Mayo en la historia de las agresiones contra Cuba.


Por Arthur González.

Un repaso a la historia de las agresiones de Estados Unidos contra la Revolución cubana, nos detiene en el mes de mayo, aunque todos están cargados de hechos similares.

El 17 de mayo de 1959 el gobierno revolucionario aprobó la primera Ley de la Reforma Agraria, acto que demostró el cumplimiento del programa anunciado por Fidel Castro, durante su defensa en el juicio por el ataque al cuartel Moncada, julio de 1953.

Los yanquis vieron esa ley como un paso peligroso hacia el comunismo y el pretexto para reforzar sus actos subversivos, contemplados desde abril de 1959 en un informe elaborado por su embajada en La Habana, (Foreign Relations of United States, volumen VI, Cuba, 1958-1959, páginas 458-466), cuyos autores fueron Daniel M. Braddock, ministro consejero y James A. Noel, jefe de la Estación Local de la CIA.

Un año después, el 17 de mayo de 1960 salía al aire la emisora subversiva Radio Swan, desde la isla hondureña de igual nombre, con noticias falsas contra Cuba. Por la misma, la CIA inició su campaña de la execrable Operación Peter Pan, logrando sacar del país a 14 mil 48 niños sin acompañantes, al divulgar un inexiste proyecto de Ley de Pérdida de la Patria Potestad.

El 3 de mayo de 1961, días después de la derrota de la invasión contra Cuba por Bahía de Cochinos, el mercenario Manuel Artime, cabecilla de la organización contrarrevolucionaria Movimiento de Recuperación Revolucionaria, MRR, reconoció durante entrevista a la radio cubana, que la CIA planificó y dirigió la frustrada invasión y que Howard Hunt Jr., lo había recomendado como líder político y militar de la brigada invasora.

Al siguiente año, en mayo 1962, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos le retira a Cuba el estatus de “nación más favorecida en el comercio”, que ostentaba desde hacía décadas, incluso durante el régimen del dictador Fulgencio Batista.

El 7 de mayo de ese año oficiales de la CIA informaron al fiscal general Robert Kennedy, que esa agencia se involucró con el mafioso ítalo-norteamericano San Giancana, para asesinar a Fidel Castro.

Una lancha artillada procedente de Miami, ataca el 12 de mayo de 1962, una embarcación de pescadores cubanos, matando a tres tripulantes e hiriendo a cinco. La organización Alfa 66 se adjudicó la acción criminal, sin que las autoridades yanquis actuaran contra ellos.

El 7 de mayo de 1963 es presentado en la TV de Cuba el contrarrevolucionario Víctor Llufrio Bofill, capturado días antes por fuerzas cubanas. En sus declaraciones afirma que la CIA financiaba las acciones de su grupo denominado Triple A.

Días después, el 10 de mayo, la agencia de prensa AP reporta que en Miami se intenta crear una organización única para derrocar a la Revolución cubana. Se asegura que el plan fue discutido con oficiales de la CIA y que el mercenario de Bahía de Cochinos, Enrique Ruiz Williams, sería el líder de esa ambicionada fórmula.

El 13 de mayo de 1964 una lancha artillada procedente de Miami, ametralla un central azucarero en la provincia de Oriente y destruye 70 mil sacos de azúcar, acto terrorista organizado por Paul Lionel Edward Helliwell, agente CIA asentado en la Isla Andros, Bahamas.

El día 14, el Departamento de Comercio exige que se solicite una licencia especial para empresas de medicamentos de Estados Unidos que pretendan venderle a Cuba.

Se detectan las primeras acciones de guerra biológica contra el pueblo cubano, pues el 29 de mayo de 1964, las Fuerzas Armadas Revolucionarias reportan desde la provincia de Sancti Spíritus, el avistamiento de globos de varios tamaños que caían desde gran altura, los que explotaban al tocar la tierra y las plantas, dejando escapar una sustancia gelatinosa, semejante al caldo de cultivo bacteriano. Posteriormente se detectaron varios enfermos de meningoencefalitis, principalmente niños.

La Seguridad del Estado cubano detiene, el 6 de mayo de 1965, al agente de la CIA Lawrence K. Lunt, quien radicaba en la Isla desde 1956 como agente encubierto.

El Congreso yanqui, como parte de la guerra económica y comercial iniciada en 1962, declaró ilegales todas las transportaciones marítimas de cualquier país que le venda o envíe hacia Cuba, bienes estratégicos o no.

