Medidas premeditadas, no precipitadas


Por Arthur González.

Para quienes no se percataron que la historieta de los inventados ataques acústicos y las falsas enfermedades, era el inicio de una escalada para recrudecer la guerra económica contra Cuba, las nuevas medidas adoptadas por la Casa Blanca el 08.11.2017, lo prueban con creces.

Cuando se estudia y analiza la historia de los Estados Unidos en los dos últimos siglos, se ven a las claras los múltiples pretextos que aplicaron contra países que después fueron víctimas de sus agresiones, y Cuba es un vivo ejemplo de esa política sucia y rapaz.

La pobre justificación creada por especialistas en guerra psicológica de los falsos ataques, abrió el camino a una serie de medias que aún están por finalizar. Empezaron en mayo 2017 con la expulsión de dos diplomáticos cubanos de Washington, algo que se mantuvo en silencio, pero que permitieron establecer las condiciones para propagar sus mentiras y preparar a la opinión pública interna y externa.

La bomba explotó meses después cuando Trump aprobó la expulsión de 15 diplomáticos cubanos más, según se dijo, para mantener la paridad en relación a los diplomáticos yanquis que Estados Unidos decidió retornar de su misión en La Habana, dejando inoperante las dos embajadas, retrotrayendo la situación a 1976 cuando no existían las entonces Sección de Intereses.

Tal decisión fue ejecutada para satisfacer las exigencias de la mafia terrorista anticubana en el Congreso, encabezada ahora por el senador Marco Rubio, a quien Trump desea complacer como moneda de cambio para su defensa ante el Comité senatorial que lo investiga, por sus relaciones con Rusia.

La nueva política anticubana fue anunciada por el propio Presidente el 16.06.2017 en Miami, lo demás ha sucedido de forma constante y sin pausas, con el único fin de ahogar económicamente a la Revolución, viejo anhelo desde que el sub secretario de Estado, Lester Mallory, lo propuso en su histórico memorando del 06.03.1960, al afirmar:

“Debe utilizarse protamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de los cubanos; negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Las actuales medias pretenden exactamente lo mismo y de ahí que se reinicie la brutal persecución contra los estadounidenses que se atrevan a violarla, estrategia que Barack Obama cambió, al reconocer que en 58 no se alcanzaron los resultados esperados, introduciendo otra más sutil y peligrosa que encandiló a no pocos, con el restablecimiento de relaciones diplomáticas, apertura de la embajada y la ampliación de licencias de viajes a Cuba.

Ese cambio no hubiese sido negativo si realmente procurara respetar la soberanía de Cuba, y aceptar el sistema socialista, algo que Obama no pretendió, porque como el mismo afirmó, era para:

  • Promover de manera más eficaz la implantación de cambios en Cuba, dentro de un marco acorde con el apoyo de EE.UU. al pueblo cubano y en consonancia con los intereses de seguridad nacional de EE.UU.
  • Mejorar las condiciones en materia de derechos humanos y la implementación de reformas democráticas en Cuba.
  • Las políticas en materia de viajes y remesas para ayudar a los cubanos a brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente.
  • Para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba.
  • Continuar financiando la programación de la democracia, para proporcionar asistencia humanitaria, derechos humanos, libertades fundamentales, y apoyar la libre circulación de información, en lugares en donde el gobierno cubano la tiene restringida y censurada.
  • Continuar implementando programas de EE.UU. enfocados en promover el cambio positivo en Cuba, y fomentar reformas en su compromiso de alto nivel con los funcionarios cubanos.

A la vez, mantuvo el Bloqueo, la subversión, y se negó a conversar sobre la devolución de la Base Naval.

Tampoco debe olvidarse lo que expresó Obama al darle apertura a su embajada en La Habana:

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor”.

La mafia terrorista anticubana al percatarse que la estrategia iba al fracaso total y la Revolución salía victoriosa, la emprendieron para retomar la vieja política que en 55 años solo malgastó cientos de miles de millones, pero afecta la economía del pueblo, con la finalidad de que este culpe al sistema socialista y no a la guerra económica de Estados Unidos.

