México no reconoce las elecciones de Venezuela


Por Arthur González.

Siguiendo órdenes de Washington, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto y su Canciller, declararon que desconocerían las elecciones de Venezuela, por no ser un proceso democrático, algo que no sorprende, debido a la larga historia de sumisión de sus políticos a la Casa Blanca.

Con Cuba ya lo hicieron en los primeros años de la Revolución, cuando en un acto de aparente rebeldía se negaron a romper relaciones diplomáticas, pero informaciones de Estados Unidos, desclasificadas, se encargaron de poner al descubierto el acuerdo secreto para ejecutar aquel teatro diseñado por los yanquis, con el propósito de que la CIA pudiera tener un canal bien vigilado, de los vínculos de la Isla con el resto de Latinoamérica.

Igualmente, acreditaron en La Habana como diplomático a Humberto Carrillo Colón, agente al servicio de la CIA, sin experiencia ni carrera diplomática, quien fue descubierto por la Seguridad del Estado, ocupándosele una planta de transmisión y códigos para cifrar las informaciones que recibía y enviaba a Langley.

Ahora Peña Nieto corrió a cumplir las orientaciones del Departamento de Estado yanqui, sumándose a Argentina, Chile Brasil, Canadá y la Unión Europea, a pesar de que, en pocas semanas, México se someterá a un proceso electoral donde el fraude estará presente, como es costumbre.

A México, la OEA, la Unión Europea y menos Estados Unidos, no lo acusarán de efectuar elecciones no democráticas, como hacen contra Venezuela, donde su gobierno ha demostrado total limpieza en los últimos 24 procesos electorales.

Parece que el presidente mexicano no está consciente de que el mundo conoce que sus elecciones están marcadas históricamente por el fraude, el robo de urnas e incluso del asesinato de candidatos, cuando no son del agrado de las altas esferas gubernamentales, los poderosos jefes del narcotráfico, o del gobierno de Estados Unidos. Ejemplos sobran.

Es necesario refrescarle la memoria a Peña Nieto, de que solo en el año 2018 los políticos mexicanos han sido blancos principales de todos los ataques ocurridos en ese país, para un 61 %, de las 2 mil 720 personas asesinadas.

Andrés López Obrador, es de los que sufrido más ataques ha recibido, incluido el llamado periodismo sicario, para afectar su imagen.

¿Cómo pueden considerarse la elecciones mexicanas más democráticas y limpias que las de Venezuela, con las múltiples ejecuciones realizadas por comandos armados?

Entre la población del país azteca se afirma que habrá un nuevo fraude electoral para impedir que el izquierdista López Obrador gane este proceso, a pesar de que todas las encuestan lo dan como ganador con el 46 % de los votos.

Recientemente, uno de los especialistas en fabricar fraudes electorales, hizo declaraciones al periodista Julio Astillero, conductor del programa Contraseñas de Hispan TV, en las que aseguró: “Históricamente en México ha habido fraude electoral, las elecciones están condicionadas por el uso del dinero público, por la recolección del dinero privado de empresarios o de personas que quieren influir en los resultados”.

El experto explicó cómo ejecutan ese proceso, el cual se inicia desde la conformación de los padrones electorales o listados, debido a que históricamente la participación electoral mexicana no rebasar del 50 %, entonces lo combinan con los movimientos reales de bajas y altas, situación que brinda a los partidos políticos la posibilidad de modificarlos.

Entre las formas de fraude está la compra de los representantes de los partidos en los colegios electorales, para que firmen las actas manipuladas al terminar la votación, incluida la cantidad falsificada de votos obtenidos por cada candidato, según su conveniencia. La suma de dinero que se les ofrece varía entre 3 mil y 5 mil pesos mexicanos.

También es usual el robo de las urnas cuando el candidato preferido está perdiendo, cambiándola con otra con votos favorables al aspirante deseado por el partido seleccionado por las altas instancias.

En México, según ese especialista en fraudes electorales, con dinero se compra la voluntad de los representantes de los partidos o los candidatos que se presten a tales actos delictivos, solo depende de la suma ofrecida, ya que la maquinaría de la trampa está patrocinada desde las altas esferas de la política del Estado, e incluyen los programas de beneficio social del Gobierno Federal de México, que se otorgan a los gobernadores de los estados federados.

De ahí que de ante mano se preparen los listados de aquellos funcionarios políticos aspirantes que deben ser beneficiados.

Esas ayudas sociales, aprobadas previamente, se entregarán solo si los destinatarios aceptan las decisiones de los que otorgan la contribución estatal.

Por eso el actual mandatario Peña Nieto, pudo fabricarse una lujosa residencia al poco tiempo de llegar al sillón presidencial, al costo de 12 millones usd.

Estados Unidos nunca ataca esos procesos corruptos, porque al final se eligen a los presidentes que ellos bendicen y saben se les subordinaran plenamente. Esa es la democracia que desean restablecer en Venezuela, Nicaragua, Brasil y Cuba.

