Cómplices de crímenes de lesa humanidad.


Por Arthur González.

El silencio que hacen muchos países llamados “democráticos”, ante las incrementadas sanciones que el impero yanqui adopta contra aquellos países que son gobernados o tienen sistemas que no son de su agrado, son crímenes que deberán ser juzgado en algún momento.

¿Cómo es posible que el mundo permita que Estados Unido imponga a la fuerza un nuevo orden internacional político y económico, violando todos los preceptos legales establecidos en la Carta de las Naciones Unidas y otras convenciones adoptadas desde el siglo XX?

¿Hasta dónde le dejarán actuar sin ponerle coto a esta locura imperial?

La historia dice claramente que esos errores se pagan muy caros y Adolfo Hitler es un ejemplo que la humanidad no puede olvidar. Hoy lo vemos resucitar en la figura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ambos con personalidades egocéntricas y prepotentes muy similares, que amenaza con invasiones, aplica sanciones a diestra y siniestra apoyado por naciones supuestamente soberanas, las que se arrodillan ante el “emperador” y cumplen sus disparatadas decisiones.

Estados Unidos desde el inicio de su conformación como nación asumió posiciones imperiales, robándole de una parte de territorio a México.

En la actualidad no tiene quien los frene, invadiendo países con justificaciones falsas, con el objetivo de apoderarse de sus riquezas naturales. Irak es un vivo ejemplo y ningún Estado, ni la ONU, lo sancionaron por esa guerra que ha provocado la muerte de cientos de miles de personas inocentes, destruido un país que fue próspero y saquearon su patrimonio considerado historia de la humanidad.

Que decir de Afganistán, Libia, Siria, y la más reciente amenaza a la República Islámica de Irán, todos con abundantes reservas de petróleo.

Venezuela le sigue en la lista y al igual que los anteriormente mencionados, posee la reserva petrolera más grande del mundo, además de oro y otros minerales muy apetecibles por el imperialismo yanqui.

Estados Unidos es el número uno a nivel del planeta en conformar mentiras y construir escenarios propicios para sus guerras expansionistas, confundiendo a la opinión pública internacional como paso previo a la invasión y así hacen contra Venezuela y su presidente Nicolás Maduro, con lo hicieron contra Fidel Castro, desde los años 60 hasta su muerte.

Pero el desliz del actual secretario de Estado, Mike Pompeo, puso en evidencia lo que hacen cotidianamente contra los que se oponen a someterse a los Estados Unidos, cuando reconoció recientemente ante cientos de jóvenes universitarios de su país:

 Yo era el director de la CIA. Mentimos, engañamos y robamos. Teníamos hasta cursos de entrenamiento…Era como si tuviéramos todos los cursos de capacitación para hacerlo”.

 Ese planteamiento explica la ausencia de ética y moral de los Estados Unidos y sus más altos funcionarios. De esa forma organizan golpes de Estado, juicios amañados a presidentes, como el de Luis Ignacio Lula, unido a falsas cuando el propósito es eliminar a los que les molestan.

El inventado tema de los “ataques acústicos” contra sus diplomáticos en La Habana, es otra de las pruebas, a lo que cobardemente se sumó Canadá, ante las amenazas de no aprobar el tratado de libre comercio, situación que pasará a la historia como una mancha indeleble en la política exterior canadiense.

El recurso de las sanciones para doblegar a pueblos enteros es ya una práctica impuesta por Estados Unidos y aceptada por casi todos sus aliados, los que van cediendo independencia y soberanía ante las exigencias irresponsables y desequilibradas del actual mandatario yanqui.

¿En qué lugar han quedado los derechos humanos que dicen defender Europa y su Parlamento? ¿Cómo pueden observar impasibles a millones de personas padecer de limitaciones alimentarias y de medicinas, solo porque a un orate y su equipo de asesores, se les ha metido en la cabeza acabar con Cuba, Venezuela y Nicaragua? ¿Eso es democracia y respeto a los derechos humanos?

Contra Cuba llevan 60 años sometiéndola a una brutal y despiadada guerra económica, financiera e incluso biológica, para matar de hambre y enfermedades a todos sus ciudadanos, como aseguró uno de los subsecretarios de Estado en 1960.

Hoy las sanciones continúan llegando al punto de sancionar a los estadounidenses que adquieran un abanico o beban un refresco de limón en Cuba, algo que para cualquier psiquiatra es prueba de trastorno de la conducta, lo que debe ser tratado de inmediato, e incluso con internamiento para quien asuma esa actitud tan desequilibrada.

A Venezuela Donald Trump le aplica similar receta, con la complicidad de la Unión Europea, fabricando un presidente sin elecciones populares ni respaldo alguno, imponiéndolo por la fuerza para saquear los fondos financieros de ese país y solventar a la contrarrevolución creada y entrenada por la CIA, e intentar comprar a altos funcionarios y a jefes militares para que traicionen a su patria.

