 1962, conocida oficialmente como Proyecto Cuba, se aprecia una semejanza en los objetivos que desean hoy alcanzar en Venezuela, al afirmar dicho documento:

“…. La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Como se aprecia, es una copia de la actual situación contra la Revolución Bolivariana.

El mismo Proyecto Cuba de 1962 afirma:

“El clímax del levantamiento saldrá de la reacción airada del pueblo ante un hecho gubernamental (producido por un incidente), o de un resquebrajamiento en la dirección política del régimen o de ambos incluso. (Desencadenar esto debe constituir un objetivo primordial del proyecto). El movimiento popular aprovechará el momento del clímax para iniciar un levantamiento abierto. Se tomarán y se mantendrán ocupadas las áreas. En caso de ser necesario el movimiento popular pediría ayuda a los países libres del Hemisferio Occidental. De ser posible, Estados Unidos, en concierto con otras naciones del Hemisferio Occidental, brindaría apoyo abierto a la sublevación del pueblo cubano. Tal apoyo incluiría una fuerza militar, si fuera necesario”.      

¿Qué ha sucedido en Venezuela? la desprestigiada OEA salió nuevamente a jugar el papel asignado por Estados Unidos, con el apoyo de países lacayos, tal y como hicieron contra Cuba en 1962. Basta con analizar lo expuesto en el Operación Mongoose, para constatarlo, pues la misma afirma:

El Departamento de Estado ha diseñado un esquema liberal. La CIA está elaborando una firme plataforma con esos puntos de vista para que los cubanos que operarán en Cuba estén dispuestos a arriesgar sus vidas, y sobre lo cual se puede generar un apoyo popular”.

Iguales actos le orientan a la oposición venezolana, financiaron las llamadas Guarimbas, unidas a las acciones terroristas contra instituciones estatales, fuerzas policiales y seguidores chavistas.

En cuanto al papel de la OEA hoy, es el mismo asignado contra Cuba en 1962, pues según consta en la Operación Mongoose:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio. Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano (similar a la de EE.UU. para Rusia, de 1919-20), como un medio para lograr la simpatía del pueblo cubano sin tener que reconocer al gobierno comunista. La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA. La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto”.

Si alguien aún tiene dudas, puede dedicarse a leer un grupo de planes contra la Revolución cubana para darse cuenta que los yanquis, como perros hueveros, se reiteran, aunque que se les queme el hocico.

A pesar del dinero mal gastado, Venezuela al igual que Cuba seguirán su camino libres y soberanas, enfrentándose al poder de Washington que no se dará por vencido, aunque no alcancen los resultados pretendidos.

Los yanquis si fueran menos soberbios y prepotentes actuarían como dijo José Martí:

“No debe perderse el tiempo en intentar lo que hay fundamentos sobrados para creer que no ha de lograrse”.

 

 

Donald Trump contra la CIA


Por Arthur González

Todo indica que el actual mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido ir contra la estrategia diseñada por la CIA para Cuba, aplicada por Barack Obama en el 2014 para intentar alcanzar, por otra vía, su añejo sueño de ver caer el socialismo cubano

El empeño de Trump de complacer los caprichos de un minúsculo grupo de cubanos asentados al sur de la Florida, tiene que haber producido un fuerte encontronazo con los estrategas y altos directivos de su Comunidad de Inteligencia, al estropearle de forma atronadora sus planes para minar la sociedad de Cuba desde adentro.

Obama se dejó guiar de forma dócil y comprendió rápidamente que la táctica presentada por la CIA era mucho más inteligente que seguir haciendo lo mismo, sin obtener el menor resultado en más de medio siglo.

Ademas, la situación en América Latina conllevaba a la pérdida del liderazgo de Estados Unidos, al no querer cambiar su forma de tratar a Cuba, algo que la CIA venía exponiendo desde 1966 sin ser tomada en cuenta, lo que se puso de manifiesto el 18.11.1966 durante la rendición de cuentas respecto a los resultados de una investigación sobre sus Operaciones en Cuba, según el memorando dirigido al Comité 303, donde solicitaban la aprobación de algunas enmiendas a su último Programa presentado.

Dicho Programa se diferenciaba de los anteriores, al trazarse como como meta: “contener” al régimen de Castro, en vez de “socavar”.

En 1967 la CIA insistió en que se le aprobara un cambio de estrategia contra la Revolución y propusieron un proyecto de dirección de trabajo hacia Cuba, el cual recogía entre otros aspectos:

“Tratar de […] desarrollar contactos dentro del círculo más íntimo de Castro, […] saber más acerca de quiénes son sus asesores y qué piensan. En caso de que Castro estuviera buscando un entendimiento, uno de ellos sería el primero en saberlo y probablemente el canal para tantear el terreno”.

A su vez, Henry D. Owen, presidente del Comité de Planificación Política del Departamento de Estado, en nota remitida el 02.05.1967 al Secretario de Estado, Dean Rusk, aseguraba:

[…] “Las medidas de rechazo económico y aislamiento político a través de las acciones de la OEA, contribuyen a crearle dificultades a Castro, pero no han sacudido su control sobre el poder […] Después de seis años vale preguntarse si esta política será la mejor para hacer avanzar nuestros intereses nacionales, bajo las condiciones que puedan prevalecer en el futuro. La revisión de nuestra política podría concluir en que [···] no se requiere un cambio fundamental, pero se podrían explorar varias estrategias alternativas… aplicar una presión considerablemente creciente sobre el régimen y estudiar las posibilidades y riesgos en la búsqueda de cierto acomodo”.

Insistiendo en una variación de política, el 15 de agosto de 1968 se efectuó una reunión entre el Departamento de Estado y la CIA, para analizar las próximas acciones contra la Revolución, y como parte del conjunto de la CIA estaban:

[…] “Abordar a los líderes cubanos alrededor de Castro para asegurarles que Estados Unidos no deseaba echar por tierra los logros de la Revolución, y estaban preparados para cooperar con ellos y apoyarlos en lo que fuera necesario, en un gobierno post Castro”.

A cambio, la CIA les propondrían: Sigue leyendo