William Morgan, de agente CIA a estrella de Hollywood.


Por Arthur González.

Los especialistas en guerra psicológica de Estados Unidos, manipulan la historia mundial para vender a sus soldados como súper héroes, aun cuando lo que hacen es asesinar a miles de personas en nombre de una supuesta libertad.

Recordamos las declaraciones del presidente de Estados Unidos, resaltando a sus pilotos después del lanzamiento de las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, con la pretensión de hacerle creer al pueblo que, con ese monstruoso crimen “habían salvado” a miles de jóvenes yanquis, omitiendo los muertos japoneses por aquel bombardeo injustificado.

Otras manipulaciones fueron los filmes de Hollywood sobre héroes latinoamericanos, como los mexicanos Emiliano Zapata y Pancho Villa; la intervención yanqui en la guerra hispano cubana y muchas más, que llegan hasta nuestros días con historias distorsionadas.

La finalidad es cambiar la historia a su favor, para que las nuevas generaciones interioricen lo que los ideólogos estadounidenses desean.

Basado en esos principios políticos, ahora anuncian que en el 2021 Hollywood pretende filmar la historia de William Alexander Morgan Ruderth, quien en 1957 cumpliendo instrucciones de la CIA, se infiltró en las fuerzas rebeldes cubanas que luchaban contra el dictador Fulgencio Batista, en el denominado II Frente Nacional del Escambray, ubicado en la zona montañosa del centro de la Isla.

Las historias de la CIA en la Isla son conocidas y se incrementaron en 1953 después del asalto al cuartel Mocada.

Ante la fuerza que ganaba el movimiento revolucionario dirigido por Fidel Castro, la CIA reforzó su labor de reclutamiento en el país y envió agentes con fachada no oficial (NOC), para obtener informaciones del apoyo popular, caracterizar a sus principales líderes y tratar de obtener posiciones dentro de estos.

La visita a La Habana en 1954 de Allen Dulles, director de la CIA, estuvo motivada entre otras cuestiones, a la creación del Buró de Represiones de Actividades Comunistas, BRAC, organización asesorada directamente por los yanquis.

En esa época, Francisco Muñoz Olivé, fungía como contacto entre los órganos represivos con la Estación Local de la CIA en la Isla, y después del triunfo del 1ro de enero de 1959, pasó a dirigir una red de espionaje al servicio de Estados Unidos.

En junio de 1956 Lyman Kirikpatrick, Inspector General de la CIA, viajó a Cuba para comprobar la verdadera evolución de la situación política, perfilar el trabajo en apoyo a los órganos represivos de la dictadura y el tratamiento informativo, según escribió en sus memorias.

En abril de 1957 regresó, preocupado por el auge del Movimiento 26 de julio y el interés de la CIA por consolidar la recopilación de información.

Ante la involución de la situación del dictador Batista, a mediados de 1958 Kirikpatrick realizó un tercer viaje, lo que confirma el interés de la Agencia por la situación de Cuba.

Consecuentes con sus propósitos, deciden infiltrar a Morgan en el ejército rebelde, pero no en la Sierra Maestra controlada por el Movimiento 26 de julio, sino donde el Movimiento 13 de marzo abría un nuevo frente, con la participación de Eloy Gutiérrez Menoyo, a quien se ocupó de reclutar con la intención de impedir la unidad entre los grupos revolucionarios, cumpliendo instrucciones de la CIA de conformar una tercera fuerza e impedir la victoria de Castro.

En 1955 la CIA ya había introducido en Cuba al oficial David Atlee Phillips, bajo fachada de propietario de una oficina de relaciones públicas y amplia experiencia en el golpe militar que dirigieron contra el presidente de Guatemala, Jacobo Arbenz.

En sus memorias, Phillips detalla parte de su labor para adentrarse en la sociedad cubana hasta finales de 1958, sin levantar sospechas de su relación con la CIA. Durante su estancia, reclutó a varios colaboradores, entre ellos a Antonio Veciana Blanch, quien más tarde conspiró contra la Revolución y preparó el plan de asesinato a Fidel Castro, en el balcón norte del Palacio Presidencial.

