Qué se esconde tras la novela de los “ataques acústicos”


Por Arthur González.

La noticia reiterada por los medios de prensa oficialistas de Estados Unidos, sobre el supuesto ataque en La Habana a diplomáticos norteamericanos y a un canadiense, nos hace recordar lo trasmitido por Orson Welles en mitad del siglo XX, como recurso para acaparar la atención de los radioyentes cuando informó que los marcianos atacaban a la tierra.

Bien es conocido que la mayoría de los ciudadanos de Estados Unidos se creen cuantas mentiras les cuentan en la prensa, televisión o el cine, debido a su poca cultura, de ahí que los manipulan a conveniencia de los políticos de turno.

Un ejemplo muy evidente fue la acusación al gobierno de Sadam Husein de poseer armas químicas, lo que sirvió de pretexto para invadir a Irak y arrastrar a las fuerzas armadas de Estados Unidos a una guerra que ha costado la vida a miles de sus soldados, sin saber aún por qué han sido enviados a matar inocentes, sin vislumbrar hasta cuándo deberán permanecer en esas tierras extrañas.

Allá aquellos que se creen las falacias y fantasías que inventan en la Casa Blanca, para los cubanos son cuentos de camino y no se dejan intimidar ni engañar. Los tiempos han cambiado, Cuba no es la misma de 1960 cuando la CIA diseñó malévolamente la Operación Peter Pan, haciéndole creer a madres y padres que el gobierno revolucionario les quitaría la patria potestad de sus hijos.

El resultado fue criminal, aquellos ignorantes enviaron a 14,048 niños solos para Estados Unidos, donde sufrieron horrores sexuales, maltratos y especialmente la ausencia de sus seres queridos. Al final quien verdaderamente les quitó a sus hijos fue el propio gobierno de Estados Unidos, que para ser más inhumano durante muchos años les negó a los padres una visa de entrada para reencontrarse con sus hijos.

¿Cuáles serán las razones para que el Departamento de Estado divulgue un año después el supuesto ataque? ¿Por qué Canadá se dejó arrastras a tal patraña?

Cualquier persona con un nivel mínimo de inteligencia sabe que un ataque de cualquier tipo de armamento no puede seleccionar a quien dañar y a quien no. La onda expansiva de una bomba afecta a todos por igual y las armas químicas hacen lo mismo.

Entonces ¿cómo se explica que en La Habana un rayo misterioso desde un “emisor invisible”, afecte en la misma residencia a una persona y a otras no?

Entre los supuestos sordos no hay empleados domésticos cubanos trabajadores de las residencias de los “diplomáticos” yanquis, ¿por qué razones? A los hijos de esos afectados que residían en la misma casa y a sus madres, tampoco el “rayo misterioso” les hizo daño. Ese cuento no se lo traga nadie.

Cuba no tiene que involucrarse en ninguna investigación policial y menos con el FBI que tiene en su territorio a cientos de terroristas que han asesinado a miles de cubanos y jamás ha actuado a favor de la justicia.

Si quieren una investigación verdadera que se conforme una comisión de médicos y especialistas cubanos, para que sometan a un análisis científico a esos “diplomáticos afectados” y determinen la veracidad de esa acusación, pero que informen también que tipo de trabajo específico realizaban dentro de sus embajadas, porque se conoce que aquellos que se dedican a escuchar ilegalmente conversaciones telefónicas y radiales, se les afecta la audición.

El FBI lo sabe de sobra, pues son cientos los técnicos que se enferman en su sección de escucha, por espiar diariamente las conversaciones telefónicas de millones de estadounidenses y de ciudadanos de todo el mundo, como se denunció públicamente hace pocos años.

Es posible que esa información haya sido preparada para desviar la atención del mundo, ante la próxima presentación de Cuba en la ONU por el criminal bloqueo económico, comercial y financiero, evento que se celebra el mes de octubre.

Los yanquis no hacen nada por gusto, algo están tramando y Cuba con vasta experiencia en el enfrentamiento a sus patrañas no caerá de tonta en su trampa.

La ciencia ficción de que se han quedado sordos unos y otros no, engañará a ciertos incautos, pero no a la mayoría de los ciudadanos del mundo que saben leer y escribir, y conocen perfectamente de lo que son capaces esos “paladines de los derechos humanos”, quienes asesinan a inocentes y después lo justifican como errores y daños colaterales.

La prensa oficialista de Estados Unidos debería darse a respetar un poco más e investigar antes de engañar a sus lectores.