El 21 de mayo de 1966 muere por un disparo procedente del territorio de la base naval yanqui en Guantánamo, el soldado cubano Luis Ramírez López.

El 3 de mayo de 1967 explota una bomba en el auto del embajador cubano en México, quien no estaba en el vehículo. Cuatro personas resultaron heridas.

En mayo 3 de 1969 fuerzas cubanas dieron captura a un grupo contrarrevolucionario al servicio de la CIA, cuando desembarcaba en las costas de la provincia de Oriente.

Un acto terrorista se ejecuta el 1ro de mayo de 1970, contra un almacén de azúcar en la provincia de Las Villas. El fuego devoró toda la producción que allí se encontraba.

El 10 del mismo mes, dos embarcaciones pesqueras cubanas fueron destruidas por un ataque perpetrado por lanchas procedentes de Miami, comandadas por el agente CIA Ramón Orozco Crespo. Los once pescadores fueron secuestrados y trasladados a una isla de Bahamas. La población de La Habana se movilizó para exigir su liberación inmediata. El día 18 fueron liberados y regresados a la patria.

El 6 de mayo de 1971, Cuba detecta por primera vez en el hemisferio occidental el virus de la fiebre porcina africana, por tal motivo fueron sacrificados medio millón de cerdos en todo el país. En 1977 la prensa de Estados Unidos publica que una fuente secreta de la CIA, admitió que dicho virus, procedente de Fort Gulick, base yanqui en el canal de Panamá, fue introducido en la Isla en marzo de 1971 por contrarrevolucionarios cubanos.

El día 26 de mayo de 1971 unidad de Guardacostas yanqui, arrestaron a ocho pescadores cubanos en aguas internacionales. Cuatro pescadores fueron liberados y los demás trasladados a Estados Unidos donde fueron sentenciados a seis meses de cárcel y multados con 10 mil dólares cada uno. Es la política del terror para evitar esa vía de alimentación al pueblo cubano.

Mayo de 1974. Actos terroristas contra la embajada cubana en Londres el día 4 y el día 14 contra el consulado en Mérida, México, demuestran que Estados Unidos organiza acciones de este corte y da cobijo a sus autores.

El 29 de mayo de 1975 Robert A. Maheu, reconoció ante el Comité Selecto de Inteligencia de Estados Unidos, su participación en los intentos de asesinato contra Fidel Castro, organizados por la CIA.

Al día siguiente, el Coronel Sheffield Edwards declaró ante ese Comité, sobre la participación de la CIA en dichos planes de asesinato.

El propio día 30, el Mayor General (retirado) Edward Lansdale, confiesa a la agencia AP, que en 1962 por órdenes del presidente J.F. Kennedy, inició el desarrollo de planes para derrocar a Fidel Castro. Similares declaraciones las hizo ante el Comité Selecto de Inteligencia, donde por primera vez reveló públicamente, la Operación Mangosta, considerada como la más amplia y abarcadora en tareas de subversión contra Cuba.

Los meses de mayo de los años subsiguientes están igualmente cargados de hechos, que demuestran la política hostil y terrorista de Estados Unidos contra la Revolución cubana, esos que ahora confeccionan listas negras y acusan a otros, cuando ellos deberían estar sentados en el banco de los sancionados.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“Hay pocas cosas en el mundo tan odiadas como los hipócritas”.

 

Miembros de la mafia anticubana intentan más sanciones contra Venezuela.


Por Arthur González.

Los senadores anticubanos Bob Menéndez y Marco Rubio, lograron el 23 de mayo de 2019, la aprobación en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, de un proyecto de ley con medidas muy similares a las que aun sostienen contra Cuba, bajo el principio de la guerra económica, financiera y psicológica, sin descartar las militares, con el objetivo de derrocar el proceso bolivariano y chavista que tanto odian.

A pesar del fracaso en el caso cubano, los dos senadores copiaron elementos básicos contenidos en la Operación Magosta, aprobada por el presidente J.F. Kennedy, en enero de 1962, que soñaba destruir a la Revolución.

Las nuevas sanciones contra el pueblo venezolano, pretenden reforzar el cerco para ahogarlos económicamente y de esa forma, inducirlo a salir a las calles a protestar por la escasez de alimentos y bienes de todo tipo, principio expuesto en la Operación Mangosta.

