¿Por qué Google obtuvo licencia para entrar en Cuba?


Por Arthur González.

Nunca antes el gobierno de Estados Unidos permitió la entrada de Internet a Cuba, ni el empleo de los cables submarinos que pasan cerca de sus costas u otras facilidades. Muchos sitios en Internet están prohibidos para la Isla por la guerra económica que dura ya 59 años. Sin embargo, Barack Obama le aprobó una licencia a Google para entrar en Cuba. ¿Qué razones estuvieron presentes en tal decisión?

¿Ayudar a que los cubanos pudieran acceder a más informaciones científicas, técnicas y otras para mejorar la economía cubana?

Definitivamente no. Aún permanecen restricciones de acceso en muchas de esas áreas, el objetivo real es poder llegar con sus informaciones distorsionadas, sus símbolos y sus valores a la juventud cubana, para como afirmó el propio Obama:

“…podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso”. “Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano. […] y brindarles nuevas fuentes de información…”

Por supuesto que Cuba tiene que aprovechar esa apertura por pequeña que sea, para salir al mundo y darle a conocer su verdad, para destruir las campañas mediáticas que desbordan la red de redes con mentiras, sobre falsas violaciones de los derechos de los cubanos, exponer sus logros, alcanzados con esfuerzo y sacrificio, a pesar de los daños causados por la política criminal de Estados Unidos.

Es la oportunidad de contarle al mundo los actos terroristas que ejecuta el gobierno yanqui, la guerra biológica para afectar al pueblo y la persecución a todos los bancos extranjeros y empresas que pretenden establecer negocios con Cuba.

Para no pecar de ingenuos, los cubanos deben estar conscientes de qué se esconde detrás de esa licencia de Obama y por qué Donald Trump la mantiene, a pesar de haber tomado medidas para desmontar muchos aspectos de la política de su antecesor, incluso la Directiva Presidencial, esa que pretendía matar al pueblo con miel, en vez de a latigazos.

Durante su campaña presidencial, Donald Trump asumió el lenguaje reaccionario y ultraconservador plasmado en la Plataforma del Partido Republicano, la cual expone entre otras direcciones las siguientes:

“La apertura hacia Cuba de la actual administración Obama, fue un vergonzoso acomodo a las demandas de los tiranos. Solo fortalecerán a esa dictadura militar. […] Reclamamos una plataforma aérea para las transmisiones de Radio y TV Martí, y la promoción del acceso a Internet como herramienta tecnológica para fortalecer el movimiento pro democracia en Cuba.”

Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump cumplió con todo lo prometido en su campaña por la presidencia, pero no cambió en nada la licencia otorgada a Google para Cuba, incluso en días recientes permitió que el presidente ejecutivo de la misma, Eric Emerson Schmidt, viajara a La Habana en compañía del senador republicano Jeff Flake. ¿Por qué? Los antecedentes hablan.

En 1996 la RAND Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, elaboró un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las comunicaciones cubanas, las redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos”.

Ese trabajo expone la necesidad de ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente, para lo cual afirma:

“Es necesario alentar el enlace de Cuba a Internet, utilizarla para transmitir noticias y análisis balanceados, promover su uso por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

Insistiendo en esa dirección, en marzo del 2005 el ultra conservador Roger Noriega, Subsecretario de Estado para el hemisferio occidental, declaró en una audiencia congresional:

“Estados Unidos ha flexibilizado los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad a grupos de la sociedad civil”.

Durante un evento efectuado en 2012 en la Fundación Heritage, de conjunto con Google Ideas, se elaboró un informe recomendándole al gobierno de Estados Unidos, crear una red WIFI remota para posibilitar el acceso de los cubanos a Internet.

En ese conclave estaba presente el senador republicano Marco Rubio, quien expresó:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, porque Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

El Departamento de Estado anunció el 13 de junio de 2013, la propuesta de proyectos para promover la democracia y los derechos humanos en Cuba, entre esos el uso de herramientas digitales para ser empleadas, de forma selectiva y segura, por la población civil, junto a otros programas para el fomento de la igualdad y defensa de las redes sociales de los negros cubanos.

Programas creados para la subversión en Cuba como Zunzuneo y Conmotion, este último diseñado por Open Technology Institute at The New América Foundation, fueron denunciados oportunamente.