Por eso expresó José Martí:

“Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir, tócale examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado, si pretende que el país la respete”.

 

 

 

 

 

Anuncios

Venezuela una historia repetida


Por Arthur González

Los métodos subversivos empleados hoy contra Venezuela por la CIA y el Departamento de Estado, son los mismos que utilizaron contra la Revolución cubana en 1960 y a pesar de sus fracasos insisten en  repetirlos, con la esperanza que les den resultados 58 años después.

Miles de millones de dólares son repartidos entre los partidos de la oposición venezolana, ilusionados en tener éxitos en sus propósitos de derrumbar la Revolución Bolivariana, unido a la teoría subversiva de Gene Sharp, más los consejos que le diera el polaco Lech Walesa a Leopoldo López, durante la visita que hiciera hace tres años al Instituto Walesa en Varsovia, junto a algunos asalariados cubanos.

Ninguna de esas viejas recetas ha triunfado y el pueblo venezolano sigue apoyando su proceso social, a pesar de las penurias causadas por la guerra económica implantada por Estados Unidos, copiando la misma receta aplicada contra el pueblo cubano.

Al revisar los lineamientos que estableció la CIA y el Departamento de Estado contra la Revolución cubana, se aprecia total coincidencia de acciones y objetivos, tal es el caso de lo propuesto por el entonces Sub Secretario de Estado para el hemisferio occidental, en abril de 1960, en el cual expresó:

“…el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Eso mismo hacen contra Venezuela en los últimos años con similar interés, sin lograr que el pueblo se subleve contra el presidente Nicolás Maduro.

Al releer los documentos de la Operación Mongoose, aprobada por el presidente J.F. Kennedy en enero de 1962, conocida oficialmente como Proyecto Cuba, se aprecia una semejanza en los objetivos que desean hoy alcanzar en Venezuela, al afirmar dicho documento:

“…. La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Como se aprecia, es una copia de la actual situación contra la Revolución Bolivariana.

El mismo Proyecto Cuba de 1962 afirma:

“El clímax del levantamiento saldrá de la reacción airada del pueblo ante un hecho gubernamental (producido por un incidente), o de un resquebrajamiento en la dirección política del régimen o de ambos incluso. (Desencadenar esto debe constituir un objetivo primordial del proyecto). El movimiento popular aprovechará el momento del clímax para iniciar un levantamiento abierto. Se tomarán y se mantendrán ocupadas las áreas. En caso de ser necesario el movimiento popular pediría ayuda a los países libres del Hemisferio Occidental. De ser posible, Estados Unidos, en concierto con otras naciones del Hemisferio Occidental, brindaría apoyo abierto a la sublevación del pueblo cubano. Tal apoyo incluiría una fuerza militar, si fuera necesario”.      

¿Qué ha sucedido en Venezuela? la desprestigiada OEA salió nuevamente a jugar el papel asignado por Estados Unidos, con el apoyo de países lacayos, tal y como hicieron contra Cuba en 1962. Basta con analizar lo expuesto en el Operación Mongoose, para constatarlo, pues la misma afirma:

El Departamento de Estado ha diseñado un esquema liberal. La CIA está elaborando una firme plataforma con esos puntos de vista para que los cubanos que operarán en Cuba estén dispuestos a arriesgar sus vidas, y sobre lo cual se puede generar un apoyo popular”.

Iguales actos le orientan a la oposición venezolana, financiaron las llamadas Guarimbas, unidas a las acciones terroristas contra instituciones estatales, fuerzas policiales y seguidores chavistas.

En cuanto al papel de la OEA hoy, es el mismo asignado contra Cuba en 1962, pues según consta en la Operación Mongoose:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio. Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano (similar a la de EE.UU. para Rusia, de 1919-20), como un medio para lograr la simpatía del pueblo cubano sin tener que reconocer al gobierno comunista. La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA. La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto”.

Si alguien aún tiene dudas, puede dedicarse a leer un grupo de planes contra la Revolución cubana para darse cuenta que los yanquis, como perros hueveros, se reiteran, aunque que se les queme el hocico.

A pesar del dinero mal gastado, Venezuela al igual que Cuba seguirán su camino libres y soberanas, enfrentándose al poder de Washington que no se dará por vencido, aunque no alcancen los resultados pretendidos.

Los yanquis si fueran menos soberbios y prepotentes actuarían como dijo José Martí:

“No debe perderse el tiempo en intentar lo que hay fundamentos sobrados para creer que no ha de lograrse”.

