Cuba, el viejo sueño yanqui


Por Arthur González.

Sin resignarse a ver a Cuba soberana e independiente, el gobierno de Estados Unidos insiste en diseñar planes y operaciones para derrocar a la Revolución socialista, pues no permiten el libre pensamiento y autodeterminación de todo un pueblo.

La Historia comenzó antes del triunfo de Fidel Castro, lo que trataron de impedir apoyando al dictador Fulgencio Batista, a pesar de llegar al poder mediante un golpe militar que pisoteó la constitución de 1940.

En diciembre de 1958 en reunión del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el presidente Dwight Eisenhower y el director de la CIA Allen Dulles, afirmaron: “Hay que impedir la victoria de Castro”.

Al no poderlo ejecutar, Estados Unidos y la CIA iniciaron su trabajo sucio en el mismo 1959, para retrotraer el proceso revolucionario popular e incluso durante la visita no oficial de Fidel a Estados Unidos en el mes de abril, un alto funcionario de la CIA se entrevistó con Castro, en el Hotel Statler Hilton de New York.

En dicha reunión, el oficial Gerry Droller, alias Frank Bender, quien participó en 1961 en la invasión por Bahía de Cochinos, insistió en convencer a Fidel sobre los riesgos del comunismo internacional, proponiéndole establecer un canal secreto de comunicación para intercambiar información sobre movimientos comunistas. Un mes después la Estación Local de la CIA en la Habana intentó activar el canal, pero nunca recibieron respuesta.

En la década de los años 60, la CIA pone en marcha el primer plan de acciones encubiertas para destruir a la Revolución, creó organizaciones contrarrevolucionarias, actos de violencia, acciones terroristas con el empleo de explosivos, armas de alto calibre y la organización de un ejército ilegal con casi 5 mil personas en las montañas de la zona central de Cuba, quienes asesinaron a cientos de campesinos y sus familiares, maestros y alfabetizadores civiles.

Operaciones psicológicas para sembrar el terror al comunismo se ejecutaron masivamente para sacar del país a profesionales, técnicos y especialistas, incluso a niños mediante la tenebrosa Operación Peter Pan.

Los integrantes de la invasión mercenaria en abril de 1961, se rindieron al ejército cubano y sus milicias revolucionarias, apenas 70 horas después del desembarco, lo que demostró hasta donde eran capaces de llegar los yanquis en su sueño de apoderarse nuevamente de la Isla.

La Operación Mangosta aprobada en 1962, inició el camino de la guerra económica, comercial y financiera para ahogar el proceso revolucionario, cortándole a Cuba sus relaciones diplomáticas, comerciales y financieras con América Latina y Europa Occidental, pero la unidad del pueblo y su resistencia frustraron las ambiciones yanquis.

Los años 70 dieron nuevas esperanzas a Estados Unidos respecto a su obsesión de ver a Cuba en sus brazos, si minaban desde adentro a los países socialistas, lo que cortaría el apoyo comercial y financiero de la Revolución.

Estados Unidos y la CIA trabajaron en desmontar el socialismo en Europa y salieron a flote las políticas de “tendido de puentes” y el cambio a través de la “aproximación”, doctrina desplegada por Zbigniew Brzezinski, durante la administración de James Carter, quien aseguraba:

La distensión es necesaria para ir transformando paulatinamente el status de los países de Europa del Este”.

Los sectores seleccionados inicialmente fueron el intelectual y el de la juventud.

Cuba también recibió parte de esa doctrina, pero no les dio resultado, a pesar de los múltiples intentos de captar adeptos en importantes ramas de la sociedad. Un hecho significativo para desplegar esa política fue la apertura de la Sección de Estados Unidos en La Habana.

En ese período la CIA creó organizaciones de corte terrorista, que actuaron contra embajadas cubanas, oficinas comerciales e incluso volaron buques mercantes y un avión civil en pleno vuelo.

Los años 80 se inician con mayores acciones contra el socialismo con el diseño del Programa Democracia, de Ronald Reagan.

En Cuba, inician sus trasmisiones la Radio y la Tv Martí con programaciones subversivas y nace la Fundación Nacional Cubano Americana, como intento por desvirtuar que los yanquis son los padres del conflicto con la Revolución. Se estimularon las salidas ilegales y la entrada violenta en sedes diplomáticas.

Ante el aumento de esa táctica enemiga, Cuba decide abrir el puerto del Mariel para aquellos que desearan emigrar hacia Estados Unidos.

La CIA fabricó grupúsculos para acusar a La Habana de “violar” los derechos humanos, comienzan acciones subversivas de mayor complejidad, e incluso el reclutamiento masivo de cubanos en las principales instituciones gubernamentales, obligando al gobierno cubano a denunciar 27 agentes de la CIA, pero que realmente trabajaban para la Seguridad del Estado.

Los 90 nacen con el envalentonamiento de los yanquis al ver caer el socialismo en Europa y mantienen su vieja aspiración de que Cuba siguiera el mismo camino.

Muchos diplomáticos occidentales solicitaron prorroga en la Habana, con la ilusión de disfrutar la vuelta de Cuba al capitalismo, regresaron frustrados ante la resistencia estoica de los cubanos a su socialismo.

