¿Cuba es el peor lugar del mundo?


Por Arthur González.

Más de medio siglo resistiendo actos terroristas organizados por Estados Unidos, unido a invasiones mercenarias, creación y financiamiento de una contrarrevolución interna, la guerra biológica, junto a complejas campañas de propaganda para desvirtuar la verdad, no han valido para destruir el proceso revolucionario de Cuba, ese que ellos tanto odian.

Cuba marcha desde hace 58 años por una senda diferente a la impuesta por Washington, decisión soberana de los cubanos que provocó la rabia de los que siempre desearon apoderarse de la mayor de las Antillas.

Para que los ciudadanos norteamericanos no comprueben como son engañados, la Casa Blanca les prohíbe viajar libremente a la Isla, a pesar de ser una violación de su Constitución.

Siguiendo los patrones de la guerra mediática, Estados Unidos insiste en difamar a Cuba, repitiendo historias fabricadas que no resisten el más mínimo análisis, como es el tema de las llamadas “detenciones arbitrarias”.

¿dónde estan las golpizas?

Lo que no dicen, es que Estados Unidos desde hace 58 años sufraga una contrarrevolución para intentar derrocar el socialismo, a la cual entrenan, orientan y le entregan medios para provocar desórdenes en la vía pública, actos que la policía estadounidense no permite y reprime con brutalidad.

Toda la maquinaria de prensa yanqui está dirigida a divulgar falacias y hacerle creer a sus ciudadanos que Cuba es el peor lugar mundo.

No hay país que permita alteraciones del orden público y las ejecutadas en Cuba por sus asalariados, buscan pretextos para llevar a cabos sus cruzadas mediáticas.

Las denominadas “detenciones arbitrarias”, son los trasladados a las estaciones de la policía de los comisores de los desórdenes, para levantar las actas, y terminado ese proceso legal son dejados en libertad.

Lo que no dicen es que ninguno es apaleado, ni se le rocía gases lacrimógenos, como sucede en otros países con los trabajadores que protestan ante los despidos, reclaman mejores servicios de salud y educación, o la igualdad de salarios de mujeres y hombres.

En Cuba los policías no portan armas largas, ni escudos, cascos, chalecos antibalas, ni se emplea carros con chorros de agua, como sucede en las represiones en Europa o de América Latina.

Siguiendo la línea trazada por Estados Unidos, la mercenaria Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, dirigida por Elizardo Sánchez, mensualmente envía hacia Estados Unidos un informe de supuestas “detenciones arbitrarias”, por lo cual recibe su pago en dólares.

El fin es conformar una falsa matriz de opinión contra el gobierno cubano, y asegurar que ocupa el primer lugar en toda Iberoamérica en arrestos de ese tipo.

Como rebaño de ovejas, un grupo de organizaciones creadas por Estados Unidos para tales fines, se suman a esas campañas. Sin embargo, gobiernos con una larga lista de verdaderas violaciones a los derechos humanos como México, no son sometidos a similares denuncias, a pesar que comenten hechos  jamás vistos en la Cuba socialista.

¿Por qué motivos las mismas organizaciones que se suman al coro dirigido por los yanquis contra Cuba, no denuncian los 150 mil asesinados por la violencia en México y los más de 33 mil detenidos-desaparecidos, incluidos los 43 normalistas de Ayotzinapa?

¿Dónde están los reclamos de justicia y esclarecimiento del asesinato de activistas de derechos humanos, como el caso de la hondureña Berta Cáceres?

Berta jamás recibió un solo dólar de la NED, la USAID, Cuba Freedom Foundation, Freedom House, la Organización Demócrata Cristiana de América, el Observatorio de los Derechos Humanos, o de la Fundación Konrad Adenauer, las cuales financian los proyectos anticubanos.

Ninguna de esas organizaciones diseñadas para acusar a la Revolución cubana, dice una sola palabra de la violencia policía que existe en Estados Unidos contra los negros, los latinos y otras migraciones de Asia y el Medio Oriente.

Cuba no es perfecta pero su sistema socialista garantiza un servicio de salud totalmente gratuito para todos, incluidos los llamados “disidentes”, los cuales son atendidos por médicos especialistas, sin tener en cuenta su servicio a una potencia extranjera que intenta acabar con la obra de la Revolución.

