Europa se reúne para fortalecer su espionaje mundial.


Por Arthur González.

En medio de las intensas protestas contra la política neoliberal del presidente Emmanuel Macron, París organizó en los primeros días de marzo 2019, una reunión con los jefes de los Servicios de Inteligencia y Contrainteligencia de Europa, conclave que no tiene antecedentes.

Dicho evento se llevó a cabo por propuesta del presidente Galo, efectuada el 26 de septiembre de 2017 durante su discurso en La Sorbona de París, con el propósito de crear una comunidad de los Servicios de Inteligencia para el intercambio de experiencias y trazar planes de enfrentamiento a la llamada “agresividad” de los Servicios de Inteligencia rusos y chinos, queriendo transformar la historia, pues fue Europa la que arremetió contra la URSS, al no soportar el sistema socialista.

La naciente organización tendrá un Secretariado radicado en la capital francesa, y organizará periódicamente reuniones en los países que la integran. La primera será a finales del presente mes de marzo en Madrid y su tema central será la gobernanza.

En París estuvieron presentes cerca de 300 oficiales y especialistas, quienes debatieron las temáticas en talleres, mientras los máximos Jefes de la Inteligencia y Contrainteligencia de Europa, lo hicieron en una mesa redonda celebrada el 5 de marzo, encabezada por los franceses.

Aunque esta organización estará fuera de la Comisión Europea, tiene el propósito de colaborar con ella y la mejor muestra fue la presencia en París del británico Julián King, Comisario europeo de Seguridad.

Sus organizadores afirman que ese foro no es el engendro de un Servicio de Inteligencia de la Unión Europea, pero el solo hecho de reunirse periódicamente para intercambiar información y estrategias, dirigidas en primer lugar contra Rusia y China, la convierte en una organización comunitaria que fortalecerá la coordinación de acciones de forma más efectiva, que la ya contaban desde inicios de la década de los 70 del siglo XX, conocida como el Club de Berna, donde participan 28 países de la Unión Europea, más Noruega y Suiza.

Otra organización que lleva años funcionando es la de los Servicios de Inteligencia y Contrainteligencia del Mediterráneo, en la cual los Jefes del espionaje del sur de Europa intercambian con sus homólogos de los países del norte de África.

Esas organizaciones prueban que Europa, por una parte y Estados Unidos por la otra, espían al mundo sin el menor respeto de la integridad y privacidad de sus ciudadanos, justificando las acciones por una fabricada “peligrosidad” de Rusia y China, a la que los yanquis suman a Cuba, Venezuela, Nicaragua, y todos los estados que tienen dirigentes de izquierda.

Cuba es víctima del accionar de los Servicios de Inteligencia de Estados Unidos, incluso mucho antes del triunfo de la Revolución, siendo La Habana un centro donde espías yanquis y europeos hacían de las suyas, al amparo de los dictadores de turno, especialmente Fulgencio Batista, al que el FBI dio todo su apoyo para la conformación del Buró de Represión a las Actividades Comunistas, BRAC, organización que torturaba y asesinaba a aquellos que manifestaran ideas de izquierda.

Después del 1ro de enero de 1959, la CIA creó, entrenó y abasteció con potentes equipos de comunicaciones, a cientos de células de espionaje para intentar asesinar a Fidel Castro y destruir el proceso que tanto odian, pues como afirma Richard Nixon en su biografía, después de haberse entrevistado con Fidel Castro, en el Capitolio de Washington en abril de 1959:

[…] Me convertí en un abanderado en propugnar acciones para derrocar a Castro […] Llegué a la conclusión de que era increíblemente ingenuo en relación con el comunismo, o estaba bajo la disciplina comunista…”.

Insólitas acciones de espionaje llevaron a cabo desde su embajada en la capital cubana. La primera fue en 1960 y consistió en colocar sofisticados micrófonos dirigidos a distancia, en los supuestos locales donde se instalaría la misión diplomática de la URSS, para lo cual enviaron con visado de turista, a Melvin Beck, cuando en realidad era un profesional del espionaje yanqui especialista en temas soviéticos, Jefe del equipo de América Latina en la División de la Unión Soviética del Directorio de Planes de la CIA.

Todos los detalles los contó el propio Beck, en su libro “Contendientes Secretos”.

Ese mismo año la CIA colocó secretamente micrófonos en los locales donde radicaba la agencia de prensa china, SINJUA.

Para ejecutarlo, introdujeron un equipo de expertos en esos trabajos técnicos, unos bajo el manto diplomático y otros como turistas, entre los que se encontraba David Lemar Christ, especialista de alto nivel y experiencia, fundador de la Rama de Física Aplicada en la División de Servicios Técnicos de la CIA, quien arribó a La Habana como turista, pero bajo el nombre falso de Daniel Lester Carswell.

