Los verdaderos oprimidos de Latinoamérica.


Por Arthur González.

Los obreros, campesinos, estudiantes y pensionados de América Latina, tiene todo el derecho a protestar ante las medidas neoliberales que aplican los gobernantes, para complacer al FMI y otras entidades creadas por el sistema capitalista que los aplasta, sin importarle los verdaderos derechos humanos.

Desde que Mauricio Macri asumió la presidencia de Argentina, eliminó las ventajas establecidas por el gobierno de Cristina Fernández, como continuidad a las aplicadas antes por su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner.

Lo mismo sucedió en Brasil, cuando Temer impuso métodos que en nada ayudan a las capas más pobres del país, borrando de un plumazo las medidas aprobadas por el presidente Luis Ignacio Lula, mantenidas por su sucesora Dilma Rousseff.

El capitalismo salvaje solo beneficia a las clases altas y así sucede en toda Latinoamérica e incluso llega a algunos países de Europa.

Sin embargo, Estados Unidos se empeña en impedir que gobiernos nacionalistas, preocupados por sus pueblos, avancen con leyes populares, aplicándoles planes de guerra económica, aprueban altos presupuestos para subvertir el orden interno, sufragan grupos para cometer actos terroristas y orientan manifestaciones populares que llegan hasta el asesinato, tal y como hicieron en Venezuela y ejecutan actualmente en Nicaragua.

El empleo de la manipulación jurídica para juzgar y encarcelar a verdaderos líderes populares, es la táctica recientemente implementada, violando todo derecho legal a los que son acusados sin pruebas, solo basado en campañas de prensa fabricadas para crear un ambiente psicológico que les favorezca en sus acciones criminales, que solo persiguen anular de por vida a las figuras políticas que no son de su agrado.

Millonarios presupuestos son aprobados por Estados Unidos para esos fines, distribuidos entre el Departamento de Estado, la Agencia Central de Inteligencia para reclutar políticos, jueces y periodistas, así como a la USAID a la NED, con el fin de llevar a cabo la preparación de jóvenes, que posteriormente son encargados de salir a manifestarse violentamente en las calles, incluso con el empleo de armas de fuego.

Esos terroristas que queman, destruyen y asesinan, reciben total apoyo de la prensa oficialista que responde a los intereses yanquis. Son calificados de “inconformes” que protestan “pacíficamente”, y al ser reprimidos por sus actos de terrorismo, desatan cruzadas periodísticas en su defensa, como si los muertos que originan sus acciones no reclamaran justicia.

Ahora cuando en Argentina los trabajadores agobiados por el alza del costo de la vida, la pérdida de sus derechos, el aumento del desempleo y la inseguridad de un futuro cierto para sus familias, salen a las calles a protestar, sin la violencia empleada por los orientados y financiados con los millones de Estados Unidos, Patricia Bullrich, ministra de seguridad, declara con total desfachatez, que “no sabe de dónde sacan el dinero para manifestarse todos los días”, y acusa a las centrales sindicales de querer sacar al Gobierno.

¿Por qué la ministra no se hace la misma pregunta para saber de dónde sale el dinero para sufragar las protestas violentas fabricadas desde la embajada de Estados Unidos en Venezuela y en Nicaragua?

¿No sabrá ella que los trabajadores argentinos se cansan de tanta explotación?

En Venezuela, solo la NED tuvo una asignación para el presupuesto del año fiscal de 2017, de 2 millones 893 mil 847 usd; sin contar el dinero que dispone la USAID, el cual es muy superior, sumado al asignado a la CIA y al Departamento de Estado.

Con tanto dinero si se pueden organizar protestas y manifestaciones callejeras en Nicaragua, país que también recibe desde hace algunos años, millonarios presupuestos para organizar cursos de preparación en los locales de la embajada norteamericana en Managua, de donde egresaron los principales cabecillas ejecutantes de los actos callejeros y las acciones terroristas, incluida la confección de armas de fuego casera y otros medios que causaron muerte y destrucción en varias ciudades de ese país centroamericano.

Solo con buscar en las páginas de la USAID y la NED, disponibles en Internet, la ministra podrá conocer esos datos y comprobar que para Argentina la situación no es la misma, porque a los yanquis no les interesa ayudar a las centrales sindicales que reclaman los derechos de sus afiliados.

Si ella está inconforme con las protestas, debería compadecer al pueblo de Venezuela y de Nicaragua que sufren del terrorismo financiado por Estados Unidos.

Todo indica que la ministra de seguridad vive de espaldas a la realidad que padece su pueblo, por las medidas económicas impuestas por el gobierno del presidente Macri, y como bien señaló recientemente Hugo Yasky, diputado y dirigente de la CTA, “en Argentina hay dos millones de personas que no llegan al final del día. No estamos hablando de llegar a fin de mes, estamos hablando del día”.

