“Asombrada” la representante estadounidense en el Consejo de Económico y Social de las Naciones Unidas.


Por Arthur González.

Kelley E. Currie, representante estadounidense en el Consejo de Económico y Social de las Naciones Unidas, dijo estar “asombrada” por la enérgica y patriótica respuesta de la representación cubana, ante la manipulación mediática ejecutada por Estados Unidos contra Cuba, el pasado 16.10.2018, con la etiqueta: “¿Jailed for What?”, con el propósito de desviar la atención de los países que apoyarán, una vez más, el informe cubano contra el Bloqueo, a presentarse en las próximas semanas.

Evidentemente la Sra. Currie no conoce la historia del pueblo cubano, sometido a viles acciones por parte del gobierno de Estados Unidos, la que, si ella estudiara, quedaría asombrada de la crueldad de sus 11 Presidentes, los que desde 1959 hasta la fecha, pretenden matar por hambre y enfermedades a todo un pueblo por el solo hecho de decidir ser soberano e independiente.

¿No sabe Kelley E. Currie que, en 1958, un mes antes del triunfo de la Revolución encabezada por Fidel Castro Ruz, el entonces presidente Dwight Eisenhower y el director de la CIA Allen Dulles, afirmaron en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional, que había que impedir la victoria de Castro?

Pero se asombraría mucho más si leyera el informe confeccionado en abril de 1959 denominado “Plan de influencia subversiva y reclutamiento en sectores priorizados de la sociedad cubana”, a solo 4 meses del triunfo revolucionario, publicado por el Departamento de Estados en el Consejo de Seguridad Nacional,, volumen VI, Cuba, 1958-1959, editado en 1991, páginas 458-466. O, el Memorando para el director de la CIA fechado el 11 de diciembre 1959, en el cual se propone […] “dar una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro”.

¿Eso es democracia y respeto a los derechos de otro país que pretende decidir su rumbo político y económico?

Asombrada es poco, sí la funcionaria norteamericana conociera los planes de Acciones Encubiertas de la CIA, aprobados en marzo de 1960 y enero de 1962, para destruir al gobierno cubano, donde el primero organizó la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos y en el otro se diseñó la guerra económica total, para evitar que el gobierno revolucionario pudiera satisfacer las necesidades de su población y después mediante campañas engañosas culparlo de ser incapaz de hacerlo. Ese segundo plan perseguía el fin de justificar la invasión a Cuba por parte del ejercito yanqui, ante el rotundo fracaso de su brigada mercenaria derrotada en solo 66 horas.

La verdad histórica dejaría con la boca abierta a esa señora, si leyera el documento preparado por la CIA para el Grupo permanente del Consejo Nacional de Seguridad, en junio de 1963, donde se plasman las acciones de terrorismo de estado que ejecutó Estados Unidos contra el valeroso pueblo de Cuba.

Solo este plan, serviría para sentar el gobierno yanqui ante cualquier tribunal internacional, al exponer desvergonzadamente un conjunto de tareas ejecutadas por la CIA, con el fin de alcanzar el desencanto y desaliento del pueblo cubano, a través de los efectos de la represalia económica y de las acciones de sabotaje, los que pretendían crear el rechazo hacia el gobierno encabezado por Fidel Castro y lograr la desafección en las fuerzas armadas y otros centros de poder del régimen, con revueltas populares contra él.

Solo después de conocer los actos criminales que ejecuta su gobierno contra Cuba, la señora Currie, entendería la reacción airada de los diplomáticos cubanos, presentes en el show que el Departamento de Estado diseñó para tratar de desviar la atención de la Asamblea General de la ONU contra los Estados Unidos por su Bloqueo Económico, Comercial y Financiero, que dura más de medio siglo sin obtener los resultados que ansían.

Si ella estudiara las acciones de guerra biológica que Estados Unidos perpetra contra los cubanos, su flora y su fauna, entonces si se avergonzaría de pertenecer a un gobierno que no tiene parangón en la historia de la humanidad. Basta recordarle las epidemias introducidas, como la meningoencefalitis contra los niños, el dengue hemorrágico, la fiebre porcina africana, el moho azul del tabaco, la roya de la caña, la tristeza del cítrico y muchas enfermedades más, que buscan afectar la economía de la Isla.

