Venezuela una historia repetida


Por Arthur González

Los métodos subversivos empleados hoy contra Venezuela por la CIA y el Departamento de Estado, son los mismos que utilizaron contra la Revolución cubana en 1960 y a pesar de sus fracasos insisten en  repetirlos, con la esperanza que les den resultados 58 años después.

Miles de millones de dólares son repartidos entre los partidos de la oposición venezolana, ilusionados en tener éxitos en sus propósitos de derrumbar la Revolución Bolivariana, unido a la teoría subversiva de Gene Sharp, más los consejos que le diera el polaco Lech Walesa a Leopoldo López, durante la visita que hiciera hace tres años al Instituto Walesa en Varsovia, junto a algunos asalariados cubanos.

Ninguna de esas viejas recetas ha triunfado y el pueblo venezolano sigue apoyando su proceso social, a pesar de las penurias causadas por la guerra económica implantada por Estados Unidos, copiando la misma receta aplicada contra el pueblo cubano.

Al revisar los lineamientos que estableció la CIA y el Departamento de Estado contra la Revolución cubana, se aprecia total coincidencia de acciones y objetivos, tal es el caso de lo propuesto por el entonces Sub Secretario de Estado para el hemisferio occidental, en abril de 1960, en el cual expresó:

“…el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Eso mismo hacen contra Venezuela en los últimos años con similar interés, sin lograr que el pueblo se subleve contra el presidente Nicolás Maduro.

Al releer los documentos de la Operación Mongoose, aprobada por el presidente J.F. Kennedy en enero de 1962, conocida oficialmente como Proyecto Cuba, se aprecia una semejanza en los objetivos que desean hoy alcanzar en Venezuela, al afirmar dicho documento:

“…. La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Como se aprecia, es una copia de la actual situación contra la Revolución Bolivariana.

El mismo Proyecto Cuba de 1962 afirma:

“El clímax del levantamiento saldrá de la reacción airada del pueblo ante un hecho gubernamental (producido por un incidente), o de un resquebrajamiento en la dirección política del régimen o de ambos incluso. (Desencadenar esto debe constituir un objetivo primordial del proyecto). El movimiento popular aprovechará el momento del clímax para iniciar un levantamiento abierto. Se tomarán y se mantendrán ocupadas las áreas. En caso de ser necesario el movimiento popular pediría ayuda a los países libres del Hemisferio Occidental. De ser posible, Estados Unidos, en concierto con otras naciones del Hemisferio Occidental, brindaría apoyo abierto a la sublevación del pueblo cubano. Tal apoyo incluiría una fuerza militar, si fuera necesario”.      

¿Qué ha sucedido en Venezuela? la desprestigiada OEA salió nuevamente a jugar el papel asignado por Estados Unidos, con el apoyo de países lacayos, tal y como hicieron contra Cuba en 1962. Basta con analizar lo expuesto en el Operación Mongoose, para constatarlo, pues la misma afirma:

El Departamento de Estado ha diseñado un esquema liberal. La CIA está elaborando una firme plataforma con esos puntos de vista para que los cubanos que operarán en Cuba estén dispuestos a arriesgar sus vidas, y sobre lo cual se puede generar un apoyo popular”.

Iguales actos le orientan a la oposición venezolana, financiaron las llamadas Guarimbas, unidas a las acciones terroristas contra instituciones estatales, fuerzas policiales y seguidores chavistas.

En cuanto al papel de la OEA hoy, es el mismo asignado contra Cuba en 1962, pues según consta en la Operación Mongoose:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio. Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano (similar a la de EE.UU. para Rusia, de 1919-20), como un medio para lograr la simpatía del pueblo cubano sin tener que reconocer al gobierno comunista. La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA. La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto”.

Si alguien aún tiene dudas, puede dedicarse a leer un grupo de planes contra la Revolución cubana para darse cuenta que los yanquis, como perros hueveros, se reiteran, aunque que se les queme el hocico.

A pesar del dinero mal gastado, Venezuela al igual que Cuba seguirán su camino libres y soberanas, enfrentándose al poder de Washington que no se dará por vencido, aunque no alcancen los resultados pretendidos.

Los yanquis si fueran menos soberbios y prepotentes actuarían como dijo José Martí:

“No debe perderse el tiempo en intentar lo que hay fundamentos sobrados para creer que no ha de lograrse”.

