La realidad que golpea


Arthur González

relacion-estados-unidos-cuba 2La euforia y el efecto sicológico que dejó entre cubanos y estadounidenses el anuncio del presidente Barack Obama sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas, se esfuma porque las mejoras que muchos pensaban obtener no se vislumbran.

Los ciudadanos de Estados Unidos se quedan con el deseo de pasar unas vacaciones en la mayor isla del Caribe, bien en sus cálidas playas, en la frescura de sus campos y montañas, o en sus antiguas ciudades coloniales que parecen congeladas durante 500 años.

Solo unos pocos logran traspasar las barreras de las prohibiciones al obtener alguna de las 12 licencias especiales que otorga el Departamento de Estado, siempre que cumplan con los requisitos exigidos de “trasladar los valores” americanos y “fortalecer la sociedad civil cubana”.

Aun así muchos sufren campañas venenosas en su contra, como les sucedió a la cantante Beyonce y su esposo, pues aun hay opositores a mantener una relación armónica con Cuba al tener un sistema socialista inadmisible, a pesar de que enarbolan, de boca hacia fuera, la pluralidad de pensamiento y la libre expresión.

Ni libertad de viajes a Cuba ni comercio se vislumbran en el panorama político de Estados Unidos.

Hasta la fecha lo que prima en las conversaciones entre las delegaciones de ambos países, es el requerimiento de Washington a tener la libertad de contactar, entrenar y abastecer a la contrarrevolución interna, así como visitar todo el territorio cubano con iguales fines, sin necesidad de solicitar autorización del Ministerio de Asuntos Exteriores, como hacen actualmente.

La posibilidad de un pleno intercambio comercial entre las dos orillas y llevar a cabo inversiones en la isla, es un tema no incluido en la agenda de esas conversaciones, aduciendo que es un asunto a ventilar por el Congreso.

Obama solamente ha hecho uso de sus facultades para permitir negociaciones en la esfera de las telecomunicaciones, incluidas las nuevas tecnologías informáticas, dado el interés que estas revisten para sus fines de alcanzar la Transición Pacífica hacia el capitalismo, algo pretendido desde hace varias décadas.

Sobre ese tema vale recordar que en 1996 la RAND Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, preparó un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las telecomunicaciones cubanas, las redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos”, presentado durante un evento celebrado en Miami en el mes de agosto de ese año.

Dicho trabajo perseguía “ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente” y entre sus objetivos estaban:

“Alentar el enlace de Cuba a Internet, utilizar Internet para transmitir noticias y análisis balanceados, promover el uso de Internet por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

En marzo del 2005 Roger Noriega, subsecretario de Estado para el Hemisferio, afirmó en una audiencia congresional:

“Estados Unidos flexibilizó los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad, a grupos de la sociedad civil en Cuba”.

Durante un evento celebrado en 2012 por la Fundación Heritage de Estados Unidos y Goggles Ideas, se elaboró un informe para el Gobierno, el cual recomendó la creación de una red WIFI remota para posibilitar el acceso a Internet de los cubanos, mientras el senador Marco Rubio, aseguraba:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse, si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, pues Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

Los gobernantes de Estados Unidos actúan bajo un programa aprobado por el Consejo de Seguridad, nada es al libre albedrío del Presidente porque todo está calculado.

Por esas razones los cubanos seguirán con sus penurias económicas, arrastradas en gran medida por la cruel guerra económica impuesta oficialmente desde 1962, con el objetivo de que las escaseces los impulsen a realizar protestas callejeras y promover los cambios ambicionados por Estados Unidos, especialmente con los jóvenes, a los que califican en el conocido Plan Bush del 2004 como “…la generación que posee el vínculo más débil con la Revolución, con una apatía y descontento endémico…”

Es sabido que una avalancha de turistas norteamericanos dejaría fuertes dividendos económicos para Cuba, incluidos los yatistas, por esa razón Obama no ha hecho uso de sus prerrogativas, ya que de hacerlo los cubanos tendrán una notable mejoría, sus ingresos personales fueran mayores y la insatisfacción se transformaría en mayor apoyo a los Castros, algo que no está en los planes de la Casa Blanca.

Habrá que esperar un buen tiempo y quizás hasta otro discurso reconociendo más fracasos en una política hostil que no satisface los sueños de los que llegaron a la ancianidad sin ver la caída del socialismo cubano.

No en balde aseguró José Martí:

“No debe perderse el tiempo en intentar lo que hay fundamentos sobrados para creer que no ha de lograrse”.

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