Estados Unidos 60 años de errores con Cuba


Por Arthur González.

Cualquiera comete una torpeza, pero lo de Estados Unidos con Cuba es un record Guinness.

El más reciente de los desaciertos fue la reunión sostenida del sub secretario de Estado, en la Cumbre de las Américas que se celebra en Lima, con un grupito de sus asalariados que poseen un historial muy alejado al de cualquier joven cubano.

El sub secretario John J. Sullivan, se reunió el 12 de abril 2018 a puertas cerradas, con miembros de la “oposición”, que no trabaja ni estudia en Cuba, pero Estados Unidos insiste en calificarla como “miembros de la sociedad civil independiente”. Por supuesto que son independientes del pueblo, pero totalmente dependientes del dinero y órdenes de Washington.

Esos que Estados Unidos exhibe actualmente como “disidentes”, seguirán el mismo camino del olvido de sus antecesores en los años 80 y 90, cuando embriagados por el éxito obtenido con el Programa Democracia aprobado por Ronald Reagan, la Casa Blanca destinó millones de dólares para la fabricación de una “oposición cubana”.

¿Quién se acuerda de Yndamiro Restano y Hubert Jerez, de la llamada Asociación de Periodistas Independientes?; ¿De Lázaro Cabrera, Vladimir García y Omar López, de la Asociación Pro Arte Libre?

¿Alguien menciona a Humberto Colás y a Berta Mexidor, de aquellas inventadas Bibliotecas Independientes?

¿Han vuelto a ser noticia en los medios de Miami, Ricardo Bofill, Martha Freyre, María Elena Cruz Varela y Roberto Luque Escalona, quienes integraron el fantaseado Comité Cubano Pro Derechos Humanos, y la Concertación Democrática Cubana?

Ni en Cuba y menos en Miami, se habla del llamado Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, compuesto entre otros asalariados por Samuel Martínez Lara, Tania Díaz Castro y su líder Odilia Collazo Valdés, quien en realidad era la agente Tania de la Seguridad del Estado cubano, según sus testimonios aparecidos en el libro “Los Disidentes”, del 2003.

A otros que eran noticia diariamente, como lo son ahora Rosa María Payá y Antonio Enrique González-Rodiles, ya nadie les envía dinero,  y pasaron a mejor vida, entre ellos Vladimiro Roca, René Gómez Manzano, Félix Bonne Carcasés, Martha Beatriz Roque Cabello, Elizardo Sánchez, Jesús Yanes Pelletier y Gustavo Arcos, quienes conformaron el Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna Cubana, y llevaron a cabo la campaña “La Patria es de Todos”, impulsada por la mafia terrorista de Miami con Ileana Ros-Lehtinen al frente.

La fuerza que le dio Estados Unidos a Yoani Sánchez en el año 2007, haciéndola una súper “estrella” de la Web, con millonarios premios periodísticos, la conformación de un Blog, más un diario digital, ya no es noticia, porque su imagen fue confeccionada artesanalmente con cartón, por especialistas del Departamento de Estados y la CIA.

A pesar de todos sus fracasos los yanquis le echan nuevamente mano a una nueva promoción de asalariados, que desdicen mucho de sus patrocinadores, por conformar un equipo de megalómanos como Guillermo Fariñas, íntimo del asesino terrorista Luis Posada Carriles y González-Rodiles, con sus fantasías de ser licenciado en Física, a quien le construyeron el 2007 en Miami, un proyecto bajo el nombre de Estado de Sats, en fecha similar al de Yoani.

Como elemento significativo se destaca que, en cada una de las escuálidas reuniones de Estado de Sats, participaba un “diplomático” de la Misión de Estados Unidos en La Habana, quien controlaba lo que se decía y hacía. Al no obtener resultados, González-Rodiles fue destinado al apoyo de las Damas de Blanco, y a viajar constantemente a Miami para hacer campañas anticubanas.

Lo más denigrante para John J. Sullivan, fue tener que darle la mano a Danilo Maldonado, conocido por “El Sexto”, drogadicto confeso y sin nivel académico alguno, lo que demuestra el fracaso de Estados Unidos durante casi 60 años, en su intento por inventar una oposición a la Revolución popular cubana.

Se empecinan los yanquis en no reconocer el socialismo cubano, gastan miles de millones en planes, actos terroristas, campañas de prensa y en el abastecimiento a una contrarrevolución que, como reconocen sus diplomáticos en La Habana, “dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día”.

El tiempo se encargará de ver al grupito actual de “disidentes”, tomar el mismo rumbo de aquellos que en su momento fueron sus “estrellas rutilantes” y hoy nadie se acuerda de que existen.

