Ileana Ros-Lehtinen se quedó con las ganas…


Por Arthur González.

Ileana Ros Adato, más conocida por el apellido del esposo Dexter Lehtinen, acaba de anunciar su próximo retiro como representante por la Florida ante el Congreso de los Estados Unidos, el venidero año 2018 cuando concluya su mandado del período legislativo.

Ella hizo carrera política al vincularse estrechamente a los sectores terroristas anticubanos, especialmente a la llamada Fundación Nacional Cubano Americana, de la cual recibió siempre un fuerte apoyo financiero para potenciar su posición, con el objetivo de deformar la política exterior de Estados Unidos con respecto a Cuba e impedir un mejoramiento de las relaciones entre los dos países.

Al finalizar su vida política, la señora Ros-Lehtinen deja una estela de acciones a favor de asesinos terroristas, entre ellos los hermanos Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, pero se quedará con los deseos de ver derrocada la Revolución cubana, y como hicieron varios presidentes estadounidenses, se retira sin lograr retrotraer a Cuba al pasado de la dictadura de Fulgencio Batista, de la cual su padre, Enrique Emilio Ros Pérez, fue fiel testaferro.

Algunos medios de prensa de Miami la han calificado como una “servidora pública ejemplar”, sin embargo, no hablan de sus vínculos con asesinos terroristas, con las manos manchadas de sangre inocente de cubanos y latinoamericanos.

Quienes la califica de “ejemplar” deben informar a los lectores la verdadera historia de la representante Ileana Ros, cuando en 1989 junto al congresista Connie Mack, inició una campaña para lograr la liberación del asesino terrorista Orlando Bosch Ávila, considerado por el FBI como un terrorista peligroso e inadmisible en los Estados Unidos

Bosch participó activamente en actos terroristas en América Latina y en los propios Estados Unidos y fue uno de los autores en 1976 de la voladura en pleno vuelo de un avión civil cubano, donde murieron 73 personas inocentes. Se escapó de una cárcel en Caracas, Venezuela, e ingresó ilegalmente a Miami, por lo que fue apresado.

Mediante sus vínculos con Jeb Bush, negoció personalmente con el entonces presidente y ex director de la CIA, George Bush, la liberación de Bosch Ávila.

Como pago a esa gestión, Ileana logró financiamiento y apoyo político de la mafia anticubana para alcanzar su asiento en el Congreso en ese mismo año 1989, cuando el propio presidente Bush la apoyó públicamente en un discurso.

Los diarios de Miami también omiten que Ileana Ros-Lehtinen intercedió ante el presidente Ronald Reagan, para conseguir la liberación de otros dos asesinos terroristas: Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, lográndola después de pedírsela al propio Presidente.

Esos hermanos, miembros de la Fundación Nacional Cubano Americana, y guarda espaldas de Jorge Mas Canosa, estaban detenidos por el asesinato en una calle de Washington, del ex canciller chileno Orlando Letelier, su secretaria y el chofer, al colocarle una bomba en el auto.

Ambos eran miembros de agrupaciones terroristas creadas por el terrorista Orlando Bosch Ávila.

La hoja de servicios de la señora Ros es amplia en apoyo a los terroristas, pues igualmente se encargó en 1992 de solicitarle al Presidente de los Estados Unidos, que el Departamento de Defensa le donara, o vendiera a bajo precio, tres avionetas Cessna a la organización anticubana Hermanos Al Rescate, dirigida por otro terrorista nombrado José Basulto. Sigue leyendo

En Miami los terroristas son santos, no asesinos


Por Arthur González.

De acuerdo con el concepto de terrorismo, recogido en el Título 22 del Código de Estados Unidos, Sección 2656f(d), es:

“La violencia premeditada y con motivos políticos, perpetrada contra objetivos civiles por grupos sub nacionales o agentes clandestinos, generalmente con la intención de influenciar a un público determinado”.

La definición de las Naciones Unidas sobre el terrorismo dice:

Cualquier acto criminal dirigido contra un estado y encaminado a, o calculado, para crear un estado de terror en las mentes de personas particulares, de un grupo de personas o del público en general”.