Así mismo, es reconocida por la UNESCO por la excelente labor en el área de la educación que brinda de forma gratuita a todos los niveles, algo muy diferente a lo que exhiben países desarrollados, incluso Estados Unidos.

Tampoco esas organizaciones peleles del gobierno yanqui, rechazan la criminal y despiadada guerra económica que pretende matar por hambre y enfermedades al pueblo cubano, incluso los integrantes de la llamada “disidencia”, la defienden y piden a la Casa Blanca que la mantenga.

En la llamada era de Internet, no se puede engañar a mucha gente y las cruzadas mediáticas contra la Revolución cubana, construidas por las agencias especializadas yanquis, están desclasificadas y publicadas; por tanto, se sabe que son falsedades para confundir a los incautos.

Para comprobar cómo actúa Estados Unidos, basta leer un documento fechado el 04.05.1961, titulado “Cuba y el comunismo en el hemisferio”, publicado por el Departamento de Estado, en el Volumen X, Cuba 1961-1962, páginas 459-475, en el cual consta un conjunto de recomendaciones, siendo la numeral C. “Guerra Psicológica y de Propaganda”, el que dice textualmente:

“Tenemos que desarrollar una firme línea de propaganda contra Cuba y el comunismo, y proporcionar medios efectivos para expandir esta línea de acción”.

El anexo IV describe la explicación general, sugiriendo varios temas de propaganda, como la recomendación de una emisora radial de 24 horas diarias solo para Cuba.

Expresa además que:

“La decisión clave es la de comprometerse en actividades propagandísticas a gran escala y haciendo uso de los medios de propaganda, como la radio, la Liga de Partidos Democráticos, el Consejo Revolucionario Cubano, (asentado en Miami), todo lo que deberá ser sufragado con el presupuesto de la Agencia de Información de Estados Unidos (USIA) y la CIA”.

A pesar de todos sus planes subversivos Cuba sigue libre y como expresara José Martí:

“…el aire de la libertad tiene una enorme virtud que mata a las serpientes”.

Estados Unidos vuelve a condenar a Cuba


Por Arthur González.

En menos de un mes el Departamento de Estado de los Estados Unidos ha condenado a Cuba dos veces, a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas y la supuesta voluntad de alcanzar una normalización entre los dos países.

El pasado mes de julio el Departamento de Estado en su nueva edición del informe anual del 2015 sobre el Tráfico de Personas, mantuvo a Cuba en la categoría de “observación especial”, al asegurar que el Gobierno “no cumple completamente con los estándares mínimos para la eliminación del tráfico de personas”.

El 08.08.2016 el Departamento de Estado hizo público su informe sobre las Libertades Religiosas, donde expresan:

“Aunque la Consreligionestitución cubana establece la libertad de religión y prohíbe la discriminación basada en la religión, el Gobierno y el Partido Comunista de Cuba supervisan los grupos de fieles, a través de la Oficina de Asuntos Religiosos, mediante la que se sigue controlando la mayoría de los aspectos de la vida religiosa en la isla”.

“El Gobierno revolucionario acosa a algunos líderes religiosos y a sus seguidores, con amenazas, detenciones, confiscación de material religioso y restricciones de viaje”.

Estas posiciones del Gobierno yanqui demuestran que nada ha cambiado en su retórica contra Cuba, ni se palpan signos reales de un mejoramiento en los temas básicos, dejando bien claro que continuarán reforzando la imagen que crearon desde 1959, de que el régimen comunista es inaceptable para ellos, a pesar de que exigen la libertad de ideas y el respeto de la pluralidad, pero siempre y cuando esta no vaya en contra del sistema capitalista.

En este nuevo informe, Estados Unidos alienta el fortalecimiento de las instituciones religiosas y apoyan el intercambio de visitas por miembros de instituciones religiosas estadounidenses con sus homólogos cubanos.

Para demostrar otra vez su injerencia en los asuntos internos cubanos, la Embajada estadounidense en La Habana solicitó una reunión con funcionarios de la Oficina de Asuntos Religiosos y con la dirigencia del Consejo de Iglesias de Cuba, organización que Washington califica “cuasi gubernamental”, a pesar de agrupar a la mayoría de los grupos protestantes.