Ninguna de esas acciones ilegales fue para proteger a su país, por el contrario, eran para espiar las relaciones diplomáticas y comerciales con la naciente revolución cubana y entorpecer el desarrollo de Cuba.

Cuba, ante tantos ataques recibidos, se vio obligada a protegerse para defender a su pueblo y no ser llevada nuevamente al estómago de los yanquis.

Por esas razones aplicó la misma fórmula que ejecutó José Martí, para llevar adelante la guerra necesaria, cuando afirmó:

“Escudos invisibles, pararon los golpes alevosos, y dirigieron por fecunda vía a aquellas masas móviles y atentas”.

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Los yanquis cegados por su prepotencia.


Por Arthur González.

Quienes desconocen la historia están condenados al fracaso y así les sucede a los yanquis con Cuba, porque su prepotencia imperial no les permite mirar atrás y sacar balance de sus 60 años de fracasos y cientos de miles de millones de dólares malgastados en planes y operaciones especiales, que ninguna ha podido derrotar a la Revolución socialista que tanto les molesta.

Ahora Cuba es dirigida por una nueva generación de hombres y mujeres nacidos después de 1959, los que, guiados por el ejemplo, sabiduría y experiencia de los líderes históricos en las victorias alcanzadas contra el imperio más poderoso del mundo, encaminan a la nación por la misma senda socialista, pero con el modelo actualizado acorde a las nuevas circunstancias.

El actual gobierno de Estados Unidos, embriagado por los cambios de líderes de izquierda en Latinoamérica, sueña con destruir a la Revolución, olvidándose que peor que las nuevas sanciones que acaban de imponer, fue la pérdida del campo socialista europeo, pues el comercio de Cuba con esos países alcanzaba el 85 % y a pesar de aquel durísimo golpe, el pueblo cubano resistió y mantuvo las conquistas alcanzadas en salud, educación, deporte, cultura y seguridad social.

Tal parece que el presidente Donald Trump, carente de experiencia política, no se da cuenta que sus principales asesores, John Bolton y Elliott Abraham, son dos ancianos que solo aplican políticas arcaicas que nunca dieron resultados contra Cuba.

De forma permanente acusaron a la Isla de estar dirigida por dirigentes de más de 75 años y ahora son ellos los que mantienen un equipo de trabajo integrado por personas de la tercera edad, que no quieren darse cuenta de que el mundo cambió y las políticas de terror y fuerza no funcionan con los cubanos, solo aumentan el repudio y rechazo a los yanquis.

Ni la ruptura de relaciones de Washington con La Habana en 1961, ni el aislamiento diplomático aplicado con el apoyo de la desprestigiada OEA en 1962, ni la guerra económica, comercial y financiera impuesta por el presidente J. F. Kennedy ese mismo año, con el sueño de ver al pueblo lanzándose a las calles contra Fidel Castro, ni la guerra biológica que desarrolla la CIA contra seres humanos, la flora y la fauna de la Isla, ni los criminales planes de terrorismo de Estado, les dieron resultado.

Tampoco tuvieron éxito con la invasión mercenaria organizada con cubanos residentes en Miami y derrocada en solo 67 horas, ni obtuvieron efectos favorables con la Ley Torricelli de 1992, la execrable Ley Helms-Burton de 1996 y menos aún con el Programa de Transición de 2004 aprobado por George W. Bush, quien limitó el dinero de las remesas familiares, el envío de regalos y la visita de cubanos a sus familiares. Ninguna de ellas destruyó el socialismo criollo.

Por el contrario, los cubanos y cubanos vieron al imperio como el único responsable de sus penurias y se unieron aún más entorno a Fidel, que los siguió ayudando como no hizo presidente alguno desde 1902 hasta 1959.

Ahora el “abuelito” John Bolton, propuso poner en marcha lo que ningún mandatario norteamericano hizo antes, aprobar la ejecución del Capítulo III de la Ley Helms-Burton, aprobada por el débil William Clinton, quien se dejó presionar por la mafia terrorista asesina de Miami, entregándole al Congreso el poder de decisión sobre el Bloqueo Económico contra Cuba, sin percatarse que tal acción debilita el poder del Presidente.

Ese Capítulo es la prueba fehaciente del carácter extra territorial de las leyes que Estados Unidos aplica contra Cuba y será rechazado nuevamente por el mundo, cuando se presente la resolución cubana ante la Asamblea General de la ONU contra el Bloqueo.

Como reconoció el hábil y edulcorado presidente Barack Obama en 2017:

“Décadas de aislamiento de Cuba por parte de EE.UU. no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática. En determinados momentos, esta política de larga data de los EE.UU. en relación con Cuba, provocó un aislamiento regional e internacional de nuestro país, restringió nuestra capacidad para influenciar el curso de los acontecimientos en el hemisferio occidental e imposibilitó el uso de toda una gama de medidas que Estados Unidos puede utilizar para promover un cambio positivo en Cuba”.

