Empresarios de origen cubano fabrican mentiras contra Cuba


Por Arthur González.

Sin cambiar su viejo lenguaje hacia la Revolución cubana, con el propósito de mantener una matriz de opinión contra el pueblo de Cuba, un grupo de empresarios norteamericanos de origen cubano y de la mal llamada Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, ha convocaron a un concurso con el fin de “contener y revertir la pobreza” en la Isla, situación que no se ajusta a la verdad.

Sin embargo, no dicen una sola palabra del estado deplorable en que sus padres y abuelos dejaron a Cuba en 1959, cuando salieron huyendo de la justicia o haciéndole casos a las campañas de terror fabricadas por la CIA, como ocurrió con la conocida Operación Peter Pan.

¿De qué pobreza hablan esos norteamericanos en Cuba?

Esos que nunca han pisado el suelo cubano para comprobar la obra revolucionaria, desconocen que para el Gobierno cubano el derecho del pueblo a la alimentación es una prioridad y forma parte de la seguridad nacional, a pesar de las escaseces causadas por la política de Guerra Económica impuesta por Estados Unidos desde 1961.

Cuba garantiza, con precios subsidiados, alimentos básicos a la totalidad de la población, que incluyen granos, cereales, proteína de origen animal, grasa, sal y azúcar, con independencia de los ingresos económicos y posición política de cada persona y su familia.

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En EEUU hay 45 millones de personas viviendo en la pobreza

Igualmente, se garantiza un litro de leche diario a todos los niños de 0 a 7 años, algo que en EE.UU. no se hace; de ahí que según el Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmara entre sus previsiones económicas, que “actualmente en los Estados Unidos existen 46 millones de ciudadanos estadounidenses en niveles de pobreza, lo que puede generar tensiones sociales significativas”.

Con el fin de crear una imagen falsa respecto a la realidad cubana, cuatro empresarios radicados en Miami lanzaron una segunda edición de un concurso denominado Ideas para Cuba, con el supuesto fin de obtener algunos proyectos sobre las leyes y reformas que se necesitan para contener y revertir lo que ellos califican de “creciente pobreza en Cuba”, algo irreal de acuerdo con el criterio de organismos económicos internacionales.

Según los empresarios miamenses Jorge Sanguinetty, Armando Rodríguez, Marlene Moleón y Salvi Pascual, las mayores dificultades de la pobreza en Cuba “son la escasez de alimentos, la falta o deterioro grave de la vivienda y del servicio de transporte, el precario poder adquisitivo de salarios y pensiones”, pero ocultan lo que sufre el pueblo cubano a causa de la Guerra Económica.

Al parecer ellos nunca leyeron el documento oficial yanqui, fechado el 6 de abril de 1960, donde el entonces Subsecretario de Estado para Asuntos Iberoamericanos de los EE.UU. Lester D. Mallory, afirma:

“No existe una oposición política efectiva en Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas.

Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.

A pesar de los casi 60 años de esa criminal Guerra Económica, Cuba es reconocida por sus avances en la protección de sus niños, y así lo afirma la UNICEF en sus informes, enfatizando que “Cuba es un ejemplo en la protección de la infancia y en la Isla no hay ningún niño durmiendo en las calles”. Sigue leyendo

Donald Trump descubre que su prensa omite información


Por Arthur González

El flamante presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está descubriendo ahora que la prensa de su país omite informaciones y no divulga con amplitud situaciones de relevancia.prensa-2

Según afirmó el Presidente en Estados Unidos han sucedido hechos que él considera no recibieron la atención de los medios, tales como el ataque a una discoteca en Orlando; el atropello masivo en Niza, Francia; el ataque contra un mercadillo navideño en Berlín, Alemania, donde murieron 12 personas; o el tiroteo en San Bernardino, California, en diciembre de 2015 cometido por el estadounidense Syed Rizwan Farook.

Por ese motivo, la Casa Blanca publicó el 06.02.2017 una lista con 78 ataques que afirman fueron “ejecutados o inspirados” por el grupo Estado Islámico (ISIS por su sigla en inglés), quejándose de que no recibieron suficiente atención de los medios de comunicación estadounidenses.