Desde su Sección de Intereses, la CIA y el Departamento de Estado organizaron clases de desobediencia civil para sus asalariados, en centros ilegales creados para tales fines. Incitaron falsas huelgas de hambre, ayunos, provocaciones en la vía pública y constantes denuncias de inexistentes violaciones de derechos humanos.

La guerra económica se recrudeció con las leyes Torricelli y Helms-Burton, esta última aprobada por un presidente timorato atrapado por la mafia terrorista y asesina de Miami.

El tema migratorio volvió a ensombrecer la política yanqui, viéndose obligados a firmar un nuevo acuerdo con Cuba.

Acciones terroristas contra hoteles de la capital, marcaron la actuación de la mafia de Miami y la CIA en esos años.

Con su falta de realismo, la CIA aseguraba en junio 2001:

“Existe una oportunidad mejor que nunca, para que Fidel Castro caiga en los próximos años […] Cuando las condiciones se deterioren más, es posible que los incidentes violentos se extiendan por la creciente frustración popular, ante los cortes de electricidad, dificultades del transporte y escasez de alimentos…”

Volvieron a quedarse con las ganas. No obstante, persisten en apretarle el cuello a los cubanos, pues no conciben el nivel de resistencia y su unidad.

La enfermedad de Fidel Castro y la total estabilidad del país desboronaron los pronósticos de la CIA. Decenas de periodistas y otros de sus colaboradores fueron enviados a la Isla para comprobar que pasaba, y las razones de la total tranquilidad ciudadana. Su muerte tampoco removió el apoyo al proceso revolucionario y menos aún el cambio generacional de los gobernantes.

El tendido de puente de la edulcorada estratégica de Barack Obama para desmontar el socialismo, no alcanzó los resultados planificados y de ahí el brusco giro de la actual política anticubana de la Casa Blanca, al regresar a la guerra fría, el recrudecimiento de la guerra económica y financiera, más la amenaza de una agresión militar, errores que ya cometieron 10 administraciones anteriores sin alcázar sus objetivos.

Los yanquis tienen que aprender que con el pueblo cubano la tarea es bien distinta y ya deberían saber que su victoria contra sus políticas imperiales está en lo que aseguró José Martí:

“El secreto del éxito es dedicarse por entero a un fin”.

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Las mentiras de Mike Pompeo


Las mentiras de Mike Pompeo.

Por Arthur González.

El propio Secretario de Estado, Mike Pompeo, confirmó recientemente que la CIA, miente, engaña y ejecuta acciones ilegales, algo que aprendió muy bien cuando era miembro de esa Agencia.

Con esa conducta incorporada, ahora como Secretario de Estado continúa mintiendo y engañando a sus conciudadanos, para incrementar la matriz de opinión contra Cuba, a fin de que respalden las acciones de la administración Trump.

Para reafirmarlo, el 17 de abril ofreció una conferencia de prensa para anunciar la decisión de no suspender más la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, dando luz verde a las reclamaciones de estadounidenses que hayan tenido propiedades en Cuba y les fueran nacionalizadas después de 1959.

También se les permitirá a los cubanos que ahora son ciudadanos de ese país, siempre que puedan demostrar sus propiedades nacionalizadas.

Como justificación de la nueva medida para reforzar la guerra económica, comercial y financiera contra el pueblo cubano, al que pretenden matarlo por hambre y enfermedades, el ex Director de la CIA expuso una retahíla de falsedades que causarían risa, sino fuera por su crueldad.

Hay que recordarle a Pompeo las acciones cometidas por Estados Unidos contra Cuba, algo que, o desconoce, u olvidó, como fue la solicitud enviada al Congreso por el presidente McKinley, el 11 de abril de 1898, para intervenir militarmente a la Isla, donde afirmaba:

“Es la única esperanza al alivio y descanso de la situación insoportable que padecen los cubanos, lo que implica la pacificación forzosa de Cuba”.

Esa mentira encubría el anhelado y viejo interés de apoderarse de la Mayor de las Antillas, algo que nunca han dejado de soñar.

Pompeo no menciona que muchos de los cubanos hoy nacionalizados norteamericanos, salieron huyendo de Cuba por crímenes cometidos, y a los que Estados Unidos les otorgó la categoría de “refugiados políticos”, como parte de las campañas contra la Revolución naciente.

Si el gobierno revolucionario cubano nacionalizó, el 3 de marzo de 1959, la Compañía Cubana de Teléfonos, afiliada a la International Telephone and Telegraph Corporation, fue para consolidar su soberanía nacional. De inmediato se rebajaron las tarifas y se canceló el acuerdo de 1957 firmado por el dictador Fulgencio Batista, que amplió la franquicia otorgada a esa Compañía y le permitía elevarlas.

En abril del 59 Cuba tomó la decisión soberana de clausurar los casinos de juegos, emporio de la mafia italo-norteamericana desde 1947, cuando el capo mafioso italiano Lucky Luciano arribó a la Habana para reunirse con los jefes estadounidenses de la Cosa Nostra, entre ellos Meyer Lansky, fundador de los primeros casinos en La Habana, unido al negocio de las drogas y la prostitución organizada.

