Mentiras al por mayor


Por Arthur González

imagesPara los estadounidenses que se ven impedidos de viajar libremente a Cuba, la situación interna en la isla es “caótica”, reinan la “represión” y la “falta de libertades”, panorama que Estados Unidos se encarga de divulgar a través de sus diferentes agencias de inteligencia.

Desde 1960 Washington decidió abrirle fuego al proceso revolucionario cubano porque asumió una forma de actuar muy diferente a la que ellos deseaban y   no se le podía permitir, a pesar de que en sus campañas propagandísticas le exigen a otros el libre pensamiento, derecho a escoger su credo e incluso el partido político donde militar.

Bajo ese diseño el presidente de Estados Unidos Dwight Eisenhower expresó: “…a los medios que vamos a emplear para extender esta verdad se les suele llamar “guerra psicológica”. No se asusten del término porque sea una palabra de cinco sílabas. La guerra psicológica es la lucha por ganar las mentes y las voluntades de los hombres”.

Tal principio se mantiene inamovible contra la Revolución cubana, y por eso la cruzada mediática se fortalece para hacer aparentar a Cuba como “la isla del terror”, cuando realmente es víctima de acciones subversivas que van desde planes de asesinato a sus líderes, sabotajes contra su economía, introducción de gérmenes patógenos contra personas, la flora y la fauna, hasta la subversión ideológica, para hacer fracasar su sistema y que no sea ejemplo para otros.

Diariamente en Internet se pueden leer cientos de artículos donde se dibuja un panorama de una represión que es virtual y ningún visitante extranjero, ni los que viven en la isla ven.

La prensa extranjera jamás ha podido hacer un reportaje, ni tomado una foto de eso que el presidente Barack Obama señaló en su discurso del 17.12.2014: “Los Estados Unidos consideran que ningún cubano debe ser víctima de acoso, arresto o golpizas, solo por ejercer el derecho universal de hacer que su voz se escuche”.

Todo eso forma parte de una maquinaria bien preparada y con fuertes recursos financieros para que el mundo llegue a creerse la mentira, la cual rebota como bumerán cuando los extranjeros, incluso los propios funcionarios estadounidenses, caminan con plena libertad y total seguridad por calles y plazas cubanas a cualquier hora del día o la noche.

Quienes más dinero reciben desde el Norte para alimentar esas falsedades son las llamadas “Damas” de Blanco, las que de ser cierta la “represión” que promulgan estarían lisiadas de tanto “golpes” que dicen recibir.

Un claro ejemplo de lo contrario es la grosera e inculta Berta Soler, su imagen de mujer con sobrepeso corporal, fuertes brazos y cachetes gordos y brillantes, demuestran sus falacias. Todos los asalariados poseen una imagen semejante, a ninguno se le ha visto con brazos o piernas rotas de los supuestos golpes.

Sin embargo, en Estados Unidos la policía se encarga de mantener “el orden” a base de porrazos y gases lacrimógenos, pero de eso no hay campañas mediáticas.

En días recientes varias ciudades de ese país se colmaron de manifestantes como protesta por el asesinato del niño negro Michael Brown, a manos del policía blanco Darren Wilson, en la ciudad de Ferguson, Misuri, quien fuera absuelto por ese crimen cometido hace un año.

Fueron centenares los arrestos, principalmente de ciudadanos negros a los que ahora le han cambiado su raza por lugar de procedencia, al calificarlos afro-norteamericanos en lugar de negros norteamericanos, en un intento por recordarles que no pertenecen a Estados Unidos, sino a África y por tanto no tienen derecho a que se les denomine norteamericanos.

Para evitar las protestas callejeras las autoridades de varias ciudades declararon el estado de emergencia y amenazaron con decretar un toque de queda.

Durante las manifestaciones resultó gravemente herido otro joven negro Tyrone Harris, quien está actualmente hospitalizado y para asombro de sus familiares la policía ha presentado una decena de cargos en su contra, como medida para que este no acuse a los policías que le causaron las heridas y son responsables del estado clínico que sufre.

De esas protestas los asalariados cubanos no hablan, incluso no se solidarizan con ellos, a pesar de que los principales cabecillas contrarrevolucionarios son de raza negra.

Cuando surgen gobernantes que resultan inaceptables para los Estados Unidos por las posiciones política que asumen, de “iso facto” se diseñan matrices de opinión con vistas a satanizarlos y buscar el rechazo internacional.

Con Cuba lo hacen desde hace 56 años, pero al ser una rotunda mentira su pueblo se ha mantenido firme apoyando el sistema y a sus líderes históricos, lo que a partir de ahora podrán constatar los norteamericanos, si es que la Casa Blanca al fin les permite visitar libremente a su vecino del Sur.

Por eso dijo José Martí: “Las verdades reales son los hechos”.

2 pensamientos en “Mentiras al por mayor

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