Para el nuevo Presidente esas omisiones o la poca divulgación, son actos muy deshonestos al no querer divulgar lo que realmente sucede, pero los asesores de Trump debería informarle que durante casi 60 años esa misma prensa yanqui, ocultó todas las acciones y hechos terroristas que Estados Unidos llevó a cabo contra el pueblo cubano.

¿Sabrá el nuevo Presidente y sus nuevos ministros que no pertenecen al sistema político tradicional, que el primer acto terrorista contras Cuba, organizado por su país a través de la CIA, fue la voladura del buque francés La Coubre, el 4 de marzo de 1960, donde murieron despedazados por la metralla 101 obreros portuarios y resultaron heridas otras 200 personas?

¿Qué gran divulgación hizo la prensa yanqui sobre ese acto criminal? Ninguna. Para colmo casi 60 años después la información continúa clasificada, incluso por la agencia francesa de seguro.

¿Cómo reflejó la gran prensa norteamericana los actos terroristas contra los principales centros comerciales habaneros, escuelas, teatros y cines, o de la denuncia de sus autores, entre ellos Carlos Alberto Montaner, hoy residente en Estados Unidos haciendo el papel de analista político? Sencillamente esos hechos no le fueron informados al pueblo norteamericano.

Menos aún fueron publicadas las noticias de los asesinatos de campesinos, niños y maestros alfabetizadores a manos de los contrarrevolucionarios armados y financiados por la CIA en los macizos montañosos de Cuba, a pesar de que los memorandos están hoy desclasificados y publicados, como es el caso del informe elaborado el Coronel Jack Hawkins, jefe de la Sección de personal paramilitar en el Centro de Operaciones de la Fuerza de Tarea de la CIA, en la denominada como “Operación Cubana”.

En ese reporte el Coronel yanqui afirma sin pudor que:

“Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña”.

[…] “Estas operaciones lograron un éxito considerable. Las embarcaciones que prestaban servicio de Miami a Cuba entregaron más de 40 toneladas de armas, explosivos y equipos militares e infiltraron y sacaron a un gran número de personal”.

“Algunas de las armas entregadas se utilizaron para pertrechar parcialmente a 400 guerrilleros [léase: bandidos] que operaron durante un tiempo considerable en el Escambray, (zona montañosa) provincia Las Villas. La mayoría de los sabotajes perpetrados en La Habana y otros lugares se realizaron con materiales suministrados de esta manera…”

Probablemente ni el propio Donald Trump conozca de estas terribles historias sufridas por el pueblo de Cuba, como es la dolorosa muerte de 101 niños en 1981, producto de la introducción en la Isla del Dengue Hemorrágico por agentes de la CIA, cuya primera epidemia afectó a 344 mil 203 personas.

Son muchas las muertes y destrucciones causadas por la política criminal instrumentadas por 9 administraciones yanquis, sin que se dijera una sola palabra en la gran prensa estadounidenses.

Actos mucho más tenebrosos que el ocurrido en Berlín o en la discoteca de Orlando, fue la voladura en pleno vuelo del avión cubano ocurrida al despegar de Barbados en 1976, donde murieron 73 personas inocentes y sus autores se pasearon por Miami gracias al respaldo de la congresista Ileana Ros-Lehtinen, entre ellos Luis Posada Carriles, autor además de las explosiones en varios hoteles habaneros en 1997.

De esos hechos son contadas las noticias publicadas y el gran público de Estados Unidos los desconoce.

Sin embargo, para difamar el proceso revolucionario no se pierde un espacio en la TV y la prensa, divulgando noticias falsas en apoyo a una “disidencia” que la propia misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, afirma que no tiene respaldo popular y solo están interesados en obtener dinero para vivir sin trabajar.

