EE.UU. reconoce sus actos subversivos contra Cuba.


Por Arthur González.

Con total desfachatez la prensa oficialista yanqui informó que las ilegales Radio y TV Martí, enviaron a Cuba la misma tecnología de acceso a Internet que introdujo Alan Gross en la Isla; similar a la que la CIA le remitió a su “agente” Raúl Capote y le fuera entregada a mano por un “diplomático” acreditado en La Habana.

La publicación asegura que, durante años, el gobierno estadounidense hizo lo mismo a través de la Oficina de Trasmisiones a Cuba (OCB), responsable de las emisoras Radio y TV Martí, creadas para trasmitir informaciones contra la Revolución, a pesar de ser un acto hostil e ilegal que jamás Estados Unidos permitiría le hicieran.

El equipo enviado es el conocido BGAN (Broadband Global Area Network), el cual tiene una venta controlada por las autoridades yanquis.

La información aparecida en el Nuevo Herald, asevera que esos envíos se iniciaron en el año fiscal 2013 y concluyeron en el 2015, según atestiguó Nasserie Carew, vocero del Broadcasting Board of Governors (BBG), agencia federal a la que pertenece la OCB. Sin embargo, no explicaron las vías para introducirlos en Cuba, ni si emplearon nuevamente la valija diplomática acompañada, como en el caso del equipo destinado al del doble agente Raúl Capote.

Nasserie Carew añadió que la suspensión del programa subversivo se debió al elevado costo de los equipos BGAN, información ratificada por el portugués André Mendes, director interino de la OCB y Director de Tecnología y de Información en la BBG, hasta su renuncia el pasado 28 de marzo de 2018.

El senador Marco Rubio al conocer la renuncia de Mendes, declaró sin tapujos: “Estamos trabajando de conjunto con el presidente Donald Trump y su administración, para encontrar nuevo director para la OCB que guíe a TV y Radio Martí en su importante misión de romper el bloqueo del régimen de Castro sobre las noticias y la información”.

La prepotencia imperial de Estados Unidos es tal, que no les importa reconocer la violación de las leyes internacionales, ni la transgresión de la soberanía de otro Estado al que pretenden derrocar su gobierno.

Mendes y Carlos García, entonces director de la OCB, viajaron en 2012 a la ilegal Base Naval, ubicada en la provincia cubana de Guantánamo, para hacer ensayos con el BGAN, una prueba más del uso con fines subversivos que da Estados Unidos a ese enclave militar, reclamado por Cuba desde 1959 por haber sido cedido en 1902, bajo las condiciones impuestas por el execrable apéndice constitucional, conocido como Enmienda Platt, por el apellido del senador estadounidense que la propuso.

En su habitual desvergüenza, los yanquis, además de reconocer tales actos subversivos, afirman que iniciaron otro proyecto entre el 2010 y el 2015, consistente en introducir y distribuir en Cuba DVDs y memorias flash con informaciones contra el sistema político cubano, bajo la pretensión de influir en la juventud para que se sublevara contra el Estado.

Entre esos programas subversivos estaban Zunzuneo, Piramideo y Conmotion, lo que ratifica que la Revolución cubana ha sido, y aún sigue siéndolo, víctima de los planes del Gobierno yanqui y sus Servicios de Inteligencia, entre ellos los de corte terrorista que han costado miles de vidas inocentes.

Otras acciones reconocidas por los directivos de la OCB, fue la transmisión de programas de TV Martí, mediante Facebook, IMO y Zapya.

El Congreso estadounidense aprobó en 1985 la Radio Martí y en 1990 la TV Martí, pero ambas estaciones son bloqueadas con excelente efectividad por Cuba, por lo cual Estados Unidos malgasta millones de dólares en algo que no cumple con su objetivo, aunque complace a la mafia terrorista anticubana de Miami, que obtiene beneficios de ese dinero.

Cuba denuncia de forma permanente ante los organismos internacionales, la violación de esas transmisiones, así como los programas subversivos contra su pueblo mediante las redes sociales.

Funcionarios de Estados Unidos, no vinculados a la mafia de Miami, como Geoff Thale, vicepresidente de la Washington Office on Latin America (WOLA), declaró recientemente que:

TV Martí es un desperdicio de dólares de los contribuyentes, pues llega a pocas personas en Cuba y ha estado plagado de batallas internas. Los reportajes de Radio Martí, a menudo no cumplen con los estándares periodísticos, y es difícil imaginar la justificación para gastar el dinero de los contribuyentes en una estación dirigida específicamente a Cuba, cuando ya tenemos un servicio en español de la Voz de América que llega al hemisferio.”

