Favorece Donald Trump a la Revolución cubana


Por Arthur González

Parecería imposible creer que el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pudiera tomar decisiones que lejos de perjudicar favorecerán a la Revolución cubana.

Evidentemente Trump jamás ha puesto un clavo en la pared, si lo hubiera hecho, podría entender que mientras más golpes le diera, más fuerte, profundo y perdurable lo dejaría para soportar cualquier peso.

Eso mismo pasará con las medidas que debe anunciar el viernes 16.06.2017 en Miami, para quedar bien con la mafia terrorista anticubana.

A Cuba no se le puede apretar más de lo ya hecho  Estados Unidos en los últimos 58 años, por tanto, la eliminación de algunas flexibilizaciones que realizó Barack Obama, con el propósito de minar desde adentro a la Revolución y erosionar el socialismo, les permitirán a algunos que se marearon con tales medidas, y hasta aplaudieron al Presidente por tomar “la dirección correcta”, comprender que con los yanquis no hay arreglo alguno.

Obama mantuvo intacta la guerra económica contra Cuba, e incluso fue el Presidente que más sanciones impuso a los que se atrevieron a comerciar con la Isla, aprobó los mayores presupuestos para las acciones subversivas, no eliminó la Radio ni la TV Martí, a pesar de que ni se escuchan ni se ve en el territorio cubano, no permitió el correo postal directo ni el uso del dólar, no obstante haberlo asegurado, y la base naval yanqui en Guantánamo, no fue nunca tema de discusión con La Habana.

La marcha atrás de algunas de las medidas tomadas por Obama en su cambio de estrategia, harán que el pueblo cubano entienda realmente que pretende Estados Unidos, sobre todo las nuevas generaciones de cubanos que ahora con más fuerza, seguirán protestando por esa criminal guerra económica que quiere asfixiarlos.

El apoyo de la mafia terrorista anticubana de Miami y sus asalariados en Cuba, esos que miran con buenos ojos la eliminación de algunas “flexibilizaciones”, harán que el pueblo los rechace aún más y comprenda quienes son y cómo desean ver a los cubanos que defienden su soberanía.

Con sus medidas, Donald Trump favorecerá la firmeza ideológica del pueblo cubano, el que tomará más conciencia y probablemente miren diferente a aquellos cubanos, que sin tener en cuenta lo que significa para Cuba la bandera norteamericana, andan vestidos con ella por calles y ciudades, olvidando la oprobiosa Enmienda Platt.

Ojalá Trump en su arrebato, también decida cerrar la estación local de la CIA en la Habana, como hiciera en 1961 el entonces presidente D. Eisenhower, así Cuba se libraría de muchas acciones de espionaje y subversión a la que está permanentemente sometida, con el incremento del personal “diplomático” y el equipamiento tecnológico introducido después del 17.12.2014.

Mas limitaciones y escaseces de las que han sufrido los cubanos desde 1960, serán muy difíciles de elevar y para aquellos ilusos que aseguran que la crisis de Venezuela será el fin del socialismo cubano, deberían recordar que augurios semejantes emitieron en 1989 cuando cayó el muro de Berlín y más tarde la URSS en 1991.

Parece que no acaban de comprender que los cubanos provienen de una estirpe mambisa, que sufrió el primer campo de concentración del mundo en aquella criminal concentración de Valeriano Weyler, que enfrentó sangrientas tiranías como la de Gerardo Machado y Fulgencio Batista, ambos ahijados de Washington, y que solo la Revolución socialista les entregó soberanía y dignidad.

Por eso, con calma y sapiencia los cubanos esperarán las medidas de Trump, con la convicción de que la única dirección correcta que pudiera tomar Estados Unidos, es eliminar la guerra económica, el apoyo y financiamiento a la subversión, el cierre de Radio y TV Martí, la devolución incondicional del territorio que ocupan en Guantánamo y dejar que Cuba marche por el camino que tomó, por voluntad propia, el 1ro de enero de 1959.