Kelley Currie debería saber que Estados Unidos fabricó la “disidencia en Cuba” y la CIA organizó desde 1959 una amplia red de agentes encargados de cumplir sus planes terroristas, para incendiar todos los centros comerciales, cines, teatros, escuelas, centros industriales y de producción. Eso si la dejaría asombrada, especialmente cuando constatara que solo el presidente Barack Obama destinó 160 millones de dólares para acciones subversivas en Cuba y con parte de ese dinero pagan mensualmente a sus “disidentes”, a fin de realizar provocaciones callejeras, queriendo convertir en “presos políticos” a quienes violan las leyes por delitos comunes, muy alejados de conciencia política alguna.

Presos políticos son los que llevan una docena de años encarcelados en su Base Naval en Guantánamo, sin un proceso jurídico, ni visitas familiares, sometidos a torturas físicas y psicológicas, por lo que Estados Unidos ha tenido que responder ante el Comité de la ONU contra la tortura, métodos aplaudidos por la nueva jefa de la CIA, Gina Cheri Haspel, quien calificó las torturas ejecutadas en la BNG, como “simples métodos mejorados de interrogatorio”.

No hay país en el mundo que haya resistido tantos ataques de Estados Unidos. Por eso la tenacidad y estoicismo de los cubanos son causas de asombro y desconcierto de los ideólogos yanquis, quienes ya no saben que inventar para destruir la unidad, dignidad y amor por su patria en la lucha por mantener su soberanía.

Que no se sorprenda la delegada yanqui, porque como dijo José Martí:

“La patria requiere más actos que palabras”

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Estados Unidos, lobo escondido bajo la piel de oveja.


Por Arthur González.

¿Qué sucesos terribles han ocurrido en el mundo en el que Estados Unidos no tenga responsabilidad? Casi ninguno para no ser absoluto.

Sin embargo, se dan golpes de pecho autodefiniéndose como “paladines” de los derechos humanos, la libertad y la democracia en el mundo.

El 6 de agosto Japón conmemoró 73 años de una de las acciones más criminales de la historia, los bombardeos a las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, por aviones estadounidenses que lanzaron por primera vez la bomba nuclear, matando a cientos de miles de civiles inocentes, cuantiosos heridos y mutilados de por vida, la destrucción de casas, fábricas, escuelas, hospitales y centros de recreación, además del padecimiento de cáncer y otras enfermedades, durante varias generaciones de japoneses.

En vez de remordimiento, Estados Unidos manifiesta otro sentimiento: superioridad militar por encima del resto del mundo y prepotencia que, como bandera, enarbolan hoy en día para recordarle a quienes se le enfrenten que pueden destruirlos en minutos.

Recientemente el presidente Donald Trump, autorizó el lanzamiento de la llamada “bomba de todas las bombas”, en una base aérea de Siria, para evidenciar su gran poderío armamentístico, aunque ello signifique un desafío a la paz.

Otras acciones de destrucción y muerte causadas por los “campeones” de los derechos humanos, fueron la guerra de Corea, la invasión mercenaria a Cuba por la Bahía de Cochinos, la guerra contra Viet Nam, Laos, Cambodia, la intervención militar en República Dominicana en 1965, la participación de la CIA en todos los golpes militares ejecutados en America Latina, entre ellos el de Brasil en 1964, Argentina en 1966, en Uruguay en 1967, contra el presidente de Chile, Salvador Allende, en 1973.

Otros hechos, como el apoyo a Gran Bretaña en la guerra de las Islas Malvinas en 1983, marcan a Estados Unidos en su política de muerte y destrucción; la guerra sucia en Nicaragua 1982, contra el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional; la invasión a la Isla de Granada en 1983, la de Panamá en 1989, que dejó un saldo de 3 mil muertos, varios miles de heridos y cerca de 15 mil personas quedaron sin casas por los bombardeos yanquis.

Haití fue otra víctima de las tropas estadounidenses en la llamada “Intervención Democrática”, repetida en el 2004, cuando ocuparon militarmente el país, bajo el viejo pretexto de “proteger los intereses yanquis e imponer el orden”.

A lo anterior hay que sumarle el golpe militar en Venezuela 2002 y en Honduras 2009, donde la CIA, y otras agencias de inteligencia yanquis, unidas a las acciones de presión diplomática del Departamento de Estado, dejaron una cifra elevada de muertos y heridos, violando los sistemas democráticos para derrocar a presidentes elegidos legalmente por el pueblo.

