Dónde quedaron la libertad de prensa y los Derechos Humanos.


Por Arthur González

 

¿Alguien pudiera imaginar lo que sucedería si las actuales protestas masivas en Ecuador fuesen en Venezuela?

De inmediato la OEA, el TIAR, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el Parlamento Europeo y por su puesto la Casa Blanca, condenarían al presidente Nicolás Maduro por la represión contra el pueblo, y la invasión militar con las tropas yanquis, colombianas y brasileñas, ya estarían bombardeando a Venezuela para invadirla y restablecer la seguridad ciudadana y los Derechos Humanos.

Sin embargo, después de 10 días de manifestaciones populares en Ecuador en contra de las medidas neoliberales, tomadas por el presidente Lenin Moreno, declarar toque de queda y aprobar la brutal y salvaje represión contra los miles de ciudadanos que protestan pacíficamente, ninguno de los organismos antes mencionados, lo ha condenado por sus actos.

El lenguaje empleado por las cadenas internacionales de TV y de prensa, es muy diferente al usado cuando un mínimo grupo de opositores venezolanos, realizaba actos vandálicos y terroristas en su intento por desestabilizar el orden interno, con la intensión de destituir al presidente constitucional Nicolás Maduro.

Durante el fallido golpe de Estado presidido por Juan El Títere Guaidó, auto proclamado presidente con el apoyo de la Casa Blanca y la CIA, las noticias publicadas por la prensa al servicio de los yanquis eran muy diferentes a las que ocurren en Ecuador, a pesar de las mil 70 personas detenidas desde el 3 de octubre hasta el 10 de octubre de 2019, los más de 554 heridos, 5 muertos y otros tantos desaparecidos, por estar opuestos al decreto 883 firmado por Lenin Moreno y que afecta económicamente a todos los ecuatorianos.

Las protestas están encabezadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador y la brutalidad demostrada por las Fuerzas Armadas contra la población, no tienen paralelo con la actitud de las venezolanas, cuando se enfrentaron a los grupos terroristas en las llamadas Guarimbas, que llegaron a quemar vivos a simpatizantes de Nicolás Maduro.

Las noticias transmitidas por los medios al servicio de las clases poderosas, no respetan la libertad de prensa, manipulan la verdad y acusan a los que protestan de ser culpables de la situación existente. Las fotos publicadas muestras a los indignados en las calles y evitan plasmar las fuerzas represivas, que más que policías parecen hombres de la Guerra de las Galaxias, por los cascos, escudos, protectores de piernas y las porras que portan.

Son informaciones tergiversadas para satanizar al pueblo, afirmando que son los protestantes los que lanzan gases lacrimógenos, cuando son las fuerzas represivas quienes disponen de ellos y los emplean contra la población civil.

En ese sentido el Nuevo Herald de Miami publicaba:

“Manifestantes y uniformados chocaron entre sí. Las imágenes mostraban a hombres cojeando, cubriéndose las cabezas y las bocas para protegerse de los gases y levantando los brazos en alto para fracturar piedras contra el piso y lanzarlas a la policía”.

“Los indígenas de Ecuador protestan desde el lunes en ese sector, donde la confrontación dejó un saldo de personas con problemas de asfixia, contusiones y heridas de diversa magnitud que recibieron atención por parte de personal de asistencia médica de las universidades y de la Cruz Roja”.

“El gobierno ha señalado que se han registrado más de 900 detenidos y que muchos ya fueron liberados”.  Manifestantes arrojan gases lacrimógenos a la policía cerca del Palacio Legislativo de Ecuador en Quito”.

De los periodistas que reportan para sus medios y han sido heridos por las balas de goma lanzadas por los operativos policiales, ni una sola palabra de condena. Bien distinta es la redacción que hacen para acusar con mentiras a Cuba, al publicar ese mismo libelo de Miami noticias falsas como la siguiente:

“En medio de una nueva oleada represiva contra periodistas independientes, artistas, opositores y defensores de los Derechos Humanos en Cuba, la Unión Europea dialogó en Bruselas con representantes de la sociedad civil cubana”.

O las informaciones divulgadas contra la Revolución Bolivariana de Venezuela, durante el fracaso golpe de Estado hace unos meses, en la que dieron un tono totalmente diferente al utilizado ahora para relatar los hechos de Ecuador, como esta:

“Al menos cuatro personas han fallecido, más de 200 resultaron heridas y 205 han sido detenidas, durante la represión estatal de diversas protestas que han tenido lugar en toda Venezuela desde el 30 de abril, ha confirmado Amnistía Internacional”.

“Las fuerzas de seguridad bajo el mando de Nicolás Maduro y los grupos de civiles armados que lo apoyan, insisten en reprimir las protestas de las personas que demandan una salida a la grave crisis política y de Derechos Humanos que aqueja al país desde hace varios años”, dijo Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional. 

“Los crímenes de derecho internacional que están cometiendo engrosarán el ya largo expediente ante la justicia internacional. Maduro debe poner fin a su política de represión de inmediato”. Amnistía Internacional ha estado documentando las graves violaciones a los Derechos Humanos y crímenes de derecho internacional que están sucediendo en Venezuela desde el agravamiento de la crisis en enero de 2019. La organización ha documentado ejecuciones extrajudiciales, uso ilegitimo de la fuerza letal, detenciones arbitrarias masivas y malos tratos contra personas que manifiestan su opinión en contra del gobierno de Maduro”.