Quizás algunos de ellos tomen la suerte de otros que, como, Néstor Baguer, Luis Veliz, Ana Rosa Jorna, Yamila Pérez, Noel Ascanio, Aleida Godínez, Alicia Zamora, Otuardo Hernández y Carlos Serpa Maseira, fueron desclasificados por los Órganos de la Seguridad de Cuba, y recibieron el reconocimiento de su pueblo por las tareas cumplidas como agentes secretos, que lograron engañar durante años a los experimentados Servicios de Inteligencia yanqui.

Cuba tiene mucho que mostrarles a sus hermanos latinoamericanos y caribeños, algo que Estados Unidos no puede y menos aún sus lacayos, porque como dijera José Martí:

“Cuba no anda de pedigüeña, anda de hermana y obra con la autoridad de tal. Al salvarse, salva. Nuestra América no le fallará, por ella no le falla a América”

 

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La mala memoria de los que atacan a Cuba


Por Arthur González.

Quizás sea la vejez de los que llevan más de medio siglo intentando derrotar a la Revolución popular cubana, lo que les hace perder la memoria a ciertas personas que se han enriquecido gracias al socialismo cubano, porque sin los fondos que aprueba el gobierno yanqui, ninguno fuera hoy senadores, representantes en el Congreso, ni adinerados empresarios en Miami y otras ciudades del Norte.

Ahora desde España atacan la postura valiente del embajador Juan Antonio Fernández, asumida en defensa de su patria por las payasadas de uno de los que Estados Unidos financió para hablar mal de Cuba, cuando el diplomático le salió al paso para decirle “con Cuba no te metas”, frase que se hizo viral en las redes sociales.

Esa defensa a los que agreden a Cuba la califican como “diplomacia de la guapería”, demostrando su ignorancia respecto a la historia de la diplomacia cubana, encabezada desde los primeros años de la Revolución por el Dr. Raúl Roa, apodado como el “canciller de la dignidad”, debido a sus valientes e inteligentes intervenciones en reuniones de la OEA y durante la Asamblea General de la ONU, ante las mentiras del embajador estadounidense durante los ataques a los aeropuertos cubanos, por aviones procedentes de Estados Unidos, pintados con insignias de la fuerza aérea cubana, horas antes de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos.

Cuba ha tenido que defenderse de los ataques yanquis, demostrando su verdad ante los que se prestan para mentir y ofender al pueblo cubano.

Sin embargo, parece que olvidaron la actitud prepotente y colonial asumida por el Rey Juan Carlos de España, cuando en una Cumbre Iberoamericana mandó a callar al presidente de Venezuela Hugo Chávez, haciendo galas de una grosería sin precedentes, muy alejada de las normas diplomáticas.

Si a los contrarrevolucionarios no les gusta la guapería cubana, que la dejen en paz, no la provoquen ni la ofendan con intromisiones ordenadas desde Estados Unidos.

No es secreto que, durante la pasada Cumbre celebrada en Panamá, la mafia terrorista anticubana radicada en Miami, envió a un grupo de provocadores que no participan con su pueblo en el esfuerzo cotidiano por vencer las dificultades creadas por la guerra económica, los que recibieron el rechazo contundente de la delegación cubana.

Ahora repiten el espectáculo para crear problemas en Lima, y volverán a recibir la respuesta digna y decidida de quienes, sí conforman la sociedad civil que trabaja y estudia en Cuba, y no en Miami o bajo las órdenes yanquis.

Por otra parte, llama la atención que la vocera del Departamento de Estado estadounidense, Heather Nauert, diera a conocer un comunicado de su Departamento, quejándose que “autoridades cubanas impidieron el viaje de algunos contrarrevolucionarios que obtuvieron visas de Perú para la Cumbre”, quienes pretendían organizar alteraciones del orden en ese evento; pero la vocera no comentó que cientos de cubanos se ven impedidos de visitar o reunirse con sus familiares en Estados Unidos, porque su Departamento les niega las visas, o les obliga a viajar a un tercer país para acudir a una embajada yanqui, debido a que su gobierno retiró al personal consular de La Habana, solo para enrarecer más las frágiles relaciones diplomáticas.

Por qué no critican el desprecio que manifiesta el presidente yanqui Donald Trump, por los países de América Latina, corroborado con su actual negativa de asistir a la Cumbre y reunirse con los mandatarios de la región.

Es tanto su sentimiento de ser superior, que decidió no estar unas horas mirándoles las caras, o estrecharles las manos a esos representantes que llamó hace unas semanas “países de mierda”, o a México que le quiere cobrar la construcción de más muros en su frontera, imponerle aranceles más altos a sus productos, expulsar a cientos de miles de inmigrantes que buscan los trabajos en Estados Unidos que los yanquis no quieren acometer, y desterrar cientos de jóvenes latinoamericanos que crecieron, estudiaron y trabajan en ese país, llevados ilegalmente de niños por sus padres.

