Sacerdote cubano al servicio de la mafia terrorista de Miami


Por Arthur González.

El Sacerdote cubano José Conrado Rodríguez Alegre, poseedor de una vasta historia al servicio de la mafia terrorista anticubana de Miami, vuelve a mostrar hasta donde puede caer una persona con tal de obtener unos cuantos dólares, por eso llama la atención que enviara una carta al Presidente Raúl Castro, en la que pide que “los cubanos puedan elegir en libertad, no votar en las próximas elecciones”, la que inmediatamente fue publicada en medios norteamericanos y otros de sus aliados, como prueba de para quién trabaja el mencionado cura.

Desde hace años el sacerdote Rodríguez Alegre, es visita constante en la ciudad de Miami y acude a los canales televisivos para mentir y trastocar la realidad cubana, por lo que seguramente cobra sus intervenciones, porque en ese mundo todo se paga.

Natural de la provincia de Santiago de Cuba, parece que olvidó cómo era la situación económica y política de los ciudadanos orientales antes de triunfar la Revolución, donde la sangre de los mejores jóvenes corría por las calles, asesinados vilmente por la policía del dictador Fulgencio Batista, donde nadie podía ejercer la libertad de expresión, pues era apresado, torturado y asesinado al instante.

Ahora al servicio de los hijos y nietos de esos asesinos, intenta desprestigiar el proceso revolucionario cubano que cambió radicalmente el panorama de miseria, analfabetismo, hambre y desempleo que existía en su terruño natal, donde la medicina para los pobres era inalcanzable al bolsillo de la mayoría, algo que la Revolución impuso gratuitamente para todos, como él mismo pudo constatar al ordenarse como sacerdote e ir a trabajar al hospital pediátrico.

Siguiendo la misma línea de Ileana Ros-Lehtinen y de Mario Díaz-Balart, hijos de testaferros de Batista y del senador Marco Rubio, ese sacerdote habla de “libertad para votar”, arrastrando a otros dos curas, Castor José Álvarez de Devesa, de Camagüey y Roque Nelvis Morales Fonseca, de la provincia de Holguín, olvidándose como eran las elecciones en Cuba antes de 1958, donde los politiqueros de la época compraban las cedulas, se robaban las urnas y cambiaban votos por camas en los hospitales.

Hoy las urnas cubanas son custodiadas por niños y se ejerce el voto libre y voluntariamente, sin presiones de ninguna autoridad. Las calles no están llenas de carteles de politiqueros haciendo campañas ni hay fraudes, como los ocurridos en México, Honduras u otros países.

Las propuestas de candidatos se realizan abiertamente por el pueblo en cada cuadra, y los propuestos no tienen que recaudar altísimas sumas de dinero como sucede en Estados Unidos, donde cada partido aporta millones de dólares y el Presidente es elegido por solo 538 votos electorales, en un país de más de 323 millones de personas.

Evidentemente los tres sacerdotes no miran a su alrededor para comparar la limpieza y transparencia de los sufragios de su país, solo siguen las instrucciones de Miami, donde los fraudes electorales le quitaron la victoria al candidato Al Gore, para favorecer a George W. Bush.

A darle lecciones de transparencia a otra parte. Vergüenza debería darles vestir una sonata, para escudados en la fe católica, mentir y pecar de forma tan despreciable, a partir de las instrucciones de personas que tienen las manos manchadas de sangre inocente, de cientos de cubanos muertos por sus actos terroristas, jamás condenados por José Conrado.

Este mismo sacerdote es el que ha oficiado misas en la casa de Berta Soler, sin los requisitos mínimos exigidos por la iglesia y sosteniendo reuniones conspirativas con otros elementos al servicio de la inteligencia yanqui, en total desafío a las autoridades, las que nunca se han dejado provocar por ese sumiso de la mafia terrorista anticubana radicada en el sur de la Florida.

Es presumible que, Castor J. Álvarez, Roque N. Morales y José Conrado, pretendan dañar el diálogo respetuoso y constructivo que desde hace años mantiene la alta jerarquía católica cubana con el Estado, lo que motivó la visita de los tres últimos Papas, hecho sin antecedentes en otros países del mundo.