Ante el caos económico creado por Mauricio Macri, la Confederación General del Trabajo (CGT), las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina (CTA), la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y otros sindicatos, no les ha quedado otra alternativa que salir a las calles a protestar por el acuerdo firmado recientemente por el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI), a lo que se suma el plan económico de ajuste que ese organismo impone.

No es el sistema socialista el que ahoga al pueblo de Argentina, es sencillamente el capitalismo salvaje que no respeta el derecho a la vida.

Por tanto, la ministra Patricia Bullrich debería recordar lo que dijo José Martí:

“Los pueblos no se rebelan contra las causas naturales de su malestar, sino contra las que nacen de algún desequilibrio o injusticia”

 

 

 

 

 

 

 

 

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Estados Unidos contra Venezuela.


Por Arthur González.

Desde que Hugo Chávez Frías alcanzó la presidencia de Venezuela, Estados Unidos inició variadas operaciones especiales para derrocarlo, siguiendo los mismos planes aplicados contra Cuba desde 1959.

Su plan maestro es la guerra económica, comercial y financiera para evitar que el gobierno satisfaga las necesidades del pueblo y luego culpar al sistema de la crisis, aunque todos saben que el único responsable es Estados Unidos, quien a través de sus agencias de inteligencia presionan, reclutan y organizan a la contrarrevolución, copiando sus fracasados métodos aplicados a la Revolución cubana.

Contra Nicolás Maduro incrementaron sus acciones subversivas, con el fin de evitar que ganara las elecciones presidenciales, situación que el pueblo no respaldó, eligiéndolo en las urnas de forma democrática en dos oportunidades.

De nada valieron los millones de dólares repartidos entre estudiantes universitarios, partidos opositores, la burguesía y hasta grupos de delincuentes; ni la preparación llevada a cabo por la USAID y la NED desde la misión diplomática yanqui y otras entidades, incluida la Iglesia Católica venezolana.

Ante la impotencia por sus constantes fracasos en Cuba, en 1962, Estados Unidos optó por intentar comprar algún funcionario de alto rango dentro del gobierno, ofreciéndole una alta suma de dinero, con vistas a provocar un golpe militar que justificara la invasión a la Isla por el ejército yanqui.

De acuerdo con la Operación Mangosta, aprobada por el presidente J.F. Kennedy, la CIA tenía que:

“Proponer el 1ro de febrero 1962, un plan para la defección de altos funcionarios gubernamentales cubanos, con el fin de dividir el régimen desde dentro. Este empeño debe ser imaginativo y bastante atrevido para considerar el nombre de un desertor valorado al menos en un millón de dólares”

Esas acciones estarían respaldadas por la desprestigiada OEA, siempre al servicio de los dictados de la Casa Blanca, y al analizarlas se constata la similitud de las aplicadas ahora contra Caracas, copia fiel de las que desarrollaron contra La Habana en aquel año de 1962, y según consta en la mencionada Operación:

“El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener un amplio respaldo del Hemisferio Occidental, a las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio. Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano…, como un medio para lograr la simpatía del pueblo, sin tener que reconocer al gobierno comunista. La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

Igual que hicieron contra la Revolución cubana, ahora Estados Unidos presionó a un grupo los líderes latinoamericanos, para aceptaran sus decisiones y afirmen que el presidente de Venezuela “es un gobernante cada vez más autoritario que ha arruinado la economía de su país, provocando una escasez extrema de alimentos y medicinas”, como resultado, el colapso que desencadenó el éxodo de venezolanos desesperados”.

Todo es parte del montaje de la guerra económica, prevista para lograr el desencanto y el desaliento de la población, respaldado por campañas de prensa diseñadas para influir psicológicamente en los venezolanos y el mundo en general.

El pasado 08 de septiembre 2018, un artículo de The New York Times afirmaba que: La administración Trump sostuvo reuniones secretas con militares rebeldes de Venezuela el año pasado, para discutir sus planes de derrocar al presidente Nicolás Maduro”.

El final que busca el diseño de esa operación contra Venezuela, es la invasión militar norteamericana con el apoyo de varios países de la región, tal y como planificaron contra Cuba, lo que quedó plasmado en el Plan Mangosta, que expone textualmente:

“La CIA ha alertado al Departamento de Defensa que hará falta un considerable apoyo militar, incluyendo dos submarinos, lanchas PT, guardacostas tipo Cutter, instructores de fuerzas especiales, aviones C-54, aviones F-86, aviones anfibios, portahelicópteros, un batallón del ejército dedicado a la confección y lanzamiento de volantes, y Guantánamo como base para las operaciones submarinas. La CIA cree que su papel será fabricar y extender un movimiento popular, prestigioso y real, el cual creará un clima político que puede proporcionar un marco de justificación plausible, para la intervención armada de Estados Unidos en Cuba”.

Recordemos que, en agosto 2017, el presidente Donald Trump declaró: “Estados Unidos tiene una opción militar para Venezuela”, lo que provocó la condena de sus aliados en la región. Además, prorrogó por un año más, el decreto de “emergencia nacional”, que declara a Venezuela como una “amenaza inusual” a la seguridad nacional y a los intereses estadounidenses, precepto firmado por primera vez en el 2015 por su antecesor, el presidente demócrata Barack Obama.