Nada parecido está autorizado a publicar para describir la actual situación de represión que viven los ecuatorianos, la llamada “libertad de prensa” no lo permite, porque el presidente Moreno es un lacayo de los yanquis.

El sacrosanto Parlamento Europeo que tanta “preocupación” muestra por los Derechos Humanos en Cuba y Venezuela, se ha quedado mudo, y espera las instrucciones de Washington; pero cuando el golpe de Estado made in USA en Caracas, se pronunciaron de inmediato y en su declaración oficial condenaron “la violencia y la impunidad” en Venezuela, llamaron al diálogo y el respeto de los Derechos Humanos y solicitaron que una comisión parlamentaria adhoc de verificación, visitara el país.

En resolución lamentaron las “muertes y los actos violentos”, recordaron que “velar por la seguridad y los derechos y la libertad de expresión de todos sus ciudadanos, no importa cuál sea su ideología, es tarea del Gobierno nacional”. Exigieron la liberación de los detenidos durante las manifestaciones y el respeto de la labor periodística, texto aprobado por 463 votos a favor, 45 en contra y 37 abstenciones.

La Alta Representante de la Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, presionó para la búsqueda del diálogo y el respeto de las libertades civiles y los Derechos Humanos, pero ahora con la situación dramática que vive el pueblo ecuatoriano no se pronuncia, a pesar de que son cientos de miles los que protestan y no un puñado financiado por la CIA, como sucedió en Caracas.

Después de la visita a Venezuela de la Alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, emitió un informe desbalanceado que repitió las mismas acusaciones falsas de la Casa Blanca y sus lacayos; omitió la obra social ejecutada por la Revolución, y los daños causados al pueblo de la guerra económica, comercial y financiera que lleva a cabo el imperio norteamericano.

Coincidiendo con el texto de la resolución del Parlamento Europeo, condenó “la represión y violencia, el uso de las detenciones arbitrarias, la tortura y los asesinatos extrajudiciales” y por supuesto, señaló “la responsabilidad directa de Nicolás Maduro, así como de las Fuerzas Armadas y del servicio de Inteligencia” en el uso indiscriminado de la violencia para reprimir el proceso de transición democrática y el restablecimiento del Estado de Derecho en el país y exigido el cese inmediato de las violaciones de Derechos Humanos.

El informe de Bachelet afirma, sin pruebas, la cifra 7 mil ejecuciones extrajudiciales en operaciones de seguridad en Venezuela, en los últimos 18 meses, y que se emplea el recurso a la tortura por parte de los aparatos de Seguridad e Inteligencia del régimen, así como la persecución política a la oposición.

Esperemos que el Parlamento Europeo asuma una fuerte condena a Lenin Moreno, porque en Ecuador la represión es real y no inventada como hacen contra Venezuela, se viola los más elementales Derechos Humanos contra todo un pueblo, que reclama la destitución del presidente por su entrega al Fondo Monetario Internacional.

¿Solicitaran los parlamentarios europeos la imposición de sanciones contra las autoridades responsables de violaciones de los Derechos Humanos y la represión, la congelación de sus activos y prohibirles los visados a la Unión Europea y a sus familiares más cercanos, como pidieron para Venezuela?

Mucha demagogia existe en ese Parlamento, en la OEA, el Grupo de Lima y en el Departamento de Estado yanqui, porque cuando se trata de sancionar las verdaderas represiones y violaciones a los Derechos Humanos de sus aliados, la cosa es bien diferente, lo que demuestra la falsedad de sus preocupaciones.

Por eso José Martí afirmó:

“Hay pocas cosas que en el mundo sean tan odiadas como los hipócritas”

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Eliminado John Bolton, pero queda Elliott Abrams.


Por  Arthur González.

El despido a caja destemplada de John Bolton, asesor de Seguridad Nacional del presidente de Estados Unidos, pudiera ser un posible cambio de táctica de Donald Trump, para ganar en apoyo popular e internacional ante el futuro proceso eleccionario, donde aspira a ser reelegido por 4 años más, pero aún queda en pie otro viejo halcón, Elliott Abrams, enviado especial para Venezuela, quien junto a Bolton  arrastraron al presidente Trump por un camino equivocado, poniéndolo en ridículo ante el descalabro sufrido por el apoyo a Juan El Títere Guaidó.

Bolton le hizo mucho daño a Estados Unidos con sus propuestas nefastas, como la retirada del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la salida del acuerdo nuclear con Irán y la recomendación de una guerra contra ese Estado, la organización y financiamiento de la fallida intentona golpista en Venezuela, encabezada por El títere Guaidó y Leopoldo López, demostrándole a Europa la ausencia total de apoyo popular a esos opositores, sostenidos económica y políticamente por Washington.

Otras de las infortunadas posiciones asumidas por el halcón Bolton, fue su oposición a una negociación seria con Corea del Norte y con Rusia para restablecer su participación en el G-7.

Elliott es muy probable que termine siendo expulsado con la misma receta aplicada contra Bolton, al no lograr remover las bases del apoyo popular al presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, a pesar de la intensa y despiadada guerra económica, comercial y financiera a la que someten al pueblo de ese gigante sudamericano, dueño de las más grandes reservas de petróleo del planeta.

La cruzada mediática contra el presidente Maduro, haciéndolo parecer como un líder incapaz, fracasó, porque cada una de las medidas tomadas por él ante la escalada yanqui para caer de rodillas, demuestran su capacidad de dirección, liderazgo y fortaleza, demostrado en el respaldo de la mayoría de los venezolanos, al comprender que Estados Unidos es el único responsable de las carencias y limitaciones que hoy padecen.

