Estados Unidos del Soft Power al Sharp Power.


Por Arthur González.

La actual política que desarrolla Estados Unidos hacia Cuba, pasó bruscamente del Soft Power -Poder Suave o Inteligente-, aplicado por el presidente Barack Obama, al Sharp Power –Poder Agudo o Penetrante-, que lleva a cabo el actual presidente Donald Trump.

Esas clasificaciones de poder descritas por ideólogos yanquis, entre los que se encuentran algunos vinculados a la National Endowment Foundation, NED, está la definida por Joseph Nye, quien expuso claramente:

“El Poder Inteligente es la capacidad de combinar el Poder Duro y el Blando, para alcanzar una estrategia exitosa”, concepto que se hizo popular entre los miembros de la Administración Clinton y la de Obama.

El Poder Blando o Inteligente está definido como: “la capacidad de dominar por el ejemplo, la atracción cultural y la difusión de los valores propios”, y aunque este concepto surgió según los yanquis, en China y Rusia, en realidad es la propia estrategia hegemonista empleada por los Estados Unidos, en sus relaciones internacionales de dominación mundial.

Recordemos las declaraciones de Obama al anunciar las relaciones con Cuba, donde explicó en detalles sus propósitos con una inteligencia muy sutil:

“Continuaremos abordando los temas relacionados con la democracia y los derechos humanos en Cuba […] podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso”.“Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche. Continuaremos apoyando a la sociedad civil allí”. “Con nuestra embajada podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la Isla…incluida la sociedad civil, y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor…Nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

Ideólogos de esa línea de acción, como Joseph Nye, consideran que: “La seducción siempre es más efectiva que la coerción, y muchos valores como la democracia, los derechos humanos y las oportunidades individuales son profundamente seductores. El poder blando es simplemente una forma de poder, una forma de obtener los resultados deseados”.

Pero la política “blanda” de Obama, estuvo combinada con el Poder Duro, pues no permitió el uso del dólar, mantuvo la Radio y Tv Martí, financió aún más a la contrarrevolución y todo el sistema de subversión política, persiguió encarnizadamente a la banca internacional por sus relaciones financieras con Cuba, no levantó la prohibición del turismo estadounidense, prorrogó cada año la Ley de Comercio con el Enemigo, mantuvo la prohibición de otorgar créditos a las compras cubanas de alimentos y se negó a discutir el tema de la Base Naval en Guantánamo, entre otras medidas que estaban a su alcance.

Con la llegada de Donald Trump, el Soft Power fue cambiado por el Sharp Power, asesorado por halcones que no aceptaban el abrazo dado por Obama, aunque fuese para clavar el puñal por la espalda. Trump desea destruir a la Revolución por la vía rápida y sueña que, junto a Venezuela y Nicaragua, erradicar de raíz el socialismo que tanto odia.

Ese Sharp Power (Poder Duro, Poder Punzante o Afilado), emplea los medios militares y económicos como fórmula para influir en la actuación y en los intereses de otros Estados. Su receta de dominio político es agresiva y basada en la coerción, al considerar que tiene efectos inmediatos, especialmente contra países de menor capacidad económica y militar, o cuando parte de su comercio depende de los Estados Unidos.

Precisamente el gobierno de Trump se sustenta en esos principios y observamos como emplea las promesas de ayudas económicas como chantaje, a la par que usa la diplomacia coercitiva, la amenaza de intervención militar y/o la implementación de sanciones económicas, como armas políticas para que los demás cumplan sus órdenes y deseos.

A lo anterior se suman las herramientas cibernéticas y campañas mediáticas, con el fin manipular e influir en la opinión pública, basado en el espionaje que hacen las grandes corporaciones como Google, Facebook y otras que entregan los datos de sus usuarios, preferencias y amistades, permitiéndole posteriormente ejercer influencias políticas y emitir noticias falsas para confundir.

Todas las acciones ejecutadas por Trump están enmarcadas en el Sharp Power, principalmente contra aquellos países que no aceptan arrodillarse ante sus exigencias, pero hasta la fecha no ha obtenido los resultados ambicionados.Cuba, Venezuela y Nicaragua resisten sus embates con el apoyo mayoritario de sus pueblos.

El rechazo mundial a la Guerra Económica, Comercial y Financiera, impuesta a Cuba desde hace 60 años y recrudecida hasta la saciedad, es total, a lo que suman las maniobras coercitivas para derrocar a Nicolás Maduro y a Daniel Ortega.

Corea del Norte no cede ante las presiones yanquis y responde a sus amenazas sin descartar el diálogo. Irán desafía las intimidaciones de Trump y demuestra confianza en su poderío militar y económico, sin aceptar chantajes.  China y Rusia actúan con firmeza e inteligencia ante las sanciones comerciales, tomando contramedidas importantes.

La guerra en Afganistán continua, no pueden doblegar a su pueblo y los gastos que ocasiona mantener a cientos de miles de soldados norteamericanos, crecen y afectan la economía estadounidense, lo mismo sucede en Irak, donde la inestabilidad establecida por una guerra injustificada no se logra detener.

