Marco Rubio y sus mentiras.


Por Arthur González.

A quién querrá engañar el senador Marco Rubio al asegurar en su cuenta Twitter:

“Cuba es libre de comerciar con cualquier país. El embargo estadounidense no es un bloqueo internacional, como tergiversa intencionalmente la Cancillería cubana al asegurar que el embargo es un bloqueo y lo usa como excusa de su modelo económico fallido”.

La ignorancia es atrevida, pues solo con leer algunos de los documentos escritos por la CIA y el Departamento de Estado, el mencionado Senador se daría cuenta de sus falacias.

El conocido Proyecto Cuba, aprobado por el presidente John F. Kennedy el 18 d enero de 1962, afirma claramente:

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país”.

Ni embargo ni bloqueo aparecen en dicho documento.

En ese mismo Proyecto se expresa:

“El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio”.

Entre las 13 tareas diseñadas para afectar la economía cubana, hay varias que afirman:

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de los planes para ganar la cooperación de los aliados de la OTAN (bilateralmente o en el foro de la OTAN, como sea más apropiado) El objetivo es convencer a esas naciones a dar los pasos para aislar a Cuba de Occidente.  

“El Departamento de Estado informará el 15 de febrero 1962 sobre el estado de las acciones adoptadas con Japón, quien tiene un comercio comparativamente importante con Cuba, las cuales son similares a las seguidas con las naciones de la OTAN”.

Cuba nunca ha dejado de acusar a Estados Unidos por esa criminal política que pretende matar de hambre y enfermedades al pueblo, algo que la propia CIA reconoce en sus documentos desclasificados, que al parecer olvidó el Senador.

El 12 de diciembre de 1963, un extenso memorando de la CIA, ya desclasificado, afirma sobre la situación interna de Cuba:

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre […] estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

En fechas más recientes, las multas impuestas a los bancos internacionales demuestran que aquellos que se atrevan a ejecutar alguna transacción financiera con Cuba, por compras o pagos a compañías extranjeras, pueden correr la misma suerte que el Banco francés PNB Paribas, sancionado, bajo la administración Obama, a pagar 10 mil millones de dólares, al igual que el Banco francés Société Générale S.A. quien pagó a Estados Unidos una multa ascendente a mil millones 340 mil dólares.

El Banco canadiense Toronto Dominion (TD), fue multado por Estados Unidos en 955 mil 750 dólares, por violar las regulaciones del bloqueo a Cuba. El grupo bancario italiano UniCredit pagó mil 300 millones de dólares como sanción por violar las leyes del bloqueo económico; al igual que Banco francés Credit Agricole que fue multado en 787,3 millones de dólares por similares motivos.

Estos ejemplos son solamente a la banca internacional, pero a la lista se suman las presiones y sanciones a entidades comerciales que procuran establecer negociaciones libres con Cuba.

No por gusto anualmente la Asamblea General de la ONU, vota en contra del Bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra la Isla, con excepción de los yanquis y su aliado incondicional, Israel.

Las embajadas estadounidenses en el mundo espían a las empresas extranjeras que ejecutan negocios con alguna cubana, a las que amenazan y presionan para que no le vendan nada a Cuba, ejemplos sobran, e incluso cuando no pueden impedirlo la CIA se ha ocupado de sabotear los productos, con el propósito de evitar el desarrollo económico cubano.

Especialistas del Council on Foreign Relations, CFR, de Estados Unidos, publicaron en 1999 propuestas para modificar la política hacia Cuba y en sus objetivos plantean sin tapujos:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana, y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Marco Rubio podrá engañar a sus votantes en Miami, pero los cubanos saben perfectamente como la política yanqui pretende asfixiar la economía de Cuba.

Solo bajo la administración de Barack Obama, Estados Unidos sancionó a decenas de entidades europeas por establecer negociaciones con La Habana, las que pagaron al gobierno yanqui un acumulado de 14 mil 404 millones 358 mil 605 dólares, persecución implacable que el Senador omite.

La obsesión enfermiza es tal que, hasta empresas artesanales cubanas para la fabricación de abanicos femeninos, están contempladas entre las sancionadas.

Los barcos extranjeros que toquen puertos cubanos, se ven obligados a esperar 6 meses para entrar en puertos estadounidenses, algo insólito en el comercio internacional.

Por tanto, Marco Rubio continuará negándolo, pero la guerra económica que se le hace al pueblo de Cuba desde hace 60 años, mantiene vigentes las recomendaciones hechas por el subsecretario de Estado yanqui en 1960, cuando escribió:

Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba; negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Después de 12 administraciones yanquis obcecadas por ver caer a la Revolución, valdría la pena que se convencieran que con Cuba no han podido, no pueden ni podrán, porque millones de cubanos no desean volver al pasado con una Enmienda Platt, que permitía la intervención militar de Estados Unidos y hacer lo que desearan en la Isla.

Por esos motivos alertaba José Martí:

“…impedir a tiempo con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué se esconde detrás de Rosa María Paya?


Por Arthur González.