Trump sabía que no sería bien recibido por sus constantes ataques a la región y por la noticia del envío de miles de soldados a custodiar la frontera con México.

Cuba es bien vista por su apoyo solidario a todos los pueblos latinoamericanos, a donde van sus médicos, maestros, profesores de educación física, deporte e instructores de arte, así como recibe a miles de estudiantes que se forman gratuitamente como profesionales, en escuelas cubanas.

Eso no lo pueden negar, de ahí que los asalariados como Rosa María Payá y su invento made in USA, de la Red Latinoamericana de juventudes, sean rechazados por los miembros de la sociedad civil latinoamericana, que conoce la verdad de quien paga esos reality show que pretenden conformar, sin ayudar en nada a los latinoamericanos necesitados de educación, salud, trabajo y la lucha contra el flagelo de las drogas, que tanto golpea a los más pobres de la región.

Sabio fue José Martí cuando sentenció:

“La América ha de promover todo los que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte”.

 

 

 

La mala memoria de los que atacan a Cuba


Por Arthur González.

Quizás sea la vejez de los que llevan más de medio siglo intentando derrotar a la Revolución popular cubana, lo que les hace perder la memoria a ciertas personas que se han enriquecido gracias al socialismo cubano, porque sin los fondos que aprueba el gobierno yanqui, ninguno fuera hoy senadores, representantes en el Congreso, ni adinerados empresarios en Miami y otras ciudades del Norte.

Ahora desde España atacan la postura valiente del embajador Juan Antonio Fernández, asumida en defensa de su patria por las payasadas de uno de los que Estados Unidos financió para hablar mal de Cuba, cuando el diplomático le salió al paso para decirle “con Cuba no te metas”, frase que se hizo viral en las redes sociales.

Esa defensa a los que agreden a Cuba la califican como “diplomacia de la guapería”, demostrando su ignorancia respecto a la historia de la diplomacia cubana, encabezada desde los primeros años de la Revolución por el Dr. Raúl Roa, apodado como el “canciller de la dignidad”, debido a sus valientes e inteligentes intervenciones en reuniones de la OEA y durante la Asamblea General de la ONU, ante las mentiras del embajador estadounidense durante los ataques a los aeropuertos cubanos, por aviones procedentes de Estados Unidos, pintados con insignias de la fuerza aérea cubana, horas antes de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos.

Cuba ha tenido que defenderse de los ataques yanquis, demostrando su verdad ante los que se prestan para mentir y ofender al pueblo cubano.

Sin embargo, parece que olvidaron la actitud prepotente y colonial asumida por el Rey Juan Carlos de España, cuando en una Cumbre Iberoamericana mandó a callar al presidente de Venezuela Hugo Chávez, haciendo galas de una grosería sin precedentes, muy alejada de las normas diplomáticas.

Si a los contrarrevolucionarios no les gusta la guapería cubana, que la dejen en paz, no la provoquen ni la ofendan con intromisiones ordenadas desde Estados Unidos.

No es secreto que, durante la pasada Cumbre celebrada en Panamá, la mafia terrorista anticubana radicada en Miami, envió a un grupo de provocadores que no participan con su pueblo en el esfuerzo cotidiano por vencer las dificultades creadas por la guerra económica, los que recibieron el rechazo contundente de la delegación cubana.

Ahora repiten el espectáculo para crear problemas en Lima, y volverán a recibir la respuesta digna y decidida de quienes, sí conforman la sociedad civil que trabaja y estudia en Cuba, y no en Miami o bajo las órdenes yanquis.

Por otra parte, llama la atención que la vocera del Departamento de Estado estadounidense, Heather Nauert, diera a conocer un comunicado de su Departamento, quejándose que “autoridades cubanas impidieron el viaje de algunos contrarrevolucionarios que obtuvieron visas de Perú para la Cumbre”, quienes pretendían organizar alteraciones del orden en ese evento; pero la vocera no comentó que cientos de cubanos se ven impedidos de visitar o reunirse con sus familiares en Estados Unidos, porque su Departamento les niega las visas, o les obliga a viajar a un tercer país para acudir a una embajada yanqui, debido a que su gobierno retiró al personal consular de La Habana, solo para enrarecer más las frágiles relaciones diplomáticas.

Por qué no critican el desprecio que manifiesta el presidente yanqui Donald Trump, por los países de América Latina, corroborado con su actual negativa de asistir a la Cumbre y reunirse con los mandatarios de la región.