Por eso recordamos a José Martí, cuando afirmó:

“Es recia y nauseabunda una campaña presidencial en Estados Unidos… Los políticos de oficio, no buscan para candidatos a la Presidencia aquel hombre ilustre cuya virtud sea de premiar, o de cuyos talentos pueda haber bien en el país, sino el que, por su maña o fortuna, o condiciones especiales pueda, aunque esté maculado, asegurar más votos al partido y más influjo en la administración a los que contribuyen a nombrarlo y sacarle victorioso”

 

 

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Nicaragua, los errores se pagan caros.


Por Arthur González.

Todos saben que los yanquis no admiten libertad de pensamiento, ni gobernantes que tengan ideas soberanas contrarias a la política establecida por ellos, quienes se atrevan a ejecutar medidas en favor de sus pueblos, tendrán que enfrentarse a las acciones ejecutadas por agentes reclutados, entrenados y pagados por la CIA para derrocarlos. Ejemplos sobran.

Después de celebrar sus éxitos contra el Partido de los Trabajadores en Brasil, la victoria electoral en Argentina, el golpe ejecutado contra Rafael Correa en Ecuador, y la guerra económica en Venezuela para derrocar a Nicolás Maduro, arremeten contra Nicaragua, donde su presidente Daniel Ortega, paga por los errores de permitir el libre accionar de agencias estadounidenses, que llevan tiempo preparando condiciones para revueltas callejeras y crear el caos interno.

Es la misma receta diseñada por Gene Sharp, aplicada en otros países no aceptables para Estados Unidos.

Fieles a sus proyectos subversivos, los yanquis le aplicaron a Ortega las 5 etapas de Sharp:

-Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, denunciar la corrupción, y divulgación de falsos rumores.

-Campañas en “defensa de la libertad de prensa y los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno.

-Lucha activa por “reivindicaciones políticas y sociales”, manipulación de la población para emprender manifestaciones y protestas violentas.

-Operaciones de guerra psicológica para desestabilizar al gobierno, creando un clima de ingobernabilidad.

-Forzar la renuncia del presidente, mediante revueltas callejeras.

Al analizar las noticias se comprueba el cumplimento de estas etapas.

Intentando encontrarle una salida a la crisis fabricada desde la embajada yanqui en Managua, se instaló un diálogo nacional fomentado por el Arzobispado católico con el gobierno y sectores de la oposición, pero estos persisten en la salida del presidente Daniel Ortega. Otra situación no será aceptada.

La jerarquía católica es una de las más férreas críticas hacia el gobierno sandinista, por tanto, su mediación se inclinará hacia el lado que desea Estados Unidos.

El error fue haberle permitido a la NED, Fundación Nacional para la Democracia, trabajar libremente en Nicaragua, con un abarcador plan de subversión con vistas a ejecutar las acciones que hoy se materializan.

La NED, creada por Ronald Reagan en 1983, como una supuesta ONG, tiene como objetivos darle continuidad a las acciones secretas de la CIA, específicamente las denominadas operaciones de acción política, ratificado por su primer presidente Allen Weinstein, cuando en 1991 declaró: “Mucho de lo que hacemos hoy, ya lo ejecutaba la CIA 25 años atrás de manera encubierta”.

Los programas de la NED contra el gobierno sandinista tienen las temáticas siguientes:

1.Democracia y seguridad ciudadana en Nicaragua, por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, con 55,000 usd de presupuesto. Buscar crear conciencia sobre la seguridad ciudadana, mediante el fomento del debate y la generación de información sobre seguridad y violencia.

2.Fomentar una nueva generación de líderes juveniles democráticos, a través de una “educación cívica”, su presupuesto es de 86,000 usd. Promueven “valores democráticos” y la participación de los jóvenes, en eventos en escuelas y universidades. Emplean las redes sociales para el debate sobre los problemas de la juventud, el activismo democrático y derechos humanos.

3.Promover el “acceso a la justicia y los derechos humanos”, con apoyo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua, y un presupuesto de 72,440 usd.

4.Promover elecciones municipales libres y justas, apoyados por la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua, con un suplemento de 39,000 usd.  El fin fomentar elecciones libres y justas en Nicaragua, en asociación con otras organizaciones, activistas locales y voluntarios que recibieron capacitación para monitorear y documentar las elecciones municipales de noviembre de 2017.

5.Promover “valores democráticos” entre los activistas de la sociedad civil, con el apoyo de la Fundación Iberoamericana de las Culturas. Su presupuesto es de 79,423 usd. El propósito es suscitar la “gobernabilidad democrática” y abogar por reformas democráticas. Desarrollar talleres de democracia sobre educación cívica, unido a 48 programas de radio para abordar cuestiones relacionadas con la democracia.

6.Emprender acciones para la “libertad de expresión y de información”. Su presupuesto de 45,000 usd, para fortalecer los medios “independientes” y el periodismo ciudadano, unido a campañas en los medios locales para fomentar “valores democráticos” y apoyar actividades de las emisoras de radio “independientes”.