En 1960, de regreso a su país, Phillips forma parte de la rama WH-4 de la CIA, encargada de la propaganda contra la Revolución.

En 1958 la CIA sembró en Cuba a otro de sus agentes experimentados, el estadounidense Frank Sturgis, conocido como Frank Fiorini, personaje vinculado posteriormente al asesinato del presidente J.F. Kennedy y al escándalo del Watergate.

Ese agente relató múltiples informaciones durante la entrevista que le hiciera en 1977, Ron Rosenbaum, periodista de la revista High Times.

En ese escenario es que William Morgan cumple su misión secreta de evitar la victoria de Castro y al no poder evitar el triunfo, le encomiendan organizar una contrarrevolución interna.

Su tarea había sido reforzada en 1957, con el envío a la Isla del experimentado agente CIA, John Meckless Espiritto, participante también en el golpe contra Arbenz en Guatemala, y en misiones de vigilancia sobre Fidel Castro en 1956, durante su estancia en México, cuando preparaba la salida hacia Cuba en el yate Granma.

El 8 de junio 1958, Espiritto logra incorporase a II Frente Nacional del Escambray, para reforzar las tareas encomendadas a William Morgan, de “entorpecer la unidad revolucionaria y estructurar la ambicionada tercera fuerza que pudiera gobernar en Cuba”, como expresó el presidente Eisenhower, en la reunión del Consejo de Seguridad, en diciembre de 1958.

Espiritto fue detenido en 1962, cuando ya estaba licenciado del ejército rebelde, donde alcanzó los grados de Capitán en el II Frente Nacional y relató en detalles las misiones que ambos desarrollaron.

En 1967 el norteamericano Robert Emmet Johnson, analista de inteligencia de los Servicios Especiales de República Dominicana, declaró a la prensa, que Morgan llegó a la Florida en 1959, donde aseguró contar con el apoyo de varios emigrados cubanos para derrocar a Fidel Castro, a pesar de ostentar los grados de Comandante del ejército revolucionario.

Por eso fue designado como jefe de la contrarrevolución en Cuba, bajo el seudónimo de Henry y participa en la conocida “Conspiración Trujillista”, derrocada el 13 de agosto de 1959.

El trabajo de Morgan era ejecutar un levantamiento con parte de los soldados que pelearon en el II Frente Nacional del Escambray, entre ellos el Comandante Eloy Gutiérrez Menoyo, todo bajo el consentimiento de la CIA, pues esa Agencia había enviado a uno de sus oficiales para reunirse con Trujillo y perfilar los detalles de la fracasada invasión por la ciudad de Trinidad, “Conspiración Trujillista”.

Morgan es detenido en octubre de 1960, juzgado y sancionado a pena de muerte por alta traición, al ser un alto oficial en activo.

Después de medio siglo pretenden vender una historia falsa y encartonada al mejor estilo de los filmes yanquis, en su afán por empañar la imagen de la Revolución.

Por qué no se atreven a filmar los cientos de actos terroristas ejecutados por la CIA en Cuba, entre ellos la voladura del buque francés La Coubre, donde murieron más de 100 personas y 200 heridos; la explosión del avión civil perpetrada por agentes de la CIA en 1976, donde perecieron sus 73 pasajeros; o el incendio provocado en una guardería infantil con 500 niños, donde no hubo que lamentar vidas humanas gracias al apoyo de las autoridades y del pueblo.

La historia de la CIA contra Cuba es amplia y tenebrosa, y nadie dude que Morgan es parte de ella.

José Martí expresó:

“La historia no es cera que se amolda a manos caprichosas”


Lanzan oleadas de mentiras contra Cuba.

Por Arthur González.

Siguiendo las tácticas ejecutadas en las elecciones de Estados Unidos, denunciadas con elevada profesionalidad en el documental Great Hack, diseñan y lanzan mentiras contra Cuba con el propósito de demonizar a la Revolución, haciéndole creer a los incautos que existe una represión contra los “opositores”, dígase agentes pagados por Washington.

