Planifica mafia terrorista de Miami sabotear Cumbre de las Américas


Por Arthur González.

Integrantes de la mafia terrorista anticubana a en Miami, pretenden sabotear la Cumbre de las Américas en Lima. Para lograrlo preparan a un grupo de residentes en Estados Unidos, como si fueran representantes de la sociedad civil cubana, encabezada por Rosa María Payá, la cual tiene estatus de “refugiada política”, como cientos de esbirros de la dictadura de Fulgencio Batista, que huyeron de la justicia.

El libro The Corporation, recientemente publicado, relata acciones terroristas de los “refugiados políticos” ex miembros de la tiranía batistiana, lo que prueba quienes son en verdad esos cubanos que residen en Miami y se auto titulan representantes de la sociedad cubana, sin que ninguno participe del acontecer cotidiano de Cuba.

Rosa María, negoció su visa de “refugiada política” a cambio de participar en campañas diseñadas por Estados Unidos contra la Revolución cubana, donde acusan a sus autoridades de la muerte de su padre. Sin embargo, ella entra y sale de la Isla sin tener problemas, a pesar de organizar provocaciones.

Nombrada por los yanquis como presidenta de la Red latinoamericana de jóvenes, pretende participar en Lima como parte de la sociedad civil de Cuba, hecho que solo busca provocar a la delegación de la verdadera sociedad civil cubana que construye su país, a pesar de la guerra económica impuesta por Estados Unidos hace medio siglo.

La primera acción ejecutada el 28 de marzo del 2018, fue una misiva enviada desde Miami al Secretario General de la OEA, Luis Almagro, a nombre de la organización “coalición opositora al régimen castrista”, integrada por elementos terroristas “refugiados políticos” en EE.UU., trasladándole su “preocupación” por la invitación al presidente Raúl Castro, a la Cumbre.

Esos “refugiados políticos” dicen que representan a más de “65 organizaciones de dentro y fuera de Cuba”, algo vergonzoso porque en 59 años no han logrado nuclear al pueblo cubano en torno a esos que la CIA creó y financia para actuar contra la Revolución, la mayoría con antecedentes de terrorismo.

Informes de la embajada yanqui en la Habana, desmienten la existencia de tales organizaciones, como afirmó el jefe de esa Misión en un cable secreto, conocido por WikiLeaks, donde afirma:

“Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes tengan mucho impacto en los cubanos de a pie. […] Las encuestas informales que hemos hecho, muestran que las personalidades disidentes o sus agendas, son prácticamente desconocidas”.

Como bien afirma el representante yanqui, nadie en Cuba conoce esas “organizaciones” y por tanto no pueden auto definirse como delegados de la sociedad civil cubana.

Lo más reciente la campaña diseñada contra Cuba es la acusación de la fabricada “Red latinoamericana de jóvenes”, de que los órganos de la inteligencia cubana asistirán a la Cumbre de las Américas diciendo que son de la sociedad civil, algo para reírse.

Rosa María sabe que la delegación cubana, genuina representante de su sociedad, no le permitirá ninguna provocación ni asumir posiciones a nombre de Cuba, porque todos conocen que ella responde al dinero que le facilitan miembros de la mafia terrorista, como Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Marco Rubio, quienes la dirigen con el fin de construirle una imagen de representante de la juventud cubana.

Cuba no es victimaria, sino víctima de permanentes agresiones de Estados Unidos, historia bien conocida en Latinoamérica, que va desde la voladura del buque francés La Coubre en 1960, la fracasada invasión por Bahía de Cochinos, los incendios en centros comerciales, industrias, cines y teatros, bombas en embajadas cubanas en el exterior, guerra biológica para enfermar y matar, entre ellas la meningoencefalitis y el dengue hemorrágico, hasta la explosión en pleno vuelo de un avión civil cubano donde murieron 73 personas y su autor se pasea por las calles de Miami, por las mismas avenidas que transita ahora Rosa María, sin acusarlo de asesino.

Antes de conformar un espectáculo provocativo en Lima, ella y su “Red”, deberían exigirle al gobierno de Estados Unidos cesar la guerra económica diseñada para liquidar de hambre a los cubanos; pedirle a la Casa Blanca que detenga su persecución a la banca internacional por hacer transacciones con Cuba y que permita a los jóvenes estadounidenses visitar la Isla libremente, sin ser sancionados.

Quienes realmente son agentes del imperialismo son ellos, que reciben financiamiento y órdenes de oficiales de la CIA y otros supuestos “especialistas” del Departamento de Estados, para acudir a esa Cumbre a formar el caos y el enfrentamiento con la delegación oficial cubana.

