Subversión contra Cuba en medio de la pandemia.


Por Arthur González.

A pesar de la pandemia que azota al mundo y en especial a los Estados Unidos, donde la cifra de contagiados y muertos es la más alta, los centros generadores de subversión contra Cuba no descansan.

La propaganda anticubana tiene millones de dólares asignados para crear matrices de opinión, con el fin de satanizar a la Revolución y a la vez tratar de captar jóvenes con campañas y promesas de una supuesta sociedad mejor, al estilo del neoliberalismo impuesto en otros países como Argentina y Chile, donde los derechos de los trabajadores, estudiantes y ancianos desaparecen gracias al capitalismo salvaje.

La propia pandemia del coronavirus se encargó de poner al descubierto las diferencias de los sistemas de salud capitalistas con el de Cuba, pues en países capitalistas desarrollados los hospitales colapsan, mueren los ancianos sin recibir la asistencia adecuada y los cadáveres son enterrados en fosas comunes, muy distinto a lo que sucede en la Isla, a pesar de la guerra económica, comercial y financiera más larga de la historia.

Pero, mientras Cuba ofrece salud en decenas de países con su colaboración médica, Estados Unidos gasta millones de dólares para acusarla de “esclavitud”, como si los esclavos salvaran vidas humanas, mirando de qué lado está el deber y no donde se vive mejor y se gana más dinero.

Ese ejemplo no es perdonado por los yanquis y de ahí sus campañas subversivas que la Organización Mundial de la Salud se encarga de desbaratar, al reconocer la labor encomiable de los profesionales de la salud de Cuba.

En el mismo escenario Estados Unidos pretende lavarles el cerebro a los jóvenes cubanos, algo hacen desde hace décadas sin obtener resultados, y por eso ofertan programas de becas para fabricar “líderes” comunitarios que puedan trasladar ideas subversivas.

La entonces Sección de Intereses de Washington en La Habana, divulgó en 2009 el primer programa de becas para jóvenes cubanos, entre 16 y 20 años de edad.

Aquel programa tenía dos variantes, una por tres meses y otra por seis meses. El requisito de ambas era que debían ser estudiantes de nivel medio y universitario y una vez concluido sus estudios en Estados Unidos, debían regresar a Cuba para trabajar en los barrios.

El fracaso fue total. No obstante, en abril del 2015 lanzaron otra utilizando como pantalla a la organización World Learning Inc., con sede en Washington, denominado “Programa de Liderazgo de Verano,” durante cuatro semanas, para jóvenes cubanos de 16 a 18 años.

Cuba lo denunció públicamente y quienes asistieron, no hicieron nada de lo indicado por los yanquis. Los gastos fueron altos y no obtuvieron el menor resultado.

Como perro hueveros, a inicios del año 2017 volvieron por la misma senda del fracaso, promoviendo una convocatoria para diez becas ofrecidas por la organización Líderes Sociales, y sin ambages decían que el objetivo perseguido era “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”, sueño que nunca se convierte en realidad y vuelven a perder el dinero.

Ahora en el 2020 insisten en construir “líderes” jóvenes, pero esta vez convocan a un curso Online, solo para residentes en Cuba, bajo el título de “Aulas Abiertas”, ofrecido por el Instituto Político para la Libertad, con sede en Perú, financiado con dinero de la NED y la USAID, que funcionan como pantalla de la CIA.

El referido curso, ofertado en medio de la pandemia que sufre Perú y los propios Estados Unidos, pretende impartir clases de “democracia, comunicación, derechos humanos y creación de contenidos digitales”, con herramientas teóricas y prácticas.

Entre las materiales a impartir estan la redacción de textos en plataformas digitales, el uso de normas ortográficas, reglas estandarizadas para una expresión clara y concisa, pensamiento crítico y reflexivo, así como el conocimiento para dirigir un portal digital de opinión.

Dicho curso comenzará el 19 de mayo y culmina el 27 de junio 2020 y como carnada ofrecen la recarga gratuita para acceder a Internet.

Los requisitos son: ser ciudadano cubano residente en la Isla, tener entre 20 y 35 años, y presentar un potencial de “liderazgo”, compromiso comprobado y experiencia de trabajo dentro de una organización civil o en iniciativas que buscan el desarrollo de su comunidad.