La Operación Cóndor, ejecutada entre 1975 y 1983 en varios países de Latinoamérica, para respaldar las dictaduras militares impuestas y apoyadas por Washington, como las de Chile, Argentina, Venezuela, Paraguay, Uruguay, Brasil y Bolivia, es un vivo ejemplo de cómo actúan los yanquis para mantener su dominio político, militar y económico.

Los planes para asesinar a líderes políticos no aceptables para Estados Unidos, en una muestra fehaciente de su falta de escrúpulos y la violación del más elemental de los derechos, la vida.

Entre los casos más relevantes está el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, víctima de cientos de intentos de asesinato, lo que fue certificado por el Comité Selecto establecido por la Comisión de Inteligencia del Senado, denominada Comisión Church, la cual realizó un estudio en 1975, de algunas operaciones de la CIA contra la vida del presidente cubano.

Para no dejar dudas de la capacidad de matar que tienen los yanquis y su carácter imperialista, basta decir que provocaron el pretexto de las Torres Gemelas, destruidas por un grupo seleccionado de extremistas, evidentemente reclutados por oficiales encubiertos de la CIA aparentando ser árabes, que deseaban “luchar contra Estados Unidos”.

Esa operación bien diseñada y guardada como una de las joyas más valiosas de la CIA, permitió llevar a cabo la invasión de Afganistán, donde la muerte de miles de civiles aún permanece vigente, unida a la de Irak bajo el empleo de otra mentira, la presencia de armas biológicas por Sadam Husein, que jamás se encontraron, pero fomentaron un gran rio de sangre, muerte y destrucción, sin solución a la vista.

El asesinato del presidente de Libia y la invasión de ese país, amplía la lista de crímenes cometidos en nombre de la “democracia” made in USA”, apoyado por países de la OTAN que se mancharon igualmente con sangre inocente, seguida por la guerra contra el pueblo sirio, que le cuesta diariamente cientos de millones de dólares a los contribuyentes norteamericanos.

África no queda aislada, Yemen, Chad, Somalia y otros países de la región, sufren de igual forma por la sed imperialista de apoderarse de sus recursos naturales, estimulando revueltas internas que han desestabilizados países que habían vivido en calma.

En fin, los pueblos del mundo conocen bien la lección de lo que es la “democracia”, “los derechos humanos” y “la libertad” que imponen los yanquis a lo largo y ancho del mundo, con sus bombas, tanques, destructores y portaviones.

Basta de engaños y mentiras, al lobo siempre se le ven los cascos debajo de su disfraz de oveja, y como expresara José Martí:

“Las cosas han de decirse descarnadamente, para que resulten como son”.

 

 

 

 

 

Cuba 59 sin miedo a los yanquis


 

Por Arthur González

Los que en Estados Unidos se imaginan que Cuba puede tener temor por las recientes designaciones del Presidente Donald Trump, no conocen su historia. Ni Mike Pompeo y menos el veterano de 69 años John Bolton, le quitan el sueño al pueblo cubano.

Desde el mismo 1959 Estados Unidos, con el entonces presidente, Dwight Eisenhower, inició una carrera de guerra sucia contra la naciente Revolución cubana, solo por no aceptar ser una neo colonia yanqui, como lo había sido desde 1900, cuando Washington se apoderó de la Isla y le impuso la execrable Enmienda Platt, que les permitió intervenir militarmente cuando lo consideraran conveniente, al mismo tiempo que se apoderaron de la Isla de Pinos e impusieron sus bases en el territorio cubano.

Los cubanos no se amedrentaron cuando Estados Unidos con su Agencia Central de Inteligencia, CIA, organizó en 1961 la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, que terminó en una aplastante derrota en solo 68 horas, ni cuándo la Casa Blanca amenazó con invadirla militarmente durante la llamada Crisis de los Misiles, en octubre de 1962.

Menos aún en enero de 1962, fecha en que el Presidente John F. Kennedy aprobó la Operación Mangosta, la cual estableció la guerra económica y psicológica, con el fin de lograr la sublevación del pueblo, que sería apoyada por la intervención del ejército norteamericano.

Aquellos que piensan que la designación de Bolton como asesor de Seguridad Nacional, puede hacer que los cubanos se amedrenten, se vuelven a equivocar y deben saber que los tiempos son diferentes, hoy los cubanos acumulan más experiencia y están mucho mejor preparados para cualquier contingencia en defensa de su soberanía.

