¿Por qué Cuba es tema de campaña electoral en la Florida?


Por Arthur González.

Cada vez que se aproximan las elecciones en la Florida, es difícil que alguno de los candidatos a cargos disponibles, no aborde en sus discursos el tema cubano, a pesar de ser un país independiente y no una colonia yanqui, como lo fue 60 años atrás.

Así se manifestó en estos días el representante Ron DeSantis, candidato republicano a gobernador de la Florida, quien prometió arreciar las medidas contra Cuba, ante un auditorio compuesto mayoritariamente por votantes de origen cubano, muchos de ellos testaferros y torturadores del dictador Fulgencio Batista, o ex miembros de la vieja burguesía que abandonó la Isla, con la trasnochada ilusión de que Estados Unidos impidiera la consolidación del triunfo revolucionario alcanzado en 1959.

DeSantis, ganó el 68 por ciento de los votos en las recientes elecciones primarias republicanas en Miami-Dade, y ahora compite contra su oponente demócrata, el progresista de raza negra, Andrew Gillum.

Para hacer más ridículo su discurso, aunque atractivo para los asistentes, afirmó: “Soy el único candidato capitalista para gobernador de Florida. El socialismo sería un desastre para la Florida. No podemos permitir que las políticas socialistas ganen en esta tierra libre”.

Buscando aplausos y votos, DeSantis auguró que si ganaba las elecciones iba a pedirle al gobierno de Estados Unidos que acusara formalmente a Raúl Castro, como responsable del derribo de las avionetas de la organización contrarrevolucionaria Hermanos al Rescate, dirigida por un terrorista nacido en Cuba, que, en franca y premeditada provocación, violaban sistemáticamente el espacio aéreo habanero, situación que Estados Unidos nunca permitiría sobre su territorio.

Este candidato tiene el respaldo de los mafiosos terroristas anticubanos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Marco Rubio, todos vinculados a las políticas opuestas a la normalización de relaciones con Cuba.

Lo extraño del asunto es que DeSantis no habló de lo que haría como gobernador para eliminar la pobreza, la desigualdad, ni los crímenes violentos que continuamente se producen en la Florida, unido al alto consumo de drogas y la prostitución, que afectan a la población de esa ciudad.

En su discurso, pasó por alto lo expuesto en el informe de Philip Alston, Relator Especial de la Organización de Naciones Unidas, sobre la pobreza extrema y derechos humanos, donde afirma que: “En Estados Unidos hay más de 40 millones de personas en situación de pobreza, de los cuales 18,5 millones viven bajo el umbral de la pobreza extrema, víctimas de las condiciones de exclusión, inequidad y baja movilidad social que imperan en ese país”.

Tampoco mencionó que solo en el año 2013, las tasas de mortalidad infantil en EE.UU. fueron las más altas en el mundo desarrollado; donde los estadounidenses tienen la esperanza de vida más corta y se enferman mucho más que en otros países desarrollados, debido a su pésimo sistema de salud, que lo cobra todo.

Por el contrario, la Cuba socialista disfruta de una de las mejores tasas de mortalidad infantil, con solo 4.2 por cada mil nacidos vivos, de 60 que dejaron los “exiliados” en 1960.

Hoy la esperanza de vida de los cubanos es 78,4 años, gracias a la elevada calidad del sistema de salud pública socialista, que les ofrece cobertura universal y asistencia gratuita a todos, situación reconocida por la Organización Mundial de la Salud.

El aspirante a gobernador, antes de atacar a Cuba con sus palabrerías engañosas, debería conocer que Estados Unidos ocupa el puesto 35, de 37, en términos de pobreza y desigualdad; al tener la tasa Gini más alta de todos los países occidentales, esa que mide la desigualdad mundial.

Por supuesto, que tal panorama de desgracias solo afecta a la población pobre, visiblemente fraccionada por décadas de políticas de discriminación social y étnica, exclusión y por la dominación cultural de las altas esferas conservadoras.

Ron DeSantis, como candidato republicano a gobernador de la Florida, debería conocer la denominación efectuada por la revista Forbes, cuando seleccionó a Miami como la “Ciudad Más Miserable del País”, seguida por Detroit y Flint, en Michigan, y West Palm Beach, en la Florida. En el 2014, el sitio Wallethub.com definió a Miami como la segunda peor ciudad para criar a un hijo, detrás de Detroit.

En caso de ganar las elecciones, deberá tener en cuenta la cantidad de terroristas cubanos que residen en la Florida, especialmente en Miami, los que tienen a su haber números crímenes por haber pertenecido a organizaciones como Comandos L y Omega 7, hechos reconocido por sus participantes y que constan en los archivos del FBI, aunque nunca han sido juzgados por ellos.

Entre esos terroristas están Armando Valladares, detenido en Cuba por hacer estallar bombas en varios centros comerciales de la Habana y Carlos Alberto Montaner, detenido in fraganti cuando colocó una petaca explosiva en una tienda por departamentos, que hirió a una madre y a sus dos hijos. Fue juzgado y condenado, pero se fugó del centro penitenciario y buscó asilo en la embajada de Brasil.

Además, se pasean libremente por las calles de Miami otros como Ramón Saúl Sánchez, miembro de la organización terrorista Omega 7, autor confeso de varios actos terroristas contra Cuba, ahora compinche de Rosa María Paya, que incita a acciones de desobediencia en Cuba, sin que las autoridades yanquis tomen medidas por esos actos violatorios de las leyes internacionales.

