Los oráculos de la economía cubana.


Por Arthur González.

No hay dudas que nadar fuera del agua o boxear desde las gradas, es mucho más fácil que estar dentro de las problemáticas reales de la vida, y así pasa con aquellos “eruditos” que sueñan fórmulas para que Cuba salga de la crisis y auguran la caída del socialismo por “ineficiente”.

Cuba es un país del tercer mundo, no favorecida con grandes recursos naturales, pero además con una guerra económica, económica, financiera y biológica por 60 años, como no ha sufrido ningún otro país del mundo.

¿Se pueden analizar los resultados económicos de Cuba sin tener presente la persecución implacable sobre aquellos que pretenden invertir en la Isla o realizar alguna transacción financiera, como sí pueden hacer China y Vietnam?

Recientemente la empresa The Havana Consulting Group, afirmó que “Cuba vive una de las crisis más profundas de su historia”, a la vez que avizora que “el segundo año de mandato de Díaz-Canel, será peor”. Sin embargo, en su diatriba no dice una sola palabra de las recientes sanciones impuestas por la administración de Donald Trump, quien declaró públicamente que acabaría con el socialismo cubano y para eso todas las variantes serán aplicadas.

¿Qué estado del planeta puede mantener un sistema de educación y de salud gratuitas, seguridad social, la cultura, el deporte, su pequeña industria y los programas de investigación y producción científica, soportando tantas sanciones?

Resulta muy fácil proponer recetas que nunca serían viables por esas mismas sanciones impuestas por los yanquis, que desean a todo costo derrocar el socialismo y demostrar su inviabilidad para que nadie lo imite.

Para cualquier análisis objetivo y profesional, hay que tener en cuenta lo que realmente sucede desde que, en 1960, el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Lester Mallory, expuso las bases de esa criminal guerra económica:

El único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba; negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Esa propuesta tomó cuerpo el 18 de enero 1962, cuando el presidente J, F. Kennedy, amargado por la aplastante derrota del ejército mercenario que envió a invadir Cuba en abril de 1961, aprobó el Plan Mangosta para destruir a la Revolución mediante una guerra económica.

Dicho Plan, que no escatimó dinero ni esfuerzos, expone textualmente:

La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país y las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen…”  

Paralelamente, para darle validez legal a ese tenebroso plan, el 6 de febrero de 1962 firmó el decreto No. 3447, Resolución federal No.1085, bajo el nombre de: “Embargo sobre el comercio con Cuba”.

¿Olvidan los oráculos las medidas que bajo ese “embargo” se toman contra la económica de la Isla?

Todos los activos cubanos en Estados Unidos fueron robados, incluidas las cuentas bancarias de las que han repartidos dinero a cuantas reclamaciones se han hecho, incluidas las amorosas; ejemplos sobran.

En 1992, con su alucinación de ver caer el socialismo cubano tras la desaparición del europeo oriental, el Congreso aprobó la “Ley para la Democracia en Cuba”, conocida como Ley Torricelli, que incluye más sanciones económicas.

A esa le siguió en 1996 la “Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática cubanas, llamada Ley Libertad o Helms-Burton, de la que recientemente el presidente Trump, liberó la aplicación del Título III, con el fin de sancionar a los inversionistas extranjeros.

Nada de eso los súper analistas toman en cuenta en sus fórmulas mágicas para sacar adelante la economía cubana. Tampoco mencionan la guerra biológica ejecutada por Estados Unidos para afectar la agricultura y la salud animal y humana.

¿Acaso la introducción de la Fiebre Porcina Africana, por agentes de la CIA en 1971, no afectó a cientos de miles de cerdos destinados a la alimentación del pueblo?  Qué dicen los adivinadores del daño causado por el Carbón de la caña azúcar, la Roya de la caña, la Seudodermatosis nodular bovina, el New Castle desplegado en Cuba y contaminado con un virus de Bronquitis infecciosa preparado en laboratorios yanquis, provocando cuantiosas pérdidas en la producción de huevos y aves.

A eso súmenle la Sigatoka Negra que atacó los cultivos de plátanos, la Tristeza de los Cítricos, la Broca del Café, el Moho Azul del tabaco, el Thrips-Palmi-Karmy, y más recientemente el Caracol Africano, que acaba con todos los cultivos y puede trasmitir enfermedades graves al ser humano, que se unieron a las epidemias de Meningitis y el Dengue Hemorrágico, matando a cientos de personas entre ellas niños.

En su informe The Havana Consulting Group, dice que Cuba no aprovechó las oportunidades que brindó el presidente Barack Obama, pero omiten que ese mismo presidente es el que más persecución ha desatado contra la banca internacional, por atreverse a ejecutar alguna transacción financiera con Cuba.

Antes de decir tal barbaridad, deberían saber que Obama impuso multas a los bancos por un valor de 14 mil 404 millones 358 mil 605 dólares, además autorizar la más alta cantidad de dinero para subvertir a la Revolución desde adentro, con 160 millones de dólares.

Esa guerra abierta de los yanquis aspira a la ruina de la economía cubana, por eso el informe de marras dice que existe hoy una disminución de las exportaciones, déficit creciente de inversiones de capital extranjero, incumplimientos sostenidos de los pagos de la deuda externa y con los suministradores habituales, unido a la disminución de la cifra total de entrada de turistas al país, excluyendo las sanciones recientes de Trump para afectar el turismo, el corte de la entrada de los cruceros, una profunda modificación de las licencias de viajes a la Isla y la amenaza de aquellos que consuman productos elaborados por empresas cubanas, señaladas en una larga lista negra.