Cuba no tuvo ningún temor para enfrentar los miles de planes terroristas ejecutados por la CIA, que dejaron un saldo de 3 mil 478 cubanos muertos y 2 mil 99 incapacitados; ni las acciones de guerra biológica, ni los planes de asesinatos que jamás pudieron hacer blanco contra Fidel Castro, planes reconocidos en la llamada Comisión Church del Comité Selecto del Congreso, que realizó el estudio de esas operaciones de la CIA.

Tampoco a los cubanos se le aflojaron las piernas después de instalación de las Secciones de Intereses de ambos países en 1977, posibilitándole a la CIA retornar a la Habana con una fuerte Estación, ubicada en su misión diplomática para ejecutar acciones de espionaje, fundamentalmente contra la economía de la Isla.

La respuesta contundente de Cuba fue la denuncia efectuada en 1987, demostrando el poderío de sus órganos de la Seguridad, al publicar en la TV las principales operaciones de abastecimiento ilegal a los supuestos agentes que tenía la CIA, cuando en realidad fueron 27 agentes cubanos que lograron engañar a los experimentados oficiales yanquis. Además, se denunciaron 22 oficiales CIA que con estatus diplomático laboraban en la Sección de Intereses y más de 100 que llegaban a La Habana como diplomáticos en tránsito.

Mike Pompeo conoce bien la historia, porque a pesar del silencio obligado que guardó la prensa oficialista yanqui, debió leer el libro “The Human factor: Inside the CIA’S  Dysfunctional Intelligence Culture”, del ex oficial de fachada profunda Ishmael Jones, aborda en detalles como la CIA enfocó la historia de los agentes dobles cubanos, caracterizando tales hechos como una muestra de su mala profesionalidad.

En cuanto a Bolton, sus inventos en el 2002 sobre “las armas biológicas fabricadas por Cuba”, el tiro le salió por la culata cuando el propio Presidente Fidel Castro en declaración oficial, los calificó de embustes y engaños, asegurando que si un solo científico cubano perteneciente a cualquiera de las instituciones biotecnológicas, hubiera cooperado con cualquier país en el desarrollo de armas biológicas, o hubiese intentado crearlas por su iniciativa, sería sometido a los tribunales de justicia como un acto de traición a la patria.

Bolton ya es un hombre de la tercera edad y si en sus años mozos no quiso incorporarse al ejército para no ir a la guerra contra Viet Nam, y escribió en el 25º libro de reunión de la Universidad de Yale “Confieso que no tenía ningún deseo de morir en un arrozal del sudeste asiático”, no resulta lógico que ahora, a sus casi 70 años, quisiera ver a sus nietos muertos o mutilados, por participar en otra de guerra de las tantas perdidas por Estados Unidos.

Cuba tiene una historia plena de valentía y ha resistido estoicamente los cientos de planes y agresiones proveniente de los Estados Unidos; por tanto, ni Trump, Pompeo o Bolton, le harán perder el sueño y su pueblo seguirá bailando al compás del son y la rumba, como lo hizo durante aquellos días luminosos y tristes de la Crisis de los Misiles.

Allá los yanquis que desde 1959 solo tienen pesadillas por no haber podido derrocar el socialismo, los cubanos como dijo José Martí:

“No necesitan ni laurel ni corona, porque respiran valor”

 

 

 

Rosa María Payá llama a la desobediencia civil


Por Arthur González.

Desesperados los mafiosos anticubanos al no ver resultados de sus asalariados y comprobar el apoyo mayoritario de los cubanos a la Revolución, ha obligado a la “refugiada política” Rosa María Payá Acevedo, a mostrar las verdaderas intenciones que persiguen los terroristas y asesinos guarecidos en Miami, al hacer un llamado a la rebelión del pueblo contra el Gobierno.

Ese fue y es el viejo sueño de Estados Unidos, desde que ordenó a la CIA confeccionar los primeros planes contra la triunfante Revolución popular, para lo cual entrenaron y financiaron al llamado exilio cubano, primero conformaron la brigada mercenaria que lanzaron a la muerte por las arenas de las playas de Bahía de Cochinos en 1961 y unos meses después volvieron por la misma ruta del fracaso, al aprobar el presidente J. F. Kennedy, el conocido Plan Mongoose.

Precisamente ese Plan estableció armónicamente la guerra económica contra Cuba, con el propósito de lograr la sublevación del pueblo contra el gobierno encabezado por Fidel Castro, al privarlo de los suministros necesarios para satisfacer las necesidades del país.

