La prepotencia imperial de los yanquis.


Por Arthur Gonzalez.

Estados Unidos hace y deshace sin frenos ante los ojos de la comunidad internacional. Pisotea la carta de las Naciones Unidas, viola los derechos humanos, discrimina por nacionalidad, sexo y raza, pero nadie propone sancionarlos y menos aun presentar el caso ante la Corte Internacional para que sean juzgadas sus constantes y crecientes violaciones de las leyes.

¿Acaso invadir un estado soberano basado en la mentira y sin el consentimiento del Consejo de Seguridad de la ONU, no es una violación absoluta del derecho internacional?

¿Amenazar con atacar a otro país sin una declaración de guerra, no es otro delito que no se le permite a ningún estado?

¿Aplicar una guerra económica, comercial y financiera a todo un pueblo, con el propósito declarado de matarlo por hambre y enfermedades, no es un crimen de lesa humanidad?

¿Financiar e instruir a una oposición fabricada para ejecutar actos provocativos, con la intención manifiesta de derrocar a un régimen democrático, no es repudiable y sancionado por las leyes internacionales?

¿Incitar al ejército de un estado soberano para que se subleve contra el orden constitución, es permitido en el mundo sin que el incitador sea condenado por la comunidad internacional?

¿Estructurar planes de terrorismo de estado contra otro país, por el solo hecho de no aceptar su decisión de ser independiente y soberano sin someterse a Estados Unidos, no es acaso sancionable por la Corte Internacional de Justicia?

Esas y muchas otras violaciones las cometen a diario los Estados Unidos, auto proclamándose “paladín” de los derechos humanos en el mundo y tomándose el derecho de confeccionar listas negras para condenar a todos aquellos que no se arrodillen a sus pies y cumplan sus órdenes sin levantar la cabeza.

A esos delitos súmensele que su actual Secretario de Estado, Mike Pompeo, reconoció recientemente ante cientos de estudiantes de la Universidad de Texas A&M, que, durante su etapa como director de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, hasta hace muy poco tiempo, “mentimos, engañamos y robamos, e incluso teníamos hasta cursos de entrenamiento para ello”.

Esos son los valores y la ética que la actual administración del presidente Donald Trump, inculca a sus jóvenes para que den continuidad a la prepotencia imperial que caracteriza a los Estados Unidos desde el siglo XIX.

Ante esa criminal forma de actuar, los pueblos del mundo, no sus gobernantes, repudian el actuar de los yanquis quienes pisotean valores y normas legales establecidos en la Carta de las Naciones Unidas, sin que sean condenados por países con larga tradición democrática, dejándose presionar y chantajear burdamente por el imperio todo poderoso.

Desde hace medio siglo, la Casa Blanca ejecuta planes tenebrosos contra Cuba, Venezuela, Nicaragua y otros países que no se dejan amedrentar por sus presiones políticas y económicas.

A Cuba desde 1959 la quieren desangrar y para ello aplican la receta propuesta en 1960 por el entonces sub secretario de Estado, Lester Mallory, quien afirmó sin pudor ni sentimientos humanos:

Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Ante la resistencia de los cubanos, intentaron invadirla en 1961 con un ejército mercenario, el que se rindió en solo 67 horas ante la valentía y dignidad de hombres y mujeres de su pueblo.

Planes de Acciones Encubiertas de la CIA son ejecutados permanentemente, para sembrar el terror y enfermedades mediante la introducción de plagas, virus, bacterias y todo cuanto pueda hacer daño e incluso causar la muerte, como la introducción de epidemias de meningitis, conjuntivitis hemorrágica, el dengue, y otros males dañinos contra la flora y faunas cubanas.

Campañas psicológicas con noticias falsas, elaboradas por la CIA, llenan a diario cuartillas en órganos de prensa, la TV y las redes sociales, algo común en esa agencia de inteligencia, como bien reconoce Mike Pompeo.

Lo mismo le hacen a Venezuela, llegando a emplear ataques cibernéticos para dejar sin electricidad a millones de familias, hospitales, centros de elaboración y producción de alimentos, el transporte público y escuelas, ante el silencio cómplice de la Unión Europea y sus lacayos latinoamericanos, encabezados por el agente de la CIA Luis Almagro, quien se sumó al respaldo orientado por Washington, del auto proclamado “presidente”, Juan El Títere Guaidó, situación insólita en tiempos donde la misma OEA reclama elecciones democráticas para reconocer a presidentes en América Latina.

Estados Unidos no comprende de valores, ni de dignidad de los pueblos para defender la soberanía nacional, porque son tantas las mentiras fabricadas contra otros, que tal parece se las llegan a creer y de ahí sus fracasos.