Es tanto su sentimiento de ser superior, que decidió no estar unas horas mirándoles las caras, o estrecharles las manos a esos representantes que llamó hace unas semanas “países de mierda”, o a México que le quiere cobrar la construcción de más muros en su frontera, imponerle aranceles más altos a sus productos, expulsar a cientos de miles de inmigrantes que buscan los trabajos en Estados Unidos que los yanquis no quieren acometer, y desterrar cientos de jóvenes latinoamericanos que crecieron, estudiaron y trabajan en ese país, llevados ilegalmente de niños por sus padres.

Trump sabía que no sería bien recibido por sus constantes ataques a la región y por la noticia del envío de miles de soldados a custodiar la frontera con México.

Cuba es bien vista por su apoyo solidario a todos los pueblos latinoamericanos, a donde van sus médicos, maestros, profesores de educación física, deporte e instructores de arte, así como recibe a miles de estudiantes que se forman gratuitamente como profesionales, en escuelas cubanas.

Eso no lo pueden negar, de ahí que los asalariados como Rosa María Payá y su invento made in USA, de la Red Latinoamericana de juventudes, sean rechazados por los miembros de la sociedad civil latinoamericana, que conoce la verdad de quien paga esos reality show que pretenden conformar, sin ayudar en nada a los latinoamericanos necesitados de educación, salud, trabajo y la lucha contra el flagelo de las drogas, que tanto golpea a los más pobres de la región.

Sabio fue José Martí cuando sentenció:

“La América ha de promover todo los que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte”.

 

 

 

Las payasadas de la mafia terrorista anticubana.


Por Arthur González.

Viuda de Payá sonrie ante el homicida de su esposo

El Comité de Relaciones Exteriores del Senado yanqui aprobó el pasado 20 de marzo 2018, una resolución que reclama investigar la muerte de Oswaldo Payá, algo que raya en la payasada, pues hasta las cortes de España rechazaron esa acción, cuando la viuda, Ofelia Acevedo y la hija, Rosa María Payá, fueron enviadas a Madrid por la mafia terrorista de Miami con similares pretensiones.

En aquella ocasión el ministro de asuntos exteriores se negó rotundamente a aceptar tal denuncia y les expuso claramente que, si tenía las pruebas suficientes, debían acudir a la justicia por ser la encargada de ventilar tales casos.

Rosa María y su madre orientadas desde EE.UU. así lo hicieron, pero para su sorpresa los jueces no aceptaron la acusación por carecer de elementos probatorios.

Durante el juicio celebrado en Cuba contra el homicida español Ángel Carromero, enviado a la isla por Esperanza Aguirre del Partido Popular español, para repartir miles de euros para que los contrarrevolucionarios ejecutaran actos provocativos, se comprobó fehacientemente que Carromero conducía el auto rentado a exceso de velocidad, lo que en España acostumbraba a realizar y de ahí que le fuera suspendida su licencia.

Una vez decidido su traslado a la península, para el cumplimiento de su sanción por el homicidio de Oswaldo Payá y su compañero de fechorías, le fue entregado en custodia al embajador español hasta su salida hacia Madrid, y en ningún momento le confesó al diplomático que fue presionado para sus declaraciones de culpabilidad en el juicio.

El embajador y el cónsul general de España estuvieron presentes en el juicio, junto a decenas de periodistas de agencias extranjeras y todos declararon que el proceso jurídico fue limpio y demostró la responsabilidad de Carromero en la muerte de Payá.

Posteriormente Rosa María y su madre, fueron entrevistadas en la residencia de un diplomático yanqui, no en el consulado, donde aceptaron desarrollar la campaña anticubana a cambio de un visado de “refugiadas políticas”, algo inescrupuloso pues manipulan la muerte de un ser querido para ganar dinero y posición en Miami.

Ahora los miembros de la mafia terrorista anticubana, esa que respalda a los asesinos que residen libremente en Miami, como Luis Posada Carriles, autor, entre otros hechos, de la voladura de un avión civil cubano donde murieron 73 inocentes, han presentado ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, una resolución para que se investigue la muerte de Payá, e incluso recientemente uno de sus miembros, Marco Rubio, propuso cambiarle el nombre a la calle donde se encuentra la embajada cubana en Washington, por el de Oswaldo Payá.

¿Por qué el corrupto senador Bob Menéndez, aún en proceso investigativo, y Ted Cruz, ambos de padres cubanos, no solicitan investigar a Carlos Alberto Montaner, terrorista prófugo de la justicia cubana por colocar petacas incendiarias en centros comerciales, causantes de varios heridos?