Sin embargo, para los mafiosos anticubanos radicados en Miami, bajo la protección del gobierno de Estados Unidos, los cubanos organizados, entrenados y financiados por la CIA desde 1959, para derrocar a la triunfante Revolución cubana, son “combatientes por la libertad”, a pesar de los asesinatos de civiles inocentes, la colocación de artefactos explosivos en centros comerciales, escuelas y cines, el bombardeo a centros industriales y otras acciones similares.

Las bandas de alzados introducidas en 1960 en el macizo montañoso del Escambray, ubicado en la central provincia cubana de las Villas, es el vivo ejemplo del doble racero con que Estados Unidos califica a los terroristas.

Los integrantes de aquellas bandas de alzados fueron los que torturaron y asesinaron el 5 de enero de 1961 al maestro voluntario de 18 años, Conrado Benítez y al campesino Heliodoro Rodríguez, por el simple hecho de alfabetizar en las comunidades rurales.

Similares actos cometieron el 26 de noviembre de 1961, contra el joven alfabetizador de solo 16 años Manuel Ascunce y al campesino Pedro Lantigua. Ambos fueron ahorcados y torturados salvajemente antes de morir.

Los alzados tenían como objetivo sembrar el terror entre los campesinos para que no apoyaran los planes de la Revolución.

De acuerdo con documento del Departamento de Estado, Volumen X, Cuba 1961-63:

“…las operaciones serán planeadas y ejecutadas en apoyo a fuerzas guerrilleras existentes o que pueden emerger en las elevaciones de Cuba, utilizando tanto operaciones marítimas como aéreas, para el suministro de armas y medios, y para la infiltración y ex filtración del personal…”

Para el Nuevo Herald de Miami esos asesinos a sueldo del gobierno yanqui son “héroes de la libertad”.

Cientos fueron los asesinados en el Escambray, como el terrible caso de la familia Romero, de la finca San José de Altamira, cuando un grupo de alzados sacaron de su casa a todos sus integrantes, a culatazos y bayonetazos, entre ellos a Paula Romero, de 14 años, su hermana Teodora y a su madre Vicenta, a José Pio Romero, su hermana Ana Romero y un sobrino. Todos fueron asesinados.

Cientos son los testimonios de las víctimas causadas por esos “luchadores por la libertad”, que hoy viven plácidamente en Miami sin ser molestados por el FBI, a pesar del pasado terrorista al servicio de Estados Unidos.

Un documento confeccionado por el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar en el centro de operaciones de la Fuerza de Tarea de la CIA, en la denominada “Operación Cubana”, señala sin pudor:

“Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña” […]

Esas operaciones lograron un éxito considerable. Las embarcaciones que prestaban servicio de Miami a Cuba entregaron más de 40 toneladas de armas, explosivos y equipos militares e infiltraron y sacaron a un gran número de personal” […] Algunas de las armas entregadas se utilizaron para pertrechar parcialmente a 400 guerrilleros que operaron durante un tiempo considerable en el Escambray, (zona montañosa) de la provincia Las Villas. La mayoría de los sabotajes perpetrados en La Habana y otros lugares se realizaron con materiales suministrados de esta manera” […] Sigue leyendo

Venezuela una historia repetida


 

Por Arthur González

 En la época de Internet y la digitalización resulta muy difícil engañar a los pueblos, porque hoy todos tienen acceso a documentos e informaciones que antes fueron secretas.

Lo que acontecen hoy en Venezuela es la misma historia que vivió Cuba en 1961. Las razones, ambos países acogieron el socialismo como línea para ejecutar proyectos a favor de las masas de obreros y campesinos, como la alfabetización, la salud pública, la cultura y el deporte, para el bienestar de todos.

Para nadie es un secreto que Estados Unidos no admite gobiernos con ideas socialistas y aquellos que las asuman deben pagar un alto precio por su desafío. Así sucedió con Cuba y los documentos de la CIA lo demuestran, situación que es una reproducción de los hechos que se producen en Venezuela.

