Parlamento Europeo, ciego, sordo y mudo.


Por Arthur González.

A partir de las declaraciones de algunos miembros del Parlamento Europeo, los estudios realizados, unido a ciertos acuerdos tomados para condenar a Cuba y a Venezuela de violar los derechos humanos, tal parece que no existe más mundo que esos dos países.

Mientras en México asesinan a periodistas constantemente y los desaparecidos aumentan por días; en Honduras la vida no vale un euro; Colombia extermina con impunidad a los líderes sociales y la vieja y culta Europa ve con dolor como en Francia reprimen salvajemente al pueblo, dejando un saldo de decenas de muertos y cientos de detenidos, los parlamentarios europeos hacen silencio ante esas reales violaciones a los derechos humanos, sin condenarlos ni sancionarlos.

¿Por qué contra México nunca se estableció una posición común europea, cuando la corrupción gubernamental es atroz, le roban el salario a los trabajadores y los carteles de la droga extorsionan asesinan a centenares de personas?

¿Qué motiva el silencio de los europarlamentarios ante la crisis provocada por el gobierno de Macri en Argentina, donde diariamente la sociedad se lanza a las calles a protestar por el hambre, el desempleo y la crisis económica provocada por las políticas neoliberales impuestas por el FMI y el Departamento del Tesoro yanqui?

Esa posición evidencia que tales declaraciones contra Cuba y Venezuela son resultado de las indicaciones que reciben desde Washington, único que puede pagar, presionar y chantajear para que se cumplan sus órdenes al pie de la letra, a fin de crear una matriz de opinión negativa contra esos dos países, por mantener posiciones de soberanía e independencia a sus dictados.

Debería darle vergüenza a esos eurodiputados que se arrodillan ante los yanquis, por no condenar a Israel que asesina y reprime al pueblo palestino, ocupa ilegalmente su territorio y sin embargo no premian a ningún luchador palestino, como hacen con los asalariados que Estados Unidos mantiene en Cuba y Venezuela.

Las presiones del Departamento de Estado yanqui en estos momentos, llegan a tal punto que evidentemente le indicaron a Pär Engström, profesor asociado de Derechos Humanos del Instituto de las Américas del University College de Londres, presentar un estudio sobre la política de la Unión Europea (UE) hacia Venezuela y Cuba, contentivo de un grupo de recomendaciones que incluyen, entre otras, que ese organismo tenga un discurso público más claro, acerca de los derechos humanos en ambos países.

Nada más parecido a las declaraciones de Estados Unidos en ese tema, pues en las conclusiones del estudio indicado por Washington, señala “la importancia de apoyar a las instituciones internacionales de derechos humanos en su trabajo con los dos países, y a diseñar recomendaciones basadas en los pactos y acuerdos internacionales sobre ese asunto”.

Para demostrar que todo es copiado de las declaraciones del Departamento de Estado, el panfleto de Pär Engström, sugiere “aumentar el apoyo a instituciones como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, los relatores especiales de esa organización y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, para facilitar un monitoreo independiente y regular de esa cuestión”.

Estados Unidos está decidido a entorpecer las acciones tomadas por el Parlamento Europeo en su colaboración con Cuba, algo que disgustó sobremanera a la Casa Blanca, de ahí las presiones que ejercen sobre algunas personas que se someten lacayunamente a Washington, como el sueco Erik Jennische, director para América Latina de la organización Civil Rights Defender, -estrechamente vinculado a contrarrevolucionarios cubanos-, quien fue entrevistado por Diario de Cuba, libelo creado en Estados Unidos para atacar a Cuba, donde declaró: “los países miembros de la UE suelen hacer muy pocas recomendaciones o muy imprecisas en relación a Cuba”.

El meollo del asunto es que pretenden que la Unión Europea reconozca a una falsa sociedad civil independiente cubana, creada, instruida y financiada por Estados Unidos, a pesar de que los mismos yanquis plantean en sus documentos oficiales: “vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie”. “El movimiento disidente está seriamente penetrado por la Seguridad del Estado”. “Su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno”.

Por tanto, es imposible que parlamentarios serios e inteligentes no se percaten de esas apreciaciones y rechacen perder su tiempo en hacerle el juego a los Estados Unidos, en su obstinación contra La Habana y Caracas.