Las nacionalizaciones continuaron, entre ellas las tierras afectadas por la Ley de Reforma Agraria, en mayo del 59, lo que trajo como resultado que Estados Unidos protestara por los términos de la compensación monetaria y no aceptó los pagos propuestos. Gran Bretaña, Canadá, Francia, Italia, España, México y Suecia si negociaron con Cuba y recibieron sus liquidaciones.

Desde ese instante Estados Unidos inició acciones subversivas para derrocar a la Revolución, bombardeos aéreos con aviones procedentes de Miami en octubre de 1959, ocasionaron muertes y heridos en La Habana y Las Villas.

El 11 de diciembre de ese mismo año, desde la embajada yanqui se envió un informe secreto al Director de la CIA, en el que se afirma:

Los objetivos de Estados Unidos son el derrocamiento de Castro en el término de un año y su reemplazo por una Junta que sea del agrado de los Estados Unidos, la cual convocará a elecciones seis meses después de su llegada al poder”.

En el mismo documento se proponen varias medidas, entre ellas:

“Alentar a grupos opositores a favor de Estados Unidos, Operaciones de interferencia contra la radio y la televisión, y darle una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro”.

Cuba fue víctima de cientos de medidas represivas por parte del gobierno yanqui, las que provocaron más nacionalizaciones de compañías que se negaban a trabajar con el nuevo gobierno, como fue la reducción de la compra de azúcar, la negativa a vender petróleo y posteriormente a refinar el que se adquirió en la URSS, cierre de las plantas de sulfuro y sinter de níquel, y muchas más.

La batalla librada ha sido difícil y dura, los yanquis se lanzaron con todo su poderío para intentar retrotraer el proceso revolucionario, desde la invasión mercenaria, planes de terrorismo de todo tipo, intentos de asesinatos a Fidel Castro, presiones políticas, diplomáticas, guerra psicológica como la triste Operación Peter Pan, hasta las crueles cruzadas propagandísticas y la guerra bacteriológica y biológica contra las personas, fauna y la flora cubana.

Al no poder alcanzar sus objetivos, ahora continúan presionando con la vieja ilusión de derrocar el socialismo y para eso inventan mentiras como las expresadas por Pompeo, entre esas:

La represión del régimen contra su propio pueblo y su exportación obstinada de la tiranía a la región”. “Opresión a las llamadas Damas de Blanco”. “Afirmar que el referéndum constitucional del país, fue una farsa”. “El acoso, golpes y detención de opositores”. “Que el comportamiento de Cuba en el Hemisferio socava la seguridad y estabilidad de los países de la región, y amenaza los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos”. “La exportación por parte de Cuba de sus tácticas de intimidación, represión y violencia”.

Con toda esa vieja retórica desgastada en 60 años, no han podido engañar al mundo, pues se conoce que el padre de la desestabilidad, la represión, los golpes militares para derrocar gobiernos democráticos, las invasiones militares, el asesinato, desaparición y tortura de aquellos que tenían ideas diferentes, provienen de Estados Unidos.

Hoy los yanquis se empeñan en destruir el proceso venezolano y con él a Cuba y Nicaragua, porque no permiten que existan opositores al capitalismo, ni otras ideologías que no sean las del imperio.

Nada de los que ejecutan es democrático ni respetan los derechos humanos, la libre determinación y el pensamiento, es “haz lo que mando o si no te castigo”, cortando ayudas económicas, fomentando opositores terroristas y el chantaje político como arma fundamental.

Cuba continua libre su camino, a pesar de las dificultades que causan la guerra económica, pero digna y soberana para no volver nunca jamás a los brazos del imperio, pues como aseguró José Martí:

“Una vez gozada la libertad, ya no se puede vivir sin ella”.

Receta made in USA para cambios políticos en Latinoamérica.


Por Arthur González.

En los últimos años, los ideólogos yanquis ejecutan una receta para provocar cambios políticos en aquellos países con gobiernos de izquierda, llegados al poder mediante elecciones populares.

Brasil vivió campañas de prensa con noticias falsas para conformar una matriz de opinión negativa contra la presidenta Dilma Rousseff, unido al reclutamiento y compra de diputados y jueces para sacarla de la presidencia sin una sola prueba legal. La receta funcionó y por eso pudo ascender el verdadero corrupto, pero fiel servidor de los Estados Unidos, Michel Temer, quien logró rápidamente iniciar el desmontaje de los beneficios sociales para el pueblo que, desde la presidencia de Luis Ignacio Lula, se habían instaurado.

La receta contempla también la persecución judicial a través de jueces sobornado y presionados, con el propósito de evitar que candidatos de izquierda alcancen la presidencia, como hicieron con Lula, acusado por la prensa de derecha al servicio de la embajada yanqui, sin una sola prueba para ser condenado y encarcelado.

Argentina siguió el mismo camino de las cruzadas propagandísticas contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, su actual acoso político y posible enjuiciamiento, impedirán su elección como presidenta de un país, en que su sucesor, Mauricio Macri, fiel agente de la CIA, lo convirtió en uno de los más empobrecidos de América Latina.

Informes oficiales afirman que la inflación allí aumentó en marzo un 4,7 por ciento respecto a febrero 2019, y hoy acumula un incremento del 11,8 por ciento en el primer trimestre del año, algo que elevó a 5,7 por ciento los precios en los últimos doce meses, uno de los más altos del mundo, arrojando a cientos de miles de personas a las calles al quedar sin trabajo y no poder pagar sus viviendas; de ahí que la pobreza en Argentina subió al 32 por ciento y el desempleo al 9,1, al cierre del 2018, gracias a la política neoliberal impuesta por el hombre de Washington en Buenos Aires.

