Estados Unidos se prepara para subvertir a la Revolución cubana a través de Internet.


 

Por Arthur González.

Sin perder un minuto en su accionar contra la Revolución, el Departamento de Estado celebró el 6 de diciembre 2018, la segunda reunión del Grupo de Trabajo de Internet para Cuba, teniendo como eje principal la promoción de un flujo de “información libre” y sin regulaciones hacia y dentro de la Isla, según declaraciones oficiales de dicho Departamento.

La primera reunión de ese equipo de trabajo se efectuó el 7 de febrero de 2018, según ellos, con el propósito de lograr el “Fortalecimiento de la política de los Estados Unidos hacia Cuba”. Ese grupo de trabajo se creó a partir del Memorando Presidencial de Seguridad Nacional del 16 de junio de 2017.

Estados Unidos presta una especial atención a las posibilidades que abre Cuba para expandir el uso de Internet en la telefonía móvil, algo muy necesario para la informatización de la sociedad y a la que pone especial empeño el Ministerio de Comunicaciones cubano, pero que los yanquis sueñan en utilizarlo para sus acciones subversivas, algo que preparan desde hace muchos años.

En 1996 la del , elaboró un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las telecomunicaciones cubanas, las redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos”. Dicho trabajo pretendía “ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente”.

Los fines eran: “Alentar el enlace de Cuba a Internet y utilizarlo para transmitir noticias y análisis balanceados, promover el uso de Internet por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

Roger Noriega, Subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, afirmó en una audiencia congresional celebrada en marzo del 2005:

“Estados Unidos flexibilizó los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad, a grupos de la sociedad civil en Cuba”.

Durante evento celebrado en 2012 por la  y Googles Ideas, se elaboró un informe para el gobierno, recomendándole la creación de una red WIFI remota para posibilitar el acceso a Internet de los cubanos.

El Senador Marco Rubio, participante en el mismo, aseguró:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse, si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, pues Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

El 13 de junio de 2013 el Departamento de Estado anunciaba varios proyectos para promover la “democracia y los derechos humanos” en Cuba, uno de ellos con el uso de herramientas digitales “para ser empleadas de forma selectiva y segura por la población civil cubana, junto con otra iniciativa para el fomento de igualdad y defensa de las redes sociales de los cubanos de raza negra”.

El Presidente Barack Obama declaró, en su discurso del 01 de julio 2015, al informar la apertura de una embajada yanqui en La Habana:

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la Isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor”.

“Nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

El interés de Estados Unidos por el acceso a Internet de los cubanos solo busca aprovecharlo para sus acciones enemigas, como si en Cuba todos fueran estúpidos que no conocen la historia de las agresiones yanquis y el desinterés por ayudar a los pueblos del mundo.

Una de las primeras medidas tomadas por Fidel Castro fue precisamente la de alfabetizar a todos los que no sabían leer y escribir, algo logrado en solo un año con el apoyo de miles de voluntarios.

A los cubanos no se les puede engañar con políticas edulcoradas, porque saben muy bien los altos costos políticos, económicos y sociales pagados por aquellos pueblos que han cometidos errores con los yanquis.

Estados Unidos trabaja aceleradamente el diseño de su política subversiva contra Cuba mediante el uso de Internet, y por eso creó el Comité Consultivo Presidencial, GTIC, integrado, además del Departamento de Estado, por la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información del Departamento de Comercio, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Freedom House y el Consejo de la Industria de las Tecnologías de la Información (Information Technology Industry Council).

Los que desde Miami pretenden asustar a los cubanos, diciéndoles que el gobierno revolucionario y vigilará las páginas que visitan y con quiénes se comunican, deberían preguntarle al Grupo de Trabajo de Internet para Cuba y al Comité Consultivo Presidencial de Estados Unidos, cuáles serán sus funciones contra el pueblo cubano y los motivos que persiguen contra un país libre e independiente, donde el gobierno norteamericano no manda, ni nadie le ha pedido que se entrometa en sus asuntos internos.

Los cubanos no les temen a esas políticas subversivas y como dice el refrán popular, “Guerra avisada no mata soldados”.

Al igual que Zunzuneo, Conmotion y otros engendros creados con similares propósitos, los nuevos serán denunciados y enfrentados con inteligencia y la decisión de defender la soberanía del país frente a los que en 1898 impidieron la independencia de Cuba, la invadieron militarmente y le impusieron un apéndice constitucional conocido como Enmienda Platt, que le dio derecho a Estados Unidos de invadir la Isla cuando lo desearan, tener las riendas de su economía, las relaciones internacionales, el asesoramiento de los órganos de represión y la instalación de la base naval en Guantánamo.

