La ira del imperio contra Venezuela


Por Arthur González

Se sabía que los yanquis aguardaban los resultados de las elecciones en Venezuela para ejecutar sus represalias diseñadas de antemano, y ante la rotunda victoria de Nicolás Maduro, la ira yanqui se desató.

Ellos no asimilan que la escasez de productos, resultado de su guerra económica, no cambie la forma de pensar de millones de venezolanos. Es el mismo error que comenten con Cuba, porque su terquedad y prepotencia les impide aprender la lección.

Imposible entender como gobiernos que se dicen soberanos, acepten órdenes de la Casa Blanca para seguirles en el no reconocimiento de la realidad venezolana.

Tal parece que el mundo ha regresado a la época medieval, donde los emperadores y reyes ordenaban a diestra y siniestra, y quienes las incumplían eran enviados a la horca.

Cómo a la Unión Europea, que mientras declara que el bloqueo a Cuba debe terminar, a la vez aplaudan la guerra económica que Estados Unidos ejecuta contra Venezuela.

Las represalias anunciadas son despiadadas y reflejan la ausencia de respeto a la democracia y la voluntad del pueblo expresada en las urnas.

Al leerlas se percibe irracionalidad, dirigidas a ahogar la economía, con el sueño de que el pueblo se lance a las calles, sin reconocer que cada acción incrementa el rechazo hacia los yanquis y los responsabiliza con las penurias, porque los venezolanos saben leer, escribir y sacar sus propias conclusiones.

Entre las sanciones están:

Prohibir la venta de deuda y de activos del estado venezolano, como si Estados Unidos fuera el dueño del país.

Prohibirle a los ciudadanos estadounidenses, comprar cualquier tipo de obligación adeudada al gobierno de Venezuela, incluidas las cuentas a pagar, o cualquier otro instrumento convertido en garantía de préstamo.

El propio emperador presidente declaró que las nuevas sanciones buscan “evitar que el régimen de Maduro realice ventas, porque el dinero de esos activos pertenece al pueblo venezolano” y añadió que la prohibición “debería aumentar la presión sobre el régimen de Maduro, limitando su capacidad de obtener liquidez a través de instrumentos emitidos por el gobierno venezolano, la estatal PDVSA y el banco central”.

Ahora se “preocupan” por el pueblo, a la vez que diseñan acciones para matarlos de hambre. Cuando el país era saqueado por empresas yanquis, y los presidentes anteriores, como el corrupto Carlos Andrés Pérez, saqueaban las riquezas del país, nunca hubo sanciones.

Algo similar hicieron con Cuba, mientras Fulgencio Batista asumía el poder mediante un golpe militar, violaba el sistema “democrático” y asesinaba, nunca fue acusado de violar los derechos humanos.

A tales acciones que violan el derecho internacional, arrastraron a varios países de Grupo de Lima, conformado por los más influyentes países de América Latina.

Obligados por el Departamento de Estado, presidentes latinoamericanos se sumaron a las sanciones diseñadas por miembros del Consejo de Seguridad Nacional, entre los que se destacan México, Argentina, Chile, Canadá y Australia, quienes afirmaron que desconocerán los resultados de las elecciones venezolanas.

México, maestro de maestros en temas de robo de elecciones, corrupción generalizada, violación de derechos humanos, asesinato a periodistas, secuestro de personas y eliminación de gobernadores y candidatos presidenciales, declaró no reconocer la legitimidad del proceso electoral en Venezuela, “por no cumplir con los estándares internacionales de un proceso libre, democrático, justo y transparente”, y llamó a su embajadora para consultas

Chile y Argentina también reducirán como protesta, el nivel de sus relaciones diplomáticas con Venezuela y unidos a Canadá, aceptaron adoptar medidas financieras para bloquear operaciones con fondos, tildados de “corrupción, de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo”, algo risible que solo evidencia su servilismo al imperio yanqui.

Vergüenza debería darles al acorralar a un país hermano, por el solo hecho de no someterse a las órdenes de la Casa Blanca, como ellos hacen.

A pesar de las humillaciones que les hace Trump a los mexicanos, expulsándoles de Estados Unidos, llamándolos animales e imponerles el pago por la construcción de un muro entre ambos países,  el gobierno mexicano emitió una alerta al sector financiero y bancario, “sobre el riesgo en el que podrían incurrir si realizan operaciones con el gobierno de Venezuela, cuando no cuenten con el aval de la Asamblea Nacional, incluyendo convenios de pagos y créditos recíprocos por operaciones de comercio exterior, incluidos bienes militares y de seguridad”.