Muchas son las cosas que deben preocuparle al aspirante a gobernador para poner orden en la Florida, antes de hacer declaraciones injerencistas y falsas contra Cuba, para ser aceptado por esbirros, torturadores y terroristas manchados de sangre inocente de ciudadanos cubanos.

Por conocerlos a cabalidad, expresó José Martí:

“Las elecciones en los Estados Unidos están por lo común en manos de la gente de tabernas”

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Miami donde se ganan millones por hablar mal de Cuba.


Por Arthur González.

¿Cuantos millones de dólares ha gastado el gobierno de Estados Unidos desde 1959, en fabricar campañas contra la Revolución cubana? La cifra es astronómica, y lo peor es que no logran los resultados añorados.

A pesar de llevar 60 años de fracasos, es negocio muy jugoso con el que muchos se salpican. Algunos amasan cuantiosas fortunas y otros hacen carreras políticas jamás soñadas por honestos ciudadanos norteamericanos.

Todos los meses del año esos mafiosos terroristas crean nuevas fórmulas para ganar más dinero del que aportan los contribuyentes, sin sospechar que sus impuestos engordan a decenas de norteamericanos de origen cubano, que viven del cuento de “acabar con el gobierno socialista”.

El invento más reciente lo dio a conocer el mafioso Tomás Regalado, ex alcalde de Miami y actual director de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), íntimo amigo de los capos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, Bob Menéndez y Marco Rubio.

Regalado, como buen marrullero, sabe cómo apoderarse del dinero y por esa razón inventó la mentira de que Radio Martí se “escucharía en toda Cuba”, a partir del pasado 13 de agosto, pero la vida demostró su engaño pues tampoco se escuchó.

Para desviar la atención de aquellos que pudieran reclamarle por el gasto innecesario de los 20 millones de dólares que el Congreso aprobó este año, para las emisoras fantasmas Radio y TV Martí que jamás se han escuchado ni visto por el pueblo cubano, de conjunto con la organización Freedon House, lanzó la noticia del próximo establecimiento de una línea telefónica para denunciar inventadas “violaciones” de derechos humanos en Cuba.

¿Por qué en vez de seguir perdiendo tiempo y engañando al mundo con sus mentiras, no abre una línea telefónica para denunciar las violaciones de los derechos humanos que Estados Unidos ejecuta contra Cuba?

Entre las primeras denuncias de esas violaciones, estará el daño causado al pueblo por la criminal guerra económica total, impuesta por Estados Unidos desde 1962, que persigue el fin de lograr el desencanto y el desaliento del pueblo, además de querer matar por hambre y enfermedades a 11 millones de seres humanos.

Otra de las denuncias será la despiadada guerra biológica desplegada por el gobierno de Estados Unidos contra el pueblo de Cuba.

Un memorando del Estado Mayor Conjunto (JCS), del 30 de octubre 1964 dirigido al secretario de Defensa, desclasificado y archivado en la Biblioteca LBJ en Austin, Texas, recoge el diseñó para la destrucción de la economía cubana, mediante la introducción por vía aérea, de un parásito contra la caña de azúcar llamado Bunga, que destruye todos los sembrados de esa gramínea.

La diseminación en la Isla de la fiebre aftosa, altamente infecciosa en el ganado caprino, porcino y ovino, con el objetivo de cortar los suministros de carne, leche y huevos al pueblo de Cuba, es una violación de los derechos humanos de Estados Unidos, a la que se suman la introducción de la fiebre porcina africana, la tristeza del cítrico, el moho azul de tabaco, la roya de la caña, el trip palmis y el dengue hemorrágico, por solo citar algunas de las enfermedades diseminadas en la Isla.

Otras violaciones fueron los intentos de asesinar a Fidel Castro y los hechos terroristas contra la economía, estos últimos recogidos en documento preparado en junio del 1963 por la Agencia Central de Inteligencia y aprobado por el Grupo Permanente del Consejo Nacional de Seguridad, que refleja su política encubierta con una amplia gama de actos terroristas.

Esas acciones fueron dirigidas a sabotear la producción y entrega de la energía eléctrica; el daño o pérdida de la producción e instalaciones de almacenamiento del petróleo, aceites y lubricantes; vandalismo en las vías férreas, en materiales rodantes de las carreteras y la destrucción de puentes principales; fábricas procesadoras y su producción, entre ellos el complejo niquelífero de Nicaro, plantas de cemento, destilerías y otras industrias asociadas al abastecimiento de alimentos, ropas y casas.

¿Qué van a decir Regalado y Freedon House, sobre la acogida en Miami de terroristas, asesinos, torturadores y ladrones que se pasean por sus calles sin ser molestados por el FBI?

Carlos Alberto Montaner es uno de ellos, a pesar de haber sido detenido después de colocar una petaca explosiva en un centro comercial habanero, donde resultaron heridos una madre y sus dos hijos menores. Por ese hecho terrorista fue juzgado y sancionado, fugándose del centro penitenciario, logrando asilo en la embajada de Brasil.

Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, vivieron en Miami hasta su muerte natural sin ser molestados por el FBI, siendo autores de decenas de actos terroristas contra embajadas cubanas, oficinas comerciales en el exterior, hoteles, restaurantes y de la explosión en pleno vuelo del avión civil cubano en 1976 donde murieron 73 inocentes.