Poco después volvieron a diseñar otros planes de terrorismo de estado contra toda la economía, pero ninguno de ellos, a pesar de la sangre que se derramó y los miles de muertos y heridos en la población cubana, lograron la tan deseada sublevación.

Pretendiendo ganar adeptos entre los jóvenes cubanos, utilizan a Rosa María para intentar una vez más conformar una oposición a la Revolución, ahora con la creación de un engendro “dirigido” por ella, que nació ya fracasado, pues nunca ha podido aglutinar a la juventud que tiene un alto nivel político y los conocimientos suficientes para no dejarse engañar por una persona que le vendió sus sentimientos a Estados Unidos, a cambio de un visado para residir en ese país.

El proyecto Cuba Decide no tiene apoyo ni de la contrarrevolución financiada por Miami, sus integrantes la tildan de farsante y de copiar el Proyecto Varela, conformado por Estados Unidos para su padre Oswaldo Payá Sardiñas, el cual también fue un rotundo fiasco, criticado por los viejos asalariados por haber entregado al Gobierno cubano los nombres y direcciones de un grupo de cubanos supuestamente opositores al régimen.

Apoyada por la prensa miamense, Rosa María vocifera desde sus “refugio” en la Florida que:

“La sociedad civil cubana, dentro o fuera de la isla, tiene que movilizarse para conseguir la salida del régimen el año próximo y la manera de salir de ese régimen, por supuesto que tiene que ver con lo que pase dentro de la isla. Es en primer lugar una responsabilidad de todos los cubanos, dentro y fuera del país, y con esto tiene mucho que ver la no violencia y la movilización ciudadana”.

Se contradice porque no tiene solidez en sus ideas. Por una parte, llama a la desobediencia civil y por la otra asegura la no violencia, risible pensamiento, porque para arrebatarle el poder a los cubanos hay que luchar y muy duro, como sucedió en Bahía de Cochinos, y al final el pueblo unido defendió los derechos alcanzados.

Los yanquis están convencidos que esa contrarrevolución solo se mueve por el dinero fácil que les llega de Estados Unidos, de ahí que el jefe de la misión diplomática en la Habana, enviara sus consideraciones al Departamento de Estado y a la CIA, donde aseguró:

Muchos grupos de oposición son dominados por individuos con encumbrados egos que no trabajan bien en equipo… no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano”. “Es preciso que busquemos en otra parte, incluso dentro del propio gobierno, para identificar a los más probables sucesores del régimen de Castro”.

La contrarrevolución no ha logrado nada en 59 años y menos lo hará una muchacha sin principios éticos y morales, que cambió su duelo ante la muerte del padre a manos del español Ángel Carromero, por un visado de “refugiada política”, status que se desmorona con sus constantes visitas a La Habana, sin ser molestada por las autoridades.

La mafia terrorista de Miami, implicada totalmente en asesinatos y actos terroristas, demostrado en documentos oficiales del gobierno yanqui, aspira a ver cambios de sistema en Cuba, en las próximas elecciones de febrero del 2018, algo que realmente causa más risa y lastima, por ser un grupo de viejos testaferros del dictador Fulgencio Batista, que van dejando el mundo terrenal sin poder celebrar su anhelado triunfo.

Si Rosa María quiere comprobar el verdadero apoyo de la juventud cubana su Revolución, puede reservar un pasaje a La Habana para intentar alguna provocación, que, sin lugar a dudas, recibirá la respuesta popular que merece, pues como dijo José Martí:

“Hay distintas maneras de responder a las gentes: para algo hizo la naturaleza los pies diferentes a las manos”.

La verdad sobre la Crisis de los Misiles


Por Arthur González.

En Estados Unidos cuentan la historia de la llamada Crisis de los Misiles de octubre de 1962, como les conviene, pero siempre ocultando la verdad de que mucho antes de ese suceso, J.F. Kennedy planteaba invadir a Cuba, como represalia por la derrota sufrida en las playas de Bahía de Cochinos.

La Casa Blanca siempre responsabilizó a Cuba de haber permitido la presencia de los misiles nucleares soviéticos, pero no reconoce que Kennedy creó un Grupo Especial Ampliado en su Consejo de Seguridad Nacional en noviembre de 1961, para desarrollar un Programa, bajo la dirección del Fiscal General, Robert Kennedy, y ejecutar acciones que justificaran una invasión a la isla con el ejército estadounidense.