Bienvenido el acceso pleno a Internet, porque los cubanos tienen la suficiente preparación para saber diferenciar lo útil de lo subversivo, pero ante un enemigo que no cesa de agredir durante más de medio siglo, siempre habrá que estar alertas y como dijo José Martí:

“Hacer en cada momento, lo que en cada momento sea necesario”

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Barack Obama abrió el camino


Por Arthur González

Cuando el presidente Barack Obama aprobó la apertura de Google en Cuba, con vistas a permitir un acceso amplio a Internet, sabía bien lo que hacía, abrir el camino para los propósitos subversivos mediante esa vía que tanto añoraban los ideólogos yanquis para desmontar el socialismo desde adentro.

Esa fue la dirección que se trazó su administración desde que reconoció públicamente que la política del cerco a Cuba no había alcanzado los resultados ambicionados y por tanto decidió cambiarla por una apertura, para desde adentro intentar los mismos fines.

Ahora se ve a las claras que esa autorización, que permitió a Google brindar sus servicios a la isla, buscaba trabajar a la sociedad cubana como el mismo dijo, y la prueba está en el anuncio hecho el 23.01.2018 por el Departamento de Estado, sobre la creación del Grupo de Trabajo de Internet para Cuba “con el objetivo de promover el flujo de información hacia la isla de gobierno comunista”.

Ese selecto grupo estará integrado por representantes gubernamentales y no gubernamentales, quienes examinarán los desafíos tecnológicos y las oportunidades para ampliar el acceso a Internet y los medios independientes en Cuba.

Nada es causal en la política hostil de Estados Unidos contra el pueblo cubano, el propio presidente Donald Trump lo explicó en junio del 2017 ante la mafia terrorista anticubana de Miami y lo plasmó oficialmente en su Memorando Presidencial de Seguridad Nacional, del 16 de junio de 2017, titulado Fortalecimiento de la política de los Estados Unidos hacia Cuba.

Todavía no se conoce el presupuesto destinado para esa tarea, pero será de muchos millones de los que malgasta la Casa Blanca desde 1959, con la frustrada ilusión de ver caer el socialismo cubano, para lo cual desembolsan anualmente más de 28 millones de dólares para mantener a la radio y la TV Martí, que no se escuchan ni se ven en toda la isla, pero mantiene a cientos de personas que cobran altos salarios, sufragados por la Oficina de Trasmisiones para Cuba (OCB).

El poder emplear internet en Cuba para sus fines subversivos data de 1996, cuando la Rand Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, preparó un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las telecomunicaciones cubanas, redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos”, en el cual se expresa tácitamente “el interés de ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente, mediante el empleo del enlace de Cuba a Internet, utilizando Internet para transmitir noticias y análisis balanceados, y promover el uso de Internet por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

Obama lo fue introduciendo en Cuba, al acogerse a las excepciones que contempla la Ley del Embargo en el área de las telecomunicaciones, para lo cual aprobó el plan presentado por Google en el 2015 para masificar el acceso a Internet en la isla, lo que algunos calificaron como la “dirección correcta” de Obama, sin ver lo que escondían realmente sus “nobles” propósitos.

De los yanquis nunca se puede esperar nada bueno respecto a Cuba, porque su obstinación es derrocar el socialismo a cualquier costo, aunque para ello tengan que emplear métodos engañosos.

El recientemente creado Grupo de Trabajo de Internet para Cuba, tratará de implementar las ideas que elaboró en 1996 la Rand Corporation, apoyadas en marzo de 2005, por Roger Noriega, entonces subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, cuando declaró en una audiencia congresional: “Estados Unidos flexibilizó los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad, a grupos de la sociedad civil en Cuba”.

El senador Marco Rubio, miembro de la mafia anticubana, se sumó al mismo proyecto contra Cuba, para presionar al gobierno a que iniciara una apertura en el tema de internet, a pesar de la guerra económica.

Por ese motivo fue invitado a participar en un encuentro preparado en el 2012 por la Fundación Heritage de Estados Unidos y para solicitar el permiso del Gobierno para introducir internet en la isla, dadas las ventajas que, según ellos, ese medio representa para derrocar a la Revolución cubana.

En su intervención el senador Rubio expresó: “El sistema totalitario cubano podría derrumbarse, si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, pues Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Por tanto, nada es nuevo en ese tema y los cubanos están preparados para enfrentar el reto, a la vez que aprovechan la apertura para incrementar la tan necesaria informatización de la sociedad, sin temor a la contaminación made in USA, contra la cual están vacunados desde hace 58 años.