Ante personas como estas dijo José Martí:

“La deshonra es del villano que pone manchas de deseo donde hay vida de felicidad”.

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Barack Obama abrió el camino


Por Arthur González

Cuando el presidente Barack Obama aprobó la apertura de Google en Cuba, con vistas a permitir un acceso amplio a Internet, sabía bien lo que hacía, abrir el camino para los propósitos subversivos mediante esa vía que tanto añoraban los ideólogos yanquis para desmontar el socialismo desde adentro.

Esa fue la dirección que se trazó su administración desde que reconoció públicamente que la política del cerco a Cuba no había alcanzado los resultados ambicionados y por tanto decidió cambiarla por una apertura, para desde adentro intentar los mismos fines.

Ahora se ve a las claras que esa autorización, que permitió a Google brindar sus servicios a la isla, buscaba trabajar a la sociedad cubana como el mismo dijo, y la prueba está en el anuncio hecho el 23.01.2018 por el Departamento de Estado, sobre la creación del Grupo de Trabajo de Internet para Cuba “con el objetivo de promover el flujo de información hacia la isla de gobierno comunista”.

Ese selecto grupo estará integrado por representantes gubernamentales y no gubernamentales, quienes examinarán los desafíos tecnológicos y las oportunidades para ampliar el acceso a Internet y los medios independientes en Cuba.

Nada es causal en la política hostil de Estados Unidos contra el pueblo cubano, el propio presidente Donald Trump lo explicó en junio del 2017 ante la mafia terrorista anticubana de Miami y lo plasmó oficialmente en su Memorando Presidencial de Seguridad Nacional, del 16 de junio de 2017, titulado Fortalecimiento de la política de los Estados Unidos hacia Cuba.

Todavía no se conoce el presupuesto destinado para esa tarea, pero será de muchos millones de los que malgasta la Casa Blanca desde 1959, con la frustrada ilusión de ver caer el socialismo cubano, para lo cual desembolsan anualmente más de 28 millones de dólares para mantener a la radio y la TV Martí, que no se escuchan ni se ven en toda la isla, pero mantiene a cientos de personas que cobran altos salarios, sufragados por la Oficina de Trasmisiones para Cuba (OCB).

El poder emplear internet en Cuba para sus fines subversivos data de 1996, cuando la Rand Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, preparó un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las telecomunicaciones cubanas, redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos”, en el cual se expresa tácitamente “el interés de ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente, mediante el empleo del enlace de Cuba a Internet, utilizando Internet para transmitir noticias y análisis balanceados, y promover el uso de Internet por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

Obama lo fue introduciendo en Cuba, al acogerse a las excepciones que contempla la Ley del Embargo en el área de las telecomunicaciones, para lo cual aprobó el plan presentado por Google en el 2015 para masificar el acceso a Internet en la isla, lo que algunos calificaron como la “dirección correcta” de Obama, sin ver lo que escondían realmente sus “nobles” propósitos.

De los yanquis nunca se puede esperar nada bueno respecto a Cuba, porque su obstinación es derrocar el socialismo a cualquier costo, aunque para ello tengan que emplear métodos engañosos.

El recientemente creado Grupo de Trabajo de Internet para Cuba, tratará de implementar las ideas que elaboró en 1996 la Rand Corporation, apoyadas en marzo de 2005, por Roger Noriega, entonces subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, cuando declaró en una audiencia congresional: “Estados Unidos flexibilizó los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad, a grupos de la sociedad civil en Cuba”.

El senador Marco Rubio, miembro de la mafia anticubana, se sumó al mismo proyecto contra Cuba, para presionar al gobierno a que iniciara una apertura en el tema de internet, a pesar de la guerra económica.

Por ese motivo fue invitado a participar en un encuentro preparado en el 2012 por la Fundación Heritage de Estados Unidos y para solicitar el permiso del Gobierno para introducir internet en la isla, dadas las ventajas que, según ellos, ese medio representa para derrocar a la Revolución cubana.

En su intervención el senador Rubio expresó: “El sistema totalitario cubano podría derrumbarse, si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, pues Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Por tanto, nada es nuevo en ese tema y los cubanos están preparados para enfrentar el reto, a la vez que aprovechan la apertura para incrementar la tan necesaria informatización de la sociedad, sin temor a la contaminación made in USA, contra la cual están vacunados desde hace 58 años.