Los cubanos no sienten temor ante el imperio yanqui, porque como aseguró José Martí:

“El aire de la libertad tiene una enérgica virtud que mata a las serpientes”.

 

 

 

 

 

 

 

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¿Cumplirá Estados Unidos su deber de mantener la seguridad del presidente cubano en New York?


Por Arthur González.

Uno de los argumentos esgrimidos por el Departamento de Estado en su falsa acusación contra Cuba, durante el fabricado caso de los “ataques acústicos”, es que, aunque no pueden definir como fueron ni quien los ejecutó, La Habana tiene la responsabilidad de la seguridad de sus diplomáticos en la Isla.

Todos saben que esa fabula pretende afectar las visitas de turistas a Cuba, pues esa es la 2da entrada de dinero fresco, y la guerra económica impuesta desde hace más de medio siglo, pretende precisamente ahogar a la Revolución financieramente para decir que el socialismo es un fracaso, tal y como reconocieron en 1999 los tanques pensantes del Council on Foreign Relations, al asegurar:

La oposición de EE.UU. a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Pero ahora le tocó el turno a Estados Unidos de demostrar que ellos cumplirán la Convención de Viena, y darán protección a la delegación cubana que asiste a la Asamblea General de la ONU, encabezada por el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Algunas agencias de prensa de Miami divulgan desde hace horas, los planes que tienen grupos contrarrevolucionarios contra la delegación de Cuba.

Según declaró Liu Santiesteban, titulada “vocera” de una organización desconocida que se hace llamar Archivo Cuba, varios de los grupos financiados con parte de los 20 millones anuales que asigna la Casa Blanca para acciones subversivas contra la Cuba, pretenden ejecutar provocaciones frente a la misión diplomática cubana en New York, afirmando que el Senador Marco Rubio, forma parte de los diseñadores e instigadores de tales acciones.

Los que tanto reclaman seguridad para sus diplomáticos, ahora tendrán que tomar cartas en el asunto, pues se trata de actos contra el Presidente de un país con el cual tienen relaciones diplomáticas.

Una de las posibles actividades provocativas es la introducción de Rosa María Paya Acevedo, la desalmada que cambió sus sentimientos por una visa de refugiada política para continuar recibiendo beneficios materiales de los yanquis, ante el fallecimiento de su padre en el accidente de tránsito provocado por el español miembro del Partido Popular, Ángel Carromero.

La mencionada “vocera” Liu Santiesteban, aseguró que el propio Senador Marco Rubio, ha dicho que está haciendo gestiones para lograr que Rosa María pueda participar en un encuentro que sostendrá el Presidente Díaz Canel, con la sociedad civil norteamericana, y otros más de los que tiene planificado, todo el objetivo de llevar a cabo una provocación que sería rápidamente divulgada por la prensa oficialista yanqui y otras agencias extranjeras.

Unas semanas atrás, ese mismo Senador presionó para que su ahijada Paya Acevedo, pudiera intervenir en una reunión organizada por la ONU, con el apoyo de CADAL, ONG con sede en Argentina, creada y sostenida financieramente con dinero de Estados Unidos.

Esa ONG sostiene vínculos con organizaciones de corte terrorista radicas en Miami y con elementos anticubanos con similares antecedentes, entre ellos Ángel de Fana, Eusebio Peñalver, Orlando Gutiérrez Boronat y Mario Chanes.

Hace algunos años, CADAL fue acusada por el Comité de Organizaciones No Gubernamentales del ECOSOC, debido a su implicación en actividades contra el sistema político, constitucional y jurídico de algunos estados miembros, y por planificar planes contra el desarrollo de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, celebrada en la Habana en enero del 2014, con el propósito de deslucirla, siguiendo instrucciones ordenadas desde Estados Unidos.

Desde el mismo momento de su arribo a Miami como “refugiada política”, Rosa María fue recibida por los congresistas Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y el Senador Marco Rubio, quienes le dieron preparación y el dinero necesario para viajar por varios países latinoamericanos y europeos, haciendo campañas anticubanas.

El grupúsculo contra revolucionario Archivo Cuba, publicó la noticia de Nikki Haley, embajadora de EE.UU. en la ONU, podría sumarse a las provocaciones anticubanas.

Otra de las manifestaciones que proyectan, es acusar al alcalde neoyorquino, Bill de Blazio, por su posible encuentro con la delegación cubana, algo que la contrarrevolución no acepta.

Esperemos para ver como actúa la policía yanqui, en su obligación de impedir esas acciones provocativas que pudieran afectar la seguridad del Presidente, pues entre las cosas que pretenden llevar a cabo es el lanzamiento de huevos, lo que pudiera desencadenar una reacción del personal de la seguridad cubana que tiene la misión de protegerlo.