Los entendidos de The Havana Consulting Group deberían leerse algunos informes elaborados por la CIA, Agencia que no se pueden tildar de comunista, ni favorable a la Revolución, donde se afirma claramente:

“…el principal objetivo de los programas encubiertos de EEUU contra Castro, es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba…Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica”.

A otros con el cuento de la economía neoliberal, pues el ejemplo de Argentina, Brasil, Chile y Ecuador es suficiente para saber lo que le esperaría a Cuba si aplicase tales recetas.

Ante petulantes como esos que proponen cambios en Cuba, sin evaluar la política hostil de Estados Unidos, José Martí respondió:

“Una cosa es predicar y otra es poner por obra”

 

 

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Mafia anticubana pretende trastocar la historia.


Por Arthur González.

Una vez más los contrarrevolucionarios creados y financiados por el gobierno de los Estados Unidos para intentar derrocar a la Revolución cubana, pretenden cambiar la historia y vestirse con un disfraz de víctimas, cuando en verdad siempre han sido terroristas causantes de muertes y destrucción en Cuba.

Ahora pretenden proclamar el 22 de julio como el “Día de los Mártires de la democracia en América”, al cumplirse el 7mo aniversario de la muerte del contrarrevolucionario Oswaldo Payá Sardiñas y su adlátere Harold Cepero, cuando viajaban como pasajeros en un auto rentado por el español Ángel Carromero, líder de la juventud del Partido Popular, junto al presidente de la Juventud demócrata-cristiana de Suecia, Aron Modig, para repartir 4 mil euros destinados a pagar a “opositores” cubanos, a fin de ejecutar acciones contra el gobierno.

Está probado que el único responsable del accidente automovilístico de ese día fue su conductor, Carromero, quien viajaba a 120 kilómetros por hora, estrellando el auto rentado contra un árbol en la carretera, muriendo Payá y Cepero, quienes venían en el asiento trasero del coche.

La hija de Payá, Rosa María Payá Acevedo, utiliza la muerte de su padre para lograr favores de los yanquis, como fue la visa de “refugiada política” ofrecida por “diplomáticos” estadounidenses en La Habana, a cambio de iniciar la campaña de inculpar al gobierno cubano.

A partir de ahí la han paseado por Europa y América Latina con idénticos propósitos, queriéndola fabricar como una líder juvenil opuesta a la Revolución cubana.

De esa forma la apoyaron para celebrar el aniversario del fallecimiento del padre y denominar ese día como “Día de los Mártires de la democracia en América”, olvidándose de que Cuba llora la muerte de 3 mil 478 muertos por actos terroristas ejecutados por la CIA desde 1959, unido a 2 mil 99 personas que han quedado discapacitadas de por vida por dichos actos.

Solamente en la exposición del buque La Coubre, de bandera francesa, ocurrida el 4 de marzo de 1960 provocada por dos bombas introducidas subrepticiamente por la CIA en sus bodegas, causó la muerte de 101 personas, más de 200 heridos y 34 desaparecidos al no poder ser localizados ni identificados por quedar despezados, entre ellos 2 funcionarios de la Compañía Trasatlántica Francesa, acreditada en La Habana y 4 tripulantes franceses del buque.

Ese criminal acto, que dio inicio a una cadena de acciones terroristas contra el pueblo cubano desde hace 60 años, basta para declararlo como el verdadero Día de los mártires. Sin embargo, las autoridades yanquis se niegan a desclasificar los documentos de sus archivos, al igual que el expediente que guarda celosamente la naviera francesa Compañía General Trasatlántica, operadora del buque, quien tiene clasificada toda la documentación por 150 años.

Otros cientos de actos terroristas se ejecutaron en la Isla contra centros comerciales, cines, teatros, escuelas, fábricas de todo tipo, refinerías de petróleo, campos de caña, unido a las muertes causadas por las bandas conformadas por la CIA en las montañas del centro de Cuba, quienes asesinaron un total de 214 personas, entre ellos 63 campesinos y trabajadores agrícolas, 13 niños campesinos, 8 ancianos, 3 mujeres, 9 maestros voluntarios y colaboradores de la Campaña de Alfabetización, 8 obreros y 6 administraciones de granjas y tiendas en esas montañas.

El 6 de octubre de 1976 Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, organizaron la voladura, en pleno vuelo, de un avión civil cubano con 73 pasajeros. Todos murieron descuartizados. Sus dos responsables fueron acogidos en Miami por Estados Unidos, sin pagar por sus crímenes. Ni la OEA ni el Parlamento Europeo, que ahora premian a Rosa María Payá, condenaron dicha acción y tampoco sancionaron a Estados Unidos por financiar y respaldar a esos terroristas.

Para que nadie tenga dudas de quien es el responsable del terrorismo contra Cuba, basta señalar un informe desclasificado donde su autor, el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar en el centro de operaciones de la Fuerza de Tarea de la CIA, en la denominada “Operación Cubana”, señala sin el más mínimo pudor:

“Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña”.

