Mafia anticubana pretende trastocar la historia.


Por Arthur González.

Una vez más los contrarrevolucionarios creados y financiados por el gobierno de los Estados Unidos para intentar derrocar a la Revolución cubana, pretenden cambiar la historia y vestirse con un disfraz de víctimas, cuando en verdad siempre han sido terroristas causantes de muertes y destrucción en Cuba.

Ahora pretenden proclamar el 22 de julio como el “Día de los Mártires de la democracia en América”, al cumplirse el 7mo aniversario de la muerte del contrarrevolucionario Oswaldo Payá Sardiñas y su adlátere Harold Cepero, cuando viajaban como pasajeros en un auto rentado por el español Ángel Carromero, líder de la juventud del Partido Popular, junto al presidente de la Juventud demócrata-cristiana de Suecia, Aron Modig, para repartir 4 mil euros destinados a pagar a “opositores” cubanos, a fin de ejecutar acciones contra el gobierno.

Está probado que el único responsable del accidente automovilístico de ese día fue su conductor, Carromero, quien viajaba a 120 kilómetros por hora, estrellando el auto rentado contra un árbol en la carretera, muriendo Payá y Cepero, quienes venían en el asiento trasero del coche.

La hija de Payá, Rosa María Payá Acevedo, utiliza la muerte de su padre para lograr favores de los yanquis, como fue la visa de “refugiada política” ofrecida por “diplomáticos” estadounidenses en La Habana, a cambio de iniciar la campaña de inculpar al gobierno cubano.

A partir de ahí la han paseado por Europa y América Latina con idénticos propósitos, queriéndola fabricar como una líder juvenil opuesta a la Revolución cubana.

De esa forma la apoyaron para celebrar el aniversario del fallecimiento del padre y denominar ese día como “Día de los Mártires de la democracia en América”, olvidándose de que Cuba llora la muerte de 3 mil 478 muertos por actos terroristas ejecutados por la CIA desde 1959, unido a 2 mil 99 personas que han quedado discapacitadas de por vida por dichos actos.

Solamente en la exposición del buque La Coubre, de bandera francesa, ocurrida el 4 de marzo de 1960 provocada por dos bombas introducidas subrepticiamente por la CIA en sus bodegas, causó la muerte de 101 personas, más de 200 heridos y 34 desaparecidos al no poder ser localizados ni identificados por quedar despezados, entre ellos 2 funcionarios de la Compañía Trasatlántica Francesa, acreditada en La Habana y 4 tripulantes franceses del buque.

Ese criminal acto, que dio inicio a una cadena de acciones terroristas contra el pueblo cubano desde hace 60 años, basta para declararlo como el verdadero Día de los mártires. Sin embargo, las autoridades yanquis se niegan a desclasificar los documentos de sus archivos, al igual que el expediente que guarda celosamente la naviera francesa Compañía General Trasatlántica, operadora del buque, quien tiene clasificada toda la documentación por 150 años.

Otros cientos de actos terroristas se ejecutaron en la Isla contra centros comerciales, cines, teatros, escuelas, fábricas de todo tipo, refinerías de petróleo, campos de caña, unido a las muertes causadas por las bandas conformadas por la CIA en las montañas del centro de Cuba, quienes asesinaron un total de 214 personas, entre ellos 63 campesinos y trabajadores agrícolas, 13 niños campesinos, 8 ancianos, 3 mujeres, 9 maestros voluntarios y colaboradores de la Campaña de Alfabetización, 8 obreros y 6 administraciones de granjas y tiendas en esas montañas.

El 6 de octubre de 1976 Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, organizaron la voladura, en pleno vuelo, de un avión civil cubano con 73 pasajeros. Todos murieron descuartizados. Sus dos responsables fueron acogidos en Miami por Estados Unidos, sin pagar por sus crímenes. Ni la OEA ni el Parlamento Europeo, que ahora premian a Rosa María Payá, condenaron dicha acción y tampoco sancionaron a Estados Unidos por financiar y respaldar a esos terroristas.

Para que nadie tenga dudas de quien es el responsable del terrorismo contra Cuba, basta señalar un informe desclasificado donde su autor, el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar en el centro de operaciones de la Fuerza de Tarea de la CIA, en la denominada “Operación Cubana”, señala sin el más mínimo pudor:

“Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña”.