Para demostrar aún más su sumisión, México reducirá al mínimo las actividades culturales y de cooperación bilateral, incluida la militar, y suspenden hasta nuevo aviso las visitas de alto nivel a Venezuela.

Argentina, cumplió al pie de la letra las indicaciones de Washington, y declaró que, ante la falta de legitimidad del proceso electoral venezolano, desconocerá los resultados de las elecciones. El colmo de la manipulación fueron sus argumentos de que, “no existió observación internacional para que pueda ser aceptado como libre, justo, independiente y democrático, pues se excluyó la participación de actores políticos”.

Al parecer para ellos los opositores que se presentaron al proceso electoral, como Henri Falcón, no son suficientes. La orientación de los yanquis era no asistir y mantener alto el abstencionismo, con el objetivo de no darle legitimidad. Maduro obtuvo el 68 % de los votos y su más cercano rival, el ex gobernador Falcón, solo alcanzó el 21,2%.

A partir de la Revolución chavista, Venezuela tiene 58 médicos por cada mil habitantes, en vez de 18 como era antes de 1998. Un millón y medio de analfabetos aprendieron a leer y a escribir, y en el 2005 la UNESCO declaró a Venezuela territorio libre de ese mal.

Hoy más de dos millones de ciudadanos poseen una vivienda entregada por el gobierno, algo impensable para los pobres, esos que de ser el 55,6 % de la población, ahora se redujeron al 10,7 %.

Esta situación es la que Estados Unidos no perdona, por considerarla un mal ejemplo, algo que no puede repetirse.

No en vano José Martí expresó:

“Con los ejemplos sucede que es más fácil censurarlos que seguirlos”

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¿Por qué los yanquis no quieren elecciones en Cuba y Venezuela?


Por Arthur González.

Estados Unidos, antes exigía elecciones en Cuba y Venezuela, pero ahora se oponen a ellas bajo el argumento de que “no son democráticas”.

El motivo es que cuando soñaban con que los “opositores”, pagados con su dinero, iban a ganar, gritaban a los cuatro vientos que ambos países tenían que celebrar procesos electorales.

Ahora, conscientes de que ganarán dirigentes de izquierda, dicen que desconocerán los resultados porque no se ajustan a los parámetros que ellos establecen.

Sin embargo, hacen total silencio ante el fraude en las elecciones de México, donde escamotearon el triunfo al candidato del pueblo Manuel López Obrador; en Honduras violaron todos los preceptos democráticos; en Perú la corrupción llegó al punto extremo de reimponer al presidente acusado de actos de corruptela, quien firmó el indulto de Fujimori, a pesar de los crímenes cometidos.

De Brasil nada dicen, allí la libertad, la democracia y la opinión del pueblo se pisotearon abiertamente, para mantener a un presidente corrupto hasta la medula.

Esa es la democracia representativa que los yanquis pretenden imponerle nuevamente a Cuba y Venezuela, por eso se oponen a los sistemas populares que defienden los verdaderos intereses de sus pueblos.

La actual cruzada mediática desplegada por la prensa oficialista yanqui, unida a las presiones sobre la Unión Europea para que sancione a funcionarios venezolanos, las posiciones asumidas por la desprestigiada OEA, junto al fabricado Grupo de Lima que pretenden oponerlo a la CELAC, intentan deformar la realidad, e imponer una matriz de opinión contraria a los procesos electorales de los dos países, que poseen regímenes sociales mucho más democráticos que el estadounidense.

Venezuela ha impuesto record de elecciones democráticas con 22 en los últimos años, pero no son reconocidas por Washington debido a que la oposición no ha podido derrocar a la Revolución Bolivariana.

Contra Cuba se repite la vieja fórmula de ataques contra la forma en que se postula y eligen los delegados del Poder Popular, y a pesar de eso, soñaron con obtener algunos escaños con el engendro denominado Cuba Decide, que no tiene respaldo ni de los propios grupúsculos contrarrevolucionarios, a pesar del dinero invertido en la “refugiada política” Rosa María Paya Acevedo, residente en Miami.

Esa inventada “perseguida política”, deliró con postular algunos de sus patrocinados, sin lograr un solo candidato.