No es nada novedoso. Desde el mismo año 1959 especialistas en guerra psicológica de la CIA, conforman campañas mediáticas contra Cuba, que van, desde transformar a asesinos y torturadores en santos varones, hasta operaciones subversivas como la cruel y repudiable Peter Pan, mediante la cual sacaron a 14 mil 48 niños de la Isla sin acompañantes, bajo la mentira de que la Revolución les quitaría la patria potestad a los padres, para enviar a sus hijos a Rusia donde serían convertidos en carne enlatada.

En esa misma línea de trabajo han inventado represiones que nadie ve, golpizas indemostrables y detenciones denominada “arbitrarias”, cuando los asalariados que financia Washington, desarrollan actos provocativos.

Por eso aspiran a conformar matrices de opinión contra Cuba, especialmente en Estados Unidos, donde sus ciudadanos tienen prohibido visitar la mayor de las Antillas, para que no comprueben las mentiras con las que han crecido varias generaciones de estadounidenses. Muchos de ellos así lo verificaron cuando Barack Obama, se ilusionó con la idea de “empoderar” a los cubanos, y acabar con el socialismo desde adentro, permitiendo los viajes a Cuba, pero solo bajo licencias aprobadas por el Departamento de Estado.

En estos días se intensifica la cruzada propagandística, de la cual se hace eco la ultraderechista asociación International Pen, con sede en Londres, la que agrupa a escritores de posiciones conservadoras y anti izquierdas, que, siguiendo la táctica made in USA, denunció una inventada represión contra escritores y periodistas, de los etiquetados “independientes” del gobierno cubano, pero totalmente dependientes del dinero y orientaciones yanquis.

Esta cruzada va dirigida a presionar a la Unión Europea, quien establecerá nuevas conversaciones con La Habana el 8 de septiembre 2019, situación que no aprueba Washington en su escalada para ahogar económicamente a Cuba.

De ahí las falsas acusaciones de las “represiones contra los disidentes”, como si la historia de las fantasmales organizaciones contrarrevolucionarias no se conociese por el pueblo cubano y muchas personas en el mundo.

¿Por qué Pen International no ejecuta acusaciones contra México y otros países latinoamericanos, donde los asesinatos de verdaderos periodistas de reconocidos medios de prensa, son el pan de cada día?

En Cuba no hay un solo periodista desaparecido, ni asesinado. Los que se denominan periodistas “independientes”, en verdad dependen del financiamiento que anualmente entrega Estados Unidos, en su vieja lucha por derrocar a la Revolución socialista que tanto odian.

Son públicos los presupuestos destinados a las acciones subversivas contra Cuba, pudiéndose comprobar que desde enero 2017 la administración de Donald Trump, gastó 22 millones 92 mil 43 dólares en diferentes proyectos contrarrevolucionarios, prueba de que ningún “opositor” es independiente de las órdenes y programas diseñados en Washington, aunque con sus falsas operaciones intenten crear esa idea en los lectores.

Esa suma es parte del dinero que le asignan a la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y al Departamento de Estado, sin contar el destinado a la USAID y la CIA para tales acciones.

Se afirma que 14 millones 386 mil 98 dólares fueron concedidos a 42 organizaciones que ejecutan supuestos proyectos para “promover la democracia” en Cuba, aunque experiencias anteriores dicen del desvío de cuantiosos recursos en beneficios personales, comprobado en auditorías oficiales.

Entre las organizaciones que se benefician con parte de esos millones, están, además de la NED, la Fundación de la Familia Bacardí, que recibió 288 mil 283 dólares y la empresa Comunicaciones Canyon, con 273 mil 580 dólares, más otros 159 mil 263 dólares para fondos dirigidos a programas de la llamada “sociedad civil”, que no fueron revelados.

La repartición es amplia, comprobándose las razones para tanta gritería y acusaciones a Cuba, de “reprimir y asediar” a los contrarrevolucionarios, pues sobra dinero para tales maniobras, al igual que se hace durante los procesos eleccionarios yanquis, donde se sufragan medios de prensa para convencer a los electores, muchas veces con mentiras.