Lo que procuran esos mafiosos que dan su apoyo a asesinos y terroristas, es ahogar la economía cubana y así lo expresó Marco Rubio, apoyado por Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, al declarar:

“Desafortunadamente, los burócratas del Departamento de Estado que se oponen a la política del Presidente Trump hacia Cuba, y se negaron a implementarlo íntegramente cuando omitieron de la lista de entidades y sub entidades cubanas restringidas, que están controladas o actúan en nombre de las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia o la Seguridad del Estado de Cuba”.

Ya es hora de que Cuba presente una denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, contra el genocidio que significa la guerra económica contra su pueblo, felonía condenada por el mundo desde hace 26 años en la Asamblea General.

Más le valdría a Trump, juzgar a los terroristas cubanos que viven plácidamente en Miami apoyados por esos mismos congresistas, que intentar infructuosamente el derrumbe del socialismo en Cuba.

Si algo aprendieron los cubanos en este medio siglo, es a comprender perfectamente quien es el responsable de sus principales problemas y por esa razón mantienen mayoritariamente su apoyo a la Revolución y fortalecen cada día su anti imperialismo, siguiendo a su apóstol José Martí cuando exclamó:

“Unámonos cubanos, en esta otra fe: con todos y para todos”

 

 

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De lo que son capaces los yanquis


Por Arthur González.

Una vez más la vida demuestra de lo que son capaces los yanquis con tal de lograr un objetivo y así se puso de manifiesto con la más reciente campaña de los inventados “ataques acústicos” contra sus diplomáticos en La Habana.

La información divulgada por las autoridades cubanas respecto al resultados de sus investigaciones practicadas, evidencian la profesionalidad de los  especialistas, al poner en marcha todo su potencial científico con el propósito de emplazar la patraña de la Casa Blanca, que pretende, con su historieta de terror y misterio, cortar la entrada de turistas a la Isla, arrastrando al Departamento de Estado de Canadá para que declarará similar situación sobre sus diplomáticos, actitud lamentable que los hace parecer serviles discípulos de Estados Unidos.

El proceso de la investigación ejecutado por Cuba, concluyó que resulta imposible que existieran tales ataques, incluso la grabación del supuesto ruido entregada por oficiales del FBI, es del sonido que hacen los grillos para atraer a las hembras en celo, algo ridículo que expone la falta de rigor técnico de los que diseñaron la historieta contra Cuba.

En medio de ese proceso el presidente Donald Trump, autorizó la desclasificación de algunos documentos de la investigación referente al magnicidio de J.F. Kennedy, en los que sale a la luz que la CIA presentó en 1962 una propuesta para bombardear zonas de Miami y de Washington, para culpar a la Revolución cubana y que esto sirviera de pretexto para invadir a Cuba con el ejército norteamericano.

Si los yanquis fueron capaces de proponer el bombardeo de su propio territorio y causar la muerte de sus ciudadanos, ¿cómo no darse cuenta que la novelita de misterio referente a inventados ataques acústicos es falsa?

Para ponerle la tapa al frasco, y en prueba de que las pretensiones yanquis son dañar la entrada de turistas a Cuba y reforzar la guerra económica, los miembros de la mafia terrorista anticubana con escaños en el Congreso de los Estados Unidos, solicitaron una investigación a la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés), para que aclare cómo el Departamento de Estado respondió a los inventados ataques acústicos, que dicen “afectaron” a 24 diplomáticos estadounidenses y cinco canadienses Cuba.

Los que realizaron tal petición son los mafiosos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, Carlos Curbelo y Albio Sires. Sin embargo, estos no han exigido que el FBI y el Departamento de Justicia, ejecutar acciones urgentes contra Luis Posada Carriles y otros cubanos residentes de la Florida, mencionados en los documentos desclasificados recientemente, en los que se patentiza que son asesinos a sueldo con un amplio historial de terrorismo, que sí afecta gravemente la seguridad de Estados Unidos.

Esos congresistas, unidos al Senador Marco Rubio, son los que presionan al presidente Trump para que retome la fracasada política de hostilidad contra la Revolución, incapaz de obtener en 59 años los éxitos planificados, pero que han constado cientos de miles de millones de dólares a los contribuyentes, pues como reconoció la Casa Blanca el 17.12.2014:

“Décadas de aislamiento a Cuba por parte de EE.UU., no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática”.