Los señores Engström y Jennische, deberían mirar más a Francia, España y otros países de la Unión Europea, donde se violan de forma sistemática los derechos humanos, mantienen políticas xenofóbicas, altos impuestos, salarios bajos, desempleo y graves problemas con los inmigrantes, antes de seguir los dictados de los yanquis para que acusen a países latinoamericanos que está fuera de su contexto regional.

Esas actitudes nos hacen recordar a José Martí cuando afirmó:

“Nada lastima tanto como un ser servil, parece que mancha, parece que hace constantemente daño, pero la dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena”.

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Estados unidos utiliza sus peones contra Venezuela.


Por Arthur González.

Como si fuera una vuelta atrás en el tiempo, Estados Unidos aplica contra Venezuela las mismas políticas ejecutadas contra la Revolución cubana, en los primeros años del 60 del pasado siglo. Actualmente, al no encontrar la forma de derrotar al presidente Nicolás Maduro, dirigen a un grupo de países para intentar cercarlo.

Hace solo días, el actual canciller chileno, Roberto Ampuero, siguiendo los dictados de Washington, hizo declaraciones en las que calificó la situación en Venezuela como una “tragedia”, algo que forma parte de la campaña mediática creada para deformar la realidad y satanizar a Maduro.

Ese personaje, quien fuera militante comunista y se pasó de la noche a la mañana a la ultraderecha, tal y como hizo el secretario general de la OEA, Luis Almagro, intenta lograr consenso para que los países latinoamericanos rompan relaciones con Venezuela, copiando las acciones desarrolladas en 1962 contra Cuba, cuando Estados Unidos presionó fuertemente para que los integrantes de la OEA, rompieran relaciones y la expulsaran de esa organización regional, dirigida totalmente por el Departamento de Estado yanqui.

Al releer documentos del gobierno de Estados Unidos de esa época, ya desclasificados, se puede apreciar lo que le hicieron a Cuba, al afirmar:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; . Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano (similar a la de EE.UU. para Rusia, de 1919-20), como un medio para lograr la simpatía del pueblo cubano, sin tener que reconocer al gobierno comunista. La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

El resultado obtenido fue el que Estados Unidos diseñó, excepto México que decidió no romper relaciones con la Isla, en un aparente acto de rebeldía contra el imperio yanqui.

Tristemente, hace algunos años documentos desclasificados permitieron conocer que, en verdad, todo fue un acto de sumisión del presidente mexicano Adolfo López Mateo, quien decidió colaborar en secreto con el gobierno de los Estados Unidos.

Contra Venezuela despliegan campañas de prensa muy negativas, idénticas a las fabricadas contra Cuba; estimulan la emigración, igual lo que hacen contra la Revolución cubana cuando aceptaron a asesinos, torturadores y ladrones del gobierno del dictador Fulgencio Batista, otorgándoles estatus de “refugiados políticos”, además de estimular las salidas ilegales que obligaron al presidente Lyndon Johnson, a firmar la llamada Ley de Ajuste Cubano en 1966.

Los actos callejeros, acciones terroristas y la creación de la oposición contrarrevolucionaria, también la copiaron de los planes anticubanos, pero ahora Estados Unidos cuenta, además de la CIA, con las organizaciones USAID y NED, encargadas de desarrollar programas subversivos más sofisticados, respaldados con presupuestos millonarios que aprueba el Congreso yanqui.

Al no poder derrocar en las urnas a Maduro y demás dirigentes que alcanzaron posiciones en la mayoría de los estados del país, ni consolidar una oposición respaldada por el pueblo venezolano, y ante la posibilidad casi segura de una nueva victoria electoral en el próximo año, cocinan una conjura para intentar nuevamente sacar del poder a ese presidente, elegido democráticamente.

Cuando surgen dirigentes políticos que no son del agrado de Washington, de inmediato germinan campañas de prensa y acciones de todo tipo para destituirlo. Ejemplos sobran en América Latina y los casos más recientes son los de Honduras, Paraguay y Brasil.

¿Por qué no se hizo lo mismo contra el golpe militar en Honduras, cuando sacaron al presidente de su residencia en ropa de dormir y lo trasladaron a la fuerza a México?