7. Promover la supervisión legislativa y las elecciones libres y justas, con el apoyo de la “Asociación Hagamos Democracia”, la que dispone de 80,000 usd, con la intensión de buscar la transparencia y la rendición de cuentas de la Asamblea Nacional de Nicaragua, utilizando además un “fondo discrecional” asignado a los legisladores.

8. Sensibilizar las preferencias de los jóvenes en la participación cívica. Emplean la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, asignándole 40,000 usd.  Su trabajo dirigido a lograr comprensión sobre las preferencias de los jóvenes en la participación cívica. Buscar información de la forma en que los jóvenes se comunican, para involucrarse en asuntos sociales y políticos.

9. Sensibilizar a la población y a los jóvenes, sobre los efectos de la corrupción en los ciudadanos, asignándole la tarea al Instituto Republicano Internacional (IRI), con 150,000 usd de presupuesto. El IRI proporcionará técnicas y recursos para fortalecer el análisis sobre los efectos negativos de la corrupción y exigirle responsabilidad al gobierno.

10. Incitar a las mujeres emprendedoras, mediante el Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE), disponiendo de un presupuesto de 239,571 usd. Promover una agenda de incidencia política para reducir las disparidades de género en el ámbito económico, organizar talleres para mejorar la capacidad de defensa de las mujeres y liderar esfuerzos específicos de defensa, a través de redes sociales y tradicionales, grupos de trabajo y reuniones públicas y privadas, representantes del sector.

11. Fortalecer los medios independientes, usando a INVERMEDIA como plataforma y un presupuesto de 75,000 usd, con el fin de “promover la libertad de expresión” y los medios independientes en Nicaragua.

12. Fortalecer el papel de las mujeres en defensa de la democracia, un presupuesto de 74,794 usd para el desarrollo de los “valores democráticos y los derechos humanos” de las mujeres.

13. Fortalecer la capacidad estratégica de la sociedad civil para defender la democracia, asignándosele 100,000 usd para que activistas pro democracia forjen una estrategia común de la sociedad civil, en defensa de la democracia. Un grupo de organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales, convocará foros para discutir su contenido e identificar oportunidades de incidencia política.

A esto se suman las acciones de la USAID, desde la embajada estadounidense en Managua.

El plan de la USAID coincide con la NED, enfocado en temas de la promoción de la democracia, educación y seguridad, diseñado para la capacitación de jóvenes líderes democráticos emergentes y con la asistencia técnica para fortalecer la participación de la sociedad civil y mejorar la gobernabilidad local.

Para la USAID, la participación de la sociedad civil es vital, brindan entrenamiento y asistencia a ONG para la participación ciudadana. Capacitan en temas como “liderazgo efectivo” en términos de habilidades interpersonales, construcción de consenso y trabajo en equipo, para formar líderes jóvenes dentro de los partidos políticos y de la sociedad civil.

Durante una comparecencia ante el subcomité de relaciones exteriores de la Cámara de Representantes en Washington, Marcela Escobari, Administradora Asistente para América Latina y el Caribe de USAID, aseguró que “trabajan en Nicaragua para hacerle frente a las necesidades más urgentes del país, incluido el apoyo a la sociedad civil, mejorar la seguridad ciudadana, así como mejores oportunidades para los jóvenes, que representan el 50% de la población, porque el gobierno sandinista consolida su poder a través de medios no democráticos”.

Son amplios los planes y dinero suficiente para comprar almas.

Ante esto recordamos a José Martí cuando dijo:

“Con la mayor sinceridad se pueden cometer los más grandes errores”

 

Cómo se deforma la realidad de Cuba


Por Arthur González

El gobierno de Estados Unidos nunca aceptó a Fidel Castro como sustituto del tirano Fulgencio Batista, y así lo expresaron en diciembre de 1958, antes de su victoria, el presidente Dwight Eisenhower y el director de la CIA Allen Dulles, en reunión del Consejo de Seguridad Nacional.

Es falso que el disgusto de Estados Unido con Cuba fuese motivado por las nacionalizaciones de sus propiedades, como quieren hacerle ver al mundo.

Desde el mismo día que Fidel Castro asumió el poder, los yanquis iniciaron campañas mediáticas y planes para socavar el proceso revolucionario, demostrado en informe del 14 de abril de 1959 confeccionado por Daniel M. Braddock, ministro consejero de la embajada en La Habana, a solo 4 meses del triunfo.

Otra prueba de la animadversión por la Revolución cubana, fue el hecho de que Eisenhower no recibió a Castro durante su 1ra visita a Washington en junio de 1959, en su lugar lo hizo el vicepresidente Richard Nixon, atendiéndolo en su oficina del Capitolio y no en la Casa Blanca. La historia no se puede cambiar y esos hechos son pruebas irrefutables.

