Los yanquis no se respetan.


Por Arthur González.

Acostumbrados a las mentiras, a los gobernantes yanquis no les importa que pasado un tiempo la verdad les salte en la cara, demostrando como falsean la verdad cuando pretenden alcanzar un objetivo concreto.

Aún se recuerda con la firmeza que el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Adlai Stevenson, negó que su país estuviera involucrado en los ataques aéreos a los aeropuertos de la Habana, Santiago de Cuba y la base aérea de San Julia, el 15 de abril de 1961, preámbulo de la invasión mercenaria a Cuba preparada por la Casa Blanca y la CIA.

En su declaración contra la acusación del canciller cubano Raúl Roa, el embajador Stevenson mostró una foto, entregada por el Departamento de Estado, donde se veía un supuesto avión de las fuerzas aéreas revolucionarias cubanas, con el inventado piloto desertor.

Poco duró la farsa y el embajador Stevenson reconoció años después que “aquella había sido la experiencia más humillante de mi vida pública, al sentirme deliberadamente manipulado por mi propio gobierno”.

Otras mentiras se han producido en los años, como la que Irak tenía armas químicas y era preciso invadirla con el ejército yanqui, días después el mundo conocía que todo era parte de un plan expansionista para apoderarse del petróleo, entre otras razones.

Cuba tiene una larga lista de hechos mentirosos desarrollados por Estados Unidos para justificar agresiones, actos de guerra económica y otros con la esperanza de destruir a la Revolución socialista que tanto odian.

El más reciente es la gran mentira de los inventados ataques acústicos y las falsas enfermedades, casualmente de los oficiales CIA que con ropaje diplomático trabajaban en su misión diplomática en La Habana, todo con única intención de cerrar la embajada y congelar al máximo las relaciones establecidas por Barack Obama, tal y como prometió Donald Trump en Miami, durante sus discursos de campaña en 2016.

Después de dos años sin mostrar una sola prueba de las inventadas enfermedades y las causas, el legendario diario The New York Times, publicó un artículo donde afirma que un grupo de “importantes científicos y biólogos” de Estados Unidos y el Reino Unido, después de realizar “un profundo estudio” sobre los presuntos ataques acústicos sufridos por los diplomáticos estadounidenses en La Habana, llegaron a la conclusión de que de lo escuchado por los diplomáticos “afectados”, son realmente los chirridos de un tipo de insecto específico, nada menos que el grillo cubano “Anurogryllus celerinictus”.

Como mismo le sucedió al embajador Adlai Stevenson, le pasará los supuestos científicos que se prestaron al juego de la CIA para afirmar tal ridiculez, pues nadie con un poco de sentido común puede creerse que un grillo cause las enfermedades que afirman padecer los oficiales diplomáticos.

El verdadero causante de esos hechos se llama Mike Pompeo, director de la CIA, en ese entonces, que aprobó el plan para cerrar poco a poco la misión diplomática en La Habana, a pesar de que muchos de sus subordinados se opusieron a tal acto, debido a la pérdida de posibilidades para el trabajo de espionaje, que un cierre de la misión les ocasionaría.

Hay más tiempo que vida, por tanto, en unos años se conocerá toda la verdad y harán el ridículo todos los que se prestaron para esta patraña, incluidos biólogos, científicos y demás especialistas, quienes perderán todo prestigio ante la comunidad científica.

Mientras, la CIA tendrá que disponer de altos presupuestos para pagar las indemnizaciones que seguramente reclamarán los afectados, ahora respaldados por esas “consideraciones científicas”.

A la par, Cuba exhibe seguridad y bellezas naturales a los turistas y visitantes a la Isla, incluidas figuras de la cultura, la ciencia y de variadas ocupaciones que poseen aquellos que siguen optando por disfrutar de las playas y ciudades cubanas, porque como afirmara José Martí:

“La dicha es el premio de los que crean y no de los se destruyen”

 

 

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Eminente cierre de la embajada yanqui en La Habana.


Por Arthur González.

El anuncio hecho por el Departamento de Estado el pasado 10 de diciembre 2018, sobre el cierre definitivo de las oficinas locales de los Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) en La Habana, confirma que la línea política a seguir es el cese total del trabajo de su misión diplomática, algo que pronosticamos desde el pasado año, cuando el gobierno yanqui inició la historieta de los falsos ataques acústicos.