Estados Unidos organizó, financió y apoyó ese acto antidemocrático y violador de los derechos humanos. Congresistas yanquis de origen cubano viajaron a Tegucigalpa para respaldar a los golpistas.

En Paraguay suavizaron la acción con un golpe generado en el Congreso y aceptaron gustosamente su resultado.

A ningún país donde se violan constantemente los derechos humanos, como México, Guatemala, Honduras, Argentina y Chile, se le aplican medidas de guerra económica y financiera como hacen contra Cuba y Venezuela, con el objetivo de que el pueblo se canse de la carencia de productos de primera necesidad, pierda fe en el futuro de su proceso revolucionario, y caiga finalmente en brazos de los yanquis.

Contra Venezuela se ha sumado la Unión Europea, evidentemente presionada por su aliado más fuerte, Estados Unidos, ayudando a mantener parte de la guerra económica y financiera impuesta por los yanquis.

Lo contrario se ve ahora con lo sucedido en Francia, donde las revueltas callejeras han sido más grandes y violentas que las pagadas por la CIA en Venezuela. Sin embargo, no hay declaraciones del Departamento de Estado yanqui contra el presidente francés, ni campañas mediáticas exigiendo su destitución. El Parlamento Europeo no respalda ni premia a los líderes obreros que se exponen a las balas y gases lacrimógenos de los órganos represivos franceses.

El canciller chileno tampoco ha condenado la represión de la policía francesa, ni propone medidas sancionadoras, porque desde Washington no se lo han ordenado.

Emmanuel Macron no tiene apoyo en Francia, dirige con un 19 % de aceptación, muy diferente al respaldo que obtuvo Maduro en las elecciones, pero contra Macron no existen sanciones, al final es un político neoliberal que no toma medidas a favor del pueblo.

Exacto fue José Martí cuando escribió:

“La vergüenza se ha de poner de moda y fuera de moda la desvergüenza”.

Eurodiputada al servicio de Estados Unidos.


Por Arthur González

Beatriz Becerra, eurodiputada española, siguiendo los dictados de Washington y de la mafia terrorista de Miami, reclamó a la Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, que garantice los derechos humanos de las “Damas” de Blanco y otros asalariados de los yanquis en Cuba.

Becerra ocupa el cargo de vicepresidenta de la subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo y criticó al presidente español, Pedro Sánchez, por no reunirse con los contrarrevolucionarios fabricados por los yanquis, durante su reciente visita a La Habana, como si todo el mundo no conociera que esos carecen de representatividad en el pueblo cubano y son financiados con dólares estadounidenses.

¿No sabrá la eurodiputada la baja catadura moral de Berta Soler, la que apareció recientemente en Facebook, prodigando palabras obscenas al conocer que su esposo le era infiel?

La visita a Cuba del presidente español fue para tratar temas importantes en las relaciones entre los dos países y no para perder su tiempo con personas que no son respaldadas por el pueblo, ni tienen peso alguno en la política nacional cubana.

¿Por qué la Sra. Becerra no lee lo escrito por el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en la Habana, en un informe secreto enviado al Departamento de Estado y a la CIA? De hacerlo comprendería las razones por las que el presidente español no les hizo el menor caso.

Para que conozca, basta citar algunas líneas de ese documento, donde afirma:

El gobierno de Cuba parece haber consolidado una posición de indiscutible autoridad a lo interno, vale la pena preguntarse qué hace la oposición política cubana y qué papel puede desempeñar en el futuro”.

“Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición, no es probable que el movimiento disidente pueda reemplazar al gobierno cubano”. […] “Los disidentes o sus agendas son prácticamente desconocidas”. […] “Dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día, de los principales organizadores y sus seguidores

Suficiente argumento del representante del gobierno yanqui para que el presidente de España, se concentrara en conversar con los que realmente tienen las riendas del país, y el respaldo mayoritario de los cubanos.

Los premios otorgados a las llamadas “Damas” de Blanco, fueron indicados por los Estados Unidos, con el fin de continuar sus campañas mediáticas contra la Revolución cubana. Antes de que el Parlamento Europeo reconozca esa fabricada “oposición”, es el pueblo de Cuba quien tiene que reconocerla, algo bien lejos de la realidad que el mismo diplomático afirma en su informe secreto.