A los yanquis que los compre quienes no los conozcan, los cubanos conocen del peligro que encierra la tontera, porque como dijo José Martí:

“A los que bien velan todo se le revela”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rosa María Payá, de cristiana a hereje


Por Arthur González.

Alejada totalmente de los principios de la fe cristiana, Rosa María Payá Acevedo, peca cotidianamente al mentir y llamar a la violencia interna en Cuba, siguiendo los dictados de quienes le pagan.

Ante los fracasos sufridos acordó con algunos diplomáticos estadounidenses acreditados en La Habana, iniciar una campaña para responsabilizar al gobierno cubano de la muerte de su padre, a cambio de un visado del programa de refugiados políticos, para ella, su madre y dos hermanos.

Se sabe que la CIA se repite en sus planes y operaciones encubiertas, pues en Cuba desde el mismo triunfo de 1959, inició el incendio de centros comerciales, escuelas, industrias, cines y teatros, hundimiento de buques, unido a planes de asesinatos, y otras formas de terrorismo causantes de muertos y de heridos.

Oswaldo Paya Sardiñas, murió en accidente automovilístico producto del exceso de velocidad en que viajaba en un auto conducido por el español Ángel Carromero de la juventud del Partido Popular de España, enviado a repartir dinero para acciones contra el Estado cubano.

Ante la frustración de no haber tenido resultados en el proceso eleccionario celebrado en Cuba el pasado año 2017, Rosa María, retoma sus exhortaciones a la violencia civil, con el sueño de frustrar las venideras elecciones cubanas a celebrarse en abril del 2018, donde se elegirá un nuevo Consejo de Estado, sin la presidencia de Raúl Castro.

Estados Unidos está obsesionado con la destrucción de la Revolución, algo que nunca logró a pesar de los más de 600 planes de asesinato a Fidel Castro, hechos monstruosos para eliminar físicamente a un hombre, solo por no estar de acuerdo con sus ideas políticas.

Utilizan Rosa María en sus cruzadas contra Cuba y para mentir ante algunas agencias de prensa extranjeras inventando acciones, que nunca se materializan, con la pretensión de trasladar una imagen sobre una fabricada oposición joven dentro del país.

En sus más recientes declaraciones al diario español Zeta, la “refugiada política” Rosa María Payá, calificó de fraude las próximas elecciones cubanas, intentando imponer el patrón de que “la disidencia en la Isla ha trabajado muy duro en los últimos tiempos para lograr un proceso electoral legítimo, plural, que es la única vía para lograr un gobierno cubano que esté validado internacionalmente”, algo que dista de las opiniones de la propia embajada yanqui en La Habana.

Si se releen algunos de los cables secretos remitidos al Departamento de Estado y a la CIA, por quien dirigió por años la misión de Estados Unidos, se encuentran criterios opuestos a esa aseveración de Rosa María, y en uno de ellos se afirma claramente:

“…vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie […] tienen poco contacto con los cubanos más jóvenes y cuando logran sacar un mensaje, este no es de interés para ese segmento social… la búsqueda de recursos es su principal preocupación…”

Esa es la verdad respecto a la fabricada “oposición” en Cuba y nadie se atrevería a decir que es propaganda comunista, porque son las conclusiones de un alto diplomático que sostenía contactos permanentes con esa exigua masa de buscavidas, que solo se sostiene gracias a los millonarios presupuestos que aprueba la Casa Blanca.

Siguiendo instrucción del senador Marco Rubio, Rosa María intenta desprestigiar a Cuba y a Venezuela con la gastada estratagema de la represión; sin embargo, nunca se pronunció contra los actos criminales de la extrema derecha venezolana y menos aún por el fraude electoral en Honduras, ni de la salvaje represión policial que se constata por los reportajes televisivos, algo que jamás se ha producido en Cuba.

¿Por qué no se pronuncia contra el golpe de estado que sufrió Venezuela, incluido el secuestro del presidente Hugo Chávez, electo democráticamente por su pueblo?