Olvidando sus fracasos, ahora insisten en volver a desmantelar su embajada en Cuba, error cometido por el presidente D. Eisenhower, cuando el 3 de enero de 1961 rompió las relaciones diplomáticas, con la ilusión de que la Revolución cubana sería derrocada durante la fracasada invasión mercenaria que organizó la CIA por la Bahía de Cochinos en abril de ese año y  vencida en solo 67 horas.

Fue por aquel error de cálculo que la CIA se quedó fuera del panorama político cubano, al cerrar su poderosa estación en La Habana y verse obligada a depender de la colaboración de otros servicios de inteligencia, principalmente europeos, como fueron los británicos, españoles, belgas, alemanes, italianos, franceses y canadienses.

Ante la necesidad de atender a la amplia red de agentes cubanos reclutados por la CIA desde finales de los años 70, en el año 1977 James Carter aprobó la apertura de una Sección de Intereses en la Isla, decisión que amplió las posibilidades de ubicar en dicha misión diplomática a numerosos oficiales y técnicos en comunicaciones de la CIA, muchos de los cuales emprendieron la atención clandestina de 27 agentes, reclutados entre funcionarios cubanos de los sectores más importantes del país, sin sospechar que en realidad todos pertenecían a la Seguridad del Estado de Cuba, conocida como G-2.

El Ministerio de Comercio Exterior, el Banco Nacional, Ministerio de la Pesca, Cubana de Aviación, el Comité Estatal de Colaboración Económica, Ministerio de las Comunicaciones, la Marina Mercante, Ministerio de Salud Pública, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio de la Construcción, Universidad de la Habana, Instituto de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), fueron entre otros, los organismos de mayor interés de la CIA en esa época, según reportajes publicados por la prensa cubana durante la denuncia llevada a cabo en el verano de 1987.

En aquel momento la CIA tenía en la Sección de Intereses, a 22 oficiales para el trabajo ilegal con sus agentes, el estudio y caracterización de nuevos funcionarios cubanos con posibilidades de ser reclutados durante sus viajes al exterior, y más de 55 oficiales acreditados como funcionarios en tránsito.

Aquella capacidad de trabajo solo era posible por la existencia de su Sección de Intereses, USIS, algo que debió ampliarse al restablecerse las relaciones diplomáticas el 17 de diciembre de 2014 y con la apertura oficial de la embajada yanqui el 1ro de julio 2015, reconocido por el propio Barack Obama, cuando expresó:

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor”.

La alianza establecida por Donald Trump, con la mafia terrorista de Miami en junio 2017, debió impulsar a la CIA al desarrollo de otras variantes para la atención de su probable nueva red de colaboradores secretos en Cuba, a partir de los llamados NOC, No Oficial Cover, oficiales que actúan bajo cubierta no diplomática, según asegura un artículo de la revista TIME de febrero 20 de 1995, en el cual se ratifica que “la CIA ha ido calladamente sembrando a sus oficiales encubiertos en empresas comerciales, sucursales bancarias, agencias de viaje, corporaciones de alta tecnología y otras, que le permiten ejecutar operaciones clandestinas de forma más eficiente”.

El empleo del turismo y el intercambio académico fueron empleados con fuerza en Cuba hace pocos años, para el reclutamiento, orientación y abastecimiento técnico a sus nuevos agentes en la Isla, como quedó demostrado en el serial Las Razones de Cuba, visionado en la TV cubana durante 2012.

Esa situación quizás indujo a Mike Pompeo a diseñar la mentira de los “ataques acústicos y las falsas enfermedades de sus diplomáticos”, con el propósito de afectar la entrada de turistas a la Isla, pues estaba consiente que sacrificar a oficiales con la cubierta diplomática, podría compensarse con los NOC, unido a las facilidades de viajes que hoy brinda la nueva política migratoria cubana y el empleo de sitios Web para las comunicaciones secretas, según informaba Yahoo News en noviembre 2018.

Por tanto, no sería extraño que en poco tiempo anuncien el cierre total de su embajada, algo que prácticamente han ejecutado al cesar las actividades consulares en La Habana, las que constituían su mayor carga de trabajo, al no existir relaciones comerciales y ser escasas las políticas y culturales, debido a la vigencia de la guerra económica, comercial y financiera desde hace 60 años.

Las agencias de inteligencia yanquis podrán cambiar de ropaje, pero no deberán menospreciar el trabajo de la Seguridad del Estado, de esa pequeña pero valiente isla de Cuba, que trabaja con cautela, apoyada por su pueblo en el combate diario, para detectar, cortar y denunciar las acciones ilegales organizadas por Estados Unidos, porque como escribió José Martí:

“En silencio ha tenido que ser, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas”.