Cuba y Venezuela tienen historias comunes y ambos pueblos decidieron caminar por el sendero de la libertad, sin someterse al amo imperial, ese que solo deja a su paso hambre, enfermedades, desigualdad y muerte.

Para comprobarlo, basta mirar a los necesitados latinoamericanos, esos que no conocen un médico, un maestro, un teatro, ni una biblioteca, pues para sus niños solo hay asegurada la miseria y el trabajo explotador, impidiéndoles disfrutar de una infancia segura y feliz como la tienen aseguradas las niñas y niños cubanos, a pesar de la cruel guerra económica impuesta por los yanquis, hace medio siglo.

Basta ya de engaños y mentiras, el mundo merece más respeto para conocer la verdad sobre Cuba y Venezuela, porque como nos enseñó José Martí:

“La verdad no es más que una, y quien la dice cuando los demás tienen miedo de decirla, impera”.

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Washington mueve sus peones contra Cuba y Venezuela.


Por Arthur González.

Los yanquis desesperados ante la resistencia de los pueblos de Venezuela y Cuba, orienta a sus peones a fin de deformar la realidad y conformar matrices de opinión contra ambos procesos revolucionarios.

Un escenario donde salieron a relucir sus asalariados fue la Subcomisión de Derechos Humanos de la Eurocámara, reunida en la capital belga el pasado 3 de abril de 2019, donde una de las más viejas marionetas de la Estación local de la CIA en dicho conclave, la cubana nacionalizada española, Elena Larrinaga, proclamada representante del grupúsculo contrarrevolucionario Damas de Blanco en la península ibérica, expuso que “la situación en Cuba sigue igual, pese a la aprobación de la nueva Constitución”, la que calificó como una “operación de lavado de cara del régimen”.

Ese mismo concepto lo manejan contra Cuba, el senador yanqui Marco Rubio, miembro de la mafia terrorista anticubana, el ex director de la CIA y actual secretario de Estado, Mike Pompeo, y Elliott Abrams y John Bolton, prueba de las órdenes que recibe la asalariada nacida en La Habana.

Sus posiciones son bien conocidas en ese medio, entre ellas el apoyo que brinda a mercenarios como Guillermo Fariñas, Berta Soler y otros más, fabricados y pagados por Estados Unidos para sus campañas contra Cuba.

Las instrucciones que recibe Elena Larrinaga son precisas: entorpecer todo diálogo de la Unión Europea con la Habana y dificultar la colaboración económica.

Para intentarlo, ella propuso “no darle recursos al Gobierno cubano, porque no cree en los valores de la democracia”, por supuesto al estilo de los imperialistas, pues para ellos democracia es no tener programas sociales para el pueblo, abandonar a su suerte a los que carecen de recursos económicos para pagar seguros médicos, dejar sin viviendas a los que no pueden liquidar sus hipotecas, discriminar a las mujeres y a los negros, permitir la compra de armas de alto poder de fuego que causan la muerte de cientos de jóvenes en las escuelas, no enfrentar el consumo de drogas, estimular una industria pornográfica, incluso con niños y otras más que en Cuba socialista no existen.

Entre otros argumentos sin base alguna, la discípula de los yanquis acusó a Cuba de “haber detenido a 150 jóvenes detenidos que pretendían ingresar ilegalmente en la ilegal Base Naval de Estados Unidos en la provincia de Guantánamo”, según ella, por querer “escapar” de la Isla, acusación ridícula y desconocedora de las leyes internacionales que obligan a Cuba a no permitir la entrada ilegal en ese enclave militar.

El Gobierno cubano tiene que cuidar celosamente su frontera con esa Base yanqui, porque el 13 de marzo 1962 el entonces jefe de la Junta de jefes del Estado Mayor del ejército de Estados Unidos, General L. L. Lemnitzer, propuso al Secretario de Defensa un plan para justificar una invasión a Cuba con las tropas de su país y derrocar a la Revolución.

Entre las medidas de aquel plan estaba: “Organizar una serie de incidentes relacionados con la Base Naval en Guantánamo, de forma tal que diera la apariencia de haber sido realizados por fuerzas cubanas”.

Sin embargo, Larrinaga no hace la menor denuncia de los crímenes que ejecuta Estados Unidos en su frontera con México, entre ellos separar por la fuerza a los padres de sus hijos menores, el encarcelamiento de centenares de centroamericanos que buscan trabajo y huyen de la violencia y el hambre en sus países, por cierto, ninguno con sistema socialista.

Menos aún acusa al Gobierno español y al marroquí, por los abusos y la represión en la frontera con Melilla y Ceuta, donde miles de africanos abandonan sus países capitalistas y son apresados y salvajemente reprimidos.