Al final Trump no obtiene los resultados ambicionados, pero pone al mundo en peligro de una nueva guerra de dimensiones incalculables y los ideólogos de esas políticas fascistas se enriquecen, mientras los pueblos rechazan cada día más a los Estados Unidos, quienes no han ganado ninguna guerra.Cuba junto a Venezuela y Nicaragua, continúan sin miedo trabajando por mejorar a sus pueblos, porque como afirmó José Martí:

“Es de vencidos la ira, y de la fuerza verdadera, el reposo y la serenidad”.

Anuncios

La conducta irracional de Estados Unidos


Por Arthur González.

Si alguien con un coeficiente de inteligencia medio analiza la actitud de los Estados Unidos contra Venezuela y Cuba, llega rápidamente a la conclusión que la misma responde a una conducta totalmente irracional y violatoria de los más elementales derechos del hombre.

Prepotente, criminal y cargada de mucha crueldad son las constantes medidas aplicadas contra millones de seres humanos, para matarlos por hambre y enfermedades, unido a la estimulación de un enfrentamiento entre conciudadanos, como resultado de las medidas subversivas que ejecutan.

Para que no queden dudas de ese actuar sínico y malvado, basta volver a recordar las propuestas hechas en 1960 por el entonces subsecretario de Estado yanqui, Lester Mallory, cuando señaló:

“…enajenar el apoyo interno a la Revolución cubana a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

59 años después, ese mismo propósito lo expuso el enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, ante Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, el pasado mes de Julio 2019, según reportó el sitio en internet Con el Mazo Dando, y José Sant Roz, profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes, en el sitio Aporrea.org.

De acuerdo con esa información, Elliott Abrams, en su intervención preguntó a los congresistas yanquis:

Señores representantes ¿Imagínense por un segundo que dejáramos gobernar a los chavistas sin ponerles trabas, sin hacerles la guerra, permitiéndoles hacer sus proyectos sociales, sin tomar en cuenta nuestras empresas y socios, cuando nuestros valores han sido los suyos por casi dos siglos?”

¿Pueden imaginarse lo que representa construir tres millones de viviendas sin la participación de la empresa privada? ¿Cuál sería el destino de nuestro modelo si no intervenimos allí en los proyectos de salud o educación, en la formación de sus militares y en la adquisición de los elementos para su defensa?”

“Nosotros, que somos los campeones de la democracia en el mundo, siempre hemos probado que el socialismo ha sido un fracaso en todos los lugares en donde ha tratado de imponerse, por lo tanto, no podemos permitir que en Venezuela eso sea la excepción”.

¿Entonces, señores Representantes, vamos a permitir que en Venezuela sea exitoso el socialismo? ¿Pueden ustedes creer lo que eso provocaría en toda la región de América Latina?”

“Por lo tanto, el que no esté con nosotros debe pasar por las más dolorosas privaciones, las más terribles inseguridades, las más penosas necesidades de todo aquello que durante tanto tiempo disfrutó, teniéndonos por aliado, y por el sostén de sus costumbres, de sus hábitos y entretenimientos más preciados”.

Esa doctrina imperialista es la que rige la política yanqui, contra todos los que pretendan mantener su soberanía e independencia nacional y en consecuencia serán las medidas de castigo que deben soportar.

Los yanquis son coherentes en sus propósitos, de ahí que en 1999 los especialistas del Council on Foreign Relations, al hacer un conjunto de propuestas de políticas para derrocar el socialismo en Cuba, afirmaran:

La oposición de Estados Unidos a la Revolución cubana y el apoyo a la democracia y al desarrollo en este hemisferio, lograron frustrar las ambiciones cubanas de expandir su modelo económico e influencia política”.

Por esa razón mantienen la guerra económica, comercial, financiera y biológica contra Cuba, aplicándole a Venezuela la misma receta para ahogarlas económicamente, culpar al socialismo de ser incapaz de satisfacer sus necesidades, con el fin de crear el caos y la confusión entre los ciudadanos.

Su blanco principal es la juventud, a la que tratan de desmoralizar, corromper y pervertir, mediante programas subversivos desarrollados por la CIA y ejecutados a través de la USAID y la NED, para lo cual disponen de presupuestos multimillonarios.

Con el empleo de esos principios ideológicos, el ex director de la CIA, Allen W. Dulles, en 1953 planteó con su acostumbrada soberbia imperial:

El objetivo final de nuestra estrategia, es derrotar en el terreno de las ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a comprender y compartir la lógica de sus verdugos”.

Nada ha cambiado desde entonces, sus acciones son cada día más despiadadas, con el fin de imponerse por la fuerza contra todos los que aspiren a tener una patria libre e independiente.

Los ingenuos e incrédulos, pagarán un precio demasiado elevado, por eso cada día hay que tener presente lo que propuso José Martí, al afirmar:

“Es la hora del recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 ¡Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!

 


Lanzan oleadas de mentiras contra Cuba.

Por Arthur González.