Si realmente Trump desea valorar la política hacia Cuba, lo primero que debería hacer es conocer los planes terroristas que sus antecesores ejecutaron, sin dejarse engañar, solicitando que le sean entregados sus textos originales para saber la verdad y como su prensa tampoco cumplió con el sagrado deber de infórmale correctamente al pueblo.

Preciso fue José Martí cuando expresó:

“Ladrones del altar son esos comerciantes de opinión…”

La victoria de Donald Trump abrió la caja de Pandora


Por Arthur González.

La proclamada victoria electoral de Donald Trump desató en los Estados Unidos un verdadero huracán de críticas y a la vez de apoyo, dejando al descubierto muchas de las deficiencias y calamidades del sistema estadounidense, a pesar de ser vendido como “paladín de las libertades y derechos humanos”.

Entre las cosas que salieron a flotela-caja-de-pandora están las opiniones de muchos que afirman que la prensa norteamericana es amarillista y mentirosa, por lo que millones de personas muestran falta de credibilidad de lo que escriben miles de periodistas en importantes diarios, algo que Cuba siempre ha denunciado cuando inventan fábulas contra su sistema socialista.

Las disputadas encuestas aparecidas en la prensa durante las semanas previas a las elecciones presidenciales, daban como amplia ganadora a la candidata Hillary Clinton, algo que se desmoronó al realizarse los conteos de votos en cada estado de la Unión, donde resultó triunfador Trump, a pesar de su criticada e imprevisible conducta.

Paralelo a ese tema, se ponen de manifiesto la falta de la proclamada democracia made in USA y su libertad total, al actuar de forma contraria a su desgastada propaganda.

En ese sentido, están las medidas tomadas contra personas que se pronunciaron de forma ofensiva sobre la familia del Presidente Trump, algo que ya venía sucediendo desde el gobierno de Barack Obama, cuando compararon a la Primera Dama con una mona y muy recientemente con Katie Rich, guionista del programa Saturday Night Live, quien fue suspendida de su empleo tras sugerir durante la toma presidencial, que el hijo más pequeño de Trump “podría ser protagonista de una matanza”, unido a la burla de que parecía un niño autista.

Para esa escritora no se alzaron voces en su defensa, ni apoyo a sus expresiones en las redes sociales; la casi totalidad de la población aceptó que era una falta de respeto inaceptable y debía ser castigada por ello, a pesar de que quedar sin empleo en Estados Unidos es peor que ser internada en una prisión, por el alto costo de la vida y sin salario subsistir resulta muy difícil.

Sin embargo, bien diferente es el tratamiento brindado al seudo artista grafitero cubano Danilo Maldonado, con un aspecto físico similar al de un demente y sin obra artística alguna, pero por pintar en el lomo de un cerdo el nombre de Fidel y Raúl Castro, es respaldado por una campaña mediática e incluso invitado a Estados Unidos, Suiza y Noruega, para hablar de las fabricadas “violaciones de los derechos humanos en Cuba”.

Maldonado fue detenido temporalmente por sus burlas al Presidente Fidel Castro, el día de su fallecimiento, donde la maquinaria propagandística financiada contra la Revolución cubana se disparó para hacerlo una “víctima del sistema”, algo que no sucedió con Katie Rich, y menos aun con Pamela Ramsey Taylor, directora ejecutiva de Clay County Development Corporation de West Virginia, quien también fue despedida el 27.12.2017, por burlarse en Facebook de Michelle Obama.

Patentizando aún más la falsa democracia norteamericana, las autoridades locales de Miami acaban de prohibirle al popular centro The Place of Miami, la actuación de cantantes y agrupaciones musicales procedentes de Cuba, algo que desde hace un tiempo hacían sin limitaciones.

Los que se proclaman en Miami “campeones de los derechos y libertades ciudadanas”, acusaron a la administración del centro de operar sin las licencias necesarias para realizar conciertos, y tener atrasos en el pago del impuesto de negocios desde julio de 2016.