La reciente fabulación propagandística de Abrams contra Venezuela, es la fabricada “acogida” de los líderes guerrilleros colombianos, para confundir a la opinión pública internacional, mentira que pretende desviar la atención de la contundente denuncia venezolana, sobre los planes terroristas que Colombia organizó contra la estabilidad y seguridad de Venezuela.

En esa denuncia, la parte venezolana mostró magistralmente los planes tejidos desde Colombia, señalando a cada uno de los elementos terroristas implicados, sus campamentos y materiales explosivos que serían empleados contra instalaciones estatales de Venezuela, actos que sin dudas estaban financiados con dinero de Estados Unidos, el más interesado en apoderarse de las riquezas mineras venezolanas.

La mano de Elliott Abrams se percibe en sus propias declaraciones, al exponer: “La comunidad internacional debería estar muy preocupada por el apoyo de Maduro a los narcoterroristas”.

Además, reiteró el soporte total de Estados Unidos a Colombia, frente a la tensión con Venezuela, pero no mencionó la ola de asesinatos de los líderes comunitarios colombianos, ni las decenas de ex guerrilleros que son literalmente cazados, por fuerzas paramilitares sostenidas por el gobierno de Colombia.

Al constatar el fracaso de sus acciones de guerra económica contra Venezuela, ahora se lanzan en la desprestigiada OEA, a solicitar la activación del TIAR, Tratado Interamericano de Defensa Reciproca, que se aplica solo ante una posible agresión a un estado miembro. Sin embardo, cuando Estados Unidos invadió militarmente a la República Dominicana y a Panamá, la OEA no se acordó de la vigencia del TIAR.

Para lograr esa aprobación por 12 países, el Departamento de Estado intimidó fuertemente a varios gobiernos, ya que la convocatoria fue realizada por el embajador que representa ilegalmente a Juan El Títere Guaidó, porque Venezuela se retiró oficialmente de la OEA.

Hace unas semanas, John Bolton había asegurado: “mi gobierno responderá con represalias a cualquier país que apoye al gobierno de Maduro”, y añadió: “es una herramienta rara vez empleada por Estados Unidos y sólo la hemos utilizado con moderación en el último medio siglo”.

Todo el mundo sabe que la intimidación es precisamente su arma más eficaz para someter a los gobiernos.

En la segunda quincena de septiembre 2019, los Cancilleres de los países firmantes del TIAR, se reunirán nuevamente para decidir las medidas a tomar contra Venezuela, entre las que pudieran estar la ruptura de relaciones diplomáticas e incluso un bloqueo aéreo y marítimo, algo que demuestra la impotencia yanqui ante el fracaso de sus políticas para derrotar a la Revolución bolivariana.

Hoy los 55 países que reconocieron a Juan El Títere Guaidó, entre ellos algunos europeos, están en la disyuntiva de enfrentarse a los yanquis por haberlos engañado, o volver a darle apoyo a Nicolás Maduro, quien exhibe gobernabilidad y moral ante las patrañas imperiales, evidenciando quien es verdadero usurpador del poder en Venezuela.

Veremos si la Unión Europea acepta las presiones del enviado especial de Estados Unidos, Elliott Abrams, quien exigió imponerle nuevas sanciones al régimen de Maduro, al considerar que “las reticencias europeas a adoptar más medidas, no han ayudado a las negociaciones entre el Gobierno y la oposición del país latinoamericano auspiciadas por Noruega”.

No se puede perder de vista la política del garrote empleada por Estados Unidos, contra países que mantienen su soberanía e independencia, como lo hacen contra Irán, algo que dejó claramente expuesto su actual Secretario de Estado, Mike Pompeo, al asegurar:

“La política de máxima presión de Washington, está diseñada para cambiar el comportamiento de Teherán, y tomando en cuenta la severidad de las sanciones, parecen diseñadas para poner de rodillas a Irán. Ahora hemos hecho que la economía iraní sea un desastre”.

Es la misma fórmula que aplican contra Cuba y Venezuela, a pesar del fracaso y rechazo que reciben de sus pueblos, que los repudian y vencen cada día, porque como señaló José Martí:

“El aire de la libertad tiene una enérgica virtud que mata a las serpientes”

 

 

 

Marco Rubio y sus mentiras.


Por Arthur González.

A quién querrá engañar el senador Marco Rubio al asegurar en su cuenta Twitter:

“Cuba es libre de comerciar con cualquier país. El embargo estadounidense no es un bloqueo internacional, como tergiversa intencionalmente la Cancillería cubana al asegurar que el embargo es un bloqueo y lo usa como excusa de su modelo económico fallido”.

La ignorancia es atrevida, pues solo con leer algunos de los documentos escritos por la CIA y el Departamento de Estado, el mencionado Senador se daría cuenta de sus falacias.

El conocido Proyecto Cuba, aprobado por el presidente John F. Kennedy el 18 d enero de 1962, afirma claramente:

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país”.

Ni embargo ni bloqueo aparecen en dicho documento.

En ese mismo Proyecto se expresa:

“El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio”.

Entre las 13 tareas diseñadas para afectar la economía cubana, hay varias que afirman:

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de los planes para ganar la cooperación de los aliados de la OTAN (bilateralmente o en el foro de la OTAN, como sea más apropiado) El objetivo es convencer a esas naciones a dar los pasos para aislar a Cuba de Occidente.  