Históricamente, grupos contrarrevolucionarios radicados en Estados Unidos, han realizado manifestaciones frente al edificio de la misión diplomática en New York, llegando al enfrentamiento físico, así como la colocación de artefactos explosivos en clara demostración de su carácter terrorista.

No importa lo que hagan ni las medidas que tomen, los revolucionarios cubanos siempre asumen los riesgos, porque como dijo José Martí:

“El riesgo se ha hecho para vencerlo”

 

 

 

Marco Rubio y Bob Menéndez piden que EE.UU. desclasifique reporte sobre los falsos ataques en Cuba.


Los yanquis, expertos en desinformación y mentiras cuando desean lograr un objetivo, no dejan desvanecer el fabricado “ataque sónico” a sus diplomáticos acreditados en La Habana, con la finalidad de sembrar en la mente de turistas y visitantes potenciales a la isla, que realmente algo sucedió que enfermó a su personal.

El costo de los tratamientos médicos en Estados Unidos es elevado y por eso la campaña sobre enfermedades provocadas es lo que más se repite; pero si los ataques son falsos, no puede haber enfermos de algo que no existió y esa debe ser la respuesta de Cuba.

Para mantener en titulares las noticias sobre el tema y que no se le olvide al público, ahora destacan que los Senadores Marco Rubio y Bob Menéndez, pidieron al Secretario de Estado y ex director de la CIA, que desclasifique la información disponible, pero todo eso responde al mismo show mediático para darle divulgación a la mentira, repetida una y otra vez, tal y como hacían los nazis.

Todos saben que ambos Senadores son parte de la mafia terrorista anticubana, opuesta al mejoramiento de relaciones entre ambos países, especialmente a los viajes a Cuba.

El Departamento de Estado no tiene nada que desclasificar, a no ser que, en un idílico arranque de sinceridad, reconozca que todo es parte de un plan premeditado para arreciar la guerra económica contra Cuba, pues el turismo es la segunda fuente de dinero fresco del país y hay que afectarlo a toda costa.

Parece que los dos Senadores se olvidaron de otras operaciones falsas llevadas a cabo por Estados Unidos, para ejecutar planes específicos de su conveniencia.

¿No recuerdan los dos mafiosos el testimonio de la adolecente kuwaití de 15 años, nombrada Nayirah, ante el Congreso de Estados Unidos en octubre de 1990, donde relató “emocionadamente” la inventada brutalidad cometida por el ejército de Irak, en un hospital de Kuwait, exponiendo entre sollozos cómo los soldados de ese país habían matado a 300 bebés que se encontraban hospitalizados?

Esa información se divulgó hasta la saciedad y la consideraron verídica para respaldar a Kuwait en la Guerra del Golfo, que tanto convenía a los intereses yanquis.

Unos años más tarde, se descubrió que Nayirah era en realidad hija de Saud Nasser Al-Saud Al-Sabah, embajador de Kuwait en Estados Unidos y que la adolecente había sido entrenada por especialistas de la compañía de relaciones públicas Hill & Knowlto.

Por su buena actuación teatral ante el Congreso de Estados Unidos, Nayirah recibió la suma de 10,8 millones de dólares, abonados por la asociación “Ciudadanos por Kuwait Libre”, creada por la familia real de Kuwait, con el objetivo de persuadir a la opinión pública norteamericana de la necesidad de que los yanquis interviniesen en la Guerra del Golfo.

Esos senadores anticubanos que apoyaron al asesino terrorista Luis Posada Carriles, uno de los autores de la voladura en pleno vuelo de un avión civil cubano, causándole la muerte a 73 inocentes, se hacen los desentendidos de las operaciones ejecutadas por la CIA, donde se demuestra de lo que son capaces los yanquis cuando desean obtener beneficios.

Ejemplo irrefutable fue el proyecto “MK Ultra”, el cual se hizo público en 1975, a partir del trabajo realizado por la Comisión presidencial Rockefeller, conociéndose el programa secreto elaborado por la CIA, diseñado para buscar métodos de control de la mente humana, y tenía como fin mejorar sus capacidades de extraer información de los individuos resistentes en los interrogatorios.

Algunos historiadores sospechan que lo perseguido por ese proyecto secreto, era desarrollar técnicas más eficaces de tortura, para sacarle información a los detenidos, pues empleaban en esos estudios señales eléctricas, drogas y psicotrópicos, y mensajes subliminales.

Si los Senadores mafiosos están preocupados por conocer detalles de acciones en Cuba, deberían solicitarle a la CIA que desclasifique también los hechos de guerra biológica que han llevado a cabo contra el pueblo cubano, entre ellos la introducción del virus la fiebre porcina africana, detectado el 23 de julio de 1971.