“Se introdujeron en Cuba 75 toneladas de explosivos y armamentos, mediante 30 misiones aéreas, más 46,5 toneladas en 33 misiones de infiltración marítima, para abastecer a grupos urbanos y bandas de alzados en zonas montañosas”.

A esto hay que sumarle los muertos provocados durante la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, organizada y financiada por la CIA, donde decenas de inocentes campesinos y sus familiares perdieron la vida por las bombas y balas yanquis.

Tampoco puede pasarse por alto la muerte de 158 cubanos, de ellos 101 niños, debido a la introducción del Dengue en el país en 1981, a cargo de un grupo orientado por la CIA comandado por Eduardo Arocena, según declaró ante el Tribunal Federal de New York, recogido en la página 2189, 1984, expediente 2 FBINY 185-1009.

El show mediático llevado a cabo por Rosa María estuvo preñado de terroristas como Ramón Saúl Sánchez, considerado así por las propias autoridades estadounidenses que se niegan reiteradamente a otorgarle la residencia legal en Estados Unidos, por su record de actos violatorios de las leyes, a pesar de ser uno de los amamantados por la CIA.

Otro de los participantes fue el sacerdote Gil Hernández, quien junto a los demás presentes terminaron la función con una misa celebrada en la Ermita de La Caridad, de Miami, donde jamás se han condenado los actos terroristas, ni la criminal guerra económica, comercial, financiera y biológica, que lleva a cabo Estados Unidos contra el pueblo cubano desde hace 60 años, con el declarado interés de matarlo por hambre y enfermedades.

Esos son los autoproclamados “luchadores por la libertad de Cuba” que siembran luto en el pueblo cubano, pero como dijo José Martí:

“Las verdades reales son los hechos”.

 

 

 

 

 

 

Venezuela en la mirilla de los yanquis.


Por Arthur González.

Al igual que una piedra dentro de un zapato, el gobierno de Hugo Chávez y posteriormente el de Nicolás Maduro, no dejan dormir tranquilos a los yanquis que ven como una pesadilla que sus planes de acción encubierta, acciones de subversión política y las presiones internacionales, no pueden doblegar al pueblo venezolano que continúa dándole apoyo a su Revolución Bolivariana.

Las costosas campañas mediáticas para satanizar la figura de Maduro, no arrojan resultados internamente, a pesar de la amplificación de los medios oficialistas que responden a los intereses de Estados Unidos.

Ni la criminal guerra económica y financiera puede cambiar la opinión de millones de venezolanas y venezolanos que hoy pueden leer, escribir, tener una vivienda, un trabajo bien remunerado, asistencia gratuita y ser reconocidos mundialmente por el valor de enfrentarse a las políticas autoritarias y expansionistas de Estados Unidos.

Como el remake de un filme ejecutado durante 60 años contra la Revolución cubana, la CIA y otras agencias subordinadas, ejecutan planes para desestabilizar el orden interno en Venezuela, cientos de actos terroristas, estimulación a la emigración legal e ilegal, unido a los intentos de asesinar al presidente Nicolás Maduro, pero todos se caminan hacia el fracaso al no tener apoyo del pueblo.

La OEA, al igual que hizo contra Cuba, se ha puesto al servicio de las órdenes de la Casa Blanca, en una historia ya conocida por ser el ministerio de colonia de los yanquis, al jugar el vergonzoso papel de subordinación incondicional a su amo imperial.

En puro desespero, Washington no sabe qué hacer para sacar a Maduro del poder y acaba de protagonizar el tercer intento de magnicidio durante la más reciente parada militar, hecho no condenado por los organismos internacionales y la Unión Europea que “tanta preocupación” muestran por los derechos humanos.

Chile, México, Colombia, Estados Unidos, junto a la alta jerarquía católica venezolana, están implicados en el intento de asesinar al Presidente Maduro y a decenas de altos funcionarios, demostrando hasta dónde son capaces por lograr sus propósitos.