 

 

¿Cuba es el peor lugar del mundo?


Por Arthur González.

Más de medio siglo resistiendo actos terroristas organizados por Estados Unidos, unido a invasiones mercenarias, creación y financiamiento de una contrarrevolución interna, la guerra biológica, junto a complejas campañas de propaganda para desvirtuar la verdad, no han valido para destruir el proceso revolucionario de Cuba, ese que ellos tanto odian.

Cuba marcha desde hace 58 años por una senda diferente a la impuesta por Washington, decisión soberana de los cubanos que provocó la rabia de los que siempre desearon apoderarse de la mayor de las Antillas.

Para que los ciudadanos norteamericanos no comprueben como son engañados, la Casa Blanca les prohíbe viajar libremente a la Isla, a pesar de ser una violación de su Constitución.

Siguiendo los patrones de la guerra mediática, Estados Unidos insiste en difamar a Cuba, repitiendo historias fabricadas que no resisten el más mínimo análisis, como es el tema de las llamadas “detenciones arbitrarias”.

¿dónde estan las golpizas?

Lo que no dicen, es que Estados Unidos desde hace 58 años sufraga una contrarrevolución para intentar derrocar el socialismo, a la cual entrenan, orientan y le entregan medios para provocar desórdenes en la vía pública, actos que la policía estadounidense no permite y reprime con brutalidad.

Toda la maquinaria de prensa yanqui está dirigida a divulgar falacias y hacerle creer a sus ciudadanos que Cuba es el peor lugar mundo.

No hay país que permita alteraciones del orden público y las ejecutadas en Cuba por sus asalariados, buscan pretextos para llevar a cabos sus cruzadas mediáticas.

Las denominadas “detenciones arbitrarias”, son los trasladados a las estaciones de la policía de los comisores de los desórdenes, para levantar las actas, y terminado ese proceso legal son dejados en libertad.

Lo que no dicen es que ninguno es apaleado, ni se le rocía gases lacrimógenos, como sucede en otros países con los trabajadores que protestan ante los despidos, reclaman mejores servicios de salud y educación, o la igualdad de salarios de mujeres y hombres.

En Cuba los policías no portan armas largas, ni escudos, cascos, chalecos antibalas, ni se emplea carros con chorros de agua, como sucede en las represiones en Europa o de América Latina.

Siguiendo la línea trazada por Estados Unidos, la mercenaria Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, dirigida por Elizardo Sánchez, mensualmente envía hacia Estados Unidos un informe de supuestas “detenciones arbitrarias”, por lo cual recibe su pago en dólares.

El fin es conformar una falsa matriz de opinión contra el gobierno cubano, y asegurar que ocupa el primer lugar en toda Iberoamérica en arrestos de ese tipo.

Como rebaño de ovejas, un grupo de organizaciones creadas por Estados Unidos para tales fines, se suman a esas campañas. Sin embargo, gobiernos con una larga lista de verdaderas violaciones a los derechos humanos como México, no son sometidos a similares denuncias, a pesar que comenten hechos  jamás vistos en la Cuba socialista.

¿Por qué motivos las mismas organizaciones que se suman al coro dirigido por los yanquis contra Cuba, no denuncian los 150 mil asesinados por la violencia en México y los más de 33 mil detenidos-desaparecidos, incluidos los 43 normalistas de Ayotzinapa?

¿Dónde están los reclamos de justicia y esclarecimiento del asesinato de activistas de derechos humanos, como el caso de la hondureña Berta Cáceres?

Berta jamás recibió un solo dólar de la NED, la USAID, Cuba Freedom Foundation, Freedom House, la Organización Demócrata Cristiana de América, el Observatorio de los Derechos Humanos, o de la Fundación Konrad Adenauer, las cuales financian los proyectos anticubanos.

Ninguna de esas organizaciones diseñadas para acusar a la Revolución cubana, dice una sola palabra de la violencia policía que existe en Estados Unidos contra los negros, los latinos y otras migraciones de Asia y el Medio Oriente.

Cuba no es perfecta pero su sistema socialista garantiza un servicio de salud totalmente gratuito para todos, incluidos los llamados “disidentes”, los cuales son atendidos por médicos especialistas, sin tener en cuenta su servicio a una potencia extranjera que intenta acabar con la obra de la Revolución.

Así mismo, es reconocida por la UNESCO por la excelente labor en el área de la educación que brinda de forma gratuita a todos los niveles, algo muy diferente a lo que exhiben países desarrollados, incluso Estados Unidos.