Los seguidores de la mafia terrorista anticubana de La Florida, se sintieron “ofendidos” por el concierto programado en ese local para el pasado 30 de diciembre, por el talentoso músico cubano Alexander Abreu y orquesta Havana D’Primera, quien mantiene una posición a favor de su patria y del proceso político, algo suficiente para que no funcione la supuesta libertad de expresión y los derechos humanos en Miami.

Su actuación fue cancelada al igual que la del cantante salvadoreño Álvaro Torres, quien actuó en fecha reciente en La Habana.

La vida va demostrando la verdadera cara del sistema de los Estados Unidos, el que ni es democrático ni libre, cuando se trata de permitir ideas políticas diferentes a las suyas.

No en balde aseguró José Martí:

“…hay pocas cosas que en el mundo sean tan odiadas como los hipócritas”.

Esbirros del dictador Batista premian a “disidentes” cubanos


Por Arthur González.

Aquellos que sumieron al pueblo cubano en luto y dolor, al asesinar y torturar a quienes se oponían a la dictadura sangrienta del tirano Fulgencio Batista, ahora sus hijos condecoran y premian a los llamados “disidentes” cubanos.

Así sucedió en días recientes en Miami, capital de la mafia terrorista anticubana, cuando otorgaron el premio del Instituto La Rosa Blanca, a sus asalariados Jorge Luis García Pérez, conocido por Antúnez, y a Felicia Guillén Amador, hermana de uno de los participantes en las bandas ubicadas en las montañas del Escambray, zona central de Cuba, entrenados y abastecidos por la CIA para sembrar el terror y la muerte entre los campesinos y maestros alfabetizadores.

El acto se llevó a cabo en la Univielana-diaz-balartersidad Internacional de la Florida, respaldada financieramente por la organización de corte terrorista Fundación Nacional Cubano Americana, donde estuvo presente la más rancia representación de los grupos contrarrevolucionarios, muchos de ellos hijos de asesinos y torturadores del gobierno batistiano, así como otros vinculados a acciones terroristas ejecutadas contra el pueblo cubano durante los últimos 58 años.

La Rosa Blanca fue la primera organización contrarrevolucionaria conformada en Miami el 28 de enero de 1959, con apoyo de la CIA, dirigida por el ex ministro de Batista, Rafael Díaz-Balart, quien abandonó la Isla semanas antes que el propio dictador, y padre de los congresistas Mario y Lincoln.

Para tener una idea exacta de lo que significa dicho premio, basta señalar los integrantes de La Rosa Blanca, todos con estrechas relaciones con el tirano Fulgencio Batista Zaldívar.

Su secretario general era Rafael Díaz-Balart y lo acompañaron el ex Coronel Merob Sosa, criminal de guerra por sus acciones genocidas cometidas contra campesinos de la Sierra Maestra durante la lucha insurreccional; Luis del Pozo Jiménez, hijo del ex alcalde de la Habana; Roberto Martín-Pérez Rodríguez, hijo de uno de los más sangrientos personajes de la dictadura, todos participantes también en la conspiración desarrollada por el dictador dominicano Leónidas Trujillo, para invadir a Cuba en agosto de 1959 con el asesoramiento del gobierno estadounidense.

En esa conspiración estuvieron presentes el ex general batistiano Eleuterio Pedraza, los ex coroneles Esteban Ventura Novo, Conrado Carratalá Ugalde, Corzo Izaguirre y Ángel Sánchez Mosquera, con largos expedientes de asesinatos y torturas durante su participación en los órganos represivos de Batista.

Presentes en la entrega del premio estaban otros miembros de la mafia anticubana, como la congresista Ileana Ros-Lehtinen, hija de Enrique Ros, testaferro de Batista y el Representante Carlos Curbelo; además de Silvia Iriondo y Orlando Gutiérrez, ambos con largas hojas de acciones subversivas contra Cuba.

No podían faltar al festín otros cubanos asalariados de Washington que se auto proclaman “disidentes”, entre ellos Danilo Maldonado, apodado “El Sexto”, por ser la única frase que conforma su “amplia obra artística”, Antonio González-Rodiles y María Elena Alpízar, “Dama” de Blanco que disfruta de su salario en Miami.