En Ecuador, el solapado agente CIA, Lenin Moreno, siguió al pie de la letra las orientaciones impartidas por los oficiales que le dirigían para obtener información sobre los planes del Presidente Rafael Correa, sus relaciones con UNASUR, el ALBA, la CELAC y demás organismos y mecanismos de integración creados para enfrentar las políticas imperialistas en la región, con el fin de sacar de la pobreza a millones de personas.

Moreno es el ejemplo vivo del daño que causa un político reclutado por la CIA, no solo en su país sino en la región, donde arremetió contra su vicepresidente Jorge Glas, hasta encarcelarlo sin pruebas, para frustrar su posible carrera a la presidencia de Ecuador.

Igual acción pretendió ejecutar contra Correa, al que le fabricaron una acusación para encarcelarlo y anularlo políticamente, idéntica receta aplicada contra Lula y Cristina.

Para descabezar a la izquierda ecuatoriana el agente Lenin Moreno la emprendió contra el ex canciller Ricardo Patiño, poniéndose de manifiesto que dentro de la reunión del Movimiento Revolución Ciudadana al que pertenece, existen otros agentes de la CIA, pues la acusación que le hacen es por haber propuesto unirse para hacer propuestas públicas, durante una reunión del pasado año 2018.

Con vistas a evitar su captura, Patiño se vio obligado a salir del país solo horas antes de ejecutarse la orden de su apresamiento.

Sin embargo, Cuba es acusada y sancionada por detener, momentáneamente a los asalariados de Washington que reciben instrucciones de hacer provocaciones en la vida pública, a pesar de que las autoridades no los acusan ante los tribunales por tales delitos.

Moreno en cuanto asumió la presidencia se quitó el disfraz de izquierdista e inició el desmontaje de todo lo construido por el gobierno de Correa, sustituyéndolo por modelos neoliberales. Antes, preparó el camino judicial para perseguir a todos los revolucionarios, al reformar la estructura judicial para lo cual cambió fiscales, jueces e integrantes del Tribunal Constitucional.

Dejando en claro su adicción a la Casa Blanca, aceptó que Estados Unidos abriera oficinas militares en Ecuador bajo fachada, como las que tuvieron en gobiernos anteriores al de Correa, en que la CIA llegó a instalar escuchas secretas en ese país para espiar a funcionarios, sindicatos, partidos políticos y movimientos populares.

Mauricio Macri, Sebastián Piñera, Jair Bolsonaro e Iván Duque, encabezan la lista de presidentes plegados a los dictados yanquis contra la república Bolivariana de Venezuela y su presidente constitucional Nicolás Maduro, a los que rápidamente se sumó Lenin Moreno para recibir al títere Juan Guaidó, fabricado por Estados Unidos.

Todos aplican las políticas neoliberales que desea el FMI, incrementando los niveles desigualdad y pobreza en sus países.

Duque persigue con saña criminal a los líderes sociales sin ser sancionado ni acusado por los yanquis, la Organización de Estados Americanos, OEA, y la Unión Europea.

Parte de esa receta yanquis son las condenas de la OEA, donde el también agente CIA, Luis Almagro, cumple disciplinadamente las órdenes de los oficiales que lo dirigen, por eso el apoyo total que le ofrecen la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

La historia recoge las recetas made in USA que actualmente cambian los antiguos golpes militares por el reclutamiento de políticos, para que con una conducta supuestamente de izquierda, con promesas a favor de pueblo contra la corrupción y acusaciones falsas hacia presidentes con posiciones anti yanqui, logren ascender al poder con el voto popular de las masas manipuladas por las campañas mediáticas, atestadas de noticias falsas en las redes sociales.

Por personajes como esos definió José Martí:

“Ocultos están largo tiempo la traición y el engaño, más una vez sospechados, tienen para ser descubiertos rapidez asombrosa”.

 

 

El verdadero eje del mal.


Por Arthur González.

Manipulando la realidad del mundo en que vivimos, Estados Unidos y sus más allegados aliados, acusan a Cuba, Venezuela y Nicaragua de ser integrantes del eje del mal en América, cuando el verdadero y único eje maléfico y terrorista lo encabezan ellos.

¿Quién diseñó y ejecutó la Operación Cóndor en Latinoamérica, responsable del asesinato, desaparición y tortura de todos los que no respaldaban las políticas hegemónicas yanquis?

¿Quién llevó a cabo los golpes militares más sangrientos del siglo XX, para imponer a títeres que respondieran fielmente a los intereses de Estados Unidos?

La CIA y otras agencias de inteligencia del imperio yanqui. Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay pusieron las mayores cifras de muertos y desaparecidos y Estados Unidos nunca ha pagado por esos crímenes.

¿Quién ha impulsado las guerras sangrientas en el mundo desde el siglo XX hasta la actualidad? Estados Unidos.

Vivos están en el recuerdo las atrocidades cometidas contra el valeroso pueblo de Vietnam, donde eran quemados vivos por el lanzamiento de bombas de Napalm, aldeas enteras de campesinos, además de sufrir el riego de productos químicos como el agente naranja, que aún mantienen las secuelas en los vietnamitas.