En Miami también radica Gaspar Jiménez, asesino del diplomático cubano Dartagnan Díaz y cómplice de Posada Carriles, ambos condenados por terrorismo en Panamá y posteriormente liberados por presiones de la CIA.

No conocen esos senadores que por las calles de Miami caminan libremente Guillermo Novo Sampoll, cómplice del asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier, su chofer y la secretaria, además de ejercer como torturador en el tenebroso Plan Cóndor y asesino de dos custodios de la embajada de Cuba en Argentina; Santiago Álvarez Fernández-Magriñá, terrorista y traficante de armas; Rodolfo Frómeta, terrorista cubano, jefe de los comandos F-4, autor confeso de actos terroristas contra Cuba, Pedro Remón, agente CIA que participó en el asesinato en New York de los diplomáticos Félix García y Eulalio Negrín, más una docena de asesinos protegidos por las autoridades norteamericanas.

Campañas engañosas no podrán transformar la verdad y resulta repugnante que la propia familia de la víctima, se preste para emplear al difunto a fin de ganar miles de dólares.

Nunca el Senado yanqui ha aprobado una resolución para investigar la desaparición de 43 jóvenes mexicanos, o del asesinato de cientos de periodistas, ni han solicitado una investigación sobre los asesinatos de activistas de izquierda en Latinoamérica, lo que demuestra la payasada de los anticubanos a fin de deformar la realidad de la Revolución, esa que nunca han podido destruir.

Siempre habrá que tener presente a José Martí, cuando ante situaciones similares, aseguró:

“No debe perderse el tiempo en intentar lo que hay fundamentos sobrados para creer que no ha de lograrse”

Se prepara Estados Unidos para próxima Cumbre de las Américas


Por Arthur González.

Aunque al aparentemente el actual escenario político en América es más favorable para Estados Unidos, Washington se prepara para un combate que no le será muy fácil, a pesar del cambio de gobiernos de izquierda en países como Brasil, Argentina y Ecuador, porque las fuerzas que mantienen su soberanía nacional estarán presentes en Lima.

El tema priorizado por los yanquis será el ataque a Venezuela, para intentar un apoyo total contra la Revolución Bolivariana, algo que ni en la OEA han podido alcanzar y difícilmente lo materialicen en Perú.

El Departamento de Estado aun sin Secretario, a la espera de que el Congreso ratifique la propuesta del director de la CIA, presiona a las Cancillerías latinoamericanas para que aprueben la línea trazada por el emperador “Cesar” Trump contra Nicolás Maduro, obstinación que fue trasladada de Barack Obama a su sucesor, quien la incrementa ante el fracaso de la estrategia de “golpes suaves”, que no le dio resultados a pesar de los millones de dólares suministrados a la oposición, para los actos violentos en la calles, unida al reforzamiento de la guerra económica total.

Respecto a Cuba, Trump aspira a que sea condenada bajo las falsedades inventadas de las violaciones de los derechos humanos y la fantasía mal diseñada de los “ataques acústicos” selectivos, que solo dicen haber afectado a los oficiales de los servicios de inteligencia asentados en la embajada de la Habana y sus homólogos en la misión de Canadá, lo que evidencia que la única pretensión fue dañar el turismo norteamericano y arrastrar al canadiense.

Internamente ya está llegando el dinero a la “oposición” para que realicen reuniones, las que son divulgadas por las agencias de prensa extranjeras que reciben instrucciones para ello, aunque los periodistas acreditados conocen que a esos disidentes solo los mueve el dinero y carecen de ideología y respaldo popular.

La prueba de lo anterior, es la reunión que se efectuó en Santiago de Cuba por los seguidores del asalariado José Daniel Ferrer, quien recibió instrucciones de los yanquis de seleccionar un grupo que pueda asistir foros paralelos a la Cumbre, que tendrá lugar en Lima los días 13 y el 14 de abril 2018.

La pasada Cumbre celebrada en Panamá fue un ejemplo de como Estados Unidos, intenta manipular esos foros paralelos, al trasladar a sus peones desde Miami para enfrentarlo a jóvenes latinoamericanos, que conocen la verdadera cara del capitalismo salvaje en el día a día en sus países.

El tema seleccionado para la Cumbre de Lima es la gobernabilidad democrática y la corrupción, en un país donde su presidente está acusado de corrupción, al que se suman los presidentes de México, Honduras y Brasil como los más relevantes, por tanto, a Washington le será muy difícil poder llevar el debate por el cauce que desean, ante los cientos de asesinatos y desaparecidos en México, el fraude electoral de Honduras, el retroceso en justicia social en Argentina, los asesinatos de líderes de izquierda en Colombia y la acusaciones del fraude electoral en Chile, silenciado groseramente por la prensa que se autoproclama como democrática.