Aulas Abiertas, del Instituto Político para la Libertad, Perú, había presentado una convocatoria Online, para un curso sobre “Democracia, derechos humanos y juventudes”, del lunes 18 de mayo hasta al 30 de junio 2020, también con la intensión de formar a los activistas juveniles cubanos, en temas de “democracia” y potenciar sus habilidades para documentar, analizar, producir y divulgar información independiente, sobre la situación y los derechos de los jóvenes en su país.

¿Por qué no ofertan cursos para jóvenes de Chile, Colombia, Guatemala, Honduras y Brasil, donde los gobiernos reprimen sus reclamos?

La desesperación de los yanquis es encontrar líderes juveniles para sus acciones subversivas contra la Revolución cubana, pero la contrarrevolución fabricada y financiada por ellos, solo busca obtener dinero fácil.

Millones de dólares derrochan los Estados Unidos para materializar sus sueños, sin reconocer que esa contrarrevolución carece de objetivos ideológicos y solo existe por los dólares y la posibilidad de emigrar, como hicieron la mayoría de los “disidentes” construidos en los años 80 del siglo XX, durante la presidencia de Ronald Reagan, cuando presentó el llamado Proyecto Democracia, y nació la National Endowment for Democracy, NED.

Importante recordar lo afirmado en 1991 por Allen Weinstein, primer presidente e historiador de la NED:

Mucho de lo que hoy hacemos, lo hacía la CIA hace 25 años, de manera encubierta”.

Ahí están los casos de Ricardo Bofill, Gustavo Arcos Bergnes, Yndamiro Restano, Elizardo Sánchez, Oswaldo Payá, María Elena Cruz Varela, Jesús Yanes Pelletier, Félix Bonne Carcasés, Martha Beatriz Roque Cabello, Vladimiro Roca, Oscar Elías Biscet, René Gómez Manzano, Laura Pollán, Berta Soler y otros mercenarios.

El fiasco de la inventada bloguera Yoani Sánchez y el casi millón de dólares recibidos como premios internacionales, no sirvieron para atraer a los jóvenes cubanos. Idéntico destino siguieron Eliecer Ávila y Antonio Enrique González–Rodiles.

A pesar de eso, anualmente asignan millones de dólares que pagan los contribuyentes estadounidenses, para que esos “disidentes” reciban altos salarios, sin obtener triunfos.

Los yanquis intentan rejuvenecer su añeja nómina de “opositores” cubanos y para eso destinan cuantiosos recursos monetarios, pagan viajes al exterior, programas en la TV y sitios en Internet, para sostener a supuestos grupos de la “sociedad civil independiente de la Isla”, quienes cobran sin trabajar ni mostrar éxitos.

La táctica actual para atraer a los jóvenes cubanos es el manipulado principio del “Estado de Derecho, la gestión de organizaciones y la participación ciudadana y juvenil”, como si los cubanos no conocieran sus leyes, analizaran y debatieron, a todos los niveles, el proyecto de la nueva Constitución y votaran secretamente por ella en referendo popular.

Podrán malgastar millones de dólares en proyectos desconocidos por los ciudadanos norteamericanos, ni auditados por el Congreso e instituciones oficiales, que todos terminarán en fracasos, porque como afirmó José Martí:

“Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”.

 


                               Insiste Estados Unidos en fabricar líderes contrarrevolucionarios.

Por Arthur González.

Aunque en 60 años Estados Unidos no ha logrado conformar una autentica oposición a la Revolución cubana, insiste en fabricarla y construir líderes que les sirvan a sus intereses.

Al revisar la historia de sus obsesiones contra Cuba, se comprueba que en fecha tan temprana como el 17 de marzo de 1960, el presidente Eisenhower aprobó el primer Programa de Acciones Encubiertas de la CIA, con el objetivo de derrocar a la naciente Revolución. El primer requisito era:

“Crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra Castro… la propaganda oral servirá para atraer la lealtad de los cubanos de una forma real; dirigir y llevar a cabo varias actividades de la oposición, y proporcionar una cobertura para otras operaciones compartimentadas, controladas por la CIA”.