Los yanquis se enferman al escuchar la voz fuerte y soberana de Cuba, esa que nunca han podido acallar a pesar de las cruzadas mediáticas plagadas de calumnias y que el tiempo se encarga de desmentir.

Los cubanos son gente de paz y amistad demostrado con su presencia en muchos países latinoamericanos, donde sus médicos, enfermeras, artistas, maestros y entrenadores deportivos, brindan sus conocimientos para salvar vidas y el alma de millones de personas que agradecen la ayuda humanitaria de un pueblo que no da lo que le sobra, sino que comparte lo que tiene.

Rosa María y otros secuaces de Miami, saben perfectamente que Cuba y sus amigos latinoamericanos no permitirá ofensas, irrespetos o provocaciones, y siguiendo el ejemplo de sus atletas en los Juegos Deportivos Centroamericanos en Jamaica en 1962, responderá adecuadamente ante cada acción, porque a la Patria hay que defenderla en cualquier escenario.

Por ese motivo afirmó José Martí:

“Cuando se sirve bien a la Patria, se tienen en todas partes muchos amigos”.

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¿Quiénes son los llamados “opositores cubanos” presentes en la Cumbre de Lima?


 

Por Arthur González.

Causa  lástima ver a un puñado de personas siguiendo órdenes de Washington contra Cuba, y dejarse calificar como “opositores” cubanos, solo para cobrar unos cuantos dólares.

En la era de Internet ya no se puede engañar a los pueblos y basta con leerse algunos de los cables secretos remitidos por la misión diplomática en La Habana, para saber que piensan sus funcionarios de esos supuestos “opositores”.

Al igual que en la pasada VII Cumbre de las Américas celebrada en Panamá, Estados Unidos sufraga los boletos de avión, hospedaje y la alimentación de los “opositores”, que son presentados como “verdaderos representantes del pueblo cubano”, algo que ni ellos mismos se creen.

Siguiendo dictados de quien les paga, hacen presión para que el Presidente cubano Raúl Castro, sea excluido de la reunión, algo que causa risa pues Cuba está presente desde la pasada Cumbre, por el reclamo de los países latinoamericanos que se oponen a la discriminación impuesta por Estados Unidos, desde que el Presidente William Clinton aprobó la creación de ese encuentro regional, con la finalidad de mantener su hegemonismo en la región.

La denominada “Asamblea de la Resistencia Cubana”, no es conocida en la Isla y menos representa al pueblo, ese que resiste desde hace más de medio siglo la cruel y despiadada guerra económica, que precisamente apoyan los llamados “opositores”, a pesar de que pretende matar por hambre y enfermedades a sus compatriotas.

Agencias de prensa oficialista que sirven a los intereses yanquis, denominan en sus despachos, “coalición de opositores”, algo que en 59 años no ha podido lograr Estados Unidos contra la Revolución, pues precisamente la desunión es lo que caracteriza a esa fabricada “oposición”, afirmado por los propios diplomáticos yanquis s en La Habana.

El llamado Directorio Democrático Cubano, DDC, fue fundado en 1990 en Miami, por elementos de la mafia terrorista anticubana, cuando soñaban que la Revolución cubana seguiría la misma suerte de los países de socialistas europeos y tomaron como línea de trabajo las doctrinas de los “golpes suaves” y protestas callejeras ideadas por Gene Sharp, bajo las directrices de la CIA y del Programa Democracia, impuesto por la extrema derecha estadounidense durante la administración de Ronald Reagan.

Ellos nunca han tenido apoyo interno en Cuba, son financiados por los servicios de inteligencia yanqui para sus campañas anticubanas, sin éxito alguno. Orlando Gutiérrez-Boronat, presidente y fundador de dicho engendro, está presente en Lima; nació en Cuba y emigró a Estados Unidos en 1971; califica al grupúsculo de ONG, a pesar de ser financiado con fondos provenientes del gobierno de Estados Unidos.

Su esposa, Janisset Rivero Gutiérrez, viajó a Santiago de Chile en 1996 durante la celebración de la VI Cumbre Iberoamericana, para ejecutar acciones de propaganda contra la delegación cubana.

Esos elementos enviaron una carta al secretario general de la OEA, Luis Almagro, para que exija al gobierno de Perú excluir a Cuba de la Cumbre, y sobre la misiva Luis Zúñiga, terrorista y miembro de la organización contrarrevolucionaria, afirmó:

“la carta expresa un mensaje claro y definido, sobre la coherencia que deber regir en la región y también un rechazo al miedo mostrado por líderes de Latinoamérica a la hora de pronunciarse contra Castro y Maduro”.

Pero ¿quién es Luis Zúñiga, al que quieren calificar de “ex preso político” en Cuba?