Memorandos de Philip W. Bonsal, embajador en La Habana, (19.02.1959 al 03.01.1961), recogen informaciones importantes que reflejan la realidad de la no aprobación de la Revolución cubana:

“Funcionarios en Washington, sospechaban que Castro era peligrosamente radical, aunque no fuera comunista. Su nacionalismo y compromiso con el cambio social, sin dudas, entrarían en conflicto con los intereses de los EEUU en la Isla, donde los inversionistas estadounidenses tenían más de mil millones de dólares en activos”.

Durante casi 60 años Estados Unidos ha persistido en satanizar a la Revolución y a su máximo líder, con cruzadas propagandísticas en su contra, algo que jamás le hicieron al tirano Batista, a pesar de sus torturas sanguinarias y el asesinato de 20 mil personas, situación que la OEA y otras organizaciones de Derechos Humanos, ignoraban intencionalmente.

Ante la avalancha de leyes promulgadas en 1959 que favorecían al pueblo, como fueron la creación de la Dirección General de Deportes, la suspensión de los desalojos de las viviendas en ciudades y campos, la rebaja de alquileres, la promoción de la cultura, creación de la imprenta nacional y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, la prohibición de la mendicidad infantil, instauración de 3 mil escuelas rurales, la conversión de todos los cuarteles de la tiranía en centros escolares, la reforma agraria, la campaña de alfabetización, la transformación de las escuelas privadas en públicas con enseñanza gratuita  y el inicio del Servicio Médico Rural para la atención del campesinado sin costo alguno, dieron lugar a que Casa Blanca calificara a la Revolución de comunista.

Pasados 59 años de Revolución aún persisten en sus mentiras para intentar desacreditar una obra sin precedentes en Latinoamérica, fabricando disidentes que el pueblo ni conoce ni apoya, unido a organizaciones que se auto declaran “defensoras de los derechos humanos”, solo para acusar a Cuba, como la mal llamada Fundación para los Derechos Humanos en Cuba y el inventado Observatorio Cubano de Conflictos, (OCC), financiados con millones de dólares, pero que nunca denuncian las verdaderas violaciones de los derechos de millones de seres humanos en América Latina y menos las que cometen los yanquis diariamente.

El inventado OCC, es otra fórmula para sufragar a un grupo de personas con el fin de deformar la imagen de Cuba, conformado por Estados Unidos como “herramienta que permita denunciar situaciones engendradas por violaciones de derechos humanos y buscar el empoderamiento de los ciudadanos para que obtengan victorias en sus reclamos”.

¿Por qué no hacen lo mismo para denunciar lo que hacen los yanquis en su frontera con México, donde además de matar como animales a los inmigrantes, les quitan los niños a las madres y las deportan sin sus hijos?

¿Cuáles son las justificaciones para no iniciar un Observatorio de Conflictos en México, donde desaparecen jóvenes, asesinan a mujeres y periodistas, los altos funcionarios se roban el salario de millones de trabajadores y no existe seguridad alguna para la vida, que allí no vale nada?

¿Acaso Honduras no merece un monitoreo de las violaciones de los derechos humanos, con el robo de las elecciones, golpizas salvajes a los que protestan en las calles y los asesinatos de líderes campesinos?

¿Y los negros asesinados por policías blancos en ciudades norteamericanas, la no aceptación como residentes legales a miles de jóvenes latinos que ingresaron en Estados Unidos de niños, y los 40,6 millones de estadounidenses que viven por debajo de la línea de la pobreza sin seguro médico, no son violaciones de los derechos humanos?

Lo que Washington no soporta es no poder desembarcar sus tropas en Cuba como hicieron bajo la llamada Enmienda Platt, ni obtener privilegios especiales para sus inversionistas que se apoderaron de la economía de la Isla, con la sumisa aceptación de los gobernantes de turno, y menos aún tener influencia política sobre las decisiones que se adoptan en el país, cuando su embajador ordenaba y disponía lo que debía hacerse para garantizar los intereses imperiales.

El vicepresidente yanqui Mike Pence, podrá decir boberías y mentiras respecto a Cuba, como hizo en su reciente discurso ante su ministerio de colonias, la OEA, donde calificó a Cuba, Venezuela y Nicaragua como “oscura nube de la tiranía”.

Las posibilidades actuales de conocer la historia mediante documentos oficiales yanquis, hacen que los pueblos se burlen de esos discursos cargados de inventos y falsedades, donde Estados Unidos sangra por la herida de haber perdido la hegemonía que siempre tuvieron en su patio trasero.

En esos tres países se acabaron las nubes de la ignorancia y el analfabetismo, sus pueblos pueden leer e interpretar la verdad sin dejarse engañas ni oprimir más por las botas del gigante de las 7 leguas, pues como dijo José Martí:

“Los árboles se han de poner en fila para no pase”.

 

 

La mala memoria de los que atacan a Cuba


Por Arthur González.