Desde que Rosa María Paya Acevedo, hija del contrarrevolucionario Oswaldo Paya Sardiñas, contactó con “diplomáticos” yanquis en La Habana, para aquellos buscadores de líderes juveniles cubanos de la CIA, fue como encontrar la combinación de una caja fuerte rellena de dólares, pues notoria es la ausencia de jóvenes que acepten trabajar para organizaciones creadas por los norteamericanos, en su intento por socavar a la Revolución socialista.

De inmediato, los “diplomáticos” informaron a Washington la aceptación de Rosa María de comenzar una campaña contra el gobierno cubano, responsabilizándolo con la muerte de su padre, a cambio de obtener una visa de refugiados políticos para ella, sus dos hermanos y la madre.

Al llegar a Miami fue recibida por Senadores y Congresistas de la mafia anticubana, quienes, junto a especialistas de la CIA en subversión política, la instruyeron en cómo actuar, qué decir y los países que visitaría para iniciar la fabricada cruzada acusatoria contra Cuba.

Al igual que hicieron con Yoani Sánchez, Rosa María fue recibida por miembros del Parlamento Europeo, ex presidentes y senadores latinoamericanos, pero al llegar a España para acusar a Cuba fue remitida a las Cortes de Justicia, donde se ventilaban esos temas.

Ahí mismo se acabó la farsa montada por los yanquis, pues el fallo fue en su contra, ante ausencia de pruebas legales para desmentir al tribunal cubano que juzgó al verdadero responsable del accidente automovilístico, en el cual resultaron muertos su padre y otro contrarrevolucionario que lo acompañaba repartiendo el dinero enviado por Esperanza Aguirre, del Partido Popular, para ejecutar acciones provocativas contra la Revolución.

No obstante, ese revés, los yanquis carentes de líderes jóvenes se aferran a Rosa María para intentar demostrar que sí existen, aunque ella es residente en Estados Unidos y carece de historial contrarrevolucionario en la Isla.

Ese es el motivo por el cual siguen promoviéndola con apoyo de los medios de prensa a su servicio y ejemplo de ello fue el reconocimiento a nombre del condado de Miami-Dade, de Florida, otorgado el 18.06.2019 por el Comisionado de Miami, Esteban Bovo, quien la considera “defensora de la libertad, la democracia y los derechos humanos universales, ser la voz para las personas de Cuba que buscan la libertad y que son oprimidas diariamente bajo el régimen de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel”.

La maquinaria yanqui está en función de propagandizar que es “una líder” contra el gobierno cubano, muestra del desespero que tienen por conformar una oposición entre los jóvenes de la Isla.

El pasado 13 de junio 2019, Rosa María recibió en Ginebra el Premio Morris Abram de Derechos Humanos, la más alta distinción de derechos humanos de Naciones Unidas Watch.

Se sabe que los yanquis son famosos en construir estrellas al mejor estilo de Hollywood, así lo hicieron con Yoani Sánchez, a quien la revista TIME declaró entre las 100 personas más influyentes del mundo, a solo un año de iniciar el blog Generación Y, construido por la CIAAl año siguiente, la revista People la seleccionó entre las 25 personas más prestigiosas de Latinoamérica, algo totalmente fabricado para darla a conocer en el mundo, proyecto que tampoco impactó entre los jóvenes cubanos.

Todos los planes de la CIA, por seducir adeptos en ese sector de la sociedad cubana, han fracasado a pesar de los millonarios presupuestos destinados para tales fines.

Ni el atractivo programa de becas para estudiar en universidades norteamericanas, lanzado en el 2009, ni los que le siguieron en 2015 y 2017, ni siquiera el más reciente en 2019, obtuvieron resultados.

La autorización del presidente Barack Obama, para que Google pudiera estar presente en la Isla, y ejercer influir en los jóvenes cubanos, no dio los frutos soñados, acción que según declaró el propio senador Marco Rubio en 2012, durante un evento de Google Idea, en la Heritage Foundation:

“El objetivo es derrumbar el sistema totalitario cubano, si todos en Cuba tienen libre acceso a Internet, porque seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Esa pretensión data de 1996, cuando la Rand Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, preparó un estudio para el Departamento de Defensa, donde afirma:

“Es nuestro interés ayudar a la apertura y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente, mediante el empleo del enlace de Cuba a Internet, utilizándola para transmitir noticias y análisis balanceados, promover su uso por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

En resumen, hoy solo les queda manipular la imagen de una joven sin aval alguno, ni reconocimiento en Cuba por la gran masa de jóvenes, ni siquiera entre los elementos contrarrevolucionarios, quienes la califican de oportunista y usurpadora de las actividades de su padre.

Al no tener otra alternativa, se aferran a Rosa María Payá Acevedo y continúan pregonando las falsas acusaciones contra el gobierno de Cuba, responsabilizándolo por la muerte de Oswaldo Payá Sardinas, quien dirigió el exiguo grupúsculo respaldado por la Iglesia Católica cubana, Movimiento Cristiano Liberación, algo totalmente carente de pruebas legales.