Si de pesquisa se trata, el propio Buro Federal de Investigaciones debería investigar a esos congresistas por darle su apoyo político e influenciar en los presidentes Ronald Reagan y George Bush, padre e hijo, para proteger a asesinos y terroristas, entre ellos Orlando Bosch, declarado por el propio FBI como muy peligroso e inadmisible en Estados Unidos.

Ileana Ros-Lehtinen, con sus peticiones logró que fuese aceptado y declarado “refugiado político”, lo mismo que hizo posteriormente con Posada Carriles, coautor de la voladura de un avión civil cubano y de la colocación de bombas en varios hoteles de La Habana, y los hermanos Novo Sampol, protagonistas del asesinato del canciller chileno, Orlando Letelier, su chofer y secretaria norteamericana.

Un elemento más que demuestra que es el turismo a Cuba el blanco a atacar con esa historieta mal fabricada, fue el proyecto aprobado en la Cámara de Representantes, patrocinado por Albio Sires, donde exige a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) una evaluación de cada uno de los 10 aeropuertos que tiene Cuba y presentar todos los acuerdos y memorandos firmados con extranjeros.

El pasado 26.10.2017 el senador Marco Rubio, reintrodujo en el Senado un proyecto de Ley similar al presentado sin éxito el pasado año, destinado a “impulsar la seguridad de los aeropuertos de Cuba”, bajo el pretexto de que “el régimen de Castro sigue siendo una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos”.

La historia no miente y cada vez que se desclasifica un documento de la CIA, el mundo comprueba que Cuba ha sido y es una víctima de políticas enfermizas, diseñadas para asesinar a sus principales líderes y dañar su economía con los métodos más inverosímiles jamás vistos en la era moderna.

La Revolución cubana a pesar de esos tenebrosos planes se mantiene incólume, luchando por sostener sus logros en materia de educación, cultura, seguridad social y salud, como no han alcanzado ni siguiera los Estados Unidos, que aun en pleno siglo XXI posee más de 16 millones ciudadanos analfabetos, mucho más que otros países desarrollados, situación que no le preocupa a ninguno de los congresistas integrantes de la mafia anticubana.

Ante estas acciones yanquis, recordamos las palabras de José Martí cuando aseveró:

“De la podredumbre misma sale la luz”

Quien carezca de principios éticos y morales no podrá dirigir a los cubanos.


Por Arthur González

Esos que se apodan “disidentes” y luchan entre ellos por alcanzar posiciones, con la ilusión de dirigir a los cubanos en el futuro cercano, jamás podrán aspirar a lograr un liderazgo en Cuba.

Los diplomáticos yanquis en La Habana que tuvieron el especial “privilegio” de conocerlos, escucharlos y verlos actuar, informaron al Departamento de Estado y a la CIA que:

“…Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición, no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano es improbable que desempeñen algún papel significativo en cualquier gobierno que asuma después de los Castro…vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie… su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno…más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores…”

A pesar de esos criterios del personal diplomático que los conoció bien, en Washington algunos políticos continúan apostando por ellos y asignan presupuestos millonarios para alimentar a los que desde Miami llevan 58 años viviendo del fracasado cuento de “derrocar al régimen de Castro”.

Desesperados por encontrar figuras jóvenes entre la llamada “oposición”, crearon cursos en centros de Estados Unidos para la preparación de líderes. La primera acción fue en el 2009 con el lanzamiento de becas para jóvenes entre 16 y 18 años de edad.

Le siguieron otras como las otorgadas en el 2015 por la organización World Learning Inc., con sede en Washington, para un “Programa de Liderazgo de Verano”, y en el 2017 la convocatoria de la organización Líderes Sociales, con el propósito de promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana.

Ante tantos fracasos, apareció Rosa María Paya Acevedo, hija de Oswaldo Payá Sardiñas, muerto en un accidente automovilístico por la imprudencia del español Ángel Carromero, secretario general de Nuevas Generaciones del Partido Popular español, enviado a Cuba a repartirle dinero a la “disidencia” interna, cuando conducía a exceso de velocidad el auto en el que viajaban.

Carromero era un consuetudinario violador del código del tránsito en España, debido a su gusto por la velocidad, por lo cual le fue retirada su licencia de conducción.