Cuba al conocer por fuentes amigas de esos planes, aceptó la presencia de los misiles como persuasión, con el propósito de evitar la invasión que gestaba el gobierno yanqui.

Los documentos oficiales desclasificados permiten analizar en detalles los objetivos de Kennedy, apreciándose que, en noviembre de 1961, muchos meses antes de arribar a Cuba los mencionados misiles, ya este había ordenado la confección del plan para la invasión.

El 18 de enero de 1962 el General de Brigada Edward G. Lansdale, Jefe de operaciones de la Operación Mongoose, entregó a las más altas autoridades del gobierno de Estados Unidos y al Grupo Especial Ampliado del Consejo de Seguridad Nacional, el primer Proyecto de 32 tareas preparatorias de la Operación Mongoose (Mangosta).

Ese Proyecto contenía acciones políticas, diplomáticas, económicas, psicológicas, propagandísticas, de espionaje, militares, más la ejecución de actos terroristas.

Todo estaba diseñado para provocar una rebelión del pueblo cubano, lo que establecería las premisas para la intervención militar directa de las fuerzas armadas de Estados Unidos y de sus aliados en América Latina.

Por tanto, es falso que la ocupación militar de Cuba se planificara después de la presencia de los misiles soviéticos.

El 15 de octubre de 1962, casi un año después de iniciado el plan Mongoose, fue que aviones espías de Estados Unidos fotografiaron las 36 posiciones de lanzamiento de misiles nucleares soviéticos SS-4 (R-12) y SS-5 (R-14), ubicadas cerca de la Sierra del Esperón y Guanajay, Los Palacios y San Cristóbal, provincia de Pinar del Río y en Remedios, Encrucijada y Cifuentes, en la entonces provincia de Las Villas.

Esas construcciones se iniciaron en el verano de 1962. Cuba tenía derecho a defenderse ante una nueva invasión.

El 22 de octubre el presidente John F. Kennedy anunció oficialmente la presencia de los misiles en Cuba, a la vez que ordenó la preparación de la invasión a la Isla.

Hoy se conoce que el General Maxwell D. Taylor, presidente del Estado Mayor Conjunto, envió el 27 de octubre 1962, un memorando al presidente Kennedy y al secretario de Defensa, Robert McNamara, proponiendo ejecutar golpes aéreos y la invasión, un día antes de que Moscú anunciara la retirada de sus misiles.

El citado memorando desclasificado por la NSA, contenía la Proclama No. 1 del Gobierno Militar, en la cual “se aconsejaba a todos los cubanos a obedecer de inmediato y sin cuestionamientos todas las promulgaciones y órdenes del gobierno militar, advirtiendo que la resistencia a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos sería eliminada por la fuerza, y los responsables de quebrantamientos graves tratados con severidad”.

Y añadía:

Una vez que el régimen agresivo de Castro haya sido completamente destruido y que Estados Unidos instale un nuevo gobierno receptivo a las necesidades del pueblo de Cuba, las fuerzas armadas de los Estados Unidos se retirarán y la tradicional amistad entre Estados Unidos y el gobierno de Cuba estará una vez más asegurada”.

Sin embargo, de lo que no se divulga en Estados Unidos es del documento que remitió el 13 de marzo de 1962, el Jefe de la Junta de Jefes del Estado Mayor y Jefe de Operaciones del plan Mongoose, General de Brigada Lyman L. Lemnitzer, al Secretario de Defensa, donde se enumeran un conjunto de acciones que podían realizarse, con el fin de justificar la intervención militar de los Estados Unidos en Cuba.

En su propuesta el General Lemnitzer expone:

[…] “Tal plan permitirá la evaluación de proyectos individuales en el contexto de acciones relacionadas entre sí y diseñadas con el objetivo de lograr una justificación adecuada para una intervención militar de EE.UU. a Cuba”. 

Para no dejar dudas de cómo trabaja el gobierno de Estados Unidos en su política anticubana, el memorando finaliza diciendo:

“El Departamento de Estado también se encuentra preparan­do determinadas acciones capaces de justificar una intervención en Cuba”.

Cada acción diseñada contra la Revolución es discutida y consensuada entre los Departamentos que tienen responsabilidad en la política contra Cuba, como lo es la actual historia inventada de los “ataques acústicos” y la decisión premeditada, no precipitada, de retirar a sus diplomáticos de La Habana.