En el mundo desarrollado existen más de 76,5 millones de niños afectados por la pobreza, incluidos estadounidenses, según el informe del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), pero ninguno es cubano.

Las sanciones impuestas a la banca internacional por hacer alguna transacción financiera con Cuba, es una flagrante violación de los derechos humanos, porque busca impedir la compra de alimentos, medicinas, materias primas, equipos médicos y artículos de consumo general.

Regalado no es capaz de abrir una línea telefónica para denunciar las violaciones de los derechos humanos de los miles de latinos que son separados de sus hijos en la frontera con México, por orden del presidente Donald Trump; los abusos sexuales cometidos por cientos de sacerdotes norteamericanos contra menores de edad; los estadounidenses que viven en alarmantes niveles de pobreza; los veteranos y mutilados de las guerras imperialistas contra Afganistán, Irak, Libia y Siria, que no son atendidos adecuadamente por la falta de un sistema de salud humano en Estados Unidos.

Antes de seguir haciendo negocios con las campañas mediáticas contra Cuba, Regalado y Freedon House deberían trabajar por el bien de los estadunidenses, evitar y denunciar las verdaderas violaciones a los derechos humanos que comete a diario el gobierno yanqui.

En Cuba existe el derecho a una vida saludable, culta y digna, ejemplo para muchos países, incluido Estados Unidos, a pesar de que se autocalifican como “paladines” de los derechos humanos.

No por gusto José Martí aseveró:

“Los negocios tienen sus rufianes”

 

 

La CIA intensifica sus planes contra Cuba.


Por Arthur González.

Como en los años 60 del pasado siglo XX, la CIA retoma sus planes contra la Revolución cubana, algunos copiados de aquellos que nunca tuvieron resultados.

Con el nuevo presidente Miguel Díaz-Canel, al frente de los Consejos de Estado y de Ministros, la CIA y el actual mandatario de Estados Unidos, intensifican sus acciones anticubanas, echándole mano a cuanto fantoche aparezca en el camino y se preste a cumplir sus órdenes.

Como arma fundamental mantienen la guerra económica, con la ilusión de que el pueblo se lance a las calles y exija cambios.

Una de las medidas a las que más empeño ponen, son los falsos ataques acústicos y consecuencias en salud hacia sus diplomáticos en La Habana, algo que no pueden demostrar, pero mantienen el tema en cartelera para ahuyentar los turistas y afectar la economía cubana. Para que nadie olvide el asunto, ahora repiten el libreto en China, a riesgo del costo político que eso pudiera conllevarles.

Sobre eso, recientemente Tomás Regalado, periodista y político, de origen cubano radicado en Estados Unidos, declaró en el Interamerican Institute for Democracy (IID):

“Actualmente existen oportunidades coyunturales para debilitar a los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua”.

Tras las sanciones y alertas de viaje a Cuba emitidas desde los EE.UU., lo único que está dando renta en Cuba, son los cruceros, porque los turistas que quieren ir a Cuba no quieren ir a los hoteles por temor a ser penalizados por el Departamento del Tesoro. De modo que la gente se queda en los cruceros. Algunas sanciones están dando resultados”.

El IID se dedica al estudio de la política exterior de los EE.UU. hacia las denominadas “dictaduras” del continente, y es dirigido por Carlos Alberto Montaner, terrorista cubano.

Unido al recrudecimiento de su guerra económica y mediática contra Cuba, la CIA intensifica otras medidas para estructurar una “oposición” interna entre los jóvenes y artistas.

Entre los asalariados que más financian actualmente está Rosa María Payá, devenida en “refugiada política” en Miami, por ser la única figura joven que pueden mostrar ante el mundo como “disidente” cubana, a pesar de no residir en la Isla, nunca fue miembro de grupitos contrarrevolucionarios, estudió en la Universidad de La Habana y no es aceptada por elementos “disidentes” de larga data al servicio de los yanquis.

Rosa María en poco tiempo ha recibido un apoyo total de la CIA y políticos como Marco Rubio e Ileana Ros-Lehtinen, fue enviada a múltiples países europeos y latinoamericanos, incluso bajo solicitudes del Departamento de Estado es recibida por políticos y miembros del Parlamento Europeo.

Esa “refugiada política” hecha a la medida de las necesidades yanquis, sustituyó a Yoani Sánchez, quien en el 2004 fue reclutada por Carlos Alberto Montaner, siendo igualmente paseada por el mundo, y sin éxitos pasó al olvido.

En los actuales planes de la CIA, Rosa María fue dirigida a participar en el evento Teen Vogue Summit, organizado por la revista Vogue, el pasado 1ro de junio en New York, donde expuso el proyecto Cuba Decide, pero sin resultados que mostrar.

Teen Vogue Summit tuvo este año una agenda para intercambiar sobre temas del control de armas, la reforma migratoria y el cambio climático.

Rosa María, igualmente fue llevada recientemente a una reunión con el embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo, miembro del Partido Republicano y fuertes relaciones con Marco Rubio. En dicho encuentro la “refugiada” solicitó que la OEA prestara atención a lo que ella denomina “crisis democrática” que vive la Isla, matriz de opinión que la CIA está conformando, para crear condiciones a futuras acciones internas con sus asalariados y para lo cual aspira a emplear los twists y los SMS, tal y como hacen hoy en Venezuela y Nicaragua.