En el show intervino como maestra de ceremonia Ana Carbonell, señalada como “estratega del partido republicano”, quien definió el objetivo del Instituto La Rosa Blanca, y según afirmó pretende “profundizar, estudiar y reflexionar sobre las ideas del doctor Rafael Díaz Balart, las que fueron el resultado de toda una vida de estudios y pensamientos sobre su patria”.

Para quienes desconocen lo que le esperaría a una Cuba sin Revolución, de vuelta al pasado oprobioso que obligó al pueblo a luchar por su libertad, es necesario saber lo que allí expresó el ex congresista Lincoln Díaz-Balart, sobre el pensamiento de su padre expuesto en un libro: Sigue leyendo

La Florida un freno al cambio con Cuba


Por Arthur González.

La palabra cambio es una constante en el vocabulario de los que odian a la Revolución cubana, pero a la hora de aplicárselo para ellos es como si no existiera en el diccionario.

rick-scottAsí lo acaban de demostrar los funcionarios del estado de Florida al cancelar la firma de dos acuerdos entre la parte cubana y los puertos floridanos de Everglades y Palm Beach, debido a la amenaza, entiéndase chantaje, efectuada por Rick Scott, gobernador del estado, de proponer recortes presupuestarios a las terminales marítimas que se atrevan a establecer negocios con Cuba.

El 7 de marzo el legislativo del estado analizará el presupuesto para esas áreas, el cual alcanza la suma de 82 mil millones de dólares.

Nadie con un mínimo de inteligencia puede entender como un gobernador estadounidense puede impedir que una entidad de su estado obtenga ganancias comerciales y facilite el empleo de sus votantes, pero es tal el odio que sienten por la Revolución socialista que la pasión les ciega la razón.

No por gusto el gobierno cubano reitera que no puede haber una normalización de relaciones entre los dos países mientras exista la guerra económica impuesta por Estados Unidos para hacer fracasar el proceso revolucionario.

Quién este mundo puede explicarse cómo es posible que Estados Unidos restablezca relaciones con Cuba y el gobernador de uno de sus estados amenace mafiosamente a las autoridades de dos puertos con recortarle el presupuesto para su funcionamiento.

¿Eso es democracia o dictadura?

La reacción del gobernador Scott, se produjo al conocer la presencia de una delegación cubana, que previo acuerdo con los funcionarios de ambos puertos, firmarían memorandos de entendimiento para futuras operaciones comerciales, algo beneficioso para los empresarios norteamericanos y que no tiene ninguna relación con la política.

En días recientes había arribado a Estados Unidos, procedente de la isla, un cargamento con 40 toneladas carbón vegetal, siendo la primera exportación de un producto cubano en casi 60 años.

Ese carbón será destinado a encender hornos para cocinar alimentos, por tanto, nada que afecte o influye en la ideología estadounidense, pero simplemente es una manifestación más de la intolerancia de la mafia terrorista que gobierna el sur de los Estados Unidos, hija de los testaferros del dictador asesino Fulgencio Batista.

Desde que se inició la recta final del concluido proceso eleccionario yanqui, la mafia miamense ha incrementado sus campañas contra Cuba, basada noticias fabricadas con el dinero que le envían a los contrarrevolucionarios cubanos, de que el presidente Raúl Castro “aumentó la represión y las detenciones arbitrarias”, algo que ni la prensa extranjera, las misiones diplomáticas acreditadas, incluida la estadounidense, ni las iglesias, denuncian con hechos reales.

Todo está diseñado para prepararle la mesa al nuevo Presidente, Donald Trump, para que dé marcha atrás al proceso de restablecimiento de relaciones y recorte las licencias que hoy permiten que más ciudadanos norteamericanos visiten la isla, pues estos sí comprueban las mentiras con las que durante medio siglo han engañado al propio pueblo de Estados Unidos.

Los llamados “disidentes”, gozan de plena libertad de movimiento y la prueba está en sus constantes visitas a Miami, donde reciben entrenamiento de cómo deben actuar para provocar a las autoridades, las que ante ellas los trasladan a las estaciones policiales para levantar actuaciones, como ocurre en cualquier lugar del mundo.