Un memorando de fecha 22.11.1961, elaborado por John A. McCone, nuevo director de la CIA, afirma que dos días antes el Presidente J.F. Kennedy, lo citó a una reunión en la Casa Blanca, donde participaron el fiscal Robert Kennedy, el General de Brigada Edward G. Lansdale, jefe de la Operación Mangosta, y el Consejero asistente especial del Presidente, Richard Goodwin.

Allí el Presidente Kennedy informó un nuevo plan de acción contra Cuba a cargo del General Lansdale, con procedimientos similares al que se somete hoy al gobierno venezolano.

Aquel plan contemplaba acciones encubiertas, de propaganda en todas las formas imaginables que dieran como resultado deserciones dentro de Cuba, para desacreditar al gobierno revolucionario, unido a actividades políticas con el apoyo de países integrantes de la OEA.

El 18 de enero 1962 el General Lansdale envió al Presidente un informe donde expone las acciones para derrocar a Castro, estimulando una insurrección interna en la Isla, la cual debería recibir un respaldo clave por parte de países latinoamericanos, unido a operaciones sicológicas.

Según ese memorando, “el momento clímax de la insurrección provendrá de la ira popular ante una acción del gobierno, (causada por un incidente), o ante la violenta deserción de un importante cuadro dentro del régimen, o ambas. El movimiento popular capitalizará ese momento iniciando una insurrecciona abierta […] Estados Unidos, posiblemente en unión de otras naciones del hemisferio occidental, brindará entonces abiertamente su apoyo […] Este apoyo incluirá, necesariamente, la fuerza militar”.

El 19 de enero 1962 el gobierno de Estados Unidos circuló una propuesta para que los países miembros de la OEA ordenaran sanciones automáticas contra Cuba, si esta no interrumpía en un plazo de sesenta días, sus nexos con los países comunistas.

El resultado ya se conoce. En la reunión de cancilleres de la OEA efectuada del 22 al 31 de enero, Cuba fue expulsada por el voto de catorce de los veintiún miembros.

Documentos oficiales del Gobierno yanqui expresan textualmente:

[…] “La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.

“La mayor tarea para nuestra hábil diplomacia es alentar a los líderes latinoamericanos a desarrollar operaciones independientes similares a este Proyecto…”

Desde hace semanas la oposición venezolana, dirigida y financiada por Estados Unidos, con la complicidad del secretario general de la OEA y un grupo de países aliados de Washington, ejecutan acciones casi idénticas a las aplicadas contra Cuba hace medio siglo.

Es la misma historia contra otro gobierno no aceptable para la Casa Blanca, y buscan un incidente que dé pie para la intervención militar, ya que por las vías electorales no pudieron derrocar a Nicolás Maduro.

Las campañas mediáticas reproducen la añeja Operación Mockingbird, desarrollada en los primeros años de la década de los años 50 del siglo XX, por parte de Frank Wisner, de la Dirección de Planes de la propia Agencia, en la cual la CIA reclutó a un numeroso grupo de reconocidos periodistas de importantes órganos de prensa, para crear matrices de opinión favorables a sus planes subversivos mediante la conformación de amplias campañas de prensa, elemento corroborado por el ex oficial CIA Philip Agee, como una de las prioridades de las estaciones de la CIA ubicadas en terceros países, con el objetivo de potenciar o soslayar la cobertura de informaciones de su interés.

Las provocaciones callejeras en Venezuela no son obra de la casualidad, se conoce de los cientos de miles de dólares que las sostienen y las directivas emanadas de la embajada de Estados Unidos en Caracas, a lo que se suma la preparación recibida por algunos cabecillas de la oposición en sus visitas al Instituto Lech Walesa en Polonia.

El objetivo es provocar con sus protestas terroristas una fuerte represión gubernamental, para dar pie a la intervención militar de los países de la OEA, lo mismo que intentaron contra Cuba en 1962.

