Resultados de reunión en Miami a la que pretendían viajar algunos contrarrevolucionarios cubanos.  


Por Arthur González.

Para que nadie se deje engañar y se conozca la verdad del plan que perseguía la reunión “Pasos de Cambio”, efectuada el 25 de octubre 2019, en la llamada Torre de la libertad en Miami, basta con reseñar lo expuesto en la misma por el viejo agente CIA Luis Almagro, Secretario General de la OEA.

El fiel servidor de los yanquis expresó ante miembros de organizaciones contrarrevolucionarias: “Es necesario ratificar la llamada -hoja de ruta- para derrocar el sistema socialista de Cuba e instaurar nuevamente el capitalismo”.

Parece que olvidó que el capitalismo nunca resolvió las desigualdades de la sociedad cubana, ni el desempleo, el analfabetismo, la medicina y la educación, la discriminación racial y de la mujer, como tampoco le procuró una vida adecuada al campesinado de la Isla, ni ha podido solucionar tales problemas en la mayoría de los pueblos de América Latina y del mundo.

Almagro, siguiendo instrucciones de la Casa Blanca y la CIA, repitió textualmente las palabras del presidente Donald Trump y del ex director de la CIA, Mike Pompeo, de que “el socialismo cubano es la peor enfermedad del continente”, como si el neoliberalismo made in USA, impuesto en Argentina, Colombia, Honduras, Guatemala, Chile y Ecuador, fueran la medicina salvadora del hambre y la explotación de los obreros y campesinos de Latinoamérica.

En dicha reunión, a la que estaban convocados varios contrarrevolucionarios residentes en Cuba, para recibir entrenamiento en subversión, miembros de la mafia terrorista de Miami y sus seguidores, solicitaron a la OEA: “tomar medidas contra Cuba, similares a las que esa organización pretende aplicar contra Venezuela, a partir de la activación del TIAR”, o sea, medidas de corte militar como una posible invasión por los ejércitos de Estados Unidos y de otros países miembros de dicho Tratado.

Rosa María Paya Acevedo, “ahijada” del senador Marco Rubio, señaló: “Estamos celebrando la unidad de propósito que nos une para lograr el cambio en Cuba y comprometernos con acciones concretas para lograr ese cambio”.

Por su parte, el congresista Mario Díaz-Balart “agradeció el apoyo de la administración del presidente Donald Trump” y Carrie Filipetti, subsecretaria de Estado adjunta para Cuba y Venezuela, quien estudia para ser bombera, aseguró: “los exiliados cubanos cuentan con el apoyo de Estados Unidos. “La política de Estados Unidos es muy clara: simplemente queremos un retorno de Cuba a la democracia”.

En su intervención la susodicha subsecretaria de Estados explicó las nuevas sanciones impuestas por el presidente Trump, relacionadas a la prohibición del arrendamiento de aeronaves a Cuba, siempre que tuvieran más del 10 % de componentes estadounidenses, más la cancelación de los vuelos directos a 9 aeropuertos en provincias, manteniendo el permiso solo al de La Habana.

Respecto a esas nuevas sanciones Carrie Filipetti apuntó:

“No podemos priorizar las oportunidades comerciales sobre los valores morales. Vamos a continuar incrementando las sanciones contra el régimen de los Castro y no vamos a permitir que el dinero de los contribuyentes vaya al gobierno cubano”.

El secretario de Estado Mike Pompeo horas antes había declarado a la prensa:

“La suspensión de vuelos a nueve aeropuertos de la Isla, envía un mensaje claro al gobierno cubano, de que Estados Unidos está tomando medidas firmes en respuesta a la represión continua del régimen contra su pueblo y su apoyo a Nicolás Maduro”.

Cabecillas de organizaciones contra Cuba en Miami, entre ellos el terrorista Ramón Saúl Sánchez y Sylvia Iriondo, manifestaron su “respaldo a toda acción que suponga acorralar a quienes gobiernan en Cuba hace 60 años y ayudar al pueblo cubano”.

Paralelamente, Mario Díaz-Balart, en su cuenta Twitter escribió: “Alabo que la administración de Trump esté tomando medidas firmes y sin precedentes contra las dictaduras de Castro y Maduro. Poner fin a esos vuelos y cortar otra fuente de ingresos al régimen, es otro paso importante para apoyar al pueblo cubano”.

Recientemente en España fueron sancionados por el delito de sedición, doce líderes que votaron a favor de la independencia de Cataluña. Sin embargo, en Estados Unidos se reúnen abiertamente con cubanos para conspirar contra el sistema constitucional de la Isla, donde los contrarrevolucionarios solicita a un Estado extranjero reforzar las medidas de guerra económica y financiera para estrangular al pueblo, le piden a la OEA la intervención militar, y después arman un gran alboroto por la prohibición de salida del país de 15 asalariados que pretendían participar en esa sedición, para ser entrenados en acciones subversivas que atenten contra la estabilidad interna de Cuba.