Si ahora Trump cree que va a doblegar al pueblo cubano, vuelve a errar, porque cada golpe que le dé a Cuba será como golpear a una estaca en la tierra que, al penetrar más, es mucho más difícil de sacar.

Para los jóvenes cubanos nacidos posterior a la década de los años 90 del siglo XX, que no conocieron las penurias sufridas por sus padres y abuelos, esta nueva artimaña de los yanquis será la mejor escuela, que les demostrará quienes son en verdad los que dicen desear “la libertad” y “el bienestar” del pueblo.

Cada nueva acción que Estados Unidos lleve a cabo contra la Revolución, es una cuota adicional de odio que inyectan en el pueblo cubano, y como todas las medidas anteriormente impuestas durante los últimos 60 años, irán a parar al basurero de la historia, mientras los cubanos buscarán con su ingenio, nuevas fórmulas para seguir viviendo siempre con la mejor sonrisa, su música contagiosa y entre todos construyendo un mundo mejor, a pesar de las dificultades cotidianas causadas por las sanciones yanquis, a los que siempre verán como los máximos responsables de sus problemas.

Siempre hay que recordar a José Martí cuando aseguró:

“Anchas tumbas se construyen con sus propias manos las maldades”

Los yanquis inventan noticias falsas para desviar la atención.


Por Arthur González.

Creyéndose que en este mundo todos son analfabetos e ignorantes, el asesor principal de Donald Trump para América Latina y encargado en el Consejo Nacional de Seguridad del Hemisferio Occidental, Mauricio Claver-Carone, nacido en Florida de ascendencia cubana, mintió una vez más al asegurar en conferencia de prensa el 28 de febrero 2019: “la presencia militar que mantiene el Gobierno cubano en Venezuela no tiene otro nombre que apoyo al terrorismo”.

Con el propósito de crear una matriz negativa contra Cuba en Estados Unidos, afirmó: “los cubanos están invirtiendo capital humano, cometiendo crímenes y creando sistemas de inteligencia en Venezuela que permitan a Nicolás Maduro torturar con sus grupos de colectivos y de asesinar”.

¿Tendrá Mauricio Claver su memoria perdida, o pensará que se puede engañar fácilmente a millones de personas respetables?

Cuba no tiene una sola base militar fuera de su archipiélago, a diferencia de Estados Unidos que en América Latina posee 76, todas con fines injerencistas para apoyar golpes militares, como el ejecutado contra el presidente Manuel Celaya, en Honduras.

Solamente en Colombia la presencia militar yanqui está en las 9 bases que poseen en ese país, donde asesoran a los militares colombianos en métodos de interrogatorios y torturas, al estilo del que emplean en su base naval en Guantánamo, Cuba, donde violan sistemáticamente los derechos humanos de los detenidos.

Además, Estados Unidos tiene bases militares en Aruba, Belice, Costa Rica, Curazao, Chile, Salvador, Guadalupe, Honduras y tropas en Haití desde el 2004.

México, a partir de la llamada Iniciativa Mérida, firmada en 2008 entre los presidentes Bush y Calderón, permite el entrenamiento de las fuerzas militares mexicanas por instructores estadounidenses. En mayo de 2011 se anunció la creación de dos bases militares en la frontera con Guatemala por recomendación de la DEA, sumados a catorce mil militares ya existentes en Chiapas.

En Panamá existen doce bases aeronavales, y también poseen bases militares en Paraguay y Perú.

Tal parece que el miembro de la mafia terrorista anticubana de Miami y asesor principal de Trump para América Latina, desconoce que su gobierno mantiene cerca de 800 bases militares a lo largo del mundo, como parte de su sistema de dominación global, a un altísimo costo que bien podría servir para instaurar en Estados Unidos un sistema de salud gratuito, similar al que poseen Cuba y Venezuela.

¿Habrá olvidado el señor asesor de Trump la tristemente célebre Escuela de las Américas en Panamá, donde durante varias décadas formaron a militares latinoamericanos para torturar y asesinar a quienes tuvieran una ideología diferente a la de ellos?

Mientras Estados Unidos se apodera de miles de hectáreas de tierra en Latinoamérica para imponer sus bases militares, Cuba solo lleva salud, conocimientos y cultura a sus hermanos de la región, como hace en decenas de países del mundo, sin robarse un solo palmo de terreno ni de recursos naturales, como hacen los yanquis que solo buscan apoderarse del petróleo y otros recursos naturales de todos los estados que han invadido.

¿Quiénes fabricaron a los terroristas que actuaron contra la Revolución Cuba desde 1960, causando cientos de muertos, heridos y la destrucción de industrias importantes y después les dieron refugio político en Estados Unidos?