“Se introdujeron en Cuba 75 toneladas de explosivos y armamentos, mediante 30 misiones aéreas, más 46,5 toneladas en 33 misiones de infiltración marítima, para abastecer a grupos urbanos y bandas de alzados en zonas montañosas”.

A esto hay que sumarle los muertos provocados durante la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, organizada y financiada por la CIA, donde decenas de inocentes campesinos y sus familiares perdieron la vida por las bombas y balas yanquis.

Tampoco puede pasarse por alto la muerte de 158 cubanos, de ellos 101 niños, debido a la introducción del Dengue en el país en 1981, a cargo de un grupo orientado por la CIA comandado por Eduardo Arocena, según declaró ante el Tribunal Federal de New York, recogido en la página 2189, 1984, expediente 2 FBINY 185-1009.

El show mediático llevado a cabo por Rosa María estuvo preñado de terroristas como Ramón Saúl Sánchez, considerado así por las propias autoridades estadounidenses que se niegan reiteradamente a otorgarle la residencia legal en Estados Unidos, por su record de actos violatorios de las leyes, a pesar de ser uno de los amamantados por la CIA.

Otro de los participantes fue el sacerdote Gil Hernández, quien junto a los demás presentes terminaron la función con una misa celebrada en la Ermita de La Caridad, de Miami, donde jamás se han condenado los actos terroristas, ni la criminal guerra económica, comercial, financiera y biológica, que lleva a cabo Estados Unidos contra el pueblo cubano desde hace 60 años, con el declarado interés de matarlo por hambre y enfermedades.

Esos son los autoproclamados “luchadores por la libertad de Cuba” que siembran luto en el pueblo cubano, pero como dijo José Martí:

“Las verdades reales son los hechos”.

 

 

 

 

 

 

Continua la guerra biológica contra Cuba.


Por Arthur González.

En la vida todo tiene sus causas y también sus responsables, y así pasa con las enfermedades que ha sufrido la Isla de Cuba en los últimos 60 años, tanto las personas como su flora y fauna.

El propósito de Estados Unidos es uno solo, afectar la economía cubana para después achacarle a la Revolución socialista de los problemas, mediante campañas de prensa fabricadas.

Por estos días, medios estatales de información en Cuba anunciaron la aparición de un nuevo serotipo de dengue hemorrágico, identificado como Den 1, asegurando que es sumamente peligroso y por lo general termina provocando la muerte de las personas infestadas.

¿Casualidad? Para nada, evidentemente su intención es obligar al gobierno a destinar dinero no planificado para enfrentar la epidemia, en momentos en que Estados Unidos arrecia su guerra económica contra la Isla, con la marcada ilusión de derrocar el sistema y que el pueblo se lance a las calles, tal y como hicieron en Europa Oriental durante la puesta en marcha del Programa Democracia, aprobado por Ronald Reagan, para destruir el socialismo.

Aquel Programa, diseñado por ideólogos del partido republicano, aprovechó los errores cometidos por la dirigencia de los partidos socialista europeos, unido al reclutamiento de altos funcionarios que coadyuvaron a su ejecutoria, la conformación de grupos contrarrevolucionarios, una fuerte estrategia de subversión política-ideológica sobre la juventud, sumadas a las deficiencias no corregidas a tiempo por el Partido y los gobiernos estatales.

En medio de la crisis económica que hoy atraviesa Cuba, con un pobre crecimiento del PIB, nuevas medidas de guerras económica y financieras, campañas mentirosas de inventadas enfermedades a los diplomáticos yanquis con el único propósito de afectar el turismo, por ser el renglón más importante de su economía, surge un nuevo serotipo de dengue que, sin dudas será enfrentado con éxito, pero a un alto costo económico.

El dengue no era conocido en Cuba. La primera epidemia del dengue se detectó en 1977 y según estudios realizados el Dr. Charles Heri Calisher, miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la población de la Isla tenía anticuerpos del serotipo 02 de la enfermedad.

La primera vez que se detecta el dengue hemorrágico en Cuba fue en 1981. En pocas semanas costó la vida de 158 ciudadanos, de ellos 101 fueron niños. El total de infestados ascendió a 344 mil 203 personas. Los gastos para enfrentarla fueron millonarios y el dengue quedó endémico en el país.

Aquellos primeros casos se detectaron simultáneamente en tres localidades de la Isla, distantes entre sí a más de 300 km. En la región de America Latina no había sido reportada, por lo cual existieron elementos suficientes para señalar al autor intelectual y material de esa acción criminal, Estados Unidos.

La verdad salió a flote en 1984, durante el juicio que le celebraba en New York a Eduardo Arocena, agente de la CIA, por asesinar al diplomático cubano Félix García, destacado en la misión ante la ONU.

Sin pudor alguno Arocena declaró: “La misión del grupo encabezado por mí, era obtener ciertos gérmenes patógenos e introducirlos en Cuba”.

Dicha confesión consta en el acta asentada en la página 2189, expediente 2 FBI-NY 185-1009, pero el fiscal no ordenó investigarla.

William W. Turner, ex agente de la Oficina Federal de Investigaciones, FBI, y el periodista Warren Hinckle, aseguraron en un libro publicado: “Estados Unidos utilizó la guerra biológica en Cuba durante la administración del presidente Richard Nixon, y la CIA comprometió a Estados Unidos en una guerra secreta no declarada e ilegal contra Cuba, durante más de 20 años”.