La NED informó oficialmente que en 2018 gastó 4 millones 643 mil 525 dólares en “subvenciones” para Cuba, lo que significó un incremento del 22% en comparación con los 3 millones 814 mil 328 dólares en 2017.

El dinero corre para tratar de subvertir a los cubanos, por eso son los 27 mil 640 dólares asignados para “Promover la libertad de prensa en Cuba”; los 220 mil para la Asociación Diario de Cuba, a fin de conformar un medio de comunicación “independiente”; los 132 mil 730 dólares para el “Instituto cubano por la libertad de expresión y prensa”; 91 mil 500 dólares para la “Campaña Global por la Libertad de Expresión”; 71 mil 934 dólares para promover el acceso a la información en Cuba; 72 mil 324 para fomentar el pensamiento y la escritura independiente en Cuba, así como 60 mil dólares para la Libertad de información en la Isla.

Esa es la razón que mueve a Pen International para afirmar que “la represión se cierne sobre periodistas independientes y blogueros”, que como se conoce, algunos fueron formados a la carrera en locales de la misión diplomática yanqui en La Habana.

Para deformar la realidad de Cuba hay mucho dinero y después afirman con desfachatez que son “independientes”.

En su pretensión de presionar a la Unión Europea durante la celebración del Consejo Conjunto con Cuba, el 8 de septiembre 2019 en La Habana, dos de los grupúsculos contrarrevolucionarios mejor pagados por los yanquis, (UNPACU y Rosa María Payá), incitan a una provocación callejera ese mismo día, “para que la Alta Representante de la Unión Europea, Federica Mogherini, tenga que pronunciarse en contra de Cuba”, aunque nunca han logrado una manifestación callejera por ausencia de apoyo popular.

La verdadera causa de toda esa algarabía, es la mortificación de Estados Unidos por la firma del Acuerdo de Diálogo Político, Cooperación y Comercio (PDCA), entre la Unión Europea y Cuba, pues este abre la posibilidad a la inversión extranjera en la Isla, situación que Washington intenta impedir con todos sus medios, para apretar aún más la soga en el cuello de la economía cubana, siguiendo el viejo principio de “debilitar la vida económica, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del  gobierno”.

Ilusos los servidores de los yanquis que no aprenden que el pueblo cubano no se dejará arrebatar su Revolución, porque como dijo José Martí:

“La justicia, la igualdad del mérito, el trato respetuoso del hombre, la igualdad plena del derecho, eso es la Revolución”.


Fake News contra Cuba, vieja historia de un fracaso.

Por Arthur González.

¿Quién no recuerda las mentiras construidas en Washington contra Cuba desde el mismo año 1959?

Para desacreditar el proceso revolucionario cubano los yanquis inventaron todas las mentiras posibles, como parte de la guerra psicológica conformada con el objetivo de debilitar el apoyo popular a Fidel Castro. Sin embargo, ni con los inventos más fantasiosos pudieron lograron.

Una de las más crueles mentiras fue la supuesta Ley de pérdida de la Patria Potestad que la CIA circuló en Cuba, como inició de la despiadada Operación Peter Pan, confabulada con la Iglesia Católica, provocando que padres incautos, influidos por las permanentes campañas anticomunistas, enviaran a sus hijos menores de edad para Estados Unidos sin acompañantes, mentira conocida poco después cuando ya se habían separado de sus pequeños.

Jamás la CIA ni la Iglesia Católica han pedido perdón por esa crueldad que separó durante años, a 14 mil 48 niños de sus padres.

Al cumplirse el 60 aniversario del triunfo revolucionario cubano, miembros de la mafia terrorista y asesina radicada en Miami, que no aceptan el mejoramiento de las relaciones entre Washington y La Habana, presionan al presidente Donald Trump para echar por tierra las tibias y edulcoradas medidas adoptadas por Obama, que buscaban los mismos objetivos de destruir a la Revolución, pero con métodos diferentes.