Otro que engañó y estafó a los que le dieron miles de dólares, es Manuel Cuesta Morua, con su proyecto “Mesa Unida de Acción Democrática”, quien aseguraba disponer de imaginarios 175 candidatos opositores, finalmente no pudo postular a ninguno y con los dólares obtenidos se fue a viajar por el extranjero.

Para tener una idea cierta del desprestigio de esa llamada “oposición” cubana, basta citar el caso de Eliécer Ávila, quien, al regresar de su gira europea en el 2014, donde culminó un curso de adiestramiento impartido por el polaco Lech Walesa, conformó el grupo “Somos +”, no pudiendo agrupar la membresía que le exigían desde Miami y además rechazado por otros “disidentes” que no le permitieron alcanzar representatividad entre la contrarrevolución tradicional.

El resultado fue similar al de otros “opositores”, se aprovechó del apoyo de Estados Unidos para recibir una visa y se acogerá a la Ley de Ajuste. Actualmente reside en Miami con su esposa, la que dio a luz un niño que es ciudadano norteamericano.

Probablemente en lo adelante se dedique a ejercer la ingeniería informática que gratuitamente obtuvo en Cuba, gracias al sistema socialista, que con seguridad le rendirá mejores frutos económicos para sostener cómodamente a su mujer e hijo.

El resto es más de lo mismo, aunque lo nuevo es la adición de Luis Almagro, titular de la OEA, organización que ni pinta ni da color, ni es respetada por nadie por responder a los dictados del Departamento de Estado y la CIA, como demuestran varios documentos desclasificados.

Cacareando lo que le indican los oficiales de la CIA, Almagro hace llamados a desconocer la sucesión de Raúl Castro, después que Estados Unidos se cansó de exigir la salida del gobierno de Fidel y de Raúl, plasmado en la “Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubanas”, de 1996.

Como prueba de su servilismo, le orientaron viajar a Miami para participar en un acto organizado por Rosa María Payá, para continuar la guerra mediática contra Cuba, en una supuesta promoción de un “plebiscito vinculante para que el pueblo cubano decida qué sistema político quiere”.

A dicho bochinche asistió el ex congresista Lincoln Díaz-Balart, miembro de la mafia terrorista, e hijo de uno de los principales testaferros del tirano Fulgencio Batista. Allí Almagro expresó su apoyo al proyecto fabricado para Rosa María Payá, y volvió a recitar el guion escrito por la CIA contra Venezuela, al señalar: “La dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela, es un burdo intento de replicar la experiencia cubana, incluso en la generación de una diáspora para liberar la presión interna”.

Triste papel de vender su alma al que más dinero le aporte.

En un gesto similar al ofrecido a José María Aznar, ex presidente español que logró imponer en 1997 la llamada Posición Común contra Cuba, la zona de Coral Gables, integrada dentro del condado de Miami-Dade, proclamó el 10 de febrero “Día de Luis Almagro”.

Esos son los que quieren retrotraer a Cuba al pasado, aquel en el que politiqueros corruptos se postulaban para alcaldes, concejales y gobernadores, prometían en sus campañas electorales, agua, camino y escuelas, se robaban el escaso presupuesto destinado a un desayuno escolar y nunca dieron empleo a cientos de miles de desocupados que llenaban las calles de la isla.

Aquella situación cambió para siempre con la triunfante Revolución, a la que el imperio no le perdona los niveles de educación, cultura, seguridad social y salud alcanzados por su pueblo.

A darle lecciones de democracia a otros, a los cubanos les basta recordar lo que dijo José Martí:

“Es recia y nauseabunda, una campaña presidencial en los Estados Unidos”.

Los yanquis perdieron la memoria


Por Arthur González.

Al conocer los resultados del operativo policial que capturó a los ex policías terroristas venezolanos al servicio de la CIA, la prensa de Estados Unidos y de sus aliados, tergiversa la información para volver a satanizar al presidente Nicolás Maduro y confundir a la opinión pública.

Estados Unidos, padre y madre del terrorismo internacional creador de la tenebrosa Operación Cóndor, donde los asesinatos y las torturas eran el pan de cada día en Latinoamérica, unido al golpe militar diseñado contra el presidente constitucional Salvador Allende, ahora se oponen a la captura del grupo que robó un helicóptero militar y sustrajo armas de combates para bombardear instituciones gubernamentales venezolanas.