Para no dejar la menor duda de su intromisión, la Misión diplomática yanqui reconoce que mantiene estrechos contactos con los grupos religiosos, a la vez que el Departamento de Estado pidió abiertamente al Gobierno cubano que “respete las libertades fundamentales de sus ciudadanos, incluida la libertad de religión”.

A partir del derrumbe del socialismo en el Este de Europa, Estados Unidos fomentó la conformación en Cuba de más de cien nuevos movimientos religiosos, con el fin de desmontar la ideología socialista desde adentro.

Esos grupos nunca estuvieron presentes en la Isla antes de 1959, e iniciaron una rápida labor proselitista especialmente en las zonas rurales, con un fuerte financiamiento en dólares en la etapa en que Cuba a travesaba una profunda crisis económica y financiera.

Esos nuevos movimientos no están inscriptos oficialmente en el registro de Asociaciones y las construcciones de nuevos templos y casas culto, no obtuvieron los permisos necesarios de las instituciones encargadas de la arquitectura y el urbanismo.

Al ser interpelados por las autoridades se dan a la tarea de decir que son “acosados y perseguidos”, cuando han violado las leyes existentes. Ninguna de las iglesias tradiciones en la Isla confronta una situación similar, incluso la Iglesia Católica recibió la aprobación y apoyo del Gobierno para construir un nuevo Seminario donde forman a sus sacerdotes.

La verdad no contada y ocultada por el Departamento de Estado es que Cuba sí otorga plena libertad a las diversas religiones, como los católicos, protestantes, ortodoxos de ritos ruso y griego, el judaísmo, islamismo, budismo, espiritismo, religiones cubanas de origen africano, entre ellas yorubas, abacuás y bantú; además de otras como Fe baha’is y los yogas.

Todas son reconocidas, están registradas acorde a las leyes y realizan su labor bajo sus principios doctrinales, teológicos y organizacionales.

Entre 2009 y 2013, se registraron cinco nuevas denominaciones y centros ecuménicos del sector evangélico y protestante; así como 136 centros espiritistas, sumando un total de 569.

Las instituciones religiosas cubanas son propietarias de más de dos mil bienes e inmuebles, incluidos sus templos y recientemente entidades estatales devolvieron más de 100 propiedades a las iglesias católicas, evangélicas, protestantes y logias fraternales.

En todo el país funcionan con entera libertad cerca 2,550 casas cultos.

Las instituciones religiosas evangélicas cubanas poseen 10 seminarios y decenas de institutos bíblicos para formar a su personal consagrado. Cientos de jóvenes cubanos cursan sus estudios en diferentes países, mientras ciudadanos de todo el mundo los completan en Cuba.

Esas instituciones religiosas y fraternales imprimen y distribuyen en el país cerca de 60 publicaciones; mientras el Consejo de Iglesias de Cuba transmite por una emisora nacional de radio un programa mensual.

Los Obispos Católicos tienen acceso a los medios de comunicación para conmemorar las fechas religiosas destacadas, como la Semana Santa, procesiones por el día de sus santos patronos, destacándose las de la Virgen de la Caridad, de Regla, Santa Bárbara, San Lázaro y la celebración de la Navidad, muchas de ellas con transmisión televisiva.

Se efectúan variadas actividades religiosas, entre misas, cultos, procesiones, peregrinaciones, ceremonias, rituales, toques de tambor, talleres, seminarios, congresos, que anualmente alcanzan la cifra de 200.

Funcionan con plena libertad cinco sinagogas judías y mil 119 logias masónicas.

Cuba es uno de los pocos países del mundo que, en menos de 20 años, ha recibido la visita de tres Papas de la Iglesia Católica, así como la de decenas de líderes mundiales y dirigentes de diferentes religiones, como la del Patriarca de toda Rusia, quien sostuvo un encuentro histórico con el Papa Francisco en La Habana.

Si para el Departamento de Estado, lo antes expuesto no es tener libertad religiosa ¿cómo se califica entonces?

Lo que Estados Unidos pretende es poner a la religión a conspirar contra el Gobierno cubano, tal y como hicieron desde 1959 cuando la CIA manipuló a la Iglesia Católica para ejecutar la criminal Operación Peter Pan que, mediante el engaño, separaron a 14 mil 48 niños de sus padres y los trasladaron sin acompañantes hacia Estados Unidos, algo que jamás podrán repetir.