¿Por qué la OEA no toma similares medidas contra México ante los cientos de personas asesinadas y enterradas en fosas comunes, o por las decenas de periodistas aniquilados a mansalva?

Si en Venezuela sucediera algo semejante hace rato que los Estados Unidos hubieran enviado a sus marines a invadirla, pero México no tiene un gobierno con posiciones socialistas, la corrupción carcome el país, las bandas de narcotraficantes en coordinación con las mafias estadounidenses, matan diariamente a decenas de mexicanos ante la mirada cómplice de Estados Unidos, sin que la Casa Blanca proponga sanciones ni organice y financie una oposición.

Dentro de unos años el mundo conocerá los planes que hoy la CIA ejecuta contra el pueblo venezolano, tal y como los cubanos han podido acceder a las acciones encubiertas, incluidos los planes para asesinar a Fidel Castro, por parte de esos que dicen defender la democracia y la libertad.

Son muchos los hechos que apuntan contra Estados Unidos.

Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador y Nicaragua son ejemplos bien definidos de lo que son capaces de hacer esos que se auto proclaman “paladines de los derechos humanos”.

En momentos como estos hay que tener presente a José Martí, cuando nos decía:

“¡Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!

Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andas en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.

 

 

Relatora Especial de la ONU descubre las mentiras de Estados Unidos contra Cuba


Por Arthur González

María Grazia Giammarinaro, ,Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la Trata de Personas realizó el pasado 11 de abril una visita de cuatro días a Cuba para constatar la situación existe sobre el tema, donde pudo comprobar en el terreno las mentiras elaboradas por Estados Unidos para intentar satanizar a la Revolución cubana.

Con total libertad de movimientos, la Relatora se entrevistó con funcionarios y recorrió personalmente sitios e instituciones de su interés, a fin de verificar la actuación de Cuba en el enfrentamiento a la Trata de Personas.

Al corroborar la verdad y reconocer la voluntad política de Cuba en el enfrentamiento a la trata de personas, así como la adecuada concepción del plan nacional contra este problema global, María Grazia Giammarinaro desmintió de hecho las campañas mediáticas anticubanas de los elementos que llevan 58 años viviendo del presupuesto que anualmente aprueba el Gobierno de Estados Unidos para desvirtuar la obra revolucionaria.

Ante los resultados de su visita la acusaron de haber realizado “una investigación incompleta”, porque les hubiera gustado que denunciara acciones que Cuba realmente no ejecuta.

La señora Giammarinaro durante su estancia en Cuba, se pudo reunir libremente con autoridades de La Habana y otras provincias del país; con sus colegas de oficinas de Naciones Unidas y también con organizaciones civiles en la isla.

El 30 de marzo 2017 la Misión Permanente de Cuba ante la Oficina de la ONU en Ginebra, le hizo llegar el informe basado en tres líneas de trabajo fundamentales: la prevención, el enfrentamiento y la atención a las víctimas.

Para la Fundación de Derechos Humanos en Cuba, con sede en Miami, capital de la mafia terrorista anticubana, y para su par el Observatorio Cubano para los Derechos Humanos (OCDH), con asiento en Madrid, España, la visita de la relatora fue “controlada” por las autoridades y con la prepotencia que los caracteriza se atrevieron a advertirle a la alta funcionaria que “sólo una evaluación exhaustiva de todos los relatores de derechos humanos puede proporcionar un juicio justo sobre la retórica del gobierno cubano y sus prácticas”.

¿Por qué esa misma exigencia no la hacen con México, Honduras y Guatemala, donde la trata de personas es pública y notoria, los asesinatos de los defensores de los derechos humanos es algo cotidiano y los traficantes de personas, conocidos por coyotes, extorsionan y desaparecen a quienes no pagan las altas sumas exigidas por llevarlos hasta la frontera de con Estados Unidos?

La relatora no tuvo dificultades en Cuba para realizar sus pesquisas, pero no vio a ninguno de los asalariados de Washington que se hacen llamar “disidentes”, razones para que las dos Fundaciones creadas y sostenidas financieramente por Estados Unidos, demostraran su contrariedad y desacuerdo con los resultados de esa visita.