Para hablar de democracia Rosa María tiene mucho que aprender, antes de cacarear las consignas que le dictan en los Estados Unidos.

En sus declaraciones al diario español, afirma que en Cuba las elecciones son fraudulentas y que los ciudadanos nunca han podido elegir a sus gobernantes, si esto es cierto, ¿cómo se explica que ella estuviera apostando por proponer candidatos, para ser elegidos como representantes municipales del Poder Popular? ¿Son o no son elecciones populares y democráticas?

Dijo, además:

“CubaDecide propone la desobediencia civil y la lucha no violenta para forzar a ese régimen a algo que no quieren hacer, que es someterse a la voluntad soberana de la ciudadanía”.

A otro con ese cuento, porque el mundo conoce perfectamente la teoría diseñada por Gene Sharp, especialista de la CIA en la “lucha no violenta”, aplicada en varios países, donde se plantean cinco etapas para derrocarlos:

1ra. Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.

2da. Desarrollar intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos, acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el gobierno.

3ra. Lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales, manipulación de los colectivos para que emprendan manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones oficiales.

4ta. Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de ingobernabilidad.

5ta. Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

Rosa María y sus jefes continúan equivocándose y por eso no logran atraer al pueblo cubano, el que bien conoce que el gobierno del dictador Fulgencio Batista, pisoteó la constitución de 1940 con el visto bueno de Washington, al apoderarse del poder mediante un golpe militar, denunciado por Fidel Castro Ruz, quien en 1959 llevó al pueblo a su verdadera independencia.

Cuba decidió su destino desde entonces y no habrá quien vuelva a imponer el dominio imperialista sobre un pueblo que aprendió a leer, escribir y se cultivó como nunca antes, pues como dijo José Martí:

“La madre del decoro, la savia de la libertad, el mantenimiento de la República y el remedio de sus vicios, es, sobre todo lo demás, la propagación de la cultura”

 

El invento de los ataques no es contra personas sino contra la economía cubana


Por Arthur González.

El reality show montado por el senador Marco Rubio, el 08.01.18 durante la audiencia del Comité de inteligencia del Senado yanqui, demostró una vez más que el gobierno de los Estados Unidos se deja arrastrar por el resentimiento y frustración personal, de algunos senadores de padres cubanos que no aceptan que la Revolución cubana se mantenga incólume, a pesar de tantos planes y operaciones encubiertas para destruirla.

Ese sentimiento de amargura también está presente en congresistas que sí nacieron en Cuba y sus padres fueron testaferros del dictador Fulgencio Batista, quienes lograron una carrera política jugando con los sentimientos de aquellos que salieron de la isla huyendo de la justicia, para no responder por sus crímenes, y por otros emigrados que abandonaron sus propiedades y bienestar, con el sueño de regresar en no más de 6 meses, y a pesar de los 59 años de espera, siguen con la esperanza  de ver caer el socialismo antes de su último suspiro.

Detrás de esa operación de los inventados “ataques” y sus secuelas, solo hay un propósito, incrementar la guerra económica contra Cuba, ahuyentando a turistas y otros visitantes a la isla, pues es sabido que desde que se ampliaron a 12 las licencias de viaje, la afluencia de estadounidenses se incrementó a niveles no vistos en 58 años, algo que dejó buenos dividendos para el gobierno y al nuevo mercado de trabajadores no estatales, siendo estos últimos a los que el presidente Barack Obama pretendió potenciar, como una fuerza que se podría convertir en el impulso para desmontar el socialismo, según afirmó reiteradamente.

La directora general de Estados Unidos de la cancillería cubana, Josefina Vidal Ferreiro, fue exacta en su encuentro con la prensa el pasado 09.01.18, al asegurar:

Meses de investigaciones exhaustivas han demostrado que no ha existido ataque alguno”.

Por tanto, si no hubo ataques tampoco hay secuelas de salud y todo forma parte del mismo esquema diseñado para atemorizar a los ciudadanos que deseen viajar a Cuba.

Solo pueden existir enfermedades cuando hay algo que las provoca y sin eso, no es real que los diplomáticos yanquis y algunos canadienses, estén padeciendo de síntomas en su salud producto de algo inexistente.

