Se incrementan las mentiras de Donald Trump


Por Arthur González.

La guerra psicológica contra Cuba y Venezuela, incrementada bajo la administración del presidente Donald Trump, pretende hacerle creer a los estadounidenses y al resto del mundo, que ambos países son sus “adversarios extranjeros, que podrían atacar la red eléctrica de los Estados Unidos”.

Bajo ese pretexto, el susodicho presidente firmó en mayo 2020, una orden ejecutiva para proteger sus instalaciones eléctricas y los sistemas de control necesarios que operan esa red, según ellos, de las “actividades maliciosas de actores extranjeros”, ordenándole al Departamento de Energía definir esas actividades.

El presidente Donald Trump no puede ser más torpe en sus decisiones políticas, y por eso su propia madre expresó mucho antes de su elección:

“Es un idiota con cero sentido común y sin habilidades sociales, pero es mi hijo. Solo espero que nunca se meta en la política, porque sería un desastre”.

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La Unión Europea se arrodilla ante Estados Unidos.


Por Arthur González.

Por inverosímil que parezca, la Unión Europea ha cedido su soberanía a los Estados Unidos, quien le impone conductas a seguir bajo constantes amenazas de sanciones económicas, situación agravada con la administración de Donald Trump, quien actúa como el emperador mundial.

Así quedó demostrado en el reconocimiento inmediato del auto nombrado presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Juan Guaidó, carente de legitimidad y apoyo popular, solo porque recibieron órdenes de Washington, algo que jamás aceptarían si ocurriera en uno de los países miembros de la Unión Europea.

Para quienes lo duden, basta recordarles que la formulación de soberanía se estampó en el artículo 399 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, aprobada el 26 de agosto de 1789 por la Asamblea Nacional Constituyente francesa, como uno de los documentos fundamentales de esa Revolución (1789-1799), donde se define que: “Toda soberanía reside esencialmente en la nación”.

Ese principio de soberanía significa “independencia de cada nación, y es indivisible e inalienable,por lo que no puede existir norma que esté por encima de esta”.

Sin embargo, al analizar la conducta asumida por la Unión Europea en relación al gobierno legítimo, por elecciones populares, del presidente Nicolás Maduro, se comprueba la total dependencia a la Casa Blanca, algo que causa vergüenza por dejar pisotear su independencia soberana, de tomar sus propias decisiones políticas y económicas.

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¿Habrá perdido Estados Unidos la memoria?


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Por Arthur González.

Al leer las declaraciones de algunos funcionarios yanquis, entre ellos las de Mara Tekach, encargada de negocios de su embajada en La Habana, referidas al contrarrevolucionario Ariel Ruiz Urquiola, enviado a Europa con financiamiento del gobierno de Estados Unidos para hablar en la sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, y continuar la campaña fabricada por el Departamento de Estado contra las misiones médicas cubanas, cabe preguntarse: ¿Habrán perdido la memoria?

Ante la falta de una verdadera oposición a la Revolución cubana, y después de 60 años de fracasos y malgastar cientos de miles de millones de dólares en esos fabricados “disidentes”, pretenden agarrarse de uno de los más recientes contrarrevolucionarios, para difamar a Cuba.

Todo fue preparado con antelación y orientado a conformar un show mediático, incluida una fingida huelga de hambre, con el fin de llamar la atención y presionar a la Comisión de Derechos Humanos en Bruselas.

Fue así como lograron que una ONG le permitiera acreditarse para intervenir en dicha sesión, hecho denunciado por Cuba al comprobarse que no pertenece a la misma, viejo recurso empleado cada vez que pretenden acusar a la Revolución.

Pero lo más interesante es que Estados Unidos se olvida lo que afirman sus documentos oficiales, referente a la mala opinión que tienen de los “opositores cubanos”, aunque en público los aúpan y enaltecen, mientras secretamente dicen lo contrario.   