Nada menos que un terrorista, sancionado por delitos comunes, no políticos. Salió ilegalmente de la Isla en 1973 a través de la Base Naval en Guantánamo y al llegar a Miami fue reclutado por la CIA y enviado nuevamente a Cuba en 1974, con un grupo de infiltración armado para llevar a cabo actos terroristas, siendo detenido y sancionado.

Fue liberado y regresó a Estados Unidos.  En los años 90 planificó actos terroristas contra objetivos económicos cubanos y se integró a la Fundación Nacional Cubano Americana, donde llegó a ocupar cargos en su dirección hasta que en abril de 1994, en que fue separado por las divisiones internas, siempre están presentes entre los contrarrevolucionarios. Continuó vinculado a las actividades de corte violento. Renunció a la FNCA en agosto de 2001, incorporándose al también terrorista Consejo por la Libertad de Cuba, donde mantiene sus planes terroristas contra Cuba.

La Cumbre de Lima será empleada para llevar a la crema y nata de la contrarrevolución terrorista radicada en Miami, esa que vive a costa de la Revolución cubana, pues precisamente por sus acciones reciben altos salarios que les permiten mantener un buen nivel de vida, sin tener que trabajar muy duro.

Ya se anuncia la presencia de Rosa María Paya, quien juega con la muerte del padre a cambio de dinero y su estatus en Miami, haciéndose llamar “perseguida política”, pero mantiene residencia en La Habana sin confrontar problemas.

Otra de las “actrices” del espectáculo, al mejor estilo de Hollywood, será Silvia Iriondo, declarada como Presidenta de Madres y Mujeres contra la Represión (MAR), con vasta experiencia en esos escenarios, quien saldrá a escena adornada con perlas, marcando la diferencia con otras representantes contrarrevolucionarias que no provienen de su mismo estatus social.

El circo está en funciones, pero la prensa debería conocer o recordar, las afirmaciones del representante del gobierno yanqui en La Habana, quien en uno de sus memorandos informó:

“El gobierno de Cuba parece haber consolidado una posición de indiscutible autoridad a lo interno, vale la pena preguntarse qué hace la oposición política cubana y qué papel puede desempeñar en el futuro”. “…El Diálogo Nacional, de Oswaldo Payá, no ha hecho acciones importantes en meses”. “…Las personalidades disidentes o sus agendas son prácticamente desconocidas” “… Pese a sus afirmaciones de que representan a “miles de cubanos”, nosotros vemos muy pocas evidencias de ese apoyo”.

Ahora no lo acusen de comunista por decir la verdad, porque como afirmó José Martí:

“Las verdades reales son los hechos”

 

El Gobierno de Colombia se lamenta, pero los cubanos también.


Por Arthur González.

El Gobierno de Colombia a través de su Cancillería, emitió un comunicado el pasado 7 de marzo del 2018, lamentando la no admisión en Cuba del ex presidente Andrés Pastrana, quien pretendía participar en una provocación organizada por la mafia terrorista anticubana radica en Miami, consistente en recibir un inventado premio, que el pasado 2017 ya habían intentado ejecutar con la presencia del secretario general de la OEA, Luis Almagro.

Lastimosamente el Gobierno colombiano con ese gesto dio un espaldarazo a la política anticubana, sin tomar en cuenta que Colombia tampoco permite la entrada de extranjeros a su territorio para realizar ese tipo de acciones.

Peor aún, la cancillería de Colombia cierra los ojos ante las angustias que sufren muchos cubanos, para poder reunirse con sus familiares más cercanos residentes en Estados Unidos, los que tienen que hacer largas filas en las afuera del consulado colombiano en La Habana, e incluso hasta dormir en la calle, para alcanzar un turno a fin de presentar su solicitud de visa temporal y después esperar semanas para obtener la respuesta, la cual puede ser negativa.

Desde el pasado año 2017 el Departamento de Estado yanqui retiró todo el personal del consulado en La Habana y trasladó la atención de los cubanos a Colombia para visas de reunificación familiar, obligando a los aspirantes a viajar a Bogotá para las entrevistas en el consulado estadounidense.

A eso súmesele los requisitos que pide la cancillería colombiana para otorgar la visa, que van desde una cuenta bancaria en moneda dura, hasta información personal, algo que no exigen para los visitantes de otras nacionalidades, y hacen más difícil los trámites de los cubanos.

¿Por qué la Cancillería no asigna más personal a su consulado en La Habana, para agilizar los trámites que Estados Unidos impuso al seleccionar a Colombia como el país donde su embajada atenderá los casos de Cuba?

¿No le preocupa a Colombia que cientos de cubanos tengan que sufrir las consecuencias de una operación diseñada por los servicios de inteligencia de EE.UU., para afectar las frágiles relaciones diplomáticas con Cuba?