Es increíble como Estados Unidos manipula la opinión pública y a sus propios ciudadanos con tales engaños, ahora esa operación encubierta les va a costar cientos de miles de dólares, por la indemnización que tendrán que pagarle a todos los funcionarios diplomáticos y sus familiares que digan sentir síntomas muy difíciles de probar y, por supuesto,  serán los contribuyentes norteamericanos y canadienses los que desembolsen el dinero para esos pagos.

Triste el papel de la cancillería canadiense que se dejó presionar por su vecino y sumarse a la misma operación anticubana, la cual persigue afectar al primer emisor de turistas a Cuba, de ahí que estén creando estados de opinión al afirmar que “hay niños enfermos”, algo que los yanquis no han declarado entre los familiares de sus diplomáticos.

Estas acciones demuestran una vez más que para Estados Unidos los sentimientos humanos no cuentan, cuando se trata de alcanzar un objetivo. La historia está cargada de ejemplos y uno de ellos fue la voladura en 1898 del buque de guerra Maine, en la bahía de La Habana, para justificar su intromisión en la guerra que España ya tenía perdida ante el ejército de los rebeldes cubanos.

Cuba tiene que insistir en su denuncia internacional de la estratagema de la cual es víctima, la que pretende seguir lacerando su economía para que el pueblo se lance a las calles cansado de tantos años de penurias, tal y como establecieron en la archiconocida Operación Magosta, la que sin el menor ápice de dignidad expresa:

“La operación está dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. Esta sublevación derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz.”

“La acción política será apoyada por una guerra económica, que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen…”

Todos los días hay que releer la historia de las agresiones ejecutadas desde 1959 por Estados Unidos contra Cuba, donde se encuentran siempre las respuestas acertadas para las que llevan a cabo en la actualidad.; cuando no se hace se pueden cometer errores y dejarnos arrastrar por los propósitos que persiguen los yanquis.

Ante estos hechos recordamos a José Martí cuando afirmó:

“Las causas reales destruyen las hipótesis”

 

 

“Damas” de Blanco pretenden involucrar a la Iglesia Católica cubana


Por Arthur González

Utilizando viejas artimañas, Berta Soler, asalariada del gobierno de Estados Unidos, intentó nuevamente implicar a la alta jerarquía católica cubana, para que la apoyen en sus campañas tendenciosas contra la Revolución.

Durante años la grosera y corrupta “disidente” trató de atraer a sus patrañas al Cardenal Jaime Ortega Alamino, sin lograrlo, llegando a faltarle el respeto y ofenderlo en varias oportunidades, ante la negativa de este.

Aunque Ortega Alamino recibió de mala gana a Berta Soler, nunca cayó en la trampa tejida desde Miami, algo que le ganó el repudio de la mafia terrorista anticubana, al no aceptar mentir ante Dios y consentir las mentiras de las inventadas golpizas que dicen recibir de la policía cubana.

damas-provocacionesJamás ninguna de las “disidentes” ha podido demostrar esos hechos y se conoce que se lanzan al suelo en plena calle para interrumpir el tránsito y provocar alteraciones del orden, por lo que son trasladadas por policías mujeres que no portan armas, ni gases lacrimógenos como se observa cotidianamente en otros países.

Las campañas mediáticas que se desarrollan en Estados Unidos desde hace semanas, pretenden crear la ilusión de que existe un incremento de la “represión”, todo con el fin de presionar al nuevo presidente de Estados Unidos para que dé marcha atrás a las medidas tomadas en relación a Cuba, por el presidente saliente Barack Obama.

Es público que, la mafia anticubana miamense encabezada por Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Marco Rubio, se opone al restablecimiento de relaciones diplomáticas, el incremento de licencias para viajar a Cuba, el comercio y todo lo que permita una normalización entre los dos países.

Para lograrlo financian los viajes de los “disidentes” a Miami, donde reciben entrenamiento para sus actos provocativos y las conferencias de prensa, a pesar de que cada día prestan menos atención a las denuncias de las inventadas represiones que no ven las diferentes denominaciones religiosas presentes en la Isla, ni los cientos de agencias de prensa extranjeras, ni las más de cien misiones diplomáticas y mucho menos los 4 millones de turistas extranjeros que anualmente visitan Cuba.