En su infértil pataleteo, remitieron una carta a Michelle Bachelet, Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, solicitándole   investigar la muerte de Oswaldo Payá y Harold Cepero, pues afirman que “no está aclarada”.

Más de lo mismo para que el tema no se olvide y seguir acusando a Cuba; vieja táctica empleada por la CIA desde 1959 que nunca ha tenido resultados, porque tal y como afirmó José Martí:

“Quien sobre su fama duerme, se despierta desnudo”.

 

Cuando la muerte se convierte en un negocio.


Por Arthur González.

Después de la muerte del contrarrevolucionario Oswaldo Payá Sardiñas, (22 de julio 2012 en la provincia cubana de Granma), uno de los tantos asalariados que Estados Unidos financia para sus actos subversivos contra la Revolución cubana, su hija Rosa María Payá Acevedo y su madre, iniciaron una jugosa carrera para no perder los miles de dólares que recibía Oswaldo desde Estados Unidos y Europa, por sus acciones dentro del exiguo grupo Movimiento Cristiano Liberación (MCL), vinculado a la Iglesia Católica Cubana.

Fue así como Rosa María y su madre, Ofelia Acevedo, iniciaron la campaña difamatoria contra el Gobierno de Cuba, responsabilizándolo con la muerte del contrarrevolucionario, quien viajaba junto a otro compinche en un auto rentado por el español Ángel Carromero, miembro del Partido Popular español, para repartir miles de euros a otros elementos que actúan contra la Revolución.

Carromero fue enviado por la líder del Partido Popular de España, Esperanza Aguirre, situación que omite Rosa María en sus mentiras sobre el accidente de tránsito de su padre y tampoco reclama nada sobre el otro asalariado que lo acompañaba, porque sus familiares no se han prestado para tal farsa.

Revolviendo el asunto para continuar atacando a la Revolución cubana y ver si obtiene alguno dinero, ahora Carlos Payá Sardiñas, hermano de Oswaldo residente en España, pretende presionar a , para que interceda ante Cuba y permitan una “investigación” sobre la muerte “no aclarada” de Oswaldo Payá.

Triste papel de la familia del difunto que tratan de sacarle más lascas monetarias a la muerte del pariente.

En España se conocen perfectamente las causas del accidente, porque el Embajador y el Cónsul general, desde el inicio, tuvieron informaciones sobre el proceso investigativo y estaban presentes en el juicio celebrado en Bayamo, junto a la prensa extranjera, del cual declararon que fue justo, transparente y profesional.

Rosa María y su madre, acordaron con diplomáticos yanquis en La Habana, hacer campañas contra Cuba, si a cambio se les otorgaba una visa del programa de refugiados políticos que otorga el Departamento de Estado, para ellas y los otros dos hijos de Oswaldo Payá, lo que fue cumplido y en menos de dos meses los 5 arribaron a Miami como “perseguidos políticos”, con todos los beneficios materiales que tal categoría ofrece.

Quien se quedó fuera del pastel es precisamente Carlos Payá, el hermano de Oswaldo porque la sobrina le robó el protagonismo y es la que se auto proclama seguidora del padre, cuando en vida de este ella jamás participó en ninguna actividad contra la Revolución, estudiando en la Universidad de la Habana sin dificultades.

Desde su llegada a Estados Unidos, Rosa María fue recibida por el Senador Marco Rubio y los Congresistas Ileana Ross-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, prueba del plan diseñado contra Cuba.

Uno de los primeros actos orientados por la mafia terrorista anticubana de Miami, fue enviar a Rosa María a España con la intensión de involucrar a su Gobierno en la cruzada mediática, pero el Canciller y el Presidente no cayeron en la trampa, remitiéndola para las Cortes de justicia donde debía presentar las “pruebas” de que el Gobierno de Cuba era el responsable del accidente.

El fiasco fue cuando ante la ausencia de pruebas legales las Cortes denegaron su acusación. No obstante, Rosa María sigue con la alharaca orientada por sus jefes yanquis.

¿Por qué la “refulgente” contrarrevolucionaria y su tío no mencionan que Carromero conducía a exceso de velocidad y solo semanas antes en España le habían retirado su licencia de conducción por las continuas multas por similar violación?

No es un secreto que las principales causas de los accidentes en las carreteras cubanas son producto de la violación de los derechos de vía, el no prestar la debida atención al conducir, el exceso de velocidad, los desperfectos técnicos y la conducción bajo los efectos del alcohol. Según cifras oficiales de la Comisión Nacional de Seguridad Vial de Cuba, en 2018 se registró un accidente de tránsito cada 47 minutos y en ese año ocurrieron 10 mil 070 siniestros que dejaron un saldo de 683 muertos y 7 mil 730 personas lesionadas, ninguno provocado por las autoridades cubanas.

Podrán seguir recitando el guion confeccionado por los yanquis, pero la verdad se impone y por eso nadie les cree, pues todos están conscientes de que han hecho de la muerte de Oswaldo Payá un jugoso negocio, por eso aseguró José Martí:

“Honor y corazón se truecan por dinero”.