Siguiendo la línea actual de Washington de arreciar la guerra económica contra el pueblo cubano, Elena Larrinaga, cuestionó fuertemente a las empresas extranjeras que trabajan en Cuba, con los mismos argumentos que emplea Marco Rubio y otros mafiosos de Miami, de que no trabajan por “empoderar al pueblo cubano”.

Para no dejar dudas de la misión que le encomendaron a la activista de la CIA, arremetió contra Venezuela siguiendo la misma cartilla que fabricaron los yanquis, de que “Cuba ha invadido a ese país por su propia supervivencia, ya que la inteligencia cubana controla la seguridad venezolana”.

Otra de las fichas de la CIA en la Subcomisión de Derechos Humanos de la Eurocámara, puestas al descubierto por la desesperación de lograr una condena a Cuba, es la eurodiputada liberal “independiente”, Teresa Giménez Barbat, quien reprodujo el mismo libreto que le entregaron a Larrinaga, apuntando que “Cuba continúa estando como estaba y en la Isla sigue habiendo un problema con el derecho a reunión y la libertad de expresión”.

También arremetió contra la izquierda española y al partido socialista por “tratar de silencia la intervención cubana en Venezuela” y recalcó que ofrece su apoyo al ya desfallecido grupúsculo Damas de Blanco.

Siguiendo el destape de los “amigos” de la embajada yanqui, habló el eurodiputado “socialista” portugués Francisco Assis, quien atacó a Cuba, calificando a su gobierno como “una dictadura”, condenando la inventada “falta de libertad y la miseria”, pero no denunció la guerra económica, comercial y financiera, impuesta por Estados Unidos para matar de hambre a los cubanos.

El diputado portugués debería leer un poco de la historia de Cuba, a fin de no hablar tantas sandeces. Bastaría con estudiarse un memorando de la CIA, ya desclasificado, donde se afirma:

“La actual política de los Estados Unidos respecto a Cuba tiene por objetivo aislarla del hemisferio occidental y del resto del mundo libre, y ejercer la mayor presión posible…para evitar la consolidación y estabilización del régimen Castro-Comunista. […] El programa de Acciones Encubiertas de la CIA ha sido diseñado para apoyar otras medidas gubernamentales, con el fin de incrementar e intensificar las presiones contra Castro […] Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de Guerra Económica”.

Estos momentos son interesantes porque se revelan los colaboradores de la CIA y las orientaciones que reciben, quedando en evidencia sus fines, mientras Cuba continua su camino soberana e independiente.

Ante marionetas que estas José Martí expresó:

“La dignidad propia se levanta contra la falta de dignidad ajena”.

 

Los yanquis persisten en sus fracasos.


Por Arthur González.

Barack Obama al anunciar su apertura el 1ro de julio de 2015, dijo con sinceridad y sin secretos lo que deseaba hacer desde la embajada en La Habana:

“…podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la Isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor. […] nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

Y así ha sido desde ese momento.

En vez de fortalecer las relaciones entre ambos pueblos, sus diplomáticos se dedican a fomentar la subversión política, con el propósito de derrocar el sistema socialista, su viejo anhelo desde 1959.

Actualmente el trabajo consular en esa misión diplomática no existe, el cultural y comercial siguieron el mismo camino, pero el trabajo para dividir la sociedad y estimular a la contrarrevolución se mantiene intacto, porque como afirmó Obama su interés es desmontar el socialismo, pero de otra forma, porque:

Décadas de aislamiento de Cuba no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática”.

Prueba de eso fue la publicación realizada por la embajada yanqui en su sitio oficial en Facebook, a solo 72 horas de llevarse a cabo en Cuba el referendo constitucional, de un listado con supuestos cinco aspectos que pueden considerarse los “mayores fracasos” de la Revolución cubana, sin hablar de cómo era la Isla hasta 1958 y los logros alcanzados gracias a la Revolución triunfante que derrotó a la tiranía de Fulgencio Batista, apoyada militar y económicamente por Washington.

Según lo publicado, “los que viven en la pequeña nación socialista, aún esperan por las promesas que hace 60 años les hicieron los líderes de la Revolución, las cuales serán aún más frenadas, junto a sus derechos, con la nueva Constitución que será sometida a referéndum el 24 de febrero”.

En una forma provocativa y para nada diplomática, escribieron las supuestas cinco maneras en que el Partido Comunista de Cuba “fracasó” ante su pueblo:

  • Restricción de la expresión.
  • Estancamiento económico.
  • Condiciones laborales injustas.
  • Acceso limitado a la información.
  • Censura artística.

Siguiendo su línea de mentiras para confundir a la opinión pública internacional, escribieron que “el gobierno cubano ha reforzado la represión de las figuras políticas de la oposición, los cuales han sido sometidos a decomisos, golpes y arrestos”, algo falso pero que sigue el patrón comunicacional establecido contra la Revolución.