Evidentemente el Departamento de Estado presionó al gobierno colombiano para que se pronunciara a favor del provocador Andrés Pastrana, quien sí fue alertado por el consulado cubano de que no sería admitido en Cuba para ejecutar actos contra el estado, y menos aun portando un visado de turista, que internacionalmente es solo para actividades de placer y recreo.

El comunicado del Gobierno de Colombia expresa que “lamenta que sucedan este tipo de incidentes a colombianos que han sido amigos de países cercanos a nuestra nación”, lo cual es realmente hipócrita, pues quien tendría que asegurar eso es Cuba que es el país atacado, a pesar de la buena voluntad demostrada por años para que Colombia lograra un acuerdo de paz con la guerrilla.

Cuba es víctima, desde hace más de medio siglo, de una hostilidad permanente desde Estados Unidos, que va desde actos terroristas causantes de miles de muertos inocentes, invasiones militares, guerra económica y financiera, guerra biológica y mediática, unido a planes de asesinato a sus dirigentes, todo recogido en documentos hoy desclasificados que comprueban las verdaderas intenciones de Washington.

Los actores de ese terrorismo residen plácidamente en Estados Unidos y viajan libremente por Latinoamérica, incluso algunos han ingresado a Colombia sin confrontar problemas.

Antes de señalar al Gobierno de Cuba, Colombia debió pedirle disculpas por los actos que pretendía ejecutar el ex presidente Pastrana, a favor de la mafia terrorista anticubana de Miami, acciones que no se corresponde con las leyes internacionales y menos entre países que sostienen relaciones diplomáticas plenas.

Cuba es soberana e independiente y su pueblo no permitirá jamás provocaciones fabricadas en Estados Unidos, experiencia le sobra en el enfrentamiento a ese tipo de operaciones y más vale que aquellos que aceptan dinero y favores de los yanquis lo tenga siempre en cuenta.

Por eso José Martí afirmó:

“Cree mal quien cree que cobra por unos dineros el derecho de ser descortés”

 

Rosa María Payá un símbolo de anexionismo yanqui.


Por Arthur González.

Quienes desconocen la historia de Cuba y su anti imperialismo, pecan. Ese es el caso de Rosa María Paya Acevedo, joven que cambió su amor paternal por el dinero de los que quieren ver a su país sometido, especialmente los miembros de la mafia terrorista anticubana de Miami y la ultra derecha estadounidense.

Su padre ingeniero electro mecánico, siempre trabajó para el gobierno revolucionario, a pesar de ser cabeza del Movimiento Cristiano de Liberación, grupúsculo contrarrevolucionario al servicio de Estados Unidos, quien murió en un accidente de tránsito cuando viajaba junto al español Ángel Carromero, líder de la juventud del Partido Popular y el sueco Jens Aron Modig, miembro del Partido Socialcristiano sueco.

El auto fue rentado por Carromero, amante de conducir a exceso de velocidad, y por eso se salió de la carretera cuando se dirigía a la ciudad de Bayamo, provincia oriental Granma, estrellándose contra un árbol, muriendo Payá y el también “disidente” Harold Cepero.

El motivo del viaje era repartir 4 mil 500 dólares enviados por Esperanza Aguirre del PP, destinados a crear grupos políticos juveniles en Cuba.

Posteriormente, Rosa María contactó con diplomáticos estadounidenses en La Habana y aceptó fabricar una versión falsa de la muerte del padre acusando a la Revolución, a cambio de ser beneficiada con un visado de refugiados políticos para ella, su madre y dos hermanos.

Al llegar a Miami fue llevada de inmediato ante Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y el senador Marco Rubio, encargados de tejer la versión deseada de los hechos y fabricarle una imagen internacional, con el propósito de convertirla en una “líder juvenil” contra la Revolución.

Fue así como pudo visitar varios países latinoamericanos y ser recibida por presidentes y altos funcionarios gubernamentales, además de asistir al Parlamento europeo y ser atendida por representantes de partidos de derecha, como parte del diseño construido por Estados Unidos.

Para darle cierta relevancia que justificara sus viajes, le crearon el cargo de presidenta de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, permitiéndole recorrer parte de Europa y América Latina, cumpliendo el plan de trabajo trazado por especialistas yanquis en guerra psicológica y subversión.

Pero en la era de Internet es imposible ocultad la verdad y confundir a millones de personas que ven a diario sus estrechos vínculos con personajes de la mafia terrorista anticubana y políticos ultraderechistas, que responden a las órdenes del Departamento de Estado y la CIA.