Trump retomó las técnicas del garrote, obstaculizando los viajes de norteamericanos a Cuba, bajo las licencias que otorga el Departamento de Estado aprobadas por Obama, y aunque perseguían el traslado de los valores yanquis, dejaban cierto dinero en Cuba por alojamiento y alimentación, algo que la CIA siempre ha tratado de impedir, porque considera que a los Castros hay que ahogarlos económicamente.

Para continuar esa línea de acciones contra Cuba y ante las presiones internas y mundiales contra la criminal guerra económica, comercial y financiera más larga de la historia de la humanidad, desde Miami intentan fabricar una matriz de opinión para dar la imagen de que la comunidad cubana radica en ese país, está de acuerdo con el bloqueo económico a la Isla, algo que se sabe es incierto y la prueba está en los miles de cubanos que visitan anualmente la tierra donde nacieron, cifra que aumenta por años.

Los cubanos y sus descendientes saben perfectamente las penurias que sufre su pueblo por la criminal guerra económica, esa que como dijo en 1960 el entonces sub secretario de Estado Lester Mallory, busca enajenar el apoyo interno a la Revolución a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Pero para fabricar una matriz de opinión que justifique el mantenimiento e introducción de nuevas medidas de bloqueo económico, se lanzan a divulgar los resultados de una manipulada encuesta realizada, nada menos que por la ultraderechista Universidad Internacional de la Florida, vinculada a programas contra la Revolución cubana y a la mafia terrorista y asesina de Miami.

Dicha encuesta afirma que la mayoría de los cubanos residentes en Miami “están de acuerdo” en seguir apoyando el bloqueo económico a Cuba, algo que se contradice con encuestas anteriores ejecutadas durante la administración Obama, donde respaldaban el restablecimiento de relaciones diplomáticas, el levantamiento de la prohibición de visitas familiares y el envío continuo de remesas, restringidas a una cada tres años por el entonces presidente George W. Bush.

Se conoce que los resultados de ese tipo de encuestas se manejan políticamente, siempre que se pretende crear corrientes de opinión para imponer determinadas estrategias.

Si en realidad los cubanos residentes en la Florida estuvieran a favor del bloqueo económico, no viajarían a Cuba, ni ayudaran económicamente a sus familiares. Lo mismo harían los cientos de miles de estadounidenses que visitan el archipiélago cubano cada año, cifras que también aumentan.

Allá los tontos que se dejen engañar con las adulteradas cifras que expuso la mencionada encuesta de la reaccionaria Universidad Internacional de la Florida, institución que abrió sus aulas a programas diseñados por la Fundación Nacional Cubano Americana para los hijos y otros familiares de la contrarrevolución cubana, fabricada, entrenada y financiada por Estados Unidos, y a ciertos elementos residentes en Cuba pagados por Washington para deformar la realidad interna del país que los vio nacer, a pesar de haberles dado gratuitamente los conocimientos educacionales que hoy poseen.

Otro argumento que pone en evidencia la mentira de la encuesta de marras, fue la derrota aplastante sufrida en Miami por la candidata republicana María Elvira Salazar, aspirante a ocupar el escaño que dejó vacante la miembro de la mafia terrorista asesina, Ileana Ros-Lehtinen.

María Elvira, ultra reaccionaria de ocupación periodista, que basó su campaña en defender la política que ejecuta el presidente Trump de revertir el acercamiento a Cuba, pero fue derrotada precisamente por esa razón, al igual que Carlos Luis Curbelo, otro de los políticos de ascendencia cubana, que también apuntala a la mafia terrorista y asesina.

Si en verdad los cubanos apoyaran las políticas anticubanas, como el bloqueo económico, comercial y financiero, hubiesen votado por María Elvira y Curbelo, no por sus rivales del partido demócrata.

Lo cierto es que anualmente 189 países representados en las Naciones Unidas, votan en contra de ese inhumano bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba, incluidos los países miembros de la OTAN y otros considerados aliados estratégicos de Estados Unidos, prueba de que tantas personas no pueden estar equivocadas y que son los yanquis quienes reciben el rechazo mundial por su obstinado anhelo de destruir a un pueblo que decidió hace 60 años, ser independiente, soberano y sin un amo imperial que le imponga la conducta que debe asumir.