En un desesperado empeño por retomar el protagonismo perdido por su estilo dictatorial y grosero, Berta Soler insistió en varias oportunidades para que el Arzobispo de La Habana, monseñor Juan de la Caridad García Rodríguez, la recibiera, audiencia que se materializó en días pasados.

Una vez concluido el encuentro, la asalariada procedió de inmediato a informar a las agencias de noticias de Miami que habían recibido del prelado su bendición y las escuchó con atención.

Hay que recordar que las llamadas “Damas” de Blanco nunca fueron recibidas por los tres Papas que visitaron la Isla desde 1998, pues la alta jerarquía de la Iglesia Católica conoce perfectamente la baja catadura de su “presidenta” y demás integrantes, quienes cobran cientos de dólares mensuales por los espectáculos que les orientan ejecutar, careciendo de apoyo popular y credibilidad de la prensa extranjera.

La Iglesia tiene mucha experiencia para dejarse involucrar en acciones que solo le restarían el papel que han logrado alcanzar en Cuba los últimos años y su amplia estrategia no puede ser empañada por una docena de mujeres carentes de ideología y a quienes solo las moviliza el dinero de Miami.

No se equivocó José Martí cuando afirmó:

“Nada lastima tanto como un ser servil; parece que mancha; parece que hace constantemente daño.”

Senador Marco Rubio se opone a Ley de Ajuste Cubano


Por Arthur González

El senador republicano Marco Rubio, miembro de la mafia terrorista anticubana radicada en Miami, se declaró opuesto a los beneficios que otorga la Ley de Ajuste Cubano, los que consideró como “abusos en el sistema de beneficios a los refugiados cubanos”, de acuerdo a sus declaraciones el pasado 05.01.2017 a la prensa miamense.marco-rubio

¿Dónde estaba todos estos años el Senador que solo ahora se ha venido a dar cuenta de la farsa, desde que en 1966 la mencionada Ley fuera aprobada?

Desde sus inicios dicha Ley, que otorga beneficios extraordinarios solo a los cubanos, se diseñó con la malsana intensión de tergiversar la realidad de la Revolución cubana, como parte de la guerra psicológica creada por especialistas de la CIA para fomentar matrices de opinión en su contra, lo mismo que siguen haciendo con las campañas mediáticas sobre supuestas detenciones arbitrarias y la “represión” a los llamados “disidentes”.

El primer paso en esa dirección se llevó a cabo en enero de 1959 cuando le dieron refugio a los asesinos y ladrones del régimen de Fulgencio Batista, que huyeron de la justicia cubana con bolsas repletas de millones de dólares y les permitieron quedarse a residir en territorio de Estados Unidos, a pesar de las reclamaciones oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

Precisamente para ayudarlos, el Presidente Dwight Eisenhower inauguró en diciembre de 1960 el Centro de emergencia de Refugiados cubanos en Miami, dando inicio a la categoría de “refugiados” para aquellos que arribaban a los Estados Unidos, sin fundamento legal para eso.

De acuerdo con documentos desclasificados, la CIA utilizó a los llamados “exiliados” para actividades subversivas, estableciendo bases de entrenamiento militar para la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos en abril de 1961.

Posteriormente, en 1961, el presidente John F. Kennedy, aprobó el Programa de Refugiados Cubanos (Cuban Refugee Program), destinado a facilitar la integración de los “exiliados”, con el supuesto objetivo de “ayudar a toda persona que huía del régimen y situarla en las mejores condiciones para adaptarse y disponer de un mejor nivel de vida”, además de comprometerlas con el Gobierno yanqui en sus acciones agresivas contra la Revolución.

A partir de esos beneficios ratificados y ampliados por el presidente Lyndon Johnson, el 2 de noviembre de 1966, con la firma de la Ley Pública 89-732, conocida como “Cuban Adjustment Act”, o “Ley de Ajuste Cubano”, cientos los prófugos de la justica revolucionaria lograron ajustar su estatus migratorio en Estados Unidos, a sabiendas de sus autoridades que tenían decenas de crímenes y delitos comunes en su aval como esbirros de la tiranía batistiana, o por acciones terroristas cometidas al servicio de la CIA.