Hablan de que hay estancamiento económico, pero omiten mencionar la guerra económica y financiera impuesta hace 60 años, diseñada con el criminal objetivo de provocar el desencanto y el desaliento a partir de la insatisfacción, las dificultades económicas, el hambre y la desesperación de los cubanos, para lograr el derrocamiento del gobierno.

En una evidente ofensiva para evitar el voto por el Sí al referendo Constitucional, Mara Tekach, actual Encargada de Negocios al frente de la embajada, viajó el 22 de febrero de 2019 a la ciudad de Santiago de Cuba, donde en un acto totalmente injerencista y desafiante, visitó al contrarrevolucionario José Daniel Ferrer, al frente del engendro que más dinero recibe de los yanquis y que dice estar en “huelga de hambre”, para solidarizarse con esos elementos creados, instruidos y financiados por su gobierno.

¿Admitiría el Departamento de Estado que el embajador cubano en Washington, hiciera lo mismo con alguno de los activistas por los derechos civiles?

Su prepotencia y actitud provocativa pretende que Cuba de pasos que sirvan de pretexto a la Casa Blanca para acabar de cerrar la escuálida misión diplomática, reducida mucho más que cuando era solo una Sección de Intereses.

En prueba del plan de Estados Unidos contra Cuba, el secretario de Estado y ex director de la CIA, Mike Pompeo, declaró el pasado 23 de febrero 2019 durante una entrevista para el noticiero estelar de la cadena hispana Telemundo, que “Washington apoyará a los pueblos de Nicaragua y Cuba a resistir los regímenes no democráticos en sus países”.

Pompeo, bajo la euforia temporal del ridículo golpe de Estado organizado contra Nicolás Maduro en Venezuela, sueña con ver caer el socialismo cubano, sin tener en cuenta los orígenes y base social de la Revolución.

Demostrando que, tanto las declaraciones oficiales de su embajada en La Habana como la visita de Mara Tekach a Santiago de Cuba, responden a un plan preconcebido, Pompeo agregó que “Washington está trabajando diligentemente para ayudar a la gente de esas naciones a levantarse contra el yugo del autoritarismo y lograr una mejor situación política”.

Y apuntó: “tengo la esperanza de que los ciudadanos de esos países entiendan que las condiciones en las que se encuentran hoy en día no son necesarias, pueden tener una vida diferente y contribuirán con sus esfuerzos, su buena voluntad y su humanidad a lograr una mejor situación política, tanto en Venezuela como en Nicaragua y también en Cuba”.

Sin embargo, el secretario de Estado no mencionó la cruel guerra económica, comercial y financiera que sostiene Estados Unidos contra ellos, y en el caso de Cuba con el rechazo de 189 países del mundo, algo que prueba que tantos gobiernos no pueden estar equivocados y son los yanquis los únicos causantes de la actual situación en que viven esos pueblos.

En total desfachatez imperial, Pompeo confesó que el Gobierno de Donald Trump estaría dispuesto a ayudar a Cuba para promover en la Isla una postura contra los regímenes no democráticos, como lo hacen hoy contra Venezuela, lo que refuerza la idea expresada por su Presidente recientemente en la Universidad Internacional de la Florida, cuando auguró: “Cuba pronto será libre junto a Nicaragua y Venezuela, para poner fin al socialismo en nuestro hemisferio”.

La misma cantaleta de hace 60 años, olvidándose del fracaso de todos los planes de Acciones Encubiertas de la CIA, incluidos los de asesinato a Fidel Castro, la invasión por Bahía de Cochinos y la Radio y TV Martí que jamás se han escuchado, ni visto en Cuba.

Parece que Pompeo no recuerda los descalabros sufridos con sus supuestos súper espías, el desmembramiento de decenas de grupitos contrarrevolucionarios que se enriquecieron y terminaron como “refugiados políticos” mantenidos de por vida en Miami, las crisis provocadas en los años 90 con el asilo de decenas de cubanos en las embajadas europeas en La Habana, y las llamadas “Damas” de Blanco, engordadas con los dólares y euros que le permitieron adquirir residencias y artículos personales.

En 60 años ninguna de esas Operaciones de la CIA arrojó frutos, todas pasaron sin penas ni gloria, pero los yanquis cual perros hueveros insisten en sus actos, aunque se quemen el hocico.

No por gusto afirmó José Martí:

“Los necios creen que debajo de su plastrón se esconde la llave del mundo”

Los yanquis no se respetan.


Por Arthur González.

Acostumbrados a las mentiras, a los gobernantes yanquis no les importa que pasado un tiempo la verdad les salte en la cara, demostrando como falsean la verdad cuando pretenden alcanzar un objetivo concreto.