Un cable confidencial enviado al Departamento de Estado y a la CIA, desde la misión diplomática en La Habana, explica:

Cuando el gobierno de Cuba parece haber consolidado una posición de indiscutible autoridad a lo interno, vale la pena preguntarse qué hace la oposición política cubana y qué papel puede desempeñar en el futuro… No es probable que el movimiento disidente pueda reemplazar al gobierno cubano… Es preciso que busquemos en otra parte, incluso dentro del propio gobierno, para identificar a los más probables sucesores del régimen de Castro… Pese a sus afirmaciones de que representan a “miles de cubanos”, nosotros vemos muy pocas evidencias de ese apoyo”.

El Departamento de Estado debería publicar esos criterios para que el mundo conociera la realidad de esos fabricados “disidentes”, como también pudiera hacer la CIA, quien es sus Estimados de Inteligencia sobre Cuba, presenta opiniones coincidentes sobre esos parásitos, que viven del dinero asignado por Washington.

Uno de esos documentos muy secretos de la Agencia Central de Inteligencia, desclasificado en 2001, expone:

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La hipocresía yanqui al descubierto.


Por Arthur González.

La administración del presidente Trump pretende desprestigiar a Cuba y acusarla de “esclavizar” a sus médicos, sin embargo, en medio de la terrible pandemia que ha causado la muerte de más de 125 mil 800 estadounidenses, cerca de una cuarta parte del total mundial, en días pasados presentó un recurso ante la Corte Suprema de Justicia, para derogar el llamado Obamacare, un sistema que proporcionó seguro médico para ayudar a millones de estadounidenses de escasos recursos.

Mientras eso ocurre en Estados Unidos, Cuba envía a sus médicos a salvar vidas por el mundo, pero como eso disgusta a los yanquis, el 17 de junio 2020 bajo el auspicio de los senadores Rick Scott, Marco Rubio y Ted Cruza, se presentó al Congreso un proyecto denominado “Ley de Reducción de Ganancias para el Régimen Cubano”, que busca incrementar su guerra económica y financiera contra la Revolución, con el único fin de ahogarla y causar más penurias al pueblo, ante la limitación de recursos.

Doble moral e hipocresía de esos gobernantes, que nunca les ha importado que se mueran los ciudadanos que carecen de recursos para costear los tratamientos médicos, medicamentos e ingresos hospitalarios.

Realmente a Estados Unidos no le interesa que el personal de la salud de la Isla reciba mejores salarios, pues cuando algún médico abandona la misión en el exterior, imbuido por las falsas promesas de una vida más cómoda, no le ofrecen trabajo y los dejan solos a su suerte, y en la inmensa mayoría de los casos nunca vuelven a ejercer su profesión.

¿Por qué no envían los yanquis a sus médicos a servir en países pobres con difíciles condiciones y le pagan altos salarios?

Si tanto les preocupa que los médicos cubanos ganen menos dinero, que propongan sustituirlos por estadounidenses en Haití, Kenia, Guinea Bissau, el Congo, Angola, en la Amazonía brasileña y ecuatoriana, Venezuela, Granda, Jamaica, Dominica, Surinam, Nicaragua, Martinica, o Sudáfrica, a ver cuántos aceptan servir a esas poblaciones de pocos recursos, donde muchos viven en condiciones infrahumanas.

Los médicos y enfermeros de Estados Unidos están formados para    ganar miles de dólares, mientras que los cubanos ayudan a los necesitados en recónditos lugares, educados para salvar vidas, sin mirar de qué lado se vive mejor, algo que los yanquis no entienden.

Estados Unidos ambiciona en conformar la matriz de opinión de que “las misiones médicas cubanas manejadas por el gobierno de la Isla, son un ejemplo de trabajo forzado”, solo con el solapado propósito de sancionar a Cuba y cortarle la entrada de divisas, incluso extendido ahora a los países que se atrevan a contratar a su personal médico.