60 años de pesadillas no le han permitido, a esa mafia, consolidar el sueño de retrotraer al pasado a un pueblo que tiene estirpe mambisa, y que ni los horribles campos de concentración instaurados por el Capitán General Valeriano Weyler, lograron rendirlo por hambre y enfermedades.

Por tanto, ahora sabiendo leer, escribir, sumar, restar y con la experiencia de las victorias logradas en más de medio siglo, cubanos y cubanas saben cómo defender a su patria de las garras del imperio más rapaz de la historia, porque como bien expresó José Martí:

“La manada de cebras rebeldes no podrá convertirse en rebaño de mansas ovejas”

 

 

Insiste Estados Unidos en organizar y preparar grupos contra la Revolución cubana.


Por Arthur González.

No hay policias ni represion contra ellos.

No hay policias ni represion contra ellos

A pesar del descalabro que sufren desde hace 60 años, los Estados Unidos persisten en crear una contrarrevolución en Cuba, con el sueño de derrocar el sistema socialista que tanta irritación les causa.

Fue el presidente Dwight Eisenhower quien ordenó a la CIA fabricar grupos de “oposición” para acabar con la naciente Revolución cubana y quedó plasmado en el 1er Programa de Acciones Encubiertas, aprobado el 17 de marzo de 1960, donde se afirma:

 

Crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra al régimen de Castro, que se declare públicamente como tal” […] “Se debe seleccionar a un líder, con apoyo norteamericano concentrado sobre él y fortalecido con la tarea a realizar” […] “Todas las acciones acometidas por la CIA, en apoyo o en nombre del Consejo de la Oposición, se presentarán, por supuesto, como actividades de esa entidad”.

Así nacieron los grupúsculos y así continúan, a pesar de que jamás han contado con apoyo popular; por eso es que surgen y desaparecen con la misma rapidez.

En su desespero para lograrlo y gastar los 20 millones aprobados por la Casa Blanca para la subversión contra Cuba, pretenden sacar de la Isla a los más recientes contrarrevolucionarios para entrenarlos en Estados Unidos, donde tienen especialistas en guerras no convencionales, subversión política y actividades de desobediencia civil, como denominan a los desórdenes públicos que ellos en su país no admiten y reprimen brutalmente.

Por ese motivo organizan una inventado reunión denominada Pasos de Cambio, donde aspiraban a preparar a los contrarrevolucionarios cubanos, bajo la cobertura de ser parte de la sociedad civil; pero siempre la mentira sale a relucir, pues en dicha reunión estará presente el viejo agente CIA, Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos, junto a parte de la mafia terrorista anticubana de Miami y por supuesto especialistas de la Agencia Central de Inteligencia, para estudiar a los participantes y detectar posibles agentes de la Seguridad del Estado de Cuba.

15 miembros de los grupúsculos recibieron la invitación y las visas yanquis, evidentemente en La Habana, con una facilidad asombrosa, porque a las familias cubanas para la reunificación se les obstaculiza de forma notable y tienen que viajar a un tercer país para recibirlas.

Para no dejar dudas a lo que iban, solo hay que señalar que las clases de preparación las recibirían en la llamada en la Torre de la Libertad de Miami, donde debían ratificar su apoyo al llamado Acuerdo por la Democracia en Cuba y denunciar la “ilegitimidad” del nuevo gobierno presidido por Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

El referido Acuerdo por la Democracia en Cuba es un nuevo invento generado por la mafia terrorista de Miami, que no acepta sus fracasos de más de medio siglo y quiere seguir viviendo con parte de los millones de dólares que anualmente asigna el gobierno yanqui, en su guerra contra Cuba.

Ante ese hecho violatorio del derecho internacional y de injerencia en los asuntos internos de otro estado, el 24 de octubre 2019, las autoridades cubanas tomaron la decisión soberana de no permitir la salida de los 15 contrarrevolucionarios, algo que Estados Unidos tampoco admitiría si conociera que 15 estadounidenses pensaran viajar a Cuba, con el fin de recibir entrenamiento para luchar contra la segregación racial o la liberación de Puerto Rico. Antes del viaje seguro los detendrían por sedición, como hizo España con los independentistas catalanes.

Como prueba de que el viaje es parte de los planes yanquis contra Cuba, la desprestigiada Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha pedido explicaciones al gobierno cubano por “el uso de la salida del país como herramienta de castigo contra ciudadanos contestatarios”, algo que se contrapone al silencio cómplice que hicieron, ante las graves violaciones de los derechos humanos cometidas por los presidentes Lenin Moreno de Ecuador y Sebastián Piñera de Chile, donde los muertos, heridos, desaparecidos y detenidos arbitrariamente, no reciben apoyo de ninguno de esos organismos.