El nuevo proyecto titulado: “Ley de Ayuda de Emergencia, Asistencia para la Democracia y Desarrollo de Venezuela” (VERDAD), incrementa las medidas contra el gobierno del presidente Maduro, entre  ellas: la asignación de 400 millones de usd en “ayuda humanitaria”, la revocación de visas a los familiares de funcionarios del régimen chavista sancionados, castigar el endeudamiento indebido del gobierno bolivariano y el comercio del oro, así como coordinar otras sanciones internacionales, especialmente con gobiernos de países latinoamericanos y europeos aliados.

Una simple lectura de la Operación Mangosta, permite confirmar la similitud de medidas, 60 años después, contra un país que al igual que Cuba, posee un gobierno no aceptable para Estados Unidos.

El objetivo que buscaba Mangosta era: “ayudar a los cubanos a derrocar al régimen comunista en Cuba e instaurar un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”.

Para lograrlo, diseñaron un conjunto de acciones encaminadas a:

“Provocar una rebelión del pueblo cubano, que derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno”.

“La sublevación necesita un movimiento de acción política fuertemente motivado y arraigado en Cuba, capaz de generar la rebelión, de dirigirla hacia el objetivo perseguido y de aprovecharse de su momento clímax. La acción política será apoyada por una guerra económica, que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

¿Es o no lo mismo que le hacen hoy a la Revolución Bolivariana?

A Venezuela llevan varios años sometiéndola a una brutal guerra financiera, privándola de utilizar sus cuentas bancarias en el exterior para impedirle comprar y vender, incluido un bloqueo petrolero con el fin de sacar del poder al presidente constitucional, Nicolás Maduro.

Desde agosto de 2017, el presidente Donald Trump prohibió por decreto, consentir nuevas deudas emitidas por el gobierno de Venezuela y su petrolera estatal PDVSA, situación que afecta renegociar unos 150 mil millones de usd de deuda, sacándola de los mercados financieros a pesar de contar con la mayor reserva de petróleo del mundo.  También vetó las transacciones con bonos del sector público venezolano y los pagos de dividendos al gobierno de Maduro.

Ante esta situación, el gobierno venezolano lanzó en febrero 2018 el petro como moneda que, con respaldo en oro, le permitiría salir al mercado a comprar alimentos, medicinas y bienes para mantener su economía, pero el 19 de marzo de 2018 Washington prohibió a los estadounidenses negociar con el petro.

Apretándole más la soga al cuello de los venezolanos, en mayo 2018 otro decreto de Washington vetó las transacciones de deuda con entidades oficiales como PDVSA y el Banco Central, incluidos unos pagarés o cuentas por cobrar. Prohibieron la venta de acciones en las que el actual gobierno de Venezuela tenga más del 50%, lo que afecta a la filial de PVDSA en Estados Unidos, Citgo.

A inicios del 2019 los yanquis vedaron todas las operaciones petroleras de Venezuela en su sistema financiero, siendo el petróleo el que mantiene el 96 % de las finanzas del país. Por tanto, con esa sanción la empresa Citgo no puede pasar sus ganancias a su único dueño, Venezuela, quedándose el dinero en Estados Unidos, robo que les permite financiar a la contrarrevolución que ahora encabeza Juan El Títere Guaidó.

El oro venezolano ha sido sancionado de la misma forma, cortando las operaciones de oro de la minera estatal Minerven.

Las sanciones punitivas yanquis llegan a los bancos, como el estatal Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes), y tres filiales en Venezuela; así como a Prodem, con sede en Bolivia, y a Bandes, en Uruguay, congelándole todos los bienes y activos que poseen en Estados Unidos, o bajo el control de estadounidenses.

Igualmente, se lanzaron contra 34 embarcaciones de PDVSA y sancionaron a dos compañías navieras por enviar crudo de Venezuela a Cuba.

¿Qué país del mundo sin respaldo de su pueblo puede resistir estoicamente esa despiadada guerra económica y financiera?

La prueba de que Maduro es apoyado por la mayoría de los venezolanos es que el golpe militar fracasó, los cabecillas se escondieron en embajadas o andan prófugos intentando llegar a Estados Unidos.

Copiando la Operación Magosta, Estados Unidos presiona a la OEA para sancionar a Venezuela, lo mismo que hicieron en 1962 contra Cuba. En dicha Operación se puede leer:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, del 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; … La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

Contra la Revolución cubana también planificaron en la mencionada Operación, una invasión militar, como hacen contra Venezuela:

“El Departamento de Defensa tiene la tarea de preparar un plan de contingencia para la acción militar estadounidense en apoyo al pueblo cubano, cuando este inicie la rebelión, haciéndola progresar. Este plan de contingencia permitirá lograr una decisión política, basada en las principales intenciones norteamericanas, y es visto como un factor político psicológico favorable en una rebelión popular, incluso mucho más que una posible acción militar. Se le ha asignado la responsabilidad como Comisión de Defensa, de los requerimientos de hombres, dinero y material, con la asistencia total del Departamento de Estado y la CIA”.