Investigaciones desarrolladas confirmaron que aquella forma inicial de dengue hemorrágico, se correspondía a la cepa “Nueva Guinea 1924” (serotipo 02), única en el mundo en ese momento, con lo cual se demostraba que constituía una cepa elaborada en laboratorios.

La revista norteamericana Covert Action, en su edición del 6 de agosto de 1982 afirma: “la epidemia de dengue hemorrágico que azotó a Cuba en 1981, pudo haber sido una operación secreta de la CIA”.

En los últimos años, científicos norteamericanos mantienen interés por conocer la reacción al dengue en los diferentes grupos étnicos de la población cubana e incluso obtener muestras de sangre, algo sospechoso porque en los laboratorios de su país nació dicha enfermedad, transmitida por el mosquito Aedes Aegyiptis.

La lista de plagas y enfermedades contra la flora y la fauna cubana es bien amplia, con marcadas evidencias de su introducción desde el exterior, con el único propósito de afectar la economía cubana.

Algunos ejemplos que ponen de manifiesto esas acciones criminales son:

  • El Carbón de la caña de azúcar, identificado en 1977.
  • La Roya de la caña, en 1978.
  • La enfermedad Seudodermatosis Nodular Bovina, cuyo agente causal es el virus de SNB. Afectó inicialmente a añojas y novillas. Dicha enfermedad es endémica de África, su agente etiológico se aisló en Italia y Estados Unidos, quien nunca la declaró oficialmente que trabajaba con el virus en su laboratorio de enfermedades exóticas en Plum Island, en fecha coincidente con la epidemia de dengue hemorrágico en Cuba.

Esta enfermedad afectó la producción de leche y se trataron 2 mil 895 focos y 226 mil 181 vacunos enfermos, con un elevado costo financiero.

·     Fiebre Porcina Africana. Detectada en 1979. Se comprobó la aparición de dos cepas diferentes del virus introducido. Una variante modificada en el laboratorio y otra con una gran virulencia. Datos oficiales de la época afirman que fueron sacrificados 297 mil 137 cerdos, con una pérdida de 9 millones 359 mil 414 pesos, unido al desabastecimiento alimentario de la población.

·     Conjuntivitis Hemorrágica. Apareció en 1981.Informes de la Oficina Sanitaria Panamericana aseguran que tal epidemia no tenía antecedentes en el hemisferio occidental y fue diagnosticada a solo 4 meses de la aparición del dengue hemorrágico en la Isla.

·        Sigatoka Negra. Encontrada en 1990, es el principal problema fitosanitario del cultivo del plátano a escala internacional, pero no se había reportado antes en Cuba.

·        Minador de los Cítricos y la Tristeza del Cítrico. Detectadas en 1993 y 1995 respectivamente. Originaria del Sur de Asia se ha extendió desde inicios de siglo hacia África y Australia. Hasta mediados de 1993 estuvo ausente en las plantaciones citrícolas de América. Provocaron grandes pérdidas económicas.

·        Broca del café. Apareció en 1995 y no tiene antecedentes en Cuba. Provocó cuantiosas pérdidas en la cosecha y la errogación de millones de pesos en su combate. La produce un insecto que no puede volar más de dos metros, lo que afirma su introducción desde el exterior.

Decenas son los hechos sufridos por el pueblo cubano, ejecutados por los yanquis, todos para intentar entorpecer el desarrollo de la economía socialista y hacerla ver como un fracaso, mientras Estados Unidos se ufana de ser “paladín de los derechos humanos”.

No por gusto José Martí expresó:

“De esa tierra no espero más que males”

 

 

Marco Rubio y Bob Menéndez piden que EE.UU. desclasifique reporte sobre los falsos ataques en Cuba.


Los yanquis, expertos en desinformación y mentiras cuando desean lograr un objetivo, no dejan desvanecer el fabricado “ataque sónico” a sus diplomáticos acreditados en La Habana, con la finalidad de sembrar en la mente de turistas y visitantes potenciales a la isla, que realmente algo sucedió que enfermó a su personal.

El costo de los tratamientos médicos en Estados Unidos es elevado y por eso la campaña sobre enfermedades provocadas es lo que más se repite; pero si los ataques son falsos, no puede haber enfermos de algo que no existió y esa debe ser la respuesta de Cuba.

Para mantener en titulares las noticias sobre el tema y que no se le olvide al público, ahora destacan que los Senadores Marco Rubio y Bob Menéndez, pidieron al Secretario de Estado y ex director de la CIA, que desclasifique la información disponible, pero todo eso responde al mismo show mediático para darle divulgación a la mentira, repetida una y otra vez, tal y como hacían los nazis.

Todos saben que ambos Senadores son parte de la mafia terrorista anticubana, opuesta al mejoramiento de relaciones entre ambos países, especialmente a los viajes a Cuba.

El Departamento de Estado no tiene nada que desclasificar, a no ser que, en un idílico arranque de sinceridad, reconozca que todo es parte de un plan premeditado para arreciar la guerra económica contra Cuba, pues el turismo es la segunda fuente de dinero fresco del país y hay que afectarlo a toda costa.

Parece que los dos Senadores se olvidaron de otras operaciones falsas llevadas a cabo por Estados Unidos, para ejecutar planes específicos de su conveniencia.