Cuba se defiende de las agresiones de Estados Unidos y toma las medidas que entienda necesarias, pero ninguno de esos asalariados fue detenido, desaparecido o asesinado como sucede en Colombia, Guatemala, Honduras, Ecuador y Chile, solo por ser opositores al gobierno, situación que no recibe condenas de la OEA, la Comisión de Derechos Humanos, la Sociedad Interamericana de Derechos Humanos y otras construidas para atacar gobiernos no aceptables para los yaquis.

Ausencia de moral tienen los que acusan a Cuba, la que tiene que defenderse de los planes de guerra económica y financiera, operaciones especiales para ejecutar actos terroristas y hasta de invasiones mercenarias, las que sueñan con eliminar la soberanía de su pueblo alcanzada a sangre y fuego, porque como afirmó José Martí:

“La libertad cuesta muy cara y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”.

 

 

La ceguera política de los que condenan a Cuba y Venezuela.


Por Arthur González.

Personajes funestos como el agente CIA Luis Almagro, adoptan posiciones que evidencian la ceguera política que los afecta, en su obsesión enfermiza contra Cuba y Venezuela.

Cuando salió del closet, dándose a conocer como traidor de sus propias ideas de izquierda, Almagro tuvo que seguir las orientaciones de sus jefes, pero ya de forma pública, y atacar todo lo que oliera a socialismo en la región. De ahí que fuese seleccionado para dirigir la desprestigiada OEA, con el fin de condenar a Venezuela y a Cuba, a pesar de que esta última no forma parte de ese llamado “Ministerio de colonias yanquis”.

No queriendo reconocer que el proceso revolucionario venezolano es auténtico y cuenta con el apoyo mayoritario de sus ciudadanos, debido a los incuestionables logros sociales alcanzados desde que Hugo Chávez ganó las elecciones por primera vez, Estados Unidos fabrica campañas de prensa para hacerle creer al mundo que Nicolás Maduro es un “incapaz y el pueblo no lo apoya”.

Le aplican la misma receta que a Cuba: la guerra económica, comercial y financiera, en intento desesperado por evitar la satisfacción de las necesidades del pueblo, y después culpar al gobierno de mala gestión y de que el sistema socialista es “un desastre” que solo trae penurias.

A pesar de los actos terroristas contra las instalaciones de generación eléctrica; manifestaciones públicas pagadas por la NED y la USAID desde la embajada yanqui; el robo de activos y las finanzas venezolanas en el exterior; sanciones económicas; presiones a países aliados para que no comercien con Venezuela;  la construcción de un presidente auto nombrado en una avenida de Caracas; las amenazas a quienes en la Unión Europea no lo reconocieran y las instrucciones a la OEA para que le dieran respaldo a ese títere, la Revolución Bolivariana de Venezuela se mantiene inalterable y el pueblo reconoce que Estados Unidos es el verdadero responsable de sus carencias.

No obstante, Luis Almagro, instruido por los yanquis, declara que el apoyo de los colaboradores cubanos en el área de la Salud, educación, cultura y agricultura urbana, es el sostén del gobierno de Maduro, pues sin ellos ya la Revolución hubiese sido derrotada, craso error de ceguera política al no querer admitir el apoyo popular con que cuenta el gobierno bolivariano.

Cuan diferente es la situación que viven Argentina, Colombia, Ecuador, Chile y Honduras con protestas verdaderamente populares y no fabricadas por los yanquis, contra los gobiernos neoliberales que aplican medidas económicas impuestas por el FMI.

Las represiones salvajes contra los manifestantes en las calles de Quito, Santiago de Chile y de Buenos Aires, no se observan ni en Cuba y menos en Venezuela.

Los pueblos se cansan de tanta explotación, desigualdad social y pérdida del nivel de vida, pero no por una guerra económica y financiera impuesta desde Estados Unidos, sino por el mal manejo de la economía de un sistema capitalista, donde el ser humano es el último eslabón de la cadena, pues el enriquecimiento de las clases pudientes es lo primordial.

Las políticas económicas de ajustes impuestas por el FMI, hacen que en esos países capitalistas se incremente la pobreza, el desempleo, suban los precios, los costos de salud y educación, reclamos ahora exigidos por los ciudadanos, sin temor a las salvajes represiones del ejército que golpea brutalmente, incluso hasta los periodistas, lanzando gases lacrimógenos y chorros de agua, disparan balas de goma, matan, hieren y detienen arbitrariamente.