Si ese mismo hecho hubiese ocurrido en Estados Unidos la historia sería contada de otra forma.

Quienes invadieron Irak, bajo la mentira de que poseían armas químicas que no existían y asesinaron a ciudadanos civiles, lo mismo que en Afganistán y Libia, ahora acusan al gobierno venezolano por haber realizado una operación militar para capturar a la pandilla terrorista.

Para confundir y tergiversar la verdad, califican de “asesinato” la muerte del terrorista Oscar Pérez, por considerarlo un “opositor” a sus órdenes. Sin embargo, el asesinato de Muammar el Gadafi, presidente de Libia, fue bien visto por la Casa Blanca, porque ese era el verdadero objetivo con su invasión injustificada en ese país árabe, donde provocaron el caos y la violencia interna.

Estados Unidos es responsable del desorden de la sociedad venezolana, con sus planes subversivos para destruir la revolución bolivariana, la cual no aceptaron desde queHugo Chávez, ganó las primeras elecciones convirtiéndose en un blanco a eliminar.

La guerra económica y psicológica que llevan a cabo contra Venezuela, solo es comparada con la que ejecutan contra Cuba por similares motivos.

El golpe militar efectuado contra Chávez, fue organizado y financiado por Estados Unidos, incluido su secuestro, lo mismo que llevaron a cabo en Honduras contra el presidente Manuel Celaya, trasladándolo hacia México en ropa de dormir, hecho sin precedentes en la historia.

Esas acciones tuvieron el apoyo total de gobiernos europeos y algunos latinoamericanos, que callaron ante actos criminales que pisotearon la llamada “democracia”.

La acción comando de Venezuela para capturar a los terroristas encabezados por Oscar Pérez, es legítima y no es diferente a la organizada por las fuerzas militares yanquis para capturar a Osama Bin Laden, quien según dijeron, fue muerto en el asalto, a pesar de no estar armado, como si lo estaba el grupo venezolano que respondió con alto poder de fuego contra las tropas del ejército constitucional de Venezuela.

¿A quién pretenden engañar los yanquis cuando su hoja de crímenes es amplia e inigualable?

¿Se olvidaron de sus crímenes en Viet Nam, donde lanzaron toneladas de napalm para asesinar a campesinos, mujeres y niños?

Oscar Pérez no es un héroe como quieren hacerle creer a la opinión pública, es un terrorista, pagado con dinero de Estados Unidos, que lanzó bombas contra civiles inocentes en Caracas, lo que pudo constarle la vida a cientos de personas.

El mundo conoce el historial de Estados Unidos y no se le puede engañar fácilmente.

Para esos que salieron a defender al terrorista, como Miguel Otero, editor del diario venezolano El Nacional, exiliado actualmente en España, debería condenar a Estados Unidos por acoger y proteger a Luis Posada Carriles, asesino de 73 pasajeros inocentes que viajaban en el avión de Cubana de Aviación, explotado en pleno vuelo y prófugo de la justicia de Venezuela, del cual no dice ni media palabra.

La campaña que hacen contra Maduro, demuestra de lo que son capaces los yanquis cuando surgen dirigentes políticos que no se someten a sus órdenes, algo que no arman contra el presidente de Brasil acusado de corrupción, o los de Argentina y Honduras, porque son fieles subordinados de su política imperial.

A la Corte Penal Internacional tienen que llevar a George W. Bush, por haber aprobado el derrumbe de las Torres Gemelas en New York, para justificar la invasión contra Afganistán y a Barack Obama, por la orden de invadir Libia y el linchamiento del presidente Gadafi, más la ejecución extrajudicial de Bin Laden, cuyo cuerpo no fue mostrado, ni entregado a sus familiares para darle sepultura.

El Departamento de Estado dio instrucciones a su subordinado Luis Almagro, de la OEA y otros países latinoamericanos miembros del Grupo de Lima, para que se sumen a la condena de Venezuela, algo que no hicieron contra los actos terroristas de la derecha, cuando quemaron vivos a seguidores de Maduro, incendiaron instituciones estatales y centros universitarios.

Por presiones del Departamento de Estado yanqui, 12 países latinoamericanos del Grupo de Lima, condenaron al gobierno venezolano y se dice que podrían solicitar a la Corte Penal Internacional, iniciar una investigación contra Maduro, en la próxima reunión de cancilleres el 23.01.2018 en Chile, para  analizar a Venezuela.