La llamada Fundación de Derechos Humanos en Cuba, debe preocuparse por la eliminación de la Ley de Ajuste Cubano, esa que ha manipulado el tema migratorio ilegal desde 1959, cuando Estados Unidos otorgó el estatus de refugiados a los asesinos, torturadores y ladrones del régimen del dictador Fulgencio Batista, que huyeron de la justicia cubana por sus múltiples crímenes.

Su homóloga, el Observatorio Cubano para los Derechos Humanos, no se preocupó por la situación de los cubanos que salieron de la isla en 2011, mediante el acuerdo Iglesia Católica-Gobierno cubano-Gobierno español, donde muchos de ellos se vieron sin amparo oficial de las instituciones españolas y dormían en plazas y calles, pues al llegar a Madrid ya no fueron considerados como refugiados políticos y solo como simples emigrantes.

Ese Observatorio debería ocuparse más de los derechos humanos de los propios españoles, que son salvajemente reprimidos cuando salen a protestar por el aumento de la pobreza, y por los miles de emigrantes de África que llegan a sus fronteras, donde son maltratados y lanzados a campos de concentración sin atención médica, ni posibilidades de estudio y trabajo.

Cuba ha sido víctima de la trata de personas desde que en 1966 el presidente Lyndon Johnson aprobara la Ley de Ajuste, mediante la cual traficantes inescrupulosos cobraban en Miami hasta 12 mil dólares por personas, para trasladarlos en lanchas rápidas sin medidas de seguridad, abandonándolos en cayos desolados de la Florida.

Para disgusto de los que viven de la propaganda anticubana, la presencia en Cuba de la Relatora Especial puso en total evidencia las falsedades inventadas por 11 administraciones yanquis, a lo que se suman los cientos de estadounidenses que viajan hoy a la isla, los cuales nunca ha constatado la supuesta represión, ni tampoco ven a los llamados “disidentes luchadores por la libertad”, porque esos solo viven del cuento diseñado desde Miami, gracias a los 20 millones de dólares que anualmente aprueba la Casa Blanca para sus acciones subversivas contra la Revolución.

Por eso José Martí aseveró con fuerza:

“Las verdades reales son los hechos”

 

 

Insiste la CIA en cambiar el sistema político en Cuba


Por Arthur González 

Sin darse por vencida, a pesar de 58 años de fracaso en sus planes y operaciones encubiertas para derrocar la Revolución cubana, con intentos de asesinatos incluidos, la Agencia Central de Inteligencia, CIA, pretende fomentar un plebiscito para cambiar el sistema eleccionario cubano, en su viejo anhelo por imponer nuevamente el sistema capitalista.

Para lograrlo ahora emplean a Rosa María Paya Acevedo, hija de Oswaldo Payá Sardiñas, personaje que jamás contó con respaldo popular, ni tampoco de los demás grupos “disidentes” fabricados por la CIA en la Isla.

Rosa María Payá emigró a los Estados Unidos con un visado de “refugiada política”, sin ser perseguida por ninguna autoridad policial, ni haber participado nunca en algún grupúsculo contrarrevolucionario; prueba de ello es que pudo estudiar y graduarse en la Universidad de la Habana, lo mismo que sus dos hermanos, sin dificultad; ahora regresa a Cuba periódicamente con plena libertad de movimientos.

Ante la carencia de contrarrevolucionarios jóvenes, la CIA aspira a que ella pueda ser la imagen pública de una añorada oposición juvenil, para ganar simpatía entre funcionarios extranjeros, pues en la Isla no tiene seguidores, ni siquiera el respaldo de los históricos “disidentes”, que por el contrario la acusan de farsante y mentirosa, como la califica Guillermo Fariñas.

Sin tener en cuenta los gastos de cientos de miles de dólares en que incurren, Rosa María fue enviada nuevamente a una gira por varios países en busca de apoyo internacional, como si los problemas de una nación pudieran resolver en el extranjero.