A los yanquis que los compre quienes no los conozcan, los cubanos conocen del peligro que encierra la tontera, porque como dijo José Martí:

“A los que bien velan todo se le revela”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué esconde Estados Unidos detrás de Internet en Cuba?


Por Arthur González.

Recientemente el sitio anticubano financiado por la Casa Blanca, Martí Noticias, entrevistaba a dos jóvenes de la isla quienes declararon: “las limitaciones del acceso de los cubanos a Internet no son económicas, sino realmente políticas y es el gobierno cubano quien no les da libre acceso”.

Añade la información que esos jóvenes aseguraban: “hay muchos sitios que ahora mismo están bloqueados, porque el gobierno no deja que los cubanos accedan. Internet para el gobierno es un mal que tienen que permitir porque la presión es muy grande, el mundo tiene Internet y Cuba sigue en un atraso”.

Pero la noticia no habla de que para Cuba si hay limitaciones impuestas por las leyes de Estados Unidos y se comprueba cuando se intenta entrar en muchos sitios, en los que aparece un cartel diciendo: “no se puede acceder desde Cuba por la ley del embargo”.

Cuba trabaja por informatizar su sociedad, para ello tiene que erogar altas sumas de dinero en tecnología, situación que no es tan fácil como muchos creen. Los servicios no son gratuitos ni el equipamiento necesario lo regalan a las puertas de las iglesias. Las inversiones que se requieren debe ejecutarse por etapas y contar con el aseguramiento financiero y técnico, sin olvidar la seguridad de las redes.

Existen intereses ocultos del gobierno estadounidense y sus servicios de inteligencia, que no menciona la prensa yanqui ni conocen los jóvenes cubanos, sobre sus propósitos con Internet en la isla. No por gusto uno de los pocos acuerdos que realmente materializó Barack Obama, fue el permiso a empresas de internet, como Google, de permitirles el enlace con la empresa estatal telefónica cubana.

Para quienes no estén claro de qué pretende lograr el vecino del Norte, basta explicar que en 1996 la Rand Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, preparó un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las telecomunicaciones cubanas, redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos.

Dicho trabajo expone el interés de: “ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente” y entre sus objetivos priorizados están:

“Alentar el enlace de Cuba a Internet, utilizar Internet para transmitir noticias y análisis balanceados, promover el uso de Internet por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

En marzo de 2005, Roger Noriega, entonces subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, afirmó en una audiencia congresional:

“Estados Unidos flexibilizó los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad, a grupos de la sociedad civil en Cuba”.

Entre los años 2004 y 2006, la USAID repartió cerca de 35 millones dólares para proyectos subversivos contra Cuba, muchos de ellos vinculados directamente a la informática y las comunicaciones.

Durante la Asamblea de la USAID con diferentes ONG, celebrada en Washington en mayo 2008, se discutió la necesidad de distribuir 45,7 millones de dólares asignados por el presidente George W. Bush, para la subversión contra Cuba, exponiéndose elementos del nuevo plan para desestabilizar el orden interno.

El director de la USAID para América Latina, José Cárdenas, expuso “la necesidad de introducir en la Isla celulares, equipos modernos de comunicación, computación y software, con el empleo de emisarios no estadounidenses”, siendo respaldado por el jefe del Buró de Industria y Seguridad del Departamento de Estado, Anthony Christino.

La aprobación de tales medidas inició una carrera desenfrenada para atraer a la juventud cubana hacia sus proyectos subversivos a través de Internet, con el propósito de promover desórdenes sociales al estilo de las llamadas “Revoluciones de Colores”

En evento celebrado en 2012 por la Fundación Heritage de Estados Unidos y Googles Ideas, se elaboró un informe para el gobierno norteamericano, que recomendó la creación de una red WIFI remota para posibilitar el acceso a Internet de los cubanos.

El Senador Marco Rubio, participante en el mismo, afirmó:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse, si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, pues Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Inmediatamente la USAID inició el diseño de un software para Cuba, nombrado Zunzuneo, en el cual se conformó un Twitter para enviar mensajes a los jóvenes a través de las redes sociales, con la pretensión de exhortarlos a movilizarse contra el gobierno.