 

 

Donald Trump contra la CIA


Por Arthur González

Todo indica que el actual mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido ir contra la estrategia diseñada por la CIA para Cuba, aplicada por Barack Obama en el 2014 para intentar alcanzar, por otra vía, su añejo sueño de ver caer el socialismo cubano

El empeño de Trump de complacer los caprichos de un minúsculo grupo de cubanos asentados al sur de la Florida, tiene que haber producido un fuerte encontronazo con los estrategas y altos directivos de su Comunidad de Inteligencia, al estropearle de forma atronadora sus planes para minar la sociedad de Cuba desde adentro.

Obama se dejó guiar de forma dócil y comprendió rápidamente que la táctica presentada por la CIA era mucho más inteligente que seguir haciendo lo mismo, sin obtener el menor resultado en más de medio siglo.

Ademas, la situación en América Latina conllevaba a la pérdida del liderazgo de Estados Unidos, al no querer cambiar su forma de tratar a Cuba, algo que la CIA venía exponiendo desde 1966 sin ser tomada en cuenta, lo que se puso de manifiesto el 18.11.1966 durante la rendición de cuentas respecto a los resultados de una investigación sobre sus Operaciones en Cuba, según el memorando dirigido al Comité 303, donde solicitaban la aprobación de algunas enmiendas a su último Programa presentado.

Dicho Programa se diferenciaba de los anteriores, al trazarse como como meta: “contener” al régimen de Castro, en vez de “socavar”.

En 1967 la CIA insistió en que se le aprobara un cambio de estrategia contra la Revolución y propusieron un proyecto de dirección de trabajo hacia Cuba, el cual recogía entre otros aspectos:

“Tratar de […] desarrollar contactos dentro del círculo más íntimo de Castro, […] saber más acerca de quiénes son sus asesores y qué piensan. En caso de que Castro estuviera buscando un entendimiento, uno de ellos sería el primero en saberlo y probablemente el canal para tantear el terreno”.

A su vez, Henry D. Owen, presidente del Comité de Planificación Política del Departamento de Estado, en nota remitida el 02.05.1967 al Secretario de Estado, Dean Rusk, aseguraba:

[…] “Las medidas de rechazo económico y aislamiento político a través de las acciones de la OEA, contribuyen a crearle dificultades a Castro, pero no han sacudido su control sobre el poder […] Después de seis años vale preguntarse si esta política será la mejor para hacer avanzar nuestros intereses nacionales, bajo las condiciones que puedan prevalecer en el futuro. La revisión de nuestra política podría concluir en que [···] no se requiere un cambio fundamental, pero se podrían explorar varias estrategias alternativas… aplicar una presión considerablemente creciente sobre el régimen y estudiar las posibilidades y riesgos en la búsqueda de cierto acomodo”.

Insistiendo en una variación de política, el 15 de agosto de 1968 se efectuó una reunión entre el Departamento de Estado y la CIA, para analizar las próximas acciones contra la Revolución, y como parte del conjunto de la CIA estaban:

[…] “Abordar a los líderes cubanos alrededor de Castro para asegurarles que Estados Unidos no deseaba echar por tierra los logros de la Revolución, y estaban preparados para cooperar con ellos y apoyarlos en lo que fuera necesario, en un gobierno post Castro”.

A cambio, la CIA les propondrían: Sigue leyendo

Silencio cómplice


Por Arthur González.

Luis Almagro, secretario general de la OEA y los 14 países que han apoyado las acusaciones contra Venezuela siguiendo los dictados de Washington, han quedado desenmascarados por el silencio cómplice que asumen ante la verdadera guerra civil que sufre el pueblo mexicano.

Mientras la violencia desatada en Venezuela, creada, dirigida y financiada por la CIA y el Departamento de Estado contra el gobierno bolivariano de Nicolás Maduro, en México se asesinan a los verdaderos luchadores por los derechos civiles y humanos de ese pueblo, quien sufre una cruenta guerra ejecutada por los carteles de la droga que tienen sus tentáculos en las altas esferas del gobierno azteca, e incluso en el territorio de los Estados Unidos, país que consume la mayor parte de la producción de cocaína que transita desde la frontera mexicana.

A tal punto llega la violencia en México que las cifras de muertos están por encima de Irak y Afganistán, países que soportan la ocupación militar norteamericana.