La fórmula parece ser una copia de lo que han ejecutado contra Ucrania, Siria, Irán y Venezuela, pretendiendo asentar una matriz de opinión para que varios gobiernos aliados de Estados Unidos, le den respaldo a un seudo movimiento opositor que solo tiene nombre y dirigente radicada en Miami, como es Cuba Decide, construido especialmente para darle reconocimiento internacional a Rosa María como opositora, así como el cargo como presidenta de la Red Latinoamericana por la Democracia

La primera escala del tour internacional es Chile, donde fue recibida por el expresidente Sebastián Piñera, con posiciones totalmente coincidente con Estados Unidos, quien, siguiendo indicaciones de la embajada yanqui en Santiago, reiteró su apoyo al plan de la iniciativa CIA que pretende aprovechar el anunciado fin de la presidencia de Raúl Castro, el 24 de febrero del 2018,  para que se realice un plebiscito vinculante que pregunte a los cubanos si están de acuerdo con realizar elecciones libres.

El plan está más que claro, la nueva línea de trabajo de la CIA es deformar la realidad cubana con apoyo de sus aliados externos, para crear la imagen de que los cubanos no tienen derechos políticos, algo que declaró abiertamente el presidente Barack Obama en diciembre del 2014, cuando aseguró:

“los ciudadanos deben tener la libertad de participar en los procesos políticos […] insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los ciudadanos, y no solo los líderes, los que conformen nuestro futuro”

Se engañan ellos mismos al no querer aceptar la realidad, porque los cubanos no aceptarán ser más dependientes de los dictados de la Casa Blanca, perder su soberanía y el derecho a decidir el camino que desean sin imposiciones norteamericanas, como sucedió hasta 1958.

Esos que cacarean de que Cuba debe tener pluripartidismo, son los mismo que no admiten que exista un partido comunista, pues en la diversidad de partidos políticos que poseen en su llamada “democracia”, todos tienen el mismo objetivo: reforzar el sistema capitalista, y quien intente oponerse a ese diseño sabe que será sometido a una guerra total, como sucedió en Brasil, Argentina, Venezuela, y los intentos de desestabilización en Bolivia y Ecuador.

No es fácil engañar a los cubanos, incluidos a los jóvenes, pues estos conocen perfectamente los planes de acción encubierta de la CIA, que por décadas intentaron destruir a la Revolución hecha por el pueblo para eliminar el sistema capitalista que no resolvió el hambre, el analfabetismo, la discriminación racial y de género, la desigualdad social, el desempleo y la ausencia de un sistema de salud gratuito para todos, no obstante contar con más de 20 partidos políticos durante medio siglo.

El pueblo estadounidense debería estar mejor informado de los gastos en que incurre su gobierno, en sufragar los viajes por el mundo de esa seudo “refugiada política” y los cientos de miles de dólares que emplean en los de otros “disidentes” cubanos, que como se sabe no han obtenido el más mínimo resultado en casi 60 años y al final la mitad de ellos se han declarado agentes de la Seguridad Cubana, organismo que sin dudas es el que más resultados acumula.

Ante tanta maldad de los Estados Unidos no queda otra cosa que recordar a José Martí cuando aseguró:

“…de esa tierra no espero nada más que males”.

 

Miami critica la colaboración médica cubana


Por Arthur González.

El libelo miamense el Nuevo Herald por hablar mal de Cuba, criticó el costo de la colaboración médica cubana, obviando la labor humanitaria que médicos, enfermeros y personal paramédico realiza en favor de la vida de millones de personas, algo que ningún otro país realiza en este mundo neoliberal donde solo el dinero mueve a las personas y los enfermos son visto como simples sujetos que generan altas sumas, que enriquecen a las agencias de seguro e instituciones hospitalarias.

En Estados Unidos el ser humano no importa, lo primero es recaudar dólares, salvar una vida está en segundo plano y bien lo conocen las decenas de millones de estadounidenses que no pueden pagar el medicare u otro de los seguros médicos.