El encuentro con el embajador yanqui estuvo auspiciado por la organización anticubana Freedom House, financiada por la CIA, tras la NED y el Departamento de Estado, donde Payá Acevedo se presentó como “presidenta de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia”, cargo que le asignaron para darle representatividad y justificar su presencia en actividades de la región, solicitándole a los miembros de la OEA que, además de tomar medidas contra Venezuela, lo hagan igualmente hacia Cuba para “poner fin a la represión y la falta de libertades”.

Siguiendo ese libreto, Rosa María expresó “la necesidad de recuperar un sistema democrático e instó a la OEA y sus estados miembros, a no reconocer como representantes del pueblo cubano a los miembros de la Asamblea Nacional, ni a Miguel Díaz-Canel, por no haber sido elegidos bajo un sistema con garantías democráticas”.

Trujillo, en su posterior intervención ante la Asamblea de la OEA, expuso: “los países de las Américas tienen que aceptar que Cuba es la madre de todo mal, referente al debilitamiento de la democracia en el continente y las violaciones de derechos humanos”.

Otra línea de trabajo de la CIA es sobre el sector artístico-intelectual, donde la artista plástica Tania Bruguera, tiene la cara visible en busca de captar adeptos para sus planes.

En ese sentido, lo más reciente es su oferta de financiamiento a cineastas cubanos, para “promover la diversidad de voces en el audiovisual independiente cubano, impulsar a directores, productores y guionistas noveles de comunidades poco representadas, a contar sus historias”.

Afirmó que le dará prioridad a “proyectos con temas sociales acuciantes en la Cuba de hoy y del futuro, que sostengan los principios de no discriminación por orientación sexual, identidad de género, color de la piel, forma de pensar, estatus socioeconómico y procedencia geográfica”.

Como financista del proyecto aparece el Instituto Internacional de Artivismo Hanna Arendt (INSTAR), engendro creado para sustentar esa estrategia subversiva como “un espacio de alfabetización cívica en la Isla, resultado de la acción pública #YoTambienExijo”.

Tampoco habrá resultados favorables para la CIA, porque los cubanos empuñarán siempre su espada victoriosa, porque como afirmó José Martí:

“Lengua, tenemos todos; pero espada pocos”

 

¿Por qué Google obtuvo licencia para entrar en Cuba?


Por Arthur González.

Nunca antes el gobierno de Estados Unidos permitió la entrada de Internet a Cuba, ni el empleo de los cables submarinos que pasan cerca de sus costas u otras facilidades. Muchos sitios en Internet están prohibidos para la Isla por la guerra económica que dura ya 59 años. Sin embargo, Barack Obama le aprobó una licencia a Google para entrar en Cuba. ¿Qué razones estuvieron presentes en tal decisión?

¿Ayudar a que los cubanos pudieran acceder a más informaciones científicas, técnicas y otras para mejorar la economía cubana?

Definitivamente no. Aún permanecen restricciones de acceso en muchas de esas áreas, el objetivo real es poder llegar con sus informaciones distorsionadas, sus símbolos y sus valores a la juventud cubana, para como afirmó el propio Obama:

“…podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso”. “Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano. […] y brindarles nuevas fuentes de información…”

Por supuesto que Cuba tiene que aprovechar esa apertura por pequeña que sea, para salir al mundo y darle a conocer su verdad, para destruir las campañas mediáticas que desbordan la red de redes con mentiras, sobre falsas violaciones de los derechos de los cubanos, exponer sus logros, alcanzados con esfuerzo y sacrificio, a pesar de los daños causados por la política criminal de Estados Unidos.

Es la oportunidad de contarle al mundo los actos terroristas que ejecuta el gobierno yanqui, la guerra biológica para afectar al pueblo y la persecución a todos los bancos extranjeros y empresas que pretenden establecer negocios con Cuba.

Para no pecar de ingenuos, los cubanos deben estar conscientes de qué se esconde detrás de esa licencia de Obama y por qué Donald Trump la mantiene, a pesar de haber tomado medidas para desmontar muchos aspectos de la política de su antecesor, incluso la Directiva Presidencial, esa que pretendía matar al pueblo con miel, en vez de a latigazos.

Durante su campaña presidencial, Donald Trump asumió el lenguaje reaccionario y ultraconservador plasmado en la Plataforma del Partido Republicano, la cual expone entre otras direcciones las siguientes:

“La apertura hacia Cuba de la actual administración Obama, fue un vergonzoso acomodo a las demandas de los tiranos. Solo fortalecerán a esa dictadura militar. […] Reclamamos una plataforma aérea para las transmisiones de Radio y TV Martí, y la promoción del acceso a Internet como herramienta tecnológica para fortalecer el movimiento pro democracia en Cuba.”

Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump cumplió con todo lo prometido en su campaña por la presidencia, pero no cambió en nada la licencia otorgada a Google para Cuba, incluso en días recientes permitió que el presidente ejecutivo de la misma, Eric Emerson Schmidt, viajara a La Habana en compañía del senador republicano Jeff Flake. ¿Por qué? Los antecedentes hablan.

En 1996 la RAND Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, elaboró un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las comunicaciones cubanas, las redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos”.

Ese trabajo expone la necesidad de ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente, para lo cual afirma:

“Es necesario alentar el enlace de Cuba a Internet, utilizarla para transmitir noticias y análisis balanceados, promover su uso por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

Insistiendo en esa dirección, en marzo del 2005 el ultra conservador Roger Noriega, Subsecretario de Estado para el hemisferio occidental, declaró en una audiencia congresional:

“Estados Unidos ha flexibilizado los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad a grupos de la sociedad civil”.