A pesar de los constantes fracasos y la pérdida de cientos de millones de dólares, Estados Unidos y la CIA, se empeñan en darse golpes contra la pared, con el propósito de conformar cabecillas contrarrevolucionarios.

Es así como en el 2004, en el llamado Plan Bush para la “Transición pacífica a la democracia en Cuba”, se destinaron cuatro millones de dólares para entrenar a jóvenes residentes en la Isla, algo que se repetirá año tras año, mediante programas desarrollados por el Departamento de Estado, con el empleo de la USAID y la NED, sin obtener resultados.

El año 2009 marcó el desespero de los yanquis por lograr líderes juveniles en Cuba y para eso trazaron un programa de estudio en universidades de Estados Unidos, algo sin precedentes desde 1959. Ese programa de becas, publicitado por la Sección de Intereses en La Habana, tuvo dos vertientes, una para cubanos graduados de bachillerato y/o técnico medio superior, con un año de duración, y la otra, un seminario de estudio por 5 semanas para estudiantes universitarios; ambos para jóvenes con capacidad de liderazgo.

Al no poderlo materializar, crearon cursos dentro de su Sección de Intereses (USIS por sus siglas en inglés), en un centro denominado Benjamín Center, otra prueba de sus violaciones de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas de 1961, pues en su artículo 41-3 establece que:

“Los locales de la Misión diplomática no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones de la Misión, tal como están enunciadas en esta Convención, en otras normas del derecho internacional o en los acuerdos en vigor entre los Estados”.

No obstante, los yanquis continuaron asignando presupuestos millonarios en su empeño de fabricar líderes contrarrevolucionarios. Por eso, en octubre del 2014 financiaron un viaje a Polonia de varios de sus asalariados cubanos, para recibir clases del agente CIA Lech Walesa, entre ellos Berta Soler, de las llamadas “Damas” de Blanco, la bloguera Yoani Sánchez, Antonio Enrique González-Rodiles, Eliecer Ávila y hasta el venezolano Leopoldo López.

Durante el entrenamiento, Walesa indicó varias acciones a cumplimentar de inmediato, como “…la necesidad que tiene la contrarrevolución cubana de contar con una multitud de gente que diga: a partir de mañana vamos a cambiar nuestro país, pero no sólo basta con creerlo, hay que salir a las calles, llegar hasta las fábricas para convencer a otros, pero para eso hay que construir estructuras”.

Sin los resultados deseados, en abril del 2015 la organización World Learning Inc., con sede en Washington, abrió una convocatoria para un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano”, con jóvenes cubanos de 16 a 18 años, durante cuatro semanas en Estados Unidos.

En el 2017 lanzaron otra para diez becas, asignadas por la organización Líderes Sociales, plateando sin ambages que el interés perseguido era “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”.

Sin evaluar los fiascos permanentes en su empeño, ni las pérdidas millonarias de los fondos asignados, en junio 2019 la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos, hizo pública otra convocatoria para “apoyar a líderes cubanos emergentes, entre estudiantes universitarios y jóvenes profesionales”.

El propósito de dicho proyecto, financiado con 1,033,086 dólares, es construir líderes cubanos para “promover la democracia y los derechos humanos en la Isla”, quienes recibirán las herramientas necesarias que les permitan “promover sus causas, y atraer audiencias más amplias, comunicar los mensajes de manera efectiva a otros líderes y socios; movilizar a actores independientes dentro de la sociedad civil para promover la libertad de expresión y reunión”.

Los seleccionados deberán representar la diversidad de géneros, razas y situación económica en varias provincias cubanas, algo similar a lo recomendado por Walesa en 2014 y que tampoco dio resultados.

En este empeño se suman desde hace algunos años varios países europeos, aliados de Estados Unidos, entre ellos el Reino Unido de la Gran Bretaña, donde en este junio del 2019 abrieron una convocatoria para estudiar maestrías dentro del programa “Chevening in Cuba”, divulgado por el sitio contrarrevolucionario Diario de Cuba.

Según la página web oficial, Chevening es el programa de premios internacionales del gobierno del Reino Unido, destinado a desarrollar líderes mundiales y ofrece una oportunidad única para que futuros líderes e influenciadores de todo el mundo se desarrollen profesional y académicamente”.