 

 

 

 

El enemigo no aplaude por gusto.


Por Arthur González.

En estos días en las redes sociales se inició una campaña a favor del biólogo cubano, Ariel Ruiz Urquiola, detenido por desacato a las autoridades. Antes había sido alertado por cortar palmas reales sin autorización.

En Cuba, como en otros países, para cortar un árbol es necesario un permiso, y en la Isla después del paso desbastador de varios huracanes, la flora se protege de forma especial, trabajándose priorizadamente en la siembra de bosques.

Ante esa detención, el Departamento de Estado yanqui y Amnistía Internacional, iniciaron una cruzada mediática contra las autoridades cubanas, algo que no hacen ante la terrible situación que viven varios países latinoamericanos. La razón es simple, el biólogo no simpatiza con la Revolución y así lo manifiesta públicamente, de ser un militante comunista nunca hubieran abierto ese frente a su favor.

No por gusto la representante republicana Ileana Ros-Lehtinen, agradeció al secretario de Estado y ex director de la CIA, Mike Pompeo, por sus declaraciones a favor del citado biólogo.

Lo más lamentable del asunto es que algunos intelectuales de la Isla, que jamás han levantado su voz para solicitar la liberación de la líder social argentina Milagro Salas, ni reclamar justicia por el asesinato de la también líder social Berta Cáceres, Coordinadora general del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, abrieran fuego contra el gobierno de Cuba sin saber realmente las causas de la detención de Ariel Ruiz, influidos solamente por la alharaca que formó la contrarrevolución financiada desde Miami.

Tampoco en las redes sociales cubanas se levantan voces para exigir la salida de prisión de la autoridad espiritual mapuche de Chile, Celestino Córdova, ni existen voces de solidaridad con los jóvenes chilenos mapuches Manuel Baltierra, de 38 años de edad, y Cristóbal Reumay, de 21 años, que se encuentran en huelga de hambre desde hace varios días, pidiendo la liberación de su líder espiritual.

Silencio absoluto para condenar la represión ejecutada por los carabineros chilenos con tanquetas de agua, para dispersar a 100 personas que expresaban pacíficamente su apoyo al pueblo indígena mapuche, concentradas en la Plaza Italia, en Santiago de Chile.

Muchos de esos intelectuales cubanos y personas de bien, son los primeros que exigen la toma de medidas ante las incrementadas indisciplinas sociales que afectan hoy a la sociedad. Sin embargo, ahora apoyaron, quizás sin saberlo, una de esas violaciones y ante la toma de medidas por el irrespeto a las autoridades, se sumaron a las campañas miamenses.

La propia representante de la mafia terrorista anticubana califica a Ruiz Urquiola, de “opositor”, denominador que nunca dan a los detenidos en America Latina y luchadores por los derechos civiles que son encarcelados injustamente.

La líder de la mafia terrorista miamense apoyó totalmente el golpe de Estado contra el presidente Manuel Celaya en Honduras, su secuestro y traslado ilegal hacia México en ropa de dormir, pero apoya ahora al biólogo formado por la Revolución por ser un “opositor” al gobierno socialista.

Estados Unidos a través de la USAID y la NED, disponen de millonarios presupuestos para financiar a esos llamados “opositores pacíficos”, con el objetivo de lograr en Cuba actos violentos como los que se producen en Venezuela y Nicaragua, para derrocar el socialismo cubano.

¿Estarán en ese bando los intelectuales y personas de bien que se sumaron a la cruzada por la liberación del biólogo?

En Cuba todo el pueblo sabe leer y escribir, conoce de historia y está al tanto de los actos ejecutados por Estados Unidos por intentar derrocar el socialismo, ese que mantiene el bloqueo económico y financiero contra el pueblo desde hace 59 años y que, según dicen los memorandos de la CIA: “esas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica”.

Estados Unidos cuenta con un excelente aparato de propaganda, controla los medios de prensa, aprueba lo que se dice y se escribe, y cuando desean silenciar una noticia o exacerbarla, lo realizan con total poder, quien se niega ya sabe a lo que se atiene.

Recientemente otro grupo de intelectuales salió a defender a un periodista extranjero, el cual tergiversó su situación en relación a su acreditación en Cuba y manipuló a la opinión pública sobre el cierre de su blog.

Prestigiosas figuras e incluso funcionarios de instituciones relacionadas con Latinoamérica, sin verificar la información, partieron lanzas a su favor. Al conocerse la verdad ninguno se retractó. Tampoco han alzado su voz a favor de la argentina Milagros Salas, la que cumple injusta prisión.