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de las acciones adoptadas con Japón, quien tiene un comercio comparativamente importante con Cuba, las cuales son similares a las seguidas con las naciones de la OTAN”.

Cuba nunca ha dejado de acusar a Estados Unidos por esa criminal política que pretende matar de hambre y enfermedades al pueblo, algo que la propia CIA reconoce en sus documentos desclasificados, que al parecer olvidó el Senador.

El 12 de diciembre de 1963, un extenso memorando de la CIA, ya desclasificado, afirma sobre la situación interna de Cuba:

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre […] estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

En fechas más recientes, las multas impuestas a los bancos internacionales demuestran que aquellos que se atrevan a ejecutar alguna transacción financiera con Cuba, por compras o pagos a compañías extranjeras, pueden correr la misma suerte que el Banco francés PNB Paribas, sancionado, bajo la administración Obama, a pagar 10 mil millones de dólares, al igual que el Banco francés Société Générale S.A. quien pagó a Estados Unidos una multa ascendente a mil millones 340 mil dólares.

El Banco canadiense Toronto Dominion (TD), fue multado por Estados Unidos en 955 mil 750 dólares, por violar las regulaciones del bloqueo a Cuba. El grupo bancario italiano UniCredit pagó mil 300 millones de dólares como sanción por violar las leyes del bloqueo económico; al igual que Banco francés Credit Agricole que fue multado en 787,3 millones de dólares por similares motivos.

Estos ejemplos son solamente a la banca internacional, pero a la lista se suman las presiones y sanciones a entidades comerciales que procuran establecer negociaciones libres con Cuba.

No por gusto anualmente la Asamblea General de la ONU, vota en contra del Bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra la Isla, con excepción de los yanquis y su aliado incondicional, Israel.

Las embajadas estadounidenses en el mundo espían a las empresas extranjeras que ejecutan negocios con alguna cubana, a las que amenazan y presionan para que no le vendan nada a Cuba, ejemplos sobran, e incluso cuando no pueden impedirlo la CIA se ha ocupado de sabotear los productos, con el propósito de evitar el desarrollo económico cubano.

Especialistas del Council on Foreign Relations, CFR, de Estados Unidos, publicaron en 1999 propuestas para modificar la política hacia Cuba y en sus objetivos plantean sin tapujos:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana, y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Marco Rubio podrá engañar a sus votantes en Miami, pero los cubanos saben perfectamente como la política yanqui pretende asfixiar la economía de Cuba.

Solo bajo la administración de Barack Obama, Estados Unidos sancionó a decenas de entidades europeas por establecer negociaciones con La Habana, las que pagaron al gobierno yanqui un acumulado de 14 mil 404 millones 358 mil 605 dólares, persecución implacable que el Senador omite.

La obsesión enfermiza es tal que, hasta empresas artesanales cubanas para la fabricación de abanicos femeninos, están contempladas entre las sancionadas.

Los barcos extranjeros que toquen puertos cubanos, se ven obligados a esperar 6 meses para entrar en puertos estadounidenses, algo insólito en el comercio internacional.

Por tanto, Marco Rubio continuará negándolo, pero la guerra económica que se le hace al pueblo de Cuba desde hace 60 años, mantiene vigentes las recomendaciones hechas por el subsecretario de Estado yanqui en 1960, cuando escribió:

Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba; negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Después de 12 administraciones yanquis obcecadas por ver caer a la Revolución, valdría la pena que se convencieran que con Cuba no han podido, no pueden ni podrán, porque millones de cubanos no desean volver al pasado con una Enmienda Platt, que permitía la intervención militar de Estados Unidos y hacer lo que desearan en la Isla.

Por esos motivos alertaba José Martí:

“…impedir a tiempo con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Receta made in USA para cambios políticos en Latinoamérica.


Por Arthur González.

En los últimos años, los ideólogos yanquis ejecutan una receta para provocar cambios políticos en aquellos países con gobiernos de izquierda, llegados al poder mediante elecciones populares.

Brasil vivió campañas de prensa con noticias falsas para conformar una matriz de opinión negativa contra la presidenta Dilma Rousseff, unido al reclutamiento y compra de diputados y jueces para sacarla de la presidencia sin una sola prueba legal. La receta funcionó y por eso pudo ascender el verdadero corrupto, pero fiel servidor de los Estados Unidos, Michel Temer, quien logró rápidamente iniciar el desmontaje de los beneficios sociales para el pueblo que, desde la presidencia de Luis Ignacio Lula, se habían instaurado.

La receta contempla también la persecución judicial a través de jueces sobornado y presionados, con el propósito de evitar que candidatos de izquierda alcancen la presidencia, como hicieron con Lula, acusado por la prensa de derecha al servicio de la embajada yanqui, sin una sola prueba para ser condenado y encarcelado.

Argentina siguió el mismo camino de las cruzadas propagandísticas contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, su actual acoso político y posible enjuiciamiento, impedirán su elección como presidenta de un país, en que su sucesor, Mauricio Macri, fiel agente de la CIA, lo convirtió en uno de los más empobrecidos de América Latina.

Informes oficiales afirman que la inflación allí aumentó en marzo un 4,7 por ciento respecto a febrero 2019, y hoy acumula un incremento del 11,8 por ciento en el primer trimestre del año, algo que elevó a 5,7 por ciento los precios en los últimos doce meses, uno de los más altos del mundo, arrojando a cientos de miles de personas a las calles al quedar sin trabajo y no poder pagar sus viviendas; de ahí que la pobreza en Argentina subió al 32 por ciento y el desempleo al 9,1, al cierre del 2018, gracias a la política neoliberal impuesta por el hombre de Washington en Buenos Aires.