Por el homicidio de Paya y su compañero Harold Cepero, fue juzgado y condenado a cuatro años de prisión por homicidio imprudente, ante la presencia del Embajador y el Cónsul General de España en Cuba, quienes reconocieron la limpieza del juicio y la veracidad de las pruebas presentadas, lo que fue ratificado por los periodistas extranjeros asistentes al acto jurídico.

La ausencia de ética de Rosa María y su madre Ofelia Acevedo, es tal que les vendieron a los yanquis sus principios y el amor familiar, a cambio de iniciar una campaña difamatoria contra el gobierno de Cuba, acusándolo de ser responsable de la muerte de ambos asalariados.

Como pago, recibieron un visado para Estados Unidos de “refugiadas políticas”, para ellas y dos hijos varones de Payá Sardiñas. Al arribar a Miami sus declaraciones fueron amplificadas por la prensa, con el respaldo de la mafia terrorista anticubana y en especial del Senador Marco Rubio.

A tal nivel cayeron ambas que se fotografían con el homicida español, lo besan y abrazan como un héroe, sin el menor escrúpulo, a sabiendas que es el único responsable de la pérdida del esposo y padre.

Por instrucciones recibidas en Miami, presentaron una acusación formal ante las cortes españolas, la que fue declarada sin lugar por falta de pruebas, al igual que la apelación.  Tampoco el gobierno de Mariano Rajoy aceptó la versión fabricada en Estados Unidos, y no se dejó arrastrar al show mediático, corroborando las declaraciones de sus funcionarios diplomáticos que presenciaron el juicio en Cuba.

Pasados cinco años y queriendo darle un protagonismo inexistente a la joven Rosa María, con la quimérica pretensión de presentarla como una futura líder para los cubanos, costearon nuevamente su viaje a La Habana para conformar otra provocación en el aniversario de la muerte de Payá.

Para darle más sazón al tema, los senadores Dick Durbin, Bill Nelson, Jeff Merkley, Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz, estos tres últimos de origen cubano, presentaron en el Senado una resolución en honor al legado de Payá, e instaron a que se aclarasen las circunstancias del suceso, con el objetivo de mantener el tema Cuba en discusión y evitar las propuestas de leyes para eliminar la prohibición de viajes a la Isla.

Rosa María siendo supuestamente una perseguida política, visita la Habana de forma permanente, sin confrontar dificultades para sus movimientos e incluso no ha sido encausada por las acusaciones falsas que reitera contra el Gobierno cubano, al responsabilizarlo de la muerte del padre, tal y como hizo recientemente en un comunicado, donde afirmó: “el accidente fue un atentado provocado por oficiales del régimen castrista”.

La “refugiada política” sabe perfectamente que está cometiendo un delito, tipificado en el código penal cubano, como denuncia o acusación falsa, sancionado con privación de libertad de tres a ocho años, algo que, de las autoridades proceder, le daría el pretexto anhelado para proclamarse como perseguida política.

Cuba tiene vasta experiencia en ese tipo de ardides yanquis, por tanto, Rosa María seguirá desgastándose con acusaciones que nunca podrá probar y con el denigrante papel de ganar dinero a costa de la muerte del padre.

En consecuencia, las aspiraciones que tienen de convertirla en una futura líder están condenadas al repudio del pueblo cubano y seguirá el mismo destino que sus tantos antecesores, pues como aseguran los diplomáticos norteamericanos en La Habana: “su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno”.

Ante actitudes similares afirmó José Martí:

“Debe ser penoso inspirar desprecio a los hombres.”

El reto de Rosa María Payá Acevedo


Por Arthur González

Rosa María Paya Acevedo, hija del contrarrevolucionario Oswaldo Paya Sardiñas, al conocer un reportaje de la TV cubana donde desenmascaran su accionar financiado por Estados Unidos contra el gobierno de la Isla, escribió un twitter:

“reto al gobierno cubano a que me conceda cinco minutos del noticiero estelar para exponer mis consideraciones”.

Realmente cinco minutos no le servirían para explicarle a los cubanos, de que argumentos se valió para ser beneficiada por el cónsul estadounidense en la Habana, con un visado del programa de refugiados políticos para ella, su madre y dos hermanos, a pesar de que ninguno era miembro de los grupos denominados “disidentes”.