Ninguna de esas represiones al mejor estilo de las dictaduras latinoamericanas del siglo XX, han sido condenadas por el Parlamento Europeo, la Alta Representante del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, los múltiples organismos de derechos humanos que se la pasan acusando a Cuba y a Venezuela, el Grupo de Lima, la OEA, Freedon House, la Sociedad Interamericana de Prensa, y menos aún el Departamento de Estado, quien observa con pavor como se les va de las manos la derecha que impusieron en América Latina, en su intento por aplastar a la izquierda.

Luis Ignacio Lula fue encarcelado injustamente para impedir su postulación, Cristina Fernández y Rafael Correa, son acusados de corruptos para que no puedan volver a gobernar en Argentina y Ecuador; contra Evo Morales las cruzadas mediáticas y la repartición de millones de dólares a la oposición, pretenden confundir para restarle apoyo popular, pero los pueblos ya no pueden ser más engañados, el sufrimiento causado por el capitalismo es cada día mayor y la gente se agota de ver a los gobernantes atesorar, mientras la miseria y la desprotección aumenta.

Hoy la pobreza crece en el mundo bajo el sistema capitalista, incluido en los Estados Unidos, donde son más de 40 millones los pobres, sin seguros médicos ni protección alguna. A pesar de eso, el presidente Donald Trump arremete contra el socialismo y sanciona criminalmente a los pueblos cubano, venezolano y nicaragüense, quienes resisten estoicamente porque saben lo que sufrirían de instaurarse el capitalismo salvaje, como lo definió su Santidad Juan Pablo II, quien vivió en su natal Polonia los dos sistemas y pudo sacar conclusiones.

Las calles de Venezuela y de Cuba no tiene que ser patrulladas por Comandos de Operaciones del Ejército, como se constata hoy en Chile, donde para reprimir al pueblo han sacado de los cuarteles a cientos de miles de soldados y cadetes, declarar un toque de queda para prohibir el repudio popular al gobierno capitalista de Sebastián Piñera.

Vergüenza debería darle a Washington por apoyar esa represión, al igual que a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que, como Michelle Bachelet, solo han declarado tibiamente que “siguen con preocupación las protestas”, pero no hay una resolución de condena como hicieron rápidamente cuando las Guarimbas organizadas por la oposición venezolana, a pesar de aquellos actos terroristas, donde incluso quemaron vivos a varios simpatizantes de Maduro.

Hasta la fecha, no hay una sola reclamación de esos organismos por las miles de detenciones arbitrarias, ejecutadas en Ecuador y Chile, contra los ciudadanos que protestan hartos de tan desigualdad en esas sociedades, el sistema de pensiones, el alto costo de la salud, el deficiente sistema público de educación y los bajos salarios en relación con el costo de la vida, como sí muestran ante las inventadas detenciones temporales en Cuba, de elementos contrarrevolucionarios fabricados y financiados por Estados Unidos, que intentan alterar el orden público.

Por eso hay que tener presente a José Martí cuando dijo:

“Los pueblos no se rebelan contra las causas  naturales de su malestar, sino contra las que nacen de algún desequilibrio o injusticia”.

Manipulan a los lectores con noticias falsas contra Cuba.


Por Arthur González.

Estados Unidos tiene una estrategia bien definida contra países que no son de su agrado, entre ellos Cuba que es víctima de una guerra total, incluida la mediática, con el objetivo de satanizar a su gobierno revolucionario.

Desde el mismo año 1959, cuando triunfó la Revolución popular encabezada por Fidel Castro, los yanquis iniciaron campañas de prensa contra el proceso cubano, al no ser del agrado de Washington, tal y como aseguraron en 1958 durante la reunión del Consejo de Seguridad, el director de la CIA y el presidente Dwight Eisenhower: “Es necesario evitar la victoria de Castro”.

El empleo de la tergiversación y mentiras falsas que hoy se mantienen contra Cuba, y otros países como Venezuela e Irán, está protegido por la Directiva de Seguridad Nacional de Estados Unidos, conocida como NSC10/2 de junio de 1948.

En dicha directiva se expresa: “Estados Unidos denomina operaciones encubiertas, a las acciones de propaganda negra, guerra económica, sabotaje y subversión, contra aquellos estados considerados hostiles”.

Basado en ese principio han acusado a Cuba a través de la fabricación de noticias falsas, entre ellas una de alta crueldad como fue la llamada Operación Peter Pan, en la cual la CIA hizo circular un falso proyecto de ley que aprobaría el gobierno revolucionario, donde se establecía la pérdida de la patria potestad de los padres sobre sus hijos, los que sería enviados a la URSS para convertirlos en carne y envasarlos en latas, lavarles el cerebro y otras atrocidades que fueron apoyadas por la Iglesia Católica cubana y de Estados Unidos.

Engañando a los padres y embuidos por la propaganda negra diseñada por especialistas de la CIA, sacaron de la Isla a 14 mil 48 niños y entregados a la Iglesia Católica estadounidense, sin acompañantes, para desplegar la noticia por el mundo que se iban huyendo de su patria.

