Carnavales en Bruselas y Oslo.


Por Arthur González.

A los enemigos de Cuba parece que 60 años de mentiras, manipulaciones mediáticas y el gasto de millones de dólares no es suficiente y continúan dilapidándolo, pero sin conseguir el sueño de conformar una Isla infernal.

El nuevo carnaval, repleto de máscaras y payasos, se conformó el 18 de febrero 2020 en Bruselas, Bélgica, durante el debate en la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo. El otro lo celebraron el mismo día, también con la participación elementos contrarrevolucionarios financiados por Estados Unidos, en Oslo, Noruega, en la llamada Cumbre de Ginebra por los Derechos Humanos y la Democracia, Freedom Fórum.

En Bélgica estuvo al frente del show la española Elena Larrinaga, quien recibe un fuerte financiamiento de la NED y la USAID, (CIA) para llevar a cabo acciones de prensa contra Cuba, a través del subvencionado y farsante Observatorio Cubano de Derechos Humanos, nada menos que con sede en Madrid, España.

Larrinaga sin encomiendas del verdadero pueblo cubano, habló a nombre de la fabricada “oposición cubana”, entiéndase contrarrevolución made in USA, de la idílica “Red Femenina de Cuba”, la cual no tiene validez alguna por no representar a las mujeres cubanas que se enfrentan diariamente a las penurias causadas por la guerra económica, comercial y financiera impuesta por Estados Unidos para quebrar la voluntad popular, desde hace 60 años.

¿Quién del valeroso y estoico pueblo cubano le ha solicitado a esa mercenaria española que hable en su nombre y mienta sobre una realidad que ella no vive?

Antes de hablar mal de Cuba debería interesarse por la situación que padecen los españoles, especialmente de los jóvenes que no tienen muchas oportunidades de empleo y desarrollo futuro.

¿Por qué si es tan “preocupada por los derechos humanos, no acusa al gobierno chileno de asesinar y atacar a miles de jóvenes, que muchos de ellos han perdido un ojo por los disparos de los carabineros?

¿Y que ha dicho esa asalariada por la violación de los derechos humanos de los cientos de líderes sociales colombianos que son asesinados a diario, sin que ninguna de las organizaciones construidas por Estados Unidos, hayan condenado esos crímenes?

¿Dónde está la preocupación de Elena Larrinaga, que se tragó la lengua ante las violaciones cometidas contra el pueblo boliviano durante y después del golpe militar que pisoteó la democracia constitucional en Bolivia, para imponer por la fuerza y con el apoyo total de la CIA, al actual gobierno al servicio de Estados Unidos?

¿Qué voz levantó la súbdita española, que tanto habla de las mujeres cubanas, para defender a las mujeres argentinas durante el gobierno de Mauricio Macri, que las lanzó a las calles con sus hijos y demás familiares, a dormir en los portales sin trabajo ni seguridad pública?

Hay que ser muy cínico para criticar los derechos sociales de la Cuba socialista, donde todos los niños, adolescentes y jóvenes estudian de forma gratuita, desde el prescolar hasta la universidad, al igual que reciben la atención médica, incluidos los tratamientos contra el cáncer, los trasplantes de órganos, las 13 vacunas desde que nacen, sin distinción de raza, estatus social, creencias políticas o religiosas.

¿Sabrá ella que, en Estados Unidos, los “campeones” de los derechos humanos, hay más de 42 millones de pobres y el triple de estadounidenses que no tienen dinero para pagar un seguro médico?

¿Será sorda y ciega la añeja española que ahora pretende en erigirse en defensora de los cubanos?

Por esas y mil razones más, el Parlamento Europeo no condena el sistema cubano, porque en Honduras, Guatemala, Colombia, Argentina, Brasil, Salvador, Panamá, Haití y muchos países de la región, no logran niveles de vida, seguridad, salud, escolaridad, cultura, igualdad y derecho de las mujeres como los alcanzados por Cuba después de 1959.

Una simple visión del campesinado cubano antes de 1959 y la actual, bastan para conocer los cambios radicales logrados con la Revolución, algo que tampoco mencionó en Oslo, la asalariada cubana Laritza Diversent, denominada directora de Cubalex, otro engendro creado y financiado con la pantalla de la NED y la USAID, según consta en su sitio en la Web.

