La ignorancia de la Subsecretaria de Estado, Carrie Filipetti.


Por Arthur González.

Cuando se escucha a un alto funcionario de cualquier país del mundo, esperamos encontrar a una persona culta, preparada para el cargo que ocupa y sobre todo que no mienta.

Pero ese no es el caso de la joven Carrie Filipetti, nueva Subsecretaria de Estado adjunta para Cuba y Venezuela, en la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, quien demostró una total ignorancia de los temas de la región latinoamericana, e incluso de la participación histórica de Estados Unidos en la región, durante una entrevista concedida a Radio y Tv Martí el pasado 16 de septiembre de 2019.

Las respuestas que ofreció pusieron en evidencia su falta de conocimientos, lo que pudiera estar basado en que es graduada de Estudios Religiosos, cursados en la Universidad de Virginia en 2011.

Su currículo carece de avales para ocupar una plaza tan importante dentro del Departamento de Estado y menos en momentos tan complejos como los que vive la zona.

Según ella, el régimen cubano tiene que rendir cuentas por el comportamiento que está perpetuando en el Hemisferio y en el desmantelamiento de la democracia en Venezuela”.

Repitiendo el mismo lenguaje de los halcones, Carrie Filipetti, aseguró: “desde que se instauró la Revolución, hemos visto cómo vienen minando continuamente las libertades fundamentales del pueblo cubano, y ahora, además de socavar las libertades de los cubanos, están exportando su dictadura a Venezuela, lo cual afecta a toda la región”.

Si no fuese por el cargo que ocupa, sus declaraciones causarían risa, pues la historia expone las atrocidades y violaciones de la libertad y los derechos humanos que los Estados Unidos ejecutan en Latinoamérica y en el resto del mundo.

¿Sabrá la joven funcionaria como vivían los cubanos antes de 1959, cuando Cuba era una neo colonia yanqui, con la mafia italo- norteamericana gobernando tras las mesas de juego, las drogas y la prostitución?

Si quiere trabajar adecuadamente debe leer un poco de historia en vez de temas religiosos, pues a partir de 1960 Estados Unidos engendró un poderoso y cruento accionar contra los países latinoamericanos, basado en Operaciones Encubiertas de la CIA.

En esa época, Estados Unidos impuso las dictaduras militares, diseñó y organizó golpes militares que ensangrentaron el hemisferio, llevando a cabo millares de detenciones extrajudiciales, torturas macabras, desapariciones de personas y el asesinato de todos los que resultaban contrarios a sus posiciones ideológicas.

Fueron miles los que se vieron obligados a emigrar para salvar la vida, porque los asesinatos y desapariciones eran cotidianos, bajo el asesoramiento de militares yanquis formados en la Escuela de las Américas, ubicada en la zona del Canal de Panamá.

La joven y mal preparada en historia, Carrie Filipetti, debería leerse algunos de los programas de la CIA contra Cuba, para que conociera realmente quien pretendió socavar la libertad de los cubanos y quién es el que tendrá que responder por sus crímenes, que no es precisamente el gobierno revolucionario, sino los propios gobernantes yanquis.

La política de terrorismo de Estado ejecutada por Estados Unidos contra el pueblo cubano, según sus propios planes subversivos hoy desclasificados, han causado desde 1959 hasta la actualidad, 3 mil 478 muertos e incapacitado de por vida a 2 mil 99 personas, entre ellos hay 120 niños muertos, a lo que debe sumársele los 158 cubanos, de ellos 101 niños, que murieron durante la epidemia del Dengue Hemorrágico, introducida por primera vez en Cuba por agentes pagados por la CIA.

Por supuesto que la ignorancia de ella no le permite analizar esos datos y menos después de pasarse casi cinco años en Israel, donde se aniquilan miles de palestinos, entre ellos niños, mujeres y ancianos, lo que seguramente justifica.

Si desea trabajar como Subsecretaria de Estado para este continente, antes de blasfemar a Cuba sin elementos probatorios, es importante que conozca que fue la Operación Cóndor, responsable de la tortura y asesinato de miles de jóvenes latinoamericanos, por las que hasta la fecha su gobierno no ha sido sancionado.

Igualmente, debe saber que en 1964 el ejército yanqui reprimió salvajemente las manifestaciones de estudiantes panameños que reclamaban la soberanía de la zona del Canal. Ese mismo año Washington propició golpes militares en Brasil y Guyana, con un elevado saldo de muertos y heridos.

No fue el gobierno socialista cubano quien ensangrentó a esos países, sino Estados Unidos.

En 1965 cerca de 42 mil militares yanquis, apoyados por la OEA y efectivos del ejército de Brasil, invadieron a la República Dominicana, dejando miles de civiles muertos.

Al año siguiente, en 1966, la CIA organizó el golpe militar en Argentina, derrocando al presidente constitucional Arturo Illia.

Su ineptitud no le permite tener presente que en 1967 el gobierno norteamericano propició el golpe militar que depuso al presidente constitucional de Uruguay, imponiendo a un general al frente de ese país, sembrado muerte y violación de los derechos humanos.

¿Le habrán enseñado en la universidad de Virginia, donde ella estudió religión, que asesinar es un pecado insalvable?

Pues si no se lo dijeron, debe saber que la CIA organizó cientos de planes para asesinar a Fidel Castro, reconocido en 1975 ante el Comité Selecto del Senado yanqui, bajo la investigación efectuada por la Comisión Church.