Estados Unidos se cree con el derecho de juzgar a todos, pero los cubanos conocen la verdad de la sociedad que construyen, y por eso como dijo José Martí:

“No hay más ley que la satisfacción de la conciencia”.

Planes yanquis con dobles fines


Por Arthur González.

No fue por casualidad que después del anuncio de la retirada de Fidel Castro en julio del 2006, motivado por sus problemas de salud, el gobierno estadounidense y sus agencias de inteligencia perfilaron sus acciones para intentar derrocar a la Revolución cubana, a la vez que reforzaban el trabajo subversivo contra Hugo Rafael Chávez en Venezuela.
Por tales razones crearon cincoobama firmando grupos de trabajo interagencias para monitorear la situación en Cuba, en lo que denominan el  War Room.
De esos grupos, se le asignaron tres al Departamento de Estado, para acciones diplomáticas, de comunicaciones estratégicas y para promover la democracia.
Uno al Departamento de Comercio, con el propósito de dar ayuda humanitaria; y el otro grupo para ser administrado conjuntamente por el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento de Seguridad Interna, encargado de los asuntos migratorios.
Pero lo que marcó la diferencia y dejó bien definidos los objetivos que habían detrás de esos reajustes estructurales, fue el nombramiento de un director de Misión de Inteligencia para Cuba y Venezuela. Más claro ni el agua.
Si se analiza fríamente lo que ha sucedido desde esa fecha hasta los días actuales, se puede comprender perfectamente el desarrollo de la línea política seguida contra los dos países, a los que Estados Unidos ha dado la mayor prioridad en el área, con vistas a socavar las dos Revoluciones.
Para Cuba se estableció la estrategia de ahogar aún más su economía, atacando aquellos aspectos donde existían posibilidades de un mejoramiento, sus transacciones bancarias. Por eso fueron las elevadas multas impuestas por la OFAC en los últimos años, estableciendo records históricos, como la aplicada contra el banco francés PNB Paribas de 10 mil millones de dólares. Sigue leyendo

Luis Almagro siguió órdenes del Departamento de Estado


Por Arthur González.

Fue evidente que el secretario general de la OEA, Luis Almagro, siguió órdenes del Departamento de Estado de los Estados Unidos, al lanzarse a solicitar la aplicación la Carta Democrática contra Venezuela.

luis almagro
Estados Unidos con su acostumbrada prepotencia pensó que podría presionar a los gobiernos de Latinoamérica como hizo en 1962 contra Cuba, pero el contexto es bien diferente y le salió el tiro por la culata, dejando mal parado a su peón que terminó enfangado y tildado de títere yanqui.

La falta de consenso obligó a los yanquis a usar a la Argentina para presentar la fórmula del diálogo y de esa forma abrirle camino a la canciller Susana Malcorra, nombrada hace unos meses por el presidente Mauricio Macri, la que aspira al puesto de secretaria general de la ONU, lo que resultaría de alto interés para Estados Unidos.

Esa maniobra dejó a las claras como se movió el escenario de la reunión y las fuertes presiones ejercidas por funcionarios del Departamento de Estado en los pasillos, para alcanzar los resultados deseados por Washington.

El despliegue de funcionarios y especialistas en la sede de la OEA y las acciones de los embajadores estadounidenses acreditados en las capitales de América Latina, hicieron recordar a algunos observadores el comportamiento de los yanquis en la antigua Comisión de Derechos Humanos de la ONU, cuando presionaban a diestra y siniestra para tratar de condenar a Cuba.

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Departamento de Estado financia la oposición cubana


Por Arthur González.

En sus declaraciones en la Habana el pasado 23.03.2016, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó sin el menor sonrojo que los cambios en Cuba dependerán del pueblo cubano y que el gobierno estadounidense no iba a imponerle un sistema económico o político; nada más lejos de la verdad.

Desde antes del triunfo revolucionario de 1959, Estados Unidos trabajaba intensamente para evitarlo, y así consta en el acta de la última reunión del Consejo Nacional de Seguridad celebrada en diciembre de 1958.