Se conoce que los yanquis se lo otorgaron si a cambio iniciaba una campaña propagandística para acusar al gobierno de Cuba, de ser responsable de la muerte de su padre, algo que no pudo probar ante a los tribunales de España, quedando totalmente desacreditada.

El único responsable del suceso, condenado por homicidio y reconocido por el gobierno de España, es Ángel Carromero miembro de la juventud del Partido Popular Español, enviado a la Isla por Esperanza Aguirre para repartir dinero entre los contrarrevolucionarios cubanos. Carromero estaba privado de su licencia de conducción española, por tener múltiples multas por exceso de velocidad, algo divulgado en las páginas oficiales de España.

En cinco minutos en la TV, Rosa María no conseguirá argumentar cómo si los yanquis le otorgaron ese tipo de visado solo para perseguidos políticos, ella entra y sale de Cuba sin ser molestada por sus autoridades.

Tampoco podrá decir en tan breve espacio de tiempo, las razones por las que pudo culminar una carrera universitaria bajo el sistema educacional gratuito facilitado por el comunismo cubano, sin padecer represiones, al igual que sus dos hermanos.

Menos aún tendría tiempo para dilucidar porque no participó en ninguna actividad opositora estando vivo su padre, ni las razones por las cuales él siendo un “disidente”, siempre trabajó para el régimen comunista, a pesar de ser fuertemente criticado y rechazado por el resto de los “opositores” asalariados de Estados Unidos.

Sería muy poco el lapso de tiempo para que Rosa María hablase de como disfrutaba anualmente de vacaciones en costosas instalaciones turísticas en Varadero, el mejor balneario cubano, junto a sus padres y hermanos, si realmente con el salario que percibía su padre en el Ministerio de Salud Pública cubano, no era suficiente para tales gastos.

En cinco minutos, Rosa María Payá no pudiera dilucidar de dónde salen los cientos de miles de dólares para costear sus viajes a Europa y países de Latinoamérica, entre ellos los boletos de avión, hoteles, comidas y transporte para sus desplazamientos internos, o los de su madre Ofelia Acevedo para sus visitas turísticas por París, Madrid y otras ciudades europeas.

Tan breve tiempo resultarán insuficientes para argumentar quién le sufraga la renta de la oficina que posee en Miami, el salario de sus empleados allá y en Cuba, como el de su “representante” en el Centro Loyola ubicado en la iglesia del Sagrado Corazón, en la Habana.

Menos aún para responderle al “disidente” Guillermo-El Coco-Fariñas, quien la acusa de mentirosa por las supuestas firmas que dice haber recolectado para solicitar nuevas leyes en Cuba, país en el que no reside, pues vive en Estados Unidos disfrutando de las ventajas económicas de ser una “perseguida política”

 

 

 

De qué manera podría exponer en cinco minutos, cómo llegó a estrechar relaciones con el senador Marco Rubio, quien la llevó a sesiones del Congreso, y a otros Representantes, entre ellos Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, o quiénes le facilitaron ser recibida por el expresidente español José María Aznar, el de Chile, y por algunos funcionarios del Parlamento europeo, cuando ella no representa ninguna fuerza política, ni tiene aval para ese tipo de tratamiento, a no ser por las presiones de las embajadas de Estados Unidos, entiéndase oficiales de la CIA bajo el ropaje diplomático.

Para dar respuesta a cada interrogante sobre su actuación, se necesitan muchos programas de televisión, si es que alguno tuviera la audiencia suficiente para no malgastar dinero en alguien sin atractivos para el pueblo cubano, buen conocedor de cuáles son los asalariados de Estados Unidos vinculados estrechamente a la mafia terrorista radicada en Miami.

Realmente el verdadero reto sería para la propia Rosa María, al no contar con argumentos valederos para sus burdas campañas de propaganda contra la Revolución. Su salud y nivel escolar se lo debe por entero a ese régimen comunista que ahora critica, como una forma de vida para disfrutar del favor y de los dólares que le pagan los yanquis.

Triste el papel escogido por Rosa María como oficio, pues se sabe que Roma paga a los traidores, pero los desprecia, y al pasar de los años terminará como otros que dejaron su tierra soñando en ver derrocada la Revolución, lograda con el esfuerzo y sacrificio del pueblo.