¿Quién les paga los viajes a esas reuniones, los hoteles, la alimentación y el transporte desde Madrid y La Habana?

Adivinaron. Los yanquis que intentan presionar a la Unión Europea para que suspenda el Acuerdo de Diálogo y Cooperación entre La Habana y Bruselas, por considerarlo “muy flojo”, cuando es público y notorio que la actual administración de Donald Trump pretende suspenderlo y cortar la cooperación económica, como expresara recientemente Steven Mnuchin, secretario del Tesoro:

“Las nuevas sanciones impuestas a Cuba por Estados Unidos, incluyen medidas para evitar que Cuba tenga acceso a divisas”.

Esa criminal e inhumana política si viola los derechos de once millones de cubanos, que se ven obligados a resistir la escasez de alimentos, medicinas, insumos para la industrial, el gas licuado para cocinar, el petróleo para el transporte y la generación de electricidad unido a otras que hacen la vida del pueblo bien difícil, con la trasnochada ilusión que culpen al socialismo, cuando todos conocer perfectamente la política de guerra, comercial y financiera diseñada por la CIA desde los años iniciales de la Revolución, según consta en sus documentos desclasificados.

Todos esos planes están archivados en la biblioteca Kennedy, Archivos de Seguridad Nacional, Serie de reuniones y memorandos, Grupo Especial Ampliado, Operación Mongoose, 7/62 y en el Volumen X, Foreign Relations, Cuba 1961-1962 páginas 857-862.

El criterio espurio de Elena Larrinaga sobre las mujeres cubanas, basta para conformarle un expediente judicial por acusación falsa, al que se le puede sumar el invento mal sano de las supuestas “detenciones arbitrarias”, y tendría que presentar ante el tribunal las pruebas reales, no la propaganda que hacen quienes reciben sumas cuantiosas de una potencia extranjera, empeñada en destruir un proceso revolucionario que permitió que Cuba sea hoy una potencia médica, biotecnológica, académica, cultural y deportiva, siempre acompañadas de sus mujeres, como jamás ocurrió durante los 58 años que estuvo atada a los Estados Unidos.

Esos son los vende patrias al servicio del amo imperial y por lo que expresó José Martí:

“La dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena”.

¿Qué se esconde detrás de Rosa María Paya?


Por Arthur González.

Desde que Rosa María Paya Acevedo, hija del contrarrevolucionario Oswaldo Paya Sardiñas, contactó con “diplomáticos” yanquis en La Habana, para aquellos buscadores de líderes juveniles cubanos de la CIA, fue como encontrar la combinación de una caja fuerte rellena de dólares, pues notoria es la ausencia de jóvenes que acepten trabajar para organizaciones creadas por los norteamericanos, en su intento por socavar a la Revolución socialista.

De inmediato, los “diplomáticos” informaron a Washington la aceptación de Rosa María de comenzar una campaña contra el gobierno cubano, responsabilizándolo con la muerte de su padre, a cambio de obtener una visa de refugiados políticos para ella, sus dos hermanos y la madre.

Al llegar a Miami fue recibida por Senadores y Congresistas de la mafia anticubana, quienes, junto a especialistas de la CIA en subversión política, la instruyeron en cómo actuar, qué decir y los países que visitaría para iniciar la fabricada cruzada acusatoria contra Cuba.

Al igual que hicieron con Yoani Sánchez, Rosa María fue recibida por miembros del Parlamento Europeo, ex presidentes y senadores latinoamericanos, pero al llegar a España para acusar a Cuba fue remitida a las Cortes de Justicia, donde se ventilaban esos temas.

Ahí mismo se acabó la farsa montada por los yanquis, pues el fallo fue en su contra, ante ausencia de pruebas legales para desmentir al tribunal cubano que juzgó al verdadero responsable del accidente automovilístico, en el cual resultaron muertos su padre y otro contrarrevolucionario que lo acompañaba repartiendo el dinero enviado por Esperanza Aguirre, del Partido Popular, para ejecutar acciones provocativas contra la Revolución.