¿No recuerdan los dos mafiosos el testimonio de la adolecente kuwaití de 15 años, nombrada Nayirah, ante el Congreso de Estados Unidos en octubre de 1990, donde relató “emocionadamente” la inventada brutalidad cometida por el ejército de Irak, en un hospital de Kuwait, exponiendo entre sollozos cómo los soldados de ese país habían matado a 300 bebés que se encontraban hospitalizados?

Esa información se divulgó hasta la saciedad y la consideraron verídica para respaldar a Kuwait en la Guerra del Golfo, que tanto convenía a los intereses yanquis.

Unos años más tarde, se descubrió que Nayirah era en realidad hija de Saud Nasser Al-Saud Al-Sabah, embajador de Kuwait en Estados Unidos y que la adolecente había sido entrenada por especialistas de la compañía de relaciones públicas Hill & Knowlto.

Por su buena actuación teatral ante el Congreso de Estados Unidos, Nayirah recibió la suma de 10,8 millones de dólares, abonados por la asociación “Ciudadanos por Kuwait Libre”, creada por la familia real de Kuwait, con el objetivo de persuadir a la opinión pública norteamericana de la necesidad de que los yanquis interviniesen en la Guerra del Golfo.

Esos senadores anticubanos que apoyaron al asesino terrorista Luis Posada Carriles, uno de los autores de la voladura en pleno vuelo de un avión civil cubano, causándole la muerte a 73 inocentes, se hacen los desentendidos de las operaciones ejecutadas por la CIA, donde se demuestra de lo que son capaces los yanquis cuando desean obtener beneficios.

Ejemplo irrefutable fue el proyecto “MK Ultra”, el cual se hizo público en 1975, a partir del trabajo realizado por la Comisión presidencial Rockefeller, conociéndose el programa secreto elaborado por la CIA, diseñado para buscar métodos de control de la mente humana, y tenía como fin mejorar sus capacidades de extraer información de los individuos resistentes en los interrogatorios.

Algunos historiadores sospechan que lo perseguido por ese proyecto secreto, era desarrollar técnicas más eficaces de tortura, para sacarle información a los detenidos, pues empleaban en esos estudios señales eléctricas, drogas y psicotrópicos, y mensajes subliminales.

Si los Senadores mafiosos están preocupados por conocer detalles de acciones en Cuba, deberían solicitarle a la CIA que desclasifique también los hechos de guerra biológica que han llevado a cabo contra el pueblo cubano, entre ellos la introducción del virus la fiebre porcina africana, detectado el 23 de julio de 1971.

El impacto de aquel daño fue el sacrificio e incineración inmediata en el área focal, de 45 mil 706 cerdos, más el sacrificio y procesamiento industrial en la zona de peligro de otros 424 mil 848 cerdos.

La descalcificación de esa criminal operación contra la economía de Cuba, permitiría verificar la información de que dicho virus llegó a la Isla desde la base militar de Estados Unidos, Fort Gullick, ubicada en el Canal de Panamá.

Importante para el pueblo de Estados Unidos y el mundo, resultaría la desclasificación que pudiera hacer la CIA, de los detalles de cómo y quién introdujo en Cuba el virus del Dengue Hemorrágico en mayo del año 1981, con una aparición repentina que afectó rápidamente a no menos de 350 mil personas, mayoritariamente niños, ocasionándole la muerte a 158 ciudadanos, de ellos 101 menores, pese al inmediato cuidado y atención para enfrentar ese virus desconocido en la Isla, transmitido por el mosquito Aedes Aegyiptis.

Menéndez y Rubio deben obligar a que la CIA exponga la verdad sobre ese acto criminal, explicándole a los científicos que estudian la enfermedad, dónde se creó la cepa Nueva Guinea 1924 serotipo 02, única en el mundo en ese momento, y qué vacuna utilizaron en septiembre del año 1981, en la Base Naval en Guantánamo, para cubrir a sus soldados y oficiales allí destacados.

Basta de engaños, que los cubanos tienen amplia experiencia en las campañas difamatorias elaboradas por los yanquis.

Ni ruidos, señales acústicas, virus o rayos ultra secretos, todo es mentira como también lo fue la acusación hecha por John Bolton hace varios años, de que Cuba estaba produciendo armas biológicas.

Hay que hablar claro y no perder más tiempo en demostrar inocencia, de hechos fabricados para dañar la imagen de uno de los países más seguros y tranquilos del hemisferio occidental.

Y como afirmara José Martí:

“Ancha tumba se construye con sus propias manos las maldades”

Estados Unidos acepta que los cubanos de Miami son terroristas


Por Arthur González

La verdad se abre camino y pasado más de medio siglo, el gobierno de Estados Unidos no ha tenido otra alternativa que decidirse a desclasificar miles de documentos en los que se demuestra que los llamados “luchadores por la libertad” e integrantes del denominado “exilio cubano”, son realmente comunes asesinos terroristas al servicio de la CIA  y directa participacion en el asesinato de JFK.

El actual presidente Donald Trump, se reunió en Miami con parte de esos asesinos, a los que, para complacerlos, les prometió endurecer la guerra económica contra Cuba.

Ante la posible desclasificación de cientos de miles de páginas celosamente guardadas en los archivos de la CIA y del FBI, el mundo podrá comprobar que las denuncias de Cuba durante casi 60 años son ciertas y que la mafia anticubana está integrada por asesinos y terroristas, que de políticos no tienen ni la ropa que llevan puesta.