No se equivocó José Martí cuando afirmó:

“…es ley que en el hueco del árbol en que se posa el águila anide la serpiente”.

Silencio cómplice


Por Arthur González.

Luis Almagro, secretario general de la OEA y los 14 países que han apoyado las acusaciones contra Venezuela siguiendo los dictados de Washington, han quedado desenmascarados por el silencio cómplice que asumen ante la verdadera guerra civil que sufre el pueblo mexicano.

Mientras la violencia desatada en Venezuela, creada, dirigida y financiada por la CIA y el Departamento de Estado contra el gobierno bolivariano de Nicolás Maduro, en México se asesinan a los verdaderos luchadores por los derechos civiles y humanos de ese pueblo, quien sufre una cruenta guerra ejecutada por los carteles de la droga que tienen sus tentáculos en las altas esferas del gobierno azteca, e incluso en el territorio de los Estados Unidos, país que consume la mayor parte de la producción de cocaína que transita desde la frontera mexicana.

A tal punto llega la violencia en México que las cifras de muertos están por encima de Irak y Afganistán, países que soportan la ocupación militar norteamericana.

Expertos en la materia afirman que, México es el 2do país después de Siria que más violencia padece, donde esta campea ante la fría mirada de su Congreso, la OEA, el Departamento de Estado y ciertas organizaciones “humanitarias” creadas espacialmente para condenar a Cuba.

Jamás México ha sido señalado en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, ahora denominada Consejo de Derechos Humanos, ni existe en España un Observatorio de Derechos Humanos o se ha fabricado una Fundación Memorial para las Víctimas, como hacen contra Cuba.

¿Será que Estados Unidos o los parlamentarios europeos no consideran a los mexicanos seres humanos y por tanto no hay que preocuparse por los cientos de miles que desaparecen y son asesinados anualmente?

Los congresistas Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, Jeff Duncan, Carlos Curbelo y Dennis Ross, ni los senadores Bob Menéndez, Marco Rubio y Ted Cruz, alzan su voz en el Congreso de Estados Unidos en solidaridad con el pueblo que más desaparecidos y asesinados tienen en este hemisferio; por su puesto México posee un gobierno plegado totalmente a la política yanqui, a diferencia de Cuba y Venezuela que son etiquetados por Washington como gobiernos “totalitarios”.

Esos estados “totalitarios” si tienen programas sociales para mejorar la vida de sus ciudadanos, como los de salud y educación gratuita para todos, no tienen asesinatos ni desaparecidos, pero soportan una guerra económica total diseñada por la CIA, para hacerlos fracasar en su empeño de satisfacer las necesidades de la población, unida a la propagandística, y, por si fuera poco, el millonario financiamiento a una contrarrevolución fabricada y preparada también por Estados Unidos.

Mientras en México asesinan a los activistas que defienden los verdaderos derechos humanos y a periodistas que denuncian valientemente la impunidad con que actúan las bandas de narcotraficantes, en Cuba y en Venezuela, los cabecillas contrarrevolucionarios gozan de excelente salud y viajan constantemente a Miami para recibir entrenamiento, con el fin de derrocar el socialismo.

Tampoco se escucha a dirigentes políticos y activistas de derechos humanos de países latinoamericanos, solicitar la conformación de una Comisión Internacional para la Fiscalización de los Crímenes de Lesa Humanidad, como hicieron hace pocos días contra Cuba.

En Cuba no existen asesinatos ni desaparecidos, los contrarrevolucionarios transitan libremente por el país, viajan el mundo sin ser molestados y son asiduos visitantes a la embajada yanqui y otras europeas, despreocupados de cualquier ataque mortal de la policía o fuerzas paramilitares.

Sin embargo, en México las cifras de muertes se incrementan cada año y para eso no hay acusaciones ni reclamos. En el 2006, sin tener una guerra como la de Siria, la cifra de muertos llegó a 105 mil y en el 2017, solo en el primer trimestre, los muertos suman 5 mil 799, entre ellos 6 destacados periodistas, más varios activistas de colectivos de desaparecidos.