Durante un evento efectuado en 2012 en la Fundación Heritage, de conjunto con Google Ideas, se elaboró un informe recomendándole al gobierno de Estados Unidos, crear una red WIFI remota para posibilitar el acceso de los cubanos a Internet.

En ese conclave estaba presente el senador republicano Marco Rubio, quien expresó:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, porque Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

El Departamento de Estado anunció el 13 de junio de 2013, la propuesta de proyectos para promover la democracia y los derechos humanos en Cuba, entre esos el uso de herramientas digitales para ser empleadas, de forma selectiva y segura, por la población civil, junto a otros programas para el fomento de la igualdad y defensa de las redes sociales de los negros cubanos.

Programas creados para la subversión en Cuba como Zunzuneo y Conmotion, este último diseñado por Open Technology Institute at The New América Foundation, fueron denunciados oportunamente.

Bienvenido el acceso pleno a Internet, porque los cubanos tienen la suficiente preparación para saber diferenciar lo útil de lo subversivo, pero ante un enemigo que no cesa de agredir durante más de medio siglo, siempre habrá que estar alertas y como dijo José Martí:

“Hacer en cada momento, lo que en cada momento sea necesario”

La CIA la más perjudicada por la reducción del personal en Cuba.


Por Arthur González.

Cuando el 3 de enero de 1961 el presidente Dwight Eisenhower, rompió relaciones diplomáticas con Cuba, Mike Pompeo era un niño de 9 años y no sufrió el error que constituyó retirar la estación local de la CIA de la Isla, en medio de los trascendentales cambios políticos y económicos que acontecían, en medio del proceso revolucionario que se llevaba a cabo.

En aquellos días la CIA aseguraba que la Revolución no resistiría la invasión que estaba preparándose, pero al ver como se rendían sus “brigadistas” a las milicias y al ejército rebelde, sus ilusiones fueron cambiando.

La CIA tuvo que recurrir a sus aliados, europeos y canadienses, para obtener información de lo que acontecía en Cuba; sus oficiales tuvieron que trasladar la atención de su red de espías, algo que no les agradó y menos al comprobar como era desmantelada por los Órganos de la Seguridad.

No fue hasta 1977 cuando el presidente James Carter autorizó la apertura de la Sección de Intereses en La Habana, y la CIA pudo retornar para reclutar nuevos agentes y buscar informaciones para sus planes subversivos.

La situación actual, es parecida a la de 1961, producto de la decisión de Donald Trump de reducir en un 60 % los funcionarios de la embajada en La Habana, entre ellos los oficiales CIA que laboraban encubiertos en cargos diplomáticos, en momentos que se produce la salida del presidente Raúl Castro.

Trump, asesorado por Mike Pompeo, en combinación con Marco Rubio, fabricaron la operación de los falsos ataques acústicos, para interrumpir las frágiles relaciones establecidas por Obama, quien cambió la estrategia para desmontar el socialismo en Cuba, bajo el viejo adagio de que “es más fácil matar a una mosca con miel que a latigazos”.

Un error más de los cometidos por los yanquis; por eso al ser nominado como Secretario de Estado, Pompeo acaba de afirmar que trabajará para “construir un equipo diplomático en Cuba que pueda responder a los intereses estadounidenses en la isla”.

Cómo será ese equipo, no lo explicó, pero es posible que la CIA tenga una mayor representación en la embajada, que le permita ejecutar planes de influencia y reclutamiento entre el gobierno cubano, siguiendo recomendaciones de quien estuviera al frente de la legación diplomática en La Habana, cuando en un informe secreto expuso:

“Es preciso que busquemos en otra parte, incluso dentro del propio Gobierno, para identificar a los más probables sucesores del régimen de Castro”.

“Se hace necesario tratar de ampliar nuestros contactos dentro de la sociedad cubana, tanto como sea posible, hablando de liderazgo e iniciativas democráticas. Debemos continuar abriendo Cuba a la era de la información a través de medidas como las anunciadas el 13 de abril 2015, para ayudar y estimular a las generaciones más jóvenes de cubanos en la búsqueda de más libertades y oportunidades”.

Esas acciones subversivas no se pueden ejecutar a distancia, la CIA requiere estar en el terreno para llevarlas a cabo, algo que Marco Rubio no entiende y de ahí sus acciones que impiden la labor de las agencias de inteligencia que estaban presentes en La Habana.

El propósito que busca el Senador es afectar al turismo americano y de otros países, algo en lo que fracasó, por eso la presión sobre el gobierno de Canadá como último recurso.

Pompeo ha tratado de reforzar la guerra económica, financiera y mediática, incluso como director de la CIA en junio de 2017 recibió en su despacho a connotados representantes de la Brigada mercenaria 2506, prometiéndoles medidas más duras contra la isla.

La vida le demostró a Pompeo que sin información no se pueden trazar planes, por ahora diseña la estrategia de darle marcha atrás a la decisión de Trump, sin reconocer la mentira de los ataques y las enfermedades, pero sí desea estar presente en el actual teatro de operaciones, no tiene más opción que volver a armar la estación de la CIA que el mismo desmotó.