En Ecuador, el solapado agente CIA, Lenin Moreno, siguió al pie de la letra las orientaciones impartidas por los oficiales que le dirigían para obtener información sobre los planes del Presidente Rafael Correa, sus relaciones con UNASUR, el ALBA, la CELAC y demás organismos y mecanismos de integración creados para enfrentar las políticas imperialistas en la región, con el fin de sacar de la pobreza a millones de personas.

Moreno es el ejemplo vivo del daño que causa un político reclutado por la CIA, no solo en su país sino en la región, donde arremetió contra su vicepresidente Jorge Glas, hasta encarcelarlo sin pruebas, para frustrar su posible carrera a la presidencia de Ecuador.

Igual acción pretendió ejecutar contra Correa, al que le fabricaron una acusación para encarcelarlo y anularlo políticamente, idéntica receta aplicada contra Lula y Cristina.

Para descabezar a la izquierda ecuatoriana el agente Lenin Moreno la emprendió contra el ex canciller Ricardo Patiño, poniéndose de manifiesto que dentro de la reunión del Movimiento Revolución Ciudadana al que pertenece, existen otros agentes de la CIA, pues la acusación que le hacen es por haber propuesto unirse para hacer propuestas públicas, durante una reunión del pasado año 2018.

Con vistas a evitar su captura, Patiño se vio obligado a salir del país solo horas antes de ejecutarse la orden de su apresamiento.

Sin embargo, Cuba es acusada y sancionada por detener, momentáneamente a los asalariados de Washington que reciben instrucciones de hacer provocaciones en la vida pública, a pesar de que las autoridades no los acusan ante los tribunales por tales delitos.

Moreno en cuanto asumió la presidencia se quitó el disfraz de izquierdista e inició el desmontaje de todo lo construido por el gobierno de Correa, sustituyéndolo por modelos neoliberales. Antes, preparó el camino judicial para perseguir a todos los revolucionarios, al reformar la estructura judicial para lo cual cambió fiscales, jueces e integrantes del Tribunal Constitucional.

Dejando en claro su adicción a la Casa Blanca, aceptó que Estados Unidos abriera oficinas militares en Ecuador bajo fachada, como las que tuvieron en gobiernos anteriores al de Correa, en que la CIA llegó a instalar escuchas secretas en ese país para espiar a funcionarios, sindicatos, partidos políticos y movimientos populares.

Mauricio Macri, Sebastián Piñera, Jair Bolsonaro e Iván Duque, encabezan la lista de presidentes plegados a los dictados yanquis contra la república Bolivariana de Venezuela y su presidente constitucional Nicolás Maduro, a los que rápidamente se sumó Lenin Moreno para recibir al títere Juan Guaidó, fabricado por Estados Unidos.

Todos aplican las políticas neoliberales que desea el FMI, incrementando los niveles desigualdad y pobreza en sus países.

Duque persigue con saña criminal a los líderes sociales sin ser sancionado ni acusado por los yanquis, la Organización de Estados Americanos, OEA, y la Unión Europea.

Parte de esa receta yanquis son las condenas de la OEA, donde el también agente CIA, Luis Almagro, cumple disciplinadamente las órdenes de los oficiales que lo dirigen, por eso el apoyo total que le ofrecen la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

La historia recoge las recetas made in USA que actualmente cambian los antiguos golpes militares por el reclutamiento de políticos, para que con una conducta supuestamente de izquierda, con promesas a favor de pueblo contra la corrupción y acusaciones falsas hacia presidentes con posiciones anti yanqui, logren ascender al poder con el voto popular de las masas manipuladas por las campañas mediáticas, atestadas de noticias falsas en las redes sociales.

Por personajes como esos definió José Martí:

“Ocultos están largo tiempo la traición y el engaño, más una vez sospechados, tienen para ser descubiertos rapidez asombrosa”.

 

 

Democracia yanqui al estilo de las cañoneras.


Por Arthur González.

A la par que Washington exige a otros, democracia, elecciones libres, múlti partidismo y libertad de pensamiento, ellos lo ignoran cuando existen gobiernos que luchan por mantener su soberanía nacional. Por esa razón, pisotean el resultado de las elecciones populares, la libre expresión y aquellos partidos que no responden a sus intereses hegemónicos, algo que se pone en evidencias en Venezuela.

Después de Cuba, el país que más agresiones recibe es precisamente Venezuela, a quien le aplican las mismas recetas políticas, la despiadada guerra económica, comercial y financiera, intentos de asesinato a sus líderes, una guerra mediática descomunal, unido a las presiones de todo tipo que ejercen los yanquis contra países del mundo para que se le unan a su guerra contra Nicolás Maduro.

Lo triste del asunto es ver como gobiernos supuestamente soberanos, son obligados mediante el chantaje abierto y total, a que obedezcan al imperio estadounidense, violando todas las normas legales.

La propia Unión Europea y en especial Federica Mogherini, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, se adhirieron a Estados Unidos en sus agresiones contra Venezuela, aceptando la guerra económica y mediática, en contraposición con la actitud asumida en el caso de Cuba, donde son firmes en su oposición al bloqueo comercial, económico y financiero impuesto por los yanquis desde hace 60 años.