Lo que les duele a los yanquis es que no han podido doblegar al ejercito de Venezuela, por mantenerse firme y apoyar a su Presidente constitucional, elegido por la mayoría de su pueblo, por eso ahora amenazan a los fieles jefes, oficiales y soldados de la Venezuela bolivariana, como hacen Marco Rubio y el viejo convicto Elliott Abrams.

Con Cuba llevan 60 años de fracasos sin aprender las lecciones de la historia y a pesar de los cientos de planes terroristas de todo tipo, como el ejecutado el 4 de marzo de 1960 contra el buque francés La Coubre y la voladura del avión civil de Cubana de Aviación en 1976, donde asesinaron a 73 civiles inocentes, solo han podido recoger el polvo de la derrota.

Preciso fue José Martí al decir:

“Los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas”

 

La CIA mueve sus agentes contra Venezuela. 


Por Arthur González.

No hay casualidades en este mundo revuelto y globalizado donde los yanquis imponen órdenes a sus lacayos. Esa es la razón por la cual se pudo observar la presencia del presidente de Chile, Sebastián Piñera Echenique, en la ciudad colombiana de Cúcuta fronteriza con Venezuela, para participar en la provocación preparada por Estados Unidos, con el fin iniciar una invasión militar y derrocar al presidente Nicolás Maduro.

Su participación en el montaje de la supuesta ayuda humanitaria le fue impuesta por la CIA, debido a su vieja vinculación con esa agencia de inteligencia.

Documentos desclasificados de la CIA revelan la relación cercana de Piñera con el dictador Augusto Pinochet, dejando al descubierto el origen de su fortuna y como ante la posibilidad de ser juzgado y encarcelado en 1982 por evasión fiscal, el embajador de Estados Unidos, James Theberge, recibió instrucciones de la CIA de utilizar sus influencias con el Presidente de la Corte Suprema, para que no fuera declarado culpable, unido a las presiones ejecutadas por su hermano, José Piñera, en ese momento Ministro de la dictadura de Pinochet.

La orden de detención sobre Sebastián, fue debido a los cobros de sumas millonarias que hizo al banco de Talca, a través de la empresa asesora Infinco, y el préstamo de millonarias sumas a empresas de papel fundadas por él y sus socios, que incrementaron el capital de su empresa de forma ficticia.

Ante el inminente apresamiento, la CIA ejecutó una compleja operación para sacarlo de Chile, en momentos que necesitaban de las informaciones que él aportaba.

Sebastián Piñera, es hijo de José Piñera Carvallo, miembro del partido democratacristiano y funcionario público chileno, quien llegó a ser embajador en el gobierno del presidente Eduardo Frei.

Una de las sorprendentes revelaciones de los documentos secretos de la CIA, es que su padre fue también colaborador de la CIA desde 1965.

Sebastián es un rotundo hombre de derecha, formado académicamente en la Pontificia Universidad Católica de Chile, que, al culminar sus estudios de ingeniería comercial, viajó a Estados Unidos obteniendo un máster y doctorado en economía en la Universidad de Harvard, donde posiblemente fue estudiado por la CIA.

Hoy en día amasa una fortuna calculada oficialmente en unos 2,8 billones de USD, según la revista Forbes, marcada por amplios y conocidos escándalos de corrupción.

En los documentos secretos de la CIA se puede comprobar que el Jefe de su Estación en Santiago de Chile, informó al cuartel general en Langley, sobre la reunión que sostuvo George Jones, Ministro Consejero para Asuntos Latinoamericanos, con José Piñera Carvallo, padre de Sebastián y su primo hermano, Herman Chadwick Piñera, para puntualizar la forma de sacar del país a Sebastián Piñera para evitar su apresamiento, trasladándolo hacia México a través de Argentina.

En México fue atendido por Fernando Quijano, vinculado a organizaciones de ultraderecha, redes neo fascistas como la Junta Internacional de Comités Laborales, el Movimiento de Solidaridad Iberoamericana, MSIA, y la Unión Nacional Sinarquista.

La verdad sale a flote cuando los materiales desclasificados de la CIA permiten conocer que entre 1985 y 1987 Quijano inició su colaboración secreta en el oficial CIA Néstor Sánchez, uno de los participantes en 1962 en la famosa Operación Mangosta contra la Revolución cubana.

Sánchez, fue Jefe de la Estación de la CIA en Guatemala de 1965 a 1967, donde colabora con los escuadrones de la muerte contra el movimiento revolucionario latinoamericano.

En 1973, al tomar Pinochet el poder de Chile, Sánchez es ascendido a Jefe de la División para América Latina de la Dirección de Operaciones de la CIA. Después del conocido caso como Irán–Contra, lo nombran Subsecretario auxiliar adjunto de Defensa para Asuntos Interamericanos, asignado al equipo del Consejo de Seguridad Nacional.

Ante esos antecedentes no hay que dudar que la CIA se empleó a fondo para lograr la postulación de Sebastián Piñera como presidente de Chile, en momentos que los yanquis mueven sus fichas para eliminar los presidentes con ideas de izquierda.