Funcionarios gubernamentales yanquis admiten hoy que muchos de los participantes en el magnicidio del Presidente John F. Kennedy, son cubanos radicados en Miami bajo el estatus migratorio de refugiados, otorgados bajo las administraciones de Dwight Eisenhower y paradójicamente por el propio Kennedy.

Muchos de esos delincuentes comunes nunca fueron entregados Cuba, a pesar de las reclamaciones legales del gobierno cubano, debido a los delitos que habían cometido en la isla antes de 1958.

Esos asesinos estuvieron bajo las órdenes de la CIA en sus planes para aplastar los movimientos revolucionarios en América Latina y África, pero nunca se les sancionó, como son los casos de Orlando Bosch, Félix Rodríguez y Luis Posada Carriles, quienes recibieron además el apoyo de congresistas de origen cubano como Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart.

Debido a su participación en acciones terroristas y asesinatos de líderes revolucionarios, la CIA aún se opone a que se desclasifiquen importantes documentos, ya que prueban la responsabilidad de esa Agencia en el asesinato del presidente J.F. Kennedy y de su hermano Robert, y provocaría que la opinión pública los acusara de tales actos, bajo el supuesto nombre de “la libertad”.

Cuando la Revolución cubana califica a los cubanos acogidos en Miami de terroristas, la prensa oficialista yanqui cumpliendo órdenes de la CIA, los llama “patriotas que luchan por liberar a su pueblo”.

Esos supuestos “patriotas” fueron parte de la brigada mercenaria, organizada y financiada por la CIA, para invadir a Cuba en 1961 y en otras misiones de bombardeo y ametrallamiento a objetivos económicos y civiles cubanos, donde perdieron la vida personas inocentes.

Organizaciones contrarrevolucionarias como Comandos L, Alfa 66, Omega 7 y otras similares, cometieron miles de actos terroristas contra embajadas cubanas y oficinas cubanas en el exterior, pueblos pesqueros, buques mercantes y de pesca, instalaciones turísticas y centros de producción y servicios, con el fin de causar la muerte y el terror en el pueblo.

Tampoco faltaron la introducción de virus y gérmenes patógenos que produjeron múltiples enfermedades en la población, la flora y la fauna de la isla, como fue el Dengue Hemorrágico que solo en 1981 infestó a 344 mil 203 personas, de las que murieron 158, de ellos 101 eran niños.

Ahora la prensa oficialista de Estados Unidos no tendrá otra alternativa que publicar alguno de esos documentos, donde se prueba la participación de los “refugiados cubanos”, los que han sido protegidos por las autoridades estadounidenses desde 1959, a pesar de la supuesta lucha mundial que dicen librar contra el terrorismo, cuando son ellos los creadores del terror a escala planetaria.

Nombres como los de Manuel Artime, integrante de la brigada mercenaria que invadió Cuba por Bahía de Cochinos, Virgilio González, Eugenio Martínez, Ricardo -El mono- Morales, Antonio Cuesta, unido a Bosch y Posada, aparecen en numerosos informes como actores de asesinatos y otras acciones terroristas, lo que obligará al FBI a tomar algunas medidas legales, a no ser que continúen protegiéndoles bajo el manipulado calificativo de “patriotas por la libertad”, dedicados a la “causa por la democracia cubana”.

El propio presidente Trump tendrá que dar explicaciones a sus electores, por el apoyo público que brinda a esos ciudadanos de origen cubano, que tienen sus manos manchadas de sangre inocente de un pueblo que su único delito es haber decidido, en 1959, tomar un camino sin el tutelaje de Estados Unidos.

Habrá que esperar para conocer cuáles serán los documentos que Donald Trump autoriza a desclasificar, siempre que cuente con el visto bueno de la CIA y el FBI, porque en ellos aparecen personas y organizaciones creadas en la Florida, las que han tenido un papel protagónico en delitos que van, desde los planes para asesinar al líder cubano Fidel Castro, hasta su participación directa en los programas de acción encubierta elaborados por la CIA y aprobados por los presidentes de Estados Unidos.

El mundo conocerá que Cuba nunca ha mentido y lleva más de medio siglo siendo una víctima de ese país que se autodenomina paladín de los derechos humanos, cuando en realidad es el principal violador de cuanta norma internacional existe en el mundo, como es la criminal guerra económica que persigue matar por hambre y enfermedades a todo un pueblo.

Por eso, José Martí que los conoció bien por dentro, aseguró:

“De esta tierra no espero nada más que males”

 

Los responsables de tantas muertes acusan a Cuba de afectar a sus diplomáticos en La Habana.


Por Arthur González.

Sin dudas la Casa Blanca en sus campañas mediáticas contra los países que tienen gobiernos no aceptables para ellos, inventan cualquier situación, ahora le tocó a Cuba con un supuesto ataque con armas acústicas contra sus diplomáticos en La Habana. Según las noticias divulgadas por sus agencias noticiosas, la exposición a ese tipo de armas el pasado año 2016, habría “afectado la audición” de algunos de sus funcionarios diplomáticos.

Hay que tener muy poca vergüenza para hacer ese tipo de acusación contra Cuba, país víctima de cientos de ataques mortales por parte de Estados Unidos.