Recrudecer las acciones contra la Revolución fortalecerán la conciencia social y permitirá a los confundidos, saber quiénes son los imperialistas y sus aliados. Al final, sin pretenderlo, Trump le hará un favor al proceso revolucionario cubano, porque como aseguró José Martí:

“…ni actividad, ni espíritu de invención, ni artes de comercio, ni campos para la mente, ni ideas originales, ni amor a la libertad siquiera, ni capacidad para entenderla, tenemos que aprender de los Estados Unidos”.

 

 

Balance de las relaciones EE.UU. y Cuba


Por Arthur González.

Varias son las opiniones sobre los resultados del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, pero lo más palpable es que finalmente tuvieron que “ponerle fin a un enfoque anticuado, que durante décadas no pudo promover sus intereses”, como dijera Barack Obama.Obama en Habana

Si eso se interpreta correctamente, lo que pretenden cambiar es solo el enfoque de su política, pero no la política contra la Revolución cubana, la cual sigue sin ser aceptable para Estados Unidos y de ahí el diseño de otra estrategia para lograr sus objetivos.

Transcurridos 17 meses de ese paso trascendental de reconocer al Gobierno revolucionario, sin que este hiciera la más mínima concesión, se constata que Estados Unidos no ha alterado ninguna de sus acciones contra la Revolución y trabajan aceleradamente para el desmontaje desde adentro, del régimen que no aceptan en Cuba ni en América Latina.

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La subversión del vecino del Norte


Por Arthur González.

El 15 de agosto del 2015, John Kerry, secretario de Estado de los Estados Unidos, declaraba en la Habana al inaugurar su embajada: “…este es el momento de acercarnos como dos pueblos que ya no son enemigos ni rivales”; sin embrago, cada paso que da su Gobierno hacia Cuba persigue el objetivo de mantener acciones como enemigos.

Los vecinos que solo echan basura al de abajo e intentan hacerle la vida un infierno, no pueden ser considerados como buenos y respetuosos, y eso es exactamente lo que hace Estados Unidos con Cuba.

La ampliación de las licencias para que sus ciudadanos visiten la Isla, solo persigue el propósito de trasladar sus valores hacia la sociedad cubana, para desmontar el socialismo y no para que disfruten de la cultura y sus inigualables paisajes naturales, pues ninguno puede hacer turismo porque violaría las leyes vigentes que lo prohíben.

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Para reafirmar que siguen siendo los mismos enemigos, retomaron con nuevos bríos las transiciones ilegales de las llamadas Radio y Televisión Martí, con el fin de subvertir el orden interno en Cuba, al nombrar como nueva directora de esos engendros creados bajo la presidencia de Ronald Reagan, a Malule González, experimentada periodista de las cadenas de televisión Univisión, Telemundo y CBS Telenoticias.

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¿Cuánto le ha costado a Estados Unidos la contrarrevolución cubana?


Arthur González

EisenhowerSegún aparece en el 1er Programa de Acción Encubierta que el presidente Eisenhower le aprobó a la CIA en 1960, el objetivo perseguido era “provocar la sustitución del régimen de Castro, por uno fuera más aceptable para Estados Unidos”.

Para alcanzarlo se trazaron varias líneas de acción entre ellas: “crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro.” Sigue leyendo

Desespero en Miami


Arthur González

radio-martiAnte el fracaso de su alabado Radio y TV Martí, medios creados para subvertir a la Revolución cubana, han tenido que recurrir a viejos esquemas publicitarios, como un intento para atraer incautos, mediante el engaño de “rifas” de artículos atractivos, según anunció el libelo miamense El Nuevo Herald. Sigue leyendo

Radio y TV Martí, un gran negocio


Arthur González

mal llamada radio martíEs bien conocido por el Gobierno norteamericano y sus agencias federales de inteligencia, que las llamadas Radio y TV Martí no se escuchan ni ven en Cuba, el presupuesto millonario que les asignan anualmente va a parar al bolsillo de unos cuantos, a pesar de que nunca han logrado resultados. Sigue leyendo