La mentira más reciente para dañar a Cuba y justificar nuevas sanciones, fue publicada el 20 de mayo 2019, por el libelo El Nuevo Herald y replicado por otras agencias al servicio de los yanquis, referente a la detección de un cargamento de drogas en un contenedor que arribó al Puerto de Cristóbal, provincia de Colón, proveniente de Cuba con destino final Estambul, Turquía, con una escala antes en el puerto de Rotterdam, Holanda.

La noticia añade que Unidades del Servicio Nacional Aeronaval de Panamá, descubrieron mil 517 paquetes de cocaína en supuestos sacos de carbón vegetal, distribuidos en más de 40 maletines.

A partir del hecho, comenzaron las acusaciones contra Cuba y para hacerlas más creíbles y confundir a la opinión pública aseveran que “no es la primera vez que un barco proveniente de Cuba con material ilícito es descubierto en Panamá”.

Entre líneas y después de acusar con sus infamias, el artículo señala que “las autoridades panameñas no descartan que personal, o trabajadores del mismo puerto panameño, estén involucrados en el trasiego de la sustancia, o hayan contaminado el contenedor”.

Para sembrar la duda en los lectores, de forma mal intencionada ponen como ejemplo que “en marzo del 2015, autoridades de Colombia inmovilizaron el barco chino Da Dan Xia, que viajaba con destino a Cuba y transportaba ilegalmente “100 toneladas de pólvora, 2.6 millones de fulminantes, 99 núcleos de proyectil y alrededor de 3,000 casquillos de referencia para la construcción de cañones de artillería”.

Sin embargo, después de predisponer a quienes leyeron la noticia con las fanfarrias anticubanas, diluyen la información de que:

En el 2016, Panamá incautó un cargamento de 401 paquetes de cocaína provenientes de la Isla. La droga se encontraba dentro de un contenedor, camuflada entre tanques con melaza de caña y tenía como destino Bélgica, explicó en aquella ocasión el Ministerio de Seguridad Pública panameño. La droga fue incautada como parte de un operativo denominado “Caña Brava” por agentes de la zona policial de Colón, de servicio en la Dirección de Inteligencia Policial. En aquel momento las investigaciones demostraron que la droga fue introducida en Panamá”.

Por tanto, Cuba no fue responsable del hecho, pero la forma en que se relata la información persigue el propósito de confundir e introducir subliminalmente la culpabilidad de Cuba.

Sumándose a las campañas de condena a Cuba, sospechosamente el agente CIA, Luis Almagro, Secretario General de la OEA, a través de su cuenta en Twitter, felicitó a las autoridades panameñas por el descubrimiento de la droga “proveniente de Cuba”, y añadió: “Es hora de acabar los vínculos del narcotráfico con las dictaduras, mientras sus pueblos viven oprimidos y en la miseria estas actividades crecen”.

Con estos elementos, podemos versionar que estamos ante el preludio de nuevas sanciones contra Cuba, como pudiera ser incluirla nuevamente a la lista de países patrocinadores del terrorismo, en vez de mantenerla en la lista de países observados, en la que el presidente Barack Obama la colocó, aunque las sanciones para ambos listados son similares.

La campaña mediática está en desarrollo y ahora las informaciones van dirigidas a señalar que, a dos días del descubrimiento de la droga en Panamá, “el Gobierno cubano sigue sin ofrecer una versión oficial, ni sin reaccionar sobre el descubrimiento”.

Llama la atención que la noticia de marras es lanzada durante la visita a La Habana del canciller turco, para estrechar relaciones con el gobierno de la Isla, algo que no es del agrado de los yanquis que intentar cércala aún más, con el fin de derrocar el sistema socialista.

Cuba mantiene relaciones de cooperación con Estados Unidos para combatir el tráfico de drogas, especialmente la que es bombardeada en el mar y recala en las costas de la Isla.

Razón tenía José Martí cuando apuntó:

“Levantarse sobre intrigas, es levantarse sobre serpientes”.

 

 

 

 

La actual estrategia yanqui contra Cuba.


Por Arthur González

Desesperados por lograr la destrucción de la Revolución socialista cubana y ebrios con el retroceso de la izquierda latinoamericana, Estados Unidos pretende que el pueblo de Cuba vote No, en el próximo referendo al que será sometida la nueva Constitución, el 24 de febrero 2019, como parte de su reciente estrategia anticubana.

Para ese propósito inundan las redes sociales con noticias falsas, confeccionan videos con montajes y utilizan a cuanto lacayo se preste para darles su apoyo a cambio de un visado para viajar a Miami, como hizo Rosa María Payá.