Aún se recuerda con la firmeza que el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Adlai Stevenson, negó que su país estuviera involucrado en los ataques aéreos a los aeropuertos de la Habana, Santiago de Cuba y la base aérea de San Julia, el 15 de abril de 1961, preámbulo de la invasión mercenaria a Cuba preparada por la Casa Blanca y la CIA.

En su declaración contra la acusación del canciller cubano Raúl Roa, el embajador Stevenson mostró una foto, entregada por el Departamento de Estado, donde se veía un supuesto avión de las fuerzas aéreas revolucionarias cubanas, con el inventado piloto desertor.

Poco duró la farsa y el embajador Stevenson reconoció años después que “aquella había sido la experiencia más humillante de mi vida pública, al sentirme deliberadamente manipulado por mi propio gobierno”.

Otras mentiras se han producido en los años, como la que Irak tenía armas químicas y era preciso invadirla con el ejército yanqui, días después el mundo conocía que todo era parte de un plan expansionista para apoderarse del petróleo, entre otras razones.

Cuba tiene una larga lista de hechos mentirosos desarrollados por Estados Unidos para justificar agresiones, actos de guerra económica y otros con la esperanza de destruir a la Revolución socialista que tanto odian.

El más reciente es la gran mentira de los inventados ataques acústicos y las falsas enfermedades, casualmente de los oficiales CIA que con ropaje diplomático trabajaban en su misión diplomática en La Habana, todo con única intención de cerrar la embajada y congelar al máximo las relaciones establecidas por Barack Obama, tal y como prometió Donald Trump en Miami, durante sus discursos de campaña en 2016.

Después de dos años sin mostrar una sola prueba de las inventadas enfermedades y las causas, el legendario diario The New York Times, publicó un artículo donde afirma que un grupo de “importantes científicos y biólogos” de Estados Unidos y el Reino Unido, después de realizar “un profundo estudio” sobre los presuntos ataques acústicos sufridos por los diplomáticos estadounidenses en La Habana, llegaron a la conclusión de que de lo escuchado por los diplomáticos “afectados”, son realmente los chirridos de un tipo de insecto específico, nada menos que el grillo cubano “Anurogryllus celerinictus”.

Como mismo le sucedió al embajador Adlai Stevenson, le pasará los supuestos científicos que se prestaron al juego de la CIA para afirmar tal ridiculez, pues nadie con un poco de sentido común puede creerse que un grillo cause las enfermedades que afirman padecer los oficiales diplomáticos.

El verdadero causante de esos hechos se llama Mike Pompeo, director de la CIA, en ese entonces, que aprobó el plan para cerrar poco a poco la misión diplomática en La Habana, a pesar de que muchos de sus subordinados se opusieron a tal acto, debido a la pérdida de posibilidades para el trabajo de espionaje, que un cierre de la misión les ocasionaría.

Hay más tiempo que vida, por tanto, en unos años se conocerá toda la verdad y harán el ridículo todos los que se prestaron para esta patraña, incluidos biólogos, científicos y demás especialistas, quienes perderán todo prestigio ante la comunidad científica.

Mientras, la CIA tendrá que disponer de altos presupuestos para pagar las indemnizaciones que seguramente reclamarán los afectados, ahora respaldados por esas “consideraciones científicas”.

A la par, Cuba exhibe seguridad y bellezas naturales a los turistas y visitantes a la Isla, incluidas figuras de la cultura, la ciencia y de variadas ocupaciones que poseen aquellos que siguen optando por disfrutar de las playas y ciudades cubanas, porque como afirmara José Martí:

“La dicha es el premio de los que crean y no de los se destruyen”

 

 

Eminente cierre de la embajada yanqui en La Habana.


Por Arthur González.

El anuncio hecho por el Departamento de Estado el pasado 10 de diciembre 2018, sobre el cierre definitivo de las oficinas locales de los Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) en La Habana, confirma que la línea política a seguir es el cese total del trabajo de su misión diplomática, algo que pronosticamos desde el pasado año, cuando el gobierno yanqui inició la historieta de los falsos ataques acústicos.

Olvidando sus fracasos, ahora insisten en volver a desmantelar su embajada en Cuba, error cometido por el presidente D. Eisenhower, cuando el 3 de enero de 1961 rompió las relaciones diplomáticas, con la ilusión de que la Revolución cubana sería derrocada durante la fracasada invasión mercenaria que organizó la CIA por la Bahía de Cochinos en abril de ese año y  vencida en solo 67 horas.

Fue por aquel error de cálculo que la CIA se quedó fuera del panorama político cubano, al cerrar su poderosa estación en La Habana y verse obligada a depender de la colaboración de otros servicios de inteligencia, principalmente europeos, como fueron los británicos, españoles, belgas, alemanes, italianos, franceses y canadienses.