Quizás sea la vejez de los que llevan más de medio siglo intentando derrotar a la Revolución popular cubana, lo que les hace perder la memoria a ciertas personas que se han enriquecido gracias al socialismo cubano, porque sin los fondos que aprueba el gobierno yanqui, ninguno fuera hoy senadores, representantes en el Congreso, ni adinerados empresarios en Miami y otras ciudades del Norte.

Ahora desde España atacan la postura valiente del embajador Juan Antonio Fernández, asumida en defensa de su patria por las payasadas de uno de los que Estados Unidos financió para hablar mal de Cuba, cuando el diplomático le salió al paso para decirle “con Cuba no te metas”, frase que se hizo viral en las redes sociales.

Esa defensa a los que agreden a Cuba la califican como “diplomacia de la guapería”, demostrando su ignorancia respecto a la historia de la diplomacia cubana, encabezada desde los primeros años de la Revolución por el Dr. Raúl Roa, apodado como el “canciller de la dignidad”, debido a sus valientes e inteligentes intervenciones en reuniones de la OEA y durante la Asamblea General de la ONU, ante las mentiras del embajador estadounidense durante los ataques a los aeropuertos cubanos, por aviones procedentes de Estados Unidos, pintados con insignias de la fuerza aérea cubana, horas antes de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos.

Cuba ha tenido que defenderse de los ataques yanquis, demostrando su verdad ante los que se prestan para mentir y ofender al pueblo cubano.

Sin embargo, parece que olvidaron la actitud prepotente y colonial asumida por el Rey Juan Carlos de España, cuando en una Cumbre Iberoamericana mandó a callar al presidente de Venezuela Hugo Chávez, haciendo galas de una grosería sin precedentes, muy alejada de las normas diplomáticas.

Si a los contrarrevolucionarios no les gusta la guapería cubana, que la dejen en paz, no la provoquen ni la ofendan con intromisiones ordenadas desde Estados Unidos.

No es secreto que, durante la pasada Cumbre celebrada en Panamá, la mafia terrorista anticubana radicada en Miami, envió a un grupo de provocadores que no participan con su pueblo en el esfuerzo cotidiano por vencer las dificultades creadas por la guerra económica, los que recibieron el rechazo contundente de la delegación cubana.

Ahora repiten el espectáculo para crear problemas en Lima, y volverán a recibir la respuesta digna y decidida de quienes, sí conforman la sociedad civil que trabaja y estudia en Cuba, y no en Miami o bajo las órdenes yanquis.

Por otra parte, llama la atención que la vocera del Departamento de Estado estadounidense, Heather Nauert, diera a conocer un comunicado de su Departamento, quejándose que “autoridades cubanas impidieron el viaje de algunos contrarrevolucionarios que obtuvieron visas de Perú para la Cumbre”, quienes pretendían organizar alteraciones del orden en ese evento; pero la vocera no comentó que cientos de cubanos se ven impedidos de visitar o reunirse con sus familiares en Estados Unidos, porque su Departamento les niega las visas, o les obliga a viajar a un tercer país para acudir a una embajada yanqui, debido a que su gobierno retiró al personal consular de La Habana, solo para enrarecer más las frágiles relaciones diplomáticas.

Por qué no critican el desprecio que manifiesta el presidente yanqui Donald Trump, por los países de América Latina, corroborado con su actual negativa de asistir a la Cumbre y reunirse con los mandatarios de la región.

Es tanto su sentimiento de ser superior, que decidió no estar unas horas mirándoles las caras, o estrecharles las manos a esos representantes que llamó hace unas semanas “países de mierda”, o a México que le quiere cobrar la construcción de más muros en su frontera, imponerle aranceles más altos a sus productos, expulsar a cientos de miles de inmigrantes que buscan los trabajos en Estados Unidos que los yanquis no quieren acometer, y desterrar cientos de jóvenes latinoamericanos que crecieron, estudiaron y trabajan en ese país, llevados ilegalmente de niños por sus padres.

Trump sabía que no sería bien recibido por sus constantes ataques a la región y por la noticia del envío de miles de soldados a custodiar la frontera con México.

Cuba es bien vista por su apoyo solidario a todos los pueblos latinoamericanos, a donde van sus médicos, maestros, profesores de educación física, deporte e instructores de arte, así como recibe a miles de estudiantes que se forman gratuitamente como profesionales, en escuelas cubanas.

Eso no lo pueden negar, de ahí que los asalariados como Rosa María Payá y su invento made in USA, de la Red Latinoamericana de juventudes, sean rechazados por los miembros de la sociedad civil latinoamericana, que conoce la verdad de quien paga esos reality show que pretenden conformar, sin ayudar en nada a los latinoamericanos necesitados de educación, salud, trabajo y la lucha contra el flagelo de las drogas, que tanto golpea a los más pobres de la región.

Sabio fue José Martí cuando sentenció:

“La América ha de promover todo los que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte”.

 

 

 

La mala memoria de los que atacan a Cuba


Por Arthur González.