 

Finalmente, los yanquis se dieron cuenta de que perdían dinero.


Por Arthur González

Los yanquis han tardado casi medio siglo para darse cuenta que anualmente perdían millones de dólares, en alimentar a una contrarrevolución dentro de Cuba que nadie apoya, ni respalda.

De eso acaba de enterarse el presidente Donald Trump, quien de política no sabe nada, pero contar dinero sí.

Por tal motivo, le ha dado un recorte profundo a los 20 millones que todos los años aprueba la Casa Blanca, para acciones de subversión en Cuba bajo el edulcorado título de: “promover la democracia y los derechos humanos en Cuba”.

Se sabía perfectamente que una gran parte de ese dinero iba a parar a los bolsillos de la mafia terrorista anticubana de Miami y solo algunos miles de dólares llegaba a los llamados “disidentes” dentro de la Isla, quienes lo emplean en comprarse nuevas casas, ropas costosas y pasar sus vacaciones en hoteles de lujo en las mejores playas cubanas.

Barack Obama fue el presidente que más dinero autorizó para la subversión contra la Revolución, y en sus ocho años malgastó 120 millones de dólares, sin obtener los resultados soñados de ver destruido el socialismo.

El propio Jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, Jonathan Farrar, lo informó en uno de sus informes secretos enviados al Departamento de Estado y a la CIA, con la referencia: 09HAVANA221 – ID:202438, fechado el 15 de abril del 2009, donde afirmaba:

“…No es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano… es preciso que busquemos en otra parte, incluso dentro del propio gobierno, para identificar a los más probables sucesores del régimen de Castro. […] No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día, de los principales organizadores y sus seguidores…”

Trump, al parecer influenciado por sus dos ancianos asesores, Elliott Abraham y John Bolton, apuesta por aplicar más sanciones económicas contra Cuba, al considerar que es el “camino correcto” para ver realizados los sueños que doce administraciones yanquis no pudieron materializar.

Quienes están remordiéndose los hígados y tratando de que Trump reevalúe su decisión, son los congresistas de la mafia terrorista anticubana, Marco Rubio, Bob Menéndez y Mario Díaz-Balart, quienes junto a Mike Pompeo, Elliott y Bolton, pudieron obligarlo a declarar que autorizará la puesta en vigor del Capítulo III de la conflictiva Ley Helms-Burton, aunque solo logrará buscarse más problemas con los aliados europeos, sin poder hacer nada efectivo contra la economía de la Isla.

El primero en quejarse fue el senador Marco Rubio, quien expresó de inmediato: “Esto demuestra la gran desconexión que existe entre las personas que llevan el presupuesto del Estado y los encargados de hacer efectivas las políticas del Presidente”.

El corte de tijeras ha dejado solo 6 millones de dólares para “promover la democracia y los derechos humanos en Cuba”, cifra que les apretará el cinto a los que en Miami llevan 60 años prometiendo “derrumbar a Fidel Castro” y nunca lograron sus propósitos.

Envalentonados con las medidas de guerra económica y sabotajes ejecutados contra Venezuela, los mafiosos anticubanos Marco Rubio y Bob Menéndez, presentaron el pasado 12 de marzo 2019 ante el Congreso, un proyecto de ley para prohibir el reconocimiento ante los tribunales de Estados Unidos, de todas las marcas comerciales cubanas que pudieran estar vinculadas con propiedades nacionalizadas después de 1959.

Parece que esa será línea de acción de los yanquis contra Cuba, olvidándose que, desde la aprobación de la Operación Mangosta, madre de la guerra económica contra el pueblo cubano aprobada el 18 de enero de 1962, por el presidente John F. Kennedy, pasando por la Ley Torricelli y la Helms-Burton, nunca obtuvieron el éxito añorado.

Quizás por sus años y la falta de estudios de la historia, Marco Rubio no recuerde los constantes fracasos que obtuvieron los gobiernos de turno en Estados Unidos y ahora pretende que Trump se sume a la lista de los incompetentes Presidentes que prometieron la caída de Castro, sin poder disfrutarlo.

Por esa razón, presentan la nueva ley que aspira a prohibirle a los tribunales de Estados Unidos, “el reconocimiento o la validación de cualquier derecho por parte de un individuo o compañía que haya registrado una marca, o los activos de la misma, siempre que estén relacionadas de alguna manera con propiedades confiscadas por el régimen cubano después de 1959, a menos que el propietario original de la marca lo haya consentido expresamente”.

Ingenuo Marco Rubio que no sabe que Cuba también puede impedir que las marcas estadounidenses que tienen aún licencias comerciales, se distribuyan en la Isla como son Coca Cola, Pepsi Cola, Gillette y muchas más, que perderían su valor en un mercado de 11 millones de personas, que, aunque no muy grande, si representa la posibilidad de ventas para esas compañías.

De todas formas, por la guerra económica, comercial y financiera aplicada brutalmente contra Cuba, los productos cubanos no circulan en Estados Unidos.