Una de las más recientes provocaciones la protagonizaron el 16.12.2016, con el empleo de Kimberley Motley, abogada estadounidense que trabaja para el Departamento de Estado, a quien deben haberle pagado una buena suma de dinero para que aceptara participar en un show mediático que se viró en su contra, al violar las leyes cubanas, algo que una profesional de su experiencia sabe que no es permitido ni siquiera en los Estados Unidos.

La vida y los hechos se encargarán de juzgar a aquellos que solo buscan alejar a los dos pueblos con sucias maniobras.

Mientras Cuba seguirá obrando de forma profesional y con inteligencia, a fin de trabajar en el mejoramiento de las relaciones, pero sin dejar de denunciar la criminal guerra económica que solo prende evitar la satisfacción de las necesidades del pueblo cubano para culpar falsamente al sistema socialista, pero como aseguró José Martí:

“Nada hay tan imprudente como perturbar con propios rencores, la paz en pueblo ajeno”.

 

¿Adivinos o solapados?


Por Arthur González.

Desde que el ex presidente Barackadivino Obama anunciara la eliminación del reajuste de la Ley de Ajuste, conocida como pies secos-pies mojados, instrumentada en 1995 por el ex presidente Bill Clinton, como medida para evitar la llegada masiva de cubanos a Estados Unidos, algunos libres pensadores y otros con deseos solapados, se han dado a la tarea de crear matrices de opinión que coinciden con las pretensiones de Estados Unidos, en relación al socialismo cubano que tanto odian.

Para esos, el fin de una manipulada política contra la Revolución que finalmente se volvió contra la propia económica estadounidense, y se convirtió en una penosa carga, la emigración de cubanos era una “válvula de escape a la dura cotidianidad” que enfrenta el pueblo, de la única nación en el mundo que resiste desde hace casi 60 años, una guerra económica, comercial y financiera del imperio más poderoso de la tierra.

Es público y notorio que esa guerra fuertemente estructurada por el Gobierno de Estados Unidos en 1962, al conocer el rumbo socialista cubano, lo que pretende es doblegar al pueblo, hacerle creer que la economía socialista no funciona y contraponerlo al régimen para que regrese al sistema capitalista que nunca benefició a la mayoría y sí a la oligarquía unida al capital yanqui.

¿Qué piensan esos videntes de la gran emigración mexicana que proviene de un país capitalista ligada a Estados Unidos por el Tratado de Libre Comercio y que busca una mejoría en el primer mundo?

¿Cuáles son los cambios que tendrían que hacer México, Guatemala, Honduras, El Salvador o República Dominicana en sus economías para que sus ciudadanos no intenten emigrar ilegalmente a Estados Unidos, ante la dura realidad que enfrentan?

Todos esos países tienen un sistema capitalista que no les resuelve sus problemas fundamentales. Sin embargo, los gurúes que le exigen a Cuba “acelerar los cambios económicos”, no les proponen lo mismo a esos gobiernos que ni garantizan puestos de trabajo bien remunerados, un sistema de seguridad social que les permita llegar a la vejez con sus problemas fundamentales resueltos, ni la salud gratuita y mucho menos un sistema de educación que forme a niños y jóvenes como hombres de bien.

Esos que asumen posiciones abiertas o solapadas contra la economía socialista, no mencionan la Guerra Económica a la que está sometida, aunque sí reconocen que los cubanos poseen una alta calificación cultural gracias al socialismo, pero a la vez fabrican una falsa realidad pues los cubanos que emigran a Estados Unidos, en su gran mayoría, no pueden volver a ejercer sus profesiones y se ven obligados a realizar trabajos pocos remunerados casi siempre en empleos de servicios.