El impacto de aquel daño fue el sacrificio e incineración inmediata en el área focal, de 45 mil 706 cerdos, más el sacrificio y procesamiento industrial en la zona de peligro de otros 424 mil 848 cerdos.

La descalcificación de esa criminal operación contra la economía de Cuba, permitiría verificar la información de que dicho virus llegó a la Isla desde la base militar de Estados Unidos, Fort Gullick, ubicada en el Canal de Panamá.

Importante para el pueblo de Estados Unidos y el mundo, resultaría la desclasificación que pudiera hacer la CIA, de los detalles de cómo y quién introdujo en Cuba el virus del Dengue Hemorrágico en mayo del año 1981, con una aparición repentina que afectó rápidamente a no menos de 350 mil personas, mayoritariamente niños, ocasionándole la muerte a 158 ciudadanos, de ellos 101 menores, pese al inmediato cuidado y atención para enfrentar ese virus desconocido en la Isla, transmitido por el mosquito Aedes Aegyiptis.

Menéndez y Rubio deben obligar a que la CIA exponga la verdad sobre ese acto criminal, explicándole a los científicos que estudian la enfermedad, dónde se creó la cepa Nueva Guinea 1924 serotipo 02, única en el mundo en ese momento, y qué vacuna utilizaron en septiembre del año 1981, en la Base Naval en Guantánamo, para cubrir a sus soldados y oficiales allí destacados.

Basta de engaños, que los cubanos tienen amplia experiencia en las campañas difamatorias elaboradas por los yanquis.

Ni ruidos, señales acústicas, virus o rayos ultra secretos, todo es mentira como también lo fue la acusación hecha por John Bolton hace varios años, de que Cuba estaba produciendo armas biológicas.

Hay que hablar claro y no perder más tiempo en demostrar inocencia, de hechos fabricados para dañar la imagen de uno de los países más seguros y tranquilos del hemisferio occidental.

Y como afirmara José Martí:

“Ancha tumba se construye con sus propias manos las maldades”

Los yanquis no hacen nada por gusto.


Por Arthur González.

Cada medida adoptada por el gobierno de los Estados Unidos buscar un fin concreto, siempre beneficioso para sus políticas subversivas y de dominación. Así es el caso de los fabricados “ataques sónicos” contra algunos diplomáticos acreditados en su embajada en La Habana, campaña mediática que solo persigue afectar el turismo de la Isla, como parte del nuevo enfoque de Donald Trump y su rechazo a las medidas adoptadas durante la administración de Barack Obama.

Trump fue preciso en su discurso de junio 2017, ante un grupo de cubanos que conforman la llamada mafia terrorista anticubana de Miami, donde les prometió un cambio radical de las medidas aprobadas por su antecesor, algo que cumplió a cabalidad.

Quizás con la pretensión inicial de romper las relaciones diplomáticas, recompuestas por Obama en diciembre 2014, el Departamento de Estado expulsó en el 2017 a más de una docena de diplomáticos cubanos de Washington, bajo el alegato de inventados “ataques acústicos” que “enfermaron” a un grupo de diplomáticos yanquis en La Habana, a la vez que retiraba igual número de sus funcionarios acreditados en la Isla.

Era la señal más evidente del cambio, seguida de la alerta de seguridad emitida para los viajeros norteamericanos a Cuba, ante el peligro de sufrir similares “enfermedades” a la de sus diplomáticos, iniciándose la película de terror para amedrentar a los incautos.

Semanas después tomaron la decisión de prohibir las visitas de forma individual, amparadas en licencias del programa Pueblo a Pueblo, permitiendo solo las grupales con un responsable al frente de las mismas.

Pero la vida es más rica y la falta de personal diplomático y de oficiales de la CIA en La Habana, volvió a colocar a las Agencias de Inteligencia en una posición desventajosa, sin poder ejecutar sus acciones de espionaje y subversión, que ampliamente realizaban desde la apertura de su Sección de Intereses, en septiembre de 1977.

Aún se recuerda la denuncia efectuada por la Seguridad del Estado de Cuba, en el verano de 1987, cuando la TV cubana transmitió varios capítulos de 27 dobles agentes que lograron engañar por años a la CIA, unido a filmaciones de oficiales CIA bajo la cobertura diplomática, cuando colocaban sofisticados equipos de comunicación satelital, dinero, libretas para codificar y descodificar sus informaciones secretas y otras acciones ilegales que realizaban desde la Sección de Intereses.

Aquella denuncia fue totalmente silenciada por la prensa estadounidense.