La historia está carga de hechos similares ejecutados por Estados Unidos. Entre los más cercanos están la invasión a Cuba por Bahía de Cochinos, la invasión a República Dominicana, el golpe militar contra Salvador Allende en Chile, la organización de la contrarrevolución en Nicaragua, que culminó con el escándalo del Irán-Contra, la invasión a Panamá y a Granada, entre muchas otras.

No por gusto José Martí alertó:

“Los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las 7 leguas…y para eso, hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

Intentan asesinar al presidente venezolano.


Por Arthur González.

Quienes exigen democracia y derechos humanos al gobierno legítimo del presidente venezolano Nicolás Maduro, actúan violándolo todo, puesto de manifiesto en el más reciente acto terrorista contra la Revolución bolivariana, al intentar asesinar al presidente ante las cámaras de la televisión, el sábado 4 de agosto de 2018.

Es la misma historia que hicieron contra la Revolución cubana, cuando la CIA, con total apoyo del gobierno yanqui, intentó de forma reiterada asesinar al líder Fidel Castro, hechos que negaron durante años hasta que la comisión del Comité de Inteligencia del Congreso, conocida como Comisión Church, obligó a declarar a los máximos dirigentes de la CIA, quienes solo reconocieron 8 planes de asesinato, algo monstruoso que debió ser condenado por la corte internacional, como crímenes similares a los ejecutados por los nazis.

Esos planes iban desde el uso de bazucas, fusil con mirilla telescópica, lapiceros con aguja hipodérmica envenenada, pastillas de veneno para introducirlo en los batidos de leche que tomaba Castro en la cafetería del antiguo Hotel Habana Hilton, lanzamientos de granadas en el estadio de béisbol, y muchos más.

En realidad, la seguridad cubana tiene elementos de 600 acciones para intentar asesinar al líder odiado por el gobierno de Estados Unidos, desde antes de lograr el triunfo revolucionario según expresiones del presidente D. Eisenhower y Allen Dulles, director de la CIA, recogidas en el acta de la reunión del Consejo de Seguridad Nacional, fechada en diciembre de 1958.

El intento de asesinar a Maduro, es un acto criminal que pudo matar a decenas de personas reunidas durante la parada militar, incluidos cientos de civiles, funcionarios del gobierno y miembros de las fuerzas armadas.

Muchos países de la región, incluidos los Estados Unidos y de Europa, no se manifestaron contra el despreciable hecho, callando en plena complicidad. Son los mismos países que sancionan a Venezuela siguiendo los dictados de la Casa Blanca, y ahora no expresan sus opiniones, poniéndose al desnudo ante los pueblos.

Washington tampoco condenó la acción, pues se alegraría de eliminar al presidente y como siempre, se encuentra detrás de esos hechos criminales. John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, negó que Estados Unidos estuviera involucrado en el presunto atentado y, siguiendo la línea acostumbrada, sugirió hipócritamente que “el propio régimen podría estar detrás del caso”, según dijo durante una entrevista ofrecida a la Fox News.

Es público y notorio que el financiamiento, abastecimiento material y el apoyo político a la oposición venezolana, proviene desde Estados Unidos, entregado a través de diferentes organizaciones como la NED y la USAID, creadas para ejecutar lo que durante años hizo la CIA, mediante sus planes de acciones encubiertas. No hay que ser un erudito para comprenderlo.

Allen Weinstein, historiador y primer presidente de la NED, declaró en 1991 de forma “cándida y sorprendente”:

Mucho de lo que hoy hacemos, lo hacía ya hace 25 años la CIA de manera encubierta”.

Ahora para tratar de acallar las voces de condena, desde Miami la oposición venezolana, apoyada por la prensa oficialista, declara que sienten preocupación de que “el presunto atentado con drones del sábado 04, pueda ser utilizado por el régimen de Nicolás Maduro para emprender una nueva y atroz oleada de represión contra la oposición y los grupos democráticos en Venezuela”.

Mucho cinismo hay en esas palabras. Primero ponen en duda el intento de asesinato denominándolo “presunto”, y después inician la escalada propagandística respecto a la supuesta oleada de represión contra la oposición “democrática”, queriendo convertir en víctimas a los asesinos y terroristas que quemaron vivos y destruyeron escuelas y centros de trabajo en Venezuela, durante las llamadas Guarimbas, como si tales hechos no fueran repudiables.

Cuando en Europa se han producido hechos terroristas a manos de los grupos extremistas del islán, nadie se pronunció para que los órganos policiales y de seguridad, dejaran de tomar las medidas establecidas contra quienes asesinan y hacen estallar bombas en lugares públicos.