Siguiendo las tácticas ejecutadas en las elecciones de Estados Unidos, denunciadas con elevada profesionalidad en el documental Great Hack, diseñan y lanzan mentiras contra Cuba con el propósito de demonizar a la Revolución, haciéndole creer a los incautos que existe una represión contra los “opositores”, dígase agentes pagados por Washington.

No es nada novedoso. Desde el mismo año 1959 especialistas en guerra psicológica de la CIA, conforman campañas mediáticas contra Cuba, que van, desde transformar a asesinos y torturadores en santos varones, hasta operaciones subversivas como la cruel y repudiable Peter Pan, mediante la cual sacaron a 14 mil 48 niños de la Isla sin acompañantes, bajo la mentira de que la Revolución les quitaría la patria potestad a los padres, para enviar a sus hijos a Rusia donde serían convertidos en carne enlatada.

En esa misma línea de trabajo han inventado represiones que nadie ve, golpizas indemostrables y detenciones denominada “arbitrarias”, cuando los asalariados que financia Washington, desarrollan actos provocativos.

Por eso aspiran a conformar matrices de opinión contra Cuba, especialmente en Estados Unidos, donde sus ciudadanos tienen prohibido visitar la mayor de las Antillas, para que no comprueben las mentiras con las que han crecido varias generaciones de estadounidenses. Muchos de ellos así lo verificaron cuando Barack Obama, se ilusionó con la idea de “empoderar” a los cubanos, y acabar con el socialismo desde adentro, permitiendo los viajes a Cuba, pero solo bajo licencias aprobadas por el Departamento de Estado.

En estos días se intensifica la cruzada propagandística, de la cual se hace eco la ultraderechista asociación International Pen, con sede en Londres, la que agrupa a escritores de posiciones conservadoras y anti izquierdas, que, siguiendo la táctica made in USA, denunció una inventada represión contra escritores y periodistas, de los etiquetados “independientes” del gobierno cubano, pero totalmente dependientes del dinero y orientaciones yanquis.

Esta cruzada va dirigida a presionar a la Unión Europea, quien establecerá nuevas conversaciones con La Habana el 8 de septiembre 2019, situación que no aprueba Washington en su escalada para ahogar económicamente a Cuba.

De ahí las falsas acusaciones de las “represiones contra los disidentes”, como si la historia de las fantasmales organizaciones contrarrevolucionarias no se conociese por el pueblo cubano y muchas personas en el mundo.

¿Por qué Pen International no ejecuta acusaciones contra México y otros países latinoamericanos, donde los asesinatos de verdaderos periodistas de reconocidos medios de prensa, son el pan de cada día?

En Cuba no hay un solo periodista desaparecido, ni asesinado. Los que se denominan periodistas “independientes”, en verdad dependen del financiamiento que anualmente entrega Estados Unidos, en su vieja lucha por derrocar a la Revolución socialista que tanto odian.

Son públicos los presupuestos destinados a las acciones subversivas contra Cuba, pudiéndose comprobar que desde enero 2017 la administración de Donald Trump, gastó 22 millones 92 mil 43 dólares en diferentes proyectos contrarrevolucionarios, prueba de que ningún “opositor” es independiente de las órdenes y programas diseñados en Washington, aunque con sus falsas operaciones intenten crear esa idea en los lectores.

Esa suma es parte del dinero que le asignan a la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y al Departamento de Estado, sin contar el destinado a la USAID y la CIA para tales acciones.

Se afirma que 14 millones 386 mil 98 dólares fueron concedidos a 42 organizaciones que ejecutan supuestos proyectos para “promover la democracia” en Cuba, aunque experiencias anteriores dicen del desvío de cuantiosos recursos en beneficios personales, comprobado en auditorías oficiales.

Entre las organizaciones que se benefician con parte de esos millones, están, además de la NED, la Fundación de la Familia Bacardí, que recibió 288 mil 283 dólares y la empresa Comunicaciones Canyon, con 273 mil 580 dólares, más otros 159 mil 263 dólares para fondos dirigidos a programas de la llamada “sociedad civil”, que no fueron revelados.

La repartición es amplia, comprobándose las razones para tanta gritería y acusaciones a Cuba, de “reprimir y asediar” a los contrarrevolucionarios, pues sobra dinero para tales maniobras, al igual que se hace durante los procesos eleccionarios yanquis, donde se sufragan medios de prensa para convencer a los electores, muchas veces con mentiras.

La NED informó oficialmente que en 2018 gastó 4 millones 643 mil 525 dólares en “subvenciones” para Cuba, lo que significó un incremento del 22% en comparación con los 3 millones 814 mil 328 dólares en 2017.

El dinero corre para tratar de subvertir a los cubanos, por eso son los 27 mil 640 dólares asignados para “Promover la libertad de prensa en Cuba”; los 220 mil para la Asociación Diario de Cuba, a fin de conformar un medio de comunicación “independiente”; los 132 mil 730 dólares para el “Instituto cubano por la libertad de expresión y prensa”; 91 mil 500 dólares para la “Campaña Global por la Libertad de Expresión”; 71 mil 934 dólares para promover el acceso a la información en Cuba; 72 mil 324 para fomentar el pensamiento y la escritura independiente en Cuba, así como 60 mil dólares para la Libertad de información en la Isla.