Si se es solidario hay que serlo con todos y no aventurarse a defender causas sin tener los elementos. Los enemigos de Cuba se aprovechan de cualquier resquicio para desunir, porque saben que el arma vital de los cubanos es su unidad, esa que proclamó José Martí, cuando dijo:

“Sin unidad se estará sin defensa apropiada para los colosales peligros”.

 

 

 

 

 

 

La CIA una historia repetida


Por Arthur González.

Todo indica que las nuevas generaciones de oficiales de la CIA no tienen suficiente experiencia para diseñar planes contra países que tienen gobiernos no aceptables para Estados Unidos. En esto se incluye su ex director Mike Pompeo.

Esa insuficiencia profesional se constata en el duplicado de planes ejecutados hace medio siglo contra Cuba y aplicados hoy a Venezuela.  Un ejemplo que no deja dudas fue la reciente Asamblea de la OEA, donde repitieron la historia ejecutada contra Cuba en 1964, cuando la CIA y el Departamento de Estado presionaron a gobiernos latinoamericanos para expulsarla de esa organización.

Quienes no lo crean solo tiene que leer la Operación Mangosta, presentada al Grupo Especial Ampliado del Consejo de Seguridad Nacional en enero de 1962, por el General de Brigada Edward G. Lansdale, jefe de las operaciones.

En reunión presidida por el Fiscal General, Robert Kennedy, hizo un llamado para no fracasar en el cumplimiento de esas tareas y aseguró:

“La solución del problema cubano tiene en este momento una alta prioridad del gobierno de Estados Unidos, todo lo demás es secundario. No se escatimarán tiempo, dinero, esfuerzos o recursos humanos, porque el Presidente de Estados Unidos me indicó que el último capítulo sobre Cuba todavía no se ha escrito y por lo tanto hay que hacerlo y así se hará”.

Evidentemente desempolvaron aquella Operación y la aplican hoy a Venezuela con el mismo objetivo de:

“…ejecutar una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.

Otras de aquellas tareas reproducidas ahora contra Venezuela decían:

El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la cual comenzará el 22 de enero 1964, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del Hemisferio…”

“La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA. La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto, buscando una rebelión interna del pueblo cubano contra el régimen comunista”.

Sin dudas trajeron aquel pasado al 2018.

Entre los puntos del Plan Magosta reproducidos contra Venezuela están:

-Guerra económica.

En este aspecto Mangosta exponía:

“Es la clave principal de nuestro Proyecto de acción política, bajo la dirección del Departamento de Estado. El mismo está estableciendo las acciones económicas futuras, incluso los planes para un embargo al comercio cubano, al resultado de la venidera reunión de la OEA. Mientras tanto, el Departamento de Estado ha creado un grupo de acción económica…”

Elementos mayores de la población. 

“El Departamento de Estado y la CIA continúan explorando sus capacidades para montar operaciones especiales dentro de Cuba, centradas sobre elementos activos de la población, específicamente operaciones a través de la Iglesia católica para llegar a las mujeres y sus familiares, así como mediante contactos laborales para alcanzar a los trabajadores. Otros elementos alistados incluyen las agrupaciones de jóvenes y profesionales. Consideración especial se le dará a esto por medio de los contactos operacionales latinoamericanos. Esto es vital para el éxito de nuestros núcleos de acción política cuando la CIA los pueda poner en su lugar”.

-Perspectivas.

“Después de un estudio, la CIA ha concluido que su papel real será la de crear la ilusión de un movimiento popular que gana apoyo exterior y ayudar a establecer un clima que permitirá actos provocativos en apoyo a un cambio hacia una acción abierta, al aumentar su capacidad operacional”.

-Política.

“El Departamento de Estado insistirá, a través de las embajadas estadounidenses en América Latina en la reunión de la OEA, con el fin de explotar todas las oportunidades de ganar la simpatía local para el pueblo cubano e incrementar la hostilidad hacia el régimen comunista en Cuba…”

– Psicológicas.  

“La USIA propondrá el 15 de febrero un plan para llevar a cabo la explotación de acciones altamente psicológicas en el Proyecto, encaminadas a despertar la simpatía mundial en favor del pueblo cubano (al igual que un David) que combate al régimen comunista (como Goliat) y que tendría como objetivo estimular a los cubanos en la Isla para que se unan a la causa”.

No cabe la menor duda, es el mismo programa subversivo, solo cambiaron el país, algo demostrado en esta Asamblea de mayo 2018, entre otras por la virulenta intervención del canciller chileno Roberto Ampuero.