Entre ellos está Luis Almagro, secretario general de la desprestigiada OEA, José María Aznar, ex presidente español al servicio de Estados Unidos y de Miami, Felipe González, viejo agente de la CIA denunciado por Alfredo Grimaldos, en su libro “La CIA en España”; la ex presidenta de Panamá Mireya Moscoso, quien liberó al asesino terrorista Luis Posada Carriles, autor de la voladora de un avión civil cubano donde murieron 73 personas, autor de actos terroristas en hoteles cubanos y miembro del equipo que planeaba asesinar a Fidel Castro durante un acto en la universidad de Panamá, y otros personajes con similares currículos.

Si esa es la persona que pretende que los jóvenes cubanos y el pueblo en general, la apoye para desmontar el socialismo, de antemano tiene garantizado el repudio total, porque la sangre inocente derramada no se le olvida a ninguno de los millones de cubanos dignos.

Para manchar aún más la imagen de Rosa María, le han orientado entregar un inventado premio con el nombre de Payá Sardiñas, a casi treinta exjefes de Estado y de Gobierno, bajo el pretexto de la falsa defensa de la democracia en la región.

Con solo leer sus nombres ya tienen asegurado el rechazo de millones de personas, pues todos poseen una larga historia cargada de acciones repudiables. Entre esos “galardonados” figuran:

Los expresidentes de Panamá Nicolás Ardito Barletta y Mireya Moscoso; José María Aznar y Felipe González, de España; Belisario Betancur, Andrés Pastrana, César Gaviria y Álvaro Uribe de Colombia; los mexicanos Felipe Calderón y Vicente Fox;
Miguel Ángel Rodríguez, Rafael Ángel Calderón y Laura Chinchilla de Costa Rica; del Salvador Alfredo Cristiani; el argentino Fernando de la Rúa; Osvaldo Hurtado de Ecuador; Luis Alberto Lacalle y Julio María Sanguinetti de Uruguay y de Bolivia Jorge Quiroga.

Como muestra de que son los yanquis quienes están tras la medida subversiva contra la Revolución cubana, aparecen como la cara visible de la idea, el dueño del reaccionario Diario Las Américas y el también venezolano Nelson Mezerhane.

Para los entendidos en la sucia política yanqui y conocedores de sus lacayos, no hay necesidad de más explicaciones, pues una joven cubana sin aval de ningún tipo, no es aceptada en esos ambientes, a no ser por indicaciones del Departamento de Estado, quien dirige el ministerio de colonias que conforman los funcionarios antes mencionados.

Estados Unidos nunca ha logrado obtener resultados en sus planes contra Cuba, precisamente porque no tiene personas con prestigio ni reconocimiento social, pero no hacen caso a sus propios diplomáticos en La Habana, cuando remiten a Washington informes secretos, donde afirman:

“Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes tengan impacto en los cubanos de a pie. Las encuestas informales que hacemos entre solicitantes de visas y refugiados, muestran que las personalidades disidentes o sus agendas son prácticamente desconocidas”.

Los yanquis no cesan de errar con el pueblo cubano, pues no obstante padecer una guerra económica, unida a la mediática, mantiene la unidad a sus ideas y a su independencia, porque como dijera José Martí:

“El pueblo está hecho de hombres que resisten y hombres que empujan”.

¿Por qué los yanquis no quieren elecciones en Cuba y Venezuela?


Por Arthur González.

Estados Unidos, antes exigía elecciones en Cuba y Venezuela, pero ahora se oponen a ellas bajo el argumento de que “no son democráticas”.

El motivo es que cuando soñaban con que los “opositores”, pagados con su dinero, iban a ganar, gritaban a los cuatro vientos que ambos países tenían que celebrar procesos electorales.

Ahora, conscientes de que ganarán dirigentes de izquierda, dicen que desconocerán los resultados porque no se ajustan a los parámetros que ellos establecen.

Sin embargo, hacen total silencio ante el fraude en las elecciones de México, donde escamotearon el triunfo al candidato del pueblo Manuel López Obrador; en Honduras violaron todos los preceptos democráticos; en Perú la corrupción llegó al punto extremo de reimponer al presidente acusado de actos de corruptela, quien firmó el indulto de Fujimori, a pesar de los crímenes cometidos.

De Brasil nada dicen, allí la libertad, la democracia y la opinión del pueblo se pisotearon abiertamente, para mantener a un presidente corrupto hasta la medula.

Esa es la democracia representativa que los yanquis pretenden imponerle nuevamente a Cuba y Venezuela, por eso se oponen a los sistemas populares que defienden los verdaderos intereses de sus pueblos.