En su audiencia de confirmación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, afirmó:

Nos comprometemos en construir un equipo que proporcione diplomacia en Cuba para impulsar los intereses estadounidenses”.

Al parecer Marco Rubio ha sido persuadido de la importancia de la presencia de la CIA, porque en sus más recientes declaraciones sobre los inventados ataques acústico dijo:

“Considero que Rusia pudiera estar detrás de los misteriosos ataques, sucedidos en residencias diplomáticas y en los hoteles Capri y Nacional, en La Habana, entre noviembre de 2016 y agosto de 2017”.

No obstante, mantiene su postura de responsabilizar al gobierno cubano de la agresión, expresando que “sus autoridades saben que pasó y quien lo hizo”.

Hay que esperar la entrada de Pompeo al Departamento de Estado para ver qué actitud asume, pero sus antecedentes son muy negativos hacia Cuba.

En 2015, siendo representante por Kansas, copatrocinó el proyecto de ley Cuban Military Transparency Act, que prohíbe intercambios financieros con empresas gestionadas por los militares cubanos.

Pertenece a la rama más conservadora republicana y es miembro de la Asociación Nacional del Rifle.

Participó como militar en la primera Guerra del Golfo y en Europa del Este.  Es graduado de Ingeniería Mecánica en la Academia Militar de West Point, donde recibió el grado de capitán. Una vez licenciado del ejército, se graduó de abogado en Harvard.

En 1998 inició su carrera como empresario junto con tres amigos de estudios de West Point, adquiriendo tres empresas de piezas para aviones, creando  y entre sus clientes estaban Lockheed Martin y Boeing.

En 2006 se incorporó como presidente a la empresa Sentry International, dedicada a equipamiento petrolífero, vinculada a Koch Industries; por eso coincide con Trump en los temas del cambio climático y el petrolero.

El tiempo dirá como conduce su trabajo exterior pero los cubanos seguirán resistiendo, pues al decir de José Martí:

“El aire de la libertad tiene una enorme virtud que mata a las serpientes”

Planifica mafia terrorista de Miami sabotear Cumbre de las Américas


Por Arthur González.

Integrantes de la mafia terrorista anticubana a en Miami, pretenden sabotear la Cumbre de las Américas en Lima. Para lograrlo preparan a un grupo de residentes en Estados Unidos, como si fueran representantes de la sociedad civil cubana, encabezada por Rosa María Payá, la cual tiene estatus de “refugiada política”, como cientos de esbirros de la dictadura de Fulgencio Batista, que huyeron de la justicia.

El libro The Corporation, recientemente publicado, relata acciones terroristas de los “refugiados políticos” ex miembros de la tiranía batistiana, lo que prueba quienes son en verdad esos cubanos que residen en Miami y se auto titulan representantes de la sociedad cubana, sin que ninguno participe del acontecer cotidiano de Cuba.

Rosa María, negoció su visa de “refugiada política” a cambio de participar en campañas diseñadas por Estados Unidos contra la Revolución cubana, donde acusan a sus autoridades de la muerte de su padre. Sin embargo, ella entra y sale de la Isla sin tener problemas, a pesar de organizar provocaciones.

Nombrada por los yanquis como presidenta de la Red latinoamericana de jóvenes, pretende participar en Lima como parte de la sociedad civil de Cuba, hecho que solo busca provocar a la delegación de la verdadera sociedad civil cubana que construye su país, a pesar de la guerra económica impuesta por Estados Unidos hace medio siglo.

La primera acción ejecutada el 28 de marzo del 2018, fue una misiva enviada desde Miami al Secretario General de la OEA, Luis Almagro, a nombre de la organización “coalición opositora al régimen castrista”, integrada por elementos terroristas “refugiados políticos” en EE.UU., trasladándole su “preocupación” por la invitación al presidente Raúl Castro, a la Cumbre.

Esos “refugiados políticos” dicen que representan a más de “65 organizaciones de dentro y fuera de Cuba”, algo vergonzoso porque en 59 años no han logrado nuclear al pueblo cubano en torno a esos que la CIA creó y financia para actuar contra la Revolución, la mayoría con antecedentes de terrorismo.

Informes de la embajada yanqui en la Habana, desmienten la existencia de tales organizaciones, como afirmó el jefe de esa Misión en un cable secreto, conocido por WikiLeaks, donde afirma:

“Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes tengan mucho impacto en los cubanos de a pie. […] Las encuestas informales que hemos hecho, muestran que las personalidades disidentes o sus agendas, son prácticamente desconocidas”.

Como bien afirma el representante yanqui, nadie en Cuba conoce esas “organizaciones” y por tanto no pueden auto definirse como delegados de la sociedad civil cubana.

Lo más reciente la campaña diseñada contra Cuba es la acusación de la fabricada “Red latinoamericana de jóvenes”, de que los órganos de la inteligencia cubana asistirán a la Cumbre de las Américas diciendo que son de la sociedad civil, algo para reírse.

Rosa María sabe que la delegación cubana, genuina representante de su sociedad, no le permitirá ninguna provocación ni asumir posiciones a nombre de Cuba, porque todos conocen que ella responde al dinero que le facilitan miembros de la mafia terrorista, como Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Marco Rubio, quienes la dirigen con el fin de construirle una imagen de representante de la juventud cubana.