Pero la mafia anticubana insiste en mantenerlos por los beneficios que reciben con esos presupuestos; por ese motivo Ileana Ros-Lehtinen asegura que esas estaciones son “cruciales para promover la democracia” en Cuba y ayudar a garantizar que los líderes de la “oposición” en la isla reciban cobertura periodística.

Mario Díaz-Balart, también defendió la permanencia de ambas estaciones, a pesar de no ser vistas ni escuchadas en Cuba, porque según dijo “es vital para garantizar que el pueblo cubano, y en particular la “oposición pro democrática”, conozcan las actividades que ocurren en todo el mundo y en cada provincia en la isla.

Los planes contra la Revolución cubana tienen una cuota de beneficio para los que llevan 60 años viviendo en Miami, de los millonarios presupuestos que aprueba la Casa Blanca, a pesar del permanente fracaso que sufren.

 

Cuba ha resistido estoicamente y derrota cada Operación y Planes de Acciones Encubiertas diseñados y ejecutados por la CIA, porque las victorias solo la alcanzan los verdaderos procesos populares y como dijera José Martí:

 

“Las luchas cansan menos cuando las corona la victoria”

 

 

 

 

Anuncios

Donald Trump, el continuador


Por Arthur González.

Cuando se mira hacia atrás en el tiempo, se puede constatar que Donald Trump es un continuador coherente de la política exterior de los Estados Unidos, aunque su personalidad acentúa aún más el carácter imperialista, ante la falta del edulcorante que otros presidentes han empleado.

La década de los años 80 del pasado siglo, marcó un nuevo rumbo del imperio yanqui hacia América Latina y desempolvó la llamada Doctrina Monroe, lo que se constata en los postulados del Programa Santa Fe, puesto en marcha bajo la administración de Ronald Reagan. En dicho texto se afirma:

“Históricamente la política de Estados Unidos hacia América Latina nunca ha estado separada de la distribución global de poder. […] América Latina, tanto como Europa Occidental y Japón, es parte de la base de poder de Estados Unidos. No podemos permitir que se desmorone ninguna base de poder de Norteamérica…”

Lo que sucede hoy en la región es exactamente lo que ese Programa diseñó y ejecutó.

Respecto a Cuba, fue tácita la proyección del trabajo para destruir el proceso revolucionario, al exponer que:

“Estados Unidos ya no puede aceptar el estatus de Cuba […] El precio que La Habana debe pagar por sus actividades no debe ser un precio bajo… Los primeros pasos deben ser francamente punitivos. Los diplomáticos cubanos deben irse de Washington… Hay que cortar los dólares de los turistas norteamericanos… Debe quedarle absolutamente claro al gobierno cubano, que si siguen como en el pasado se tomaran otras medidas apropiadas.”

Trump y sus asesores retomaron ese camino, a pesar de que el presidente Barack Obama comprendió que no les había permitido obtener los resultados esperados y de ahí el viraje en su política hacia la isla, trasladando una imagen diferente con el acercamiento diplomático, pero dejó intactas todas las medidas aprobadas por sus antecesores para impedir el desarrollo del país, entre ellas la guerra económica, el financiamiento y apoyo a la subversión interna, la Radio y TV Martí, las Leyes Torricelli, Helms-Burton y Ajuste Cubano, las campañas de prensa para satanizar el socialismo, unido a una feroz persecución financiera hacia la banca extranjera, como nunca antes.

Entre las acciones para subvertir el orden interno, Obama dio su visto bueno al empleo de Internet con fines subversivos, con la creación del twitter Zunzuneo y el wifi Conmotion para crear redes inalámbricas sin necesidad de Internet, ensayado con efectividad en Túnez; el envío a Cuba del “contratista” Allan Gross para estructurar redes que transmitieran información a través de Internet, con la introducción del potente equipo de comunicaciones Bgan, unido al abastecimiento ilegal de varias antenas parabólicas camufladas como tablas de surf, para la formación de redes por el sistema Wifi, que evidentemente trasmitirían hacia el lugar donde se instalara el Bgan.

En sus azucarados mensajes al pueblo cubano, Obama no dejó de recalcar sus propósitos de desmontar el socialismo y al igual que pretende ejecutar hoy Trump, su punto de mira fue la llamada sociedad civil y los jóvenes cubanos, por eso expresó:

Podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso […] Los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos…Insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro”.        

