Más odio y maldad de Estados Unidos hacia Cuba


Por Arthur González.

En total violación de los derechos humanos de once millones de cubanos, Estados Unidos incrementa las sanciones contra la Isla, en demostración de su odio hacia el pueblo que decidió soberanamente, ser libres del yugo yanqui.

58 años llevan los cubanos resistiendo la despiadada y cruel guerra económica, comercial y financiera, que busca matar por hambre y enfermedades a quienes mantienen la frente en alto, situación que no perdonan esos que se auto califican como “paladines de la libertad y los derechos humanos”.

La actitud soberana de Cuba es observada con admiración, por ser una pequeña Isla que desafía los embates de la bestia imperial, aunque desgraciadamente muchos gobiernos chantajeados por Washington callan en complicidad.

Con su vieja y trasnochada ilusión de que los cubanos se lancen a las calles contra el gobierno, cada mes del año la Casa Blanca adopta una nueva penalidad, bien sean multas o sanciones a los que mantienen el comercio de mercancías con Cuba, a aquellos que reciben médicos para ayudarlos a salvar vidas, inversionistas extranjeros, transportistas de petróleo, bancos que realizan transferencias, incluidas las remesas familiares, o quienes aceptan transportar en vuelos privados a enfermos, algo totalmente irracional que pone de manifiesto hasta dónde son capaces de llegar los yanquis, con tal de destruir a la Revolución.

En ese sentido, Michael Kozak, Subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, acaba de decir:

“Los ciudadanos estadounidenses deben saber que Cuba sigue siendo un sitio poco recomendable y por tanto recomendamos no viajar a la Isla”.

Sigue leyendo

La pesadilla que no deja dormir a Donald Trump.


Por Arthur González.

Los indomables pueblos de Cuba y Venezuela se han convertido en la pesadilla que no deja dormir al presidente de los Estados Unidos y toda su caterva de políticos que viven del dinero que les aporta la guerra ideológica contra ambos países.

Cuba rebelde por naturaleza y más aún después de 1959, es castigada con una guerra económica, comercial, financiera y biológica para intentar doblegarla, sin lograrlo.

Desde la llegada a la Casa Blanca, Trump abrazó la vieja y fracasa política anticubana esgrimida por la mafia terrorista de Miami, a los que se sumaron venezolanos refugiados en la Florida, a la espera de ver caer la Revolución Bolivariana, que al igual que Cuba resiste los embates de guerras similares.

Al no obtener los resultados prometidos por sus asesores y políticos anticubanos, Trump aprueba medidas disparatas y sanciones inhumanas con el deseo de matar por hambre y enfermedades a los dos pueblos, esos que le quitan el sueño.

Contra Venezuela emplean desde los golpes militares, el secuestro del presidente Hugo Chávez, la formación de una contrarrevolución interna financiada y entrenada por especialistas en temas subversivos de la USAID y la NED, hasta el desarrollo de las etapas concebidas por el ideólogo Gene Sharp, en su guerra de baja intensidad, pretendiendo repetir en América Latina los triunfos alcanzados en las llamadas “Revoluciones de colores” y la “Primavera Árabe”.

Ante tantos reveses decidieron aplicar más sanciones económicas y financieras, bajo el manido pretexto de que “Cuba es quien sostiene al gobierno venezolano” y este a su vez, “mantiene la estabilidad económica de la Isla por el petróleo que intercambia por servicios de Salud”.

Mentiras disparatadas salen a diario de la mente enferma del presidente yanqui, una de esas 16 mil 241 que ha dicho desde que ocupó la Sala Oval, según afirma el diario The Washington Post.

Si ese diario asegura que Trump dice 14 mentiras, exageraciones o declaraciones engañosas diariamente, ¿por qué dar como cierto que Cuba posee un ejército de oficiales de inteligencia en Venezuela, o que redes de Hezbollah apoyadas por Irán, accionan en territorio venezolano, como alegó el secretario de Estado, Mike Pompeo, el pasado 20 de enero en Colombia?