Para esos académicos que argumentan que el salario en Cuba es de 20 dólares mensuales y ser la razón de sus deseos de emigrar, no sacan cuentas de que al llegar a Miami la mayoría solo puede ganar 8 dólares la hora y cuando se suma el pago de un minúsculo departamento, que no baja de 600 dólares mensuales, la electricidad, el agua, la compra a plazos de un auto ante la ausencia de transporte público, los impuestos en las autopistas, la gasolina, el manteamiento y seguro del auto, la alimentación, un seguro médico, más la ropa y calzado, el salario se reduce casi al mismo nivel que el que percibían en su patria.

A esos que emigran buscando el paraíso terrenal, la realidad los golpea dramáticamente y entonces vemos a médicos especialistas como gastronómicos, fregadores de vajillas, camareros de hoteles o camioneros y los que más suerte tienen como enfermeros, si es que pueden cursar los estudios en idioma inglés y pagar las matrículas.

Muchos de los cubanos que emigraron conforman varias generaciones perdidas de profesionales altamente capacitados en su país, a quienes el Bloqueo económico les impidió vivir mucho mejor, pues ese es el fin que persigue esa criminal política. Sigue leyendo

De Washington a Macondo


Por Arthur González.

Aunque parezca increíble todo indica que el surrealismo se apoderó de la Casa Blanca y como en Cien años de Soledad, célebre novela del premio Nobel, Gabriel García Márquez, porque las cosas que están sucediendo así lo demuestran.

Asombrosamente el flamante presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó el 25.01.2017 en su cuenta Twitter, que solicitaría una investigación para determinar si existió un fraude electoral en las pasadas elecciones del mes de noviembre, donde salió electo Presidente, a partir de fuertes indicios de que personas registradas en dos estados hicieron uso del voto, otras con estatus ilegal en Estados Unidos también votaron e incluso ciudadanos fallecidos tiempo atrás depositaron sus boletas en las urnas.

¡Quién lo diría! pero de ser ciertas las sospechas, Estados Unidos pasaría a ser cualquier pueblecito de Latinoamérica donde son frecuentes los fraudes electorales, robos de urnas, votantes que murieron antes de elecciones, e incluso boletas falsas.

Un viejo programa humorístico cubano de la década de los 70, exponía la vida en un pueblo llamado San Nicolás del Peladero, donde los dos partidos existentes  se disputaban la alcandía mediante trampas políticas, entre ellas situaciones casi idénticas a las que ahora denuncia el flamante Presidente estadounidense.

¿Se habrá contagiado Estados Unidos con ese tipo de maniobras sucias para lograr los votos de los colegios electorales?

Todas las sospechas del Presidente comenzaron cuando recibió ciertos informes sobre estudios y evidencias de la manipulación electoral, y uno de ellos afirma, de forma no oficial, que el 14% de los votantes en las elecciones de noviembre no eran ciudadanos estadounidenses.

Para echarle más leña al fuego, la consultora Pew elaboró otro en el cual asegura que más de 1,8 millones de personas fallecidas figuraron como electores, aunque el citado documento no contiene las evidencias.

De inmediato políticos como el senador del Partido Republicano Ted Cruz, de origen cubano, dio su apoyo a las sospechas del Presidente Trump, al expresar: “Creo que el fraude electoral es un serio problema y los medios de comunicación lo ignoran de manera cotidiana”.

Como se sabe, el Presidente Trump recibió 2,9 millones de votos menos que su rival, la demócrata Hillary Clinton, pero finalmente ganó las elecciones por el sistema indirecto de los colegios electorales.

La vida se encargará de poner al descubierto si existió realmente una votación ilegal generalizada en los pasados comicios, lo que de comprobarse constituiría uno de los mayores escándalos políticos en la historia de Estados Unidos.

Son cosas del llamado estilo de vida norteamericano que no sorprendieron a José Martí y por eso escribió:

“Decir Estados Unidos no quiere decir perfección suma […] Sin soberbia se puede afirmar que ni actividad, ni espíritu de invención, ni artes de comercio, ni campos para la mente, ni ideas originales, ni amor a la libertad siquiera, ni capacidad para entenderla, tenemos que aprender de los Estados Unidos”.