Ahora medio siglo después, el senador Rubio se viene a percatar que ninguno de los cubanos que arriban a Estados Unidos, procedentes de Cuba o de cualquier país del mundo, no es un perseguido político y solo buscan favorecerse económicamente de una política fabricada para intentar lesionar la imagen y credibilidad de la Revolución, algo que nunca lograron y menos en estos momentos con la entrada a la Isla de 4 millones de visitantes anuales que pueden comprobar tales falsedades.

Como un boomerang, el engendro de Ley se les ha venido encima en momentos en que la crisis económica golpea severamente a Estados Unidos y en especial al estado de Florida, verdadero motivo por el cual Marco Rubio pretende revocar parcialmente lo estipulado en el marco legal, pero al presentar su proyecto a discusión del Congreso no le quedará más remedio que reconocer los vicios de derecho que contiene la Ley de marras. Sigue leyendo

Evidentemente “The Washington Post” no sabe leer


Por Arthur González.

Como si fuera un boxeador a punto de recibir un knock out, el diario “The Washington Post” lanza golpes a ciegas contra la nueva Directiva Presidencial, PPD-43, firmada por Barack Obama, sobre la política de Normalización de las Relaciones con Cuba, acusándolo de enviarle un mensaje equivocado al presidente cubano Raúl Castro.

Es sabido que ese diathe-washington-postrio estadounidense defiende los intereses más reaccionarios de la comunidad cubana radicada en Estados Unidos, con especial preferencia de los miembros de la mafia terrorista anticubana de Miami, integrada por esbirros del dictador Fulgencio Batista y sus descendientes; asesinos, torturadores y ladrones, que sienten odio visceral por la Revolución.

Recientemente el FBI desclasificó documentos sobre esos cubanos, ratificando sus acciones terroristas en Estados Unidos, por tanto, la verdad sale a flote respecto a esos auto titulados “exiliados”, cuando realmente muchos son prófugos de la justicia cubana por cometer delitos comunes.

En sus ataques a la mencionada Directiva, ese diario demuestra su incapacidad para leer e interpretar la letra de la misma, que en ningún momento pretende ayudar al gobierno cubano.

Para demostrar que las intenciones de Estados Unidos continúan la misma línea trazada en 1959 por el presidente Dwight Eisenhower, solo deben prestarles atención a los proyectos para desmontar el socialismo desde adentro, en una simbiosis filosófica con el “Proyecto Democracia”, aprobado por el presidente republicano Ronald Reagan, con el cual logró acabar con el socialismo en Europa del Este.

La candidata presidencial por el partido demócrata, Hillary Clinton, lo confirmó en agosto del 2015 en Miami, cuando defendió la nueva política hacia Cuba, al afirmar:

[…] “pude comprender que nuestra política de aislar a Cuba estaba fortaleciendo las garras de Castro en el poder en vez de debilitarlas, lo cual perjudicaba nuestros esfuerzos para restablecer el liderazgo de Estados Unidos en todo el hemisferio […] estábamos ayudando al régimen para que mantuviera a Cuba como una sociedad cerrada y controlada, en vez de promover la apertura positiva a la influencia externa en la misma forma que lo hicimos de forma tan efectiva con el antiguo bloque Soviético y en otros lugares…”

Los periodistas de “The Washington Post” parece que no comprenden que las relaciones diplomáticas no persiguen ayudar al gobierno socialista, sino minarlo desde adentro al ejercer influencia directa sobre su población, mediante el traslado de los valores que defiende Estados Unidos, y poco a poco trabajar a los jóvenes, y a aquellos cubanos que está acogidos a las licencias otorgadas por el gobierno para el trabajo privado.

Si fueran más astutos e inteligentes esos que acusan a Obama, pudieran descifrar lo que este pretende alcanzar de una forma más práctica y sutil, ya que casi 60 años de una política obtusa no dio los resultados esperados y sí la pérdida de cientos de miles de millones mal empleados, algo reconocido incluso por el ex jefe de la Sección de Intereses en La Habana, que puede leerse en los cables publicados por el sitio WikiLeaks. Sigue leyendo