Todo es parte del mismo plan para satanizar a dos países que no aceptan arrodillarse ante Washington y, ahora acuden al terror para justificar ante la opinión pública mundial nuevas sanciones.

En su desesperación, Pompeo convocó al Títere Juan Guaidó, a Colombia, para explicarle los próximos planes, ante el rotundo fracaso desde que se auto proclamó presidente en una calle de Caracas y más recientemente cuando varias facciones de la oposición decidieron dejarlo sin el cargo de presidente de la Asamblea Nacional en desacato, algo que rompió con los planes trazados por Estados Unidos.

Consternado por la falta de apoyo popular que tiene Guaidó, unido a la división de la oposición interna, Pompeo y los especialistas de CIA, ya no saben qué más hacer para derrocar a Nicolás Maduro, por eso convocaron el 20 de enero 2020, la reunión en Bogotá con varios ministros de la región, ordenándole al presidente Iván Duque crear las condiciones, donde conformarán la mentira de que “Venezuela ha recibido de redes del grupo terrorista Hezbollah”.

Prueba del desconcierto que tienen los yanquis ante la resistencia de Maduro y, por tanto, pretenden crear las bases para una posible intervención militar con apoyo de la OEA, algo idéntico a lo diseñado contra Cuba en 1962.

Ante la cruda realidad que vive Colombia, donde el gobierno de Duque asesinó en el 2010 a 120 líderes sociales de comunidades campesinas, a los que se suman otros 20 en la primera quince del presente enero 2020, Pompeo no dice una sola palabra para condenarlo, a pesar de ser una realidad constatada por Naciones Unidas.

La ONU asegura que los asesinatos de defensores de los derechos humanos en Colombia, aumentaron en casi un 50 por ciento en comparación con 2018, pero ese tema no es de interés de Washington porque Duque es uno de sus lacayos más fieles y no un rebelde como Maduro o el gobierno cubano.

La desfachatez de los yanquis llega a tal punto, que obligaron al español Josep Borrell, de la Unión Europea, a recibir el día 22 de enero, al Títere Guaidó como presidente “legitimo” de Venezuela, algo que también hicieron con su aliado incondicional del Reino Unido, el primer ministro británico Boris Johnson y el ministro de Exteriores, Dominic Raab, quienes lo recibieron el 21 de enero, bajo la promesa de un tratado de comercio, una vez que abandonen la Unión Europea el próximo 31 de enero.

El chantaje mafioso y las amenazas son las bases de la política exterior de Estados Unidos y es así como países poderosos y con una aparente política independiente, se ven presionados por los yanquis, no quedándoles otra oposición que incluir al Títere como orador, de última hora, en el Foro Económico Mundial de Davos.

Después se autodefinen “democráticos y libres”, cuando no son más que una caterva de subordinados a las exigencias yanquis, ante el temor de ser sancionados con nuevos aranceles a sus exportaciones.

Independientes y soberanos son Cuba y Venezuela que tienen el coraje de decirle las verdades a la cara y la valiente resistencia ante las constantes sanciones que les imponen los yanquis.

Por eso no soporten la luz que emanan ambos pueblos, que encandilan los ojos de esa serpiente venenosa que son los Estados Unidos, país que, sí es una amenaza en este hemisferio al tener decenas de bases militares dispuestas a invadir y asesinar a civiles inocentes, como han consumado durante todo el siglo XX.

Ni Cuba, Venezuela o Nicaragua invaden a otros países, no imponen guerras económicas, comerciales y financieras a nadie, ni financian grupos contra gobiernos elegidos en América Latina, a diferencia de los Estados Unidos que no respetan la dignidad y los derechos de los pueblos, y solo trabajan por destruir multilateralismo en el mundo.