Es hora ya que la OEA, la ONU y el Parlamento europeo, tomen cartas en el asunto y conformen un Tribunal Internacional para Fiscalizar los Crímenes de Lesa Humanidad que se comenten contra el pueblo mexicano y que los funcionarios corruptos, enriquecidos de la noche a la mañana con el dinero de los narcotraficantes, paguen por lo que hacen contra el pueblo, algo que no sucede en Cuba a pesar de las campañas propagandísticas que intentan conformar matrices de opinión en su contra.

Cuánta razón tenía José Martí cuando expresó:

“En política, la única fuerza definitiva e incontrastable es la honradez”.

Desespero y angustia entre los mafiosos de Miami


Por Arthur González.

Desanimados ante la ausencia de las acciones contra Cuba que esperaban de la actual administración del presidente Donald Trump, los miembros de la mafia terrorista anticubana de Miami emprenden una atropellada carrera para intentar presionar a la Casa Blanca.

Su desespero se percibe en los últimos días mediante el gasto de cientos de miles de dólares en propaganda, prueba de la ansiedad que los carcome al ver pasar los meses y ellos cada vez más relegados.

Otra evidencia de que Cuba no es prioridad del nuevo mandatario, es la pérdida de protagonismo de la llamada “disidencia interna” en los salones de la embajada de Estados Unidos en La Habana y de otras sedes diplomáticas aliadas, al tomar conciencia que de “disidentes” solo tienen el sello que administraciones anteriores le impusieron, en su fracasa política anticubana.

Como si fueran los estertores de un moribundo, se dan a la tarea de divulgar noticias falsas y tergiversadas de la situación interna en Cuba, financiando artículos en los medios de prensa que ellos controlan y en algunas organizaciones creadas años atrás contra los países del extinto campo socialismo europeo, que viven de las ayudas provenientes de EE.UU., como los casos de La Fundación Paz y Cooperación de España, La Fundación Memorial Víctimas del Comunismo, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos y otras más.

La intelectual Frances Stonor Saunders, puso al descubierto el trabajo encubierto de la CIA por el empleo de muchas de esas supuestas Organizaciones No Gubernamentales, en su libro “La CIA y la Guerra Fría Cultural”, demostrando fehacientemente su creación para el accionar subversivo contra países y gobiernos no aceptables para Estados Unidos.

Entre las más recientes actividades está el nuevo premio, con la suma de 50 mil dólares, a Yoani Sánchez Cordero, otorgado por la famosa diseñadora Diane von Furstenberg, supuestamente porque el blog Generación Y, “ha generado polémica y un seguimiento global, y su último proyecto empuja los límites de lo posible al lanzar el periódico digital independiente “14ymedio”.

Está comprobado que ese blog fue construido por la CIA a propuestas de su agente y terrorista prófugo de la justicia cubana, Carlos Alberto Montaner, lo mismo que el diario digital 14ymedio.

No se conocen aún reacciones de las verdaderas personalidades galardonadas como son: la ex Secretaria de Estado y candidata presidencial Hillary Clinton, la cantante Alicia Keys, la científica de renombre mundial, conservacionista y mensajera de Paz de la ONU, Jane Goodall, y de Baljeet Sandhu, fundadora de la Unidad Jurídica de Niños Migrantes y Refugiados (MICLU), pues en realidad compararlas con una marioneta de la CIA resulta altamente humillante para ellas.

Otras de la cadena de acciones que buscan llamar la atención del presidente Trump, fue la invitación a Rosa María Paya Acevedo, a un evento en Washington auspiciado por la Fundación Memorial Víctimas del Comunismo.

Es conocido que ella fue favorecida por el Departamento de Estado con un visado de refugiada política, pero no deja de viajar a Cuba sin confrontar dificultades. Sigue leyendo

Los agentes en Cuba de los congresistas de origen cubano


Por Arthur González.

Para aquellos que aun creían que en Cuba existen “disidentes”, las declaraciones y acciones de los congresistas norteamericanos de origen cubano, prueban que en realidad son agentes pagados por la mafia terrorista batistiana.

En días recientes Ileana-Ros Lehtinen, hija de uno de los testaferros del asesino Fulgencio Batista, en sus acostumbradas declaraciones a la prensa anticubana en Estados Unidos, inventaba una vez más “represiones y golpizas”, supuestamente causadas por el Gobierno cubano, en las que ya nadie cree, ni ven los millones de turistas que visitan anualmente la Isla.