No obstante, ese revés, los yanquis carentes de líderes jóvenes se aferran a Rosa María para intentar demostrar que sí existen, aunque ella es residente en Estados Unidos y carece de historial contrarrevolucionario en la Isla.

Ese es el motivo por el cual siguen promoviéndola con apoyo de los medios de prensa a su servicio y ejemplo de ello fue el reconocimiento a nombre del condado de Miami-Dade, de Florida, otorgado el 18.06.2019 por el Comisionado de Miami, Esteban Bovo, quien la considera “defensora de la libertad, la democracia y los derechos humanos universales, ser la voz para las personas de Cuba que buscan la libertad y que son oprimidas diariamente bajo el régimen de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel”.

La maquinaria yanqui está en función de propagandizar que es “una líder” contra el gobierno cubano, muestra del desespero que tienen por conformar una oposición entre los jóvenes de la Isla.

El pasado 13 de junio 2019, Rosa María recibió en Ginebra el Premio Morris Abram de Derechos Humanos, la más alta distinción de derechos humanos de Naciones Unidas Watch.

Se sabe que los yanquis son famosos en construir estrellas al mejor estilo de Hollywood, así lo hicieron con Yoani Sánchez, a quien la revista TIME declaró entre las 100 personas más influyentes del mundo, a solo un año de iniciar el blog Generación Y, construido por la CIAAl año siguiente, la revista People la seleccionó entre las 25 personas más prestigiosas de Latinoamérica, algo totalmente fabricado para darla a conocer en el mundo, proyecto que tampoco impactó entre los jóvenes cubanos.

Todos los planes de la CIA, por seducir adeptos en ese sector de la sociedad cubana, han fracasado a pesar de los millonarios presupuestos destinados para tales fines.

Ni el atractivo programa de becas para estudiar en universidades norteamericanas, lanzado en el 2009, ni los que le siguieron en 2015 y 2017, ni siquiera el más reciente en 2019, obtuvieron resultados.

La autorización del presidente Barack Obama, para que Google pudiera estar presente en la Isla, y ejercer influir en los jóvenes cubanos, no dio los frutos soñados, acción que según declaró el propio senador Marco Rubio en 2012, durante un evento de Google Idea, en la Heritage Foundation:

“El objetivo es derrumbar el sistema totalitario cubano, si todos en Cuba tienen libre acceso a Internet, porque seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Esa pretensión data de 1996, cuando la Rand Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, preparó un estudio para el Departamento de Defensa, donde afirma:

“Es nuestro interés ayudar a la apertura y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente, mediante el empleo del enlace de Cuba a Internet, utilizándola para transmitir noticias y análisis balanceados, promover su uso por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

En resumen, hoy solo les queda manipular la imagen de una joven sin aval alguno, ni reconocimiento en Cuba por la gran masa de jóvenes, ni siquiera entre los elementos contrarrevolucionarios, quienes la califican de oportunista y usurpadora de las actividades de su padre.

Al no tener otra alternativa, se aferran a Rosa María Payá Acevedo y continúan pregonando las falsas acusaciones contra el gobierno de Cuba, responsabilizándolo por la muerte de Oswaldo Payá Sardinas, quien dirigió el exiguo grupúsculo respaldado por la Iglesia Católica cubana, Movimiento Cristiano Liberación, algo totalmente carente de pruebas legales.

En su infértil pataleteo, remitieron una carta a Michelle Bachelet, Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, solicitándole   investigar la muerte de Oswaldo Payá y Harold Cepero, pues afirman que “no está aclarada”.

Más de lo mismo para que el tema no se olvide y seguir acusando a Cuba; vieja táctica empleada por la CIA desde 1959 que nunca ha tenido resultados, porque tal y como afirmó José Martí:

“Quien sobre su fama duerme, se despierta desnudo”.

 

Washington mueve sus peones contra Cuba y Venezuela.


Por Arthur González.

Los yanquis desesperados ante la resistencia de los pueblos de Venezuela y Cuba, orienta a sus peones a fin de deformar la realidad y conformar matrices de opinión contra ambos procesos revolucionarios.