Cuba no es victimaria, sino víctima de permanentes agresiones de Estados Unidos, historia bien conocida en Latinoamérica, que va desde la voladura del buque francés La Coubre en 1960, la fracasada invasión por Bahía de Cochinos, los incendios en centros comerciales, industrias, cines y teatros, bombas en embajadas cubanas en el exterior, guerra biológica para enfermar y matar, entre ellas la meningoencefalitis y el dengue hemorrágico, hasta la explosión en pleno vuelo de un avión civil cubano donde murieron 73 personas y su autor se pasea por las calles de Miami, por las mismas avenidas que transita ahora Rosa María, sin acusarlo de asesino.

Antes de conformar un espectáculo provocativo en Lima, ella y su “Red”, deberían exigirle al gobierno de Estados Unidos cesar la guerra económica diseñada para liquidar de hambre a los cubanos; pedirle a la Casa Blanca que detenga su persecución a la banca internacional por hacer transacciones con Cuba y que permita a los jóvenes estadounidenses visitar la Isla libremente, sin ser sancionados.

Quienes realmente son agentes del imperialismo son ellos, que reciben financiamiento y órdenes de oficiales de la CIA y otros supuestos “especialistas” del Departamento de Estados, para acudir a esa Cumbre a formar el caos y el enfrentamiento con la delegación oficial cubana.

Los yanquis se enferman al escuchar la voz fuerte y soberana de Cuba, esa que nunca han podido acallar a pesar de las cruzadas mediáticas plagadas de calumnias y que el tiempo se encarga de desmentir.

Los cubanos son gente de paz y amistad demostrado con su presencia en muchos países latinoamericanos, donde sus médicos, enfermeras, artistas, maestros y entrenadores deportivos, brindan sus conocimientos para salvar vidas y el alma de millones de personas que agradecen la ayuda humanitaria de un pueblo que no da lo que le sobra, sino que comparte lo que tiene.

Rosa María y otros secuaces de Miami, saben perfectamente que Cuba y sus amigos latinoamericanos no permitirá ofensas, irrespetos o provocaciones, y siguiendo el ejemplo de sus atletas en los Juegos Deportivos Centroamericanos en Jamaica en 1962, responderá adecuadamente ante cada acción, porque a la Patria hay que defenderla en cualquier escenario.

Por ese motivo afirmó José Martí:

“Cuando se sirve bien a la Patria, se tienen en todas partes muchos amigos”.

¿Qué esconde Estados Unidos detrás de Internet en Cuba?


Por Arthur González.

Recientemente el sitio anticubano financiado por la Casa Blanca, Martí Noticias, entrevistaba a dos jóvenes de la isla quienes declararon: “las limitaciones del acceso de los cubanos a Internet no son económicas, sino realmente políticas y es el gobierno cubano quien no les da libre acceso”.

Añade la información que esos jóvenes aseguraban: “hay muchos sitios que ahora mismo están bloqueados, porque el gobierno no deja que los cubanos accedan. Internet para el gobierno es un mal que tienen que permitir porque la presión es muy grande, el mundo tiene Internet y Cuba sigue en un atraso”.

Pero la noticia no habla de que para Cuba si hay limitaciones impuestas por las leyes de Estados Unidos y se comprueba cuando se intenta entrar en muchos sitios, en los que aparece un cartel diciendo: “no se puede acceder desde Cuba por la ley del embargo”.

Cuba trabaja por informatizar su sociedad, para ello tiene que erogar altas sumas de dinero en tecnología, situación que no es tan fácil como muchos creen. Los servicios no son gratuitos ni el equipamiento necesario lo regalan a las puertas de las iglesias. Las inversiones que se requieren debe ejecutarse por etapas y contar con el aseguramiento financiero y técnico, sin olvidar la seguridad de las redes.

Existen intereses ocultos del gobierno estadounidense y sus servicios de inteligencia, que no menciona la prensa yanqui ni conocen los jóvenes cubanos, sobre sus propósitos con Internet en la isla. No por gusto uno de los pocos acuerdos que realmente materializó Barack Obama, fue el permiso a empresas de internet, como Google, de permitirles el enlace con la empresa estatal telefónica cubana.

Para quienes no estén claro de qué pretende lograr el vecino del Norte, basta explicar que en 1996 la Rand Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, preparó un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las telecomunicaciones cubanas, redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos.

Dicho trabajo expone el interés de: “ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente” y entre sus objetivos priorizados están:

“Alentar el enlace de Cuba a Internet, utilizar Internet para transmitir noticias y análisis balanceados, promover el uso de Internet por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

En marzo de 2005, Roger Noriega, entonces subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, afirmó en una audiencia congresional:

“Estados Unidos flexibilizó los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad, a grupos de la sociedad civil en Cuba”.

Entre los años 2004 y 2006, la USAID repartió cerca de 35 millones dólares para proyectos subversivos contra Cuba, muchos de ellos vinculados directamente a la informática y las comunicaciones.

Durante la Asamblea de la USAID con diferentes ONG, celebrada en Washington en mayo 2008, se discutió la necesidad de distribuir 45,7 millones de dólares asignados por el presidente George W. Bush, para la subversión contra Cuba, exponiéndose elementos del nuevo plan para desestabilizar el orden interno.

El director de la USAID para América Latina, José Cárdenas, expuso “la necesidad de introducir en la Isla celulares, equipos modernos de comunicación, computación y software, con el empleo de emisarios no estadounidenses”, siendo respaldado por el jefe del Buró de Industria y Seguridad del Departamento de Estado, Anthony Christino.