Quizás sea la vejez de los que llevan más de medio siglo intentando derrotar a la Revolución popular cubana, lo que les hace perder la memoria a ciertas personas que se han enriquecido gracias al socialismo cubano, porque sin los fondos que aprueba el gobierno yanqui, ninguno fuera hoy senadores, representantes en el Congreso, ni adinerados empresarios en Miami y otras ciudades del Norte.

Ahora desde España atacan la postura valiente del embajador Juan Antonio Fernández, asumida en defensa de su patria por las payasadas de uno de los que Estados Unidos financió para hablar mal de Cuba, cuando el diplomático le salió al paso para decirle “con Cuba no te metas”, frase que se hizo viral en las redes sociales.

Esa defensa a los que agreden a Cuba la califican como “diplomacia de la guapería”, demostrando su ignorancia respecto a la historia de la diplomacia cubana, encabezada desde los primeros años de la Revolución por el Dr. Raúl Roa, apodado como el “canciller de la dignidad”, debido a sus valientes e inteligentes intervenciones en reuniones de la OEA y durante la Asamblea General de la ONU, ante las mentiras del embajador estadounidense durante los ataques a los aeropuertos cubanos, por aviones procedentes de Estados Unidos, pintados con insignias de la fuerza aérea cubana, horas antes de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos.

Cuba ha tenido que defenderse de los ataques yanquis, demostrando su verdad ante los que se prestan para mentir y ofender al pueblo cubano.

Sin embargo, parece que olvidaron la actitud prepotente y colonial asumida por el Rey Juan Carlos de España, cuando en una Cumbre Iberoamericana mandó a callar al presidente de Venezuela Hugo Chávez, haciendo galas de una grosería sin precedentes, muy alejada de las normas diplomáticas.

Si a los contrarrevolucionarios no les gusta la guapería cubana, que la dejen en paz, no la provoquen ni la ofendan con intromisiones ordenadas desde Estados Unidos.

No es secreto que, durante la pasada Cumbre celebrada en Panamá, la mafia terrorista anticubana radicada en Miami, envió a un grupo de provocadores que no participan con su pueblo en el esfuerzo cotidiano por vencer las dificultades creadas por la guerra económica, los que recibieron el rechazo contundente de la delegación cubana.

Ahora repiten el espectáculo para crear problemas en Lima, y volverán a recibir la respuesta digna y decidida de quienes, sí conforman la sociedad civil que trabaja y estudia en Cuba, y no en Miami o bajo las órdenes yanquis.

Por otra parte, llama la atención que la vocera del Departamento de Estado estadounidense, Heather Nauert, diera a conocer un comunicado de su Departamento, quejándose que “autoridades cubanas impidieron el viaje de algunos contrarrevolucionarios que obtuvieron visas de Perú para la Cumbre”, quienes pretendían organizar alteraciones del orden en ese evento; pero la vocera no comentó que cientos de cubanos se ven impedidos de visitar o reunirse con sus familiares en Estados Unidos, porque su Departamento les niega las visas, o les obliga a viajar a un tercer país para acudir a una embajada yanqui, debido a que su gobierno retiró al personal consular de La Habana, solo para enrarecer más las frágiles relaciones diplomáticas.

Por qué no critican el desprecio que manifiesta el presidente yanqui Donald Trump, por los países de América Latina, corroborado con su actual negativa de asistir a la Cumbre y reunirse con los mandatarios de la región.

Es tanto su sentimiento de ser superior, que decidió no estar unas horas mirándoles las caras, o estrecharles las manos a esos representantes que llamó hace unas semanas “países de mierda”, o a México que le quiere cobrar la construcción de más muros en su frontera, imponerle aranceles más altos a sus productos, expulsar a cientos de miles de inmigrantes que buscan los trabajos en Estados Unidos que los yanquis no quieren acometer, y desterrar cientos de jóvenes latinoamericanos que crecieron, estudiaron y trabajan en ese país, llevados ilegalmente de niños por sus padres.

Trump sabía que no sería bien recibido por sus constantes ataques a la región y por la noticia del envío de miles de soldados a custodiar la frontera con México.

Cuba es bien vista por su apoyo solidario a todos los pueblos latinoamericanos, a donde van sus médicos, maestros, profesores de educación física, deporte e instructores de arte, así como recibe a miles de estudiantes que se forman gratuitamente como profesionales, en escuelas cubanas.

Eso no lo pueden negar, de ahí que los asalariados como Rosa María Payá y su invento made in USA, de la Red Latinoamericana de juventudes, sean rechazados por los miembros de la sociedad civil latinoamericana, que conoce la verdad de quien paga esos reality show que pretenden conformar, sin ayudar en nada a los latinoamericanos necesitados de educación, salud, trabajo y la lucha contra el flagelo de las drogas, que tanto golpea a los más pobres de la región.

Sabio fue José Martí cuando sentenció:

“La América ha de promover todo los que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte”.