Las autoridades estadounidenses persiguen y matan al instante, aquellos que disparan en escuelas y plazas, sin siquiera detenerlos para interrogarlos y posteriormente juzgarlos. Ante eso, nadie levanta la voz para decir que la policía no puede tomarse la justicia por sus manos.

Sin embargo, cuando países con posiciones no aceptables para Estados Unidos, se ven obligados a tomar medidas con los autores de actos terroristas, cometidos tras el escudo de ser “opositores”, de iso facto se despliegan las campañas de prensa en defensa de los manipulados derechos humanos.

La oposición venezolana se quitó la careta ante la vista de millones de personas que observaban el acto por la televisión. Ahora que se atengan a las consecuencias de sus crimines, pues se les aplicará el mismo racero con que la culta Europa sanciona a los que comenten actos similares.

Torpes políticos que, en su desesperación por eliminar el proceso bolivariano, no se percatan que la Revolución iniciada por Hugo Chávez, al igual que una estaca, mientras más golpes reciba se entierra más profundamente, y por tanto resultará imposible sacarla del corazón de los venezolanos.

Fue exacto José Martí cuando afirmó:

“A bien que es fiero el pueblo, cuando obra movido de justicia, o movido de ira”

Estados Unidos culpable de las migraciones ilegales.


Por Arthur González

Desde el pasado siglo XX los movimientos migratorios en el mundo crecen vertiginosamente, provocado por guerras y desigualdades económicas. En la última década la situación se volvió incontrolable y el verdadero responsable es Estados Unidos, con sus planes desestabilizadores y operaciones encubiertas contra países que tienen gobernantes no aceptables para ellos.

¿Quién provocó las salidas ilegales de Cuba hacia Estados Unidos?

El propio gobierno estadounidense que aceptó desde enero de 1959, la entrada a su territorio de los prófugos de la justicia cubana, asesinos, torturadores y ladrones que sirvieron al dictador Fulgencio Batista, a los cuales otorgó la categoría de “refugiados políticos”, a pesar de sus crímenes y otros delitos comunes cometidos.

Por su fuera poco, la CIA de conjunto con la Iglesia Católica cubana, organizaron en 1960 la abominable Operación Peter Pan, sacando del país sin acompañantes a 14 mil 48 niñas y niños menores de 16 años, no otorgándole visas a sus padres, quienes no tuvieron otra alternativa que lanzarse al mar para llegar a la Florida, donde eran recibidos como héroes.

Para darle legalidad al fenómeno, en 1966 el presidente Lyndon B. Johnson aprobó la Ley de Ajuste Cubano, aún vigente, que admite a todo cubano que llegue a suelo estadounidense y solicite asilo por “huir del comunismo”.

En los últimos cinco años, países latinoamericanos se vieron envueltos por movimientos migratorios ilegales, de miles de cubanos que trataban de llegar a Estados Unidos en busca de mejorías económicas.

Washington mantiene una guerra económica, financiera y mediática total contra Cuba, con el propósito de provocar revueltas populares que pongan fin al sistema socialista, pero los cubanos en vez de eso, buscan la forma de arribar a la frontera norteamericana, convirtiéndose esa guerra económica en un bumerán para los propios yanquis.

A Venezuela le aplicaron la misma receta y el resultado obtenido es similar, porque la emigración hacia los Estados Unidos desborda sus posibilidades de asimilarlos, teniendo que adoptar medidas de deportación, al no existir Ley de Ajuste Venezolano.

Esto también afecta a otros países centroamericanos que se ven en graves problemas por las entradas masivas de venezolanos, que desestabiliza sus economías y sistemas de seguridad interna.

Otro tanto sucede en la actualidad con Nicaragua. Desde hace algunos años Estados Unidos intenta derrocar al gobierno de Daniel Ortega, asignándole a la USAID y a la NED, millonarios presupuestos para preparar a la contrarrevolución interna, lo que hacen también contra Cuba y Venezuela.

Esa contrarrevolución nicaragüense ejecutó recientemente planes terroristas diseñados por la CIA, dirigidos desde la embajada yanqui en Managua, con el fin de crear el caos interno.

Ante tantos hechos terroristas, incluido los asesinatos a personas simpatizantes de Ortega, la desestabilización interna y el temor de una escalada mayor de violencia, miles de ciudadanos se encaminan hacia la frontera de Costa Rica, conformando una situación bien compleja para esa nación centroamericana que no fabricó ni estimuló a la contrarrevolución nica.

Estados Unidos, padre de la desestabilización interna en esos países, observa desde lejos pero no recibe a ninguno de los nicaragüenses que salen de su país.

El gran consumo interno de drogas en Norteamérica, estimula la producción de cocaína y marihuana en países latinoamericanos, por lo que cada día surgen más carteles dedicados al tráfico de drogas hacia EE.UU.

México como país fronterizo con Estados Unidos es quien más sufre las consecuencias nefastas. Los asesinatos son por decenas diariamente, la violencia contra la población campesina es cotidiana y la miseria prolífera sin límites.