Estados Unidos nunca estuvo de acuerdo con el liderazgo de Fidel Castro, por eso ordenó asesinarlo en múltiples oportunidades sin lograrlo, hechos que constituyen un delito por el cual nunca ha sido condenado por el Parlamento Europeo, a pesar de violar todos los preceptos legales y humanos.

Estados Unidos es el mayor y permanente violador de los derechos de la humanidad, con sus guerras imperiales para apoderarse de los recursos naturales de otros países, esgrimiendo falsos pretextos apoyados por los gobiernos europeos, como las guerras de Afganistán, Irak, Libia, Siria y otras similares.

¿Por qué la eurodiputada española, tan “preocupada” por los derechos humanos en Cuba y Venezuela, no se pronuncia con similar agresividad ante las violaciones cometidas por Israel, en Honduras, en Chile con el asesinato a Santiago Maldonado y otros miembros del pueblo Mapuche, por el asesinato de los líderes sociales en Colombia, la violencia criminal de México, donde aún no hay responsables de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, el hambre y la miseria de los centroamericanos que se ven obligados a emigrar en busca de una vida mejor?

Seguramente Washington no le paga para condenar esas verdaderas violaciones de los derechos humanos de cientos de millones de personas, solo le envían dinero para su accionar contra la Revolución cubana y Venezuela.

Se conoce que la CIA trabaja a los miembros del Parlamento Europeo y las presiones descarnadas que ejerce la embajada yanqui para que aprueben resoluciones contra Cuba.

Siguiendo un guion pre establecido, los europarlamentarios pro yanquis muestran “gran preocupación” por el nuevo proyecto de Constitución cubana y del referendo previsto para febrero de 2019, algo que no tiene antecedentes en Europa, ni America Latina, proceso que confirma la verdadera democracia que tanto molesta a la Casa Blanca y a la mafia anticubana

¿Acaso la eurodiputada Beatriz Becerra, nunca conoció de la batalla jurídica y negociaciones, durante los últimos cinco años, de los trabajadores de Coca Cola de la fábrica de Fuenlabrada, en Madrid, por las medidas tomadas por esa transnacional norteamericana que afectó a mil 250 trabajadores, de los que 750 serían despedidos y prejubilados?

¿La española Beatriz Becerra no siente preocupación por lo ocurrido en estos días con una coterránea convaleciente, tras un parto complicado por cesárea, la cual fue desalojada violentamente de su vivienda en Madrid el 28 de noviembre 2018, junto a su hijo recién nacido y sus otros dos hijos de dos y cuatro años, al no tener dinero para pagar el alquiler?

¿Esos no son hechos de verdadera violación de los derechos humanos en su propio país, por el que sí debería preocuparse?

¿Por qué la Becerra no propone una condena por lo acontecido en Argentina desde que asumió la presidencia Mauricio Macri, en franca violación de los derechos humanos de millones de argentinos que protestan a diario? ¿Habrá visto ella a familias argentinas enteras refugiadas en las escalinatas de ministerios públicos, empresas privadas y aceras en las calles más céntricas de Buenos Aires, por la pérdida de sus empleos y no poder pagar la renta de sus casas?

La actitud asumida por la eurodiputada española no deja lugar a dudas, es simplemente una marioneta pagada por los Estados Unidos para hacer cumplir su política contra Cuba.

José Martí no se equivocó cuando definió a personas como ella:

“El lacayo muda de amo y se alquila al señor de más lujo y poder”

EE.UU. acusa a Cuba de violar los derechos humanos, pero ignora lo que realmente sucede en otros países


Por Arthur González.

La guerra mediática diseñada por Estados Unidos contra Cuba desde 1959, intenta satanizar a la Revolución por el simple hecho de no haberse subordinado a los intereses políticos y económicos yanquis.

Por esa razón, el mismo año del triunfo del ejército rebelde encabezado por Fidel Castro, desarrollaron una feroz campaña sobre los juicios y las condenas a pena de muerte de los asesinos y torturadores del gobierno del dictador Fulgencio Batista, contra quien jamás se publicaron noticias por los cientos de muertos que aparecían a diario en calles y carreteras cubanas, por el simple hecho de estar contra el gobierno que tomó el poder mediante un golpe de estado militar.