Ese es el motivo por el cual el viejo agente de la CIA tuvo que acudir al show mediático para darle apoyo a Juan El Títere Guaidó, junto al presidente de Colombia, del que en algún momento pudiera saberse que, al igual que su par chileno, también tiene un expediente de colaboración con la CIA.

Sabiduría tuvo José Martí cuando afirmó:

“Se sonríe a la aparición de una verdad, como a la de una hermosísima doncella”.

 

Los yanquis mudos ante una verdadera crisis económica y social.


Por Arthur González.

La prueba de que Estados Unidos y sus aliados fabrican la crisis en Venezuela, es lo que sucede en Argentina, país que no sufre una feroz guerra económica, comercial, financiera y mediática, pero sí aplica las recetas neoliberales del FMI.

Desde que Mauricio Macri asumió la presidencia, Argentina ha retrocedido notablemente, creció la pobreza desmesuradamente junto con su deuda externa, la cual es ya la más grande de América Latina, pero que no recibe una sola crítica ni sanciones de los yanquis y menos de la Unión Europea.

La indigencia de personas que jamás soñaron perder su nivel de vida es impresionante y hoy es común ver familias enteras durmiendo en las aceras, algo insólito para un país con amplias riquezas y que bajo los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, nunca confrontaron una situación semejante.

Desde que Macri solicitó dinero al FMI, retomando la peligrosa situación con los llamados fondos buitres, elevó el endeudamiento del país al record histórico del 95% en relación al PBI, según cifras oficiales (solo en el tercer trimestre del 2018).

Si a Venezuela le quitaran la guerra económica impuesta por los yanquis, para hacerle creer al mundo que la crisis que padecen es consecuencia de la Revolución Bolivariana, tendría una bonanza económica y social sin par en la región.

Sin embargo, a Nicolás Maduro le conforman campañas y sanciones para demonizarlo, a pesar de todas las misiones sociales ejecutadas para elevar el nivel de vida de su pueblo, tanto en educación, deporte, salud, cultura y viviendas, como no ha hecho Macri en Argentina, ni hará el capitán Jair Bolsonaro en Brasil.

Si algún país de Suramérica requiere urgentemente de una ayuda humanitaria es precisamente Argentina, con el fin de mitigar la hambruna que padece.

No se recuerdan en los últimos 20 años protestas callejeras de obreros, estudiantes y jubilados como las actuales, debido a la grave crisis económica que sufren los argentinos desde que Macri inició los aumentos de las tarifas eléctricas y otros recortes, que han sumido en la pobreza a esa población acostumbrada a tener altos niveles de vida.

¿Por qué las grandes cadenas de televisión de Estados Unidos no dedican programas a divulgar lo que hace Macri a diario? ¿Qué ha dicho Federica Mogherini de la Unión Europea, sobre el incremento de la miseria en Argentina?

¿Mike Pompeo se habrá quedado ciego y sordo que le impiden ver y escuchar los reclamos del pueblo argentino?

Mucha doble moral existe en el Gobierno de Estados Unidos, por eso callan en complicidad con su aliado Macri y preparan un juicio, con hechos fabricados, contra la ex mandataria Cristina Fernández, a fin de impedir que vuelva a la presidencia, como le hicieron a Luis Ignacio Lula y pretenden hacerlo contra Correa en Ecuador.

Lo que les depara la actual crisis a los argentinos es algo bien complicado, porque según el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ese país actualmente es el más endeudado de todo el subcontinente, tomando en cuenta solo el primer desembolso al FMI, que fue de 15 mil millones de dólares, del total de 57 mil millones que Macri solicitó al Fondo Monetario Internacional (FMI) el pasado 2018.

El informe confeccionado por el Ministerio de Hacienda argentino al terminar el tercer trimestre del 2018, asegura que la deuda externa se elevó a 307 mil 656 millones de dólares y su relación con el PBI alcanzó un punto histórico de 95,4%.

Es precisamente esa situación la que desean los Estados Unidos para tener amarrados a los países, con el propósito de que cumplan todas sus órdenes y bien se conoce que la deuda externa trae como consecuencias mecanismos coercitivos, de ahí la batalla emprendida por Fidel Castro de que esa deuda es inmoral e impagable.

El FMI como mecanismo de presión, impone agendas económicas que afectan principalmente los programas sociales, exige la privatización de los medios fundamentales de producción y servicios para instaurar ese capitalismo salvaje que tanto criticó el Santo Padre Juan Pablo II.

Ante los niveles de pobreza que vive Argentina, los trabajadores pertenecientes a la Unión de Empleados de la Justicia (UEJN), han realizado demandas al Gobierno por el pago del tercer tramo del acuerdo salarial que habían alcanzado, pues saben que el FMI se opone al aumento de salarios.