Esa es la causa fundamental de la emigración ilegal hacia el Norte, donde la guardia fronteriza yanqui los matan como animales, y ahora por decisión del presidente Donald Trump, les quitan a sus hijos enviándolos a centros de detención mientras esperan la deportación.

Está sucediendo algo similar en Europa, posterior a la guerra iniciada injustificadamente por Estados Unidos en Afganistán, con el verdadero propósito de acercarse a la frontera con Rusia e Irán, apoderarse de sus recursos naturales y cambiar el mapa mundial.

Lo mismo sucedió después de la guerra criminal contra Yugoeslavia, Irak, Libia, Yemen y Siria, dando como resultado una desestabilización total en la región, a la que se suman las revueltas en países africanos, después que Estados Unidos con el apoyo de Israel, fabricó un ejército mercenario para combatir en Siria.

Esas oleadas de emigrantes ilegales no llegan a las costas de Estados Unidos, sino a la de países europeos que se ven obligados a la asimilación de cientos de miles de personas, creándose el desorden interno, además de los cientos de ahogados en el mar.

Sin embargo, las campañas mediáticas construidas por la prensa oficialista de muchos países, no señalan al verdadero responsable de los conflictos bélicos en el mundo y acusan a los que son víctimas de los planes de acción encubierta, brindando una imagen tergiversada de la realidad.

Miles de personas huyen de la violencia construida por los yanquis, que diseñan, financian y abastecen a los grupos terroristas disfrazados de “opositores”.

Lo que sucede en los países afectados no es más que la aplicación de la mal llamada “lucha no violenta”, ideada por el viejo agente CIA, Gene Sharp, con sus cinco etapas.

1ra. Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, denuncias de corrupción, promoción de intrigas y divulgación de falsos rumores.

2da. Desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno en el poder.

3ra. Centrar la lucha por “reivindicaciones políticas y sociales”, manipular los colectivos para que emprendan manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones estatales.

4ta. Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”.

5ta. Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

No son coincidencias, sino un programa subversivo que al final origina la emigración ilegal de los que no quieren morir, ni pasar hambre en sus países.

Esos planes imperiales resultan muy peligrosos y Estados Unidos debería tener presente que con los pueblos no se puede jugar, porque como el elefante, nunca olvidan.

Por eso señaló José Martí:

“Con el elefante no hay que jugar, porque cuando se le enoja la dignidad, sacude la trompa como un azote y de un latigazo echa por tierra al hombre más fuerte”.

 

 

Conferencia de Obispos Católicos de Cuba apoya campañas contra Nicaragua.


Por Arthur González.

Sumándose a las campañas mediáticas contra el gobierno sandinista de Nicaragua, generadas por los ideólogos de los Servicios de Inteligencia de Estados Unidos, Juan de Dios Hernández Ruiz, Obispo Auxiliar de La Habana y Secretario General de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, COCC, envió una carta al Cardenal Leopoldo Brenes, Presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, donde toma partido en contra las autoridades de ese país centroamericano.

En su misiva Monseñor Juan de Dios Hernández, afirma que “hemos visto con profunda tristeza y horror, las imágenes de la barbarie ocurrida el pasado domingo en la Basílica de San Sebastián en Diriamba. Estos hechos de violencia y profanación, de crímenes y abusos de poder, resultan verdaderamente denigrantes y, por ello, experimentamos el lógico sentido de fraternidad pastoral ante el momento que afrontan”.

Sin embargo, no menciona que la violencia y los crímenes son generados por los llamados opositores al gobierno, entrenados y financiados desde la embajada yanqui en Managua, mediante programas de la NED y la USAID, para intentar derrocar al gobierno sandinista, de acuerdo con programas publicados por esas agencias norteamericanas en sus sitios oficiales en Internet.

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba no se pronuncia respecto a los asesinatos de jóvenes y policías a manos de los que se dicen “opositores”, quienes queman instituciones oficiales, cierran calles y avenidas para impedir el paso de ambulancias con heridos, lo que ha provocado decenas de muertos.

Tampoco condenan la quema y destrucción de autos, comercios e incluso de instalaciones gubernamentales y ornamentos en las avenidas, una de las cuales mató a un periodista.

Mucha es la hipocresía solidaria, pues Jesús no apoya el crimen, los asesinatos ni la violencia entre hermanos, estimulada con dinero de Estados Unidos con el único interés de destruir el sistema revolucionario sandinista, al igual que ejecutan contra Venezuela e hicieron contra la Revolución cubana en los años 60, donde la iglesia católica de Cuba también se puso de parte de los terroristas y agentes de la CIA.

No es casual que ahora la COCC ofrezca su apoyo “solidario” a quienes no impiden la violencia en Nicaragua y se parcialicen con los “opositores”. El pueblo cubano no olvida que en templos católicos se guardaron armas enviadas desde Estados Unidos y se resguardó a asesinos, como el secuestrador de un avión de Cubana de Aviación después de asesinar al piloto, solicitando para él, asilo canónico.