La actual cruzada mediática desplegada por la prensa oficialista yanqui, unida a las presiones sobre la Unión Europea para que sancione a funcionarios venezolanos, las posiciones asumidas por la desprestigiada OEA, junto al fabricado Grupo de Lima que pretenden oponerlo a la CELAC, intentan deformar la realidad, e imponer una matriz de opinión contraria a los procesos electorales de los dos países, que poseen regímenes sociales mucho más democráticos que el estadounidense.

Venezuela ha impuesto record de elecciones democráticas con 22 en los últimos años, pero no son reconocidas por Washington debido a que la oposición no ha podido derrocar a la Revolución Bolivariana.

Contra Cuba se repite la vieja fórmula de ataques contra la forma en que se postula y eligen los delegados del Poder Popular, y a pesar de eso, soñaron con obtener algunos escaños con el engendro denominado Cuba Decide, que no tiene respaldo ni de los propios grupúsculos contrarrevolucionarios, a pesar del dinero invertido en la “refugiada política” Rosa María Paya Acevedo, residente en Miami.

Esa inventada “perseguida política”, deliró con postular algunos de sus patrocinados, sin lograr un solo candidato.

Otro que engañó y estafó a los que le dieron miles de dólares, es Manuel Cuesta Morua, con su proyecto “Mesa Unida de Acción Democrática”, quien aseguraba disponer de imaginarios 175 candidatos opositores, finalmente no pudo postular a ninguno y con los dólares obtenidos se fue a viajar por el extranjero.

Para tener una idea cierta del desprestigio de esa llamada “oposición” cubana, basta citar el caso de Eliécer Ávila, quien, al regresar de su gira europea en el 2014, donde culminó un curso de adiestramiento impartido por el polaco Lech Walesa, conformó el grupo “Somos +”, no pudiendo agrupar la membresía que le exigían desde Miami y además rechazado por otros “disidentes” que no le permitieron alcanzar representatividad entre la contrarrevolución tradicional.

El resultado fue similar al de otros “opositores”, se aprovechó del apoyo de Estados Unidos para recibir una visa y se acogerá a la Ley de Ajuste. Actualmente reside en Miami con su esposa, la que dio a luz un niño que es ciudadano norteamericano.

Probablemente en lo adelante se dedique a ejercer la ingeniería informática que gratuitamente obtuvo en Cuba, gracias al sistema socialista, que con seguridad le rendirá mejores frutos económicos para sostener cómodamente a su mujer e hijo.

El resto es más de lo mismo, aunque lo nuevo es la adición de Luis Almagro, titular de la OEA, organización que ni pinta ni da color, ni es respetada por nadie por responder a los dictados del Departamento de Estado y la CIA, como demuestran varios documentos desclasificados.

Cacareando lo que le indican los oficiales de la CIA, Almagro hace llamados a desconocer la sucesión de Raúl Castro, después que Estados Unidos se cansó de exigir la salida del gobierno de Fidel y de Raúl, plasmado en la “Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubanas”, de 1996.

Como prueba de su servilismo, le orientaron viajar a Miami para participar en un acto organizado por Rosa María Payá, para continuar la guerra mediática contra Cuba, en una supuesta promoción de un “plebiscito vinculante para que el pueblo cubano decida qué sistema político quiere”.

A dicho bochinche asistió el ex congresista Lincoln Díaz-Balart, miembro de la mafia terrorista, e hijo de uno de los principales testaferros del tirano Fulgencio Batista. Allí Almagro expresó su apoyo al proyecto fabricado para Rosa María Payá, y volvió a recitar el guion escrito por la CIA contra Venezuela, al señalar: “La dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela, es un burdo intento de replicar la experiencia cubana, incluso en la generación de una diáspora para liberar la presión interna”.

Triste papel de vender su alma al que más dinero le aporte.

En un gesto similar al ofrecido a José María Aznar, ex presidente español que logró imponer en 1997 la llamada Posición Común contra Cuba, la zona de Coral Gables, integrada dentro del condado de Miami-Dade, proclamó el 10 de febrero “Día de Luis Almagro”.

Esos son los que quieren retrotraer a Cuba al pasado, aquel en el que politiqueros corruptos se postulaban para alcaldes, concejales y gobernadores, prometían en sus campañas electorales, agua, camino y escuelas, se robaban el escaso presupuesto destinado a un desayuno escolar y nunca dieron empleo a cientos de miles de desocupados que llenaban las calles de la isla.

Aquella situación cambió para siempre con la triunfante Revolución, a la que el imperio no le perdona los niveles de educación, cultura, seguridad social y salud alcanzados por su pueblo.

A darle lecciones de democracia a otros, a los cubanos les basta recordar lo que dijo José Martí:

“Es recia y nauseabunda, una campaña presidencial en los Estados Unidos”.