Esa es la razón que mueve a Pen International para afirmar que “la represión se cierne sobre periodistas independientes y blogueros”, que como se conoce, algunos fueron formados a la carrera en locales de la misión diplomática yanqui en La Habana.

Para deformar la realidad de Cuba hay mucho dinero y después afirman con desfachatez que son “independientes”.

En su pretensión de presionar a la Unión Europea durante la celebración del Consejo Conjunto con Cuba, el 8 de septiembre 2019 en La Habana, dos de los grupúsculos contrarrevolucionarios mejor pagados por los yanquis, (UNPACU y Rosa María Payá), incitan a una provocación callejera ese mismo día, “para que la Alta Representante de la Unión Europea, Federica Mogherini, tenga que pronunciarse en contra de Cuba”, aunque nunca han logrado una manifestación callejera por ausencia de apoyo popular.

La verdadera causa de toda esa algarabía, es la mortificación de Estados Unidos por la firma del Acuerdo de Diálogo Político, Cooperación y Comercio (PDCA), entre la Unión Europea y Cuba, pues este abre la posibilidad a la inversión extranjera en la Isla, situación que Washington intenta impedir con todos sus medios, para apretar aún más la soga en el cuello de la economía cubana, siguiendo el viejo principio de “debilitar la vida económica, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del  gobierno”.

Ilusos los servidores de los yanquis que no aprenden que el pueblo cubano no se dejará arrebatar su Revolución, porque como dijo José Martí:

“La justicia, la igualdad del mérito, el trato respetuoso del hombre, la igualdad plena del derecho, eso es la Revolución”.

Programas de la CIA contra artistas y escritores cubanos.


Por Arthur González.

Próximamente se celebrará en La Habana el IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, donde se debatirán aquellos aspectos más relevantes de ese sector de la sociedad cubana, que Estados Unidos desde 1959 intenta contaminar con su ideología.

Con el propósito de desvirtuar la obra de la Revolución en esos importantes ámbitos de la cultura de la Isla, ideólogos y especialistas en subversión de la CIA, diseñan diferentes programas para atraer a escritores, poetas, pintores, cineastas y otros creadores, sin éxito alguno.

En Cuba existe una verdadera obra cultural, demostrada en los cientos de miles de artistas formados en prestigiosas instituciones creadas por la Revolución, como el Instituto Superior de Arte, la Escuela Nacional de Arte, Conservatorios, la Escuela Internacional de Cine, Casas de Cultura y otros centros similares, donde se moldean talentos surgidos del pueblo, sin distinción de procedencia social, raza, creencias religiosas y preferencias sexuales.

Sin embargo, campañas fabricadas en Estados Unidos divulgan informaciones falsas y tergiversadas de la realidad artística cubana, e intentan año tras año contaminar eventos culturales con obras contrarrevolucionarias, que pasan sin penas ni glorias.

Cuba, pequeña y sometida a una descomunal guerra económica y financiera, no ha dejado de asignar cuantiosos recursos para que sus jóvenes puedan recibir una alta formación académica, comprobada en la cantidad y calidad de músicos, pintores, escultores, artistas de la radio, televisión, cine y teatro, unidos a poetas y escritores de alto vuelo, avalado por los múltiples premios internacionales y el reconocimiento de millones de seguidores en el mundo.

Por supuesto que la guerra económica afecta también a ese sector, pero no por ello se ha cerrado una escuela o centro de formación profesional, ni tampoco la creatividad de los artistas cubanos que se crecen con su ingenio ante las adversidades que imponen las medidas aplicadas por Estados Unidos.

Con el fin de subvertir ideológicamente a los artistas cubanos, la CIA a través de su engendro la Fundación Nacional para la Democracia, conocida por sus siglas en inglés como la NED, destina anualmente elevadas sumas de dólares para diferentes operaciones encubiertas en la cultura cubana, como realizan contra Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, según consta en su sitio oficial.

La NED es una pantalla de la CIA para sus diferentes programas, hecho afirmado en 1991 por su primer presidente Allen Weinstein, quien aseguró que lo que hoy hace la NED, era ejecutado por la CIA 25 años atrás.

Informes oficiales sobre el presupuesto de la NED para su labor subversiva, confirman lo antes expuesto.

En 2017 la NED entregó 95 mil dólares a la organización Cuban Soul Foundation, Inc., para desarrollar acciones en favor de la “Libertad de expresión del artista independiente cubano”, con la idea de “permitir que los artistas independientes produzcan, representen y exhiban su trabajo en eventos comunitarios sin censura. La organización colaborará con grupos de músicos para crear espacio en el estudio y organizar una serie de eventos para mostrar el trabajo de los artistas que participan en el programa”.

En el 2018 le asignó 80 mil dólares a la Fundación del Alma Cubana, Inc., para ver si podían alcanzar el mismo objetivo.