¿Por qué no se solidarizaron con Nicaragua cuando el dictador Anastasio Somoza exterminaba a diestra y siniestra en ese país centroamericano, o cuando Estados Unidos armaba a la contrarrevolución para matar a campesinos que simpatizaban con la Revolución Sandinista, durante la llamada Irán-contra?

La historia es una sola y no se borra tan fácilmente, la Operación Peter Pan, generada por la CIA, contó con el apoyo de la iglesia católica cubana, acción criminal que separó a padres e hijos por años, al seguir las campañas generadas por la CIA de que el gobierno revolucionario cubano les quitaría la patria potestad a los padres.

Por esa mentira, cientos de padres enviaron a sus hijos menores sin acompañantes para Miami, en total 14 mil 048 niños que fueron distribuidos por todo el país en centros religiosos, casas de familias y orfanatos, donde muchos sufrieron maltratos psíquicos y físicos, incluida la violación.

En vez de hacer el papel del buen samaritano, la COCC debió condenar desde un inicio la violencia generada en Nicaragua y ponerse al lado del pueblo, ese que el pasado mes de noviembre acudió democráticamente a las urnas para elegir al presidente Daniel Ortega, con un margen mayoritario.

El dolor de los nicaragüenses lo provocan las acciones violentas llevadas a cabo por los que dicen amar la libertad y la democracia y no por las autoridades que nunca iniciaron tales acciones.

Para hablar de “anhelos de verdad, justicia y apego a la legalidad constitucional, que conduzcan a alcanzar una paz estable y verdadera”, lo primero que debe hacer la COCC, es exhortar a los opositores financiados por los yanquis, a que cesen sus actos vandálicos y dejen de quemar, destruir y asesinar a sus hermanos, por el solo hecho de apoyar el sandinismo, ese movimiento que acabó con los crímenes y desmanes del gobierno de Somoza, el que siempre contó con el apoyo de Washington a pesar de ser un dictador.

Por actitudes similares expresó José Martí:

“Hay pocas cosas que en el mundo sean tan odiadas como los hipócritas”.

 

 

 

 

 

 

Aprueban presupuesto para fabricar la “democracia” en Cuba.


Por Arthur González.

El Congreso de Estados Unidos acaba de aprobar un millonario presupuesto destinado a fabricar la “democracia” en Cuba y Venezuela, con el cual pagarán a sus asalariados y las campañas de prensa, a fin de hacerle creer al mundo que en esos países hay opositores “independientes” y se “violan” los derechos humanos.

De no existir ese dinero los llamados disidentes no existirían, ni la prensa hablara tantas falsedades sobre ambos países, pues todo se formula desde Estados Unidos para tergiversar la realidad, viejo estilo yanqui cuando quieren construir supuestas “víctimas y violaciones”, en gobiernos que ellos no aceptan.

Para los que aun tengan dudas, basta con leer las noticias publicadas en la prensa yanqui para conocer que el senador Marco Rubio, presidente del Subcomité para el Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, logró hacer lobby para la aprobación de 20 millones para promover la “democracia” en Venezuela y 15 millones para Cuba.

A pesar de que el Departamento de Estado había solicitado al Congreso solo 9 millones para Venezuela y 10 millones para programas relacionados con Cuba, los integrantes de la mafia terrorista anticubana, Rubio y Mario Díaz-Balart, presionaron a sus colegas para elevar el dinero destinado a subvertir a esos países, quienes aprobaron la nueva Ley del presupuesto del año fiscal 2018-19, insistiendo en malgastar el dinero de los contribuyentes para ejecutar esos planes subversivos.

Además de esos fondos, en el caso cubano se aprobaron adicionalmente 29 millones para la Oficina de Transmisiones a Cuba, destinados a Radio y TV Martí, a pesar que jamás su señal se ha podido escuchar ni ver en la isla.

Nicaragua, país donde Estados Unidos insiste en derrocar al presidente Daniel Ortega, también fue “favorecido” con 5 millones para “promover” la democracia y apoyar, entiéndase fabricar, la sociedad civil.

Este presupuesto se sumaría al aprobado para la USAID y la NED, organizaciones que ejecutan acciones subversivas que anteriormente desarrollaba la CIA. En el caso de Cuba se observa como sus proyectos va dirigidos a construir mercenarios “luchadores” por los derechos humanos, la “democracia”, el arte “independiente”, medios de prensa para apoyar sus campañas mediáticas, la conformación de líderes juveniles, y otros similares.