Cientos de miles de argentinos salen a las calles a exigir un aumento en el presupuesto destinado a la construcción de viviendas, pero como no son organizadas por la embajada yanqui en Buenos Aires, ni reciben dinero de la USAID y la NED, son protestas auténticas sin violencia, a diferencia de las que organizan contra Maduro en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua, que son emprendidas y financiadas por esos mecanismos pantallas de la CIA, para subvertir el orden constitucional y derrocar a esos gobiernos por sus programas sociales de corte socialista.

Esas protestas verdaderas del pueblo de Argentina no cuentan con el respaldo comunicacional de las venezolanas y nicaragüenses, allí no hay armas suministradas por los yanquis, ni existe la violencia observada en los llamados “opositores”.

El Movimiento Evita, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y Barrios de Pie se congregaron en la plaza del obelisco, marchando pacíficamente hasta la sede la Secretaría de Vivienda de Argentina, reclamando los fondos necesarios para construir 1.5 millones de viviendas sociales y mejorar unas 2.5 millones de viviendas que se encuentran en situaciones precarias.

La Revolución Bolivariana de Venezuela ejecuta miles de viviendas bajo la Misión Vivienda, a pesar de la tensión financiera que le causa la guerra económica, pero los yanquis impiden que esas informaciones se divulguen en el mundo y solo satanizan a Maduro y a Ortega, considerándolos junto a Cuba como miembros del “eje del mal”.

Pero como dijera José Martí:

“Alzar la frente es mucho más hermoso que bajarla”.

Dolor que obsesiona a los yanquis


Por Arthur González.

La rotunda votación del pueblo cubano por el Sí, en el referendo para aprobar la nueva Constitución de Cuba, fue en la práctica un apoyo mayoritario al socialismo.

Ese resultado es una dolorosa realidad para Estados Unidos y la oposición que crearon y financian anualmente con más de 20 millones de usd, por eso ahora declaran que “fue un fraude” y no la reconocerán.

Sin embargo, de haber ganado el No, entonces si la reconocerían, a pesar de celebrarse con idénticos mecanismos y patrón electoral, porque así son los yanquis, como bebes malcriados que les dan ataques de llanto cuando no tienen el juguete que desean.

Sus campañas para trastocar la realidad de los países que tienen gobiernos no aceptables para Estados Unidos, son cada vez más globales y puede observarse tanto en Latinoamérica, como en Europa, Asia y África, e incluso dentro de su propio territorio.

Ante la aplastante derrota en el referendo constitucional en Cuba, hacen declaraciones arrogantes negándose a reconocer que la mayoría absoluta de los cubanos y cubanas aprueba y respalda su Revolución.

El comunicado oficial de Washington expresa su amargura por esa realidad, pero persisten en calificarlo de forma negativa, al decir:

El 24 de febrero, el régimen comunista cubano celebró lo que llamó un referéndum nacional sobre las revisiones a su Constitución. Nadie debe dejarse engañar por este ejercicio, que logra poco más que perpetuar el pretexto de la dictadura de partido único del régimen. Todo el proceso ha estado marcado por un teatro político cuidadosamente gestionado y la represión del debate público”.

Como les mortifica que, a pesar del dinero empleado en propaganda en las redes sociales, prensa, radio, televisión y en sufragar las pírricas provocaciones de sus asalariados, el pueblo no les hizo caso y votó por el futuro que desean para la Isla, sin sometimiento a Estados Unidos.

Entre los que lloran de rabia por la derrota están Rosa María Payá y su padrino el senador Marco Rubio, quienes comprueban una vez más que sus cruzadas comunicacionales no son aceptadas en Cuba.

Ante un hecho irrebatible vuelven con sus slogan gastados y arcaicos de que “el referendo constitucional es un fraude que solo confirma la ilegitimidad del Gobierno de Raúl Castro y Díaz-Canel”, y con el mismo estribillo que les aplicaron a las elecciones venezolanas de mayo 2018, repiten el gastado cacareo de que “la Constitución es ilegítima y al igual que su Asamblea Nacional y el actual gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel”, iniciando la campaña de que la comunidad internacional no reconozca ese proceso y Gobierno cubano.

Para esos dos amargados es demasiado tarde, pues Cuba es reconocida por la totalidad de los países de las Naciones Unidas, del Movimiento de los países no alineados, el Caricom, la Celac, la Cepal, la Unesco, y todos los organismos de  Naciones Unidas.

Las presiones que hizo Estados Unidos en 1962, a los países de América Latina para que rompieran relaciones con la naciente Revolución cubana, se desmoronó una década después y Cuba comenzó a ser reconocida y toda la América, que poco a poco volvió a restablecer relaciones diplomáticas, comerciales, culturales y deportivas con la Isla que soporta la guerra económica, comercial y financiera más larga de la historia humana.