Rosa María Payá preocupada por las elecciones en Cuba


 

Por Arthur González

Rosa María Payá Acevedo, la misma que se presta para hacer dinero a costa de la muerte de su padre por órdenes de Washington, ahora dice estar “preocupada” por el proceso electoral en Cuba y su futuro político, fue recibida el 15.12.2017 por Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), quien carece de moral para hablar respecto a la Revolución cubana.

Según la “perseguida política”, al frente de la minúscula agrupación bautizada como Cuba Decide, creada con dinero de la mafia terrorista anticubana de Miami, el “reciente proceso electoral en la isla fue un fraude perpetrado por el régimen”.

Sangrando por la victoria del pueblo cubano que no se deja engañar por campañas calumniosas financiadas por la CIA, Rosa María volvió a demostrar que en Cuba no tiene respaldo, incluso ni de los viejos asalariados de los yanquis, que saben que ella solo busca reconocimiento y dinero para poder sobrevivir en Miami, a donde llegó con una visa de refugiada política, a pesar de mantener su residencia en la Habana.

Lo caricaturesco del asunto es que fue acogida por Almagro, mientras en Honduras el fraude electoral ha sido el suceso que demuestra la desvergüenza del sistema capitalista, apoyado por Estados Unidos.

Robo de boletas, actas duplicadas, cambio de los resultados de las urnas y otras acciones más, pusieron en evidencia como los yanquis hace cualquier tipo de acto para evitar la voluntad popular, siempre que esta se encamine contra los intereses de mantener a hombre de derecha en el poder, que siga al pie de la letra los dictados de la Casa Blanca.

Silencio total hace Rosa María sobre la violenta represión que sufre el pueblo hondureño, solo por reclamar que se respeten los verdaderos resultados de las elecciones, donde las victimas mortales a manos de la policía ya suman más de una decena y cientos son los heridos, detenidos y desaparecidos.

En Cuba, cuando alguno de los asalariados de Estados Unidos es detenido por actos contra el orden público y se trasladan a una estación de la Policía, las campañas de las agencias de prensa extranjera contra la Revolución no se hacen esperar, aunque ninguno es torturado, desaparecido y menos asesinado.

Sin embargo, ante los terribles sucesos que vive hoy Honduras, el silencio es general, en complicidad con esos que se declaran campeones de los derechos humanos.

Si lo sucedió en Honduras hubiese ocurrido en Cuba o Venezuela, las tropas del Comando Sur estuvieran acuarteladas para invadirlas, el Consejo de Seguridad de la ONU convocado para sancionarlas fuertemente y la OEA condenaría la acción; pero como el fraude electoral hondureño fue financiado desde la embajada yanqui en Tegucigalpa, nadie dice ni media palabra, no se trasmiten imágenes de los policías golpeando salvajemente al pueblo, ni a los carros blindados lanzando potentes chorros de aguas contra los manifestantes.

Si algo saben los cubanos es que no se puede regresar al pasado, aquel donde los procesos electorales eran puros carnavales, en que los candidatos a concejales, alcaldes y gobernadores se robaban las urnas y engañaban al pueblo con promesas que jamás cumplían.

A esa “democracia” que no le interesó eliminar el analfabetismo, la discriminación racial, de género y de nivel social, que solo servía a los grandes intereses económicos de Estados Unidos, los cubanos no regresarán nunca, porque saben perfectamente lo que volverían a padecer.

Ante las grandes violaciones de los derechos humanos contra el pueblo de Honduras, Rosa María hace total silencio, pues a ella solo le interesa ganar dinero atacando a Cuba y el verdadero fraude electoral hondureño no está en el guion que le entregan en Miami; así de sencillo.

Sabio fue José Martí cuando sentenció:

“Con los ejemplos sucede que es más fácil censurarlos, que seguirlos”

Soñar no cuesta nada


Por Arthur González

Dice un viejo refrán español que “Soñar no cuesta nada”, y es lo que le pasa a Rosa María Payá Acevedo, refugiada política en Estados Unidos pero residente en Cuba, quien negoció ese status migratorio con las autoridades yanquis, a cambio de hacer propaganda con la muerte de su propio padre, algo que deja a las claras la ausencia de valores éticos y morales.

Para seguir las órdenes que le imparten en Miami, ahora ha convocado a un nuevo reality show, siempre empleando el nombre de su difunto padre, sin el menor pudor, que intenta atraer a jóvenes cubanos residentes en la Isla, a los que ni pagándole altas sumas de dinero ha podido captar para sus fracasados proyectos.

Recodemos que, a su llegada a Miami junto a su madre y dos hermanos, Rosa María fue conducida ante los principales miembros de la mafia terrorista anticubana, entre ellos Ileana Ros-Lehtinen, hija de un testaferro del dictador Fulgencio Batista y madrina de terroristas connotados como Orlando Bosch, Guillermo Novo Sampol y Luis Posada Carriles.