Para no dejar dudas de quien mueve los hilos conductores de la llamada “oposición” cubana, en esa reunión por Facebook se dieron agradecimientos a Fundación para los Derechos Humanos, radicada en España y financiada desde Estados Unidos y a la terrorista la Fundación Nacional Cubano Americana, la misma que asiste a asesinos como Luis Posada Carriles, entre los muchos que tienen las manos ensangrentadas de cubanos inocentes.

Ya el Departamento de Estados asignó el dinero para costear los boletos de avión, hoteles en Lima, para la alimentación, el transporte interno y por supuesto unos cientos de dólares como salario de los que participen.

​A este puñado pretenden sumar a Rosa María Payá, quien fue llevada también a Panamá, Berta Soler, Guillermo Fariñas y a los venezolanos Julio Borges y Patricia Ceballos, esposa de Daniel Ceballos, exalcalde de San Cristóbal.

Previamente, a estos últimos asalariados los quieren reunir en Washington, en un evento organizado por la por la Elliott School, Facultad de Relaciones Internacionales de The George Washington University, financiado públicamente por la organización Freedon House, utilizada por la CIA para sus acciones contra Cuba, (que desviaba el dinero para beneficio de sus miembros) y por el Parlamento Europeo, cuya agenda es para debatir “La lucha por la libertad: los casos de Cuba y Venezuela”.

Sin embargo, el tema de la guerra económica impuesta cruelmente contra los pueblos de Cuba y Venezuela ni una palabra, algo que, si afecta los derechos humanos de los ciudadanos de ambos países, con la mal sana intención de matarlos de hambre y enfermedades, según sus propios documentos desclasificados.

Entre los invitados estarán la miembro de la mafia terrorista anticubana Ileana Ros-Lehtinen y el eurodiputado Ramón Jáuregui Atondo y se espera la presencia del Senador Marco Rubio, defensor de las presiones contra Cuba y Venezuela.

Para completar el show propagandístico el Parlamento Europeo entregará el Premio Sajarov a los venezolanos Daniel Ceballos, Julio Borges, Leopoldo López y Antonio Ledezma, Premio que nunca le entregaron al portorriqueño Oscar López, quien resistió 35 años en cárceles yanquis, de ellos 17 en celdas de castigo, por solo pedir la libertad de su patria.

Por eso nunca tendrá el respaldo de los pueblos, que rechazan la política prepotente del imperio yanqui, y como dijo José Martí:

“Es la hora del recuento y de la marcha unida”

 

 

 

Rosa María Payá, de cristiana a hereje


Por Arthur González.

Alejada totalmente de los principios de la fe cristiana, Rosa María Payá Acevedo, peca cotidianamente al mentir y llamar a la violencia interna en Cuba, siguiendo los dictados de quienes le pagan.

Ante los fracasos sufridos acordó con algunos diplomáticos estadounidenses acreditados en La Habana, iniciar una campaña para responsabilizar al gobierno cubano de la muerte de su padre, a cambio de un visado del programa de refugiados políticos, para ella, su madre y dos hermanos.

Se sabe que la CIA se repite en sus planes y operaciones encubiertas, pues en Cuba desde el mismo triunfo de 1959, inició el incendio de centros comerciales, escuelas, industrias, cines y teatros, hundimiento de buques, unido a planes de asesinatos, y otras formas de terrorismo causantes de muertos y de heridos.

Oswaldo Paya Sardiñas, murió en accidente automovilístico producto del exceso de velocidad en que viajaba en un auto conducido por el español Ángel Carromero de la juventud del Partido Popular de España, enviado a repartir dinero para acciones contra el Estado cubano.

Ante la frustración de no haber tenido resultados en el proceso eleccionario celebrado en Cuba el pasado año 2017, Rosa María, retoma sus exhortaciones a la violencia civil, con el sueño de frustrar las venideras elecciones cubanas a celebrarse en abril del 2018, donde se elegirá un nuevo Consejo de Estado, sin la presidencia de Raúl Castro.

Estados Unidos está obsesionado con la destrucción de la Revolución, algo que nunca logró a pesar de los más de 600 planes de asesinato a Fidel Castro, hechos monstruosos para eliminar físicamente a un hombre, solo por no estar de acuerdo con sus ideas políticas.

Utilizan Rosa María en sus cruzadas contra Cuba y para mentir ante algunas agencias de prensa extranjeras inventando acciones, que nunca se materializan, con la pretensión de trasladar una imagen sobre una fabricada oposición joven dentro del país.