Los yanquis, mediante sus organizaciones USAID y la NED pantallas de la CIA, reparten millones de dólares anuales para desestabilizar países que tienen gobiernos no aceptables para ellos, tal y como hacen contra Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Argentina y en otros más, según programas publicados en los sitios oficiales de ambas organizaciones, y afirmado recientemente por Elliott Abrams, agente especial yanqui para desestabilizar a Venezuela.

Si algún gobierno del mundo osa ejecutar acciones similares para ayudar a los desposeídos en Estados Unidos y los de origen latino y africano, la invasión no demoraría un mes y sería barrido de la tierra, algo que solo pueden hacer los yanquis creídos que son enviados de Dios.

El gobierno de Nicolás Maduro ha demostrado madurez política, sabiduría e inteligencia para afrontar las provocaciones del Títere Guaidó y no caer en trampas perfiladas por los yanquis.

La vida se ha encargado de desmoronar la imagen de cartón creada desde Washington, exponiendo al ridículo a los 50 países que bajo presiones lo reconocieron hace un año, enfangándose en el lodo made in USA, mientras Cuba y Venezuela despliegan sus banderas soberanas con mayoritario apoyo popular.

Sabio José Martí al afirmar:

“Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres”

Encargada de Negocios de la embajada yanqui en Cuba se reunió con elementos contrarrevolucionarios.


Por Arthur González.

En franca actitud provocativa para que las autoridades cubanas la expulsen y justificar así medidas de respuestas del gobierno de Estados Unidos, Mara Tekach, Encargada de Negocios de la Embajada yanqui en La Habana, se reunió el martes 10 de diciembre 2019, con varios de los contrarrevolucionarios financiados por la Casa Blanca desde hace 60 años.

En su fallido intento por fabricar una oposición a la Revolución, la diplomática yanqui conversó con un reducido grupo de esos subordinados a los dictados de Estados Unidos, entre ellos la desprestigiada Martha Beatriz Roque Cabello, la misma que hace pocos años los engañó diciendo que estaba en huelga de hambre y casi moribunda, hasta que la Tv cubana divulgó las filmaciones de como recibía por una ventana de su vivienda, aguacates, calabazas y habichuelas, para alimentarse, unido a vigorosas sopas de pollo.

Triste papel tiene que jugar la diplomática, quien conoce perfectamente que todos esos “opositores” solo buscan dinero y visas del programa de refugiados, para emigrar a Miami sufragados con los impuestos que anualmente desembolsan los ciudadanos norteamericanos, para mantener a esos cubanos que ni trabajan ni producen.

Ninguno de ellos representa a la sociedad cubana de trabajadores, campesinos, estudiantes, artistas, intelectuales, deportistas y profesionales, que resisten unidos los 60 años de guerras económica comercial, financiera y biológica impuesta por Estados Unidos contra el pueblo cubano.

Los que dicen ser “reprimidos” por las autoridades cubanas, se presentaron bien vestidos, gordos y relucientes, ante la representante del presidente Donald Trump, ese que se ensaña contra el pueblo cubano con la pretensión de matarlo por hambre y enfermedades, como propuso en abril de 1960 el entonces subsecretario de Estado Lester Mallory, para congraciarse con la mafia terrorista anticubana de Miami, en sus aspiraciones electorales.

La nueva campaña mediática intenta crear la matriz de opinión de que la Revolución “arremete contra los opositores”, mediante “arrestos domiciliarios”, algo que nadie ve, ni es comprobado por la Iglesia Católica, ni las cristianas, la prensa extranjera e incluso por las embajadas de cientos de países acreditadas en La Habana.

Ya la vieja y gastada información de la “represión” contra los contrarrevolucionarios y las mentiras sobre los “detenciones arbitrarias” no funcionan, por tanto, la nueva línea estructurada son los llamados “arrestos domiciliarios”, ridícula mentira que se desboronará como las anteriores.

¿Qué elemento contrarrevolucionario en Cuba ha sido reprimido con métodos similares a los que el mundo observa en Chile, Ecuador, Bolivia, Colombia, Francia y otros países? Ninguno.