La USAID financió el envío de jóvenes latinoamericanos procedentes de Perú, Costa Rica y Venezuela, bajo fachada de turistas y de pertenecer a ONG, con la finalidad de identificar y preparar a jóvenes cubanos como futuros líderes comunitarios y activistas políticos, e incentivar expresiones públicas contra el gobierno que posibilitaran revueltas populares para alcanzar cambios políticos en Cuba, al estilo del Medio Oriente.

Entregaron gratuitamente, teléfonos celulares, memorias USB, laptops, discos externos y dinero, para su acceso a la recepción y envío de los twists.

Zunzuneo funcionó bajo el Programa de Intercambio Latinoamericano (PILA).

El 13 de junio del 2013 el Departamento de Estado anunció propuestas de proyectos para promover la “democracia y los derechos humanos” en Cuba, uno de ellos con el uso de herramientas digitales “para ser utilizadas de forma selectiva y segura por la población civil cubana, junto con otra iniciativa para el fomento de igualdad y defensa de las redes sociales de los cubanos de raza negra”.

El portavoz de la Casa Blanca, Jim Carney, reconoció que Zunzuneo, era un programa coordinado por la USAID y añadió:

“El Congreso financia programas para la democracia en Cuba, con el interés de ayudar a empoderar a los cubanos a fin de que puedan acceder a más información y para fortalecer a la sociedad”.

Información publicada en el 2014 por el diario The New York Times, el Departamento de Estado proporcionó 2,8 millones de dólares a un equipo de hackers y activistas comunitarios especialistas en programación de software, para desarrollar un sistema de redes que permitiera a personas afines a los intereses de Washington, comunicarse por Internet sin interferencias de sus gobiernos.

Mediante esa red probada con éxito en el 2011 en Túnez, estimularon las revueltas populares causantes del derrocamiento del presidente Zine Al-Abidin Ben Ali. La red inalámbrica establecida no estaba conectada a Internet, pero cubría grandes áreas donde residen unas 14 mil personas.

El criterio de periodistas de The New York Times, fue que “el programa ejecutado en Túnez era un ensayo para desplegarlo en zonas disputadas, similares a las que financió la USAID para los programas de la Oficina de Iniciativa para la Transición (OTI), adscripta al Buró de Democracia, Conflictos y Ayuda Humanitaria de la USAID para Cuba”.

Matt Herrick, portavoz de la USAID, reconoció a The New York Times, que esa agencia entregó a la New America Foundation, una subvención por tres años ascendente a 4,3 millones para hacer la plataforma disponible en Cuba. El software diseñado fue denominado Commotion, y consiste en una amplia conexión inalámbrica WIFI.

Ese software fue diseñado para relacionar varios enrutadores WIFI en una red ilegal, sin autorización ni pago a los servicios a empresas de telecomunicaciones cubanas.

Con similar intención, el 2009 fue enviado a la Isla el estadounidense Alan Gross, contratado por la USAID para la instalación ilegal de medios de comunicación de alta tecnología en Cuba, que permitieran la transmisión y recepción satelital a través de redes WIFI, las que paralelamente intentaron conformar con el apoyo de otro norteamericano, que introdujo antenas para conexiones WIFI enmascaradas como tablas de surf, entregadas a un joven cubano ingeniero en telecomunicaciones en la vía blanca, cerca de Santa Cruz del Norte, según denuncia de la TV cubana.

La Guerra Cibernética contra Cuba contó con la aprobación del presidente Barack Obama, quien al informar la apertura de embajadas en los dos países expresó:

“…podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano […] nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor. […] nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

El 14.08.2015 el secretario de estado John Kerry decía en la Habana:

“Por ahora el Presidente ha tomado pasos para reducir las restricciones sobre las remesas, exportaciones e importaciones para ayudar a los cubanos emprendedores en el ámbito de las telecomunicaciones, viajes de familias, pero queremos hacer más aún.  La meta de todos estos cambios es la de ayudar a los cubanos a conectarse con el mundo y mejorar sus vidas”.

Con estos planes, para nada amigables, Cuba tiene todo el derecho de protegerse y el mundo debe conocer la verdad sobre lo que esconden los yanquis detrás del uso de Internet.

Cuba mantiene su interés en informatizar su sociedad y ampliar los servicios de acuerdo a las posibilidades técnicas y financieras, pero no puede pecar de ingenua e ignorante, ante planes que persiguen manipular a su sociedad y derrocar el sistema socialista.