Ante la necesidad de atender a la amplia red de agentes cubanos reclutados por la CIA desde finales de los años 70, en el año 1977 James Carter aprobó la apertura de una Sección de Intereses en la Isla, decisión que amplió las posibilidades de ubicar en dicha misión diplomática a numerosos oficiales y técnicos en comunicaciones de la CIA, muchos de los cuales emprendieron la atención clandestina de 27 agentes, reclutados entre funcionarios cubanos de los sectores más importantes del país, sin sospechar que en realidad todos pertenecían a la Seguridad del Estado de Cuba, conocida como G-2.

El Ministerio de Comercio Exterior, el Banco Nacional, Ministerio de la Pesca, Cubana de Aviación, el Comité Estatal de Colaboración Económica, Ministerio de las Comunicaciones, la Marina Mercante, Ministerio de Salud Pública, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio de la Construcción, Universidad de la Habana, Instituto de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), fueron entre otros, los organismos de mayor interés de la CIA en esa época, según reportajes publicados por la prensa cubana durante la denuncia llevada a cabo en el verano de 1987.

En aquel momento la CIA tenía en la Sección de Intereses, a 22 oficiales para el trabajo ilegal con sus agentes, el estudio y caracterización de nuevos funcionarios cubanos con posibilidades de ser reclutados durante sus viajes al exterior, y más de 55 oficiales acreditados como funcionarios en tránsito.

Aquella capacidad de trabajo solo era posible por la existencia de su Sección de Intereses, USIS, algo que debió ampliarse al restablecerse las relaciones diplomáticas el 17 de diciembre de 2014 y con la apertura oficial de la embajada yanqui el 1ro de julio 2015, reconocido por el propio Barack Obama, cuando expresó:

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor”.

La alianza establecida por Donald Trump, con la mafia terrorista de Miami en junio 2017, debió impulsar a la CIA al desarrollo de otras variantes para la atención de su probable nueva red de colaboradores secretos en Cuba, a partir de los llamados NOC, No Oficial Cover, oficiales que actúan bajo cubierta no diplomática, según asegura un artículo de la revista TIME de febrero 20 de 1995, en el cual se ratifica que “la CIA ha ido calladamente sembrando a sus oficiales encubiertos en empresas comerciales, sucursales bancarias, agencias de viaje, corporaciones de alta tecnología y otras, que le permiten ejecutar operaciones clandestinas de forma más eficiente”.

El empleo del turismo y el intercambio académico fueron empleados con fuerza en Cuba hace pocos años, para el reclutamiento, orientación y abastecimiento técnico a sus nuevos agentes en la Isla, como quedó demostrado en el serial Las Razones de Cuba, visionado en la TV cubana durante 2012.

Esa situación quizás indujo a Mike Pompeo a diseñar la mentira de los “ataques acústicos y las falsas enfermedades de sus diplomáticos”, con el propósito de afectar la entrada de turistas a la Isla, pues estaba consiente que sacrificar a oficiales con la cubierta diplomática, podría compensarse con los NOC, unido a las facilidades de viajes que hoy brinda la nueva política migratoria cubana y el empleo de sitios Web para las comunicaciones secretas, según informaba Yahoo News en noviembre 2018.

Por tanto, no sería extraño que en poco tiempo anuncien el cierre total de su embajada, algo que prácticamente han ejecutado al cesar las actividades consulares en La Habana, las que constituían su mayor carga de trabajo, al no existir relaciones comerciales y ser escasas las políticas y culturales, debido a la vigencia de la guerra económica, comercial y financiera desde hace 60 años.

Las agencias de inteligencia yanquis podrán cambiar de ropaje, pero no deberán menospreciar el trabajo de la Seguridad del Estado, de esa pequeña pero valiente isla de Cuba, que trabaja con cautela, apoyada por su pueblo en el combate diario, para detectar, cortar y denunciar las acciones ilegales organizadas por Estados Unidos, porque como escribió José Martí:

“En silencio ha tenido que ser, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas”.

 

 

 

 

El enemigo no aplaude por gusto.


Por Arthur González.

En estos días en las redes sociales se inició una campaña a favor del biólogo cubano, Ariel Ruiz Urquiola, detenido por desacato a las autoridades. Antes había sido alertado por cortar palmas reales sin autorización.

En Cuba, como en otros países, para cortar un árbol es necesario un permiso, y en la Isla después del paso desbastador de varios huracanes, la flora se protege de forma especial, trabajándose priorizadamente en la siembra de bosques.

Ante esa detención, el Departamento de Estado yanqui y Amnistía Internacional, iniciaron una cruzada mediática contra las autoridades cubanas, algo que no hacen ante la terrible situación que viven varios países latinoamericanos. La razón es simple, el biólogo no simpatiza con la Revolución y así lo manifiesta públicamente, de ser un militante comunista nunca hubieran abierto ese frente a su favor.