¿Se les habrá olvidado a los funcionarios del Departamento de Estado, que fue Estados Unidos quien intentó asesinar al presidente Fidel Castro cientos de veces y ante la denuncia no les quedó otro remedio que conformar una comisión senatorial, conocida como Comisión Church, la cual reconoció casi una decena de intentos de asesinato, por el solo hecho de que Fidel tenía una línea de pensamiento diferente a la de ellos? Eso es un delito grave y jamás la ONU los condenó.

Tendrán los yanquis tan mala memoria para no recordar la epidemia de meningoencefalitis introducida en Cuba en 1964, causante de la muerte de decenas de niños y la del dengue hemorrágico en 1981, que solo en ese año provocó la muerte de 158 personas, de ellas 101 niños e infectó a 344 mil 203.

Los que poseen laboratorios especiales para la producción de armas letales son precisamente los Estados Unidos y es público que de tales centros salen numerosas epidemias que infestan a pueblos inocentes.

En 1986 un informe elaborado para el Congreso de Estados Unidos, aseguró que el Gobierno de ese país logró conformar agentes biológicos, entre ellos virus modificados, toxinas naturales y agentes alterados mediante la ingeniería genética, para cambiar su carácter inmunológico e impedir el tratamiento por medio de todas las vacunas existentes en la actualidad.

Un año después, el Departamento de Defensa admitió que continuaba la ejecución de investigaciones en 127 institutos y universidades de toda la nación, para el desarrollo de agentes biológicos, a pesar de la prohibición establecida en tratados internacionales firmados por Estados Unidos. El centro principal de toda esa actividad se encuentra .

Cuba siempre ha sido respetuosa de los tratados y convenciones internacionales sobre la protección de las misiones diplomáticas acreditadas en la isla. Quienes no la respetan son los Estados Unidos que utilizan los locales de su misión diplomática, para realizar actos de espionaje electrónico y con fuentes humanas, así como la preparación e instigación de la contrarrevolución interna para ejecutar actos provocativos contra el gobierno cubano.

El mundo debe saber que los Estados Unidos son los responsables de introducir enfermedades contra otros países y no es Cuba la que provoca enfermedades a seres humanos.

Ejemplo de esos actos criminales fue la contaminación en 1931, de cientos de ciudadanos puertorriqueños con células cancerígenas, cuando Cornelius Rhoads, realizaba ciertos experimentos médicos patrocinados por el Instituto Rockefeller, quien además formó parte de la Comisión de Energía Atómica de EE.UU.

¿Ya no recuerdan en la Casa Blanca que, en el año 1951, Estados Unidos utilizó plumas de aves infectadas con Ántrax para enfermar a la población de Corea del Norte y que posteriormente también inoculó la fiebre amarilla en ese país?

Y qué dicen los puritanos funcionarios del Departamento de Estados, respecto a lo ejecutado en 1966 por el Pentágono cuando diseminó a través las rejas de ventilación del metro de Nueva York, varias bolsas con la bacteria Bacillus subtilis, exponiendo a más de un millón de personas.

Otro acto semejante ocurrió en 1990 en Los Ángeles, California, cuando especialistas en guerra biológica aplicaron de forma experimental, la vacuna del sarampión a bebes negros y latinos para observar su reacción ante esa enfermedad.

Hace solo 6 años, en el 2011, el ex presidente de Guatemala, Álvaro Colom, denunció que Estados Unidos inoculó enfermedades venéreas a 696 guatemaltecos durante 1946 y 1948. Ante el escándalo que esa acción provocó, el gobierno de Estados Unidos solo pidió disculpas, pero no indemnizó a nadie ni fue condenado por los organismos encargados de velar por el respeto a los derechos humanos.

Es evidente que los funcionarios yanquis han perdido la audición, porque no escuchan los reclamos del mundo para que eliminen la despiadada guerra económica, comercial y financiera que pretende matar por hambre y enfermedades a 11 millones de cubanos.

Aun no se conoce qué tenebrosos planes se ocultan tras la falsa acusación contra Cuba, respecto ante el supuesto ataque acústico contra sus diplomáticos, pero lo que sí está más que definido es que son los propios Estados Unidos quienes tienen una larga historia de crímenes en el mundo en esa materia.

Tampoco es descartable que se trate de una auto provocación para actuar contra la Revolución; la explosión del acorazado Maine en 1898 para justificar su intervención en la guerra contra España, está muy presente en el pueblo cubano que conoce de lo que son capaces, como lo fue la guerra contra Iraq acusándolos de poseer armas químicas que nunca existieron.

Podrán fabricar historias de todo tipo, pero los cubanos nunca se rendirán ante ellos, porque como dijera José Martí:

“Alzar la frente es mucho más hermoso que bajarla”

 

 

Intensifica Estados Unidos su accionar subversivo en Cuba


Por Arthur González

Cuando Barack Obama anunció el 17.12.2014 el restablecimiento de relaciones diplomática con Cuba, cortadas por Estados Unidos en enero de 1961, hubo quienes aseguraron que las medias tomadas iban en el camino correcto pero muy limitadas.

No se puede calificar de camino correcto esas acciones acordadas por su Consejo de Seguridad Nacional, pues en su discurso Obama puntualizó con claridad que la nueva política reemplazaba una vieja, que no logró en 58 años derrumbar el socialismo cubano y por tanto había que cambiar de estrategia si se querían alcanzar los resultados deseados.