Departamento de Estado
Unos meses más tarde, en abril del 59, la embajada yanqui en La Habana elaboraba un plan titulado “Crecimiento del comunismo en Cuba”, publicado en el volumen VI, Cuba, 1958-1959 del libro Foreign Relations of United States, con el número 278 de esa compilación, páginas 458-466, en el cual se proponen 16 medidas para evitar la influencia del Partido Comunista en el nuevo gobierno.

En el mes de diciembre del propio 1959, J.C. King, Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, elevó una propuesta al director general, Allen Dulles, en la cual solicitaba la aprobación de algunas acciones, entre ellas:
“Alentar a grupos opositores a favor de Estados Unidos”, y “darle una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro”.

Esa obsesión está presente en todas las administraciones y la de Obama no ha sido una excepción. Desde que ocupó la presidencia aprueba 20 millones de dólares anuales para programas subversivos, con la finalidad de desmontar el socialismo cubano. Sigue leyendo

Obama debería pedirle perdón al pueblo cubano


Por Arthur González.

La prensa repite todos los días que, durante su visita a La Habana, el presidente Barack Obama, hablará sobre los derechos humanos y reiterará que: “los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche”.

Falacias reiteradas en campañas mediáticas para satanizar a la Revolución cubana.

Lo que debería hacer el presidente Obama, es pedirle perdón al pueblo cubano en su discurso en La Habana, por tantos daños, destrucción y muerte causadas por su país contra Cuba.obama 2

Miles de documentos y planes ya desclasificados y publicados, confirman la política de terrorismo de Estado elaborada por la CIA y aprobada por todas las administraciones estadounidenses desde 1959 hasta la fecha.

El primer hecho de terrorismo fue la voladura del buque francés La Coubre, el 4 de marzo de 1960, mientras descarga granadas para fusiles FAL compradas en Bélgica para defender la estabilidad del país, ante la inminente invasión que preparaba Estados.

Fueron los primeros 101 muertos y los 200 heridos, después del triunfo de la Revolución.

Petacas incendiarias introducidas clandestinamente por la CIA, destruyeron desde 1961 centros comerciales, cines, teatros y fábricas, con su secuela de muertos, heridos y cuantiosas pérdidas materiales.

Un documento preparado por la Agencia Central de Inteligencia para el Grupo permanente del Consejo Nacional de Seguridad, del 08.06.1963, publicado por el Departamento de Estado en su conocido Foreign Relations, FRUS, volumen XI, 1961-1963, con el número 346, confirman los actos de terrorismo que sufrió Cuba en esa etapa.

Para no dar lugar a dudas, el mencionado plan expone textualmente:

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Otro aniversario de la Guerra Económica contra Cuba


Por Arthur González.

El 18 de enero de 1962, el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy daba luz verde al plan subversivo más abarcador de cuantos se han aprobado para intentar destruir a la Revolución cubana, y comenzaba así la Guerra Económica y Psicología que aún permanecen intactas pasados 54 años.

Según los documentos oficiales del gobierno estadounidense ya desclasificados, el 3 de noviembre de 1961, durante una reunión en la Camangostasa Blanca, el presidente Kennedy, autorizó la ejecución de un nuevo programa contra Cuba, el cual recibió el nombre código de Operación Mongoose o Magosta en idioma español.

La CIA le presentó un documento contentivo de seis puntos donde contemplaba las medidas de propaganda y guerra psicológica, la creación de redes de espías dentro de la Isla y organizaciones contrarrevolucionarias, planes de actos terroristas y sabotaje total, con el fin de desestabilizar la vida de los cubanos.

El 18 de enero del 62, el general de brigada Edward G. Lansdale, nombrado como jefe de Operaciones de la Operación Mangosta, entregaba a las más altas autoridades del Gobierno y al Grupo Especial Ampliado del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el proyecto de la Operación contentiva de 32 tareas, las que deberían ejecutar los departamentos y agencias participantes.

Posteriormente le fue añadida la tara 33, la cual consistió en un plan para “incapacitar a los trabajadores azucareros cubanos, mediante el empleo de medios químicos bélicos”, lo que daba inicio a la Guerra Biológica que padecería Cuba desde entonces, como el Dengue Hemorrágico.

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