Durante 58 años han continuado con sus acusaciones a Cuba por supuestas violaciones de los derechos humanos, a pesar de ser uno de los países que más hace por los seres humanos, al brindarle atención médica totalmente gratuita, lo que redunda en los altos indicies de longevidad y las bajas tasas de mortalidad infantil en el primer año de vida.

A esto se unen la educación plena sin costo alguno, el derecho a  la cultura, la seguridad de cada ciudadano, la práctica deportiva, la igualdad de la mujer con el hombre, las leyes de protección sobre la maternidad, los derechos de todos sin importar el color de la piel, el sexo, la preferencia sexual, las creencias religiosas y la procedencia social.

Estados Unidos no considera esos derechos humanos pues ellos cumplen poco con tales parámetros y politizan a su antojo el tema.

Sin embargo, países como México, Honduras o Guatemala, por citar algunos ejemplos, tienen altos índices de torturas, asesinatos, desaparecidos y secuestrados, y no son acusados por Estados Unidos, solo por tener un sistema político al gusto de la Casa Blanca.

México jamás ha sido incluido en listas facturadas en Estados Unidos, como violador total de los derechos humanos más elementales. Allí se puede asesinar, desaparecer o secuestrar a miles de personas que los yanquis ni se molestan en llamar la atención de lo que sufre la ciudadanía. Para esos hechos no hay campañas que reclamen apoyo internacional ni el Parlamento Europeo otorga premios a las organizaciones populares que luchan contra esos males.

Solo en los últimos 5 años, 10 mil mujeres mexicanas han sido asesinadas y la prensa oficialista yanqui ni lo menciona, algo que no se comporta igual con Cuba, pues si detiene a una de las llamadas “damas” de blanco, pagadas con dinero de Estados Unidos para ejecutar provocaciones en la vía publica, todas las agencias de prensa y hasta el Departamento de Estado, forman una alharaca sin justificación alguna.

La violencia contra las mexicanas no es considerada como violaciones de los derechos humanos, ni Washington se preocupa por esos casos, a pesar de que cada día son asesinadas entre 6 y 7 mujeres, sin contar los casos de hombres donde las cifras son muy elevadas.

De enero de 2012 a junio de 2016 fueron asesinadas en forma violenta en todo México, 9 mil 581 mujeres, pero sólo 1 mil 887 de esos crímenes, el 19 %, fueron tipificados como feminicidios.

Informes oficiales aseguran que 7 mil 694 mujeres fueron asesinadas a balazos, descuartizadas, violadas, asfixiadas o golpeadas hasta morir, pero esos hechos tampoco tienen repercusión en Estados Unidos, España o en el propio Parlamento Europeo.

En Cuba jamás suceden hechos similares, pero la guerra mediática es permanente, con el fin de hacerle creer al mundo que es el país más terrible en materia de derechos humanos.

Los países del llamado triángulo norte de Centroamérica (Honduras, El Salvador y Guatemala), son calificados por la organización Small Arms Survey, entre los 12 países más peligrosos del mundo, pero ninguno está sancionado por Estados Unidos por violar los derechos a la vida, especialmente de sus mujeres.

El presidente Enrique Peña Nieto es recibido en la Casa Blanca y en el Palacio Real de Madrid, sin que se le hagan reclamos al cese de la violencia contra las mujeres y las violaciones a los derechos humanos, entre ellos los asesinatos a periodistas, a pesar de que solo en los últimos cuatro años se contabiliza la alarmante cifra de 6 mil 235 secuestros de personas, sin un accionar efectivo de los órganos policiales muchas veces implicados en esos casos, debido al alto índice de corrupción existente en todas las esferas gubernamentales.

Así de simple son las diferencias en el tratamiento a Cuba, como castigo por haber decidido mantener su soberanía nacional e independencia de los Estados Unidos y por esos motivos en los planes de acción encubierta, aprobados por los presidentes Eisenhower y Kennedy en 1960 y 1962 se afirma:

“El objetivo de estos programas es provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos”.

Esa es la doble moral de quien se adjudica el derecho de juzgar y sancionar a los que no se sometan a sus dictados, pero el pueblo cubano no acepta volver al pasado oprobioso en que vivió por 58 años y resiste estoicamente esos embates, porque como dijo José Martí:

“La libertad cuesta cara y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio”.