La más reciente operación subversiva de Estados Unidos contra Caracas, es el auto nombramiento del diputado Juan Guaidó como presidente de Venezuela, selección que hizo la CIA desde su embajada, en un intento desesperado por sustituir a Maduro, algo que no han podido hacer en todos estos años, a pesar de las medidas económicas aplicadas que persiguen dar la imagen de que su gobierno es el responsable de desabastecimiento alimentario.

Estados Unidos ha retomado su política de las cañoneras que tanto empleó en el siglo XX en todo el mundo, en especial en América Latina, la que consideran su patio, y el ahora pretendido golpe de estado en contra del Presidente constitucional Nicolás Maduro, es más que evidente.

En esa operación de la CIA con el apoyo del Departamento de Estado, está previsto que la OEA declare su respaldo al títere Guaidó, y de ahí a la convocatoria del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca no hay más que un paso, con el propósito de darle un carácter legal a la intervención militar contra el pueblo venezolano, lo que convertiría a la región en un peligroso volcán de consecuencias imprevisibles, porque los pueblos se levantarían contra esa ocupación militar yanqui y la sangre correría de ambos lados.

El presidente Donald Trump rodeado de halcones que solo desean la guerra, puede tomar la decisión equivocada y aprobar una invasión contra Venezuela a un precio muy alto políticamente para él, en momentos que pasa por una fuerte crisis, debido a la falta de dinero para pagarle a miles de empleados federales, a lo que se suman las acusaciones que le persiguen desde su toma de posesión.

Esta operación subversiva contra Venezuela, es un intento desesperado de la CIA ante la frustración de no contar con una oposición unida, sin prestigio y con falta de apoyo popular en el pueblo.

El mundo puede constatar la doble moral de los Estados Unidos, que a la vez que exigen elecciones libres y democráticas, no respetan el resultado de las urnas, debido a que el elegido es un presidente socialista que nunca aceptarán.

Contra Venezuela los yanquis aplican todos los métodos conocidos, desde golpe de estado y secuestro del presidente Hugo Chávez en el 2002, imposición de un presidente nombrado desde Washington, conocido como “Pedro el Breve” por las pocas horas que duró a pesar del respaldo de países como España, actos vandálicos y terroristas contra instituciones estatales, industrias y centros de educación, barricadas en las calles, saqueo de comercios y el asesinato de personas en plena vía pública, algo que no recibió el rechazo de la Unión Europea, ni de la OEA.

Tantos fracasos y pérdida de sumas multimillonarias de dólares mal gastados, en una oposición dividida y seguramente penetrada por los órganos de seguridad venezolanos, dan como resultados la actual operación de querer nombrar de dedo, a un presidente que no ha sido electo democráticamente, ni tiene el respaldo del Tribunal Supremo de Justicia, el que declaró nulo los actos del títere Juan Guaidó, algo que también ratificó la Sala Constitucional del máximo organismo de Justicia de Venezuela.

Una prueba contundente de que todo es parte de una operación subversiva de la CIA coordinada con varios factores, fue la inmediata publicación de Wikipedia en español, dedicada al títere de los yanquis Juan Guaidó, algo sin antecedentes en otros golpes de estado acontecidos en años recientes, en África y Medio Oriente.

Los países que de ipso facto dieron su respaldo al títere, fueron los aliados de Estados Unidos, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Ecuador, Costa Rica, Canadá, Paraguay y por supuesto el incitador del golpe, Estados Unidos, situación que pudiera facilitar que el Consejo Permanente de la OEA apruebe una solicitud de invasión, bajo el pretexto yanquis de capturar al presidente Maduro, como esgrimieron para invadir a Panamá en 1989 y apresar al presidente Manuel Antonio Noriega.

La posición asumida por Canadá, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk y de Federica Mogherini, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, demuestra como ante las presiones imperiales de los yanquis, bajan la cabeza y algunas ropas, para servirle rápidamente al amo, sin miramientos, ni principios de soberanía e independencia.

Vergüenza sentirán dentro de algunos años cuando se desclasifiquen los documentos de esta operación de inteligencia, y los nombres de todos los funcionarios que se prestaron para esa conjura yanqui, salgan a luz pública y sientan el despreció del mundo por la actitud servil tomada contra un pueblo valeroso, que asume con mucha dignidad su destino de ser libre e independiente.

Sabio fue José Martí cuando escribió:

“La verdad quedará dicha, porque reposa en el fondo de los actos humanos, como la felicidad en el fondo de la muerte”.

 

Sin careta ni antifaz Washington dirige la oposición contra Venezuela.


 

Por Arthur González.

Desde el ascenso de Hugo Chávez al poder, Estados Unidos inició sus acciones para derrocarlo al no acepta un gobierno más con tendencias socialistas en América Latina, región considerada desde el siglo XIX como su patio particular. La historia recoge decenas de golpes militares organizados desde Washington, invasiones y planes desestabilizadores diseñados y ejecutados por la CIA, contra países latinoamericanos que no eran de su agrado.

Apantallada detrás de la USAID y la NED, la CIA financia, instruye y abastece a la llamada oposición venezolana, como hacen contra Cuba, Bolivia, Brasil, Ecuador, Argentina y todos los países que asumen políticas nacionalistas en favor de sus pueblos, algo que Estados Unidos no tolera.

Contra la Revolución bolivariana de Venezuela intentaron los mismos planes aplicados en Cuba, excepto la invasión mercenaria, que aún no descartan con el apoyo de Colombia y ahora con Brasil. El golpe militar ejecutado contra el presidente chileno Salvador Allende, también fue puesto en práctica en Venezuela, apresando al presidente constitucional Hugo Chávez, sin respetar instituciones legales y el voto popular que lo eligió por amplia mayoría.