El uso de Internet en Cuba, que tanto ambicionaron los yanquis desde que, en 1996, fue propuesto por la RAND Corporation para la subversión en la Isla, permite divulgar lo que sucede con una inmediatez inimaginable hace pocos años, y no existe en las redes sociales una sola imagen de esa falsa e inflada represión, que dicen padecer los elementos contrarrevolucionarios, cada vez con más exceso de peso.

Ni una sola de las llamadas “damas” de blanco está escuálida, todas pesan cientos de kilogramos y con una celulitis propia de mujeres obsesas.

La inventada represión contra José Daniel Ferrer, quedó desbarata con el video mostrado al mundo, donde se pudo comprobar cómo se auto agredió para culpar a uno de los funcionarios que lo entrevistaron, las visitas familiares que tuvo, la fortaleza física que posee y el sobre peso corporal, a pesar de las mentiras expuestas por su actual esposa junto a la diplomática yanqui.

Es fallida e inservible la política yanqui, que no logra su añejo sueño de retrotraer a los cubanos al pasado, aquel donde los marines yanquis se emborrachaban en bares y burdeles para después orinarse encima de la estatua de José Martí, Apóstol de la Independencia de Cuba.

El Departamento de Estado yanqui y su jefe Mike Pompeo, se desgastan a diario orientando a la diplomática Mara Tekach, la que pasará a la historia sin penas ni glorias, igual que sus antecesores, uno de los cuales informó secretamente a su gobierno el 15 de abril 2007, en el cable 07HAVANA252:

“Martha Beatriz Roque Cabello dijo al Jefe de Misión y al Consejero político, el 14 de marzo 2007, que ella se retiraba de sus actividades diarias con Asamblea para la Promoción de una Sociedad Civil, por razones de salud y también para concentrarse en una perspectiva más abarcadora. Su objetivo para los próximos meses es planificar cómo movilizar a un millón de cubanos para que se lancen a las calles, en demanda de importantes cambios políticos y económicos”.

Han transcurrido 12 años y la protagonista de la “Huelga del Aguacate”, no ha podido reunir ni 12 contrarrevolucionarios en las calles, mientras el pueblo cubano marcha todos los 1ro de mayo por las plazas del país en apoyo a su Revolución, algo que por mucho que les duela a los yanquis, no pueden ocultar.

Los yanquis deberían estudiar a José Martí para comprender cuando aseguró:

“Las empresas históricas son imposibles cuando no las desea y alienta la voluntad de un pueblo”

Estados Unidos en la etapa fascista.


Por Arthur González.

Sin duda alguna, el gobierno de los Estados Unidos ha llegado a la fase superior del imperialismo, el fascismo despiadado que no respeta ningún derecho y menos la soberanía de los otros estados. Así lo confirman los hechos acontecidos durante el presente año 2019.

El presidente Donald Trump desde su llegada a la Casa Blanca, demostró ausencia de ética y valores, que unido a su falta de experiencia política lo hacen un dirigente que toma decisiones a caprichos, a partir de su distorsionada personalidad, sin importarle reglas establecidas para las relaciones internacionales.

Sus desmanes se han puesto en evidencia en el maltrato y ofensas al personal y funcionarios de su gabinete, por lo que muchos renuncian en demostración de rechazo al gobernante.

Trump seleccionó a funcionarios con las más altas posiciones de derecha, de ahí las decisiones que aprueba contra los países y gobiernos que no aceptan sus órdenes imperiales.

Hoy Estados Unidos está fuera de casi todos los tratados internacionales firmados por administraciones anteriores, desata políticas contra quienes se oponen a sus ideas, propicia golpes militares en el mundo, declaró una guerra comercial con China, Rusia y las más recientes con aliados como Francia, Brasil y Argentina, situación que certifica el carácter fascista de su pensamiento.