Ampuero tiene un pasado algo oscuro. En medio del golpe militar diseñado por la CIA para derrocar a Salvador Allende, logró salir de Chile en diciembre de 1973 hacia la República Democrática Alemana, no como exiliado político sino como becario en la Universidad de Leipzig.

En 1977 viaja a La Habana por su matrimonio con una hija del embajador cubano y trabaja en el MINREX como profesor de alemán. Estudió en la Universidad de La Habana e ingresa a la Unión de Jóvenes Comunistas. En 1979 regresa a Berlín, vinculándose a chilenos comunistas, incorporándose con ellos durante un año a la Escuela Juvenil Superior Wilhelm Pieck, para estudiar marxismo leninismo.

En 1983 cruza la frontera hacia Alemania Occidental, y a pesar de su pasado comunista, obtiene la plaza de corresponsal para la agencia IPS, y de editor de Desarrollo y Cooperación de la Fundación Alemana para la Cooperación Internacional, así como moderador de la revista Europa Semanal de DW-TV para América Latina. En 1993 retorna a Chile.

El único cambio en el escenario de esta Asamblea de la OEA es que México no repitió su papel de aparente rebeldía, como hizo cuando Cuba fue expulsada.

Documentos desclasificados revelan que fue un pacto secreto con los yanquis, a quienes convenía tener una embajada latinoamericana en La Habana, y México aceptó gustosamente.

Por eso José Martí afirmó:

“Recuerdos hay que queman la memoria”

 

 

Norcorea, cuidado con las trampas yanquis


Por Arthur González.

Estados Unidos acostumbrados a los engaños, sueña con prepararle un golpe bajo a la República Popular de Corea en sus próximas negociaciones respecto al tema nuclear.

Para lograrlo, el director de la CIA Mike Pompeo, antes de ser confirmado como secretario de Estado, sostuvo el pasado 30 de marzo en Pyongyang, un contacto secreto con el presidente norcoreano Kim Jong-un, con el objetivo de coordinar una reunión entre el líder de Corea del Norte y el presidente Donald Trump.

El propósito fundamental del histórico encuentro es convencer al líder coreano para que desmantele su programa nuclear de forma inmediata, a cambio Estados Unidos eliminaría algunas sanciones en el marco económico, pero mantendría su numerosa presencia militar en Corea del Sur, donde poseen varias bases militares con armamento capaz de transportar armas nucleares.

Si Estados Unidos se ha decidido a esa reunión es precisamente por la capacidad nuclear que Norcorea ha logrado desarrollar, haciendo de ese país una potencia militar, que en caso de un ataque desde el sur pudiera lanzar sus cohetes y hacer blanco en las bases yanquis ubicadas allí, en Japón y hasta en el territorio continental de los Estados Unidos.

Sin embargo, ya la Casa Blanca declaró que no retirará sus tropas en Corea del Sur, lo que mantiene la amenaza hacia el Norte y más si accede a desmantelar su capacidad nuclear.

Estados Unidos posee 377 mil efectivos entre militares y civiles en Corea del Sur, de ellos 28 mil pertenecen a la fuerza aérea y a la marina. En su más reciente base ubicada en Yongsan, a 40 km de la frontera con Norcorea, tiene 19 mil efectivos pertenecientes a la 8va División.

Estados Unidos se ha preparado para invadir al Norte y solo en esa base de Camp Humphreys, que ocupa una superficie de 14 kilómetros cuadrados, dispone además de una amplia plantilla de helicópteros CH-47 Chinook y AH-64D Apache, una pista de aterrizaje de dos kilómetros para aviones C-130 y otros vehículos, más varios modelos de aviones de combate.

La disparidad es sustancial y el único impedimento para lanzar un ataque hacia el Norte, es precisamente la capacidad que tuvo obligatoriamente que conformar la República Popular de Corea, la cual no tiene bases militares en las fronteras de Estados Unidos, ni en otros países.

Mike Pompeo a su regreso de Pyongyang declaro en conferencia pública sin tapujos: “EE.UU. está decidido a desmantelar el programa nuclear norcoreano sin demora”, y agregó “Estamos comprometidos con el desmantelamiento permanente, verificable e irreversible del programa de armas de destrucción masiva de Corea del Norte y hay que hacerlo sin dilación”.

Los norcoreanos han demostrado gran capacidad de maniobra y de valentía, lo que obligó a Estados Unidos a dar el paso para la reunión de los dos presidentes. No obstante, Kim Jong-un deberá tener sumo cuidado con sus decisiones, porque en los yanquis nunca se puede confiar, ellos son expertos profesionales en el engaño y las trampas, tal como demuestra la historia.