Todos, con falta total de decoro, hacen un silencio cómplice sobre el vergonzoso fraude electoral ocurrido en Honduras, y la salvaje represión contra su pueblo que protesta masivamente en las calles.

Del asesinato de Danilo Maldonado en Argentina, el grupo de Lima cerró ojos y oídos para ni ver ni escuchar, la organización Human Rights Watch no ha condenado al gobierno de Macri, ni existen cruzadas de prensa en su contra por los abusos que comete a diario.

Por eso los pueblos se radicalizan cada día y no aceptan imposiciones desde Estados Unidos, país que se aleja de losciudadanos cada vez más, incluidas las expresiones de su presidente, que llamó “países de mierda” a varios latinos y africanos, algo que al parecer Miguel Otero no se dio por enterado, tal y como le sucedió con las represiones policiales contra pacíficos manifestantes en Barcelona.

La democracia sigue enferma entre esos que solo escuchan la voz de su amo, Estados Unidos, y no la de los ciudadanos honestos.

Por esas causas José Martí aseguró:

“Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres”

 

Los yanquis no aprenden de sus fracasos


Por Arthur González

Contra Cuba la Casa Blanca, con la implicación directa de la CIA, recurrieron a cuanta acción imaginable existiera con tal de destruir el proceso revolucionario encabezado por Fidel Castro.

Mucho antes del triunfo de enero de 1959, el Consejo de Seguridad Nacional discutía las formas de impedir la victoria de Castro, conscientes de que de alcanzar el poder no sería un presidente servil, por sus ideas nacionalistas y anti imperialistas.

En abril de 1961 ejecutaron una invasión mercenaria con ex miembros de la tiranía de Fulgencio Batista y parte de la burguesía nacional, derrotada en solo 66 horas. El plan contemplaba la participación del ejército estadounidense, pero el presidente J.F. Kennedy, tomó la sabia decisión de no exponer a una muerte segura a sus soldados, pues el pueblo cubano impediría la toma de la isla. Ante la aplastante derrota Kennedy ordenó preparar un plan para asfixiar económicamente al gobierno.

Si se analiza en detalles aquel plan aprobado por Kennedy, se observa como 55 años más tarde lo reproducen contra el gobierno de Nicolás Maduro.

De nada les sirvieron los constantes fracasos, ni los pronósticos errados que hicieron después de la desaparición física de Fidel Castro, ni uno solo de ellos se cumplió y el pueblo cubano resiste cada embate del imperio.

El documento elaborado contra Cuba dice textualmente:

El objetivo de EE.UU. es ayudar a los cubanos a derrocar al régimen comunista en Cuba e instaurar un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”. Lo mismo que intentan ahora contra Venezuela.

También asegura:

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Lo que hacen contra Caracas es lo mismo, demostrando total falta de creatividad.

En cuanto a las nuevas medidas anunciada hace pocas horas por el presidente Donald Trump, son la reiteración de las establecidas contra la Revolución cubana y volverán a golpearse la nariz contra la puerta.

El pasado 25.08.2017, el asesor de Seguridad Nacional H. R. McMaster, confirmó en rueda de prensa las nuevas medidas aprobadas contra Venezuela, al señalar:

“En realidad, no existe tal cosa como una opción militar o una opción diplomática en solitario. Tratamos de integrar todos esos elementos juntos. Restaurar el orden democrático en Venezuela es el objetivo, pues el presidente  encabeza una dictadura”.

Lo mismo que aplicaron contra Cuba en 1962.

McMaster añadió que Estados Unidos debe estar mejor alineado con los países de América Latina respecto a la situación de Venezuela, las futuras decisiones que se tomen desde la Casa Blanca serán en consenso con la región”.

Para comprobar que es el mismo plan, basta señalar lo elaborado contra Cuba, el que señala:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

No hay dudas, la guerra económica aplicada contra Cuba la vuelven a manejar contra Venezuela, y se ilustra en el plan contra la Revolución cubana, el cual expone:

La Guerra económica es la clave principal de nuestro Proyecto de acción política y está todavía en la etapa de planificación bajo la dirección del Departamento de Estado. El mismo está basando las acciones económicas futuras, incluso los planes para un embargo al comercio cubano, al resultado de la venidera reunión de la OEAName=n1071; HotwordStyle=BookDefault; . Mientras tanto, el Departamento de Estado ha creado un grupo de acción económica, el cual acordó desarrollar 13 acciones”.