Un escenario donde salieron a relucir sus asalariados fue la Subcomisión de Derechos Humanos de la Eurocámara, reunida en la capital belga el pasado 3 de abril de 2019, donde una de las más viejas marionetas de la Estación local de la CIA en dicho conclave, la cubana nacionalizada española, Elena Larrinaga, proclamada representante del grupúsculo contrarrevolucionario Damas de Blanco en la península ibérica, expuso que “la situación en Cuba sigue igual, pese a la aprobación de la nueva Constitución”, la que calificó como una “operación de lavado de cara del régimen”.

Ese mismo concepto lo manejan contra Cuba, el senador yanqui Marco Rubio, miembro de la mafia terrorista anticubana, el ex director de la CIA y actual secretario de Estado, Mike Pompeo, y Elliott Abrams y John Bolton, prueba de las órdenes que recibe la asalariada nacida en La Habana.

Sus posiciones son bien conocidas en ese medio, entre ellas el apoyo que brinda a mercenarios como Guillermo Fariñas, Berta Soler y otros más, fabricados y pagados por Estados Unidos para sus campañas contra Cuba.

Las instrucciones que recibe Elena Larrinaga son precisas: entorpecer todo diálogo de la Unión Europea con la Habana y dificultar la colaboración económica.

Para intentarlo, ella propuso “no darle recursos al Gobierno cubano, porque no cree en los valores de la democracia”, por supuesto al estilo de los imperialistas, pues para ellos democracia es no tener programas sociales para el pueblo, abandonar a su suerte a los que carecen de recursos económicos para pagar seguros médicos, dejar sin viviendas a los que no pueden liquidar sus hipotecas, discriminar a las mujeres y a los negros, permitir la compra de armas de alto poder de fuego que causan la muerte de cientos de jóvenes en las escuelas, no enfrentar el consumo de drogas, estimular una industria pornográfica, incluso con niños y otras más que en Cuba socialista no existen.

Entre otros argumentos sin base alguna, la discípula de los yanquis acusó a Cuba de “haber detenido a 150 jóvenes detenidos que pretendían ingresar ilegalmente en la ilegal Base Naval de Estados Unidos en la provincia de Guantánamo”, según ella, por querer “escapar” de la Isla, acusación ridícula y desconocedora de las leyes internacionales que obligan a Cuba a no permitir la entrada ilegal en ese enclave militar.

El Gobierno cubano tiene que cuidar celosamente su frontera con esa Base yanqui, porque el 13 de marzo 1962 el entonces jefe de la Junta de jefes del Estado Mayor del ejército de Estados Unidos, General L. L. Lemnitzer, propuso al Secretario de Defensa un plan para justificar una invasión a Cuba con las tropas de su país y derrocar a la Revolución.

Entre las medidas de aquel plan estaba: “Organizar una serie de incidentes relacionados con la Base Naval en Guantánamo, de forma tal que diera la apariencia de haber sido realizados por fuerzas cubanas”.

Sin embargo, Larrinaga no hace la menor denuncia de los crímenes que ejecuta Estados Unidos en su frontera con México, entre ellos separar por la fuerza a los padres de sus hijos menores, el encarcelamiento de centenares de centroamericanos que buscan trabajo y huyen de la violencia y el hambre en sus países, por cierto, ninguno con sistema socialista.

Menos aún acusa al Gobierno español y al marroquí, por los abusos y la represión en la frontera con Melilla y Ceuta, donde miles de africanos abandonan sus países capitalistas y son apresados y salvajemente reprimidos.

Siguiendo la línea actual de Washington de arreciar la guerra económica contra el pueblo cubano, Elena Larrinaga, cuestionó fuertemente a las empresas extranjeras que trabajan en Cuba, con los mismos argumentos que emplea Marco Rubio y otros mafiosos de Miami, de que no trabajan por “empoderar al pueblo cubano”.

Para no dejar dudas de la misión que le encomendaron a la activista de la CIA, arremetió contra Venezuela siguiendo la misma cartilla que fabricaron los yanquis, de que “Cuba ha invadido a ese país por su propia supervivencia, ya que la inteligencia cubana controla la seguridad venezolana”.