Tampoco esas organizaciones peleles del gobierno yanqui, rechazan la criminal y despiadada guerra económica que pretende matar por hambre y enfermedades al pueblo cubano, incluso los integrantes de la llamada “disidencia”, la defienden y piden a la Casa Blanca que la mantenga.

En la llamada era de Internet, no se puede engañar a mucha gente y las cruzadas mediáticas contra la Revolución cubana, construidas por las agencias especializadas yanquis, están desclasificadas y publicadas; por tanto, se sabe que son falsedades para confundir a los incautos.

Para comprobar cómo actúa Estados Unidos, basta leer un documento fechado el 04.05.1961, titulado “Cuba y el comunismo en el hemisferio”, publicado por el Departamento de Estado, en el Volumen X, Cuba 1961-1962, páginas 459-475, en el cual consta un conjunto de recomendaciones, siendo la numeral C. “Guerra Psicológica y de Propaganda”, el que dice textualmente:

“Tenemos que desarrollar una firme línea de propaganda contra Cuba y el comunismo, y proporcionar medios efectivos para expandir esta línea de acción”.

El anexo IV describe la explicación general, sugiriendo varios temas de propaganda, como la recomendación de una emisora radial de 24 horas diarias solo para Cuba.

Expresa además que:

“La decisión clave es la de comprometerse en actividades propagandísticas a gran escala y haciendo uso de los medios de propaganda, como la radio, la Liga de Partidos Democráticos, el Consejo Revolucionario Cubano, (asentado en Miami), todo lo que deberá ser sufragado con el presupuesto de la Agencia de Información de Estados Unidos (USIA) y la CIA”.

A pesar de todos sus planes subversivos Cuba sigue libre y como expresara José Martí:

“…el aire de la libertad tiene una enorme virtud que mata a las serpientes”.

Estados Unidos vuelve a condenar a Cuba


Por Arthur González.

En menos de un mes el Departamento de Estado de los Estados Unidos ha condenado a Cuba dos veces, a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas y la supuesta voluntad de alcanzar una normalización entre los dos países.

El pasado mes de julio el Departamento de Estado en su nueva edición del informe anual del 2015 sobre el Tráfico de Personas, mantuvo a Cuba en la categoría de “observación especial”, al asegurar que el Gobierno “no cumple completamente con los estándares mínimos para la eliminación del tráfico de personas”.

El 08.08.2016 el Departamento de Estado hizo público su informe sobre las Libertades Religiosas, donde expresan:

“Aunque la Consreligionestitución cubana establece la libertad de religión y prohíbe la discriminación basada en la religión, el Gobierno y el Partido Comunista de Cuba supervisan los grupos de fieles, a través de la Oficina de Asuntos Religiosos, mediante la que se sigue controlando la mayoría de los aspectos de la vida religiosa en la isla”.

“El Gobierno revolucionario acosa a algunos líderes religiosos y a sus seguidores, con amenazas, detenciones, confiscación de material religioso y restricciones de viaje”.

Estas posiciones del Gobierno yanqui demuestran que nada ha cambiado en su retórica contra Cuba, ni se palpan signos reales de un mejoramiento en los temas básicos, dejando bien claro que continuarán reforzando la imagen que crearon desde 1959, de que el régimen comunista es inaceptable para ellos, a pesar de que exigen la libertad de ideas y el respeto de la pluralidad, pero siempre y cuando esta no vaya en contra del sistema capitalista.

En este nuevo informe, Estados Unidos alienta el fortalecimiento de las instituciones religiosas y apoyan el intercambio de visitas por miembros de instituciones religiosas estadounidenses con sus homólogos cubanos.

Para demostrar otra vez su injerencia en los asuntos internos cubanos, la Embajada estadounidense en La Habana solicitó una reunión con funcionarios de la Oficina de Asuntos Religiosos y con la dirigencia del Consejo de Iglesias de Cuba, organización que Washington califica “cuasi gubernamental”, a pesar de agrupar a la mayoría de los grupos protestantes.

Para no dejar la menor duda de su intromisión, la Misión diplomática yanqui reconoce que mantiene estrechos contactos con los grupos religiosos, a la vez que el Departamento de Estado pidió abiertamente al Gobierno cubano que “respete las libertades fundamentales de sus ciudadanos, incluida la libertad de religión”.

A partir del derrumbe del socialismo en el Este de Europa, Estados Unidos fomentó la conformación en Cuba de más de cien nuevos movimientos religiosos, con el fin de desmontar la ideología socialista desde adentro.