Previsor fue José Martí cuando afirmó:

“La ignorancia es la garantía de los extravíos políticos”.

Evidentemente “The Washington Post” no sabe leer


Por Arthur González.

Como si fuera un boxeador a punto de recibir un knock out, el diario “The Washington Post” lanza golpes a ciegas contra la nueva Directiva Presidencial, PPD-43, firmada por Barack Obama, sobre la política de Normalización de las Relaciones con Cuba, acusándolo de enviarle un mensaje equivocado al presidente cubano Raúl Castro.

Es sabido que ese diathe-washington-postrio estadounidense defiende los intereses más reaccionarios de la comunidad cubana radicada en Estados Unidos, con especial preferencia de los miembros de la mafia terrorista anticubana de Miami, integrada por esbirros del dictador Fulgencio Batista y sus descendientes; asesinos, torturadores y ladrones, que sienten odio visceral por la Revolución.

Recientemente el FBI desclasificó documentos sobre esos cubanos, ratificando sus acciones terroristas en Estados Unidos, por tanto, la verdad sale a flote respecto a esos auto titulados “exiliados”, cuando realmente muchos son prófugos de la justicia cubana por cometer delitos comunes.

En sus ataques a la mencionada Directiva, ese diario demuestra su incapacidad para leer e interpretar la letra de la misma, que en ningún momento pretende ayudar al gobierno cubano.

Para demostrar que las intenciones de Estados Unidos continúan la misma línea trazada en 1959 por el presidente Dwight Eisenhower, solo deben prestarles atención a los proyectos para desmontar el socialismo desde adentro, en una simbiosis filosófica con el “Proyecto Democracia”, aprobado por el presidente republicano Ronald Reagan, con el cual logró acabar con el socialismo en Europa del Este.

La candidata presidencial por el partido demócrata, Hillary Clinton, lo confirmó en agosto del 2015 en Miami, cuando defendió la nueva política hacia Cuba, al afirmar:

[…] “pude comprender que nuestra política de aislar a Cuba estaba fortaleciendo las garras de Castro en el poder en vez de debilitarlas, lo cual perjudicaba nuestros esfuerzos para restablecer el liderazgo de Estados Unidos en todo el hemisferio […] estábamos ayudando al régimen para que mantuviera a Cuba como una sociedad cerrada y controlada, en vez de promover la apertura positiva a la influencia externa en la misma forma que lo hicimos de forma tan efectiva con el antiguo bloque Soviético y en otros lugares…”

Los periodistas de “The Washington Post” parece que no comprenden que las relaciones diplomáticas no persiguen ayudar al gobierno socialista, sino minarlo desde adentro al ejercer influencia directa sobre su población, mediante el traslado de los valores que defiende Estados Unidos, y poco a poco trabajar a los jóvenes, y a aquellos cubanos que está acogidos a las licencias otorgadas por el gobierno para el trabajo privado.

Si fueran más astutos e inteligentes esos que acusan a Obama, pudieran descifrar lo que este pretende alcanzar de una forma más práctica y sutil, ya que casi 60 años de una política obtusa no dio los resultados esperados y sí la pérdida de cientos de miles de millones mal empleados, algo reconocido incluso por el ex jefe de la Sección de Intereses en La Habana, que puede leerse en los cables publicados por el sitio WikiLeaks. Sigue leyendo

Alan Gross tiene mal de Alzheimer


Por Arthur González.

De acuerdo con una noticia publicada el pasado 11.09.2016, por la agencia de prensa española EFE, para Alan Gross, el estadounidense contratado por la USAID para ejecutar acciones ilegales en Cuba, “internet no es herramienta subversiva”, lo que hace pensar que padece de Alzheimer.alan-gross

Ahora quiere pintar el infierno de azul, con la pretensión de hacerle creer a los incautos que “internet es solo una vía de acceso al derecho humano de la información”.

Tal parece que el señor Gross no sabe que organismos especializados en temas de subversión dicen todo lo contrario, poniéndolo una vez en ridículo ante la opinión pública internacional, pues él de santo no tiene ni el nombre.

Para sustentar lo antes expuesto, basta con recordar que en fecha tan temprana como 1996, la RAND Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, preparó un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las telecomunicaciones cubanas, las redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos”, en el cual pretendía “ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente”.