Sabiduría la de José Martí al afirmar:

“Cuando se aduce un argumento, no se demuestra que es malo porque lo sea quien lo presenta, sino porque en él no hay razón”.

Mercenario de las letras


Por Arthur González

Cada vez que se publican libros y artículos contra Cuba en el llamado “mundo libre”, recordamos la desclasificada operación de la CIA Mockingbird, la cual inició sus acciones en la década de los años 50 del siglo XX, bajo el mando de Frank Wisner, de la dirección de Planes de la propia Agencia.

Esa operación consistió en el reclutamiento de un grupo de periodistas de importantes órganos de prensa, con el fin de difundir informaciones manipuladas para crear matrices de opinión favorables a los planes de la CIA.

Para ese trabajo de Guerra Sicológica, divulgaron noticias falsas y tergiversadas sobre la Revolución cubana, con el propósito de lograr su aislamiento internacional, mientras callaron los crímenes de la dictadura de Fulgencio Batista.

En esa misma línea de mentiras y tergiversaciones circula un libro titulado Cuba sin Fidel, de Julio Patán, mexicano periodista cultural, escritor y conductor de programas de noticias Foro TV y en el Canal 22.

Dicho libro, cargado de falsedades, describe una Cuba al gusto de la mafia terrorista anticubana de Miami, pero lejana a la realidad, donde pretende ocultar las verdades de la Revolución de Fidel Castro.

Ni una palabra para condenar la guerra económica, comercial y financiera impuesta por el imperio del Norte, que busca matar por hambre y enfermedades al pueblo por el solo hecho de haber escogido su propio destino.

El escritor no sabe o no quiere saber, lo que en 1960 escribió el entonces sub Secretario de Estado yanqui, Lester Mallory, cuando en memorando a su jefe afirmó:

“…El único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Por supuesto que los efectos de 58 años de esa guerra se sienten y palpan en la isla, pero lo que no menciona el mexicano, nacido en 1968 cuando los estudiantes de su país eran masacrados en la plaza de las tres culturas de Ciudad México, es la resistencia de los cubanos a esa cruel y despiadada guerra y el apoyo mayoritario a los logros del proceso revolucionario.

Desconocedor total de Cuba, intenta desprestigiar una obra que no tiene parangón en el hemisferio occidental, solo describe la Habana despintada y apuntalada de edificios de más de 100 años en la parte más vieja de la ciudad. Sin embargo, no menciona que todos los niños asisten diariamente a las escuelas con uniformes, zapatos y medias blancas, sin que sus padres tengan que pagar un solo centavo, algo inimaginable para millones de mexicanos.

La Habana tiene derrumbes por su antigüedad y falta de mantenimientos constructivos, pero los moradores de esos edificios no quedan a la buena de Dios, son atendidos por las autoridades de forma inmediata, trasladados a centros donde reciben albergue, alimentación y atención médica sin costo, situación que no sucede en México ni en Estados Unidos, donde los damnificados por los últimos huracanas aún esperan la ayuda gubernamental como sucede en la colonia de Puerto Rico.

El conductor de la TV mexicana en su libro Cuba sin Fidel, no hace alusión a la seguridad ciudadana que le permitió caminar las calles habaneras sin temor a ser asaltado, como sucede en México, país que posee record mundial de periodistas asesinados, según la Sociedad Internacional de Prensa (SIP), con 12 muertos en 2017.

Su mala fe es tan alta que trata de crear una atmosfera de represión en la sociedad cubana, al afirmar que aquellas personas que rentan sus viviendas “se ven obligados a tomar los datos del pasaporte e informar a las autoridades migratorias”.

¿Ignorancia? Todos los hoteles del mundo tienen que informar a las autoridades de sus huéspedes, por eso se llenan formularios que incluye el número de pasaporte, algo que protege al extranjero de sucederle algún percance, al conocerse su lugar de estancia.