¿Casualidad o similitud de interés?

Mientras a los académicos cubanos con amplios currículos, se les dificultan o deniegan las visas para participar en eventos, a los jóvenes les abren las puertas con el único fin de entrenarlos como líderes comunitarios, con el único interés de que ejerzan influencia sobre otros, con vistas a cambiar el socialismo en Cuba, viejo empeño de los yanquis que mantienen su guerra económica, comercial y financiera para entorpecer el desarrollo económico cubano y culpar al sistema de ser incapaz de satisfacer las necesidades del pueblo.

No por gusto el presidente Barack Obama expresó en 2014 sobre su estrategia anti cubana:

“Nuestra administración continuará implementando programas enfocados en promover el cambio positivo en Cuba…Al final, los cubanos conducirán las reformas económicas y políticas”.

Nadie se asombre, es más de lo mismo y por tanto, tampoco lograrán sus propósitos, porque como dijera José Martí:

“De medios artificiales solo nacen raquíticos productos

Historia de un fracaso.


Por Arthur González.

Tal parece que los ideólogos que llevan a cabo la política contra la Revolución cubana, son tarados y no estudian los fracasos de sus antecesores, pues repiten las mismas historias que jamás han tenido éxito, pero si grandes pérdidas de cientos de millones de dólares mal gastados.

Esta es la verdadera juventud cubana que apoya a su Revolución.

Para aparentar que trabajan en los objetivos de lograr que la juventud cubana se incorpore a las actividades contrarrevolucionarias, ahora andan divulgando, en los sitios fabricados para tales fines, que existe en la Isla una llamada “Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana”, la que no se conoce ni tiene respaldo alguno entre los jóvenes cubanos, estudiantes universitarios o de otros niveles de la educación.

La tal “Mesa” fantasma, financiada por los yanquis, asegura haber lanzado dos concursos para los jóvenes, bajo los títulos: “Ensayar Cuba Futura” e “Iniciativas De Bien Común”, con las que sueñan conformar la creatividad y la coherencia entre el presente y el futuro de cada joven, para que sea una regla general, que:

“Les posibilite su desarrollo y sean capaces de analizar su realidad, sopesarla, y pensar en que es posible un futuro mejor que el que se proyecta ahora con tanta represión, y por supuesto, que ese futuro sea dentro de Cuba”.

Según los que organizan tal maniobra, en el 2015 premiaron dos concursos, uno de fotografía y otro de ensayo, y el atractivo fue la entrega de una laptop, por supuesto enviada desde Miami.

Ahora que Cuba instala nuevas capacidades para acceder a Internet, los ideólogos yanquis tienen el viejo anhelo de llegar a los teléfonos móviles de los jóvenes para tratar de captarlos, algo difícil porque los cubanos conocen bien la historia de las relaciones entre el Norte revuelto y brutal y la pequeña isla del Mar Caribe, la que pasa por la explosión del acorazado Maine, como pretexto para ocupar la Isla en 1898, la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, los hechos terroristas, la guerra económica, comercial y financiera, la biológica, y los cientos de planes para asesinar a Fidel Castro, entre muchos otros hechos.

Los esfuerzos de la CIA por penetrar a la juventud cubana se iniciaron en 1960 y jamás pudieron conformar una oposición juvenil a la Revolución, ni siquiera cuando la desaparición del llamado campo socialista europeo, que precedió a la desintegración de la URSS.

Por primera vez en 2009, Estados Unidos diseñó un programa de becas para fabricar líderes juveniles, que pudieran actuar en los barrios cubano. Dichas becas eran para cursos por tres y seis meses en centros educacionales yanquis, con un estipendio de miles de dólares mensuales, pero solo para muchachos entre 16 y 18 años de edad. Todo fue un fiasco.

Siguieron con otro programa en el 2015, utilizando la organización World Learning Inc., con sede en Washington, la cual abrió la convocatoria de un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano”, durante cuatro semanas en Estados Unidos. Este fue denunciado por los mismos participantes y tampoco obtuvieron resultados.