Con la apertura de la embajada en 2015, posterior al restablecimiento de relaciones diplomáticas, el propio presidente Obama declaró:

“…Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor…nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

Transcurrido un año de la decisión de Trump para complacer las peticiones de la mafia anticubana y del Senador Marco Rubio, los resultados han sido desastrosos para sus intereses de inteligencia, a tal punto que el pasado 23 de agosto del 2018, un informe realizado por el Servicio de Investigación del Congreso de los Estados Unidos, reconoció que “la drástica reducción del personal diplomático en la Embajada estadounidense en La Habana, solo ha logrado entorpecer las acciones de supervisión sobre Cuba”.

Ante esa realidad la investigación congresional agrega:

“El trabajo que se realizaba con la sociedad civil y los activistas de derechos humanos en la Isla, se ha visto reducido y en muchos casos eliminado, en momentos en que se lleva a cabo una transición política en Cuba y se debate en los barrios el anteproyecto de una nueva Constitución, que será sometida próximamente a referendo popular.

No son necesarios más argumentos. La decisión fue un gravísimo error y en materia de inteligencia lo están pagando caro, siendo el mayor beneficiario el gobierno cubano, al no tener que enfrentar la ola de acciones subversivas que desarrollaban los yanquis en toda Cuba, desde su misión diplomática.

Un signo a seguir de cerca es el anuncio efectuado por el Departamento de Estado, respecto al cambio del nivel de advertencias sobre los viajes a Cuba, al reducirlo del nivel tres (reconsiderar el viaje) al dos (solo tomar precauciones adicionales).

Dicha información se publicó horas después que se conociera el resultado del informe del Servicio de Investigación del Congreso.

Esa medida, sin dudas, podría mejorar la entrada de más estadounidenses a la Isla, quienes tendrán la capacidad de monitorear en el terreno la situación política cubana, ante la merma de oficiales de inteligencia con cobertura diplomática, retomando la el empleo de oficiales con cobertura no oficial, como hacen con mayor alcance desde la caída del socialismo europeo, al utilizar otras fachadas como el turismo, los comerciantes, religiosos, académicos, estudiantes y otras categorías, que le posibilitan mayor libertad de movimientos para la búsqueda de la información de su interés.

Todo está analizado y aprobado, hay que buscar soluciones a las dificultades creadas por una decisión pasional que perjudicó fuertemente a los servicios de inteligencia yanqui, en momentos que más necesitan estar presentes en Cuba, pues Trump no dará marcha atrás.

No por gusto aseguró José Martí:

“Las pasiones, solo por serlo, son de suyo violentas, injustas e irracionales”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Insiste Estados Unidos con los falsos “ataques sónicos”.


Por Arthur González.

Para comprender por qué desde el 2017 Estados Unidos insiste en acusar a Cuba de los inventados ataques sónicos, hay que revisar la historia para no cometer errores.

Esos no son presuntos ataques, son simplemente falsos ataques y así se les debe calificar, porque forman parte del plan diseñado por la ultraderecha yanqui, incluida la mafia terrorista de Miami, para afectar la entrada de turistas y la economía cubana.

El sistema de salud de Estados Unidos es uno de los más costosos del mundo, no existe medicina comunitaria y una simple consulta en un hospital cuesta no menos de 100 dólares, es por eso que la mentira se extiende a la campaña de la falsa afectación de salud, con el único propósito de atemorizar a los que se atrevan a viajar a la isla.

G.W. Bush puso en práctica un plan para cortar la entrada de cubanos residentes en Estados Unidos y las remesas familiares, con el objetivo de reducir la entrada de dinero a Cuba y estrangularla económicamente con la idea de “poner fin expedito a la dictadura de Castro”, como declaró.

Había que impedir la entrada de estadounidenses a la Isla, porque como afirmaban sus ideólogos “a medida que más personas la visiten y compartan sus experiencias con sus familiares y amigos, Cuba empezará a parecer una isla tropical más, quizás un poco más pobre, pero no el maligno archipiélago construido por nuestra retorica”.

Cuba no debe dejarse arrastrar al juego yanqui y tiene que repetir hasta el cansancio que son falsos ataques y por tanto falsos también los padecimientos.  Antecedentes sobran, por eso es imprescindible repasar la historia.

Cuando John R. Bolton era el subsecretario para el Control de Armas y Seguridad Internacional de Estados Unidos, acusó a Cuba de desarrollar armas biológicas, y lo ratificó en su discurso conocido “Más allá del eje del mal”, el 6 de mayo de 2003 en la reaccionaria Fundación Heritage, donde calificó de “Estados bribones” a Libia, Siria y Cuba, y subrayó que “la isla tiene al menos un esfuerzo limitado de investigación y desarrollo de armas biológicas”.

Fidel Castro respondió de forma contundente y acabó con la comedia, al expresar públicamente que las afirmaciones de Bolton eran “diabólicos inventos y calumnias infames”, invitó a cualquier agencia internacional a inspeccionar las instalaciones de biotecnología. El show propagandístico terminó.