¿Quién puede decir que no han calcado el plan?

Referente a lo dicho por Trump sobre una intervención militar, el plan anticubano recoge el mismo principio:

Acciones militares: El Departamento de Defensa tiene la tarea de preparar un plan de contingencia para la acción militar estadounidense en apoyo al pueblo cubano cuando este inicie la rebelión, haciéndola progresar”.

No han dejado nada afuera, todo es más de lo mismo y lo refuerza lo que sucede en Venezuela desde hace meses. En el plan contra Cuba se expone:

La CIA ha concluido que su papel real será la de crear la ilusión de un movimiento popular que gana apoyo exterior y ayudar a establecer un clima que permitirá actos provocativos en apoyo a un cambio hacia una acción abierta, al aumentar su capacidad operacional”.

No hay forma de negarlo, están siguiendo una fracasada receta, pues la carencia de personal con capacidad y experiencia dentro de la CIA y el grupo se asesores del Presidente, demuestra la ausencia de creatividad para diseñar algo diferente.

Una idea total de lo que sucederá contra Venezuela se puede versionar con solo leer el plan contra Cuba, el que aseveraba:

El Departamento de Estado planificará, con el de Comercio y otras agencias estadounidenses, sobre cómo interrumpir la diversión de artículos vitales en el comercio cubano. Se explorará por el Departamento de Estado la colaboración con otras naciones de la OEA, particularmente Canadá y México”.

“El Departamento de Estado informará sobre las posibilidades de obtener una cooperación discreta del Consejo Nacional de Comercio Exterior para que los exportadores estadounidenses se nieguen a cargar en buques que toquen puertos cubanos. (Comercio ayudará en esto)”.

“El Departamento de Estado informará sobre las posibilidades de obtener una cooperación discreta de la Cámara de Comercio de EE.UU. y la Asociación Nacional de Fabricantes, con la finalidad de influir en las corporaciones con subsidiarias fuera del país para que se sumen al espíritu de las sanciones económicas estadounidenses”.

“El Departamento de Estado informará sobre el estado de los planes para ganar la cooperación de los aliados de la OTAN (bilateralmente o en el foro de la OTAN, como sea más apropiado) El objetivo es convencer a esas naciones a dar los pasos para aislar a Cuba de Occidente”.

“El Departamento de Estado informará sobre el estado de las acciones adoptadas con Japón, quien tiene un comercio comparativamente importante con Cuba, las cuales son similares a las seguidas con las naciones de la OTAN”.

Otras de las medidas aplicadas contra Cuba, ya se desarrollan contra Venezuela y para que nadie se llame a engaño, pueden verse reflejadas en lo siguiente:

“La CIA propondrá su programa operativo para las acciones de sabotaje dentro de Cuba, incluyendo el cronograma propuesto para las acciones y cómo ellas incidirían en la puesta en marcha y apoyo del movimiento popular para el logro de los objetivos de Proyecto”.     

No aprenden, la prepotencia los ciega, por eso hoy Cuba reitera lo dicho por José Martí:

“Dime Venezuela en que servirla; ella tiene en mi un hijo”.

 

 

Estados Unidos y su falsa democracia


Por Arthur González

Para los que aún creen en la democracia made in USA, la posición actual de la Casa Blanca, contraria a las próximas elecciones en Venezuela para aprobar la Asamblea Constituyente, es prueba de su hipocresía.

Mientras a Cuba le fabrican campañas mediáticas para presionarla a que cambie su sistema electoral por considerarlo no acorde a sus parámetros, y trazan planes para llevar a cabo acciones como las asignadas a la “refugiada política” Rosa María Payá Acevedo, con el proyecto Cuba Decide,  la construida Mesa de Unidad de Acción Democrática (MUAD)  y su hermana la plataforma “Otro 18”, con el propósito de ejecutar una hipotética consulta pública sobre las elecciones cubanas del próximo año 2018, para Venezuela tienen un discurso en la dirección contraria.

Donald Trump se opone a las próximas elecciones venezolanas y pidió ayuda a sus aliados en Latinoamérica y Europa para evitar ese proceso electoral, en el cual el pueblo votará libre y democráticamente. Todo ese alboroto porque evidentemente tienen la certeza de que la Constituyente será aprobada por mayoría popular y de ahí su temor.