La amargura de los yanquis es que, a pesar de los planes de terrorismo de Estado aplicados contra Cuba, invasiones mercenarias, cientos de Operaciones de subversión política y los planes de Acciones Encubiertas de la CIA, no han podido ni podrá doblegar la voluntad de su pueblo de mantener su independencia, soberanía y libertad de escoger el sistema que desean sus habitantes.

Sufran desde Washington y Miami aquellos que sueñan con ver caer el socialismo en Cuba, los colaboradores del dictador Fulgencio Batista, que aún sobreviven la victoria de 1959 y los mercenarios que se le suman por los cientos de miles de dólares que reciben para disfrazarse de “opositores”, porque a solo 90 millas del imperio yanqui hay un valeroso pueblo que resiste escasez, limitaciones materiales y financieras, como resultado de la guerra impuesta para que los cubanos culpen al socialismo.

Los cubanos conocen bien su historia, no olvidan las tres ocupaciones del ejército norteamericano, la execrable Enmienda Platt, que se apoderó de parte del archipiélago, la actuación de los marines yanquis en sus andanzas por prostíbulos y bares de la época neocolonial, ni aquel que se subió a la estatua del apóstol José Martí en la Habana, para orinarse en su cabeza.

Menos aún borraron de sus mentes que fueron los oficiales yanquis quienes asesoraron al tirano Batista, en la creación del tenebroso Buró de Represiones a las Actividades Comunistas, BRAC, organización responsable del asesinato y tortura de miles de cubanas y cubanos solo por tener ideas diferentes, ni de que fueron los militares yanquis  quienes instruían a oficiales y soldados de la tiranía de Batista, para asesinar y bombardear a los campesinos por apoyar al ejército rebelde encabezado por Fidel Castro.

Por esa y muchas otras razones, el pueblo votó por el Sí a su nueva Constitución, para entre todos construir un mundo más justo que permita vivir en paz y mejor.

Estados Unidos no podrá torcerles el brazo a los cubanos con su guerra económica, porque hacia el pasado oprobioso nadie quiere volver, y en vez de desgastarse en falsas campañas, deberían imitar a Cuba e iniciar un proceso consultivo con sus habitantes para establecer una nueva Constitución, adecuada a la época actual y no continuar con un instrumento legal tan arcaico, vigente desde 1789, lo que debería darles vergüenza de ser el único país del mundo que rige sus leyes por un documento casi prehistórico.

La primera decisión tomada por la Revolución fue alfabetizar a todos los que, en el capitalismo impuesto por Estados Unidos, nunca pudieron asistir a una escuela, y seguidamente enseñó al pueblo a analizar.

Así fue como que cada ciudadano pudo estudiar libremente el proyecto de la Constitución, expresar sus criterios, proponer, eliminar, enmendar y aclararse para tener una Carta Magna que recogiera el sentir de todos, situación que no se ve en otros países, algo que los yanquis no mencionan.

Por esas razones afirmó José Martí:

“No puede votar sobre la Constitución quien no sepa leer en ella”.

Los yanquis persisten en sus fracasos.


Por Arthur González.

Barack Obama al anunciar su apertura el 1ro de julio de 2015, dijo con sinceridad y sin secretos lo que deseaba hacer desde la embajada en La Habana:

“…podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la Isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor. […] nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

Y así ha sido desde ese momento.

En vez de fortalecer las relaciones entre ambos pueblos, sus diplomáticos se dedican a fomentar la subversión política, con el propósito de derrocar el sistema socialista, su viejo anhelo desde 1959.

Actualmente el trabajo consular en esa misión diplomática no existe, el cultural y comercial siguieron el mismo camino, pero el trabajo para dividir la sociedad y estimular a la contrarrevolución se mantiene intacto, porque como afirmó Obama su interés es desmontar el socialismo, pero de otra forma, porque:

Décadas de aislamiento de Cuba no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática”.

Prueba de eso fue la publicación realizada por la embajada yanqui en su sitio oficial en Facebook, a solo 72 horas de llevarse a cabo en Cuba el referendo constitucional, de un listado con supuestos cinco aspectos que pueden considerarse los “mayores fracasos” de la Revolución cubana, sin hablar de cómo era la Isla hasta 1958 y los logros alcanzados gracias a la Revolución triunfante que derrotó a la tiranía de Fulgencio Batista, apoyada militar y económicamente por Washington.

Según lo publicado, “los que viven en la pequeña nación socialista, aún esperan por las promesas que hace 60 años les hicieron los líderes de la Revolución, las cuales serán aún más frenadas, junto a sus derechos, con la nueva Constitución que será sometida a referéndum el 24 de febrero”.

En una forma provocativa y para nada diplomática, escribieron las supuestas cinco maneras en que el Partido Comunista de Cuba “fracasó” ante su pueblo:

  • Restricción de la expresión.
  • Estancamiento económico.
  • Condiciones laborales injustas.
  • Acceso limitado a la información.
  • Censura artística.