Cuba tiene cerca de 50 mil profesionales de la Salud trabajando en 60 países de América Latina y el Caribe, África, Medio Oriente, Asia Oriental y el Pacífico, en Rusia y Portugal, de los que casi la mitad son médicos y especialistas, y han operado de la vista a 8 millones de personas gratuitamente, aplicadas más de 12 millones de vacunas, más de tres millones de partos y ofrecido dos millones y medio de consultas, muchas de ellas en intricados montes y selvas.

Por supuesto Cuba recibe una suma alta de dinero por esos servicios que son destinados a sostener el sistema de salud cubano, que como se sabe es totalmente gratuito, desde 13 vacunas para los niños desde que nacen, hasta trasplantes de pulmón corazón, hígado y riñones; garantizando la atención médica en las comunidades y los Institutos especializados creados por la Revolución.

En 1959 solo existía un solo hospital rural en el país con 10 camas y sin médicos, situación que cambió radicalmente a partir de la política gubernamental de que nada es más importante que salvar una vida, por eso hoy todos los nacimientos se reciben en hospitales por profesionales y no por mujeres comadronas como sucede en otros países del tercer mundo.

Ante tanto apoyo solidario cubano que desmoraliza a los señores del imperio incapaces de una obra semejante, la mafia terrorista anticubana fabricó el programa Solidaridad Sin Fronteras, para estimular las deserciones de los médicos cubanos y afectar la labor humanitaria de Cuba en esos países, con plena complicidad del Departamento de Estado de Estados Unidos, quien instauró el llamado Cuban Medical Professional Parole (CMPP) para acoger a los profesionales, bajo la artimaña de que “escapaban” de las misiones médicas.

¿Por qué el Nuevo Herald no se preocupa de los altísimos gastos en seguridad del controvertido presidente Donald Trump, que si afecta a los contribuyentes de Estados Unidos?

Es bien conocido que los viajes del Presidente a su fastuosa residencia en la Florida, cuestan tres millones por cada fin de semana.

Por otra parte, la protección de Trump y su familia en New York asciende a más de un millón de dólares diarios que salen del presupuesto de esa ciudad, y no se invierten en mejorar la vida de los neoyorquinos, ni en programas sociales para ellos.

A la fabulosa cifra que gasta New York, súmensele el costo de los policías de seguridad destinados al servicio secreto para cuidar a los hijos y nietos del flamante Presidente, algo inaudito que lo convertirá en el mandatario de Estados Unidos que más recursos emplea en protección y seguridad.

Ni una sola preocupación ha mostrado Miami por los 54 billones de dólares que solicitó Donald Trump para el presupuesto militar, que solo sirven para mantener guerras iniciadas bajo la mentira y la manipulación de informaciones que justifican su intromisión en el Medio Oriente, en vez de emplearlos en construir un sistema de salud pública gratuito como tiene Cuba.

Los 59 misiles que autorizó para atacar el aeropuerto militar sirio, que significaron para el presupuesto estatal más de 85,5 millones de dólares, pues el valor calculado de cada uno de ellos es de 1,45 millones, dinero malgastado que solo sirvió para mejorar la imagen del Presidente, ante tantas críticas en su contra por parte del establishment.

El libelo de Miami tampoco reprochó el derroche ascendente a 15,7 millones de dólares que hizo el Gobierno con el lanzamiento de la “Madre de Todas las Bombas”, sin sumarle el vuelo del avión C-130 que la trasportó, más el salario de los pilotos y técnicos, ejercicio propagandistico que no acabará con los terroristas y mucho menos el retiro de las tropas yanquis acantonadas en Afganistán por tiempo indefinido, sin que se vislumbre su final.

Que decir de los millones botados en la Radio y TV Martí que jamás se han podido escuchar o ver en Cuba, unidos a los 20 millones de dólares anuales asignados para la actividad subversiva, incluido el salario de los denominados “disidentes”, sus giras turísticas al exterior, ropas, calzado y cambio de imagen, sin que en 58 años hayan tenido éxito alguno y más de la mitad de ellos resultaron ser agentes de la Seguridad Cubana.