En 2017 a pesar de los fiascos, siguieron con la misma idea fija, anunciando una nueva convocatoria para diez becas, esa vez ejecutada por la organización Líderes Sociales, plateando sin ambages que el interés perseguido era “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”. Ningún resultado alcanzaron.

Como perros hueveros que insisten, aunque le quemen el hocico, apoyados por Rosa María Paya Acevedo, apadrinada por el senador Marco Rubio e Ileana Ros-Lehtinen, pretendieron organizar un engendro denominado Cuba Decide, el cual fue a parar al mismo basurero que sus precursores, en un intento por utilizar el ciclo de conferencias para los jóvenes que se iniciaban en el trabajo privado en Cuba.

Para eso, contaron con el apoyo de la Iglesia Católica y el Centro Loyola, de esa institución religiosa.

Esa preparación metodológica se ejecutó bajo el programa denominado Cubaemprende, dentro de los locales de la casa sacerdotal adjunta a la iglesia San Juan de Letrán y del Sagrado Corazón de Jesús, esta última dirigida por la Orden de los Jesuitas.

Nada les ha dado resultado con los muchachos cubanos, quienes ante las limitaciones materiales que impone la guerra económica y con los altos conocimientos adquiridos gratuitamente en Cuba, viajan al exterior en busca de mejores oportunidades económicas, pero sin tomar posiciones políticas a favor de los yanquis.

Todo es más de lo mismo, incluso la forma en que los organizadores se embolsan los miles de dólares que les envía Estados Unidos, con el sueño de repetir en Cuba lo ejecutado en Polonia. No por gusto enviaron a varios de sus asalariados a recibir consejos de Lech Walesa, pero perdieron tiempo y dinero porque la juventud cubana se mantiene apoyando su proyecto social que, no exento de errores, es mucho más humano que el que ofrece el capitalismo despiadado.

Un vivo ejemplo son los miles de latinoamericanos que han recorrido miles de kilómetros por Centroamérica, huyendo de la miseria, el hambre, desempleo, enfermedades y las violaciones de los derechos humanos en sus países, donde solo impera el sistema capitalista impuesto por los yanquis.

A esos traidores que por cuatro dólares se prestan a cumplir las órdenes dictadas desde Washington, debería tener presente a José Martí cuando expresó:

“Hacen mal los jóvenes que se entretienen en morder con dientes envenenados el virgen seno de la patria”.

 

EE.UU. arrecia el Bloqueo y la Subversión contra Cuba


Por Arthur González.

Esos que le piden cambios a Cuba callan cuando Estados Unidos mantiene inamovible su política hostil contra la Revolución, con la finalidad de destruirla, algo que en 59 años no ha sucedido.

Además del incremento de las medidas adoptadas por la administración de Donald Trump, en cuanto a la guerra económica, comercial y financiera, las acciones para subvertir el orden interno no cesan, y prueba de ello son las becas que diseñan para trabajar ideológicamente a la juventud cubana.

Esos programas de becas se iniciaron en el año 2009, cuando la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, lanzó una convocatoria para que jóvenes entre 18 y 25 años estudiaran liderazgo en su país durante cinco semanas.

En abril del 2015 la organización World Learning Inc., con sede en Washington, abrió otra convocatoria para un nuevo “Programa de Liderazgo de Verano” durante cuatro semanas, siempre insistiendo en jóvenes cubanos de 16 a 18 años.

Sin desistir en su empeño, la organización Líderes Sociales, diseñó otro curso del 11.01.2017 al 09.03.2017, en el que ofertaban diez becas con el propósito de “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”.

Cual perro huevero que vuelve siempre por el mismo camino a pesar de tantos fracasos, el pasado 22.11.2017 la lanzó otro programa de becas en Estados Unidos, para ciudadanos cubanos.

Este curso busca preparar a los trabajadores como independientes, con el fin de separarlos del Estado cubano, algo que siempre estuvo en el diseño de la política aprobada por el ex presidente Barack Obama, cuando afirmó sin ambages:

“Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano. Nuestras políticas en materia de viajes y remesas están ayudando a los cubanos, al brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente. Estas medidas servirán para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba. Nuestros esfuerzos se enfocan en promocionar la independencia de los cubanos para que no tengan que depender del estado cubano”.