Con el propósito de Promover el cine independiente en Cuba, en el 2017 entregaron 55 mil dólares, a la organización CaribbeanTales Worldwide Distribution Inc., y en el 2018 la misma cantidad de dinero, siempre con el interés de “fortalecer la capacidad de los cineastas independientes en Cuba para desarrollar materiales que generen conciencia sobre temas no contados o censurados que afectan a la sociedad cubana. Proporcionar a un grupo de productores cubanos capacitación intensiva, y prepararlos para producir películas sobre temas de libertad, igualdad y justicia social. Los cineastas de los dos materiales mejor preparados recibirán apoyo para desarrollar y distribuir su trabajo”.

Siguiendo una misma línea de acción en el sector de la cultura cubana, distribuyeron en el 2017 la suma de 20 mil 272 y 61,517dólares respectivamente, para la “Promoción del pensamiento independiente en Cuba y la libertad de información”, cantidad entregada a la editorial Hypermedia Inc.

La pretensión de la CIA es “promover una mayor libertad de expresión y escritura independiente entre los intelectuales cubanos y distribuir entre ellos, libros censurados producidos por escritores cubanos en el exilio”. “El mayor interés es alentar la escritura independiente entre el público y presentar las mejores obras en eventos literarios internacionales”.

Ya en el 2018 la suma entregada a la misma editorial fue de 72 mil 324 dólares, con la tarea de “promover la libertad de expresión y un espacio de información plural e independiente en Cuba, y fortalecer la capacidad institucional y profesional de los medios de comunicación”.

En el mismo 2018 proporcionaron 70 mil dólares, con el fin de “empoderar artistas cubanos de Hip-Hop como líderes sociales, para el cambio social en la sociedad”, depositándole dicha cantidad a la Fundación Cartel Urbano, la cual “deberá desarrollar talleres en Cuba y Colombia, que incluyan capacitaciones profesionales, intercambios culturales y eventos artísticos. También ayudar a los artistas a desarrollar sus propios proyectos sociales, los que implementarán en sus comunidades locales”.

En 2018 la NED decidió entregar 82 mil dólares a la Fundación Vista Larga Corp., con el fin de “apoyar a escritores y artistas independientes en Cuba, fortalecer su capacidad para producir y exhibir su trabajo en eventos comunitarios sin censura, proporcionar tutoría para que los escritores mejoren su trabajo y lleguen a un público más amplio, además de promover una mayor colaboración entre los escritores cubanos y sus contrapartes latinoamericanas”.

Otra línea del trabajo subversivo es la prensa, a la que igualmente destinan miles de dólares con objetivos similares.

Suficientes elementos para estar alertas ante esos planes enemigos, que aspiran a penetrar el medio cultural cubano y atraer a sus miembros, con vistas a dividir la sociedad y debilitar su ideología.

Los yanquis no sacan experiencias de sus 60 años de fracasos y continúan malgastando dinero en llenar estómagos mercenarios sin resultados, porque como dijera José Martí:

“Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”.

Bolivia en la mirilla de Estados Unidos.


Por Arthur González.

Estados Unidos en su interés por eliminar todos los gobiernos de izquierda en América Latina, cierra fila con sus agencias de inteligencia y algunas ONG, que son pantalla de la CIA, para llevar a cabo sus programas subversivos y desestabilizar a los países que no son de su agrado. En esos casos están Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Cuba, que continúa resistiendo las acciones más añejas de la región.

En Venezuela y Nicaragua los yanquis emplean los métodos de Gene Sharp, ideólogo de la “Lucha No Violenta”, los que dieron buenos resultados en Polonia y otros países de Europa socialista, desarrollando sus cinco etapas para desestabilizar el orden interno.

Ahora toca el turno nuevamente a Bolivia, instigando y repartiendo mucho dinero para ejecutar actos callejeros en protestas contra el presidente Evo Morales, algo que ya hicieron en años recientes sin obtener los resultados deseados.

Ante la decisión del Tribunal Constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia, de aceptar la candidatura de Evo Morales para las elecciones presidenciales de 2019, el Departamento de Estado expresó “su profunda preocupación” por la decisión de dicho Tribunal y declaró oficialmente que “para Estados Unidos no es aceptable la decisión de declarar inaplicables las disposiciones de la Constitución del país, que prohíbe a los funcionarios electos cumplir más de dos mandatos consecutivos, incluido el presidente”.

En su injerencia en los asuntos internos de los países con gobiernos no bien vistos por Washington, la representante Ileana Ros-Lehtinen, expuso hace unos meses, “la necesidad de que las naciones envíen un mensaje claro a Bolivia sobre el afán de Morales de perpetuarse en el poder y añadió que “el pueblo de Bolivia necesita nuestra ayuda”, haciendo un llamado “a prestar atención a lo que está sucediendo”.

Esas posiciones yanquis están motivadas por el peso geopolítico que tiene el presidente Evo Morales en la región, y también por el interés de Estados Unidos de acceder a materiales estratégicos bolivianos para su “seguridad nacional”.