La obsesión que tiene contra Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia lo llevan a tomar medidas de guerra económica, comercial y financiera jamás vistas con anterioridad, superando ampliamente a los presidentes que le precedieron.

La designación de Mike Pompeo, ex director de la CIA, como Secretario de Estado, derribó la división virtual que existía entre las acciones de política exterior y las de inteligencia, como son la guerra sucia, los planes de asesinato a dirigentes que no son del agrado yanqui, el terrorismo de Estado, las campañas de guerra psicológica y el diseño y financiamiento de golpes militares, al mejor estilo de los ejecutados en la década de los años 60 y 70 del siglo XX.

El neo fascismo yanqui incrementa el racismo, brutales represiones contra los pueblos, si el menor respeto por los derechos humanos, civiles, religiosos, de género y pensamiento, algo que recuerda la actuación del ejército alemán y las SS de Adolfo Hitler, de quien Trump copia hasta algunos gestos y formas de gobernar.

En ese sentido, es tal la guerra psicológica, las campañas de mentiras fabricadas contra todo el que no se le arrodille, que lo conducen al chantaje, la extorsión y la persecución política más despiadada que se pueda imaginar.

Hoy la NED y la USAID, de conjunto con el Departamento de Estado y la CIA, obtienen presupuestos desorbitantes para erosionar a aquellos gobiernos no aceptables para Estados Unidos, que superan ampliamente aquellos dedicados a programas sociales del pueblo norteamericano.

Los planes yanquis para derrocar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, son violatorios de toda razón política, de la Carta de las Naciones Unidas, los Derechos Humanos y de la lógica sensata, sin que nadie en el mundo se le oponga, ni siquiera la Unión Europea, que dobla las rodillas antes sus locuras.

Pompeo sigue al pie de la letra los caprichos de Trump, llegando a confesar sin el más minino pudor, que la CIA prepara a sus funcionarios para mentir, lo que demuestra las razones de tantas falsedades construidas para dañar la imagen de gobernantes no aceptables para los yanquis.

Lo inaudito de esta etapa fascista de Estados Unidos es que, con toda desfachatez y prepotencia imperial, el Secretario de Estado declaró el 2 de diciembre 2019, que “Washington ayudará a los gobiernos legítimos de América Latina para evitar que las protestas, que se desarrollan en diversos países, se conviertan en sublevaciones”.

Fascistas del siglo XXI que apoyan las salvajes y criminales represiones que acometen los gobiernos de Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, contra los pueblos obstinados de tanta desigualdad, pobreza, exorbitantes costos de la educación, salud, vivienda y transporte, en contraste con los bajos salarios, las exiguas pensiones y recortes en seguridad social, mientras los ricos se llenan sus bolsillos explotando sin piedad.

Para que nadie se llame a engaños del verdadero rostro del neofascismo yanqui, Pompeo, sin ningún temor, justificó que su país pueda participar en los esfuerzos represivos contra las pacíficas protestas populares en América Latina, asegurando con la mayor desfachatez que “Estados Unidos representa el mayor ejemplo de democracia en la historia del mundo”.

¿Pensará el señor que los pueblos no conocen quien reparte dinero para la subversión contra los gobiernos no aceptables para la Casa Blanca?

Con visitar las páginas oficiales de la NED y la USAID se puede comprobar los millones de dólares que destina anualmente Estados Unidos, para derrocar a los gobiernos de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, entre otros no aceptables para ellos.

En su continuado discurso para demonizar a Cuba y Venezuela, y justificar las repudiables guerra económica, comercial y financiera que aplican para ahogar a sus pueblos, expresó que “ambos países están detrás de quienes incitan a la violencia y disturbios en estos territorios”, ocultando que precisamente es Estados Unidos quien financia los golpes militares, la propaganda subversiva, los llamados opositores e incluso los actos provocativos y acciones terroristas, con el objetivo de destruir ambos procesos revolucionarios que tanto odian los yanquis.