El reto de Rosa María Payá Acevedo


Por Arthur González

Rosa María Paya Acevedo, hija del contrarrevolucionario Oswaldo Paya Sardiñas, al conocer un reportaje de la TV cubana donde desenmascaran su accionar financiado por Estados Unidos contra el gobierno de la Isla, escribió un twitter:

“reto al gobierno cubano a que me conceda cinco minutos del noticiero estelar para exponer mis consideraciones”.

Realmente cinco minutos no le servirían para explicarle a los cubanos, de que argumentos se valió para ser beneficiada por el cónsul estadounidense en la Habana, con un visado del programa de refugiados políticos para ella, su madre y dos hermanos, a pesar de que ninguno era miembro de los grupos denominados “disidentes”.

Se conoce que los yanquis se lo otorgaron si a cambio iniciaba una campaña propagandística para acusar al gobierno de Cuba, de ser responsable de la muerte de su padre, algo que no pudo probar ante a los tribunales de España, quedando totalmente desacreditada.

El único responsable del suceso, condenado por homicidio y reconocido por el gobierno de España, es Ángel Carromero miembro de la juventud del Partido Popular Español, enviado a la Isla por Esperanza Aguirre para repartir dinero entre los contrarrevolucionarios cubanos. Carromero estaba privado de su licencia de conducción española, por tener múltiples multas por exceso de velocidad, algo divulgado en las páginas oficiales de España.

En cinco minutos en la TV, Rosa María no conseguirá argumentar cómo si los yanquis le otorgaron ese tipo de visado solo para perseguidos políticos, ella entra y sale de Cuba sin ser molestada por sus autoridades.

Tampoco podrá decir en tan breve espacio de tiempo, las razones por las que pudo culminar una carrera universitaria bajo el sistema educacional gratuito facilitado por el comunismo cubano, sin padecer represiones, al igual que sus dos hermanos.

Menos aún tendría tiempo para dilucidar porque no participó en ninguna actividad opositora estando vivo su padre, ni las razones por las cuales él siendo un “disidente”, siempre trabajó para el régimen comunista, a pesar de ser fuertemente criticado y rechazado por el resto de los “opositores” asalariados de Estados Unidos.

Sería muy poco el lapso de tiempo para que Rosa María hablase de como disfrutaba anualmente de vacaciones en costosas instalaciones turísticas en Varadero, el mejor balneario cubano, junto a sus padres y hermanos, si realmente con el salario que percibía su padre en el Ministerio de Salud Pública cubano, no era suficiente para tales gastos.

En cinco minutos, Rosa María Payá no pudiera dilucidar de dónde salen los cientos de miles de dólares para costear sus viajes a Europa y países de Latinoamérica, entre ellos los boletos de avión, hoteles, comidas y transporte para sus desplazamientos internos, o los de su madre Ofelia Acevedo para sus visitas turísticas por París, Madrid y otras ciudades europeas.

Tan breve tiempo resultarán insuficientes para argumentar quién le sufraga la renta de la oficina que posee en Miami, el salario de sus empleados allá y en Cuba, como el de su “representante” en el Centro Loyola ubicado en la iglesia del Sagrado Corazón, en la Habana.

Menos aún para responderle al “disidente” Guillermo-El Coco-Fariñas, quien la acusa de mentirosa por las supuestas firmas que dice haber recolectado para solicitar nuevas leyes en Cuba, país en el que no reside, pues vive en Estados Unidos disfrutando de las ventajas económicas de ser una “perseguida política”

 

 

 

De qué manera podría exponer en cinco minutos, cómo llegó a estrechar relaciones con el senador Marco Rubio, quien la llevó a sesiones del Congreso, y a otros Representantes, entre ellos Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, o quiénes le facilitaron ser recibida por el expresidente español José María Aznar, el de Chile, y por algunos funcionarios del Parlamento europeo, cuando ella no representa ninguna fuerza política, ni tiene aval para ese tipo de tratamiento, a no ser por las presiones de las embajadas de Estados Unidos, entiéndase oficiales de la CIA bajo el ropaje diplomático.