La actual operación de los “ataques sónicos” solo pretende incrementar aún más el cerco económico contra Cuba y servir de pretexto para el cierre de su misión diplomática, algo que exige el senador Marco Rubio, miembro de la mafia terrorista de Miami.

La historia recoge episodios cometidos por Vicki Huddleston y James Cason, ex jefes de la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, quienes hicieron lo imposible por provocar al gobierno cubano para que los expulsaran y darle la oportunidad a la Casa Blanca de tomar la decisión de eliminar esa Sección.

La Sra. Huddleston desde 1999 fue la encargada de llevar a cabo la política de William Clinton de promover la “democracia”, para ello recibió a través de la valija diplomática toneladas de materiales subversivos, repartiéndolos entre los cubanos, según documentos oficiales.

Cientos de miles de radios de onda corta fueron entregados, provocando de forma permanente a las autoridades cubanas, además de violar la Convención de Viena en cuanto al empleo de la valija diplomática.

En el 2002 James Cason reemplazó a Vicki Huddleston y adoptó posiciones mucho más provocativas, buscando ser expulsado. Para ello ofreció su residencia y locales de la Sección, para reuniones de la contrarrevolución que Estados Unidos organizó y financió. Inauguró centros ilegales de preparación para esa “disidencia” e instaló un cartel lumínico con noticias en la fachada del edificio, introducido en Cuba por la valija diplomática.

Fidel Castró recalcó el 6 marzo de 2003 ante la Asamblea Nacional: “Cuba puede prescindir tranquilamente de esa oficina, incubadora de contrarrevolucionarios y puesto de mando de las acciones subversivas más groseras contra nuestro país”, y añadió: “quizás el gobierno de Bush está tratando de provocar intencionalmente para romper el último lazo diplomático”.

No se equivocó, documentos oficiales conocidos posteriormente indican que provocar a Castro era exactamente el objetivo asignado a James Cason. Según afirmaciones de Roger Noriega, sub secretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental: “Le dijimos a nuestro amigo James Cason que, si lograba provocar al régimen cubano para que lo expulsara del país, podríamos responder cerrado la Sección de Intereses de Cuba en Washington”.

La operación de los falsos ruidos se mantiene en cartelera para no dejar morir la noticia y provocar la caída del turismo, algo que no han logrado.

A la vez, el hecho de cerrar el consulado en La Habana pretende conformar una presión interna para que los cubanos inicien salidas ilegales, tal como sucedió en el pasado cuando Reagan dejó de cumplir el acuerdo migratorio de entregar hasta 20 mil visas anuales, repetido por Clinton en el 1994. Ambas situaciones dieron origen a salidas ilegales masivas.

Los yanquis no hacen nada por gusto y ahora pretenden llamar la atención de sus mentiras, enviando a La Habana el 24 de julio 2018, a tres altos funcionarios del Departamento de Estado, “para evaluar los desafíos únicos de los misteriosos incidentes que dañaron la salud de 26 funcionarios de la embajada en La Habana”, según declaraciones de su portavoz oficial.

No hay que ser muy inteligente para entender el show mediático que han creado contra Cuba, todo es sencillamente falso. No han presentado pruebas porque no existen, solo buscan acciones mediáticas y a la vez quieren que La Habana pierda tiempo y dinero en investigar sus inventados ruidos, pero el FBI no ejecuta ninguna acción para detener y enjuiciar a las decenas de terroristas que acogen y protegen en Miami, causantes de muertes y destrucción de seres humanos y medios materiales en Cuba.

La respuesta tiene que ser contundente, los ruidos son, como dijera Fidel, solo diabólicos inventos y calumnias infames, nada de “supuestos ataques”. Él nos enseñó que a los yanquis hay que responderles con fuerza porque no entienden de otra forma y así lo recoge nuestra historia de los últimos 60 años.

Por eso decía José Martí:

“No ha de temerse la sinceridad”

Respecto a Cuba, nada ha cambiado.


Por Arthur González.

Desde 1959 Fidel Castro intentó mantener una relación amistosa con Estados Unidos, demostrado durante su primera visita a Washington en abril del mismo año. Sin embargo, allá recibió hostilidad y el rechazo del entonces presidente Dwight Eisenhower, quien no quiso saludarlo.

Eisenhower estaba en contra de la victoria de la Revolución, algo que manifestó de conjunto con Allen Dulles, director de la CIA, en reunión del Consejo de Seguridad Nacional, celebrada en diciembre de 1958.

A pesar de todas las agresiones contra Cuba, en agosto del 1961, a solo tres meses de la invasión organizada por la CIA, el Comandante Ernesto Che Guevara, se reunió discretamente con el joven asesor de la Casa Blanca, Richard Goodwin, con el objetivo de abrir un diálogo y encontrar la posibilidad de una convivencia normal entre los ambos países.

