La manipulación del inconsciente en la propaganda anticubana.


Por Arthur González.

Los supuestos campeones de los derechos humanos y la libertad mundial, han creado un programa ideológico para la manipulación de la conciencia de las grandes masas, a través de un amplio y variado sistema propagandístico que pretende usurpar el imaginario colectivo, para mediante el deslumbramiento y la persuasión, imponer el estilo de vida, la visión e intereses particulares de los Estados Unidos al resto del mundo, con el único objetivó de derrocar toda ideología que no se ajuste a los intereses yanquis.

Por esa razón se empeñan en satanizar a la Revolución cubana y hacer fracasar su sistema económico y social por medio de la guerra económica, con el fin de que no sea imitado por otros países del tercer mundo.

Las costosas campañas propagandísticas contra Cuba incluyen el reclutamiento y el chantaje de periodistas, editores, intelectuales y artistas, acciones ejecutadas por la CIA de acuerdo con documentos secretos, como la Operación Mockingbird desarrollada en los años 50 del siglo XX, por parte de la Dirección de Planes Especiales de la CIA.

Con esa operación secreta, la CIA reclutó numerosos periodistas reconocidos de importantes órganos de prensa estadounidenses, más latinoamericanos y europeos, para la difusión internacional de informaciones manipuladas y crear matrices de opinión favorables a sus planes subversivos, por medio de la conformación de campañas de prensa. Así han logrado divulgar noticias falsas y tergiversadas sobre la Revolución cubana, con el fin de intentar su aislamiento internacional.

Un hecho evidente de estas acciones son las recientes declaraciones en las redes sociales de Ricardo Montaner, cantautor argentino-venezolano, donde aseguró comprometerse a “apadrinar” al cubano Maykel “Osorbo” Catillo, calificado por esa propaganda manipulada de “rapero contestatario”, quien fuera sancionado en un tribunal habanero por desacato, atentado, desórdenes públicos y difamación de las instituciones y organizaciones, héroes y mártires, hechos que se pueden visualizar y comprobar en las redes sociales, donde queda claro su propósito de ultrajar, afectar el honor y la dignidad de las máximas autoridades del país, utilizar imágenes falsas manipuladas digitalmente y después publicadas en las redes sociales; además de intervenciones directas en su perfil personal, para deshonrar la función que cumplen los agentes del orden en la sociedad cubana.

En esos delitos no hay ideología, sino actos delictivos que exponen la baja catadura moral del ahora calificado de “contestatario”.

Igualmente, han desatado una cruzada mediática sobre Luis Manuel Otero Alcántara, sancionado por los delitos de ultraje a los símbolos de la patria, desacato y desórdenes público, fácilmente verificado con solo buscarlos en Internet, hechos condenados en cualquier país del mundo, sin el alboroto pagado por los especialistas en guerra psicológica de Estados Unidos. 

Los días 30 y 31 de mayo de 2022, ambas marionetas al servicio de las campañas anticubanas, tuvieron un juicio con todas las garantías procesales que establecen las leyes en Cuba, en el cual se llevó a cabo la vista oral de la Causa No. 12/2022, del Tribunal Municipal Popular de Centro Habana, donde comparecieron ambos acusados, ahora convertidos en “activistas políticos” por la prensa al servicio de los yanquis, con total respaldo del Departamento de Estado.

Durante las sesiones del juicio, los acusados expusieron libremente sus argumentos, pudieron ver y escuchar las pruebas testificales, documentales y periciales presentadas por el Fiscal, al igual que los alegatos expuestos por sus abogados defensores, además de contar con el derecho legal de apelar las sanciones.

Sin embargo, Ricardo Montaner, ni la abogada venezolana Tamara Suju y el Instituto Casla, quienes despliegan las campañas acusatorias contra Cuba en el caso de los citados delincuentes, han dicho una sola palabra respecto a los presos que durante 20 años permanecen en la ilegal cárcel creada por Estados Unidos en la Base Naval, ubicada en el territorio cubano ocupado en la bahía de Guantánamo, donde son víctimas de crueles torturas, bajo los programas de la CIA.

Los detenidos en Guantánamo no tienen derecho a visitas familiares ni a un juicio y se pudren injustamente en sus celdas, pero al parecer el cantante no puede denunciarlo porque sabe las consecuencias que le traerían a su carrera artística.

El pasado 29 de octubre del 2022, el pakistaní Saifullah Paracha, de 75 años, fue liberado después de sufrir torturas y un encierro inhumano por 20 años, en la ilegal cárcel de la Base Naval Yanqui.

A diferencia de los presos en Cuba, los detenidos ilegalmente en Guantánamo nunca han sido juzgados por tribunal alguno, donde reciben torturas y tratos vejaminosos, sus familias están destrozadas por la separación y la falta de comunicación con sus seres queridos.

Ninguno ha recibido el Premio Sajarov que entrega el parlamento europeo, como se los otorgaron a varios mercenarios cubanos, incluido Otero Alcántara, porque esas víctimas reales del régimen de los Estados Unidos, violador de todos los derechos humanos del mundo, no forman parte de la guerra psicológica anticubana que ejecutan despiadadamente para manipular el inconsciente y la conciencia de las personas.

Razón tiene José Martí al afirmar:

“Se considera criminal el querer forzar a la opinión pública”.

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