Para dar respuesta a cada interrogante sobre su actuación, se necesitan muchos programas de televisión, si es que alguno tuviera la audiencia suficiente para no malgastar dinero en alguien sin atractivos para el pueblo cubano, buen conocedor de cuáles son los asalariados de Estados Unidos vinculados estrechamente a la mafia terrorista radicada en Miami.

Realmente el verdadero reto sería para la propia Rosa María, al no contar con argumentos valederos para sus burdas campañas de propaganda contra la Revolución. Su salud y nivel escolar se lo debe por entero a ese régimen comunista que ahora critica, como una forma de vida para disfrutar del favor y de los dólares que le pagan los yanquis.

Triste el papel escogido por Rosa María como oficio, pues se sabe que Roma paga a los traidores, pero los desprecia, y al pasar de los años terminará como otros que dejaron su tierra soñando en ver derrocada la Revolución, lograda con el esfuerzo y sacrificio del pueblo.

No se equivocó José Martí cuando afirmó:

“…es ley que en el hueco del árbol en que se posa el águila anide la serpiente”.

Eurodiputada socialista Elena Valenciano, pide cambios de sistema político en Cuba


Por Arthur González.

Elena Valenciano

Supuestamente la eurodiputada y alta dirigente del Partido Socialista Español, PSOE, Elena Valenciano, es socialista, pero a la vez aboga públicamente para que Cuba abandone su sistema socialista y retorne al capitalismo, ese que nunca solucionó los graves problemas que padeció la Isla bajo la tutela yanqui.

Durante su intervención en los debates del Parlamento Europeo, el pasado 30.05.2017, Valenciano expresó “la necesidad de exigirle a Cuba altos estándares en materia de Derechos Humanos, entre ellos el libre acceso a los medios de comunicación”, y añadió: “la mayoría de los grupos quieren ver cambios en Cuba, es evidente, quieren ver una transformación del sistema político cubano y, sobre     todo, ver una mejora de los cubanos. Es un estándar común a todos, pero no todos quieren seguir el mismo camino”.

Al parecer la eurodiputada no tiene bien definidos que son los Derechos Humanos, pues a diferencia de otros países, en Cuba si algo se cuida con esmero es precisamente a los seres humanos, a pesar de las campañas propagandísticas fabricadas por Estados Unidos, que no se conforma con haber perdido su neo colonia más preciada.

Para los ciudadanos de este mundo el derecho a la salud, la educación, la cultura, el trabajo, ser tratados con igualdad de género, raza, de credos y no ser excluidos por su poder adquisitivo, son derechos humanos.

La Revolución cubana, que tanto odian y difaman los yanquis, se los dio a todos sus hombres y mujeres.

La tergiversación de la situación en Cuba, forma parte de la guerra psicológica diseñada por la CIA desde 1959, a la que se suman aquellos que mantienen vínculos cotidianos con funcionarios ubicados en las embajadas de Estados Unidos.

Todo indica que Elena Valenciano ignora que existen alrededor de 60 Instrumentos Internacionales relativos a los Derechos Humanos, de los cuales Cuba ha ratificado 43 y firmado 2. Sin embargo, Estados Unidos sólo ha ratificado 18.

El sistema político cubano es incluyente, democrático, reconoce y promueve la pluralidad de ideas, garantiza vías para el debate, la participación ciudadana en la generación de consensos y en la toma de decisiones.

Si ella se refiere como “grupos” a una exigua cantidad de personas reclutadas por Estados Unidos para hacer acciones subversivas, sufragadas anualmente con cientos de miles de dólares, orientadas, abastecidas y publicitadas por medios de prensa al servicio de las políticas yanquis, puede cambiar de tema, porque esos asalariados no representan a los 11 millones de cubanos.

La señora Valenciano, que ha luchado tanto por la igualdad de la mujer, debe saber que, gracias al sistema socialista, hoy las cubanas disfrutan de los mismos derechos que los hombres, con equivalencia de derechos para estudiar, trabajar, ocupar altas responsabilidades y percibir similares salarios que los hombres.

Además, tienen derecho a una licencia de maternidad por un año cobrando su salario, más tres meses antes del parto. Por si fuera poco, si no tienen posibilidades para enviar al bebé a un círculo infantil, la ley les permite solicitar un año más de licencia sin sueldo, sin perder su puesto de trabajo.

