Una piedra en el camino


Por Arthur González

bandera PREmpresarios de Puerto Rico, isla muy cercana a Cuba, geográficamente y en historia, se percatan de la utilidad que tendrían los negocios con la mayor de las Antillas. Uno de ellos es Joaquín Viso, representante del sector farmacéutico, quien está convencido que una alianza entre compañías de su país y entidades cubanas sería muy provechosa para producir medicamentos creados en Cuba.

Actualmente la economía boricua pasa por uno de sus peores momentos de la historia y por ser una colonia estadounidense, bajo el sello de “Estado libre asociado”, no pueden si quiera declarase en banca rota, porque las leyes de la metrópoli se lo impiden.


Si los portorriqueños tuvieran la libertad para establecer negocios con los cubanos, seguramente pudieran beneficiarse de muchas cosas y uno de ellas sería la fabricación cooperada con empresas cubanas, especialmente en el sector de la biotecnología, para producir medicamentos desarrollados por científicos de Cuba, como son la vacuna terapéutica contra el cáncer del pulmón, CimaVax EGF, o el Itolizumab, producto biológico para tratar la psoriasis.

Viso, presidente y director ejecutivo del Grupo VL, expuso sus ideas durante el segundo día del foro “Cuba: Inversión, Comercio y Garantías Financieras”, que organizó la empresa de inteligencia jurídica Microjuris, donde reconoció que “hacer negocios con el Gobierno de Raúl Castro es un proyecto a largo plazo”, y para no tener muchos problemas con la mafia anticubana de Miami agregó: “el tema de derechos humanos puede generar preocupación entre empresarios que miran hacia Cuba”.

Pero lo que realmente impide a los empresarios de Puerto Rico y de los propios Estados Unidos es la llamada Ley Helms-Burton, propuesta por los miembros de la mafia terrorista anticubana que dominaban en el Congreso la política hacia Cuba.

piedras
Dicha Ley aprobada por el presidente William Clinton en 1996, bajo el nombre de “Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubanas, o Ley Libertad”, es un yugo en el cuello de aquellos que ven en el comercio una forma de desarrollo económico, sin importarles el pensamiento político, tal y como hacen con China, Rusia y Vietnam.

Entre los aspectos que contempla esa criminal Ley, se percibe claramente su carácter imperialista y opresor, al expresar:

Sección 2. “El Congreso llega a las conclusiones siguientes:

[…] “La política consecuente de los Estados Unidos hacia Cuba desde el comienzo del régimen de Castro, aplicada por los gobiernos demócratas y republicanos, ha tratado de mantener la fe del pueblo de Cuba y ha logrado que se sancione al régimen totalitario de Castro”.

[…] “La Ley para la Democracia Cubana de 1992, insta al Presidente a que exhorte a los gobiernos de los países que realizan transacciones comerciales con Cuba, a que limiten sus relaciones comerciales y crediticias con la Isla de forma consecuente con los propósitos de esa Ley”.

Los propósitos de esta Ley son:

[…] “fortalecer las sanciones internacionales contra el Gobierno de Castro”.

[…] “proporcionar un marco de política para el apoyo de los Estados Unidos al pueblo cubano en respuesta a la formación de un gobierno de transición o a un gobierno electo democráticamente en Cuba”.

Estos términos reflejan el carácter extraterritorial de la Ley y para no dejar una sola duda de lo que persiguieron los mafiosos, solo hay que repasar el Título 1 referido a:

Fortalecimiento de las sanciones internacionales contra el gobierno de Castro.

[…] “El Presidente debe promover, y dar instrucciones al Representante Permanente de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas, para que proponga y procure en el Consejo de Seguridad, un embargo internacional obligatorio contra el gobierno totalitario de Cuba de conformidad con el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, mediante actividades similares a las consultas realizadas por los representantes de los Estados Unidos con respecto a Haití”.

Por tanto, se confirma que el Bloqueo no es tal Embargo bilateral como quieren hacerle creer a los demás, pues exige a otros gobiernos a seguirlo so penas de altas multas y represiones de carácter político.

Los que ahora le exigen a Cuba la apertura de Internet y otras facilidades en las telecomunicaciones, olvidaron que la llamada “Ley Libertad” establece entre otras cuestiones lo siguiente:

Sec. 102. Aplicación del embargo económico contra Cuba.

Prohibición de invertir en los servicios nacionales de telecomunicaciones.

“Nada de lo establecido en este párrafo se interpretará en el sentido de que autoriza inversiones en la red nacional de telecomunicaciones de Cuba por persona alguna de los Estados Unidos”.

Otro aspecto de relevancia impuesto en esta Ley, son los requisitos para determinar la presencia de un verdadero gobierno de Transición, donde impusieron:

“Requisitos. — A los fines de esta Ley, un gobierno de transición en Cuba es un gobierno que”:

[…] “no incluya a Fidel Castro ni a Raúl Castro”.

Por eso la exclusión de Cuba de la lista de países que colaboran con el terrorismo no benéfica para nada al pueblo cubano, es más bien una reparación moral sin efectos en las sanciones económicas.

Con estas piedras en el camino, será imposible que empresarios de Puerto Rico o de los propios Estados Unidos puedan avanzar en las relaciones comerciales con Cuba, a no ser que Barack Obama, demuestre voluntad política real y ejecute lo que las leyes le otorgan como prerrogativas, algo que hasta la fecha no ha hecho, a pesar de su retórica.

Por eso, como expresó José Martí:

“…La retórica suena a careta de cómico en la oratoria funeraria”.

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