Por tanto, ese proyecto de ley no sería efectivo en estos momentos, ni en el futuro inmediato, y el auténtico ron Havana Club y los famosos puros cubanos confeccionados con el mejor tabaco del mundo, seguirán siendo consumidos por aquellos yanquis que viajen a la Isla bajo una licencia, o comprándolos en el mercado negro que existe allá, para esos deseados productos cubanos.

Siempre recordamos a José Martí cuando dijo:

“Los negocios tienen sus rufianes, sus fanáticos y sus calaveras”.

Dolor que obsesiona a los yanquis


Por Arthur González.

La rotunda votación del pueblo cubano por el Sí, en el referendo para aprobar la nueva Constitución de Cuba, fue en la práctica un apoyo mayoritario al socialismo.

Ese resultado es una dolorosa realidad para Estados Unidos y la oposición que crearon y financian anualmente con más de 20 millones de usd, por eso ahora declaran que “fue un fraude” y no la reconocerán.

Sin embargo, de haber ganado el No, entonces si la reconocerían, a pesar de celebrarse con idénticos mecanismos y patrón electoral, porque así son los yanquis, como bebes malcriados que les dan ataques de llanto cuando no tienen el juguete que desean.

Sus campañas para trastocar la realidad de los países que tienen gobiernos no aceptables para Estados Unidos, son cada vez más globales y puede observarse tanto en Latinoamérica, como en Europa, Asia y África, e incluso dentro de su propio territorio.

Ante la aplastante derrota en el referendo constitucional en Cuba, hacen declaraciones arrogantes negándose a reconocer que la mayoría absoluta de los cubanos y cubanas aprueba y respalda su Revolución.

El comunicado oficial de Washington expresa su amargura por esa realidad, pero persisten en calificarlo de forma negativa, al decir:

El 24 de febrero, el régimen comunista cubano celebró lo que llamó un referéndum nacional sobre las revisiones a su Constitución. Nadie debe dejarse engañar por este ejercicio, que logra poco más que perpetuar el pretexto de la dictadura de partido único del régimen. Todo el proceso ha estado marcado por un teatro político cuidadosamente gestionado y la represión del debate público”.

Como les mortifica que, a pesar del dinero empleado en propaganda en las redes sociales, prensa, radio, televisión y en sufragar las pírricas provocaciones de sus asalariados, el pueblo no les hizo caso y votó por el futuro que desean para la Isla, sin sometimiento a Estados Unidos.

Entre los que lloran de rabia por la derrota están Rosa María Payá y su padrino el senador Marco Rubio, quienes comprueban una vez más que sus cruzadas comunicacionales no son aceptadas en Cuba.

Ante un hecho irrebatible vuelven con sus slogan gastados y arcaicos de que “el referendo constitucional es un fraude que solo confirma la ilegitimidad del Gobierno de Raúl Castro y Díaz-Canel”, y con el mismo estribillo que les aplicaron a las elecciones venezolanas de mayo 2018, repiten el gastado cacareo de que “la Constitución es ilegítima y al igual que su Asamblea Nacional y el actual gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel”, iniciando la campaña de que la comunidad internacional no reconozca ese proceso y Gobierno cubano.

Para esos dos amargados es demasiado tarde, pues Cuba es reconocida por la totalidad de los países de las Naciones Unidas, del Movimiento de los países no alineados, el Caricom, la Celac, la Cepal, la Unesco, y todos los organismos de  Naciones Unidas.

Las presiones que hizo Estados Unidos en 1962, a los países de América Latina para que rompieran relaciones con la naciente Revolución cubana, se desmoronó una década después y Cuba comenzó a ser reconocida y toda la América, que poco a poco volvió a restablecer relaciones diplomáticas, comerciales, culturales y deportivas con la Isla que soporta la guerra económica, comercial y financiera más larga de la historia humana.

La amargura de los yanquis es que, a pesar de los planes de terrorismo de Estado aplicados contra Cuba, invasiones mercenarias, cientos de Operaciones de subversión política y los planes de Acciones Encubiertas de la CIA, no han podido ni podrá doblegar la voluntad de su pueblo de mantener su independencia, soberanía y libertad de escoger el sistema que desean sus habitantes.

Sufran desde Washington y Miami aquellos que sueñan con ver caer el socialismo en Cuba, los colaboradores del dictador Fulgencio Batista, que aún sobreviven la victoria de 1959 y los mercenarios que se le suman por los cientos de miles de dólares que reciben para disfrazarse de “opositores”, porque a solo 90 millas del imperio yanqui hay un valeroso pueblo que resiste escasez, limitaciones materiales y financieras, como resultado de la guerra impuesta para que los cubanos culpen al socialismo.

Los cubanos conocen bien su historia, no olvidan las tres ocupaciones del ejército norteamericano, la execrable Enmienda Platt, que se apoderó de parte del archipiélago, la actuación de los marines yanquis en sus andanzas por prostíbulos y bares de la época neocolonial, ni aquel que se subió a la estatua del apóstol José Martí en la Habana, para orinarse en su cabeza.