Expertos en la materia afirman que, México es el 2do país después de Siria que más violencia padece, donde esta campea ante la fría mirada de su Congreso, la OEA, el Departamento de Estado y ciertas organizaciones “humanitarias” creadas espacialmente para condenar a Cuba.

Jamás México ha sido señalado en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, ahora denominada Consejo de Derechos Humanos, ni existe en España un Observatorio de Derechos Humanos o se ha fabricado una Fundación Memorial para las Víctimas, como hacen contra Cuba.

¿Será que Estados Unidos o los parlamentarios europeos no consideran a los mexicanos seres humanos y por tanto no hay que preocuparse por los cientos de miles que desaparecen y son asesinados anualmente?

Los congresistas Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, Jeff Duncan, Carlos Curbelo y Dennis Ross, ni los senadores Bob Menéndez, Marco Rubio y Ted Cruz, alzan su voz en el Congreso de Estados Unidos en solidaridad con el pueblo que más desaparecidos y asesinados tienen en este hemisferio; por su puesto México posee un gobierno plegado totalmente a la política yanqui, a diferencia de Cuba y Venezuela que son etiquetados por Washington como gobiernos “totalitarios”.

Esos estados “totalitarios” si tienen programas sociales para mejorar la vida de sus ciudadanos, como los de salud y educación gratuita para todos, no tienen asesinatos ni desaparecidos, pero soportan una guerra económica total diseñada por la CIA, para hacerlos fracasar en su empeño de satisfacer las necesidades de la población, unida a la propagandística, y, por si fuera poco, el millonario financiamiento a una contrarrevolución fabricada y preparada también por Estados Unidos.

Mientras en México asesinan a los activistas que defienden los verdaderos derechos humanos y a periodistas que denuncian valientemente la impunidad con que actúan las bandas de narcotraficantes, en Cuba y en Venezuela, los cabecillas contrarrevolucionarios gozan de excelente salud y viajan constantemente a Miami para recibir entrenamiento, con el fin de derrocar el socialismo.

Tampoco se escucha a dirigentes políticos y activistas de derechos humanos de países latinoamericanos, solicitar la conformación de una Comisión Internacional para la Fiscalización de los Crímenes de Lesa Humanidad, como hicieron hace pocos días contra Cuba.

En Cuba no existen asesinatos ni desaparecidos, los contrarrevolucionarios transitan libremente por el país, viajan el mundo sin ser molestados y son asiduos visitantes a la embajada yanqui y otras europeas, despreocupados de cualquier ataque mortal de la policía o fuerzas paramilitares.

Sin embargo, en México las cifras de muertes se incrementan cada año y para eso no hay acusaciones ni reclamos. En el 2006, sin tener una guerra como la de Siria, la cifra de muertos llegó a 105 mil y en el 2017, solo en el primer trimestre, los muertos suman 5 mil 799, entre ellos 6 destacados periodistas, más varios activistas de colectivos de desaparecidos.

Es hora ya que la OEA, la ONU y el Parlamento europeo, tomen cartas en el asunto y conformen un Tribunal Internacional para Fiscalizar los Crímenes de Lesa Humanidad que se comenten contra el pueblo mexicano y que los funcionarios corruptos, enriquecidos de la noche a la mañana con el dinero de los narcotraficantes, paguen por lo que hacen contra el pueblo, algo que no sucede en Cuba a pesar de las campañas propagandísticas que intentan conformar matrices de opinión en su contra.

Cuánta razón tenía José Martí cuando expresó:

“En política, la única fuerza definitiva e incontrastable es la honradez”.

El mismo problema, pero tratamientos diferentes


Por Arthur González

En Venezuela la contrarrevolución es entrenada y financiada por Estados Unidos, para crear conflictos internos y más dificultades al pueblo, el mismo que resiste una guerra económica y financiera despiadada.

Al ser parte de un plan de desestabilización con el propósito de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro, electo democráticamente en las urnas, las tareas de la guerra mediática también están presentes, con el fin de deformar la realidad y hacerle creer al mundo que hay ingobernabilidad para justificar la intervención extranjera, como intentaron hacer a través de la OEA.

Durante varias semanas en los distintos medios de prensa controlados por los yanquis, se han visto manifestaciones de la contrarrevolución, sus actos terroristas e incluso la tortura y el asesinato de partidarios de la Revolución Bolivariana, sin que sean condenados por los mismos que acusan al gobierno de Maduro y pretenden satanizarlo.