Otra de las fichas de la CIA en la Subcomisión de Derechos Humanos de la Eurocámara, puestas al descubierto por la desesperación de lograr una condena a Cuba, es la eurodiputada liberal “independiente”, Teresa Giménez Barbat, quien reprodujo el mismo libreto que le entregaron a Larrinaga, apuntando que “Cuba continúa estando como estaba y en la Isla sigue habiendo un problema con el derecho a reunión y la libertad de expresión”.

También arremetió contra la izquierda española y al partido socialista por “tratar de silencia la intervención cubana en Venezuela” y recalcó que ofrece su apoyo al ya desfallecido grupúsculo Damas de Blanco.

Siguiendo el destape de los “amigos” de la embajada yanqui, habló el eurodiputado “socialista” portugués Francisco Assis, quien atacó a Cuba, calificando a su gobierno como “una dictadura”, condenando la inventada “falta de libertad y la miseria”, pero no denunció la guerra económica, comercial y financiera, impuesta por Estados Unidos para matar de hambre a los cubanos.

El diputado portugués debería leer un poco de la historia de Cuba, a fin de no hablar tantas sandeces. Bastaría con estudiarse un memorando de la CIA, ya desclasificado, donde se afirma:

“La actual política de los Estados Unidos respecto a Cuba tiene por objetivo aislarla del hemisferio occidental y del resto del mundo libre, y ejercer la mayor presión posible…para evitar la consolidación y estabilización del régimen Castro-Comunista. […] El programa de Acciones Encubiertas de la CIA ha sido diseñado para apoyar otras medidas gubernamentales, con el fin de incrementar e intensificar las presiones contra Castro […] Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

Estos momentos son interesantes porque se revelan los colaboradores de la CIA y las orientaciones que reciben, quedando en evidencia sus fines, mientras Cuba continua su camino soberana e independiente.

Ante marionetas que estas José Martí expresó:

“La dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena”.

 

Parlamento Europeo, ciego, sordo y mudo.


Por Arthur González.

A partir de las declaraciones de algunos miembros del Parlamento Europeo, los estudios realizados, unido a ciertos acuerdos tomados para condenar a Cuba y a Venezuela de violar los derechos humanos, tal parece que no existe más mundo que esos dos países.

Mientras en México asesinan a periodistas constantemente y los desaparecidos aumentan por días; en Honduras la vida no vale un euro; Colombia extermina con impunidad a los líderes sociales y la vieja y culta Europa ve con dolor como en Francia reprimen salvajemente al pueblo, dejando un saldo de decenas de muertos y cientos de detenidos, los parlamentarios europeos hacen silencio ante esas reales violaciones a los derechos humanos, sin condenarlos ni sancionarlos.

¿Por qué contra México nunca se estableció una posición común europea, cuando la corrupción gubernamental es atroz, le roban el salario a los trabajadores y los carteles de la droga extorsionan asesinan a centenares de personas?

¿Qué motiva el silencio de los europarlamentarios ante la crisis provocada por el gobierno de Macri en Argentina, donde diariamente la sociedad se lanza a las calles a protestar por el hambre, el desempleo y la crisis económica provocada por las políticas neoliberales impuestas por el FMI y el Departamento del Tesoro yanqui?

Esa posición evidencia que tales declaraciones contra Cuba y Venezuela son resultado de las indicaciones que reciben desde Washington, único que puede pagar, presionar y chantajear para que se cumplan sus órdenes al pie de la letra, a fin de crear una matriz de opinión negativa contra esos dos países, por mantener posiciones de soberanía e independencia a sus dictados.

Debería darle vergüenza a esos eurodiputados que se arrodillan ante los yanquis, por no condenar a Israel que asesina y reprime al pueblo palestino, ocupa ilegalmente su territorio y sin embargo no premian a ningún luchador palestino, como hacen con los asalariados que Estados Unidos mantiene en Cuba y Venezuela.