El más reciente curso de becas se iniciará en la primavera del 2018 durante tres meses, y de acuerdo con la propaganda del mismo:

El programa ofrece a los estudiantes y profesionales provenientes de Cuba la oportunidad de realizar estudios de grado en los EE.UU., recibir capacitación intensiva en el idioma inglés, realizar una pasantía profesional en el sector, sin fines de lucro estadounidense, y una variedad de oportunidades de desarrollo profesional. El programa permitirá el crecimiento profesional de líderes emergentes del sector, sin fines de lucro y, por lo tanto, contribuirá al desarrollo y la diversificación del capital humano en Cuba.

Dichos estudios cuentan con financiamiento para costear las universidades donde se impartirán, así como el pago del pasaje de ida y vuelta, incluido el apoyo para obtener un visado categoría J-1, aunque no se aclara si los aspirantes tendrán que viajar a un tercer país para solicitar la visa, o si excepcionalmente el Cónsul en La Habana será el encargado del proceso de entrevistas y finalmente otorgarlas.

A los que sean aceptados se les facilitará dinero para el pago de su matrícula en la universidad, un seguro contra accidentes y enfermedades, una mensualidad para cubrir los gastos de vivienda y manutención, más una pequeña suma para adquirir libros.

Como novedad se destaca que solo podrán aspirar aquellos cubanos graduados universitarios, comprometerse a regresar a Cuba una vez finalizado el programa, y tener un buen dominio oral y escrito del idioma inglés al momento de presentar su solicitud.

La fecha límite para aspirar a dicho curso es el 5 de diciembre del presente año 2017.

Estados Unidos a través de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, insiste en trabajar ideológicamente a los jóvenes menores de 35, con la vieja ilusión de que sean estos los que derrumben el sistema socialista desde adentro, tal como lograron en el antiguo campo socialista europeo.

Este es el programa que priorizó Obama y evidentemente se mantiene como fórmula para la “Transición pacífica a la democracia”, establecido en el 2004 bajo la presidencia del presidente republicano George W. Bush y que transcurrido 13 años no ha tenido un solo resultado.

La política de Estados Unidos contra la Revolución cubana no es privativa de ninguno de sus dos partidos, es simplemente la doctrina yanqui contra el socialismo, pues no soportan que Cuba continúe incólume por ese camino, a pesar de invasiones, planes de terrorismo de Estado, incluida la guerra biológica y la criminal guerra económica que pretende matar por hambre a todo un pueblo, con el trasnochado sueño de provocar una sublevación interna ante las penurias causas por el Bloqueo.

Ante estos planes imperiales hay que tener presente lo que expresó José Martí:

“Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada”

 

 

 

 

 

Quien carezca de principios éticos y morales no podrá dirigir a los cubanos.


Por Arthur González

Esos que se apodan “disidentes” y luchan entre ellos por alcanzar posiciones, con la ilusión de dirigir a los cubanos en el futuro cercano, jamás podrán aspirar a lograr un liderazgo en Cuba.

Los diplomáticos yanquis en La Habana que tuvieron el especial “privilegio” de conocerlos, escucharlos y verlos actuar, informaron al Departamento de Estado y a la CIA que:

“…Sin un verdadero milagro entre los líderes de la oposición, no es probable que el movimiento disidente tradicional pueda reemplazar al gobierno cubano es improbable que desempeñen algún papel significativo en cualquier gobierno que asuma después de los Castro…vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie… su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno…más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores…”

A pesar de esos criterios del personal diplomático que los conoció bien, en Washington algunos políticos continúan apostando por ellos y asignan presupuestos millonarios para alimentar a los que desde Miami llevan 58 años viviendo del fracasado cuento de “derrocar al régimen de Castro”.

Desesperados por encontrar figuras jóvenes entre la llamada “oposición”, crearon cursos en centros de Estados Unidos para la preparación de líderes. La primera acción fue en el 2009 con el lanzamiento de becas para jóvenes entre 16 y 18 años de edad.

Le siguieron otras como las otorgadas en el 2015 por la organización World Learning Inc., con sede en Washington, para un “Programa de Liderazgo de Verano”, y en el 2017 la convocatoria de la organización Líderes Sociales, con el propósito de promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana.