Como si el pueblo cubano no conociera quienes son los imperialistas, los cientos de actos terroristas ejecutados contra Cuba, la guerra biológica causante de la muerte por enfermedades de decenas de personas, unido a la afectación contra la flora y la fauna, en su intento por matar de hambre a todo un país, ahora insisten en sus campañas mediáticas soñando en destruir el sistema político cubano.

Dentro de esa estrategia, la CIA le encargó a Luis Almagro, Secretario General de la OEA, convocar una conferencia titulada “La nueva Constitución Cubana y la Carta Democrática Interamericana”, con el interés de deformar la realidad de la Isla y acusarla ante la comunidad internacional de ser una “dictadura”, algo que en 60 años no les ha dado resultado, ni dentro ni fuera de Cuba.

Ante tantos fracasos y el gasto de cientos de miles de millones de dólares empleados contra la Revolución desde 1959, Estados Unidos pretende descalificar la democracia verdadera con la que se confeccionó la nueva Carta Magna, pues su proyecto fue analizado y discutido por los vecinos de cada barrio y en los centros de estudio y de trabajo, situación que no tiene precedentes en este mundo.

Como resultado, el nuevo texto incorporó el 60 % de las propuestas hechas por el pueblo, y así será sometido a referendo popular.

¿Pudieran los Estados Unidos y sus principales aliados hacer un proceso democrático similar, para escuchar los criterios de sus ciudadanos?

¿Por qué el campeón de la “democracia” y los “derechos humanos” no propone una nueva constitución que recoja los actuales derechos y deberes de los ciudadanos y atempere a los tiempos su arcaica Constitución que data de 1787?

¿Con un texto constitucional de más de tres siglos pueden los yanquis criticar a Cuba que proyecta normativas legales acordes a la situación del mundo moderno?

A darle clases de democracia a otros, pero no a los cubanos que sí saben lo que quieren, de dónde vienen y hacia dónde quieren llevar a su patria.

Los yanquis mantienen el derecho a poseer armas que tantos muertos provocan anualmente, debido a que está recogido en un precepto de hace más de 300 años, cuando prevalecía la ley del Oeste robándole tierras a los nativos.

En el espectáculo del 12 de febrero 2019 contra Cuba, Christopher Hernández, “asesor” del agente CIA Luis Almagro, se encargó de hacer un discurso a nombre de su jefe, quien al parecer no tuvo el valor de asistir para no embarrarse más de fango.

Mintiendo como le ordenaron sus jefes de la CIA, Hernández afirmó que: “la reforma constitucional que será votada en plebiscito el próximo 24 de febrero, nace lisiada de origen porque no nace del pueblo, nace del partido comunista. La iniciativa no es una decisión soberana de la ciudadanía y no está escrita ni acordada por representantes del pueblo libremente elegido”.

Tales falsedades las podía decir cuando solo existía la prensa escrita y era fácil comprar a periodistas y editores, como hizo la CIA bajo la Operación Mockingbird, pero en la era de internet las personas obtienen información de la cantidad de debates públicos se celebraron en Cuba para analizar y proponer eliminaciones, adiciones y/o modificaciones al proyecto constitucional, algo que desmorona las declaraciones del “asesor” de Almagro.

Lo que no pueden soportar los yanquis es la democracia revolucionaria cubana, que no exenta de dificultades y de ser perfeccionada, sí toma en cuenta las opiniones del pueblo, lo que jamás han podido realizar los ciudadanos estadounidenses, porque su gobierno no escucha sus demandas para alcanzar niveles que garanticen gratuitamente la asistencia médica, la seguridad de sus hijos en las escuelas, debido a los constantes tiroteos por la posesión anárquica de armas de fuego, la discriminación racial y de género que padecen, y otras problemáticas más.

Según dijo el “asesor” de Almagro: “la OEA tiene competencias para convocar una conferencia para examinar la nueva Constitución cubana y lo justifica invocando la Carta Democrática Interamericana del organismo, instrumento jurídico aprobado en 2001 y que busca fortalecer la democracia”.

¿Dónde estaba la OEA cuando le dieron el golpe de estado al presidente Hugo Chávez y su secuestro por los militares pagados por la CIA?

¿Estaba disuelta la OEA cuando desde Estados Unidos se organizó y llevó a efecto el golpe militar contra el presidente constitucional de Honduras, Manuel Celaya, incluido su secuestro y traslado en ropa de dormir hasta México?

Inmorales y lacayos al servicio de Washington son los directivos de la OEA que siempre ejecutan las órdenes de la Casa Blanca, algo que se comprueba en el Proyecto Cuba de enero 1962, elaborado bajo la directiva del presidente J.F. Kennedy, aprobada el 30 de noviembre de 1961, en la cual se plasman tareas a cumplir por los Departamentos de Estado, la CIA, de Defensa y la USIA.