Cuando los yanquis desean alcanzar sus objetivos pisotean leyes, democracia y elecciones libres; sin mirar Asamblea Nacional, las voces del pueblo, los derechos humanos y menos el parecer de los partidos políticos establecidos. Como si fuera un buldócer de alto poder, arrasan con todos los que se opongan a sus intereses, a partir de sus principios imperialistas de “la sacrosanta seguridad nacional” de Estados Unidos.

Ahora, cuando el presidente Nicolás Maduro asumirá por mandato popular otro período presidencial, los yanquis se cocinan el hígado porque no pudieron desilusionar al pueblo y hacerle creer que las penurias económicas que atraviesa Venezuela, son culpa de la Revolución bolivariana, y no de las permanentes acciones de guerra económica, comercial y financiera que desde Washington le aplican a ese pueblo.

Tal como hicieron contra Cuba en febrero de 1962 durante la reunión de la OEA, donde el Departamento de Estado yanqui presionó a todos los gobiernos de la región, organizaron al Grupo de Lima para acusar a Venezuela y negarle reconocimiento al nuevo gobierno encabezado por el presidente Maduro, ya que en la OEA con el agente CIA Luis Almagro, no pudieron lograrlo.

Al pueblo venezolano le han aplicado todas las fórmulas posibles, desde el golpe suave ideado por Gene Sharp, que tan excelentes resultados les dio contra Polonia en la década de los 80 del siglo XX; el reclutamiento de altos funcionarios del gobierno, el ejército e instituciones jurídicas; cruzadas de prensa para deformar la realidad; el apoyo total de la alta jerarquía católica; la burguesía nacional; estimulación a la emigración; el acaparamiento de productos alimenticios para provocar escasez; la corrupción administrativa a todos los niveles y otras recetas más, pero el pueblo sigue mayoritariamente dándole apoyo a su Revolución que, como nunca antes, se ocupa de las clases más pobres del país.

Venezuela estuvo gobernada desde el siglo XX por dirigentes corruptos que se enriquecieron robándose las riquezas del país, pero ninguno recibió una acusación o medida coercitiva por tales hechos, debido a que todos se plegaron a las órdenes yanquis y entregaron los recursos naturales y gran parte de la economía nacional a los norteamericanos.

Cuando Chávez inició los programas sociales para darle salud gratuita al pueblo, educación, cultura, deportes, viviendas e igualdad para las mujeres, Estados Unidos puso en práctica su maquinaria de inteligencia y subversión para destruirlo, pensando que eliminándolo físicamente el proceso revolucionario acabaría, lo mismo que pensaron erróneamente con Cuba.

Los yanquis no creen en ideología y todo lo calculan en base a su política interna, obviando la experiencia de sus permanentes fracasos con la Revolución cubana.

Ante el nuevo ciclo presidencial de Nicolás Maduro, el lacayo Grupo de Lima, que agrupa a varios países del hemisferio, por instrucciones del Departamento de Estado, declaró nuevamente la “ilegitimidad” del nuevo período presidencial e instó a Maduro a entregarle el poder a la Asamblea Nacional, como si el voto popular, que es en definitiva la voz del pueblo, no contara.

Ni intentos de golpe militar, planes de asesinato, guerra económica, comercial y financiera, ni campañas cargadas de mentiras, podrán derrocar a esa Revolución porque es verdadera, democrática y le ha dado un ejemplo al mundo de que pueden gobernar, porque es el pueblo quien lo decidió, en las casi dos decenas de veces que acudió a votar libre y soberanamente por su proceso.

Vergüenza debería darle a la Unión Europea por respaldar a Estados Unidos en su guerra contra Venezuela, manteniendo un doble racero porque expresan abiertamente que el Bloqueo contra Cuba debe cesar y a la vez acusan al gobierno venezolano, se unen a las sanciones yanquis e incitan a no reconocer los comicios en los que se impuso el presidente Nicolás Maduro, por considerar que dichas elecciones no fueron “libres ni justas”.

¿Por qué no dijeron lo mismo de las elecciones de Estados Unidos donde Donald Trump no ganó el voto popular? ¿O las de Brasil en las cuales el capitán Bolsonaro utilizó las redes sociales para divulgar noticias falsas y manipular la opinión popular?

¿Que han declarado respecto a las patrañas diseñadas en Washington contra la presidente Dilma Rousseff y el presidente Luis Ignacio Lula?

Hay mucha desvergüenza y doble moral en ese mundo mal llamado “libre y democrático”, permitiéndole a Israel que asesine diariamente a decenas de palestinos, quien se resiste a cumplir con las resoluciones de la ONU, siempre con el respaldo de Estados Unidos.

El pueblo venezolano decidió su destino y hay que respetarlo, dejar de intervenir en sus asuntos internos y que pueda prosperar soberanamente sin guerras económicas, comerciales, financieras y mediáticas. De ahí su lucha constante para mantener la independencia de su patria, porque como aseguró José Martí:

“La lucha racional y sincera por una patria decorosa y libre, redime a los hombres honrados de esa creciente amargura”.

 

 

La CIA pretende perpetuar a Luis Almagro en la OEA.


Por Arthur González.