Para tirar una cortina de silencio ante las contundentes pruebas legales presentadas por Venezuela; Perú, Argentina, Chile, Colombia y Paraguay, pretenden acusar a Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional, mediante una carta que debe haberse redactado en el Departamento de Estados yanqui, en la que denunciarán al presidente venezolano Nicolás Maduro ante la fiscalía de la Corte Penal Internacional “por violación de los derechos humanos de manera sistemática y específicamente por crímenes de lesa humanidad”.

Si no fuese por lo delicado del tema darían ganas de reír, pues ninguno de esos países movió un dedo para condenar a Estados Unidos por su despiadada guerra económica y financiera, que pretende matar por hambre y enfermedades a los venezolanos y además sembrar el desencanto y el desaliento, con el fin de restarle apoyo a la Revolución Bolivariana.

Una de las más recientes acciones de la prensa oficialista yanqui, fue contra la invitación que recibiera el Presidente venezolano a un almuerzo en el restaurante de un famoso chef internacional, y como si hubiese sido en el mismísimo infierno, desataron inmediatamente una suerte de persecución por el hecho de ingerir la carne ofrecida por el dueño del lugar.

Sin embargo, nunca condenan al extravagante presidente Donald Trump por residir en un lujoso apartamento ubicado en Manhattan, copiando el diseño del palacio francés de Versalles, con puertas de oro e incrustaciones de brillantes, mientras en Estados Unidos viven 47 millones de personas por debajo del índice de pobreza, según datos oficiales.

Para el Señor de los Millones no hay críticas, a pesar del derroche de dinero que hace en lujosas mansiones, campos de golf y costosas ropas y calzado de marcas internaciones para su esposa, unido a los altísimos gastos en viajes y seguridad personal a costa del presupuesto oficial, cada vez que desea trasladarse a su “choza” en la Florida, mientras el ciudadano estadounidense promedio no le alcanza el salario para cubrir el pago de los alquileres, el seguro médico y la educación de sus hijos.

Así es la guerra psicológica desarrollada contra aquellos mandatarios que no se someten a la voluntad de los yanquis. Dilma, Lula, Correa y Cristina Fernández son vivos ejemplos.

Por eso siempre tenemos que recordar a José Martí cuando dijo:

“Hay pocas cosas que en el mundo sean tan odiadas como los hipócritas”.

Carlos Alberto Montaner, de terrorista a profesor de democracia


Por Arthur González.

La CIA convirtió al terrorista Carlos Alberto Montaner Suris, en profesor de democracia, y lo acaba de patentizar en su más reciente libro titulado “El presidente, manual para electores y elegidos”, presentado en Miami el 18.11.2017.

Para quienes no conocen la historia de este agente de la CIA, es bueno contarles algo de su pasado para que puedan aquilatar lo que se esconde detrás de la imagen del periodista y profesor universitario, fabricado por la Agencia Central de Inteligencia yanqui.

Carlos Alberto Montaner Suris nació en La Habana, el 03.03.1943, hijo de un periodista vinculado a la embajada de Estados Unidos antes de 1959, que dirigió posteriormente en Miami, un periódico financiado por el dictador Fulgencio Batista.

Con 17 años, Montaner se integró a la organización terrorista “Movimiento de Recuperación Revolucionaria”, (MRR), encabezada por Manuel Artime y Orlando Bosch, bajo instrucciones de la CIA, y compartió la jefatura nacional de acción y sabotaje del grupo “Rescate Estudiantil”, del Frente Revolucionario Democrático (FRD), con Alfredo Carrión Obeso.

Entre los actos terroristas que ejecutó entre 1960 y 1962, estuvieron la colocación de bombas en centros comerciales y cines de La Habana, enmascaradas en cajetillas de cigarros.

En los meses de septiembre y diciembre de 1960, se reportaron más de 100, financiados por la CIA, ratificado por  el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar de la CIA, en la “Operación Cubana”, quien afirmó:

“Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña […] Para ello, entregamos más de 40 toneladas de armas y explosivos…”

Montaner estuvo relacionado con muchos de esos actos perpetrados en diciembre de 1960, entre ellos: el incendio el día 15 en la emisora radial CMQ; el estallido de una bomba en la Universidad de La Habana que hirió de gravedad a un estudiante; el incendio del cine Cándido, en Marianao, con siete heridos; y la petaca explosiva colocada el 24 de diciembre en la tienda Flogar, situada en la esquina de Galiano y San Rafael, donde resultaron gravemente heridas 15 personas, entre ellas un niño de 13 años, su hermana y su mamá.