Bien diferente es el tratamiento que brinda la prensa internacional a idénticas situación que acontecen en México, y ninguno de los países que atacan a Venezuela levantan la voz para pedir elecciones, un cambio de sistema político y hasta la intervención de la OEA.

El pasado 2 de mayo 2017 se produjeron fuertes enfrentamientos en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, que han dejado hasta el momento, un saldo de 12 ciudadanos muertos.

Para enfrentar esos graves disturbios, las Fuerzas Federales y Estatales fueron desplegadas, enfrentando a los manifestantes con equipos de guerra, establecieron bloqueos en la propia ciudad de Reynosa y un patrullaje exhaustivo para restablecer el orden, ante la violencia que puso en riesgo a la población.

Pero ante esas acciones propias de las fuerzas del orden no hay campañas ni acusaciones.

Sin embargo, cuando el gobierno venezolano hace lo mismo la guerra mediática es indetenible, acusándolos de represivos, a pesar de que los hechos de violencia son ejecutados por la llamada “oposición”, orientada y financiada por los Estados Unidos, con el objetivo de conformar un caos en ese país, provocando una fuerte represión gubernamental que justifique el repudio interno y externo.

Esa misma estrategia fue seguida por los yanquis en Polonia, cuando el sindicato Solidaridad, dirigido por el agente de la CIA, Lech Walesa, exhortaba a sus seguidores a manifestarse violentamente en las calles, incitando una fuerte respuesta de los agentes del orden.

No es casual que desde hace años los llamados “opositores”, entre ellos Leopoldo López, pasaran un entrenamiento con el propio Walesa, en un Instituto que lleva su nombre en Varsovia.

Estados Unidos con su pragmatismo, pretende repetir la historia, sin tener en cuenta que Venezuela no es Polonia y su proceso revolucionario tiene raíces propias y no impuestas por tanques extranjeros, como sucedió en el país este-europeo, liberado por el Ejército Rojo.

Para tener una idea más exacta de la diferencia del tratamiento político-mediático entre lo que sucede a diario en México y los actos vandálicos ejecutados por la contrarrevolución venezolana, basta señalar que el miércoles 03.05.2017, en la ciudad mexicana de Palmarito, en el estado de Puebla, soldados de la 25 Zona Militar fueron agredidos con piedras y palos por manifestantes.

El saldo de esa agresión fue de dos soldados muertos y uno herido. Una hora después, personal militar que efectuaba reconocimientos terrestres en la zona de Palmarito, Puebla, fue agredido otra vez por un grupo de hombres armados que se trasladaban en cinco camionetas, tres de ellas, blindadas.

Fuerzas militares que recorrían la zona, volvieron a ser agredidas por un grupo de personas armadas. Los soldados repelieron el ataque y abatieron a cinco agresores e hirieron a otros nueve. Sigue leyendo

Venezuela una historia repetida


 

Por Arthur González

 En la época de Internet y la digitalización resulta muy difícil engañar a los pueblos, porque hoy todos tienen acceso a documentos e informaciones que antes fueron secretas.

Lo que acontecen hoy en Venezuela es la misma historia que vivió Cuba en 1961. Las razones, ambos países acogieron el socialismo como línea para ejecutar proyectos a favor de las masas de obreros y campesinos, como la alfabetización, la salud pública, la cultura y el deporte, para el bienestar de todos.

Para nadie es un secreto que Estados Unidos no admite gobiernos con ideas socialistas y aquellos que las asuman deben pagar un alto precio por su desafío. Así sucedió con Cuba y los documentos de la CIA lo demuestran, situación que es una reproducción de los hechos que se producen en Venezuela.

Un memorando de fecha 22.11.1961, elaborado por John A. McCone, nuevo director de la CIA, afirma que dos días antes el Presidente J.F. Kennedy, lo citó a una reunión en la Casa Blanca, donde participaron el fiscal Robert Kennedy, el General de Brigada Edward G. Lansdale, jefe de la Operación Mangosta, y el Consejero asistente especial del Presidente, Richard Goodwin.

Allí el Presidente Kennedy informó un nuevo plan de acción contra Cuba a cargo del General Lansdale, con procedimientos similares al que se somete hoy al gobierno venezolano.

Aquel plan contemplaba acciones encubiertas, de propaganda en todas las formas imaginables que dieran como resultado deserciones dentro de Cuba, para desacreditar al gobierno revolucionario, unido a actividades políticas con el apoyo de países integrantes de la OEA.