La aprobación de tales medidas inició una carrera desenfrenada para atraer a la juventud cubana hacia sus proyectos subversivos a través de Internet, con el propósito de promover desórdenes sociales al estilo de las llamadas “Revoluciones de Colores”

En evento celebrado en 2012 por la Fundación Heritage de Estados Unidos y Googles Ideas, se elaboró un informe para el gobierno norteamericano, que recomendó la creación de una red WIFI remota para posibilitar el acceso a Internet de los cubanos.

El Senador Marco Rubio, participante en el mismo, afirmó:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse, si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, pues Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Inmediatamente la USAID inició el diseño de un software para Cuba, nombrado Zunzuneo, en el cual se conformó un Twitter para enviar mensajes a los jóvenes a través de las redes sociales, con la pretensión de exhortarlos a movilizarse contra el gobierno.

La USAID financió el envío de jóvenes latinoamericanos procedentes de Perú, Costa Rica y Venezuela, bajo fachada de turistas y de pertenecer a ONG, con la finalidad de identificar y preparar a jóvenes cubanos como futuros líderes comunitarios y activistas políticos, e incentivar expresiones públicas contra el gobierno que posibilitaran revueltas populares para alcanzar cambios políticos en Cuba, al estilo del Medio Oriente.

Entregaron gratuitamente, teléfonos celulares, memorias USB, laptops, discos externos y dinero, para su acceso a la recepción y envío de los twists.

Zunzuneo funcionó bajo el Programa de Intercambio Latinoamericano (PILA).

El 13 de junio del 2013 el Departamento de Estado anunció propuestas de proyectos para promover la “democracia y los derechos humanos” en Cuba, uno de ellos con el uso de herramientas digitales “para ser utilizadas de forma selectiva y segura por la población civil cubana, junto con otra iniciativa para el fomento de igualdad y defensa de las redes sociales de los cubanos de raza negra”.

El portavoz de la Casa Blanca, Jim Carney, reconoció que Zunzuneo, era un programa coordinado por la USAID y añadió:

“El Congreso financia programas para la democracia en Cuba, con el interés de ayudar a empoderar a los cubanos a fin de que puedan acceder a más información y para fortalecer a la sociedad”.

Información publicada en el 2014 por el diario The New York Times, el Departamento de Estado proporcionó 2,8 millones de dólares a un equipo de hackers y activistas comunitarios especialistas en programación de software, para desarrollar un sistema de redes que permitiera a personas afines a los intereses de Washington, comunicarse por Internet sin interferencias de sus gobiernos.

Mediante esa red probada con éxito en el 2011 en Túnez, estimularon las revueltas populares causantes del derrocamiento del presidente Zine Al-Abidin Ben Ali. La red inalámbrica establecida no estaba conectada a Internet, pero cubría grandes áreas donde residen unas 14 mil personas.

El criterio de periodistas de The New York Times, fue que “el programa ejecutado en Túnez era un ensayo para desplegarlo en zonas disputadas, similares a las que financió la USAID para los programas de la Oficina de Iniciativa para la Transición (OTI), adscripta al Buró de Democracia, Conflictos y Ayuda Humanitaria de la USAID para Cuba”.

Matt Herrick, portavoz de la USAID, reconoció a The New York Times, que esa agencia entregó a la New America Foundation, una subvención por tres años ascendente a 4,3 millones para hacer la plataforma disponible en Cuba. El software diseñado fue denominado Commotion, y consiste en una amplia conexión inalámbrica WIFI.

Ese software fue diseñado para relacionar varios enrutadores WIFI en una red ilegal, sin autorización ni pago a los servicios a empresas de telecomunicaciones cubanas.

Con similar intención, el 2009 fue enviado a la Isla el estadounidense Alan Gross, contratado por la USAID para la instalación ilegal de medios de comunicación de alta tecnología en Cuba, que permitieran la transmisión y recepción satelital a través de redes WIFI, las que paralelamente intentaron conformar con el apoyo de otro norteamericano, que introdujo antenas para conexiones WIFI enmascaradas como tablas de surf, entregadas a un joven cubano ingeniero en telecomunicaciones en la vía blanca, cerca de Santa Cruz del Norte, según denuncia de la TV cubana.

La Guerra Cibernética contra Cuba contó con la aprobación del presidente Barack Obama, quien al informar la apertura de embajadas en los dos países expresó:

“…podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano […] nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor. […] nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

El 14.08.2015 el secretario de estado John Kerry decía en la Habana:

“Por ahora el Presidente ha tomado pasos para reducir las restricciones sobre las remesas, exportaciones e importaciones para ayudar a los cubanos emprendedores en el ámbito de las telecomunicaciones, viajes de familias, pero queremos hacer más aún.  La meta de todos estos cambios es la de ayudar a los cubanos a conectarse con el mundo y mejorar sus vidas”.

Con estos planes, para nada amigables, Cuba tiene todo el derecho de protegerse y el mundo debe conocer la verdad sobre lo que esconden los yanquis detrás del uso de Internet.

Cuba mantiene su interés en informatizar su sociedad y ampliar los servicios de acuerdo a las posibilidades técnicas y financieras, pero no puede pecar de ingenua e ignorante, ante planes que persiguen manipular a su sociedad y derrocar el sistema socialista.

Previsor fue José Martí cuando afirmó:

“La ignorancia es la garantía de los extravíos políticos”.