Apoyó las atrocidades cometidas en el Escambray por mercenarios organizados y financiados por la CIA, con la colaboración del Frente Revolucionario Democrático, el Movimiento de Recuperación Revolucionaria, MRR, y Alpha-66, con base en los Estados Unidos para sembrar el terror entre en el campesinado cubano, mediante el incendio de escuelas, el asesinato de maestros y alfabetizadores, campesinos y sus familiares.

El 26.12.1960, Montaner fue arrestado en su vivienda en Miramar,  siéndole ocupado un maletín con cuatro detonadores, un rollo de mecha, un pomo con tres barras de fósforo vivo, cuatro cartuchos de municiones, numerosas bombas, dinamita, una ametralladora, detonadores y  bloques del explosivo C-3, todos suministrados por la CIA.

En uno de los paquetes de explosivos aparecía la advertencia: “Un bloque es equivalente a media libra de TNT”.

Montaner fue juzgado en la causa 06/61 y sancionado a 20 años.

Por consideración a su edad, el tribunal decidió que fuera internado en el Reclusorio Nacional para Menores de Torrens, el que poseía escasas medidas de seguridad, lo que aprovechó para fugarse y buscar asilo en la embajada de Brasil, en la que su embajador, Vasco Leitao Da Cunha y su esposa Virginia Leitao, eran colaboradores de la CIA.

Juana Castro Ruz, en su libro autobiográfico, confesó que ella fue reclutada por la CIA en México, por mediación de Virginia Leitao. Sigue leyendo

Bélgica no podrá olvidar


Por Arthur González.

El pánico causado el fatídico martes 22.03.2016 por dos explosiones, una en la terminal aérea y otra en el metro, ambas en Bruselas, no podrán ser borradas del corazón de las familias de los 11 muertos y menos aún de aquellos que resultaron heridos en esos actos terroristas.bomba en bruselas

Europa calificó esos actos como una declaración de guerra y llaman a unirse para combatir el terrorismo. Hoy el mundo repudia tales acciones.

Los gritos desgarradores de pasajeros dentro de la terminal aérea al sentir el estruendo, la caída de techos, cristales, rotura de tuberías de agua y los múltiples heridos, aún está grabado en los oídos de los testigos presenciales.

Una simple mirada al 4 de marzo de 1960 es suficiente para conocer esa sensación de impotencia ante hechos tan monstruosos. Ese día de marzo la Habana disfrutaba de un clima menos caluroso, cuando a las 3 y 15 minutos de la tarde estallaba el vapor francés La Coubre, mientras obreros portuarios descargaban 44 toneladas de granadas y 31 toneladas de municiones para rifles FAL, adquiridos por Cuba en una fábrica de Bélgica. Sigue leyendo

Tocando la puerta equivocada.


Arthur González.

Un grupúsculo contrarrevolucionario cubano, de los reciben parte de los 20 millones de dólares asignados anualmente por la Casa Blanca, hizo recientes declaraciones en las que insta al régimen cubano para que suspenda las actuales tasas de importación para las donaciones que arriben a la Isla, con el propósito de paliar los daños dejados por el huracán Sandy que azotó el oriente cubano. Sigue leyendo

La vieja trampa imperial.


Arthur González.

Como si los cubanos fueramos bobos, los norteamericanos pretenden diseñar una trampa bastante gastada, para intentar infructuosamente engatusar a los niños y adolecentes de la Isla. Para lograr sus objetivos, la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba, acaba de lanzar una convocatoria para un concurso de fotografía, bajo el título “Yo juego”, con el pretexto de que se muestre como juegan los cubanos de Cuba. ¡A otros con ese cuento!. Sigue leyendo

La verdad ocultada.


Arthur González.

En los últimos días se ha conocido la decisión de una jueza federal norteamericana de rechazar la solicitud que hiciera un grupo de estudios académicos privados, de que se desclasificaran documentos que aún permanecen secretos, sobre la invasión preparada y financiada por el gobierno norteamericano y al Agencia Central de Inteligencia, CIA, contra Cuba por la bahía de Cochinos en 1961. Sigue leyendo