¿Quién invadió Afganistán e Irak bajo falsos pretextos, asesinando y saqueando riquezas arqueológicas de alto valor para la humanidad y apoderándose de sus recursos naturales? Estados Unidos.

¿Quién organizó la invasión a Libia y el asesinato del presidente Gadafi, con el único fin robarse sus ricos depósitos de petróleo? Estados Unidos con el apoyo de sus más cercanos aliados europeos.

¿Quién diseña y finanza las acciones subversivas y terroristas contra Cuba, Venezuela y Nicaragua para derrocar a gobiernos electos democráticamente? Estados Unidos que con toda desfachatez aprueba anualmente cientos de millones de dólares para alcanzar sus propósitos imperiales y dominar la región como si América Latina fuera de su propiedad.

La lista es infinita, pero lo peor son las nuevas armas que han probado contra Venezuela, en lo que puede ser el preludio de la próxima guerra, con el empleo de la cibernética como actor fundamental.

Los recientes ataques contra la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar de Guri, en Venezuela, definen abiertamente la nueva característica que tendrán las próximas acciones de guerra que ejecute Estados Unidos, demostrando que son el único eje del mal del planeta.

Esos ataques cibernéticos al sistema eléctrico venezolano, puso en evidencia la falta de humanidad de los yanquis, que con tal de incrementar las penurias del pueblo para que se lance a las calles a rechazar al presidente Nicolás Maduro, dejó sin servicio eléctrico a hospitales, laboratorios de sangre, centros de producción alimentaria, bancos, escuelas y demás centros de servicios, sin importarle que pudieran morir cientos de personas.

Evidentemente sus especialistas cibernéticos se han concentrado para hackear los softwares de los principales centros de generación de electricidad, agua y las comunicaciones de todo tipo, incluidas la radio, televisión y prensa, con el propósito de paralizar todo un país, sin necesidad de destruir totalmente sus infraestructuras, aviso que hay que tomar en cuenta para evitar dichos ataques.

No por gusto el presidente Barack Obama aprobó sin miramientos la apertura de Internet en Cuba, dado que eso la conecta con el mundo a través de ellos, algo que apoyó Donald Trump durante sus discursos de campaña electoral en 2016, al afirmar:

Reclamamos una plataforma aérea para las transmisiones de Radio y TV Martí, y la promoción del acceso a Internet como herramienta tecnológica para fortalecer el movimiento pro democracia en Cuba.”

No hay que oponerse al empleo de Internet en la Isla, es solo estar consciente del riesgo que eso conlleva en las actuales y futuras circunstancias del país, para preparar a los miles de expertos cubanos en seguridad informática y evitar ser víctima de ataques similares como los acontecidos en Venezuela, pues Cuba al estar sometida a una criminal y creciente guerra económica, comercial y financiera, sufriría graves daños, no solucionables en corto tiempo.

Un artículo divulgado por la revista Forbes, alerta que los ataques cibernéticos como los ejecutados contra el sistema eléctrico en Venezuela, sería la nueva táctica ejecutada contra países donde se desea acelerar los conflictos internos y forzar un cambio de gobierno, al provocar graves daños a las infraestructuras y servicios críticos de la sociedad.

Esta nueva modalidad del terrorismo de estado empleado por Estados Unidos, demuestra fehacientemente quien es el verdadero miembro del llamado eje del mal, ese que no le importan ni los derechos humanos y menos aún la vida de las personas, con tal de alcanzar sus objetivos de destruir aquellos gobiernos que no se le subordinan y luchan por mantener su independencia y soberanía.

El asesor de Seguridad Nacional, el anciano maléfico John Bolton, afirmó en septiembre de 2018 durante una conferencia de prensa:

“Es muy importante el ciberespacio para la disuasión geopolítica y militar de los adversarios de Estados Unidos y con ese fin autorizamos operaciones cibernéticas ofensivas […] para demostrar que el costo de su participación en operaciones contra nosotros es más alto de lo que quieren soportar”.

Así piensan y actúan los yanquis, en los que jamás se puede confiar porque carecen de ética y respeto para el resto de los seres humanos.

Visionario fue José Martí cuando en noviembre de 1884 expresó:

“De Estados Unidos no espero nada, más que males”.

 

 

Washington mueve sus peones contra Cuba y Venezuela.


Por Arthur González.

Los yanquis desesperados ante la resistencia de los pueblos de Venezuela y Cuba, orienta a sus peones a fin de deformar la realidad y conformar matrices de opinión contra ambos procesos revolucionarios.

Un escenario donde salieron a relucir sus asalariados fue la Subcomisión de Derechos Humanos de la Eurocámara, reunida en la capital belga el pasado 3 de abril de 2019, donde una de las más viejas marionetas de la Estación local de la CIA en dicho conclave, la cubana nacionalizada española, Elena Larrinaga, proclamada representante del grupúsculo contrarrevolucionario Damas de Blanco en la península ibérica, expuso que “la situación en Cuba sigue igual, pese a la aprobación de la nueva Constitución”, la que calificó como una “operación de lavado de cara del régimen”.