Hay que estudiar la historia de las relaciones entre ambos países para poder entender que, Estados Unidos jamás aceptará un proceso revolucionario en su traspatio, porque como afirmó el 23 de diciembre de 1958, el entonces director de la CIA: “debemos evitar la victoria de Fidel Castro”.

El principal objetivo de Estados Unidos es y será: “Provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos”, como expresa el 1er Plan de acciones encubiertas, aprobado por el presidente Dwight Eisenhower, del 17 de marzo de 1960.

Esa es la historia contada por sus propios documentos y como dijo José Martí:

“Nada hay más justo que dejar en punto de verdad las cosas de la historia”.

Los yanquis no aprenden de sus fracasos


Por Arthur González

Contra Cuba la Casa Blanca, con la implicación directa de la CIA, recurrieron a cuanta acción imaginable existiera con tal de destruir el proceso revolucionario encabezado por Fidel Castro.

Mucho antes del triunfo de enero de 1959, el Consejo de Seguridad Nacional discutía las formas de impedir la victoria de Castro, conscientes de que de alcanzar el poder no sería un presidente servil, por sus ideas nacionalistas y anti imperialistas.

En abril de 1961 ejecutaron una invasión mercenaria con ex miembros de la tiranía de Fulgencio Batista y parte de la burguesía nacional, derrotada en solo 66 horas. El plan contemplaba la participación del ejército estadounidense, pero el presidente J.F. Kennedy, tomó la sabia decisión de no exponer a una muerte segura a sus soldados, pues el pueblo cubano impediría la toma de la isla. Ante la aplastante derrota Kennedy ordenó preparar un plan para asfixiar económicamente al gobierno.

Si se analiza en detalles aquel plan aprobado por Kennedy, se observa como 55 años más tarde lo reproducen contra el gobierno de Nicolás Maduro.

De nada les sirvieron los constantes fracasos, ni los pronósticos errados que hicieron después de la desaparición física de Fidel Castro, ni uno solo de ellos se cumplió y el pueblo cubano resiste cada embate del imperio.

El documento elaborado contra Cuba dice textualmente:

El objetivo de EE.UU. es ayudar a los cubanos a derrocar al régimen comunista en Cuba e instaurar un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”. Lo mismo que intentan ahora contra Venezuela.

También asegura:

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Lo que hacen contra Caracas es lo mismo, demostrando total falta de creatividad.

En cuanto a las nuevas medidas anunciada hace pocas horas por el presidente Donald Trump, son la reiteración de las establecidas contra la Revolución cubana y volverán a golpearse la nariz contra la puerta.

El pasado 25.08.2017, el asesor de Seguridad Nacional H. R. McMaster, confirmó en rueda de prensa las nuevas medidas aprobadas contra Venezuela, al señalar:

“En realidad, no existe tal cosa como una opción militar o una opción diplomática en solitario. Tratamos de integrar todos esos elementos juntos. Restaurar el orden democrático en Venezuela es el objetivo, pues el presidente  encabeza una dictadura”.

Lo mismo que aplicaron contra Cuba en 1962.

McMaster añadió que Estados Unidos debe estar mejor alineado con los países de América Latina respecto a la situación de Venezuela, las futuras decisiones que se tomen desde la Casa Blanca serán en consenso con la región”.

Para comprobar que es el mismo plan, basta señalar lo elaborado contra Cuba, el que señala:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

No hay dudas, la guerra económica aplicada contra Cuba la vuelven a manejar contra Venezuela, y se ilustra en el plan contra la Revolución cubana, el cual expone:

La Guerra económica es la clave principal de nuestro Proyecto de acción política y está todavía en la etapa de planificación bajo la dirección del Departamento de Estado. El mismo está basando las acciones económicas futuras, incluso los planes para un embargo al comercio cubano, al resultado de la venidera reunión de la OEAName=n1071; HotwordStyle=BookDefault; . Mientras tanto, el Departamento de Estado ha creado un grupo de acción económica, el cual acordó desarrollar 13 acciones”.

¿Quién puede decir que no han calcado el plan?

Referente a lo dicho por Trump sobre una intervención militar, el plan anticubano recoge el mismo principio:

Acciones militares: El Departamento de Defensa tiene la tarea de preparar un plan de contingencia para la acción militar estadounidense en apoyo al pueblo cubano cuando este inicie la rebelión, haciéndola progresar”.