Ejemplo palpable de cómo el dinero fabrica la mal llamada “democracia”, son algunos de los siguientes programas de la NED:

  • Abogando por un Marco de Derechos Humanos para Cuba, con 85 mil usd.
  • Construyendo ciudadanía democrática en Cuba, con 55,241 usd.
  • Libertad de expresión del artista independiente cubano, con 95 mil usd.
  • Promoviendo el cine independiente en Cuba, con 55 mil usd.
  • Promoviendo la libertad de prensa en Cuba, con 23,470 usd.
  • Diario de Cuba, con 220 mil usd.
  • CubaNet News, Inc., con 225 mil usd.
  • Apoyando el periodismo independiente en Cuba, con 109,833 usd.
  • Instituto Prensa y Sociedad, con 60 mil usd.
  • Apoyo a sindicatos independientes, educación cívica y empresa libre en Cuba, con 230 mil usd.
  • Educar a los activistas juveniles cubanos sobre la democracia y las habilidades de liderazgo, con 99,993 usd.
  • Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con125 mil usd.
  • Promover la participación ciudadana en la responsabilidad local, con 118,865 usd.
  • Promoviendo Informes Comunitarios en Cuba, con 140 mil usd.
  • Promover ideas democráticas y participación ciudadana, con 67,980 usd.
  • Promover la libertad religiosa y construir puentes dentro de la sociedad civil, con 66,700 usd.

Con tanto dinero en juego los yanquis inventan disidentes, líderes y matrices de opinión contra Cuba y el resto de países latinoamericanos que tienen gobiernos que no son de su agrado, haciéndole creer a aquellos que desconocen sus planes, que sus asalariados son “luchadores por la libertad”, cuando realmente sus servidores solo cumplen las instrucciones al pie de la letra, unido a las campañas desinformativas elaboradas por especialistas de la CIA.

A otros con ese cuento de la “democracia y la sociedad civil”, porque en verdad son terroristas que provocan muerte y destrucción, como se observa en Venezuela y Nicaragua; pero en Cuba no podrán repetir esa tenebrosa historia, porque su pueblo tiene preparación y conocimientos de lo que hacen realmente los yanquis, y leen sus documentos desclasificados, donde se plasma sin sonrojo la verdad.

No por gusto José Martí aseguró:

Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas.

 

 

 

 

Nicaragua, los errores se pagan caros.


Por Arthur González.

Todos saben que los yanquis no admiten libertad de pensamiento, ni gobernantes que tengan ideas soberanas contrarias a la política establecida por ellos, quienes se atrevan a ejecutar medidas en favor de sus pueblos, tendrán que enfrentarse a las acciones ejecutadas por agentes reclutados, entrenados y pagados por la CIA para derrocarlos. Ejemplos sobran.

Después de celebrar sus éxitos contra el Partido de los Trabajadores en Brasil, la victoria electoral en Argentina, el golpe ejecutado contra Rafael Correa en Ecuador, y la guerra económica en Venezuela para derrocar a Nicolás Maduro, arremeten contra Nicaragua, donde su presidente Daniel Ortega, paga por los errores de permitir el libre accionar de agencias estadounidenses, que llevan tiempo preparando condiciones para revueltas callejeras y crear el caos interno.

Es la misma receta diseñada por Gene Sharp, aplicada en otros países no aceptables para Estados Unidos.

Fieles a sus proyectos subversivos, los yanquis le aplicaron a Ortega las 5 etapas de Sharp:

-Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, denunciar la corrupción, y divulgación de falsos rumores.

-Campañas en “defensa de la libertad de prensa y los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de “totalitarismo” contra el gobierno.

-Lucha activa por “reivindicaciones políticas y sociales”, manipulación de la población para emprender manifestaciones y protestas violentas.

-Operaciones de guerra psicológica para desestabilizar al gobierno, creando un clima de ingobernabilidad.

-Forzar la renuncia del presidente, mediante revueltas callejeras.

Al analizar las noticias se comprueba el cumplimento de estas etapas.

Intentando encontrarle una salida a la crisis fabricada desde la embajada yanqui en Managua, se instaló un diálogo nacional fomentado por el Arzobispado católico con el gobierno y sectores de la oposición, pero estos persisten en la salida del presidente Daniel Ortega. Otra situación no será aceptada.

La jerarquía católica es una de las más férreas críticas hacia el gobierno sandinista, por tanto, su mediación se inclinará hacia el lado que desea Estados Unidos.

El error fue haberle permitido a la NED, Fundación Nacional para la Democracia, trabajar libremente en Nicaragua, con un abarcador plan de subversión con vistas a ejecutar las acciones que hoy se materializan.

La NED, creada por Ronald Reagan en 1983, como una supuesta ONG, tiene como objetivos darle continuidad a las acciones secretas de la CIA, específicamente las denominadas operaciones de acción política, ratificado por su primer presidente Allen Weinstein, cuando en 1991 declaró: “Mucho de lo que hacemos hoy, ya lo ejecutaba la CIA 25 años atrás de manera encubierta”.

Los programas de la NED contra el gobierno sandinista tienen las temáticas siguientes:

1.Democracia y seguridad ciudadana en Nicaragua, por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, con 55,000 usd de presupuesto. Buscar crear conciencia sobre la seguridad ciudadana, mediante el fomento del debate y la generación de información sobre seguridad y violencia.