Ante tantos fracasos, apareció Rosa María Paya Acevedo, hija de Oswaldo Payá Sardiñas, muerto en un accidente automovilístico por la imprudencia del español Ángel Carromero, secretario general de Nuevas Generaciones del Partido Popular español, enviado a Cuba a repartirle dinero a la “disidencia” interna, cuando conducía a exceso de velocidad el auto en el que viajaban.

Carromero era un consuetudinario violador del código del tránsito en España, debido a su gusto por la velocidad, por lo cual le fue retirada su licencia de conducción.

Por el homicidio de Paya y su compañero Harold Cepero, fue juzgado y condenado a cuatro años de prisión por homicidio imprudente, ante la presencia del Embajador y el Cónsul General de España en Cuba, quienes reconocieron la limpieza del juicio y la veracidad de las pruebas presentadas, lo que fue ratificado por los periodistas extranjeros asistentes al acto jurídico.

La ausencia de ética de Rosa María y su madre Ofelia Acevedo, es tal que les vendieron a los yanquis sus principios y el amor familiar, a cambio de iniciar una campaña difamatoria contra el gobierno de Cuba, acusándolo de ser responsable de la muerte de ambos asalariados.

Como pago, recibieron un visado para Estados Unidos de “refugiadas políticas”, para ellas y dos hijos varones de Payá Sardiñas. Al arribar a Miami sus declaraciones fueron amplificadas por la prensa, con el respaldo de la mafia terrorista anticubana y en especial del Senador Marco Rubio.

A tal nivel cayeron ambas que se fotografían con el homicida español, lo besan y abrazan como un héroe, sin el menor escrúpulo, a sabiendas que es el único responsable de la pérdida del esposo y padre.

Por instrucciones recibidas en Miami, presentaron una acusación formal ante las cortes españolas, la que fue declarada sin lugar por falta de pruebas, al igual que la apelación.  Tampoco el gobierno de Mariano Rajoy aceptó la versión fabricada en Estados Unidos, y no se dejó arrastrar al show mediático, corroborando las declaraciones de sus funcionarios diplomáticos que presenciaron el juicio en Cuba.

Pasados cinco años y queriendo darle un protagonismo inexistente a la joven Rosa María, con la quimérica pretensión de presentarla como una futura líder para los cubanos, costearon nuevamente su viaje a La Habana para conformar otra provocación en el aniversario de la muerte de Payá.

Para darle más sazón al tema, los senadores Dick Durbin, Bill Nelson, Jeff Merkley, Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz, estos tres últimos de origen cubano, presentaron en el Senado una resolución en honor al legado de Payá, e instaron a que se aclarasen las circunstancias del suceso, con el objetivo de mantener el tema Cuba en discusión y evitar las propuestas de leyes para eliminar la prohibición de viajes a la Isla.

Rosa María siendo supuestamente una perseguida política, visita la Habana de forma permanente, sin confrontar dificultades para sus movimientos e incluso no ha sido encausada por las acusaciones falsas que reitera contra el Gobierno cubano, al responsabilizarlo de la muerte del padre, tal y como hizo recientemente en un comunicado, donde afirmó: “el accidente fue un atentado provocado por oficiales del régimen castrista”.

La “refugiada política” sabe perfectamente que está cometiendo un delito, tipificado en el código penal cubano, como denuncia o acusación falsa, sancionado con privación de libertad de tres a ocho años, algo que, de las autoridades proceder, le daría el pretexto anhelado para proclamarse como perseguida política.

Cuba tiene vasta experiencia en ese tipo de ardides yanquis, por tanto, Rosa María seguirá desgastándose con acusaciones que nunca podrá probar y con el denigrante papel de ganar dinero a costa de la muerte del padre.

En consecuencia, las aspiraciones que tienen de convertirla en una futura líder están condenadas al repudio del pueblo cubano y seguirá el mismo destino que sus tantos antecesores, pues como aseguran los diplomáticos norteamericanos en La Habana: “su impacto en la sociedad cubana es muy poco y no ofrecen una alternativa política al gobierno”.

Ante actitudes similares afirmó José Martí:

“Debe ser penoso inspirar desprecio a los hombres.”