A la campaña anticubana del inventado “Tráfico de Personas” que hace Cuba con sus médicos, se sumó Ivanka Trump, hija del mandatario, quien ocupa el cargo de asesora presidencial, gracias a su padre, a pesar de no tener la menor experiencia en política, pero como toda mentira sale siempre a la luz, las declaraciones de Mike Pompeo, Secretario de Estado, demuestran la indiscutible intensión que buscan, al afirmar: “Las misiones médicas son la principal fuente de ingresos del régimen”.

Cabe esperar que, aprovechando la pandemia, arremetan contra el turismo y diseñen alguna patraña a fin de evitar la entrada de visitantes a la Isla.

Esa es la verdad y no la supuesta “preocupación” por el salario que reciben los médicos cubanos, porque como afirmó José Martí:

“La capacidad para el engaño, es revelada por el engaño mismo”.

Razones para mantener el Bloqueo contra Cuba.


Por Arthur González.

Para Estados Unidos no importan los 60 años de fracasos en su guerra económica, comercial y financiera contra Cuba, porque el objetivo perseguido es que el modelo socialista no prospere, ni sea un ejemplo para otros países de la región latinoamericana, como lo afirman analistas del Council on Foreign Relations, en un informe sobre la política de Washington hacia la Isla, donde aseguran:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

En todos sus análisis la CIA llega a conclusiones similares, de ahí que ninguno de los presidentes haya trabajado en su eliminación, incluido Barack Obama, quien a pesar de expresar públicamente que esa política no había dado resultados, incrementó la persecución a la banca extranjera, con el fin de impedir el mejoramiento económico, no aprobó el empleo del dólar y su marcado interés estratégico fue apoyar el trabajo privado, para desmontar el socialismo desde adentro.

El fin que persiguen los yanquis con esa guerra económica y financiera es crear las condiciones para que el pueblo culpe al socialismo de sus penurias y se lance masivamente a las calles para derrocar al gobierno, tal y como hicieron en Europa oriental a través de grupos contrarrevolucionarios entrenados y financiados por la CIA.

Lo que no toman en cuenta los analistas de la Comunidad de Inteligencia yanqui, es que el proceso revolucionario cubano no fue importado, nació precisamente por el fracaso del sistema capitalista que nunca pudo satisfacer las necesidades populares, incrementó una masa de ricos en las clases altas y medias del país, mientras la mayoría del pueblo carecía de los beneficios y derechos que solo alcanzó con la Revolución popular iniciada por Fidel Castro.

No por gusto desde el mismo 1959 Estados Unidos inició planes para asesinarlo, recrudeció sus acciones de guerra económica con el corte de la compra de la cuota azucarera, la venta de petróleo, la negativa a la refinación del adquirido en la URSS y otras medidas que fueron conformando el Bloqueo económico, comercial y financiero total, aprobado por J. F. Kennedy en 1962.

Los planes de terrorismo de estado se sumaron a esa guerra no declarada, para impedir el desarrollo económico cubano, privándolo de la capacidad de producir, unido a la guerra biológica para enfermar la masa ganadera, porcina y aviar, más las plagas introducidas en la agricultura que infestaron cultivos importantes para la alimentación popular, hechos que no menciona la prensa estadounidense y solo hablan de errores de la economía de Cuba.

Esos planes desclasificados y publicados, no tienen divulgación alguna y son la base de los grandes problemas que enfrentan los cubanos, sin desconocer los desatinos internos que se cometen a diario en el manejo económico de la Isla.

El Estimado Nacional de Inteligencia sobre Cuba en el período 1989-1993, aprobado por el Director de la Central de Inteligencia, con recomendaciones y ayuda de la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos, desclasificado en junio del 2001, permite constatar los objetivos que persiguen los yanquis con el Bloqueo, sus errores de apreciación sobre la realidad cubana y los intereses informativos principales para ejecutar sus planes subversivos.

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