Menos aún borraron de sus mentes que fueron los oficiales yanquis quienes asesoraron al tirano Batista, en la creación del tenebroso Buró de Represiones a las Actividades Comunistas, BRAC, organización responsable del asesinato y tortura de miles de cubanas y cubanos solo por tener ideas diferentes, ni de que fueron los militares yanquis  quienes instruían a oficiales y soldados de la tiranía de Batista, para asesinar y bombardear a los campesinos por apoyar al ejército rebelde encabezado por Fidel Castro.

Por esa y muchas otras razones, el pueblo votó por el Sí a su nueva Constitución, para entre todos construir un mundo más justo que permita vivir en paz y mejor.

Estados Unidos no podrá torcerles el brazo a los cubanos con su guerra económica, porque hacia el pasado oprobioso nadie quiere volver, y en vez de desgastarse en falsas campañas, deberían imitar a Cuba e iniciar un proceso consultivo con sus habitantes para establecer una nueva Constitución, adecuada a la época actual y no continuar con un instrumento legal tan arcaico, vigente desde 1789, lo que debería darles vergüenza de ser el único país del mundo que rige sus leyes por un documento casi prehistórico.

La primera decisión tomada por la Revolución fue alfabetizar a todos los que, en el capitalismo impuesto por Estados Unidos, nunca pudieron asistir a una escuela, y seguidamente enseñó al pueblo a analizar.

Así fue como que cada ciudadano pudo estudiar libremente el proyecto de la Constitución, expresar sus criterios, proponer, eliminar, enmendar y aclararse para tener una Carta Magna que recogiera el sentir de todos, situación que no se ve en otros países, algo que los yanquis no mencionan.

Por esas razones afirmó José Martí:

“No puede votar sobre la Constitución quien no sepa leer en ella”.

Pueblos del mundo conozcan al imperialismo yanqui.


Por Arthur González.

Estados Unidos se autoproclama paladín de los derechos humanos del mundo, pero realmente es el máximo violador y solo con su dinero y poderío militar logran silenciar sus crimines, compran y chantajean a funcionarios y gobernantes de otros países, y muchos periodistas se arrodillan antes sus amenazas; ejemplos sobran.

El más reciente hecho que pone en evidencia la anterior aseveración, lo realizó el Senador Marco Rubio, quien en compañía del Representante Mario Díaz-Balart, ambos miembros de la mafia terrorista asesina de Miami, visitaron la ciudad de Cúcuta, en Colombia, zona fronteriza con Venezuela por donde pretenden ingresar la supuesta ayuda humanitaria, que enmascara la invasión militar con la que planifican acabar con la Revolución Bolivariana venezolana.

Desde el 2014 Estados Unidos incrementó la guerra económica, comercial y financiera contra el Gobierno de Nicolás Maduro, con la finalidad de que las penurias que esa acción ilegal causa en el pueblo venezolano, le resten apoyo popular y provocar masivas revueltas que serían respaldadas por las fuerzas militares de Colombia, como punta de lanza de una invasión con tropas yanquis.

El pueblo venezolano alfabetizado y preparado culturalmente por la Revolución iniciada por el presidente Hugo Chávez, no se ha dejado engañar por campañas de noticias falsas generadas por la CIA, a través de los mecanismos creados para esos fines, unido a las acciones ejecutadas por la USIA y la NED que, desde la embajada yanqui en Caracas, inciden en grupos de estudiantes universitarios, asociaciones de empresarios, organizaciones religiosas y la prensa.

Gracias al conocimiento adquirido por la población trabajadora y los sectores más humildes de Venezuela, Estados Unidos no ha podido manipular a su antojo a las masas, de ahí que la Revolución bolivariana haya ganado mayoritariamente en 20 de los 23 procesos electorales celebrados en ese país, algo que exaspera a la Casa Blanca al no poder derrocar el socialismo bolivariano.

La desprestigiada y divida oposición tampoco alcanzó las metas impuestas desde Washington de sumar seguidores, y al estar integrada mayoritariamente por personas de la burguesía, no representa los intereses de la clase trabajadora, campesina y las etnias indígenas, los que saben perfectamente a donde irán a parar los beneficios que les da el proceso revolucionario iniciado por Chávez.

Por esas razones los yanquis ven como única solución el empleo de la fuerza militar para imponer sus intereses, algo en lo que tienen vasta experiencia, demostrada con sus guerras fratricidas en Yugoslavia, Serbia, Afganistán, Irak, y Libia.

Para no dejar dudas de cómo es realmente el imperialismo yanqui, el Senador Marco Rubio, junto al Representante Mario Díaz-Balart, llegaron a Colombia para ultimar detalles de la provocación militar en el puente que divide ese país con Venezuela, prevista para el próximo 23 de febrero 2019, para apuntalar el golpe de Estado organizado con Juan el Títere Guaidó hace dos semanas, pues no ha tenido el menor respaldo del pueblo, aunque lamentablemente sí de otros países y de la Unión Europea, debido a las fuertes presiones políticas y amenazas de represión económica anunciadas por el propio Presidente Donald Trump.