Esos grupos nunca estuvieron presentes en la Isla antes de 1959, e iniciaron una rápida labor proselitista especialmente en las zonas rurales, con un fuerte financiamiento en dólares en la etapa en que Cuba a travesaba una profunda crisis económica y financiera.

Esos nuevos movimientos no están inscriptos oficialmente en el registro de Asociaciones y las construcciones de nuevos templos y casas culto, no obtuvieron los permisos necesarios de las instituciones encargadas de la arquitectura y el urbanismo.

Al ser interpelados por las autoridades se dan a la tarea de decir que son “acosados y perseguidos”, cuando han violado las leyes existentes. Ninguna de las iglesias tradiciones en la Isla confronta una situación similar, incluso la Iglesia Católica recibió la aprobación y apoyo del Gobierno para construir un nuevo Seminario donde forman a sus sacerdotes.

La verdad no contada y ocultada por el Departamento de Estado es que Cuba sí otorga plena libertad a las diversas religiones, como los católicos, protestantes, ortodoxos de ritos ruso y griego, el judaísmo, islamismo, budismo, espiritismo, religiones cubanas de origen africano, entre ellas yorubas, abacuás y bantú; además de otras como Fe baha’is y los yogas.

Todas son reconocidas, están registradas acorde a las leyes y realizan su labor bajo sus principios doctrinales, teológicos y organizacionales.

Entre 2009 y 2013, se registraron cinco nuevas denominaciones y centros ecuménicos del sector evangélico y protestante; así como 136 centros espiritistas, sumando un total de 569.

Las instituciones religiosas cubanas son propietarias de más de dos mil bienes e inmuebles, incluidos sus templos y recientemente entidades estatales devolvieron más de 100 propiedades a las iglesias católicas, evangélicas, protestantes y logias fraternales.

En todo el país funcionan con entera libertad cerca 2,550 casas cultos.

Las instituciones religiosas evangélicas cubanas poseen 10 seminarios y decenas de institutos bíblicos para formar a su personal consagrado. Cientos de jóvenes cubanos cursan sus estudios en diferentes países, mientras ciudadanos de todo el mundo los completan en Cuba.

Esas instituciones religiosas y fraternales imprimen y distribuyen en el país cerca de 60 publicaciones; mientras el Consejo de Iglesias de Cuba transmite por una emisora nacional de radio un programa mensual.

Los Obispos Católicos tienen acceso a los medios de comunicación para conmemorar las fechas religiosas destacadas, como la Semana Santa, procesiones por el día de sus santos patronos, destacándose las de la Virgen de la Caridad, de Regla, Santa Bárbara, San Lázaro y la celebración de la Navidad, muchas de ellas con transmisión televisiva.

Se efectúan variadas actividades religiosas, entre misas, cultos, procesiones, peregrinaciones, ceremonias, rituales, toques de tambor, talleres, seminarios, congresos, que anualmente alcanzan la cifra de 200.

Funcionan con plena libertad cinco sinagogas judías y mil 119 logias masónicas.

Cuba es uno de los pocos países del mundo que, en menos de 20 años, ha recibido la visita de tres Papas de la Iglesia Católica, así como la de decenas de líderes mundiales y dirigentes de diferentes religiones, como la del Patriarca de toda Rusia, quien sostuvo un encuentro histórico con el Papa Francisco en La Habana.

Si para el Departamento de Estado, lo antes expuesto no es tener libertad religiosa ¿cómo se califica entonces?

Lo que Estados Unidos pretende es poner a la religión a conspirar contra el Gobierno cubano, tal y como hicieron desde 1959 cuando la CIA manipuló a la Iglesia Católica para ejecutar la criminal Operación Peter Pan que, mediante el engaño, separaron a 14 mil 48 niños de sus padres y los trasladaron sin acompañantes hacia Estados Unidos, algo que jamás podrán repetir.

Estados Unidos se cree con el derecho de juzgar a todos, pero los cubanos conocen la verdad de la sociedad que construyen, y por eso como dijo José Martí:

“No hay más ley que la satisfacción de la conciencia”.

Planes yanquis con dobles fines


Por Arthur González.