El sujeto de su actual escuálida campaña es Eduardo Cardet, supuesto representante del inexistente Movimiento Cristiano Liberación (MCL) en Cuba, organización que ningún cubano conoce y además carece de membresía.

Ese fabricado representante es un residente en la oriental provincia de Holguín, quien el pasado año 2016 estuvo en los Estados Unidos recibiendo preparación para orquestar actos provocativos, recomendado por Rosa María Payá Acevedo, “refugiada política” radicada en Miami, pero con residencia legal en La Habana.

El padre de Rosa María, Oswaldo Payá Sardiñas, fue el inventor del Movimiento Cristiano Liberación, el cual nunca tuvo ni siquiera el respaldo de otros grupúsculos contrarrevolucionarios financiados por Estados Unidos; después de su muerte ella ha intentado infructuosamente revivir algo que jamás fue reconocido en la Isla, con vistas a recaudar dinero para seguir viviendo sin necesidad de trabajar.

La prueba indiscutible de que Cardet es un agente de la mafia anticubana ha sido precisamente la defensa que hacen la congresista Ros-Lehtinen y el Senador Marco Rubio, (“padrino” de Rosa María), acusando a Cuba de su detención y sanción jurídica, novelando una supuesta “golpiza salvaje”, algo que nunca han recibido sus asalariados en la mayor de las Antillas.

Otro de los que reciben apoyo financiero de esos mafiosos, es Fernando Maura Barandiarán, diputado español del grupo parlamentario del partido Ciudadanos, quien recibió orientaciones desde Miami para presionar a la Mesa del Congreso de los Diputados, con el fin de que el Gobierno de España haga declaraciones en apoyo del agente de la mafia anticubana.

El objetivo que persiguen lo expresó la propia congresista en sus declaraciones y es que el actual presidente Donald Trump, revise y elimine las medidas tomadas por Barack Obama, incluidos el rompimiento de relaciones diplomáticas y la restricción de viajes a Cuba, algo que no fue bien visto por los mafiosos anticubanos pues la presencia de tantos estadounidenses en la isla les permite comprobar todas sus falsedades.

Los mafiosos ya no saben que inventar  para llamar la atención del presidente Trump, pero este tiene ahora demasiados problemas para dedicarse a escuchar las barrabasadas de esos congresistas, quienes no lo apoyaron durante su campaña electoral, además de que el Presidente posee informaciones fidedignas que dichas acusaciones son totalmente falsas.

Si la congresista Ros-Lehtinen, Amnistía Internacional y el susodicho diputado español, tienen tanta “preocupación” por los derechos humanos, deberían gritar por la situación que sufre el pueblo de México, con constantes asesinatos, desapariciones, más la represión que sufren los periodistas, pues ya suman centenares los que han perdido la vida por publicar informaciones en contra de los políticos corruptos.

Ante la muerte de la periodista mexicana Miroslava Brehac, del Diario La Jornada, asesinada a tiros el 23 de marzo 2017 en el estado de Chihuahua, no hay una sola palabra de condena, ni de apoyo a sus familiares y al propio gremio, expuesto constantemente a perder la vida en uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, siendo la tercera periodista asesinada en este mes.

De esa realidad no hablan los congresistas de origen cubano en el Congreso de Estados Unidos, cuando son indiscutibles violaciones de los derechos humanos.

Tampoco hicieron declaraciones ni reclamos al Gobierno del Presidente Pérez Nieto, por las fosas clandestinas encontradas en la comunidad de Arbolillo, municipio Alvarado del estado de Veracruz, donde se confirman hasta la fecha 249 restos humanos en125 fosas clandestinas, muchos de ellos maniatados.

Por supuesto, para los integrantes de la mafia anticubana resulta muy difícil condenar esos asesinatos en México, porque el gobierno del dictador Fulgencio Batista que tanto defienden, hacia lo mismo en Cuba hasta 1958, habiendo ultimado vilmente a no menos de 20 mil cubanos, desde que en 1952 con el apoyo de la Casa Blanca dio el golpe de estado para apoderarse del poder.

Casi 60 años bastan para comprender que con la mentira no se alcanzan victorias y por esa razón José Martí calificó a individuos similares de la forma siguiente:

“Ladrones del altar son esos comerciantes de opinión…”