Genéticamente injerencistas.


Por Arthur González.

Del 8 al 10 de noviembre 2022, Rena Bitter, secretaria adjunta para temas consulares del Departamento de Estado, visitó la Habana al frente de una delegación integrada por la directora del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos, Ur Mendoza Jaddou, y otros funcionarios, con el objetivo de sostener conversaciones con representantes del gobierno cubano sobre temas migratorios que afectan a los dos países.

Durante el intercambio, la funcionaria Rena Bitter informó que la Embajada de Estados Unidos en La Habana, a partir del 4 de enero de 2023, reanudará el procesamiento completo de visas de inmigrantes que incluyen a los parientes inmediatos, la preferencia familiar y las visas de diversidad. Añadió que la sección consular volverá a trabajar a plenitud en los trámites, entre ellos las visas para casamiento con ciudadanos estadounidenses, denominadas visas K y visas de no inmigrantes.

El gobierno de Donald Trump, en su política de desmontar las medidas aplicadas por Barack Obama, inventó la falacia de los ataques acústicos, en combinación con Mike Pompeo, director de la CIA, nombrado poco después Secretario de Estado, historieta de quinta categoría que nunca pudo ser demostrada, pero le permitió cerrar el trabajo diplomático y consular de la misión en La Habana, dando pie al incremento desmedido de las salidas ilegales, que como bumerang afecta a los Estados Unidos.

Sin embargo, en demostración de la injerencia incontrolable de los Estados Unidos en los asuntos internos de otros países, la señora Bitter, secretaria adjunta para temas consulares, de forma irrespetuosa y prepotente expresó, a los funcionarios cubanos, su “preocupación” por la situación de los derechos humanos en Cuba, e instó al gobierno a liberar incondicionalmente a todos los presos políticos, exigencia confirmada por la propia embajada yanqui, desde la cual se apoyan y estimulan acciones subversivas ejecutadas por asalariados del gobierno estadounidense, con dinero aportado por la USAID, la NED y otras organizaciones diseñadas para esos fines.

Entre los llamados “presos políticos” que le “preocupan” a la funcionaria consular, están los detenidos por ejecutar acciones violentas el 11 de julio 2021, deliberadamente estimuladas y financiadas por la CIA, utilizando a la USAID como pantalla, pues con esas revueltas se propusieron medir la respuesta del gobierno cubano para después elaborar sus planes encubiertos, algo ya pronosticado en agosto de 1993, como consta en algunos de sus documentos secretos donde afirman:

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