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano […] Nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

“Nuestras políticas en materia de viajes y remesas están ayudando a los cubanos, al brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente. Estas medidas servirán para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba”.

En los últimos años, las acciones yanquis contra gobiernos con ideas socialistas han dado como resultado el retorno a políticas neoliberales, apoyadas con millones de dólares para desplegar compañas mediáticas contra líderes revolucionarios, movilizar a la derecha y financiar actos provocativos para desestabilizar la economía y el orden interno en países como Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

De ahí que Estados Unidos cumpla al pie de la letra el diseño del Programa de Santa Fe, el que sin el menor sonrojo señaló:

“América Latina es vital para Estados Unidos, la proyección del poder mundial de Estados Unidos siempre ha descansado en un Caribe cooperativo y en una América Latina que ha brindado apoyo”.

Ese es el motivo del odio visceral hacia Cuba y Venezuela, porque sus programas sociales cortaron el monopolio imperialista y ha repartido las riquezas entre los desposeídos, algo que los yanquis no perdonan y por tanto “el precio que La Habana debe pagar no debe ser un precio bajo”.

Una vez más se equivocan, los pueblos latinoamericanos y caribeños han crecido y no se dejan confundir por palabras engañosas y como concluyó José Martí:

“Con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia”

“Es la hora del recuento y de la marca unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

 

Favorece Donald Trump a la Revolución cubana


Por Arthur González

Parecería imposible creer que el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pudiera tomar decisiones que lejos de perjudicar favorecerán a la Revolución cubana.

Evidentemente Trump jamás ha puesto un clavo en la pared, si lo hubiera hecho, podría entender que mientras más golpes le diera, más fuerte, profundo y perdurable lo dejaría para soportar cualquier peso.

Eso mismo pasará con las medidas que debe anunciar el viernes 16.06.2017 en Miami, para quedar bien con la mafia terrorista anticubana.

A Cuba no se le puede apretar más de lo ya hecho  Estados Unidos en los últimos 58 años, por tanto, la eliminación de algunas flexibilizaciones que realizó Barack Obama, con el propósito de minar desde adentro a la Revolución y erosionar el socialismo, les permitirán a algunos que se marearon con tales medidas, y hasta aplaudieron al Presidente por tomar “la dirección correcta”, comprender que con los yanquis no hay arreglo alguno.

Obama mantuvo intacta la guerra económica contra Cuba, e incluso fue el Presidente que más sanciones impuso a los que se atrevieron a comerciar con la Isla, aprobó los mayores presupuestos para las acciones subversivas, no eliminó la Radio ni la TV Martí, a pesar de que ni se escuchan ni se ve en el territorio cubano, no permitió el correo postal directo ni el uso del dólar, no obstante haberlo asegurado, y la base naval yanqui en Guantánamo, no fue nunca tema de discusión con La Habana.

La marcha atrás de algunas de las medidas tomadas por Obama en su cambio de estrategia, harán que el pueblo cubano entienda realmente que pretende Estados Unidos, sobre todo las nuevas generaciones de cubanos que ahora con más fuerza, seguirán protestando por esa criminal guerra económica que quiere asfixiarlos.

El apoyo de la mafia terrorista anticubana de Miami y sus asalariados en Cuba, esos que miran con buenos ojos la eliminación de algunas “flexibilizaciones”, harán que el pueblo los rechace aún más y comprenda quienes son y cómo desean ver a los cubanos que defienden su soberanía.

Con sus medidas, Donald Trump favorecerá la firmeza ideológica del pueblo cubano, el que tomará más conciencia y probablemente miren diferente a aquellos cubanos, que sin tener en cuenta lo que significa para Cuba la bandera norteamericana, andan vestidos con ella por calles y ciudades, olvidando la oprobiosa Enmienda Platt.

Ojalá Trump en su arrebato, también decida cerrar la estación local de la CIA en la Habana, como hiciera en 1961 el entonces presidente D. Eisenhower, así Cuba se libraría de muchas acciones de espionaje y subversión a la que está permanentemente sometida, con el incremento del personal “diplomático” y el equipamiento tecnológico introducido después del 17.12.2014.

Mas limitaciones y escaseces de las que han sufrido los cubanos desde 1960, serán muy difíciles de elevar y para aquellos ilusos que aseguran que la crisis de Venezuela será el fin del socialismo cubano, deberían recordar que augurios semejantes emitieron en 1989 cuando cayó el muro de Berlín y más tarde la URSS en 1991.