En sus más recientes declaraciones al diario español Zeta, la “refugiada política” Rosa María Payá, calificó de fraude las próximas elecciones cubanas, intentando imponer el patrón de que “la disidencia en la Isla ha trabajado muy duro en los últimos tiempos para lograr un proceso electoral legítimo, plural, que es la única vía para lograr un gobierno cubano que esté validado internacionalmente”, algo que dista de las opiniones de la propia embajada yanqui en La Habana.

Si se releen algunos de los cables secretos remitidos al Departamento de Estado y a la CIA, por quien dirigió por años la misión de Estados Unidos, se encuentran criterios opuestos a esa aseveración de Rosa María, y en uno de ellos se afirma claramente:

“…vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie […] tienen poco contacto con los cubanos más jóvenes y cuando logran sacar un mensaje, este no es de interés para ese segmento social… la búsqueda de recursos es su principal preocupación…”

Esa es la verdad respecto a la fabricada “oposición” en Cuba y nadie se atrevería a decir que es propaganda comunista, porque son las conclusiones de un alto diplomático que sostenía contactos permanentes con esa exigua masa de buscavidas, que solo se sostiene gracias a los millonarios presupuestos que aprueba la Casa Blanca.

Siguiendo instrucción del senador Marco Rubio, Rosa María intenta desprestigiar a Cuba y a Venezuela con la gastada estratagema de la represión; sin embargo, nunca se pronunció contra los actos criminales de la extrema derecha venezolana y menos aún por el fraude electoral en Honduras, ni de la salvaje represión policial que se constata por los reportajes televisivos, algo que jamás se ha producido en Cuba.

¿Por qué no se pronuncia contra el golpe de estado que sufrió Venezuela, incluido el secuestro del presidente Hugo Chávez, electo democráticamente por su pueblo?

Para hablar de democracia Rosa María tiene mucho que aprender, antes de cacarear las consignas que le dictan en los Estados Unidos.

En sus declaraciones al diario español, afirma que en Cuba las elecciones son fraudulentas y que los ciudadanos nunca han podido elegir a sus gobernantes, si esto es cierto, ¿cómo se explica que ella estuviera apostando por proponer candidatos, para ser elegidos como representantes municipales del Poder Popular? ¿Son o no son elecciones populares y democráticas?

Dijo, además:

“CubaDecide propone la desobediencia civil y la lucha no violenta para forzar a ese régimen a algo que no quieren hacer, que es someterse a la voluntad soberana de la ciudadanía”.

A otro con ese cuento, porque el mundo conoce perfectamente la teoría diseñada por Gene Sharp, especialista de la CIA en la “lucha no violenta”, aplicada en varios países, donde se plantean cinco etapas para derrocarlos:

1ra. Promover acciones “no violentas” para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.

2da. Desarrollar intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos, acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el gobierno.

3ra. Lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales, manipulación de los colectivos para que emprendan manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones oficiales.

4ta. Ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de ingobernabilidad.

5ta. Forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

Rosa María y sus jefes continúan equivocándose y por eso no logran atraer al pueblo cubano, el que bien conoce que el gobierno del dictador Fulgencio Batista, pisoteó la constitución de 1940 con el visto bueno de Washington, al apoderarse del poder mediante un golpe militar, denunciado por Fidel Castro Ruz, quien en 1959 llevó al pueblo a su verdadera independencia.

Cuba decidió su destino desde entonces y no habrá quien vuelva a imponer el dominio imperialista sobre un pueblo que aprendió a leer, escribir y se cultivó como nunca antes, pues como dijo José Martí:

“La madre del decoro, la savia de la libertad, el mantenimiento de la República y el remedio de sus vicios, es, sobre todo lo demás, la propagación de la cultura”

 

Lo que deben saber los “disidentes” cubanos.


Por Arthur González.

Esos que han calificado desde Estados Unidos como “disidentes”, que según documentos oficiales desclasificados fueron creados y financiados por la CIA ante la ausencia de opositores a la Revolución, deben conocer algunas cosas elementales del por qué ellos no tienen futuro en Cuba, ni el pueblo votaría por ninguno en las elecciones venideras.

El huracán Irma se ensañó con las islas del Caribe y entre ella Cuba, la que prácticamente arrasó, pero solo un sistema social como el escogido por el pueblo cubano, pudo impedir que un millón 700 mil personas murieran por las inundaciones y derrumbes de sus casas, al evacuarlas con antelación para centros y lugares seguros con alimentación y servicios médicos sin costo alguno.

Esa organización ejemplar de la defensa civil cubana jamás la tuvo Cuba antes de 1959 y de la que países poderosos como Estados Unidos tienen mucho que aprender.