En la última década Estados Unidos ha gastado cientos de miles de millones de dólares para mantener una oposición a la Revolución Bolivariana, fomentar una guerra económica total, unida a la guerra mediática para intentar quitarles el poder a los seguidores de Hugo Chávez, sin obtener resultados.

Ahora ante las próximas elecciones del 31 de julio 2017 y previendo un nuevo fracaso de la oposición financiada por ellos, presionan a varios países de la región y amenazan con reforzar las sanciones contra el gobierno presidido por Nicolás Maduro, elegido democráticamente por el voto del pueblo, llegando a intimidarlo con la decisión de no comprarle más petróleo a Venezuela.

¿Quién puede entender que Estados Unidos se oponga a un proceso electoral democrático como el que siempre reclaman? ¿Por qué tanto miedo a una votación abierta y transparente?

La respuesta es simple, saben que no cuentan con el apoyo mayoritario del pueblo venezolano y una victoria de Maduro sería la prueba de sus mentiras y tergiversaciones de la realidad de ese país, además de que el triunfo del pueblo será el entierro de los que hoy desde el Congreso ponen obstáculos a toda medida que favorezca al pueblo.

Estados Unidos quiere impedir por todos los medios, que la Asamblea Constituyente trabaje en la confección de una nueva Constitución, la cual dejaría aprobado en la Ley fundamental de la República, todos los programas sociales que ejecuta la Revolución Bolivariana en favor de los desposeídos.

Los opositores venezolanos, muchos de ellos radicados en Miami, ven que su futuro se parece cada día más al de los cubanos que abandonaron la isla en 1959, con la ilusión de en 6 meses regresarían cuando la Revolución encabezada por Fidel Castro fuese derrocada. Han transcurrido 58 años y no han alcanzado su viejo sueño.

Estados Unidos persiste en su desgastado esquema político de que tiene que existir un gobierno que sea aceptado por ellos, para poder mantener una relación armoniosa con su país.

En sus reclamos de democracia y pluripartidismo no está concebido que existan países con sistemas diferentes al de ellos, y por tanto, mientras exigen libertad de expresión y pensamiento, y acusan falsamente a Cuba de “acosar, arrestar o dar golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que la voz de los opositores se escuche”, como aseguró el presidente Barack Obama el 17.12.2014 al anunciar el restablecimiento de relaciones diplomáticas con La Habana, a Venezuela la sancionan por convocar elecciones libres.

Esa posición de los yanquis demuestra que ni son demócratas ni aceptan la libertad de pensamiento y de palabras, cuando estos no coinciden con sus preceptos.

Venezuela expone a diario su disposición de mantener su proceso Revolucionario Bolivariano bajo los principios de Chávez y su pueblo firme y decidido está dispuesto a resistir el reforzamiento de la guerra económica, igual que lo hacen los cubanos desde hace más de medio siglo, porque los principios no se venden ni se negocian.

El pueblo de Bolívar saldrá victorioso de esta contienda, porque en la defensa de sus ideas les va la libertad, siguiendo el principio de José Martí de que:

“Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”

 

Los verdaderos planes de Estados Unidos contra Venezuela


Por Arthur González

Nadie se llame a engaño, desde que triunfó Hugo Rafael Chávez Frías, mediante el voto popular, Estados Unidos inició planes desestabilizadores contra su gobierno, por tener ideas socialistas que beneficiaban a su pueblo.

Se conoce de los cientos de millones de dólares gastados por el Departamento de Estado con el propósito de derrocarlo, el trabajo de subversión ejecutado por la USAID en las universidades para fabricar un movimiento estudiantil contrario a Chávez, a pesar que todas las medidas aprobadas iban encaminadas a disminuir la pobreza que durante años sembró el capitalismo en Venezuela.

Las Misiones fomentadas por el chavismo a favor de los desposeídos no han sido vistas con buenos ojos en Washington, considerándolas un mal ejemplo para otros países de la región, y al igual que hicieron contra Cuba, se dieron a la tarea, con la CIA y otras agencias de inteligencia yanqui, de diseñar planes de acción encubierta para derrocar a Chávez, en total similitud con que los llevados a cabo contra Fidel Castro.

Mientras Carlos Andrés Pérez robaba a las dos manos y les reía las gracias a los yanquis, el Departamento de Estado y la OEA callaban en plena complicidad con sus desmanes, por eso al final fue a refugiarse en Miami sin ser sometido a un juicio por sus actos delictivos.