El 18 de enero 1962 el General Lansdale envió al Presidente un informe donde expone las acciones para derrocar a Castro, estimulando una insurrección interna en la Isla, la cual debería recibir un respaldo clave por parte de países latinoamericanos, unido a operaciones sicológicas.

Según ese memorando, “el momento clímax de la insurrección provendrá de la ira popular ante una acción del gobierno, (causada por un incidente), o ante la violenta deserción de un importante cuadro dentro del régimen, o ambas. El movimiento popular capitalizará ese momento iniciando una insurrecciona abierta […] Estados Unidos, posiblemente en unión de otras naciones del hemisferio occidental, brindará entonces abiertamente su apoyo […] Este apoyo incluirá, necesariamente, la fuerza militar”.

El 19 de enero 1962 el gobierno de Estados Unidos circuló una propuesta para que los países miembros de la OEA ordenaran sanciones automáticas contra Cuba, si esta no interrumpía en un plazo de sesenta días, sus nexos con los países comunistas.

El resultado ya se conoce. En la reunión de cancilleres de la OEA efectuada del 22 al 31 de enero, Cuba fue expulsada por el voto de catorce de los veintiún miembros.

Documentos oficiales del Gobierno yanqui expresan textualmente:

[…] “La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto…”

Desde hace semanas la oposición venezolana, dirigida y financiada por Estados Unidos, con la complicidad del secretario general de la OEA y un grupo de países aliados de Washington, ejecutan acciones casi idénticas a las aplicadas contra Cuba hace medio siglo.

Es la misma historia contra otro gobierno no aceptable para la Casa Blanca, y buscan un incidente que dé pie para la intervención militar, ya que por las vías electorales no pudieron derrocar a Nicolás Maduro.

Las campañas mediáticas reproducen la añeja Operación Mockingbird, desarrollada en los primeros años de la década de los años 50 del siglo XX, por parte de Frank Wisner, de la Dirección de Planes de la propia Agencia, en la cual la CIA reclutó a un numeroso grupo de reconocidos periodistas de importantes órganos de prensa, para crear matrices de opinión favorables a sus planes subversivos mediante la conformación de amplias campañas de prensa, elemento corroborado por el ex oficial CIA Philip Agee, como una de las prioridades de las estaciones de la CIA ubicadas en terceros países, con el objetivo de potenciar o soslayar la cobertura de informaciones de su interés.

Las provocaciones callejeras en Venezuela no son obra de la casualidad, se conoce de los cientos de miles de dólares que las sostienen y las directivas emanadas de la embajada de Estados Unidos en Caracas, a lo que se suma la preparación recibida por algunos cabecillas de la oposición en sus visitas al Instituto Lech Walesa en Polonia.

El objetivo es provocar con sus protestas terroristas una fuerte represión gubernamental, para dar pie a la intervención militar de los países de la OEA, lo mismo que intentaron contra Cuba en 1962.

¿Por qué la OEA no toma similares medidas contra México ante los cientos de personas asesinadas y enterradas en fosas comunes, o por las decenas de periodistas aniquilados a mansalva?

Si en Venezuela sucediera algo semejante hace rato que los Estados Unidos hubieran enviado a sus marines a invadirla, pero México no tiene un gobierno con posiciones socialistas, la corrupción carcome el país, las bandas de narcotraficantes en coordinación con las mafias estadounidenses, matan diariamente a decenas de mexicanos ante la mirada cómplice de Estados Unidos, sin que la Casa Blanca proponga sanciones ni organice y financie una oposición.

Dentro de unos años el mundo conocerá los planes que hoy la CIA ejecuta contra el pueblo venezolano, tal y como los cubanos han podido acceder a las acciones encubiertas, incluidos los planes para asesinar a Fidel Castro, por parte de esos que dicen defender la democracia y la libertad.

Son muchos los hechos que apuntan contra Estados Unidos.

Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador y Nicaragua son ejemplos bien definidos de lo que son capaces de hacer esos que se auto proclaman “paladines de los derechos humanos”.

En momentos como estos hay que tener presente a José Martí, cuando nos decía:

“¡Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!

Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andas en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

 

Los verdaderos planes de Estados Unidos contra Venezuela


Por Arthur González

Nadie se llame a engaño, desde que triunfó Hugo Rafael Chávez Frías, mediante el voto popular, Estados Unidos inició planes desestabilizadores contra su gobierno, por tener ideas socialistas que beneficiaban a su pueblo.

Se conoce de los cientos de millones de dólares gastados por el Departamento de Estado con el propósito de derrocarlo, el trabajo de subversión ejecutado por la USAID en las universidades para fabricar un movimiento estudiantil contrario a Chávez, a pesar que todas las medidas aprobadas iban encaminadas a disminuir la pobreza que durante años sembró el capitalismo en Venezuela.

Las Misiones fomentadas por el chavismo a favor de los desposeídos no han sido vistas con buenos ojos en Washington, considerándolas un mal ejemplo para otros países de la región, y al igual que hicieron contra Cuba, se dieron a la tarea, con la CIA y otras agencias de inteligencia yanqui, de diseñar planes de acción encubierta para derrocar a Chávez, en total similitud con que los llevados a cabo contra Fidel Castro.

Mientras Carlos Andrés Pérez robaba a las dos manos y les reía las gracias a los yanquis, el Departamento de Estado y la OEA callaban en plena complicidad con sus desmanes, por eso al final fue a refugiarse en Miami sin ser sometido a un juicio por sus actos delictivos.

Cuando la embajada estadounidense organizó el golpe de estado, con el secuestro del Presidente constitucional incluido, la OEA no se pronunció y mucho menos habló de aplicar la Carta Democrática, todo lo contempló en silencio cómplice y con el aplauso del gobierno español encabezado por el agente José María Aznar.

Lo mismo sucedió cuando el golpe de estado en Honduras, igualmente con el secuestro del Presidente Manuel Celaya, electo democráticamente, algo inaudito que no fue condenado por la OEA, pero sí apoyado plenamente desde Washington por los congresistas mafiosos de origen cubano, Ileana Ros-Lehtinen y los hermanos Díaz–Balart.

Ahora que el gobierno venezolano toma medidas para impedir los planes que desarrolla la oposición financiada y orientada por Estados Unidos, el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, habla de “ruptura de las normas democráticas y constitucionales que dañan en gran medida las instituciones democráticas de Venezuela y niegan al pueblo venezolano el derecho de moldear el futuro”
Pero la historia no miente y los planes que diseñaron y ejecutaron contra la Revolución cubana, están desclasificados y demuestran que están siendo aplicados casi idénticamente contra el gobierno de Nicolás Maduro.

En 1961 el presidente J.F. Kennedy organizó un Grupo Especial Ampliado dentro del Consejo de Seguridad Nacional, para crear las condiciones necesarias que justificaran una invasión a Cuba por parte del ejército norteamericano. Al frente del mismo fue designado el General de Brigada Edward Lansdale.

Si se analiza con detenimiento que pretendía alcanzar Estados Unidos con ese plan, podremos entender mejor lo que le aplican a Venezuela y comprobar la similitud de sus objetivos y tareas.

El nombre de aquel plan fue Proyecto Cuba y su objetivo era el mismo que hoy desean para Venezuela. Planteaba en detalles cómo acabar con el Gobierno revolucionario que quería el pueblo cubano, pero había que introducir acciones para restarle apoyo y finalmente el rechazo total de las masas.
Entre las ideas diseñadas estaban:

“El objetivo de EE.UU. es ayudar a los cubanos a derrocar al régimen comunista en Cuba, e instaurar un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”.

“Concepto de la Operación: Básicamente, la Operación está dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. Esta sublevación derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”.

“La sublevación necesita un movimiento de acción política fuertemente motivado y arraigado en Cuba, capaz de generar la rebelión, de dirigirla hacia el objetivo perseguido y de aprovecharse de su momento clímax”.

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

“El clímax del levantamiento saldrá de la reacción airada del pueblo ante un hecho gubernamental (producido por un incidente), o de un resquebrajamiento en la dirección política del régimen o de ambos incluso”. (Desencadenar esto debe constituir un objetivo primordial del proyecto) Sigue leyendo

Necesidad de aplicarle la Carta Democrática de la OEA a México


Por Arthur González

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, debería convocar de inmediato a una reunión para aplicarle la Carta Democrática Interamericana a México, país que viola sistemáticamente los derechos humanos donde la vida de sus ciudadanos no vale nada, la corrupción administrativa crece por días, el negocio del narcotráfico enriquece a miles de funcionarios y la humillación que sufren los detenidos en las prisiones federales son dignas de novelas de terror.