Si el Nuevo Herald desea hablar de gastos tendrá que mirar hacia su propio país, porque la labor humanitaria de los galenos cubanos que salvan vidas de seres humanos no tiene precio, pues como señaló José Martí:

“La más noble de las ocupaciones y quién sabe si la más grata, es la del personal de la salud”.

Buscavidas en Miami llenan sus bolsillos hablando mal de Cuba


Por Arthur González.

El sainete está presente en cada acto realizado en Miami, especialmente si es para ganar dinero fácil, donde el tema de la Cuba revolucionaria es el gancho para atrapar a los incautos

58 años haciendo lo mismo y aún hay quienes caen en las trapas de pícaros que se enriquecen a costa de aquellos que se dejan embaucar por imágenes fabricadas contra la Revolución, esa que desplazó del poder a Fulgencio Batista y sus testaferros, convirtiéndolos por arte de magia en “refugiados políticos” en Estados Unidos.

Una de las más recientes fórmulas para embolsillarse unos cuentos dólares, fue el evento celebrado en la galería Cuban Art Club de Miami, el pasado 15.04.2017, mediante una inventada expo-venta de “Artistas Pro Derechos Humanos”, encabezados por el “talentoso” grafitero Danilo Maldonado Machado, que su única obra es escribir en paredes y muros la palabra El Sexto.

Para no dejar lugar a dudas de cómo se buscan los dólares, dicho evento fue organizado por la llamada Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, presidida por Juan Antonio Blanco Gil, habilidoso personajillo que se educó con toda la opulencia en Cuba por ser hijo de una histórica militante comunista, Elena Gil, seguidora del político ortodoxo, Eduardo Chivas y amiga personal de Fidel Castro.

Fue tal la influencia de su madre que Juan Antonio llegó a ser representante diplomático de la Revolución cubana por años, hasta que murió su progenitora y decidió pasarse a las filas de aquellos que atacó durante décadas, para continuar su buena vida en otros lares.

La recaudación que se obtenga de las ventas de las obras irá directamente a la susodicha Fundación, la misma que recibió una suma millonaria en el 2014 por tratar de impartirle clases  de liderazgo en el Miami Dade College, a jóvenes cubanos de la Isla, entre ellos Maldonado, la hija de Berta Soler, de las Damas de Blanco, la sobrina de su esposo, la sobrina de Guillermo Fariñas y otros hijos y parientes de la “disidencia” cubana, que terminó con expulsiones, deserciones y desenfrenadas fiestas nocturnas; pero el dinero fue a parar a la caja de Juan Antonio Blanco.

Sin embargo, esos “preocupados” por los derechos humanos en Cuba no hablan de lo que sucede a su alrededor, en una zona tan cercana a Miami Dade como Liberty City, donde la miseria y los niños sin recursos para asistir al médico y cursar estudios superiores, es una constante. De esos nadie se acuerda, al fin y al cabo, no sirven para buscarse el dinero fácil.

Tampoco la llamada Fundación no le interesa lo que acontece en los Centros de Detención de Inmigrantes, en los cuales el mal trato está presente cada día. Un ejemplo es la reciente muerte el 14.04.2017, del mexicano Sergio Alonso López, de 55 años, por una hemorragia interna, posiblemente producto de los golpes recibidos, aunque las autoridades del Centro aluden que padecía de cirrosis hepática, pero es evidente que no tuvo asistencia profesional oportuna.

Es la sexta muerte en un Centro de ese tipo en menos de un año y nadie dice que se violan los derechos humanos.

Alonso estaba recluido en el Centro de detención para inmigrantes ubicado en California, por haber ingresado en los Estados Unidos en tres ocasiones y al no ser cubano no tuvo la oportunidad de ser aceptado, pues la Ley de Ajuste es solo para los cubanos que “huyen del comunismo” y no para quienes huyen de la miseria y la muerte por hambre. Sigue leyendo