Las presiones del Departamento de Estado yanqui en estos momentos, llegan a tal punto que evidentemente le indicaron a Pär Engström, profesor asociado de Derechos Humanos del Instituto de las Américas del University College de Londres, presentar un estudio sobre la política de la Unión Europea (UE) hacia Venezuela y Cuba, contentivo de un grupo de recomendaciones que incluyen, entre otras, que ese organismo tenga un discurso público más claro, acerca de los derechos humanos en ambos países.

Nada más parecido a las declaraciones de Estados Unidos en ese tema, pues en las conclusiones del estudio indicado por Washington, señala “la importancia de apoyar a las instituciones internacionales de derechos humanos en su trabajo con los dos países, y a diseñar recomendaciones basadas en los pactos y acuerdos internacionales sobre ese asunto”.

Para demostrar que todo es copiado de las declaraciones del Departamento de Estado, el panfleto de Pär Engström, sugiere “aumentar el apoyo a instituciones como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, los relatores especiales de esa organización y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, para facilitar un monitoreo independiente y regular de esa cuestión”.

Estados Unidos está decidido a entorpecer las acciones tomadas por el Parlamento Europeo en su colaboración con Cuba, algo que disgustó sobremanera a la Casa Blanca, de ahí las presiones que ejercen sobre algunas personas que se someten lacayunamente a Washington, como el sueco Erik Jennische, director para América Latina de la organización Civil Rights Defender, -estrechamente vinculado a contrarrevolucionarios cubanos-, quien fue entrevistado por Diario de Cuba, libelo creado en Estados Unidos para atacar a Cuba, donde declaró: “los países miembros de la UE suelen hacer muy pocas recomendaciones o muy imprecisas en relación a Cuba”.

El meollo del asunto es que pretenden que la Unión Europea reconozca a una falsa sociedad civil independiente cubana, creada, instruida y financiada por Estados Unidos, a pesar de que los mismos yanquis plantean en sus documentos oficiales: “vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie”. “El movimiento disidente está seriamente penetrado por la Seguridad del Estado”. “Su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno”.

Por tanto, es imposible que parlamentarios serios e inteligentes no se percaten de esas apreciaciones y rechacen perder su tiempo en hacerle el juego a los Estados Unidos, en su obstinación contra La Habana y Caracas.

Los señores Engström y Jennische, deberían mirar más a Francia, España y otros países de la Unión Europea, donde se violan de forma sistemática los derechos humanos, mantienen políticas xenofóbicas, altos impuestos, salarios bajos, desempleo y graves problemas con los inmigrantes, antes de seguir los dictados de los yanquis para que acusen a países latinoamericanos que está fuera de su contexto regional.

Esas actitudes nos hacen recordar a José Martí cuando afirmó:

“Nada lastima tanto como un ser servil, parece que mancha, parece que hace constantemente daño, pero la dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena”.

Estados unidos utiliza sus peones contra Venezuela.


Por Arthur González.

Como si fuera una vuelta atrás en el tiempo, Estados Unidos aplica contra Venezuela las mismas políticas ejecutadas contra la Revolución cubana, en los primeros años del 60 del pasado siglo. Actualmente, al no encontrar la forma de derrotar al presidente Nicolás Maduro, dirigen a un grupo de países para intentar cercarlo.

Hace solo días, el actual canciller chileno, Roberto Ampuero, siguiendo los dictados de Washington, hizo declaraciones en las que calificó la situación en Venezuela como una “tragedia”, algo que forma parte de la campaña mediática creada para deformar la realidad y satanizar a Maduro.

Ese personaje, quien fuera militante comunista y se pasó de la noche a la mañana a la ultraderecha, tal y como hizo el secretario general de la OEA, Luis Almagro, intenta lograr consenso para que los países latinoamericanos rompan relaciones con Venezuela, copiando las acciones desarrolladas en 1962 contra Cuba, cuando Estados Unidos presionó fuertemente para que los integrantes de la OEA, rompieran relaciones y la expulsaran de esa organización regional, dirigida totalmente por el Departamento de Estado yanqui.