No fue por casualidad que después del anuncio de la retirada de Fidel Castro en julio del 2006, motivado por sus problemas de salud, el gobierno estadounidense y sus agencias de inteligencia perfilaron sus acciones para intentar derrocar a la Revolución cubana, a la vez que reforzaban el trabajo subversivo contra Hugo Rafael Chávez en Venezuela.
Por tales razones crearon cincoobama firmando grupos de trabajo interagencias para monitorear la situación en Cuba, en lo que denominan el  War Room.
De esos grupos, se le asignaron tres al Departamento de Estado, para acciones diplomáticas, de comunicaciones estratégicas y para promover la democracia.
Uno al Departamento de Comercio, con el propósito de dar ayuda humanitaria; y el otro grupo para ser administrado conjuntamente por el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento de Seguridad Interna, encargado de los asuntos migratorios.
Pero lo que marcó la diferencia y dejó bien definidos los objetivos que habían detrás de esos reajustes estructurales, fue el nombramiento de un director de Misión de Inteligencia para Cuba y Venezuela. Más claro ni el agua.
Si se analiza fríamente lo que ha sucedido desde esa fecha hasta los días actuales, se puede comprender perfectamente el desarrollo de la línea política seguida contra los dos países, a los que Estados Unidos ha dado la mayor prioridad en el área, con vistas a socavar las dos Revoluciones.
Para Cuba se estableció la estrategia de ahogar aún más su economía, atacando aquellos aspectos donde existían posibilidades de un mejoramiento, sus transacciones bancarias. Por eso fueron las elevadas multas impuestas por la OFAC en los últimos años, estableciendo records históricos, como la aplicada contra el banco francés PNB Paribas de 10 mil millones de dólares. Sigue leyendo

Luis Almagro siguió órdenes del Departamento de Estado


Por Arthur González.

Fue evidente que el secretario general de la OEA, Luis Almagro, siguió órdenes del Departamento de Estado de los Estados Unidos, al lanzarse a solicitar la aplicación la Carta Democrática contra Venezuela.

luis almagro
Estados Unidos con su acostumbrada prepotencia pensó que podría presionar a los gobiernos de Latinoamérica como hizo en 1962 contra Cuba, pero el contexto es bien diferente y le salió el tiro por la culata, dejando mal parado a su peón que terminó enfangado y tildado de títere yanqui.

La falta de consenso obligó a los yanquis a usar a la Argentina para presentar la fórmula del diálogo y de esa forma abrirle camino a la canciller Susana Malcorra, nombrada hace unos meses por el presidente Mauricio Macri, la que aspira al puesto de secretaria general de la ONU, lo que resultaría de alto interés para Estados Unidos.

Esa maniobra dejó a las claras como se movió el escenario de la reunión y las fuertes presiones ejercidas por funcionarios del Departamento de Estado en los pasillos, para alcanzar los resultados deseados por Washington.

El despliegue de funcionarios y especialistas en la sede de la OEA y las acciones de los embajadores estadounidenses acreditados en las capitales de América Latina, hicieron recordar a algunos observadores el comportamiento de los yanquis en la antigua Comisión de Derechos Humanos de la ONU, cuando presionaban a diestra y siniestra para tratar de condenar a Cuba.

Sigue leyendo

Departamento de Estado financia la oposición cubana


Por Arthur González.

En sus declaraciones en la Habana el pasado 23.03.2016, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó sin el menor sonrojo que los cambios en Cuba dependerán del pueblo cubano y que el gobierno estadounidense no iba a imponerle un sistema económico o político; nada más lejos de la verdad.

Desde antes del triunfo revolucionario de 1959, Estados Unidos trabajaba intensamente para evitarlo, y así consta en el acta de la última reunión del Consejo Nacional de Seguridad celebrada en diciembre de 1958.

Departamento de Estado
Unos meses más tarde, en abril del 59, la embajada yanqui en La Habana elaboraba un plan titulado “Crecimiento del comunismo en Cuba”, publicado en el volumen VI, Cuba, 1958-1959 del libro Foreign Relations of United States, con el número 278 de esa compilación, páginas 458-466, en el cual se proponen 16 medidas para evitar la influencia del Partido Comunista en el nuevo gobierno.

En el mes de diciembre del propio 1959, J.C. King, Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, elevó una propuesta al director general, Allen Dulles, en la cual solicitaba la aprobación de algunas acciones, entre ellas:
“Alentar a grupos opositores a favor de Estados Unidos”, y “darle una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro”.

Esa obsesión está presente en todas las administraciones y la de Obama no ha sido una excepción. Desde que ocupó la presidencia aprueba 20 millones de dólares anuales para programas subversivos, con la finalidad de desmontar el socialismo cubano. Sigue leyendo