¿Por qué no plasmó en su libro que no vio en La Habana niños limpiando cristales de autos, haciendo de payasitos en medio de las avenidas, vendiendo baratijas, descalzos o inhalando pegamento para drogarse y calmar el hambre, como sucede en México?

Algunas páginas las dedica a la “larguísima nómina de represaliados”, ¿Dónde vio esa represión? En Cuba la policía no usa cascos, escudos, chalecos antibalas, ni armas largas como la mexicana, no hay carros lanzando chorros de agua, ni balas de goma o gases lacrimógenos.

Ausencia de ética profesional para quien se dice hombre del periodismo.

A Julio Patán le faltó escribir que Cuba, pequeña y bloqueada por el imperio más poderoso de la edad moderna, gracias a Fidel Castro es admirada y reconocida por las Naciones Unidas debido a su labor humanitaria en materia de salud.

407 mil profesionales y técnicos de la salud cubana brindan asistencia en 164 países y en 50 años han atendido a un millón 688 personas en las zonas más recónditas del planeta, algo que no hacen los yanquis ni los europeos, además de operar a 12 millones de pacientes, acción reconocida por la Organización Mundial de la Salud.

En su visión “devastadora” de Cuba, ocultó que gracias a la Revolución existe un desarrollo científico, donde especialistas nacidos y formados después de 1959 crearon las vacunas contra la Hepatitis B; la Meningoencefalitis; Haemophilus Influenza tipo B; Pentavalente contra varias enfermedades contagiosas; anticuerpos monoclonales contra el cáncer;  Heberprot-P, único medicamento contra las úlceras del pie diabético; vacuna contra el cáncer de pulmón; Melagenina contra el vitíligo y muchas más.

Si eso es decadencia de un país, que revise el suyo para que vea la miseria por doquier; los asesinatos y desaparecidos, como los 43 estudiantes de Ayotzinapa; carteles de las drogas matando a su antojo y una corrupción generalizada que pudre esa sociedad, situación que no se atreve a denunciar a profundidad por temor a ser la próxima víctima.

Si la intención es afectar el turismo como desea Estados Unidos está fracasado.   En el 2017 Cuba recibió a cuatro millones 700 mil turistas que aprecian sus bellezas y problemas, su cultura y altos niveles de instrucción, verdad que Washington pretende ocultar con periodistas que se prestan para sus campañas mediáticas.

Razón tenía José Martí cuando expresó:

“En la tierra hay más ratas que águilas”

La historieta de los inventados “ataques” acústicos se esclarece


Por Arthur González.

Estados Unidos creador de la guerra sicológica, no hace nada sin que detrás se oculte un objetivo y así lo hace contra Cuba con los “ataques acústicos” que no cesan de divulgarse por su prensa oficialista.

Pasadas algunas semanas el panorama se ve mucho más claro y evidencia que el verdadero propósito es dañar la entrada a Cuba de visitantes extranjeros de Estados Unidos, y todo parece indicar que Canadá será su próximo objetivo, el mayor emisor de turistas.

En 1953, el diccionario de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, define la Guerra Sicológica como:

 “La acción emprendida por parte de una nación o de varias naciones, de propaganda y otros medios de información contra grupos enemigos, neutrales o amigos de la población, para influir en sus concepciones, sentimientos, opiniones y conductas, de manera que apoyen la política y los objetivos de la acción y grupos de las naciones que sirven a la guerra sicológica”.

En la actualidad, la guerra sicológica es una estrategia global para desestabilizar gobiernos no afines a los Estados Unidos, donde se pretende cambiar su sistema político, económico y social.

Emplean las nuevas tecnologías de la informática para trasladar informaciones falsas o distorsionadas, desinformar y difamar, con el fin de confundir, sembrar dudas y crear matrices de opinión a fines con los intereses estadounidenses.

Prueba de que los propósitos de Estados Unidos es cortar la entrada de visitantes y afectar la economía cubana, fueron las alertas del presidente Donald Trump, de que Cuba es responsable de los “ataques acústicos” y para limitar el flujo de visitantes, diariamente publican nuevos casos de supuestos afectados por los ruidos.