Lo que se vive el mundo actualmente no tiene parangón en la historia, es algo bien peligroso porque ningún Estado está exento de que Estados Unidos le aplique similar formula, aun los más desarrollados como pudiera se Canadá, si no se agacha sumisamente ante sus órdenes.

Desde que entró en la Casa Blanca en 2017, Trump se han enfrentado a todo el mundo, poniendo en evidencia su desequilibrio y ausencia de experiencia política, al provenir del mundo empresarial donde todo se evalúa en pérdidas y beneficios.

A solo dos semanas de estar en la Sala Oval, tuvo un fuerte desencuentro con el presidente de México, Enrique Peña Nieto, por el tema del muro fronterizo, le siguieron disputas con el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, por el asunto del TLC, a quien finalmente le dobló el brazo; el de Australia, Malcolm Turnbull, para obligarlo a recibir centenares de refugiados sirios.

En sus primeras intervenciones desbarró contra la Unión Europea y el euro, teniendo fricciones con la canciller alemana, Ángela Merkel, al no darle la mano ante la prensa y posiciones encontradas con el presidente francés, François Hollande y más tarde con su sucesor Emmanuel Macron.

Los desplantes con su esposa son prueba del desprecio que Trump siente por los demás, evidenciando su desequilibrio patológico con la peligrosidad que conlleva por ser Presidente de una potencia militar con alta capacidad nuclear.

Trump es vulnerable a la manipulación hábil por personas como su asesor John Bolton, mañoso y mezquinó personaje con experiencia política que le permite influenciar en un Presidente inexperto, narcisista y necesitado de halagos.

El mundo puede estar al borde de una tragedia irreversible por el cambio climático, ese que asegura Trump ser falso y por tanto se retiró del Acuerdo de Paris; también abandonó la UNESCO en solidaridad con Israel, y renunció al acuerdo con Irán, situación sumamente peligrosa por las consecuencias de un ataque de Estados Unidos con ese país, que no pensaría dos veces en tomar represalias contra quienes lo agredan, en defensa de su soberanía, aspecto que la Unión Europea y otros aliados del Medio Oriente tienen que analizar en detalles.

Rusia y China, intentan frenar la carrera desenfrenada de Trump, haciendo gala de entereza y sabiduría, dos potencias con derecho al veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero conscientes de la actuación ilógica de un personaje con serios trastornos de personalidad, les resulta muy complejo predecirla y solo con muestras de fuerza y poderío militar, pudieran paralizar los desatinos de quien solo sabe sumar y restar, pero no analizar los escenarios futuros de un mundo inmerso en una posible tercera guerra mundial.

Con sapiencia sentenció José Martí:

“Para todo hay en este mundo: imbéciles y viles”

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¿Cuba es el peor lugar del mundo?


Por Arthur González.

Más de medio siglo resistiendo actos terroristas organizados por Estados Unidos, unido a invasiones mercenarias, creación y financiamiento de una contrarrevolución interna, la guerra biológica, junto a complejas campañas de propaganda para desvirtuar la verdad, no han valido para destruir el proceso revolucionario de Cuba, ese que ellos tanto odian.

Cuba marcha desde hace 58 años por una senda diferente a la impuesta por Washington, decisión soberana de los cubanos que provocó la rabia de los que siempre desearon apoderarse de la mayor de las Antillas.

Para que los ciudadanos norteamericanos no comprueben como son engañados, la Casa Blanca les prohíbe viajar libremente a la Isla, a pesar de ser una violación de su Constitución.

Siguiendo los patrones de la guerra mediática, Estados Unidos insiste en difamar a Cuba, repitiendo historias fabricadas que no resisten el más mínimo análisis, como es el tema de las llamadas “detenciones arbitrarias”.

¿dónde estan las golpizas?

Lo que no dicen, es que Estados Unidos desde hace 58 años sufraga una contrarrevolución para intentar derrocar el socialismo, a la cual entrenan, orientan y le entregan medios para provocar desórdenes en la vía pública, actos que la policía estadounidense no permite y reprime con brutalidad.

Toda la maquinaria de prensa yanqui está dirigida a divulgar falacias y hacerle creer a sus ciudadanos que Cuba es el peor lugar mundo.

No hay país que permita alteraciones del orden público y las ejecutadas en Cuba por sus asalariados, buscan pretextos para llevar a cabos sus cruzadas mediáticas.

Las denominadas “detenciones arbitrarias”, son los trasladados a las estaciones de la policía de los comisores de los desórdenes, para levantar las actas, y terminado ese proceso legal son dejados en libertad.

Lo que no dicen es que ninguno es apaleado, ni se le rocía gases lacrimógenos, como sucede en otros países con los trabajadores que protestan ante los despidos, reclaman mejores servicios de salud y educación, o la igualdad de salarios de mujeres y hombres.

En Cuba los policías no portan armas largas, ni escudos, cascos, chalecos antibalas, ni se emplea carros con chorros de agua, como sucede en las represiones en Europa o de América Latina.