No por gusto la representante republicana Ileana Ros-Lehtinen, agradeció al secretario de Estado y ex director de la CIA, Mike Pompeo, por sus declaraciones a favor del citado biólogo.

Lo más lamentable del asunto es que algunos intelectuales de la Isla, que jamás han levantado su voz para solicitar la liberación de la líder social argentina Milagro Salas, ni reclamar justicia por el asesinato de la también líder social Berta Cáceres, Coordinadora general del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, abrieran fuego contra el gobierno de Cuba sin saber realmente las causas de la detención de Ariel Ruiz, influidos solamente por la alharaca que formó la contrarrevolución financiada desde Miami.

Tampoco en las redes sociales cubanas se levantan voces para exigir la salida de prisión de la autoridad espiritual mapuche de Chile, Celestino Córdova, ni existen voces de solidaridad con los jóvenes chilenos mapuches Manuel Baltierra, de 38 años de edad, y Cristóbal Reumay, de 21 años, que se encuentran en huelga de hambre desde hace varios días, pidiendo la liberación de su líder espiritual.

Silencio absoluto para condenar la represión ejecutada por los carabineros chilenos con tanquetas de agua, para dispersar a 100 personas que expresaban pacíficamente su apoyo al pueblo indígena mapuche, concentradas en la Plaza Italia, en Santiago de Chile.

Muchos de esos intelectuales cubanos y personas de bien, son los primeros que exigen la toma de medidas ante las incrementadas indisciplinas sociales que afectan hoy a la sociedad. Sin embargo, ahora apoyaron, quizás sin saberlo, una de esas violaciones y ante la toma de medidas por el irrespeto a las autoridades, se sumaron a las campañas miamenses.

La propia representante de la mafia terrorista anticubana califica a Ruiz Urquiola, de “opositor”, denominador que nunca dan a los detenidos en America Latina y luchadores por los derechos civiles que son encarcelados injustamente.

La líder de la mafia terrorista miamense apoyó totalmente el golpe de Estado contra el presidente Manuel Celaya en Honduras, su secuestro y traslado ilegal hacia México en ropa de dormir, pero apoya ahora al biólogo formado por la Revolución por ser un “opositor” al gobierno socialista.

Estados Unidos a través de la USAID y la NED, disponen de millonarios presupuestos para financiar a esos llamados “opositores pacíficos”, con el objetivo de lograr en Cuba actos violentos como los que se producen en Venezuela y Nicaragua, para derrocar el socialismo cubano.

¿Estarán en ese bando los intelectuales y personas de bien que se sumaron a la cruzada por la liberación del biólogo?

En Cuba todo el pueblo sabe leer y escribir, conoce de historia y está al tanto de los actos ejecutados por Estados Unidos por intentar derrocar el socialismo, ese que mantiene el bloqueo económico y financiero contra el pueblo desde hace 59 años y que, según dicen los memorandos de la CIA: “esas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica”.

Estados Unidos cuenta con un excelente aparato de propaganda, controla los medios de prensa, aprueba lo que se dice y se escribe, y cuando desean silenciar una noticia o exacerbarla, lo realizan con total poder, quien se niega ya sabe a lo que se atiene.

Recientemente otro grupo de intelectuales salió a defender a un periodista extranjero, el cual tergiversó su situación en relación a su acreditación en Cuba y manipuló a la opinión pública sobre el cierre de su blog.

Prestigiosas figuras e incluso funcionarios de instituciones relacionadas con Latinoamérica, sin verificar la información, partieron lanzas a su favor. Al conocerse la verdad ninguno se retractó. Tampoco han alzado su voz a favor de la argentina Milagros Salas, la que cumple injusta prisión.

Si se es solidario hay que serlo con todos y no aventurarse a defender causas sin tener los elementos. Los enemigos de Cuba se aprovechan de cualquier resquicio para desunir, porque saben que el arma vital de los cubanos es su unidad, esa que proclamó José Martí, cuando dijo:

“Sin unidad se estará sin defensa apropiada para los colosales peligros”.

 

 

 

 

 

 

La CIA una historia repetida


Por Arthur González.

Todo indica que las nuevas generaciones de oficiales de la CIA no tienen suficiente experiencia para diseñar planes contra países que tienen gobiernos no aceptables para Estados Unidos. En esto se incluye su ex director Mike Pompeo.

Esa insuficiencia profesional se constata en el duplicado de planes ejecutados hace medio siglo contra Cuba y aplicados hoy a Venezuela.  Un ejemplo que no deja dudas fue la reciente Asamblea de la OEA, donde repitieron la historia ejecutada contra Cuba en 1964, cuando la CIA y el Departamento de Estado presionaron a gobiernos latinoamericanos para expulsarla de esa organización.