Una de las nuevas líneas de trabajo diseñadas contra la Revolución es su accionar subversivo sobre el sector no estatal, aprovechando la ampliación que hizo el Gobierno cubano en ese sentido, de ahí que Obama fue enfático al exponer en sus discursos que:

“Estas medidas servirán para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba. Nuestros esfuerzos se enfocan en promocionar la independencia de los cubanos para que no tengan que depender del estado cubano. Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano”.

Al aprobar un paquete de medidas relacionadas con el comercio con la Isla, no hubo subterfugios y se explicó notoriamente que solo eran para el sector privado cubano, algo que Penny Pritzker, Secretaria del Departamento de Comercio se encargó de exponer el 26 de enero del 2015 en su cuenta de Twitter:

Las provisiones están diseñadas para apoyar al sector privado emergente en Cuba y colocarnos más cerca de alcanzar las metas históricas de política exterior del presidente Obama y fortalecer la sociedad civil cubana”.

De ahí que se iniciaran diferentes cursos de preparación para los denominados “jóvenes emprendedores”, como los impartidos por la Iglesia Católica, denominados Cuba Emprende y InCubaEmpresas, el primero en casas sacerdotales de la capital y en otras varias provincias del país, y el segundo en el católico Centro Fe y Cultura Loyola, ubicado en la iglesia del Sagrado Corazón, para lo cual han recibido un fuerte presupuesto del exterior, con el propósito de formar y asesorar, principalmente a los jóvenes, a que impulsen sus negocios privados y cooperativas.

Según la propia iglesia ha dicho, esos empeños persiguen “respaldar al emergente sector privado, fundamentados en la Doctrina Social de la Iglesia Católica y la necesidad de contribuir a su preparación, en espera de la legalización de las pequeñas y medianas empresas privadas”.

No hay dudas de lo que se pretende con esas  “buenas intenciones, pues según declaró el propio Obama, el 17.12.2014:

“…Continuamos pensando que los trabajadores cubanos deben tener la libertad de crear sus sindicatos, así como los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos…insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro”.

En esa misma línea y a pesar del discurso provocativo del presidente Donald Trump en Miami el pasado mes de junio, la embajada yanqui en la Habana ha transformado los tres centros ilegales, creados dentro de su recinto para la preparación de la contrarrevolución interna, en aulas para impartirle clases a los jóvenes cubanos.

Para consolidar sus pretensiones de “empoderar al pueblo”, el 6 de junio del 2017 esa misión diplomática informó que su Gobierno decidió ofrecer subvenciones de hasta 100 mil dólares al sector privado cubano, para fortalecer las pequeñas empresas en Cuba, dinero destinado a individuos u organizaciones sin fines de lucro, con el objetivo de preparar a los propietarios no estatales, para que crezcan y puedan tener sostenibilidad, eficiencia, creatividad, servicio al cliente, e innovación.

Las áreas beneficiadas por Washington son la agricultura, el medioambiente, meteorología, salud y cultura.

En cuanto al medioambiente, se valorarán las solicitudes que aborden la pesca sostenible, la contaminación marina, la vida marina en peligro de extinción, la conservación de los arrecifes de coral, de la vida silvestre y de las áreas protegidas.

En materia de salud, los proyectos deberán centrarse en la cooperación en la lucha contra las enfermedades transmisibles y no transmisibles que afectan a las poblaciones de los Estados Unidos y de Cuba, en específico centradas en el Zika, el cáncer y la diabetes. También serán evaluadas las propuestas que promuevan el intercambio cultural, mejoren la comprensión mutua, contribuyan a una mayor capacidad técnica en las profesiones culturales y las artes.

Todo está esbozado con mucha “nobleza”, como si los cubanos no tuvieran memoria de la guerra biológica a la que es sometida Cuba, como fue la Fiebre Porcina Africana, la Roya de la caña de azúcar, el Moho Azul del Tabaco, la Tristeza del Cítrico, la Broca del Café, el Dengue Hemorrágico, causante de cientos de muertos en su primera aparición en la Isla en 1981, entre muchas otras plagas y enfermedades inexistentes en Cuba.

Bien se conoce que en el llamado Fort Detrick, en Maryland, existe un centro de investigación biológica y de desarrollo de armas químicas, dedicado desde hace más de 50 años a detectar enfermedades mediante una “manipulada ingeniería de la infección”.

Hace unas décadas cambió de nombre, denominándose ahora , supervisado por Departamento de Defensa, el Departamento de Seguridad Interna, la CIA y el Instituto Nacional del Cáncer.

Como reconoció el canciller cubano Bruno Rodríguez, el 19.06.2017 en conferencia de prensa en Viena, Austria:

“…es falso afirmar que el presidente Obama hizo concesiones a Cuba, mantuvo en lo fundamental el Bloqueo y trató de avanzar los intereses norteamericanos, e incluso de subvertir el orden constitucional en nuestro país…”

Aunque edulcoren la estrategia todo va encaminado a minar las bases de la sociedad cubana para lograr su deseado “Transito pacífico hacia el capitalismo”.

Que los compren quienes no los conocen, porque como aseguró José Martí:

“…de esa tierra no espero nada más que males”