Parece que no acaban de comprender que los cubanos provienen de una estirpe mambisa, que sufrió el primer campo de concentración del mundo en aquella criminal concentración de Valeriano Weyler, que enfrentó sangrientas tiranías como la de Gerardo Machado y Fulgencio Batista, ambos ahijados de Washington, y que solo la Revolución socialista les entregó soberanía y dignidad.

Por eso, con calma y sapiencia los cubanos esperarán las medidas de Trump, con la convicción de que la única dirección correcta que pudiera tomar Estados Unidos, es eliminar la guerra económica, el apoyo y financiamiento a la subversión, el cierre de Radio y TV Martí, la devolución incondicional del territorio que ocupan en Guantánamo y dejar que Cuba marche por el camino que tomó, por voluntad propia, el 1ro de enero de 1959.

Recrudecer las acciones contra la Revolución fortalecerán la conciencia social y permitirá a los confundidos, saber quiénes son los imperialistas y sus aliados. Al final, sin pretenderlo, Trump le hará un favor al proceso revolucionario cubano, porque como aseguró José Martí:

“…ni actividad, ni espíritu de invención, ni artes de comercio, ni campos para la mente, ni ideas originales, ni amor a la libertad siquiera, ni capacidad para entenderla, tenemos que aprender de los Estados Unidos”.

 

 

Balance de las relaciones EE.UU. y Cuba


Por Arthur González.

Varias son las opiniones sobre los resultados del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, pero lo más palpable es que finalmente tuvieron que “ponerle fin a un enfoque anticuado, que durante décadas no pudo promover sus intereses”, como dijera Barack Obama.Obama en Habana

Si eso se interpreta correctamente, lo que pretenden cambiar es solo el enfoque de su política, pero no la política contra la Revolución cubana, la cual sigue sin ser aceptable para Estados Unidos y de ahí el diseño de otra estrategia para lograr sus objetivos.

Transcurridos 17 meses de ese paso trascendental de reconocer al Gobierno revolucionario, sin que este hiciera la más mínima concesión, se constata que Estados Unidos no ha alterado ninguna de sus acciones contra la Revolución y trabajan aceleradamente para el desmontaje desde adentro, del régimen que no aceptan en Cuba ni en América Latina.

Sigue leyendo

La subversión del vecino del Norte


Por Arthur González.

El 15 de agosto del 2015, John Kerry, secretario de Estado de los Estados Unidos, declaraba en la Habana al inaugurar su embajada: “…este es el momento de acercarnos como dos pueblos que ya no son enemigos ni rivales”; sin embrago, cada paso que da su Gobierno hacia Cuba persigue el objetivo de mantener acciones como enemigos.

Los vecinos que solo echan basura al de abajo e intentan hacerle la vida un infierno, no pueden ser considerados como buenos y respetuosos, y eso es exactamente lo que hace Estados Unidos con Cuba.

La ampliación de las licencias para que sus ciudadanos visiten la Isla, solo persigue el propósito de trasladar sus valores hacia la sociedad cubana, para desmontar el socialismo y no para que disfruten de la cultura y sus inigualables paisajes naturales, pues ninguno puede hacer turismo porque violaría las leyes vigentes que lo prohíben.

malule-gonzalez
Para reafirmar que siguen siendo los mismos enemigos, retomaron con nuevos bríos las transiciones ilegales de las llamadas Radio y Televisión Martí, con el fin de subvertir el orden interno en Cuba, al nombrar como nueva directora de esos engendros creados bajo la presidencia de Ronald Reagan, a Malule González, experimentada periodista de las cadenas de televisión Univisión, Telemundo y CBS Telenoticias.

Sigue leyendo

¿Cuánto le ha costado a Estados Unidos la contrarrevolución cubana?


Arthur González

EisenhowerSegún aparece en el 1er Programa de Acción Encubierta que el presidente Eisenhower le aprobó a la CIA en 1960, el objetivo perseguido era “provocar la sustitución del régimen de Castro, por uno fuera más aceptable para Estados Unidos”.

Para alcanzarlo se trazaron varias líneas de acción entre ellas: “crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro.” Sigue leyendo

Desespero en Miami


Arthur González

radio-martiAnte el fracaso de su alabado Radio y TV Martí, medios creados para subvertir a la Revolución cubana, han tenido que recurrir a viejos esquemas publicitarios, como un intento para atraer incautos, mediante el engaño de “rifas” de artículos atractivos, según anunció el libelo miamense El Nuevo Herald. Sigue leyendo