Siguiendo su línea de mentiras para confundir a la opinión pública internacional, escribieron que “el gobierno cubano ha reforzado la represión de las figuras políticas de la oposición, los cuales han sido sometidos a decomisos, golpes y arrestos”, algo falso pero que sigue el patrón comunicacional establecido contra la Revolución.

Hablan de que hay estancamiento económico, pero omiten mencionar la guerra económica y financiera impuesta hace 60 años, diseñada con el criminal objetivo de provocar el desencanto y el desaliento a partir de la insatisfacción, las dificultades económicas, el hambre y la desesperación de los cubanos, para lograr el derrocamiento del gobierno.

En una evidente ofensiva para evitar el voto por el Sí al referendo Constitucional, Mara Tekach, actual Encargada de Negocios al frente de la embajada, viajó el 22 de febrero de 2019 a la ciudad de Santiago de Cuba, donde en un acto totalmente injerencista y desafiante, visitó al contrarrevolucionario José Daniel Ferrer, al frente del engendro que más dinero recibe de los yanquis y que dice estar en “huelga de hambre”, para solidarizarse con esos elementos creados, instruidos y financiados por su gobierno.

¿Admitiría el Departamento de Estado que el embajador cubano en Washington, hiciera lo mismo con alguno de los activistas por los derechos civiles?

Su prepotencia y actitud provocativa pretende que Cuba de pasos que sirvan de pretexto a la Casa Blanca para acabar de cerrar la escuálida misión diplomática, reducida mucho más que cuando era solo una Sección de Intereses.

En prueba del plan de Estados Unidos contra Cuba, el secretario de Estado y ex director de la CIA, Mike Pompeo, declaró el pasado 23 de febrero 2019 durante una entrevista para el noticiero estelar de la cadena hispana Telemundo, que “Washington apoyará a los pueblos de Nicaragua y Cuba a resistir los regímenes no democráticos en sus países”.

Pompeo, bajo la euforia temporal del ridículo golpe de Estado organizado contra Nicolás Maduro en Venezuela, sueña con ver caer el socialismo cubano, sin tener en cuenta los orígenes y base social de la Revolución.

Demostrando que, tanto las declaraciones oficiales de su embajada en La Habana como la visita de Mara Tekach a Santiago de Cuba, responden a un plan preconcebido, Pompeo agregó que “Washington está trabajando diligentemente para ayudar a la gente de esas naciones a levantarse contra el yugo del autoritarismo y lograr una mejor situación política”.

Y apuntó: “tengo la esperanza de que los ciudadanos de esos países entiendan que las condiciones en las que se encuentran hoy en día no son necesarias, pueden tener una vida diferente y contribuirán con sus esfuerzos, su buena voluntad y su humanidad a lograr una mejor situación política, tanto en Venezuela como en Nicaragua y también en Cuba”.

Sin embargo, el secretario de Estado no mencionó la cruel guerra económica, comercial y financiera que sostiene Estados Unidos contra ellos, y en el caso de Cuba con el rechazo de 189 países del mundo, algo que prueba que tantos gobiernos no pueden estar equivocados y son los yanquis los únicos causantes de la actual situación en que viven esos pueblos.

En total desfachatez imperial, Pompeo confesó que el Gobierno de Donald Trump estaría dispuesto a ayudar a Cuba para promover en la Isla una postura contra los regímenes no democráticos, como lo hacen hoy contra Venezuela, lo que refuerza la idea expresada por su Presidente recientemente en la Universidad Internacional de la Florida, cuando auguró: “Cuba pronto será libre junto a Nicaragua y Venezuela, para poner fin al socialismo en nuestro hemisferio”.

La misma cantaleta de hace 60 años, olvidándose del fracaso de todos los planes de Acciones Encubiertas de la CIA, incluidos los de asesinato a Fidel Castro, la invasión por Bahía de Cochinos y la Radio y TV Martí que jamás se han escuchado, ni visto en Cuba.

Parece que Pompeo no recuerda los descalabros sufridos con sus supuestos súper espías, el desmembramiento de decenas de grupitos contrarrevolucionarios que se enriquecieron y terminaron como “refugiados políticos” mantenidos de por vida en Miami, las crisis provocadas en los años 90 con el asilo de decenas de cubanos en las embajadas europeas en La Habana, y las llamadas “Damas” de Blanco, engordadas con los dólares y euros que le permitieron adquirir residencias y artículos personales.

En 60 años ninguna de esas Operaciones de la CIA arrojó frutos, todas pasaron sin penas ni gloria, pero los yanquis cual perros hueveros insisten en sus actos, aunque se quemen el hocico.

No por gusto afirmó José Martí:

“Los necios creen que debajo de su plastrón se esconde la llave del mundo”