Los protegidos del imperio.


Arthur González.

Largas filas de personas de todas las edades, aguardan bajo un sol caribeño y aire húmedo que sofoca, para ser atendidas por uno de los funcionarios de la Sección de Intereses Norteamericanos en la Habana, con el propósito de solicitarle y hasta rogarle que le sea otorgada  visa para viajar temporalmente a los Estados Unidos. Otro tanto se puede observar en el parque de las Misiones frente al otrora Palacio Presidencial, donde está enclavada la embajada de España o en muchas de las embajadas europeas y latinoamericanas acreditadas en Cuba. Sigue leyendo