No han dejado nada afuera, todo es más de lo mismo y lo refuerza lo que sucede en Venezuela desde hace meses. En el plan contra Cuba se expone:

La CIA ha concluido que su papel real será la de crear la ilusión de un movimiento popular que gana apoyo exterior y ayudar a establecer un clima que permitirá actos provocativos en apoyo a un cambio hacia una acción abierta, al aumentar su capacidad operacional”.

No hay forma de negarlo, están siguiendo una fracasada receta, pues la carencia de personal con capacidad y experiencia dentro de la CIA y el grupo se asesores del Presidente, demuestra la ausencia de creatividad para diseñar algo diferente.

Una idea total de lo que sucederá contra Venezuela se puede versionar con solo leer el plan contra Cuba, el que aseveraba:

El Departamento de Estado planificará, con el de Comercio y otras agencias estadounidenses, sobre cómo interrumpir la diversión de artículos vitales en el comercio cubano. Se explorará por el Departamento de Estado la colaboración con otras naciones de la OEA, particularmente Canadá y México”.

“El Departamento de Estado informará sobre las posibilidades de obtener una cooperación discreta del Consejo Nacional de Comercio Exterior para que los exportadores estadounidenses se nieguen a cargar en buques que toquen puertos cubanos. (Comercio ayudará en esto)”.

“El Departamento de Estado informará sobre las posibilidades de obtener una cooperación discreta de la Cámara de Comercio de EE.UU. y la Asociación Nacional de Fabricantes, con la finalidad de influir en las corporaciones con subsidiarias fuera del país para que se sumen al espíritu de las sanciones económicas estadounidenses”.

“El Departamento de Estado informará sobre el estado de los planes para ganar la cooperación de los aliados de la OTAN (bilateralmente o en el foro de la OTAN, como sea más apropiado) El objetivo es convencer a esas naciones a dar los pasos para aislar a Cuba de Occidente”.

“El Departamento de Estado informará sobre el estado de las acciones adoptadas con Japón, quien tiene un comercio comparativamente importante con Cuba, las cuales son similares a las seguidas con las naciones de la OTAN”.

Otras de las medidas aplicadas contra Cuba, ya se desarrollan contra Venezuela y para que nadie se llame a engaño, pueden verse reflejadas en lo siguiente:

“La CIA propondrá su programa operativo para las acciones de sabotaje dentro de Cuba, incluyendo el cronograma propuesto para las acciones y cómo ellas incidirían en la puesta en marcha y apoyo del movimiento popular para el logro de los objetivos de Proyecto”.     

No aprenden, la prepotencia los ciega, por eso hoy Cuba reitera lo dicho por José Martí:

“Dime Venezuela en que servirla; ella tiene en mi un hijo”.

 

 

Ningún temor ante Donald Trump


Por Arthur González.

La inmensa mayodoland-trump-2ría de los ciudadanos del planeta tierra no pensaba que Donald Trump, pudiera obtener los votos necesarios para alcanzar la presidencia de los Estados Unidos; las campañas en su contra y a favor de la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, era muy fuertes.

Sin embargo, la vida demostró la manipulación de decenas de encuestas, e informaciones divulgadas por la gran prensa estadounidense, porque a la hora de la verdad Donald Trump recibió más de 270 votos de los miembros del Colegio Electoral, frente a los 218 de su rival, la señora Clinton.

Como parte de las matrices de opinión fabricadas, algunos temen que su política hacia Cuba sea funesta, pero habrá que esperar a que se acomode en la Sala Oval, para saber cuáles serán sus pasos, pero cabe dudar que la CIA y otras Agencias de Inteligencia de su país, le permitan perder el terreno que han ganado con las decisiones tomadas bajo la presidencia de Barack Obama.

Obligatoriamente hay que recordar el error de cálculo cometido el 3 de enero de 1961, cuando el presidente Dwight Eisenhower, firmó la ruptura de relaciones de Estados Unidos con Cuba, soñando que la invasión mercenaria que venía preparando desde hacía varios meses, le permitiría derrocar a la Revolución encabezada por Fidel Castro, y retornar triunfantes a su edificio de granito blanco ubicado en el malecón habanero.

Al sufrir una aplastante derrota en las arenas de las playas de Bahía de Cochinos, esos sueños se esfumaron y la CIA perdió una importante plaza para llevar a cabo sus planes de Acción Encubierta, dependiendo desde entonces del apoyo de otros Servicios de Inteligencia como el británico, canadiense, español, belga, italiano, alemán y francés, entre otros. Sigue leyendo