Siguiendo la línea trazada por Estados Unidos, la mercenaria Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, dirigida por Elizardo Sánchez, mensualmente envía hacia Estados Unidos un informe de supuestas “detenciones arbitrarias”, por lo cual recibe su pago en dólares.

El fin es conformar una falsa matriz de opinión contra el gobierno cubano, y asegurar que ocupa el primer lugar en toda Iberoamérica en arrestos de ese tipo.

Como rebaño de ovejas, un grupo de organizaciones creadas por Estados Unidos para tales fines, se suman a esas campañas. Sin embargo, gobiernos con una larga lista de verdaderas violaciones a los derechos humanos como México, no son sometidos a similares denuncias, a pesar que comenten hechos  jamás vistos en la Cuba socialista.

¿Por qué motivos las mismas organizaciones que se suman al coro dirigido por los yanquis contra Cuba, no denuncian los 150 mil asesinados por la violencia en México y los más de 33 mil detenidos-desaparecidos, incluidos los 43 normalistas de Ayotzinapa?

¿Dónde están los reclamos de justicia y esclarecimiento del asesinato de activistas de derechos humanos, como el caso de la hondureña Berta Cáceres?

Berta jamás recibió un solo dólar de la NED, la USAID, Cuba Freedom Foundation, Freedom House, la Organización Demócrata Cristiana de América, el Observatorio de los Derechos Humanos, o de la Fundación Konrad Adenauer, las cuales financian los proyectos anticubanos.

Ninguna de esas organizaciones diseñadas para acusar a la Revolución cubana, dice una sola palabra de la violencia policía que existe en Estados Unidos contra los negros, los latinos y otras migraciones de Asia y el Medio Oriente.

Cuba no es perfecta pero su sistema socialista garantiza un servicio de salud totalmente gratuito para todos, incluidos los llamados “disidentes”, los cuales son atendidos por médicos especialistas, sin tener en cuenta su servicio a una potencia extranjera que intenta acabar con la obra de la Revolución.

Así mismo, es reconocida por la UNESCO por la excelente labor en el área de la educación que brinda de forma gratuita a todos los niveles, algo muy diferente a lo que exhiben países desarrollados, incluso Estados Unidos.

Tampoco esas organizaciones peleles del gobierno yanqui, rechazan la criminal y despiadada guerra económica que pretende matar por hambre y enfermedades al pueblo cubano, incluso los integrantes de la llamada “disidencia”, la defienden y piden a la Casa Blanca que la mantenga.

En la llamada era de Internet, no se puede engañar a mucha gente y las cruzadas mediáticas contra la Revolución cubana, construidas por las agencias especializadas yanquis, están desclasificadas y publicadas; por tanto, se sabe que son falsedades para confundir a los incautos.

Para comprobar cómo actúa Estados Unidos, basta leer un documento fechado el 04.05.1961, titulado “Cuba y el comunismo en el hemisferio”, publicado por el Departamento de Estado, en el Volumen X, Cuba 1961-1962, páginas 459-475, en el cual consta un conjunto de recomendaciones, siendo la numeral C. “Guerra Psicológica y de Propaganda”, el que dice textualmente:

“Tenemos que desarrollar una firme línea de propaganda contra Cuba y el comunismo, y proporcionar medios efectivos para expandir esta línea de acción”.

El anexo IV describe la explicación general, sugiriendo varios temas de propaganda, como la recomendación de una emisora radial de 24 horas diarias solo para Cuba.

Expresa además que:

“La decisión clave es la de comprometerse en actividades propagandísticas a gran escala y haciendo uso de los medios de propaganda, como la radio, la Liga de Partidos Democráticos, el Consejo Revolucionario Cubano, (asentado en Miami), todo lo que deberá ser sufragado con el presupuesto de la Agencia de Información de Estados Unidos (USIA) y la CIA”.

A pesar de todos sus planes subversivos Cuba sigue libre y como expresara José Martí:

“…el aire de la libertad tiene una enorme virtud que mata a las serpientes”.

Michelle Obama engañada por la tergiversación mediática


Por Arthur González.

Aunque resulta inverosímil, la Primera Dama de Estados Unidos, y eminente abogada, Michelle Obama, ha sido engañada por la manipulación mediática que sus promichelle obamapios medios han tejido contra la Revolución cubana.

Esto se materializó en sus recientes declaraciones de que “durante su breve visita a La Habana promoverá en Cuba una campaña para la educación de las niñas”, algo que ni se le ha solicitado y mucho menos resulta necesario.

Michelle, evidentemente no ha recibido una buena preparación para ese viaje, porque Cuba es uno de los países con más alto nivel educación, de acuerdo con datos aportados por la UNESCO.

 

La Primera Dama debe saber que la educación representa para el Estado y la sociedad cubana, uno de sus pilares fundamentales, un compromiso ineludible con la sociedad y desde que triunfó la Revolución, la educación es totalmente gratuita por ser un derecho de todos los ciudadanos, recogido de esa forma en la Constitución.

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