Hay más. Recientes regulaciones legales le permiten a la madre solicitar que la licencia sea otorgada al padre o a la abuela del niño, si es que ella ocupa una plaza de mucha responsabilidad. Eso solo se ha logrado gracias a ese sistema que la Valenciano aspira a cambiar, pero debería tomar a Cuba como ejemplo para que las españolas alcancen algún día esos estándares socialistas, que sí otorga derechos humanos a sus mujeres.  Sigue leyendo

Viejas mentiras contra Cuba


Por Arthur González

Si en Cuba hubiese un gobierno neoliberal, bajo los principios del capitalismo, Amnistía Internacional, otras organizaciones similares  y ni la misma Elena Larrinaga, miembro del Parlamento europeo y presidenta del fabricado Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), llevarían a cabo las campañas difamatorias contra la Revolución, porque el meollo del tema -que no reconocen- es que no aceptan el socialismo.

Ninguna de esas instituciones ha podido demostrar que en Cuba desaparecen personas como en México, Honduras, Salvador o Guatemala, ni se asesinan a periodistas y menos aún se producen golpizas brutales con el empleo de gases lacrimógenos contra los trabajadores, como si sucede en esos países y hasta en la propia España, donde reside desde que emigró de Cuba la europarlamentaria Larrinaga.elena-larrinaga

En Cuba el pueblo no sale a las calles a exigir trabajo, mejoras en la salud o la educación, como sucede a diario en muchos países del mundo. Sin embargo, la contienda diseñada para engañar sobre falsas represiones e inventadas detenciones arbitrarias, se mantiene en titulares de periódicos y sitios digitales.

Así ha sucedido con el caso del asalariado de Miami, Danilo Maldonado, auto apodado “El Sexto”, seudo artista que no puede mostrar obra alguna, ni jamás ha realizado una exposición personal o colectiva, pero por sumarse a los elementos financiados por Washington en sus ataques contra la Revolución, le han construido una imagen publicitaria debido a su acción de pintar en la piel de un puerco, frases ofensivas contra el Presidente Raúl Castro, y sus burlas contra el líder Fidel Castro, mientras el pueblo le rendía tributo por su muerte.

Realmente causa lástima ver a personas educadas e inteligentes, vinculadas a elementos que, de ser ciudadanos de otro país, jamás los dejarían acercársele por carecer de educación y prestigio, pero al ser “opositores” cubanos financiados por Estados Unidos, hasta posan para fotos, sin tomar en consideración los antecedentes penales o del consumo de cocaína.

Para hablar de derechos humanos la europarlamentaria debería saber que, en Cuba desde 1959, se les dieron derechos a todos los cubanos por igual, sin distinción de raza o posición económica, siendo una de las causas por la cual su familia salió del país.

Elena parece haber perdido la memoria, unido al odio personal que le nublan el entendimiento, pero vale la pena recordarle que Cuba es el único país de Latinoamérica que cuenta con el 99 % de su pueblo alfabetizado, donde el acceso a la educación es totalmente gratuito hasta la universidad y eso es derecho humano básico que pocos tienen en el mundo.

Es el lugar donde los servicios de Salud no se pagan, incluidos los trasplantes de riñón, corazón-pulmón o hígado, algo que los españoles no disfrutan, y eso si es un derecho humano.

La señora Larrinaga debe tener presente que, en la Cuba de 1958, donde su familia poseía negocios textiles, existía una tiranía apoyada por Estados Unidos que asesinaba a todo el que tuviera ideas libertarias; se torturaban a diario cientos de jóvenes para que declararan sus actividades revolucionarias o denunciaran a sus compañeros y eso si eran violaciones a los derechos humanos, algo que ella y sus aliados nunca mencionan.

En los campos de Cuba, los campesinos vivían en bohíos hechos con tablas y hojas de palma, pisos de tierra, sin luz eléctrica, ni servicios de salud, educación, cultura, deporte, y ausentes de un acre de tierra para cultivarla. Ese panorama cambió gracias al socialismo que ella odia.

Pudiera Elena Larrinaga y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, exponer qué derechos civiles tenía el pueblo cubano durante la tiranía del dictador Fulgencio Batista, quien llegó al poder mediante un golpe de estado militar y auto ascendido de sargento a General. Sigue leyendo