Los “disidentes” que proyectan cambios en la Isla no pudieran asumir ninguna medida semejante, ellos no disponen de programas políticos para el pueblo, solo buscan dinero y viajes para vivir sin trabajar, algo que había informado el jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en la Habana, cuando aseguró en un cable confidencial:

“No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores […] su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno”.

El pueblo cubano tiene una alta preparación académica y cultura política suficiente para comprender lo que busca esa mal llamada “oposición” al servicio de una potencia extranjera, que no es capaz de enfrentar las consecuencias de un huracán como Harvey, que destrozó a Texas y aun pasará mucho tiempo para que puedan recuperarse, porque dicho sistema no se preocupa de los ciudadanos comunes.

Rosa María Payá Acevedo asalariada de Estados Unidos, a quien utilizan ahora para intentar renacer de las cenizas el fracasado Proyecto Varela, diseñado por especialistas en subversión de la CIA y el Departamento de Estado para su padre, Oswaldo Payá Sardiñas, debería saber lo que informó a su gobierno, el mismo jefe de la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

Crudo pero exacto fue el experimentado diplomático Jonathan Farrar, cuando informó al Departamento de Estado, a la CIA y al Consejo de Seguridad Nacional, entre otros, sus criterios sobre Payá Sardiñas, siendo estos los siguientes:

El Diálogo Nacional, de Osvaldo Payá, ha recogido algunos disidentes dispersos, pero no ha hecho acciones importantes en meses […] En realidad, muchos de los líderes del movimiento disidente son relativamente viejos. Disidentes de larga data como Osvaldo Payá andan por los 50 y 60 años; tienen poco contacto con los cubanos más jóvenes y cuando logran sacar un mensaje, este no es de interés para ese segmento social”.

Estos elementos no son propaganda de un comunista, sino del representante del gobierno de Estados Unidos en Cuba, quien sostenía un sistemático trabajo con los asalariados de Washington.

Por esas razones, quienes pretenden cambiar el sistema socialista tienen que darse cuenta que, mientras el poderoso huracán Irma destrozaba a su paso cuanto bien material se encontraba, en el Instituto de Cardiología Infantil de La Habana, se operaba gratuitamente un niño a corazón abierto, para subsanarle un problema genético en una de las válvulas de su pequeño corazón.

El equipo conformado por médicos, especialistas y enfermeras, trabajaron todo el tiempo en condiciones muy difíciles, pero la intervención quirúrgica fue un éxito, y ese personal calificado es el mismo que no acepta los encantos que les ofrece el programa Cuban Medical Professional Parole, diseñado desde septiembre del 2006 por el Departamento de Estado yanqui para que deserten y abandonen sus pacientes en Cuba.

Hay que ver la diferencia de sistemas cuando se palpa el triste destino que llevaron los ancianos residentes en viviendas públicas en Miami, tras el paso del huracán Irma, quienes no han tenido otra alternativa que dormir en plena calle sin recursos ni apoyo del gobierno, ese mismo que trabaja afanosamente por lograr “cambios” en la Isla, con el apoyo de sus asalariados “disidentes”, como las Damas de Blanco, Yoani Sánchez, Antonio Enrique González-Rodiles, Eliecer Ávila y Rosa María Payá.

Nadie sabe dónde podrán pasar los días esos ancianos que sus viviendas quedaron inhabitables, porque el sistema yanqui no mira al ser humano sino a sus bolsillos.

Mucha propaganda se divulga sobre los destrozos causados en Cuba, pero no dicen que el poderoso huracán Irma ha dejado a los pobres de la Florida en la ruina, ni se menciona nada respecto a los daños sufridos por los pobladores de Liberty City en Miami, barrio conformado por negros, latinos y caribeños de escasos recursos, donde perdieron lo poco que tenían.

No sería ocioso que Rosa María Payá y sus tutores de la mafia terrorista anticubana, se dieran una vuelta por ese lugar para que vean los sufrimientos de esos norteamericanos que el sistema capitalista los tiene olvidados, al igual que los 3,3 millones de personas viven en la pobreza en Florida, según informes oficiales de la Oficina del Censo de Estados Unidos, al afirmar que “los pobres son casi un 16% de los 20,6 millones de habitantes del estado”.

Para esos 3,3 millones de pobres Disney World no existe, ni las grandes tiendas y hoteles, donde solo los ricos disfrutan, mientras el Secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, solicita aviones oficiales para ver el eclipse solar o trasladarse a Europa en luna de miel, siendo el costo del vuelo de 25 mil dólares por hora, algo de lo que no habla la prensa oficialista yanqui.

No por gusto José Martí afirmó:

“Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”