Informaciones aparecidas en diferentes medios noticiosos, aseguran que el pasado 21 de abril, el presidente Kim Jong-un, anunció “que suspendía las pruebas nucleares y los lanzamientos de misiles balísticos intercontinentales a partir de ese mismo día”, y añadió “desmantelaré el polígono de pruebas nucleares de Punggye-ri para garantizar de forma transparente que cumpliré con nuestros compromisos”.

En contraposición con esa actitud, la Casa Blanca afirma que continuará con su presencia en Corea del Sur, algo que no tiene razón alguna, para seguir amenazando al Norte ante cualquier situación que puedan crear para justificar su ambicionado ataque contra el Norte.

China estará muy atenta al desenvolviendo de la situación por tener frontera con la República Popular de Corea y con su sabiduría milenaria apoyará a que el proceso sea transparente, aunque mirando el ejemplo del celebrado en Colombia entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de Juan Manuel Santos, habrá que tener mucho recelo, pues una vez firmado los acuerdos de paz y desmilitarizada la guerrilla, comenzó el asesinato selectivo de los líderes sociales campesinos, y la persecución de los jefes principales de las FARC, para impedir que puedan ser electos para cargos políticos.

En relación a Cuba, en el 2014 el presidente Barack Obama, restableció las relaciones diplomáticas rotas por D. Eisenhower en 1961 y no hubo condicionamientos por ambas partes para lograr ese paso; pero Estados Unidos mantiene inamovible su guerra económica, comercial y financiera como instrumento de presión; condiciona su diálogo con La Habana al cumplimiento que esta haga de los principios yanquis sobre derechos humanos, libertades civiles y democráticas; retomó sus añejas exigencias acusando a Cuba de apoyar el terrorismo y exigirle que cumpla los requisitos de la Carta democrática de la OEA.

Abrió en el 2015 su embajada en la Isla, sin dejar de apoyar a los grupos contrarrevolucionarios creados y financiados por Washington; la Radio y TV Martí siguen sus transmisiones subversivas; la Ley de Ajuste Cubano no se deroga y el tema de la Base Naval que poseen en Guantánamo contra la voluntad popular, no admite que se discuta en las reuniones bilaterales.

La vida dirá la última palabra, y como expresó José Martí:

“En este mundo hay que andar con la espada en una mano y el bálsamo en la otra; porque desconfiar es muy necesario”.

Cuba una espina en la garganta del imperio


Por Arthur González.

Miles de millones de dólares gasta Estados Unidos desde 1959, para deformar la realidad de la Revolución cubana, describiendo falsas historias de terror con el propósito de que su ejemplo no sea imitado por otros países, especialmente los latinoamericanos.

Campañas mediáticas sobre sucesos inexistentes creados por la CIA, como la muerte de Camilo Cienfuegos, discrepancias con Ernesto Che Guevara, fusilamientos masivos, represión a “disidentes” y muchas más, llenan  páginas de diarios y revistas internacionales para confundir, pero la realidad se impone y las mentiras toman su camino.

Las grandes marchas del pueblo cubano para celebrar el 1ro de mayo, día de los trabajadores, son una muestra palpable del apoyo mayoritario de los cubanos a su gobierno y sistema político, algo muy diferente a lo que ocurre en muchos países del mundo, donde sus trabajadores no salen a las calles a celebrar, sino a protestar y son salvajemente reprimidos por la policía.

Respecto a esas golpizas brutales no hay cruzadas permanentes en la prensa, si acaso una mínima noticia que se diluye entre banalidades de la farándula o crímenes pasionales.

El 1ro de mayo en Cuba fue una fiesta a lo largo de la Isla, prueba de que, a pesar de la guerra económica, comercial y financiera impuesta por el gobierno yanqui desde hace 57 años, el pueblo está unido y resiste estoicamente para no regresar al pasado de explotación, falta de trabajos, altos costos de educación y salud, discriminación de raza y sexo, diferencias sociales y otros males que fueron erradicados gracias a la Revolución que tanto odia Estados Unidos.

En Puerto Rico los trabajadores salieron a reclamar trabajo y apoyo a la reconstrucción de sus casas, la decisión del cierre de 300 escuelas, el restablecimiento del sistema eléctrico y otros servicios básicos interrumpidos por dos huracanes desbastadores. Ese pueblo, que pacíficamente quiso marchar por las calles, fue reprimido con bastonazos y gases lacrimógenos que afectaron a decenas de personas, sin la menor piedad ni respeto a los derechos humanos.

Cuba jamás ha reprimido a las provocadoras Damas de Blanco, pero por solo levantarlas del piso cuando obstaculizan premeditadamente el tránsito, recibe una andanada de condenas de Estados Unidos y la Unión Europea.

Sin embargo, ahora que se constatan las imágenes de la represión policial en Puerto Rico y la detención de decenas de manifestantes, del que no se conoce su paradero y no hay una sola resolución del Parlamento Europeo condenando esas violaciones de los derechos humanos y la libertad de expresión.

En Tegucigalpa, Honduras, también hubo una fuerte represión con gases lacrimógenos y balas de goma contra los trabajadores que marcharon exigiendo trabajo, tierras para labrar y denunciar el robo de las elecciones presidenciales, hecho apoyado por Estados Unidos en complicidad con la OEA y  países de la región, que ahora dicen que no reconocerán las que el 20 de mayo celebrará Venezuela.

Otro tanto se observó en la democrática Francia, donde los trabajadores salieron a las calles para reclamar aumentos salariales, y otros beneficios sociales que el actual presidente Emmanuel Macron les ha recortado, como parte de los paquetes de medidas neoliberales del agrado de Washington.

Brutales fueron las golpizas de la policía contra el pueblo francés y la detención de ciento nueve manifestantes, pero el silencio del Consejo de Ministros de la Unión Europea y de su Parlamento, marcan la diferencia con los premios que le otorgan a unos cuantos asalariados de los yanquis, que dentro de Cuba viven del dinero que envían desde Miami.

A los cubanos no les importan esas condenas orientadas desde la Casa Blanca y el Departamento de Estado, su pueblo trabaja y se esfuerza por buscar soluciones a los problemas y rectificar errores cometidos, en pos de alcanzar niveles de vida superiores a pesar de la guerra económica que trata de ahogarlos.

La alegría contagiosa de sus marchas al compás de la música, demostró que no hay obligatoriedad alguna, como suele decir la propaganda anticubana desde hace 60 años. No se puede intimidar a millones de trabajadores, funcionarios, amas de casa, jubilados y a jóvenes estudiantes que tienen poder para decidir sobre sus vidas, gustos y prioridades.

Gústele o no a los mafiosos terroristas de Miami, los cubanos se sienten orgullosos de ser soberanos e independientes y por esa razón Ileana Ros-Lehtinen, pretende impedir que el Departamento de Estado les otorgue visas a los 400 artistas en actuarán próximamente en el Kennedy Center de Washington, para lo cual envió una carta a Mike Pompeo, recientemente nombrado como secretario de Estado, presionándolo con frases engañosas, a lo que sumó al gobernador de Florida.

Cada cual podrá sacar sus propias conclusiones, pero las imágenes no engañan y Cuba sigue su ruta indetenible hacia el futuro, a pesar de los planes yanquis para impedirlo, pues como afirmó José Martí:

“Nada enseña tanto, ni prueba mejor, que un hecho concreto”.

 

 

 

La CIA la más perjudicada por la reducción del personal en Cuba.


Por Arthur González.

Cuando el 3 de enero de 1961 el presidente Dwight Eisenhower, rompió relaciones diplomáticas con Cuba, Mike Pompeo era un niño de 9 años y no sufrió el error que constituyó retirar la estación local de la CIA de la Isla, en medio de los trascendentales cambios políticos y económicos que acontecían, en medio del proceso revolucionario que se llevaba a cabo.

En aquellos días la CIA aseguraba que la Revolución no resistiría la invasión que estaba preparándose, pero al ver como se rendían sus “brigadistas” a las milicias y al ejército rebelde, sus ilusiones fueron cambiando.

La CIA tuvo que recurrir a sus aliados, europeos y canadienses, para obtener información de lo que acontecía en Cuba; sus oficiales tuvieron que trasladar la atención de su red de espías, algo que no les agradó y menos al comprobar como era desmantelada por los Órganos de la Seguridad.

No fue hasta 1977 cuando el presidente James Carter autorizó la apertura de la Sección de Intereses en La Habana, y la CIA pudo retornar para reclutar nuevos agentes y buscar informaciones para sus planes subversivos.

La situación actual, es parecida a la de 1961, producto de la decisión de Donald Trump de reducir en un 60 % los funcionarios de la embajada en La Habana, entre ellos los oficiales CIA que laboraban encubiertos en cargos diplomáticos, en momentos que se produce la salida del presidente Raúl Castro.