Los yanquis no aprenden de sus errores, y como sucede con Cuba, el pueblo venezolano resistirá para no caer en brazos del imperio, el que desmontaría todas las misiones sociales para instaurar una dictadura militar, al servicio de sus intereses económicos.

Sabio fue José Martí cuando expresó:

“Con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia”

 

 

Estados Unidos contra Venezuela.


Por Arthur González.

Desde que Hugo Chávez Frías alcanzó la presidencia de Venezuela, Estados Unidos inició variadas operaciones especiales para derrocarlo, siguiendo los mismos planes aplicados contra Cuba desde 1959.

Su plan maestro es la guerra económica, comercial y financiera para evitar que el gobierno satisfaga las necesidades del pueblo y luego culpar al sistema de la crisis, aunque todos saben que el único responsable es Estados Unidos, quien a través de sus agencias de inteligencia presionan, reclutan y organizan a la contrarrevolución, copiando sus fracasados métodos aplicados a la Revolución cubana.

Contra Nicolás Maduro incrementaron sus acciones subversivas, con el fin de evitar que ganara las elecciones presidenciales, situación que el pueblo no respaldó, eligiéndolo en las urnas de forma democrática en dos oportunidades.

De nada valieron los millones de dólares repartidos entre estudiantes universitarios, partidos opositores, la burguesía y hasta grupos de delincuentes; ni la preparación llevada a cabo por la USAID y la NED desde la misión diplomática yanqui y otras entidades, incluida la Iglesia Católica venezolana.

Ante la impotencia por sus constantes fracasos en Cuba, en 1962, Estados Unidos optó por intentar comprar algún funcionario de alto rango dentro del gobierno, ofreciéndole una alta suma de dinero, con vistas a provocar un golpe militar que justificara la invasión a la Isla por el ejército yanqui.

De acuerdo con la Operación Mangosta, aprobada por el presidente J.F. Kennedy, la CIA tenía que:

“Proponer el 1ro de febrero 1962, un plan para la defección de altos funcionarios gubernamentales cubanos, con el fin de dividir el régimen desde dentro. Este empeño debe ser imaginativo y bastante atrevido para considerar el nombre de un desertor valorado al menos en un millón de dólares”

Esas acciones estarían respaldadas por la desprestigiada OEA, siempre al servicio de los dictados de la Casa Blanca, y al analizarlas se constata la similitud de las aplicadas ahora contra Caracas, copia fiel de las que desarrollaron contra La Habana en aquel año de 1962, y según consta en la mencionada Operación:

“El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener un amplio respaldo del Hemisferio Occidental, a las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio. Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano…, como un medio para lograr la simpatía del pueblo, sin tener que reconocer al gobierno comunista. La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

Igual que hicieron contra la Revolución cubana, ahora Estados Unidos presionó a un grupo los líderes latinoamericanos, para aceptaran sus decisiones y afirmen que el presidente de Venezuela “es un gobernante cada vez más autoritario que ha arruinado la economía de su país, provocando una escasez extrema de alimentos y medicinas”, como resultado, el colapso que desencadenó el éxodo de venezolanos desesperados”.

Todo es parte del montaje de la guerra económica, prevista para lograr el desencanto y el desaliento de la población, respaldado por campañas de prensa diseñadas para influir psicológicamente en los venezolanos y el mundo en general.

El pasado 08 de septiembre 2018, un artículo de The New York Times afirmaba que: La administración Trump sostuvo reuniones secretas con militares rebeldes de Venezuela el año pasado, para discutir sus planes de derrocar al presidente Nicolás Maduro”.

El final que busca el diseño de esa operación contra Venezuela, es la invasión militar norteamericana con el apoyo de varios países de la región, tal y como planificaron contra Cuba, lo que quedó plasmado en el Plan Mangosta, que expone textualmente:

“La CIA ha alertado al Departamento de Defensa que hará falta un considerable apoyo militar, incluyendo dos submarinos, lanchas PT, guardacostas tipo Cutter, instructores de fuerzas especiales, aviones C-54, aviones F-86, aviones anfibios, portahelicópteros, un batallón del ejército dedicado a la confección y lanzamiento de volantes, y Guantánamo como base para las operaciones submarinas. La CIA cree que su papel será fabricar y extender un movimiento popular, prestigioso y real, el cual creará un clima político que puede proporcionar un marco de justificación plausible, para la intervención armada de Estados Unidos en Cuba”.

Recordemos que, en agosto 2017, el presidente Donald Trump declaró: “Estados Unidos tiene una opción militar para Venezuela”, lo que provocó la condena de sus aliados en la región. Además, prorrogó por un año más, el decreto de “emergencia nacional”, que declara a Venezuela como una “amenaza inusual” a la seguridad nacional y a los intereses estadounidenses, precepto firmado por primera vez en el 2015 por su antecesor, el presidente demócrata Barack Obama.

La historia está carga de hechos similares ejecutados por Estados Unidos. Entre los más cercanos están la invasión a Cuba por Bahía de Cochinos, la invasión a República Dominicana, el golpe militar contra Salvador Allende en Chile, la organización de la contrarrevolución en Nicaragua, que culminó con el escándalo del Irán-Contra, la invasión a Panamá y a Granada, entre muchas otras.

No por gusto José Martí alertó:

“Los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las 7 leguas…y para eso, hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

El invento de los ataques no es contra personas sino contra la economía cubana


Por Arthur González.

El reality show montado por el senador Marco Rubio, el 08.01.18 durante la audiencia del Comité de inteligencia del Senado yanqui, demostró una vez más que el gobierno de los Estados Unidos se deja arrastrar por el resentimiento y frustración personal, de algunos senadores de padres cubanos que no aceptan que la Revolución cubana se mantenga incólume, a pesar de tantos planes y operaciones encubiertas para destruirla.

Ese sentimiento de amargura también está presente en congresistas que sí nacieron en Cuba y sus padres fueron testaferros del dictador Fulgencio Batista, quienes lograron una carrera política jugando con los sentimientos de aquellos que salieron de la isla huyendo de la justicia, para no responder por sus crímenes, y por otros emigrados que abandonaron sus propiedades y bienestar, con el sueño de regresar en no más de 6 meses, y a pesar de los 59 años de espera, siguen con la esperanza  de ver caer el socialismo antes de su último suspiro.

Detrás de esa operación de los inventados “ataques” y sus secuelas, solo hay un propósito, incrementar la guerra económica contra Cuba, ahuyentando a turistas y otros visitantes a la isla, pues es sabido que desde que se ampliaron a 12 las licencias de viaje, la afluencia de estadounidenses se incrementó a niveles no vistos en 58 años, algo que dejó buenos dividendos para el gobierno y al nuevo mercado de trabajadores no estatales, siendo estos últimos a los que el presidente Barack Obama pretendió potenciar, como una fuerza que se podría convertir en el impulso para desmontar el socialismo, según afirmó reiteradamente.

La directora general de Estados Unidos de la cancillería cubana, Josefina Vidal Ferreiro, fue exacta en su encuentro con la prensa el pasado 09.01.18, al asegurar:

Meses de investigaciones exhaustivas han demostrado que no ha existido ataque alguno”.

Por tanto, si no hubo ataques tampoco hay secuelas de salud y todo forma parte del mismo esquema diseñado para atemorizar a los ciudadanos que deseen viajar a Cuba.

Solo pueden existir enfermedades cuando hay algo que las provoca y sin eso, no es real que los diplomáticos yanquis y algunos canadienses, estén padeciendo de síntomas en su salud producto de algo inexistente.

Es increíble como Estados Unidos manipula la opinión pública y a sus propios ciudadanos con tales engaños, ahora esa operación encubierta les va a costar cientos de miles de dólares, por la indemnización que tendrán que pagarle a todos los funcionarios diplomáticos y sus familiares que digan sentir síntomas muy difíciles de probar y, por supuesto,  serán los contribuyentes norteamericanos y canadienses los que desembolsen el dinero para esos pagos.

Triste el papel de la cancillería canadiense que se dejó presionar por su vecino y sumarse a la misma operación anticubana, la cual persigue afectar al primer emisor de turistas a Cuba, de ahí que estén creando estados de opinión al afirmar que “hay niños enfermos”, algo que los yanquis no han declarado entre los familiares de sus diplomáticos.