Con todas las administraciones, Cuba buscó esa armonía entre vecinos, pero siempre la oposición extremista de los yanquis hizo acto de presencia abortando las conversaciones que se establecieron.

Alcanzado el acuerdo para la apertura de las Secciones de Intereses en 1977, bajo la presidencia de James Carter, las presiones de la derecha ultra reaccionaria, encabezada por el consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, impidieron un avance del camino hacia el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas, a pesar del interés de Cyrus Vance, Secretario de Estado en aquel entonces.

De acuerdo con informes desclasificados, Brzezinski consideraba que “Cuba era una de las zonas más erógenas de la política exterior de Estados Unidos” y tenía dudas sobre la utilidad de las conversaciones con los cubanos. Por tanto, asumió posiciones de fuerza y diseñó junto con la CIA, acciones para tensar las débiles relaciones establecidas.

Situación similar la encontramos 40 años después en la actual administración de Donald Trump.

Para comprobar que es una misma línea de acción, basta recordar la inventada crisis de los cazabombardeos MIG-23 en 1978, información que fue “filtrada” a la prensa para provocar la reacción en los Estados Unidos, al punto de querer hacer una equivalencia con la Crisis de los Misiles de 1962.

Ante eso, reanudaron sus vuelos espías con el avión SR-71, violando el espacio aéreo de Cuba, vuelos que Carter había suspendido como un acto de buena voluntad.

Aquella amenaza fue inventada como pretexto para enrarecer el ambiente, ante el temor de se podría avanzar hasta la eliminación parcial del bloqueo económico, algo inaceptable para la ultraderecha.

Lo mismo hicieron con las falsas acusaciones elaboradas por la CIA, de que tropas cubanas de conjunto con las de Katanga, habían invadido a Zaire, lo que se conoce como Shaba II.

Rápidamente Fidel respondió que todo era absolutamente falso y basado en mentiras descaradamente repetidas. Esa enérgica actitud cortó las posibilidades de que siguieran engañando a la opinión pública.

Fidel nunca permitió una acusación falsa y lo mismo hizo cuando el entonces subsecretario de Estado, John Bolton, de conjunto con la CIA, divulgó que Cuba estaba produciendo armas biológicas.

La respuesta del líder cubano fue inmediata, calificándola de embuste y engaño, afirmando:

“Si un científico cubano perteneciente a cualquiera de nuestras instituciones biotecnológicas, hubiera estado cooperando con cualquier país en el desarrollo de armas bilógicas, o hubiese intentado crearlas por su propia iniciativa, sería sometido de inmediato a los tribunales como un acto de traición al país”.

Fidel siempre les repitió a los yanquis:

“No se equivoquen, nosotros no podemos ser presionados, impresionados, sobornados o comprados, basta de acusaciones falsas”.

Resultado, la mentira quedó desenmascarada.

En estos momentos quien sirve de presión en la Casa Blanca es el senador Marco Rubio, miembro de la mafia terrorista anticubana, que de conjunto con la CIA enrarece las endebles relaciones diplomáticas establecidas por Barack Obama, que al igual que Carter, mantuvo el bloqueo comercial y financiero, el financiamiento a la subversión, la Radio y TV Martí, la Ley de Ajuste Cubano, la Torricelli y la Helms Burton, y nunca permitió abordar el tema de la devolución del territorio cubano que ocupa la base naval en Guantánamo.

Por las presiones actuales, Trump derogó la directiva presidencial de Obama, que buscaba derrumbar el socialismo desde adentro, utilizando al sector de trabajadores no estatales, la iglesia y la contrarrevolución interna.

Como parte de las nuevas mentiras, inventaron los falsos ataques acústicos y las falsas enfermedades causadas, algo risible que todavía mantienen como noticia, con el fin de tener el pretexto para finalmente cerrar su embajada en la Habana, la cual se encuentra a un nivel de trabajo mucho menor que cuando se abrieron las Secciones de Intereses en 1977.

El gobierno cubano lo ha reiterado, Estados Unidos miente y no ha presentado una sola prueba del hecho.

Es la misma historia que demuestra la ausencia de voluntad política para mantener una relación normal y armoniosa con Cuba, basado en los mismos argumentos brindados por el director de la CIA y el presidente de Estados Unidos en diciembre de 1958: “Tenemos que evitar la victoria de Fidel Castro”

Los yanquis quieren una Cuba sometida, complaciente y sin soberanía, tal y como la tuvieron desde 1898 hasta 1959 en que llegó Fidel y los puso en su lugar.

Estados Unidos debe recordar que los cubanos aprendieron con José Martí a decir siempre la verdad, pues como él aseguró:

“No se miente cuando se lleva a la patria en el corazón.