La intromisión en los asuntos internos de otra nación por una organización militar de Estados Unidos solo tiene el calificativo de subversión, porque Washington está obsesionado desde el 1ro de enero de 1959 con derrocar a la Revolución cubana, bajo el influjo de la política Mac Cartista.

El interés de la RAND Corporation por internet en Cuba era según sus propios planteamientos: “Alentar el enlace de Cuba a internet y utilizarlo para transmitir noticias y análisis balanceados, promover su uso por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”, algo que va conjugado con varias acciones para trasladar los valores de la sociedad norteamericana, y poco a poco ir desmontando el sistema socialista cubano.

No por gusto la CIA revisa todas las redes sociales a nivel mundial, destinando millones de dólares en pagos a sus analistas y traductores, los que se autocalifican como “bibliotecarios ninjas”.

El análisis ejecutado por el Centro de Fuentes Populares, como se conoce en la CIA, se le incorpora al informe de inteligencia recibido diariamente por el Presidente Barack Obama.

Otro elemento probatorio del interés subversivo hacia Cuba a través de internet, fueron las declaraciones en marzo del 2005 de Roger Noriega, Subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, quien afirmó en una audiencia congresional:

“Estados Unidos flexibilizó los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad, a grupos de la sociedad civil en Cuba”.

Entre los años 2004 y 2006, la USAID repartió cerca de 35 millones dólares para proyectos subversivos contra Cuba, muchos de ellos vinculados al tema de la informática y las comunicaciones.

En mayo 2008 durante la asamblea de la USAID celebrada en Washington con diferentes ONG, se discutió la necesidad de distribuir 45,7 millones de dólares asignados por el Presidente George W. Bush, para la subversión contra Cuba, exponiéndose elementos del nuevo plan para desestabilizar el orden interno con tareas específicas con las info-comunicaciones. En ese contexto fue contratado el señor Gross. Sigue leyendo

Conversaciones con EE.UU es como arar en el mar


Por Arthur González.

Cuando analizamos el resultado del tercer encuentro de la Comisión Bilateral entre Estados Unidos y Cuba, celebrada el pasado 16.05.2016, nos hace pensar que se está arando en el mar, por más que se aseguren avances en una ambiciosa agenda para lograr, algún día, la normalización de relaciones entre ambos países.

Tercera ronda conversaciones EEUU y Cuba
Desde el 17.12.2014 hasta la fecha se han firmado nueve acuerdos de entendimiento respecto a temas no medulares en la confrontación contra Cuba.

Esos documentos versan sobre los vuelos directos, el restablecimiento del correo postal, la protección de áreas marinas, y se aspira a lograr otros en la cooperación de la salud, la agricultura, la meteorología, sismología, áreas terrestres y marítimas protegidas, aunque este último ya fue firmado.

Cuba muestra su buena voluntad para alcanzar esa normalización y busca allanar el camino mediante aspectos que pueden unir a ambos Gobiernos. Desde hace años sostiene encuentros respecto a temas migratorios, el tráfico humano y las drogas, a pesar de que son los Estados Unidos quien más se benefician de esa cooperación cubana.

De los nueve documentos firmados, excepto el restablecimiento de relaciones y la apertura de embajadas en ambas capitales, los demás esperan por decisiones burocráticas de Washington para funcionar, proceso que se dilata en demasía y en los que se enmascara la falta de voluntad política de los yanquis.

Sin embargo, los temas decisivos para que Cuba pueda tener un desarrollo normal se mantienen inalterables y Estados Unidos reitera que no moverá sus fichas para cambiar ese estatus impuesto para derrocar el proceso revolucionario que tanto odia.

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El nuevo engaño


Por Arthur González

Con rimbombancia el 18.09.2015 los Departamentos del Tesoro y de Comercio de Estados Unidos, divulgaron nuevas medidas aparentando modificar la Guerra Económica contra Cuba, eso que quieren hacerle creer al mundo que es solo un “embargo” bilateral.

El presidente Barack Obama tiene prerrogativas en sus manos, pero no las ejecutacuchillo3, solamente decide aparentar ciertos cambios que van en la dirección que siempre han deseado, presionar a la Isla para que regrese al pasado capitalista dirigido por Estados Unidos hasta el 1ro de enero de 1959. Sigue leyendo