En 1973 la CIA, por órdenes de la Casa Blanca, ejecutó un sanguinario golpe de Estado en Chile, para derrocar al presidente Salvador Allende, apresando injustificadamente a ciento de miles de ciudadanos, asesinándolos brutalmente e incluso al cantautor Víctor Jara, antes de matarlo le cortaron las dos manos.

La lista es demasiado larga, sin contar las intervenciones militares en Vietnam, Laos, Cambodia, Irak, Afganistán, Libia y Siria, más el apoyo a la UNITA en Angola y la invasión a Sudán, donde la estela de sangre y destrucción resulta incontable.

Cuba se presenta ante el mundo como víctima, porque es una verdad rotunda e incuestionable, y además de las acciones terroristas sufridas, plasmadas en documentos hoy desclasificados, también padece las criminales guerras económica, comercial, financiera y biológica, desencadenadas por Washington para matar de hambre a todo un pueblo.

Para atenuar su incultura política la Sra. Filipetti, podría leerse algunos documentos archivados en su Departamento, como el memorando de su antecesor Lester Mallory, de abril 1960, para que aprenda como Estados Unidos viola y pisotea todos los derechos de los cubanos, y así evitar hablar tantas mentiras, que la dejan muy mal parada ante miles de millones de latinoamericanos que sufren, en carne propia, las atrocidades que ejecutan los gobernantes yanquis.

Evidentemente el traje de Subsecretaria de Estado le queda muy grande y su breve paso por la Misión de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas (USUN), cuando fue asesora principal de la embajadora de los Estados Unidos, Nikki R. Haley, no enriquecieron su bagaje en política internacional.

Quizás pudiera ser más efectiva en el Departamento de Bomberos Voluntarios de Silver Spring, donde se capacita para convertirse en bombero, pues evidentemente la historia ni política son su fuerte.

Genial fue José Martí cuando sentenció:

“La ignorancia es la garantía de los extravíos políticos”.

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Los yanquis desesperados por captar jóvenes cubanos.


Por Arthur González.

A pesar de las desilusiones sufridas, los yanquis insisten desesperadamente en captar algún joven cubano que les posibilite organizar una contrarrevolución entre la juventud.

Ese sueño jamás lo han podido alcanzar, después que los burgueses abandonaron la Isla llevándose a sus hijos, teniéndose que conformarse con aquellos cubanos de mediana edad que se dejaron comprar por dinero, como fueron los casos de Elizardo Sánchez, Martha Beatriz Roque Cabello, Vladimiro Roca, René Gómez Manzano, Oscar Elías Biscet, Feliz Bonne Carcasés y otros que nunca contaron con apoyo popular, por su mentiras y engaños.

No obstante, persisten en el empeño y para eso ofertan becas en Estados Unidos con los gastos pagados, a jóvenes entre 16 y 25 años, con el propósito de convertirlos en “líderes” juveniles.

Prueba de ese desatino es la actual convocatoria lanzada el 13 de septiembre 2019 por la embajada yanqui en La Habana, la cual emplaza a todos los jóvenes emprendedores cubanos, a participar en la llamada Iniciativa de Jóvenes Líderes de América, de acuerdo con las explicaciones brindadas por la propia Mara Tekach, Encargada de Negocios de Estados Unidos en Cuba.

El anzuelo lanzado es ofrecerles a jóvenes cubanos la posibilidad de permanecer 4 semanas de prácticas en empresas de Estados Unidos, relacionadas con el perfil de cada beneficiario. La “bondadosa” intención de este programa, es ofrecer la posibilidad de “ayudarlos” a su desarrollo profesional, mediante conferencias e intercambios en Washington, pero el interés verdadero que persiguen es brindarles herramientas para impulsar cambios en las comunidades e incluso en su país.

Lo que omite la diplomática yanqui es que, a esos mismos jóvenes Estados Unidos les niega una visa cuando solicitan viajar temporalmente a ese país, a lo que se suma el cierre del consulado en La Habana y a las nuevas sanciones impuestas por el presidente Donald Trump contra Cuba, que afectan directamente a los trabajadores y dueños de negocios privados, al cortar violentamente la entrada de visitantes norteamericanos a la Isla.

Por tanto, la supuesta “ayuda” a los que poseen o trabajan en negocios privados es idílica, y lo que realmente busca es prepararlos como líderes para que ejecuten trabajo de captación de jóvenes, y dirigirlos contra el gobierno cubano.

En el año 2009 lanzaron una primera convocatoria desde la Sección de Intereses en La Habana, centro de espionaje y subversión que no trabajó ni un día para mejorar las relaciones entre ambos países. Aquella convocatoria ofrecía cursos de tres y seis meses en centros educacionales en Estados Unidos, a estudiantes cubanos universitarios y de nivel medio superior, teniendo como requisito regresar a Cuba para trabajar en las comunidades.

No obstante, el fracaso de la misma, en abril del 2015 la organización World Learning Inc. con sede en Washington, abrió otra convocatoria a un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano”, para jóvenes cubanos de 16 a 18 años, durante cuatro semanas en Estados Unidos.

Sin resultados, arremetieron nuevamente con una convocatoria para diez becas, ofrecidas por la organización Líderes Sociales, la que se desarrolló del 11 de enero 2017 al 09 de marzo 2017, donde sin ambages plantearon que el interés perseguido era “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”.

La actual convocatoria pretende, entre otras cosas, hacer un levantamiento de la cantidad de jóvenes interesados, los que posteriormente serán entrevistados y explorados, para seleccionar a los que más perspectivas demuestren para la labor de influencia que persiguen.

Los programas para jóvenes emprendedores desde hace algunos años los desarrollan a través de la Iglesia Católica, con un presupuesto millonario con el que pagan profesores de universidades europeas y norteamericanas, con la intensión de prepararlos para una futura sociedad capitalista cubana.

Si fuese cierta la afirmación de la Encargada de Negocios de Estados Unidos en La Habana de que: “Estamos orgullosos de apoyar a emprendedores en Cuba mediante la Iniciativa Jóvenes Líderes de las Américas (YLAI)”, mejor sería que esos muchachos pudieran trabajar en su patria y obtener honradamente beneficios con su esfuerzo.

Para eso, el gobierno de Estados Unidos debe cesar la persecución implacable contra sus ciudadanos, por el solo hecho de querer visitar la Mayor de las Antillas, tomarse un buen Mojito o un Daiquirí, en uno de los tantos bares privados que existen en el país, así como deleitarse con la buena comida ofertada en centenares de restaurantes particulares, que el estado cubano ha facilitado mediante la ampliación del trabajo privado.

Como resultado del recrudecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos, muchos trabajadores privados no pueden mantener sus negocios ante la falta de clientes, y todos saben perfectamente que el único responsable es el gobierno yanqui, quien impide además, la compra de petróleo por Cuba, situación que conlleva a una reducción de toda la labor económica, tanto la estatal como la privada.

Si en vez de dedicarse a darle apoyo a la contrarrevolución interna, financiada por Estados Unidos, y hacerle visitas en sus viviendas, Mara Tekach ejerciera influencias con el Departamento de Estado para que eliminaran las sanciones que afectan a todos los cubanos, entonces se pudiera pensar que esa señora está en Cuba para mejorar las maltrechas relaciones diplomáticas entre los dos países, y no para ejecutar constantes provocaciones, con la indudable intensión de ser declarada persona non grata, como realmente se merece.

Los cubanos saben leer y escribir, tienen cultura política para comprender quien es el verdadero responsable de las penurias económicas que sufren a diario, porque la inmensa mayoría ha nacido bajo la guerra económica, comercial, financiera y biológica que ejecuta Estados Unidos contra un pueblo entero, solo por decidir caminar sin las órdenes de Washington, y no necesitan del apoyo yanqui para superarse.

Por esa razón José Martí afirmó:

“El pueblo más feliz es el que tiene mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los sentimientos”.

La conducta irracional de Estados Unidos


Por Arthur González.

Si alguien con un coeficiente de inteligencia medio analiza la actitud de los Estados Unidos contra Venezuela y Cuba, llega rápidamente a la conclusión que la misma responde a una conducta totalmente irracional y violatoria de los más elementales derechos del hombre.

Prepotente, criminal y cargada de mucha crueldad son las constantes medidas aplicadas contra millones de seres humanos, para matarlos por hambre y enfermedades, unido a la estimulación de un enfrentamiento entre conciudadanos, como resultado de las medidas subversivas que ejecutan.

Para que no queden dudas de ese actuar sínico y malvado, basta volver a recordar las propuestas hechas en 1960 por el entonces subsecretario de Estado yanqui, Lester Mallory, cuando señaló:

“…enajenar el apoyo interno a la Revolución cubana a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

59 años después, ese mismo propósito lo expuso el enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, ante Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, el pasado mes de Julio 2019, según reportó el sitio en internet Con el Mazo Dando, y José Sant Roz, profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes, en el sitio Aporrea.org.

De acuerdo con esa información, Elliott Abrams, en su intervención preguntó a los congresistas yanquis:

Señores representantes ¿Imagínense por un segundo que dejáramos gobernar a los chavistas sin ponerles trabas, sin hacerles la guerra, permitiéndoles hacer sus proyectos sociales, sin tomar en cuenta nuestras empresas y socios, cuando nuestros valores han sido los suyos por casi dos siglos?”

¿Pueden imaginarse lo que representa construir tres millones de viviendas sin la participación de la empresa privada? ¿Cuál sería el destino de nuestro modelo si no intervenimos allí en los proyectos de salud o educación, en la formación de sus militares y en la adquisición de los elementos para su defensa?”

“Nosotros, que somos los campeones de la democracia en el mundo, siempre hemos probado que el socialismo ha sido un fracaso en todos los lugares en donde ha tratado de imponerse, por lo tanto, no podemos permitir que en Venezuela eso sea la excepción”.

¿Entonces, señores Representantes, vamos a permitir que en Venezuela sea exitoso el socialismo? ¿Pueden ustedes creer lo que eso provocaría en toda la región de América Latina?”

“Por lo tanto, el que no esté con nosotros debe pasar por las más dolorosas privaciones, las más terribles inseguridades, las más penosas necesidades de todo aquello que durante tanto tiempo disfrutó, teniéndonos por aliado, y por el sostén de sus costumbres, de sus hábitos y entretenimientos más preciados”.

Esa doctrina imperialista es la que rige la política yanqui, contra todos los que pretendan mantener su soberanía e independencia nacional y en consecuencia serán las medidas de castigo que deben soportar.

Los yanquis son coherentes en sus propósitos, de ahí que en 1999 los especialistas del Council on Foreign Relations, al hacer un conjunto de propuestas de políticas para derrocar el socialismo en Cuba, afirmaran:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Por esa razón mantienen la guerra económica, comercial, financiera y biológica contra Cuba, aplicándole a Venezuela la misma receta para ahogarlas económicamente, culpar al socialismo de ser incapaz de satisfacer sus necesidades, con el fin de crear el caos y la confusión entre los ciudadanos.

Su blanco principal es la juventud, a la que tratan de desmoralizar, corromper y pervertir, mediante programas subversivos desarrollados por la CIA y ejecutados a través de la USAID y la NED, para lo cual disponen de presupuestos multimillonarios.

Con el empleo de esos principios ideológicos, el ex director de la CIA, Allen W. Dulles, en 1953 planteó con su acostumbrada soberbia imperial:

El objetivo final de nuestra estrategia, es derrotar en el terreno de las ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”.

Nada ha cambiado desde entonces, sus acciones son cada día más despiadadas, con el fin de imponerse por la fuerza contra todos los que aspiren a tener una patria libre e independiente.

Los ingenuos e incrédulos, pagarán un precio demasiado elevado, por eso cada día hay que tener presente lo que propuso José Martí, al afirmar:

“Es la hora del recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 ¡Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!

 

Nada es casual en Cuba.


Por Arthur González.

Desde que en diciembre de 1959 el entonces Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, J.C. King, le propuso a su Director General, Allen Dulles, algunas recomendaciones para acabar con la naciente Revolución cubana, ese propósito se convirtió para Estados Unidos en una obsesión enfermiza.

Entre aquellas propuestas iniciales, una llama la atención porque demuestra la paranoia yanqui por destruir el proceso revolucionario y asesinar a sus principales dirigentes, al expresar:

“Debe dársele una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que se hallan cercanos a Fidel, como por ejemplo su hermano Raúl y su compañero Che Guevara, tienen el mismo magnetismo sobre las masas. Muchas personas bien informadas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del actual gobierno”.

A partir de aquel momento la guerra contra Cuba no ha cesado ni un minuto, especialmente la económica, comercial y financiera que pretenden hacer fracasar el sistema socialista a como dé lugar.

A esas guerras despiadadas se adiciona la biológica, para destruir la agricultura y todo lo que sirva para alimentar al pueblo, unido a la introducción de enfermedades mortales, para que el Estado invierta millones de dólares en medicamentos y equipos médicos, incrementando gastos no planificados que afecten la economía y finanzas, en un país pobre y sometido a un feroz Bloqueo.

En reunión celebrada el 6 de septiembre de 1962, donde participaron funcionarios de alto rango del gobierno norteamericano, Marshall Carter, Director General Adjunto de la CIA, planteó:

“Los agentes biológicos disfrazados de sustancias de origen natural” podrían ser empleados para destruir cultivos en Cuba”.

Ahí comenzaron a detectarse en el territorio nacional cubano, una serie de plagas y enfermedades introducidas en la flora, fauna y todo lo que diera alimentos a la población, con el único propósito de rendirla por hambre y enfermedades.

La más reciente aparición de esas plagas es la del Caracol Africano, en 2014, contaminando rápidamente todo el territorio de Cuba, algo con solo puede ser introducido en la Isla por el hombre con fines nocivos, ya que no vuela y tampoco nada, no es comestible y solo causa estragos.

Las primeras poblaciones del Caracol Africano fueron encontradas en La Habana, en el municipio periférico de Arroyo Naranjo, y seguidamente en las provincias de Artemisa y Mayabeque, las cuales abastecen de productos agrícolas a la capital.

Hoy está en todo el territorio nacional, incluidos centros recreativos como el Zoológico, por el traslado evidentemente intencional, de personas que pretenden afectar la economía cubana.

Originario de África tropical, se ha extendido por varios países de Suramérica como Colombia, Perú, Bolivia, Argentina y Venezuela. Está considerado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, entre las 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo.

Es una especie herbívora, aunque puede alimentarse prácticamente de todo, incluido excrementos y alimentos de origen animal.

Su alta peligrosidad radica en que, además de devorar rápidamente los cultivos, puede alojar en sus tejidos musculares parásitos y otras enfermedades dañinas para la salud del hombre, entre ellas la Meningoencefalitis Eosinofílica y la Angiostrongiliasis Abdominal, la bacteria Gramnegativa Aeromonas Hydrophila, y todas causan la muerte.

Se reproduce a gran velocidad, de ahí que provoque en poco tiempo graves daños en los ecosistemas y cultivos, resultados que están en total correspondencia con los objetivos que persiguen los enemigos de Cuba.

Su aparición en la Isla no puede verse como una “casualidad”, ni asociado a religiones africanas que existen en Cuba desde hace más de 400 años y jamás utilizaron esa especie para sus ritos, ni siquiera cuando cientos de miles de cubanos luchaban por la liberación de varios países africanos.

La maldad está vinculada a su introducción premeditada, pues no tiene depredadores naturales que controlen sus ciclos de reproducción, pone entre 100 y 500 huevos cada tres meses, desplazando a especies nativas, para finalmente afectar el equilibro del ecosistema endémico.

No son fabulaciones, los antecedentes de la guerra biológica contra Cuba lo demuestran.

Estados Unidos dispone de un poderoso Centro de Experimentación con Armas Biológicas radicado en Fort Detrick.

Un informe remitido al Congreso de Estados Unidos en 1986, afirma la generación de agentes biológicos por parte del Gobierno, lo cual incluye: virus modificados, toxinas naturales y agentes alterados mediante la ingeniería genética, para cambiar su carácter inmunológico e impedir el tratamiento por medio de las vacunas existentes en la actualidad.

El Departamento de Defensa yanqui admitió en 1987 que, a pesar de la prohibición establecida en tratados internacionales firmados por Estados Unidos, sobre la investigación y desarrollo de agentes biológicos, ellos continuaban realizando investigaciones en 127 Institutos y Universidades, en toda la nación.

El 19 de enero de 1965 en la finca Santa Catalina, Santiago de las Vegas, La Habana, se observó  descender un globo de material plástico. Al tocar tierra, expulsó un polvo blanco que se extendió por los alrededores y provocó la contaminacion de un cañaveral cercano.

Fue detenido el 4 de septiembre de 1968, el ciudadano indio, R. S. Vasudero, especialista de la FAO, al comprobarse que introdujo en Cuba el virus colletotrichum, peligroso para la producción de café.

Se comprueba el 23 de junio de 1971, la presencia de la Fiebre Porcina Africana, el municipio Boyeros, La Habana, en areas cercanas al aeropuerto internacional. Se versionó que fue traslaldado desde Gullick, base militar de Estados Unidos en la zona del Canal de Panamá. Para cortar su transmision se sacrificaron e incineraron 45 mil 706 cerdos, causando pérdidas millonarias y la afectacion de la alimentacion del pueblo.

A fines de enero de 1980 fue confirmada la presencia de la Fiebre Porcina Africana en la provincia de Guantánamo. La enfermedad afectó a Santiago de Cuba y Holguín. Fueron dos cepas diferentes del virus introducido anteriormente, variantes modificadas en laboratorios. Se sacrificaron 297 mil 137 cerdos en las tres provincias.

En septiembre de 1978 aparece la plaga Roya de la Caña de Azucar, en la provincia de Holguin, lo que obligó a la demolición inmediata de 38 mil 598 caballerias, dejándose de producir un millón 500 mil toneladas de azúcar.

Mayo de 1981, es comprabada la introduccion en Cuba del Dengue Hemorrágico que afectó a 344 mil 203 personas, mayormente menores. Ocasionó la muerte de 158 cubanos, de ellos 101 niños.

Esa cepa del Dengue se correspondía con la denominada “Nueva Guinea1924” (serotipo 02), única en el mundo en ese momento, elaborada en laboratorios.

En declaraciones del terrorista cubano radicado en Estados Unidos, Eduardo Arocena, ante el tribunal federal de New York, al ser juzgado por asesinar a un diplomático cubano, confesó ser agente de la CIA y que su misión era introducir gérmenes patógenos en Cuba. Así consta en el acta recogida en la página 2189, año 1984, Tribunal Federal de New York, expediente 2 FBINY 185-1009.

La Seudodermatosis Nodular Bovina; Conjuntivitis Hemorrágica; New Castle; Mamilitis Ulcerativa de la vaca lechera; Sigatoka Negra; Moho Azul del tabaco; Pulgón Negro; Minador de los Cítricos; Tristeza del Cítrico; Broca del Café; Varroasis y el Thrips-Palmi-Karmy, son parte de los agentes biológicos causante de fuertes perjuicios a la económica cubana.

El listado evidencia la guerra despiadada de Estados Unidos para aniquilar a un pueblo, solo por haber decidido soberanamente, ser libre e indepediente, y después dicen ser “defensores” de los Derechos Humanos

Categórico fue José Martí cuando afirmó:

“El que mata deliberadamente es un criminal”

 

Eliminado John Bolton, pero queda Elliott Abrams.


Por  Arthur González.

El despido a caja destemplada de John Bolton, asesor de Seguridad Nacional del presidente de Estados Unidos, pudiera ser un posible cambio de táctica de Donald Trump, para ganar en apoyo popular e internacional ante el futuro proceso eleccionario, donde aspira a ser reelegido por 4 años más, pero aún queda en pie otro viejo halcón, Elliott Abrams, enviado especial para Venezuela, quien junto a Bolton  arrastraron al presidente Trump por un camino equivocado, poniéndolo en ridículo ante el descalabro sufrido por el apoyo a Juan El Títere Guaidó.

Bolton le hizo mucho daño a Estados Unidos con sus propuestas nefastas, como la retirada del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la salida del acuerdo nuclear con Irán y la recomendación de una guerra contra ese Estado, la organización y financiamiento de la fallida intentona golpista en Venezuela, encabezada por El títere Guaidó y Leopoldo López, demostrándole a Europa la ausencia total de apoyo popular a esos opositores, sostenidos económica y políticamente por Washington.

Otras de las infortunadas posiciones asumidas por el halcón Bolton, fue su oposición a una negociación seria con Corea del Norte y con Rusia para restablecer su participación en el G-7.

Elliott es muy probable que termine siendo expulsado con la misma receta aplicada contra Bolton, al no lograr remover las bases del apoyo popular al presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, a pesar de la intensa y despiadada guerra económica, comercial y financiera a la que someten al pueblo de ese gigante sudamericano, dueño de las más grandes reservas de petróleo del planeta.

La cruzada mediática contra el presidente Maduro, haciéndolo parecer como un líder incapaz, fracasó, porque cada una de las medidas tomadas por él ante la escalada yanqui para caer de rodillas, demuestran su capacidad de dirección, liderazgo y fortaleza, demostrado en el respaldo de la mayoría de los venezolanos, al comprender que Estados Unidos es el único responsable de las carencias y limitaciones que hoy padecen.

La reciente fabulación propagandística de Abrams contra Venezuela, es la fabricada “acogida” de los líderes guerrilleros colombianos, para confundir a la opinión pública internacional, mentira que pretende desviar la atención de la contundente denuncia venezolana, sobre los planes terroristas que Colombia organizó contra la estabilidad y seguridad de Venezuela.