Ese mismo concepto lo manejan contra Cuba, el senador yanqui Marco Rubio, miembro de la mafia terrorista anticubana, el ex director de la CIA y actual secretario de Estado, Mike Pompeo, y Elliott Abrams y John Bolton, prueba de las órdenes que recibe la asalariada nacida en La Habana.

Sus posiciones son bien conocidas en ese medio, entre ellas el apoyo que brinda a mercenarios como Guillermo Fariñas, Berta Soler y otros más, fabricados y pagados por Estados Unidos para sus campañas contra Cuba.

Las instrucciones que recibe Elena Larrinaga son precisas: entorpecer todo diálogo de la Unión Europea con la Habana y dificultar la colaboración económica.

Para intentarlo, ella propuso “no darle recursos al Gobierno cubano, porque no cree en los valores de la democracia”, por supuesto al estilo de los imperialistas, pues para ellos democracia es no tener programas sociales para el pueblo, abandonar a su suerte a los que carecen de recursos económicos para pagar seguros médicos, dejar sin viviendas a los que no pueden liquidar sus hipotecas, discriminar a las mujeres y a los negros, permitir la compra de armas de alto poder de fuego que causan la muerte de cientos de jóvenes en las escuelas, no enfrentar el consumo de drogas, estimular una industria pornográfica, incluso con niños y otras más que en Cuba socialista no existen.

Entre otros argumentos sin base alguna, la discípula de los yanquis acusó a Cuba de “haber detenido a 150 jóvenes detenidos que pretendían ingresar ilegalmente en la ilegal Base Naval de Estados Unidos en la provincia de Guantánamo”, según ella, por querer “escapar” de la Isla, acusación ridícula y desconocedora de las leyes internacionales que obligan a Cuba a no permitir la entrada ilegal en ese enclave militar.

El Gobierno cubano tiene que cuidar celosamente su frontera con esa Base yanqui, porque el 13 de marzo 1962 el entonces jefe de la Junta de jefes del Estado Mayor del ejército de Estados Unidos, General L. L. Lemnitzer, propuso al Secretario de Defensa un plan para justificar una invasión a Cuba con las tropas de su país y derrocar a la Revolución.

Entre las medidas de aquel plan estaba: “Organizar una serie de incidentes relacionados con la Base Naval en Guantánamo, de forma tal que diera la apariencia de haber sido realizados por fuerzas cubanas”.

Sin embargo, Larrinaga no hace la menor denuncia de los crímenes que ejecuta Estados Unidos en su frontera con México, entre ellos separar por la fuerza a los padres de sus hijos menores, el encarcelamiento de centenares de centroamericanos que buscan trabajo y huyen de la violencia y el hambre en sus países, por cierto, ninguno con sistema socialista.

Menos aún acusa al Gobierno español y al marroquí, por los abusos y la represión en la frontera con Melilla y Ceuta, donde miles de africanos abandonan sus países capitalistas y son apresados y salvajemente reprimidos.

Siguiendo la línea actual de Washington de arreciar la guerra económica contra el pueblo cubano, Elena Larrinaga, cuestionó fuertemente a las empresas extranjeras que trabajan en Cuba, con los mismos argumentos que emplea Marco Rubio y otros mafiosos de Miami, de que no trabajan por “empoderar al pueblo cubano”.

Para no dejar dudas de la misión que le encomendaron a la activista de la CIA, arremetió contra Venezuela siguiendo la misma cartilla que fabricaron los yanquis, de que “Cuba ha invadido a ese país por su propia supervivencia, ya que la inteligencia cubana controla la seguridad venezolana”.

Otra de las fichas de la CIA en la Subcomisión de Derechos Humanos de la Eurocámara, puestas al descubierto por la desesperación de lograr una condena a Cuba, es la eurodiputada liberal “independiente”, Teresa Giménez Barbat, quien reprodujo el mismo libreto que le entregaron a Larrinaga, apuntando que “Cuba continúa estando como estaba y en la Isla sigue habiendo un problema con el derecho a reunión y la libertad de expresión”.

También arremetió contra la izquierda española y al partido socialista por “tratar de silencia la intervención cubana en Venezuela” y recalcó que ofrece su apoyo al ya desfallecido grupúsculo Damas de Blanco.

Siguiendo el destape de los “amigos” de la embajada yanqui, habló el eurodiputado “socialista” portugués Francisco Assis, quien atacó a Cuba, calificando a su gobierno como “una dictadura”, condenando la inventada “falta de libertad y la miseria”, pero no denunció la guerra económica, comercial y financiera, impuesta por Estados Unidos para matar de hambre a los cubanos.

El diputado portugués debería leer un poco de la historia de Cuba, a fin de no hablar tantas sandeces. Bastaría con estudiarse un memorando de la CIA, ya desclasificado, donde se afirma:

“La actual política de los Estados Unidos respecto a Cuba tiene por objetivo aislarla del hemisferio occidental y del resto del mundo libre, y ejercer la mayor presión posible…para evitar la consolidación y estabilización del régimen Castro-Comunista. […] El programa de Acciones Encubiertas de la CIA ha sido diseñado para apoyar otras medidas gubernamentales, con el fin de incrementar e intensificar las presiones contra Castro […] Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

Estos momentos son interesantes porque se revelan los colaboradores de la CIA y las orientaciones que reciben, quedando en evidencia sus fines, mientras Cuba continua su camino soberana e independiente.