Para tener más clara la proyección de amenazas imperiales, hay que tener presente lo declarado por Marco Rubio, cuando dijo ante la prensa colombiana y extranjera: “Los militares venezolanos que impidan la entrada de la ayuda humanitaria, pasarán el resto de su vida huyendo”.

Esa es la democracia yanqui que imponen al mundo desde el siglo XIX, mediante el uso de las armas que tantos crímenes ha causado en este mundo.

¿Pensará ese Senador mafioso que los militares venezolanos dispuestos a dar la vida por la soberanía de su patria, se atemorizarán ante sus amenazas?

¡Que poco conocen a los pueblos que se niegan a ser esclavos de los yanquis!

No aprenden las lecciones que los cubanos y cubanas les dan a diario desde 1959, enfrentados a cientos de actos terroristas organizados por la CIA, vencedores de la invasión mercenaria derrocada en solo 67 horas, resistiendo la guerra económica más larga y despiadada del mundo, unido a cruzadas comunicacionales para deformar la realidad de la Revolución encabezada por Fidel Castro, líder que no pudieron asesinar a pesar de los casi 600 planes generados desde Estados Unidos.

¿De cuál justicia internacional habla Marco Rubio, quien califica la defensa de la patria como un crimen internacional?

Según afirmó: “negar la comida y negar la medicina a civiles es un crimen internacional y se pasarán el resto de su vida escondiéndose”.

¿Y la guerra económica, comercial y financiera que desarrolla el gobierno que él representa, contra Cuba y Venezuela no es un crimen de lesa humanidad?

El mundo condena anualmente el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, impuesto oficialmente en 1962 por el Presidente John F. Kennedy, pero sus responsables esperan por ser juzgados en un tribunal internacional, como el que juzgó y sancionó a los nazis alemanes.

Cuba es atacada desde hace 60 años por Estados Unidos con acciones de todo tipo, desde el terrorismo, el bandidismo, la guerra biológica causante de muertes y enfermedades en personas, animales y su fauna, los planes de asesinato a sus principales dirigentes reconocidos por la CIA durante la investigación ejecutada por la Comisión Church, organizada en el Senado yanqui, pero jamás las organizaciones judiciales internacionales han sentado en el banco de los acusados a sus responsables.

Estados Unidos protege en su territorio a connotados autores de actos terroristas contra Cuba, otorgándoles el estatus de refugiados políticos, como hizo con Carlos Alberto Montaner y Armando Valladares, quienes colocaron bombas en centros comerciales de La Habana por órdenes de la CIA; Luis Posada Carriles autor de la voladura de un avión civil cubano donde murieron 73 inocentes, y de las explosiones en varios hoteles de la Isla; Orlando Bosch Ávila, ejecutor de las bombas que explotaron en embajadas, consulados y oficinas comerciales cubanas en el exterior y entidades estadounidenses que tenían alguna relación contractual con Cuba.

Quien no tiene sentimientos patrios no sabe lo que es ofrendar la vida por defender su bandera, su libertad e independencia, y eso es lo que le sobra a los incorruptibles militares y jefes venezolanos, que no temen a las amenazas imperiales de aquellos que no tienen moral para condenar a otros.

Por eso en sus versos aseguró José Martí:

“Quien a su patria defender ansía / ni sangre ni en obstáculos repara /del tirano desprecia la soberbia y en su pecho se estrella la amenaza”.

Prepara Estados Unidos pretextos para acusar a Cuba.


Por Arthur González.

Resulta evidente que Estados Unidos pretende dar un zarpazo contra Venezuela y seguir su curso hacia Cuba, con la trasnochada ilusión de que podrá matar dos pájaros de un tiro.

La primera etapa de su plan es lograr la división del pueblo cubano, para lo cual fabrican campañas a fin de que una masa importante de la sociedad vote No, en el próximo referendo para aprobar la nueva Constitución de la República.

Para ello orientan a sus lacayos a crear noticias falsas, trabajar en montajes de videos a través de teléfonos móviles y grabar determinadas provocaciones en la vía pública con voces de sus actores, gritando consignas contrarrevolucionarias, como su fuese en el lugar de los hechos.

Pretenden utilizar algunos artículos de la Constitución, como el que define el matrimonio, para enfrentar a los religiosos y otros sectores de la sociedad, con vistas a que no voten a favor de la Carta Magna, estimulando criterios negativos para arrastrarlos al voto contrario, lo que les permitiría hacer campañas de que la Revolución pierde apoyo popular.

En ese sentido, algunos artistas que gozan del reconocimiento popular y viajan con frecuencia a Miami, han reiterado criterios contra el proceso de votación, algo que no se puede desvincular de las acciones que en Miami desarrollan connotados elementos anticubanos, con similares intensiones.

La segunda etapa es la construcción de pretextos para fortalecer las sanciones contra Cuba, incluida la amenaza efectuada por Estados Unidos de estudiar la posibilidad de volver a incorporarla en la lista de países patrocinadores del terrorismo y aplicar el capítulo III de la execrable ley Helms-Burton, para atemorizar a los inversionistas extranjeros como fórmula para afectar las finanzas cubanas.