Aprueban presupuesto para fabricar la “democracia” en Cuba.


Por Arthur González.

El Congreso de Estados Unidos acaba de aprobar un millonario presupuesto destinado a fabricar la “democracia” en Cuba y Venezuela, con el cual pagarán a sus asalariados y las campañas de prensa, a fin de hacerle creer al mundo que en esos países hay opositores “independientes” y se “violan” los derechos humanos.

De no existir ese dinero los llamados disidentes no existirían, ni la prensa hablara tantas falsedades sobre ambos países, pues todo se formula desde Estados Unidos para tergiversar la realidad, viejo estilo yanqui cuando quieren construir supuestas “víctimas y violaciones”, en gobiernos que ellos no aceptan.

Para los que aun tengan dudas, basta con leer las noticias publicadas en la prensa yanqui para conocer que el senador Marco Rubio, presidente del Subcomité para el Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, logró hacer lobby para la aprobación de 20 millones para promover la “democracia” en Venezuela y 15 millones para Cuba.

A pesar de que el Departamento de Estado había solicitado al Congreso solo 9 millones para Venezuela y 10 millones para programas relacionados con Cuba, los integrantes de la mafia terrorista anticubana, Rubio y Mario Díaz-Balart, presionaron a sus colegas para elevar el dinero destinado a subvertir a esos países, quienes aprobaron la nueva Ley del presupuesto del año fiscal 2018-19, insistiendo en malgastar el dinero de los contribuyentes para ejecutar esos planes subversivos.

Además de esos fondos, en el caso cubano se aprobaron adicionalmente 29 millones para la Oficina de Transmisiones a Cuba, destinados a Radio y TV Martí, a pesar que jamás su señal se ha podido escuchar ni ver en la isla.

Nicaragua, país donde Estados Unidos insiste en derrocar al presidente Daniel Ortega, también fue “favorecido” con 5 millones para “promover” la democracia y apoyar, entiéndase fabricar, la sociedad civil.

Este presupuesto se sumaría al aprobado para la USAID y la NED, organizaciones que ejecutan acciones subversivas que anteriormente desarrollaba la CIA. En el caso de Cuba se observa como sus proyectos va dirigidos a construir mercenarios “luchadores” por los derechos humanos, la “democracia”, el arte “independiente”, medios de prensa para apoyar sus campañas mediáticas, la conformación de líderes juveniles, y otros similares.

Ejemplo palpable de cómo el dinero fabrica la mal llamada “democracia”, son algunos de los siguientes programas de la NED:

  • Abogando por un Marco de Derechos Humanos para Cuba, con 85 mil usd.
  • Construyendo ciudadanía democrática en Cuba, con 55,241 usd.
  • Libertad de expresión del artista independiente cubano, con 95 mil usd.
  • Promoviendo el cine independiente en Cuba, con 55 mil usd.
  • Promoviendo la libertad de prensa en Cuba, con 23,470 usd.
  • Diario de Cuba, con 220 mil usd.
  • CubaNet News, Inc., con 225 mil usd.
  • Apoyando el periodismo independiente en Cuba, con 109,833 usd.
  • Instituto Prensa y Sociedad, con 60 mil usd.
  • Apoyo a sindicatos independientes, educación cívica y empresa libre en Cuba, con 230 mil usd.
  • Educar a los activistas juveniles cubanos sobre la democracia y las habilidades de liderazgo, con 99,993 usd.
  • Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con125 mil usd.
  • Promover la participación ciudadana en la responsabilidad local, con 118,865 usd.
  • Promoviendo Informes Comunitarios en Cuba, con 140 mil usd.
  • Promover ideas democráticas y participación ciudadana, con 67,980 usd.
  • Promover la libertad religiosa y construir puentes dentro de la sociedad civil, con 66,700 usd.

Con tanto dinero en juego los yanquis inventan disidentes, líderes y matrices de opinión contra Cuba y el resto de países latinoamericanos que tienen gobiernos que no son de su agrado, haciéndole creer a aquellos que desconocen sus planes, que sus asalariados son “luchadores por la libertad”, cuando realmente sus servidores solo cumplen las instrucciones al pie de la letra, unido a las campañas desinformativas elaboradas por especialistas de la CIA.

A otros con ese cuento de la “democracia y la sociedad civil”, porque en verdad son terroristas que provocan muerte y destrucción, como se observa en Venezuela y Nicaragua; pero en Cuba no podrán repetir esa tenebrosa historia, porque su pueblo tiene preparación y conocimientos de lo que hacen realmente los yanquis, y leen sus documentos desclasificados, donde se plasma sin sonrojo la verdad.

No por gusto José Martí aseguró:

Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas.