Las campañas de la CIA contra Cuba, ya no engañan a nadie.


Por Arthur González.

Durante 60 años, funcionarios de la CIA y del Departamento de Estado, han elaborado miles de argumentos falsos para acusar a Cuba de cuantos males existen en este mundo y satanizar a la Revolución cubana, algo que en las décadas de los años 60 y 70 del siglo XX tuvo cierto efecto, por el aislamiento que impusieron a la Isla mediante sus planes macabros, pero hoy todo es diferente.

La apertura de Cuba al mundo y del mundo a Cuba, como pidió el Papa Juan Pablo II durante su visita en 1998, unido al acceso a Internet, permiten conocer en tiempo real lo que sucede dentro y fuera del país, por tanto, las mentiras o Fake News se esclarecen rápidamente.

Para los yanquis el arma más empleada contra la Revolución es la guerra económica, comercial, financiera y biológica, en su desesperado deseo de ahogar a los cubanos, sumada a las campañas mediáticas para sembrar el criterio de que el socialismo es culpable de sus penurias.

Donald Trump, complaciendo peticiones del senador Marco Rubio, en representación de la mafia terrorista de Miami, sueña con ser el presidente que destruya la Revolución socialista y para eso impone nuevas sanciones contra todos los que comercian con Cuba, inviertan en su desarrollo, realicen transacciones bancarias y cualquier exportación cubana que permita obtener dinero para mejorar su economía.

Por eso es violenta la guerra mediática emprendida por Estados Unidos contra las misiones médicas cubanas en el mundo, llegando a ofrecer hasta tres millones de dólares, a organizaciones que busquen información e investiguen a las misiones médicas cubanas en el exterior, dinero que pagarán de los fondos destinados a la CIA, bajo fachada pública de la USAID.

El motivo real de esa persecución, es que la colaboración médica cubana representa hoy la principal fuente de ingresos, porque los más de 50 mil médicos y paramédicos que laboran en casi 60 países del mundo, aportaron en 2018 unos 6 mil 400 millones de dólares.

Por esa razón, la batalla desarrollada va precisamente a cortar dicha entrada de dinero, con el propósito de arreciar la guerra económica contra Cuba.

El 26 de julio 2019, Mike Pompeo, ex director de la CIA y actual secretario de Estado, expresó:

Estados Unidos sancionará a los funcionarios cubanos que explotan y coaccionan a los médicos cubanos, desplegados en más de 65 países en las llamadas misiones internacionalistas. El régimen cubano explota a sus profesionales médicos, maestros y otros trabajadores, usándolos para comprar apoyo financiero y político internacional y mantener a flote su ajustada economía, mientras se embolsa la mayoría de los salarios”.

Evidentemente, Donald Trump y su camarilla neo nazi, integrada por Mike Pompeo, Elliott Abram y Marco Rubio, se han propuesto cortar toda entrada de divisas a Cuba y para eso el 6 de septiembre 2019 el Departamento del Tesoro, modificó el Reglamento de Control de Activos de Cuba, a fin de imponer nuevas sanciones a la Isla, argumentando que: “las nuevas sanciones incluyen medidas para evitar que Cuba tenga acceso a divisas”.

Las misiones de colaboración médica cubana las pretenden acabar a todo costo, iniciando tal propósito con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien, al tomar posición del cargo y siguiendo instrucciones de Washington, inició sus ataques al personal de la salud de Cuba y en su reciente intervención ante la Asamblea General de la ONU, declaró: “el trabajo de los médicos cubanos era de esclavos y el sistema socialista es un peligro”.

La cruzada es total, por eso Carlos Trujillo, embajador yanqui ante la Organización de los Estados Americanos, dijo:

“Otros países continúan con estas misiones, y las historias que escuchamos hoy no deberían continuar. Estados Unidos tiene el deber de detener esa situación”.

Por su parte, Carrie Filipetti, sub secretaria del Departamento de Estado para el Hemisferio Occidental, declaró:

“Cuba tiene misiones médicas en 66 países y Estados Unidos busca identificarlas, conocer el tipo de contrato que tienen y alertar a las autoridades de esos países de que pueden estar en medio de un caso de tráfico humano”.

Lo que ocurre hoy con las misiones de colaboración médica cubana en Ecuador y Bolivia, es parte del plan diseñado por la CIA y el Departamento de Estado, que pretende cerrar toda entrada de dinero a Cuba y para ello fabrican mentiras que ya nadie cree, pues los millones de pacientes receptores de la atención médica de Cuba, agradecen eternamente la sanación de sus enfermedades, con un trato humano muy diferente al de otros profesionales que ven en la medicina una fuente de dinero.

Las mentiras construidas son tan burdas que pretenden acusar a los médicos, enfermeras y técnicos de la salud de ser la “tapadera a las operaciones encubiertas en América Latina”, falacia iniciada en Venezuela y ahora repiten en Bolivia, para justificar las orientaciones yanquis de cerrar esas misiones y con ello cortarle a Cuba la entrada de divisas.

El engaño de los yanquis se desvanece, pues sus propios documentos desclasificados se encargan de denunciar sus planes y operaciones encubiertas, como el memorando elaborado por el subdirector de la Agencia de Información de estados Unidos (USIA), Donald Wilson, fechado el 20 de julio 1962 y dirigido al General Edward Lansdale, jefe de operaciones de la Operación Mangosta, donde afirma:

Nuestros objetivos en este período fueron utilizar todos los medios para movilizar a la opinión pública en América Latina, centrada en la dominación comunista de Castro sobre el pueblo cubano, demostrando la incapacidad de satisfacer las aspiraciones del pueblo…”

Un día antes, el 19 de julio, Robert Hurwitch, funcionario de Asuntos Cubanos del Buró de Asuntos Internacionales del Departamento de Estado, informaba al General Lansdale:

“El Departamento preside un Comité de Guerra Psicológica en un nivel de trabajo interagencias…que coordina las actividades de propaganda de las agencias involucradas, determina los temas y asigna responsabilidades operativas. Entre los temas principales están:

Los fracasos y promesas traicionadas por el régimen de Castro, la supresión de los derechos humanos, el deterioro económico y la injusticia social, los intentos subversivos cubanos en otras partes del Hemisferio” […]

“En lo económico, un Comité interagencias conformado por representantes de los Departamentos de Estado, Comercio, Tesoro y la CIA, explora las posibilidades de acciones económicas contra Cuba […] Si la posición de la moneda convertible en Cuba continúa deteriorándose…podemos observar una decadencia continuada del comercio entre Cuba y el mundo libre, reduciendo así sus oportunidades […]

Los planes de la CIA y el Departamento de Estado no cambian, a pesar de 60 años de fracasos, y ya no engañan a nadie. Se resisten a comprender que los principios del pueblo cubano de mantener su independencia y soberanía nacional, continúan intactos, porque como aseveró José Martí:

Una vez gozada la libertad, ya no se puede vivir sin ella”

Sigue provocando la encargada de negocios de la Embajada yanqui en La Habana.


Por Arthur González.

Mara Tekach, encargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Cuba, no cesa de cumplir al pie de la letra las orientaciones que recibe del Departamento de Estado, consistentes en mantener una permanente provocación contra el Gobierno cubano, lo que ya se hace inadmisible.

El 12 de noviembre dicha diplomática visitó la ciudad de Santiago de Cuba, con el pretexto de rendir homenaje a los cubanos y estadounidenses caídos en 1898 en la guerra contra España, que según ella “conquistaron juntos la libertad de Cuba”, ocultando que los Estados Unidos ingresaron en la guerra después de hacer estallar el buque de guerra Maine, enviado a la Habana para fabricar el pretexto y poder participar en la contienda, e impedir que los cubanos alcanzaran su liberación del yugo colonial español.

Tampoco mencionó que las tropas estadounidenses prohibieron a las cubanas ingresar en la ciudad de Santiago de Cuba, una vez rendido el ejército español, ni dijo que los yanquis ocuparon el territorio nacional a la fuerza desde 1898 hasta 1902, y solo se retiraron después de imponerle a la naciente constitución cubana, un apéndice conocido como Enmienda Platt, aprobada por el Senado de Estados Unidos, dándole prerrogativas de invadir militarmente a la Isla cada vez que lo entendieran.

Otras de las medidas contempladas en dicha Enmienda constitucional, fue la cesión de Cuba a Estados Unidos de tres bases carboneras, una de ella dio origen a la actual Base Naval en Guantánamo a pesar del repudio popular cubano, entre otras acciones que limitaron la libertad política y económica de la naciente república.

Este fue el pretexto utilizado por la diplomática yanqui para llevar a cabo sus verdaderos planes en la provincia oriental, que eran poderse reunir con elementos contrarrevolucionarios financiados por Estados Unidos, con el fin de estimularlos a realizar actos provocativos contra el Gobierno cubano, sabiendo que el Rey de España tiene previsto visitar Santiago de Cuba, para que se lleve la impresión de que en Cuba se “reprime” a los llamados “opositores” que Estados Unidos fabrica y orienta.

Mara Tekach legalizó su accionar injerencista en las redes sociales, a fin de que el mundo y sus jefes conozcan como actúa en la Isla, al publicar en su cuenta de Twitter:

“En nuestra ruta a #SantiagodeCuba, nos reunimos con activistas, líderes religiosos, y muchas personas que están luchando por la #LibertadParaCuba y conocimos sobre sus desafíos y sacrificios”.

De igual forma, dio continuidad a la campaña fabricada por la CIA y el Departamento de Estado, sobre la inventada “represión” contra los “opositores”, algo que nadie que visita a la Isla ve, ni la reaccionaria jerarquía católica afirma, como tampoco lo ratifican las decenas de agencias de prensa internacionales acreditadas en Cuba, muy distinto a las verdaderas represiones que ejecutan los gobernantes de Chile, Ecuador, Argentina y recientemente los militares bolivianos, a las órdenes de los yanquis, sin recibir una sola condena.

Esta cruzada mediática es la misma que se puso en marcha en 1959 y reforzada en 1961 cuando el presidente J. F. Kennedy aprobó la Operación Mangosta, en la que se expone:

“El Departamento de Estado preside el grupo de Operaciones Psicológicas Interagencias que se reúne semanalmente; la Agencia de Información Nacional (USIA) distribuye cualquier información del Gobierno y genera información “gris” no oficial (5 millones de historietas y miles de libros en idioma español sobre Cuba y distribuidos en América Latina). La CIA aprueba la información conveniente para los canales “grises” y psicológicos encubiertos (la radio, la mensajería hacia Cuba y la distribución dentro de Cuba)”

La información “gris” consiste en elaborar una noticia verdadera y dos falsas para hacerlas creíbles.

El pasado mes de septiembre 2019 fueron expulsados dos diplomáticos cubanos acreditados en la misión de la ONU, y Mike Pompeo, secretario de Estado y ex director de la CIA, a través de un comunicado oficial señaló: “la decisión fue tomada debido a que los dos representantes de la Isla, intentaron realizar operaciones de influencia contra Estados Unidos y abusar de sus privilegios de residencia”.

En ese marco, la vocera del Departamento de Estado, Morgan Ortagus, confirmó en su cuenta de Twitter que “el cuerpo diplomático cubano ante la ONU deberá permanecer solamente en Manhattan, Nueva York, en donde se localiza la sede del organismo”.

Al respecto el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, afirmó: “Cuba responderá de manera apropiada y oportuna y reiteró que estas decisiones de Washington son acciones injustificadas e ilegítimas sobre la base de calumniar a los diplomáticos cubanos y a su misión ante la ONU”.

Consideró que: “el Departamento de Estado establece un precedente peligroso para las relaciones diplomáticas y el derecho internacional y que con ello busca provocar una escalada diplomática que lleve a la ruptura de relaciones bilaterales y al cierre de las respectivas embajadas”, las que fueron reabiertas en 2015 durante la Administración de Barack Obama.

Las acciones de la encargada de negocios demuestran la prepotencia yanqui y quizás se piense que es intocable, pero tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe.

Ella y sus jefes deben leer a Martí para comprender que:

“Debe hacerse en cada momento, lo que en cada momento es necesario”

Regresan los golpes militares en América Latina.


Por Arthur González.

Desesperados por eliminar de raíz todo vestigio de nacionalismo, soberanía y desobediencia ante sus órdenes, Estados Unidos no ha tenido otra opción que desempolvar los golpes militares, para intentar imponerse a la fuerza sobre gobiernos que levantan las banderas de la libertad e independencia en Latinoamérica.

Ante el fracaso de su política contra Venezuela, aplicaron la vieja y sangrienta fórmula contra el presidente constitucional Hugo Chávez, para lo cual contaron con el apoyo inmediato de algunos países europeos que se declaran “democráticos”, pero el tiro le salió por la culata, al no tomar en cuenta al pueblo que respaldó a su presidente, hasta regresarlo al palacio.

La OEA, desprestigiada y fiel servidora de su amo, ni habló para condenar el golpe militar, como tampoco lo hizo cuando Juan El Títere Guaidó, junto a Leopoldo López, sirvieron de pantalla al nuevo golpe militar contra el presidente Nicolás Maduro, electo por el voto popular. La Unión Europea no reprobó la acción, al contrario, arreció sus sanciones contra Venezuela, como muestra evidente de su subordinación a Washington.

La puñalada a la democracia popular la dio el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, al enfrentar al ejército con el pueblo con una brutalidad descomunal, para acallar los reclamos de quienes sufren las consecuencias de la aplicación de una economía neoliberal, por mandato del Fondo Monetario Internacional, ídem Estados Unidos.

Los hechos que viven hoy los chilenos son idénticos a los que ejecutó la dictadura militar de Augusto Pinochet, quien derrocó al presidente Salvador Allende, mediante una Operación de la CIA y el Departamento de Estado yanqui, para impedir que un presidente socialista imitara las acciones de soberanía nacional de Cuba.

Los cientos de miles de asesinados, desaparecidos y torturados por esa tiranía, nunca recibieron el repudio de la Casa Blanca, no hubo ruptura de relaciones, ni guerras económicas, comerciales y financieras contra Pinochet, vivió felizmente e impuso una constitución al deseo de Washington

Hoy, Sebastián Piñera goza del apoyo pleno de los yanquis y no hay una sola declaración de la Unión Europea, la Comisión de Derechos Humanos ONU ni de la OEA, en contra de sus asesinatos, cientos de detención arbitrarias, adolescentes y jóvenes heridos por las balas del ejército que reprime con saña a pacíficos chilenos que piden una vida mejor.

La alta jerarquía de la Iglesia Católica ecuatoriana y chilena se ha quedado muda, sin embargo, para acusar a Venezuela y exigir libertades en Cuba tiene incontinencia verbal.

Ahora lo sucedido contra el mandatario Evo Morales, demuestra lo que alertaba Ernesto Che Guevara, que “al imperialismo no se le puede dar ni un tantico así”.

Ellos no respetan soberanía nacional, ni libertad de pensamiento y menos democracia. La de ellos es sobre la base de represión y sangre para amedrentar a los pueblos.

La Operación desarrollada por la CIA y el Departamento de Estado, contra el presidente Evo Morales, estaba avisada. La oposición ecuatoriana estuvo asesorada desde el inicio del proceso eleccionario, por oficiales de la CIA, bajo manto diplomático, desde la misión estadounidense en La Paz. Oficiales de esa Agencia, con diferentes coberturas, campearon a sus anchas por Bolivia, como realizan en todo el mundo los No Official Cover, NOC, para no evidenciar a sus “diplomáticos”.  

La OEA se relamió los bigotes al ser designada por Evo Morales, para ejecutar la auditoría de las elecciones, algo que bien pudo asesorarle algún agente CIA reclutado dentro de su equipo de trabajo, pues se sabe perfectamente que Luis Almagro es uno de los cientos de colaboradores secretos, que poseen en Latinoamérica para penetrar los movimientos sociales, como le orientaron cuando trabajaba con José Mujica, ex miembro del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros.

Sabiendo que Evo ganaría las elecciones a pesar de la cruzada mediática desarrollada por la prensa y las redes sociales, debido a los avances económicos y sociales alcanzados durante los años de sus mandatos, comenzaron el golpe militar con las declaraciones públicas de sus contrincantes de derecha, de: “no reconoceremos los resultados”.

Los altos mandos militares, formados en academias yanquis, fueron reclutados uno a uno, mediante dinero y ofertas jugosas, lo mismo que hicieron antes del golpe militar de Pinochet.

El mecanismo de la Operación CIA estaba listo para ejecutar cada tarea aprobada en Washington, algo muy parecido a la Operación Mangosta contra la Revolución cubana, aprobada por el Grupo Especial Ampliado del Consejo de Seguridad, en febrero de 1962, la cual incluida actos provocativos para justificar una invasión con el ejército norteamericano.

Carlos Mesa Gispert, ex presidente de Bolivia y Francisco Camacho, líder del Comité Cívico de Santa Cruz, son las caras visibles del golpe militar, pero quien gobierna hoy en el país es el alto mando militar, quienes colocaron la banda presidencial a la senadora opositora Jeanine Áñez, a pesar de no ser aprobada por la mayoría del legislativo, pero sí el visto bueno de la CIA.

Así funciona la democracia que imponen los yanquis ante su impotencia de no poder derrocar los deseos del pueblo.

Una imagen bien definida, evidentemente contemplada en la Operación CIA en Bolivia, la dio Stanislaw Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de Santa Cruz de la Sierra, polaco, nombrado por el Papa San Juan Pablo II, quien en su homilía calificó el 12 de noviembre 2019, como “un día histórico para el país, por ser la resurrección de una nueva Bolivia”; y añadió:

Gracias por recuperar la democracia. Gracias Santa Cruz por pacificar a nuestra nación y a nuestra ciudad. Gracias por el sacrificio a lo largo de los paros y los bloqueos. Gracias a los policías y a las fuerzas armadas, y gracias a los jóvenes de Santa Cruz y Bolivia. Gracias por su testimonio, fortaleza y valentía y por su entrega, porque ustedes luchaban por su presente y futuro”.

Todo encaja y por eso el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, en el contexto de la Sesión Especial del Consejo Permanente, solicitó a la Conferencia Episcopal Boliviana, “guiar el proceso de pacificación constitucional en Bolivia”.

Significativo resultó que Francisco Camacho, sin ser molestado por el ejército, ingresó al Palacio de Gobierno de La Paz y depositó una Biblia, pocos minutos antes del anuncio de dimisión de Evo.

Una vez culminada esas etapas de la Operación, Mike Pompeo, ex director de la CIA y secretario de Estado, declaró que, con el fin de restaurar la credibilidad del proceso electoral, “todos los funcionarios del Gobierno y los funcionarios de cualquier organización política implicada en las elecciones defectuosas del 20 de octubre, deben hacerse a un lado del proceso electoral”.

Vergüenza histórica para los que apoyan a los yanquis en este nuevo golpe militar que pisotea la voluntad de los pueblos y mancha de sangre inocente a Latinoamérica, sin recibir la justa condena de aquellos que levantan su voz contra gobiernos verdaderamente democráticos y luchadores por el bien de sus ciudadanos.

Por esa razón, José Martí expresó:

“Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber, puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo, de impedir a tiempo con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

 

La soledad del imperio.


Por Arthur González.

Estados Unidos tiene dinero, tecnología, poderío militar, pero eso no basta para lograr que el mundo lo apoye en su criminal y despiadada guerra económica, comercial, financiera y biológica, contra una pequeña Isla, la que no posee medios que afecten la seguridad nacional del imperio, aunque su rebeldía y resistencia para defender la independencia y soberanía, hayan enfermado de los nervios a todos los presidentes norteamericanos durante los últimos 60 años.

Dwight Eisenhower fue el primer presidente que mostró síntomas profundos de alteración nerviosa, al no poder impedir el triunfo de la Revolución encabezada por Fidel Castro, como expuso en la última reunión del Consejo de Seguridad Nacional, celebrada el 23 de diciembre de 1958, donde el entonces director de la CIA, Allen Dulles, expresó: “Debemos evitar la victoria de Castro”, recibiendo la aprobación del Presidente quien respondió: “ Tengo la esperanza de lograr una tercera fuerza que crezca en fortaleza e influencia, si se organiza alrededor de un hombre capaz, pertrechado con financiamiento y armamentos”.

Al comprobar como Fidel Castro entraba triunfante en la Habana, aclamado por el pueblo, Eisenhower tomó la decisión de trabajar rápidamente en su derrocamiento, ordenándole a la CIA diseñar planes secretos, conociéndose que el 14 de abril del propio año 1959, se elaboró el primero de una larga lista de planes y operaciones especiales, incluidos los de asesinatos al propio Fidel Castro, como consta en el memorando para el director de la CIA, fechado el 11 de diciembre de 1959 y confeccionado por J.C. King, quien en ese entonces era el Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la Agencia.

En abril 1960, Lester Mallory, entonces sub secretario de Estado para el Hemisferio Occidental, proponía en un informe secreto:

“[…] El único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno…”

Es así como Eisenhower inicia las primeras medidas de presión económica contra Cuba y el 3 de enero de 1961, días antes de dejar su puesto al electo presidente J.F. Kennedy, rompe las relaciones diplomáticas.

Kennedy asume el plan aprobado de la fracasada invasión mercenaria contra Cuba y ante la derrota sufrida, crea el Grupo Especial Ampliado del Consejo de Seguridad, para diseñar acciones con el propósito de destruir a la Revolución cubana.

Es Kennedy quien aprueba la Operación Mangosta, el 18 de enero 1962, en la cual se plasma, entre las 32 tareas, la guerra económica para ahogar a todo un pueblo, donde se dice textualmente:

La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen…”

Para legalizar dicho Programa secreto, JFK, aprueba el 6 de febrero 1962, el “Decreto N0 3447, 27 Resolución Federal N0 IO85, Embargo sobre el comercio con Cuba”.

El argumento en el cual se basa ese Decreto, fue:

“El actual Gobierno de Cuba es incompatible con los principios y objetivos del Sistema Interamericano…”

“Considerando: Que los Estados Unidos, de acuerdo con sus obligaciones necesarias para promover la seguridad nacional y hemisférica mediante el aislamiento del actual Gobierno de Cuba, y, por lo tanto, reducir la deriva de su alineamiento con las potencias comunistas”:

“Por cuanto: Yo, John F. Kennedy, Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica”, […] Proclamo el embargo sobre el comercio entre los Estados Unidos y Cuba” […]

La esperanza de que el pueblo cubano no apoyara a la Revolución y se lanzara a las calles, culpando al sistema socialista de sus penurias, a partir de las campañas de guerra psicológica estructuradas por la CIA, como propone la Operación Mangosta, no dieron resultados, y pasados 60 años los cubanos y cubanas saben perfectamente quien es el verdadero responsable de las carencias materiales que padecen, desde hace más de medio siglo.

Documentos desclasificados de la CIA, permiten conocer sus consideraciones al respecto, como el que expresa:

El principal objetivo de los Programas Encubiertos contra Castro, es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba respecto a América Latina y el mundo libre…Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica”.

¿Habrá leído ese memorando el actual subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Michael G. Kozak?, antes de escribir mensajes en su cuenta de Twitter, donde afirmó:

La responsabilidad por los fallos de la economía en la Isla es por la mala gestión económica del régimen”. “La mala administración del régimen de Castro y no las sanciones de Estados Unidos es responsable por la escasez de alimentos en Cuba”.

Al mundo no le quedan dudas de quién es el único culpable de la situación económica cubana, a lo que se suma la guerra financiera, que impide criminalmente todas las transacciones bancarias desde y hacia Cuba, a fin de que no pueda comprar alimentos, materias primas, maquinarias, equipos médicos y medicinas, piezas de repuesto, ni efectuar los pagos que adeuda y menos aún cobrar las ventas que realiza.

Solo durante los 8 años de la administración del presidente Barack Obama (2009-2016), las multas impuestas a la banca internacional por trabajar con Cuba, ascendieron a 47, por violar las regulaciones contra Cuba, y el monto de las misma alcanzó la suma de 14 mil 404 millones 358 mil 605 dólares.

Por esas razones, año tras año el mundo vota a favor de Cuba en las Naciones Unidos, porque no es un “embargo” bilateral como quieren aparentar los yanquis, es una persecución implacable contra todos los que pretendan hacer negocios con la Isla, sean estadounidenses, miembros de la Unión Europea, de Asia, África, o de América Latina.

Triste papel debe jugar el diplomático yanqui ante la Asamblea General de la ONU cada año, pues sabe de ante mano que las mentiras que le dan a leer, son rechazadas por la inmensa mayoría de las naciones allí representadas.

Los pretextos de Estados Unidos para justificar el Bloqueo, como los relativos a las fabricadas mentiras de “detenciones arbitrarias” en Cuba, solo le bastaron para alcanzar el respaldo de 3 países, en contraposición con los 187 que apoyaron el documento presentado por el canciller cubano, porque la verdad es que en Cuba no existe un asesinado, torturado o desaparecido, como sucede en países con los que Estados Unidos mantiene excelentes relaciones y cooperación.

Por eso José Martí afirmó:

“La verdad como el sol, ilumina la tierra a través de las nubes”.

 

 

 

 

¿Alzheimer o mala entraña?


Por Arthur González.

Quizás la edad, el odio y la frustración que sufren en Estados Unidos los enemigos de la Revolución cubana, les provoque el olvido de sus fracasadas campañas de 60 años, acusándola con inventadas violaciones de los derechos humanos.

Lo más reciente del hit parade made in USA, es la detención del asalariado José Daniel Ferrer y sus compinches, a quienes pretenden santificar a toda costa, cuando en realidad se conoce fehacientemente que son grandes pecadores, para decir con más elegancia que son redomados delincuentes.

La gritería formada recuerda a otras parecidas a las que también se sumaron el Departamento de Estado y varios organismos internacionales, que al final se tragaron la lengua al darse cuenta que sus reclamos de libertad eran sobre verdaderos bandidos, que en Miami quisieron convertir en “víctimas”, a pesar de sus amplios antecedentes penales.

Es cierto que los años pasan rápido y las múltiples historietas construidas por los enemigos de Cuba van quedando en el olvido, pero ahí permanecen para recordarles sus defensas sobre algunos mentirosos y delincuentes, que nunca han sido perseguidos políticos.

No se acordarán los yanquis que, en abril del 2014, el arzobispo de Miami, Thomas G. Wenski, se atrevió a pedirle a sus feligreses durante su homilía el 20 de abril, en la ermita de Nuestra Señora de la Caridad, que hicieran oraciones especiales por una delincuente común nombrada Sonia Garro y para su esposo Ramón Alejandro Muñoz, conocido como “Cocorio”, detenidos en Cuba el 18 de marzo de 2012 por homicidio en grado de tentativa.

El matrimonio en cuestión, después de la ingestión de bebidas alcohólicas consumidas por “Cocorio, lanzaron cócteles molotov desde el techo de su vivienda, contra oficiales de la policía que acudieron a poner orden, ante solicitud de los vecinos por sus constantes escándalos.

Al reclamo por aquellos “disidentes” se sumó el obispo Richard Pates de Des Moines, presidente del Comité de Justicia y Paz Internacional de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, quien al conocer la verdad sobre los antecedes del matrimonio, debe haber estado orando varios meses, como penitencia por mentir y acusar falsamente a Cuba.

Pero ahí no paró la situación, envenenada por Berta Soler, de las denominadas “damas” de blanco, Roberta Jacobson, Subsecretaria de Estado para el hemisferio occidental, también se unió al reclamo por dichos bandoleros, arrastrada por las mentiras de la campaña anticubana de convertirlos en “opositores al régimen” y en “activistas políticos”, al estilo de muchos de los que “huyendo del comunismo” salieron de Cuba por el puerto del Mariel y al arribar a Miami, fueron calificados como excluibles por las autoridades norteamericanas.

Es posible que la Sra. Roberta lo hiciera impulsada por las declaraciones de la entonces congresista Ileana Ros, quien abogó a favor de la libertad de ellos, en el pleno de la Cámara de Representantes, como hizo el 21 de mayo 2015 en su cuenta de Twitter.

Los ejemplos son demasiados para perder el tiempo, pero la defensa que hacen actualmente a favor de Ferrer, irá a parar al mismo lugar de las efectuadas por Sonia y el “Cocorio”, como las que hicieron años atrás por el inventado grafitero “El sexto”, cuando enviaron a La Habana a una abogada del Departamento de Estado, especialista en derechos humanos que viajó a Cuba con visa de turismo, para defenderlo.

Hoy “El sexto” está acusado en Miami de violencia doméstica y nadie reclama por su libertad, porque la vida demostró que realmente es un drogadicto y delincuente sin la menor pizca de artista, como quisieron hacerle creer a muchos incautos, a pesar de las denuncias de Cuba.

Se habrán olvidado de la famosa “Huelga del Aguacate”, protagonizada por la vetusta Martha Beatriz Roque Cabello, en la que le hizo creer a todos que estaba moribunda en fase final, siendo visitada a toda carrera por una diplomática yanqui y hasta por la diplobloguera de Washington, Yoani Sánchez Cordero, quienes hicieron el ridículo al verla en la TV cubana, recibiendo alimentos de un vecino que los pasaba por una ventana, burlándose de todos en busca de protagonismo y dinero.

A inicios de año 2013, José Daniel Ferrer García, se declaró “en huelga de hambre” con el pretexto de exigir la “liberación inmediata y sin condicionamientos”, de empleados del grupúsculo que dirige y financia. En aquella fecha el Arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García Ibáñez, se comprometió a mediar en la “crisis”.

¿Cómo terminó el show? Muy parecido al de Martha Beatriz, pues todo era puro teatro.

La manipulación de los que llevan 60 años tomándose la leche de la vaca yanqui, tienen que inventar represiones y violaciones de los derechos humanos en la Isla, para poder justificar los miles de dólares que reciben mensualmente por sus acusaciones falsas, como parte de esa guerra psicológica implacable que llevan a cabo los especialistas de la CIA, que cobran jugosos salarios.

Lo triste del tema es que ninguna de las personalidades mencionadas, ni de las organizaciones que atacan a Cuba, han reclamado la libertad de los miles de detenidos y muertos en Ecuador, Chile, Honduras, Argentina, Colombia y Panamá, producto de las represiones brutales acontecidas en esos países, durante las protestas populares contra las medidas neoliberales impuestas por el sistema capitalista, ese que no brinda mejorías al pueblo, le hace la vida más dura a los que pierden sus empleos y no les alcanza el dinero para pagar la vivienda, el agua, el gas, s seguros médicos y la educación de sus hijos.

Sabiduría la demostrada por José Martí cuando dijo:

“Es criminal querer forzar la opinión pública”

 

 

 

 

 

Lo que les duele a los yanquis.


Por Arthur González.

A Estados Unidos no le importan los muertos, los heridos, los torturados ni los detenidos por las fuerzas represivas de Ecuador, Chile, Colombia, Honduras y otros países latinoamericanos que reprimen salvajemente al pueblo, durante protestas pacíficas contra las medidas neoliberales impuestas por sus gobernantes, presionados por el FMI y Washington.

No hay una sola declaración de condena del Departamento de Estado o de la Casa Blanca ante esos crímenes, algo bien diferente a las cruzadas mediáticas fabricadas contra Venezuela, Nicaragua y Cuba, acusándolas de reprimir la libertad de expresión, pensamiento y otras similares para satanizar a sus gobernantes, solo por no someterse a los dictados de Estados Unidos.

Los yanquis llevan años reuniéndose con los llamados “opositores” provenientes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, con el fin de entrenarlos en actos provocativos para desestabilizar a sus gobiernos, además de destinar sumas millonarias canalizadas a través de la CIA, algunas ONG y Fundaciones creadas con ese objetivo; pero cuando son las fuerzas de izquierda las que se congregan, ahí mismo cunde el pánico y comienzan las condenas y mentiras para desprestigiarlas.

Como les duele observar el éxito del Encuentro Antimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo, convocado por el Instituto de Amistad con los Pueblos, en La Habana, del 1ro al 3 de noviembre 2019,  con la asistencia de mil 200 representantes de organizaciones sociales y partidos políticos de izquierda de numerosos países del mundo, quienes se costearon su viaje a Cuba, contrario a los millones que erogan los yanquis en los eventos que organizan con los llamados “disidentes”.

En dicho encuentro los oradores denunciaron el acoso de Estados Unidos contra Cuba y Venezuela, el incremento de medidas de guerra económica, comercial y financiera que imponen con el propósito de matar por hambre y enfermedades a sus pueblos, para después culpar al sistema socialista de ser responsable de las carencias materiales.          También exigieron la libertad de Luis Ignacio Lula, celebraron la victoria del dúo Alberto Fernández y Cristina en Argentina y Evo Morales en Bolivia, y se reclamó la independencia de Puerto Rico.

Washington y la desprestigiada OEA, su apéndice principal para sus acciones en América Latina, acusan a Cuba por el apoyo a Venezuela, trastocando las misiones médicas, educativa, deportiva, cultural y agrícola, en tropas militares, algo que todos saben que es falso, por ser una más de las elaboradas en su vieja y fracasada guerra psicológica.

Sin embargo, cuando los yanquis y algunos de sus aliados organizan reuniones de preparación a los elementos contrarrevolucionarios, financian sus boletos de avión, hoteles, transporte, alimentación y viáticos, hay que aceptarlo, porque ellos se sienten los dueños del mundo.

Recientemente en Miami, con la presencia del senador Marco Rubio y el agente CIA Luis Almagro, secretario general de la OEA, se reunieron para atacar a Cuba y a Venezuela, y debatir nuevas tácticas para destruir sus procesos políticos y sociales con la mayor desfachatez, mostrando total injerencia en los asuntos internos de naciones soberanas.

El conclave bajo el nombre de “Pasos de Cambio”, se efectuó el 25 de octubre 2019, en la llamada Torre de la libertad en Miami, donde Almagro afirmó: “Es necesario ratificar la llamada -hoja de ruta- para derrocar el sistema socialista de Cuba e instaurar nuevamente el capitalismo”.

Lo que buscan es reforzar el apoyo del gobierno estadounidense al Acuerdo por la Democracia en Cuba y denunciar la “ilegitimidad” del nuevo gobierno presidido por Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

No son nuevos esos eventos, desde hace años utilizan a la Fundación Friedrich Ebert (FFE), la más grande y antigua de las fundaciones políticas alemanas, creada por el Partido Socialdemócrata Alemán, dedicada a “promover la socialdemocracia y el socialismo democrático, el respeto a la voluntad democrática, el pacifismo, el Estado de Derecho, el compromiso sociopolítico y el entendimiento entre los pueblos a nivel mundial”.

En ese sentido la FFE, se interesa por formar “líderes para el cambio”, idéntico propósito al que persigue Estados Unidos en Cuba y para lo cual en el 2009 la entonces Sección de Intereses en La Habana, lanzó un programa de becas para preparar “líderes comunitarios”, replicado en el 2015 por la organización World Learning Inc., con sede en Washington, con un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano”, igual al propuesto en 2017 por  la organización Líderes Sociales, para “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”.

Un diseño idéntico fue convocado hace algunos años por la Fundación Friedrich Ebert, bajo el nombre de “Agentes de Cambio”, con el propósito de formar políticamente a jóvenes, teniendo como base la libertad, la justicia, la solidaridad y contribuir a la preparación de nuevos cuadros, para que puedan accionar políticamente en la redefinición de un proyecto sociopolítico nacional, transformador y democrático.

Esos programas persiguen cambiar el pensamiento de izquierda por la social democracia, pero no son criticados por la OEA, al ser creados por ideólogos yanquis para desmontar las ideas revolucionarias en Latinoamérica.

Si Cuba o Venezuela reúnen a los movimientos de izquierda, Estados Unidos declara que “quieren subvertir al mundo”, contrario al apoyo que brindan a los celebrados por ellos para ganar la mente de los jóvenes, mediante la subversión ideológica.

Precisamente ese es el papel que juega la Fundación Friedrich Ebert, sobre algunas sociedades para ejecutar una “transición” de sistema, algo detallado por el ex agente de la CIA, Philip Agee, durante una entrevista a la revista Zona Cero, en marzo de 1987.

Philip Agee reveló como la CIA cuida con atención a las fundaciones de los partidos políticos alemanes, principalmente a la Friedrich Ebert Stiftung, del Partido Socialdemócrata y la Konrad Adenauer Stiftung, de los democristianos, ambas fundaciones establecidas en los años cincuenta y utilizadas para canalizar el dinero de la CIA, como parte de sus operaciones “construcción de la democracia”.

Los requisitos exigidos por la FFE para su programa “Agentes de Cambio”, son:

Tener entre 18 y 30 años. Ser graduado de bachillerato. Participar de una organización social y/o política. Estar comprometido con un accionar democrático para lograr las transformaciones políticas y sociales que el país necesite. Diseñar e implementar un proyecto que impacte en su organización o comunidad.

Tales parámetros coinciden con los exigidos por la Sección de Intereses de Estados Unidos en los dos planes de becas ofertadas en la Habana en 2009:

Tener menos de 25 años, ser graduado de bachillerato y estar estudiando en la Universidad, poseer trayectoria de liderazgo en actividades educaciones o comunitarias.

Para el otro plan los requisitos eran:

Tener menos de 25 años, ser graduado de bachillerato o técnico medio superior y experiencia laboral relevante en el área académica escogida.

“Casualmente”, del 21 al 27 de octubre 2019, cinco representantes de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, visitaron la ciudad de Berlín invitados por la Fundación Friedrich Ebert, con el objetivo de intercambiar experiencias con jóvenes locales, entre estos la organización de la juventud del partido socialdemócrata alemán (Jusos in der SPD), sobre las perspectivas y los desafíos que enfrenta la juventud en ambos países.

Recordamos que en 1999 el contrarrevolucionario Elizardo Sánchez Santa Cruz-Pacheco, fue recibido en la Fundación Friedrich Ebert, como parte de su preparación para su accionar subversivo contra la revolución cubana, como hicieron Oswaldo Payá, Dagoberto Valdés y Yoani Sánchez.

Ninguna de sus operaciones subversivas da resultado y la prueba es que Cuba resiste soberanamente el accionar yanqui, sin reblandecerse ideológicamente, porque como afirmó José Martí:

“Con los oprimidos hay que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores”.

Cuba: un bloqueo criminal que debe terminar.


 

Por Felipe Ciprián.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social y  jefe de redacción de Listín Diario, en República Domincana.

El bloqueo financiero y del comercio que por más de 50 años ha impuesto Estados Unidos contra Cuba de forma unilateral y sin que represente nunca la opinión mayoritaria de la comunidad internacional, pervive en el tiempo y se agrava, como dedo acusador contra su patrocinador, porque nada justifica semejante acoso extraterritorial contra una isla antillana que no amenaza a nadie.

Cuando Estados Unidos impuso el bloqueo inicialmente, lo hizo para tratar de asfixiar y revertir la Revolución popular que liquidó una de las dictaduras más corruptas y asesinas del Caribe, la de Fulgencio Batista, cuyas fuerzas represivas eran armadas, asesoradas y provistas por el mismo Estados Unidos.

En aquellos años de Guerra Fría, el pretexto era que como Cuba se había constituido en un bastión importante y un país solidario e internacionalista al lado de los pueblos de América Latina que luchaban contra las dictaduras militares y el saqueo de los recursos de la región por parte de las grandes corporaciones extranjeras, había que derrotarla para que no “exportara” su Revolución.

Era un contexto diferente y un pretexto que compartían líderes militares latinoamericanos adiestrados en las escuelas de mando de Estados Unidos que les inculcaron que la seguridad nacional era lo más importante, olvidando que la misión de los militares, desde la Independencia hasta siempre, es proteger a su pueblo y defender, incluso con su vida, la soberanía frente a los agresores externos.

Pedían aislar a Cuba para que no exportara guerrillas de jóvenes latinoamericanos que se proponían insurreccionar los pueblos y desestabilizar gobiernos “legítimos” que en la mayoría de los casos eran dictaduras sostenidas por la fuerza.

Ahora resulta que a Cuba no se le acusa de exportar guerrillas, sino de dar apoyo para sostener a gobiernos legítimos, salidos de las urnas y no de los cuartelazos militares, como es el de Venezuela.

Se han invertido los roles: Cuando Estados Unidos inspiraba y apoyaba golpes de Estado como el perpetrado contra Salvador Allende en Chile, el 11 de septiembre de 1973, a Cuba se le acusaba de promover la subversión.

Ahora que Cuba apoya, aunque sea políticamente y con sus médicos, a gobiernos legítimos, votados por la mayoría de los ciudadanos y respaldados por sus fuerzas armadas, como sucede en Venezuela, Estados Unidos se ocupa de desestabilizarlos, de apoyar de todas formas la subversión y de amenazar con la agresión militar después que ha ejecutado el golpeo a su economía y saboteado sus servicios de salud, de electricidad, su sistema bancario y su comercio.

Sogas al cuello

Lo que resulta increíble es que, en un mundo caracterizado por la globalización del comercio, del financiamiento y la inversión, de las migraciones masivas en forma de turismo o de permanencia, con tecnologías disponibles para la información y la comunicación en tiempo real, la nación más poderosa del mundo bloquee y trate de asfixiar a una pequeña isla antillana que no representa amenaza para nadie.

Peor aún: después de que Estados Unidos y Cuba restablecieron sus relaciones diplomáticas por reconocer que el bloqueo era inútil para torcer el rumbo político de la Revolución cubana y que solo aportaba sufrimiento al pueblo cubano, el gobierno de Donald Trump mantiene las relaciones diplomáticas, pero aprieta la soga a todos los cubanos.

En los últimos dos años, lo que está haciendo el gobierno de Trump contra los cubanos no tiene punto de comparación: Sanciona y presiona a bancos y empresas de todo tipo para que no hagan negocios con Cuba y si los hacen, los sanciona.

Pero aún más, impone restricciones para que cruceros y líneas aéreas no lleguen a puertos cubanos, lesionando la industria del turismo que es la que genera una parte importante de las divisas de la economía cubana.

Lo que acaba de hacer el gobierno de Estados Unidos al limitar solo al aeropuerto internacional “José Martí”, de La Habana, la llegada de aeronaves procedentes de su territorio, es una agresión directa tanto a Cuba como a las propias aerolíneas norteamericanas que arribaban a nueve aeropuertos en la mayor de las Antillas.

El derecho al libre tránsito, solo sujeto a las leyes, se está cercenando para millones de turistas de Estados Unidos y para familiares de cubanos que estando en Norteamérica, no rompen sus vínculos con su patria y con su pueblo.

Limitar la cantidad de dinero que una persona pueda enviar a sus familiares o amigos en Cuba, por puros motivos de agredir a un gobierno que no les simpatiza y a un pueblo que lo respalda, es una acción colectiva de crueldad e indolencia frente al mismo pueblo que suelen señalar que sufre graves precariedades de ingreso.

Lo peor del bloqueo, aparte del daño económico y financiero a todo un pueblo, es la política agresiva contra el sistema de salud cubano, que le impide adquirir medicamentos, equipos, materias primas, exportar productos de comprobada eficacia contra la diabetes y hasta el cáncer, que impide los intercambios científicos y compartir experiencias.

¿Qué ensañamiento más cruel? ¿Cómo se convierte a todo un pueblo en rehén y se le somete a semejante sufrimiento por diferencias políticas e ideológicas con su gobierno?

Voto en Naciones Unidas

En pocas horas la Asamblea General de Naciones Unidas pondrá en debate y votación una nueva petición para que termine ya el bloqueo contra Cuba.

Año tras año es casi consenso del mundo que ese tipo de agresión debe cesar y más aún en el caso de un pueblo que como el cubano, ha impuesto su marca en el mundo: envía médicos y forma médicos para ir a los lugares más recónditos a prestar servicio; manda sus rescatistas y su ayuda a todos los lugares del planeta donde hay desastres naturales, y despliega sus maestros para enseñar a los iletrados.

Si un pueblo con esos atributos, con la carga de antillanía y solidaridad, es agredido y bloqueado, pero no derrotado, ¿para qué persistir con ese tipo de villanía política, totalmente inútil, salvo para provocar penurias y maldades?

Cuando se discuta y se vote en Naciones Unidas, espero que el voto dominicano siga siendo resueltamente afirmativo contra el bloqueo, porque quienes mantienen esa ignominia contra Cuba, mantienen y protegen a regímenes sanguinarios, crueles, terroristas, como el de Arabia Saudí e Israel.

Arabia Saudí asesinó al periodista Jamal Khashoggi en su consulado de Estambul, Turquía, y Estados Unidos, en una decisión inexplicable, miró para otro lado; los mandarines saudíes tienen cuatro años destruyendo a Yemen con las armas y el apoyo occidental; Israel agrede, asesina y se apropia de las tierras de los palestinos y sirios, pero eso no motiva ni siquiera una condena verbal.

Aun en los casos de Arabia Saudí y de Israel, no se justifica imponer un bloqueo a esos pueblos porque sus gobernantes sean sanguinarios. ¡Menos contra Cuba!