 

 

 

Planifica mafia terrorista de Miami sabotear Cumbre de las Américas


Por Arthur González.

Integrantes de la mafia terrorista anticubana a en Miami, pretenden sabotear la Cumbre de las Américas en Lima. Para lograrlo preparan a un grupo de residentes en Estados Unidos, como si fueran representantes de la sociedad civil cubana, encabezada por Rosa María Payá, la cual tiene estatus de “refugiada política”, como cientos de esbirros de la dictadura de Fulgencio Batista, que huyeron de la justicia.

El libro The Corporation, recientemente publicado, relata acciones terroristas de los “refugiados políticos” ex miembros de la tiranía batistiana, lo que prueba quienes son en verdad esos cubanos que residen en Miami y se auto titulan representantes de la sociedad cubana, sin que ninguno participe del acontecer cotidiano de Cuba.

Rosa María, negoció su visa de “refugiada política” a cambio de participar en campañas diseñadas por Estados Unidos contra la Revolución cubana, donde acusan a sus autoridades de la muerte de su padre. Sin embargo, ella entra y sale de la Isla sin tener problemas, a pesar de organizar provocaciones.

Nombrada por los yanquis como presidenta de la Red latinoamericana de jóvenes, pretende participar en Lima como parte de la sociedad civil de Cuba, hecho que solo busca provocar a la delegación de la verdadera sociedad civil cubana que construye su país, a pesar de la guerra económica impuesta por Estados Unidos hace medio siglo.

La primera acción ejecutada el 28 de marzo del 2018, fue una misiva enviada desde Miami al Secretario General de la OEA, Luis Almagro, a nombre de la organización “coalición opositora al régimen castrista”, integrada por elementos terroristas “refugiados políticos” en EE.UU., trasladándole su “preocupación” por la invitación al presidente Raúl Castro, a la Cumbre.

Esos “refugiados políticos” dicen que representan a más de “65 organizaciones de dentro y fuera de Cuba”, algo vergonzoso porque en 59 años no han logrado nuclear al pueblo cubano en torno a esos que la CIA creó y financia para actuar contra la Revolución, la mayoría con antecedentes de terrorismo.

Informes de la embajada yanqui en la Habana, desmienten la existencia de tales organizaciones, como afirmó el jefe de esa Misión en un cable secreto, conocido por WikiLeaks, donde afirma:

“Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes tengan mucho impacto en los cubanos de a pie. […] Las encuestas informales que hemos hecho, muestran que las personalidades disidentes o sus agendas, son prácticamente desconocidas”.

Como bien afirma el representante yanqui, nadie en Cuba conoce esas “organizaciones” y por tanto no pueden auto definirse como delegados de la sociedad civil cubana.

Lo más reciente la campaña diseñada contra Cuba es la acusación de la fabricada “Red latinoamericana de jóvenes”, de que los órganos de la inteligencia cubana asistirán a la Cumbre de las Américas diciendo que son de la sociedad civil, algo para reírse.

Rosa María sabe que la delegación cubana, genuina representante de su sociedad, no le permitirá ninguna provocación ni asumir posiciones a nombre de Cuba, porque todos conocen que ella responde al dinero que le facilitan miembros de la mafia terrorista, como Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Marco Rubio, quienes la dirigen con el fin de construirle una imagen de representante de la juventud cubana.

Cuba no es victimaria, sino víctima de permanentes agresiones de Estados Unidos, historia bien conocida en Latinoamérica, que va desde la voladura del buque francés La Coubre en 1960, la fracasada invasión por Bahía de Cochinos, los incendios en centros comerciales, industrias, cines y teatros, bombas en embajadas cubanas en el exterior, guerra biológica para enfermar y matar, entre ellas la meningoencefalitis y el dengue hemorrágico, hasta la explosión en pleno vuelo de un avión civil cubano donde murieron 73 personas y su autor se pasea por las calles de Miami, por las mismas avenidas que transita ahora Rosa María, sin acusarlo de asesino.

Antes de conformar un espectáculo provocativo en Lima, ella y su “Red”, deberían exigirle al gobierno de Estados Unidos cesar la guerra económica diseñada para liquidar de hambre a los cubanos; pedirle a la Casa Blanca que detenga su persecución a la banca internacional por hacer transacciones con Cuba y que permita a los jóvenes estadounidenses visitar la Isla libremente, sin ser sancionados.

Quienes realmente son agentes del imperialismo son ellos, que reciben financiamiento y órdenes de oficiales de la CIA y otros supuestos “especialistas” del Departamento de Estados, para acudir a esa Cumbre a formar el caos y el enfrentamiento con la delegación oficial cubana.

Los yanquis se enferman al escuchar la voz fuerte y soberana de Cuba, esa que nunca han podido acallar a pesar de las cruzadas mediáticas plagadas de calumnias y que el tiempo se encarga de desmentir.