En esa denuncia, la parte venezolana mostró magistralmente los planes tejidos desde Colombia, señalando a cada uno de los elementos terroristas implicados, sus campamentos y materiales explosivos que serían empleados contra instalaciones estatales de Venezuela, actos que sin dudas estaban financiados con dinero de Estados Unidos, el más interesado en apoderarse de las riquezas mineras venezolanas.

La mano de Elliott Abrams se percibe en sus propias declaraciones, al exponer: “La comunidad internacional debería estar muy preocupada por el apoyo de Maduro a los narcoterroristas”.

Además, reiteró el soporte total de Estados Unidos a Colombia, frente a la tensión con Venezuela, pero no mencionó la ola de asesinatos de los líderes comunitarios colombianos, ni las decenas de ex guerrilleros que son literalmente cazados, por fuerzas paramilitares sostenidas por el gobierno de Colombia.

Al constatar el fracaso de sus acciones de guerra económica contra Venezuela, ahora se lanzan en la desprestigiada OEA, a solicitar la activación del TIAR, Tratado Interamericano de Defensa Reciproca, que se aplica solo ante una posible agresión a un estado miembro. Sin embardo, cuando Estados Unidos invadió militarmente a la República Dominicana y a Panamá, la OEA no se acordó de la vigencia del TIAR.

Para lograr esa aprobación por 12 países, el Departamento de Estado intimidó fuertemente a varios gobiernos, ya que la convocatoria fue realizada por el embajador que representa ilegalmente a Juan El Títere Guaidó, porque Venezuela se retiró oficialmente de la OEA.

Hace unas semanas, John Bolton había asegurado: “mi gobierno responderá con represalias a cualquier país que apoye al gobierno de Maduro”, y añadió: “es una herramienta rara vez empleada por Estados Unidos y sólo la hemos utilizado con moderación en el último medio siglo”.

Todo el mundo sabe que la intimidación es precisamente su arma más eficaz para someter a los gobiernos.

En la segunda quincena de septiembre 2019, los Cancilleres de los países firmantes del TIAR, se reunirán nuevamente para decidir las medidas a tomar contra Venezuela, entre las que pudieran estar la ruptura de relaciones diplomáticas e incluso un bloqueo aéreo y marítimo, algo que demuestra la impotencia yanqui ante el fracaso de sus políticas para derrotar a la Revolución bolivariana.

Hoy los 55 países que reconocieron a Juan El Títere Guaidó, entre ellos algunos europeos, están en la disyuntiva de enfrentarse a los yanquis por haberlos engañado, o volver a darle apoyo a Nicolás Maduro, quien exhibe gobernabilidad y moral ante las patrañas imperiales, evidenciando quien es verdadero usurpador del poder en Venezuela.

Veremos si la Unión Europea acepta las presiones del enviado especial de Estados Unidos, Elliott Abrams, quien exigió imponerle nuevas sanciones al régimen de Maduro, al considerar que “las reticencias europeas a adoptar más medidas, no han ayudado a las negociaciones entre el Gobierno y la oposición del país latinoamericano auspiciadas por Noruega”.

No se puede perder de vista la política del garrote empleada por Estados Unidos, contra países que mantienen su soberanía e independencia, como lo hacen contra Irán, algo que dejó claramente expuesto su actual Secretario de Estado, Mike Pompeo, al asegurar:

“La política de máxima presión de Washington, está diseñada para cambiar el comportamiento de Teherán, y tomando en cuenta la severidad de las sanciones, parecen diseñadas para poner de rodillas a Irán. Ahora hemos hecho que la economía iraní sea un desastre”.

Es la misma fórmula que aplican contra Cuba y Venezuela, a pesar del fracaso y rechazo que reciben de sus pueblos, que los repudian y vencen cada día, porque como señaló José Martí:

“El aire de la libertad tiene una enérgica virtud que mata a las serpientes”

 

 

 

Los verdaderos intransigentes.


Por Arthur González.

 

Es usual escuchar que Cuba y su gente lo politizan todo, pero la vida explica las razones.

Desde el propio año 1959 Estados Unidos se encargó con sus políticas hostiles al proceso revolucionario, de convertirlo todo en intransigencia ideológica, iniciando una guerra en ese sentido que se mantiene e intensifica cada día.

Hay quienes olvidaron esa etapa o no la conocieron, pero basta recordar que fueron los yanquis quienes calificaron a los esbirros y asesinos del dictador Fulgencio Batista, como “refugiados políticos” y a todos los que arribaban a territorio de Estados Unidos, decían que “huían del comunismo”, situación que persiste respaldada por la conocida Ley de Ajuste Cubano, construida especialmente para politizar la emigración proveniente de la Isla.

La guerra económica, comercial, financiera y biología que ejecutan desde hace 60, persigue el fin de hacer fracasar el sistema socialista, a la par que desarrollan campañas psicologicas, haciéndole creer al mundo que el socialismo es incapaz de satisfacer las necesidades del pueblo y que solo el capitalismo es quien lo logra, como si las personas fuesen ignorantes que no ven lo que acontece a diario en países con economías capitalistas, donde crece la pobreza sin tener un sistema socialista.

Los propios tanques pensantes del Council on Foreign Relations de Estados Unidos, dicen:

“La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Por eso, toda la estrategia de ellos se encamina a evitar el desarrollo normal y exitoso de la economía socialista cubana, lo que ha conllevado a una emigración permanente de ciudadanos que buscan elevar su nivel de vida, pues en su país no lo pueden obtener, no porque el socialismo sea un fracaso por sus errores, como quieren hacerle creer a las masas, sino, en la mayor parte, por sus acciones de guerra económica y financieras.

A su vez, las acciones de la CIA se encargan de hacer lo suyo, mediante operaciones de Acciones Encubiertas, el reclutamiento de agentes secretos ubicados en sectores claves de la economía y la política de Cuba, para obtener información e impedir que los planes se incumplan adecuadamente, como hacían los 27 supuestos colaboradores secretos que tenía la CIA y fueron descifrados en 1987, quienes relataron por la TV todas sus actividades, los requerimientos informativos y orientaciones para sabotear la economía y los servicios de la Revolución socialista.

Las más recientes sanciones impuestas a Cuba son otro ejemplo de los propósitos de ahogar la economía, pero insistiendo en estimular la propiedad privada, como fórmula mágica para el desarrollo, pues desmontar el socialismo desde adentro es el sueño que aspiran a materializar.

Nadie olvide lo que afirma la CIA en sus análisis sobre Cuba, cuando aseguran:

“El principal objetivo de los programas encubiertos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre….  estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

¿Quién en verdad lo politiza todo?

Prueba de que son los mismos yanquis quienes sostienen una politización ideológica intransigente, es la nueva regulación sobre aquellas personas que desean visitar los Estados Unidos, a quienes el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) los obliga a entregar información de sus cuentas en las redes sociales y los nombres de los usuarios en los últimos cinco años.

Con el resultado de esa recopilación de información los órganos de Seguridad de Estados Unidos, determinará si un individuo representa un “riesgo” para la aplicación de la ley o la Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Nadie escapará al escrutinio del DHS, al incluir los sitios de Facebook, Instagram, Reddit, Ask.fm, Weibo, Myspace, YouTube y LinkedIn.

El verdadero propósito es no admitir la entrada de personas que tengan una forma de pensar diferente a la de los yanquis, violando los derechos de libertad de pensamiento, expresión, religiosos y otros, contradiciéndose con las campañas que hacen a diario para acusar a Cuba y a otros gobiernos no aceptables para Estados Unidos.

Para darle un viso legal a esa ideologización extremista y fanática, aprobaron en el 2017 una orden ejecutiva que implementa niveles similares de investigación y recopilación de información, requeridas para ingresar a territorio de Estados Unidos y los beneficios de inmigración recogidos en nueve programas, entre ellos los servicios de Ciudadanía e Inmigración, solicitudes de naturalización y asilo, además de tres formularios de Aduanas y Protección Fronteriza, para exenciones de visas, actualizaciones de visas y el Sistema Electrónico para Autorización de documentos de Viaje.

Lo obsesión yanqui por perseguir a quienes no piensen como ellos, llega a tal punto que los Servicios de Ciudadanía e Inmigración, pretenden contar con una base legal que les posibilite abrir cuentas con falsa identidad en las redes sociales, para obtener información de aquellos usuarios que manifiesten posiciones diferentes a las que desea Estados Unidos.

Es tan frenética la intransigencia político ideológica yanqui, que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, en su reciente medida sobre el recorte de las remesas familiares que se envían a Cuba, volvió a reiterar la prohibición de enviarle dinero desde Estados Unidos, a los familiares de personas que ocupen altos puestos en el Gobierno y el Partido Comunista, pero añadió ahora el veto para los familiares cercanos, incluidos hijos, padres, abuelos, primos y tíos, al mejor estilo empleado por el presidente George W. Bush.

Ante esa realidad que golpea a los cubanos, ¿cómo despojarse del tema político ideológico ante cada medida que se adopte en Cuba, si los mismos yanquis obligan a esa forma de pensamiento?

Por conocerlos desde adentro, expuso José Martí:

“Los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que se apartan más de los Estados Unidos”

 

Soñar con los pies en el cielo.


Por Arthur González.

No son pocos los economistas de academia que plantean soluciones a la difícil situación que atraviesa Cuba, pero el punto común en todos es que obvian la guerra económica, comercial y financiera, impuesta por Estados Unidos para hacer fracasar el modelo socialista, piedra fundamental de los problemas medulares de la economía de la Isla.

Algunos insisten en que se apliquen recetas económicas como las aplicadas en China y Vietnam, sin tomar en cuenta que ambos países carecen de la guerra económica que padece Cuba. Tampoco hacen mención a que incluso Vietnam está declarada por los yanquis como nación más favorecida en su comercio con ellos, posición de privilegio.

Hoy China se siente los embates de medidas que afectan su industria y comercio, pero aun así pueden vender y comprar donde quiera.

Un destacado economista cubano que trabajó en uno de los centros de estudios más importantes de La Habana, propuso recientemente 10 acciones para “salvar” la economía cubana, con una alta dosis de deseos cargados de buenas intenciones, pero con los pies en las nubes, y no precisamente en las de Valencia.

La primera de sus soluciones es, a su entender, ampliar o eliminar el listado de actividades permitidas para los trabajos privados. Sin embargo, no razonó que una mini industria o mediana empresa productiva requiere de financiamiento, algo que para los cubanos que viven en la Isla está prohibido por las leyes del Bloqueo.

¿Qué banco extranjero le daría créditos a un cubano, cuando la persecución financiera es implacable contra aquellos que se lancen a ejecutar una sola transacción hacia o desde Cuba?

¿De dónde obtendrían las materias primas si el bloqueo sanciona a quienes ejecuten el comercio normal con la Isla?

Al parecer el eminente economista, que nunca ha trabajado en una empresa o ministerio, desconoce los vericuetos que hace el estado para importar un equipo, o materias primas destinadas a la industria cubana.

¿Cuántas negociaciones se ven entorpecidas diariamente por Estados Unidos para evitar el desarrollo de Cuba? Seguramente que él jamás ha sufrido tal realidad.

Los negocios con China y Rusia, con créditos blandos, requieren de pagos en los plazos acordados y esos millones no salen precisamente de pequeñas ni de medianas empresas.

Otra de sus propuestas es la apertura de mercados mayoristas para los trabajadores privados, pero no analiza la escasez de productos por falta de producciones nacionales y de dinero fresco para adquirirlos. Los mercados mayoristas son muy necesarios, pero la realidad se impone y si el académico trabajase en el ministerio del Comercio Exterior lo comprendería de inmediato y su no proliferación no es por causa de que el Estado desee apoderarse de las ganancias, como asevera.

Es cierto que se hace necesario crear una licencia comercial para importar ropa, calzado y otros bienes que los cubanos compran en el exterior, con la cuantiosa pérdida de dinero para el país, pero las ventas de esos artículos se ejecutan en Cuba y el dinero va al bolsillo de los privados, que por cierto obtienen elevadas ganancias al revenderlos al doble y al triple de su precio de compra.

Con esas ventas no se puede salir de ninguna crisis económica, ni pueden respaldar la compra de combustible en el mercado internacional, ni financiar la reparación de los maltrechos y viejos centrales azucareros, o las plantas de generación eléctrica del país, el equipamiento tecnológico de punta que requieren las industrias farmacéuticas y biotecnológica, fuentes importantes de divisas que son perseguidas por las leyes del Bloqueo, ni la compra de nuevas tecnologías para los hospitales de todo el país.

El gravamen del dólar no es vital para el desarrollo del país, afecta, pero a los deben cambiarlos por pesos cubanos. Lo que sí afecta a la economía nacional es la dualidad monetaria, especialmente en el sistema empresarial, en lo que se trabaja pero a un ritmo no deseado y necesario para el saneamiento de la economía interna.

Parece que el académico olvidó que Cuba tiene prohibido el uso del dólar estadounidense y su comercio exterior, y los todos los pagos debe hacerlo en otras monedas, con el consiguiente incremento de los costos, lo que no sufren otros países del mundo.

La persecución financiera contra la Revolución es enfermiza, motivo por el cual Estados Unidos sanciona con multas millonarias a los bancos e incluso la más reciente medida represiva la recibió la embajada de Cuba en Austria, al prohibírsele utilizar tarjetas bancarias para los cobros consulares.

Unido a eso, el 06.09.2019 el Departamento del Tesoro yanqui, modificó el Reglamento de Control de Activos de Cuba para imponer nuevas sanciones a la Isla, e informó que “las nuevas sanciones incluyen medidas para evitar que Cuba tenga acceso a divisas”.

El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos persigue el fracaso del socialismo como sistema, a fin de que no sea imitado por otros, y no exonera de su red de leyes a nadie. Por tanto, si se formasen empresas exportadoras e importadoras privadas, como sueña el especialista, también se verían afectadas por esa criminal guerra económica, pues al final beneficiarían al Estado.

Todo indica que el académico no se ha estudiado con detenimiento las Leyes Torricelli y Helms-Burton, pues estas lo prohíben todo, incluso si hipotéticamente no existiera un gobierno socialista en Cuba, tendría el procónsul yanqui que certificar la total liquidación de vestigios del sistema socialista, para que entonces el Congreso de Estados Unidos descarte el Bloqueo.

Respecto a la eliminación de las agencias empleadoras, que contratan el personal cubano para trabajar en las entidades extranjeras, no es la causa real que deja de atraer a los inversionistas a la Isla.

La verdadera razón de la poca inversión foránea son las permanentes amenazas que ejecuta el gobierno de Estados Unidos, sobre aquellos que desafían sus leyes, retirándole las visas para visitar ese país, la persecución de sus cuentas bancarias, la exigencia de pagos por bienes nacionalizados por la Revolución, unido al entramado legal que deben sortear para el financiamiento y cobro de los contratos, muchas veces prorrogados ante la falta de liquidez de Cuba por las causas antes expuestas.

La última propuesta fantástica del especialista, que “resolverían” la situación económica cubana, es abrir el país al capital cubano en la comunidad cubana en el exterior, evidenciando que no ha entendido nada de lo que dice Estados Unidos en sus leyes que rigen la guerra económica contra Cuba.

¿Cómo piensa él, que los cubanos residentes fuera de la Isla van a ejecutar transacciones bancarias, emplear el dólar en sus negociaciones, adquirir productos en Estados Unidos y no en Indonesia o Nueva Zelandia, o utilizar barcos para traer a Cuba los insumos, si tienen prohibido tocar puertos nuevamente en menos de 6 meses, o cómo violan el Acta de Comercio con el Enemigo que año tras año se activa por los presidentes yanquis?

Soñar no cuesta nada y los sueños de ese economista muy alabado por los yanquis y europeos, recuerdan a los que tuvo hace años otro eminente economista cubano, dedicado siempre a los estudios académicos, que el día en que le dieron el timón de la economía cubana, a los 6 meses estaba enfermo de los nervios, pues una cosa es tocar con guitarra y otra con violín.

Sabio fue José Martí cuando alertó:

“La fantasía desbordada es un caballo loco”