Como parte de la campaña contra Evo Morales, el ex presidente de Bolivia, Jorge “Tuto” Quiroga, pretende solicitar a la Comisión de Derechos Humanos de la OEA que solicite oficialmente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que decida si las reelecciones indefinidas pueden considerarse un “derecho humano”, todo con el único fin de invalidar la reelección del actual mandatario que tanto ha hecho por el pueblo boliviano, elevando el nivel económico del país, que ya alcanza uno de los PIB más altos de la región.

Estados Unidos ejecuta diferentes maniobras para lograr desestabilizar a Bolivia y para ello se empleó a fondo con la USAID, desde 2006 hasta 2009.

No se puede olvidar que, en marzo del 2004, la USAID abrió en Bolivia la Oficina de Iniciativa para la Transición (OTI), la que tenía por objetivo “ayudar” a reducir las tensiones en zonas de conflicto social y apoyar a la preparación de las elecciones.

La USAID, como pantalla de la CIA, contrató a la empresa yanqui, Casals & Associates, Inc. (C&A) para operar en Bolivia los más de 13,3 millones de dólares, distribuidos en 379 organizaciones, partidos políticos y proyectos.

Esa misma empresa estadunidense realiza idénticas actividades subversivas a las que realizó la DAI en Venezuela, porque la CIA se repite constantemente en sus planes. Es sabido que la DAI y Casals & Associates, tienen fuertes vínculos con el Departamento de Defensa, el Departamento de Energía, Broadcasting Board of Governance, la Voz de América, la Oficina para Transmisiones a Cuba, el Departamento de Seguridad Interior, el Departamento de Estado, y otros más.

La USAID-OTI jugó un fuerte papel de influencia sobre la Asamblea Constituyente boliviana, para lograr el separatismo de las regiones ricas en recursos naturales, como Santa Cruz y Cochabamba, siguiendo instrucciones de Washington que buscaba quebrantar el gobierno de Evo Morales, penetrar e infiltrar las comunidades indígenas, sembrar el modelo capitalista, e influir sobre los medios de comunicación promoviendo la propaganda pro yanqui y anti socialista.

Ante eso, Evo decidió expulsar a la USAID de Bolivia, cortándole los tentáculos que trataban desestabilizar el orden constitución del país.

Otra de las agencias que trabajan para la CIA en la región, es la National Endowment for Democracy (NED) Fundación Nacional para la Democracia, creada bajo la administración de Ronald Reagan para ejecutar planes que antes hacia la CIA.

La USAID y la NED son reservorio de presupuestos millonarios del gobierno de Estados Unidos, para llevar a cabo operaciones y planes subversivos contra los gobiernos que desean derrocar.

Durante las elecciones de 2009 Estados Unidos ejecutó una campaña mediática para sembrar la desconfianza del pueblo contra Evo, divulgando mentiras para empañar su imagen. A pesar de eso ganó sin dificultades.

En estos días vuelven a surgir algunas manifestaciones callejeras contra la reelección del presidente Evo Morales, apoyadas por la cruzada propagandística generada por la NED y Human Rights Watch.

Los argumentos son los mismos que difunden en Cuba, Venezuela y Nicaragua, sobre una inventada impunidad de delitos violentos y violaciones de derechos humanos.

Según Human Rights Watch, “el gobierno del presidente Evo Morales ha generado un clima hostil para los defensores de derechos humanos, que menoscaba sus posibilidades de trabajar de manera independiente”.

Durante el período 2013-2018, la Casa Blanca destinó un total de 70 millones 349 mil 728 dólares para la “asistencia económica” a Bolivia, mediante siete programas, llamando la atención el de “gobernanza” para el que asignaron más de 68 millones de dólares, siendo el único programa que han llevado a cabo sin interrupciones.

Está comprobada la injerencia yanqui en los asuntos internos de Bolivia, y sus deseos de invadirla con ideas, sin descartar la vía militar, como hacen en Venezuela y Nicaragua, con la marcada intensión de derrocar a sus dirigentes, porque no son aceptados por Estados Unidos, dada sus posiciones soberanas e independientes que manifiestan a favor de sus pueblos.

No se equivocó José Martí cuando aseguró:

“Es más fácil invadir a un país que tiende los brazos, que un país que vuelve la espalda”.

 

Estados unidos utiliza sus peones contra Venezuela.


Por Arthur González.

Como si fuera una vuelta atrás en el tiempo, Estados Unidos aplica contra Venezuela las mismas políticas ejecutadas contra la Revolución cubana, en los primeros años del 60 del pasado siglo. Actualmente, al no encontrar la forma de derrotar al presidente Nicolás Maduro, dirigen a un grupo de países para intentar cercarlo.

Hace solo días, el actual canciller chileno, Roberto Ampuero, siguiendo los dictados de Washington, hizo declaraciones en las que calificó la situación en Venezuela como una “tragedia”, algo que forma parte de la campaña mediática creada para deformar la realidad y satanizar a Maduro.