Estas acciones demuestran una vez más que para Estados Unidos los sentimientos humanos no cuentan, cuando se trata de alcanzar un objetivo. La historia está cargada de ejemplos y uno de ellos fue la voladura en 1898 del buque de guerra Maine, en la bahía de La Habana, para justificar su intromisión en la guerra que España ya tenía perdida ante el ejército de los rebeldes cubanos.

Cuba tiene que insistir en su denuncia internacional de la estratagema de la cual es víctima, la que pretende seguir lacerando su economía para que el pueblo se lance a las calles cansado de tantos años de penurias, tal y como establecieron en la archiconocida Operación Magosta, la que sin el menor ápice de dignidad expresa:

“La operación está dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. Esta sublevación derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz.”

“La acción política será apoyada por una guerra económica, que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen…”

Todos los días hay que releer la historia de las agresiones ejecutadas desde 1959 por Estados Unidos contra Cuba, donde se encuentran siempre las respuestas acertadas para las que llevan a cabo en la actualidad.; cuando no se hace se pueden cometer errores y dejarnos arrastrar por los propósitos que persiguen los yanquis.

Ante estos hechos recordamos a José Martí cuando afirmó:

“Las causas reales destruyen las hipótesis”

 

 

La CIA repite sus acciones con la OEA


Por Arthur González

Quizás la impotencia ante tantos fracasos, sea el motivo por el cual la CIA ha retomado nuevamente a la OEA para intentar condenar a Venezuela, a pesar de ser una vieja y fracasada fórmula.

El actual secretario general, Luis Almagro, es la pieza sacrificada en este nuevo escenario para apuñalar a Venezuela, y no se puede dudar que posiblemente sea uno de los viejos agentes reclutados por la Agencia Central años atrás, porque de ser un hombre progresista con ideas izquierdistas, ahora sale rompiendo lanzas a favor de los intereses de Washington, pisoteando su pasado.

El 23.03.2017 catorce países integrantes de la OEA, siguiendo presiones de las embajadas estadounidenses en sus respectivas capitales, se unieron para exigirle a Venezuela que libere sus “presos políticos” y precise un calendario para celebrar elecciones, algo realmente injerencista que contradice la propia carta de dicha organización.

Se prestaron para difundir la declaración conjunta nada menos que México y Brasil. El primero sin moral alguna dada la cantidad de asesinatos, desaparecidos, corrupción política y enriquecimiento de sus más altos funcionarios, y el segundo embarrado hasta el tope por el golpe de estado ejecutado contra la presidenta Dilma Rousseff, elegida en elecciones democráticas.

El resto son países que responden a los dictados y presiones de Estados Unidos, como Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay, algo que hace recordar lo sucedido contra Cuba en 1962.

En declaraciones a periodistas de su país, el canciller mexicano Luis Videgaray, dejó expuestas las indicciones impartidas por el Departamento de Estado yanqui, cuando aseguró: “La región no puede permanecer indiferente”.

Es mucha la falta de principios cuando la propia OEA ha contemplado las agresiones a Venezuela por parte de Estados Unidos, incluida la guerra económica, sin hacer nada.

No olvidar que el 25.03. 2015, el Departamento de Estado divulgó a través de la subsecretaria Roberta Jacobson, que el Presidente Obama había solicitado al Congreso, 2 mil millones de dólares para Latinoamérica y de esa suma 53,5 millones se destinarán a la “Iniciativa Regional de Seguridad” (CBSI) y una buena parte sería empleada en programas de promoción de “la libertad de prensa y los derechos humanos” en Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua.

Si se leen los planes de la CIA y el Gobierno de Estados Unidos contra la Revolución cubana, se perciben similares medidas; al parecer la creatividad de la Agencia Central se perdió por los constantes cambios de jefes y oficiales, viéndose obligados a desempolvar antiguos papeles, a pesar de que todas aquellas medidas fracasaron, pues transcurridos casi 60 años Cuba sigue en pie de lucha.

Un simple vistazo a la Operación Mangosta, aprobada el 18 de enero de 1962 por el presidente John F. Kennedy, se constata que una de las medidas planteadas contra Cuba fue precisamente el empleo de la OEA.

La medida dice textualmente:

Acciones diplomáticas                                

Situación: El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; .

Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano (similar a la de EE.UU. para Rusia, de 1919-20), como un medio para lograr la simpatía del pueblo cubano, sin tener que reconocer al Gobierno comunista.

La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA.

La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista.

El 19.01.1962 Estados Unidos circuló una propuesta para que los países de la OEA ordenaran sanciones automáticas contra Cuba, si esta no rompía sus relaciones con la URSS. Sigue leyendo