Ante marionetas que estas José Martí expresó:

“La dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena”.

 

¿A quién pretende engañar la embajada yanqui en La Habana?


Por Arthur González.

Haciendo gala de una total ignorancia de la historia, e incluso de los informes que sus antecesores enviaron a la CIA y al Departamento de Estado, la actual Encargada de Negocios de la embajada de Estados Unidos en Cuba, Mara Tekach, hizo recientemente declaraciones a uno de los medios alternativos creados por su país para desinformar sobre a realidad de la Isla, en las cuales elogió a la vetusta contrarrevolucionaria Martha Beatriz Roque Cabello, protagonista de una de las mayores burlas con su falsa huelga de hambre, conocida entre el pueblo cubano, como la Huelga del Aguacate.

En total desinformación, la diplomática demostró que antes de arribar a La Habana no se tomó el trabajo de leerse los documentos redactados sobre la contrarrevolución, creada, financiada y abastecida por su gobierno y de sus permanentes fracasos, ni visionó los documentales divulgados por la TV cubana, donde Martha Beatriz aparece gastando cientos de dólares en compras personales, del dinero que le enviaban para supuestas reuniones conspirativas, así como las expresiones despectivas que empleaba  esta, hacia uno de los jefes de la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos.

Respecto a Berta Soler, autoproclamada presidenta de la ya diluidas “Damas” de Blanco, es más que evidente que la diplomática no la ha observado en plena faena, ofendiendo y maltratando de palabras a sus subordinadas, donde hace gala de su actitud grosera, ausente de educación formal y cultura, ni tampoco conoce del aprovechamiento personal que hace del dinero recibido de la Fundación Nacional Cubano Americana, con el que adquirió primeramente un apartamento en el reparto Alamar y posteriormente una residencia de tres niveles en la zona de Lawton.

De Yoani Sánchez Cordero, reclutada en Madrid por el terrorista y agente de la CIA, Carlos Alberto Montaner, prófugo de una prisión cubana cuando cumplía sanción por colocar una petada incendiaria en el centro comercial Flogar, en los primeros años de la década de 1960, se conoce que en Estados Unidos elaboraron un programa especial para transformarla de emigrada en España, a famosa y multipremiada bloguera, lo que sirvió para engañar al mundo de que los jóvenes cubanos estaban contra la Revolución.

La señora Tekach, demuestra un desconocimiento total de lo que ha hecho la contrarrevolución asalariada de su gobierno y la falta de apoyo popular que posee en Cuba.

Al hablar de Rosa María Payá Acevedo, la diplomática pone de manifiesto las instrucciones que recibe del Departamento de Estado, pues solo con ojear algunas informaciones archivadas en la misión diplomática, bastaría para conocer que, en vida de su padre, Oswaldo Payá Sardiñas, dirigente de un grupúsculo contrarrevolucionario vinculado a la Iglesia Católica, Rosa María estudiaba tranquilamente en la Universidad de la Habana, junto a sus dos hermanos, y jamás se vinculó a ninguna actividad contra la Revolución, graduándose de Licenciada en Geografía sin dificultades.

Por tanto, la diplomática debe darse cuenta que ninguna de ellas es líder de causa noble, por el contrario, todas buscan el dinero fácil que Estados Unidos les suministra.

Quienes, si participan cotidianamente en causas nobles y justas son las obreras, campesinas, artistas, educadoras, deportistas, científicas, académicas y diplomáticas cubanas, que se debaten para salir adelante con sus familiares de las dificultades y limitaciones materiales provocadas por la guerra económica, comercial y financiera que desde hace 60 años impone Estados Unidos, con el único propósito de matar de hambre y enfermedades a todo un pueblo, para lograr la desesperación y el derrocamiento del gobierno revolucionario.

La Encargada de Negocios yanqui en Cuba, debería estudiar en detalles el cable secreto que elaboró su colega del Departamento de Estado, Jonathan Farrar, el 15 de abril de 2009, titulado: Los EE.UU. y el papel de la oposición en Cuba, en el cual afirmó tajantemente:

“[…] Muchos grupos de oposición son dominados por individuos con egos encumbrados que no trabajan bien en equipo […] Osvaldo Payá…no ha hecho acciones importantes en meses. […] Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición… no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano. […] Disidentes de larga data como Martha Beatriz, cuentan con 60 años y más; tienen poco contacto con los cubanos más jóvenes y cuando logran sacar un mensaje, este no es de interés para ese segmento social. […] Los disidentes son poco conocidos en Cuba fuera del círculo de los diplomáticos extranjeros y la prensa internacional”.

Esa es la verdad que debería comentar la diplomática yanqui, pues las asalariadas nunca se han sacrificado por nada, debido a que reciben dinero suficiente desde Estados Unidos, viajan por el mundo con los gastos pagados y regresan a Cuba cargadas de productos, que en la mayoría de las ocasiones revenden para ganar más dinero.

Por eso no tienen respaldo popular y solo cuentan con el repudio de todo un pueblo.

Ante acciones como estas, José Martí aseveró:

“La ignorancia es la garantía de los extravíos políticos”.

Retoma Estados Unidos la guerra fría para intimidar al mundo.


Por Arthur González.

Increíble pero cierto, Estados Unidos ha retomado con más fuerza sus conceptos de guerra fría, para intimidar a los países que no se le subordinan, especialmente contra Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Otros países reciben iguales sanciones económicas y amenazas, pues para Donald Trump y sus halcones, no puede existir nadie en el mundo que se contraponga a sus dictados.

Ante las derrotas continuadas en su intento de derrocar a la Revolución cubana y al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el recurso más empleado por los yanquis son las medidas de guerra económica y financiera, con el viejo sueño de que el pueblo se canse de las penurias, añeja táctica diseñada por la CIA en 1962 contra Cuba, en su archiconocido Plan Mangosta, el cual expone textualmente:

La operación está dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. Esta sublevación derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz. La sublevación necesita un movimiento de acción política fuertemente motivado y arraigado en Cuba, capaz de generar la rebelión, de dirigirla hacia el objetivo perseguido y de aprovecharse de su momento clímax. La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Ese diseño, sostenido por 60 años contra Cuba, no les ha dado resultados, a pesar del incremento de sus sanciones en los últimos años, pero azuzados por los miembros de la mafia terrorista anticubana de Miami, Donald Trump y sus ancianos halcones, John Bolton y Elliott Abrams, creen que ese método desgastado y malogrado, ahora pudiera darles éxitos.

Desde hace décadas el mundo apoya a Cuba cuando presenta el documento en la ONU, Poner fin al Bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, sin embargo, actualmente la Unión Europea observa en silencio cómplice la embestida yanqui contra Venezuela, mediante el empleo de las nuevas tecnologías para sabotear su sistema eléctrico, porque al final “las aves de igual plumaje vuelan en el mismo bando”.

¿Cómo es posible que los europeos, auto proclamados quijotes de los derechos humanos, pueden aliarse al imperialismo yanqui en su intento por matar de hambre y enfermedades a pueblos enteros?

La guerra económica es criminal y constituye una violación total de los derechos humanos, pero el Parlamento Europeo en vez de condenar a Estados Unidos, lo apoyan.

Las más recientes sanciones informadas por el gobierno de Estados Unidos, contra Venezuela y Cuba, son un ejemplo elocuente de lo que pretende el imperio, pero la Unión Europea calla y no hace ni una sola resolución de condena ante ese crimen de lesa humanidad, por el contrario, apoyan a los yanquis en sus acciones violatorias del derecho internacional, entre ellas la auto proclamación de Juan El títere Guaidó, como presidente sin elecciones democráticas, algo que ningún estado europeo aceptaría.

Hoy Francia y España confronta graves crisis internas, pero respaldan a los yanquis en sus mezquinas patrañas contra Venezuela, lo que quedará en la historia como un execrable ejemplo de la pérdida de soberanía de los europeos frente a las órdenes y presiones de los Estados Unidos.

Los pueblos del mundo saben que las sanciones de Washington contra Venezuela son inhumanas y violan el derecho internacional, porque nadie tiene derecho de privar de sus recursos naturales, activos financieros, ocupar sedes diplomáticas y cortar el comercio exterior de otros estados, solo porque el gobierno en el poder no es del agrado de la Casa Blanca.

Los yanquis no acaban de entender que tales sanciones profusamente divulgadas, siembran más odio en los pueblos contra sus políticas hegemónicas y dan como resultado la unidad para resistir las carencias y buscar soluciones inteligentes, tal y como hacen los cubanos desde hace 60 años.

Desesperados ante la resistencia del pueblo y el apoyo total de las fuerzas armadas en Cuba y Venezuela, Estados Unidos insiste en desplegar planes de terrorismo de Estado, incendiando industrias, fábricas, centros comerciales y de procesamiento de alimentos, introducen gérmenes patógenos contra las personas, la flora y la fauna, para causar más daños, enfermedades y muertes.

Hoy Estados Unidos retoma la misma política que ejecutó Adolfo Hitler en Europa, pero ahora los campos de concentración son países enteros sometidos a la escasez de alimentos, cortes de electricidad provocados desde el exterior que afectan el suministro de agua, abastecimiento de combustible, e incluso el normal funcionamiento de hospitales y policlínicas.

Estados Unidos ante la frustración de sus acciones contra Venezuela y el ridículo reconocimiento de El Títere Guaidó, recurre a la amenaza militar de conjunto con la OTAN y anunció que abordaría en la reunión ministerial de esa organización militar, el tema de la presencia de “tropas rusas” en Venezuela, preocupación insostenible, dado que solo son dos aviones y una docena de asesores, como parte de un acuerdo público entre Rusia y Venezuela.

Todo forma parte de una operación mediática sin sustento, ya que Estados Unidos posee alrededor de Venezuela docena de bases militares, con cientos de miles de soldados y armamentos de guerra dispuestos para invadir ese país suramericano.

Si esos son los derechos humanos, la democracia y la libertad que defienden los yanquis y la vieja Europa, mejor que baje Dios y lo compruebe, para que conozca la ausencia de sentimientos que poseen.

Por eso recuerden a José Martí cuando afirmó:

“¡Póstrense de hinojos en la tierra, tiemblen de remordimientos y giman de pavor, todos los que en aquel tremendo día ayudaron a matar!