Otras acciones planificadas en el presente plan de acciones encubiertas, están vinculadas a las inventadas violaciones de los derechos humanos que desde Miami y Washington insisten en divulgar, mediante campañas de prensa diseñadas contra la Revolución.

En este aspecto, les orientan a sus asalariados internos ejecutar actos provocativos en calles y plazas de la Isla, para que, al ser detenidos por las autoridades del orden, acusen al gobierno de reprimir la libertad de expresión, igual que hacen en aquellos países con gobernantes que no son de su agrado, actitud muy diferente a la sumida contra sus aliados europeos y latinoamericanos, cuando reprimen salvajemente a los trabajadores que reclaman mejores condiciones de vida.

Lo más relevante han sido las actividades ejecutadas por la organización contrarrevolucionaria Unión Patriótica de Cuba, UNPACU, dirigida por José Daniel Ferrer en la provincia de Santiago de Cuba, personaje que recibe mensualmente miles de dólares para cumplir con las tareas que le asignan en sus frecuentes viajes a Estados Unidos, donde se reúne con representantes y senadores de la mafia terrorista asesina anticubana.

José Daniel Ferrer, como fiel servidor de los yanquis, inició recientemente actos callejeros para incitar al voto por el NO, en el próximo referendo del 24 de febrero, siendo detenido junto a una docena de servidores por sus acciones.

Tal como estaba previsto, desde Miami comenzaron las campañas comunicacionales condenando la actuación policial y sobredimensionando el hecho, a pesar de que la policía cubana no emplea armas largas, no usa escudos, cascos, chalecos antibalas ni gases lacrimógenos y chorros de agua fría, como sucede en Francia contra los llamados Chalecos Amarillos.

Para mayor dramatismo, el propio senador Marco Rubio, principal apoyo de la mafia terrorista anticubana, declaró que “habrá más sanciones contra Cuba”, haciendo referencia a la detención de algunos elementos contrarrevolucionarios pertenecientes a la UNPACU.

Acto seguido José Daniel hizo declaraciones a los medios de Miami, para anunciar una inventada huelga de hambre, al estilo de las que hacia Martha Beatriz Roque Cabello, donde ingerían aguacate, calabazas, caldo de pollo, plátanos y otros vegetales, a la par que se hacía retratar simulando su próxima muerte, lo que fue denunciado en la TV cubana viéndose obligada cesar su show mediático.

El actual plan yanqui está en proceso, por eso el llamado “Observatorio Cubano de Derechos Humanos” (OCDH), con sede en Madrid, se sumó a la condena hecha por Marco Rubio, acusando a Cuba de “reprimir” a los lacayos yanquis, quienes reciben altas sumas de dólares por llevar a cabo sus espectáculos, algo gastado por su reiteración en los últimos 60 años y que Cuba denuncia con argumentos contundentes.

La prueba de que la provocación es parte de un plan de acciones encubiertas diseñado por Estados Unidos, fueron las declaraciones de la ex oficial de la CIA, Kimberly Breier, actual subsecretaria para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado, condenando las detenciones de los contrarrevolucionarios y expresó su apoyo a los pedidos de cambio del sistema socialista en Cuba, prueba de la injerencia de su Gobierno en los asuntos internos de la Isla, ya que anhelan recuperar el poder perdido desde 1959.

En este nuevo plan la embajada yanqui en la Habana tiene tareas asignadas, de ahí sus declaraciones de condena a las detenciones de los contrarrevolucionarios de la UNPACU, por cumplir instrucciones generadas en Washington. Para los diplomáticos yanquis “Cuba hostiga a los cubanos que hacen demandas pacíficas de un cambio hacia la democracia, porque el verdadero motivo del referendo constitucional no es propiciar una reforma sino garantizar la permanencia en el poder”.

La operación contra el referendo que tanto les duele, está en marcha y otra de sus provocaciones fue la ejecutada por la escritora cubana Katherine Bisquet Rodríguez, ganadora de una mención en poesía del premio Calendario 2019, quien se presentó en la actividad oficial de la Asociación de Jóvenes Artistas cubanos, con un letrero impreso en su camiseta que decía “Yo Voto NO”, el que dio a conocer cuando se quitó la blusa que llevaba puesta, prueba de su premeditación.

La desesperación de los yanquis se manifiesta diariamente, pero Cuba acumula una amplia experiencia en el combate a esos actos, iniciados en los años 60 del siglo XX con noticias falsas, como fue la Operación Peter Pan, unidas a las acciones terroristas donde incendiaron centros comerciales, cines, teatros, escuelas y centros industriales, mataron e hirieron a cientos de personas inocentes, sin poder derrocar a la Revolución.

Los cubanos están preparados para la lucha con los yanquis en cualquier escenario, porque como dijera José Martí:

“Es poderosa la voluntad de un pueblo que lucha por su independencia”