2.Fomentar una nueva generación de líderes juveniles democráticos, a través de una “educación cívica”, su presupuesto es de 86,000 usd. Promueven “valores democráticos” y la participación de los jóvenes, en eventos en escuelas y universidades. Emplean las redes sociales para el debate sobre los problemas de la juventud, el activismo democrático y derechos humanos.

3.Promover el “acceso a la justicia y los derechos humanos”, con apoyo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua, y un presupuesto de 72,440 usd.

4.Promover elecciones municipales libres y justas, apoyados por la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua, con un suplemento de 39,000 usd.  El fin fomentar elecciones libres y justas en Nicaragua, en asociación con otras organizaciones, activistas locales y voluntarios que recibieron capacitación para monitorear y documentar las elecciones municipales de noviembre de 2017.

5.Promover “valores democráticos” entre los activistas de la sociedad civil, con el apoyo de la Fundación Iberoamericana de las Culturas. Su presupuesto es de 79,423 usd. El propósito es suscitar la “gobernabilidad democrática” y abogar por reformas democráticas. Desarrollar talleres de democracia sobre educación cívica, unido a 48 programas de radio para abordar cuestiones relacionadas con la democracia.

6.Emprender acciones para la “libertad de expresión y de información”. Su presupuesto de 45,000 usd, para fortalecer los medios “independientes” y el periodismo ciudadano, unido a campañas en los medios locales para fomentar “valores democráticos” y apoyar actividades de las emisoras de radio “independientes”.

7. Promover la supervisión legislativa y las elecciones libres y justas, con el apoyo de la “Asociación Hagamos Democracia”, la que dispone de 80,000 usd, con la intensión de buscar la transparencia y la rendición de cuentas de la Asamblea Nacional de Nicaragua, utilizando además un “fondo discrecional” asignado a los legisladores.

8. Sensibilizar las preferencias de los jóvenes en la participación cívica. Emplean la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, asignándole 40,000 usd.  Su trabajo dirigido a lograr comprensión sobre las preferencias de los jóvenes en la participación cívica. Buscar información de la forma en que los jóvenes se comunican, para involucrarse en asuntos sociales y políticos.

9. Sensibilizar a la población y a los jóvenes, sobre los efectos de la corrupción en los ciudadanos, asignándole la tarea al Instituto Republicano Internacional (IRI), con 150,000 usd de presupuesto. El IRI proporcionará técnicas y recursos para fortalecer el análisis sobre los efectos negativos de la corrupción y exigirle responsabilidad al gobierno.

10. Incitar a las mujeres emprendedoras, mediante el Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE), disponiendo de un presupuesto de 239,571 usd. Promover una agenda de incidencia política para reducir las disparidades de género en el ámbito económico, organizar talleres para mejorar la capacidad de defensa de las mujeres y liderar esfuerzos específicos de defensa, a través de redes sociales y tradicionales, grupos de trabajo y reuniones públicas y privadas, representantes del sector.

11. Fortalecer los medios independientes, usando a INVERMEDIA como plataforma y un presupuesto de 75,000 usd, con el fin de “promover la libertad de expresión” y los medios independientes en Nicaragua.

12. Fortalecer el papel de las mujeres en defensa de la democracia, un presupuesto de 74,794 usd para el desarrollo de los “valores democráticos y los derechos humanos” de las mujeres.

13. Fortalecer la capacidad estratégica de la sociedad civil para defender la democracia, asignándosele 100,000 usd para que activistas pro democracia forjen una estrategia común de la sociedad civil, en defensa de la democracia. Un grupo de organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales, convocará foros para discutir su contenido e identificar oportunidades de incidencia política.

A esto se suman las acciones de la USAID, desde la embajada estadounidense en Managua.

El plan de la USAID coincide con la NED, enfocado en temas de la promoción de la democracia, educación y seguridad, diseñado para la capacitación de jóvenes líderes democráticos emergentes y con la asistencia técnica para fortalecer la participación de la sociedad civil y mejorar la gobernabilidad local.

Para la USAID, la participación de la sociedad civil es vital, brindan entrenamiento y asistencia a ONG para la participación ciudadana. Capacitan en temas como “liderazgo efectivo” en términos de habilidades interpersonales, construcción de consenso y trabajo en equipo, para formar líderes jóvenes dentro de los partidos políticos y de la sociedad civil.

Durante una comparecencia ante el subcomité de relaciones exteriores de la Cámara de Representantes en Washington, Marcela Escobari, Administradora Asistente para América Latina y el Caribe de USAID, aseguró que “trabajan en Nicaragua para hacerle frente a las necesidades más urgentes del país, incluido el apoyo a la sociedad civil, mejorar la seguridad ciudadana, así como mejores oportunidades para los jóvenes, que representan el 50% de la población, porque el gobierno sandinista consolida su poder a través de medios no democráticos”.

Son amplios los planes y dinero suficiente para comprar almas.

Ante esto recordamos a José Martí cuando dijo:

“Con la mayor sinceridad se pueden cometer los más grandes errores”