En la locura enfermiza que corroe a la administración Trump, Pompeo señaló que “La Habana y Caracas quieren secuestrar las protestas y  tratan de convertir las democracias aliadas de Washington en dictaduras”, y en su desvarío mediático acusó igualmente a Rusia de “ser una influencia maligna en América Latina”.

Basado en la doctrina hitleriana de repetir una mentira para convertirla en una verdad, acusó a Nicolás Maduro de “negarse a honrar el deseo democrático del pueblo venezolano y su presidente interino legítimo, Juan Guaidó”, idea que causa risas pues el mundo sabe que el Títere fue fabricado por los yanquis, no ha podido obtener respaldo del pueblo, ni tan siquiera de los partidos de la oposición, siendo acusado de corrupto por embolsillarse el dinero de la supuesta “ayuda humanitaria”, durante el fallido Cucutazo, teatro montado meses atrás en la ciudad de colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela.

En su imparable guerra psicológica dijo que “miles de agentes de inteligencia cubanos son el soporte vital de régimen de Maduro y por eso hemos echado atrás algunos de los acercamientos con Cuba, aplicándole nuevas sanciones”.

Pompeo elogió sínicamente la expulsión de médicos cubanos de países como Brasil, Ecuador y Bolivia, acciones que persiguen cortar la entrada de dividas a Cuba, como parte del recrudecimiento de su repudiable guerra económica, que en 60 años no han podido doblegar la resistencia y unidad de los cubanos.

Sin máscaras ni afeites, los neo fascistas declaran al mundo que asesinar, masacrar y apresar arbitrariamente a los pueblos, es parte de su política en Latinoamérica, para evitar que los ciudadanos reclamen una vida más digna y humana de la que les ofrece el neo liberalismo impulsado por los yanquis, sistema que solo conlleva a la pobreza, desigualdad, al alto consumo de drogas y a la prostitución infantil, como formas de sobre vivir en ese sistema inhumano, donde las personas solo valen por lo que tienen en sus bolsillo.

Hoy los latinoamericanos no son los mismos de 30 años atrás y si en aquellos años se lanzaron a las calles sin temor a ser asesinados, torturados y desaparecidos, como hicieron los yanquis durante la Operación Cóndor, las nuevas generaciones no podrán ser acalladas, aunque retornen las mismas tácticas imperiales, porque como afirmó José Martí:

“Vencer es el secreto único del bienestar de los pueblos y la garantía de su libertad”

 

 

 

 

Sigue provocando la encargada de negocios de la Embajada yanqui en La Habana.


Por Arthur González.

Mara Tekach, encargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Cuba, no cesa de cumplir al pie de la letra las orientaciones que recibe del Departamento de Estado, consistentes en mantener una permanente provocación contra el Gobierno cubano, lo que ya se hace inadmisible.

El 12 de noviembre dicha diplomática visitó la ciudad de Santiago de Cuba, con el pretexto de rendir homenaje a los cubanos y estadounidenses caídos en 1898 en la guerra contra España, que según ella “conquistaron juntos la libertad de Cuba”, ocultando que los Estados Unidos ingresaron en la guerra después de hacer estallar el buque de guerra Maine, enviado a la Habana para fabricar el pretexto y poder participar en la contienda, e impedir que los cubanos alcanzaran su liberación del yugo colonial español.

Tampoco mencionó que las tropas estadounidenses prohibieron a las cubanas ingresar en la ciudad de Santiago de Cuba, una vez rendido el ejército español, ni dijo que los yanquis ocuparon el territorio nacional a la fuerza desde 1898 hasta 1902, y solo se retiraron después de imponerle a la naciente constitución cubana, un apéndice conocido como Enmienda Platt, aprobada por el Senado de Estados Unidos, dándole prerrogativas de invadir militarmente a la Isla cada vez que lo entendieran.

Otras de las medidas contempladas en dicha Enmienda constitucional, fue la cesión de Cuba a Estados Unidos de tres bases carboneras, una de ella dio origen a la actual Base Naval en Guantánamo a pesar del repudio popular cubano, entre otras acciones que limitaron la libertad política y económica de la naciente república.

Este fue el pretexto utilizado por la diplomática yanqui para llevar a cabo sus verdaderos planes en la provincia oriental, que eran poderse reunir con elementos contrarrevolucionarios financiados por Estados Unidos, con el fin de estimularlos a realizar actos provocativos contra el Gobierno cubano, sabiendo que el Rey de España tiene previsto visitar Santiago de Cuba, para que se lleve la impresión de que en Cuba se “reprime” a los llamados “opositores” que Estados Unidos fabrica y orienta.

Mara Tekach legalizó su accionar injerencista en las redes sociales, a fin de que el mundo y sus jefes conozcan como actúa en la Isla, al publicar en su cuenta de Twitter:

“En nuestra ruta a #SantiagodeCuba, nos reunimos con activistas, líderes religiosos, y muchas personas que están luchando por la #LibertadParaCuba y conocimos sobre sus desafíos y sacrificios”.

De igual forma, dio continuidad a la campaña fabricada por la CIA y el Departamento de Estado, sobre la inventada “represión” contra los “opositores”, algo que nadie que visita a la Isla ve, ni la reaccionaria jerarquía católica afirma, como tampoco lo ratifican las decenas de agencias de prensa internacionales acreditadas en Cuba, muy distinto a las verdaderas represiones que ejecutan los gobernantes de Chile, Ecuador, Argentina y recientemente los militares bolivianos, a las órdenes de los yanquis, sin recibir una sola condena.

Esta cruzada mediática es la misma que se puso en marcha en 1959 y reforzada en 1961 cuando el presidente J. F. Kennedy aprobó la Operación Mangosta, en la que se expone:

“El Departamento de Estado preside el grupo de Operaciones Psicológicas Interagencias que se reúne semanalmente; la Agencia de Información Nacional (USIA) distribuye cualquier información del Gobierno y genera información “gris” no oficial (5 millones de historietas y miles de libros en idioma español sobre Cuba y distribuidos en América Latina). La CIA aprueba la información conveniente para los canales “grises” y psicológicos encubiertos (la radio, la mensajería hacia Cuba y la distribución dentro de Cuba)”

La información “gris” consiste en elaborar una noticia verdadera y dos falsas para hacerlas creíbles.

El pasado mes de septiembre 2019 fueron expulsados dos diplomáticos cubanos acreditados en la misión de la ONU, y Mike Pompeo, secretario de Estado y ex director de la CIA, a través de un comunicado oficial señaló: “la decisión fue tomada debido a que los dos representantes de la Isla, intentaron realizar operaciones de influencia contra Estados Unidos y abusar de sus privilegios de residencia”.

En ese marco, la vocera del Departamento de Estado, Morgan Ortagus, confirmó en su cuenta de Twitter que “el cuerpo diplomático cubano ante la ONU deberá permanecer solamente en Manhattan, Nueva York, en donde se localiza la sede del organismo”.

Al respecto el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, afirmó: “Cuba responderá de manera apropiada y oportuna y reiteró que estas decisiones de Washington son acciones injustificadas e ilegítimas sobre la base de calumniar a los diplomáticos cubanos y a su misión ante la ONU”.

Consideró que: “el Departamento de Estado establece un precedente peligroso para las relaciones diplomáticas y el derecho internacional y que con ello busca provocar una escalada diplomática que lleve a la ruptura de relaciones bilaterales y al cierre de las respectivas embajadas”, las que fueron reabiertas en 2015 durante la Administración de Barack Obama.

Las acciones de la encargada de negocios demuestran la prepotencia yanqui y quizás se piense que es intocable, pero tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe.

Ella y sus jefes deben leer a Martí para comprender que:

“Debe hacerse en cada momento, lo que en cada momento es necesario”