En vez de tratar de condenar a Venezuela, país que dista mucho de parecerse a ese México violador consuetudinario de los derechos del hombre, la OEA debería analizar con urgencia la actual desestabilización que vive el sistema anti democrático mexicano, que ya afecta al resto de la región.

Para tener una idea clara de la necesidad de aplicarle la Carta Democrática Interamericana a México, basta señalar que en ese país dos niños menores de 14 años mueren cada día a causa de la violencia y cerca del 62 por ciento de los niños mexicanos han sufrido algún maltrato.

Esta situación inigualable con otros estados latinoamericanos, acaba de ser denunciada por la senadora Angélica Araujo Lara en el Congreso mexicano.

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, posee un mínimo de respaldo social con solo el 19 % de la población, debido a los escándalos de corrupción, la crisis de inseguridad, los asesinatos constantes y la desaparición de miles de personas, como los 43 normalistas, unido a los cientos de fosas comunes ilegales que se detectan a diario en todo el territorio nacional.

En Venezuela no suceden situaciones como esas, el gobierno si se preocupa por el bienestar de su pueblo, por erradicar el hambre, el analfabetismo y las diferencias sociales heredadas del pasado.

Basta citar que en pocos años la Revolución Bolivariana logró alfabetizar a tres millones 815 mil personas y un millón 174 mil pudieron terminar sus estudios de secundaria básica, gracias a las facilidades brindadas por el gobierno que Washington pretende calificar de “antidemocrático”.

En el aérea de salud, tres millones 42 mil 623 venezolanos han sido atendidos en la reconocida Operación Milagro, que pudieron recuperar la visión, algo que jamás ha hecho México con sus ciudadanos.

El estado de corrupción está generalizado entre los funcionarios a nivel de país, los cuales se enriquecen a base del robo de los fondos públicos afectado al pueblo, pero de eso la OEA no habla.

Para tener una idea de cómo está la corrupción entronizada en México, solo en Chihuahua existen hoy más de 50 expedientes de casos relacionados con hechos de corrupción, pues seis mil millones de pesos mexicanos han ido a parar a los bolsillos de los funcionarios pertenecientes a varias secretarías y empresas, entre ellas la Comisión Reguladora de Energía, el Instituto Mexicano del Seguro Social y Pemex Exploración y Producción.

Muchos de los gobernantes corruptos se refugian en los Estados Unidos, como el propio ex gobernador de Chihuahua, César Duarte, quien logró amparo en la ciudad de El Paso, Texas, a pesar de los crímenes cometidos y por los que está siendo buscado.

Los asesinatos contra valientes periodistas que denuncian estas situaciones se incrementan, sin que el gobierno mexicano ponga fin a esos delitos.

México es uno de los países del mundo donde la vida de un periodista correo más peligro.

Sin dar tregua a esos hechos, la madrugada del 29.03.2017 fue atacado a tiros Armando Arrieta Granados, jefe de información del diario La Opinión de Poza Rica, a la entrada de su casa en la colonia Agustín Lara, de Poza Rica en la zona norte de Veracruz, encontrándose en estado de gravedad con peligro para la vida, porque uno de los cuatro balazos recibidos le perforó un pulmón.

El 19 de marzo 2017 fue asesinado en el municipio de Yanga, Ricardo Monlui Cabrera, columnista de El Diario de Xalapa, perteneciente a la Organización Editorial Mexicana.

Nada de esto ocurre en Venezuela, pero la OEA con su secretario general al frente, se mantiene ciega, sorda y muda ante la gravísima situación que vive el pueblo mexicano.

Para ese sufrido pueblo no hay llamados solidarios de los congresistas de origen cubano, integrantes de la mafia terrorista anticubana.

Ileana Ros-Lehtinen, tan “preocupada” por los derechos humanos en Cuba y el senador Marco Rubio, se muestran inconmovibles ante tanta criminalidad y desmanes del gobierno de Peña Nieto, al fin y al cabo, él facilita las visas a México de los “disidentes” cubanos para que reciban orientaciones de cómo actuar contra la Revolución y eso hay que pagarlo con el silencio cómplice.

La historia pasa factura a los serviles y los pueblos no se equivocan.

Por actitudes similares expresó José Martí:

“La dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena”.