Trump, asesorado por Mike Pompeo, en combinación con Marco Rubio, fabricaron la operación de los falsos ataques acústicos, para interrumpir las frágiles relaciones establecidas por Obama, quien cambió la estrategia para desmontar el socialismo en Cuba, bajo el viejo adagio de que “es más fácil matar a una mosca con miel que a latigazos”.

Un error más de los cometidos por los yanquis; por eso al ser nominado como Secretario de Estado, Pompeo acaba de afirmar que trabajará para “construir un equipo diplomático en Cuba que pueda responder a los intereses estadounidenses en la isla”.

Cómo será ese equipo, no lo explicó, pero es posible que la CIA tenga una mayor representación en la embajada, que le permita ejecutar planes de influencia y reclutamiento entre el gobierno cubano, siguiendo recomendaciones de quien estuviera al frente de la legación diplomática en La Habana, cuando en un informe secreto expuso:

“Es preciso que busquemos en otra parte, incluso dentro del propio Gobierno, para identificar a los más probables sucesores del régimen de Castro”.

“Se hace necesario tratar de ampliar nuestros contactos dentro de la sociedad cubana, tanto como sea posible, hablando de liderazgo e iniciativas democráticas. Debemos continuar abriendo Cuba a la era de la información a través de medidas como las anunciadas el 13 de abril 2015, para ayudar y estimular a las generaciones más jóvenes de cubanos en la búsqueda de más libertades y oportunidades”.

Esas acciones subversivas no se pueden ejecutar a distancia, la CIA requiere estar en el terreno para llevarlas a cabo, algo que Marco Rubio no entiende y de ahí sus acciones que impiden la labor de las agencias de inteligencia que estaban presentes en La Habana.

El propósito que busca el Senador es afectar al turismo americano y de otros países, algo en lo que fracasó, por eso la presión sobre el gobierno de Canadá como último recurso.

Pompeo ha tratado de reforzar la guerra económica, financiera y mediática, incluso como director de la CIA en junio de 2017 recibió en su despacho a connotados representantes de la Brigada mercenaria 2506, prometiéndoles medidas más duras contra la isla.

La vida le demostró a Pompeo que sin información no se pueden trazar planes, por ahora diseña la estrategia de darle marcha atrás a la decisión de Trump, sin reconocer la mentira de los ataques y las enfermedades, pero sí desea estar presente en el actual teatro de operaciones, no tiene más opción que volver a armar la estación de la CIA que el mismo desmotó.

En su audiencia de confirmación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, afirmó:

Nos comprometemos en construir un equipo que proporcione diplomacia en Cuba para impulsar los intereses estadounidenses”.

Al parecer Marco Rubio ha sido persuadido de la importancia de la presencia de la CIA, porque en sus más recientes declaraciones sobre los inventados ataques acústico dijo:

“Considero que Rusia pudiera estar detrás de los misteriosos ataques, sucedidos en residencias diplomáticas y en los hoteles Capri y Nacional, en La Habana, entre noviembre de 2016 y agosto de 2017”.

No obstante, mantiene su postura de responsabilizar al gobierno cubano de la agresión, expresando que “sus autoridades saben que pasó y quien lo hizo”.

Hay que esperar la entrada de Pompeo al Departamento de Estado para ver qué actitud asume, pero sus antecedentes son muy negativos hacia Cuba.

En 2015, siendo representante por Kansas, copatrocinó el proyecto de ley Cuban Military Transparency Act, que prohíbe intercambios financieros con empresas gestionadas por los militares cubanos.

Pertenece a la rama más conservadora republicana y es miembro de la Asociación Nacional del Rifle.

Participó como militar en la primera Guerra del Golfo y en Europa del Este.  Es graduado de Ingeniería Mecánica en la Academia Militar de West Point, donde recibió el grado de capitán. Una vez licenciado del ejército, se graduó de abogado en Harvard.

En 1998 inició su carrera como empresario junto con tres amigos de estudios de West Point, adquiriendo tres empresas de piezas para aviones, creando  y entre sus clientes estaban Lockheed Martin y Boeing.

En 2006 se incorporó como presidente a la empresa Sentry International, dedicada a equipamiento petrolífero, vinculada a Koch Industries; por eso coincide con Trump en los temas del cambio climático y el petrolero.

El tiempo dirá como conduce su trabajo exterior pero los cubanos seguirán resistiendo, pues al decir de José Martí:

“El aire de la libertad tiene una enorme virtud que mata a las serpientes”