Dicho Proyecto tuvo como propósito:

“Provocar una rebelión del pueblo cubano para derrocar a la Revolución, a partir de una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, unido a las operaciones psicológicas que acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen”.

Para eso: “el Departamento de Estado se encargó de presionar a los países integrantes de la OEA, para que aprobaran en febrero 1962, una resolución condenando a Cuba, la que fue respaldada por demostraciones públicas en América Latina generadas por la CIA y con campañas psicológicas asistidas por la USIA”, según consta en dicho documento.

Esta receta la aplican hoy contra Venezuela y Nicaragua.

Ante personas como estos servidores de los yanquis dijo José Martí:

“Los que no quieren saber son de la raza mala”

La CIA pretende perpetuar a Luis Almagro en la OEA.


Por Arthur González.

Mientras en Estados Unidos fabrican campañas de descredito contra Nicolás Maduro y Evo Morales, por reelegirse como presidentes de Venezuela y Bolivia, ahora pretenden hacer lo mismo con el agente secreto de la CIA, Luis Almagro, actual Secretario General de la OEA y punta de lanza de los yanquis en sus intentos por cercar políticamente a Venezuela, e incluso con la pretensión de apoyar una invasión militar.

Almagro fue elegido en 2015 después que el Departamento de Estado presionara a los dos candidatos, el ex vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein y el jurista peruano Diego García-Sayán, para que retiraran sus respectivas candidaturas, recibiendo el voto de los 33 países miembros de la OEA, al contar con la imagen de un hombre de izquierda, hasta ese momento Canciller nombrado por el entonces presidente del Uruguay, José Mujica.

Como brazo derecho de los yanquis, Almagro se quitó el disfraz de hombre con ideas de izquierda, pues su misión a partir de ese instante fue la de condenar a Venezuela y a su presidente constitucional Nicolás Maduro, con vistas a respaldar todas las acciones de Washington por sacarlo del poder.

Evidentemente las instrucciones que recibía de la CIA y el Departamento de Estado, eran la de lograr que la Asamblea General de la OEA aprobara la condena a Venezuela, para lo cual en 2016 invocó la Carta Democrática Interamericana, al considerar que el orden democrático en ese país caribeño había sufrido alteraciones graves, pero no obtuvo el consenso necesario porque no todos los países se sumaron a esa componenda made in USA.

La actitud servil de Almagro se hace evidente en cada sesión de trabajo de la OEA, posición respaldada por el Canciller chileno, Roberto Ampuero, quien tiene una trayectoria política similar a la del uruguayo, porque de militante comunista refugiado en Cuba, casado con la hija de un viejo dirigente del partido, saltó de la noche a la mañana a la posición de derecha pro yanqui, a pesar de que durante décadas los atacó y condenó.

Para su deseada reelección, Almagro declaró recientemente que cuenta con el respaldo de varios países, principalmente de Chile y Colombia, ambos con gobiernos subordinados a la política de Estados Unidos.

Los yanquis requieren en la OEA de un hombre que responda totalmente a sus intereses geopolíticos en Latinoamérica, y ningún candidato será mejor que ese hombre reclutado por la CIA en 1979 para cumplir misión diplomática en Irán, país que presidió años más tarde el importante Movimiento de Países No Alineados, MNOAL, organización de máxima prioridad política para el trabajo de las agencias de inteligencia estadounidense.

Tal es así que cuando Luis Almagro asumió en 2015 su cargo como Secretario General, declaró oficialmente que no buscaría la reelección, e incluso en abril 2018 publicó un video donde afirma: la reelección no es un derecho humano, e impedir la reelección no limita los derechos de los candidatos o los votantes”, debido a que Estados Unido está opuesto a la reelección de Evo Morales y de Nicolás Maduro, líderes que no son del agrado de la Casa Blanca y por eso ejecuta numerosos planes encubiertos para derrocarlos.

El ascenso a la presidencia de Brasil del capitán Jair Bolsonaro, junto a los de Argentina, Chile y Colombia, constituyen pilares de apoyo a la decisión anunciada por el hombre de la CIA en la OEA, pero la llegada de Manuel López Obrador a la presidencia de México, cambia el panorama latinoamericano, el que, unido a Venezuela, Bolivia y los países del Caribe, le harán más difícil el camino al Departamento de Estado yanqui para imponer sus políticas imperiales en la región.

Ahora la disyuntiva de Estados Unidos está en que hacer contra Maduro antes de las próximas elecciones, algo bien difícil de planificar con una oposición política desprestigiada, sin apoyo popular, dividida y carente de liderazgo, porque a pesar de la incrementada persecución financiera, la guerra económica y comercial que aplica Estados Unidos y sus aliados europeos, Venezuela sigue en pie de lucha apoyando a su presidente y la obra de la Revolución chavista.