Con vistas a lograrlo, Washington emitió restricciones de alojamiento en los hoteles Nacional y Capri; reciente divulgaron que “un visitante norteamericano regresó afectado por los ruidos”, todo sin la menor prueba legal, ni la definición de qué equipo los produce, dónde se instala, quiénes lo operan y que características técnicas posee que nadie lo ve, ni siquiera los oficiales del FBI y la CIA acreditados dentro de su embajada en La Habana.

Para incrementar el miedo entre los estadounidenses y especialmente en el tema de los altos gastos de salud que tendrían que pagar si son “atacados” por el ruido misterioso, la AP, acaba de publicar una fantástica historia de un yanqui que dice llamarse Chris Allen, residente de Carolina del Sur, quien asegura que en abril del 2014 se hospedó dos noches en el Hotel Capri, pero decidió marcharse porque sintió en su cuerpo un inexplicable entumecimiento y hormigueo.

Míster Allen declaró a la AP que viajó a Cuba a través de México para pasar vacaciones, violando las leyes del “embargo”, pero de eso la AP no escribió una letra, ni el Departamento de Estado ni la OFAC lo han citado para multarlo, como establecen sus leyes.

Sin embargo, garabatean páginas para describir los miles de dólares que tuvo que pagar en exámenes médicos para supuestos tratamientos médicos, algo que, si puede causar pánico entre los estadounidenses, por ser el único país del llamado primer mundo que no posee un servicio de salud público sin costos para sus ciudadanos.

Para crear terror entre sus lectores, la AP asegura que “pasados seis meses Allen continuó con sus síntomas y fue examinado por seis neurólogos” sin más detalles, y añaden que “este es uno de tres docenas de viajeros estadounidenses que han contactado a la agencia, alarmados por la posibilidad de haber sido víctimas de estos extraños y sigilosos ataques en Cuba”.

Al constatar que sus mentiras no frenan la afluencia de turistas a Cuba, y ante la próxima temporada alta, continúan con su guerra sicológica con relatos infantiles.

El más reciente se trata de la historia de uno de los más de 100 presos que tienen los yanquis en su ilegal cárcel en la base naval en Guantánamo.

Esos presos, trasladados a dicha base después de la ocupación militar de Estados Unidos a Afganistán, no tienen derecho a juicio, ni a visitas de sus familiares y amigos, los mantienen confinados en celdas de castigo, donde son torturados y sometidos a tratos inhumanos, por lo que el Departamento de Estado tuvo que declarar ante la Comisión de las Naciones Unidas encargada del tema.

Para incrementar su campaña contra Cuba, el libelo El Nuevo Herald, publicó un artículo firmado por Henry Chirinos, donde relata que “un prisionero dijo haber percibido ruidos extraños en su celda en Guantánamo, con  síntomas muy parecidos a los denunciados por los diplomáticos estadounidenses que fueron víctimas de presuntos “ataques acústicos” en La Habana”.

Parece que El Nuevo Herald olvidó las huelgas de hambre que sistemáticamente hacen los prisioneros en la base naval yanqui, por el maltrato de que son víctimas y la ilegalidad del confinamiento que padecen.

La realidad es que Ramzi bin al Shibh, internado en la base yanqui desde 2006, ha denunciado sentir vibraciones en su cama dentro de la celda que ocupa.

Sobre el hecho, el fiscal Clay Trivett declaró que ningún empleado estadounidense de la base naval, válida las denuncias de Bin al Shib, y aunque el detenido se queja reiteradamente sobre los ruidos, seis o siete guardias de la cárcel estudiaron la situación y solo ese detenido es quien se queja, por lo que se muestran escépticos ante tal denuncia.

Como la acusación afecta a las autoridades yanquis, el fiscal Clay Trivett concluyó: “según lo que sabemos, no está ocurriendo, es algo que sólo está en la mente de una persona”.

En el caso de La Habana la reacción no es similar, porque la campaña política es amplificar los “ataques” y causar temor en los turistas; así de sencillo.

Razón tenía José Martí cuando afirmó:

“Mientras más de cerca toco las cosas políticas, más repugnancia me inspiran”.