Ese personaje, quien fuera militante comunista y se pasó de la noche a la mañana a la ultraderecha, tal y como hizo el secretario general de la OEA, Luis Almagro, intenta lograr consenso para que los países latinoamericanos rompan relaciones con Venezuela, copiando las acciones desarrolladas en 1962 contra Cuba, cuando Estados Unidos presionó fuertemente para que los integrantes de la OEA, rompieran relaciones y la expulsaran de esa organización regional, dirigida totalmente por el Departamento de Estado yanqui.

Al releer documentos del gobierno de Estados Unidos de esa época, ya desclasificados, se puede apreciar lo que le hicieron a Cuba, al afirmar:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; . Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano (similar a la de EE.UU. para Rusia, de 1919-20), como un medio para lograr la simpatía del pueblo cubano, sin tener que reconocer al gobierno comunista. La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

El resultado obtenido fue el que Estados Unidos diseñó, excepto México que decidió no romper relaciones con la Isla, en un aparente acto de rebeldía contra el imperio yanqui.

Tristemente, hace algunos años documentos desclasificados permitieron conocer que, en verdad, todo fue un acto de sumisión del presidente mexicano Adolfo López Mateo, quien decidió colaborar en secreto con el gobierno de los Estados Unidos.

Contra Venezuela despliegan campañas de prensa muy negativas, idénticas a las fabricadas contra Cuba; estimulan la emigración, igual lo que hacen contra la Revolución cubana cuando aceptaron a asesinos, torturadores y ladrones del gobierno del dictador Fulgencio Batista, otorgándoles estatus de “refugiados políticos”, además de estimular las salidas ilegales que obligaron al presidente Lyndon Johnson, a firmar la llamada Ley de Ajuste Cubano en 1966.

Los actos callejeros, acciones terroristas y la creación de la oposición contrarrevolucionaria, también la copiaron de los planes anticubanos, pero ahora Estados Unidos cuenta, además de la CIA, con las organizaciones USAID y NED, encargadas de desarrollar programas subversivos más sofisticados, respaldados con presupuestos millonarios que aprueba el Congreso yanqui.

Al no poder derrocar en las urnas a Maduro y demás dirigentes que alcanzaron posiciones en la mayoría de los estados del país, ni consolidar una oposición respaldada por el pueblo venezolano, y ante la posibilidad casi segura de una nueva victoria electoral en el próximo año, cocinan una conjura para intentar nuevamente sacar del poder a ese presidente, elegido democráticamente.

Cuando surgen dirigentes políticos que no son del agrado de Washington, de inmediato germinan campañas de prensa y acciones de todo tipo para destituirlo. Ejemplos sobran en América Latina y los casos más recientes son los de Honduras, Paraguay y Brasil.

¿Por qué no se hizo lo mismo contra el golpe militar en Honduras, cuando sacaron al presidente de su residencia en ropa de dormir y lo trasladaron a la fuerza a México?

Estados Unidos organizó, financió y apoyó ese acto antidemocrático y violador de los derechos humanos. Congresistas yanquis de origen cubano viajaron a Tegucigalpa para respaldar a los golpistas.

En Paraguay suavizaron la acción con un golpe generado en el Congreso y aceptaron gustosamente su resultado.

A ningún país donde se violan constantemente los derechos humanos, como México, Guatemala, Honduras, Argentina y Chile, se le aplican medidas de guerra económica y financiera como hacen contra Cuba y Venezuela, con el objetivo de que el pueblo se canse de la carencia de productos de primera necesidad, pierda fe en el futuro de su proceso revolucionario, y caiga finalmente en brazos de los yanquis.

Contra Venezuela se ha sumado la Unión Europea, evidentemente presionada por su aliado más fuerte, Estados Unidos, ayudando a mantener parte de la guerra económica y financiera impuesta por los yanquis.

Lo contrario se ve ahora con lo sucedido en Francia, donde las revueltas callejeras han sido más grandes y violentas que las pagadas por la CIA en Venezuela. Sin embargo, no hay declaraciones del Departamento de Estado yanqui contra el presidente francés, ni campañas mediáticas exigiendo su destitución. El Parlamento Europeo no respalda ni premia a los líderes obreros que se exponen a las balas y gases lacrimógenos de los órganos represivos franceses.

El canciller chileno tampoco ha condenado la represión de la policía francesa, ni propone medidas sancionadoras, porque desde Washington no se lo han ordenado.

Emmanuel Macron no tiene apoyo en Francia, dirige con un 19 % de aceptación, muy diferente al respaldo que obtuvo Maduro en las elecciones, pero contra Macron no existen sanciones, al final es un político neoliberal que no toma medidas a favor del pueblo.

Exacto fue José Martí cuando escribió:

“La vergüenza se ha de poner de moda y fuera de moda la desvergüenza”.

Los verdaderos oprimidos de Latinoamérica.


Por Arthur González.

Los obreros, campesinos, estudiantes y pensionados de América Latina, tiene todo el derecho a protestar ante las medidas neoliberales que aplican los gobernantes, para complacer al FMI y otras entidades creadas por el sistema capitalista que los aplasta, sin importarle los verdaderos derechos humanos.