Mientras en Estados Unidos fabrican campañas de descredito contra Nicolás Maduro y Evo Morales, por reelegirse como presidentes de Venezuela y Bolivia, ahora pretenden hacer lo mismo con el agente secreto de la CIA, Luis Almagro, actual Secretario General de la OEA y punta de lanza de los yanquis en sus intentos por cercar políticamente a Venezuela, e incluso con la pretensión de apoyar una invasión militar.

Almagro fue elegido en 2015 después que el Departamento de Estado presionara a los dos candidatos, el ex vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein y el jurista peruano Diego García-Sayán, para que retiraran sus respectivas candidaturas, recibiendo el voto de los 33 países miembros de la OEA, al contar con la imagen de un hombre de izquierda, hasta ese momento Canciller nombrado por el entonces presidente del Uruguay, José Mujica.

Como brazo derecho de los yanquis, Almagro se quitó el disfraz de hombre con ideas de izquierda, pues su misión a partir de ese instante fue la de condenar a Venezuela y a su presidente constitucional Nicolás Maduro, con vistas a respaldar todas las acciones de Washington por sacarlo del poder.

Evidentemente las instrucciones que recibía de la CIA y el Departamento de Estado, eran la de lograr que la Asamblea General de la OEA aprobara la condena a Venezuela, para lo cual en 2016 invocó la Carta Democrática Interamericana, al considerar que el orden democrático en ese país caribeño había sufrido alteraciones graves, pero no obtuvo el consenso necesario porque no todos los países se sumaron a esa componenda made in USA.

La actitud servil de Almagro se hace evidente en cada sesión de trabajo de la OEA, posición respaldada por el Canciller chileno, Roberto Ampuero, quien tiene una trayectoria política similar a la del uruguayo, porque de militante comunista refugiado en Cuba, casado con la hija de un viejo dirigente del partido, saltó de la noche a la mañana a la posición de derecha pro yanqui, a pesar de que durante décadas los atacó y condenó.

Para su deseada reelección, Almagro declaró recientemente que cuenta con el respaldo de varios países, principalmente de Chile y Colombia, ambos con gobiernos subordinados a la política de Estados Unidos.

Los yanquis requieren en la OEA de un hombre que responda totalmente a sus intereses geopolíticos en Latinoamérica, y ningún candidato será mejor que ese hombre reclutado por la CIA en 1979 para cumplir misión diplomática en Irán, país que presidió años más tarde el importante Movimiento de Países No Alineados, MNOAL, organización de máxima prioridad política para el trabajo de las agencias de inteligencia estadounidense.

Tal es así que cuando Luis Almagro asumió en 2015 su cargo como Secretario General, declaró oficialmente que no buscaría la reelección, e incluso en abril 2018 publicó un video donde afirma: la reelección no es un derecho humano, e impedir la reelección no limita los derechos de los candidatos o los votantes”, debido a que Estados Unido está opuesto a la reelección de Evo Morales y de Nicolás Maduro, líderes que no son del agrado de la Casa Blanca y por eso ejecuta numerosos planes encubiertos para derrocarlos.

El ascenso a la presidencia de Brasil del capitán Jair Bolsonaro, junto a los de Argentina, Chile y Colombia, constituyen pilares de apoyo a la decisión anunciada por el hombre de la CIA en la OEA, pero la llegada de Manuel López Obrador a la presidencia de México, cambia el panorama latinoamericano, el que, unido a Venezuela, Bolivia y los países del Caribe, le harán más difícil el camino al Departamento de Estado yanqui para imponer sus políticas imperiales en la región.

Ahora la disyuntiva de Estados Unidos está en que hacer contra Maduro antes de las próximas elecciones, algo bien difícil de planificar con una oposición política desprestigiada, sin apoyo popular, dividida y carente de liderazgo, porque a pesar de la incrementada persecución financiera, la guerra económica y comercial que aplica Estados Unidos y sus aliados europeos, Venezuela sigue en pie de lucha apoyando a su presidente y la obra de la Revolución chavista.

En su intento para atacar también a Cuba antes del 10 de diciembre, día de los derechos humanos, Almagro convocó, a toda carrera, una reunión para atacar a la Revolución en un arranque de impotencia, pues llevan 60 años sin poder derrocarla, ni mermar el apoyo mayoritario del pueblo.

Vergüenza debería darle a Estados Unidos que ha malgastado miles de millones de dólares en acciones encubiertas, planes de terrorismo de estado, invasión mercenaria, cientos de planes para asesinar a su principal líder, guerra económica, financiera y biológica, subversión política, unido a la estimulación de una emigración masiva, sin alcanzar su objetivo.

La fabricada “oposición”, según sus propios documentos desclasificados, “no tiene respaldo alguno, carece de programas políticos para sustituir la obra revolucionaria, buscan la forma de obtener muchos dólares para satisfacer sus ambiciones personales y la mayoría de sus escasos miembros responden a la Seguridad del Estado cubano”.

Una de las invitadas a ese show mediático es Martha Beatriz Roque Cabello, quien los ha engañado reiteradamente con eventos que nunca se celebraron, pero le permitieron embolsillarse miles de dólares y hacer falsas huelgas de hambre que pusieron en ridículo a diplomáticos yanquis, periodistas de agencias internacionales de prensa, e incluso a otros “disidentes” que fueron en su apoyo.

Triste papel el jugado por Luis Almagro, quien pasará a la historia como uno de los peleles más sumisos a Estados Unidos, lo que hace tener presente a José Martí cuando expresó:

“Los hombres que se dejan marcar como los caballos y los toros, van por el mundo ostentando su hierro”.