Al releer documentos del gobierno de Estados Unidos de esa época, ya desclasificados, se puede apreciar lo que le hicieron a Cuba, al afirmar:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; . Se está considerando una resolución solidaria, mediante la cual OEA ofrezca alivio directo al angustiado pueblo cubano (similar a la de EE.UU. para Rusia, de 1919-20), como un medio para lograr la simpatía del pueblo cubano, sin tener que reconocer al gobierno comunista. La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

El resultado obtenido fue el que Estados Unidos diseñó, excepto México que decidió no romper relaciones con la Isla, en un aparente acto de rebeldía contra el imperio yanqui.

Tristemente, hace algunos años documentos desclasificados permitieron conocer que, en verdad, todo fue un acto de sumisión del presidente mexicano Adolfo López Mateo, quien decidió colaborar en secreto con el gobierno de los Estados Unidos.

Contra Venezuela despliegan campañas de prensa muy negativas, idénticas a las fabricadas contra Cuba; estimulan la emigración, igual lo que hacen contra la Revolución cubana cuando aceptaron a asesinos, torturadores y ladrones del gobierno del dictador Fulgencio Batista, otorgándoles estatus de “refugiados políticos”, además de estimular las salidas ilegales que obligaron al presidente Lyndon Johnson, a firmar la llamada Ley de Ajuste Cubano en 1966.

Los actos callejeros, acciones terroristas y la creación de la oposición contrarrevolucionaria, también la copiaron de los planes anticubanos, pero ahora Estados Unidos cuenta, además de la CIA, con las organizaciones USAID y NED, encargadas de desarrollar programas subversivos más sofisticados, respaldados con presupuestos millonarios que aprueba el Congreso yanqui.

Al no poder derrocar en las urnas a Maduro y demás dirigentes que alcanzaron posiciones en la mayoría de los estados del país, ni consolidar una oposición respaldada por el pueblo venezolano, y ante la posibilidad casi segura de una nueva victoria electoral en el próximo año, cocinan una conjura para intentar nuevamente sacar del poder a ese presidente, elegido democráticamente.

Cuando surgen dirigentes políticos que no son del agrado de Washington, de inmediato germinan campañas de prensa y acciones de todo tipo para destituirlo. Ejemplos sobran en América Latina y los casos más recientes son los de Honduras, Paraguay y Brasil.

¿Por qué no se hizo lo mismo contra el golpe militar en Honduras, cuando sacaron al presidente de su residencia en ropa de dormir y lo trasladaron a la fuerza a México?

Estados Unidos organizó, financió y apoyó ese acto antidemocrático y violador de los derechos humanos. Congresistas yanquis de origen cubano viajaron a Tegucigalpa para respaldar a los golpistas.

En Paraguay suavizaron la acción con un golpe generado en el Congreso y aceptaron gustosamente su resultado.

A ningún país donde se violan constantemente los derechos humanos, como México, Guatemala, Honduras, Argentina y Chile, se le aplican medidas de guerra económica y financiera como hacen contra Cuba y Venezuela, con el objetivo de que el pueblo se canse de la carencia de productos de primera necesidad, pierda fe en el futuro de su proceso revolucionario, y caiga finalmente en brazos de los yanquis.

Contra Venezuela se ha sumado la Unión Europea, evidentemente presionada por su aliado más fuerte, Estados Unidos, ayudando a mantener parte de la guerra económica y financiera impuesta por los yanquis.

Lo contrario se ve ahora con lo sucedido en Francia, donde las revueltas callejeras han sido más grandes y violentas que las pagadas por la CIA en Venezuela. Sin embargo, no hay declaraciones del Departamento de Estado yanqui contra el presidente francés, ni campañas mediáticas exigiendo su destitución. El Parlamento Europeo no respalda ni premia a los líderes obreros que se exponen a las balas y gases lacrimógenos de los órganos represivos franceses.

El canciller chileno tampoco ha condenado la represión de la policía francesa, ni propone medidas sancionadoras, porque desde Washington no se lo han ordenado.

Emmanuel Macron no tiene apoyo en Francia, dirige con un 19 % de aceptación, muy diferente al respaldo que obtuvo Maduro en las elecciones, pero contra Macron no existen sanciones, al final es un político neoliberal que no toma medidas a favor del pueblo.

Exacto fue José Martí cuando escribió:

“La vergüenza se ha de poner de moda y fuera de moda la desvergüenza”.