Desde que Mauricio Macri asumió la presidencia de Argentina, eliminó las ventajas establecidas por el gobierno de Cristina Fernández, como continuidad a las aplicadas antes por su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner.

Lo mismo sucedió en Brasil, cuando Temer impuso métodos que en nada ayudan a las capas más pobres del país, borrando de un plumazo las medidas aprobadas por el presidente Luis Ignacio Lula, mantenidas por su sucesora Dilma Rousseff.

El capitalismo salvaje solo beneficia a las clases altas y así sucede en toda Latinoamérica e incluso llega a algunos países de Europa.

Sin embargo, Estados Unidos se empeña en impedir que gobiernos nacionalistas, preocupados por sus pueblos, avancen con leyes populares, aplicándoles planes de guerra económica, aprueban altos presupuestos para subvertir el orden interno, sufragan grupos para cometer actos terroristas y orientan manifestaciones populares que llegan hasta el asesinato, tal y como hicieron en Venezuela y ejecutan actualmente en Nicaragua.

El empleo de la manipulación jurídica para juzgar y encarcelar a verdaderos líderes populares, es la táctica recientemente implementada, violando todo derecho legal a los que son acusados sin pruebas, solo basado en campañas de prensa fabricadas para crear un ambiente psicológico que les favorezca en sus acciones criminales, que solo persiguen anular de por vida a las figuras políticas que no son de su agrado.

Millonarios presupuestos son aprobados por Estados Unidos para esos fines, distribuidos entre el Departamento de Estado, la Agencia Central de Inteligencia para reclutar políticos, jueces y periodistas, así como a la USAID a la NED, con el fin de llevar a cabo la preparación de jóvenes, que posteriormente son encargados de salir a manifestarse violentamente en las calles, incluso con el empleo de armas de fuego.

Esos terroristas que queman, destruyen y asesinan, reciben total apoyo de la prensa oficialista que responde a los intereses yanquis. Son calificados de “inconformes” que protestan “pacíficamente”, y al ser reprimidos por sus actos de terrorismo, desatan cruzadas periodísticas en su defensa, como si los muertos que originan sus acciones no reclamaran justicia.

Ahora cuando en Argentina los trabajadores agobiados por el alza del costo de la vida, la pérdida de sus derechos, el aumento del desempleo y la inseguridad de un futuro cierto para sus familias, salen a las calles a protestar, sin la violencia empleada por los orientados y financiados con los millones de Estados Unidos, Patricia Bullrich, ministra de seguridad, declara con total desfachatez, que “no sabe de dónde sacan el dinero para manifestarse todos los días”, y acusa a las centrales sindicales de querer sacar al Gobierno.

¿Por qué la ministra no se hace la misma pregunta para saber de dónde sale el dinero para sufragar las protestas violentas fabricadas desde la embajada de Estados Unidos en Venezuela y en Nicaragua?

¿No sabrá ella que los trabajadores argentinos se cansan de tanta explotación?

En Venezuela, solo la NED tuvo una asignación para el presupuesto del año fiscal de 2017, de 2 millones 893 mil 847 usd; sin contar el dinero que dispone la USAID, el cual es muy superior, sumado al asignado a la CIA y al Departamento de Estado.

Con tanto dinero si se pueden organizar protestas y manifestaciones callejeras en Nicaragua, país que también recibe desde hace algunos años, millonarios presupuestos para organizar cursos de preparación en los locales de la embajada norteamericana en Managua, de donde egresaron los principales cabecillas ejecutantes de los actos callejeros y las acciones terroristas, incluida la confección de armas de fuego casera y otros medios que causaron muerte y destrucción en varias ciudades de ese país centroamericano.

Solo con buscar en las páginas de la USAID y la NED, disponibles en Internet, la ministra podrá conocer esos datos y comprobar que para Argentina la situación no es la misma, porque a los yanquis no les interesa ayudar a las centrales sindicales que reclaman los derechos de sus afiliados.

Si ella está inconforme con las protestas, debería compadecer al pueblo de Venezuela y de Nicaragua que sufren del terrorismo financiado por Estados Unidos.

Todo indica que la ministra de seguridad vive de espaldas a la realidad que padece su pueblo, por las medidas económicas impuestas por el gobierno del presidente Macri, y como bien señaló recientemente Hugo Yasky, diputado y dirigente de la CTA, “en Argentina hay dos millones de personas que no llegan al final del día. No estamos hablando de llegar a fin de mes, estamos hablando del día”.

Ante el caos económico creado por Mauricio Macri, la Confederación General del Trabajo (CGT), las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina (CTA), la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y otros sindicatos, no les ha quedado otra alternativa que salir a las calles a protestar por el acuerdo firmado recientemente por el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI), a lo que se suma el plan económico de ajuste que ese organismo impone.

No es el sistema socialista el que ahoga al pueblo de Argentina, es sencillamente el capitalismo salvaje que no respeta el derecho a la vida.

Por tanto, la ministra Patricia Bullrich debería recordar lo que dijo José Martí:

“Los pueblos no se rebelan contra las causas naturales de su malestar, sino contra las que nacen de algún desequilibrio o injusticia”