También fue presentada a Mario Díaz-Balart, hijo de quien fuera uno de los ministros más cercanos a Batista e igualmente defensor de los terroristas residentes en Florida, y para no dejar dudas del papel que tenía que jugar a cambio de su visado de “refugiada política” entregado por el Departamento de Estado, Rosa María le fue presentada al senador Marco Rubio, furibundo anticubano y asesor del presidente Donald Trump para su actual política hacia la Isla.

¿Quién puede acceder con tanta facilidad a esos congresistas si no va a cumplir tareas específicas contra la Revolución cubana?

Hasta los más tontos se percatan que no se llega a un Senador en Estados Unidos, ni por suerte ni por ser joven con cara agraciada.

Conociéndose como actúan esos personajes es muy simple entender que ahora la convocatoria lanzada por Rosa María para una segunda edición el inventado premio con el nombre de su padre, es parte de la fracasa estrategia de engatusar a la juventud cubana, algo destinado al mismo fracaso que la edición anterior y todas las tareas que le han encargado a la huerfanita, que de su padre solo se acuerda para manipularlo, algo bien demostrado en sus giras por Europa y América Latina, donde la actividad turística y las diversiones marcan su conducta, muy alejadas del pesar y la tristeza.

Supuestamente el “Premio” es para reconocer a los activistas democráticos que han mostrado un claro compromiso con la defensa de los derechos humanos en Latinoamérica, debido a que una de las medidas que diseñó la mafia anticubana en Miami fue la creación de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (RedLat), y situar a Rosa María al frente del engendro, con el fin de otorgarle alguna imagen que la respalde internacionalmente.

El mayor error de cálculo de los anticubanos fue entregarle el “premio” el pasado año al Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, personaje que se sabe de sobra que es un fiel cumplidor de los dictados de Washington contra Venezuela y que no fue capaz de aglutinar a los países integrantes de la OEA para condenar a Caracas, algo que pone en tela de juicio de los jóvenes su moral y principios.

La tal RedLat, no ha condenado la muerte de Berta Cáceres, luchadora de los derechos humanos asesinada vilmente, ni tampoco se pronunció contra la detención, secuestro y asesinato del líder argentino Santiago Maldonado.

Entonces vale preguntarse: ¿Qué derechos humanos son los que defiende esa supuesta Red latinoamericana que no enfrenta ninguna de las verdaderas violaciones de los derechos humanos, condenados por decenas de miles de personas en este continente?

Es más que evidente la burda manipulación política dibujada por Estados Unidos contra Cuba, algo que perdura por 59 años sin lograr un solo resultado, pero que ha enriquecido a un manojo de mafiosos en La Florida.

Rosa María acusa al gobierno cubano del fallecimiento de su papá, pero cuando fue enviada a España para buscar apoyo de ese gobierno, el propio ministro de Exteriores y Cooperación la remitió a los tribunales para que los jueces decidieran si ella tenía razones para tal acusación, y se fue como perro con el rabo entre las patas, porque la decisión fue tajante, no tenía una sola prueba que culpara a las autoridades de la Isla. Su apelación ante el tribunal supremo obtuvo similar respuesta.

El único culpable del fallecimiento de Payá Sardiñas y su compañero Harold Cepero, fue el español Ángel Carromero, enviado a Cuba por Esperanza Aguirre, a repartir dinero a la contrarrevolución asalariada para sus actos provocativos.

Carromero conducía a exceso de velocidad, algo usual en él y por lo que le fue suspendida su licencia de conducción en España.

Una prueba de la manipulación de dicho “premio” es la lista de invitados al acto en La Habana, ciudad que supuestamente abandonó Rosa María por peligrar su vida y la de su familia y la que visita constantemente, lo que debía ser una preocupación del Departamento de Estado, pues están sosteniendo financieramente a una “refugiada política”, la cual no demuestra en la práctica dicha condición.

Esperemos por los nombres de los próximos candidatos al Premio Oswaldo Payá, pero de antemano se puede adelantar que no serán los verdaderos luchadores por los derechos humanos en Latinoamérica y si algunos de los que han quemado y asesinado a personas inocentes en Venezuela, considerados “luchadores por la libertad”.

Triste papel la de esta huérfana que vendió su alma y sentimientos, a cambio de dinero y una residencia en Estados Unidos, país que asesina, reprime y viola sistemáticamente los Derechos Humanos de los desposeídos del mundo.

Ante personas con similares actitudes dijo José Martí:

“Desconfíese de los que comercian sin miedo con las cosas santas”