Quienes no lo crean solo tiene que leer la Operación Mangosta, presentada al Grupo Especial Ampliado del Consejo de Seguridad Nacional en enero de 1962, por el General de Brigada Edward G. Lansdale, jefe de las operaciones.

En reunión presidida por el Fiscal General, Robert Kennedy, hizo un llamado para no fracasar en el cumplimiento de esas tareas y aseguró:

“La solución del problema cubano tiene en este momento una alta prioridad del gobierno de Estados Unidos, todo lo demás es secundario. No se escatimarán tiempo, dinero, esfuerzos o recursos humanos, porque el Presidente de Estados Unidos me indicó que el último capítulo sobre Cuba todavía no se ha escrito y por lo tanto hay que hacerlo y así se hará”.

Evidentemente desempolvaron aquella Operación y la aplican hoy a Venezuela con el mismo objetivo de:

“…ejecutar una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Otras de aquellas tareas reproducidas ahora contra Venezuela decían:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1964, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio…”

“La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA. La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

Sin dudas trajeron aquel pasado al 2018.

Entre los puntos del Plan Magosta reproducidos contra Venezuela están:

-Guerra económica.

En este aspecto Mangosta exponía:

“Es la clave principal de nuestro Proyecto de acción política, bajo la dirección del Departamento de Estado. El mismo está estableciendo las acciones económicas futuras, incluso los planes para un embargo al comercio cubano, al resultado de la venidera reunión de la OEA. Mientras tanto, el Departamento de Estado ha creado un grupo de acción económica…”

Elementos mayores de la población. 

“El Departamento de Estado y la CIA continúan explorando sus capacidades para montar operaciones especiales dentro de Cuba, centradas sobre elementos activos de la población, específicamente operaciones a través de la Iglesia católica para llegar a las mujeres y sus familiares, así como mediante contactos laborales para alcanzar a los trabajadores. Otros elementos alistados incluyen las agrupaciones de jóvenes y profesionales. Consideración especial se le dará a esto por medio de los contactos operacionales latinoamericanos. Esto es vital para el éxito de nuestros núcleos de acción política cuando la CIA los pueda poner en su lugar”.

-Perspectivas.

“Después de un estudio, la CIA ha concluido que su papel real será la de crear la ilusión de un movimiento popular que gana apoyo exterior y ayudar a establecer un clima que permitirá actos provocativos en apoyo a un cambio hacia una acción abierta, al aumentar su capacidad operacional”.

-Política.

“El Departamento de Estado insistirá, a través de las embajadas estadounidenses en América Latina en la reunión de la OEA, con el fin de explotar todas las oportunidades de ganar la simpatía local para el pueblo cubano e incrementar la hostilidad hacia el régimen comunista en Cuba…”

– Psicológicas.  

“La USIA propondrá el 15 de febrero un plan para llevar a cabo la explotación de acciones altamente psicológicas en el Proyecto, encaminadas a despertar la simpatía mundial en favor del pueblo cubano (al igual que un David) que combate al régimen comunista (como Goliat) y que tendría como objetivo estimular a los cubanos en la Isla para que se unan a la causa”.

No cabe la menor duda, es el mismo programa subversivo, solo cambiaron el país, algo demostrado en esta Asamblea de mayo 2018, entre otras por la virulenta intervención del canciller chileno Roberto Ampuero.

Ampuero tiene un pasado algo oscuro. En medio del golpe militar diseñado por la CIA para derrocar a Salvador Allende, logró salir de Chile en diciembre de 1973 hacia la República Democrática Alemana, no como exiliado político sino como becario en la Universidad de Leipzig.

En 1977 viaja a La Habana por su matrimonio con una hija del embajador cubano y trabaja en el MINREX como profesor de alemán. Estudió en la Universidad de La Habana e ingresa a la Unión de Jóvenes Comunistas. En 1979 regresa a Berlín, vinculándose a chilenos comunistas, incorporándose con ellos durante un año a la Escuela Juvenil Superior Wilhelm Pieck, para estudiar marxismo leninismo.

En 1983 cruza la frontera hacia Alemania Occidental, y a pesar de su pasado comunista, obtiene la plaza de corresponsal para la agencia IPS, y de editor de Desarrollo y Cooperación de la Fundación Alemana para la Cooperación Internacional, así como moderador de la revista Europa Semanal de DW-TV para América Latina. En 1993 retorna a Chile.

El único cambio en el escenario de esta Asamblea de la OEA es que México no repitió su papel de aparente rebeldía, como hizo cuando Cuba fue expulsada.

Documentos desclasificados revelan que fue un pacto secreto con los yanquis, a quienes convenía tener una embajada latinoamericana en La Habana, y México aceptó gustosamente.

Por eso José Martí afirmó:

“Recuerdos hay que queman la memoria”