Estados Unidos sin sentimientos humanos ni solidaridad.


Por Arthur González.

A pesar de los millones de enfermos y cientos de miles de muertos en el mundo a causa de la Covid-19, Estados Unidos manifiesta su ausencia de sentimientos humanos y de solidaridad, impiden la ayuda a países que carecen de recursos y personal de la salud, así como la adquisición de medios de protección, equipamiento médico y medicinas, a países que someten a crueles guerras económicas, comerciales y financieras.

Tras la careta de supuestos paladines de los derechos humanos con la que pretenden engañar al mundo, Estados Unidos esconde su verdadero rostro, ese que no le importa la muerte, el hambre, la desnutrición y las necesidades de países pobres, especialmente aquellos que no se doblegan a sus órdenes.

Para quienes osan desobedecer sus dictados, diseñan y financian políticas hostiles, con el propósito de debilitar su vida económica, negarle dinero y suministros para causar hambre, desesperación y el derrocar sus gobiernos, algo puesto en práctica contra Cuba desde hace 60 años y contra Venezuela casi una docena.

Cuba reparte salud por el mundo para salvar vidas, sus médicos y enfermeros no miran en qué lugar se vive mejor, sino donde está su deber, como misioneros sanadores de cuerpos y espíritus de los necesitados, actitud que los yanquis no entienden pues para ellos la medicina es un negocio, demostrado en los altos costos de la salud y la escasa presencia de sus médicos en lugares que requieren sus servicios.

Esa actitud que Cuba, pobre y bloqueada, exhibe desde 1960, les pone a los yanquis el hígado al borde de la cirrosis. Por eso sus mentiras persiguen incrementar su guerra económica, comercial y financiera, para impedir la entrada de dinero al país, fabricando campañas difamatorias.

En septiembre 2006, el Departamento de Estado aprobó el programa Cuban Medical Professional Parole, para estimular el abandono de las misiones médicas, entre el personal de la salud cubana, y que viajaran a Estados Unidos, donde no les reconocen sus títulos profesionales.

La finalidad era debilitar la atención de salud a los cientos de miles de pacientes tratados por los cubanos.

Ante el fracaso de tal programa, comenzaron a difundir que los cubanos eran “esclavos”, obligados a trabajar por el gobierno revolucionario, que no se les pagaba directamente y el estado recibe la mayor parte del dinero.

Detrás de esa ponzoñosa cruzada mediática está la guerra económica, pues tanto el jefe del Departamento del Tesoro como el de Estado, declaran que “Estados Unidos pretende cortar toda entrada de divisas a la Isla, para ahogar su economía”.

Por eso incrementan las sanciones a terceros que negocian con Cuba, en 2019 pusieron en vigor el Título III de la Ley Helms-Burton, extienden anualmente la aplicación de la Ley de Comercio con el Enemigo, de 1917 y arremeten contra la colaboración médica cubana, presente en más de 160 países.

Sus presiones sobre los actuales gobernantes de Brasil, Ecuador y Bolivia, lograron que esos lacayos rechazaran la presencia de médicos cubanos, sin saber que no podrían enfrentar los miles de enfermos por la pandemia de la Covd-19.

Las imposiciones yanquis se han visto rechazadas ante el escenario del Coronavirus y por eso 21 países del mundo solicitaron la presencia de médicos y enfermeros cubanos, donde ya 22 brigadas prestan sus servicios.

Ante el fracaso de sus coacciones y amenazas, Mike Pompeo, del Departamento de Estado, sin el menor sentimiento humano y evidenciando sus pretensiones reales, declaró:

“Hemos notado cómo el régimen en La Habana se aprovecha de la pandemia del Covid-19, para seguir explotando a sus médicos. Aplaudimos a los líderes en Brasil, Ecuador y Bolivia y otros países, que se han negado a hacerse de la vista gorda ante estos abusos por parte del régimen cubano, y les pedimos a todos los países que hagan lo mismo, incluidos Sudáfrica y Catar”.

¿Por qué Estados Unidos no envía a sus médicos a cubrir las necesidades de personal profesional en esos países?

Muy sencillo, los estadounidenses no tienen lo que a los cubanos les sobra, solidaridad y humanidad, sin pretender enriquecerse a costa de enfermedades curables, como hacen sus médicos.

La más reciente mentira para cortar la entrada de dinero a Cuba, va dirigida contra los medicamentos cubanos como el Interferón Alfa 2b Humano Recombinante.

Los yanquis conocieron la información publicada por el Ministerio de Salud Pública cubano, que más de 80 países se interesan en adquirir el Interferón producido en la Isla para tratar el Covid-19 y utilizado en China con éxito, hecho que incrementará la entrada de dividas a Cuba.

Ese ingreso monetario es inaceptable para la política de guerra comercial y financiera de Estados Unidos contra Cuba, por eso de inmediato desataron una cruzada psicológica contra ese medicamento, y divulgaron declaraciones de profesionales estadounidense, posiblemente presionados por el Departamento de Estado y otras autoridades, las que afirman:

“El Interferón favorece una infección más grave de la Covid-19”, tratando de amedrentar a los países que lo adquieran.

Vergüenza debería darles a los profesores Alex K. Shalek, del Instituto Tecnológico de Massachusetts y José Manuel Ordovás-Montañés, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, por prestarse para esa guerra psicológica que buscar desconocer al medicamento cubano.

Para divulgar esa calumnia en Europa, los yanquis utilizaron el suplemento Alimente del diario español El Confidencial, y otras publicaciones norteamericanas, donde aparece la declaración de Ordovás-Montañés:

“Lo que hace el Interferón es favorecer la creación de más puntos de anclaje para el virus, con lo que la infección es más virulenta y más grave”.

Tratando de salvar algo de su reputación, añadió:

“La molécula Interferón normalmente se encarga de interferir y frenar la multiplicación de los virus, sin embargo, en este caso le sirve como fuente de propagación”.

El tratamiento aplicado en China demostró lo contrario y por eso pudieron cortar la pandemia en solo tres meses, algo que Estados Unidos no ha conseguido, incrementándose diariamente los contagios y las muertes.

Dr. Eulogio Pimentel Vázquez, director general del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba, aseguró:

“El Interferón Alfa 2b Humano Recombinante, en combinación con otros fármacos, se emplea en los pacientes contagiados con el Covid-19, pero no en aquellos en estado grave o crítico, y hasta el 14 de abril se trató al 93,4% de los enfermos portadores del Sars-cov-2, y solo el 5,5% llegó al estado de gravedad”.

El Ministerio de Salud de Cuba expuso que la tasa de letalidad hasta esa fecha, fue de 2,7%, mientras que, para los pacientes en los cuales se usó el Interferón, resultó de 0,9%”.

El estudio del Interferón realizado en Wuhan demostró que, cerca de 7 mil miembros del personal médico, a los que se les aplicó el Interferón Alfa 2b Humano Recombinante, no contrajeron la enfermedad, mientras que aquellos que no lo recibieron se contagiaron.

La guerra psicológica iniciada contra el Interferón Alfa 2b Humano Recombinante, intenta aterrar a médicos y pacientes, al afirmar que “favorece el avance del coronavirus en el cuerpo humano”, pero la verdad se impone y las vidas salvadas lo demuestran.

Sabio fue José Martí cuando dijo:

“Si el sentimiento pudiera obrar sin que la infamia lo infestara, el mundo sería feliz”.

 

2 pensamientos en “Estados Unidos sin sentimientos humanos ni solidaridad.

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