Cuando la embajada estadounidense organizó el golpe de estado, con el secuestro del Presidente constitucional incluido, la OEA no se pronunció y mucho menos habló de aplicar la Carta Democrática, todo lo contempló en silencio cómplice y con el aplauso del gobierno español encabezado por el agente José María Aznar.

Lo mismo sucedió cuando el golpe de estado en Honduras, igualmente con el secuestro del Presidente Manuel Celaya, electo democráticamente, algo inaudito que no fue condenado por la OEA, pero sí apoyado plenamente desde Washington por los congresistas mafiosos de origen cubano, Ileana Ros-Lehtinen y los hermanos Díaz–Balart.

Ahora que el gobierno venezolano toma medidas para impedir los planes que desarrolla la oposición financiada y orientada por Estados Unidos, el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, habla de “ruptura de las normas democráticas y constitucionales que dañan en gran medida las instituciones democráticas de Venezuela y niegan al pueblo venezolano el derecho de moldear el futuro”
Pero la historia no miente y los planes que diseñaron y ejecutaron contra la Revolución cubana, están desclasificados y demuestran que están siendo aplicados casi idénticamente contra el gobierno de Nicolás Maduro.

En 1961 el presidente J.F. Kennedy organizó un Grupo Especial Ampliado dentro del Consejo de Seguridad Nacional, para crear las condiciones necesarias que justificaran una invasión a Cuba por parte del ejército norteamericano. Al frente del mismo fue designado el General de Brigada Edward Lansdale.

Si se analiza con detenimiento que pretendía alcanzar Estados Unidos con ese plan, podremos entender mejor lo que le aplican a Venezuela y comprobar la similitud de sus objetivos y tareas.

El nombre de aquel plan fue Proyecto Cuba y su objetivo era el mismo que hoy desean para Venezuela. Planteaba en detalles cómo acabar con el Gobierno revolucionario que quería el pueblo cubano, pero había que introducir acciones para restarle apoyo y finalmente el rechazo total de las masas.
Entre las ideas diseñadas estaban:

“El objetivo de EE.UU. es ayudar a los cubanos a derrocar al régimen comunista en Cuba, e instaurar un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”.

“Concepto de la Operación: Básicamente, la Operación está dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano. Esta sublevación derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”.

“La sublevación necesita un movimiento de acción política fuertemente motivado y arraigado en Cuba, capaz de generar la rebelión, de dirigirla hacia el objetivo perseguido y de aprovecharse de su momento clímax”.

“La acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

“El clímax del levantamiento saldrá de la reacción airada del pueblo ante un hecho gubernamental (producido por un incidente), o de un resquebrajamiento en la dirección política del régimen o de ambos incluso”. (Desencadenar esto debe constituir un objetivo primordial del proyecto) Sigue leyendo

Luis Almagro siguió órdenes del Departamento de Estado


Por Arthur González.

Fue evidente que el secretario general de la OEA, Luis Almagro, siguió órdenes del Departamento de Estado de los Estados Unidos, al lanzarse a solicitar la aplicación la Carta Democrática contra Venezuela.

luis almagro
Estados Unidos con su acostumbrada prepotencia pensó que podría presionar a los gobiernos de Latinoamérica como hizo en 1962 contra Cuba, pero el contexto es bien diferente y le salió el tiro por la culata, dejando mal parado a su peón que terminó enfangado y tildado de títere yanqui.

La falta de consenso obligó a los yanquis a usar a la Argentina para presentar la fórmula del diálogo y de esa forma abrirle camino a la canciller Susana Malcorra, nombrada hace unos meses por el presidente Mauricio Macri, la que aspira al puesto de secretaria general de la ONU, lo que resultaría de alto interés para Estados Unidos.

Esa maniobra dejó a las claras como se movió el escenario de la reunión y las fuertes presiones ejercidas por funcionarios del Departamento de Estado en los pasillos, para alcanzar los resultados deseados por Washington.

El despliegue de funcionarios y especialistas en la sede de la OEA y las acciones de los embajadores estadounidenses acreditados en las capitales de América Latina, hicieron recordar a algunos observadores el comportamiento de los yanquis en la antigua Comisión de Derechos Humanos de la ONU, cuando presionaban a diestra y siniestra para tratar de condenar a Cuba.

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