Los cubanos son gente de paz y amistad demostrado con su presencia en muchos países latinoamericanos, donde sus médicos, enfermeras, artistas, maestros y entrenadores deportivos, brindan sus conocimientos para salvar vidas y el alma de millones de personas que agradecen la ayuda humanitaria de un pueblo que no da lo que le sobra, sino que comparte lo que tiene.

Rosa María y otros secuaces de Miami, saben perfectamente que Cuba y sus amigos latinoamericanos no permitirá ofensas, irrespetos o provocaciones, y siguiendo el ejemplo de sus atletas en los Juegos Deportivos Centroamericanos en Jamaica en 1962, responderá adecuadamente ante cada acción, porque a la Patria hay que defenderla en cualquier escenario.

Por ese motivo afirmó José Martí:

“Cuando se sirve bien a la Patria, se tienen en todas partes muchos amigos”.

El Gobierno de Colombia se lamenta, pero los cubanos también.


Por Arthur González.

El Gobierno de Colombia a través de su Cancillería, emitió un comunicado el pasado 7 de marzo del 2018, lamentando la no admisión en Cuba del ex presidente Andrés Pastrana, quien pretendía participar en una provocación organizada por la mafia terrorista anticubana radica en Miami, consistente en recibir un inventado premio, que el pasado 2017 ya habían intentado ejecutar con la presencia del secretario general de la OEA, Luis Almagro.

Lastimosamente el Gobierno colombiano con ese gesto dio un espaldarazo a la política anticubana, sin tomar en cuenta que Colombia tampoco permite la entrada de extranjeros a su territorio para realizar ese tipo de acciones.

Peor aún, la cancillería de Colombia cierra los ojos ante las angustias que sufren muchos cubanos, para poder reunirse con sus familiares más cercanos residentes en Estados Unidos, los que tienen que hacer largas filas en las afuera del consulado colombiano en La Habana, e incluso hasta dormir en la calle, para alcanzar un turno a fin de presentar su solicitud de visa temporal y después esperar semanas para obtener la respuesta, la cual puede ser negativa.

Desde el pasado año 2017 el Departamento de Estado yanqui retiró todo el personal del consulado en La Habana y trasladó la atención de los cubanos a Colombia para visas de reunificación familiar, obligando a los aspirantes a viajar a Bogotá para las entrevistas en el consulado estadounidense.

A eso súmesele los requisitos que pide la cancillería colombiana para otorgar la visa, que van desde una cuenta bancaria en moneda dura, hasta información personal, algo que no exigen para los visitantes de otras nacionalidades, y hacen más difícil los trámites de los cubanos.

¿Por qué la Cancillería no asigna más personal a su consulado en La Habana, para agilizar los trámites que Estados Unidos impuso al seleccionar a Colombia como el país donde su embajada atenderá los casos de Cuba?

¿No le preocupa a Colombia que cientos de cubanos tengan que sufrir las consecuencias de una operación diseñada por los servicios de inteligencia de EE.UU., para afectar las frágiles relaciones diplomáticas con Cuba?

Evidentemente el Departamento de Estado presionó al gobierno colombiano para que se pronunciara a favor del provocador Andrés Pastrana, quien sí fue alertado por el consulado cubano de que no sería admitido en Cuba para ejecutar actos contra el estado, y menos aun portando un visado de turista, que internacionalmente es solo para actividades de placer y recreo.

El comunicado del Gobierno de Colombia expresa que “lamenta que sucedan este tipo de incidentes a colombianos que han sido amigos de países cercanos a nuestra nación”, lo cual es realmente hipócrita, pues quien tendría que asegurar eso es Cuba que es el país atacado, a pesar de la buena voluntad demostrada por años para que Colombia lograra un acuerdo de paz con la guerrilla.

Cuba es víctima, desde hace más de medio siglo, de una hostilidad permanente desde Estados Unidos, que va desde actos terroristas causantes de miles de muertos inocentes, invasiones militares, guerra económica y financiera, guerra biológica y mediática, unido a planes de asesinato a sus dirigentes, todo recogido en documentos hoy desclasificados que comprueban las verdaderas intenciones de Washington.

Los actores de ese terrorismo residen plácidamente en Estados Unidos y viajan libremente por Latinoamérica, incluso algunos han ingresado a Colombia sin confrontar problemas.

Antes de señalar al Gobierno de Cuba, Colombia debió pedirle disculpas por los actos que pretendía ejecutar el ex presidente Pastrana, a favor de la mafia terrorista anticubana de Miami, acciones que no se corresponde con las leyes internacionales y menos entre países que sostienen relaciones diplomáticas plenas.

Cuba es soberana e independiente y su pueblo no permitirá jamás provocaciones fabricadas en Estados Unidos, experiencia le sobra en el enfrentamiento a ese tipo de operaciones y más vale que aquellos que aceptan dinero y favores de los yanquis lo tenga siempre en cuenta.

Por eso José Martí afirmó:

“Cree mal quien cree que cobra por unos dineros el derecho de ser descortés”