En su intento para atacar también a Cuba antes del 10 de diciembre, día de los derechos humanos, Almagro convocó, a toda carrera, una reunión para atacar a la Revolución en un arranque de impotencia, pues llevan 60 años sin poder derrocarla, ni mermar el apoyo mayoritario del pueblo.

Vergüenza debería darle a Estados Unidos que ha malgastado miles de millones de dólares en acciones encubiertas, planes de terrorismo de estado, invasión mercenaria, cientos de planes para asesinar a su principal líder, guerra económica, financiera y biológica, subversión política, unido a la estimulación de una emigración masiva, sin alcanzar su objetivo.

La fabricada “oposición”, según sus propios documentos desclasificados, “no tiene respaldo alguno, carece de programas políticos para sustituir la obra revolucionaria, buscan la forma de obtener muchos dólares para satisfacer sus ambiciones personales y la mayoría de sus escasos miembros responden a la Seguridad del Estado cubano”.

Una de las invitadas a ese show mediático es Martha Beatriz Roque Cabello, quien los ha engañado reiteradamente con eventos que nunca se celebraron, pero le permitieron embolsillarse miles de dólares y hacer falsas huelgas de hambre que pusieron en ridículo a diplomáticos yanquis, periodistas de agencias internacionales de prensa, e incluso a otros “disidentes” que fueron en su apoyo.

Triste papel el jugado por Luis Almagro, quien pasará a la historia como uno de los peleles más sumisos a Estados Unidos, lo que hace tener presente a José Martí cuando expresó:

“Los hombres que se dejan marcar como los caballos y los toros, van por el mundo ostentando su hierro”.

 

Luis Almagro, el agente secreto de la CIA.


Por Arthur González.

Quienes gustan de la literatura policiaca y de obras escritas por ex oficiales de la CIA y del Mossad, pueden llegar rápidamente a la conclusión de que Luis Leonardo Almagro Lemes, actual secretario general de la OEA, es en realidad un agente secreto reclutado y dirigido por la CIA desde hace varias décadas, contra países e intereses de su prioridad.

Nacido en 1ro de junio de 1963, en Cerro Chato, departamento de Paysandú, zona rural de la República del Uruguay, Almagro demostró desde joven sus ambiciones por alcanzar niveles económicos y políticos que le permitieran una vida llena de comodidades, de ahí su ahínco por prepararse para algún día dar el anhelado salto.

Con su meta muy presente, se graduó de abogado en 1987, lo que le permitió entrar en el mundo de la diplomacia a través de un curso de formación en el Instituto Artigas del Servicio Exterior (IASE).

Quizás sin pretenderlo, fue focalizado por la estación local de la CIA en Montevideo, donde posiblemente lo caracterizaron e iniciaron un trabajo paulatino de reclutamiento.

Ese paso trascendental en su vida, le permitió iniciar sus sueños de dinero y poder, pues evidentemente la CIA apreció sus cualidades potenciales.

Todo hace pensar que, por interés de la CIA, Luis Almagro, fue designado en 1988 como representante del Ministerio de Relaciones Exteriores ante la Comisión Nacional de Uruguay para la UNESCO, sin tener concluidos sus estudios diplomáticos.

En una carrera meteórica, que sin un sólido apoyo no es posible alcanzar, al siguiente año, 1989, es nombrado como Jefe del nuevo Comité de Cooperación Internacional de la Junta Nacional de Prevención del Tráfico Ilícito y Uso Abusivo de Drogas, organismo que tiene estrecha vinculación, tanto oficial como encubierta, con agencias norteamericanas, como la DEA, la que se sabe tiene serios conflictos con la CIA.

Inesperadamente en 1990 es cambiado de puesto de trabajo y retorna al Ministerio de Relaciones Exteriores, donde obviamente por influencias de la CIA, es designado como diplomático en la República de Irán.

En Teherán, se celebraría en noviembre de 1991 la Conferencia Ministerial del Movimiento de los No Alineados, reunión de interés prioritario para Estados Unidos, a fin de sabotear la unidad de los países integrantes de ese poderoso movimiento que presidió Cuba durante 4 años.

Washington no tenía embajada en Irán desde 1979, cuando la misma fue asaltada por estudiantes iraníes seguidores de la revolución islamista, donde cincuenta y dos diplomáticos yanquis habían sido tomados como rehenes durante 444 días.

La pérdida del Sha Reza Pahlavi, hombre fuerte de la CIA, fue una de sus mayores derrotas, y no podían dejar pasar la oportunidad de introducir, por algo más de un lustro, a un confiable agente secreto en esa ciudad, el que tendría acceso a documentos e informaciones de la mencionada Cumbre Ministerial del MNOAL, del gobierno y los líderes iraníes.

Meses después lo promueven a 1er secretario y Encargado de Negocios de la embajada, ampliando sus posibilidades. Sigue leyendo